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Naitorēsu {Fai Fai}

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Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Mar 14, 2014 11:41 pm



Naitorēsu

Carreras Nocturnas


Estadio de Atletismo de la SNa.
Pista de atletismo.
05:47 pm.

Poco a poco se encontraba sumido en la rutina, en el horario de un hombre que se debatía entre la adolescencia y el mundo de los “adultos”, que intentaba no aburrirse entre tantas cosas triviales y faltas de emoción. Los papeles no tenían nada de eso y, últimamente, él tampoco.

Luego de pasar la tarde corriendo los cuatrocientos metros una y otra vez para el entrenador, estaba en libertad, fuera de ataduras, en la solitaria pista de atletismo y bajo un cielo que acababa de caer en el ocaso y, posteriormente, en esa temprana noche que tanto le agradaba; caracterizada por las estrellas que, de a poco, comenzaban a encapotarse, como esa Luna que ahora brillaba en cuarto creciente. Ya pronto sería el equinoccio de primavera, lo que quería decir que, dentro de unos días, estaría pernotando felizmente entre las azoteas más indicadas del campus para ser participe de aquel evento que transcurriría en su amor platónico. El cielo.

Aquella podía ser una forma muy cursi de pensar si venía de un tipo como él, pero… ¿a quién le importaba lo que podían o no pensar otros?, ese día se había cerciorado de dejar el aspecto bastante claro. Entre sus clases de cálculo, astrofísica e historia de la astronomía, donde una ponencia imprevista sacó a relucir sus dotes de manejo de masas, en la elocuencia y las palabras, bueno. Un hombre tenía sus cosas picantes y aquello que endulzaba todo, ¿no?

Sonrió sin poder evitarlo a sacarse la chaqueta que llevaba. Había dado algunas vueltas para volver a calentar su cuerpo, solo trotando, y, al dejar su pecho descubierto, pudo sentir inmediatamente esa fría brisa entre el invierno y a primavera que tanto caracterizaba a esta ciudad, lo sabía porque corría a esa hora casi todas las noches. El reto de hoy: cuarenta vueltas al óvalo en menos de cincuenta minutos. Ya lo había hecho antes, pero era divertido luego de un descanso.

Estiró los brazos, calistenia de último momento y miró el anillo en su mano izquierda.

Por amor a la familia… media universidad cree que le soy infiel a alguna esposa—, soltó una risilla para inhalar y darle alguna vuela a la argolla, de color dorado y bajo relieve. Parecía una argolla de matrimonio, y lo era. Matrimonio eterno y leal con la familia.

Comenzó a caminar hasta la línea de partida, por eso algunas chicas y chicos veían más excitante estar con él alguna noche, pero jamás serían  complacidos. Respiró hondo y se plantó detrás de la línea de salida, ajustando el cronometro en su muñeca. Pasó la zurda por su cuello y jugando con las placas en su cuello chascó con la lengua, encendió el cronómetro y, en menos de una décima, se arrancó a correr.

Claro, era un hermoso paisaje, digno de cualquier amante de la noche, en la soledad de su carrera y algún que otro bullicio aislado; pero, para él, para Shi L’Jon, solo estaba la pista, esa que, como muchas cosas, tenía un gran papel en su vida y representaba mucho más de o que otros creían. Allí se sentía un hombre libre: no habían reuniones, viajes de negocios imprevistos, sesiones maratónicas, entrenamientos sin sentido, clases innecesarias o personas interesadas que solo le querían por el peso de todos sus nombres y apellidos, que le adulaban con el afán de obtener algún beneficio para su familia.

¡Vamos!, nadie tenía que decirle que era un hombre guapo y que su personalidad abstracta lo hacía sexy, eso ya lo sabía desde hacía tiempo, ¡pero no!, todo el mundo siempre se empeñaba en hacer resaltar las que ellos pensaban eran las mejores características de él como persona.

Los músculos y el físico, incluso la personalidad, no eran ni representaban nada interesante cuando se hallaban en una mente floja, estúpida, creída y que poco sabía de la vida, de la cultura, del mundo.

Se encargó de controlar su respiración mientras terminaba el primer quinteto de vueltas. Dos mil metros en algo menos de cuatro minutos y cincuenta segundos. No estaba mal, pero debía bajar un par de segundos si quería que correr más de media hora valiera la pena.

Encerrado en pensamientos inútiles no podría hacer nada, tal vez por eso, y solo por eso, decidió dejar de lado a ese Hei que le veía al lado de sus cosas y su bolso, incluso los sonidos de los alrededores, de su mente, sus propias distracciones.

No era dejar la mente en blanco, era concentrarse en un solo punto. Lo que era importante ahora.


▲ Vestimenta -1º-
▲ Ambiente



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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Dom Mar 16, 2014 7:48 pm

-Ya no eres necesario.-
Esas fueron las fulminantes palabras que la pelirosa le dedicó al muchacho que la miraba perplejo desde la entrada de su habitación, con un ramo de rojas rozas y cara de no haber terminado de asimilar lo que salía por los labios de la fémina. Fai Fai, por su parte, mantenía una sonrisa inocente, darle mayores explicaciones no era algo por lo que debiera preocuparse, pero le incomodaba que el hombre se quedase allí, estancado y solo balbuceando cosas que, de una manera u otra, no le interesaban. Finalmente decidió cerrarle la puerta en la cara y centrarse en sus asuntos vespertinos, como era acostumbrado. 

Su rosado y esponjoso cabello flotaba desordenado en ese momento, era tan temprano en la mañana que no había tenido tiempo para arreglarlo, y no podía encontrar su neceser por ningún lado. Infló una mejilla, la habitación estaba hecha un asco, al menos lo suyo se encontraba esparcido por todos lados, de tal manera que si encontraba a una persona entre las montañas de ropa y maquillaje por el piso, no le sorprendería -Tsk, limpiaré luego.- Pensó mientras amarraba todo en una coleta desordenada, aún ligeramente mojado por la ducha que se acababa de dar, y se calzaba el uniforme de gimnasia. Era una leopardina negra, la polera blanca y las zapatillas del mismo color. Se dio un rápido vistazo al espejo y salió trotando por los pasillos.

Llegó hasta la pista de atletismo, cogió 'prestada' una botella de agua de algún chico que la miraba embobado, y se dispuso a hacer flexiones. No era extraño encontrar a Fai Fai sumida en los deportes a esa hora, después de todo la capitana de las porristas debía estar siempre en forma, tampoco era extraño ver a su pequeño club de fans en el gimnasio, esperando su aparición, pero ese día la chica decidió practicar al intemperie. Después de todo era demasiado consciente de las miradas que le dedicaban, y aunque tenía una actitud coqueta con la mayoría, raramente hablaba con alguien que no fuera muy cercano a ella. No porque no quisiera, más bien, porque no sabía como entablar una conversación con los demás.

Suspiró, mientras alargaba su pierna izquierda al punto de sentir un ligero tirón al nivel de su cadera, y así hasta llevarla a su punto máximo de elongación. Fácilmente podía tocar su frente con su tobillo, incluso con la pierna completamente recta. Sin embargo estaba sumida en sus pensamientos, siguiendo el hilo de ideas, no entendía el porque de su popularidad ¿Por ser la líder de las porristas? ¿Por su padre? ¿Por qué, si realmente nadie habría mantenido una conversación con ella? Pero siempre estaba en fiestas, dando una o dos palabras a los demás, y los chicos con los que había 'estado', bueno, con ellos no era realmente necesario hablar. De todas maneras sentía que las palabras eran un estorbo, tenía poder sin tener que esforzarse realmente, y eso le gustaba; No le importaba mantener relaciones, la vida ya le había enseñado que los lazos se rompían con el rasguño de una mosca. Una sonrisa se plantó nuevamente en sus labios mientras apoyaba las manos en el pasto, y sus piernas flotaban en el aire. 

Fueron tres perfectas vueltas seguidas, y un salto mortal, cuando una chica de un curso menor se interpuso en su camino, obligando a la pelirosada a 'esquivarla', dando otro gran mortal de lado, entrando sin querer a las pistas. Podía sentir su cuerpo estrellándose contra el duro suelo de la pista en cualquier momento, sin embargo fue algo más 'blando' lo que recibió el impacto, lo que la confundió. Miró bajo su cuerpo, solo para notar que estaba sentada a horcajadas sobre un chico de cabello negro, al cual había derribado -¡Lo siento mucho! Fue un accidente, realmente- Se disculpaba mientras agitaba las manos y sus mejillas se teñían de rojo, aún así no reaccionó a levantarse.

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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Mar 17, 2014 2:51 pm



Estadio de Atletismo de la SNa.
Pista de atletismo.
06:31 pm.

En comparación con muchas veces, hoy decía sentirse bien animado y con nada de ataduras para realizar su recorrido. Ya eran treinta vueltas y, al final de la treintena, de pisar la línea, miró el reloj en completa calma; llevaba ya algo más de doce kilómetros y un excelente tiempo, por encima de los treinta y cinco minutos, sí… no estaba mal, le faltaban apenas cuatro kilómetros y tenía un colchón de quince minutos, estaba claro que podía llegar, y eso era lo más aburrido de todo. Ahora solo debía mantener el ritmo, pero… tal vez podía plantarse un reto.

Exhaló apretando algo su corrida, acelerando lo que podía parecer solo un metro a segundo. Su record en los dieciséis kilómetros era de cuarenta y ocho minutos con cincuenta segundos y algunas milésimas. Tal vez necesitaba correr la media maratón, eran cinco kilómetros más, sin embargo, eso lo haría después, otro día, otra noche. Ahora, al terminar con esto, daría unas vueltas caminando o trotando y se metería al césped para practicar algo de acrobacias de parkour. Estaba lejos, mas nadie sabía cuando su ayuda sería requerida o su familia le llamaría para tomar el control de algo. Ellos eran así, tan imprevistos.

De nuevo dejó todo de lado para seguir corriendo. Al mover su cuerpo se sintió presionado, ya estaba sudado desde los cabellos hasta sus piernas, sus brazos que eran completamente coordinados, desde delante hacia atrás; su pecho, su respiración, acelerada, pero controlada, que bajaba de un momento a otro, iniciando por la inhalación por la nariz y la exhalación sorda por la boca, sin hablar, eso solo haría daño.

Sus ojos, de un azul cobalto vivo y claro, casi chillón de día, marcados al frente, sin prestar atención a nada más que a la pista, a mantener su carril y concentrarse en lo que estaba haciendo. Giro treinta y tres y estaba logrando su acometida chispeante de los últimos diez vicios.

No dejaba de moverse a eso de cuatro vueltas al final, menos de mil seiscientos metros. Se sacó el sudor del rostro, no podía hidratarse más, para nada, eso solo haría decaer su ritmo terriblemente. Apretó las mandíbulas llegando a los dos últimos giros, a partir de ahora haría un remate con todo lo que tenían sus piernas, sin pensar en nada más que moverse hacia adelante, sin chistar ni pensar en la velocidad, solo en que necesitaba esto, quizás, para calmar ese ligero malestar que comenzaba a manifestarse en la parte traerá de su cerebro.

Y, de un segundo a otro, mientras se había paso a la recta para enmarcar su último giro, sintió como era empujado a algo, succionado y, sin poder controlarlo –pues todo su ser estaba centrado solo en correr- perfiló sus propios pies cayendo en diagonal, sus rodillas tocando el suelo y siguiendo hacia adelante, hasta que su pecho también fue presa del roce de la pista y colocó sus manos, solo para intentar detener todo aquello, y pegar un poco su frente al suelo rudo y duro, soltando un ligero quejido solo por aquello.

No tanto por el golpe, sino porque, su record, se quedaba a unos estúpidos cuatrocientos metros de distancia.

Exhaló fuertemente al momento en el que escuchó aquella especie de disculpa venir de algo, o mejor dicho, de alguien, alguien que estaba completamente estirada, sentada, sobre su ancha espalda. La voz era fina y femenina, tal vez solo por aquello decidió mantener la costura de su personalidad, de su control, además, tampoco pesaba demasiado. Mejor dicho, era bastante ligera.

Sintió un ligero ardor en la parte baja de su estómago y en una de sus rodillas, siseó un poco con la boca y volvió a exhalar.

Ya… ya señorita—, comentó con algo de decepción en su tono, intentando parar su cronómetro, pero aún estampado en el suelo, —fue un accidente, o lo que fuera… pero, ¿podría levantarse, por favor?—, le preguntó, como si necesitase un permiso real para eso, dejando caer su nariz al suelo, pegada allí, respirando el inconfundible olor a goma de zapato, y sintiendo la temperatura medianamente fría.

Porque Alki tenía aquello; sus noches eran tan frías que casi siempre era mejor dormir abrazado a alguien, la cosa es que eso no podía hacerse casi nunca, lo había intentado con Blacky, pero solo había sido golpeado sin razón aparente. Cerró los párpados por un par de segundos y sintió como las revoluciones de su corazón, su ritmo respiratorio y su esfuerzo físico, todo eso llegaba a cero.

Si sus encargados del equipo de atletismo le vieran ahora reirían o se sentirían muy indignados, tal vez le apoyarían porque… era triste haber corrido tanto y no poder terminar, especialmente por algo que, para el momento, el mismo pelinegro, Shi, consideraba como trivial.



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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Dom Mar 23, 2014 10:20 am

Habían muchas personas que se habían detenido a mirar la escena, muchos chicos con el ceño fruncido cuchicheaban sobre como su pelirosa favorita no debería de estar tan cerca de otro hombre, después de todo había algo como un 'pacto' entre el cuerpo masculino de la universidad sobre Fai Fai; Ella era de todos, y nadie podría acercarse demasiado. Claro, Sae no tenía idea de que los chicos pactaran ese tipo de cosas, pero si supiera quizás no le importaría, le gustaba ser popular y como todos parecían tan lejanos, aunque en ocasiones se sintiese sola, sabía que era lo mejor. Aún así, y en esa situación tan incómoda, el ser observada no le gustaba para nada, así que dedicó una mirada asesina a sus espaldas, provocando que los curiosos se dispersaran de buena manera. 

Se levantó de la espalda del chico, y antes de decir algo más, o pedir disculpas nuevamente, observó las condiciones en las que se encontraba su ropa de gimnasia, ajustó la parte inferior del leotardo -por no decir que se aseguró de que no se viera su trasero-, planchó la polera blanca con las manos, sacudiendo el polvo, y volvió a atar su cabello. Las palmas de sus manos tenían dos raspones que le provocó el haber saltado en la zona de tierra, y estaban sangrando. Hizo un gesto de desaprobación, un puchero e infló una mejilla, odiaba que su piel se dañase, por más mínimo que fuera.

Suspiró, lo mejor sería que se fuese a su habitación y se pusiera una de los parches de Hello Kitty que tenía sobre su mesa de noche ¿Sobre la mesa de noche? O quizás en el ropero, como estaban las cosas encontrar una caja de banditas no sería un trabajo sencillo. Chasqueó la lengua, tendría que limpiar. 

Volvió su vista al muchacho mientras se inclinaba, dejando que el cabello rosado cubriera parte de su rostro, juntó las manos en la altura de sus muslos -¡Realmente lo siento! Te compensaré de alguna manera ¿Estás herido? N-no fue mi intención, de verdad- Se disculpó de nuevo.

Su voz era amable, cálida y bastante femenina, sin llegar a ser chillona, cuando volvió a enderezarse puso sus manos sobre su boca en un gesto ingenuo, bastante 'moe', mientras que sus pechos rebotaban bajo la tela blanca de su playera. Era adorable, Fai Fai siempre había una muchacha conocida por ser dulce y amable, pero no sabían que era solo show. Ella en verdad era una muchacha manipuladora al punto de distorsionar totalmente su personalidad para poder conseguir lo que quisiera, después de todo, cuando la gente te ama hace lo que sea por ti.  

-¿Qué tal si te invito un refresco o algo? En verdad, siento que debo compensarte de alguna manera- Hizo nuevamente un puchero y miró al piso, un sonrojo se apoderaba de sus mejillas, esa reacción que sabía controlar tan bien, solo le bastaba con pensar en ciertas cosas para que su piel cambiara de tonos.

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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Mar 23, 2014 4:14 pm

Al sentir la ligereza del peso colarse fuera de su espalda y respiró calmado. No iba a ser un torpe exagerado con eso, pero era lo que era y ya, lo supo al poder mover sus brazos para colocarse de rodillas y, al segundo siguiente, arrepentirse enormemente de ello volviendo a acomodar su postura para apoyar el peso en la rodilla derecha, mirando, al erguirse un poco, como había una especie de quemadura de roce en sus abdominales.

Bueno… si quedaban cicatrices –cosa que dudaba- se iban a ver realmente geniales; eso acompañando de la que seguro quedaría sobre su rodilla izquierda, la cual sangraba un poco, y se veía feo, pero no era nada que le fuera a matar, tan solo ardía.

Gracias—, susurró, sin esperar a saber si estaba siendo escuchado o no, no se iba a morir.

Se sentó de nalgas al suelo, después de todo la pista estaba algo abandonada, salvo por esa muchacha que, justo ahora, podía ver de mejor manera: ella era de cabellos rosas –quien sabía si natural o artificial- y contextura delgada, pero ya le parecía haberla visto antes, claro… en alguna parte, en algún momento. Pero de seguro no era para nada importante, si fuese así, le conocería, claro está.

Tocó su abdomen, desnudo y completamente enrojecido, aún un poco dejado de el agite de correr tanto; su palma izquierda tocó aquello y se recordó que en su bolso había un pequeño kit de primeros auxilios con el que, prácticamente, dormía, pero, fue algo sacado de onda por esas palabras que escuchó, las cuales le llevaron a alzar la cabeza, encontrando una silueta en pose de disculpa.

Mas… algo andaba mal.

Eso lo confirmaron sus cejas, arqueándose un poco, dando pie a la duda de lo que su mente maquinaba por completo; ¿acaso le estaban viendo cara de idiota o algo parecido?, ya le parecía raro haber visto a esos pubertos –que eran mayores que él, pero ya qué- corretear a los lados y mirarle de forma asesina por… ¿lo qué había pasado?, ni que fuera el trasero del Emperador el que le cayó encima.

Sin embargo, podía dejar eso de lado y concentrarse en esas palabras que, fácilmente, podría traducir en una máscara; era así, un falso tono de amabilidad y calidez, acompasado perfectamente en esa femineidad. Vaya… era divertido encontrarse a alguien así: alguien que hacía algo muy parecido a lo que él mismo llevaba a cabo a diario.

Carraspeó un poco, hasta le parecía demasiado descarado todo este teatro, ¿acaso ella hacía esto con todo mundo?, bueno, si era así… los tipos con quienes solía estar, o las chicas, eran unos idiotas completos o… estaban ciegos en el mundo de conseguir algo.

Entonces, simplemente negó con la cabeza.

No se preocupe, señorita, estoy bien—, dijo con tono normal, alzando su cuerpo para levantarse en vertical, sacudiendo su pantalón y  sus cabellos justo después, —pero… me parece que si puede hacer algo por mí—, ya con más calma dio un paso al frente.

El contraste de alturas le permitía verle de mejor manera ahora. Bueno… era eso o, según sus cálculos mentales, los más de treinta y tantos centímetros que le sacaba.

Déjeme curar esa rodilla y…—, hizo una pausa, quizás buscando las completas palabras correctas, —no me vea cara de idiota, señorita—, sonrió de una forma un tanto pícara, dedicada completamente a esa dama, pero con suma malicia que, de alguna forma, sabía que le hacía ver sexy.

Al diablo, estaba decepcionado por no poder terminar su carrera de dieciséis kilómetros, así que… podría ser malo y retener un poco a esa pequeña fémina que controlaba tanto sus reacciones y sus condiciones, tanto anímicas, como tonos y gestos, al hablar con su persona y, si lo había hecho con él, lo haría con todo mundo por acá.

Era simple cosa de sentido común.



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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Vie Abr 18, 2014 7:10 pm

Los ojos de la chica pasaron de ser dulces a tan filosos como los de una serpiente, mientras una sonrisa irónica se plantaba en su cara. La habían descubierto, y eso le causaba cierto interés, nunca nadie había intentado ver debajo de su máscara de chica dulce, pero también la obligaba a estar alerta, totalmente a la defensiva. No podía confiar en que él no hiciera algo al respecto, aunque bien podría darle igual -No sé de que habla, senpai, mis intenciones han sido completamente honestas- Murmuró, mientras ladeaba la cabeza, dejando que un mechón de cabello se saliera de su lugar y deslizara sobre su mejilla.

La gente a su lado seguía mirando, por lo que Fai Fai no se podía permitir ser expuesta en esos momentos. Su estatus social, si lo perdía, sería simplemente horrible. Para la pelirosada, y para toda su familia, lo más importante era la jerarquía social, el dinero, el poder, así como para manipular a las personas y obtener todo lo que se quisiera, y ella sabía perfectamente donde presionar para que los demás fueran ciegos esclavos a sus deseos. Lo sabía porque ella había vivido, también, el lado sumiso del mundo, el pobre y callado, las amigas de su madre eran claros ejemplos de que podía pisar a ese tipo de mujeres y a nadie realmente le importaría, aunque su propia madre nunca lo fue, ella nunca se doblegó ante nadie.

Sacudió la cabeza, no quería pensar en su madre ni en su padre ni en nadie, solo debía concentrarse en no ser desheredada o terminaría casándose con quien sabe quien, y definitivamente ella no estaba dispuesta a compartir el dinero de las empresas Sae con nadie, menos con un prometido salido de la nada con el que querían casarla.

Volvió la mirada al muchacho que había 'atropellado' con angustia fingida  y se mordió el labio, mientras juntaba sus dedos frente a su cara, específicamente cubriendo su boca. Daba el aspecto de un conejito malherido, o un animal pequeño que busca refugio, pero era puro acto, él lo sabía, pero la gente, no, así que tenía que permanecer así -Si senpai quiere curar mi rodilla, yo estaría realmente feliz- Murmuró mientras daba un paso para acercarse, jugueteando con sus manos -Aún así, me gustaría poder invitarle un té y estar a solas, para hablar, senpaai- Cuando dijo 'para hablar', arrastró las letras y le dedicó una significativa sonrisa, rompiendo todo lo dulce del ambiente.

Necesitaba negociar con él o simplemente pedirle que no se interpusiera en su camino, no sería bueno para ella que alguien tan perceptivo estuviera populando a su lado, tarde o temprano ese tipo de personas terminaban usando tus debilidades en tu contra, y lo mejor era alejarlo ahora que no podía probar nada contra ella.

Las miradas de los chicos no se hicieron esperar, porque Fai Fai había movido una mano para que le trajeran su bolso y la botella de agua, de la que bebió un poco. Agradeció al chico y se pegó al brazo del pelinegro, mientras le sonreía -Por cierto, mis intenciones han sido realmente honestas en todo momento- Repitió lo anterior, apoyando su cabeza en el brazo y luego alzando la mirada hasta toparse con la de él -Y honestamente digo, que no tengo buenas intenciones- Declaró finalmente, para luego preguntar un ''¿Vamos?'' de vuelta con el aspecto inocente que le gustaba traer.

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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Sáb Abr 19, 2014 9:24 pm


«Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas»

De alguna forma esa frase, salida directamente de los libros de Joane Rowling, se le vino a la mente cual perturbador avance en el Mapa del Merodeador. Lo captó sin ninguna sorpresa al mirar el filo de unos ojos achicarse a tal punto de que se preguntaba como no había muerto con aquello, pero fue fugaz, tanto como poder notar sus alrededores.

Exhaló, simplemente no le agradaba este tipo de personas.

A parte, la muchacha había utilizado el honorífico de “senpai” que, para un japonés denotaba algo que, en absoluto, no estaba dando a entender ella, el término llevaba respeto, o al menos para él, en los tiempos en los que hizo su vida en el Imperio del Sol Naciente, fue de esa forma. Una intachable infancia que murió entrada la pubertad.

Sus cobaltos orbes se achicaron cuando detectó el fondo y la forma del lugar dónde se había metido, incluso escucharle hablar pretendiendo una cosa y enseñando otra le resultaba completamente aburrido, pero al mismo tiempo con una fascinación que ignoraba. No adoraba este tipo de comportamientos, si ella estudiaba aquí podría ser de esas típicas muchachas que creían tener el mundo en sus manos, que se guiaban por las apariencias.

Y… ¿no era para él así de alguna manera?

Se negó a sí mismo tras decir aquello, él era como era: un adolescente al que no le importaba interesarse en alguien si le gustaba, hablar, fingir, ligar y hacer de las más grandes tonterías, pero de fondo también tenía que ser así: una máscara.

Le repasó en gestos y chascó con la lengua al ser presa de los ojos de los alrededores. Estaba acostumbrado a ser visto por los hombres, algunos gustaban de su cuerpo y otros simplemente querían verle caer por andar con esta o aquella chica sin legar a nada, lo normal, pero, ahora, el pelinegro presentía que sentían un poco de rencor hacia su persona, algo así como “¿es en serio, ella?”, era lo que su mente, lo que Hei, le transmitía.

Pero, ¿qué importa?, él no comía de nadie más que de su propio bolsillo.

Entrecerró aún más su mirar cuando uno de los chicos le traía el bolso y todo a la damita de cabellos grises, vaya, eso sí que no se lo esperaba, era curioso darse cuenta de que en este planeta podían existir tal clase de idiotas sin sentido. En fin, ellos eran los incompetentes, era como la ley de la vida o algo por el etilo.

Sintió como se le pegaba al brazo, sin pleno permiso, y retorcía sus palabras, claramente Shi no era idiota, obviamente sabía que no tenía buenas intenciones, pero, ¿qué acaso tenía algo que ver eso con él?, si más bien el muchacho solo deseaba haber podido terminar su carrera con todos los metros y centímetros correspondientes.

Se encontró con sus ojos, violáceos al parecer, mientras confrontaba un pequeño deje de interés que le nacía desde lo más profundo porque, de cierta forma, acababa de ser vilmente provocado por una muchacha que medía, más o menos, de treinta a cuarenta centímetros menos que él. Bufó por lo bajo, cosas de la vida.

¿Existe una razón para tratar conmigo sus malas intenciones, señorita?—, cuestionó, conservando cierto tono de persuasión y un aire caballeresco, de esos que tenía siempre que conocía alguien… así.

Pero, él no se separó ni mucho menos, en contra de esos ojos asesinos que parecían mostrarle los otros presentes en la pista caminó junto a ella, no sin antes guiarle hasta donde él mismo había colocado sus pertenencias antes. Tomó el bolso con todas sus cosas y lo terció, aún así, en pantalones cortos y con el torso descubierto en medio de una noche de brisa fría, siendo guiado por una mujer que, a pesar de llamarle senpai, podría ser mayor que él.

Entonces… ya que ah añadido otro pecado a la lista de cosas por las que algún día los hombres de esta universidad me quemarán vivo…—, filosofó por un instante para hacer una pausa breve, — ¿a dónde me llevará la señorita?—, cuestionó como si de un profeta inocente se tratase.

Aunque bien sabía el varón que de eso tenía muy poco y, sin embargo, a pesar de que deseaba muchas cosas menos caer en esta situación un tanto, ¿extraña quizás?, no, más bien creada por el simple hecho de que él, como hombre, no había caído en una imitación tan pobre y careciente de sentido de parte de esa dama que le llevaba del brazo.





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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Lun Abr 21, 2014 2:20 pm

La pelirosa sonrió de medio labio mientras caminaba junto al hombre, aferrada de su brazo, con el bolso colgando del hombro contrario. Fai Fai no era realmente del tipo de chica que daba explicaciones, sin embargo tendría que hacerlo en algún punto, porque llevarse a un hombre semidesnudo por la cancha no era tan bien visto por la gente a su alrededor, por más poco que a ella le pudiera importar una persona con el torso y las piernas al desnudo, como si no hubiese visto a nadie sin ropa en su vida. Era natural, después de todo su madre había sido una prostituta, y para la chica ese tipo de cosas se llevaban en la sangre, por más que pensara si estaba mal o bien, con lo que se nace se nace, y estaría maldita con ello por el resto de su vida, esa pequeña parte de su progenitora.

Soltó el brazo del muchacho y sacó de su bolso un hoddie rosado, con orejas de gato y estampado de patitas felinas en el pecho. Le quedaba enorme, y era tan lindo que casi parecía de otra persona, porque vamos ¿Qué tipo de muchacha, tan peligrosa, usaba esa ropa? Las cosas rosadas y adorables le encantaban, pero era demasiado orgullosa como para admitirlo. Una vez se aseguró que no había nadie alrededor, se sentó en el piso, llevando las rodillas a su pecho y abrazándolas. Lo había arrastrádo tras unas gradas, así que estaban más o menos en privado.

Miró el suelo frente a ella, y luego al chico, para que tomara asiento -Por cierto, me llamo Sae Fai Fai, pero puedes llamarte Fai, o como gustes- Se presentó con desinterés, mientras jugaba con sus dedos, sin mirarlo a los ojos. Estaba formulado una propuesta, o un discurso, o algo que fuera a ser efectivo en su siguiente petición, no estaba segura de que debía decir, pero sabía que debía decir algo o las cosas podrían ir mal, para ella.

-Realmente, me gustaría que no me llamaras- Murmuró con el rostro serio, ahora sus ojos se posaban con inquietud sobre los azules, con cierta actitud demandante -Me gustaría que no comentes a nadie que has hablado conmigo, por si algún chico te pregunta, y sé que los que estuvieron en la cancha lo harán, no digas nada.- Se dio impulso para adelante, quedando afirmada de sus rodillas y manos en el piso, mientras analizaba el semblante ajeno con detenimiento. El gorro con orejas de gato le cubrió la frente y parte de las cejas, le quedaba, al igual que todo el atuendo, algo grande.

-No estoy pidiendo que lo hagas gratis, solo dirémos que fue un accidente, y yo diré que eres un muchacho amable y hablaré muy bien de ti a quien quieras, y tu dirás que yo soy una chica adorable ¿Sí? A d o r a b l e- Arrastró las palabras, gesticulando de manera exagerada, mientras se mantenía en su posición -Y este será nuestro último encuentro, fue un placer hacer negocios, querido- Finiquitó con una sonrisa felina, y una mirada nuevamente filosa.

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Re: Naitorēsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Abr 21, 2014 9:21 pm


Simplemente le siguió el juego mientras caminaban, de alguna forma le parecía haber visto a esta chica antes, pero no podía asociarla con nada, eso quería decir que jamás le había puesto un mote, y eso volvía a traducirse en que al menos para él, no había resultado en algo importante. Su mente era así de terca en cuando a los motes se trataba, si no había, simplemente se reciclaba junto a la información técnica que abundaba en su cerebro medianamente maltrecho.
 
Le siguió hasta que llegaron a la parte baja de algunas gradas, un perfecto sitio para habar en privado, si era donde podía fácilmente encontrar a parejas de cualquier índole haciendo sus cosas, sus cochinadas cuando suponías que las habitaciones estaban ocupadas para eso. Solo cerró sus ojos un instante y exhaló, no andaba de hermosos humores como ara escuchar a alguien quejarse sobre su cara, e incuso cuando le vio colocarse aquel suéter simplemente le miró raro.
 
Bien, la señorita tenía dos personalidades, eso la hacía quizás un poco, muy poco, más interesante para alguien con complejo de observador como él.
 
Pero aún no legaban a un punto interesante.
 
Le vio sentarse en el piso y, sin embargo, él permaneció en pie, mas mirándole, esperando a ver si tenía algo para decir que justificara el hecho de haberle sacado de las pistas después de hacerle caer.
 
«Sae Fai Fai»
 
El nombre resonó en su mente, no conocía la pila, pero el apellido, de alguna manera, lograba hacérsele conocido de alguna parte. Ya investigaría más tarde porque tenía esa clase de curiosidad sobre el apellido que, por razonamiento obvio, era de origen chino.
 
Entonces, luego de escucharle hablar sobre miles de cosas sobre todo lo que debía o no decir para ayudarle a ella a mantener su estatus de quien-sabe-qué cosa, entrecerró los párpados y fijó sus orbes cobalto en ella, con cierto detenimiento y, tal vez, un poco de molestia disfrazada.
 
Bueno, señorita—, apuntó, realmente no se le daba eso de llamar a la gente por su nombre y mucho menos tenía ganas de colocarle algún mote, —yo soy Shi L’Jon—, continuó con una presentación más que fugaz.
 
Entonces acomodó su bolso con cierta figura y exhaló, llevando su mano izquierda hasta sus cabellos y alborotándolos un poco, solo para calmar sus preciosas y brillantes ideas repentinas sobre lo que podía o no decir en momentos como este. Mejor dicho, lo que era adecuado y no profesar frente a una dama de sus características medianamente singulares.
 
En un principio... no me interesa llamarle, tampoco contestar a nadie, si fue un accidente o no, no es asunto suyo— pausó su hablar que, hasta ahora, había mostrado un todo completamente centrado y sereno, —y, sinceramente, tampoco me importa si usted es adorable o todo lo que quiera, o si, por otra parte, las personas de esta universidad piensan que soy o no amable… después de todo no tengo esa clase de reputación—, le contestó sin más y con algo de desinterés.
 
Ella estaba siendo superficial, y a él no le gustaba tratar con personas que simplemente se preocupaban al cien por ciento de sus horas sobre lo que otros pensasen de ella, incuso si era por dinero o poder, él vivía algo similar, pero poco a poco le importaba nada lo que otros dijeran.
 
Dio un paso atrás y ladeó ligeramente su cabeza, conservando una postura conservadora.
 
Así que, si ellos preguntan simplemente los ignoraré, y usted… puede decir lo que quiera sobre mí, a fin de cuentas eso importa poco—, fue tajante y, tal vez, muy rudo, en su hablar, —so… see you—, saludó con la mano y se dio la vuelta, dispuesto a marcharse.
 
Respiró hondo al dar los primeros pasos, pero luego se detuvo.
 
Aunque… déjeme decirle algo antes de irme—, permaneció inmóvil, por un momento, y no volteó, —debería dejar de pensar en lo que dicen los demás, no lo sé, así podría ser más divertido si nos volvemos a encontrar—, y continuó sus pasos de forma lenta, para lograr en su momento salir del área de las gradas.
 
Realmente había un toque poético en todo esto, sería más interesante si ella pudiera quitarse eso de dar sus órdenes, pero, de alguna extraña forma, se había sentido inquieto por la muchacha, un poco curioso por ella y su forma de ser tan calcada, pero a la vez tan diferente a la que mostraban otras muchachitas de este campus.
 
Volvió a rascar su cabeza y miró a Hei, estaba pensando demasiado.
 
 



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