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Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

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Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Abr 28, 2014 10:59 pm


Shinpuruna Hiniku

Simple ironía...

Zona Residencial | Mansión Merchkel | Viernes, 09:48 pm


Poco a poco solía darse cuenta de ciertas cosas, de ciertos comportamientos que rara vez se presentaban en su vida. Era como un amante empedernido, recayendo siempre en el mismo torpe pensamiento y siendo inevitablemente llevado por la lujuria que ser resarcía ante sus pies en forma de mujer, de hombre… ¿acaso eso tenía alguna importancia?, para él ninguna, eso estaba más que claro.

Y no, L’Jon Shi no era un perro pervertido ni nada parecido, media universidad rezaba que se había acostado con la mitad de las chicas y unos afortunados varones, pero él no estaba muy seguro de eso; unas pocas, muy pocas, sí, lo confesaba… sin embargo, estaba intentando seguir el consejo que alguien le había dado hacía unas cuantas semanas, que ya eran meses, ese de elegir mejor con quien decidía echar un polvo. Debía ser alguien que entendiera, tan bien como él, lo que significaba el concepto de “una noche de desenfreno”. Era eso… seis horas y ya, se acabó.
Aunque ahora muy pocos daban cuenta de eso.

Por su parte, el varón se encontraba un poco consternado en su reciente forma de pensar, aún cuando ahora lo que hacía era vestirse, solo, en su habitación, y mirarse al espejo con una profunda expresión de queja dibujada en su rostro, a pesar de eso y de Hei mirándole con cara de ya querer estallar a reír, él tenía la mente en otra parte.

Sí, esa noche de un perfecto Viernes tenía la agenda un tanto ocupada, desde hacía dos meses había sido anotado el compromiso de asistir a la casa de la familia Merchkel para apoya el lanzamiento de una nueva campaña publicitaria sobre fragancias y lociones, agua de colonia en fin.

Sinceramente en casos como estos, hubiera preferido que fuera su madre quien interviniese, principalmente porque esta clase de fiestas, rodeadas por pompones y elegancia, no eran realmente su tipo, para nada… y sin embargo sabía moverse tan bien en ellas.

Su madre lo sabía, por eso le había enviado a él precisamente.

Exhaló desganado. Últimamente pensaba demasiado en lo que quería hacer con su futuro, es decir, apenas tenía unos simples diecisiete años, pero sobre su espalda habían muchas cosas, muchas empresas que, en unos años, serían por completo puestas a su cargo, eso era una presión, una que aún no sabía si aceptar. Pero había algo que tenía demasiado claro: él no tenía esa opción.

Acomodó su chaqueta y salió del cuarto, bajó las escaleras saludando a cuenta persona se le pasaba por el medio, no recordaba a la mayoría, pero ellos a él sí, así que alguna vez tuvieron que haber hablado. Llegó al estacionamiento que se hallaba a la salida trasera de los edificios de las fraternidades y encontró una limusina pequeña, fue lo más sereno que consiguió de la diligencia familiar para llevarle a aquel lugar, dentro del auto esperaban dos personas, su guardaespaldas de la noche y el chófer del auto. Que hermosa combinación.

El camino se le fue entre mirar desganado a la ventana, estos días pensaba mucho en si valía la pena seguir estudiando astronomía, si podría suceder el hecho de que ejerciera en lo que amaba, si podría ver a las estrellas tal y como su padre lo había soñado para ambos. Exhaló, era un remordimiento terrible el que le llegaba al recordar ese simple hecho. Se estrujó los ojos y, en cuestión de media hora, ya estaba en el dichoso lugar, una amplia mansión de fachada imponente.

Se bajó del auto y miró a varias personas, el reloj en su muñeca le indicaba que eran las nueve pasadas, la fiesta habría comenzado hacía una hora según la cita, pero era una falta ser el primero, la peor raya en la vida de alguien que se movía por estos círculos.

Al entrar también se encontró con un salón decorado pintorescamente para parecer que esto no era nada formal, cuando la etiqueta del mundo rezaba lo contrario. ¿Él?, el pelinegro odiaba fervientemente todo tipo de trajes que te condujeran al mundo de los adultos cuando apenas comenzabas a ver la vida, odiaba sentirse así, y los trajes inspiraban eso, así que solo se colocó un blazer y unos pantalones de vestir, parecía todo un gentlemen, y se dio cuenta de ello cuando comenzó a ser presa de las damas solteras, hijas de algunas otras mujeres corruptas, que se arremolinaban poco a poco a saludarle, como si le conocieran.

Bueno, se suponía que él les conocía… de alguna parte, eso lo tenía claro; algunas de ellas estudiaban en la universidad y le fastidiaban a diario, pero no era que se tomara el tiempo para grabarse más que su primer nombre, y eso si tenían suerte.

Su guardaespaldas se había unido al perímetro con los otros, así que estaba solo, libre para saludar a una veintena de personas e irse a casa.

Ese es el plan… esperemos que se pueda realizar—, susurró para sí mismo cuando notó que u camarero venía con copas de zumo de naranja, tomó una sin pensarlo mucho, era lo único que podría ingerir en toda la noche, especialmente si seguía con esas chicas exponiéndole sus escotes alrededor.

El mundo era complicado, interesante y divertido… pero a veces tenía matices como este, una total aburrición.




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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Miér Abr 30, 2014 9:32 pm

Merchkel, Merchkel. Merchkel. Merchkel ¿Qué tenía que ver su padre con ellos? Nada, que su padre pareciera tener que ver en todo, pero esta vez era su odiosa esposa de turno. La pelirosada se dio media vuelta en su cama mientras que su teléfono móvil seguía sonando y sonando, no quería salir, no tenía ganas, sin embargo el hombre que había donado una milésima de su adn para traerla a la vida insistía en joder su panorama de películas y siestas con la vida social que a la chica le correspondía cumplir en América, aprovechando ahora él que era ella la que se encontraba allí y no tendría que viajar desde Corea para todo evento, por mínimo que fuera.


Fai resopló, mientras cogía el teléfono y lo dejaba en altavoz. Enseguida, la chillona voz de la esposa de su padre le rompió los tímpanos -''¡Y dile a esa zorra que tienes por hija que si me hace quedar mal, la mato!''- La rosada alzó una ceja, mientras volvía a dar vuelta sobre sí misma, para ahora mirar al techo —Ea, zorra al habla.— Masculló con una carcajada mientras compartía las risotadas de su padre. La cara de la mujer debía de ser un poema ¿Qué no daría Fai para verlo? -Fai Fai, Helena necesita que vayas al evento por ella, es muy importante, ya sabes, necesitamos un embajador.- Un gemido de oposición salió de los labios de la chica, pero el silencio del otro lado de la línea la hizo entender que un ''no'' no era aceptable—De acuerdo, de acuerdo.—Suspiró, mientras se levantaba con pereza. Colgó la llamada luego del agradecimiento de su progenitor y se acercó a su armario, pero antes de poder sacar un vestido, alguien golpeaba la puerta.

Jarvis, imaginaba que serías tu— El nuevo guardaespaldas apareció con una radiante sonrisa y tres bolsas en las manos, mientras que se encaminaba con respeto al interior de la habitación que la fémina compartía con otros dos chicos. Jarvis debía de tener, por lo mucho, veinticinco años y una brillante carrera por delante, que con Fai no duraría mucho, en especial si era el padre de la chica quien imponía las reglas. —Deja las bolsas en la cama y espera a que salga, saca el auto, por favor— No dijo ninguna palabra, solo hizo caso a lo que decía la chica y se largó.

El vestido, por delante, le llegaba a medio muslo, un poco más arriba, sin revelar nada que se pudiera considerar ''inadecuado'', y por detrás, le iba a ras de suelo si estaba descalza, cumpliendo a medias con las normas de etiqueta. Los zapatos que le enviaron eran negros, pero muy bajos para su estatura, así que sacó otros, altísimos, de su ropero y se arregló el cabello como un moño. Muy poco maquillaje, labios fuertes y un bolso de mano, estaba lista.

Jarvis y, su otro fiel guardaespaldas, Erwin, la siguieron a dentro de la fiesta, donde enseguida un montón de personas comenzaban a saludar a la pelirosa. Había que decirlo, su padre tenía gusto excepcional para la ropa, y pareciera que la esposa del mismo no había hablado mal de Fai, pues un montón de hombres entre los 25-30 años la rodeaban como abejas a la miel. Era de las pocas jóvenes herederas que no estaba comprometida con algún apuesto joven, por lo que los solteros -y algunos casados que la vieron lucirse cual modelo en pasarela.- no eran idiotas, y se lanzaban contra la inexperiencia de una niña sin pareja. Pero si conocieran a la verdadera Fai, o al menos la máscara de Fai tras su máscara, seguro saldrían corriendo.

Ah, buenas noches, mi padre y Helena le han enviado saludos— Era todo lo que decía, con una sonrisa despampanante y una copa de champagne en la mano, que no se había vaciado en toda la noche. Escapaba de una esquina a otra, pero parecía que los hombres no entendían la indirecta de ''ea, que estoy huyendo de ustedes'', y proseguían con el correteo. Fai empezaba a cabrearse, hasta que se vio rodeada de un grupo de chicos que la invitaban a bailar, a una copa o salirse de allí un rato, para hacer quien sabe qué ¿Dónde estaban sus guardaespaldas? Ella no tenía ni la menor idea.

Así, en medio del grupo, la muchacha escuchó la voz de alguien que le parecía conocida, y arrugó ligeramente el entrecejo. Delicadamente se separó del grupo de muchachos —Lo siento, caballeros, pero mi prometido me espera— Se acercó al muchacho, se aferró a su brazo, por sorpresa, y lo miró con una sonrisa —¡Cariño, te he estado buscando! ¿Quieres que vayamos a hablar en privado?— Tras sus palabras, un grupo de hombres miraba expectantes la reacción del otro sujeto. Nadie había escuchado sobre que la heredera de las empresas Sae tuviera pareja, y eso era, claramente, decepcionante. Mientras tanto, la peliroja miraba agonizante a Shi, pidiendo claramente que la sacara del apuro en donde había estado metida durante esa agónica velada.

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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Abr 30, 2014 10:25 pm


Estaba en su elemento, y no había que ser un adivino para darse cuenta de que era así, Shi tenía la capacidad de charlas con algunos empresarios mientras, grácilmente, dedicaba ciertas miradas a las mujeres que deseaban acercársele, pero que no lo hacían, simplemente, porque él se hallaba “ocupado”, o eso debía ser, claro está, ya que andaba persuadiendo a esos sujetos que le hablaban sobre su madre y hermanas, sobre cosas tan aburridas como e compromiso, para ellas, para él, era un alboroto.

Y, bueno, el pelinegro era realmente serio en cuando a “sus chicas” se trataba, su madre había elegido permanecer soltera quien sabe hasta cuando y él era muy celoso con sus hermanas menos, más que decir que toda aquella charla de citas de compromiso le caía absurdamente pesada, pero, como todo un hombre que era, no se le notaba la incomodidad en lo más mínimo. Sería raro si así fuera, ¿no?, había sido criado desde muy pequeño para ser esto, desde el momento en el que sus padres decidieron enseñarle cuatro idiomas al mismo tiempo estaba más que claro que así era.

Ellos y su locura.

La copa del zumo estaba en ese entonces por la mitad, era la tercera que tomaba en todo el rato que estuvo por allí, ese en el que, gracias al cielo, pudo separarse del grupo de hombres y, en vez de poder vagar en paz, fue rodeado por una madre y sus tres hijas, Dios… ¿el mundo no entendía que el amor no era un simple omiai?

Pero, él las atendió, a la madre presentando a su hija mayor, de veinte, a la del medio, de diecinueve, y a la menor, de dieciocho, ¿qué la mujer no tenía televisión o el esposo no tenía trabajo?, pero, el solo captar esos ojos, esos que miraban su tatuaje, las tres perforaciones en su oreja derecha o las de la izquierda, que aptaban su altura, subían por su torso a sus clavículas, denotando su cuerpo, eran simples miradas de chicas cualquieras, de esas a las que, personalmente, él odiaba, y mucho.

Se desperezó con una sublime clase.

La verdad es que no puedo negar la belleza de sus hijas, señora, seguramente bien heredada—, sonrió tan real como quería que pareciese, con un encanto en sus ojos que hipnotizaba, —pero…-

Fue interrumpido por algo, o más bien alguien, esa que dijo alguna frase que le tomó por sorpresa mientras se hacía presa de sus brazos. Miró a un lado, y en una fracción de segundo le detalló: un vestido tan hermoso como provocador, unos tacones que disminuían su diferencia de alturas a treinta centímetros y un moño que le sentaba tan bien a su rostro, ¿cuándo había pensado eso?, sus ojos se abrieron solo un poco, lo justo para adaptar su cuerpo a la simple sorpresa, notó las reacciones a su alrededor; algunos hombres parecían esperar algo, tanto como la señora y la muchachas que allí estaban, con las que él estaba hablando, supuestamente, muy a gusto.

Rayos… ¿su prometido?, ¿realmente no pudo pensar otra cosa?, esto iba a ser un problema, ¿qué sería de él si se esparcía el rumor de que estaba comprometido?, pero, en principio, ¿qué hacía la señorita Sae aquí?, un segundo más le tomó pensarlo y, por un instante, imaginó que Hei, hasta ahora alejado, le pegaba de cachetadas por ser tan idiota y no investigar.

Exhaló, calmándose en menos de cinc segundos y relajando notablemente su cuerpo a pesar de todo. Llevó su mano izquierda dando un corto giro de su cuerpo y, con una suavidad rara en él, acaricio con el dorso de su mano el rostro de la muchacha y sonrió tan sinceramente como nunca, de alguna forma ver su rostro suplicante le resultaba divertido, también eso de dar cuenta cuanto tardaban los rumores en llegar hasta oídos de su madre en Japón.

Lo siento cariño… es solo que hoy todo el mundo parece tener algo que decir—, susurró, acercándose un poco, para darle algo de familiaridad al asunto, respiró un poco, presenciando rostros que, interiormente, le causaban una gracia enorme, —bien… creo que algo de privacidad luego de tanto está bien—, rió por lo bajo y se dio la vuelta, para mirar a las damas.

Una breve reverencia se filtró en su rostro y un gesto de torpe arrepentimiento completamente falso se dejó ver.

Señora, señoritas— las cuatro mujeres le miraron, —lamento tener que dejarles en este momento, si me disculpan—, dio su giro y, tomando a la muchacha de cabellos rosas de la mano, comenzó una ligera caminata.

Buscó una salida hacia uno de los balcones que estuviera libre, y no faltó demasiado para que la encontrase, hasta ese momento permaneció en silencio, hasta ese momento.

Bien, señorita… sé que quería salvarse de una parda de hombres pero…—, se pausó por un segundo, aún sostenía su mano, pero le miraba a los ojos de forma directa, —¿tenía que decir que estábamos comprometidos?—, le preguntó.

Bueno, habían muchas formas de hacer las cosas, esto seguramente traería problemas a su familia no solo por los rumores, sino porque el noventa por ciento de las compañías que estaban asociadas a su familia tenían hijas ofrecidas a él, esas cuyos padres querían formar parte de la “familia”, claro, no es que a Shi le interesasen, pero aún con eso se mantenía el ritmo, la esperanza de que, algún día, él eligiese a alguna… ¿y ahora?, ahora las llamadas de los inversores a sus tíos no cesarían, de allí a su madre y, si era adivino, diría que ella se tomaría la molestia de venir personalmente a confrontarle por semejante cosa de estar comprometido.

Ya se la imaginaba, manos en la cintura gritándole porque se había comprometido sin decirle nada a su madre. Respiró hondo y soltó la mano de la muchacha para alejarse un paso y recostarse en la barra de piedra que adornaba con grandes pilares cerca de un metro treinta de altura.




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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Jue Mayo 01, 2014 6:26 pm

La chica dio una elegante media vuelta con la copa en la mano, para, por fin, dar un trago como se lo merecía. Respiró el aire fresco de la noche con profundidad y sonrió, mientras observaba de reojo y sin mucho interés al chico, más ensimismada en admirar las estrellas y disfrutar la escapada que necesitaba. Porque vaya que la necesitaba. Arrugó la nariz y se alzó de hombros cuando le recriminó el hecho de haber dicho 'prometido', teniendo en cuenta el montón de problemas sociales que podría traer ese rumor, pero también teniendo en cuenta, o quizás demasiado en cuenta, el hecho de que ella podía manejar todas esas situaciones con elegancia. Le guiñó un ojo y puso una expresión teatral, divertida —¡Que cruel eres, cariño! ¿Ya no me amas? ¡Pues bueno, puedes irte con la primera que se te pase por el frente, lo nuestro terminó!— Exclamó, quizás lo suficientemente fuerte para que los otros la oyeran, quizás no, mientras soltaba una carcajada.

Tomó otro sorbo de la copa y se acercó al muchacho con una sonrisa ladina, mientras lo apuntaba y picaba su pecho, cuando se encontró a una corta distancia —Como ves, ya no estamos comprometidos. Es una verdadera pena, pero esto le pasa todo el tiempo a los jóvenes— Se apoyó en el barandal, mientras miraba el jardín al que daba, y suspiró. Jarvis y Erwin seguramente se percatarían de que la pelirosada no estaba en ningún lado en la fiesta, pero ella tampoco haría un ademán por darse a ver. Después de todo, ellos eran sus guardaespaldas y la habían dejado sola en el momento menos oportuno, si realmente eran tan incompetentes como para no encontrarla en toda la noche, los despediría.

Miró de reojo al chico, su expresión de que nada se le pasaba por alto lo plantó de frente y se relamió los labios —Y bien ¿Quién eres?— Claro, su pregunta no era por ¿Te conozco? Más bien, era porque si él estaba allí, en esa aparatosa fiesta, es porque su familia debía de ser gente importante, o bien un mesero, pero por lo que recordaba los meseros iban vestidos de negro y él de azul. Ladeó la cabeza, la cinta de cabello que traía de peinado rebotó sobre sí misma, mientras rodeaba al chico, inspeccionándolo de nuevo —La verdad es que no he asistido a muchos eventos en América, pero.. no me parece que te haya visto antes en alguno.— Confesó, sentándose ahora en el barandal, con los pies colgando.

No puedo decir que no estoy ligeramente sorprendida— Dio el último sorbo a la copa y, cuando iba a dar otro, notó que estaba vacía. La miró con un puchero mientras la agitaba ligeramente entre sus manos suspiró. Tendría que volver a entrar si quería más alcohol.

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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Mayo 01, 2014 8:04 pm


Lo pensó por un segundo tras otro mientras le observaba en sus frases y movía ligeramente la copa de zumo de naranja a medias que llevaba, se sentía bien ver actuar a una señorita de esa forma, así que solo bufó, presa de una completa ironía y le miró con un gesto divertido, sin poder hacer mucho más que eso, pero sin dejar de cuestionarse como era que no se había dado cuenta antes de algo tan simple.

Pero claro, ¿cómo iba a hacer él para adivinar algo así?, su cabeza normalmente era un amasijo de conocimientos técnicos, y si no colocaba algo de divertido en las personas simplemente las olvidaría, era cosa de descarte, entonces… el apellido Sae tenía algo que ver. Resopló, en primeras… ¿cómo era que aún se acordaba de esta damita?, quien Sae, tal vez su altanería le había dejado cautivado alguna vez.

Carraspeó un poco y se dejó llevar un simple segundo por la última pregunta de la que había sido presa, bien, entendía el completo contexto de la situación, hasta él había pensado en preguntar aquello antes de haber adivinado la procedencia de su apellido por simples partes.

Bien… eso es algo muy simple—, sonrió el pelinegro dando una leve mirada al interior del salón, —mi nombre es Shi, extensión de muchos nombres, L’Jon, extensión de muchos apellidos—, susurró haciendo una especie de venia cortés, —señorita Sae—, acentuó hasta el final.

Por un momento miró el contenido de su copa y bebió no más de la mitad, no se podía pasar toda la noche consumiendo solo un zumo de naranja de dudosa procedencia, ya que no podía ni comer ni beber nada más que eso.

Llevo todo un semestre aquí, tal vez no me veías antes porque, al vivir en Asia, tomaba cuenta de eventos allí, o en su defecto en Europa…—, siguió hablando con tranquilidad, —es mi madre quien siente placer por estos lares—, alzó los hombros levemente y le miró, ella terminaba su copa de champagne vacía al terminar una frase.

Dio media vuelta y observó la ligereza del paisaje, estaba oscuro, claro, y la luna estaba en su punto, un cielo extrañamente limpio, tal vez porque estaban bastante alejados del centro de la ciudad, era una noche perfecta para ser observada desde el cristal de un telescopio y ante la vista de un amante de las estrellas, tal y como lo era él.

Vaya… que desperdicio.

Bien… yo no diría que estoy sorprendido, eso es complicado—, apuntó ya mirándole con algo más de serenidad y de frente, —solo un poco intrigado, quizás—, sonrió.

Había notado de nuevo ese movimiento de su copa, entonces, entrando en retrospectiva, se dio cuenta de algo bastante llamativo.

Señorita… ¿no está usted en medio de un club de porrismo?—, le preguntó curioso, —sería un poco complicado si desea tomar más y más—, comentó llamando su atención y, de paso, terminando el contenido del zumo en su copa.

Bueno, al menos ahora estaba teniendo un poco de paz con una persona que realmente llegaba a intrigarle en algunas ocasiones, pero que hoy, sin intentar negar sus claros instintos de hombre, debía admitir se veía realmente hermosa, aún con esos grandes tacones que intentaban decirle al mundo que ella no era para nada bajita
.
Rió por lo bajo y respiró hondo, si entraban podía ser un problema, también el hecho de que su guardaespaldas de la noche anduviera como tonto buscándole, no era complicado saber donde estaba: era el único punto azul entre un océano negro, es decir, era el único tipo con sentido común entre un montón de aduladores.




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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Dom Mayo 04, 2014 6:37 pm

La pelirosa dio media vuelta sobre sí misma y soltó una carcajada, mientras que se sacaba los tacones. Le habían empezado a doler los pies, sí, y no le molestaba un poco sacarse los zapatos frente al muchacho, para luego volver a pisar el suelo, sintiendo el frío pasando las medias transparentes. Lo miró divertida, mientras que caminaba nuevamente de un lado a otro con la copa vacía entre las manos —Lo estoy, pero realmente, es el alcohol lo que me ayuda a sobrevenir estas fiestas— Explicó con naturalidad mientras se apoyaba en una pared, iluminada por la luz de la luna, resoplando.

Es extenuante, creo que me entiendes ¿No?— Murmuró mientras suspiraba y deslizaba lentamente su espalda por su soporte, sin llegar a sentarse, solo ''estirarse'' para luego erguirse nuevamente, y arrugar la nariz —Que hermoso vestido, saludos a su padre ¿Cómo están las empresas Sae? Espero que el jefe se encuentre bien ¿No le interesa conocer a mi hijo? Es el próximo líder mundial y el que puede derrotar a Voldemort— Hizo un tono de voz más o menos gracioso, para luego soltar una carcajada.

A la pelirosa no le interesaba conocer a ningún chico de aquellas empresas, porque sabía que apenas y tuvieran la oportunidad de ponerle un anillo en el dedo, lo harían. Y ella no estaba para casarse, ni tener hijos aún, ni de broma, y dudaba estarlo. Después de todo ¿Por qué vivía en América? Para educarse, poder liderar la empresa y no necesitar de ningún aparatoso romance arreglado solo para que un desconocido se llevara toda la gloria de su apellido. Sonrió para sí misma mientras pensaba en eso.

Volvió la vista a Shi y se acercó a él con el porte de un felino, sin dejar de mirarlo directamente y con una sonrisa traviesa, para ubicarse justo al frente —¿Tienes alguna razón para rechazar a tantas señoritas?— Preguntó batiendo las pestañas, con un gesto curioso pero a la vez despierto, aún jugando con la copa vacía —Realmente no me interesa saber cual es, solo quiero saber si realmente lo tienes, a menos que seas.. Oh.— Tapó su boca con una de sus manos libres, y se puso de puntintas para acercarse a la oreja del chico, de paso jalándolo un poco para alcanzar su altura —¿Bateas para el otro equipo?— Fue un susurro, que luego acompañó una risita infantil, como una niña que acababa de hacer una travesura.

Justo después de eso, un mesero entró con una bandeja llena de copas de champagne, pero antes de que pudiera acceder al balcón, la rosada corrió frente a él y tomó la botella —Puede dejar esto y cerrar, no queremos interrupciones— Guiñó un ojo y el hombre, en traje negro, salió con un asentimiento. Fai Fai volvió la vista a Shi y se sirvió otra copa, mientras volvía a recargarse contra la pared —¿Y bien, Mr.Misterioso?— Dijo, dando otro sorbo a la copa.

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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Mayo 04, 2014 7:32 pm


El muchacho le miró con una suma y eterna curiosidad mientras ella hablaba, moviendo la vacía copa de su zumo con una inquietud que solo era acompasada por un creciente interés tan travieso como él mismo lo era, pero, al momento de la verdad, no era otra cosa más que la simplicidad de no poder evitar reír ante alguno de sus comentarios. Y así lo hizo, el pelinegro se carcajeó sin demasiados tapujos, pero de una forma comedida al escucharle hacer su mención sobre cierto personaje de Harry Potter. Bien, estaban progresando, ahora ella tenía un sentido del humor bastante macado.

Que irónico era todo esto.

Colocó la copa vacía a un lado, en la barra, casi chocando con la esquina de aquel balcón, solo uno de la docena que conocía formaban esta tercera planta, estaba construido para durar, y verse hermoso mientras envejecía, casi como un buen whisky de esos que tenía su tiempo sin permitirse, y no, él no era un alcohólico, para nada, pero, cuando te movías en círculos de personas que hasta te cuadruplicaban o quintuplicaban la edad, simplemente había que adaptarse para obtener algo de respeto secuencial.

Ahora le vio acercarse, ella se había quitado los tacones y regresaban al común de cuarenta y algo centímetros de diferencia, tanto que hasta le daba risa, una que abolió solo por confrontar ese mirar felino que hasta parecía querer provocarle, incitarle, a ser o hacer algo.

Sus frases resultaban ser tan medidas, recordándole un poco al juego de aquella vez en las gradas, pero en este momento eso era distinto, ella cuestionaba una razón, e incluso le jaló un poco al momento de acercarse a su oído para susurrarle algo.

Algo que… irremediablemente, no importando quien o como era él, le dejo tan consternado como complacido, como esa carcajada sin presiones que abandonó su boca, tal vez atrayendo la atención de ese mozo que venía dispuesto a dejar bebidas, pero que se vio forzado, por culpa de la señorita, a cerrar las puertas del balcón con un rostro raro, incómodo, y a dejarles allí, en una supuesta privacidad.

Genial… ahora las cosas seguro llegarían a peor, especialmente porque ella había tomado la botella con el champagne.

Exhaló ya más relajado y dejando de lado el hecho de que ella admitía que “bateaba ara el otros lado”, refiriéndose a él.

Bien… creo que tengo muchas razones ara rechazarlas—, dijo en primera, mirándole bastante divertido, y sin ocultarlo.

Hasta ese momento había estado en suma paciencia medianamente recostado sobre el granito que conformaba esa baranda en el balcón , pero, ahora, se separó n poco de ella, y caminó hasta donde estaba la muchacha, con un paso lento y guiado por esas orbes azules que miraban directamente a la damita y una sonrisa totalmente irónica que adornaba su rostro.

Yo… no podría decir que bateo para “ese” equipo—, dijo, ya estando frente a ella, —en todo caso diría que soy como un reserva… bateo para los dos, cuando quiero hacerlo—, su sonrisa cambió, quizás drásticamente, a una más pícara, más llevada al momento que ella misma había creado.

Su cuerpo encerró a la dama y su mano derecha se pegó a la pared, era un ligero callejón sin salida; su cuerpo estaba algo encorvado, lo suficiente para que sus rostros coincidieran casi a la misma altura, bajó algo más y pegó su mentón en el hombro izquierdo de la pelirrosa, girando su rostro lentamente, hasta dejar que su aliento acariciase la oreja ajena.

¿Es que acaso la señorita quiere probarlo?—, cuestionó.

Sí, con ese tono tan pervertido y pícaro que usaba cuando se le venía en gana, cuando quería darse cuenta de ciertas cosas y jugaba para hacer creer a otros que “había caído en la trampa”. Pero no…rió por lo bajo y se separó inmediatamente de ella, dando un paso atrás con su gran zancada, y mirándole tan divertido como siempre.

Mira que decir eso… habían muchas razones para rechazar a las mujeres que se le venían encima, demasiadas, pero eso no quería decir que no disfrutara de algo bueno de vez en cuando, incluyendo a los hombres, es decir, el mundo se hizo libre, ¿no? Y, para alguien como él, eso significaba que, en cuestiones tan burdas como las relaciones amorosas que intentaban encasquetarle, podía actuar como quisiera.

Tan simple y sencillo como las tres letras de su primer nombre.




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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Dom Mayo 04, 2014 10:07 pm

No es como si la pelirosa fuera una chica que venía recién saliendo al mundo. No, ella tenía una cancha de experiencia que podría darle cierta ventaja sobre otros chicos, cierto, no era la Virgen de Guadalupe ni la Santísima madre Teresa. Era una mujer, universitaria, que tenía las necesidades físicas de cualquier otro ser humano en este mundo, sin embargo, cuando se quedó encerrada entre la pared y el chico, algo la descolocó. Y no, no fue que hubiera bebido una copa de champagne o el aire fresco que aturdía su mente, era otra cosa.

Simplemente, Fai jamás había tenido ese tipo de contacto con alguien que hubiera cruzado más de tres palabras con ella.

¿Eso estaba mal? Desde un comienzo, ella no se involucra emocionalmente con nadie para nada, no hay persona en el mundo que conozca su verdadera emocionalidad, y no era como si se hubiera enamorado de Shi del día a la mañana, para nada. Pero él la conocía, aunque fuera poco, un 0.000000000001% de lo que los demás pudieran llegar a conocerla, él lo hacía, y eso la descolocaba. Su corazón había latido con fuerza y no fue capaz de soltar un solo comentario ingenioso para librarse de la presión, así que llevó la botella a su boca y bebió un poco, mientras se recargaba mejor contra la pared y hacía un mohín, con las mejillas sonrosadas.

¿No le han dicho, Sr. L'Jon extensión otros apellidos, que no se debe preparar comida que no va a comer?— Arrastró las palabras mientras encarnaba una ceja y lo miraba con cierta severidad que duró, aproximadamente, treinta segundos, para luego soltar una carcajada.

Volvió sus pasos hacia el muchacho mientras bebía otro poco de alcohol y sentía como su boca empezaba a arder, en busca de más bebida. Chasqueó la lengua mientras mecía las caderas y se apoyaba, peligrosamente, en la baranda del balcón con la caída de tres pisos hasta el suelo, sentándose en ella —Realmente si bateas para tres casas no me importa, solo he pensado que es curioso que ninguna de las princesas de las compañías te haya atrapado hasta ahora, y eso que conozco algunas que realmente son unas cazahombres— Se rió, mientras balanceaba sus pies y, de un salto, se paraba sobre la baranda, caminando de un lado para otro.

¿No has pensando en complacer la economía de tu familia casándote con alguna de ellas?— Hizo una pausa, mientras bufaba —Ah, no tienes que responder eso, sé que es una molestia, mi padre no ha dejado de buscar un prometido adecuado para mí desde que tengo trece, realmente, creo que odio un poco a los hombres por eso ¿Acaso no soy capaz de llevar la compañía yo sola?— Se tuvo que morder la lengua antes de seguir hablando, y volvió a reírse, sintiendo una ligera brisa que movió tanto su cabello como el vestido que llevaba —No odio a todos los hombres, odio a mi padre. La noche está realmente bella ¿No crees?— Murmuró con una sonrisa mientras se dejaba llevar por la profundidad de las estrellas, y daba otro sorbo a la botella. Luego, miró la copa vacía del muchacho y sonrió de lado.

¿Bebes?— Preguntó ofreciendo champagne, dando una vuelta que casi la hace caer de ¿Cuántos metros eran desde el balcón hasta el piso?

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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Mayo 05, 2014 1:02 pm


Estando allí, de pie y alejado tal vez a medio metro de ella, le miró, parecía estar tan sonrosada como jamás había podido contemplar a una mujer alumbrada por la suave luz de la luna. Estaba completamente seguro de que ella había sentido algo más de lo que decía, tal vez el hecho de que perdiera la clase para darle un trago a la botella se lo afirmaba, bien… era divertido darse cuenta de que podía causar cierto efecto siempre que lo quisiera.

Realmente no me importaría comer lo que preparo, señorita… pero no tengo hambre aún—, sonrió de medio lado.

Ella estaba desvariando un poco aún entre la razón, estaba completamente seguro de ello, simplemente porque se sentó en esa baranda, como una niña pequeña moviendo sus descalzos pies, y él no reparó en mirarle, en realidad estaba un poco ensimismado en esa chica, más que todo porque su curiosidad, que era una d sus mejores divisas, estaba picando absurdamente. Y no, no le gustaba eso de ser el gato que moría por una simpleza de esas.

En ese instante solo alzó los hombros, restando importancia a las palabras que Fai pronunciaba, como siempre, muchos hacían esas preguntas en toda clase de sentido, pero jamás hacían la pregunta correcta. Eh allí el dilema.

Las chicas que me buscan por mis apellidos no sirven nada más que para pasar una buena noche—, exhaló con cierta decepción.

Si, así era siempre, las mujeres querían que él les tomara como esposas, para eso hacían tantas cosas, desde amenazarlo hasta provocarle sexualmente, a esas ni caso les hacía, pero habían otras a quienes “complacía” solo por el hecho de que sus sentimientos eran reales, pero unilaterales. Resopló un poco, estando allí, mirándole, había sido un hombre serio apenas un par de semestres atrás, algo menos, y ahora estaba aquí, presa de su desenfreno controlado y de su justicia poética.

Que tontería.

Solo tengo diecisiete, ¿sabes?—, le dijo algo sarcástico, sin dejar de mirarle, —no tengo intenciones de casarme aún, tampoco sé si quiero hacerlo—, a sus anchas alzó los hombros, con serenidad, —además… creo que mi familia ya tiene una economía bastante poderosa, ¿para qué amargarme la existencia llamando más empresas por las que tendré que trabajar?, es demasiado…—, exhaló fuertemente.

A veces, cuando se ponía a pensar en esas cosas, se sentía algo mal. En un principio él no quería heredar a su familia, tampoco deseaba casarse, si tener hijos algún día, pero, ¿el mundo no podía ser mas odioso?; él debía heredar, debía casarse, era algo que no podía refutar, era una obligación, pero, eso que más quería, tener hijos… eso si sería imposible.

Bufó levemente, exasperado con él mismo y mirando a Hei, esa alucinación que se pasaba todo el día acompañándole y haciendo su soledad aún más notoria.

Um… creo que si la señorita quiere algo puede hacerlo, demostrarlo—, susurró, —su padre es un hombre… dejado, no lo sé, pero… la mejor forma de tener algo es demostrando que se puede con eso, ¿no?—, sonrió un poco, quizás desvariando entre él mismo y el como le veía caminar por esa baranda medianamente gruesa, hasta el punto en el que parecía estar por caer.

Chasqueó con la lengua y dio un gran paso para sostener una de sus manos y atraerla hacia él de una vez, haciendo que ella cayera de esa baranda directo a sus brazos, pero con una delicadeza terrible. Miró la botella en su mano y, de nuevo, exhaló, estaba un poco complicado interiormente como para pensar que ella podría caerse desde diez metros de altura.

Señorita, debería tener más cuidado—, susurró, una cosa estaba muy clara, —me gustaría tomar una copa, pero desgraciadamente aún no puedo hacerlo—, rió por lo bajo, llevando el cuerpo de ella hasta que chocase ligeramente con la baranda, teniéndole a el de frente, —usted no está acostumbrada a ingerir alcohol así—, susurró y le quitó la botella de las manos, para dejara a un lado, en el suelo, y tomó el rostro de ella entre sus manos.

Había algo que quería corroborar.

Así que por eso es tan obstinada señorita—, susurró, —los hombres somos unos perros, me incluyo, pero… a veces hay hombres que se prenden a algo bueno, esos son lo que llegan a valer la pena—, acarició ligeramente su mejilla con el dorso de su mano dominante, la izquierda, —lo mismo pienso sobre las damas… cuando uno menos lo espera es cuando suceden las cosas, ¿no lo cree?—.

Su mirar confrontó el de la dama, solo por unos segundos, y entonces dirigió su boca directamente a ella y besó su frente, algo así como un gesto paternal, y tal vez para que dejara eso del odio de lado, era un poco triste darse cuenta de que los padres ejercían tantas veces una presión innecesaria sobre sus hijos, era temible.

¿Él?, él estaba muy feliz de tener los padres que tuvo, un hombre que buscaba enseñarle tantos valores, que le enseñó y le dio la idea y la oportunidad de seguir su sueño, y una madre que solo buscaba lo mejor para él, pero que le comprendía aún siendo el sujeto obstinado y poco demostrativo en sus sentimientos como lo era.

Mas aún estaba la presión de la familia, esa que jamás se iba.




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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Lun Mayo 05, 2014 7:53 pm

Hizo un puchero, un gesto casi infantil cuando le quitaron la botella, y resopló —No es que no esté acostumbrada, no me ha dado tiempo de comer hoy y siento que el alcohol me ha pegado un poco— Se excuso, mientras cruzaba sus brazos bajo sus pechos y desviaba la mirada. Seguía sonrojada por el beso que le había dado, aunque fue solo en la frente, y creía que eso había dado un toque un poco más ¿Cómo decirlo? Íntimo. Sí, porque si hubiera saltado como lobo a la oveja habría respondido como la felina que era, como un si él fuera un hombre cualquiera, sin embargo, no lo hizo, era un tipo de hombre al que no estaba acostumbrada.

Chasqueó la lengua mientras estiraba los brazos e inhalaba una gran cantidad de aire, para luego botarlo lentamente —El vestido me está empezando a molestar— Se quejó, mientras lo acomodaba sutilmente en la estrecha cintura que lucía —Lástima que no es como los zapatos y no puedo solo tirarlo a una esquina— Refunfuñó, jalando ligeramente la falda de un lado a otro. Estaba acostumbrada a los vestidos y no podía decir que no le gustaba como se le veían, pero eso era muy diferente a que terminara por convencerse de que la moda no incomoda, porque incomoda y mucho.

Estiró ambos brazos al cielo y le sonrió al muchacho, mientras jugaba con la cinta de cabello sobre su cabeza —Voy a confesar algo— Susurró, casi como un secreto federal, mientras ponía un dedo sobre sus labios y miraba para todos lados —La verdad es que no lo he pasado para nada mal esta noche, y mira que en estas veladas hago de todo por irme primera, no he bailado nada, sin embargo, ha sido.. encantadora— Asintió luego de decir eso, bajando de la baranda y acercándose al ojiazul, inclinándose ligeramente con la mirada alzada, para dar directo con sus ojos.

Me ha aligerado la noche, ya sabes, estar contigo— Y luego de decir eso, se enderezó y volvió a otra esquina del balcón, para sacarle la lengua —¡No quiero decir que realmente espero volver a toparme contigo en una fiesta o algo así! Para nada— Exclamó, de la manera más ''tsundere'' que jamás hubiera podido escuchar algún hombre.

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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Mayo 05, 2014 9:02 pm


Le miró con una curiosidad innata al escucharle hablar de forma tan casual, bien, estaba haciendo mas progresos, ¿en qué?, ¿acaso estaba interesado en hacer alguna clase de progresos con ella en algún sentido? Pero allí estaba, siendo confrontado de frente… bueno, no exactamente de frente, más bien, ¿en ángulo?, si, esa sería la mejor forma de calificarlo; estaba siendo confrontado en ángulo por una damita bastante curiosa, de esas que pocas veces hacían latir la vena de su interés.

Ese interés que había estado más que dormido los ultimo meses, precisamente porque ella estaba al otro lado del mundo, ¿qué decir?, jamás podría afirmar nada en su contra, en contra de esa chica de la que se había enamorado, pero… eso le salió como todo primer amor de un preparatoriano, al final los caminos se dividen y, para ser su primera experiencia “real” no estuvo nada mal.

Na burda sonrisa se dibujó en su rostro, en parte por recordar a esa castaña, y en parte por ver a esta muchacha de cabellos rosas intentar sonar seria en medio de una ligera embriaguez causada por… ¿dos, tres?, tal vez más, tal vez menos, copas de champagne.

Bueno… si la señorita quiere deshacerse de su vestido, ¡prometo que no haré nada muy raro!—, dijo, más que todo, jugando con el comentario de ella, lo hacía de broma, o algo así, pero, en esencia, era él, el típico ser al que le gustaba divertirse a costa de sus comentarios tan pícaros como penetrantes, todo con el fin de observar.

Todo sea por una buena causa.

Y, eso lo corroboró, si, lo hizo con creces, cuando la muchacha soltó una afirmación que, a pesar de haberla pensado, con unos gesto muy graciosos debía decir, le sonó tan sincera, era más sincera que muchas cosas que le dijera con anterioridad. Solo por eso acompasó su mirar, algo más dulce y sereno, y metió ambas manos en sus bolsillos, adquiriendo una pose por completo más casual.

Con más detalle detalló esa expresión tan… ¿cómo le llamaban en Japón?, ¿Tsundere?, sí, ese era un genero que se veía en la animación de parte de un personaje, lo recordaba porque a Hanabi, una buena amiga de la preparatoria,  le agradaban esas cosas y jamás dudaba en compartir su opinión.

Dio un paso al frente y resopló, fingiendo estar algo molesto, pero haciéndolo ver como la broma que, en efecto, era.

Bien, bien, entonces haremos como que a la señorita realmente no le agrada mi presencia—, dijo algo alto, al fin y al cabo nadie les podía escuchar, porque dentro, en el salón, se escuchaba la música clásica proveniente de los violines y las cuerdas, sonrió algo socarrón y soltó un corto bufido.

Miró a un lado, a ese gran cielo que se abría luminoso, por la luna, tan bellamente enmarcada en un corto espacio estrellado, de esos que merecían ser postales de cuando en vez, y un extraño pensamiento se le pasó por la mente. Regresó su vista a la dama, le examinó un poco, un rostro gracioso o algo así.

Y, sin mucho más, caminó hacia ella.

Sus pasos fueron cortos, ya que la dama estaba apenas del otro lado del balcón, y se detuvo allí.

Pero… creo que realmente te agrado—, comentó ya en un tono más bajo, más intimo, —es solo que no quieres admitirlo—, sonrió y, de nuevo, se inclinó un poco.

Por pura necesidad colocó su mano en la pared, ya que agacharse era incómodo si no realizaba esa acción, fue cuando, tal vez por primera vez, le encaró frente a frente, con ojos completamente serenos, mirando fijamente a las orbes femeninas, sin dejar que nada se escapase. Su mano izquierda, la dominante, se movió para dibujar una suave caricia en la mejilla de la damita, desde la parte alta de su pómulo y se detuvo en el fino mentón.

Y no estoy siendo para nada vanidoso—, se atrevió susurrar al final, justo antes de que hiciera algo que, a pesar de cuestionarse, no tomaba por arrepentimiento.

Se acercó, bajando un poco su rostro, y sus labios se juntaron levemente con los de ella, para luego hacer un contacto algo más profundo, pero igual de delicado.

Sí… él había sido el idiota que, de alguna forma, le acababa de robar un beso.



Última edición por Shi L'Jon el Lun Mayo 05, 2014 9:49 pm, editado 1 vez



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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Lun Mayo 05, 2014 9:31 pm

Primero, para que más decir, la muchacha no supo como reaccionar cuando se vio acorralada contra la pared, mirando al chico mientras sus mejillas se encendían en tonos de rojo y rosado, y sus manos se apretaban firmemente contra la tela de la falda de su vestido, estrujándolo.

Quiso decir algo como ''Realmente no me agradas'', pero eso le sonaba a mentira incluso a ella, y no fue capaz de pronunciar palabra alguna, más bien sentía como si la lengua se le hubiera enredado dentro de la boca, y pensó en algún hechizo de Harry Potter para una ingeniosa frase del momento, pero no pudo visualizar nada más que los azules ojos que tenía en frente. Y su corazón latía con más fuerza cada vez que los veía.

Entonces, cuando los labios del chico tocaron los de la chica, se congeló. Fue la impresión, abriendo con desmesura los ojos y alzando las cejas, para después llevar sus manos a los hombros masculinos ¿Debía empujarlo, debía atraerlo? No estaba segura, no quería ni lo uno ni lo otro, así que simplemente las dejó allí, relajando el cuerpo.

Sus ojos se cerraron lentamente y logró sentir la corriente eléctrica que provocaba que su corazón se derritiera poco a poco, como la mantequilla, a una chica de hielo como lo era ella ¿Cuándo habría pensado en sentir aquello? No estaba segura ni de que eso fuera real, pero, por si las dudas, respondió el beso robado, con delicadeza, feminidad, algo de calidez, y para nada fogosidad, no estaba segura de hacerlo bien. Jamás había dado un beso que expresara algo más allá de lo sexual, y no sabía que expresaba realmente con ese beso ¿Debía, algo? Eso parecía, algo que aún no brotaba, pero que podía ver, como una semilla.

Podría haber seguido así, pero el 'click' de la puerta abriéndose por dentro la hizo romper el contacto, más aún cuando escuchó el incómodo 'cofcof' de uno de sus guardaespaldas atrás de los adolescentes, quienes parecían haber estado divirtiéndose por un rato. La cara de Fai era un poema, sonrojada, con una sonrisa boba, y la mirada que iba de un lado a otro, entre Jarvis y Shi, con cierta expectación a que alguien dijera algo, entonces, miró a su empleado con una ceja alzada, y carraspeando para recobrar la compostura —Jarvis, no te he visto desde que llegamos— Le recriminó con la firmeza de su padre, causando que el hombre, mucho más alto que ella, se encogiera en su lugar —Pero anda, hombre ¡Dime que pasa!— Lo apresuró, mientras buscaba sus tacones y se los calzaba nuevamente.

Su padre ha dicho que la lleva a casa, pasará dos días allá— La pelirosa lo miró incrédula, pero luego asintió, y le hizo un gesto con la mano para que se retirara —Enseguida voy— Murmuró mientras volvía a ponerse los zapatos, y recobrar el aire de una princesa, una mujer firme, una mujer de negocios, y caminó hacia Shi, sonriéndo como una adolescente ensimismada —Gracias por.. la mágica velada. Nos veremos en la universidad cuando vuelva ¿No?— Y le dio un beso en la mejilla, que ya no era tan difícil de alcanzar, mientras desaparecía nuevamente dentro de la fiesta, y luego, a la casa de su padre.

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Re: Shinpuruna Hiniku {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Mayo 05, 2014 10:17 pm


Por un instante, muy pequeñito, se preguntó si lo que estaba haciendo tenía alguna razón, ¿por qué se estaba preguntando algo como eso en este momento?, rayos, solo era un beso, ¿para qué cuestionarse tanto las cosas?, él no era así, para nada, pero, a veces, ciertas personas también tenían sus momentos para deslucir o brillar.

Pero se sintió algo complacido, y no podía negarlo, cuando ella correspondió con una timidez tan llamativa a su beso, vaya… parecía ser algo inexperta, pero al mismo tiempo todo lo contrario, no… ella estaba intentando, ¿mostrar algo?, tal vez, al menos eso le pareció al notar algo de nervios, pero estaba bien, al ver sus ojos cerrados solo se sintió un poco complacido, al menos no le había empujado.

Continuó ese beso con suavidad y sin presionar demasiado, no era lo que quería mostrarle, para nada, él quería… ¿ser delicado?, vaya, ese solo pensamiento era raro viniendo precisamente de su mente dejada en la brutalidad últimamente, mas allí estaba,  y  ya no se podía retractar.

Sin embargo, cuando pensaba que estaba en el momento justo de descubrir algo más, una onomatopeya fastidiosa le arruinó el momento, especialmente cuando la dama se separó con rapidez de él y, para no dejarlo así, el pelinegro se giró un poco, encontrando a un hombre medianamente alto con una cara que rezaba entre el no saber por qué había entrado allí y el hecho de querer marcharse, lo supo ese carraspeó de su garganta, entonces solo bufó levemente, dejando salir con algo de presión el aire de sus pulmones por su boca, tal vez también intentando sacar algunas cosas confusas que se le habían encasquetado en la mente.

Inhaló, escuchando atentamente lo que el hombre decía, así que la señorita tendría que ir a casa, vaya… es una suerte para ella poder ir a visitar a la familia, aunque, según tenía entendido, ella odiaba a su padre, qué cosas.

Le miró volver a ser toda una princesa en cuestión de un par de minutos y sonrió complacido al recibir ese beso en su mejilla, ella actuaba con algo más de confianza, para nada parecido a su primer encuentro hacía ya sus semanas, asintió ligeramente y resopló.

Claro, si la señorita desea verme… simplemente no podría resistirme—, sonrió, estaba dándole un gesto de familiaridad que le era extraño, —cuídese, señorita—, exhaló y le vio marcharse.

Se dio la vuelta, mirando ligeramente adornado al piso, allí estaba la botella de alcohol necesitaba tomarse una buena copa, si, pero estaba consciente de que eso solo empeoraría las cosas. Así que solo se recostó de la baranda y, segundos después, sabiendo que era observado no solo por los curiosos de la fiesta, sino por su guardaespaldas, exhaló con fuerza y dejó chocar su frente contra el grano. Entre todos los rumores que seguramente se formarían, la que su madre armaría y todos los problemas que le causaría eso, se había divertido, la había pasado bien y, de alguna forma, parecía estar descubriendo algunas cosas nuevas.

No todo parecía ser un desperdicio.


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