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¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

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¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Invitado el Vie Nov 08, 2013 10:30 pm

A diferencia de mi hermano, por mi parte debí posponer el viaje. ¿Por qué? Tenía un evento de tiro con arco importante y no podía dejarlo siendo que estaba por llegar el final; el día que se fue mi hermano ese mismo día termino el evento dejándome una medalla más y un buen recuerdo antes de partir de Escocia.
 
Sin tener planeado de decirle algo a mis amistades, nunca he sido bueno con las explicaciones ni menos despedida. Sabiendo que mi estadía en Norteamérica era indefinida. Un día antes del viaje fui a la institución Shinobi con la idea de despedirme de mi sensei, con la promesa no dejar de lado los mis entrenamientos.
 
Pasando la tarde en aquel lugar antes de volver a casa en la noche. En donde cene con mi madre debido a que mi padre aún no había llegado, y luego de eso subir a mi habitación. Extrañaría mi privacidad, aunque hace mucho deje de extrañar las cosas que me hacían bien.
 
Corrí hacia mi cama, abrazando a Crush hundiendo mi rostro en su pecho. Crush es uno de mis peluches favoritos lo gane en una feria, es un gran oso de felpa. Suavecito y que dan ganas siempre de apretarlo, cierro mis ojos hasta que me despierto con el sonido del reloj anunciando la hora.
 
Son las tres de la madrugada, mi vuelo sale a las seis de la mañana. Suspiro antes de levantarme de mi cama, duro  media hora antes de alistarme coloco mis cascos alrededor de mi cuello en el momento que salgo de la habitación con dos maletas en mano a hurtadillas para no despertar a mis padres.
 
Y menos a mi padre, que luego del viaje de Kuro sus comentarios volvieron a herir mis sentimientos y orgullo. He tratado de entenderlo desde hace años, pero cada vez que lo miro a los solo veo como me rechaza o ignora mis habilidades.
 
Antes de salir por la puerta escucho una voz. — Espero que no estropees la misión — aquella voz de mi padre, puedo sentirlo cerca de mi espalda. No hace falta, que lo vea es la misma mirada que tiene cuando me dijo que soy un irresponsable por no acompañar a mi hermano en el vuelo e irme después de dos días.
 
No menciono nada, antes de cerrar la puerta al salir de la casa. Montando mis maletas al taxi que me llevara al aeropuerto. Miro una vez más por la ventana la casa, y me doy cuenta de que mi madre está mirando el taxi por la ventana y sonrío antes de ver como la casa parece ya muy lejana.
 
Coloco mis cascos sobre las orejas, y no me los quito aunque ya me haya bajado del taxi, y este entrando al aeropuerto. Al pasar por las barras de seguridad prácticamente duro algunos minutos quitándome los zapatos, fajas, accesorios, para evitar que suenen al momento de pasar el control.
 
Luego de ponerme prácticamente la ropa, camino hasta la esperar cerca de la puerta de donde saldrá mi avión, aun escuchando música tarareando una de las canciones que suenan. Mirando de reojo a una chica que parece estar mirándome.
 
Me acerco a ella con disimulo, y a los minutos empezamos a hablar. Ciertos coqueteos, quizá un par de acercamientos a sus labios hasta que le robo un beso antes de separarme del todo. — Me voy, preciosa — le guiño el ojo derecho, antes de empezar a caminar hacia la puerta de embarque.
 
En el momento que tomo asiento en el avión, cierro los ojos y las horas del vuelo parecen hacerse eternas. Seis horas de vuelo tanto que podría decirse que en el momento que pise terreno estadounidense; son las doce del mediodía.  
Pero entre los retenes del aeropuerto, hacen que termine saliendo media hora después. Y suspiro, luego de un cansado viaje, por fin, siento el frío recorrer mi cuerpo.
 
Doy unos cuantos pasos, arrastrando los rondines de las maletas, observando hacia todos los lados y es donde lo veo. — ¡HEY KURO! — empiezo a caminar hacia él, con una sonrisa en mi rostro.
 
Puede que hayan pasado dos días, pero realmente ya me sentía mejor el verlo sano y salvo en aquel país. Después de todo, aun con las quejas de papá prevalecía la promesa mía ante mamá.

— ¡Es bueno verte! — exclame dramáticamente con un mohín falso formado en mis labios. Y antes de que pudiera reaccionar, abrazándome a él como si fuera el mismo Crush que deje en casa.

Crush
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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Mar Nov 12, 2013 7:48 pm

Habían pasado exactamente dos días que Tokuro había llegado a la academia, podía decirse que ya comenzaba a adaptarse sin demasiado problema al cambio de horario, a las costumbres americanas y a su gente. Podía decir ciertamente que era bastante diferente de Escocia, y lo era aún más de su mismísimo Japón natal del cual tenía más recuerdos que otra cosa, pero Tokuro Yaminara era una persona adaptable después de todo, no podía darse el lujo de renegar su actual situación puesto que en realidad su trabajo siempre le podría requerir situaciones similares.

Aquel mediodía en que el sol brillaba imponente por sobre los altos edificios de la ciudad, el pelinegro viajaba en coche hacia el aeropuerto en donde recibiría a su hermano gemelo, el cuál por fin arribaría a la ciudad luego de retrasarse a causa de un torneo de arquería, él era muy bueno en eso, era algo que Tokuro podía reconocer abiertamente y sin pudor alguno. La puntería y destreza de su hermano era la mejor que jamás hubiese visto.

A decir verdad ese corto tiempo que habían estado separados había sentido su ausencia en demasía, quizás porque Toshiro siempre solía ser tan alegre, quizás porque el tono de su voz era refrescante, quizás porque su sola cercanía le hacía sentir mayor seguridad; era algo que él mismo no podía explicar, pero sabía por experiencia pasada ya, que con su hermano cerca, él funcionaba mejor.

Bajo del coche en la entrada del aeropuerto e inmediatamente se dirigió hacia el recibidor, observando la hora en la pantalla de su móvil notó como faltaban aproximadamente unos treinta minutos para que el vuelo arribase; había llegado a tiempo, ahora solo quedaba esperar.

Una vez en el interior busco la sala de espera en la cual se acomodo en una de las butacas azules que allí se encontraban, acomodando tranquilamente el mechón de flequillo que el viento había desacomodado, solo quedándose allí en silencio, alzando la vista unos segundos para observar la puerta por la cual debería aparecer aquel que llevaba su mismo rostro, su hermano gemelo.

Tras pasados unos minutos, sin que supiese en realidad cuantos, volvió a mirar la pantalla de su móvil dándose cuenta que ya era la hora; se puso de pie entonces, observando la enorme cartelera que anunciaba el arribo del vuelo en el que Toshiro debía llegar. Curiosamente se sentía ansioso de verle, tal y como si aquellos minutos de esperarlo en aquel sitio hubiesen aumentado su falta. Curioso, si, era muy curioso, que soliese tener de vez en cuando esa necesidad de contacto con su hermano, aunque solo fuese oír su voz. Y era algo que en realidad sólo el sabía, quizás aquello se originaba en el tiempo que habían pasado compartiendo el útero de su madre, o en lo mucho que se habían apegado siendo niños, no se había puesto a pensarlo demasiado, no tampoco se lo había dicho a su hermano, era un tanto vergonzoso con esas cosas después de todo.

Pronto las puertas se abrieron y las personas comenzaron a salir, una tras otras, infinidad de rostros desconocidos. El japonés dio unos pocos pasos hacia la multitud sin acercarse demasiado a ella, esperando a que apareciese, aquel que resultaba ser casi un reflejo de su persona, casi, y ese “casi” era bastante amplio en realidad, pero nunca se había preocupado de ello, a decir verdad así era él, así era su hermano y lo aceptaba y quería tal cual él era… aunque no pudiese evitar regañarlo de vez en cuando.

Dibujo una pequeña sonrisa en sus labios cuando oyó aquella voz tan conocida entre los murmullos de las demás personas, viendo finalmente aparecer entre ellas aquella blanca cabellera que tanto caracterizaba a su gemelo. El albino de mirada amatista se acercó enseguida a abrazarlo efusivamente a pesar de estar rodeado de personas.

-Es bueno verte….-comento abrazándolo también, palmeando suavemente la espalda ajena- ¿acaso me has extrañado? –pregunto de forma curiosamente seria en realidad, pero Tokuro tenía esa especie de comportamiento especial con su gemelo, uno que no tenía con las demás personas con las cuales trataba- ¿Cómo estuvo el viaje? –pregunto entonces subiendo las manos a tomar el rostro del otro para mirarle seriamente- ¿Te despediste de nuestros padres como era debido? –pregunto, de alguna forma siempre había notado ese curioso ambiente un tanto tenso que solía haber entre su padre y él, pero desconocía la naturaleza del mismo.

Apariencia:

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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Invitado el Vie Nov 15, 2013 11:54 am

Apretó un poco el abrazo que le doy a Kuro. Si puede ser que fueron un par de días pero me siento inseguro al perderlo de mi rango de distancia o vista, pueden ser muchos factores pero el que más me afecta es el de mamá, le beso la mejilla sin importar nada. Después de todo es mi hermano, ¿si ando dando demostraciones nocturnas cada vez que puedo porque a él no? Sonrío escuchando preguntándome eso y ambas manos las llevo a despeinarlo con gracia.

— Claro hermanito, ¿Quién crees que soy, eh? — indago riéndome un poco. — Además ya hacía falta molestarte con Crush ante de dormir — mis innumerables idas a su cuarto para estrujarlo junto con mi gran oso, antes de ir a la cama por completo. — Es bueno verte sano — susurro antes de tomarle la mejilla y estirarla un poco de la misma forma que la abuela hace en navidad.

Hasta que lo suelto, separándome de él con el fin de buscar de nuevo mis maletas. Cosa que no logro porque ya está él tomándome el rostro y me tenso ligeramente con aquella pregunta. Si claro que me despedí, claro papá me recalco de nuevo que solo soy “el estorbo”. Me pregunto ¿si papá a Tokuro le ha dicho algo? Siempre es tan cariñoso con él… tan orgulloso de su otro hijo.

Sonrío luego de unos segundos de silencio, con la simple reacción de quitar sus manos de mi rostro y volver a hacer el ademan de buscar mis maletas. — Claro que sí, mamá también quedo tranquila que viajará al país; y papá no lo vi llego tarde a casa — mentí con una sonrisa.

No es que me gustara mentirle, simplemente era mejor evitar el tema por mi propia salud mental. Es vergonzoso admitir esos temas y sentir a veces cosas negativas por mi hermano, que es mejor mentir sobre el tema ya tan acostumbrado y natural que no creo que nadie se cuenta.

Alzo la vista y empiezo a caminar dejándolo detrás. — ¡Oye Kuro! Vamos que te dejo atrás — digo emocionado llegando hasta las puertas de salida del aeropuerto, observando como las puertas automáticas se abren. — ¡Mi conquista de Norteamérica ha empezado! — alzo mi puño derecho, y luego río mirando a mi gemelo al lado.

— Muero de hambre — menciono luego de unos segundos para soltar una carcajada. — ¡Kuro, aliméntame! — realizo un mohín falso y parpadeo varias veces. — ¡Oh! Y por cierto, debemos — aclaro la garganta un poco, solo para susurrar aquello — debemos ir a comprar un Crush dije nombrando aquello en referencia a un oso de tamaño grande para poder dormir con él en las noches.

— Y dar otra excusa para que no sepan los demás del por qué lo tengo. — murmure apenas mirando a otro lado y luego de unos segundos simplemente empezar a caminar de nuevo. No me voy a quedar toda la vida cohibido de eso, si pasa en cada misión.

Eso explica la gigante colección que tengo en casa.

— ¡TAXI!
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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Dom Dic 29, 2013 6:13 pm

Aunque solo hubiese sido por poco tiempo, aunque solo hubiesen sido dos días, solo escasas 72 horas en realidad; había extrañado esa sonrisa refrescante, el suave tono de su voz y su mirada amatista, era curioso como solo de verse a sí mismo en el espejo había logrado extrañarlo un poco más aún. Parecía no ser capaz, a pesar de su edad, de despegarse de su gemelo; si, después de todo tenían un vínculo muy fuerte que no tiene cualquier hermano, sino quizás solo los gemelos, o quizás más aún, quizás era más único por alguna razón. Una razón tal como la vida que les había tocado llevar.
Correspondió al abrazo de su gemelo sin importarle si alguien más los viese, sin importar las personas que pudiesen estar a su alrededor, aquel abrazo era ligeramente reparador y podía así sonreír suavemente.

-No vives sin mí… Toshiro…-susurró mientras duraba el abrazo, aunque no supiese en realidad quién no vivía sin quien, lo cierto era que Tokuro parecía ser después de todo, y muy en el fondo, una persona sensible y apegada a sus afectos; a aquellos que formaban una parte importante de su existencia, su gemelo, era el primero de ellos. Le sintió estirar su mejilla y solo frunció ligeramente el ceño, la abuela solía hacerle lo mismo a ambos años tras año, y esto no había cambiado aunque ambos ya tuviesen veintidós- Lo mismo digo hermano…-lo mismo decía si, si algo fuese a pasarle a su gemelo, sabía que se preocuparía en demasía, el conocía muy bien de las crueldades de las que el mundo es capaz; para nada deseaba que su hermano menor pasase por algo similar.

Se le quedó mirando entonces, había podido notar claramente el rostro el cambio en las facciones de su hermano, habían sido mínimas en realidad, cualquiera no lo hubiese notado jamás, pero él, él que todo lo sabía del albino… había algo, no podía dejar de pensar en ello, pero ¿Cómo abordar tal tema? Había algo que no lograba comprender.

-Mamá siempre se preocupa demasiado a pesar de todo…-solo comento viendo como el otro tomaba sus maletas para comenzar a caminar con ellas obviando esa milésima de segundo en que el aire se había tornado ligeramente tenso, lo vio adelantarse y solo lo siguió, dando vuelta en sus manos las llaves del coche; lo cierto era que tras haber llegado allí, el mismo día, había recibido un encargo de su padre que había viajado de forma paralela a él sin que el japonés supiese de ello. Un automóvil que le terminaría facilitando mucho el traslado en aquella, por ahora, extraña ciudad.

-Te alimentaré…-se encogió de hombros con una ligera sonrisa cuando ambos habían salido ya fuera del aeropuerto, mirándolo luego de que el otro parecía estar a punto de decir un pequeño secreto, no pudiendo evitar reirá con la curiosa petición que casi fue susurrada muy cerca de su oído- ¿Le serás infiel a Crush de nuevo? –pregunto entre risas, era inevitable, parecía ser aquel albino una de las pocas personas que lograban sacarlo de tanta seriedad que siempre parecía caracterizar su persona. En el momento en que el albino alzo una mano para llamar un taxi, el pelinegro coloco una de las suyas sobre ésta para bajársela suavemente, enseñándole entonces las llaves del automóvil que llevaba en la otra mano.

-Papá me lo envió el mismo día que llegué, llegó unas horas más tarde… pero nos será de mucha utilidad…-comento haciendo un pequeño ademán con su cabeza para que el otro le siguiese, caminando entonces hacia el estacionamiento en donde presiono el pequeño botoncito que desactivaba la alarma, oyéndose no muy lejos de allí un pequeño “pip pip” que daba la señal- ¿No te ha dicho nada a ti?... probablemente a ti te envíe una motocicleta…-comento mirando los alrededores, dejando pasar un coche antes de cruzarse hasta aquel Mercedes Benz, podía decir que quizás había sido algo no tan necesario, pero quien sabe que había pensado su padre, tampoco le cuestionaría el regalo.

-Ven, pon tus maletas en el baúl… -comento abriendo éste para tomar la maleta de un lado y ayudarle al albino a guardarla en el sitio mencionado- No tengo apuro ni que aceres pendientes así que puedo llevarte a comer y comprar todo lo que desees…-comento sonriéndole ligeramente- El oso también correrá por mi cuenta como regalo de bienvenida. –finalizó para después cerrar el baúl con llave y caminar hacia el asiento del conductor, sentándose y cerrando la puerta luego, encendiendo el coche mientras que el albino se acomodaba; agradecía tener un sistema GPS integrado o no sabría a donde ir por cada cosa que pudiese necesitar, claro estaba que esto sería así mientras terminarse de acostumbrarse a la ciudad.


El coche:

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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Invitado el Lun Ene 20, 2014 2:36 am

— ¿No vivo sin ti? — arquee la ceja y lo apretuje en mi abrazo, moviendo a Kuro de un lado a otro. Mientras me alejaba de él, separándome del abrazo. — Yo creo que tú no vives sin mí — negué riendo, mientras dejaba de jalarle la mejilla. Ocupándome esta vez de despeinarlo un poco antes de separarme por completo.  — Kuro, hermanito querido estoy sano en casa — mencione con una sonrisa para tranquilizarlo.
 
¿Sano? Realmente, aquello era una porquería odiaba estar en casa o en algún lugar donde estaba nuestro padre. En ocasiones debía justificar magulladuras injustificables, pero ya debía dejar de pensar en eso, estaba en otro país; lejos de esas amarguras de la vida.
 
Empecé a caminar lejos de mi hermano, con mis maletas en mano y con eso cortando el tema de nuestros padres. Era en lo último que deseaba pensar, por lo que ni siquiera pensé en responder lo de nuestra madre. Ella a veces era como un ángel, no sabía cómo es que se casó un hombre como lo era nuestro padre.
 
Agradecí internamente que Kuro me siguiera el cambio de tema, deseaba pensar que él nunca se enteraría; pero la verdad internamente en mi subconsciente me gritaba que aquello era solo una falsa esperanza. Él era mi gemelo, él quizá lo notaba… de solo pensarlo me provocaba nauseas.
 
Pero un nombre en especial detuvo mis pensamientos, y tuve que voltearme para mirarlo fijamente luego de aquella vergonzosa pregunta. — ¡SHHHH! No lo digas tan alto, Crush puede escucharte. Tiene súper poderes — soltando una risa en medio de mi drama. — No le seré infiel, solo necesito… un reemplazo temporal — sin poder evitar reír ante aquello.
 
Y sorprenderme por su actitud a la hora de bajar mi mano, mirándolo confundido hasta encontrar en mi panorama las llaves de su automóvil. — ¡¿Desde cuando tienes un automóvil en Norteamérica?! — exclame confundido, sin evitar fruncir el ceño.
 
Sin embargo la respuesta a esa pregunta no era algo que me gustara del todo, no pude evitar a hacer mala cara unos segundos antes de mostrar una sonrisa forzada. — Perfecto, será todo un éxito — comente, agradeciendo que mi hermano estuviera delante de mí, ya que mi mueca se instaló en mi rostro al escuchar aquello.
 
No lo iba hacer, me tocaría tomar buses o depender de mi hermano, aquello me asqueo. — Seguro — comente sin hablar mucho de aquello. Una motocicleta, debía seguro comprármela con mis ahorros. El sonido de la alarma del auto me saco de mis pensamientos, adelantándome apresurado para guardar las maletas en el baúl.
 
— Gracias — mencione, volviendo a formar una sonrisa en mis labios. Debía recordarlo, Kuro no sabía nada. No podía pagarlas con él, aunque prácticamente se me había volteado el humor de esa mañana.  Termine por montarme en el lado del copiloto y esperar a Kuro que arrancara el motor de aquel auto.
 
— Tu auto está muy genial, realmente nuestro señor padre tiene buen gusto — vacile sin querer sonar sarcástico. Desviando la mirada, observando las calles. — ¿Me alimentaras? — Desvié la mirada de nuevo hacia mi hermano — eso te lo agradecería eternamente, muero de hambre — sonriendo ahora si amplia y sinceramente. Tenía hambre, el hecho que mi hermano me alimentara me quitaba el mal humor.
 
— Hum… no es solo un oso, deberíamos buscarle nombre — mencione de nuevo, mientras sacaba el celular para actualizar mi estado en Twitter. Extrañaría a mis amistades en Escocia, pero al menos existía tecnología para suplir un poco la nostalgia de no verlos. Ya era costumbre, de tener un trabajo como aquel.
 
— Entonces, dime hermanito… ¿Qué tal Alki? ¿Algo nuevo por la ciudad? ¿Cómo es la academia? ¿Ya te hiciste novio de alguien? — bromee la última pregunta, cerrando los ojos al sentir el viento chocar contra mi rostro.
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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Vie Ene 31, 2014 11:23 am

Si, quizás fuese cierto, quizás el albino tuviese toda la razón; era él mismo el que no era capaz de vivir sin el otro, sin sentir su presencia, sin escuchar su voz, sin ver su sonrisa… lo adoraba, de forma profunda y sincera, quizás aquel enorme cariño fuese más unilateral que otra cosa, pero no le preocupaba eso; podía decir que amaba a su hermano y no estaría diciendo mentira alguna, lo amaba, como un pequeño tesoro al que quería cuidar y proteger para que nada malo le sucediese. Sentir su abrazo, escuchar su risa y sentirle despeinarle el cabello sin contemplación alguna había sido todo lo que había necesitado para sentirse completo nuevamente. ¿Por qué las cosas eran de esta forma? Porque aún guardaba muy dentro de si ese pequeño niño sensible y sentimental, a pesar de que tanto hubiese intentado desaparecerlo con los años.

-Si en verdad tiene super poderes… ha de saber las veces que le has engañado a sus espaldas…-comento riendo suavemente, acompañando la risa ajena, de sus voces que tenían un tinte similar pero sonaban tan diferentes a la vez; la voz del azabache del par siempre había sido ligeramente más grave-… aunque la infinidad de reemplazos temporales están de testigo en tu habitación ¿no? –la fresca brisa acariciaba su rostro nuevamente, habían salido al exterior y el pelinegro tenía pensado consentir a su gemelo con todo lo que le pidiese en ese momento; aún así resultaba curiosamente graciosa la idea de alimentarlo, tal y como si el otro fuese una pequeña mascota ¿un blanco gatito quizás? No, un gatito no, si lo pensaba de esa forma quizás Sumi terminaría arañándolo la próxima vez que pusiese un pie en su casa.

Ayudó al albino a guardar su maleta en el baúl del coche y seguidamente se sentó en el asiento del conductor, colocando la llave en su ranura correspondiente, poniendo en marcha el motor para luego colocarse el cinturón de seguridad e indicar a su hermano que hiciese lo mismo; de hecho no arranco hasta que lo hubo hecho, así de responsable solía ser siempre.

-Es de ambos…-comento mientras se detenía en la salida del aeropuerto, mirando hacia ambos lados para pisar suavemente el acelerador e introducirse en la ruta dejando atrás las grandes instalaciones del parque aéreo-… podrás usarlo siempre que gustes, no tengo problema alguno en dejarte las llaves…-le sonrió al otro mientras el aire fresco comenzaba a juguetear con su cabello, había preferido dejar el capó hacia atrás para que su gemelo pudiese admirar más cómodamente el paisaje-… y creo que a fon de cuentas, te será más útil a ti que a mí. –sabía aquello de antemano, después de todo su gemelo siempre tenía salidas nocturnas y parejas a las cuales les sería más cómodo viajar en coche. Frunció ligeramente el ceño, lo cierto era que aquello era algo de su hermano que no aprobaba, no le gustaba que anduviese de un lado al otro visitando distintas camas… pero lo había dejado ser con la esperanza de que volviese a encontrar a alguien a quién amar y que sanase su corazón herido, porque sabía que lo estaba, aunque tanto el albino intentase aparentar que no.

-Podrías buscarle un nombre en inglés, ya que lo adquirirás aquí…-comento mientras buscaba su billetera cuando se hubo detenido en un peaje, pagando la pequeña cuota a una señorita que pareció mirar a ambos con curiosidad; el albino twiteaba a sus amigos, esos que había dejado allá en Escocia, era cierto, él había dejado gente querida también, aunque lo cierto era que por lo general Tokuro no solía tener demasiadas amistades… conocía en realidad más amigos de su padre que jóvenes de su misma edad.

-La academia… podría decirse que es bastante tranquila…-comento mientras encendía las luces direccionales que indicaban que doblaría hacia la izquierda, girando suavemente el volante recubierto en suave cuerina negra-… creo haberme recorrido ya todas sus instalaciones, es amplia, te gustará. Sobre la ciudad aún no la recorro por completo ni mucho menos, a decir verdad… he debido estudiarme el camino de ida y de vuelta para recogerte del aeropuerto…-rio entonces con su pequeña confesión, saliéndose de la ruta para tomar una calle un poco más pequeña que bordeaba la ciudad, por ésta iría hasta llegar a una buena entrada a la zona más comercial.

-¿Novio? ¿Qué dices Shiro? –lo miro alzando las cejas luego de detenerse frente a un semáforo, viendo como cerraba sus ojos, sonriendo suavemente mientras acomodaba un poco sus suaves mechones azabaches- He ido al aeropuerto a recoger a mi querido novio…-comentó de pronto, acercándose a él para plantarle un suave besito en la comisura de sus labios, riendo luego para volver a iniciar camino cuando el semáforo dio luz verde. No pasó mayor tiempo para que se encontrase ya ingresando a la ciudad, en una de las puntas de ésta, específicamente en una zona en la que sabía que habría bastantes restaurantes de todo tipo y especialidad.

Ingresó entonces a un estacionamiento donde busco un buen espacio, aparcando el coche en aquel sitio y pagando el alquiler temporario de su parcela para después salir a la vereda en compañía de su gemelo; había detenido su recorrido frente a la entrada de un gran restaurant de aspecto lujoso del cual había oído muy buenas recomendaciones.

-¿Que te apetece comer? –le pregunto entonces mientras colocaba su mano sobre la puerta para empujarla con suavidad; ni bien hubieron cruzado las puertas del lugar, el agradable olor a comida, el murmullo de las personas y el ruido de los cubiertos les transportaba a un ambiente tranquilo en el cual era posible disfrutar una buena comida sin prisa alguna.

Restaurante:

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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Invitado el Jue Mar 20, 2014 4:52 pm

En ese momento se me hacía más interesada observar el paisaje que hablar con mi hermano sobre el automóvil, ni a pesar de sus intentos de hacerme sentir bien; la verdad es que no deseaba saber nada sobre este auto, ni de mi padre. — No, la verdad es que no lo quiero — comente apenas, mirando a mi hermano de reojo. — Me acostumbrare a viajar en autobús o caminar — bromee, riendo apenas. La verdad deseaba dejar el tema ahí muerto, estancado. — Yo veré como me las arreglo — mencione al final, era mi modo de zanjar el tema.
 
Mis futuras salidas de fiesta a explorar la vida nocturna debían ser a caminatas, bicicletas, taxis o hasta buses, pero nunca me iba a montar en el auto más que como pasajero. No le daría el gusto al viejo reclamarme algo como eso, respire hondo para cerrar los ojos y sentir como el viento jugaba con mi cabello; aquello logro relajarme.
 
Y poder mantener una conversación sana con mi hermano, sin necesidad de alterarme o enojarme por cosas que ni él estaba enterado. — Buscare en un nombre bonito, Ro-chan — comente al mirarlo con una sonrisa, y observar directamente después la señorita del peaje; casi de forma de refleja le sonreí y guiñe el ojo de forma coqueta.
 
— Uuuh, las chicas de Alki parecen ser bonitas — susurre con una voz melosa, ciertamente de coquetería antes de reír.  — Supongo que amare la ciudad — llegue a la conclusión. Me estiraba completamente y bostezaba posteriormente reír ante la confesión de mi hermano. — ¿Así? Quién lo diría, eres un excelente espía y no te puedes aprender las calles de una ciudad — bromee, riendo al mirarlo.
 
Si no estuviera manejando le hubiera picado las costillas en busca de cosquillas, y reír como niños pequeños. Pero en vez de hacer eso, guié mi mano a los cabellos de mi hermano para despeinarlo aún más de lo que ya estaba por el viento. — Apuesto que extrañabas que te despeinara — afirme con una risa traviesa, para luego no poder controlar que se me saliera una carcajada.
 
Bajando la mano para peinarme mis cabellos, e indagar un poco sobre la vida de mi gemelo en esos días que no estuve presente. Sin embargo lo que menos pensé fue recibir ese comentario, parpadee varias veces ante sus palabras pero lo que más me sorprendió fue su descaro al rozar superficialmente mis labios. Los colores subieron rápidamente por mi rostro y lo mire casi sin parpadear.
 
— ¿Qué? ¿Qué cosas andas diciendo? ¡Calma tus hormonas Ro-chan! — lo empuje de mi espacio personal, y reí de forma nerviosa. — ¡No lo vuelvas a hacer! Baka — lo regañe, mirándolo afiladamente — cualquiera pensaría mal — mencione apenas, y sonreí negando varias veces. — Entendí el punto, no meterme en tu vida amorosa… al menos por un tiempo — vacile al final.
 
Cuando llegamos al estacionamiento, me baje del vehículo. Dándole una mirada a la fachada del restaurante y volví a estirarme. De alguna forma me sentía contraído, me dolía un poco la espalda pero no deseaba preocupar a Ro-chan con esas cosas, por lo que lo disimulaba.
 
— Me comería todo el menú — dije al entrar al restaurante, observo un poco el ambiente y una sonrisa se salió de mis labios. Era un ambiente cálido, extrañe comer con Tokuro, en casa prefería meterme a mi habitación y no salir a la cena. — Ven vamos a sentarnos — explorando el lugar hasta terminar en una mesa de pareja al costado de una de las ventanas.
 
— Huele muy bien, ha de ser rico — abriendo el menú para observar los diferentes platillos — creo que pediré algún platillo especial del lugar, quiero saber que tan buena es la comida — dejando la cartilla en la mesa y mirando a mi hermano. — ¿Tu que te vas a pedir? — Curioseé — Quizá puedas darme alguna idea, la verdad quisiera probar algo nuevo — explique de nuevo.
 
— Hey Ro-chan ¿Y si le pongo Kuro a mi nuevo oso? — empecé a reír, mirándolo con una sonrisa.
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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Vie Mar 28, 2014 8:07 am

Siempre había tenido esa curiosa y ligeramente preocupante sensación de que algo sucedía entre su padre y su hermano gemelo; cuando estaban juntos no podía evitar sentir como el ambiente se tensaba, casi como si no fuesen compatibles, casi como si no pudiesen estar ambos en el mismo sitio. Nunca había podido saber de qué se trataba pues ninguno de los dos decía nada al respecto, y Shiro más que nadie evadía el tema, teniendo actitudes como la que estaba teniendo en ese mismo momento. Viendo esto decidió simplemente no decir más nada, el albino era muy terco cuando quería, lo conocía bien; dijese lo que dijese no iba a cambiar de opinión.

-Soy humano como tú o como cualquiera ¿No? –sonaba en un ligero tono de reproche, si, toda la vida todo el mundo había esperado demasiado de él, tanto que ya se había acostumbrado a vivir con aquellas presiones y a auto presionarse el mismo para cumplir con todo lo que se le pedía y/o imponía- No tienes remedio hermano…-rio al final con aquel comentario que el albino había dicho en voz alta y clara para que la muchacha pudiese oírle perfectamente; si, no tenía remedio, y era tan opuesto a él, en tantos sentidos. Pero aun así le adoraba con todo su ser; sentirle despeinarlo con un rápido movimiento de su mano era tan agradable como una caricia, y oír su risa… a veces le recordaba esas viejas épocas en la que siendo niños inocentes reían de forma sincera.

Aún así, como niños solían jugar a veces, como niños, como algo tan parte de si lo trataba; Tokuro tenía con su albino gemelo un algo que no tenía con nadie más, una especie de complicidad decorada en cierta dulzona maldad para con él. Quizás era que como todo hermano mayor molestaba al más pequeño, resultaba entretenido ver sus reacciones. Le observó y vio como su rostro enrojecía por completo y no pudo evitar reír a pesar de que el otro lo hubiese empujado ligeramente, se veía tan curiosamente tierno y molestable de esa forma; sus quejas y su mirada filosa no le asustaban en absoluto.

-Creo que el que tiene sus hormonas siempre alborotadas es otro…-replico aun sonriendo mientras pisaba suavemente el acelerador- No me molesta que el mundo sepa que amo a mi hermano…-seguía sonriendo ampliamente, era delicioso, por alguna razón era delicioso molestarlo de esa forma- Pero exacto, si no lo quieres, no lo busques.- culminó. Tras salirse de la ruta y empezar a recorrer las calles de la ciudad alcanzaron unos pocos minutos para llegar a uno de los más recomendados restaurants de la zona.

-Bueno será… la verdad no había estado aquí antes, como sabes apenas llevo dos días en Alki…-le recordó luego de que ambos hubiesen tomado una mesa junto a una de las ventanas, el menú que el sitio ofrecía estaba colmado de platos deliciosos con variadas apariencias y coloridas- Si quisiésemos comer algo bien Americano… quizás deberíamos haber ido por una hamburguesa… según parece esta en el puesto número uno de lo más consumido por los Norteamericanos…-comento mientras seguía inspeccionando el menú con curiosidad-… pero estando ya aquí, pediré… Barbecue Ribs y Cole Slaw, que al parecer son por demás conocidas aquí, con una preparación particularmente tradicional. –se decidió entonces cerrando la cartilla del menú, escuchando luego lo que decía su hermano acerca del oso- Bueno… creo que no tengo problemas con eso, pero siendo así el oso debería ser negro ¿no? –le dejo la pregunta justo antes de que llegase el mesero para anotar la orden que fuesen a pedir.

-Aún no he visto a nadie del grupo por aquí…-comentó luego de que hubiesen hecho los pedidos y el mesero se hubiese marchado con la orden-… pero según lo que sé Minato ya está aquí. Me pregunto cómo llevara todo esto… regresar a esta ciudad, tu sabes…-comento con bastante seriedad, desviando su mirada hacia el exterior que aquella ventana dejaba ver- Eres su mejor amigo, tenlo vigilado ¿sí? –volvió a mirar al albino entonces – A veces siento que se guarda demasiadas cosas…-comento para después subir una mano a su cabeza y acomodar suavemente su cabello, aunque en realidad éste era tan lacio que a pesar de haber sido atacado por el viento tenía la capacidad de acomodarse perfectamente casi por si solo. Hecho esto saco su móvil para mirar la hora y volvió a guardarlo segundos después, sacando luego de uno de sus bolsillos un pequeño pañuelito para quitarse los lentes y comenzar a limpiar los cristales de éstos con toda tranquilidad- Espero que estando aquí podamos comer juntos más seguido…-comento, mirando al otro unos segundos, dedicándole una pequeña sonrisa para luego volver a limpiar aquellos cristales; era tan puntilloso y detallista que le gustaba que estuviesen siempre perfectamente limpios, o no se sentía cómodo con ellos.

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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 25, 2014 8:00 pm

Revise un poco más el menú y además de que busque el pedido que hacia mi hermano, hasta que cerré el menú observando a mi hermano. — Me pediré una Bacon Cheddar Cheeseburger, con papás fritas y una cerveza bien fría, si eso al estilo americano — bromee — pero me darás de probar de tu comida. 
 
Mis palabras se silenciaron en el momento que vi como una de las meseras pasaban de lado — definitivamente vendré seguido — solté una leve risa, al observarle la parte trasera a la chica y volver mi mirada a mi hermano. — ¿Qué puedo decir? Parece que las norteamericanas me van a gustar — encogiendo los hombros, soltando una risa ladina.
 
Hasta el momento que vi al mesero acercarse para recibir nuestros pedidos, pidiendo que me trajeran primero la cerveza. Centrando luego mi atención en Ro-chan, — Minato estará bien — comente — además yo hable con Eliza antes de venirme, ella creo que será la última en venir anda haciendo los trámites para los vuelos — agregue con una sonrisa.
 
— Pero lo mantendré bajo vigilancia antes de que se meta en problemas — dije, a sabiendas que siempre metía a Mina en problemas, lo malo era que el chico de alguna manera se terminaba vengando. — Espero que si podamos reunirnos y no solo cuando sea necesario — divague ligeramente, empezando a jugar con el tenedor que tenía en mis manos.
 
— Aunque Ro-chan, si ellos no pueden; venimos nosotros — sonreí — siempre hace falta sacarle plata a mi hermano — moví las cejas graciosamente. — Por cierto, no quiero un oso negro. Quizá un panda sería más lindo o me escabulle por las noches para dormir con mi hermano y tener un oso tamaño Ro-chan — solté a reír.
 
— Pero no, de seguro no llegara a dormir por las noches a la habitación — comente riendo un poco — ya, ya es una broma. Si llegare a dormir, antes que me regañes, Kuro — medie, frotándome las manos al ver como traían nuestras órdenes.
 
— Vaya que se ve delicioso — le di un vistazo para luego ponerle salsa a mis papas. — Esto se ve más rico que cualquier hamburguesa que haya probado — tomándola con los cubiertos para partir un pedazo y darle una probada. Mmmmh — muy bueno — murmure, mientras masticaba. Aprovechando para limpiarme la comisura de mis labios.
 
— Acabo de recordar el hambre que tenía — mirando a mi hermano — ¿Cómo esta lo tuyo? —  Indague — se ve muy bueno — señale dándole el visto bueno.
 
— ¿Y tu novio Nathair? — Interrogué con una risita — ¿ya llego? Apuesto que lo extrañas más a él que a mí.
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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Lun Jun 16, 2014 1:00 am

¿Hacia cuanto tiempo que no disfrutaba de un simple y pequeño tiempo para comer en compañía de su hermano? Quizás demasiado tiempo, tanto como para ya no recordar en que ocasión habían podido sentarse frente a frente y ver la cara del otro al ingerir sus alimentos; cosas que una familia común podría hacer a diario hasta el punto de hartarse, para ellos siempre había sido todo muy distinto, demasiado.

-Claro hermanito, hoy te consentiré… pero solo por hoy ¿entendido? –declaro alzando ligeramente una ceja ante las palabras ajenas y escuchar esa risilla traviesa que podría llegar a extrañar con tanta facilidad, dejando escapar entonces un pequeño suspiro, y era en esos pequeños detalles que ellos dos se diferenciaban tanto, casi de forma abismal-… definitivamente no tienes remedio. –sentenció justo antes de que el mesero llegase a por la orden de ambos y de que el tema se trasladase ahora a su querido amigo en común Minato Hamilton y lo que ello acarreaba… Elizabeth.

-Me agradan… esas reuniones que solo muy de vez en cuando logramos tener… todos juntos…-comentaba de pronto con un semblante ligeramente nostálgico, permaneciendo incluso ligeramente pensativo durante unos segundos, hasta que las palabras ajenas volvían a robarle una pequeña sonrisa. Si, quizás hubiese dos personas en el planeta capaces de hacerle sonreír con tanta facilidad, su querido hermano gemelo Toshiro y su buen amigo Minato.

-¿Planeas repetir aquel penoso incidente? –negó ligeramente con la cabeza, aun recordaba aquella vez en el que a causa de lo apegado que su hermano solía ser para con él en las noches, los malos entendidos habían llevado a muchos a pensar que algo más que amor fraternal existía entre ellos dos-… aún así te recibiré en mi cama si es lo que deseas, hermanito. –completó pues a fin de cuentas podía seguirle el juego hasta que el otro terminase huyendo asustado con el asunto.

-Eso espero, que seas consciente y condescendiente… no quiero tener que volver a ir por ti cuando estés perdido en los brazos de quien sabe quien…-le miro filosamente entonces, si, y es que después de todo ese tipo de comportamiento era algo que Tokuro no aprobaba en su hermano, pero no tenía forma de evitar que el quisiese desquitarse de esa forma… si es que en verdad lograba desquitarse de algo siendo así. Quizás solo se hubiese transformado en lo que veía frente a sí mismo, y si, tantas veces eso le preocupaba en demasía; su adorado hermano, daría la vida por su felicidad.

Tomó entonces los cubiertos para probar la comida que el mismo había seleccionado minutos antes y tras cortar un pequeño trozo, lo degustó largamente en su boca; podría decir con ese solo bocado que era un sabor nuevo pero no del todo desconocido, sin embargo parecía natural que cada país tuviese su forma distinta de preparar los alimentos.

-Lo está en verdad…-comentó, cortando un nuevo trozo para clavarlo en el tenedor y ofrecérselo al albino- ¿querías probar? –pregunto esperando a que el otro decidiese si tomarlo o no- Boom-chan no ha llegado aún… y no tengo idea de cuando vaya a hacerlo… al parecer está en un viaje importante para él; no hemos hablado mucho los últimos tiempos…-comento tomando luego su vaso para beber un largo sorbo de bebida- Lo extraño si… pero no creo que mas a uno que a otro…-comento sonriendo suavemente-… yo diría que… extraño a ambos de la misma forma…-comentó para después volver a cortar un trozo de su comida y volver a degustarla con tranquilidad; lo cierto era que durante el tiempo que llevaba como agente se había visto obligado a viajar a varias partes del mundo y de un lado a otro había terminado adaptando su paladar a los nuevos y diferentes sabores que la gastronomía extranjera le pudiese ofrecer.


[Off: Quizás podríamos ir cerrando aquí :3~]

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Re: ¡Conquistando Norteamérica! {Priv. Tokuro}

Mensaje por Invitado el Dom Jul 13, 2014 2:04 pm

Simplemente reí con ligereza al escuchar lo que mi hermano me hablaba. — Son unos enfermos de pensar que podemos ser más que hermanos — comente negando la cabeza y suspirando. Era algo raro que pensaran eso, era hasta un poco enfermo; — es tu culpa que piensen eso, siempre andas muy cariñoso — refunfuñe cosa que quedo en el olvido en el momento que vi mi comida al frente, empezando a degustar aquel platillo.
 
Primero las papas, luego la hamburguesa al partir un pedazo y luego observar a mi hermano con una sonrisa ligera. — No te llamare a ti, llamare a Minato en todo caso — bromee ante aquel hecho — evitare sacarte de la cama a altas horas de la madrugada — comente, dándolo por promesa. Lo menos que deseaba era que el señor Yaminara se enterara de esos detalles, solté un suspiro siguiendo disfrutando de mi comida.
 
Observando de nuevo a mi hermano, tomando el tenedor para robarle un trozo de carne ya cortado. Parpadeando un par de veces para luego simplemente comer el trozo de carne sin mencionar nada sobre su comentario. — Eso dolió — bromee ligeramente con una pizca de verdad. — Aunque como es tu novio lo dejare pasar — encogí los hombros, guiñándole el ojo izquierdo a mi hermano tomando mi cerveza para beber un poco de ella.
 
— De todas formas sé que me extrañaste más a mí que a él — comente por debajo soltando una ligera risa, sonando un poco egocéntrico. Pero no importa como seria, yo era su hermano y eso no iba a cambiar por nada ni nadie. — Por cierto, ahora luego de ir a compramos a Ro-chan oso, debemos ver si me puedo comprar una motocicleta; sé que si le pido dinero a mamá me ayudara con el tramite — comente, empezando una nueva conversación.
 
Después de todo con Ro-chan era de esa forma siempre, salían conversaciones, risas, guiños, regaños con frecuencia. Y más si mutuamente nos habíamos extrañado, yo a él mucho a pesar de confundir a veces mis sentimientos por culpa del señor Yaminara, por culpa de aquella preferencia, por culpa de él.
 
Apenas suspire, y luego de un trago de mi bebida seguí aquella conversación que iba para largo. Ya extrañaba aquello, ya lo extrañaba…

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