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Mensaje por Brandon E. Wingfield el Miér Mar 12, 2014 12:48 pm


Ingrediente especial

Edificio Raven & Konosioni
Cocina, 15: 28 PM

Ambientación
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Cuando sus pies detuvieron la marcha justo debajo del umbral de la puerta, el tejano observó la amplia cocina dejando escapar un suave suspiro con complacencia, era todo lo que necesitaba; un amplio espacio equipado con todo lo necesario para poder trabajar… y es que de vez en cuando terminaba extrañando la espaciosa cocina del restaurante, en donde siendo el chef principal podía moverse a sus anchas e incluso dar pequeñas tareas a sus ayudantes. Quien lo diría, si en esos días apenas contaba con unos escasos 18 años de vida, pero su talento parecía natural.

Sus dedos se posaron sobre el interruptor y las luces se encendieron en cadena, iluminando el brillante metal de la isla, las pequeñas sillas, los distintos artefactos de cocina, la canilla de la cual no escapaba una sola gota fugitiva; parecía en realidad ser tan nueva y estar en tan buen estado que no pudo más que sentir mayor complacencia aún. Dejó el pequeño bolso que traía consigo frente a los grandes ventanales que dejaban ver los verdes jardines tan bien cuidados; allí donde había solido dejarlo las veces anteriores que había estado en aquel lugar. Encendió la pequeña radio que se encontraba en una esquina y con la sola compañía de las voces que armonizaban en una canción ya concluyente, comenzó a acomodarse para iniciar la tarea que tenía pensado llevar a cabo esa tarde.

De su bolso obtuvo un libro de tamaño medio y tapa blanca, sobre esta grandes letras negras remarcaban un solo y único título “Platos para celiacos”, y es que aquella sería la nueva actividad del club de cocina, la que propondría; pero como todo buen capitán debía cerciorarse primero, que todos aquellos platos pudiesen ser fácilmente preparados por principiantes cocineros. Lavo lentamente sus manos bajo la fresca agua del grifo y tras cerrarle se seco cuidadosamente cada dedo para finalmente abrir el libro medianamente por la mitad de su contenido, una receta especifica, unos ingredientes sencillos y comenzar por ese plato.

Unos sanos crepes de espinaca y ricota, nada del otro mundo, pero tan especial para aquellos que no podían consumir trigo y otro tipo de granos que terminaba siendo dañino para sus sistema; si él sabría de la necesidad de cuidarse más que otras personas… claro que un celíaco no era comparable a alguien que padecía leucemia, pero por ahora en su cuerpo lo más notorio resultaba ser aquella insistente anemia. Estiro largamente sus brazos y tras terminar de concentrarse camino hasta el armario de donde saco un rústico delantal de cocina color blanco con algunos detalles en negro; quizás resultase curioso ver alguien con aquella apariencia en una cocina y tras un delantal, pero lo cierto era que Brandon era Brandon, vistiese como vistiese o la esencia que mostrase… no había perdido su habilidad tras el cambio de apariencia.

Iniciaría por el sano relleno de espinaca, y es que en realidad tras aquel sencillo primer plato tenía pensado preparar unos cuantos más hasta que con ellos pudiese enlistar un pequeño menú; a causa de que la comida que preparase aquel día tendría después de todo un destino asegurado, esta vez la asociación de celiacos sería, sin embargo tras cada banquete que el club de cocina acabase exitosamente, alguna fundación o asociación terminaría agasajada, porque así lo había pensado, lo había planeado y el mismo las había buscado… a aquellos que tenían hambre, lo menos que podía hacer era deleitarlos con sus platos y los de sus aprendices y compañeros ¿Qué mejor propósito?

Cuando “Madness” daba inicio en la radio el castaño delineo algunas de las letras con sus labios, pero sin quitarle el protagonismo a la voz del cantante; solía escuchar buena música cuando cocinaba… y es que cuando lo hacia se sentía tan cómodo, se sentía estar en su ambiente…

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Mar 12, 2014 10:36 pm


Shi L’Jon y su irremediable genio.

Si era momento de pensar las cosas, lo necesitaba o lo añoraba como un descanso, claro, como eso que, por primera vez en mucho tiempo, estaba disfrutando hoy, un jueves, uno que había estado medianamente en blanco en su horario de clases durante lo que iba de semestre, pero jamás había sido así.

Después de participar en las competencias regionales de atletismo, los entrenadores del club habían decidido dar una semana de “vacaciones” a todo mundo, entre los que, por supuesto, estaba él; a manera de que recuperaran las energías gastadas en esos seis días de torneo y tuvieran tiempo para dedicar a sus retrasados estudios y otras tantas tonterías. Agradecía a Dios en sitiales como estos ir bastante adelantado con todas sus materias.

Pero, nada era tan bueno en la vida, o al menos eso pensó al recibir una llamada esa mañana de su madre; por un momento pensó que era para decirle que fuera a esta conferencia, a esta firma o que almorzara con estos inversores, pero no, ella solo le llamó para felicitarle por el papel que había hecho en el torneo. Vaya… ¿quién rayos le había contado de eso?

Exhaló a eso de la media hora de hablar con ella y cortó, aún eran las seis de la mañana y, si bien su madre había ajustado un poco los horarios respecto a Japón, aún le faltaba bastante.

Por mera curiosidad, su cuarto estaba vacío, desde que tenía al tercero en discordia viviendo con Blacky y su persona las cosas se habían tornado más fugaces, o quizás era el pelinegro quien las contemplaba de esa voraz manera. Hasta podría ser un poco grosero con… Nathair, como se había presentado aquel sujeto.

A diferencia de lo que todo adolescente normal haría cuando no tiene clases, actividades de clubes ni deportivas ni culturales –en el caso del club de etiqueta o de lectura- el varón de ojos azul cobalto se levantó, se duchó, tomó una riñonera con sus cosas, una botella de agua y salió del lugar. Ese al que regresó pasado el medio día, después de haber corrido veinticinco kilómetros y haber tomado una parte del gimnasio de artes marciales solo para dedicarse a eso.

De nuevo la ducha, el frío del agua era bastante placentero. Ropa limpia y, un anuncio que no podía refutar.

Tenía hambre.

Contempló el amasijo de vegetales que recorrían la pequeña nevera a un costado de su cama; se podría decir que, salvo en algunos momentos, la pinta de carnívoro se la habían quitado a base de restricciones médicas. Justo ahora su doctor le recomendaba comer carne una vez al mes aún siendo deportista activo y, compensar todo aquello, consumiendo legumbres, vegetales y pescado.

Ya hasta eso le comenzaba a asquear.

Pero comida era comida y nada se podía hacer.

Luego de un largo razonamiento con sus teléfonos para dejar en visto todos los mensajes y apuntar ciertas cosas de importancia contemplar lo solitario de su estancia y de los pasillos, bajó los cinco pisos hasta encontrarse con la pequeña unión entre las dos fraternidades que pernotaban en ese gran complejo de edificios. Solitario, para variar… a esta hora muchos estarían en clase o en sus clubes.

Exhaló un poco agitando la bolsa que llevaba en sus manos, en ella había zanahoria, pepino, nabos, sésamo, algas, arroz y el único atún enlatado que aquel tipo del hospital había aprobado para ser consumido por una “persona con su mente”. Esto era raro, le hacía sentir que las cosas, en vez de mejorar con tanto medicamento, solo empeoraban día con día. Exhaló, Hei era cierta prueba de eso, pero también nada más que una presencia constante a la cual ya se había acostumbrado.

Rascó su cabeza cuando, cruzando el umbral antes de llegar a la cocina, pudo escuchar una cierta melodía pegajosa en el callado ambiente, una que llevó a curiosear y, por cosas de la vida, terminar parado en el sitio a donde, supuestamente, se dirigía: la cocina. Allí, algo sumido en sus pensamientos, quizás, estaba un hombre, era un chico de cabellos negros, o marrones, que vestía algo… raro, y no lo decía por sus pintas de rockero o metalero, para nada, sino por el excesivo y gracioso contraste que el delantal que portaba hacía con todo eso.

Armó una ligera sonrisilla en sus labios y siguió caminando, ya entrando por completo en la habitación, como tal, y contemplando no otra cosa sino la gran cocina que se gastaba el edificio.

Buenas —, saludó con completa calma alzando la mano que no llevaba la bolsa, y sonriendo de paso, —eh… vengo por aquí a hacer algo para evitar morir de inanición—, jugó un tanto con el término, cayendo en cuenta de que no había visto a este chico antes.

Bueno, hasta podía ser mayor que él, pero lo resaltaba porque… a simple vista, le sacaba sus varios centímetros. Eso, de alguna manera, le hizo recordar los estúpidos comentarios de los locutores cuando su carrera en aquel torneo comenzaba. Era raro ver a un tipo de más de dos metros correr carreras planas, era un tabú, pero no le había ido tan mal, ni siquiera con todo el papeleo que implicaba ser aceptado en las inscripciones porque su medicación no era otra cosa que “drogas”.

Chascó con la lengua y miró al otro, escuchando de fondo una canción que, para variar, no era muy conocida, no cuando estaba en un país de habla inglesa, pero que sí podría haber escuchado cuando andaba por otros lares. En fin, eso como que era otra historia completamente… diferente, al chico metalero con delantal cernido que tenía al tajo.

Una vista muy interesante, realmente.



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Última edición por Shi L'Jon el Jue Mar 27, 2014 8:37 pm, editado 3 veces



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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Dom Mar 23, 2014 1:05 pm

Sumamente concentrado estaba, perdido en los ingredientes de aquel relleno se encontraba; que el paso del tiempo y de los minutos de aquella canción se hacían casi imperceptibles. No supo cuando fue que una nueva canción se había iniciado y no habría sabido el tiempo que le había llevado hacer todo el preparado si no hubiese tomado la precaución de iniciar el cronómetro antes de comenzar… para él había sido en un abrir y cerrar de ojos que todo había estado más que listo para que ya solo fuese necesario ponerlo a hornear. El horno en la temperatura exacta requerida; ni un grado más ni un grado menos, así de perfeccionista resultaba ser. Y de ponerle esa pasión a sus platillos había sido la razón de que hubiese terminado haciéndose muy buen nombre como chef principal en aquel afamado restaurant.

Tan concentrado se encontraba ultimando los últimos detalles de aquel sencillo platillo, que no fue capaz de percibir que bajo el umbral de la misma puerta que él había cruzado minutos atrás, un joven alto de cabellera azabache le observaba con curiosidad ¿Qué vería tan chistoso el otro en su persona? Quizás porque alguien con su apariencia estuviese dedicándose a labores de cocina, si, no era la primera vez que alguien se reía de eso. Pero no era algo que a Brandon le afectase en lo más mínimo. Tras escuchar que alguien dirigía unas palabras hacia su persona, levantó la vista y le observo, era alto, bastante más que él, de profundos y enigmáticos ojos azules.

-En este momento solo estoy ocupando el horno…-comento girándose levemente para observar como el platillo dentro de este sostenía la comida que estaba siendo cocinada- Pero puedo dejarte este espacio libre para lo que necesites. –agrego llevando sus manos hacia atrás de su cintura para soltar el nudo que le había hecho a las tiras del delantal y quitárselo con tranquilidad, doblándolo un poco y dejándolo a un lado; ni siquiera se había fijado en el chistoso contraste que aquel accesorio culinario hacia con su vestimenta, pero quizás mayor contraste fuese el en sí, en un lugar como ese. Entonces acomodo rápidamente sus cosas haciendo un espacio que el otro chico pudiese usar a gusto.

-Adelante, naturalmente la prioridad aquí es que no mueras de inanición, así que… el recetario puede esperar. –fue lo último que comento, rodeando la mesada para pasar hacia el otro lado y tomar una de las pequeñas sillitas que allí se encontraban, acomodándose en ella mientras abría el libro en la segunda receta que tenía pensado intentar.

Quizás un curioso silencio se estableciese entonces en aquella enorme cocina, pero la realidad era que Brandon no era una persona de muchas palabras y a aquel joven, ciertamente era la primera vez que lo veía desde que había llegado, lo cual no era mucho tiempo en realidad. Pero si, sabía que el hecho de no residir en la academia como la mayoría los demás jóvenes que en ella estudiaban, le privaba de ciertas relaciones sociales que durmiendo en aquellos dormitorios hubiese podido, quizás establecer. Sin embargo algo podía quedarle claro y eso solo le pensó efímeramente; si él estaba allí probablemente serían compañeros o vecinos de fraternidad.

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Mar 28, 2014 2:31 pm


Últimamente había estado susceptible a distraerse con mucha más facilidad que antes, y esta vez era de verdad. Movió la bolsa un poco, dando cuenta de que lo que sus ojos veían no era una cosa rara producida por su imaginación ni mucho menos, si no tal vez pensaría que realmente necesitaba todo esto de comer como animal herbívoro a tiempo completo.

Escudriñó algo a aquel chico, si no le había visto ates y estaba aquí debía ser de Raven, tampoco era que tuviera pinta de estar en Konosioni, pero a veces eso del exterior no pintaba ni ara mucho menos ser cierto, lo había corroborado una y otra, y otra, vez  en estos interminables días de corridas, competencias, idas y vueltas rápidas, presiones indeseadas, pero para las que supuestamente debía estar preparado. Resopló por lo bajo, escuchando al pelinegro hablar con sumo cuido mientras atendía lo suyo.

Si lo veía desde un costado distinto, hasta pinta de chef metalero tenía.

Se sonrió solo por aquel torpe pensamiento y dio algunos pasos para entrar más a la cocina y colocar su pequeña bolsa sobre el mesón, con cuidado, y observando y escuchando atentamente todo lo que el otro tenía para decir.

Genial… ¿eres un chef o algo así?—, preguntó con su habitual curiosidad y desdén por observar y detallar a todo mundo, —no te había visto antes por aquí—, razonó.

Caminó hasta el lavaplatos y abrió la llave para lavar sus manos, tal y como siempre en desayuno, almuerzo y cena, aunque todo aquello le había costado bastante en esos días de competición, donde se quedaban en hoteles y tenía que ir de acá hasta allá para que le prestaran una porción de la cocina.

Después de cerrar el grifo comenzó a sacar las cosas de la bolsa, tarareando alguna cancioncilla en su cabeza, de esas que le recordaban el enka, y que eran un poco locas.

Tomó una tabla y un cuchillo, luego de seleccionarlo con cuido, y comenzó a pelar y picar todo en finas julianas; necesitaba engañar a su vista si no quería sufrir de algo cuando regresara a su cuarto a arreglar la agenda de la próxima semana, además, se seguía preguntando cuales eran las razones para que le hicieran abandonar incluso las carnes blancas y de cualquier cosa que no fuera el pescado o algún gustazo una vez al mes.

Puso una mueca extraña y poco decidida y chascó con la lengua, mirando al muchacho de cabellera azabache con curiosidad. Se veía tan mono, era la primera vez que se encontraba a alguien como él en esta universidad tan tosca.

Por cierto, soy Shi—, se presentó con sencillez al terminar de picar todo en la tabla y comenzó a buscar alguna taza donde echar todo y, al final, mezclarlo  y meterlo al microondas para que cogiera algo de color y se templara un poco, finalmente, para que supiera a comida de la tierra y no de un blanquecino hospital.

El punto era preparar aquella ensalada que tanto le había gustado de Japón, por eso se había tomado la molestia de comprar las algas Nori desde hacía una semana. Al menos tenía la suerte de saber tanto de gastronomía japonesa, la cual se basaba bastante en pescados, mariscos y muchos, muchos vegetales y hortalizas.

Tenía suerte, o algo así.



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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Sáb Mayo 03, 2014 1:03 am

Tras acomodar las cosas que minutos atrás había desplegado ampliamente sobre la mesa y limpiar la superficie de esta para que no quedase ningún rastro que pudiese alterar en alguna forma la preparación ajena, pasó a sentarse en una de aquellas pequeñas sillitas mientras tanteaba las hojas del libro con total parsimonia. Ser ordenado era después de todo una característica natural propia, que le resultaba de mucha utilidad tanto en la cocina como en muchos otros ámbitos de su vida.

-Soy un chef o algo así…-respondió primeramente sin alzar la vista, tal y como si estuviese hablando y leyendo al mismo tiempo, señalando con uno de sus dedos índices la lista de ingredientes con sus respectivas cantidades, mientras mantenía la cabeza apoyada sobre la otra mano cuyo codo descansaba sobre la mesa-… he trabajado como chef antes de ingresar en la academia…-comento alzando la hoja con dos de sus dedos en pinza, dándola vuelta para después alisarla con sus dedos y finalmente subir la vista hacia el pelinegro que se encontraba en la tarea de cortar sus vegetales; al parecer iba a prepararse una completa y nutritiva ensalada de algún tipo-... ahora solo soy… el capitán del club de cocina. –comento, quizás porque en realidad fuese aquella razón un buen justificativo de andar en horas como esas ocupando la cocina de la fraternidad; aunque en realidad poco le importaba justificarse o no.

-Brandon, mucho gusto. –respondió ante la presentación ajena y sobre la mesa extendió una mano para que el otro pudiese estrechar tal y como podía ser de costumbre para cualquiera, desviando luego su mirada hacia el horno y luego hacia el reloj en el cual controlaba el tiempo de cocción, aún le faltaban unos minutos- Por motivos personales no resido en los dormitorios, supongo que es natural no habernos cruzado con anterioridad… estudio fotografía. –le dejaba saber al otro una poca e insignificante cantidad de información personal que a fin de cuentas podría llegar a ser de dominio público- Te ves como alguien de Konosioni, ¿me equivoco? –sentenció e interrogó a continuación, la verdad que no sabía por qué o como, pero algo le decía que aquel joven frente a él, pertenecía al grupo de los “cerebritos” de la academia.


[Off: Siento lo extrañamente corto del post, pero Brandon no es la cosa mas parlanchina del mundo xDU]

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Mayo 16, 2014 9:56 am

Continuó en la tarea de picar todo finamente, Shi sabía de antemano que engañar a su cerebro a la hora de comer era una completa perdida de tiempo, pero al menos se servía de hacer el esfuerzo, después de todo, esta no era la primera vez que hacía esta clase de dieta, para nada, pero si era muy distinto ahora: no podría compararse una dieta de esta clase cuando tenías cinco años, o doce, con la de ahora, cuando con diecisiete año, gastaba mucha energía en practicar artes marciales, deportes o simplemente seguir una apretada agenda. Era un desafío de esos bonitos, de los que valía la pena leer, mas vivirlo solía ser una desmesurada tortura.

Por un momento impartió las veces de escuchar y cortar, le gustaba la cocina, pero no estaba en el club de cocina de la universidad, eso serían muchas actividades juntas y apena tenía tiempo para sentarse en cualquier solitario lugar a leer un buen libro a estas altura, pero, cuando escuchó la presentación del muchacho, a quien solía ver de reojo, se detuvo por un momento para estrechar su mano y hacer un leve movimiento, brindando un bufido ciertamente gracioso, solo para regresar a cortar.

Tiene mucho sentido que no nos encontrásemos entonces—, comentó en principio, relacionando varias cosas en su cabeza, así que era un chef y su nombre era Brandon, dos cosas en común con, ¿algo?, rió por lo bajo y, por un segundo, sufrió un sobresalto que le hizo detener su tarea.

¿El chico acababa de decir que era de Konosioni?, vaya, sería justicia que en este lugar alguien dijera algo bueno de cuando en vez. Se volteó para mirarle y aró una de esas sonrisas que estaban más en el realismo que en el dibujo.

Wow, eres la primera persona que acierta al decir de qué fraternidad soy—, señaló hacia adelante con el cuchillo en su mano izquierda y luego respiró hondo, —sí, soy de Konosioni y estudio astronomía, nada muy alejado—, bromeó un poco, terminando por fin de picar la primera parte de sus vegetales, que eran varios, tenía mucha hambre, pero era un hombre paciente en realidad para estas cosas.

Tomó los otros y los trozó en cuatro cuartos, para continuar picando en julianas, como lo había hecho con las zanahorias, mientras hacía eso su fiel cerebrito iba en busca de una cosa bastante particular.

Así que tu nombre es Brandon y eres un chef…—, murmuró para él, pero de igual forma aquello salió en voz alta, mientras picaba e indagaba al vacío todo aquello, —¿puedo entonces llamarte Remy?—, le preguntó, deteniendo de nuevo su accionar para mirarle, —tengo un defecto, y ese es que, no recuerdo a las personas a menos que les ponga un mote—, le explicó, tampoco quería parecer un tipo salido de la nada a jugar con él, no.

Pero esa era la realidad, él no podía recordar a nadie sin ponerle un apodo, a las únicas que recordaba eran a su madre y a sus hermanas, pero sus demás familiares tenían motes de diversa índole que, por supuesto, solo él conocía, con ellos había aprendido a guardar las apariencias y jamás intentar nombrarles sin que ellos les recordasen su relación primero, después de todo eran “su familia”, que estupidez más brutal de aquellos desgraciados.

Mas allí andaba, esperando si este peculiar chef metalero le daba el visto bueno; en el campus había personas raras, como esas a las que no le gustaban sus motes, pero igual le diría Remy si él no lo aceptaba. Cuestión de principios.

Él y sus férreos y extraños principios morales.



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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Sáb Mayo 31, 2014 7:33 pm

Le vio al pelinegro reaccionar de forma ligeramente graciosa segundos después de que se hubiese atrevido a adivinar la fraternidad ala que debía pertenecer ¿resultaba justificable tal sobresalto acaso? Apenas habiendo retirado la mano que el otro había estrechado y balanceado en gesto amable, se le quedó viendo escasos segundos tras aquella leve risilla seguida de aquel gesto, para después bajar la vista y girar nuevamente la página de su libro. Parecía haberse visto sorprendido por sus palabras, aunque el tejano no supiese el motivo de esto, sin embargo la explicación llegaría segundos después de boca del de ojos azules.

-¿La primera? ¿Y por eso me amenazas con el cuchillo? –pregunto al ver cómo le apuntaba, pero aquello era más bien una acotación antes que algo más; pronto el otro continuaba con la tarea de cortar sus verduras y el castaño volvió a centrar la vista en el texto de su libro, en aquel párrafo se explicaba el modo de preparación y cocción para el siguiente plato que tenía pensado intentar; a fin de cuentas resultaba ser lo suficientemente meticuloso en el asunto como para mirar una y otra vez que todo estuviese hecho al pie de la letra y así poder obtener el mayor provecho a cada plato. Claro, siempre que fue posible jugar con algún ingrediente o agregado, podía hacerlo. Pero los experimentos eran, mayormente, de naturaleza confidencial.

-Podría decirse… -respondió vagamente a las palabras ajenas, más como si aquello que acababa de decir fuese en realidad una respuesta refleja al hecho de haber escuchado la voz ajena; y despegó entonces la vista de aquella lista meticulosamente ordenada y volvió a mirar al contrario cuando hizo aquella pregunta- ¿Remy? –pregunto mirándole fijamente sin mostrar expresión alguna de momento, escuchando la pequeña confesión que el otro alegaba- No me molesta en realidad, no eres el primero que me pone un apodo extraño…-comentó recordando efímeramente como el primer día, ni bien había llegado al departamento de su hermano en el cuál ahora vivía; este le había apodado como “Ace” sin que pudiese obtener una explicación acerca de la naturaleza de tal apodo.

-¿Y por qué Remy? –pregunto antes de volver a echarle una fugaz mirada al reloj y bajarla nuevamente al contrario- ¿Qué significado tiene? –pregunto, en cierto punto quizás le diese curiosidad semejante excentricidad en un total extraño; si no es que resultase siendo supuestamente misterioso como Rowan intentaba verse a veces. No es que le molestase ni nada por el estilo.

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Jun 09, 2014 4:37 pm


No hizo más que reír en su tarea ante aquel peculiar comentario, subió los hombros y negó ligeramente con la cabeza, aquel varón de cabellera oscura se veía realmente interesado en el recetario, tal vez serían cosas de chef, aunque… Shi bien debía relacionar que a una persona no le gustaba comer siempre lo mismo, como fiel testigo estaba él que, al vivir solo por varias temporadas, se sirvió en la gracia del arte culinaria para satisfacer su intrincada dieta. ¿Lo de ahora?, ¡lo de ahora era una tortura!, verduras, vegetales, pescado… ¿le vieron cara de gato?, si él se contemplaba más a sí mismo como una pantera… pero bueno, entre gustos y colores se conocen los amores, o algo así.

Terminó de cortar lo más fuerte y se movió un poco para despejar el espacio. Fue hasta el fregadero, abrió la llave y lavó el cuchillo, la tabla y luego sus manos, para cerrar el grifo y sacudirse un poco antes de secarlo todo y volver al argumento del apodo que había elegido para el otro caballero.

Se encogió de hombros brevemente y rió por lo bajo.

La verdad es que siempre me gustó ese personaje—, dijo en referencia a “Remy”, pero sin dar ninguna otra clase de pista al muchacho, —“Chefcito”, ¿te suena?—, le preguntó con una suma ironía y rió, caminando hasta el bol donde estaban sus vegetales y abriendo una gaveta para tomar una cuchara de tamaño medio, instrumento que utilizó para remover lo que estaba en el envase.

Se removió un poco para comenzar a buscar un abrelatas, sacando de la bolsa el dichoso atún, aquel que representaba su única ingesta de “carne” por todo lo que quedaba de día, aunque todo lo que había comido en el almuerzo era pescado.

Peces por aquí, peces por allá… si seguía así un día de esto le saldrían aletas.

Limpió la lata en la tapa superior para evitar cualquier contagio innecesario, y apuntó el abrelatas mirando al nombrado como Remy en sus recuerdos, tenía una cara divertida y una vestimenta completamente llamativa. Este tipo de personas eran geniales, él lo sabía porque había visto a mucha gente de esa forma, a Shi le agradaba observar y divertirse con eso, así de simple como que ese era el mejor de sus hobbies y lo disfrutaba mucho más que algunas otras cosas que solía hacer por compromiso.

Soltó una exhalación y sacudió su cabeza para despejarla un poco de ese ligero zumbido que siempre compartía con su alucinación perenne.




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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Jue Jun 26, 2014 7:38 pm

Quizás después de todo fuese costumbre de la gente que habitaba en ese sitio poner apodos extraños a desconocidos, sin embargo al menos el pelinegro frente a él tenía una buena excusa para tal cosa; aunque Brandon no tuviese la más pálida idea de que lo había llevado a apodarlo de esa forma. ¿Preguntar? Era lo más natural, suponía él. Sin embargo al parecer el de ojos azules también quería darse su cierto misterio en el asunto, primero por esperar a lavar el cuchillo y limpiar el lugar para darle una respuesta que o aclaraba demasiado en realidad ¿Qué razones tendría para tanto misticismo repentino? Bueno quizás el tipo siempre actuase de esa forma.

-No, la verdad no me suena para nada…-comento justo antes de que el delicioso aroma de lo que horneaba comenzase a invadir toda la cocina, al mismo tiempo que el otro se dedicaba a abrir tranquilamente una lata de atún, una comida sana y balanceada podría pensar; seguramente fuese aquel pelinegro de esos que gustan de alimentarse sano para cuidar su imagen. Bueno eso poco le importaba en realidad-… un personaje ¿dices? –pregunto girando una hoja más del libro pero sin mirarlo esta vez, observando más bien la figura del pelinegro que tenia frente a si mientras este realizaba sus labores. Físicamente parecería ser mayor que él, era más alto y de apariencia atlética, aunque era bien sabido que las apariencias fácil podían engañar, y él se veía quizás ahora más frágil a causa de su enfermedad.

-Si de personajes hablamos… quizás tus gustos sean distintos a los míos…-declaró luego algo que a simple vista parecía más obvio, solo viéndolos allí, entonces se acercó al horno para observar el proceso de cocción; solo unos segundos más y estaría listo. Se acercó de nueva cuenta a la isla para tomar una manopla de llamativo color rojo y dentro de esta introdujo la mano derecha para acercarse nuevamente al horno y abrir la puerta de éste dejando escapar el delicioso aroma de la comida ya cocinada, introduciendo con cuidado la mano para tomar con la manopla la bandeja que allí dentro había puesto, acercándola a la isla, a un lado del otro joven, para apoyar la fuente en una base de madera.

-Me agrada…-comentó observando el resultado, de vista se veía bastante bien, ahora ¿de sabor? Lo cierto era que Brandon era bastante exigente consigo mismo en cuanto a la perfección de los platos que preparaba; gajes del oficio, sin embargo quizás, tener a alguien más que les diese el visto bueno, no estaría de más- ¿Quisieras probar?... son crepés de espinaca, no creo que alteren mucho tu dieta…-comentó mientras se quitaba tranquilamente la manopla, dando la vuelta a la isla para acercarse a una estantería donde buscaría un plato en el cual servir y un par de cubiertos con los cuales tomar el alimento- Me sería útil si me das tu opinión. –concluyó sirviéndole al pelinegro un poco de ese sencillo platillo que sin embargo estaba cuidadosamente preparado.

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Jul 14, 2014 1:18 pm


Finalmente abrió la lata y fue hasta el lavaplatos a escurrir el aceite nocivo que contenía a la tuna, sí, cualquier podría llevarlo al sartén y freírlo en su aceite, tendría un sabor exquisito, pero, a pesar de que quisiera hacerlo, Shi no podía, no podía arriesgarse a ciertas cosas. Escurrió aquello muy bien y, abriendo por completo la lata, y estando frente al bol de vegetales, dejó caer la “carne” sobre su especie de ensalada, ahora daba una imagen lamentable, quería comer pizza, o chocolate, pero eso era un veneno, claro, la pizza contenía grasas y otros componentes que, junto al chocolate, alterarían su comportamiento al conjugarse con sus medicinas.

Era algo así como una hermosa y guapa bomba a la cual debían cuidar de cualquier espinita porque, si bien era controlable, podía explotar en cualquier momento. Si hasta Hei estaba molesto por eso. A este paso moriría de hambre.

Se burló mentalmente de sí mismo revolviendo todo aquello con una calma que solo tenía en la cocina, le agradaba preparar su comida, fuera lo que fuera, le relajaba enormemente, casi tanto como tocar el piano o saltar de cuatro o cinco metros de altura, u observar a otros, sí, como a ese chico que ahora hablaba entre la aceptación y la duda.

Bueno… si no te agradaba, igual te quedarías como Remy—, sonrió el pelinegro al otro, quien parecía menor, o no, debía ser mayor, claro, algo se lo decía, especialmente porque él mismo rozaba el rango mínimo de edad para graduarse de la preparatoria, o al menos eso era lo que la mitad del mundo creía.

Fue con el bol hasta el microondas y colocó el cronómetro en dos minutos a temperatura baja, ni muy frío, ni que se quemara la lengua al tan solo probarlo. Metió el envase allí y activó aquello para prestarle más atención al muchacho.

Sonrió de medio lado notando también el olor que se desprendía de aquel platillo y se encogió ligeramente de hombros, tal vez debatiéndose en su interior por las miles de cosas que su doctor le había dado como sermón, era un desperdicio, una tontería, pero él recordaba esa clase de cosas porque, se suponía, eran muy importantes si él quería seguir siendo el mismo idiota explorador y observador que era, y seguir caminando en libertad por el mundo y no internado en un sanatorio para “locos” porque en eso terminaría.

Chascó con la lengua y se acercó al mesón central con curiosidad:

Bueno… si pasa algo, al menos le diré a mi doctor que sigo siendo medianamente vegetariano—, dijo esto a forma de aceptar el ofrecimiento del otro, con un volumen medio y un humor marcado en el sarcasmo, lo de siempre.

Ladeó la cabeza, con más curiosidad que otra cosa, y se dejó ser en una breve exhalación al costado.

Oye, Remy, ¿Qué edad tienes?—, preguntó con calma apoyando levemente sus manos a los costados y dejando caer un poco de su peso sobre el agarre.





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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Dom Ago 03, 2014 6:18 pm

Enarcó una ceja cuando le oyó comentar aquello, no es que le gustase o le disgustase el apodo en realidad; sencillamente le sonaba extraño y… naturalmente no estaba acostumbrado a él, mucho menos a que le llamen así. Pero de igual forma no había estado acostumbrado a que alguien le llamase “Ace” y después de todo su hermano mayor solía llamarle así cada vez que le veía la cara, sin posibilidad de tregua alguna. Lo mejor era dejar el tema como estaba, después de todo no tenía mayor relevancia.

Da igual... como quieras llamarme. Si así te resulta más cómodo… ─comentó mientras caminaba con la manopla hacia el horno─… no me opondré a ello. ─un suave y sano aroma inundó toda la cocina en el momento en que el tejano bajo lentamente la puerta del horno, obteniendo del cálido cubículo la comida recientemente cocinada que llevó hacia la mesa central, ofreciéndole al otro la oportunidad de convertirse en un improvisado catador del alimento expuesto.

¿Doctor? ─pregunto tras regresar a la mesa con un plato y un par de cubiertos, viendo como el pelinegro se acomodaba en frente, procediendo entonces a tomar uno de los crepés con la espátula, sirviéndolo en el plato que deslizo con sus dedos mientras le ofrecía un tenedor al contrario─ Estos crepés son parte del recetario para personas celíacas, creo que… no debería hacerte daño…─se le quedó viendo unos segundos entonces─… o es que… ¿Qué tipo de especificaciones debes seguir? ─preguntó finalmente, si bien le servía más de lo pensado el tener una opinión ajena acerca del plato que había preparado, tampoco tenía pensado poner en riesgo la vida de alguien por aquella simple causa propia.

Diecinueve… aunque a veces siento como si mi cuerpo cargase con más edad…─respondió a la pregunta ajena, permaneciendo un tanto pensativo de pronto, con la mirada fija en el espumeante vaporcillo que abandonaba la comida recién horneada, para después tomar asiento en el mismo banquito en que se había encontrado anteriormente─ Estoy seguro que tu… aparentas más de la edad que tienes en realidad, así como yo puedo llegar a aparentar menos. ─ comentó de la nada, el siempre había solido ser delgado y de altura media en el promedio normal, no habían sido pocas las veces en que le hubiesen confundido con alguien menor a lo que era en realidad.

Pocos segundos después volvió a alzar la mirada hacia el reloj de la cocina, pero esta vez con un propósito bastante distinto al de controlar los tiempos de cocción; eran las 4 de la tarde y unos cuantos minutos, el tiempo había volado tan de prisa que estaba a punto de pasársele la hora en que debía tomar aquel suplemento que le habían recetado por una semana completa. A veces se sentís como un conejillo de indias con el cual experimentaban a gusto… para ver cual medicamente mantenía más a raya la leucemia, para ver a cual su cuerpo se adaptaba mas, para ver qué efectos tenían unas que otras pastillas. Era cierto, su caso era muy raro entre personas jóvenes, pero solo por eso… ¿tenían ese derecho?

Disculpa un momento…─murmuró suavemente, bajándose de la silla para ir hasta el pequeño bolso que había traído consigo─… puedes probar si gustas…─comentó antes de inclinarse para buscar el pequeño frasco con las pastillas, caminando luego hasta la otra punta de la cocina, abrir una de las estanterías más altas y tomar un vaso que lleno hasta la mitad con agua cristalina. Entonces abrió el pequeño frasquito y tomo dos de ellas así como le había sido indicado días atrás, observándolas durante largos segundos para después llevarlas hacia su boca, lanzándolas sobe su lengua, bebiendo un largo sorbo de agua para complementar y fruncir ligeramente el ceño; tantas pastillas que había tenido que tomar en tan poco tiempo… podía decir que tuviesen el tamaño que tuviesen, ya pasaban fácilmente por su garganta.

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Ago 19, 2014 7:46 pm


Se quedó mirando el plato por un momento, agradecía al cielo que en el mundo hubiesen miles de formas de comer vegetales, pero, alguien como él no podía vivir precisamente de eso, para nada, necesitaba comer carne, roja, blanca, la que fuera, y sabía que, en cualquier momento, seguir ejercitándose al nivel que lo hacía y comer solo legumbres, vegetales y verduras, le pasaría una severa factura. Por eso amaba el atún, era su única salvación en tiempo de crisis y, aún así, no era suficiente.

Pero, la salud mental, su salud mental, era más importante que cualquier torneo de atletismo en cualquier parte.

Exhaló ligeramente, sonriendo de medio lado para tomar el tenedor, encogiendo ligeramente los hombros y bufando, realmente no quería caer demasiado en aquello.

Hay una gran lista de cosas que no puedo consumir, de las que puedo consumir muy poco, las que poco y las que, por fortuna, si puedo comer… pero es muy larga para sacarla ahora—, atinó mencionar.

Claro, si a la lista de alimentos le sumaba la lista de medicinas que podía tolerar, aquellas que eran contraproducentes con sus anti psicóticos o con las pastillas para controlar la ansiedad, los temblores… todo era una completa tontería que debía saber manejar y eso, a la clara, era lo que le volvía más loco... pensar en ser un drogadicto por prescripción era completamente cierto, porque lo era, por necesidad, mas no era una cosa que pudiese sacarse de encima tan pronto. Especialmente porque lo que estaba en su cerebro duraba “para siempre”.

Sonrió al momento de escuchar su edad, bueno, pensaba que ambos andaban por la misma cifra pero, justamente como mencionaba el muchacho, no todo era como parecía, él podía confirmarlo perfectamente, ¿quién pensaría que tenía diecisiete años al solo verle o hablarle?, para nada, Shi debía decírselos y mostrarles el carnet de identidad para que le creyesen. Ese había sido un problema al cumplir los quince porque, ¿antes?, antes era un pigmeo.

Tienes razón—, afirmó tan solo al instante de verle alzar el mirar, —yo tengo diecisiete—, alzó ligeramente los hombros con un cierto humor oscuro, notando como el otro bajaba de la silla, —okay—, soltó medianamente sonriente, afirmando el tenedor en su mano izquierda.

Era un poco curioso. Picó una de las crepés con este utensilio y la llevó a su boca con una parsimonia de alguien con hambre, pero entrenado para no parecerlo por años y, al siguiente segundo, su paladar pudo distinguir cada uno de los sabores esparcirse al simple masticar. Estaba rico, sí, mucho, pero, a pesar de eso, no pudo evitar tirar la vista al frente, a la graciosa imagen de aquel sujeto tomando sus pastillas. Fue cuando tragó, gustoso, medianamente satisfecho.

Tienes que pensar que son como caramelos—, soltó de repente, —si piensas en ellas como algo que quisieras probar alguna vez, que ansías, pasan mejor—, sonrió y pasó el dorso de su índice izquierdo por la comisura de su labio inferior para limpiar cualquier rastro de algo, si es que lo hubiese,—por cierto, están deliciosos—, atinó comentar, —debes pasarme la receta—, finalizó.

El chispeo de siempre estaba allí, justo cuando la alarma del microondas se dejó escuchar, dejó el tenedor de lado y caminó hasta allí, abriendo la puertecita y sacando lo que, la tarde de hoy, sería su flamante almuerzo/cena. Exhaló… era curioso pensar en caramelos como pastillas, al menos él comía las suyas así, ya no sabían a nada. Bufó por lo bajo y caminó hasta el mesón del centro, depositando el bol allí con cuidado, agradecía que los bordes no estuvieran calientes.

¿Puedes comer de esto?—, le preguntó, tampoco quería pasar por maleducado y terminar comiendo solo.

No… de cierta forma, hablar con alguien, a veces le dejaba sentir la soledad mucho más, y le hacía saber que debía seguir adelante.

Claro… una cosa era pensarlo, y otra hacerlo realidad.




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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Sáb Oct 11, 2014 7:17 pm

Una interminable y tediosa lista de cosas que no pudiese comer… no era algo que a él le hubiese sucedido realmente, porque la realidad era que Brandon a causa de su enfermedad debía alimentarse lo mejor posible; y sin embargo aún así, comiese cuanto comiese no podía quitarse de encima aquella anemia; esa que siempre le hacía verse algo frágil y que le llevaba a enfermar cotidianamente de resfriados y similares por tener el sistema inmunológico no del todo estable. No podría decir que era peor o que prefería y que no, cada quién tenía lo suyo, pero si de algo sabía Brandon era de los trastornos que una enfermedad puede traer a la vida de una persona común y corriente como él consideraba ser.

Un joven con escasos diecisiete años de vida, con una dieta tan estricta y que quizás visitase al doctor más de lo que cualquiera hubiese podido desear, podía decir que él entendía eso en alguna forma, a pesar de que en realidad no llevase tanto tiempo con la enfermedad a cuestas… cuando padeces leucemia una mínima semana puede volverse una eternidad. Y ahí estaban ambos, le había escuchado bufar y podía hacerse al menos una mínima idea de las cosas, pero por eso mismo decidió respetar al otro y no hacer más preguntas del asunto, no preguntaría más de lo que el otro quisiese comentar.

─ Diecisiete… no lo aparentas realmente…─comentó luego de que el castaño confirmase su efímera teoría, justo antes de observar el reloj de nueva cuenta pero ahora por una razón totalmente distinta a la cocción de los alimentos, si, esas pastillas que debía tomar religiosamente durante siete días; una semana, en la cual serían evaluados los efectos que sus químicos producían en su cuerpo, era algo experimental después de todo, pero había sido previamente aprobado para ser recetado en esa forma. Y es que parecía entendible que ante un caso como el del tejano, se hiciese hasta lo imposible para salvar una joven vida que tenía en realidad todo un futuro por delante.

─ ¿Caramelos? ─pregunto una vez hubo pasado ambas pastillas y tomó un largo sorbo más de agua─… parece una buena técnica, aunque en mi caso solo me acostumbre a pasarlas… ─comentó mientras se quedaba unos pocos segundos viendo el agua dentro del vaso─… después de una y otra, aunque haya costado al inicio… al final es tan fácil como respirar, o eso se supone. ─y un pequeño suspiro escapaba en ese instante, no quería ponerse a pensar cuantas pastillas experimentales tendría que probar en lo que los médicos intentaban curarle sin la necesidad del trasplante; ese para lo que a fin de cuentas él estaba allí… ese a causa del cual se había enterado de una parte oscura de su historia que hasta los dieciocho años de vida había desconocido por completo.

─ Gracias. ─respondió mientras se acercaba a lavar el vaso que había utilizado y dejarlo a secar─ La receta es bastante sencilla, quería probarla… pero puedes copiarla de aquel libro…─comentó señalando el libro con un leve movimiento de cabeza─… se trata de un recetario para personas que padecen de celiaquía; había pensado que podía resultar educativo probar distintos platos de allí. ─explicó comentando la razón de que estuviese cocinando a tales horas. En lo que regresaba a la mesa para señalizar la receta anteriormente usada, escuchó la alarma del microondas indicando que lo que el pelinegro cocinaba ya estaba listo; mientras el otro maniobraba con sus cosas, el tejano tomó un plato y sobre este sirvió un poco de su reciente creación, corto un trozo pequeño, lo llevo a su boca y lo degustó; estaba bueno, comestible y con los sabores equilibrados.

─ No tengo restricciones en mi dieta… ─comentó en respuesta─… se supone que lo mejor es que coma variado y nutritivo, normal como cualquier otra persona…─observó ambos patos entonces─ Un poco de esto y un poco de lo otro, así si mi platillo te hace enloquecer de alguna forma, el tuyo debería equilibrarte ¿no?... no es como si pudiera estar cargando con él después de todo. ─se encogió de hombros al final, parecía un buen plan, y después de todo había cruzado ya alguna que otra palabra con el completo desconocido que tenía en frente, no es que Brandon fuese antisocial en su esencia, simplemente parecía estar más en su mundo la mayor parte de las veces.

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Oct 30, 2014 3:03 pm


Rió un poco por lo bajo, ciertamente este chico se había sumado al total de las personas que atinaban a pensar que tenía, mínimo, veinte o veintidós años de edad, cuando la verdad era que estaba muy por debajo de ese estándar. Exhaló con suma ligereza y armó una sonrisa quizá algo socarrona.

Es todo por la altura… hace cuatro años hubieras pensado que era un niño de ocho—, comentó con algo de gracia, ese breve sentido del humor que rodeaba toda su aura a veces misteriosa, a veces supuesto libro abierto.

Claro, recordar ese metro cincuenta y tres a los trece años era divertido si se comparaba con el cómo estaban las cosas justo ahora.

Se movió para buscar un par de platos y tenedores, realmente era interesante como ver que esta academia tenía tantas cosas. Exhaló tras regresar al mesón con ciertas cosas preparadas y miró al pelinegro, así que intolerancia al gluten. Chascó con la lengua y alzó ligeramente el cejo, para comenzar a servir para ambos, ya que el otro no había negado directamente el ofrecimiento.

La copiaré… aunque seguramente llegará el momento en el que me prohíban comer algo de lo que me permiten ahora—, subió ligeramente sus hombros, como algo desganado por ese hecho que ciertamente podía hacerse realidad más pronto de lo que pensaba.

Finalmente repartió la comida entre ambos y fue hasta el lavaplatos para tener todo limpio, no le gustaba el desorden en la cocina la verdad, entre ello se puso a pensar, este chico no aparentaba para nada diecinueve, y era algo pálido. Por esos intereses podía adivinar que tenía alguna enfermedad relacionada a la nutrición, aunque bien podía ser todo lo contrario, no es que él fuera el monopolio de la razón ni nada parecido.

Se sentó entonces en una de las sillas quedando frente al otro ya habiéndole ofrecido plato y echando la curiosidad a flote, él no era del tipo que hablaba demasiado cuando no había un interés político, monetario o familiar de por medio –y al final todo se encerraba en lo último- pero a veces también estaba bien palabrear un poco con personas que parecían ser sinceras, y este, a su juicio y el de su eterna sombra, lo parecía completamente.

Mi cuerpo es una cloaca… equilibrarlo es imposible—, comentó, mirando la comida, —espero te guste… aunque no se me da la sofisticación, salvo con la comida japonesa—, de nuevo subió los hombros, claro, la comida japonesa tenía un sentir especial que le hacía esforzarse más y más, además de ser tan sana que podía comer casi todo de ella, con obvias salvedades de demasiada carne.

Entonces dio el primer bocado, ese que le hizo recordar un poco la sazón de su madre y cuanto la extrañaba, no era la primera vez que pensaba en eso la verdad, pero, el hecho de que se le hiciera tan seguido ese sentimiento de opresión, comenzaba a incomodar. Comenzaba a animar a Hei para que siguiera allí, como una presencia tan perenne que jamás se marcharía de su lado.

Miró de reojo su reloj, poco más de las cuatro con treinta, pronto su día de vagancia terminaría, ese en el que lo menos que había hecho era flojear. Pero degustó, sí, su paladar extrañaba muchas cosas menos el sabor de las pastillas, pero era por su bien, él tan solo esperaba un sueño imposible, salir de la enfermedad… esa tonta cosa que jamás se curaría.

Desganas, sí, eso era algo que no podía permitirse sentir, a pesar de la tranquilidad jamás podía estar tranquilo, porque ella, en cualquier momento, podía sacar sus colmillos y echar a perder todo su esfuerzo de meses, de años…




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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Sáb Nov 08, 2014 12:32 am

Apariencias, sabía muy bien que esas eran engañosas la mayor parte del tiempo; ciertamente si alguien llegase y les comparase allí mismo, posiblemente el tejano sería quien se llevase el puesto del menor del par a causa de la diferencia de estaturas, tal y como el pelinegro decía.

─ El ritmo de crecimiento suele variar con cada persona, pero… en nosotros es más caótico que en las mujeres; según dicen… tardamos más en crecer y lo hacemos de forma desigual en la adolescencia. ─comentó tranquilamente algo que algunas vez había oído por ahí, ya no recordaba dónde─ En mi caso… siempre fui medianamente bajo, o lo que los demás suponen bajo… sumado esto a que el vello no es usual en mi rostro, me he ganado varias bromas y apodos nada agradables en mi adolescencia… cosas que pasan…─y ni idea tenía de porque de pronto recordaba cosas como esas.

─ ¿Por qué motivo? ─preguntó con ligera curiosidad ante las palabras ajenas─… bueno, si es que se puede preguntar… entiendo que sea algo de lo cual no hables con un completo desconocido…─agregó, él sabía de eso después de todo, pues tampoco era que anduviese por ahí diciéndole que tenía leucemia a cualquier persona con la que se cruzase─ A veces en la sencillez está la perfección. ─fue todo lo que agregó a las palabras ajenas para después agradecer la comida servida con un ligero movimiento de cabeza─ Los platos japoneses son de los más sanos que he tenido oportunidad de preparar, resulta bastante especial el equilibrio que tienen todos los ingredientes en cada preparado…─eran cosas que había hecho alguna vez como chef principal en aquel restaurante.

Se dedico entonces a saborear la preparación ajena, tomándose su tiempo para deleitarse en la mezcla escogida por el pelinegro que tenía en frente; estaba más que claro, si bien él parecía tener restricciones a la hora de tomar sus alimentos, era cierto también que las ensaladas suelen estar, por lo general, a gusto de quien las prepara… porque cada quien elije ingredientes a gusto, así como también saborizantes, sal y otros aderezos varios. Por eso mismo cada ensalada, así como también cada comida aún siendo la misma podría saber tan diferente dependiendo de quien la preparase.

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Re: Ingrediente especial -priv. Shi-

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Nov 09, 2014 8:15 pm


Dio un par de bocados a la comida, de verdad se sentí a gusto con la comida, en realidad no le molestaba, por supuesto. Escuchó al pelinegro con curiosidad, él podía entender, más o menos, de que venía todo. Claro, cincuenta centímetros atrás tenía que aguantar las bromas de sus primos y familia, porque claro, jamás había sido de tener amistades… no, cuando era niño solo era él, sus padres y hermanas, nadie más que ellos en una especie de círculo familiar que le brindaba una inmensa comodidad.

Pero eso había sido antes… ¿ahora?, ahora él era alguien demasiado sociable y algo raro en el buen sentido de la palabra, le gustaba hablar de cosas interesantes, aunque eso no sucedía muy a menudo.

Cerró los ojos por un instante y asintió, haciendo caso más a la segunda parte de sus frases que a la primera.

Solo digamos que… por mucho que me esfuerce en limpiarlo, siempre habrán rastro de cochinadas por ahí, de esos que no podría sacar aunque quisiera—, comentó dando otro bocado y asintiendo nuevamente ante lo otro dicho, —me resulta muy cómoda considerando esto—, señaló su plato, —aunque a veces me gustaría comer una buena parrilla—, bromeó, ya habiendo terminado entonces la porción que se sirvió.

Dentro de algunas horas tendría que bajar a cocinar de nuevo, era lo normal, cinco comidas, después de todo. Pero se levantó de la mesa y fue a lavar sus trastes, porque ya todo lo demás estaba limpio y fue, en ese momento, en medio de las manos mojadas, en las que escuchó el tono de uno de sus teléfonos, allí lo identificó como el de “trabajo” por lo cual sería algo incómodo, por supuesto, ¡ya se había tardado mucho!, e pelinegro parecía poder asegurar que le tenían vigilado con un satélite para saber cuando perturbar cualquier rato libre que tuviera.

Exhaló con fuerza cuando la llamada se cortó y comenzó a sonar de nuevo, en seguida, y cerró el grifo, secó sus manos y tomó las cosas restantes, apresurándose en todo y mirando al otro pelinegro, mayor que él, con algo de gracia.

Entonces… seguro nos veremos en otra ocasión, por hoy me marcho—, dijo algo alto y con una breve carcajada, tomando el móvil entre manos, corroborando el número, —bye, bye… see you later, Remy!—, dijo justo antes de tocar el botoncito y contestar—Moshi, moshi!—, contestó en japonés, perdiéndose a través del portal.

Ya sabía que esto no sería nada divertido.


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