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Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

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Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Dic 17, 2013 12:09 pm

Un peculiar Host Club...

Algún lugar de la SNA.

Los días podían estar iniciando como cualquier otro, tan aburridos en su contenido como de poco lo tendría hoy, eso estaba claro al momento más simple en el que se levantó de su cama para ir a arreglarse. Hoy era “ese” día, es decir, cuando una actividad del club de etiqueta donde estaba haría su actuación especial.

Mucho se había discutido sobre las actividades de final de semestre de los otros clubes, él mismo debía ir la siguiente semana a competiciones nacionales en atletismo y karate a nivel universitario, ¿qué hacer?, ciertos clubes harían excursiones, campamentos, ferias de comida e irían a torneos o, como el club de lectura, harían exposiciones de autores por toda la universidad, para ese momento solo nacía la pregunta, ¿qué podría hacer un club de etiqueta?

Fácil, o al menos así le pareció, cuando la idea de un Host Club fue abordada. Recordaba algo como eso cuando estuvo en Japón, en los festivales escolares se hacían cafés de maids o de caballeros, es decir, donde los varones recibían a las damas para hacer lo que a ellas más les gustaba: ser escuchadas por hombres guapos. O algo así.

El punto era que allí estaba, con sus compañeros de club –ya que las damas hacían lo mismo en el salón de al lado-, entre los cuales estaba ese extraño varón pelinegro con el cual compartía habitación. Ya lo sabía, Tokuro o “Blacky” como bien solía  llamarle, se guardaba sus cosas raras. Comportamientos un poco más dejados de lo normal y una inclemente seriedad que no le dejaba actuar como deseaba hacían que Shi prácticamente lo diera por seguro.

Aunque eso lo hacía todo tan y más divertido.

En la mañana, apenas llegar, había chicas en el frente, damas que hacían fila porque la noticia de esta actividad se había esparcido como pólvora y, aunque bien este club era divertido, ellas venían porque el cincuenta por ciento de los miembros eran herederos de ciertas compañías de fama en los Estados Unidos. Acosadoras o algo así… ellas carecían de estilo.

Existía un mecanismo para ocupar todos los puestos o puntos que encierra un club de este tipo, vamos, no todo puede ser derroche de físico y una charla plana, eso todos lo tenían claro, tal vez por eso los papeles fueron lanzados al sombrero y, de a uno, se les fue sorteando a la suerte que clase de personalidad o comportamiento debían tomar el día de hoy.

¡Oh sorpresa!, al leer “tendencias homo” no hizo más que reír y cerciorarse de que el papel estaba correcto. Bien… esto sería bastante extraño si se lo preguntaban, pero es bueno, así podría divertirse.

Hey Matt, ¿quién me va a acompañar en esto?—, preguntó a quien había escrito aquello, un pelirrojo de aspecto alegre, de quien aseguraba disfrutaba esto más que nadie.

Por allá Shi—, le contestaron con una seña y, al girar sus ojos, contemplando el bien decorado salón, lo que se encontró realmente le encantó, que decir encantó, esto abría fácilmente muchas puertas.

Miró una vez más el papel y sonrió para correr y caer sobre no otro sino su fiel compañero de cuarto.

¡Blacky!—, gritó, —¿estás listo?—, cuestionó con cierto decoro y algo alegre, sabía bien que esto podía hacer pasar al otro por ciertas cosas que bien podrían parecerle incómodas.

Sin embargo, hasta alguien como Shi L’Jon sabía que no siempre iba a poder jugarle la mala a Yaminara, eso sería aburrido y perdería la emoción, por eso, cuando las puertas se abrieron y las damas entraron se separó del contexto y fue a ser el típico Don Juan del que tanto disfrutaba, coqueteando con las damas y dejándose ser. No era un santo ni nada parecido, ¿para qué fingir?

Al pasar del rato, ya serían como las cuatro de la tarde, y recién acababa su descanso, lo que quería decir que quedaba una escasa hora de trabajo en este hermoso y encumbrado sábado donde se había reído internamente de todas esas hermosas miradas que eran dirigidas a sus zafiros, eso y la ropa que llevaba hoy. El presidente había dicho algo como “traje formal”, pero eran otros tiempos y llevar una corbata ajustada y un cuello que asfixiaba no era realmente lo suyo.

Fue cuando captó la llegada de un par de damas; eran una rubia y una pelirroja que fueron recibidas por Matt y delegadas a su mesa, -que eran dos muebles y una mesa de centro bien decorada y abastecida- de Blacky y suya como “tendencia”. En su boca sin poder evitarlo se curvó una maliciosa sonrisa y, al ver que el pelinegro caminaba con calma al lugar, y recibir la señal del presidente, caminó como quiso hacia su amado de ojos violáceos.

Querido Blacky—, pronunció notando como las damas ya podían verles perfectamente y escucharles, se acercó pasando sus brazos por detrás y abrazando el pecho del de cabellos azabaches  para bajar un poco y dejar que su nariz rozara en el cuelo de este, allí escuchó claro unos leves chillidos de sus hermosas clientas, estaban bien, por ahora, —somos afortunados… dos hermosas damas han querido ver algo de nosotros—, sonrió apoyando su mentón sobre el hombro derecho de Yaminara, dirigiendo sus azules orbes brillantes a la damitas.

Existía una cierta diferencia de altura y, además de eso, podía detectar un poco de tensión, pero estaba en su elemento y, quisiera o no, el muchacho debería aceptar todo esto.

Yo soy Arianne y ella es Haruka—, comentó no otra que la rubia, lo suponía, si tenía ascendencia japonesa era común haber pedido algo como ellos.

Um… yo soy Shi, y el es Blacky—, sonrió como un cómplice apretando un poco el abrazo para luego separarse ligeramente e ir al espacio acordado ofreciendo sitial a una de las muchachas para que se sentase a su lado, fue la pelirroja quien lo hizo, y la otra se sentó al frente con su querido amigo.

Fácilmente allí podía ver su expresión, pero estaba seguro que Tokuro haría lo mejor para que todo saliera bien, eso si lo tenía bastante claro y conciso, a parte del sin fin de cosas que pensaba este ocultara.

Vaya cosas que le regalaba esta academia…

Edificio de clubes de la SNA.
Salón de eventos.
04:09 pm.


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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Lun Dic 30, 2013 11:49 am

Si se ponía a pensarlo, apenas había sentido el paso del tiempo; apenas se había dado cuenta de que el primer semestre llegaba a su fin y de que pronto unas ansiadas y bien merecidas vacaciones traerían un poco de paz a su tan ajetreada rutina. No es que se quejase realmente, pero allí estaría la razón de que siquiera fuese capaz de darse cuenta que los días pasaban uno tras otro y se iban sumando, el tiempo se le volaba, como alguna vez había escuchado decir, y tras muchas cosas, muchísimas en realidad, que habían pasado en esos seis meses, podía decir que ya se había establecido por completo en aquella universidad… aunque aún no habían llegado noticias nuevas  por parte de los superiores de Shinobi. ¿En que quedaría todo aquello? Lo cierto era que parecían haber estado bastante quietos durante un lapso prolongado de tiempo, pero tener cerca  a su hermano y a sus amigos del escuadrón le mantenía seguro y tranquilo. Aunque en realidad su serenidad fuese algo difícil de alterar… solo parecía haber una persona con esa capacidad tan especial, una que había estado muy cerca suyo los últimos meses…

Aquel sábado por la mañana había despertado regularmente temprano, quizás no tanto como otras veces, pero lo suficiente para poder ir hasta la tintorería a retirar el traje que había elegido para usar en aquel evento. ¿Quién lo diría? Que el club de etiqueta terminaría montando un particular host club como actividad a ofrecer al final de aquel semestre. Por aquellos días los pasillos de la universidad habían estado colmados de personas corriendo de un lado hacia el otro, de un aula hacia la otra, con materiales de aquí para allá; decoraciones, vestimentas, e incluso alimentos. Él mismo debería participar en distintas actividades en aquella semana, tanto como el Host del club de etiqueta así como el “Restaurant français” (restaurante francés) que ofrecería el club de cocina a todos aquellos que deseasen probar platos de alta categoría. Podía decir que estaba conforme con todas las nuevas recetas que había aprendido, muchas de ellas las había llevado a la práctica y había terminado ofreciéndoselas a Minato, después de todo eran saludables y él, tenía esa dieta tan estricta. Pobre del rubio que ansiaba probar algún dulce que su paladar no sería capaz de degustar, por eso se preocupaba también, en aprender cosas deliciosas que si fuese capaz de comer y le dejasen al menos mínimamente satisfecho.

Una vez hubo tomado un desayuno ligero, tomo su coche para ir hasta la ciudad, retirar el traje y volver sin mayores retrasos, aún tenía que darse una ducha y alistarse para el evento hacia el cuál su compañero de habitación, curiosamente miembro del mismo club, había salido ya hacía algunos minutos. El pelinegro cumpliría al pie de la letra la sugerencia del capitán, traje de etiqueta sería, pero constaría de una camisa y un pantalón de vestir de buena calidad, acompañados por una corbata y un chaleco; había escogido aquel conjunto porque le agradaba la combinación de grises, blanco y negro que llevaba y le parecía que le sentaba bien a su persona. Ese día se peinaría también de forma ligeramente más formal, dejando al descubierto sus dos ojos y ambos marcos de sus lentes; naturalmente sin evitar que algunos mechoncitos más rebeldes de flequillo siguiesen cayendo ligeramente sobre éstos.

Sobre la hora se dirigió hacia el salón, saludando a algunos compañeros que llegaban igual de arreglados que él, después de todo la idea era ofrecer una buena vista ¿no? y sí que lo era; no le había sido posible ignorar la larga fila que ya se había formado en la entrada sin que se abriesen las puertas aún. El gran salón había sido decorado el día anterior por ellos mismos, era elegante, amplio, espacioso, y contaba con un grupo de mesas y sillones en donde cada miembro del club se dedicaría a atender a las señoritas que llegasen buscando sus “servicios”; y así, antes de iniciar las actividades, fueron echados a un sombrero un conjunto de papelitos que tras un sencillo sorteo decidirían el papel que cada varón debiese realizar.

Tras retirar su rol de aquel sombrero y descubrir la etiqueta de “Tendencias homo”, el japonés no sintió ni asombro ni temor, más bien su rostro siguió igual de inexpresivo a como lo había estado segundos antes, con ese ligero tinte de amabilidad claro estaba ¿Qué podría obtener de ello? o ¿Qué debía esperar de ello? Lo cierto era que de alguna forma ya le preocupaba el tener que tratar con todo tipo de señoritas que se pudiesen presentar solicitando su compañía, todo a causa de esa curiosa especie de debilidad que tenía con ellas, quizás no fuese tan malo después de todo si tuviese la compañía de alguien más del club, aunque sabía bien que de igual forma debería hacer el trabajo también por su cuenta. Suspiro ligeramente y un mechón de flequillo se deslizo caprichosamente buscando obtener la posición que llevaba habitualmente; así estaban las cosas y debía hacerlo porque debía hacerlo… quería esperar que lo de “tendencias homo” no le supusiese demasiado suplicio, solo por ser él una persona tan reservada.

Pensaba en aquellas cosas cuando de pronto sintió como alguien le caía encima, ¿Quién más podría ser sino Shi L´Jon? Después de todo era el único en toda la universidad que lo apodaba de esa forma ¿sería una jugarreta del destino acaso? Resultaba inquietante lo que la suerte pudiese traer de improviso, pero no se preocuparía por ello, lo conocía bien y sabía de lo que aquel pelinegro era capaz; así como también sabía de lo que él mismo era capaz.

-Por supuesto…-solo murmuró viendo como las puertas se abrían al fin y un notable número de chicas comenzaba a llenar el lugar. Saludó amablemente a algunas que pasaron a su lado dedicándole curiosas miradas, hasta que una voz ligeramente conocida pronunciando su nombre, le hizo girar hacia su derecha, y ahí estaban ellas, esas mismas que no se habían cansado de invitarle a aquel grupo de estudio durante todo el semestre sin obtener resultado alguno, quizás no era su día, pero hoy debería atenderlas como reinas, aunque en realidad Tokuro Yaminara no conocía la descortesía.

Con ellas habrá estado aproximadamente unas dos horas para que luego ellas se marchasen con la forzada promesa de que iría al menos alguna vez al mentado grupo ¿Qué podía hacer? Si era su día, no el suyo, el de ellas, al parecer. Sin embargo todo aquello le había anestesiado para tratar a la siguiente muchacha sin aparente temor, su sonrisa era suave, sus palabras eran corteses y sus movimientos refinados, conocía de etiqueta puesto que habría asistido en su aún corta vida, a un sinfín de fiestas de aquellas con sus padres… fiestas a las que Toshiro rara vez asistía.

Aprovecho su rato de descanso para salir al exterior y enlazar su móvil a su portátil que descansando había quedado en su habitación, su correo no tenia novedades, no sabía si inquietarse con ello o simplemente relajarse; decidió optar por lo segundo, no podía actuar de forma tan paranoica después de todo, si lo que más necesitaba era unas buenas vacaciones.

Al regresar de su descanso, el pelirrojo llamado Matt le dio aviso acerca de un par de muchachitas que habían solicitado el rol que él y su compañero habían obtenido por azar ya hora era cuando al parecer, debería poner en práctica un poco más, su paciencia, que de igual forma como bien había dicho Shi el primer día que se habían conocido, era “de oro”… pero solo por el simple hecho de que él era tan… ¿fresco?

Camino tranquilamente hacia la mesa en donde las señoritas esperaban, les recibiría con una suave sonrisa así como había estado haciendo desde la mañana; sin embargo, antes de que pudiese llegar a la mesa y cuando se encontraba prácticamente frente a ésta, sintió como alguien le rodeaba por la espalda, cierto, era parte del número, pero no pudo evitar que los cabellos de su nuca se erizasen ligeramente cuando le oyó hablar y más aun cuando sintió la nariz ajena cosquillear en la piel de ésta, sus brazos habían rodeado su pecho. ¿Qué hacer? Sencillamente nada, era lo que tocaba y se resignaría a ello, debía dar lo mejor de sí para acabar aquella jornada habiendo desarrollado de mejor forma posible su papel.

-Muy afortunados…-pronuncio con una ligera sonrisa, subiendo sus manos a acariciar las del otro pelinegro mientras sentía como este apoyaba el mentón en su hombro-… a tan delicadas señoritas…-entrecerró ligeramente los ojos mientras giraba su cabeza para posar suavemente sus labios sobre la sien del que le abrazaba-…  hay que atenderlas como se merecen… querido Shi…-concluyó su frase de aquella forma, podía decirse que se veía totalmente calmo y natural ante la situación, aunque jamás se hubiese imaginado que terminaría haciendo algo semejante en público y mucho menos como entretenimiento; quizás era en realidad esto último lo que lo dejaba tranquilo de tal forma. Les oyó presentarse mientras sentía como el otro apretaba un poco mas su abrazo, pero tras sentir el calor del cuerpo ajeno sobre el propio, solo sonrió de forma amable para caminar hacia la mesa, dándole espacio a la rubia una vez que se hubo sentado.

-Mucho gusto Haruka, Arianne, dos nombres de los más hermosos que puede haber, ciertamente…-sonrió de forma suave y tranquila, tratar bien a las personas era después de todo algo que le resultaba natural- ¿Desean algo para tomar? ¿O acaso algún bocadillo? –pregunto acercándoles el plato con los mencionados- Todos y cada uno de ellos han sido cuidadosamente seleccionado por nosotros para que sea del agrado de nuestras bonitas invitadas…-comento galantemente, mirando luego al otro que se había sentado en frente, solo cruzando su mirada con la de él unos segundos, para después volver a mirar a la rubia que a su lado permanecía con una mirada curiosamente brillante.


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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Dic 30, 2013 2:47 pm

Complacido como nada sintió aquel toque en sus palmas y el ligero beso en su sien. Después de eso simplemente se sentó, dirigiendo curiosas y muy cómplices miradas al otro pelinegro. Debía reconocer que estaba un poco cansado, había pasado por muchas damas, incluso una de ellas había intentado besarlo, hubiera aceptado con todas sus complacencias, pero no podía, políticas del evento.

Un respiro mental se le armó y recordó que debía abandonar las nebulosas, e incluso a ese sujeto igual a él que le miraba como quejándose de todo esto. A diferencia de lo que Hei –su alucinación- pudiera pensar, a Shi le encantaba esto de cotillear con chicas siempre que podía. Tal vez no le agradaba andar de mujeriego, es decir, intimar con las mujeres al punto de despertar donde no debía no raspaba en lo suyo, pero si coquetear, por eso este evento le sentaba como anillo al dedo.

Había pasado los últimos seis meses de su vida durmiendo en el mismo cuarto que aquel sujeto del frente, desde allí le había sentido llegar tarde muchas noches, contemplado la soledad de un cuarto cuando él mismo –Shi- necesitaba trabajar, o incluso detallar la serenidad de su sueño, no podía decir que se aburría con alguien como Tokuro de compañero, esa era la verdad.

Sonrió de medio lado al sentir cierta mano posarse sobre su pierna izquierda y sus azules orbes captaron la palma delicada y serena de una dama pelirroja.

Que lindo… realmente estuvo bien venir aquí hoy—, susurró la dama rubia que estaba a un lado de Blacky, ella se veía como una muchacha delicada y con ligeros toques más blancos, podría ser de tantos países.

Dejó caer su cabeza en el mueble y tomó la mano de la dama con recelo, pasando sus yemas de forma lenta sobre cada falange y captando perfectamente el ligero sonroso de parte de la pelirroja que, según entendía, tenía su procedencia nipona. Eso o a sus padres les gustaba la cultura.

Yo quisiera un té—, la dama de nombre Haruka hizo resonar con un timbre delicado.

Yo también… por favor—, corto en sus palabras el leve respiro del pelinegro.

Shi miró complicadamente a su compañero de andanzas actuales y luego fue testigo de cómo un mesero llegaba. Ellos también eran miembros del club de etiqueta, pero decidieron ayudar en la cocina y al servicio de las mesas porque, sabían cocinar, o se creían terribles para tratar a las mujeres.

Una ronda de té para estas hermosas damas, por favor—, pronunció con un ligero acento que rebozaba entre el francés de su padre y el japonés bajo el que se había criado gran parte de su vida, con una pose completamente cortes y dedicándose, de contrabando, a sostener la mano de la señorita a su lado, —querido Blacky, ¿deseas tomar algo?—, preguntó sin disimular de ninguna manera la suavidad en su vista, el sentimiento que dedicaba a esas palabras y la visión y dirección que quería dar a entender.

Su brazo se deslizó ligeramente por detrás de la espalda de la otra dama, casi como si hiciera eso adrede, pero con un desdén tremendo.

Hay algo tan precioso aflorando de tan bella dama, una fragancia singular—, susurró sin poder evitar el sobresalto de ella, pero sonrió, era lo que quería. Su cabeza bajó un poco, hasta quedar a la altura de la oreja de ella, — me pregunto si será suficiente como para hacerme traicionar a mi consciencia, a m amor—, volumen bajo, pero cortante, subiendo la vista para catar directamente en el foco a Tokuro al decir ese par de últimas palabras.

Pudo entender que ahora tenía tres pares de ojos encima, las dos muchachas y Blacky, pero intentaría, más que trabajar, divertirse y, si eso llevaba a molestar un poco a su compañero del alma, bueno, no es que él fuera de los tipos que perdían oportunidades.

Blacky… ¿ese es realmente tu nombre?—, estando, o pretendiendo estar, embelesado por la belleza de una pálida damita de tinte rojo, pudo escuchar aquella pregunta llevando su espía vista disimuladamente hasta arriba, viendo como la chica de cabellos rubios ponía sus manos sobre las piernas de Tokuro mientras hacía aquella pregunta con una gran chispa y mirándole directamente.

Sonrió y se dejó llevar por sus propias caricias al cabello ajeno, al parecer le había tocado una chica tímida, cosa contraria al otro en este dúo, pero disfrutaría hasta que el momento de poner en marcha su “acto especial” llegase.

Y para eso no faltaba mucho.



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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Jue Ene 16, 2014 10:21 pm

No había hecho más que ceder ante aquella situación, después de todo de tal forma debía actuar y Tokuro sabía lo que era tomarse su trabajo enserio; de hecho así había sido siempre. Acariciar las manos de aquel pelinegro y rozar la sien con sus labios era parte de la actuación que se esperaba para el tipo de “papel” que debían ambos desarrollar, un pequeño complemento más que ponía un poco más de picante al trabajo que había estado haciendo durante la mayor parte del día. Pero aun así, sabía muy bien que no era más que eso, y que el otro debía tener muy clara esa idea al igual que él; se sentó con el par de chicas en la mesa y como todo un caballero les ofreció comida y bebida con el afán de que se sintiesen a gusto.

Su célebre compañero de habitación interpretaba de maravilla el papel que la providencia les había otorgado, sino impuesto. Celebre sí; no habían sido pocas las ocasiones en que le viese marchar con alguna muchacha, las ocasiones en que llegasen buscándolo o las ocasiones en que ni siquiera llegase a dormir; aunque Tokuro no fuese en realidad alguien que soliese inmiscuirse en la vida ajena, siendo al final de cuentas compañeros de habitación y siendo los únicos que habitaban allí dentro, quizás más que más, más que menos, terminaban sabiendo un poco más del otro. Aún recordaba cuando al principio su actitud le resultaba tan similar a la de su hermano gemelo hasta el punto de pensar que se llevarían de maravilla, pero el tiempo le había dejado ver que se diferenciaban en un mundo de cosas así como podrían parecerse en un mundo de cosas más, lo cierto es que bien sabía él que no hay personas idénticas a otra. Ciertamente era así, o así lo suponía el japonés.

-Para mí un café amargo, gracias…-respondió en un tono suave ante la pregunta de aquel pelinegro que no dejaba de verle de forma intensa, se dignaría en responder esas miradas con un tono más tenue de complicidad y una leve carga de cariño en su mirar, le dedicaría una suave sonrisa y sus ojos brillarían de una forma especial ¿se había imaginado alguna vez haciendo tal cosa? Ciertamente no, pero ya que estaba en ello, antes que lamentarse prefería dar su mejor esfuerzo.

Le dedicó una suave sonrisa a la rubia que le acompañaba, la muchacha, portadora de dos elegantes coletas altas, se había servido con uno de los dulces que el japonés le había ofrecido muy amablemente; estaba a punto de intentar iniciar una conversación con ella, sin embargo un sobresalto al frente le llevó tanto a él como a la rubia a desviar la mirada hacia la pareja de los dos que en frente de ellos parecían intercambiar conversación en un tono demasiado bajo, tanto que apenas si logró captar las últimas palabras que salieron de los labios del de ojos azules, y luego esa intensa mirada dirigida hacia su persona, parecía estar intentando establecer una especie de juego de celos… o eso fue lo que pudo captar de su pequeña actuación ¿Cómo seguirle en eso? A decir verdad, hiciese lo que hiciese, no se sentiría él mismo, sin embargo se suponía que no debía serlo…

Alzo una ceja clavando en el de ojos azules una silenciosa mirada de reproche, buscando que sea notoria pero que pareciese que la estuviese disimulando, disimulando una molestia que en realidad no sentía; no tenía idea si era bueno en ello pero estaba haciendo su mejor esfuerzo. Entonces sintió dos manos posarse de forma repentina sobre sus piernas y a los ojos caramelos de la rubia halló viéndole con intensidad, tan cerca de su rostro preguntaba aquello que no pudo evitar sonrojarse ligeramente.

-Blacky es un apodo cariñoso que me ha sido otorgado… por una persona muy importante…-respondió en un tono suave y amable, bajando una mano a tomar una de la rubia para acercarla hacia su rostro mientras la miraba, o intentaba mirarla fijamente- Mi verdadero nombre es Tokuro Yaminara… para servirle…-dijo esto último casi en un susurro y bajo suavemente a plantar un delicado beso en el dorso de la mano ajena. Cuando separó sus labios de la piel de la muchacha le dedico una mirada más seria al otro pelinegro y después observó al mesero llegar con lo pedido.

-Muchas gracias…-agradeció de forma educada y le alcanzó el té a su rubia acompañante, sirviéndose luego el café que había pedido, sería bueno despertarse un poco con un potente café, después de horas y horas de atender a un sinfín de señoritas, podía decir que el cansancio comenzaba a pesar en sus hombros, pero aún era soportable- Quisiera oír… un poco acerca de nuestras bonitas acompañantes…-agregó entonces como forma de dar pie a que ellas hablasen de lo que quisiesen hablar; después de todo la idea del evento era estar con las muchachas y hacerles compañía ¿no?

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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Ene 21, 2014 2:21 pm

No podía decir que odiaba hacer estas cosas, claro, era la primera vez que lo hacía en este sentido, pero siempre resultaba bastante divertido. Notar el mirar tenso de parte de los violáceos ojos de su compañero era bastante curioso; jamás le había visto así, Tokuro siempre era un chico serio que tenía su vida detrás de esos ojos, eso lo entendía bastante bien, pero también resultaba bastante agradable cuando se trataba bien con su persona, eso lo había aprendido con el tiempo, el tacto… y su indudable gracia para saltarle encima cuando le veía. Bueno… de alguna manera sentía que podía confiar en él, así que solo se dejaba ser.

Esa también podía ser la razón por la que había accedido a algo como este. Tampoco es que no lo hubiera hecho si le tocaba con otra persona, pero debía destacar que con el otro azabache resultaba mucho más cómodo comportarse de esa manera. Sin embargo, algo le dijo que Tokuro pensaba que esto le salía bastante natural.

Se acomodó en el mueble llevando una mano a sus cabellos mientras aclaraba su garganta, haciendo ver que había “captado el mensaje”. La muchacha a su lado apretó algo su mano derecha y esto le hizo fijar sus ojos en ella, estaba algo sonrosada.

¿Dije algo malo?—, le cuestionó con suavidad cuando, de forma inevitable, sus zafiros se fueron hasta la boca, los labios del otro tocando una piel ajena. Bueno… solo era una mano, un beso en ella, pero aún así su carácter de buen actor le dijo que debía hacer algo.

Chascó con la lengua y sonrió al encontrarse con esos ojos serios. A diferencia de sus anteriores muecas, esta resultaba ser un poco más traviesa y propia de la personalidad que mostraba a diario.

Por un momento se separó de la dama pelirroja para darle algo de espacio y que ella tomara su té. Miró a la otra pareja y soltó una ligereza de suspiro escuchando hablar a su querido Blacky mientras cruzaba una pierna con clase, apoyando su brazo derecho sobre su muslo. Después de todo siempre tenía cuido con estas cosas, por eso no había pedido nada, ya que últimamente su dieta había sufrido varios cambios y era necesario adaptarla en su cocina antes de andar por allí… por eso ni siquiera había podido ir a la cafetería y se preparaba casi todo en la cocina de la fraternidad.

Cerró sus ojos echando la cabeza ligeramente hacia atrás al presenciar un cómodo silencio atesorado en la mano que se posó sobre la suya, pero no cambió de postura, estaba bastante a gusto y al final creyó que así sentaría mejor a los otros.

Pues… yo tengo veintidós y estudio veterinaria, estoy en Parmi Nous—, a la primera que escuchó habar fue a la damita que estaba sentada al lado de Tokuro, ella parecía ser más comunicativa de lo que era la pelirroja que seguía calmadamente sentada a su lado y tomando su mano.

Oh… nuestra querida dama fue cautivada en el suave y sensible amor por la fauna—, se atrevió comentar y como respuesta recibió un suave bufido.

En ese momento abrió sus ojos y corrió el rostro hacia la muchacha de nombre Haruka, que estaba a su lado.

Y usted mi lady… ¿Qué motiva su estancia en tan hermoso lugar?—, preguntó de forma directa, mirándole a los ojos sereno y concentrándose en causar un “efecto” controlando todos aquellos factores.

¡Qué decir!, aquello se le daba como anillo al dedo.

{OFF: Dejo algo xD, hagamos numerito tipo OH}



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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Dom Feb 02, 2014 12:36 pm

La idea era clara, sencilla, había sido puesta en juego rápidamente por los dos azabaches; aunque quizás después de todo, las cosas estuviesen yendo un poquito más allá… porque de pronto se encontraban ambos interpretando una especie de numerito ¿o acaso era eso lo que se esperaba que hiciesen? Por lo pronto Tokuro no hacía más que seguir a su compañero y responder como se suponía, o como el otro parecía esperar que debiese responder.

Le escuchó chasquear la lengua y observó su ligera sonrisa con el rostro inexpresivo, un pequeño mechoncito de flequillo se deslizaba en ese mismo momento por sobre su frente, seguido de otros dos mechoncitos más cuando el japonés bajo la cabeza para acariciar con sus labios la delicada piel de su rubia acompañante.

La pelirroja que se encontraba sentada al lado del azabache más alto, observaba la situación sin entender muy bien si aquello era una actuación, a decir verdad había sido su amiga la que había insistido en elegir aquella “especialidad de la casa” y ella no parecía muy enterada del tema; lo cierto era que le agradaba ese que estaba a su lado sentada, quería ser cordial y no dudaba en ser ligeramente atrevida. No, no era la primera vez que lo veía, una segunda, ¿una tercera vez quizás? Lo había observado de lejos siempre pero ahora parecía querer aprovechar aquella oportunidad, sin embargo de alguna forma parecía sentir que el azabache de lentes se molestaba con la cercanía que el ojiazul lograba con ella. Terminar preguntando si había hecho algo malo había sido casi un acto instintivo de su parte, cuando en realidad no había abierto la boca más que para solicitar que le trajesen un té. Aún así, seguía manteniendo su mano sobre la ajena tal y como si temiese que al soltarla él se alejaría.

El pelinegro de mirada amatista escuchó con atención las pocas palabras en las que su joven invitada resumía algunos de sus datos personales más básicos y el comentario que hacía el célebre pelinegro que en frente seguía cómodamente sentado en su sitio; le resultó curioso el suave bufido que oyó muy cerca de sí y dirigió efímeramente su mirada hacia su rubia acompañante para después tomar la taza de su café y posando sus labios sobre la loza, beber el primer trago; estaba fuerte y amargo, era todo lo que necesitaba de momento.

-Entiendo porqué no hemos tenido el gusto de coincidir con anterioridad…-fue lo único que comentó, dejándole el turo de conversación a la pareja de enfrente mientras suspiraba suavemente sobre el café, provocando que el vaporcillo cosquillease un poco sobre su rostro, empañando ligeramente sus lentes. Dejando la taza sobre la mesa se los quitó entonces para sostenerlo en una mano y con un pañuelito que obtuvo de uno de sus bolsillos, comenzar a limpiarlos con parsimonia.

-E-Em bueno yo… tengo veinte años, estudio artes plásticas… también soy de Parmi Nous…-comentó bajando la mirada luego de que aquellos ojos azules la intimidasen ligeramente, quería seguirlos viendo pero si ellos se posaban de tal forma en su persona, no podía hacer nada más que sonrojarse un poco más- Somos compañeras de habitación…-comento mientras movía ligeramente los dedos de su mano sobre la mano ajena, sentir el calor de su piel era agradable para ella.

-Nosotros también… somos compañeros de habitación…-agregó el japonés mientras ultimaba los detalles de la limpieza de sus lentes, subiendo la mirada hacia la pelirroja que parecía ver de forma tímida al de ojos azules, observando a la parejita tras su visión un tanto borrosa, esa que nunca más había vuelto a ser la misma. Se colocó los lentes entonces y sonrió suavemente dispuesto a seguir el pequeño teatro que el otro había iniciado sin previo aviso- Tenemos una relación muy estrecha… a decir verdad, a pesar de habernos conocido hace no mucho tiempo…-comentó bajando la mirada mientras se colocaba los lentes suavemente, volviendo a mirarles luego con una sonrisa tranquila. No sabía hasta cuándo seguirían con aquel pequeño plan, suponía que hasta que las señoritas se hubiesen marchado ya satisfechas con la visita…

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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Feb 03, 2014 3:16 pm

Justo al momento se sentía un poco cautivado por la actuación, tanto fuera como dentro de este lugar era una cosa que hacía a diario caminando por los pasillos, en las aulas estando en clases o simplemente caminando en el campus o la calle. Él era todo actuar, hasta cierto punto, después de todo no podía andar por el mundo dándole un mirar asesino a todo aquel que se le acercase por el puro y mero interés de los apellidos o los chismes.

Inhaló y exhaló, justo ahora estaba sintiendo algo medianamente parecido, pero estaba trabajando, así que debía ser un ser diplomático y, a fin de cuentas, después de esto fastidiaría a Blacky el resto de sus días.

La mano posándose sobre la derecha suya y ese ligero cosquilleo rondando en su cuello, era la sensación dejada tras ser visto por un hombre. Cotilleó un poco en pensamientos e incluso con el hecho de que Hei parecía querer matarle por tantas tonterías que maquinaba en su mente y cerebro ahora mismo. Sus orejas se movieron solo un poco escuchando la gracia de las palabras de la pelirroja, volteó ligeramente la cabeza y prestó su más completa atención a ella.

Um… artes plásticas—, comentó con una ligera y torpe sonrisa, se acercó algo más, sabiendo que no metería la pata, hasta el oído derecho de la muchacha, —así que eres buena con las manos, ¿no?—, preguntó y se alejó.

Lo sabía, fue un atrevido al decir semejante cosa, pero era lo propicio para causar algo de revuelo en este ambiente, después de todo ellas vinieron acá para ver algo distinto, algo que se relacionaba, principalmente, con ellos dos –Blacky y su persona- mostrando una tendencia completamente distinta a lo normal, o casi anormal.

En estos días las cosas habían cambiado mucho realmente.

Sin embargo, algo tomó su atención de nueva cuenta cuando escuchó ciertas y determinadas palabras salir de la boca de su compañero con un deje suave, propicio para estos casos y, si se atrevía a repuntar, casi como una indirecta bastante directa a la damita que ahora entrelazaba sus manos con las del varón de ojos zafiro. Tokuro sabía fingir que fingía no estar celoso muy bien, una nueva cosa para aprender de él.

Arqueó una ceja completamente llevado por la atmósfera, notó como la rubia compañera –Arianne- parecía imitar el gesto, tal vez ella estaba pensando que aquello dejaba mucho para la imaginación.

Entonces solo hacía falta un empujoncito más para llegar al momento propicio de toda esta charla, de todo este número.

Negó ligeramente con la cabeza, soltando aquella sonrisilla en sus labios que solo expresaba que pensaba en una buena travesura, el brillo que apareció en sus ojos confirmaba aquello, pero también esto de no poder levantarse era una flojera. Sin embargo, los retos hacían la vida interesante.

Blacky es un chico maravilloso—, sonrió para soltar la mano de Haruka y envolverla ya directamente con su brazo, quería jugar a algo, —pero… las señoritas ya deben saberlo… como es tener un compañero de cuarto—, atrajo a la de ojos también rojos a su regazo, a su pecho, con una suavidad tremenda y dirigió su vista a la rubia.

Esta tenía una pinta inteligente, lo era, del tipo que gustaba de estas situaciones, de explorar nuevas cosas y vivir una vida universitaria al máximo. Esa había sido la razón para traer a su compañera esta tarde al host club de los chicos y chicas de etiqueta, eso y conocer a chicos lindos, como lo era el pelinegro a su lado. Lo veía como un varón del tipo serio y demasiado sereno para ser cierto, por eso le encantó el hecho de poder pedirlo para este momento.

Eran dos pájaros de un tiro, o eso creía la llamada Arianne, su amiga tenía chances de algo y ella también, mejores cosas no se podían pedir.

Pero, no era de tratos ni nada, ver a su amiga en aquella cuando el pelinegro sutilmente resultaba complaciente en acariciar sus cabellos, Shi deseaba hacerlo, causar un efecto en ese par de personas que tenía de frete, pero más en la dama dueña de sus mismos actualmente.

Ya tendría tiempo de complacer a “su Blacky” aún si él no lo quisiera. Era raro… él iba repartiendo sus ideas por todas partes, pero seguía siendo el mismo Shi, desventajas de tres letras supuso.

Inhaló, exhaló y llevó sus ojos directamente al de orbes amatistas de una forma provocativa, como incitándole a imaginar un poco que él –Shi- le estaba dando todo su cariño a través de ese simple contacto. De cierta manera lo hacía.



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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Jue Mar 27, 2014 12:36 pm

Podría decirse que el sonrojo que se hizo presente en el rostro completo de la pelirroja sería visible a kilómetros a causa de su intensidad y de cómo parecía ya un tanto más nerviosa que antes; nunca se hubiese esperado oírle susurrar tal cosa en su oído y de forma tan desvergonzada… más aun frente a aquel otro joven del cual no lograba entender del todo sus reacciones, o más bien no entendía el porqué intentaba disimularlas… ¿acaso lo hacía?

Tokuro estaba dando lo mejor de sí en su actuación ciertamente, aunque aún así en ciertos momentos su travieso compañero le dejaba sin argumentos ¿Cómo debía actuar frente a las cosas que hacia? Si, tenia n cuenta cada gesto, y la realidad era que se pensaba bien cada uno de sus movimientos… actuar como novio celoso ¿acaso lo había estado alguna vez? ¿Alguna vez había celado a Roy? Lo cierto era que aquel joven escocés solo había temido ojos para él durante largo tiempo; jamás le había dado inseguridad alguna respecto a sus sentimientos. Era una persona que había llegado a querer bastante, y a pesar de que quizás no lo había amado como Roy hubiese esperado, aún hoy en día seguía sintiendo por él un afecto sano y agradable.

Quizás si se imaginase que quien estaba frente a él era Roy… quizás así las cosas saliesen más naturales, aunque teniendo en cuenta las expresiones de la muchacha de cabellos carmesí parecía descifrar que ella en verdad estaba confundida con todo eso, de forma real. ¿Sería que estaba pensando que realmente ellos eran pareja? Todo parecía marchar bien si esto era así, aunque ciertamente, la rubia a su lado parecía poseer otro nivel de suspicacia.

¿Hasta qué punto llegaría todo aquello? ¿Cual seria “la frutilla del postre”? de alguna forma no podía evitar desconfiar ligeramente de aquel ojiazul, desconfiar en sentido de a qué nivel podría llegar todo ese teatrito, pero sin posibilidad de queja alguna, debería seguirlo en lo que fuese, al menos mientras siguiese siendo parte del numerito. Observó como Shi acercaba a la muchacha hacia su persona, hacia su pecho, y la rodeaba con sus brazos ¿Se suponía que ahora debía verse más molesto? La intensa mirada que el otro clavó en su persona parecía estarle indicando que así debía ser.

-Existen todo tipo de compañeros de habitación… en mi caso, me resulta agradable verle dormir…-comento con una expresión totalmente seria y seca, clavando en el de ojos azules una cruel y bien visible mirada asesina; ver sus ojos y  brillo que había en estos… ese brillo que parecía estarle hablando por sí mismo. Si fuese una persona de poca paciencia posiblemente en ese mismo momento estaría deseando asesinarlo realmente- Pero quizás resultase más agradable aún… ver a esta delicada señorita descansar rodeada por los brazos de Morfeo…-comento en tono ligeramente poético, desviando su mirada de la otra parejita mientras una mano subía hasta posar dos de sus dedos sobre la barbilla de la rubia, acercando su rostro a la mejilla de ella y susurrar en su oído-… con un aroma tan embriagante…-oler suavemente el aroma femenino y sentir que sus mejillas comenzaban a entibiarse en ese momento ¿Qué demonios estaba haciendo? Parecía que estuviese tomándose tan en serio su papel que incluso se había olvidado de su timidez, casi como si no fuese él mismo. Tranquilidad, era todo lo que deseaba y que aquello terminarse pronto… quizás comenzase a transformarse esto en una súplica mental más prontamente de lo que esperaba.

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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Mar 31, 2014 3:49 pm

Rayos, realmente no pudo evitar soltar aquella gran carcajada que salió de su boca, separándose de la dama de cabellos rojos al instante, pero de una forma que no se viera para nada brusca, esa era una de sus peculiares “especialidades”, para tener diecisiete, tenía bastante tacto con las mujeres. Ventajas del libertinaje juvenil, los apellidos o  como quisieran reconocer todo aquello, la verdad era que no le importaba, lo único que tenía todo esto de divertido, de fingir ser pareja de Blacky, era verlo a él soportando todo esto, todo el ambiente, la carga y los suspicaces comentarios que eran lanzados de lado a lado.

Solo por eso valía bien la pena.

Se enderezó en el mueble, dirigiendo entonces una cálida sonrisa a los presentes, pero más a “su pelinegro”, cosa de aclararle que no todo era realmente tan malo y que, más pronto que tarde, todo este teatro acabaría por tener fin y volverían a sus estilos de vida de personas medianamente desconocidas.

Vaya… me siento realmente halagado ante tal comentario, Blacky—, apuntó sin desdén, sintiéndose fielmente escudriñado por la dama de cabellos rubios quien ahora, justo ahora, se sonrosaba.

Claro, ¿y quién no lo haría al tener el susurro de un aliento masculino tan cerca como ahora lo estaba Yaminara de ella?, sus ojos se entrecerraron con una fascinación tremenda al notar todo aquello, y no pudo ocultarlo, aunque tampoco lo intentó. Le gustaba ver eso de personas como Blacky, ciertas cosas que jamás parecerían ser suyas, al menos no del tipo de persona que él aparentaba ser: un chico tan serio y sereno que hasta se notaba antinatural que actuase con tal naturalidad. ¿Acaso debajo de ese ser tan reservado se presentaba un ser normal?, bueno, no es que fuera nada raro desde el inicio.

Con soslayo dio una corta exhalación, el sonrojo de la rubia se hizo algo más evidente, cosa de la que se dio cuenta cuando, nuevamente, sintió una mano tomar su brazo, como con recelo.

No… no deberías mentir así—, comentó ella, parecía mostrarse algo tímida esa rubia, lo cual se mostraba tan extraño considerando que, hasta hacía unos segundos, Shi le veía como una mujer exploradora.

Pero… mujeres eran mujeres en fin.

Se dejó caer fielmente en el mueble y miró muy disimuladamente el reloj que estaba en su muñeca derecha, eran las cinco con veintiún minutos de la tarde, lo cual estaba bien, los turnos durarían, aproximadamente, unos veinte minutos más, hasta que se hiciera la hora de cerrar y luego se diera paso a recoger lo pertinente, para comenzar con el verdadero trabajo duro.

Entrecerró el mirar, sus ojos cobalto percibían un ambiente de tres tipos: un chico que quería salir de esto, dos chicas que estaban entre la fascinación y el recelo, y él, que amaba disfrutar de estas vistas, de las actitudes de las personas y todo lo que ellas traían al mundo.

Sin dudarlo… tales señoritas deben tener un sueño tan sublime, digno de contemplar por pecadores como nosotros—, con una clase que pocas veces sacaba a relucir, soltó aquellas palabras, pasando una mano sobre esa que estaba en su brazo, acariciando el saco de gamuza contrastante que portaba encima.

Dedicó una vista a todos y todas en ese espacio, agradado, porque lo estaba, de la situación.



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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Sáb Mayo 17, 2014 12:19 am

Una paciencia de oro, siempre la había tenido. Una tranquilidad inhumana quizás, eran algunas de las características que resultaban tan propias a su persona… pero en realidad no es que siempre hubiese sido de esa forma, no. Lejos, muy lejos había quedado aquel pequeño de llanto fácil ¿lejos? Quizás solo había encerrado muy dentro de sí, bajo miles de llaves, enjaulado en una coraza de acero que era la que solía mostrar al mundo. Si, así debió ser, y así debería ser siempre. Un hombre entero, hecho y derecho; paciente, silencioso, sagaz.

-No es… una mentira, señorita…-intentaba hablar con firmeza aún así, a pesar de que sus mejillas se hubiesen teñido de un ligero carmesí y de que su timidez pareciese haberle atacado de pronto; sin embargo era la rubia la que ahora parecía verse más bien cohibida, curioso, cuando antes parecía ser una muchacha extrovertida y sociable ¿acaso ella comenzaba a entrar en el jueguito que el de ojos azules había planteado? Ese teatrito que deseaba acabase cuanto antes. Y lo vio, en el reloj que adornaba la pared que estaba tras la otra pareja, faltaban unos escasos 20 minutos y todo acabaría. Y miró los ojos azules del otro, si, pronto su diversión tendría un fin, pero mientras tanto, seguir en el papel de novio celoso de la mejor forma que fuese posible.



17:45hs.


Finalmente había acabado. Tras permanecer un poco más de media hora dentro de lo que había parecido ser casi un mundo paralelo que tomaba cada vez mayor realismo, las horas de cerrar la puerta del host habían llegado  y tras esto el grupo de jóvenes se despedía de la clientela que fascinada, todas y cada una de las muchachas, se marchaban con amplias sonrisa en los labios, y algunas que otras, como el caso de Arianne y Haruka, totalmente fascinadas con lo vivido. Podía decir que después de todo habían hecho un muy buen trabajo.

-¡Han hecho un gran trabajo señores! ¡Esto ha sido todo un éxito! –exclamaba el pelirrojo que parecía totalmente complacido con la forma en que se habían desarrollado las cosas; lo cierto era que en verdad habían logrado cubrir las expectativas entre todos y al parecer aún más. Incluso escuchaba entre sus compañeros algún que otro cuchicheo con intenciones de repetir tal evento. Quizás la próxima vez Tokuro se lo pensase mejor antes de acceder.

Tras todo lo dado ahora llegaba el verdadero trabajo duro, desmantelar todo lo que había sido armado, limpiar tanto la cocina como el gran salón, y por último enviar todos los trajes a tintorería… aunque bueno, esto último era más bien cosa de cada quién. Contar con tanta mano de obra sin lugar a duda simplificaría las cosas; siendo las 18: 35 los pisos se veían al relucir y cada adorno y decorado había sido retirado, las mesas habían sido vueltas a su sitio y la cocina había sido aseada eficientemente. Sólo quedaba guardar algún que otro par de cajas en el depósito y para esto ya no serían necesarias demasiadas personas...

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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Mayo 25, 2014 12:18 pm

Después de pasar tanto tiempo atendiendo a las señoritas era tiempo, si se vale repetir,  de despedirse, claro, había pasado un buen y divertido rato atormentándose personalmente con tonterías y, también si es deseable destacar, regando falsas esperanzas a una damita con la que, seguramente, se encontraría más tarde. Ah… era malo cuando pasaban estas cosas, inevitable, pero completamente aburrido para alguien como él.

Pero claro, esto no era tan sencillo como si te pudieras librar del trabajo de una forma tan sencilla, entendía incuso cuando ellos aún trabajaban, como todos comenzaban a recoger discretamente, también el hecho de ser felicitados por Matt, él se veía bastante alegre, claro, el trabajo había sido magnífico.

Blacky!—, soltó luego de un rato para saltar y abrazar a quien había sido su compañero en esta última maña, —has sido genial, un gusto trabajar contigo hoy—, rió soltándole y haciendo una especie de reverencia, totalmente conservando sus extrañas costumbres de etiqueta nipona.

Sí, a él le encantaba Japón, había nacido y crecido allí, pero siempre era bueno tener lo mejor de sus cuatro herencias y, para el pelinegro, esto resultaba completamente fascinante y posible.

Sin embargo, no pudo bromear mucho más con él, para nada, era momento de subirse las mangas, abandonar ese saco suyo de gamuza azul –del mismo color que sus ojos- y ayudar a desmantelar el salón y dejarlo tal cual como lo encontraron, bien limpio y sin rastros de un gran evento. Quizás luego iría a espiar a las chicas en el otro salón, después de todo ellas habían hecho un evento netamente parecido.

Y así lo hizo después de unos buenos cuartos de hora, m se acomodó de nuevo la ropa, arregló su cabello, tomó su móvil y colocó los auriculares en sus orejas para encender el reproductor del mismo, despidiéndose de los pocos que aún quedaban allí para ir a, según él, fastidiar a algunas señoritas.

Decía según porque, realmente, estaba seguro de que, para ellas, la cosa sería algo completamente contrario, pero Shi no tenía ánimos de llegar a su cuarto ahora, incluso considerando que para algunos sería algo tarde, no, él fastidiaría al mundo, llegaría a su cuarto e iría a nadar para después poder intentar agarrar sueño y dormir al menos unas cinco horas.


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Re: Tokuyū hosuto-bu {Tokuro}

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