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Mensaje por Fai Fai Sae el Lun Abr 21, 2014 9:55 pm

||Secadoras, 16:20 pm, lunes. ||

Se removía ansiosa en la silla, la bandeja repleta de comida frente a ella y sus compañeras de club a su lado, que la miraban cada tanto para comprobar que diera un bocado, pero Fai se limitaba a remover el plato con el tenedor, simulando. Desde las cinco de la tarde del día anterior no había probado bocado alguno, y aquella sopa de fideos se había ido de su cuerpo hace mucho, cuando le llegó el remordimiento y las palabras de la nueva esposa de su padre le pesaron sobre los hombros. Xiau era una gimnasta olímpica, un ejemplo a seguir para la pelirosa, y le había dicho, sin descaro ni detenerse a pensar ''¿Dices que eres porrista? Linda, con esa grasa, dudo que encuentres marido''. Y sabía que no debía importarle, pero no pudo evitarlo, le había dado en una fibra sensible ¡Ni siquiera le interesaba lo del marido! Pero una gimnasta olímpica le había dicho que estaba gorda, entonces, debía bajar esos kilos extras que juntó en invierno.

Ah, miren, si es la gatita anoréxica ¿Prefieres comer pescado, zorra?— Ni bien escuchó la voz que provenía de sus espaldas, se dio vuelta con el ceño fruncido y los puños apretados. No estaba de humor para eso, no tenía energía ni tiempo para eso, sin embargo sus compañeras saltaron a defenderlas.

Chicas no peleen— Murmuró sin éxito, pues nadie la había escuchado. Empezó a mirar la escena con desaire, cuando notó como un vaso de agua volaba en dirección de una de sus amigas, el vaso de agua que debía de ser para ella, porque las que las estaban molestando eran, claramente, el tipo de mujer que odiaba al tipo de mujer que era Fai.

La pelirosa, en un ágil movimiento, se puso frente al líquido y recibió el impacto por la chica, quien la miraba con sorpresa. Silencio, todo quedó en silencio. Miró su blusa empapada, y volvió a alzar la mirada, con su amable y cálido rostro, a ver si así podía librarse de la batalla campal que se formaría si respondía en esos momentos ¿Y responder con qué? Si lanzaba un golpe seguro se caería.

Muchachas, no es bueno que jueguen así— Su equipo captó la indirecta, y enseguida volvieron a lo suyo, mientras que el menudo cuerpo de la capitán de las porristas seguía frente al grupo de estudiantes iracunas y enfadadas que habían armado el alboroto —No vuelvan a tocar a mis amigas, linditas, que si me entero de que les han hecho daño, les quemo la casa— Gruiñó un ojo divertida, mientras tomaba su bandeja y la dejaba a la basura. No comió nada después de todo.

Marchó a la lavandería, la cual nunca estaba tan llena los días de semana, y agradeció que fuera lunes. Se encaminó hasta ella ocultándose de todo ser que pasara por el campus, no quería que nadie la viera en tan deplorable estado, ojeroza, pálida, mojada, con la mirada perdida, un asco. Mordió su labio inferior mientras se recriminaba por haber sido descuidada, la falda y la bandita de Hello Kitty que llevaba en la rodilla, luego del accidente de las pistas, también se habían mojado, pero no mucho.

Abrió la puerta de la lavandería y agradeció al cielo porque estuviera vacía. Se sacó la blusa y la dejó en una de las secadoras, mientras cubría su desnudo torso con una toalla. Observó su abdomen por unos segundos y se sentó en el piso, en posición fetal. No tenía ánimos ni para gritar, ni para nada, y si alguien llegaba a entrar, tenía que volver a poner cara de 'soy adorable, soy fuerte, todo está bien para mí porque mi vida es jodidamente perfecta, y la tuya no.'

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Abr 22, 2014 12:56 pm



▲ Food ▼

W: Fai Fai Sae | In: Lavandería | 04:22 pm
Vestimenta


Hoy había sido un día duro, vaya que si… se había levantado a las cinco de la mañana para correr, hacer su rutina de ejercicios, cocinar, darse un baño y arreglarse para ir a sus clases de la mañana, lo normal… el cálculo era una cosa bastante interesante, especialmente por el simple hecho de que ya había aprobado la materia y solo estaba allí por la asistencia, la mayoría lo estaban.

Luego del cálculo había visto historia y había salido a cocinar el almuerzo parar irse a entrenar con los miembros del equipo de atletismo. Se sentía bastante bien mantener la forma, era complejo, a veces entrenaba artes marciales o sereno parkour, pero correr le daba una libertad que incluso ahora no lograba comprender por completo, una que podría, tal vez, rivalizar con lo que sentía hacia el cielo y las estrellas.

Un mundo completamente desconocido.

A eso de las tres, y ya acabado su entrenamiento, fue a su cuarto para adelantar algunos pedidos de su madre, solo llenar formas para esta o aquella campaña a donde ella quería que él fuera como representante. Para el mes siguiente todo sería agitación y eso, de cierta forma le quedaba como anillo al dedo, amaba enfrentar desafíos.

Aquello o le tomó mucho, salvo por el hecho de tener que poner su nombre completo en todas las hojas, así que, al mirar su cesta de ropa, se dio cuenta de que no podía dejarlo para después. Ya había enviado gran parte de su ropa a la tintorería, esa que necesitaba un ligero cuidado especial para que durase más, pero, lo que eran franelas y aquellas prendas que usaba a la hora de entrenar, esas les gustaba lavarlas él mismo o, mejor dicho, llevarlas a lavar él mismo.

Así que, sin más preámbulo, se vistió de forma más ligera, tomó un bolso y dobló toda la ropa para meterla dentro de el, lo cerró, se colocó los audífonos mientras buscaba alguna canción en su teléfono móvil y abandonó el cuarto, no sin antes cerrarlo con llave, no había visto a sus compañeros de habitación, pero suponía que ya llegarían.

Su caminar por el campus fue de lo más común, últimamente algunos chicos andaban hablado de el de una forma tan perceptible que hasta le daba risa, pero estaba acostumbrado, en esta universidad muchos hablaban de él porque andaba con chicas a cada rato, o porque se llevaba bien con este chico o aquel, eran unos idiotas que no sabían aprovechar la vida universitaria que se iba tan fugazmente como la nada.

Llegó a la lavandería y, a pesar de todo, no se sorprendió en encontrar el escritorio de la supervisora vacío, en estas semanas había sido así, pero, si era un tanto relajante encontrarse con el gran silencio del lugar, al menos estaría en paz por un rato.

Pasó y cerró tras él antes de darse cuenta del ruido proveniente de una de las máquinas secadoras y bajó el mirar hasta una figura, una muchacha que, a pesar de todo, había visto completamente antes. Exhaló y rascó su cabeza mientras daba otros pasos hacia una de las mesas para comenzar a sacar su ropa sucia.

Buenas tardes… señorita—, saludó de forma serena, lo normal, antes de volver a su tarea, tenía un audífono puesto y el otro colgando.

Sacó la ropa y eligió su maquina para encenderla, meter todo lo deportivo y echar el jabón, cerrar la tapa y activar el ciclo corto de lavado, era un orgullo de hombre al menos saber hacer eso, o algo así.

Sonrió y se sentó en una silla del lugar.

¿Se siente bien?—, preguntó solo con un poco de curiosidad.




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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Fai Fai Sae el Mar Abr 22, 2014 3:35 pm

Suspiró con pesadez cuando escuchó que la puerta se abría, inflando una mejilla. Al menos estar sentada le había ayudado a recobrar el equilibrio, pero el mal humor y cansancio seguían allí, incluso había llegado a cabecear, apunto de quedarse dormida. Supuso que no podía dormir entonces, e intentó poner su mejor sonrisa, para quien fuera que entrase y no la vieran así de alicaída.

Sin embargo, su expresión cambió al notar la cabellera negroazulina de un muchacho con el cual no debía aparentar ser un encanto, pero sí una víbora. Lanzó un bufido, no sabía cual de sus dos máscaras era más agotadora, y no tenía ganas ni ánimos para ninguna de las dos. Le hubiera gustado poder estar.. sola en su pozo de depresión y quedarse allí. Alzó la vista, mirando el cuerpo contrario —Buenos días— Saludó tajante, sin llegar a sonar hostil.

Miró la bandita de Hello Kitty en su rodilla y recordó las palabras que le había dicho. No podían más que hacerle gracia, pensaba que el muchacho tenía una mala actitud, pero imponía cierto respeto, aún así ¿No hacerle caso a los comentarios de los demás? Para la pelirosa eso era imposible, después de todo, sabía lo que influían los otros en su vida.

Apoyó la cabeza en la pared y cerró los ojos, apretando más la toalla contra su cuerpo. Grave error. Fue consciente, solo entonces, que se encontraba nada más que en ropa interior de la cintura para arriba, y él sería capaz de ver su horrible problema si la tela dejaba de ayudarla. Se sonrojó y desvió la mirada al piso, pensando que él seguramente se reiría de su problema, y entonces ella no soportaría la presión e iría directamente a vomitar lo nada que podría llegar a tener en el estómago. Es tu culpa, Fai, deberías dejar de ser tan descuidada con tu cuerpo. Las exactas palabras de su padre, suspiró nuevamente y apretó los puños, pensando que el hombre tenía razón.

Ah ¿Eh?— Fueron los sonidos que hizo cuando escuchó su pregunta, tomándola por sorpresa al estar ella sumida en sus pensamientos —Sí, estoy perfecta, gracias— Respondió intentando aparentar, realmente no sabía porque el chico le había hecho esa pregunta, después de todo, pensaba que la odiaba y simplemente la ignoraría, y para Fai, eso estaría bien ¿Tan mal se veía? Su estómago lo afirmó lanzando un estrepitente rugido. Hambre.

Quería comer algo, por poco que fuera, una ensalada ¡Un trozo de queso le bastaba! Pero la voz en su cabeza le decía que no, que no debía. Y ella siempre le hacía caso a la voz en su cabeza.

La sangre se arremolinó en sus mejillas y se mordió el labio, mirando a todos lados como desentendida del asunto —Cr-creo que mi ropa está lista, adiós— Balbuceó con torpeza, mientras se ponía de pie para ir por su blusa, pero en eso, sus fuerzas le fallaron, y volvió a caer sentada en el mismo lugar que antes. Cubrió su avergonzado rostro con ambas manos y se quedó allí, respirando hondo. Tendría que volver a intentar ponerse de pie.

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Abr 22, 2014 9:46 pm


Sinceramente hoy no era que pensase muy distinto a los siguientes días, especialmente al recibir un saludo medianamente tajante de parte de la dama de cabellos rosas. Tampoco era que su forma de pensar cambiase de un momento a otro, para nada, él era un hombre, un adolescente, terco y llevado por unos férreos principios morales autoimpuestos por cosas de la vida, por saber con quien y con quien no era conveniente tratar, con entender a quien y a quien no podría soportar por cortos o largos periodos de tiempo así que, repasando sus palabras a esta dama –las cuales recordaba a medias tintas- no se sentía mal.

Sin embargo, ella hoy no parecía ser aquella muchachita prepotente y anidada a que “se hiciera su voluntad”, no, hoy a su alrededor podía notar un cierto aire depresivo, uno que tal vez hacía contraste con el nublado cielo que se cernía sobre la universidad.

Le miró de forma bastante dudosa cuando notó que ella apretaba algo, y se dio cuenta de que no traía sino una toalla en la parte superior de su torso, más no era que él se sintiera incómodo en ese tipo de ambientes, así que solo exhaló, le veía preocupada por algo, ¿tal vez le había pasado algo a su estómago?, quién sabe, las mujeres a veces llegaban a ser muy temáticas con esas simplicidades.

Um… realmente no lo parece—, susurró al escuchar claramente la respuesta a su pregunta, le había tomado perdida en las nebulosas, lo supo por su primera reacción, pero tampoco quería hacer el entendido completamente de todos los asuntos que rodeaban aquella curiosa lavandería.

Entonces simplemente decidió concentrarse en la música, ahora escuchaba canciones en árabe para ir puliendo más el idioma al momento de viajar a los Emiratos Árabes para un proyecto de una de las compañías de la rama que aspiraba manejar, eso sería en mes y tanto y, aunque ya conocía el idioma, Shi particularmente pensaba que jamás estaba de más tomar las debidas previsiones.

Y, aún entre verificar si su acento era correcto de forma mental, o mirar a Hei con sus ojos azules taciturnos de siempre, pudo escuchar la maquina secadora detenerse y a la fémina intentar salir disparada tras una trastabillada frase, dijo intentar porque… claramente le vio caer sentada nuevamente justo de donde deseaba erguirse.

Sus reflejos reaccionaron al momento de aquel, se puso en pie, caminó hasta ella y se agachó, le vio con las manos en el rostro, claramente avergonzada y, por un instante, se preguntó si esta era la misma chica que se había encontrado en las pistas… y esto no era actuación, de alguna manera él lo sabía.

Llevó su mano hasta tocar el costado del cuello de ella, estaba un poco fría, lo cual le llevó a chascar con la lengua y, por un momento, pensar algo las cosas, aún allí, frente a ella, ligeramente hincado en el suelo y con una rodilla en “tierra”.

Por qué será que las chicas de ahora piensan que si no comen se verán mejor—, analizó en palabras, recién había escuchado un ligero sonido que, si bien pensó era del ambiente, luego de rebobinarlo, cayó en cuenta de que había sido el estómago de la dama.

Se levantó y caminó hasta su bolso, allí abrió el cierre más externo y comenzó a buscar un par de asuntos, hasta que dio con una barra de cereal, se la había dado uno de sus compañeros de entrenamiento, pero él no podía comer nada procesado, así que simplemente la había guardado.

Tome, señorita—, ofreció la barra sin importar demasiado lo que ella pudiera o no decir, —puede comerla tranquilamente, tiene unas cien calorías y le hará de soporte hasta que coma algo más pesado—, se había agachado completamente de nuevo para verle mejor, entonces entrecerró su mirar y encontró algo raro en sus propios pensamientos, —ciertamente, dudo que gane algo intentando dejar de comer—, razonó, ya se había enterado que ella practicaba el porrismo de parte de esa gente que le perseguía, —personalmente creo que está muy bien como se ve ahora, ni más ni menos—, opinó, alzando levemente los hombros, y levantándose.

Caminó hasta el otro lado del pasillo y se sentó, teniéndole de frente, pero con su espalda pegada a la pared, a manera de que no pudiera escapar comerse la barra, sino ingería algo podría hasta desmayarse allí mismo.





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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Fai Fai Sae el Mar Abr 22, 2014 10:46 pm

Tomó la barra de cereal, ligeramente más sonrojada por el contacto anterior en su cuello, y la miró por unos segundos. No estaba segura de como sentirse, porque aunque la gente siempre le hacía favores, nadie realmente se había preocupado nunca de ella por algo así, y de esa manera tan banal, que para la pelirosa significaba tanto, una barra de cereal era más que todo el dinero de su padre. Suspiró —Nh, no es como si quisiera verme más delgada, quiero ser más ligera— Murmuró, mientras miraba el dulce con atención de sobra.

Se sentía culpable, porque sabía que 100 calorías contaban si estabas en la cima de la pirámide, si te cogían en brazos, si tenías que dar un salto triple, toda caloría contaba. Y antes de ir a casa la semana pasada no había pensando que estaba gorda, pareciera que no podía ir de vuelta a su 'hogar' sin sacar otro tormento de este. Las esposas de su padre que iban y venían, la presión del futuro prometido, el trabajo, las fotos, las entrevistas, las calificaciones, no podía con todo y terminaba extrañando a su madre. Se sentía mal, ofuscada y nublada, y no tenía a nadie con quien apoyarse, porque no conocía a nadie lo suficiente. Por eso pensaba que era mejor mantener la actitud de una chica dura, incluso si con eso debía de engañarse a sí misma, porque no quería derrumbarse de un momento para otro, como ahora.

Ah, su padre era insoportable, su madre una perdedora y ¿Ella? Ella no era más que un pequeño ser inseguro y cruel, que no tenía lugar en este mundo.

Abrió la barra con lentitud y cautela, como si fuera a explotar, y la miró como si realmene se tratase de una bomba. De la misma manera se la llevó a la boca, y antes de dar la primera mordida se relamió los labios de manera felina, y ya, disfrutó comerla. Luego se sentiría infinitamente culpable, pero ¿Qué mejor que disfrutar el momento?

Mascó, tragó, su estómago rugió en agradecimiento y así, mientras su mente daba vueltas en como los jueses prohibirían su entrada al concurso nacional si tenía 1 kg de más, y miraba al chico, en la puerta, y la comida —No me voy a escapar— Refunfuñó como una niña de cinco años.

Cuando la terminó volvió la vista al muchacho —Gracias— Murmuró de manera casi inaudible, para luego ponerse de pie y mirar el piso, con las mejillas sonrosadas —Nh, no es como si realmente hubiera querido tu ayuda, no tenía hambre— Aclaró en un puchero infantil, intetando mantener el poco orgullo que le debía de quedar luego de la escena, y como su estómago había rugido agradeciendo ser alimentado al menos un poco. Luego, Fai, se arrepentiría, pero en ese momento, ya estaba más o menos bien.

Tampoco me voy a escapar o algo, pero.. uh— Juntó los dedos de sus manos y observó toda la habitación; No había nadie más que ellos, así que estaría bien —¿Puedes darte vuelta unos segundos?— Pidió, mientras caminaba hasta la secadora donde estaba su blusa. Confió en que el chico realmente se diera vuelta, y se puso la prenda de vestir; Seguía mojada, una mancha de agua en el pecho, pero no quería permanecer con toalla en todo momento, aunque luego de enfermase por la humedad, sería lo mismo si se enfermara por el frío.

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Abr 23, 2014 12:19 pm


Exhaló, realmente las mujeres podrían ser un mar de complicaciones si se lo planteaban. Colocó dos dedos de su mano izquierda sobre el puente de su nariz, apretando un poco y dejando salir un corto bostezo, el cual ocultó elegantemente con su mano en el transcurso de bajarla y dejarla caer sobre su muslo.

Aún así, el secreto de adelgazar no está en dejar de comer, sino en comer lo necesario de forma equilibrada—, comentó.

O en su caso, era intentar seguir vivo con lo que le dejaban comer, que no era exactamente mucho, tantos alimentos y cosas que solía disfrutar y ahora debía sacrificar por el mero hecho de una enfermedad, incluso a Hei eso le caía mal, pero sabía que esa alucinación suya no tenía ninguna culpa de nada. Era culpa de su torpe cerebro.

Le vio masticar la barra y se sintió algo bien con eso, ella había visto todo con una lentitud tremenda, como si lo estuviera pensando enormemente antes de si quiera destaparla. Respiró hondo y se dejó llevar por una ligera corriente de pensamientos, necesitaba relajar su cerebro.

Está bien, señorita, quedaremos en que no tenía hambre—, sonrió, de alguna manera aquello había salido de su boca con una comprensión tremenda.

Se sentía algo atraído por la cierta atmósfera que reflejaba el momento, era tan así de simple, tan extraño y a la vez tan relacionado con la personalidad que él reflejaba. Rió por lo bajo al escucharle decir aquella frase, pero no para burlarse, esa no era su intención ni mucho menos, pero era gracioso mirar su rostro al caminar hasta la secadora, pero, al ver la camisa, de lejos pudo darse cuenta que estaba mojada.

¿Sabes?, no deberías ponerte esa camisa así de mojada, solo conseguirás enfermarte de forma innecesaria—, dijo, fue la primera vez entre su par de “conversaciones” en las que no le tomó de “usted” sino con algo más de informalidad, lo había notado, pero así era él, —realmente… no tengo problemas en verte la siguiente media hora con una toalla, incluso sin ella—, no pudo evitar reír por ese último comentario tan atrevido, chascó con la lengua, —no, mejor olvida lo último, prefiero verte en toalla—, sonrió.

Se removió los cabellos con algo de ganas de notar todo en sus alrededores. El cuarto estaba vacío, salvo por ellos dos, Shi era un empecinado liberado que disfrutaba de la vida universitaria, o eso, en parte, era lo que le hacía ver a todo el campus, el típico chico que tenía su toque de respeto, pero que indudablemente disfrutaba de coquetear y cotillear tanto con chicas como con chicos.

Cerró sus ojos un instante y luego los abrió, soltando una ocurrencia mientras alzaba un dedo y rozaba su mentón.

Si lo quiere, puedo cerrar los ojos, pero sería malo que la señorita porrista se enfermara, ¿no lo cree?—, fraseó, en cierta manera sabía que tenía su poco de razón.

Entonces hizo el ademán y cerró los ojos, de nuevo alzando el tono del usted, y su cabeza se fue hasta atrás, para pegar con la pared y tener una ligera curva hacia arriba.





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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Fai Fai Sae el Miér Abr 23, 2014 7:28 pm

Suspiró para luego acomodarse la prenda de vestir, sabía que estaba mojada, pero no tenía nada más que eso, después de todo, haber terminado así no fue algo que planease o, por el contrario, hubiera podido evitar. —No tengo nada más que ponerme, no es como si hubiese.. — Se mordió la lengua antes de seguir hablando y medio sonrió, mientras agitaba una mano. Ya había sido mucho de mostrar su verdadera 'yo', y tenía que volver a hacerle creer al muchacho que era la víbora que pensaba que era, así las cosas irían mejor —Ah, nada ¿Qué le podría pasar a una chica como yo? Seguro que si trueno los dedos hay..— Miró el piso, había dejado de sonreír como antes, ahora más melancólica —Un montón de chicos que quieren cuidarme— Terminó en un susurro.

Había traído recuerdos que no quería, que no tuvo que traer, pero ya era demasiado tarde. Y un cuerno, odiaba a la esposa de su padre, odiaba haber dejado corea, odiaba que desearan casarla con un donadie de una empresa salida de la nada al cual la rubia no le conocía más que el nombre. Más que nada, o más que todo, odiaba estar ta sola. Su amado dinero era lo primordial, porque en el fondo sabía que era de lo único que podía sostenerse, nunca tuvo nada y nunca lo tendría, así de simple.

Peor desde que murió su madre, y nadie la cuidaba cuando tenía fiebre, ahora era una perra, y nadie quería a las perras. Por más que creyeran que era un dulce ser.

Pero estaba siendo demasiado negativa, y seguramente él lo notaría ¿Quería que lo notara? Oh, no. Ella no quería la lástima de ningun ser sobre la tierra, antes de eso preferiría que le temieran y la idolatraran, nunca aceptaría la compasión, que alguien le tuviera estima solo porque pensaran que era un ser muy débil para mantenerse por sí sola, eso jamás. Ella era fuerte, había sobrevenido muchas cosas porque lo era, y nadie podría decir lo contrario.

Volvió la sonrísa de víbora a su cara, sus ojos despiertos y rasgados, ansiosos por esconder el sentimentalismo de la chica que claramente era, para acercarse al muchacho en un andar inseguro, pero que aparentaba fortaleza —De todas maneras, ha sido un placer volver a verte— Murmuró mientras que le entregaba cincuenta centavos, supuso que era lo que costaba la barra de cereal. No quería deudas, él vería si los recogía o no de la lavadora donde los puso —Gracias por todo, encanto— Le guiñó el ojo y fue directa hasta la salida, la puerta estaba allí, clamando por ser abierta y librarla del sofocamiento sentimental.

Giró el pomo. Mierda. Volvió a girarlo. Oh, mierda santa. Por más que giraba de un lado para otro el bendito asunto, el tablón de madera no se abría. Estaban atrapados, definitivo —¿Por qué todo lo malo me tiene que pasar hoy? ¿Qué le he hecho a Dios? Madre, si esto es porque no he ido a dejarte flores, perdón. No me maldigas ¿Dios?— Apoyó la cabeza contra el mueble y murmuró esas cosas y otras sin sentido, apenas audibles.

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Abr 23, 2014 8:53 pm


El cambio en la entonación de la muchacha no le fue esquivo, había que ser un completo y real tonto para no darse cuenta de cómo sus sentimientos se entremezclaban unos con otros entre la serena verdad y el simple fingimiento de una postura mandada y fiera. Exhaló al escucharle, por un momento se había sentido llamado en su atención a ella, pero, si ni siquiera podía actuar como era de verdad frente a alguien como él, de quien estaba claro no le gustaban esas cosas, entonces no podía ser nadie. Y eso era decepcionante, sería como todas las chicas de este lugar… tan superficiales, tan dejadas llevar por banalidades como el dinero.

Porque claro, el dinero y la posición económica le habían dado a él la posibilidad de cumplir su sueño, pero eso no lo era todo, ¿qué era la vida sin el amor de alguien?, él lo sabía perfectamente. Tantas cosas que le habían hecho preguntarse otras muchas, ¿estaba bien estar allí pensando de esa forma?, no era algo que se fuese a cuestionar en demasía, no lo necesitaba por el momento.

Señoritas como usted, que tanto niegan y afirman tonterías… terminan siendo las más afectadas—, dijo, siempre sereno, por alguna razón con ella no intentaba ser el mismo torpe endulzado que era con media universidad, —a veces eso es necesario, decir algo y tener a medio mundo a tus pies… pero al final no sirve para nada—, razonó mientras alzaba ligeramente sus hombros, dando su peculiar perspectiva de todo el asunto.

Sin embargo, le vio cambiar de cara de nuevo, encontrándose entonces ojos filosos y una sonrisa que intentaba gritar a los mil vientos que ella era única, era una reina y que no le importaba para nada lo que pensasen los demás. Sorpresa… a todo mundo, en algún momento, le importa lo que otros digan sobre ellos. Pero no la retuvo, ni siquiera quiso pronunciar algo, ¿para qué?, mientras contemplaba como fiel amante el sonido de la lavadora a mitad de su ciclo le vio caminar como alma que lleva el diablo a la puerta, ansiosa por marcharse, tal vez porque estaba dando en su punto y, al escuchar como retumbaba el madero, simplemente pensó que esta universidad tenía un poco de todo.

Ella clamó a Dios, ¿realmente tenía las agallas de hacer algo como eso ahora, después de actuar como lo venía haciendo, pero, sobre todo eso pudo notar alguna cosa curiosa, por ejemplo, ella acaba de afirmar al cielo, o a lo que fuera que clamaba, que s madre estaba muerta, algo de eso había entendido entre sus golpecitos. Entonces miró la moneda sobre la lavadora y chascó con la lengua, para ese momento había bajado su cabeza y miraba ligeramente al vacío.

Concentrado en la nada y, al mismo tiempo, siendo testigo de todo.

Solo después de unos segundos optó por levantarse y caminar hasta la dichosa puerta que, supuestamente, no habría. Exhaló con fuerza hasta detenerse tras la dama, que curiosamente se veía especialmente pequeña desde esa altura suya, y le movió ligeramente, a ver si era verdad que el madero se había trabado tal como ella lo afirmaba entre diversos improperios.

Giró el pomo una vez, y luego otra, giraba a ambos lados. Entonces… ¿por qué no habría?, cerró sus ojos solo un segundo y pensó, este lugar no ea viejo, solo tendría como siete u ocho años, así que de viejo no estaba mal, podría ser un problema directo del cilindro de la cerradura o un ligero disloque del mecanismo de engranajes que hacía moverse al ancla que ponía el seguro.

Rascó sus cabellos con cierto desdén echándose hacia un lado…

Bueno… al menos no me quedé encerrado con un hombre—, dijo sin mucho interés en el asunto, como una queja, —aunque eso hubiera sido divertido también—, pensó por un momento con un poco de picardía reflejada tanto en su tono como en su mirar.

Él solía tener esa clase de diversiones de cuando en vez, no era que importase demasiado, si alguien tan grande lo había hecho en él cuando era apenas un crío, ¿qué tenía de malo ser así ahora?

Inhaló, exhaló y volvió a las lavadoras cuando notó que el ruido había cesado. Volvió a programar el ciclo y la activo para que comenzase a llenar la toma de agua. Esto era tan interesante como complicado, ¿será que hasta la culpa terminaría por echarle?




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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Fai Fai Sae el Miér Abr 23, 2014 9:32 pm

La pelirosa empezó a respirar pesado mientras escuchaba las palabras del muchacho con el que se había quedado encerrada. Podías decirlo con solo ver sus ojos, clavados en los ojos del otro, que estaba mosqueada, y bien como se levantó para irse, ahora se daba media vuelta, y lo presionaba con su dedo índice en el pecho, repetidas veces —¿¡Quieres dejar de atacarme de una maldita vez!? Todo este tiempo ¡Todo este jodido tiempo has estado hablando como si me conocieras! ¿Qué mierda te crees que eres, eh, un psicolanalísta? ¡Pues déjame decirte que no, no, no! ¡Y no estoy armando un berrinche, pero me has hecho perder la paciencia, niño sabelotodo! Me molestas, te odio, quiero estar sola ¡SOLA!— Sí, había explotado, había empezado a gritar y ahora se secaba frenéticamente las lagrimas que empezaban a caer por sus mejillas.

Todo había sido por ''terminan siendo las más afectadas'', ella sabía quien era, sabía como debía estar, y no quería terminar siendo la más afectada por los estúpidos errores de sus padres. Por no haber usado un estúpido condón como era correcto, por ser ella un error, no iba a aceptarlo, no iba a terminar siendo la más afectada solo porque alguien salido de 'quien-sabe-donde' le dijera que las cosas iban a terminar así. Porque no lo harían, porque ella quería ser una mujer fuerte, una mujer poderosa, una mujer que pudiera decir ''Logré todo esto, aunque haya sido un error desde que nací'', alguien que nada ni nadie pudiera derribar. Esa era Fai Fai —No sé nada de ti, y no he dicho nada sobre ti en este tiempo ¿No te gusta que te ofrezcan cosas? Pues un ''perdón pero, no gracias'' es suficiente. Nada te interesa lo que los otros piensen de ti ¿No? Pero claro, a nosotros tampoco nos importa mucho tu opinión, así que si solo vas a estar diciendo cosas malas sobre mí y apuntando esto o lo otro, ahórrate los comentarios. Insensible— Ahora no gritó, sin embargo se paseaba de un lugar a otro sujetándose el cabello con ambas manos. Como un león enjaulado.

Aún seguía enfadada, y no quería seguir gritando o volver a llorar, así que se desquitó con lo primero que encontró; La pobre lavadora estaba allí, para ella. La pateó, la pateó hasta romper el vidrio que tenía enfrente y los botones salieron disparados. Su femenidad y energía se fueron de golpe con eso, pero no encontraba forma de desquitar todo lo que llevaba dentro en esos momentos, no quería volver a gritarla al chico, así que las cosas simplemente terminaron así. Unos pequeños vidrios rasguñaron la piel de su pierna, pero era al su cólera, que los ignoró.

Ahora estaba agotada, todo el soporte de la barra de cereal se había ido a la mierda con ese derroche de energía, y volvía a marearse. Se tumbó en el piso mirando el techo, no quería volver a ponerse de pie y caerse o algo, ya tampoco tenía más comida —Antes de que me culpes por la muerte de la lavadora, la pagaré luego— Murmuró, casi inaudible —Y.. perdón por gritarte, solo he perdido los estribos, un poco— Se disculpó, también en un susurro —La verdad es que si dices que es solo actuación, tienes razón, puede que incluso haya perdido mi verdadero rostro mucho tiempo atrás.—

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Abr 24, 2014 8:00 am


Le miró, presa de una inclemente curiosidad al escucharle hablar y, de una forma quizás quisquillosa, una sonrisa mediana adornó su rostro, la curva de sus labios era sincera, pero también tenía un aire de ganancia, de picardía. Lo había logrado.

Vaya, ya era tiempo—, susurró al escucharle destaparse con aquel grito.

De cierta forma hora se sentía más cómodo, le había hecho perder la paciencia, tal y como la dama le había dicho, y eso le agradaba, así ya podría saber como era ella de verdad: una mujer bastante interesante, con una o dos máscaras, pero un fondo realmente divertido, y con divertido quería decir que era algo digno de observar, de descubrir, de escudriñar.

Señorita… no le conozco, eso es cierto, pero para alguien es fácil hablar desde la razón y la experiencia, ¿no lo cree?—, le preguntó.

Dio un par de pasos hasta regresar a la pared y volver a sentarse en el suelo, estaba llevando su propio ambiente con elocuencia, necesitaba eso si quería lograr que esa mujer fuera sincera, porque ya sabía que había un humano de verdad debajo de esa coraza de improperios y fetichismos estúpidos de niña linda o arpía peligrosa. Exhaló con todo lo que sus pulmones le daban.

Fue entonces cuando vio con asombro y algo de dicha como ella pateaba una lavadora hasta romper el vidrio y miró su sobresalto al salirse varios botones. No reprimió una leve risa, ¿para qué?, si hasta ahora esta estaba entre una de las cosas más llamativas que había visto en esta universidad, y eso que ya llevaba su tiempo por acá.

Um… no tiene que disculparse señorita—, apuntó un poco llevado por la serenidad que ahora mismo respiraba su mente, —pero… ¿no cree que es buen momento para regresar a su “yo” verdadero?—, comentó.

Entonces estiró las piernas y volvió a subirlas para rodearlas con sus brazos y echarse un poco hacia adelante, pero teniendo siempre presente mirar a la damita de cabellos rosas, lo hacía con la misma curiosidad de siempre.

Todos perdemos nuestro verdadero ser alguna vez, a veces más de una vez—, sonrió para soltar un corto bufido y cambiar su vista al frente, al vacío, —pero… hay cosas, en la persona misma no en otros, que hacen valer la pena ser uno mismo—, terminó.

Se dejó llevar un momento por sus pensamientos, realmente no quería pasarse de idiota, no estaba hablando para ser tomado por un idiota, ni siquiera por un sabelotodo, él no era así, para nada, solo era un adolescente que había convivido en muchas culturas y aprendido muy temprano el verdadero significado de algunas cosas, especialmente el hecho de que no podías tan siquiera fiarte de tu propia familia.

Respiró hondo y bajó la cabeza para chascar con la legua. Qué tonterías…




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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Fai Fai Sae el Vie Abr 25, 2014 9:45 pm

La muchacha suspiró, mientras se daba media vuelta en su posición para mirar fijamente al chico, después de que había dicho algo que hizo 'click' dentro de ella. Entrecerró los ojos, con los labios apretados, y dudó por un segundo si era correcto o no desvelar su 'verdadera' forma de tal manera. No diría nada importante, no diría nada dramático, tan solo por una vez, por esta vez, intentaría confíar en alguien, como no lo había hecho hace casi doce años ¿O serían ya trece? No lo recordaba, y no quería recordar cosas tan lastímeras. No por hacerse la fuerte, al contrario, ahora podría admitir que le dolía de sobremanera. —¿Confías en las personas?— Cuestionó, mientras empezaba a roérse el labio inferior con insistencia, clara muestra de que no sabía como actuar.

Deja de lado lo que otros piensen de ti, si te importa o no lo que digan ¿Confías en las personas?— Jadeó, mientras se sentaba apoyada en la pared, con la barra de cereal revolviéndose en su estómago —Yo.. no confío en la gente, no me creo cuando dicen palabras bonitas, cuando dicen que eres su amiga, no quiero.. que luego me apuñalen cien veces— Bufó, el aire exhalado movió los cabello de su flequillo, y apretó las manos alrededor de sus rodillas.

Las únicas personas que medio quería, si se podía decir eso, eran sus compañeras porristas. Pero ni ellas podrían decir que conocían el revés y derecho que la pelirosada era, aunque las quisiera, pero más bien las protegía, como a sus hermanas menores, y recibiría un golpe por ellas. Como su empapada camisa, que era la prueba irrefutable, de que Fai sí podía preocuparse por otros que no fueran ella, el dinero y la empresa.

—Sé que tal vez te parezca una niña estúpida, caprichosa, engreída, todo lo que quieras— Se encogió de hombros, su dedo índice derecho se paseaba ansioso por sus rodillas, mientras más se undía en su lugar, y le mostró una sonrisa tal real y transparente como el agua, intentando recomponer su estado de ánimo pieza por pieza —Pero si van a dañar algo, si quieren romperme, no dejaré que lo hagan. Después de todo, no he creado tantos escudos como para que me derriben con palabras, ni los golpes, ni que me lancen agua podría bajar mi moral.— Asintió, como si estuviera dándose ánimos a sí misma con cada palabra que salía de su boca.

Estornudó depronto, recién empezaba a sentir frío con la blusa mojada y apoyada entre el suelo y la pared de cerámico, no ayudaba mucho. Se abrazó a sí misma cuando un escalofrío la recorrió, y, aparentemente si se iba a enfermar, pero ¿Sacarle la ropa era una solución? Para nada, lo mejor sería ignorar el hecho de estar muerta de frío, punto con eso. Si se enfermaba, de todas maneras, solo se recluiría en su habitación y vería películas hasta que se sintiera mejor.

Intentando ignorar el tema de su posible enfermedad, porque pensaba que 'si no pienso en eso, no sucede', le lanzó al muchacho una significativa mirada mientras ladeaba la cabeza, dejando que su cabello cayera por su hombro derecho —Pero aunque realmente no confío en las personas, tu..— Lo apuntó de arriba a abajo, mientras fruncía el ceño —No.. pareces realmente una mala persona. ¡Pero no estoy diciendo que me agrades o algo así!— Medio gritó mientras inflaba una mejilla y se sonrojaba ligeramente, ahora mirando a cualquier otro lado de la habitación menos al muchacho que tenía enfrente.

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Sáb Abr 26, 2014 12:59 pm


Sus ojos solo le miraban al hablar, repasando cada uno de esos mínimos gestos que encerraban tantas contradicciones, tantos hechos ocultos detrás de uno o dos antifaces que, al menos para él, no representaban nada más que un intento torpe de ocultar a una persona interesante y llamativa, y eso ciertamente no le gustaba, en el fondo… para él esa damita no calcaba en el mundo de las hipocresías, pero, a su vez, el mundo tal vez le había obligado a ser así, de esa forma en la que no hacía nada más que dañarse a sí misma.

Ella lo sabía, pero intentaba ignorarlo.

Cuando le preguntó si confiaba en las personas se quedó un tanto pensativo, no podía hacer otra cosa, tampoco darse la libertad de hablar, para nada, le dejó ser y hacerse en sus fraseos, en el cambio de sus emociones y le escuchó, le gustaba escuchar a las personas en todo sentido, pero justo ahora sentía una irremediable curiosidad.

Por un segundo no pudo evitar hasta sentirse algo embelesado, no por el físico, si no por el hecho de las palabras que ella decía, por alguna razón se había abierto aunque fuera un poco ante su presencia, era grato en el poco sentido de lo real que sentía. Su cabeza seguía recostada sobre sus piernas y apenas quitaba los ojos de la muchacha por algunos segundos, porque no podía hacer más que dejarle seguir, dejarse ser ella.

Realmente no era tan difícil.

Algo complacido al ser testigo de tal cosa sonrió mientras notaba una serie de estornudos de ella, realmente era rápida para enfermarse, pero eso, de alguna forma, se le fue a un lado cuando captó sus ojos brillantes fijarse en sus orbes azules, se sintió señalado y aguardó, algo divertido vendría, y, sin poder evitarlo ni querer hacerlo, rió algo fuerte al escuchar lo que lla decía de su persona.

Una breve alegría se reflejó en sus mirar, en sus gestos e incluso en esa torpe sonrisa formada en la comisura de sus labios, hasta Hei le miraba raro por ese simple hecho. Inhaló, exhalo y se levantó derecho hasta pegar su espalda ya erguida contra la pared, casi como si se levantase con flojera, pero con una gran convicción.

Pues… yo confío en algunas personas—, susurró de forma audible para ella.

Entonces comenzó a caminar, a un paso lento y constante, hasta tenerle de frente, y se agachó de nuevo, poniéndose de rodillas y algo hincado, le miró más cerca y, sin previo aviso, envolvió su cuerpo en un abrazo, uno suave, pero que le daba a notar el frío de su pequeña figura, era una chica bastante delgada realmente.

Confío en aquellos que sé que no me dañarán, en esos a los que no les importa como soy de verdad, aún están allí, que insisten cuando no quiero entender algo—, en medio del abrazo dijo aquello de tenue forma, —realmente no es tan malo confiar en algunas personas a veces ¿sabes?, ellos pueden hacer tu vida más divertida—, sonrió, para luego separarse de ella y contemplar su ropa mojada.

Inhaló y exhaló de forma suave para tocar su mejilla, estaba un poco fría, de seguro estaba sintiendo varias cosas dentro de ella, pero él no podía saberlo, no era adivino, así que, solo se separó un poco e hizo el movimiento para quitarse la camisa que traía puesta, le gustaba esa camisa, pero a veces habían cosas mejores.

Póntela—, dijo para estirársela, —sería malo si te dejas la ropa mojada por más tiempo, ¿no crees?—, le preguntó, mirándole de frente, un mirar suave y sereno, como pocos.

En ese momento se levantó y caminó hasta el otro lado, donde permaneció dándole la espalda y escuchando el sonido de la lavadora mientras parecía estar por llegar al final de su ciclo de lavado.

No voy a mirar, lo prometo—, dijo algo más alto, alzando las manos y soltando una risilla mediana, —las personas como tú son interesantes, divertidas…—, continuó, enfrascando más que todo lo que pensaba y haciéndolo contrastar con lo que la dama ates había dicho, —me agradas más así… sin intentar ser adorable o mala, así me pareces realmente adorable, sin máscaras—, profesó para alzar ligeramente los hombros en la última frase.

¿Qué era lo que estaba diciendo?, tal vez intentaba darle ánimos, pero no era un mentiroso compulsivo, de eso solo actuaba cuando le convenía y, realmente, ahora no era el caso, estaban ellos dos solos y encerrados en el cuarto de lavado, ¿iba a importar actuar en un momento así?, ¡para nada!, a veces ser uno mismo era la mejor forma de dar a entender ciertas cosas a los demás.




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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Fai Fai Sae el Dom Abr 27, 2014 11:02 pm

La muchacha se tensó cuando sintió su cuerpo envuelto en un abrazo. Incluso, dejó de respirar para centrar todos sus sentidos en la única acción, en el calor corporal que no había sentido hace años sin que un chico estuviera sobre o bajo ella, sin ropa. Un abrazo sin segundas intenciones era algo a lo que no estaba acostumbrada, y por ende, no sabía muy bien como debía lidear con ello. Solo atinó a recargar ligeramente su cabeza en el cuerpo del chico e inhalar su aroma con lentitud, para sentirse reconfortada. —Es difícil comenzar a confiar en los demás cuando llevas dieciocho años de tu vida creyendo que hasta tu sombra podría simplemente patearte de pronto e irse— Bromeó, sintiendo con pesar cuando él soltó el abrazo para acariciar su mejilla.

Había dejado un espacio cálido en ella, algo que no quería ni admitir, porque después de todo ¿No era la pelirosa la adolescente fuerte que no necesitaba mimos ni el cariño de nadie? Pero él estaba derrumando todas sus barreras, y se preguntó, si quizás, podría aprender a confiar en los otros.

Tomó la polera entre sus manos y cuando le dijo que no miraría, se sonrojó, sonriendo con dulzura, real dulzura —Entonces, confiaré en tí— Eso tenía más de un significado, pero seguramente solo ella lo sabría. Se quitó la blusa y puso la camisa del chico, que vale decir, le quedaba inmensa, considerando lo alto que era él y lo baja que era ella. Mordió su labio inferior cuando sintió el masculino aroma, y sacudió su cabeza, alejando esos pensamientos tan ''rosados'' que estaba teniendo. Irónico, delirios de romance adolescente ¿En ella? Quien lo diría. Pero, Fai no lo admitiría nunca, jamás.

En eso, se acercó hasta el muchacho por la espalda y carraspeó, mientras miraba al piso completamente sonrojada —N-no es como si intentara agradecerte o algo.. pero..pero.. muchas gracias— Se inclinó, para luego correr a meter la suya propia en la secadora, por segunda vez. Miró la lavadora que había destrozado y rodó los ojos. Aveces podía ser muy impulsiva.

Estuvo apunto de sentarse de nuevo, cuando la puerta se abrió y dejó entrar a un grupo de chicos; Libertad. Lo primero que haría sería ir al baño a deshacerse de la barra de cereal, y luego a estudiar para los exámenes que tenía durante la semana. Corrió hasta la puerta, pero justo antes de salir por ella, se devolvió al muchacho y se paró en las puntas de sus pies, con mucho esfuerzo solo alcanzando la barbilla del chico, donde depositó un suave beso —De verdad, gracias— Susurró antes de irse.

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Re: Food |Priv.|

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Abr 28, 2014 2:29 pm


En realidad habían tantas cosas que le agradaban a él, muchas, en especial observar a los demás, siempre se sentía como un puberto torpe cuando actuaba de esta forma, sentía que podía ser como un adolescente común aun cuando sabía que realmente eso era un sueño ya imposible de cumplir.

Estando de espaldas notó ciertos sonidos, en especial esos pasos detrás de su persona, que se detuvieron en un agradecimiento que, a pesar de poder esperarlo, le fue gratamente sorpresivo. Se dio media vuelta y le miro, siempre podías comenzar de nuevo, o eso le hubiera gustado decirle al verle de esa forma, realmente se veía graciosa con su camisa, la cual le quedaba tan grande, y pudo notar un ligero sonroso, uno que hacía verle adorable en e sentido neto de la palabra, de la verdad.

Bufó por lo bajo.

Cuando le vio ir hasta la secadora para dejar su camisa, estuvo a puto de decirle algo, pero fue interrumpido desfavorablemente por la puerta abriéndose y dejando pasar a un pequeño grupo de personas, de quienes cuales conocía algunos, pero que andaban un poco despistados, tal como la damita cuando se acercó, el varón lo notó, se puso de puntas, intentando alcanzarle, y besó su barbilla para agradecerle y, finalmente, desaparecer por la puerta.

Vaya… eso había sido extraño.

Una sonrisa se dibujó en su rostro sin quererlo y se desperezó para saludar a Adam, un compañero del club de etiqueta que venía a lavar algunas cosas, fue cuando se dio cuenta de que él también andaba lavando ropa, sacó la suya de la lavadora y la metió a la secadora, no sin antes retirar la camisa de la muchacha de la cesta y doblarla, cuando le viera se la daría, estaba seguro de que le volvería a ver.

Pero, era extraño, ¿no? Era realmente raro como una chica podía actuar de esa forma, para Shi era como una niña forrada en indiferencia y corazas en el mundo de la gente grande, y se había vuelto así por alguna razón, una que le despertaba cierta curiosidad, pero él no era quien para meterse en la vida de nadie, y raramente sentía inspiración al pensar en alguna persona, sin embargo, no podía dejar de sentir cierta satisfacción por ser testigo de cosas que sabía nadie más había presenciado.

«Siempre hay una primera vez».

Le hubiera gustado decirle eso, pero la muchacha ya había plantado sus puntos y se había marchado… del salón, porque aún luego de un rato la tenía presente en su mente, ¿era eso normal?

Vaya, vaya… ¿de cuando acá yo siendo tan sensitivo?—, se cuestiono a sí mismo para soltar una pequeña risa cuando, al final de unas dos horas, terminó de lavar todo el contenido de su bolso.

Se despidió de los presentes y emprendió regreso a su habitación, tendría que salir a distraer su mente si quería dormir algo en la noche, porque Hei no le iba a dejar en paz, para nada, él era el ser más fastidioso del mundo después de su madre, y sí, amaba mucho a su madre, pero ella, cuando se empecinaba, era desesperante…

Cosas de la vida, cosas de los hombres…

De esas que, aunque queramos, no podemos controlar.

Es simple ironía.

▲ Tema Finalizado ▼






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