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No letters for life {Original/4}

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No letters for life {Original/4}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Ago 11, 2013 8:36 pm



No letters for life

SINÓPSIS

Akiho está muy molesta este inicio de año, su primer lugar en los exámenes ah sido “robado” por un chico transferido desde el exterior, un tal Shi. Inicio del tercer año de preparatoria y de los rumores, es momento de dar el discurso de su sección en la ceremonia de bienvenida, lo hacen los dos mejores de la clase… es entonces cuando una figura se alza caminante por el pasillo, nada parecido a lo que imaginaba, ¿¡Y luego lo encuentra todo golpeado!? Algo raro sucede, pero eso no es lo único que le preocupa, un profesor, un estudiante, ¿qué es?, intenta averiguarlo.



I

—Shi Amadeus Nicole Di’Franco Edward Thomas Andersson Mishel L’Jon Rogers D’La Croix Walker Akuma No Cheng Dan, vaya, que nombre tan largo—, profesaba una voz calmada y algo suave mientras su cuerpo se movía serenamente por lo que parecían ser los pasillos de un amplio lugar, —mira, tiene el kanji de “muerte” en su primer nombre, eso es escalofriante—, llevaba una hoja de papel entre manos, parecía un formulario, y se lo enseñaba a su acompañante.

Esta era una damita de cabellos raramente naranjas, en sus manos, en efecto, iba un formulario de inscripción de la persona sobre las que todos hablaban actualmente. El chico que cursaría tercer año y venía directo desde Francia, pero, más que todo, le hacían referencia por el mero hecho de que había conseguido algo increíble sin, supuestamente, si quiera proponérselo. Él había “destronado” literalmente a la “reína” de la preparatoria y ex presidenta del Consejo Estudiantil. Este chico le había quitado el primer lugar en los exámenes a Shirokami Akiho.

—Realmente no me importa—, susurró quien no era otra que una castaña.

Sus uniformes iban a juego y parecían estar bastante formales contando todas las cosas que llevaban entre sus manos para el momento. Una falda a cuadros azules y grises, una camisa de mangas largas blancas y una corbatilla que llevaba el mismo diseño que la falda; un paso considerablemente moderado y algo parecido a la molestia que salía de esos ojos castaños claros que llevaba la segunda mencionada.

Ambas caminaban hasta el auditorio. Esto de ser representante de consejo estudiantil hasta el momento en el que se hicieran las nuevas elecciones podía resultar incómodo considerando el momento en el cual se encontraban. La ceremonia de recibimiento a los nuevos estudiantes era una cosa bastante importante, como dar la primera cara en lo que creías y, aquí, en la Preparatoria Yaminara, resultaba algo de suma importancia, dado que el nivel educativo tenía grandes expectativas en toda la ciudad y en ciudades vecinas.

No podía soportar ya los susurros a sus espaldas, entendía,  estar de primera desde su examen de ingreso le había ganado esa fama, pero, ¿no podían simplemente quedarse quietos?, no era momento de ser egoístas a pesar que, de alguna manera, parecía que ese tipo nuevo no sería más que algo molesto para ella. Hana estaba emocionada, pero, ¿Akiho?, sería mejor sino hubiese aparecido esa clase de individuo en su historia.

Por un momento se realizó nuevamente la pregunta, ¿Por qué todos guardaban tanto interés en un sujeto nuevo?, bien, no era el primer chico de otro país que venía a Yaminara, ella podía recordar a un compañero que tuvo en primer año, pero, ese se había cambiado de escuela apenas comenzar el segundo semestre por cosas que no supo jamás.

Corrían rumores de que era importante, bien, eso si lo destacaba, podría tener el record guinness por más nombres y apellidos, o al menos competir con esas personas de la realeza que se ponían muchos nombres y apellidos con el afán de demostrare superiores ante los demás. Otras chicas decían que era una especie de duque, un heredero perdido, en fin, miles de tonterías que a en resumidas cuentas no lograban resolverle nada.

Comenzando por… ¿qué era lo que deseaba resolver?

Pero, las personas que quedaban a los alrededores eran bastante pocas, una razón era obvia: se acercaba el momento del inicio de la ceremonia, todos debían estar en sus asientos para cuando llegaran los directivos.

La castaña y cierta chica de cabellos anaranjados caminaron luego de entregar sus papeles. Sus asientos se ubicaban a la mitad del teatro, en el área del último año. Sin embargo, esto de presenciar ceremonias no era siempre tan bienvenido por todos; algunos hasta intentaban escaparse a mitad de alguna, sin éxito.

—Akiho… ¿tenemos que quedarnos en serio?—, se escuchó una pregunta a la dama cabellos marrones que veía al frente. Esta estaba sentada correcta y firmemente en su lugar y, a su lado, se encontraba la dueña de la voz que cuestionaba.

—Debemos… Hana—, respondió con una simplicidad enorme, parecía estar concentrada en otra cosa.

—Pero… ¡es aburrido!, no quiero escuchar al director decir lo mismo de todos los años—, se quejó ella removiéndose un poco en su asiento.

Se escuchó una pequeña risa y ambas siguieron hablando por algunos minutos más, hasta que se anunció la próxima llegada del director y todos parecieron guardar el respeto correspondiente manteniendo el lugar en completo silencio.

Así fue como se apersonó el regente, consejeros y personal respectivo para tomar su lugar correspondiente como parte del presídium que, se suponía, eran la parte central de todo eso: que los estudiantes conocieran un poco de cómo eran los profesores y quien era el director. Toda una completa mentira.

Los representantes de las clases fueron pasando de a dos en dos como estaba previsto en el programa. En Yaminara las clases se organizaban desde la A hasta la E, del primero al tercer año. Esa mañana los chicos, representantes, estarían pasando desde el primer al tercer año y en reversa, desde la clase E hasta la A, es decir, el primer grupo que pasaría sería el de la clase E del primer año y, el último, no sería otro sino la clase A del tercer año.

Y, por alguna razón, se estaba poniendo un poco nerviosa.

En esa preparatoria se tomaban como los mejores aquellos que estaban en las clases A y B, estando los “menos destacables” en la clase E. se manejaba una especie de sistema jerárquico, si se quiere decir.

Poco a poco todos fueron pasando y muchos discursos fueron muy buenos, cabía destacar los de segundo, que estaban en el “ecuador” de todo. Pero todo estaba más que claro cuando se pudo sentir un poco de tensión al momento en el que los representantes de la clase B del tercer año terminaron, todos estaban esperando un acontecimiento en concreto.

—Los siguientes, representantes del tercer año, clase A—, se mencionó a través del micrófono por parte del orador de orden, —Shirokami Akiho y L-—, se detuvo por un momento y miró algo mejor el papel, —Shi L'Jon—, pronunció al final con algo de dificultad.

Fue algo extraño, sí, en ese momento todo se tornó en un extremo silencio mientras se vislumbraba como una damita de cabellos castaños y uniforme bien arreglado se levantaba y daba paso al medio del pasillo mientras dirigía sus horizontes hacia la tarima y al podio donde debía dar su parte del discurso de la clase.

Por más que quisiera no podía evitar compartir un poco de esa expectativa, pero ella lo hacía de manera distinta, quería ver a ese sujeto para odiarlo, ¿en serio?, bueno, quién sabe, era un sí o un no dependiendo de lo que captara sobre su aura o si tenía de esas de ser un creído torpe.

Llegó y se dio ligeramente la vuelta al escuchar unos pasos en medio de la calma. Por el mismo pasillo por el que ella había transitado venía un chico de cabellos negros y, al parecer, ojos azules.  No detalló demasiado el uniforme, pero se le veía con las manos en los bolsillos y medio relajado, desarreglado. Tenía piernas largas, era alto, eso si pudo notarlo. Una figura masculina que se desplazaba dejando el clásico quejido de las damiselas enamoradas. Que torpeza.

Llegó a destino y se detuvo frente a ella, que permanecía medianamente de lado, entrecerró sus ojos y no pudo evitar captar su mirar.

—¿Comienzas tú o lo hago yo?—, cuestionó en un tono algo grave y sereno, tan relajado como había notado antes, al menos eso logró espabilarla. ¿Cuándo se había quedado con la mente en blanco?

—Lo haré yo—, comentó algo bajo y se apresuró a cumplir su deber.

Vaya que estaban siendo observados, bueno, no ella, eso lo supo al terminar su parte con sutileza y dejar un paso atrás para que su compañero continuara. Allí detalló un poco mejor las cosas: espalda ancha cubierta por un saco negro y sobresaliente un cuello blanco, erala camisa reglamentaria. Pantalones a cuadros grises y negros, como el diseño de su falda, zapatos negros.

—…que este sea un gran año para todos nosotros—, pudo escuchar y sacudió levemente su cabeza, de nuevo se había perdido en su mente.

El pelinegro dio un ligero paso atrás, colocándose a su lado.

—Representantes de la clase 3-A: Shirokami Akiho y L’Jon Shi—, dijo entonces como manera de cerrar su discurso y, de paso, acomodando el orden de su nombre que había sido mal establecido en un principio por el orador de orden; respectiva reverencia y ambos abandonaron la tarima entre aplausos.

Minutos después, luego de algunas palabras del director, se dio por concluida la ceremonia y todos fueron a sus salones para conocer a sus compañeros y a su profesor encargado. Estaban algo agitados y, realmente, no pasó demasiado para que el escritorio del pelinegro estuviera rodeado casi al completo de los presentes en el salón. Casi porque… ella estaba sentada en su propio escritorio mirando a la nada, fastidiada. Esto  realmente era una completa tontería. Había mejores cosas por hacer que acosar al chico nuevo.

—Shi-kun ¿cómo es que terminaste aquí?—, fue un pequeño extracto de todas las preguntas que le hacían.

Akiho lo captó levemente entre cosas como “¿eres un príncipe?, ¿eres famoso?” y tonterías en ese estilo. Exhaló, de seguro llegaba a ser como uno de esos fiesteros que veía en los doramas, de los que solo querían fiestas y nada más, pero… bueno, eso realmente no explicaba como había terminado dando parte del discurso de bienvenida. Un sacudón, no debía preocuparse por eso, los exámenes y el festival cultural eran más importantes ahora.

—Mi madre pensó que sería buena idea volver a vivir en el país en el que nací—, sonrió al responder con completa cortesía, eso causó muchos suspiros y sobresaltos entre las chicas.

Todo eso se había tornado extraño, y fue peor cuando repartieron los lugares y designaron a los delegados de clase. Penúltima columna, el "chico nuevo" tendría como vecina a “la reina desbancada” y, por si fuera poco, en la pizarra marcaba una inscripción.

“Representantes de clase: Shirokami Akiho y Shi L’Jon”.

Este año sería muy interesante.



About the history:

Bueno, primero que todo el hecho de que esto esté acá es por obra de Mina-chan, me hizo prometer que así fuera una vez a la cuaresma colgaría esto hasta que estuviera completa. Está en hojas, pero transcribir da flojera.

El nombre se debe a que realmente no tiene nombre específico y, en perspectiva, es el hecho de un chico medio raro y una chica con una máscara de tsundere. Aunque claro, pasan muchas cosas, yo lo definiría como una historia shojo/josei, pero, a la deriva, con algo de seinen -nótese que leo mucho manga de eso-.

Y ya, esta es mi... no-se-cual novela y, a pesar de no ser mucho mi estilo, me divertí haciéndola y eso es lo importante.

Domo a Minato, sé que eres el único que lo leerá Razz

Y sí, de allí fue de donde salió mi personaje ^^. Claro, que lo de Shi ya es porque simplemente tengo amor por la palabra.

Bye bye-perona!


Última edición por Shi L'Jon el Mar Nov 26, 2013 9:49 pm, editado 3 veces



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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Minato Hamilton el Lun Ago 12, 2013 7:05 pm

No seré el único que la leerá, pero, de ser así, sigue publicándola.

Pues... eh leído la sinopsis y me eh reído, no sé porque, pero lo hice porque te imaginé escribiendo esto. En fin... este primer capítulo me recordó mucho a los animes que eh visto, de alguna manera familiar y toda la cosa. Si la historia va como el personaje creo que me puedo imaginar algunos desenlaces, pero, es muy pronto para decir nada porque solo va un capi y tú me dijiste que tenías más.

Voy a recordar mis tiempos de lector en FF.es con esto:

¡Quiero conti!, en serio, esperé mucho para leer algo más ligero de todas las historias tétricas y misteriosas que siempre haces, así que, debes seguirlo hasta el final.

Gracias por ponerlo y... see you!


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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Sep 18, 2013 2:38 pm


II

Sus ojos se colaban de una manera inevitable ante aquel paisaje, un supuesto desdén se empecinaba a la fuerza sobre ellos mientras daba clara impresión a lo que veía; una persona, o más bien un muchacho, amplia altura y un uniforme considerablemente desarreglado, cabellos negros y buena espalda, sí, él escribía algo en la pizarra y, en ese tiempo, su mirar cambió a los alrededores.

El sol metiéndose como intruso entre las grades ventanas de aquel vacío salón, su aula de clases: mesas acomodadas y un ambiente tranquilo, todas limpias salvo una, esa que era ocupada por la dama dueña de una mirada completamente llena entre el aburrimiento y la curiosidad. Cabellos castaños hasta un poco más abajo de los hombros y un flequillo que reposaba levemente sobre su frente, ojos de un marrón chocolate y un tamaño tan normal como único, piel blanca y expresión fina, una que se afinó un tanto más al leer lo que, finalmente, terminó escrito en el verde pedazo de madera que era la pizarra.

“Plan para el festival escolar: obra de teatro”, leyó como si nada exhaló. Ellos serían los representantes de su sección para dicha festividad, como delegados debían tomar el papel y servir como coordinadores; realmente no era nada que no se pareciera a estar en el consejo de estudiantes, pero, ahora resultaba un poco incómodo. Sí, trabajar con el chico nuevo no era otra cosa sino eso.

—Entonces, ¿quedaremos en hacer una obra de teatro para el festival?—, la cuestión salió de los finos labio de la muchacha con un tono seco, sin pensar demasiado.

El varón asintió un poco sonriente y ella soltó un respiro justo antes de decidirse a voltear el rostro a otra parte.

Sí… una obra de teatro; al menos eso era lo que se había elegido por consenso con todos en la clase, uno de sus compañeros parecía matar el tiempo escribiendo y escribiendo, entonces, en la mañana, había traído un guión que todos se dedicaron a leer en la hora del almuerzo y, a gusto de partes, habían terminado por escogerla porque “sería divertido”. Ese era su último festival escolar, podía considerarlo.

Claro, no podía estar de acuerdo con todo; la obra se centraba en un mundo post apocalíptico donde los seres humanos vivían con una tecnología inferior a la actual por un gran pulso electromagnético hace dos generaciones. A ese mundo arribaba una raza extraterrestre con miras a conquistar la tierra y causar un conflicto inter-dimensional. El final tenía tres partes, una mejor que la otra, y dos protagonistas: un príncipe alienígeno y una dama terrestre “troglodita” de la cual se enamoraba el primero.

Los papeles fueron dados al azar, sí… ella era la dama terrestre y el caballero frente a ella era el príncipe de otro planeta.

—Es solo que no me gusta mi papel—, dijo a fin de cuentas con sinceridad otra sino Akiho, no se dignó a mirarle, ese tipo de cosas resultaban en torpezas.

—Vamos, ¿tan mal me veo?—, una pregunta afloró del joven que ahora estaba sentado sobre el escritorio, como “quien no quiere la cosa”. Le miró, podía fácilmente recodarles un poco a sus hermanas y eso era una absurda nostalgia, pero no recibió ninguna respuesta. —Bien—, soltó después de levantarse y caminar por su bolso, —nos vemos mañana Aki—, saludó con la mano y salió del salón justo antes de poder ser refutado por semejante mote a la dama. Sí… ahora mismo daba sus largos pasos por la segunda planta mientras revisaba su móvil.

Hoy seguramente tendría trabajo.


El tiempo se le pasó como si nada mirando la ventana. Había pasado mucho desde que se quedaba en blanco de esa forma. El sol seguía en su punto y un breve suspiro abandonó su boca, era tiempo de marcharse aún cuando estudiantes parecían andar por allí. Deberían ser esos estudiantes que iban a los clubes. Recordaba ese momento en el que tuvo que dejar la natación por cosas de su tercer año, un poco triste la verdad. Recogió su bolso y recordó las fechas.

Este año iría a una juku, una escuela de preparación extra para afrontar sus exámenes para la universidad, pero esa solo comenzaba hasta la siguiente semana, así que tendría tiempo libre el resto de los días que le quedaban a esta.

De paso por las escaleras revisó su teléfono, tenía un par de mensajes de Hana que contestaría más tarde y uno de su madre que le pedía comprar algunos pendientes para un pequeño almuerzo que tendría su familia. Lo había olvidado, ¿cuándo se había vuelto tan despistada?

Emprendió su camino entonces al supermercado. Serían ya como las cuatro de la tarde, un poco más. El tiempo realmente se le pasaba volando con todo eso de tener que acostumbrarse a ya no estar en el consejo estudiantil, podría fácilmente invertir esas tardes en estudiar para tener la oportunidad de cumplir su sueño. Quería ir a Todai* a estudiar derecho, y eso solo lo lograría teniendo las mejores notas, en consecuencia, venciendo al caballero torpe que había tenido simple suerte de principiante.

Al llegar su primer destino una cesta y sacó su lista. De manera simple comprando todo tal y como marcaba el papel, le gustaba hacer este tipo de deberes, tanto que, al cabo de unos treinta minutos estaba todo listo y ella pagando en caja. Salir con esas bolsas que, pesaban un poco sí, pero no eran molestar, y bajo la simple oscuridad que comenzaba a asomarse en el horizonte que era gratamente acompañada por algunas gotas, oh lluvia de primavera, digna para un refrío; sonrió para tomar su fiel sombrilla, abrirla y encaminarse a casa.

Cruzó una calle más que metida en sus pensamientos, se dio media vuelta para tomar su acostumbrada ruta, pero, lo primero que captaron sus ojos fue un cuerpo que se dirigía velozmente hacia ella, se veía golpeado y algo sorprendido cuando, de forma inevitable, sus ojos se cruzaron. Pero este, que era un chico, le esquivo y cruzó la esquina, misma por donde pasaron un par de sujetos más segundos después. ¿Estaba siendo perseguido?, más que todo, ¿no era ese el chico que hace un rato había estado hablando con ella?

Sí, se dijo mil veces que no era su asunto, pero nadie había nacido tan curiosa como ella, fue por eso que, apenas recomponerse, salió disparada por un callejón para cortar el camino hasta el otro lado de la manzana, cosa que no le tomó si no menos de un minuto; encontrándose nuevamente con aquella persona que terminaba de doblar la calle. Pero esta vez estaba preparada; dejó las bolsas en el suelo y aun lado, afirmó sus pies y estiró los brazos. ¿Lo siguiente?, un empujón que traía todas esas fuerzas que jamás creyó tener.

—¡¿Pero qué-?!—, se escuchó un grito que fue cortado por una mano tapando la boca de la cual salió y llevando enteramente su cuerpo a la sombra.

—Silencio, se acercan—, pudo escuchar una voz femenina bastante baja de volumen, pero con un aura detectable entre el miedo y la adrenalina del momento.

Segundos después pudo ver como pasaban corriendo los mismos dos sujetos que le perseguían, su impresión y, al cabo de un rato más, la irremediable relajación al darse cuenta de que ellos desistían en su búsqueda. El varón, pelinegro y de camisa blanca y manchada entre beige y rojo, se dejó caer en la pared pesadamente. Se veían algunos raspones en su rostro y así estaría presumiblemente por todo su cuerpo, era de notar por el como tomaba su torso entre manos.

—Vaya… estoy hecho un lío—, las palabras salieron del antes mencionado con un poco de emoción, ¿cierto?, en efecto.

—¿Cómo que “hecho un lío”?—, le remedo la fémina, toda esa determinación de antes había sido drásticamente reemplazada por el desconcierto, —¿Qué rayos era eso?—, continuó de forma desesperada con las preguntas mientras la intriga no hacía otra cosa más que crecer.

Claro, todo aquel suspenso y seriedad duró hasta que él –Shi-, comenzó a reír como idiota desquiciado y, luego –solo pocos segundos después- a lamentarse y apretar su abdomen con fuerza.

—Tuve problemas por no conocer bien esta ciudad—, susurró algo bajo cuidando su respiración e intentando colocarse de pie, cosa que solo originó un repentino y medianamente alto quejido, —¡ah, maldición!, creo que me eh roto algo—, soltó tras el improperio y exhaló chascando con la lengua.

Restaba importancia completamente a todo, ¿era estúpido o qué?

Esa clase de cosas parecían quedar un tanto fuera de sitio ahora y, sin embargo, seguía considerándolas rarezas, eso junto al hecho de la condición del muchacho frente a ella, Akiho estaba más que exaltada y eso era una cosa completamente comprensible, no tanto por los hechos, sino por la persona implicada en ellos y el hecho de que, por alguna razón, no había llegado a creerle absolutamente nada, pero ya tendría más tiempo para preguntarle. ¿Tiempo?

La castaña se dijo a sí misma que debía comenzar a dejar sus valores morales de lado de cuando en vez y extendió el brazo sin pena ni gloria.

—¿Qué…?—, profesó el de ojos azules al sentí el agarre.

—Te acompañaré a tu casa, parece que estás muy herido—, ella interrumpió cualquier intento de continuar, sacó su teléfono y comenzó a escribir un claro mensaje:

“Surgió un inconveniente y llegaré algo tarde, luego te explico. Akiho.”

Sería un encuentro completamente interesante.


Todai: Tokio Daigaku (Universidad de Tokio).


About the chapter:

Hola a todos -o a Minato-, sinceramente creí que no escribiría más de esto acá, pero al final, gracias a Sou, terminé poniendo un segundo capitulo. Es por eso que este capítulo va dedicado a Sou, espero lo disfrutes.

El capítulo de hoy es una breve vista de algo que sucederá más adelante -y será divertido claro está- y, a parte, un encontronazo sorpresivo entre nuestros dos protagonistas. Akiho aún dice odiar a Shi, pero tiene un sentido de la justicia marcado, que linda!

Si tienen alguna opinión sobre el capítulo pueden dejarla como un comentario en este mismo argumento "Si no comentan hay tabla" okno... de igual forma gracias a quienes se toman la molestia de leer esta "Historia sin nombre", ahora sé que son dos, soy feliz.

Bye bye-perona!



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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Invitado el Miér Sep 18, 2013 7:12 pm

Haaaa~ Aquí reportándome (?). Tenía que decirlo uvu ES FANTAAAAAAAASTICO. Me gusta mucho mucho mucho mucho. Y gracias por hacerme caso y subirlo x33333333 Sigue, sigue así que me encanta *corazón corazón*.
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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Sep 18, 2013 7:21 pm

Shi es un mentiroso, en serio, "problemas", mira quien le crea. Y... por esa parte de que sean los protas de una obra de teatro, qué divertido, me hará recordar al liceo -oh liceo que te extraño-, pero, creo que dejaste un punto abierto.

No me queda más que agradecer a Sou por alentarte a subirlo y pedirte por propia cuenta que no te tardes un mes en subir el tercer capi -en serio, moriré desesperado-.

Gracias por subir este!


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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Sep 26, 2013 3:58 pm



III


El detalle de sus pies en movimiento era francamente captado por sus ojos, su paso medianamente lento mientras la vista se desplazaba del suelo a los alrededores buscando el lugar concreto en donde se encontraba. Unas bolsas iban levemente colgando, bamboleándose como el péndulo de un reloj ante cada movimiento que su cuerpo ejercía, estas eran las dichosas compras para su madre que recientemente acababa de hacer. Si… ella se dirigía a su casa, cuando pasó todo aquello; supo que era realidad al tener de lado un muchacho, cabellos negros y simplemente unos treinta, o más, centímetros más alto que la dama, se suponía que le estaba ayudando a caminar –a él-, pero solo terminaba pareciendo otra cosa menos lo que, en efecto, realmente era.

Rodearon personas y ya no pudo más, habían estado caminando por un espacio de diez minutos, dónde vivía, ¿en la Luna?

—¿Cuándo vamos a llegar?—, se atrevió a preguntar con algo de obstinación luego de varios segundos más.

—Te dije que no era necesario que me acompañaras—, un tono más grave y masculino respondió un poco vivo, con humor, —estoy bien—, completó más sereno.

—¡Ni lo pienses!, estás herido—, replicó la castaña rápidamente, —es mi deber como tu compañera de clases ayudarte—, era su sentido, su moral, después de todo.

Las cosas parecían ser algo insólitas, ella le había visto huir de un par de tipos y, a pesar de lo que él se había molestado en explicarle entre pocas palabras muchas cosas, pero aún no estaba convencida, más bien sentía curiosidad, ¿qué haría alguien como Shi metido en eso?, porque… podías entrar al lugar equivocado y salir, pero algo debía pasar para que otras personas te persiguieran entre la ciudad.

—De todas maneras… es allí—, dejó de pensar cuando de nuevo escuchó hablar al varón.

Sus ojos subieron de manera instintiva y se posaron sobre una fachada, en algún momento se vio rodeada de edificios de carácter medio, eran negocios y tiendas, pero, lo que tenía en frente resultaba distinto. Todos oscuros acentuados por la sombra de un ocaso que acababa y algunos focos dando la sensación de estancia en sus ventanas, era un edificio departamental, pero… esta parte de la ciudad, los lugares. Chascó con la lengua, ¿qué clase de persona era ese chico?, estaban en la parte más “alta” de la ciudad, si se quiere llamar así.

Sin embargo, no pudo refutar demasiado, solo se adentraron pasando por un guardia y caminando directamente a un cubículo, el ascensor, ¡si hasta tenía ascensor!, le vio marcar el último botón, séptimo piso, pero no dijo nada, más que todo era porque no tenía mucho sobre lo que hablar, al menos no de momento.

Pero algo si recordaba, ella odiaba a este sujeto, era como una molestia malsana que le inspiraba este “chico chulo”, si bien Hana le había advertido que no estaba bien tener opiniones sobre una persona sin conocerle e instintivamente evitarlo sin ninguna razón concreta, no era como si Akiho pudiera dejar de hacerlo. ¿Mecanismo de defensa?, tal vez.

Las puertas del ascensor se abrieron y comenzaron a circular por un pasillo en tonos crema, solo había cuatro puertas y pudo ver como llegaban a la que marcaba, en kanjis, “Akuma no”, en un principio era raro, pero pudo reconocerlo a fin de cuentas como uno de los apellidos que estaban en el registro del pelinegro, pero… para qué tantos nombres y apellidos.

Le vio sacar sus llaves y manejar un poco la puerta, que era de madera y blanca, hasta que giró el pomo y todo se abrió. Le invitó a pasar y pudo ver el lugar con más claridad. Paredes casi es su totalidad blancas, salvo una que difería entre el gris y un azul opaco, daba una sensación de amplitud enorme, acompañada del piso de madera, de los muebles y la cocina en un rojo brillante, resaltando modernidad en todo su ser; había un pasillo a la izquierda, presumía que allí estaría la habitación y el baño. En el lugar, como objeto supuestamente decorativo, existía una mesa de cristal y, a la esquina, un juego de comedor de cuatro sillas en cristal y hierro forjado. Sí, esto era más extraño de lo que imaginaba.

—Esta…¿Esta es tu casa?—, preguntó algo incrédula la muchacha al quedar de pie en medio de la gran sala.

—Sí—, la respuesta vino con una simpleza tal que, por un momento, le detestó aún más.

—¿Y tus padres?—, otra cuestión, hoy estaba muy curiosa, pero eso era inevitable a estas alturas.

—Mi madre y hermanas viven en Francia—, y su respuesta fue casi igual que antes, como si aquello estuviera claro.

No supo hablar más, espabiló, si se quiere. Él estaba viviendo solo, muchas personas lo hacían, no era nada extraño ni mucho menos. Pero entonces su atención se centró en un ruido y, cuando giró la vista, le vio caminando un poco renco a “quien-sabe-donde”, se armó nuevamente y dio un paso para tomar su brazo y, luego de un quejido doloroso, arrastrarlo hasta uno de los sofás que ocupaban el salón.

—Quítate la camisa—, exigió dirigiendo sus ojos a otra parte solo después de analizar lo que dijo y luego escuchó una gran risa, chascó con la lengua, —es en serio, ¿tienes un botiquín?—, dejó de lado lo anterior poniendo su salud delante, le veía con algunos raspones y podía predecir que estaría peor debajo de la ropa

—Ya… lo hago—, aceptó el pelinegro varón aún con una sonrisa en el rostro, —hay uno en el baño, primera puerta del pasillo—, señaló siguiéndole con la vista hasta que desapareció.

Bufó, todo esto era rarísimo considerando que tenía la sensación de que le caía mal a esa dama, cosas como que le había “destronado” y otras cosas poco importantes, y mucho menos al sentir ese dolor en sus costillas después de deslizar la corbata y quitar los botones de la camisa, mover los brazos y sacarla, mucho más cuando alzó sus extremidades superiores para quitarse la franelilla negra que llevaba debajo. En ese momento, cuando dejaba la ropa a un lado, notó el regreso de la castaña y captó en sus ojos cierta vergüenza y ese pequeño sonrojo que invadía sus mejillas.

—Este… ¿dónde te duele?—, obvió el tema de que le estaba viendo allí con el torso descubierto y se acercó más.

Estaba recientemente sorprendida, encontrar esos hombros anchos ese torso enrojecido, pero indudablemente con unos músculos completamente bien formados. Pasó su mano para palpar la zona y los moratones afloraron, subió el rostro y sacó algunas gasas y agua oxigenada para limpiarle el rostro, tenía entre agua, tierra y algo de sangre, pero no podía hacer más que guardar silencio.

—¿Por qué te perseguían?—, insistió en una antigua pregunta, pero vio su negativa.

—Me perdí y terminé metido en un raro local al este, de allí salieron—, respondió quejándose, de paso, cuando un par de curas fueron colocadas en su mejilla izquierda.

Seguía siendo sospechoso, sí, pero ya no dijo nada más y comenzó a esparcir algo de pomada mentolada sobre el torso del de ojos azules, él seguía quisquilloso por el malestar, pero no era nada del otro mundo a lo que no guardara sus costumbres. Fue cuando su móvil comenzó a sonar.

El varón no se levantó al contestar, de hecho ella siguió masajeando cuando Shi comenzó a hablar en algo que le pareció era francés. Sin palabras, nuevamente. Terminó con la asistencia y guardó todo ara ir a llevarlo de regreso a su lugar, él ya había terminado su llamada.

—Disculpa por eso—, se excusó el chico dejando caer su espalda en el mueble. Llevó sus ojos a las bolsas que tenía la muchacha al llegar, —¿tiene algo que ver con el festival?—, preguntó y ella negó.

—Pedido de mi madre—, aclaró entonces Akiho.

—Bien… sería un poco deprimente perderme esa experiencia en mi primer y único festival—, exhaló algo pensativo, obteniendo una mirada de sorpresa por parte de la dama castaña.

—¡Tu primer festival!, ¿en serio?—, cuestionó, eso, hasta para ella, era una cosa triste.

—Sí—, la serenidad y simpleza rodearon su respuesta, —viví años en este país, pero no iba a la escuela—, sonrió por eso último y, ahora que lo pensaba, estaba todo mojado.

Ella notó ese descubrimiento y se separó, desde su regreso se había sentado al lado de él en el mueble.

—Deberías ducharte para evitar el refriado—, sugirió solo entonces y obtuvo un asentimiento, luego observó como se levantaba y, por instinto, sus marrones ojos le siguieron.

—Por cierto—, interrumpió el ambiente— parecía muy disgustada por el guión para el festival—, razonó dedicando sus zafiros a ella, —¿hay algo mal en él?—, se atrevió preguntar resaltando completamente su curiosidad.

—Al final los protagonistas se besan—, susurró ella como si quisiera responder, pero al mismo tiempo solo callar, por eso su rostro se viró lejos del otro.

—No es tan malo, es solo un beso—, opinó restando importancia a todo.

—Es que…—, se pausó ella un momento negando—es mi primer beso—, finalmente confesó y todo se transformó en un silencio que, al menos para ella, no era otra cosa que incómodo. Todo hasta que alguien, a persona que adoraba arruinar ambientes serios, carcajeó y solo le hizo sentir peor.

—¿Es en serio?—, preguntó el de cabellos negros y la damita asintió. Él se desperezó tanto como el dolor le permitió y dio un par de pasos para acercarse, —entonces es distinto—, aseguró sin dar demasiadas pistas, sonriendo comprensivamente, —asegúrate de que nadie toque tus labios hasta ese día—, habló claramente para darse la vuelta y alejarse en el pasillo para ir a ducharse.

Y allí quedo ella, unas palabras, sí.

Y una mente llena de dudas.




About the chapter:

Bueno, primero que todo les dejo links importantes. Si quieren ver con más detalle para su imaginación como es la casa de Shi, pueden ver la galería de fotos a continuación {Link a la página}, pronto me dignaré subir imágenes para describir detalles de los personajes de esta historia -ya saben como son Shi y Akiho, pero los demás cuentan-.

Y entonces llegamos al capítulo, Akiho metida en sus casillas de "lo odio sin ningún sentido" y el pelinegro intrigado por esa muchacha tan rara. Pero ya comienzan a acercarse, ¿pasará mucho para qué lleguen a algo?, bueno, faltan demasiadas cosas por inaugurar en esta historia. Todo a su paso.

Gracias a Sou y a Mina por tomarse la molestia de leer y, no me tardé un mes, solo un poco más de una semana... si mi intenet sigue tan mal como va me terminaré volviendo publicación semanal. Haha.

Bien, sin más que decir...

Bye bye-perona!



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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Sep 26, 2013 11:58 pm

OH! Akho es una loquilla pervertida! -okno... solo quería ponerlo.

Bueno, si hay algo que entendí de este capítulo es que Akiho y su sentido moral harán grandes cosas por esta historia, eso y su confesión de "es mi primer beso" es tan, pero tan moe que me hace querer ir a tu casa a exigirte que pongas el resto de los capítulos rápido.

Mira que un pajarito me dijo que la retomaste, eso me emociona (?).

Y por cierto, qué clase apartamento se gasta Shi, si yo llegara y viera algo así pensaría que es un tipo raro, creo que en eso no difiero con Akiho, además, hay puntos de la sinopsis que faltan por ver, eso emociona mucho, a parte de su "entonces es distinto".

Y bueno, gracias por no tardarte un mes (?), en serio, y para mí nunca será una molestia dedicar tiempo a leer tus historias, son muy interesantes y esta, en particular porque es lo primer "rosa" que te veo escribir, me fascina mucho más. Deberías escribir shoujo más seguido, no todo en las letras debe ser cyber punk o psicológico.

Y... me tocará esperar otra semana -sufre- pero lo haré porque espero poder seguir leyendo esto.

Gracias por subirlo y, quiero la conti!

Bye!


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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Nov 26, 2013 9:56 pm


IV

La sorpresa podía ser fácilmente torpe invasora de su espacio ahora mismo, la primera hora de clases había pasado como si nada entre el inglés y las traducciones. Un portaminas daba leves vueltas en su mano cuando recién acababa de escribir algo en el cuaderno que reposaba sobre el madero de su lugar.

“Los padres de la señorita Shirokami han llamado para avisar que está enferma y no asistirá hoy”, pudo recordar de nueva cuenta esas palabras de su profesor apenas entrar al aula, hasta le había tocado hacer sus deberes de cortesía, qué problema, “por lo tanto, el señor L’Jon deberá ir a su casa a entregar los deberes”, sí, eso y todas las miradas posándose sobre su persona se habían tornado en un martirio.

Pero, quién lo diría; hoy era pleno lunes y un grácil recuerdo inundaba su mente de forma cómoda, el viernes pasado, luego de haberse duchado y haber preparado una merienda tanto para él como para la castaña muchacha, le acompañó hasta su vecindario, recordó quedarse a varias cuadras pues ella presumía de poder seguir sola, desde ese momento no le veía, pero, ¿adivinen qué?, no había sido otra sino ella la que había terminado por coger el resfriado.

Que vueltas daba la vida.

Y el resto de su día se fue entré la física y los estudios sociales. Usualmente no tomaba apuntes, pero hoy tenia una razón de peso para hacerlo, claro, no por eso dejó de pensar que era en completo aburrido y, sin embargo, debía resistir.

Al final de sus horas activas, a eso de las tres de la tarde, preguntó a una muchacha de cabellos naranjas, si mal no recordaba su nombre era Hana, dónde vivía Shirokami. Le pareció desde un principio que ellas eran buenas amigas y, al descubrir que no se equivocaba y obtener una precisa dirección de la casa de su castaña compañera pues… todo iba a pedir de boca, ¿no?, pero, por alguna razón se preguntaba por qué ella había desistido de acompañarle. Tampoco es que fuera muy de su asunto, tendría compromisos o pareja, como todos a esta edad.


Se encogió de hombros y emprendió camino.

Su bolso colgaba de lado mientras se sacudía un poco los cabellos y sus pasos, poco a poco, llegaban a destino. No iba a acomodar su uniforme ni porque fuera el delegado, eso era aburrido, su camisa blanca estaba por fuera y abrochada solo hasta el segundo botón, la corbata estaba estratégicamente desarreglada y los hoyos de sus perforaciones en la oreja derecha apenas eran visibles, cómo cosa rara no supo dónde había dejado sus argollas desde hacía un par de días, tan solo esperaba que apareciesen.

Metió una mano en su bolsillo al llegar a una casa que marcaba perfectamente el apellido, exhaló y dio un paso para tocar el timbre y aguardar. Un par de segundos después la puerta se abrió, mostrando a una chica de cabellos castaños y uniforme de Yaminara que bien podía resultar en un clon más pequeño de su compañera, habría de ser una hermana, se dijo a sí mismo.

—Soy L’Jon Shi—, se presentó con tono medio, —eh venido a-

—¡Ah!, eres el extranjero que está en la misma clase de mi hermana—, fue interrumpido por la voz y las expresiones de la chica frente a él, —pasa, pasa—, dijo antes de tomarle del brazo y encaminarlo al lugar.

Y antes de darse cuenta se había sacado los zapatos y tenía de frente a un par de personas de edad adulta, los padres de Akiho y esta chica que le había recibido, supuso.

—Buenas tardes, debes ser el delegado de clase que mencionó Okita-sensei—, la dama, cabellos de un marrón bastante claro estatura media y complexión delgada, habló, —soy Shirokami Mizusu, madre de Akiho y Misaki—, sus ojos se fueron por donde la otra jovencita se había marchado, así que se llamaba Misaki.

Regresó la vista azulina hasta el caballero, él era un poco más alto que su esposa y tenía los cabellos algo más oscuros, pero no era solo eso lo que llamaba su atención, para nada. Estaba siendo estudiado al completo por los oscuros ojos del señor.

—Yo… soy Shirokami Akiito—, por fin se presentó aquel sujeto luego de recibir de forma disimulada un codazo de su compañera.

—Eh venido a entregar los deberes a la señorita Shirokami—, la cortesía abundaba por todas partes al momento en el que finalmente habló, —soy L’Jon Shi—, concluyó antes de hacer una pequeña reverencia y, al paso de un segundo, cayó en cuenta de que estaba siendo llevado a “alguna parte”.

Subió algunos escalones y terminó en un pasillo donde había varias puertas, decidió aguardar y seguir a la dama mayor, la cual abrió de forma directa el primer madero que le cruzó al camino.

—¡Aki-chan, alguien vino a visitarte!, si mejoras mañana te vas a la juku—, dijo ella y, sin más, empujó al muchacho de cabellos negros para dejarlo en la habitación de su hija e irse.

Dentro del cuarto todo estaba oscuro, cortinas cerradas y luz apagada, él miraba de un lado a otro en busca del interruptor y, cuando por fin lo encontró, no dudo presionar y obtener un poco de luz. Sus ojos divisaron un bulto envuelto en una sábana violeta, bueno, eso destacaba en medio del piso de madera y el bien ordenado cuarto de una chica.

—¿Estás dormida?—, preguntó el varón curioso, pero no obtuvo respuesta.

Exhaló, apretó su bolso y abrió el cierre para sacar algunos libros y un cuaderno, los colocó sobre la mesa, cerró todo y se dio media vuelta.

—Bien, pensaba ayudarte, pero, es mejor que descanses—, susurró, apagó la luz, abrió y cerró la puerta, claro… eso no quiere decir que saliera.

Algunos segundos después se escuchó un ruido, era la sábana que había sido echada de lado y un par de pies que tocaban el suelo con sumo cuidado, como si estuviese tratando de no ser detectada. Dio algunos pasos, dos o tres, y luego se escuchó una carcajada que no escatimaba por mantenerse oculta en la oscuridad.

—¿No estabas dormida?—, alguien, un chico, preguntó en la negrura, se escuchó un clic y la luz regresó. Él, pelinegro y con uniforme de preparatoria, estaba medianamente recostado en la pared.

—Tú me despertaste—, se defendió ella, una chica castaña con semblante cansado y en pijama de estampados infantiles. Detallar aquello solo causo más y más risas, —¿qué es gracioso?—, preguntó Akiho al varón, Shi, con desdén y un puchero.

—Es que… acabo de descubrir porque aún no has dado tu primer beso—, contesto con mucha, quizás demasiada, sinceridad.

La dama le miró y soltó un quejido en forma de bufido molesto para regresar de un salto a su cama y envolverse en la cobija. El chico rió nuevamente y caminó hasta la mesa donde había dejado los libros, se sentó en el suelo y señaló un lugar a su lado.

—Ven… no suelo tomar apuntes en clase, así que debo explicarte más o menos como va todo—, de un momento a otro una media seriedad, pero sin abandonar cierto humor, le cubrió de pies a cabeza, algo así como la neutralidad en su ser.

Ella dudó, pero finalmente decidió abandonar su cama y terminar sentada al lado del de ojos azules, apoyó sus manos sobre la mesa y tomó el cuaderno, parecía estar nuevo y, al abrirlo, se dio cuenta de que solo había apuntes de una fecha, ese día. Le miró un poco extrañada, pero a final de cuentas se decidió a seguir ojeando lo que allí venía escrito.

Detallar su caligrafía era llamativo, los kanjis tan bien formados, con simetría, y los diálogos en ingles y las frases en letra perfecta, todo parecía estar tan bien explicado, no solo era gramática, habían partes de física donde señalaba paso por paso el procedimiento y lo explicaba, además de agregar notas sobre otras formas de hacer los problemas, luego de eso ibas a historia, solo resaltando los puntos importantes y señalando los que aparecerían en el examen, además de dar curiosidades históricas e incluso pequeños comentarios que refutaban sus propias letras. ¿Quién rayos era este tipo?

—Esto es…—, se quedó sin aire la fémina, no podía decir mucho más.

—¿Están mal?—, cuestionó el de cabellos azabache dudoso.

—¡No, para nada!—, se apresuró en responder, —es solo que parece como hecho a la medida—, completó su comentario con aquella opinión suya mientras se dedicaba a volver a pasar las páginas, como asimilándolo.

—Bueno… lo que pasa es que quería disculparme contigo porque, de alguna manera, es mi culpa que te resfriaras—, ladeó la cabeza el muchacho y cerró sus ojos por un solo instante, hasta que escuchó un par de sonidos que llamaron al concreto su atención.

—No es tu culpa—, Akiho dedicó una contrariedad, —solo pasó—, alzó los hombros y profesó esas palabras con una especie de tono despreocupado.

Pudo ver una sonrisa aparecer en los labios de su compañero, eso era raro, pero la sonrisa se veía tan bien en él, era como esas que se veían solo en las películas. Aunque claro, no podía verle por tanto rato. Shi se dedicó a explicarle la forma de usar los apuntes por el plazo de más o menos una hora.

A eso de poco para las cinco su reloj pareció avisarle algo y él se marchó alegando que debía ir a su trabajo de medio tiempo. Sí… lo había tenido bastante rato cerca, incluso había interactuado de manera respetable con él, por alguna razón pensaba que todo aquello iba bastante bien. Incluso estando recostada en cama y leyendo lo que tenía escrito aquella libreta solo por hacerlo…

Entonces se preguntó, ¿realmente podría odiarlo?




About the history.:
Bueno, exactamente dos meses después de el último capi traigo este que, si bien lo tenía desde ese mismo tiempo, me había dado flojera colocarlo. Minato, deja de ser tan insistente, ya está ^^.

Acá repaso una de las cosas más comunes dentro de todo el shoujo y josei: el prota se enferma, aunque claro, acá es al revés y, si se quiere medio raro, listo con eso de que el prota vive solo, la chica va a cuidarlo y al final terminan en algo raro, eso paso en el anterior capi (?) ahora le toca a Aki xD.

Bien, espero que te guste Mina-chan, y ya veré si dejo los demás. A todo s quienes se toman la molestia de leer esto, a parte de Minato, gracias, lo aprecio mucho.

Bye!



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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Dic 01, 2013 2:58 pm

Aquí yo!

Bueno, realmente me gustó leer este capi, y no creo que sea la única persona que lee esto, pero de ser así, ¡gracias por poner capi! me hiciste insistirte por dos meses, pero lo conseguí (Win face).

Este... qué decir, ¡me gusta!, me siento como un torpe fan leyendo un shoujo que hasta ahora presenta tópico de rosa, pero me da mucha curiosidad, tú no escribes muchas cosas rosas, entonces eso me dice que la situación para Shi y Akiho puede empeorar en cualquier momento, ¿no?

Sin embargo, después de contemplar un capi de fanservice cuando Akiho curaba a Shi -imaginario fanservice- realmente este me gustó mucho, fue como un letargo en especial con eso de "ya sé porque no has dado tu primer beso", en serio, eso mataría la dignidad de cualquier ser humano mayor de quince años. Aunque tengo una duda, ¿que pasó con la obra?, me preguntó si será pronto o más alejado - seh solo pienso en el beso -.

Bien, me despido esperando que no tardes tanto en poner capi, realmente matas las ilusiones de tu único lector fiel (?).

Adiós Shi!


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Re: No letters for life {Original/4}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Dic 02, 2013 10:04 pm

Hola Mina-chan, gracias gracias por se mi lector fiel, realmente lo aprecio mucho.

Con respecto a la obra, bueno, es algo que ya vendrá y, sobre el hecho de esperar dos meses, no creo que pase tanto porque me liberaré de las tareas, pero todo dependerá del como se presenten mis ánimos para escribir-

Creo que eso era todo, sino lo otro se responde en las redes ^^- Un saludo a los demás que leen esto, si es que hay, muchas gracias por tomarse algo de tiempo para leer semejante cosa como esta historia.

Bye, bye-.



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Re: No letters for life {Original/4}

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