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Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

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Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Mar Dic 24, 2013 1:11 pm

Tokyo - Japón.
Aeropuerto Internacional de Narita.
Terminal 1.
6:30 am.
Siempre y cuando la paz se mantuviera… las cosas estarían bien.

Esos eran sus pensamientos apenas bajar en la terminal uno del aeropuerto internacional de Narita, en Tokio. ¿Qué hacía allí?, simple, venía por su cumpleaños.

En un principio todo aquello había parecido algo tremendamente extraño, llevaba al menos unos cuatro años de no ver a su familia, principalmente porque todos, todos, sus hermanos, le doblaban enormemente la edad y eso, en términos de conversación o relaciones, siempre resultaba raro. Tal vez por eso no vino solo o… mejor dicho, se sentía bien de haber traído a la persona con quien arribó al País del Sol Naciente.

Sus violáceos ojos acompasados con su naranja y natural cabello voltearon de forma sincronizada a mirarle, era un rubio de unos veinte y pocos años, expresión cansada, supuso que el vuelo de nueve horas hasta Londres, la espera y la escala desde allí hasta Narita –unas ocho horas más- le habían pasado la completa factura. Movió el cuello de un lado a otro y sintió ciertos puntos de presión ser liberados.

Alzó la mano izquierda y miró en su reloj la hora local, eran las seis treinta de la mañana del día treinta y uno del mes de Diciembre, en resumidas cuentas…

Hoy era su cumpleaños.

Claro, le hubiera gustado decir y afirmar que, como todos desean, él vendría a Japón a ver a su familia, a sus padres, hermanos, sobrinos y otros familiares, pero no. Venía a trabajar.

En Shinobi eran muy pocos los días de vacaciones que se daban, este era uno de esos donde “termina a tiempo y tienes el resto de la semana”, es decir, si terminaban rápido podría compartir el fin de año con todos en el templo central, pero eso era bastante poco probable. Y aún así les había dicho.

Supo que había creado la ilusión cuando vio un letrero que rezaba en marcado inglés, con grandes letras pintadas sobre una cartulina blanca con colores fluorescentes: “Welcome Yahiro-chan and Minato-kun”. Una sonrisa como pocas se marcó en su rostro y fue arrastrando su carrito –en el cual estaban dos maletas, un bolso y dos jaulas con sus gatos- hacia ese sitio.

Vamos Minato… te presentaré a tus otros tíos y a los abuelos—, rezó en palabras dando la vuelta y contemplando al muchacho.

Realmente era un poco extraño, el joven Hamilton tenía veinte y sus años, pero jamás había venido a Japón a conocer a la familia, realmente no porque no lo deseara, sino porque, por alguna razón, el jefe jamás le había concedido el permiso.

Hasta ahora. Más que todo porque él –Yahiro – había decidido por sí mismo traerlo, aprovechando así las vacaciones de invierno de la universidad.

De nuevo, sus ojos violetas se posaron sobre esas personas, les reconocía enormemente aún si no les veía desde que tenía veinte años. Su tiempo, realmente, pero esas sonrisas, esas ganas marcadas en sus rostros, hacían que valiera la pena estar en este lugar.

¡Ya-chan!—, escuchó un grito en perfecto japonés y lo siguiente que vio fue  a una mujer de unos cuarenta y tantos años, cabellos y ojos marrones, —¡feliz cumpleaños!, mírate como has crecido—, sin previo aviso fue abordado por ese abrazo cariñoso, seguido de una horda de niños de entre cuatro y nueve años, unos seis o siete, que envolvieron sus piernas.

¡Oji-chan!—, gritaron estos como si ardieran de la emoción.

¿Cuándo se habían vuelto tantos?

Estos eran los hijos de los hijos de sus hermanos. Cabía destacar que él era el menor, teniendo ahora veinticinco años, su hermana más cercana tenía veintiuno cuando él nació y, los demás, por este tiempo, rondaban los cuarenta y siete a cincuenta y pocos años, y sus padres… bueno, ellos llegaban a los setenta y cinco años.

Tenía una familia extraña, y lo sabía.

Ayame ane-chan, es bueno saber que estás tan alegre como siempre—, sonrió el de cabellos naranjas, tenía unos siete años sin ver a su hermana mayor, ya que ella trabajaba en Tailandia como parte de los negocios a los cuales se dedicaba su familia y, hace unos cuatro años, cuando fue de visita, ella no había podido llegar para la reunión familiar.

Claro que sí hermanito—, le contestó esta y entonces, como si fuera algo sabido, se quedó pasmada al separarse de él y fijar sus ojos en un jovencito de orbes azules y cabellos rubios.

Lo notó, no fue solo ella, allí había un caballero. Sus cabellos eran algo grises y de estatura mayor. Lo reconocía: era el esposo de su hermana. Exhaló.

¿Hitomi?—, cuestionó y pudo sentir un ligero temblor cuando escuchó el nombre de su fallecida hermana, —eres el hijo de Hitomi , ¿no es así?—, cuestionó sin despegar sus ojos.

Yahiro tragó un poco y se movió para sacar a los niños de él, entonces caminó hasta su querido sobrino y lo abrazó por detrás, para sacarle los nervios de encima, acomodó su sombrero y carraspeó:

Ha-chan… deja de ser nervioso—, comentó con cierta gracia el más tostado de ambos, a veces se permitía divertirse a costa de su familia, —ella es mi hermana mayor, Ayame, es decir, es tu tía—, sus labios se curvaron con una sonrisa sincera.

Esto, a pesar de tener que ir a trabajar, presentía que iba a ser bastante divertido.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Dic 24, 2013 11:57 pm

Estaba muerto, realmente lo estaba, eso lo supo al bajar finalmente del avión tras sentarse tranquilo unas ocho horas.

—Ah… me duele el trasero—, susurró para sí mismo el rubio tomando su carro de equipaje, hoy bajaba de un avión en la escala desde el aeropuerto de Alki Strait hasta la terminal uno de Narita, en Tokio. Sí, estaba en Japón, era algo que ni él mismo se estaba comenzando a creer. Finalmente lo había conseguido.

Sus vacaciones de invierno había comenzado desde hacía un rato, se podía decir que andaban por el ecuador, pero no había podido salir a divertirse: en primera porque tenía informes que hacer sobre casos viejos y otras recopilaciones que le habían traído para analizar; también tenía tarea, un trabajo analítico del sistema político en el cual se basaban la mayoría de las decisiones que tomaba la Cámara Alta estadounidense.

Un desafío y toda la cosa, pero ahora, de alguna manera, que pisaba suelo nipón y llegaba a la tierra donde estaba la mayor parte de su familia materna, donde su madre había nacido.

Sus ojos azules y expresivos se posaron al frente, había un sujeto de cabellos naranjas, era su tío Yahiro, quien en principio le había ofrecido el viaje como un pequeño trabajo, pero también para que le acompañara a celebrar su cumpleaños y, en consecuencia, el año nuevo, junto a toda la familia.

Tal vez, esta iba a ser la primera vez en años que no pasaba el año nuevo en soledad. Claro, sus compañeros eran eso, pero ellos tenían familia, padres y madres, a veces ambos, a veces solo uno, que deseaban pasar algún tiempo de caridad con sus hijos y Yahiro, bien, a él siempre le asignaban algún trabajo para las fechas. Solo que hoy era una cosa bastante oportuna.

Realmente quiero conocerlos Hiro-chan—, comentó escuchando a su tío hablar con calma y alzó la vista entre los anteojos para mirar un letrero bastante resaltante, marcaba algo como “bienvenidos Yahiro-chan y Minato-kun”, bien, esto era raro, hasta donde tenía entendido ninguna persona en este país, que fuera de su familia, le conocía.

Era gracioso todo esto: por mucho tiempo pidió permiso al jefe de la Shinobi para viajar a conocer a sus otros tíos y a sus abuelos, pero siempre se lo negaban alegando cosas como “debes atender asuntos más importantes” y sacando una montaña de trabajo terrible. Y entonces venía un pequeño trabajo de ajuste de cuentas en Tokio y Yahiro obtenía el permiso para llevarlos a ambos.

Él (Yahiro), era simplemente increíble.

Fue cuando lo vio, una mujer de cabellos como marrones, quizás tendría como cincuenta años, tal vez, solo tal vez, un poco menos, y se abalanzó sobre Hiro felicitándole por su cumpleaños. Claro, su tío tenía que agarrar las últimas horas del año para dignarse a nacer como todo un ente mediático, también aparecieron unos niños que le rodearon llamándole tío. Espera un momento… ¿esos eran sus primos?, era extraño, hasta donde tenía entendido sus primos era bastante mayores que él, la gran mayoría, aunque puede que estos fueran la segunda generación.

Acomodó su sombrero con la parsimonia que le caracterizaba y se ajustó las gafas para caer en cuenta de que estaba siendo observado. La dama de cabellos marrones le miró y pronunció un nombre que, sinceramente, llevaba su arto tiempo sin escuchar: Hitomi.

Ella… es mi madre—, contestó simple y sencillo. Minato no se caracterizaba por ser demasiado callado, pero justo ahora no encontraba las palabras para decir nada.

Y llegaba Yahiro y mataba sus ilusiones con algo como “es tu tía”. Sus ojos se cerraron y espabiló, no era momento de pensar precisamente en ella.

Soy Minato, Minato Hamilton—, un breve acento inglés se dejó notar en su fluido japonés, después de todo algo le había sacado al idioma incluso desde muy pequeño, tomó la mano del de ojos violeta y armó un abrazo extraño, después de todo tenía bastante afinidad con su familiar, —mucho gusto conocerle—, una pequeña reverencia de esas que recordaba eran etiqueta, y regresó con su casi siempre presente sonrisa marcada en los labios.

Acomodó la bufanda en su cuello, bien, en América hacía frío y, por alguna razón, también acá se sentía una sensación térmica bastante baja; estaba dicho, esto de lidiar con el frío era complicado, puede que no le agradara el calor, pero a veces lo contrario era demasiado.

Realmente genial—, se le escuchó decir muy bajito, de un momento a otro y, por alguna razón, se sintió feliz.

Estaba aquí, conocería a su familia, entendería que tenía más familia que su tío apenas cuatro años mayor que él, que no estaba solo y que, de alguna manera, tendría apoyo aunque no lo quisiera.

Eso era, si se lo preguntaban al rubio, algo realmente grande.

Off.:


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Sáb Dic 28, 2013 9:50 pm

Sus gatos comenzaron a maullar y a mover la jaula cuando fueron rodeados por los infantes, por alguna razón tanto Minato como Naoki –los felinos- se comportaban de buena manera con todo mundo menos con él, claro que, al final, de alguna extraña manera, le hacían sentir que no era tan malo tenerlos como mascota.

Rascó su cabeza ligeramente al ser también abrazado y rió un poco, sus compañeros de trabajo fácilmente podrían pensar que estaba borracho por el como se comportaba actualmente, pero a él solo le gustaría afirmar que se sentía bien, estaba con su familia, una que, lo quiera o no, se le había arrebatado desde pequeño y que, por motivos de trabajo más que todo, no solía ver muy a menudo.

Pero hoy, o más bien, la noche, sería un día especial: Sus padres le habían dicho por teléfono que le tenían algo preparado, eso se traducía en que su familia estaría y su sospecha principal estaba siendo confirmada por el simple hecho de que su hermana, el esposo de esta y todos esos niños vinieran a recibirlos.

Vendrían al completo; y vaya que los Kanzato eran una familia grande.

Le escuchó a su querido sobrino susurrar algo por lo que no pudo evitar esbozar una sonrisa, ya debería comenzar a ser el de siempre, es decir, una persona normal, o algo así. Eso lo supo al separarse y mirar a los pequeños, a su hermana y a Minato.

Realmente aún te queda mucho para ver Ha-chan—, le dijo al varón más joven mientras retomaba su carro y seguía a su hermana y al esposo de esta, mientras los pequeños le envolvían tanto a él como a el rubio preguntando de dónde venían y todo eso.

Algo estaba muy claro, Yahiro se había perdido de muchas cosas, habían pasado cuatro años y esos niños realmente no le recordaban tanto como para saber que antes había contestado esas preguntas, ni mucho menos para saber que también les había hablado de su primo en segunda generación. Sin embargo, aún quedaban tantas cosas por ver, eso estaba más que sabido cuando bajaron las maletas y se subieron a la camioneta, realmente no pudo evitar sentir la nostalgia al mirar por la ventana.

¿Qué les pasa, algo de nostalgia?—, escuchó de parte de su castaña hermana una cuestión a ambos varones que estaban en la parte trasera de esa camioneta junto a los niños.

El de cabellos naranja espabiló de momento y negó con una pose seria, no podía venir demasiado a Japón, al menos no para visitas turísticas o de familia, solo trabajo, como ahora. ¿Cómo le explicarían a su familia que deberían salir apenas llegar?, alguna excusa como “quiero enseñarle algunas cosas a Minato” bastaría, pero simplemente deseaba pasar un tiempo con ellos, como cuando era niño.

Que tiempos aquellos.

Para nada ane-chan—, comentó, —es solo que ah pasado tiempo—, susurró más para sí mismo y miró a su sobrino entre los instantes con los que parecía divertirse, —luego iremos a recorrer un poco la ciudad, hay cosas que quiero enseñarte Ha-chan—, las palabras salieron de su boca con suma calma, estaba dicho y hecho.

El hilo del inicio de una mentira.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Dic 29, 2013 6:16 pm

Acomodaron todas las cosas y ya estaban camino a la casa de sus abuelos. Según recordaba le había contado Yahiro cuando eran pequeños, él había nacido –su tío- en Fukuoka el día de fin de año, sin saber sus padres tan siquiera que le esperaban, pero también tenía entendido que su familia por parte de madre manejaba negocios respecto a la medicina y el comercio en ese ámbito. Debía reconocer que la vena del emprendimiento se llevaba en la sangre, pero el había decidido irse por otro lado. Tal vez era la tradición sangrienta de su rama paterna, que todos fueron al ejército, o el simple deseo de cumplir ciertos sueños. A fin de cuentas ya estaba aquí.

Miró por la ventana las calles del distrito de Tokio, no había tanta fila como hubiera esperado, pero tal vez, solo tal vez, las cosas estarían más ligeras simplemente porque se dirigían a las afueras, a las residencias. En ese momento Minato no podía sino ser demasiado pequeño para lo nervioso y feliz que se sentí. Si tienes veintiún años y apenas conocerás a tus abuelos y tíos, tiene sentido estar así.

Respiró hondo y tomó su sombrero para ponérselo a uno de los pequeños con quienes jugaba desde que el auto arrancó hacía unos minutos, según era sus sobrinos e segunda. Raro.

De repente escuchó el par de cosas que dijeron los hermanos. Quien sabía era el esposo de Ayame –hermana de Yahiro- manejaba, mientras ella iba en el puesto del copiloto y volteaba para mirarles, luego corrió sus ojos a los violetas del de cabello naranja y sonrió negando un poco.

Estoy algo nervioso, Ayame-san—, confesó soltando una risilla y luego prestó un poco más de atención a lo que su familiar más cercano se decía.

Le escuchó hablar y lo supo: ambos debían cumplir con un trabajo antes de si quiera pensar que podrían pasar una buena noche familiar. Eso era molesto, claro, pero había pasado su vida entera desde pequeño en esta organización, debía estar adaptado a vivir estas situaciones.

¡Genial!, realmente hay muchas cosas que me gustaría ver antes de volver a la universidad—, sonrió el rubio con una de esas que fácilmente emulaban a los infantes que estaban allí, tal vez por eso –su aire y chispa- los pequeñines se le quedaron mirando y lego comenzaron a reír para seguir chillando cosas raras.

El auto aceleró un poco y por la ventana pudo ver que se adentraban a muchas casas. Era genial. Habían casa de talla media y mucha nieve en la parte delantera de todas, incuso pudo ver niños jugando con las palas mientras, supuestamente, limpiaban el frente de sus casas. No pudo evitar que una sonrisa se escapara de su rostro, recordaba hacer eso con su hermano gemelo cuando vivían en Alki de pequeños y caían aquellas nevadas de sueño.

Un ligero brillito en sus ojos y el auto se detuvo frente a una gran casa, muy grande, eso daba a entender un poco de lo que hablaban.

OFF: Te dejo la casa a ti, sabes más de eso que yo ^^-


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Miér Ene 01, 2014 7:17 pm

Las miradas se le venían de una manera tan extraña que hasta carecía de sentido tan siquiera ponerse a pensar en ello; era casi como si una irracional nota de inquietud y posteridad se le cerniera en las primeras líneas de un argumento y, como tal, para sus pensamientos, aquello tenía todo el sentido posible.

Cerró los ojos sin dejar escapar un corto estornudo mientras notaba como se detenía la camioneta donde iban frente a una casa que recordaba y conocía perfectamente. Esta era la gran casa de sus padres, una que se había hecho poco a poco más grande con el tiempo a fin de albergar a toda la familia en las visitas y a posibles invitados el resto del tiempo. Básicamente pensada para todo.

Bajó de la camioneta completamente a gusto de pisar un suelo conocido. Estiró los brazos y las piernas para luego desplazarse a la parte trasera del automóvil y buscar sus maletas, bolso… y a sus queridos gatos.

La razón por la que había decidido traerlos era sencilla; no se reflejaba en el hecho de que sus familiares pensaran que era un solterón que, a falta de mujeres o hijos, criaba gatos, para nada, de hecho su historia con ellos era bastante interesante; sino que, simplemente, no esperaba regresar a América sino hasta dentro de una o dos semanas y, por más que los felinos puedan ser autosuficientes, los suyos son cruelmente especiales para estar solos.

Cayó con todo observando de reojo a Minato, le notaba un poco extrañado y bastante más nervioso de lo usual, pero entendía la situación. La primera vez que regresó a casa después de ir a Escocia, a sus diecisiete años, también estuvo así antes de pisar lugares conocidos.

Bien Ha-chan, bienvenido seas a la casa familiar de los Kanzato—, no dudó decir mientras veía como su hermana, el esposo de esta y sus hijos caminaban abriendo el portal.

Los pilares se mostraban impresionantes al camino mientras jalaba las jaulas de sus gatos y las maletas y en el suelo se contemplaba ese clásico crujir del terreno rasposo contra el plástico de las ruedas. Una sonrisa marcó su rostro cuando, al atravesar él mismo la puerta, pudo observar perfectamente a dos personas.

Una dama y un caballero, no cabía la más mínima duda de que tenían edad avanzada, pero la cosa fue que no pudo dejar de mirarles, tampoco cuando ellos se acercaron y, de forma acogedora, le abrazaron. Era casi como si hubiera pasado una eternidad desde que les había visto por última vez.

Algo así.

Sus orbes fueron tapadas por los párpados y se dejó llevar por la emoción del momento, d ver a sus padres y reconfortarse en un aire de unidad después de tanto tiempo, una diferente, que no experimentaba demasiado.

Inhaló y exhaló contemplando el regreso de su ya habitual serenidad y se dio paso a que un rubio pasase al frente.

Mamá, papá, él es Minato Hamilton—, presentó sin mucho remedio al joven con aires nostálgicos, —él es el hijo sobreviviente de Hitomi ane-chan—, sentenció con la peculiaridad que le caracterizaba y se dio cuenta de cómo, en los ojos de sus progenitores, se formaba una bruma predecesora a las lágrimas que después afloraron.

Su madre –que se llamaba Satsuki- fue rápidamente y envolvió al menor entre ambos en un fuerte abrazo.

Quizás uno que esperaba ansiosamente hacía mucho tiempo, eso si lo tenía bastante seguro. Tal vez por eso les dejó estar solos mientras él mismo movía sus pertenencias al pie de la escalera. Su cuarto estaba en la primera planta y lo compartiría con Minato el tiempo que estuvieran aquí, eso proporcionaba demasiadas facilidades a la hora de tratar con el trabajo. Cosa que, desgraciadamente, debían hacer apenas sus valijas estuvieran medio colocadas detrás de la puerta de su habitación.

A veces no todo puede ser realmente perfecto.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Ene 08, 2014 11:19 am

Todo estará bien”, era lo que Minato se repetía una y otra vez cuando esa camioneta se detuvo frente a una gran casa, de alguna manera le recordaba enormemente a una que había visitado algún tiempo estando en Escocia, pero esta estaba en Japón, era de sus abuelos, los padres de su madre… eso y un montononón de cosas más complicadas para entender.

Al salir del auto s sacó el sombrero y arregló su cabello, era algo que siempre hacía cuando estaba nervioso o ansioso. Miró al frente y vio a los niños correr como locos, para ellos esto debía ser una especie de terreno conocido. Contempló a su tía Ayame y al esposo de esta caminar al portal y, escuchando las palabras de Yahiro no pudo evitar una sonrisa un poquito nostálgica.

Jum… gracias—, dijo mientras sonreír e iba a bajar sus pertenencias. Realmente no es que trajera demasiado: solo dos maletas y un bolso a parte de los documentos.

Me hubiera gustado venir aquí de pequeño, hubiera sido muy divertido, pasó por su mente mientras caminaba con sus cosas pues notaba que el espacio era una inmensidad, bueno, tenía un buen jardín a simple vista así que, de alguna forma, parecía ser un paraíso para los niños pequeños.

¿Tu creciste aquí Ya-chan?—, se atrevió a preguntarle a su tío al llegar frente a la puerta y hallarse con un repentino nudo en el estómago.

Allí estaban, parecían dos ancianos, pero tenían un espíritu que fácilmente podía relacionar con Yahiro y con su propia madre, incluso con su hermano. Entrecerró los ojos ante la presentación que fue hecha de parte del de cabellos naranja, pero no es que tuviera demasiado tiempo para pensar, no cuando la dama mayor se encimó a su cuerpo en un gran abrazo, uno que, de alguna manera, despertó un montón de cosas que el rubio ni sabía que conservaba.

¡Ah!, esto de ser abrazado por tu abuela era una cosa maravillosa. Le escuchó repetir muchas veces cosas como “realmente era Minato” o “eh esperado mucho tiempo para conocerte”. Se preguntaba si, al igual que él no podía ir realmente a verlos, a ellos también les habían impuesto una condición parecida. De ser así, ¿cuál era el motivo? Eso resultaba en algo completamente extraño.

Tadaima okaa-san—, susurró medianamente sonriente dejando caer sus agarres para ser abrazado también por el anciano. Bueno, según tenía entendido, su madre fue a Estados Unidos cuando apenas tenía dieciocho para estudiar, allí conoció a su padre y solo volvió a Japón para casarse, y luego vinieron ellos –Minato y Naoki-, así que no la vieron nunca más en… ¿veintitrés años? Wow…

A la par de unos segundos se separó de ellos y les contempló haciendo una leve reverencia. No habían lágrimas a punto de aflorar de sus ojos ni nada, pero en esas iris azules se veía completamente a un niño emocionado porque acababa de descubrir y conocer algo nuevo, algo que le gustaba de verdad.

Sus ojos siguieron la figura de su tío que subía y, dejando de lado el drama, decidió que era momento de ver a dónde dormiría y, por desgracia, de comenzar con el trabajo.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Ene 12, 2014 4:36 pm

Juraría que escuchó un “okaa-san” justo antes de entrar a su cuarto, pero no le prestó atención, tener muy buen oído para cosas que, de alguna manera, no le convenían, entraba entre sus torpes dotes para ser todo un genial espía y toda la cosa pero al menos podría defenderse, no como otros que “escuchaban lo que no debían” y terminaban más que muertos.

En fin, a los temas concerniente, hoy era su cumpleaños y necesitaba salir de ese torpe trabajillo para poder pasar la noche en familia y al menos poder decir que se había dedicado aunque fuera un minuto a volver a conocerlos. Porque allí estaban sus padres, hermanas y sobrinos, pero él les conocía tanto como ellos a su persona, es decir, muy poco.

Además, todos habían dado su mejor esfuerzo para estar aquí, eso lo supo cuando, unas tres semanas atrás, llamó a casa para avisar que iría para su cumpleaños; unos días después, cuando volvió a llamar para saber de sus padres, su madre muy contenta le había dicho que, al comentar sobre eso con sus hermanos, se habían puesto de acuerdo en viajar al país para reunirse en familia y pasar a una de esas concentraciones que jamás se habían visto en una familia como la suya.

Presión… oh presión que tanto amo—, bromeó para soltar una traviesa risilla cómplice consigo mismo. Bajó a sus gatos y abrió las jaulas, lo siguiente fue encontrarles afuera.

Parecían cansados, debían estarlo ciertamente.

Sacó su móvil y se sentó en la cama, su cuarto estaba tal y como lo recordaba, tal y como lo había dejado tiempo atrás. Una cama individual, dos mesas de noche, el ropero y una peinadora con espejo, todo a parte de la entrada al baño y al vestidor que jamás faltaba. Hasta allí llevó sus maletas y, al abrir la puerta, las metió dentro y ya, no harían falta por un buen rato.

De su bolso comenzó a sacar las bandejas de sus gatos, estos parecieron darse cuenta, ya que al instante, literalmente, saltaron a su espalda y se quedaron allí, pacientes como casi nunca lo eran.

Vaya, vaya, no creí estar vivo para el día en el que ustedes dos se portaran bien —, comentó en breve diversión colocando una bandeja al lado de la otra.

Una marcaba “Naoki” y era de color verde manzana, la otra rezaba “Minato” y era de un magenta suave, lo normal para que ninguno se perdiera, y mejor para que él no lo hiciera, ya que eran los mismos colores de sus collares y placas. Después de todo eran gatos gemelos, así que, cualquier cosa podría suceder.

Pero Yahiro los tenía bien identificados. Naoki era el tipo que se portaba bien mientras fueras bueno con él, es decir, si no cumplías horarios, como había pasado antes, era capaz de convencer a su hermano para arañarle los pies en plena noche. Por su parte, Minato era tranquilo, solo que muy influenciable, y eso lo hacía, a grandes rasgos, más travieso y problemático. Respiró hondo y escuchó los pasos en el pasillo justo cuando servía comida a sus mascotas y estas bajaban inmediatamente.

Bueno, me parece que es momento de que entremos en materia—, comentó sereno y tranquilo guardando las cosas de sus gatos y estirándose en la cama, siendo completamente consciente de que su sobrino le escucharía fácilmente.

El trabajo de hoy consistía en ir a buscar un encargo de parte del jefe a uno de sus contactos en un negocio de la capital. Nada tan complicado en teoría.

Claro… de allí al asfalto había mucha diferencia.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Ene 22, 2014 8:14 pm

De una manera bien rara podía decir que el aire que respiraba hoy era completamente distinto a cualquier aire que había respirado antes. No solo por la polución u otros contaminantes que reinaran en la capital y se trasladaran a as afueras, sino porque dentro de sí, se sentía bastante más relajado que de costumbre, al menos sus nervios habían pasado a convertirse en algo bueno.

Subió las escaleras pasando por los niños, sabía que antes de poder relajarse tendría que ayudar a su tío en el trabajo o no tendría una buena excusa para explicarle al director de la Agencia cuando este descubriera que había ido a visitar a su familia. Al menos con esto podía decir, “las cosas eran más difíciles de lo que advirtió” y, con alguna treta que inventaría en el proceso podría salir bien librado… solo con un mes de trabajos forzados, y eso si caía en suerte.

Finalmente llegó al pasillo de habitaciones y escuchó una frase justo antes de detenerse bajo el marco de una puerta medio abierta. Su tío tenía esa mala costumbre de decir las cosas cuando sabía que alguien estaba cerca. Aunque en este caso estaba bien relacionado.

¿Hay que trabajar?, ¿el jefe no sabe que las vacaciones existen?—, cuestionó.

Entró a la habitación y entrecerró la puerta, de esa manera podría saber si alguien más venía y les escuchaba. La cosa de decir vacaciones era pura retórica, realmente ellos jamás tenían algo como eso, y no lo tendrían hasta el retiro, e incluso más allá.

Se sentó a un lado en la cama con el de cabellos naranjas y miró a los gatos mientras comían. Eran gemelos, blancos y rubios y, para colmo, uno de ellos se llamaba como él.

Aún no sé que rayos estabas pensando cuando le pusiste esos nombres a tus gatos—, dijo sin evitar marcar una sonrisa.

Los felinos comían alegremente, para ellos también debió haber sido un duro viaje lleno de tensión, se merecían descansar. Aunque bien sabido tenía que ese par era traicionero a la hora de comportarse.

¿Por eso uno de ellos se llamaba como él y el otro como su hermano?, por más que escuchase las explicaciones siempre le parecería algo muy extraño encontrarse siendo comparado con un gato, es decir, en su vida había sido comparado con muchas cosas: panes, frutas, infantes, niñas, sombreros, ropa… ¿pero un gato?, desde que Yahiro los había invitado a su departamento aquella vez esa extraña comparación nació. Eso y ser la burla de sus compañeros, pero, por algo, siempre había sabido que, a pesar de no entender nada de nada, para su familiar más cercano aquello tenía una significación más profunda de lo que otros podían contemplar.

Yahiro era profundo, callado y poco sociable… como todos en este mundo tenía su pasado, de esos que le hacían ocuparse de cambiar el tema cuando se acercaba alguna cuestión sobre su vida privada fuera de la Agencia o el trabajo, e incluso el tiempo que solía pasar entrenando. Si le preguntaban a él, no era que realmente se muriera por saber, pero esa manera de actuar despertaba mucha curiosidad.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Jue Ene 30, 2014 8:44 pm

Él no era un Casanova ni nada parecido, tan solo venía aquí para, como todo el mundo, tener tan siquiera los preciados e indispensables veinte minutos de paz, hablar con su familia y, de paso, hacerles saber que estaba vivo, bien, y que estar en Escocia, o en cualquier lugar del que su pasaporte tuviera un sello, no lo había hecho palidecer o cambiar en lo absoluto, al menos no físicamente, lo cual suponía era en lo que todos pensaban.

Por ejemplo, cuando le dijo a su madre que pausaría sus estudios para una nueva especialidad, dejaría el hospital e iría a la SNA, esta pareció contrariarse un poco, pero le dijo unas palabras que tomaría demasiado para su mente olvidarlas: “ve las cosas que nosotros no pudimos, Yahiro”. Una ligera sonrisa abandonó sus comisuras. Aquello era tan triste, que ni provocaba verlo de esa manera.

Entonces su querido sobrino abordó el lugar con una afirmación en pregunta que sabía estaba llena de completa mentira, humor y sarcasmo.

¿Vacaciones?—, ironizó en respuesta con una pregunta, — ¿eso existe en nuestro diccionario?—, su tono sereno hacía quedar aquello como el de un perfecto hombre serio que intentaba hacer un chiste, y le salía el chasco con el sarcasmo bien librado.

Inhaló, exhaló y sintió el movimiento a orillas de su cama, vaya que estaba cansado.

Mientras escuchaba a Minato mentar a sus queridos felinos recordó un poco de la historia que tenía con ellos. No era nada tan dramático como un rescate en medio de la lluvia, nada de eso, de hecho, ellos habían sido un regalo, alguien se los había dado cuando apenas eran unos bebes nacidos de una semana. Ahora tenían casi cuatro años y eran una obstinación muy delicada, o al menos eso parecía o deseaba hacerle creer al mundo, pero realmente les quería mucho, a ellos… y a la persona que los trajo a su vida.

Se aclaró la garganta dejando de estar metido en las nebulosas, de eso ya hacía tiempo, años… no era común en su ser pensar demasiado en el pasado. Pasó las manos por sus cabellos y se recompuso, de cierta manera mirando al rubio y luego a sus compañeros gatunos. Bufó por lo bajo y tomó mucho aire en sus pulmones, para luego expulsarlo. Se levantó de la cama y fue hacia una ventana, la cual abrió y miró afuera.

Un paisaje tal y como lo recordaba, bueno… no exactamente, pero el punto era entendible.

Debemos esperar que oscurezca un poco, luego de eso los informantes nos darán la ubicación exacta e iremos a hacer el trabajo—, dijo con simpleza el de cabellos naranjas mientras buscaba alguna cosa. —Mientras puedes darte un baño, hueles horrible—, bromeó.

Metió la mano en su bolsillo y encontró un encendedor, llevó la misma a un lado y de allí, una pequeña cigarrera tomó una pieza del dichoso producto, se lo llevó a la boca y lo encendió, dejando salir la primera humareda con naturalidad.

De repente… le habían entrado ganas de fumar un poco.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Feb 16, 2014 6:42 pm

Ciertamente debía admitir que su amado tío tenía un gusto bastante excepcional para el sarcasmo, era más como si le salía mejor no hacerlos, pero lo entendía. Nadie podía ser tan recto en la vida y aunque Ya-chan hacía las cosas de manera seria, era muy firme y todo eso, solo era cuestión de aprender a llevarlo y conocerlo. Al menos él podía jactarse de eso, de que conocía a su tío mucho, o al menos más que otras personas. Pero no estaba seguro si era la primera en ese top.

Le escuchó hablar cuando notó que buscaba algo, sí, estaba buscando su encendedor, pero…

¿Cómo que huelo horrible?—, soltó de repente alzando la vista, — ¿qué acaso eres sabueso o qué?, ¡no huelo a nada raro!—, peleó sin éxito.

Sus labios se curvaron en la duda cuando vio al de cabellos naranjas encender un cigarro y soltar algo de humo al aire, de repente Yahiro hasta parecía pensativo, no, más que nada, desde que tenía uso de razón y conocía al de ojos violeta sabía que él fumaba por unas pocas razones. Si ya era raro que un doctor tuviera permitido fumar, sus razones solían ser un tanto amargas, lo hacía para relajarse estando bajo presión pero… ¿cómo podía estar bajo presión hablando de un tema tan trivial como sus gatos?

Bueno, él era rarito, como todos.

Finalmente Minato cedió y se levantó sin mediar alguna otra palabra, de alguna forma lo comprendía: se había metido en un plano completamente distinto al que manejaban hasta hacía unos escasos segundos, su pasado o lo que fuera le había sacado la mala en un gran día.

Caminó resonando el piso de madera y comenzó a buscar en sus maletas algo para ponerse que no llamase demasiado la atención, vio su pequeño bolsito para sombreros y lo sacó, esto era malo para su salud, solo había conseguido traerse ocho sombreros desde casa, y todos estaban cuidadosamente seleccionados. Nada como tener una parte completa del armario dedicada solo a ellos, pero para viajar aquello no era otra cosa que incómodo.

Resopló, tomó sus prendas y colocó el sombrero seleccionado sobre la peinadora para salir del cuarto y comenzar a buscar alguna puerta donde estuviera el baño, al encontrarla no dudo en meterse y comenzar a desvestirse para abrir la ducha y entrar.

Ahora que se le relajaba el cuerpo se daba cuenta de que estaba realmente cansado, tantas horas de viaje siempre pasaban la talla, siempre.

El agua caía sobre su cabeza y todo se sentía caliente, como si hirviese, raramente no sentía nada mal con su cuerpo fuera del obvio cansancio, pero pensar que tendría que trabajar en un día como este tal vez era un poquito frustrante, mas era el precio que se pagaba por venir coleado a un trabajo de su tío.

Pasó su mano por el pecho y reconoció las siempre palpables cicatrices que se repartían en él; algunas producto de las quemaduras del fuego, otras por electrochoque y alguna por allí sería una marca de trabajo o una cirugía.

Bajó la temperatura de agua y la dejó caer sobre su cuerpo, había que dejar todo de lado y el agua fría le ayudaba bastante a eso.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Sáb Feb 22, 2014 6:49 pm

No era que tuviera reales ganas de pensar.

De momento, cuando se detuvo frente a la ventana y observó la naturaleza del gran jardín familiar se sintió un poco lleno, incluso al dejar salir el humo por su boca y sentir una pequeña presión en su cerebro disiparse las cosas fueron así. Y no le molestaba, para nada, podría decirse que hasta estaba bastante acostumbrado a pasar por esta clase de momentos.

Sí, momentos en los que no podía controlar sus pensamientos.

Sus dedos tomaron el cigarro con extrema calma cuando de su boca salió una profunda exhalación, presumía que Minato bien había podido encontrar el baño o ya le estaría fastidiando la paciencia, igual que sus gatos, quienes ahora terminaban de comer y caminaban alrededor del cuarto buscando un lugar para echarse.

Entonces la puerta se abrió.

Allí vio a un hombre alto, piel blanca y cabellos castaños, casi tanto como sus ojos. Era Ryo, su hermano mayor, bueno, él solo tenía hermanos mayores, eh allí la cuestión. Ryo no era tan alto como él, de hecho, podía compararse un poco con la altura de los gemelos Yaminara, uno con setenta y cinco centímetros, y tampoco es que jamás su hubieran llevado bien, todo por dos aspectos completamente legales: Ryo tenía el doble de su edad, y sus personalidades eran tan justas que chocaron al momento en el que fue llevado a Escocia.

Exhaló algo más de humo y se acomodó de frente para mirarle, pero sin dejar de estar recostado en la pared, al lado de la ventana.

Es raro que estés aquí—, fue lo que tuvo como primer saludo, lo sabía.

De alguna manera, Ryo siempre le hacía saber que había sido un mal hijo.

Vine por trabajo, fuera de la enseñanza… pero también para pasar algo de tiempo con todos—, contestó sacando la mano por el marco del ventanal y limpiando algo su pequeño amigo, —y traje a Minato, para que mamá y papá le conocieran—, era taciturno, su tono y sus gestos eran lentos.

Así de simple.

Rascó su cabeza, a veces hasta Yahiro se preguntaba si era hijo de sus padres, pero todos le decían que era verdad, que su llegada al mundo había sido tan entretenida que nadie se fijaba si había nacido el última día del año o el primero del siguiente: por eso solían celebrar en ambos. Exhaló y se dejó llevar por la corriente del tremendo silencio. A sus padres no les veía hace cuatro años, con este, su hermano mayor, llegaba a ser peor, ya que, desde que tenía unos diecisiete, no habían tenido ninguna clase de contacto, no más lejos de lo común. En primera porque no se afanaba demasiado en ello, y en segunda porque su trabajo tenía ciertas restricciones.

Ocho completos años de indiferencia.

Tendré que verlo… mamá y papá están muy emocionados, gracias por eso—, vaya, escucharle agradecer era raro, —y… ¿Qué pasará después?, ¿cuándo esto termine volverás a marcharte y no te veremos en otros tantos años?—, preguntó.

Su tono serio, su expresión estoica le hizo dejar el cigarro de lado, aunque de seguro iba a necesitar otro. Era esto, precisamente esto, lo que odiaba del mayor de sus hermanos; él era muy serio, ponía las cosas en extremo contexto, pero no sabía nada… y desde su punto de vista solo había un malo en esta historia de seis hermanos y dos padres.

Y ese no era otro que él, Yahiro.

Ladeó la cabeza y se cruzó de brazos solo por un segundo, avanzó y caminó hasta sus cosas, sacando las camas de los gatos, quienes se paseaban alegremente ahora alrededor de los pies del castaño, las colocó con calma y les brindó un par de caricias, para levantarse y comenzar a abrir su maleta.

No lo sé—, contestó con suma paciencia, —considera esto como las primeras supuestas “vacaciones” que tengo en cuatro años—, comentó con sonora gracia sacando una muda de ropa, también iba a darse un baño mañanero, —mis jefes son un poco… masoquistas, en cuanto al trato a empleados se refiere—, sin nada más que la simpleza le encaró.

Conocía esos ojos, había una tremenda molestia condensada allí, pero en cierto modo tenía razón: las llamadas inter diarias a veces no servían para conocer aun hijo, tampoco el hecho de que a veces dejara de llamar por una, dos o tres semanas, cuando tenía un trabajo que lo exigía. Matices, puntos en contra, de todo.

Pero por algo estaba allí.

Y justo al siguiente segundo sintió como era tomado por el cuello de la camisa que traía debajo del suéter, mas no hizo nada, no tenía gracia ni sentido ponerse con esa a estas alturas del partido.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Mar 02, 2014 12:46 pm

¡Ah!, un buen baño es la cura para un trasero cansado—, celebraba en breves palabras mientras con una toalla secaba el agua que le caía por todas partes.

Sí, necesitaba esta ducha más que nada en el planeta, ahora se sentía renovado, limpio y, sobre todo eso, había comenzado a sentir nuevamente su parte baja gracias al agua fría, helada, que prefirió. Pasó la toalla por su cabeza, cayendo en cuenta de que tenía el cabello más largo que de costumbre, también que había ciertos vellos dispares en su rostro que ya comenzaban a hacerse notar, pasó una mano por allí y pensó, por un segundo, cómo se vería con una buena barba.

No es que no lo hubiera pensado jamás, tenía veintiún, pero parecía de dieciséis aún con su metro ochenta y tanto, y el hecho de que si pasaba una semana sin afeitarse sus hormonas se encargarían de hacerle crecer y crecer vello como si nada. En conclusión: buscó en su bolso la máquina, la crema y la loción, y procedió a despejar su rostro de los pequeños acompañantes.

Ya un día de estos se dejaría barba, más adelante.

Después de aquello se vistió y acomodó todo de seguro su tío también desearía darse un buen baño para variar los puntos, Ya-chan parecía cansado cuando se fue a dar la ducha y, demás, un poco frustrado con eso de que andaba fumando, cosa que no estaba muy acostumbrado a ver.

Minato abandonó el cuarto de baño y caminó por el pasillo hasta bordear la puerta que reconoció como la habitación de su tío, vaya que este lugar era grande.

Tomó el pomo y abrió a puerta, pero lo que encontró no fue realmente lo que se esperaba.

Allí estaba su tío, encorvado hacia abajo por un sujeto que no conocía, siendo tomado por el cuello de la camisa, pro Yahiro no hacía nada, y solo por eso aguardó con calma, mirando el tenso ambiente y cerrando el madero tras de sí.

Ya-chan, ¿quién es este sujeto?—, preguntó en perfecto inglés, sin ninguna clase de tapujos y con una duda palpable.

Le veía castaño y mayor, pero no un viejo, así que presumía que debía ser de la familia, de otro modo no se explicaba como su tío permanecía tan tranquilito dejándose zarandear de una forma tan tosca.


OFF: Lamento lo cortito, problemas con el internet.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Jue Mar 06, 2014 3:18 pm

No entendía el punto de tantos asuntos, para él las cosas no habían sido sencillas, para nada. Cuando a sus diez años fue separado de su familia no lo hizo porque quiso, tampoco comenzó a reír y a dar brincos por ello, ni cuando supo la verdad del por qué había ido a Escocia, o de su sobrino. Pero el punto era que nadie más que unos pocos conocían esa situación y, tal vez por gusto o desfase, su hermano mayor era de esos que ni se imaginaban las causas y consecuencias propias del amatista en su vida.

Resopló algo bajo sin ánimos de caldear más los asuntos y le miró de frente. De nuevo se preguntaba cómo era que todos eran familia. Cuando estaba con ellos, aunque no lo quisiera, su físico y personalidad le hacían parecer muy fuera de foco y algo más.

¿Por qué eres tan prepotente Yahiro?—, fue la pregunta que afloraba de los labios del de cabellos marrones.

Aún tomaba el cuello de su camisa y sentía un ligero temblor en esas manos, tal vez él se había contenido, o había sido participe de muchas mas situaciones que el propio varón de cabellos naranjas.

No soy prepotente, Ryo, es simplemente que no encuentro razones para mentir—, razonó firmemente, — ¿prefieres que te diga que eh faltado porque andaba con una mujer por medio mundo?, lo siento, yo no soy así—, de forma seria le miró –a Ryo-  y sintió como los puños se apretaban más y más.

Estaba claro, ellos eran tan iguales que no podían permanecer tiempo juntos. La única diferencia entre el mayor de los hijos Kanzato y el menor, era que el más pequeño había sido forzado a controlarse, cosas como aprender a reprimir su ira, molestia o ignorancia habían sido clases diarias en su niñez.

Pero claro, nada es perfecto.

De un momento a otro la puerta se abrió, mas el joven no volteó, el simple hecho de que se cerrara con suma tranquilidad y silencio le confirmó quien era el dueño de esos pasos, y lo siguiente, en un perfecto inglés, solo hizo que cualquier duda se marchara.

Ha-chan—, soltó con una paciencia única, sin mirar de lado, encarando al más bajo, —te presento a tu tío, el mayor de mis hermanos, Ryo—, acentuó entrecerrando el mirar.

Por un instante sintió la tensión de parte y parte llegar a un gran punto, eso era lo que deseaba, tal vez hasta podría lograr que su hermano se desahogara más tarde con él, lo necesitaba, sino se arrugaría y, para Yahiro, cincuenta años aún significaban mucha vida por delante.

Exhaló cuando se vio siendo soltado, subió las manos para acomodarse y vio de reojo a su querido hermano darse la vuelta y hacer una ligera reverencia.

Un gusto conocerte, sobrino—, lo dijo sin más, pero aún la molestia era palpable en cada decibel de su voz, —ahora, si me disculpas—.

Yahiro arrugó algo la cara cuando le vio salir por la puerta de su cuarto y cerrar al final, soltó una exhalación absurda y una ligera risa, no podía evitarlo, se sentía como un torpe estúpido en este momento. Caminó hasta la cama y se dejó caer, al segundo siguiente sus gatos se le lanzaron encima y se terminaron por recostar uno a cada lado.

Por estas pequeñas cosas aún les soportaba, parecían decir algo como: “Oye tío, no te desanimes, todavía hay cosas que hacer”. Sonrió de medio lado.

Disculpa por eso, Ha-chan—, de pasó soltó, no quería que su sobrino sintiera un mal ambiente en la primera visita a su familia materna.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Mar 16, 2014 3:21 pm

Estaba en la suya, o eso quería pensar, al momento en el que sintió como si todo en ese salón, en el cuarto de su tío, se partiera en dos. Estaba acostumbrado, pero, de alguna manera, había algo discordante y difuso en la persona del de cabellos naranjas. ¿Ya-chan era así cuando estaba entre su familia?

Cuando le presentó como su tío, Ryo, entendió más de las cosas que se sucedían. Si aún existía un poquito de dudas en su mente se fue al momento de entender como, aquel sujeto castaño y, ligeramente más bajo que los otros dos, manifestaba su molestia en esas manos tensas y prensadas en el cuello de la camisa del menor de esos hermanos.

Prensó solo un poco los labios, todavía  inquieto. Miró a ese castaño presentarse y, luego de un par de segundos, salir como si nada pasase. Sus ojazos azules se entrecerraron en la figura del otro Kanzato que quedaba. Para Minato, Yahiro parecía alguien ido, perdido y un poco, solo un poco, triste, por lo que acababa de pasar.

Minato no podía entender como se sentía, ni su tío, ni como se sentían los gemelos, ni Nath y, mucho menos, Elizabeth; porque había algo bastante sencillo de todo: él no había tenido padres de quienes sentirse alejado, ni ningún otro familiar, solo a su tío Yahiro, quien le acompañaba y, por ende, no le hacía sentir tan solo. Así que… no estaba en posición de decirle nada, ni siquiera de tocar ese tema, porque no tenía experiencia.

Le vio reír como acentuando todo y tirarse en la cama, entonces sus gatos –de los que Mina aún preguntaba porque se llamaban como él y su gemelo- se acostaron a cada lado. Aquello le pareció una escena muy tierna y no pudo evitar sonreír; soltó una gran exhalación y se acomodó los ganchetes que siempre llevaba encima para que su cabello no cayera en rebeldía sobre su blanco rostro y negó.

Uhm… Ya-chan, no tienes que disculparte—, apenas dijo con una sonrisa y caminó para tomar su sombrero y jugar con él, para sentarse al orillo de la cama, —Ya-chan es un hombre fuerte, pero… a veces está bien decir como te sientes, a las personas que amas—, una media sonrisa, tal vez filosofando, se dejó ver y entonces, colocó el sombrero sobre su cabeza y se tiró al lado de Yahiro.

Cargó con ambas manos al gato de placa magenta, que marcaba Minato, le miró a los ojos, este era blanco con manchas, grandes manchas, rubias, casi como si todo su pelaje se repartiera en eso.

A ver… señor que se llama como yo—, jugó con el felino dejándole del otro lado, —permíteme un momento a tu dueño de procedencia extraña—, sonrió y, de improviso, abrazó al de cabellos naranjas hasta quedar sobre su cuerpo.

Enterró su cabeza en el pecho de su tío y, a pesar de que el sombrero se cayó, no le hizo caso a eso, ni a las reacciones del otro.

Ya-chan es raro… y estás triste por eso—, susurró para que solo el otro le escuchase, —pero estás en casa, aunque sea por trabajo, hazles saber, como a nosotros, que pueden contar contigo—, apretó más el abrazo y, de un segundo a otro, se alzó, —y, ¡debes tener una novia, o una esposa!, estoy seguro que están preocupados porque ya estás viejo y no tienes novia—, soltó una gran carcajada.

Pero se quedó allí, abrazando al mayor y sintiendo a esos gatos del demonio arañarle las piernas y los tobillos, mas se la iban a pagar, los metería a los dos en la misma jaula al regreso.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Vie Mar 21, 2014 7:13 pm

Acariciar a sus gatos era una cosa que le gustaba, ellos, de alguna forma, le hacían sentir tanta paz y sinceridad, era así: sus gatos gemelos actuaban según como ellos lo deseaban, si se sentían tristes, entonces estarían recostados; si estaban felices, se anidarían y estarían correteando por allí; cuando Yahiro hacía algo malo, ellos le mordían y rasguñaban; cuando, por el contrario, parecía hacer algo bueno, ellos se cercaban y, como ahora, cuando sentían que, de alguna manera u otra, su dueño se sentía tirado, triste, se acomodaban a su lado, hundiendo sus narices para decirle algo como “estamos aquí”, y quedarse a su lado, permitiendo que les acariciara.

Sonrió de medio lado, realmente esto no era como ser padre, pero él era el “padre” de esos felinos y, si se quiere, ellos también tenían una madre humana, pero eso era otra historia. Una que, por mucho que quisiera, no se podía sacar de la cabeza.

Inhaló fuertemente cuando sitió como su sobrino hablaba. Minato parecía ser muy comprensivo, no, por un momento sintió algo de desfase, de dolor, en el ambiente a su alrededor. Sí… en ese instante Yahiro entendió algo, una cosita que casi siempre mantenía oculta su sobrino. Y no era otra cosa sino su dolor en cuanto al concepto que manejaba sobre la familia.

Pero… tenía unas palabras que podían calificarse de “miles de dagas clavándose en un solo lugar”, pero… tenía tanta razón, tanta que a veces dolía que alguien como él tuviera esa clase de pensamientos. Respiró un poco y se encontró dejado en un cúmulo de emociones. No… a Yahiro no se le daba eso de ser sentimental, al menos no frente a nadie más que la soledad de su cuarto, de su departamento y del ambiente que lo único que traía era cosas amargas.

Y entonces, sintió un abrazo fuerte, -y debía decir, invasivo,- recorrerle hasta que el menor se recostó sobre su cuerpo, hundiendo la cabeza en el pecho del mayor. Su cuerpo, por el imprevisto, se sobresaltó y estremeció al instante. Tantas palabras que tenían tan bruto sentido que hasta le hacían sonreír, amaba eso de ese rubio: podía sacar lo mejor de alguien aún si no se lo proponía desde el primer momento.

Y, de un segundo a otro, todo eso se fue cuando él –Minato- habló sobre cosas como la pareja.

Sí… tenía veinticinco años, debía comenzar a pensar en eso, pero… desgraciadamente Yahiro solo había amado a una mujer, y la había dejado ir por esto, por la misma razón bajo la cual estaba en este país: trabajo, nada más que ese burdo deber que le habían conferido.

Ha-chan…—, susurró abrazándole, correspondiendo, de forma más suave, — ¿cómo se te ocurre decir que están preocupados por eso?—, preguntó soltando una risilla y removiendo un poco los rubios y brillantes cabellos de su querido sobrino, —además… si tengo una novia, tendría que dejarte un poco de lado—, bromeó, sabiendo que aquello, de alguna forma, causaría cierta impresión en el otro.

Yahiro era así, muy simple, solo se dejaba ser con pocas personas y, raramente, entre esas no estaba precisamente su familia de sangre al completo.

En ese momento todo fue un poco silencioso, pero había cierta paz mientras escuchaba a sus gatos como pelear para que ese ser “extraño” dejara de abrazar lo que era suyo. Entrecerró sus ojos y, de repente, a puerta se abrió, y varias risas se escucharon.

¡Mamá, el tío Yahiro y el primo Minato están acostados en la cama, creo que son raros!—.

Un grito le sacó de concentración y, no siendo el solo, se movió repentinamente, haciendo que sus gatos le arañaran más antes de levantarse de la cama.

Eh…—, vaciló por un momento, en la puerta había una chica que tendría, a lo sumo, unos veintidós o veintitrés años, castaña y era absurdamente parecida alguien que conocía, —¿Michiru-chan?—, cuestionó algo impresionado.

Vaya… realmente había pasado tiempo desde la última vez que había venido.

—, contestó ella, —soy Kanzato Michiru, veintitrés, soltera y…—, ella colocó un dedo en su boca, —mamá dice que deben bajar a desayunar, pronto llegarán todos—, una sonrisa idéntica a la de su hermana y un leve sonrojo –tal vez por lo que creía sucedía a su entrada-, entonces se marchó.

Yahiro miró a su sobrino de reojo, de alguna forma convivir no estaba mal, tampoco intentar ser él mismo, estaba con su familia después de todo. Sin embargo, no se sentía por completo a gusto.

Chascó con la lengua y recogió lo necesario para ir a darse una ducha.

Voy a bañarme… baja, estoy seguro de que mamá y papá quieren verte más—, dijo con la calma que había perdido, —te pareces mucho a Hitomi anee-chan—, sonrió por la comisura y, dando un par de pasos, cerró la puerta y caminó por el pasillo hasta el baño.

A veces, por más emociones que contemplara un ambiente –fueran buenas o malas- lo mejor era dejarle enfriar.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Vie Mar 28, 2014 7:59 pm

Estando allí recostado, sobre su querido tío, y escuchándole hablar, era como una especie de forma de sincerarse del todo con las cosas. Hacer que Yahiro se relajara era complicado, y tampoco quería Minato que, a pesar de que esto era por trabajo y que él había venido algo así como “de incógnito”, se sintiera como todo un frívolo ambiente de esos que se desarrollaban cuando lo que iban era a ajustar las cuentas que el jefe no podía.

Se dejó ser en sus cabellos y mantuvo su postura incuso cuando escuchó aquellas tonterías, negando aún allí, claro, habían ciertas cosas que no cambiaban. Para Minato su tío representaba muchas cosas, menos un tío: era un amigo con quien contar, era el doctor al cual le contaba todos sus problemas (principalmente porque Yahiro era su cardiólogo asignado), un hermano mayor a quien molestar y un abuelo para los momentos en los que necesitaba que le dieran un coscorronazo de los buenos.

Parte de su peculiar familia, al cabo de las cuentas.

No me pondré celoso si tienes una novia—, dijo el rubio entre las ropas del mayor, pero aún así audible, —diría que tendría una para no sentirme solo, pero estaría mintiendo—, sonrió.

Realmente quería que su tío dejara de lado esa faceta ruda que venía manteniendo desde hacía unos meses para acá. Claro, algunos no podían haberse dado cuenta, pero para él, cuya primera persona que vio al despertar de un coma natural fue ese ahora hombre de cabellos naranjas –en ese entonces un niño de diez años-, el otro había cambiado, y eso fue algo lento, pero constante, hasta que se cerró.

Tal vez había sido por algún amor perdido, no lo sabía y no se atrevía a preguntar de asuntos sobre los que el otro no tocaba jamás. Si no presentó nunca a nadie como su pareja no podía esperar que le contase específicamente a él algo de él, o ella… y eso, en el fondo, dolía un poco, pero lo entendía: él quería protegerla de esto, del mundo donde, a fuerzas, se desenvolvía.

Pero entonces, todo ese mundo de felicidad, de pensamientos y cuentos de hadas se desvaneció como la nada cuando escuchó unas peculiares palabras mágicas que lo hicieron sobresaltar e irse a un lado de la cama rápidamente.

Aquella chica se había presentado como Michiru y, por como los había relacionado al principio, suponía que tenía que ser la hija de alguno de los hermanos de Yahiro, es decir, de sus tíos, lo que se traducía en que, e alguna forma, eran primos.

Sus ojos azules siguieron al mayor mientras caminaba para buscar sus cosas, diciendo que iba a darse un baño. En parte era eso, pero de otra le veía un poco perturbado, tal vez pensando en la inmortalidad del cangrejo, pero, se sorprendió mucho al escucharle decir eso último.

¿Se parecía a su madre?

Cuando le vio abandonar el cuarto respiró hondo y una sonrisa un tanto triste se dibujó en su rostro, de alguna forma recordaba a su padre diciendo eso: “los dos han sacado mi cabello y mis ojos, pero de resto… son idénticos a su madre pequeñines”. Tragó entero por un segundo, ya casi no tenía recuerdos así, enteros, solo pequeñas frases que venían de vez en cuando de su padre jugando con él, de su madre dándole consejos para cuando fuera grande o de su hermano gemelo, su hermano mayor, diciendo todas las cosas que harían cuando fueran mayores y recorrieran el mundo.

Sacó su teléfono móvil y miró la hora, en Estados Unidos era una fría noche del treinta de Diciembre aún y no esperaba poder llamar a nadie, pero siguió buscando, entre la multimedia y sus archivos, y allí estaba, una carpeta que contenía todo, todo lo que se refería a sus recuerdos, una que se había tardado varios años en recopilar, y que tal vez le hacía daño… pero eso no quitaba su promesa de niño: “pediremos un deseo cada año nuevo, lo que más queramos en el mundo”.

Sonrió y se levantó para salir del cuarto, bajar las escaleras y encontrarse con el raro universo de un montón de gente que no conocía, pero siendo recibido de buena forma y entre abrazos por todos: chicos, grandes, más viejos, más jóvenes, todos parecían estar felices de tenerle allí, con ellos, ¿esto era normal?, tal vez sí, tal vez no, pero, de cierta manera, añoraba algo, algo que no podría tener…


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Vie Mayo 16, 2014 1:23 pm


Cerró la puerta de aquel cuarto de baño y se dejó caer en su espalda sobre ella, exhalando fuertemente por tantas cosas que no buscaba, pero que, tontamente, se le venían encima justo un día como hoy, era su cumpleaños número veinticinco, vaya, bonito día para venir a visitar a su familia, para saber que ellos estaban haciendo tanto por él y, realmente, solo venía por algo tan burdo como el trabajo. ¿Cuándo se había todo vuelto así?

Claro, lo recordaba perfectamente; había perdido a la mujer que amaba por esto, por no poder decir la verdad y, aunque sus padres entendían un poco del hecho de que él se hubiera quedado en Reino Unido, no sabían por completo la verdad, ellos pensaban que él era un respetado doctor que trabajaba para el hospital donde se atendían a los heridos de Shinobi y casos especiales, claro, eso era verdad, hasta que decidió irse a Estados nidos por mandato a trabajar de profesor para, según le dijo a sus progenitores, “explorar nuevos horizontes y descubrir algo más”, sí, quería ver el lugar donde su hermana mayor alguna vez vivió y era un joven emprendedor, así que eso no levantaba sospechas.

Respiró hondo sacándose el suéter, la camisa y los pantalones con una flojera que jamás supo podría cargar encima, aquel silencio, aquel momento se le hacía completamente eterno y eso le gustaba, siempre había sido fan de la serenidad de las cosas, ero a veces también tenía tiempo para emociones, tal vez más cuando se pasaba de copas, pero hacía tiempo que eso no sucedía, no desde aquella vez donde casi muere intoxicado.

Se metió a la ducha y abrió la llave, no era fanático de mojar sus cabellos, pero, entre a pesadez del viaje y su cansancio mental, no tenía ganas de cuidar ese detalle, así que simplemente dejó que el agua cayera desde su cabeza y destilara algo más tibia, respiró hondo, el agua estaba un poco fía, pero eso estaba genial para él. Recorrió con sus manos su cuero cabelludo, para relajarse un poco y sintió esa cicatriz perenne del lado izquierdo de su cabeza, detrás de la oreja, era fácil desde ese punto ver las cicatrices de su pierna, estarían allí mucho más, pero también dio cuenta de esas pequeñas que se acumularon con el tiempo, ni pensar que alguna vez solo quiso ser un simple veterinario.

Terminó su baño y se vistió, saliendo del baño con una toalla alrededor de su cuello y caminando hasta su cuarto, abriendo la puerta y encontrando a sus gatos, los cuales caminaron hacia él, dejó la puerta abierta y terminó de secarse el cabello tanto como pudo, acomodó el reloj en su muñeca, pasó un cepillo de nuevo por su cabellera anaranjada y colocó alguna pulsera en su muñeca contraria.

Salió del cuarto y bajó las escaleras, allí encontró a sus padres hablando con Minato y sonrió, también estaban todos sus hermanos, Ryo, el mayor, Shouta, que le seguía, Ayame y Hikari, sus dos hermanas mayores que aún seguían con vida y claro, también sus hijos, que eran más o menos de su edad, sí, solo personas como Michiru le pasaban algo menos, era absurdo incluso ser menor que sus sobrinos.

Yahiro… ven, vamos a desayunar todos juntos para festejar su cumpleaños—, encontró a su hermana Ayame empujándole a la mesa sin previo aviso.

Claro, la mesa estaba servida y casi todos estaban allí, según escuchó, sus otros sobrinos llegarían más tarde desde distintos lugares de Japón donde andaban estudiando o de fiestas. Se sentó al lado de su sobrino Minato, jugando con su cabellera rubia y luego tomando parte de la mesa.

Bueno, antes de comer celebremos porque nuestro querido hermanito Yahiro ha regresado a casa y, ¡está de cumpleaños!—, escuchó a un varón y miró rápidamente a un castaño, él era Shouta, él tenía cuarenta y ocho años, lo recordaba algo más serio, pero al parecer tenía sus momentos, —y, además, trajo a nuestro querido sobrino Minato, hijo de Hitomi nee-chan—, el sonrió mirándoles a ambos y tomó su copa de zumo de naranja.

Todos los demás hicieron lo mismo, en la mesa estaban más o menos trece personas incluyéndoles a ellos, una mesa redonda y muy grande en un salón pintoresco; tenía ese aire tan familiar que tanto esperaba extrañaba. Sonrió y alzó su copa.

¡Kanpai!—, el grito fue general y, como si nada, todos comenzaron a comer.

La comida japonesa era interesante, apenas eran las ocho de la mañana y ya tenía un banquete al frente, él bromeaba con sus sobrinos, ya que era simplemente contemporáneo con ellos, y miraba de reojo a Ryo, el castaño estaba como a la espera de algo sentado al lado de sus padres, y ellos le miraban con cierta curiosidad y pasaban su vista de nuevo en Yahiro, al parecer notaban que algo pasaba entre ambos, pero ellos debían saber que era normal.

La diferencia de edad, de vidas, de situaciones y de contextos era demasiada como para que se llevaran entre mieles y manteles.

Y bueno, Minato-chan, ¿cómo es la casa donde la tía Hitomi vivía?—, desde allí escuchó esa pregunta de Michiru que, por un instante, le dejó algo sorprendido, pero exhaló y miro al nombrado, de hecho, todos lo hicieron.

Hablar sobre Hitomi a veces era un tabú, pero su familia quería saber de primera mano como era el lugar donde su hija, hermana y tía alguna vez vivía, era lo normal, al menos eso imaginaba.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Jun 10, 2014 7:39 pm

Había hablado un rato con todos, parecía que se acercaba la hora del desayuno y por eso fue mandado a la mesa con los que le presentaron como sus primos, había varias personas, incluido ese hombre que era el hermano mayor de Ya-chan y, en consecuencia, su tío. Se sentó sin más en el gran espacio, sí, una mesa grandotota y redonda donde, a su imaginación, entraban muchas más personas que el número de sillas que estaban dispuestas y este, de por si, ya era bastante grande.

Estaba un poco sorprendido, ¿cuándo había sido la última vez que comía en familia?, con Yahiro lo hacía a veces, también había sido invitado otras tantas a comer en casa de los gemelos, con Nath o Eli, pero nada como esto, ni siquiera se asemejaba a sentarse en la mesa con sus padres y todos los huérfanos, además de su gemelo, para el desayuno o la cena, no, esto le traía una nostalgia tan tremenda como distinta.

Era hermoso, como un gran brillo ante los ojos de un niño.

Luego el tío Yahiro llegó y alborotó sus cabellos, el rubio no hizo más que reír, pues ya sabía que el otro guardaba esto por costumbre, pero si notó ciertos roces de miradas entre él y el otro, Ryo, mas lo dejó de lado, especialmente cuando otro castaño, que también era su tío y se llamaba Shouta, comenzó a hablar. Minato le miró rarito, sinceramente daba una impresión más seria, pero él no era quien para juzgar; este hombre hizo una especie de brindis y todos comenzaron a comer del gran banquete.

Wow, si hasta parecía que habían invertido mucho tiempo para esto, no estaba para ser despreciado, y como él no lo haría porque se estaba muriendo de hambre, solo comenzó a tomar en su tazón algo de arroz y judías verdes que estaban deliciosas y, de alguna forma, le recordaban a las que su madre preparaba, bien salteadas.

Miró a la mujer mayor, su abuela, y esta le sonrió, ¿sería ella quien las preparó?, no lo sabía, pero todo eso se fue al caño cuando escuchó una pregunta que pareció silenciar a todo el mundo, era de su madre, hermana, hija y tía de todos aquí, tenía que hablar de ella en algún momento, ¿no?, se había preparado, pero toda la preparación no sería suficiente.

Dejó sus palillos de lado y miro a la persona, a la mujer, que le había cuestionado, y luego a todos, si hasta Ya-chan le miraba curioso.

Era una casa grande y llena de muchos espacios para correr, jugar y esconderse—, fue lo primero que se le ocurrió soltar, —o al menos eso era para mí cuando niño—, continuó, —tenía una gran sala y daba perfil de ser una mansión… pero allí vivían muchas personas a parte de nosotros, más que todo niños huérfanos con los que Nao-chan y yo jugábamos a diario—, rió por lo bajo, de un momento a otro no pudo evitar recordar ciertas escenas con su hermano— pero lo más grade era el jardín trasero, papá siempre decía que el jardín debía ser tan grande como para que sus hijos quisieran correr por él hasta no poder más, así que nuestro jardín era grande, porque era todo el campus de la universidad que él dirigía—, sus ojos brillaron ante esas palabras y, de nuevo, tomo los palillos entre manos, jugando un poco con ellos, —era una casa fantástica… ahora, ahora es un lugar que se usa por motivos turísticos—, alzó los hombros un poco, intentando ocultar cierta tristeza de su ambiente y rió, sonrió tan claro para quitarse eso de encima.

Afirmó los palillos y siguió comiendo, no tenía que entristecerse, hoy era el cumpleaños de su tío y se suponía que estaban aquí ara reír. En esta casa, en la casa donde su madre había nacido y crecido hasta que se fue a América.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Jul 06, 2014 4:24 pm

No evitó una mirada extraña hacia la fuente de la pregunta, pero hasta Yahiro sabía que no había demasiado para hacer con aquello, no, las cosas eran así por una razón y ese rubio a su lado resultaba ser como un foco de atención indispensable e inevitable. Pero, de alguna forma, se sentía un poco triste por él.

Sí, Minato era su querido sobrino pero, al principio, cuando se conocieron, Yahiro no estaba tan encantado, para nada; tan solo tenía diez años y acababa de ser sacado de su hogar de tajo, arrancado de las manos de sus padres por un niño al que no conocía, hijo de una hermana mayor a la cual tampoco había llegado a ver tan siquiera una vez en toda su vida, entonces, ¿por qué precisamente él tenía que entrar en todo esto?

Varias veces se lo preguntó, pero, al ver más a ese niño que era su sobrino, verlo sonreír aún estando todo golpeado, verlo hacerlo cuando le decían que su padre había muerto o cuando caía presa de su enfermedad, todas esas cosas, poco a poco, le enseñaron que no debía quejarse, que era un ser afortunado por estar donde estaba.

Sí, justo hoy se sentía afortunado por estar donde estaba y con las personas con las cuales estaba.

Oye… no te obligues Ha-chan—, susurró llevando su rostro ligeramente al oído del rubio y jugando con sus cabellos para mostrar una sonrisa.

Sí, rápidamente se sintió observado y, al voltear, encontró muchas obres cafés y cabellos castaños examinándole con curiosidad. El de cabellera naranja respondió con un vistazo de dudas, pero regresó a su comida tenía hambre sí, y estar ignorando las vistas matadoras de su hermano Ryo realmente no le hacía ningún favor.

Por un instante escuchó una sorda melodía que le resultó bastante conocida; había armado una solemne sonrisa de autentica alegría por estar en su hogar y compartir con su familia, pero, al siguiente segundo de de escuchar eso, fue como si se transformase en la auténtica nada. Y al mismo tiempo lo era todo.

Se frustró un poco sintiendo la vibración del celular en su bolsillo y chascó con la lengua, lo sacó y notó el número que estaba allí, para luego mirar al frente.

Discúlpenme un momento, por favor—, dijo antes de echarse algo atrás y levantarse para caminar fuera del comedor y hacia la sala de la casa.

¡La novia de Yahiro nii-chan llama!—, escuchó a su hermano Shouta y luego las risas de todos en la mesa.

Bueno… eso era extraño. No, Yahiro jamás había pensado en una mujer que no fuera ella, pero le había perdido, le había dejado ir por ser un idiota y estar demasiado concentrado en el trabajo, en protegerla; había deseado protegerla tanto que la había alejado de su esencia, se había encerrado a sí mismo en una coraza y, por más que deseaba mostrarse tal y como era, al final todo fue insufrible.

Y doloroso… muy doloroso.

Apretó una simple tecla y contestó:

Hola… ya estoy aquí—.

Eso marcaba el final de su pacífico cumpleaños.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Jul 31, 2014 4:14 pm

¿Qué más quisiera él sino decirle a su tío que todo estaba perfectamente genial?, pero no, habían muy pocas cosas en este mundo que a Minato le molestaban o, más directamente, odiaba. A él no le gustaba hablar de lo que pasó cuando era niño, hacía siempre lo posible por evitarlo, más que todo porque sabía que no había logrado superarlo, en su interior sabía que iba a pasar demasiado, que tal vez jamás podría superar aquello, por eso sonreía y disfrutaba a cada momento de su vida, de ayudar a sus compañeros y a las personas que quería. A veces pensaba, no, más bien sabía, que vivía para eso.

¿Lo que odiaba?, eso no era algo que amase pensar.

Sí… él, que era el ser más metiche del planeta Tierra, pasaba de largo hablar de su vida, después de todo no había nada interesante que contar, o eso pensaba mientras miraba de reojo a su tío, él se mostraba tan cariñoso, tanto que Minato amaba verlo así y al mismo tiempo le dolía, no le gustaba preocupar a nadie.

Está bien, no me estoy forzando Ya-chan—, susurró con cierta pena y un leve sonroso carraspeando y sintiendo como todo el mundo le miraba, por fortuna, o quien sabe, el teléfono de su tío comenzó a sonar y eso pareció distraer la atención de todo mundo, especialmente cuando su tío, Shouta, dijo algo como que la novia de Ya-chan llamaba.

No sabía si estaba, o muy acertado, o solemnemente equivocado. Claro, si él se empeñaba por mantener muchas cosas alejadas de otros, su vida por ejemplo, entonces no era sorpresa que el de cabellos naranjas hiciera lo mismo, por ejemplo, hablando de una novia. Estaba seguro que Yahiro había tenido alguna, es decir, era atractivo, buena gente y tenía algo de estatus, para Minato un ser así se definía como el hombre que toda mujer quisiera tener como esposo, pero, había un problema: su trabajo.

A veces todos llegaban a un momento donde el trabajo se volvía un obstáculo para la vida, escuchó alguna vez del padre de Nath-chan que aquella había sido la causa de muchas peleas con su difunta esposa, imaginó que con su padre había pasado lo mismo, pero no lo entendía, y eso le hacía preguntarse si, ahora que tenía veinticinco, todo para Ya-chan estaría bien, o si era absolutamente lo contrario.

Por un momento sintió una pequeña vibración en su muslo derecho y saltó algo sobre la silla, disculpándose por eso y soltando una ligera carcajada, sacó el móvil y vio un mensaje de número anónimo, al abrirlo leyó varias cosas y bostezó sin querer, tapando su boca, la diversión se acabaría pronto, muy, pero que muy, a su pesar.

Sin embargo, mientras aún quedaba algo él seguiría comiendo y conviviendo, deseaba eso más que nada, saber que tenía mucha más familia a quienes conocer y, tal vez esos que le dijeran un poco más acerca de sus padres.


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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Yahiro Kanzato el Vie Ago 01, 2014 7:11 pm

Todo se le iba así de simple, claro, mientras hablaba con aquel sujeto por el teléfono estaba pensando en tantas cosas a la vez, por ejemplo, hoy era su cumpleaños, supuestamente había venido a este lugar a pasar ese día con su familia, como un torpe fracasado o algo así, la verdad era que amaría verlos todos los días, a sus padres, esos amables padres que le recibían siempre con los brazos abiertos aún si era un desgraciado que parecía no preocuparse jamás por ellos.

Pero Yahiro se preocupaba, claro que lo hacía, a cada segundo de cada día por mucho tiempo pensaba en querer estar con ellos, en crecer en Japón y convivir con sus progenitores, cuidarlos y quererlos incluso más de lo que lo hacía justo ahora. Pero no, esa clase de cosas no habían podido ser por unas u otras cosas, al final, ¿cómo era que, precisamente, él, había terminado metido en esto?, aún no lo entendía, pero tampoco lo despreciaba, no, estar así le sirvió para tantas cosas, para conocer a su sobrino, a quien de otra manera quizás jamás hubiera visto; también para conocerla a ella, Sugar… la mujer que aún ahora le robaba los pensamientos, se preguntaba que había sido de ella y, a la larga, para lograr hacer algo con su vida más allá de cuidar a sus gatos.

Ellos, que tenían un pasado tan especial.

Rascó sus naranjas cabellos justo después de escuchar y memorizar todas las instrucciones, debían ser rápidos y terminar el pequeño encargo antes de la media tarde, de otra forma venir aquí tan solo sería un desperdicio, sí, Yahiro tan solo intentaba pesar en un poco de paz, ¿vacaciones?, no, eso realmente no existía más que en el periodo escolar, pero si cinco minutos de realidad, o de ficción, de complacerse haciendo lo que quisiera y viendo lo que quería, y riendo un poco, quizás.

Siendo un hombre común y ya.

Se desperezó aún en la sala y cortó la llamada mirando el reloj, cerca de las ocho treinta ya debían estar afuera, así que regresó como si nada a la mesa recibiendo muchas bromas por parte de su hermano Shouta, sí, aún le parecía tan extraño ese comportamiento, pero estaba bien. Sonrió y miró a su querido sobrino, agudizando la vista para dar a entender algo.

Ha-chan y yo saldremos un rato luego de terminar aquí, hay muchas cosas que quiero que vea—, sonrió y antes de que existiera cualquier intento de “oh, yo también quiero ir”, continuó, —y otras a las que solo le conduciré—, sonrió para alzar los hombros, entre aquello el mensaje estaba claro, pero esperaba que Minato lo entendiera tal y como era, es decir, algo más “oculto” entre las simples frases de la realidad, tal y como le gustaban.

Tomó los palillos y continuó el desayuno hasta terminar, luego se levantó de la mesa y llevó todo hasta el lavaplatos, no tenían demasiado tiempo para perder.
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Re: Es día para festejar, conversar y... ¿trabajar? {Minato}

Mensaje por Minato Hamilton el Lun Sep 15, 2014 8:49 pm

Su tío era demasiado directo en ciertas cosas, pero a veces lo amaba así, tan sincero hablando entre líneas como simplemente lo detectaba al completo el rubio. Por eso Minato se centró en terminar su desayuno, de alguna forma podía entender que Ya-chan también necesitaba pasar algo de tiempo con su familia.

Por supuesto, desde que lo conoció Yahiro no hablaba demasiado de la familia, más que para responder sus preguntas, mucho menos para delatar las obvias relaciones que mantenía con una u otra persona, no, él era celoso con su vida privada y, aunque eso le entristeciera un poco, Minato había aprendido a respetarle y no presionar, no valdría de mucho, porque el rubio muchas veces hacía lo mismo con su persona.

Se levantó de la mesa y llevó los platos hasta el fregadero, para ayudar a Ya-chan a lavar todo, mientras menos tiempo perdieran resultaba mejor, después de todo era año nuevo, el cumpleaños del cabellos zanahoria, y su primera vez con sus abuelos, con más tíos y primos, realmente estaba ansiando divertirse mucho con estas personas que apenas estaba comenzando a conocer, tenía el presentimiento de que las cosas realmente iban a ser divertidas, que los recuerdo estarían allí, pero que, por primera vez, podría mirarlos con una sonrisa, tal y como por mucho lo había deseado… contarle cosas buenas a su hermano en todas esas cartas que estaban guardadas en un cofre en su departamento.

Después de lavar todo ambos se arreglaron y salieron de la gran casa siendo prácticamente rogados de no hacerlo, pero, trabajo era trabajo y era lo principal, para el rubio, quien tenía responsabilidades hasta por cosas que ni sabía, aquello se había convertido en lo segundo, por supuesto, primero estaba la integridad de sus protegidos, no, de su familia, luego se preocuparía por si la misión fue un éxito o no, tal vez por eso amaba estar en Japón, más que nada porque sentía que su tío podía volver a sonreír estando aquí.


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