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A crazy wednesday! {Tokuro}

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A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Miér Ene 29, 2014 9:08 pm


Un día de estos esperaba tan solo tener la oportunidad de cobrarse cada una de las tonterías que le mandaban a hacer en esos correos. ¿El mundo podía tener tanta basura encima?, realmente podía, esa parecía ser una de las pocas y únicas razones por las que aún seguía estando dedicado a esto.

Por ejemplo, no había de otra sino que verlo ahora; él, un hombre hecho y derecho, respetado y estudiado precisamente para no caer en esto algún día de su vida, un sujeto que apenas hacía una semana estaba del otro lado del mundo resolviendo “cosas más importantes” ahora estaba aquí, llevando un servicio a la habitación hacia una de las suites más exclusivas del hotel/burdel donde trabajaba.

¿Y por qué se osaba de llamarle así a tan “prestigiosa” institución?, el “Gran Hotel Royal” como bien figuraba en el logo de su chaleco, era un sitio reservado para personas con mucho dinero y capaces de pagar, por una simple habitación, al menos unos cuatro mil dólares la noche, eso sin contar ninguna clase de servicio especial. Por ejemplo, por el servicio al cuarto y las bebidas había un cargo y, para pedir ese “otro servicio” era necesario reservar una habitación desde el quinceavo piso hacia arriba, de allí subía por piso la categoría, cabía destacar que ahora estaba en el piso treinta y uno, dos antes de la azotea, y llevaba comida a un buen cliente, o algo más que eso.

Este tipo había reservado todo el piso por dos semanas para él y unos “amigos de juegos”, además de haber solicitado el servicio especial para millonarios del hotel, es decir, damas de compañía… y mucho más que eso.

Pero… ¿Qué hacía alguien como él allí?, sí, “él” un hombre alto, de cabellos oscuros y expresión neutral que caminaba como si cada paso estuviera milimétricamente medido en concordancia con su mente, la cual intentaba mantenerse fresca. Un sujeto que, a fin de cuenta, si tuviera que estar trabajando en alguna parte, definitivamente no sería como lo que estaba portando ahora, un mesero… hasta ese punto le había tocado bajar.

Y no, no es que despreciase el trabajo, solo era tan aburrido que; al llegar desde los Emiratos Árabes, hundido en el calor y la humedad, la necesidad de estar en casa y todo eso, a una ciudad donde se suponía iba a terminar de estudiar mientras, grosso modo, se infiltraba para conseguir información sobre una conspiración; le hubiera simplemente dado el trabajo de un mesero de hotel como una misión.

Una semana, llevaba una estúpida semana y aún ni siquiera había podido pisar la universidad para ver como era antes de que sus clases arrancaran de forma regular en unos cinco días más.

Mínimas vacaciones, de esas que llegaban una vez cada sus años, y estaban siendo desperdiciadas.

Claro, este era un bote grande, o al menos así lo había calificado quien redactó el uniforme a pesar de que esa misma persona había calificado la misión como un “Rango B”, solicitando sus servicios solo por “estar corto de personal”. Un día de estos les prepararía un pastel con cianuro, lo haría.

Exhaló y se espabiló justo antes de dejar la comida frente a la puerta 1327, escuchar el clásico “adelante” y tener que pasar a dejar la comida a un lado de la cama donde un viejo decrépito andaba intentando convencerse de que podía hacerle buen sexo a una mujer joven –que, en cierto modo, era una puta-. Pasó de nuevo entre los dos guardias de la puerta y se fue tranquilo y campante.

Era la tercera vez que hacía esto… hoy. Por alguna razón el viejo le agarró confianza, o tal vez le vio cara de niño bueno. Siguió sus pasos hasta el ascensor y se fue de ese piso directo a la cocina, debía entregar más pedidos de otros viejos verdes que andaban en las mismas por todas las casi cuarenta habitaciones que colindaban en este piso.

Pero había visto un poco más, acompañado de esa laptop de antes, había visto una especie de transferencia de archivos, eso, sumado a que había visto cosas parecidas de los otros sujetos, confirmaba las sospechas de la organización sobre que se hacían transferencias de documentos clasificados que más tarde eran vendidos en el mercado negro.

Ah… hay que ver como hay gente que no aprende—, se quejó al momento en el que su localizador comenzó a chillar, lo dicho, debía ir a la cocina a por un nuevo pedido.

Y hoy apenas era miércoles, ocho treinta de la noche. Vaya nochecita que le esperaba…

¿Será que el anciano tomaba viagra?


Referencias:


Última edición por Nathair Blaikovsky el Lun Mar 24, 2014 2:57 pm, editado 1 vez

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Vie Ene 31, 2014 5:12 pm

Tal parecía que las cosas poco a poco se iban encaminando, acomodándose en su sitio; había tenido tiempo de llegar a su nueva habitación y conocer a su peculiar compañero, había tenido tiempo de conocer la academia, más sin embargo la ciudad en su mayor parte seguía siendo terreno desconocido para el japonés. Agradecía el Gps que había venido incorporado en el peculiar regalo que le había echo su padre, ese que había usado por primera vez el día que había ido a recoger a su hermano Toshiro al aeropuerto; su querido gemelo… ahora tendrían que habitar en diferentes habitaciones, pero más aún, en diferentes edificios; no es que no estuviese acostumbrado a alejarse de él, pero aquella sería su nueva realidad y como todo le llevaría un tiempo acostumbrarse a ello.

Sin embargo la organización no tenía tiempo que perder; escasos dos días después de que se hubiese reencontrado con su gemelo, le llegaba un mail desde Shinobi con las instrucciones, datos y ubicaciones de una misión ahora, encargada y al parecer… previamente encaminada, puesto que según aquel informe que catalogaba la misión como “Rango B”, contaría con un compañero con el cual poder intercambiar ideas y planear movimientos estratégicos en el caso de que esto fuese necesario. Lo curioso era, que en el informe no venía previamente inscrito el nombre de quien le acompañaría en la que, al parecer, sería su primera misión en Alki… pero tampoco estaba el suyo, por lo que al parecer, tanto él como el otro agente, habían sido escogidos al azar.

No podía decir que le sorprendiese el modus operandi de aquel encargo, ni tampoco que le resultase extraña la tarea de vigilar los movimientos de un millonario del cual se sospechaba tenía asuntos con la más baja mafia. No era la primera vez que le tocaba disfrazarse de algo, o tomar un empleo temporal en algún sitio para poder llevar a cabo las órdenes del alto mando; esta vez le había tocado hacer de camarero en el “Gran Hotel Royal”, prestigioso establecimiento en el cual se hospedaban solo aquellas personas capaces de pagar una cuantiosa suma de dinero por cada noche con el más excelente y reconocido servicio. Incluyendo en un cierto menú especial, otros servicios de los cuales hubiese preferido no enterarse, pero así era su trabajo, esa era su misión, y vigilar a un pez gordo… podría decirse que no era algo que no hubiese hecho antes.

Había salido de la academia a las seis de la tarde, el horario nocturno de los camareros, y el que a él le había sido asignado iniciaba a las ocho en punto; para lo cual decidió proceder con tiempo de sobra, solo por cualquier contratiempo que pudiese llegar a suceder. Había viajado en un transporte público como hacía mucho tiempo no lo había hecho, con el afán de parecer un muchacho sencillo de esos que serían comunes entre los camareros de un hotel. No debía levantar sospecha alguna.

Al llegar al hotel, ingresó por la zona de servicio como le había sido indicado anteriormente y en los vestidores se calzó su uniforme que en realidad estaba impecable como cada prenda que el azabache solía usar. En su brazo derecho, se colocó la cintita roja que según las indicaciones previamente estudiadas, lo identificaría ante los ojos del segundo agente que estaría portando una igual… ambas cintitas deberían ser naturalmente retiradas una vez que la misión se pusiese en curso; naturalmente, delatarse con algo vistoso no era la idea… aunque a decir verdad, no esperaba que aquellos millonarios tuviesen el suficiente tiempo libre para ponerse a observar los detalles menores en los uniformes de los camareros.

La jornada comenzaba con el saludo inicial a los cocineros y el primer servicio al cuarto de una joven pareja que había solicitado un manjar de camarones; nada fuera de lo normal, Tokuro sabía muy bien que las cosas se ponían picantes a partir del piso 15 en el cual los servicios comenzaban a volverse más “especiales” subiendo de categoría según el piso en el cual se encontrase la habitación. Vuelta a la cocina y observando al resto de camareros, no le era posible identificar a ninguno que trajese una bandita roja ¿acaso habría fallado? ¿Podría habérsele olvidado colocársela? No, si fuese así de todas formas debería haberse acercado a él, puesto que la traía puesta en su cómodo sitio.

Eran casi las nueve de la noche y aún no había logrado hacer contacto con el segundo agente, esperaría un largo rato más antes de comenzar a impacientarse; sabía muy bien que las ideas y venidas de los clientes podrían tenerle de un piso al otro así como él mismo había estado… y curiosamente aquella noche parecían estar requiriendo en demasía el servicio a habitación; tanto que hacía escasos segundos atrás había terminado dando en la habitación de un curioso trió del que no quiso saber más que la orden… la humanidad y sus perversiones, si el sabría de eso.

Fue cuando bajaba nuevamente en el ascensor de servicio, con el carrito vacío tras haber dejado un pedido, que la pequeña caja metálica se detuvo en el piso veinticinco y tras ver abrirse aquella puerta automática, lo primero que sus ojos divisaron fue la cintita roja sujeta en el brazo derecho de un joven alto de cabellos negros; pasaron unos cuantos segundos hasta que sus cejas se alzasen al reconocer el rostro de quien frente a la puerta esperaba para bajar como él.

-¿Nath? –pregunto con una pequeña sonrisa mientras lo veía ingresar al ascensor, moviéndose un poco para hacerle espacio. Pronto las puertas se cerraron y en el poco espacio que quedaba alrededor de ellos y los carritos que llevaban ambos, se acercó de improvisto a darle un fuerte abrazo. Hacía un tiempo que no lo veía y podía decir con toda sinceridad que le había extrañado, su amigo, su mejor amigo Nathair… ¿Qué aventuras tendría para relatarle esta vez?

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Vie Ene 31, 2014 11:15 pm


En esas casi dos horas había perdido la poca castidad e inocencia que podía quedarle a un sujeto de veintidós años que había visto muchas cosas del mundo, ninguna necesariamente buena. Se tomaba ligeramente las sienes masajeándolas al momento en el que el ascensor le llevaba al piso veinticinco, observar era aburrido a veces… como ahora, ver a tanta gente copulando podía darle ganas… de salir corriendo de allí a leer una buena guía de química, de esas que ya se sabía de memoria, chascó con la lengua metiendo sus manos en los bolsillos.

Tocó algo por un momento y lo sacó, era una pequeña cinta roja, en la instrucción decía que debía colocársela para el reconocimiento de alguien que le ayudaría, no era el informante ni nada, pero él ignoró aquello, no combinaba. La miró de nuevo y la colocó en su brazo para estirarse un poco antes de que las puertas del ascensor se abrieran, trabaja doble turno, además de horas extras, es decir, pasaba aquí unas quince horas, la última semana era de locos.

Bonita forma de acostumbrarse al cambio de hora—, masculló.

Cabía destacar que estaba un poco –muy- molesto en cuanto a esta asignación se refería, podía trabajar donde fuera, pero el sueño de un hombre se respetaba y, en su caso, él lo hacía mucho más, ya que casi nunca tenía la oportunidad de descansar como era debido, pero, extrañamente y a pesar de todo, las ojeras jamás le habían representado ningún problema. Tal vez ellas se habían acostumbrado después de años de trasnochos y desvelos.

Inhaló y exhaló para empujar ese carrito que ahora llevaba nada más que cosas dulces: panques, tartas, crema batida, fresa  y otras frutas “exóticas”, al momento se dirigía a la habitación 620, acá estaban un par de jovencitos que si a caso serían un par de años mayores que él, tocó a la puerta y fue recibido por la muchacha en… ¿cómo decirlo?, ¿situación comprometedora?, vaya alguien a saber.

Tenía sueño, tal vez por eso fue tan blandengue como para entrar al cuarto a dejar las cosas sobre la mesa que traía la suite, pero se vio envuelto por la dama, sus brazos en su cintura mientras, con disimulo, se daba la vuelta e intentaba marcharse, sin éxito.

Comprendió que su pareja se daba un baño, el agua cayendo lo delataba, así que, como pudo, le rodeo y, no sin antes recibir algún beso travieso, se marchó del cuarto con una sola cara, una expresión y un sentimiento.

Estaba molesto.

No era porque no hubiera hecho cosas como estas antes, para nada, estaba acostumbrado a tratar con señoritas atrevidas a las que le gustaba su cuerpo, pero hoy tenía sueño acumulado, mal del tiempo, ganas de tirarse en una cama y  un terrible asco que pensó jamás podría tener a un acto como lo es el sexo, tan hermoso tanto en su desarrollo como en su comprensión. Pero ver tantas arrugas y flacidez intentando ser viril… o pequeñajas como la de antes, que actuaban como tipas cualquiera, de alguna manera daba un choque directo con sus principios mentales.

Cerró los ojos empujando el carrito de vuelta al ascensor y presionó el botón. Al menos los pasillos de esta parte estaban vacíos, pero hoy era un día rosa, como hacía una semana, una pequeña promoción del hotel para atraer pubertos a costear sus servicios. Pequeños niños ricos hijos de mamá y papá, era la única manera de que pudieran pagarse un cuarto como los de este sitio. Resopló por lo bajo y recordó que estaba aquí por algo, sí, a pesar de todo lo enfurruñado que pudiera estar era un empleado más, no de este burdo hotel, sino de una agencia a la que no le gustaban los fallos, hijo de un padre tan perfeccionista como él mismo lo era ahora.

Una risilla traviesa atravesó su boca al sentir que el dichoso ascensor por fin llegaba, fue subiendo la vista y encontró una cinta roja en una muñeca ajena, ¿por fin había encontrado a su compañero?, bueno, no es que estuviera muy interesado en encontrarlo ni nada parecido, pero al menos así este suplicio podía hacerse más corto y llevadero en su final.

Sus grisáceos y olivas ojos se alzaron completamente cuando encontró un mirar amatista que reconocía perfectamente, más que nada porque estaba enmarcado en aquellos anteojos y en una presencia completamente familiar.

Sí… cuando le vio detallarle lo supo. Las cosas daban un buen vuelco.

¡Chernyy!—, dijo algo animado, borrando de alguna manera su mala expresión para entrar al ascensor y acomodarse como pudo en aquel reducido lugar, entonces recibió un abrazo al cual respondió en seguida.

Después de todo era Tokuro, su mejor amigo, y alguien a quien llevaba algo más de dos meses sin ver, como a la mayoría de sus compañeros ciertamente.

Yo que quería darles una sorpresa y que no me reconocieran—, soltó  al separarse, claro, se había dejado un estilo completamente distinto al que acostumbraba de antes – mucho más corto y en forma de un simétrico tazón-, —pero… no esperaba que fueras tú a quien mandaran a esta pocilga—, comentó aclarando un poco su garganta mientras veía como el marcador del ascensor de trabajadores hacia su cuenta esperado llegar al primer sótano, donde estaba la cocina.

Aún estaba un poco molesto, la leve e imperceptible tensión en su labio inferior al pronunciar aquella frase lo denotaba, pero no había mucho que pudiera hacer. Al menos con su Chernyy aquí todo fluiría, eso y que realmente se sentía muy feliz de verle. Al fin alguien a quien conocía entre tanta inmundicia  y basura de la humanidad.

{OFF: No me resistí a responderlo rápido xD}

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Jue Mar 27, 2014 9:58 am

No podía ser más agradable la pequeña sorpresa que se había llevado tras abrirse aquella puerta metálica; la realidad era que no se esperaba encontrarse a nadie de su equipo en aquella misión y quizás en realidad a nadie conocido, así como había supuesto habían sido elegidos al azar, solo sabiendo los del alto mando que tipo de lotería habían utilizado y ahora resultaba que su querido mejor amigo, su gemelo del alma, seria quien le acompañaría esa noche en una misión que no distaba mucho de algo que hubiesen tenido que hacer antes.

Cuando sus ojos se cruzaron con la mirada grisácea del otro una pequeña sonrisa se dibujó de forma instantánea en sus labios; era tan sencillo como asociar aquellos ojos y aquel rostro con tantos buenos momentos como pudiese recordar… charlas infinitas, amaneceres con amigos, la mano de un fiel compañero en alguna misión. Su querido Boom-chan, así como le llamaba cariñosamente cuando no había presión alguna sobre sus hombros; escuchar el apodo que el ruso le había otorgado tiempo atrás mitigaba la ausencia que había dejado dos meses atrás.

Le dejó subir al huequito que quedaba en el ascensor, acomodando ambos aquellos un tanto exageradamente grandes carritos, lo observó unos segundos más antes de abrazarlo completamente, rodeándolo hasta llegar a su espalda y estrujarlo en un acercamiento tan fraternal como los que solía tener con su gemelo albino… y sintió como era correspondido.

-¿Que dices? Te reconocería en la forma que fuese Boom-chan…-su sonrisa se amplio y dejo escapar una pequeña risita, no necesitaba más que ver sus ojos para saber que era él; de todos y cada uno de sus amigos, podría reconocerlos con la sola sencillez de ver sus ojos, esos que muestran tanto del alma de cada uno. Si, en los ojos de sus amigos podía descubrir todo su ser- Supongo que esta misión no te ha resultado de mucho agrado…-comento con gracia, acomodando ligeramente sus lentes mientras observaba esa pequeña tensión en el labio ajeno, esa de la que pocos sabían, era minúscula y casi se disimulaba a simple vista, pero él podía notarlo con claridad- A mi simplemente me ha tomado por sorpresa… pero me sorprende más aún verte a ti aquí… o quizás me sorprenda más tu nuevo peinado…-comento alzando una mano para pasar un par de dedos sobre el mechón de flequillo azabache del otro- Te sienta muy bien. –comentó justo antes de que el ascensor se detuviese y las puertas se abriesen en el pequeño pasillo que daba acceso a la cocina.

-Seguramente haya tantas cosas de las que tenemos que hablar, y quisiera saber que ha sido de ti este tiempo…-comento mientras esperaba a que el otro saliese del ascensor para movilizar su carrito, deteniéndose a su lado mientras llevaba la mano libre a desatar la cintita roja que se había colocado en el brazo- Pero ahora tenemos esta… misión que llevar a cabo, mantener vigilado a ese tal Adam…-frunció ligeramente el ceño mientras miraba al otro- ¿Has dado con él? –pregunto entones llevando una mano a acariciar suavemente su propio mentón mientras tras sus espaldas se escuchaba el ruido del ascensor cerrándose y partiendo nuevamente- He visto demasiadas cosas en esta sola hora que he estado aquí… pero no me ha toca encontrarme al objetivo…-le comunicó al otro azabache, quizás él hubiese tenido más suerte… bueno no es que ninguno hubiese tenido suerte de estar ahí; pero Tokuro no se quejaba del trabajo, el simplemente lo hacía sin cuestionar ni reprochar nada.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Sáb Mar 29, 2014 2:35 pm


Alisó su delantal al separarse de él, Chernyy era una de las pocas personas con las que se permitía ser tan abierto y… cariñoso, si se quiere, además de su padre, que era como el talón de Aquiles donde no podía dejar de caer. Sonrió de medio lado, tal vez quitando por un momento aquel mal tercio de su molestia pasada.

Um… ¿Esto?—, dijo, pasando las manos por su cabello, alborotándolo luego de que el pelinegro pasase sus manos por allí, —el trabajo no me dejaba en paz y, para cuando me di cuenta estaba largo—, con leve andanza resaltó aquello, —supongo que era momento de dar un cambio—, comentó.

Poco a poco respiraba, pero no podía soportarlo, vaya, a veces odiaba hacer ciertos encargos, por ejemplo ahora, cuando estaba en el hueco del ascensor, mientras bajaban al sótano de la cocina, y solo podía pensar en las innumerables cosas que había estado viendo durante todos estos días. Por eso no pudo sino solo bufar ante las palabras de Yaminara.

Este es un… interesante, recibimiento para mí en esta ciudad—, chascó con la lengua, mientras que el ascensor, en sus puertas corredizas, se abría.

Sacó el carrito de allí, para poder darle paso a su compañero, y se estiró un poco. Aún era bastante temprano, algo así como que “la noche era joven”, pero estaba cansado, necesitaba dormir, y dormir bastante, por eso, de alguna forma, también agradecía el hecho de no estar completamente solo en esto, aunque… el apoyo había llegado un poco después de lo que le hubiera gustado.

Y entonces, escuchar el nombre del tipejo que tenían asignado, sus cejas se quedaron fijas, junto a esa leve tensión en su labio inferior y sus ojos mirando a la nada, pero al mismo tiempo recordando todo. Sintió un ligero temblor recorrerle como un escalofrío desde la columna y e espabiló un poco, lo necesitaba ciertamente para seguir aquí.

Llevo una semana aquí—, dijo con absoluta calma, —y ese viejo parece tener un fetiche con los meseros jóvenes—, exhaló.

Sí, con eso quería decir que lo había visto desde el primer momento; el jefe de planta le había dicho algo como “tienes punta de guapo, de seguro le gustarás”, antes de mandarlo a aquel cuarto por tantas veces, incluyendo ahora, quizás mañana y el resto del rato. Subió las manos a sus sienes, masajeándolas de nuevo, para bajar el ligero malestar de todas aquellas imágenes que sentía asquerosas.

Ese viejo me ah quitado las ganas de tener cualquier contacto sexual por el resto del mes, quien sabe si más—, resopló por lo bajo, —arruga sobre arruga… es asqueroso—, con soslayo habló.

Necesitaba un respiro, pero ahora, que llegaba a la parte central de la cocina, donde entregaba el carrito para que este fuera dado a otra persona y que siguieran en su labor, hasta que le solicitaran nuevamente.

Tienes suerte—, susurró por lo bajo para caminar hasta la estancia de empleados y sentarse en una silla, ofreciéndole una a su lado al pelinegro en la barra que se presentaba allí, para que esperasen alguna nueva asignación, —ven… cuéntame que has visto hoy que no te perturbe de por vida—, dijo con algo de sarcasmo.

En realidad no estaba mal que conversaran, para nada, eran compañeros de trabajo y esto podía verse como algo de camaradería entre empleados o conocidos lejanos. Después de todo tenía la excusa de que estudiaría en la SNA, y que este chico con quien ahora conversaba, a quien supuestamente no conocía, tenía su sede por allí.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Dom Ago 03, 2014 1:13 am

Podía entender perfectamente de que hablaba el varón ruso, cuando el trabajo consumía de una forma en que apenas dejaba el mínimo tiempo necesario para ingerir algún tipo de alimento o llevar la higiene básica de toda persona, si él sabría de eso, lo sabía muy bien; solía pasar por situaciones como aquella más veces de lo que cualquiera pudiese desear. Y aún así, jamás se había quejado de nada; si, hacía mucho tiempo había dejado eso atrás.

Si, quizás sea bueno un cambio… de vez en cuando…─comentó con una suave sonrisa, ampliando ésta al ver al ruso bufar ante sus comentarios; podía adivinarlo, Nathair en su esencia recta y moralista, él seguramente se hubiese incómodo con los distintos tipos de espectáculos que los clientes pudiesen haberle ofrecido a sus ojos, podía saber esto solo si se hacía a la idea de que había estado pasando por lo mismo que él.

Al menos puedes decir que tu recibimiento no resultó escueto ni común…─aseguro con una pequeña sonrisilla, viéndole estirarse largamente hasta que ambos comenzaron a caminar rumbo a la cocina; podría decir que resultaba graciosa la expresión en el rostro ajeno con tan solo mencionar el nombre del engalanado objetivo de turno, un pez gordo como cualquier otro, con sus propias peculiaridades, y he ahí, su amigo parecía haber descubierto una de ellas. Oírle quejarse de lo asqueroso que resultaba ser le dejaba ver claramente que sus aficiones no debían ser para nada castas ni mucho menos. Le vio en un gesto desesperado por mantener la calma y suspiró largamente, negando suavemente con la cabeza, y soltando una mano del carrito para apoyarla en el hombro ajeno─ Aquí estoy ahora, te ayudaré a pasar esto… Boom-chan…─le sonrió suavemente entonces, podría decirse que quizás Yaminara tuviese un rango más amplio de paciencia que el que ostentaba su mejor amigo ruso.

Al llegar a la cocina ambos entregaron los carritos que inmediatamente fueron tomados por otro par de meseros que muy seguramente los cargarían con pedidos de otros clientes en otros pisos; mientras ellos caminaban hacia la estancia de empleados, sentándose entonces frente a la barra en donde esperarían una nueva asignación. Tras eso el japonés sacó tranquilamente un pequeño pañuelito blanco de uno de los bolsillos de su traje y llevando la mano derecha a su rostro se quitó los lentes para comenzar a limpiar con cuidado los cristales de éstos.

No creo que pueda llamarse suerte tampoco… de hecho no fue suerte terminar, ya sabes... aquí… ─comentó dedicándole una efímera mirada para volver a centrarse en el cristal derecho de sus lentes─ Supongo que he visto de todo un poco… como ese trío de hombres en uno de los cuartos, no quise saber que estaban haciendo allí… y… simplemente hice caso omiso a sus invitaciones… ─comentó justo antes de acercar los lentes a sus labios y exhalar sobre estos su cálido aliento─… creo que eso fue lo más extraño del menú del día… al menos de momento. ─había que tener el empleo que ellos tenían, y tener que trabajar de encubierto para encontrarse con las mayores bajeas de las cuales la humanidad era capaz.

Blaikovsky-san…─le llamó entonces cuando otro mesero se pasaba por frente a la barra dejándoles a ambos un vaso de agua, agradeciendo él apenas con un suave movimiento de cabeza, acercándose luego al oído ajeno─… lamentablemente, si queremos obtener mayor información deberemos acercarnos lo más posible a él…─casi susurro mientras aún sostenía los lentes en sus manos, continuando luego con el trabajo de higienizar detalladamente aquellos cristales─ ¿algo de relevancia? ─preguntó entonces, ya que su amigo y compañero había dado con el objetivo debía enterarse él acerca de la existencia de algún dato que sería necesario conocer. Vigilar a aquel tipo, no era nada nuevo, ni nada muy difícil en realidad, pero implicaba la tediosa necesidad de acercarse mucho a él y a su entorno… entorno que al parecer el ruso detestaba desde haber pasado pocos minutos en él; de alguna forma lo que ambos parecían desear era recaudar la información necesaria y terminar con aquello cuanto antes. De pronto sentía ganas de pasar una buena noche de conversación informal con su amigo, solos los dos con las estrellas.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Lun Sep 01, 2014 1:51 pm


Básicamente aquello podía denotarse como la perfección de una terrible porquería, claro, no había demasiado remedio con eso y el hecho de perderse estaba muy lejano. Una semana, una semana viendo hombres arrugados y zorras precoces, ¿se sentía mal por ello?, tal vez no, al menos no por lo depravado que pudiese resultar, solo le daba asco ver tantas cosas que iban en contra de todos esos principios que tanto solía respetar y de la moralidad que muchos decían él poseía tanta. Era un poco alejado de su realidad, la verdad.

Camino a sentarse le escuchó hablar y solo bufó, no había demasiado que decir sobre su peculiar bienvenida, era tan simple y al mismo tiempo tan complicado, un día de estos tomaría a Minato y le haría pagar por desviar semejante cosa a sus casillas. Rió a lo bajo agradeciendo aquel vaso de agua y miró a quien, realmente, tenía en consideración como su mejor amigo, quizás porque, de alguna forma, tenían una personalidad parecida o habían pasado por sucesos un poco parecidos, quien sabe.

Se rascó la cabellera, hasta ese momento había guardado su cuota de silencio, solo por las dudas hasta que se percató que el lugar estaba, al menos en ese punto, completamente solo, salvo por ellos dos.

Pues… he visitado unas cuantas habitaciones y, entre sus cosas, encuentro la misma transferencia en laptops o tabletas—, susurró, no tenía demasiado caso ondear demasiado en aquello, —hace un par de días repartí por ese piso algunos transmisores… han estado captando operaciones irregulares, pero eso no es suficiente—, continuó, dándole un sorbo a su vaso con agua.

Se dejó caer un poco en esa silla, dejando entrever su obvia fatiga, no era algo con lo que pudiera combatir, ya que no solía dormir tanto como debía desde hacía muchos años, en parte por el trabajo, en otra porque se quedaba trazando ideas y probando prototipos de sus artefactos explosivos en cualquier parte, pero, quizá, la más importante era pensar en Anya… ¿ella estaría viva?, le torturaba diariamente pensar que aquello podía no llegar a suceder. Que jamás le volvería a ver.

Creo que por eso te enviaron—, murmuró dejándose caer en la mesa, enterrando su cabeza usando los antebrazos como almohadas y quedándose allí por un momento, —lo que significa que seré carne de cañón—, musitó desilusionado, claro, no se suponía ser lógico por nada.

Sonrió y alzó el mirar, encontrando sus grises orbes con las amatistas del pelinegro.

Por cierto… ¿Belyy aún está molesto conmigo?—, le preguntó.

Por alguna razón Toshiro, el gemelo menor de Tokuro, siempre se molestaba cuando el castaño estaba con su hermano. Al principio Nathair pensaba que eran cosas de niños, precisamente cuando eran infantes, pero, con el tiempo todo se hizo peor y, a pesar de poder trabajar bien juntos, en el ámbito de las relaciones siempre estaba ese tope. Exhaló y, al escuchar su  apellido junto al del otro varón, alzó el mirar.

¿Sí?—, preguntó en voz algo alta, entonces uno de los supervisores se acercó a la ventanilla.

A ambos los solicitan en la habitación 1327, al parecer el viejo está necesitado de algo—, soltó el encargado, —hay un carrito de postres y otro de bebidas que deben llevar allí—, señaló afuera, ahora necesitaban subir, de nuevo.

El hombre desapareció de la ventanilla y el castaño miró de reojo a su contemporáneo, chascó con la lengua y se levantó, estirándose completamente y escuchando unos cuantos huesos crujir, ¿se estaba poniendo viejo?, estaba exhausto, y apenas parecían acercarse a las diez de la noche de un turno que se extendía hasta las tres o cuatro de la mañana, dependiendo de la hora de entrada.

Acomodó su uniforme con cierta gracia y sonrió.

Entonces… vamos a ver si el viejo verde puede darnos algo bueno ahora, ¿te parece?—, le preguntó a Chernyy, era bastante peculiar considerar que le habían dado este encargo a alguien como él y, seguido, a alguien como Tokuro. Aunque… para este trabajo se aprendía a la fuerza a tener varias capas, varias máscaras y muchos nombres distintos a llevar hacia adelante.



{Belyy:Blanquito}

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Lun Oct 27, 2014 1:25 am

A pesar de todo, a pesar de lo molesto e incómodo que pudiese resultar, debían concentrarse en aquello para lo cual ambos habían sido puestos de encubiertos en aquel lugar; conseguir la mayor información posible y si era posible infiltrarse en las redes de datos de aquella agrupación de la cuál aquel sujeto llamado Adam parecía ser el líder… o al menos uno de ellos.

─ Ciertamente… lo que aquí necesitamos son datos de fechas y lugares de transacciones, el tipo de mercadería que se maneja… los sitios donde ésta se almacena…─comentó cuando parecía enseriarse un poco más al mismo tiempo que colocaba suavemente las patillas de los lentes sobre sus orejas, acomodando estos para poder tener el mejor foco posible, viendo a su amigo desparramarse sobre aquella mesa con claro hastío de la situación─ Tranquilo Boom-chan… estoy aquí contigo…─comentó alzando una mano para posarla sobre la espalda ajena y masajearla suavemente en un intento de reconfortarle al menos de forma mínima─… estamos en esto juntos y puedes contar conmigo en lo que sea, lo sabes bien. Después de eso nos tomaremos alguna noche para relajarnos de buena forma ¿te parece? ─una sonrisa en el rostro ajeno y encontrarse con su claro mirar le dejaba recortar la complicidad necesaria para con sus propias palabras.

─ No te tomes tan enserio lo que Toshiro pueda llegar a decir… él es… un tanto especial…─intentaba por su cuenta componer las cosas, esas miradas poco amistosas, esa actitud sutilmente hostil; cualquiera que lo viera diría que el albino celaba a su gemelo de su mejor amigo, pero no era eso realmente. Tantas veces Tokuro había sentido que había algo más, algo que nada tenía que ver con Nathair ni nadie cercano, algo que solo le correspondía a ambos... algo interno que parecía haberse hecho mas marcado con el correr de los años.

Sintió a su mejor amigo reaccionar antes que él cuando ambos eran llamados por el supervisor para encargarle una nueva tarea, quizás conveniente, quizás no, relacionado al sujeto que resultaba ser el centro de todo aquello. Un pequeño suspiro escapaba de sus labios en el momento que se ponía de pie en dócil señal de acatar aquella directiva y una suave sonrisa dedicó a su compañero antes de caminar ambos hacia los carritos que le habían sido indicados.

─ El ir y venir de su habitación puede traernos algún mínimo provecho, sin embargo necesitamos acercarnos más…─comentó con total seriedad, empujando cuidadosamente los lentes sobre el puente de su nariz justo antes de colocar ambas manos sobre el manubrio de uno de los carritos─… los transmisores nos permiten recaudar datos de sus movimientos, pero el premio mayor sería poder entrar a su base de datos… claro, es para lo que estamos aquí. ─era justo eso, y tras el trabajo fino del par, la idea de los superiores presumiblemente sería atraparles “con las manos en la masa” una vez que fuesen conocedores de sus movimientos y proyectos.

Al pequeño ascensor regresaron ambos llevando consigo los carritos de pasteles y de bebidas, dentro del reducido espacio se acomodó lo mejor que pudo hasta presionar el botón del piso que deberían visitar; se encontraba ligeramente pensativo en ese mismo instante a sabiendas de que por alguna razón el viejo les había solicitado a ellos dos en específico, aunque claro resultaba esto sumamente conveniente a fin de cuentas. Y al llegar se encontrarían en la entrada con un guardia de importarte tamaño al que de igual forma, serían capaces de vencer si fuese necesario un enfrentamiento físico, pero de momento no había más que hacer que seguir el papel de meseros comunes y corrientes. Otro guarda de cabellera grisácea les abría la puerta de aquella habitación, e ingresando dentro lo primero que pudo ver fue a un sujeto de unos sesenta y tantos bastante pasados ya, con una portátil sobre sus piernas. El japonés se limitó a acomodar el carrito a un lado del gran sillón en el cual el sujeto se encontraba sentado y destapó la bandeja de postres de la cual se suponía que debía elegir; teniendo muy en cuenta que aquella portátil podría ser la llave para dar por concluida tal operación.

─ Ahhh ya han llegado, que buena vista…─comentó el viejo mientras recorría a ambos de arriba a abajo con una mirada poco decente; en ese mismo instante tronaba los dedos  un par de veces y el guardia que estaba a su lado se retiraba de la habitación─ Oigan lo que oigan no entren a molestar, y está de más decirles que no quiero que nadie me interrumpa a partir de este momento. ─sentenció, y el guarda de cabellera grisácea se retiraba para cerrar la puerta detrás de si─ A ver tú, el de lentes. ─mientras hablaba le vio cerrar aquella portátil y dejarla sobre una mesa ratona que tenía en frente─ Sírveme un trozo del mejor pastel que tengas, y tu…─agrego haciendo un ademán que señalaba al ruso─ Sírveme el mejor vino que tengas, pues esto amerita una buena bebida. ─comentó sin dar explicación a aquellas extrañas palabras.

─ Tengo una pequeña petición que hacerles a ambos, y con la cual podrían ganarse una buena suma… claro, si cooperan y si me gusta lo que veo…─lanzó de pronto mientras sacaba un largo habano de una cajita y cortaba una de las puntas con total parsimonia, llevándoselo luego a la boca─ Son compañeros de trabajo claro está, no me interesa si se conocen o no, pero lo cierto es que…─comenzaba a explicar, haciendo una pausa en lo que encendía el habano, pronto un fuerte aroma a tabaco comenzaba a inundar los alrededores─… ahora mismo se me antoja me deleiten ustedes con la majestuosa visión de dos jóvenes camareros dándose afecto ¿si me entienden, verdad? ─una fuerte risotada resonaba en el ambiente, pervertida y cargada de morbosidad. En ese mismo instante el japonés que servía un trozo de pastel sobre un pequeño platito, se detenía a medio camino para después erguirse y mirarle seriamente. ¿Había escuchado bien? ¿en verdad ese viejo le estaba pidiendo que tuviese un contacto sexual con Nathair?... al parecer ese mundo podrido en el que muchos vivían, nunca le dejaría de sorprender, y no, no tenía idea de que responder a ello… de alguna forma sabía que posiblemente si se negasen, el viejo no les querría ya cerca, y eso dificultaría enormemente la misión de ambos. Pero tampoco podía imaginarse en semejante situación… casi por inercia terminó girando el rostro hacia su amigo ¿Qué debían hacer ante eso? realmente en los primeros pocos segundos no supo que responder.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Vie Nov 07, 2014 1:18 pm


Ah… sí, si, el mundo le había traído tantas cosas, entre ellas terminar aquí, evaluando, aprendiendo y explorando, claro, él no podía echar la culpa a nada ni a nadie por lo que había pasado en su vida, fueran cosas buenas o malas, ya que solo había pasado. Los accidentes pasaban, pasaban y se intentaban olvidar, pero… ¿cómo olvidar aquello que se te marca en el cuerpo eternamente?

Exhaló y se removió un poco caminando para tomar el carrito de vinos.

Lo sé… no me lo recuerdes—, comentó, esto no calaba, sinceramente había hecho muchas cosas enteramente inmorales a lo largo de su ya mediana vida, había visto muchas otras, y había deseado acabar con ellos, pero, ¿qué acaso ser lo que eran no estaba mal?, no si lo veía desde la perspectiva del bueno y el malo, en la que, por alguna razón, casi siempre podía tomar ambos papeles.

Resopló bajo y caminó para entrar al ascensor con su compañero, notando como las puertas se cerraban y, por un instante, cerró sus párpados y se calmó, simplemente era un trabajo, nada más y nada menos que eso. Entonces debía ser hombre y aguantar, aguantar a ese viejo por más asqueroso que le pareciera, y cumplir con su obligación, su tarea.

Al abrirse las puertas también se abrieron sus párpados y se relajó un poco, no debía parecer nada tenso ante el lugar que afrontaba; después de todo se suponía que era un camarero común y corriente, un universitario que necesitaba de algo de dinero para mantener su estilo de vida. Era un poco raro.

Pudo ver a un pelinegro en la puerta, un guardia, el mismo que había visto antes. Supuso que el otro estaba dentro y, ciertamente, al encontrarle apenas entrar se confirmó, pero Nathair simplemente movió su carrito de vinos y la puso a un lado de donde Tokuro había colocado el de postres, mirando al viejo medianamente moreno y pelinegro allí, con una portátil en sus piernas, al parecer concentrado, hasta que les miró, claro está.

Se sintió asqueado consigo mismo, si, al ver al sujeto repasando sus cuerpos de arriba hasta abajo con recelo, lascivia, lo sabía, había visto ojos como esos antes, muchas veces, tantas que solo le repugnaba. Tragó al escuchar sus palabras, parecía estar preparando algo y, no estaba muy lejos de la realidad. Al descorchar la primera botella y servirla se percató de lo que realmente quería el sujeto con ellos dos.

Miró la trayectoria del puro y se sobresaltó, si, ¿cómo no hacerlo?, estaba, indirectamente, diciéndoles que quería verlos tener sexo para complacerle. Y no, eso le disgustaba tanto, tanto, asco, ira, amargura, sentía todas esas cosas en el momento en el cual captó la vista de Tokuro con sus amatistas orbes. Exhaló pesado, su cuerpo estaba tan tenso en el momento en el que la risa se calmó.

Y… ¿qué dicen?—, murmuró el viejo, el olor a puro ya inundaba el ambiente.

Tragó, habían tan pocas posibilidades de poder seguir haciendo esto si se negaban, seguramente el viejo podría hasta pedir a sus guardias que les dieran una paliza y mandasen a despedirlos solo por negarse a tal cosa. Pero allí estaba la portátil, en plena mesa, a tan cercano alcance. Esa era la llave que les traería la salida de aquí.

Pero… ¿a qué costo?

Terminó de servir la copa y la llevó al viejo, quien la tomó mirando sin ninguna vacilación su cuerpo, sonriendo con cierta lujuria. Ciertamente no tenían salida.

Si paga bien… no tengo problemas en ello—, dijo, sí, eso dijo, intentando por todos los medios posibles que sonase natural y no forzado, llevando la vista a Tokuro y regresando sus pasos hasta él, para mirarle a la cara, esperaba que, entre muchas cosas, pudiera entender que esto era necesario y que, en medio de forzarse a sí mismo, había un plan. — ¿Qué piensas, Kuro?—, cuestionó, usando un tenue diminutivo, poco usual en él.

Sí, él venía preparado para ciertas cosas, pero necesitaba una distracción, una que deberían crear ellos dos y luego extender, sí… aunque no le gustara, este trabajo siempre había requerido sacrificios.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Mar Nov 11, 2014 1:38 am

Quizás pudiese esperar muchas cosas de un viejo como ese, cosas no muy agradables, claro estaba; sin embargo la petición que permaneció haciéndose eco en aquella silenciosa habitación que comenzaba a llenarse del penetrante olor a tabaco, le había tomado por sorpresa, sin lugar a dudas. Tanto como para permanecer inmóvil durante unos segundos, con el platito que portaba el trozo de pastel a medio camino, terminando de apoyarlo finalmente en la mesita que estaba frente al viejo unos segundos después, volviendo a recuperar la compostura para observar al ruso de forma automática. Podía verlo en su rostro, en su mirada, él lo conocía más que nadie… Nathair estaba molesto, sumamente asqueado y disgustado con semejante petición; y no hacía falta conocerlo como él para saber que en verdad no estaría de acuerdo con algo semejante. Le observo en silencio en lo que se acercaba a servirle el vino al sujeto, él con su acostumbrada seriedad… y el tipo esperaba una respuesta, no evitando ver a ambos de forma totalmente pervertida; en esos mismos segundos no se abstuvo de pensar en qué ideas se había hecho con ambos que había mandado llamarles específicamente a los dos… esperaba que no fuese a causa de haberlos relacionado de alguna forma diferente o más comprometida que la de simples compañeros de trabajo. Sin embargo por sus palabras, y por la forma en que veía a ambos, dejaba ver que así era.

El que Nathair aceptase aquel trato con tanta naturalidad no era algo que el japonés se hubiese esperado, no pudo evitar dibujar una leve expresión de desconcierto ante las palabras ajenas, y sin embargo la fija mirada que el ruso poso en su persona cuando se acercó a él le dejó entender que todo era parte de un plan, y que aquello era necesario. Si, después de todo ellos tenían ese tipo de vínculo, ese en el cual eran capaces de entenderse solo con un par de miradas; porque Nathair después de todo, luego de Toshiro, era quien más le conocía, quien más sabía de su persona, de sus sentimientos… y si, en los últimos tiempos quizás hasta un poco más que su propio hermano gemelo. Estaba más que claro, lo entendió en sus ojos y en el diminutivo que agregó al final de su pregunta, diminutivo que le era propio a fin de cuentas pero que el ruso no solía usar en su persona.

─ Si es por una buena suma… supongo que estará bien…─susurró apenas, desviando la mirada hacia el suelo mientras llevaba la mano derecha a deslizarse suavemente por su propio brazo izquierdo, fingiendo timidez, una que en realidad podía ser propia de él pero que en ese momento estaba medianamente actuada de acuerdo a la situación─ Nath-chan… se amable conmigo, por favor…─murmuró alzando la vista a él con esa aparente timidez e indecisión, una indecisión que quizás sintiese ante algo semejante ¿Qué es lo que tendría pensado el ruso hacer? Y sin embargo le conocía, podría decir que de pies a cabeza, podría decir que como nadie, y por eso mismo podría confiar ciegamente en él.

─ Con que resultaste tímido ¿eh muchacho? ─comentó el moreno mientras exhalaba una larga bocanada de humo─ ¡Eso lo hace aún mejor! ─exclamó entonces con una nueva carcajada, y quitando el cigarro de su boca durante pocos segundos se dedicó a darle un pequeño sorbo al vino que le había sido servido─ A ver a ver, ahí tienen el sillón… pueden olvidarse de que yo estoy aquí…─comentó acomodándose más en su sitio dispuesto a disfrutar del espectáculo que los jóvenes camareros pudieran ofrecerle.

Tokuro sabía que Nathair tenía un plan tras todo eso, de lo contrario no hubiese aceptado tan fácilmente, no, todo aquello era a causa de la imperiosa necesidad de obtener los datos que estaban dentro de aquella portátil, datos que sólo podrían obtener arrebatándosela a su dueño… y para lo cual tendrían que distraerlo al respecto, lo sabía bien, y esa distracción debía resultar ser esa; algo inesperado, totalmente inesperado, pero que si usaban como buena oportunidad quizás acelerase todo el proceso. ¿La suerte estaría a su favor acaso? Y aún así se le quedó viendo sin saber muy bien qué hacer, nunca se hubiese imaginado terminar con Nathair en semejante situación, si hubiese sido su hermano las cosas probablemente hubiesen resultado más fáciles para él… pensó entonces que si lo tomaba desde el afecto que a su amigo le tenía, si lo veía de esa forma podría tocarle con mayor libertad, como acaricias fraternalmente a un hermano, con ese mismo cariño. Y fue así mismo que alzó una mano hacia el rostro ajeno y le acarició suavemente sin dejar de verle a los ojos, recorriendo con sus dedos el contorno del rostro ajeno y paseando incluso un poco entre sus oscuros mechones; sintiéndose tan extraño en tocarlo de esa forma ¿acaso podría con eso? debía poder…

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Miér Nov 19, 2014 1:28 pm



«Oír, escuchar, tocar, sentir, oler, maldecir… sentir que era un completo y estúpido peón en un juego que no le correspondía»

Podía sentir la tensión subir junto con el ritmo de su corazón, ese que realmente ya ni se molestaba en controlar, pero que si buscaba mantener en la serenidad absoluta, por supuesto, como si realmente no le importase nada de lo que podría o no pasar, porque… ¿y sino funcionaba?, ¿y si realmente tuviera que hacer eso para salir del paso?, ¿podría?, ¿podría hacerlo con su mejor amigo, con la persona en la que más confiaba justo ahora?, tal vez por eso pudiera, pero no quería, para nada… ¿algo distinto?, Nathair no estaba preparado para eso.

Pero la situación se dio sin pensarlo, y tal vez analizando todo aceptar fue lo mejor, por supuesto, él bien podría encontrar una distracción, sin embargo, debía fingir muy bien la situación para que, lo que tenía en mente, pudiese resultar de buena forma.

Y, a pesar de los inmensos pensamientos y serenidad que se enviaba al mirar al pelinegro, de intentar esconder un poco su ira en el momento, no pudo evitar tensarse completamente al sentir el tacto de Tokuro, uno tan peculiar y familiar, pero que, sin embargo, era completamente distinto a lo acostumbrado. Tragó entero y recordó las razones por las cuales hacía estas cosas y resopló, dando un paso al frente y una breve mueca sonriente, acercándose sin separar el mirar de sus ojos, porque claro, sentía que, si dejaba de mirarlo, simplemente tomaría la botella, la partiría e iría a matar al malnacido anciano que ahora les miraba sin ninguna clase de remordimientos.

Bajó entonces su postura hasta rozar el cuello de la camisa de aquel uniforme y depositó un suave beso, debatiéndose entre lo que él consideraba correcto y su realidad actuar, atrayendo el cuerpo ajeno y subiendo el rostro hasta rozar con sus labios el lóbulo de la oreja izquierda de su compañero, perdido en un poco entre sus negros cabellos.

Solo… llevémoslo a su sillón—, susurró muy pero muy bajo, camuflando aquello con un beso, suprimiendo sus bofetadas mentales, su forma de ser… él, él podía confiar en Tokuro.

Tal vez el pelinegro era la única persona en el mundo con la que, si no fuera como es, podría hacer algo como esto con total libertad.

Le separó de él con delicadeza, quizá intentando dar mística al momento y notando de reojo como Adam les miraba mientras echaba al aire aquel humo de tabaco que, seguramente, terminaría impregnado en sus uniformes más tarde, y tomó la mano de Chernyy para ir pasos atrás hasta rozar el sillón del que el viejo hablaba, uno de dos plazas que estaba frente con frente al anciano, a un par de metros de distancia y con la mesa en medio, es decir, podía verlos en todo su esplendor.

De nuevo tragó al empujar a Tokuro para que quedase sentado a un lado suyo y, con su mano, comenzó a desabotonar uno a uno los botones del chaleco de su contemporáneo sin importar si el mandil estaba ahí, no, su razonamiento le imploraba que no llegaran a tanto.

Um… un poco más, ¡un poco más de fuego!—, pidió, no, más bien le sonó a exigencia, aquella intervención de Adam, fue cuando se detuvo un instante y volteó el mirar, encontrándole allí, tan explayado, terminando su copa, sí, algo más abajo de la mitad, y con un ansia que comprendía perfectamente.

Se parecía a ellos, su mirada era la misma a la de ellos cuando deseaban satisfacerse.

Regresó la vista a Yaminara, quizá sin darse cuenta de que su mirar era muy duro, más de lo debido, y pegó su frente ligeramente de la de él, serenándose al instante, controlando sus respiraciones.

Kuro—, susurró, por supuesto, él no podría hacerlo, para nada, no podría simplemente acercarse y besarlo, ¿por qué?, no era la primera vez en su vida que debía tener relaciones con alguien para salvar una entrega, pero… esto era distinto, este era un chico, sí, pero, además de eso, era su mejor amigo, la última persona en el mundo con la que quisiera recordar, porque, inevitablemente, sabía que lo haría.

Se acercó ligeramente mientras su mano intentaba sacar la corbata del otro, a la espera… Nathair se preguntaba qué pensaba Tokuro de todo esto, de eso, de ahora… era simplemente muy complicado en la mente del ruso a pesar de lo sencillo y fácil que pudiera ser para cualquiera hacer algo de este tipo. Pero no, para el no, y eso le hacía molestar tanto, sumando más y más cosas a una ira que no sabía bien como podría hacer esfumarse luego.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Jue Dic 04, 2014 4:25 pm

Quería centrarse en esos ojos, en esa mirada, en los orbes cenizas de su amigo; porque si se olvidaba de ello, si se olvidaba de verle muy posiblemente le invadiese el temor a última instancia. Hacia tanto tiempo que no tocaba a alguien de esa forma, tanto… demasiado, a causa de que su piel cargaba con marcas de un pasado que no había sido generoso con él, marcas invisibles pero que habían quedado grabadas a fin de cuentas. Aún así había decidido esforzarse aquella vez, había decidido dar lo mejor de sí en aquella relación y sin embargo no había sido suficiente; no, el no había podido estar a la altura y se había auto reprochado aquello incontable cantidad de veces, pero no había nada que hacer al respecto. Formaba parte del pasado, de su pasado como tantas otras cosas, y en su presente allí estaba, frente a frente con su mejor amigo, con aquel joven que podía leerle como un libro abierto y con el cual nunca espero llegar a tal cosa. Pero lo conocía, Nathair tenía un plan, podía verlo en sus claros ojos, en su mirada; y más que eso, podía ver la molestia arraigada en una mirada seca, una que pocas veces había visto.

Acaricio suavemente su mejilla, acostumbrándole a su tacto, no era la primera vez que le acariciaba en realidad, y no era la primera vez que tocaba su cabello; lo había hecho minutos atrás dentro de aquel ascensor, pero de forma afectuosa y amigable, con la naturalidad que solía tratarle siempre, sabía que eso era muy distinto, que ahora debía tocarle de otra forma. Y sin embargo por ser el ruso una de las personas más importantes en su vida, sabía que aún así podría acariciarle con un afecto merecido que quizás ayudase a disfrazar las cosas. Y ahí estaban, sus dedos hundiéndose en la negra cabellera en el instante en que sintió como el otro le tomaba para acercarle a sí y bajando un poco depositaba un suave beso en el cuello de su camisa. Extraño, en verdad era demasiado extraño… más aún al sentirle subir hacia su oído, y el tacto de la mejilla ajena contra la propia se hacía más pronunciado, seguido por un suave roce de aquellos labios en el lóbulo de su oreja izquierda que le tensó por completo. Apretó sus labios entonces esforzándose por retener esa repentina necesidad de alejarse que le estaba invadiendo el cuerpo entero, bajando su mano hasta el hombro ajeno del cual se sujeto con lago de fuerza.

No respondió cosa alguna a aquellas palabras, si Nathair tenía un plan le dejaría ser la guía en aquella ocasión, posiblemente el querría distraerlo lo suficiente como para suministrar algún sedante a su bebida lo cual sería ventajoso para poder robarle la base de datos más seguramente. Pero para eso debían fingir ante aquel viejo que estaban dispuestos a hacerlo solo por una buena suma de dinero; debían ganarse la confianza del hombre en ese sentido. Él seguía ahí, sentado con aquel puro entre sus dedos, exhalando largas bocanadas de humo mientras mantenía la mirada fija sobre ambos, mientras quizás los desnudase con la mirada a en una rapidez en la que ninguno de los dos se atrevería jamás, ¿hasta dónde tendrían que llegar? Pronto acabó sentándose en el sillón luego de que el pelinegro le empujase suavemente a ello, tragando levemente cuando sintió como comenzaba a desabotonar lentamente el chaleco que conformaba una de las partes más vistosas de su uniforme; debajo un delantal color ceniza que debería quitar si quería tener acceso a la blanca camisa… ¿llegaría hasta eso? aún le costaba creer que fuese Nathair el que estuviese haciéndolo, pero estaba claro que preferiría un millón de veces que fuese él a que se trate de un completo desconocido. En Nathair él podría confiar, tanto como para dejar la vida en sus manos.

La intervención de la voz del anciano le hizo estremecerse un poco más, recordándole una vez más que había alguien allí viéndolos y que se veían forzados a ello si querían obtener aquella información… y Nathair parecía más molesto aún solo con eso, lo veía en sus ojos, en la dureza que adoptaban sus facciones; y le sintió pegar la frente contra la propia en una cercanía desde siempre impensada, en ese instante en que sintió su aliento cosquillearle el rostro y su mano comenzar a deshacer el nudo de su corbata… en ese instante su mano paso a aferrarse a la rodilla ajena con algo de fuerza, aquello comenzaba a volverse tortuoso y no estaba encontrando la forma de hacerlo menos visible.

─ Me dirás que eres virgen ¿chico? ─comentó el viejo de pronto, justo después de que acababa de beber el último sorbo de su vino y tomaba entre sus manos el platillo con el trozo de pastel para darle una probada─ ¿Quieres que ponga pastel en su boca para que te atrevas con ella? ─rio de forma marcada y extrañamente pervertida. Que hacer, debía ser creíble, lo sabía bien, pero  ¿Cómo? ¿Cómo lograrlo? Subió entonces su mano hacia la mejilla derecha de su amigo, esa que no estaba visible desde la perspectiva del viejo y posando su mano sobre esta deslizo  suavemente su dedo pulgar y parte de su dedo índice, cubriendo los labios ajenos de forma que no sea visible para después acercarse por su cuenta y posar sus labios sobre su propia mano, haciendo ver como si en verdad le estuviera dando un beso cuando en realidad sus labios no se hubiesen tocado en los más mínimo. Y apretó los ojos, ¿Cuánto más de esto debería soportar? Amaba a Nathair, pero lo amaba de una forma completamente distinta, lo amaba como amigo y como un segundo hermano; estar en esa situación con él no era algo que pudiese agradarle… por supuesto, haría falta mucho más para que se sintiese más relajado.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Jue Dic 11, 2014 8:22 pm


Inhaló, exhaló, estaba hirviendo, por su amada madre que en paz descanse, luego de esto haría lo imposible para cazar a ese tipo y lo mataría, lo haría. ¡No!, por más que su moralismo se lo pidiera, la parte racional de su cuerpo le decía que esto era malo, que estaba mal hacer algo así cuando no era una orden, para nada… la orden era obtener la información, y debía serenarse, debía hacer lo más que pudiera para no meter la pata, porque entonces ya no solo él estaría involucrado.

Respiró hondo una vez más, notando la presión en su pierna, lo sabía, ¿cuándo en su vida pensó en llegar a esto?, esas imágenes, lo tenía bien claro, estaban allí, latiendo su mente, doliendo, salían como si de algo realmente importante se tratase. Nathair jamás quiso darles el punto, claro, pero el caso era que aquello era una permanente e imborrable marca, una que jamás desaparecería de su vida o su alrededor.

Y se tensó, se tensó por completo al sentir los movimientos de su amigo, al verle allí enmascarando un beso tan profesionalmente, sí, pero, aún así, aún así estaban de esa forma en la que no pudo soportar demasiado tiempo, no. Tenía que alejarse, debía alejarse.

Detuvo su respiración en ese segundo en el que fue, sencillamente, invadido por muchas cosas, recuerdos, no, no, ¡no!, no quería tener eso en mente, no quería apuntar esto en su mente, no con él, con la única persona en la que confiaba tan plenamente, su mejor amigo, claro, eso y nada más… no esto.

Tragó entero y, sin poder evitarlo, terminó por separarse de él, intentando matizar tal acto con algo de suavidad, pero dudaba que Tokuro lo detectara de esa forma, ¿el viejo del frente?, ese parecía habérselo tragado todo entero y conciso. Tragó nuevamente y volvió a respirar, sentía su presión baja y su piel fría en contacto con la otra. Maldición…

Eh… ¿eso es todo?, realmente están siendo muy rescataditos los dos—, protestó el viejo, causando que, al siguiente instante, el castaño endureciera aún más su mirar y sus mandíbulas chocaran ligeramente. Tenso, esa era la mejor manera de definirle justo ahora.

Pero, debía ser un buen chico por un momento y dejar de lado su ética y su moral, dejar de lado todo eso para plantarse frente a un malnacido como el viejo verde que les miraba. Exhalo ligeramente, intentando dejar con eso algo de la presión que aquellas imágenes oponían sobre su cerebro, y volteó el mirar, intentando hacerlo gentil y un poco nervioso, pero pícaro, como supuso que al otro le gustaría. Tenía un plan, el punto era seguir con el.

Pues… me parece que Kuro si necesita algo de pastel en su boca, ya sabe usted—, dijo, inclinando un poco su cabeza e intentando sonar todo lo condescendiente que pudiera, para que el viejo se tragara todo, —mientras tanto, puede permitirme le sirva otra copa, señor—, apuntó con ligereza, colocando su mano sobre el muslo del pelinegro y luego dándole una pequeña mirada, claro, él debía entenderlo todo.

¡Oh!, claro, claro…—, escuchó decir al hombre, —ven chiquillo, siéntate a mi lado mientras tu chico arregla las cosas—, soltó una carcajada y se escuchó el ligero golpeteo de la palma contra la tela y el cojín del mueble.

Así estaba todo, era el momento de poner en marcha estoy… luego ir a vomitar a alguna parte.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Jue Dic 18, 2014 10:27 pm

Era imposible dejar de pensar, resultaba imposible poner la mente en blanco y solo accionar; no podía, no, porque aquello era casi como sentir que sus alarmas internas comenzasen a sonar desesperadas ante algo que no estaba bien. Tokuro no quería tal cosa con el ruso que tenía en frente, no quería convertir su relación en algo carnal, y tampoco quería tener que recordarlo por el resto de sus días. Lo que sentía por Nathair era completamente diferente, de otra naturaleza, profundo y abrazante sí, porque en verdad podría decir que lo amaba… lo amaba como alguien que siempre había estado y que sabía que siempre estaría allí, como alguien que querría proteger, como alguien que entendía y compartía su dolor. Especial, único en su clase, él lo era. Y no quería arruinar eso… no lo arruinaría, no si se mentalizaba que era algo que debía hacer ¿debía? ¿En verdad debía hacerlo?

Estrujó aquella pierna de forma casi involuntaria; en verdad se estaba esforzando por mantenerse en su sitio, por dejarse de lo que Nathair fuese capaz de hacer. Porque él, porque su ruso preferido estaba teniendo el mismo problema, si, lo sabía, y conocía su pasado, y conocía todo su ser; conocía hasta sus más mínimas expresiones, hasta la forma en que aquellos ojos grises podrían brillar u opacarse según que emociones invadiesen su ser. Y ahora se veían fríos, secos, opacos, estaba enojado; furioso… y por eso mismo, de alguna forma, lograba sentir mayor comodidad con él, por saber que él tampoco quería eso.

Su dedo pulgar y parte de su índice viajaron por su rostro hasta posarse sobre sus labios, cubriéndolos, resguardándolos de esa cercanía tan impensada; le sintió dejarse de aquel beso fingido unos pocos segundos hasta que pareció ya no ser capaz de resistir aquello. Le sintió alejarse, de forma algo delicada pero con desespero, si, podía entender esa necesidad de alejarse de todo aquello, él mismo la estaba sintiendo. Y un escalofrío recorrió su espina dorsal al escuchar al viejo nuevamente hablar, claro, él se quejaba de la poca pasión que le ponían al asunto, poco sabía de lo que en realidad estaba costando a ambos acercarse de esa forma.

¿Qué pretendía con aquello? ¿Qué buscaba lograr con semejante sugerencia? Al ver los ojos grises de su amigo y compañero pudo entenderlo; como él mismo había pensado minutos atrás, la idea era poner algo en aquella bebida, si, una sustancia que sería salvadora para ambos cuando el viejo finalmente cayese dormido y pudiesen completar su misión rápidamente. Y si podían decir que tenían algo de suerte, al parecer su pez gordo estaba tragándose todo el teatro que ambos estaban montando; aunque claro, aún no acababa. Contuvo el aire durante unos segundos cuando escuchó al viejo sugerir aquello y tras esto golpetear levemente el cojín del sillón que estaba a su lado; debía acercarse a él… al parecer le tocaría el papel de hacer de carnada distractora para que Nathair pudiese trabajar en lo suyo.

─ Señor…─murmuró apenas, poniéndose de pie y caminando hacia el frente; hacia el sillón en donde el hombre esperaba, sentándose a su lado para tragar casi en seco al ver aquella sonrisa pervertida tan de cerca. Llevó entonces una mano a acomodar sus lentes de forma algo torpe y acto seguido sintió una mano pesada y cálida posarse sobre su mejilla y presionarla con poca delicadeza, dejándole incluso un par de golpes después.

─ Vaya vaya si es que su piel es una seda… parece la piel de una tierna señorita. ─comento el moreno, dejando escapar una fuerte risa después─ No debería ser tan difícil echarle mano ¿eh? ─y tras esas mismas palabras sintió una mano recorrer si pierna izquierda de arriba hacia abajo, sintiendo como su propia piel se erizaba ante aquel inesperado y para nada agradable contacto; y solo bajo un poco la cabeza ocultando la vista bajo sus largos mechones azabaches. No quería recordar cosas del pasado, no quería recordar cómo era la horrible sensación de sentirse manoseado en contra de su voluntad, y por esto mismo terminaba estrujando la tela de aquel cojín entre sus dedos, con las manos firmemente sujetas de éste mientras permanecían a ambos lados de su cuerpo.

─ A ver, endulcemos un poco aquí…─le escuchó decir, y tras esto la mano ajena le tomaba de la barbilla para levantar su rostro y abrir su boca, encajando en esta un trozo de aquel pastel de forma totalmente sorpresiva para el japonés; tanto que le llevó a toser ligeramente─ Hahaha me agradas chico. ─comento el viejo mientras paseaba una mano por su espalda, ¿agradarle? Poco le importaba eso; en ese mismo momento no hacía más que rogar internamente a que el ruso pudiese cumplir con el plan para poder salir de allí cuanto antes.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Lun Dic 22, 2014 8:30 pm


Destruirlo


Era una de las pocas veces en las que aquel pensamiento se dibujaba tan concretamente en su mente al levantarse y dejar, básicamente, a Tokuro a su suerte, a su experiencia, porque, por supuesto, él lo sabía, él podía entender más que nadie cómo se estaba sintiendo el pelinegro que no era otro que su mejor amigo, una persona que sabía cosas suyas que ni su padre podría imaginar, aquel sin el que la vida sería completamente distinta. Tokuro era eso, su confidente, una persona con quien hablar de cualquier cosa, claro… los demás en Shinobi también formaban parte de su círculo de amistad, pero… con él era distinto.

Sin embargo, no para esto.

Exhaló ligeramente para caminar hasta el carrito que guardaba las bebidas y, en ese camino, buscó entre la trabilla de su pantalón y la camisa, sacando esta levemente y observando la forma en la que aquel viejo idiota se refería a Chernyy. Chascó con la lengua fingiendo una condescendiente sonrisa y tomó la botella de vino y una copa, llevándolas a un lado y sacando –con su mano menos hábil- un pequeño cilindro que estaba, hasta la mitad, lleno de una especie de polvo fino y cristalino… él mismo lo había preparado, a fin de cuentas. Por supuesto, jamás salía in eso o algún otro “juguete” de su casa o cualquier lugar donde se hospedara.

Disimuladamente vertió el contenido entero del cilindro en la copa y, con rapidez, abrió la botella para echar el contenido hasta la mitad y batirlo ligeramente, la ventaja de aquel somnífero era que se deshacía apenas humedecerse, no dejaba olores, no tenía sabor y mucho menos cambiaba el color de aquel maldito vino, como una gelatina sin sabor modificada a su antojo, así de senillo, así de indetectable.

Removió un poco más y llenó la copa, entrecerrando el mirar y frunciendo el ceño al ver lo que vio y resopló, mostrando aquella máscara de amante al caminar de regreso hasta aquella “escenita”, dirigiendo una mirada a Tokuro… ahora era solo cosa de esperar.

Una vez lo tomara, se desvanecería en un minuto –suficiente para que tomara todo- y regresaría en quince minutos mínimo… no había dado una dosis como para matarlo.

Aquí tiene, señor—, murmuró con suma calma enmarcada en aquella dura mirada que le lanzaba. Por supuesto, sus manos, su cuerpo, su sola forma de ser le daba un asco absoluto, le repugnaba.

Pero, entregó la copa y se sentó a un lado de Tokuro, atrayéndolo ligeramente hacia su cuerpo, de forma que el viejo pensase que él quería “continuar lo que dejó frío”, y pudo ver que este cayó al sonreír y reír gratamente.

Um, gracias… entonces, mientras yo me tomo esto, tienen permiso de continuar donde se quedaron—, le escuchó decir realmente complacido y, podía adivinar, con bastante curiosidad y espera palpables en cada parte de él. Resopló.

Sin embargo, Nathair tan solo abrazó a Tokuro y le hizo quedar de espaldas aprovechando su posición previa, enterrando su cabeza en la espalda del otro… ya sabía que faltaba poco para que cayera, mucho más cuando le sintió soltar aquel respiro de complacencia por el vino y apretó su rostro mucho más contra el cuerpo de su amigo y le rodeó con sus brazos, apretando ligeramente, se sentía con la confianza de hacer eso.

Quería matarlo… quería hacerlo. Pero no podía, no debía.

Mas odiaba a su tipo de gente, los detestaba desde el fondo de su ser.

Chascó sin escuchar quejas y sin moverse, sentía que si lo hacía las cosas no saldrían realmente bien, tan solo aguardó, aquello debía estar surtiendo efecto, ya que el viejo no replicaba nada, hasta que, de un momento a otro, notó el sonido de un cuerpo cayendo de lleno sobre el mueble.

Eso le dijo que todo, justo ahora, acababa de comenzar.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Mar Dic 23, 2014 2:26 am

Permitirle a Nathair tocarle como antes no había hecho resultaba ser muy distinto que permitir a aquel viejo tocar siquiera un escaso centímetro de su piel, ante aquel moreno sentía total rechazo; sentimiento desagradable que tuvo que reprimir por el bien de la causa. Mientras el ruso iba hasta el carrito de las bebidas para seguramente mezclar algún tipo de somnífero en esa nueva copa de vino que llenaría con parsimonia fingida, Tokuro se vio en el papel de ser el juguete momentáneo para aquel moreno; sintiendo con desagrado como tocaba su rostro, aún más su pierna, ahogándose cuando un trozo de pastel fue encestado demasiado bruscamente dentro de su boca. Y tras toser marcadamente, sentir aquella pesada mano recorrer su espalda… recorrerla de forma marcada y hasta levemente pervertida, claro, fue notorio cuando aquellos gruesos dedos lograron bajar más allá de su cintura buscando colarse bajo el borde de su pantalón. En ese mismo instante entreabrió esos labios que había estado limpiando con una pequeña servilletita para presionarlos contra esta en un intento de sólo permanecer en su sitio y en silencio. Debía aguantar, por el bien de ambos, por el bien de la misión.

─ Eres deliciosamente tímido muchacho, sabes que… me haría un espacio más en mi agenda solo para tener el placer de probarte…─sucias palabras fueron susurradas de forma decorosa en su oído, sin embargo antes de que el hombre intentase algo más, como salvador el ruso llegaba con la copa en mano, ofreciéndosela para después sentarse a su lado y atraerle un poco hacía sí. Y fue ahí, solo al sentir el calor del cuerpo ajeno en su espalda, que pudo sentirse un poco más seguro; justo ahí cuando aquella mano se retiraba para enredar sus dedos en la base de aquella copa. Y le vio beber un largo sorbo; ahí, justo ahí estaba la mágica solución a todo. Ahora sólo restaba esperar.

─ Vino de la mejor calidad… ─comentó con un suspiro de amplia complacencia tras saborearlo largamente, mientras les observaba Tokuro sentía la cabeza ajena presionar su espalda; seguramente Nathair pudiese sentir ahora la forma en que temblaba su cuerpo… temblor que no era para nada fingido en realidad. Y le sintió estrujarlo un poco más y aferrándose a aquellas manos que se entrecruzaban delante de su vientre se dejó recostar levemente sobre el cuerpo ajeno, levantando apenas la vista al hombre que tenía enfrente. Se veía algo lento y adormilado de pronto, pero al parecer había buscado quitarse esa sensación acabándose el contenido de la copa; cosa que sólo había sabido jugarle en contra en ese momento. Y entonces cayó, desparramado, totalmente dormido en el sillón.

─ Es…─murmuró dejando una frase incompleta, para enseguida empujar aquella oscura mano que había caído sobre su pierna, suspirando largamente intentando calmar ese temblor en su cuerpo para pocos segundos después introducir la mano en su bolsillo derecho y sacar un pequeño pendrive que sería su única herramienta para hackear aquel ordenador─ Necesitaré… un par de minutos…─comentó cuando se estiraba para alcanzar la portátil y abrirla delante de si, conectando inmediatamente el usb con los dedos aún levemente temblorosos─… vigila que nadie entre. ─le pidió, comenzando a teclear códigos desarrollados por él mismo que le permitían forzar el sistema, aún si estaba protegido por una o más claves de seguridad.


Última edición por Tokuro Yaminara el Sáb Ene 03, 2015 9:03 pm, editado 1 vez

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Mar Dic 30, 2014 11:20 pm


Su cuerpo temblaba, sí, claro, Tokuro estaba temblando y eso era algo que le preocupaba completamente… que su amigo tuviera que rememorar todas esas cosas que le agobiaron en el pasado simplemente no le gustaba, no le venía para nada y, si se quiere, tan solo se sumaba a la gran lista de cosas que reprochar al viejo verde que, poco a poco, fue decayendo en actividad hasta caer rendido presa de la droga. Un efecto rápido y medianamente duradero, por supuesto, no le gustaba fabricar útiles de baja calidad y poca fiabilidad y sí, este ya había sido probado en nadie más que él mismo… unas cuatro o cinco veces para sacar un tiempo promedio.

Tienes quince minutos y… doce segundos—, murmuró detenidamente, exhalando con fuerza para liberar las tensiones una vez notó como Tokuro simplemente iba a hacer el trabajo para el que le habían traído, —redondéalo a doce, este tipo es un pesado y ha bebido y fornicado bastante solo hoy—, completó esa idea para verle allí, tirado como basura.

Era una basura, lo era mil y millones de veces.

Se levantó y acomodó su uniforme… realmente se sentía asqueado y quería vomitar, ¡claro que quería vomitar! Exhaló de nuevo, tal vez con más fuerza que antes, y sacudió la cabeza para liberarse de esa sensación de nauseas que comenzaba a carcomerle desde dentro. Estaba hasta un poco frío, pero necesitaba calmarse, tenía que hacerlo y, a su vez, ambos tendrían que esperar a que el viejo despertara y hacer el final de un teatrillo.

Le quitó la copa de la mano, la cosa sería algo como “Señor creo que estaba pensando en cosas y perdió la noción del tiempo, no quisimos molestarle porque se veía muy a gusto”. Sí, claro, esa sería la patética excusa que debía ignorar haciendo ojos que jamás pensó llevaría a su mejor amigo y confidente. Esto era nada más que un estúpido desastre.

Colocó la copa sobre la mesa de centro y tomó su chándal para borrar su rastro de allí, aunque estaba seguro que nadie estaría al pendiente de eso. Entonces caminó hasta el carro de bebidas y se sirvió él mismo medio vaso de vino sin nada, tomándolo de un trago y cerrando los ojos al sentir el ligero escozor del alcohol que muy pocas veces probaba… necesitaba un vodka, y del bueno.

¿Crees que un bar quede cerca?—, le preguntó a su compañero, mientras le veía actuar. Esa era la especialidad de Chernyy, se veía genial en su elemento, —necesito un par de vodkas dobles y… algo que me quite esto de encima—, murmuro de forma comedida, mirando ligeramente a la puerta, si los subordinados eran eficientes ni se les ocurriría entrar. Entendía un poco de estas mafias, después de todo se había movido en grupos así el último tiempo, esa gente debía ser fiel a las ordenes o simplemente los mataban. Era ineptos ante sus ojos, cobardes, pero ellos habían elegido vivir así.

Miró su reloj, el tiempo transcurría serenamente y en su mente la cantidad de pensamientos tan solo aumentaba cuando colocó hielo en el vaso para dejar que derritiera naturalmente.

Tokuro… lamento lo de antes—, murmuró y se quedó en eso, tenía que decirlo lo más pronto posible, pero sabía que no era ni el momento ni el lugar para soltar algo más grande que esa simple frase que, sinceramente, encerraba las miles de emociones que le colmaban hasta ahora.


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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Sáb Ene 03, 2015 9:06 pm

¿Podría igualarse aquella situación acaso? De aquellas largas horas que había pasado en manos de aquella despiadada mujer… fémina que parecía no haber tenido corazón ni remordimiento alguno de perpetrar tal daño sobre el cuerpo inocente de un pequeño que no había tenido más opción que aceptar aquel destino. A ella resultaba imposible de olvidar después de todo, sus ojos fríos, su sonrisa maquiavélica, ¿habría tenido acaso un corazón? Ella que exhibía con complacencia los fieros tatuajes que decoraban su piel… ella que se había entretenido cortajeando su pálida piel con una navaja, ella que había jugado con sus dedos dentro de aquellas heridas, ella que había arrancado sus uñas como quien deshoja una margarita, ella que había introducido en su cuerpo un sinfín de cosas que desconocía por completo, ella que le había obligado a mantener relaciones sexuales con su persona siendo totalmente dominado y sometido por su fuerza y por aquellas cadenas, y aún así no le había resultado suficiente… ella que le había robado la inocencia.

¿Cómo evitar el temblor en su cuerpo cuando una avalancha de aquellas viejas sensaciones se apoderaba de su ser en ese mismo instante? ¿Cómo? A pesar de que tuviese muy claro su objetivo seguía habiendo ciertas cosas que aún no parecía ser capaz de controlar; y sin embargo rápidamente busco la portátil que descansaba sobre aquella mesa para iniciar cuanto antes con la etapa final de aquella misión.

─ Solo necesitaré… unos seis… ─respondió con algunos segundos de demora a las palabras de su amigo, intentando desvanecer aquellas imágenes que parecían querer atormentar su mente y centrándose en el sin fin de números que desfilaban en la pequeña pantalla del ordenador; aquel programa desarrollado por él mismo le permitía forzar el acceso sin dar inicio al Sistema Operativo, obteniendo la información requerida desde la misma BIOS, y evitando así que fuese notorio que alguien se había infiltrado; además de que sin correr del todo el sistema se veía más vulnerable ante aquella intromisión─ Creo que… recuerdo haber visto uno cerca de la esquina, cuando venía hacía aquí…─respondió mientras se tomaba una breve pausa para inhalar aire rápidamente, al mismo tiempo que llevaba uno de sus dedos índices a empujar con suavidad el puente de sus lentes que descansaba sobre el tabique de su nariz, y al oírle sonrió levemente, subiendo la vista hacia él mientras los números seguían corriendo velozmente en la pantalla─ Te acompañaré entonces en el trago. ─asintió levemente con la cabeza, volviendo a fijar su atención en la pantalla, volviendo a teclear un par de dígitos más; le había sentido caminar por la habitación e incluso servirse él un pequeño trago, pero no lo culpaba, pues Tokuro lo sabía, sabía que al igual que a él, a Nathair aquello le debió haber resultado una completa tortura. Y sin embargo seguía agradeciendo infinitamente que hubiese sido él y nadie más.

─ Lo tengo. ─anotició tras unos pocos minutos de estar forzando el sistema y extrayendo la información─… al parecer es algo grande…─comentó con referencia a lo que había podido obtener y que después analizaría con mayor detenimiento─ Ellos… parece que no se esperaban algo por el estilo, fue relativamente fácil acceder a la base de datos…─comentó dándose cuenta que en realidad no le había llevado tanto trabajo como otros sistemas que había tenido que hackear con anterioridad; sin embargo se detuvo al escuchar las palabras ajenas, dejando que un par de largos segundos de silencio se interpusiesen tras ellas para después dejar escapar un suave suspiro al mismo tiempo que desconectaba el pendrive del puerto─ No tienes porqué disculparte…─replicó cerrando la portátil y guardando el pendrive en su bolsillo mientras se ponía de pie, acercándose al otro para dejarle una suave caricia en su negra cabellera─ Si hay alguien en quién confío plenamente, ese eres tu… por eso si debía pasar, esperaba que fueses tu… sólo tú y nadie más. ─y con aquellas últimas palabras palmeó suavemente el hombro ajeno─ Esta hecho, pero no podemos irnos ahora, eso levantaría sospechas…─comentó observando al viejo aun dormido sobre el sofá, observando su camisa desabrochada y luego a Nathair, ¿deberían acaso darle final a aquella actuación? ¿y como se suponía que deberían o podrían hacer eso?

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Jue Ene 08, 2015 2:33 pm


Su cuerpo se estaba retorciendo terriblemente, sus entrañas, sentía que todo se le removía listo para esperar que le sacara, necesitaba sacarlo, esas imágenes, esas risas ancladas en su mente, sus burlas, su tacto sobre su cuerpo, sobre el cuerpo de ella y sus gritos. Necesitaba sacarlo, no… no podía pasar mucho tiempo más así, muriéndose del asco, del desagrado.

Creo que los viejos que solo vienen por sexo no esperan demasiadas cosas de esas—, murmuró exhalando sonoramente, se sentía tan fuera de sí, tan mal, desubicado. Ante sus palabras tan solo sonrió y llevó su mirada hacia abajo, —supongo que… para mí es igual—, susurró, —pero, aún así...—, cerró los párpados y llevó una mano a cubrirlos por un instante y luego llevó esas manos a alborotar el peinado que lucía, intentando calmar su mente, cosa que le era imposible, no…

Odiaba estas cosas.

Tienes razón—, dijo fingiendo una calma que sus ojos no reflejaban, pero alzó la vista y se desperezó, dando la vuelta… era su trabajo, aún estaban trabajando y debía conservar la compostura hasta el mismo final de todo eso. —desacomoda tu ropa y esperemos a que él despierte, de esa forma tal vez podremos lograr hacerle creer que ya hicimos algo—, sugirió serenamente sacudiendo la cabeza.

Fue entonces que desabotonó y sacó su chaleco, dejándolo a un lado junto al chándal y se tiró en el mueble dejando su cabeza caer hasta atrás, mirando el techo, a la nada, a las imágenes que se le venían encima sin siquiera controlarlo. Cerró los ojos y exhaló con fuerza, llevando la mano para aflojar la corbata y quitar el primer botón para dejar caer la mano hasta su muslo. Frustrado, ese adjetivo simplemente no bastaba para describir lo que se movía en su ser ahora mismo, uno de tantos.

Y ya comenzará a despertar—, murmuró después de varios segundos, el contador estaba en su mente y nada más, a pesar de las muchas cosas que pudiera o no pensar, era así. Él era un hombre y estaba en medio de un trabajo importante, perder la compostura no era una opción.

Fue cuando comenzó a sentir movimientos del otro lado del sofá y, poco a poco, se acomodó allí, preparando un rostro en su mente que le hiciera parecer al viejo que realmente si habían hecho algo mientras él dormía, sí… dormía.

Chascó ligeramente con la lengua, incluso había ignorado la presencia de Kuro en esos instantes para no sentirse peor de lo que ya lo hacía, porque… aunque Tokuro manifestaba su confianza en el, Nathair lo sabía, eso le afectaba a sobremanera, tanto como a él mismo.

Ah… que sueño tuve—, se escuchó un murmullo que le dejó helado por un momento.

No levantó la vista, ni siquiera quiso abrir los ojos, para nada, debía fingir que, de alguna forma, estaba cansado, ¿no? Se suponía que él y el pelinegro acababan de tener sexo, o al menos de esa forma esperó que el otro entendiera el mensaje, sea donde sea que se encontraba ahora en el cuarto.

¿Eh? ¿Cómo que ya no están haciendo nada?—, escuchó la pregunta cuando el movimiento se hizo más pronunciado y sintió un tacto en su pierna, uno que le crispó a la altura de hacerle abrir los párpados y acomodar su postura, exhalando fuertemente.

Señor usted… se durmió—, murmuró con calma, —quisimos esperarlo pero… no pudimos—, llevó los ojos a ver a aquel viejo y a sonreírle de una forma absolutamente pícara, encerrando miles de perversiones que ciertamente jamás ocurrieron.

Quiero verlos mientras lo hacen, sino… no pagaré nada—, replicó el anciano y, tras unos segundos, Nathair volteó el mirar al otro.

Ciertamente… esto no podía estar pasando.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Lun Ene 19, 2015 10:40 pm

Afirmación muy cierta podría resultar aquella, si, después de todo parecía natural que el anciano no se esperase de algo como eso en un lugar como ese; allí donde al parecer solo hacía gala de su fortuna y poder adquisitivo para doblegar incluso a los empleados que eran puestos en su servicio; quizás otros como ellos habían acabado en esa misma situación.

─ Siento esto Boom-chan… aún así. ─se disculpó por algo que no era culpa suya en realidad, las mismas circunstancias les habían puesto en esa incómoda situación, pero no podía negar que si no hubiese sido de esa forma quizás aún no tendrían la valiosa información requerida; quizás en verdad todo pasase por una razón después de todo. Pero aún les quedaba un problema, un gran problema quizás, ¿Qué hacer cuando aquel hombre despierte? No podrían solo desaparecerse pues los guardias que estaban en el pasillo no les dejarían marcharse tan fácilmente, y ante esto su compañero y amigo parecía tener una solución medianamente razonable… fingir, una vez más.

─ Ciertamente… entonces…─apenas murmuró sin querer decir nada en concreto en realidad, viendo como el otro aflojaba sus ropas y haciendo lo mismo, lanzando el chaleco y el chándal de forma que pareciese que había sido quitado con ligero ¿desespero? Desabotonando un poco la camisa y desatando la corbata hasta solo dejarla colgando de la nuca; subiendo ambas manos a su cabeza para revolver sus cabellos despeinándolos ligeramente. Si aquello no daba resultado no tenía idea de cómo podrían salirse de esa, quizás solo dando paso a lo inevitable, pero el ser expulsados de allí muy probablemente le supusiese a ambos una buena paliza de despedida por parte de aquellos guardias.

Tal y como que todo parecía estar fríamente calculado en la cabeza del ruso, el anciano comenzó a moverse en el sillón apenas segundos después de que el pelinegro lo hubiese anunciado, él que se encontraba ahora de pie frente a ambos les dio la espalda para comenzar a acomodar la blanca camisa que él mismo había desacomodado apenas segundos antes. Le escuchó hablar, y sintió como la piel de la nuca se le erizaba con sus palabras; al parecer el hombre no estaría contento con solo suponer que lo habían hecho… al parecer el querría que lo hiciesen “de nuevo” y no aceptaría un no como respuesta.

─ S-Señor…─murmuró mientras llevaba las manos a abotonar lentamente la camisa, girándose hacia ellos─… sería muy penoso… nuevamente…─comentó fingiendo una timidez exagerada, hubiese deseado poder lograr que sus mejillas se sonrojasen en ese momento, pero la verdad era que a causa de tal conmoción que atormentaba aun su mente, una reacción como esa no parecía ser posible, al menos no de forma fingida.

─ Oh vamos, si lo hicieron una vez pueden hacerlo de nuevo,  ¿me vas a decir que no te gusto? ─se quejó el viejo, acomodándose en aquel sillón para finalmente levantarse con algo de dificultad, aún se sentía somnoliento y ligeramente mareado, pero eso no parecía impedir la imperiosa necesidad de satisfacerse de esa forma─ ¿Acaso necesitas ayuda? ─pregunto con ligera molestia y en un rápido movimiento abrió de par en par la camisa del japonés, provocando que la corbata cayese al suelo y que su pecho se viese entonces descubierto.

─ ¡S-Señor…! ─alcanzó a exclamar antes de verse tironeado y empujado hasta caer en el sillón, justo al lado de Nathair, en ese momento pareció sentir como su respiración se cortaba bruscamente por dos motivos; porque aquel hombre comenzaba a manosearle el pecho con sus grandes manos y por temor a perder ese pequeño pendrive por el cual tuvieron que pasar semejante contratiempo… que aún no parecía acabar─… p-por favor no…─apenas llegó a murmurar, apretando los ojos mientras ladeaba el rostro, y fue en ese instante, en ese mismo instante que escuchó el viper comenzar a sonar. ¿La salvación acaso?

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Jue Ene 29, 2015 6:58 pm


Iba a reventar.


En esas tres palabras pronunciadas en el fondo de su subconsciencia intentaba no hacerlo, no afirmar tal semejante hecho que le pusiera en una evidencia tremenda. Sí, sus amplios deseos por silenciar eternamente a ese viejo no se habían marchado, al contrario, eran mucho más fuertes ahora al tan solo sugerir la idea del sexo, de nuevo.

Resopló en su interior sin tener afanes de nada, no necesitaba que la facha se fuera en una molestia indebida, pero estaba claro que Tokuro no había caído a su lado por nada, no… aunque tampoco podía dejar que aquellos orbes grises encontrasen la furia de frente, no ahora.

Se sobresaltó un poco al ver como su compañero caía a su lado, pero, antes de que pudiera tan siquiera contemplar el asco de las manos de aquel viejo verde tocando el pecho de su compañero escuchó al doble aquel aparatito que tenía para saber cuando era necesitado, un viper, claro, sonaba con insistencia e hizo que aquel viejo se detuviera por un simple momento. Fue cuando lo aprovechó.

Se movió con una relajación perfectamente fingida y la ira condensada en un mirar que dirigió perfectamente a Adam, quien pareció sobresaltarse por ello, tomó la mano de Tokuro y lo jaló junto a él para levantarse, sin olvidar aquella traviesa corbata.

Señor… me parece que eso va a quedar para otra ocasión—, dijo con una galantería extraña y aprovechando su acento al máximo, —lamentablemente… necesitamos este trabajo más que su dinero—, sonrió mientras, aún tomando la mano del pelinegro, se daba la media vuelta… estaba medianamente desarreglado, pero, ¿qué importaba? Abrió la puerta con calma y respiró, sereno, calmo, —alguien más vendrá por los carritos cuando usted lo desee—, apretó la mano de Kuro y lo empujo para pasar junto a él entre los guardaespaldas que estaban en la puerta, dejándole libre justo cuando pudieron acomodarse en el pasillo.

Y caminó… y caminó… en silencio, sin importar demasiado lo que escuchaba a sus espaldas, tan solo siguió mientras tomaba el viper entre sus manos y notaba el llamado en un número, 157, habitación mucho más abajo y con más normalidad. Sonrió, no debía olvidar que aún le quedaba un buen tramo hasta las dos de la mañana.

¿Estás bien Chernyy?—, le preguntó mientras ponía sobre su cabeza aquella corbata, intentando un gesto de gracia y, al darse cuenta de que no resultaría, solo tomándola para poner su mano sobre la cabellera azabache, justo cuando estuvieron frente al ascensor y las puertas se abrieron justo después de pinchar un simple botón.

Lo llevó tras ese toque en un abrazo improvisado, tan solo porque sentía que Tokuro lo necesitaba, sí… él siempre iba a estar allí para su mejor amigo, como su hermano, especialmente cuando acababa de pasar lo que había visto recién… a un viejo desvergonzado que ni siquiera por ser ligeramente envenenado perdía un lívido del que seguramente nadie jamás había salido beneficiado, ¿cómo?, las personas así solo desgraciaban más al mundo y merecían morir.

Pero no podía, no… él era necesario vivo para pagar por sus crímenes, esas pruebas que estaban guardadas en el pendrive que el nipón tenía.

El pendrive está a salvo, ¿no?—, cuestionó tan solo con algo de curiosidad sin deshacer el abrazo. Por él mismo no deseaba hacerlo.

Realmente necesitaba un buen vodka.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

Mensaje por Tokuro Yaminara el Sáb Feb 14, 2015 9:39 pm

En ese instante, en ese mismo instante deseó con todas sus fuerzas que un milagro les salvase de aquella insostenible situación ¿serían acaso sus suplicas escuchadas? Contuvo la respiración mientras que en su rostro se dibujaba una mueca de desagrado con el solo tacto de aquellas pesadas manos sobre su piel… y fue entonces que casi como si el cielo escuchase sus ruegos, el viper de ambos comenzó a sonar al unísono; interrumpiendo el ambiente que nadie más que el anciano tenía intenciones de generar.

Fue entonces que sintió una mano firme tomar la propia levemente temblorosa, y tras abrir los ojos contempló a su amigo arrastrándolo hacia su persona hasta ponerse ambos de pie recordando incluso tomar la fina corbata que había resbalado de su nuca poco antes. El ruso se disculpó formalmente ante el anciano muy seguramente atragantando aquella rabia que le invadía en medio de su garganta; el japonés simplemente le siguió y en pocos segundos habían ambos cruzado la puerta de aquella habitación, pasado entre los guardias y comenzado a caminar de vuelta hacia el ascensor. En verdad, en verdad eran libres ahora; apenas podía creerlo, el viper les había salvado realmente.

Exhaló largamente y tras sentir como el otro pelinegro soltaba finalmente su mano, se arregló la vestimenta como pudo; había perdido el chaleco y el chándal allí dentro, pero no sería mayor problema conseguir otro, no pretendía volver a aquella habitación, no más. Y como su amigo, ignoró las palabras que a sus espaldas fueron vociferadas, tenían el aval de los deberes que exigía ese empleo temporalmente adquirido para la misión, pero con el cuál debían cumplir después de todo.

Caminó en silencio hasta detenerse al lado del ruso, Nathair colocaba la corbata sobre su cabeza en un gesto ligeramente gracioso ante el cual no pudo responder como se debería; la leve sonrisa en sus labios se esfumaba a la misma velocidad de un respiro, y en cambio el japonés se rodeo con sus propios brazos tanto como le fue posible, bajando la mirada al piso mientras intentaba calmar aquel temblor tan presente aún en todo su cuerpo.

Fue entonces que un abrazo llegó a él casi como si le leyeran la mente en ese instante; quizás uno de los pocos abrazos que pudiese aceptar en esa forma; porque si, Nathair podría jactarse de conocerle como la palma de su mano, él como pocos sabía leer cada uno de sus gestos y ademanes, le conocía, tanto como Tokuro lo conocía a él.

─ Lo está… en el bolsillo de mi pantalón…─pronuncio en un suave susurro mientras recostaba la sien en el hombro ajeno, apegándose a él con el cuerpo tembloroso tal y como si de un pequeño animalito asustadizo se tratase, permaneciendo aun abrazándose a sí mismo hasta que desato sus propios brazos para aferrarse al cuerpo de su amigo─ Por favor, quédate así… sólo un poco…─pidió en un susurro apenas audible, le tomaría unos pocos minutos recuperar la compostura para mostrarse ante los demás como si nada hubiese sucedido. Y tras esto sólo se quedó allí, al menos por unos pocos minutos más.



••Tema finalizado.

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Re: A crazy wednesday! {Tokuro}

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