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Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

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Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Mayo 14, 2014 9:07 pm


Piza to eiga yuiitsu

Solo pizza y una película...
Dormitorios de Raven & Konosioni.
5º planta, cuarto #207.
Sábado, a partir de las 06:42 pm.
Vestimenta

Hoy se hallaba particularmente sellado al fracaso, sí, no era como si se hubiera levantado con el pie izquierdo, para nada, cayó, literalmente, de tajo en el suelo por algún extraño sueño que ahora le era completamente imposible recordar, pero tenía un tremendo dolor de cabeza y eso solo significaba que no había sido nada bueno. Tomó sus medicinas y se plantó para pedir el televisor de los chicos de al lado prestado, no era precisamente para distraer la mente, para nada, era quizás algo más… ¿personal?

Sí, hacía un par de días había quedado con aquella obstinada señorita de cabellera rosa para mirar alguna película y salir, pero, por ciertas y determinadas circunstancias que iban entre tener que huir de los estúpidos que aún creía que le habían amarrado el lazo al cuello y las mujeres que no le dejaban en paz con eso de que se había enrollado a una zorra o que ellas era mejores, pues, simplemente le quitaban las ganas, mas no la iniciativa, así que, en un giro básicamente dado porque sus compañeros de cuarto andaban en las suyas, terminó por invitarle a ver una película y comer pizza en su habitación.

Bueno, a verle comer pizza a ella, porque el no podía ni pensar en ingerirla.

En la tarde, luego de darse un baño y confirmar, se vistió, todo estaba preparado de su lado del cuarto, tan formidable como siempre: desde la puerta se podían ver fácilmente las tres camas, una a la izquierda, al centro y la otra a la derecha, pegada de la pared a un costado, esa era la suya, con una mesa de noche donde habían un par de fotos de su madre, hermanas y padre, una lámpara, su pastillero y un reloj de escritorio. Al frente había un pequeño escritorio y, frente a el, en el suelo, se encontraba el televisor apagado y conectado a una mini laptop, que era el lugar donde la película que verían estaba almacenada, había hecho algún que otro bocadillo que el pudiera comer y ya, la cosa era esperarla, ¿no?

En un principio el varón de cabellos azabache aún se preguntaba como era que había terminado por querer invitarla, sí, ella le parecía gratamente interesante, llamaba a su torpe curiosidad al límite y, con eso encima, sentía más curiosidad hacia él mismo al saber que experimentaba ciertas sensaciones cuando le hartaba la paciencia a la muchacha o cuando ella decía cosas para intentar ocultar sus sentimientos.

Rió por lo bajo estando frente al espejo, el tatuaje seguía allí y ahora toda su presencia estaba adornada por tres nuevas perforaciones que, si bien ya tenían más de un mes, ahora que habían sanado por completo se veían mucho mejor.

Sí, el primer acto de perforación fue rebeldía, ganas de sentirse libre de todas esas cosas que le cayeron encima siendo un crío, lo de ahora era más de imagen, eso de tener dos perforaciones en la oreja del mismo lado donde tenías un tatuaje completamente visible en el cuello era un poco desequilibrante. Sí, se veía perfecto, su madre lo mataría la próxima vez que le viera, pero era un riesgo asumible. Rió por lo bajo y se tiró de tajo en su cama mirando al techo, aún tenía un poco de ese malestar de cabeza, pero no le haría caso.

Exhaló con fuerza y pensó en sus pendientes; tendría una cena con inversores a la mitad de la semana, practicas de atletismos, practicas de astrofísica, un seminario y consulta médica, eso en los siguientes cinco días, para cuatro de esas cinco estaba listo, su consulta era aburrida, pero su médico vendría a revisarle desde Francia, así que no podría tener el tupé de faltar.

Si podría… pero seguro él vendría a buscarme—, respiró hondo y rió con cierta sorna, era gracioso imaginarse eso, —pero no quiero ir Hei… estoy cansado de esto—, comentó a la nada.

Sí, a la nada para todo el mundo, a un joven bastante parecido a él, a su padre, que le miraba fijamente desde una esquina, hoy se mostraba serio, no sonreía y le miraba de forma intimidante, casi como si quisiera dar algo de miedo, como si estuviera deprimido. Estaba agotado, si Hei se veía así solo quería decir que estaba empeorando, que las cosas en su cabeza perdían el sentido nuevamente, ¿por qué?, podría ser cualquier cosa… o simple naturaleza torpe y aburrida.

Que absurdo.




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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Jue Mayo 15, 2014 5:49 pm

¡Fai!— La muchacha se volteó para ver a uno de los jugadores de rugby correr hacia ella, con una mano alzada a modo de saludo. No lo conocía, pero podría saber quien era, por su uniforme. N.09. Sonrió ladina, mientras lo observaba con ojos expectantes y apretaba lo que llevaba en sus manos a su pecho. Una botella de zumo de naranja, fresas y una pequeña caja de pizza, que no quería que nadie viera y luego dijeran que era una ballena o algo por el estilo. Permaneció en su lugar hasta que el muchacho llegó a su lado, luciendo, ligeramente, nervioso. ''Encantador''. Pensó la pelirrosa con sarcasmo, suponiendo que no podría irse en ese preciso momento a su 'cita'. Agh, solo pensar en 'cita' hacía que las mariposas explotaran, literalmente, en su estómago.

—Supongo que estás ocupada ahora..— Dedujo mientras apuntaba la bolsa con su mano izquierda, y con la derecha se rascaba la nuca. Ella no contestó, solo espero a que prosiguiera con su idea, junto a su semblante amable —P-pero esperaba que un día de estos, pudiéramos, ya sabes ¿Ir a tomar un café?— Oh. Soltó una risita campanante que hizo que el corpulento deportista se sintiera aún más nervioso, y negó lentamente —Uh.. pues realmente me encantaría, pero no creo que sea una buena idea.— Y sin dar más explicaciones, se giró sobre sus talones para seguir caminando, dejando a un chico despechado a su espalda.

Pocas veces lanzaba las citas abajo, pero esta vez, o más bien, ese tiempo sentía que debía mantener cierta discreción, hasta que averiguara algunas cosas. Cosas como; ¿Qué le pasaba a su organismo cada vez que se veía con el ojiazul? No le gustaba ir de un lado a otro, y se sentía incapaz de hacerlo de todas formas.

Suspiró, sus pasos lentamente la acercaban a un corredor que se hacía más y más largo, imposible de atravesar. Sus pasos cada vez más pesados, y eso solo se debía a una cosa; Cuando estuviera allí, cuando lo viera de frente, pudiera ser que ciertas cosas se aclararan, al menos para ella.

Pero tenía que armarse de valor, después de todo, había pasado toda la mañana preparando algo que quizás no fuera otra cosa que una junta algo casual, pero premeditada, sin llegar a ser lo que ella esperara. No sabía como vestirse, y vestidos iban y venían por su habitación, hasta que decidió unos pequeños shorts negros y un gran hoddie rosa, al menos dos tallas mayor, que le hacía parecer como si no llevara nada debajo. Unas calcetas negras hasta las rodillas, zapatos planos, y el cabello suelto. Maquillaje natural, en tonos rosa. También, la comida, porque no podía llegar con las manos vacías, había sido una odisea. Solo recordaba haberlo visto beber zumo de naranja esa vez, y aparte de eso, no sabía muy bien que tipo de comida le gustaba, así que compró dos cosas; Frutillas y pizza de salame.

Claro, ella solo comería una pequeña parte de eso, después de todo venía una competencia nacional muy pronto, y tenía que mantenerse en forma, o ser incluso más ligera de lo que ya era.

Torció el gesto, pensando que quizás Shi notaría que había bajado dos kilos más. Pero se había puesto el hoddie, así que lo dudaba.

Tocó la puerta, conteniendo la respiración. Parecía quinceañera, con mariposas en el estómago.

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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Mayo 15, 2014 8:06 pm




Aún tirado en la cama miró a un lado, se encontraba ciertamente bastante intrigado por tantas cosas que comenzaban a rodearle y, a pesar de que no quisiera admitirlo, la mayor parte de estas cosas tenían mucho que ver con su papel como sucesor de su padre, el dragón en su cuello afirmaba que era el que “mandaba”, pero hacer eso resultaba el asunto más tedioso del planeta Tierra.

Y, acá, repasando hechos en la especie de angustiosa espera, apreció el vacío del lugar, claro, rara vez podría decir que dormía en el mismo cuarto con sus otros dos compañeros, si bien era porque él pasaba la noche en otros lugares del campus, salía o era porque estos chicos no llegaban, el pelinegro presumía que por trabajo. Ventajas y desventajas de dedicarse a ese asunto profesionalmente.

Regresó su vista al techo y pasó la mano por su rostro, sentía algunos vellos comenzar a rozar sus manos, desde su bigote hasta la parte que ocuparía una barba si existiese y resopló, estaba planteándose el hecho de dejarse crecer la barba, su madre se lo había pedido para cuando fuera con ella el mes siguiente a aquel importante evento de su familia china reunida con muchos colaboradores, por eso de que tendría que hablar y nadie le prestaría atención a un crio de diecisiete años que hablaba sobre ser un líder.

Bueno… él ya lo había hecho antes y había captado atención por borbotones a sus quince años en aquel evento, sin embargo, a veces estaba bien complacer a la mujer que te dio la vida si ella deseaba que con la barba impusiera algo más, mucha presencia y todo eso.

Cerró sus párpados y llevó su cabello hasta atrás, allí estaba de nuevo, esos ojos tan secos de Hei que parecían acusarle, decirle que debía tener miedo sobre algo, que dentro de su ser había una cosa que estaba marchando mal, ¿para qué molestarse?, él lo sabía, dentro del pelinegro habían tantas cosas funcionando mal como se suponía de bien debía estar una persona.

Se raspó el rostro y se abofeteó para espabilar mirando su reloj, estaban a poco para las siete de la noche y de seguro Fai llegaría pronto. Por un momento Shi solo se preguntaba el porqué le había invitado y se respondía: sentía una extraña curiosidad y necesidad por conocerle, por mirarle, detallarle y, simplemente, hablar con ella. Rió por lo bajo.

Ah…  creo que me estoy ablandando—, razonó, en algún lugar de su primera gaveta aún tenía la camisa que la dama había dejado en la lavandería en aquel segundo encuentro, hoy podría ser un buen momento para devolvérsela y todo eso.

Fue en ese momento cuando escuchó el resonar de un eco por toda la habitación, si no era una o un fastidioso de esos que se encaprichaban con él, debía ser Fai.

¡Voy!—, habló en volumen bastante alto, para ser escuchado, y se levantó, agradecía que este techo tuviera tres  metros de alto, de lo contrario se sentiría mal.

Estiró su cuerpo y arregló su ropa, debajo del suéter había una camisa blanca común, nada extravagante, giró sus zafiros a los puff que estaban entre las dos camas, eran bastante cómodos y había el espacio suficiente para ellos, aunque antes estaban del otro lado del cuarto. Chascó con a lengua e intentó deshacerse del ligero malestar, después de todo lo que quería era pasar un buen rato con la muchacha.

Se desplazó a la puerta y, en plazo de treinta segundos, giró el pomo, para encontrarse con una figura bastante más bajita que hoy vestía de manera muy curiosa. Enmarcó una ceja, tenía algo distinto, pero entre tanta tela no podría adivinar muy bien qué.

Vaya señorita… con eso puesto parece mucho mas pequeña de lo que realmente es—, bromeó enmarcando una sonrisa en su rostro al final, —pero pase, mis queridos compañero están en las suyas, así que aquí podrá ser usted misma mientras esté conmigo—, le abrió el camino para que se adentrara en la habitación y, tras eso, cerró la puerta.

No estaba preocupado por cosa como el desorden, para nada, el cuarto estaba ambientado en tonos opacos de gris, azul y negro, todo bien acomodado y pulcro, en eso agradecía tener unos compañeros como Blacky y Nilla, eran organizados y nada se les escapaba, literalmente, él tenía sus sospechas, pero supuso que no era del tipo “viceversa”.

Caminó y le ofreció asiento en su cama, cosa de que soltara todo aquello que tenía entre manos para, después, poder sentirse más cómoda en el puff.

Bueno… solo espero que pueda soportar una película de terror—, comentó con algo de humor en su tono, —esta me la recomendó un compañero de prácticas, así que, será nueva para ambos, si la señorita no la ha visto—, alzó con ligereza los hombros y le miró.

Bueno, no es que amara las películas de terror, pero esta en específico llamaba mucho su atención, así que, ¿por qué no intentarlo?, le detalló algo más, se veía un poco pálida aún con el ligero maquillaje y, a pesar de lo que había dicho antes, personalmente pensaba que ese gran trozo de tela que era un hoddie, le sentaba bien y le hacía parecer mucho más tierna de lo que ya era.

Espera… ¿espera?




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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Vie Mayo 16, 2014 8:42 pm

Infló una mejilla mientras entraba, recalcando el comentario de 'se ve mucho más pequeña de lo que realmente es'. Sabía que no era la mujer más alta del mundo, pero que lo recalcaran hería su orgullo, en parte, y el orgullo de una porrista no era algo con lo que jugar. —Tsk— Era una especie de onomatopeya que siempre hacía cuando se sentía irritada, no como un chasquido de su lengua contra su paladar, más bien como un sonido en sí. —Un caballero siempre resalta la estatura de una dama. Espera ¿Es así como funciona?— Preguntó con ironía mientras rodaba los ojos y entraba. —¿Solos?— Cuestionó, no sabía si sentirse realmente relajada o nerviosa, suponía que un poco de ambos. Tragó una gran bocanada de aire y dejó las bolsas sobre la cama.

Tenía que relajarse, quería, por sobre todo lo otro, pasar un buen rato. Relajarse y tener la oportunidad de ser ella misma, cosa que no se daba con otro que no fuera Shi.

Se sonrojó ligeramente al pensar en eso.

Erhm— Otra onomatopeya, esta vez para llamar la atención del chico, moviendo las cosas. —No estoy muy segura, pero.. cuando estábamos en el bailé te vi bebiendo zumo de naranja ¿Me equivoco?— Alzó la mirada, mientras llevaba una linda botella de vidrio en las manos, con un diseño algo retro. Redonda y ancha abajo, con un delgado cuello arriba —Es de naranja, natural y sin pulpa. Espero te guste— Lo dejó sobre la cama, porque no sabía si era correcto o no simplemente ir a la cocina y ponerlo en la encimera. Quizás solo estaba pensando demasiado las cosas —Ah, fresas y la pizza también— Abrió la caja de fresas, sacando una. La pizza la abriría luego.

Se sentó en uno de los puffs relajando los músculos, mientras miraba fijamente la espalda de Shi cuando ponía la película. Algo en 'película de terror' no terminó de filtrar; Estaban solos y viendo una película de terror. No es que les tuviera un miedo irracional, no, al menos no a aquellas que se trataban de asesinos en serie o cosas por el estilo ¿Qué mafioso le tendría miedo a algo así, que vivía todos los días?

Pero si eran fantasmas, monstruos o aliens, quizás entonces sí tuviera un miedo irracional, aparte del amor por la adrenalina. Sentimientos encontrados, amaba esas películas pero las odiaba a la vez.

Me encanta ver películas, espero que no la haya visto— Concordó, mientras se cruzaba de piernas, sintiendo como su puff y el de él estaban realmente cerca. Suspiró, el que estuvieran solos no quería decir mucho. Sacó un trozo de pizza diminuto y lo mordió, masticando lento para saborearlo —¿Quieres?— Le ofreció al muchacho, sosteniendo frente a él la caja de fresas y la caja de pizza.

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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Mayo 16, 2014 11:03 pm



No hizo nada más que reír al escuchar la respuesta irónica a su humorado comentario, bien, no podría esperar exactamente otra cosa si el hecho venía de parte de esta dama de cabellera rosada y cambiante estado anímico, para nada, pero, tenía esa sensación, esa de que ella era sincera con él no porque lo quisiera, tampoco por que él pudiera ver debajo de su actuación, sino porque simplemente no podía controlarse.

Bufó por lo bajo tomando en cuenta aquello del zumo de naranja y le miró con una sonrisa bastante suave, pero sincera.

Gracias, señorita—, acentuó en palabras y rascó ligeramente su cabellera, para moverla un poco, entonces miró lo que ella había traído consigo, debió haber sido complicado siendo un sábado en pleno campus universitario, —¡oh!, ¿voy a ver a la señorita comer pizza hoy?, debo ser un hombre muy afortunado—, bromeó un poco, pero con su justa verdad, detallando a la muchacha y luego se dio levemente la vuelta, para ir a su mini latop.

No era cosa de nada, encendió el televisor, lo colocó en función auxiliar y buscó en su reproductor el bendito video, al cual le dio play, estaba completa, bien completa, desde las advertencias hasta el último crédito, al menos eso le habían dicho. La película en sí era entre apocalíptica y post apocalíptica, de infectados o algo así.

Volvió a mirar hasta donde la dama de cabellera rosada se encontraba, caminó hasta la puerta y pagó las luces, sino no tendría sentido ver una película de terror con todo alumbrado. Rió por lo bajo y regresó para sentarse a su lado, trayendo consigo una pequeña caja de cartón blanca, algo más grande que sus dos manos, pero la dejó a un lado una vez más al notar su ofrecimiento de pizza y fresas.

Estiró levemente a mano y tomó una fresa, exhalando bastante desganado, le gustaría comer pizza, jamás lo iba a negar, también tomar más de una fresa, pero era algo que no podía permitirse hasta quien sabe cuando.

Bueno… no puedo comer pizza, así que me quedo con la fresa—, enseñó la pequeña fruta como si fuera un premio  y se volteó para mirar el televisor, aún estaban por esa parte de los créditos, pero ya comenzaba la introducción, mostrando a una periodista hablando por una cámara, reportando lo que parecía ser una gran explosión, luego hubo otra explosión y todo quedó en silencio y oscuridad, el cuarto estaba oscuro.

Y saltó la música de intro cuando una especie de caníbal le saltó encima a la mujer y a su camarógrafo gruñendo espléndidamente, sonrió, bueno… si el resto era así podría pretender que le divertía.

Entonces señorita, ¿ha visto esta película?—, giró su vista para mirar a la dama y abrió entonces la caja que hasta ahora reposaba sobre sus muslos, para darle un primer mordico a su fresa.

Dentro de la caja había pequeños bocadillos que él había preparado para no sentirse hambriento en a hora y media que suponía duraba el film, eran unos pinchos tamaño tapa de papa rellenos de queso, con aguacate y jamón, acompañados de una salsa de ajo ligera, de esas que podría comer poco, tomó uno y lo empapó levemente con la salsa, entonces estiró el brazo a un lado, ofreciéndolo a la dama.

Tome, eso podrá ayudar a recomponerla—, susurró, —¿nadie le ha dicho que está más pálida de lo que debería?, no se sobreexija, señorita, por favor—, cerró su idea con una sutileza y una especie de confianza que ni sabía que guardaba con ella.

En efecto, aquellas palabras a él le sonaron como si hablara con alguien con toda la normalidad del planeta, bueno, en efecto eso era lo que hacía, pero tenía el ciego presentimiento de que, dentro de él mismo, se dibujaban tantas tonterías y otras que no lo eran, lo suficiente como para intentar olvidar ese mirar tosco de Hei, acusador, mas no podía.

Hoy esa alucinación suya estaba tan intimidante, tan advirtiéndole, y el tan ignorándola para no sentirse peor de lo que ya estaba. No… quería pasar un buen rato y sentir algo de calma, extrañamente, pensaba que la señorita Fai podría darle eso, o un bonito y divertido recuerdo, quien sabe.



{OFF: Por FB te explico lo de la peli, es una mezcla de un montón de cosas (?)}



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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Jue Mayo 29, 2014 5:54 pm

Frunció el ceño, hundiéndose en el puff en el que estaba, mientras masticaba lentamente una fresa que se había echado a la boca casi por inercia. No iba a comer pizza, entonces ¿Ella tendría que terminarse toda la caja por sí misma? De hacerlo, podía verse en el baño, arrodillada y vomitando cada caloría que la alejara de las competencias próximas. Torció el gesto ligeramente, como si estuviera viviendo en carne propia el momento en el que se subiera a la balanza y viera, por dar un número, tres kilos de más. Tragó la fresa, alzando una ceja y ver si podía librarse del conflicto —¿No te gusta o eres alérgico a algo?— Preguntó, mientras aceptaba el pincho de comida que le había tendido.

No lo tomó con la mano, más bien mordió la primera papa y la tragó, volviendo a acomodarse en su posición anterior. Luego pareció darse cuenta de lo que había hecho, y sus mejillas se tiñeron con el color del bochorno, mientras mordía su labio inferior. A momentos podía ser demasiado distraída con sus movimientos, y eso terminaba por ponerla en ese tipo de situaciones en las que no sabía que hacer o decir, así que haría como si realmente no lo hubiera hecho desde un principio.

Ah, ya sabes, los exámenes. No he podido dormir bien últimamente— Mintió, como una improvisada respuesta a la acotación que había hecho sobre que estaba muy pálida. No quería decir nada más sobre el tema, así que lo dejó zanjado, volviéndose a la televisión.

Sus ojos se habían pegado a la pantalla por unos segundos, en una escena donde los brazos de una mujer eran arrancados de su cuerpo. Entrecerró los ojos, podía de cierta manera percibir el dolor ajeno, y un escalofrío recorrió su espalda. Ugh, esa cosa la pondría paranoica luego, tendría la extraña sensación de que en algún momento despertaría, y miraría por la ventana solo para encontrar a todos convertidos en criaturas extrañas, comiéndose a sus compañeras porristas. Y de cierta manera pensaba que podría ser posible, con todo lo de los experimentos genéticos y el pentágono y eso. Un segundo escalofrío la recorrió.

¿Qué harías si esto pasa?— Le preguntó en un murmullo, mientras dejaba la caja de pizza a un lado, y llevaba las rodillas hasta sus pechos, apoyando la barbilla entre ellas. Lo miraba de reojo, alternando entre la película y su cabello oscuro, porque ambos le parecían igual de interesantes. No quería perderse detalle alguno, mientras comía otra fresa, saboréandola con los labios con lentitud.

Cuando se encontraba distraída por escuchar la respuesta de Shi, un estruendo fuerte en la película la hizo saltar en su lugar.

Estúpidos efectos Pensó, avergonzada.

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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Sáb Mayo 31, 2014 2:43 pm


Le escuchó hablar y no evitó soltar un corto y pequeño bufido por el hecho del como la muchacha decidía comer el pequeño bocadillo que él le había ofrecido, mas solo negó con la cabeza, separando alguna cosa de la otra, como siempre solía hacer. Inhaló nada audible y se detuvo por un instante entre el televisor y la dama para contemplarle.

No soy alérgico—, le dijo con mucha serenidad, —es solo que tengo prohibido comer muchas cosas—, le aclaró, dando por sentado que, entre estas muchas cosas estaban, sin ninguna duda, la pizza.

También debía controlar su ingesta de frutas, Dios… ¿qué era lo que no tenía que controlar?, quizás la cantidad de aire que respiraba a diario, pero… estaba seguro de que su psiquiatra no tardaría mucho en pedirle semejante cosa como esa. Exhaló algo desganado, pero una sonrisa se apoderó de las comisuras de sus labios cuando vio ese ligero sonroso que parecía querer esconderse en la oscuridad breve que transmitía la película que, realmente, era lo menos a lo que le estaba prestando atención justo ahora.

Ah… señorita, usted tiene esa necesidad de mentirme tan a menudo—, resopló con cierto desdén, pero decidió dejarlo a un lado, porque podía entender que había un motivo y, sin embargo, no era como si él realmente lo compartiese.

Pero, no era su asunto, ¿verdad?

Mas… hagamos como que no sé que me miente y ya le sacaré la verdad después—, susurró mirándole directamente y sin tapujos, Shi solía ser bastante directo con las personas sin importas quienes, como y cuando necesitase serlo, no se rebajaba ante ninguna de esas mínimas tonterías.

Bufó.

Desvió sus orbes cobalto al televisor, pero no pudo evitar regresarlas de nuevo hasta la dama de cabellera rosada, no, ella era ahora mucho más entretenida que cualquier película. Notó el movimiento de su cuerpo, el breve tintineo de su garganta tragando y el como intentaba no fijarse demasiado en algo que no tenía compón, peo se serenó algo más al escuchar aquel susurro en forma de pregunta. Inhaló y exhaló con una calma tremenda.

Si fuera ahora mismo… creo que tendría sexo hasta que me maten—, soltó de una, sin pensarlo demasiado, pero luego soltó una risa incomprensible y negó con la cabeza, —no… no, no creo que hiciera eso la verdad—, chascó con la lengua, —yo subiría a una buena azotea y miraría las estrellas hasta que sea la hora—, susurró con mucha calma alzando ligeramente los hombros.

Claro… realmente él no era del tipo de gente que se hiciera de protagonista de película de acción, bien, al menos no de este tipo, para nada, así que haría lo que más ama, convivir con las estrellas y el universo hasta la muerte… era hasta un sueño interesante si se lo planteaba.

¿Y usted, señorita?—, se atrevió preguntar, pero, antes de que pudiera pensar en una respuesta, escuchó un efecto aumentado en la película y, acto seguido, notó el mismo sobresalto en la muchacha.

Sonrió sin evitarlo y se acercó un poco a ella, llevando su brazo por detrás de la espalda de la dama y atrayéndola ligeramente a su regazo, pero de forma que quedara cómoda y no dijo nada más, hacerlo hubiera sido algo más, demasiado, a su juicio, además, aún estaba esa figura que le veía tácitamente desde un rincón, simplemente parecido a la nada.





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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Miér Jun 04, 2014 6:06 pm

Extrañanamente, se dejó hacer, por única protesta arrugó de manera imperceptible la nariz, pero a la vez se acomodó en el regazo del chico, hundiéndose ligeramente sobre sí misma, para quedar más cerca de él. Ugh, podría sentir sus propios latidos y juraría que se escuchaban a miles de kilómetros, cosa que le incomodaba de cierta manera ¿Por qué su corazón tenía que reaccionar así ante un momento como ese? Le resultaba inexplicable, eso porque estaba estúpidamente acostumbrada a controlar cada mililitro de sangre que pasaba por sus arterias, su respiración, todo.

Ahora él la estaba atrayendo, y eso era letal. Peligroso, de maneras que no podría admitir, pero a la vez gratificante, se sentía de cierta forma cálido.

¿Qué haría yo?— Repitió, intentando concentrarse en algo que no fueran sus no dichos sentimientos por el muchacho ojiazul —Hm, no estoy segura. Creo que encerrarme en mi habitación y tomar un montón de píldoras de las que tengo, así me ahorro tener que ver el horrible rostro de esas cosas antes de morir— Se alzó de hombros, como si realmente no tuviera importancia. El hecho de que tuviera en su poder ese montón de píldoras era porque su padre así lo había enseñado; Si la descubrían, debía de tomarlas al instante. El secreto de la familia era más importante que su sola seguridad.

Volvió a la pantalla, cuando el sujeto que grababa enfocaba la cámara en un policía que ya estaba medio muerto. Frunció el ceño, ya sabía lo que pasaría luego de eso, e inevitablemente lamió sus labios. Pobre hombre, pero no era la primera vez que veía a un policía desangrarse por tener la garganta casi completamente desgarrada. Aunque, eso de levantarse después de la 'muerte' se quedaba en las películas, y empezaría a encender un montón de velas para que así fuera, por siempre. Suspiró, estirando la mano para alcanzar otro trozo de pizza.

Miró al chico con curiosidad mientras masticaba lo que tenía en la boca, y la pizza en la caja, alternadamente. Se preguntó porque le tendrían prohibido comerla, y pensó que sería horrible no probar algo como ella en mucho tiempo. Con un valor que sacó desde realmente el fondo de su alma, se sentó a horcajadas sobre Shi y se acercó ligeramente a su rostro, mordiendo otro trozo de pizza. Bloqueaba su vista de la televisión, lo sabía, iba a hacer algo estúpido, vaya que lo sabía. Tragó el otro pedazo —Cierra los ojos— Más que pedirlo, se lo exigió, mientras depositaba un suave beso sobre sus labios, pasando su lengua con delicadeza por el labio inferior de él. —Ahí, pizza.— Murmuró, quedándose en la posición en la que estaba.

Ah, realmente podría morir de vergüenza en esos momentos.

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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Jun 06, 2014 9:52 pm


Se quedó algo quieto por varios segundos, segundos donde se preguntaba por qué rayos estaba haciendo cosas como estas, siendo tan delicado, y no es que él no lo fuera, pero, hasta el pelinegro entendía que había algo más, en el fondo, en la oscuridad, una cosa extraña que juraría no volvió a sentir en un buen rato se le aparecía de cuando en vez, cada vez más arriba, a la espera, avisando brevemente y en su sombra.

Sin embargo, no pudo evitar sonreír ante lo dicho por ella, ¿coincidencia quizás?, podría ser, aquello le recordaba las pastillas que tomaba para controlar sus impulsos y su enfermedad, las ordenes que le daban desde pequeños, desde que eran unos críos, a los más pequeños, sus primos, sus hermanas, estar en esto era una porquería.

Creo que es algo muy acertado—, susurró dando cierta validez a las palabras de la dama, —sería divertido ser una de esas… cosas, pero tener el sentido común para contemplarla en su letargo, señorita—, soltó sin presiones ni arrepentimientos cuando cayó en cuenta de la profundidad de sus palabras, él no se caracterizaba por retroceder a lo dicho.

Mucho menos cuando era una estúpida y sensual verdad.

Sus iris azules se fijaron en el televisor, una escena realmente sangrienta mientras el obre tipo que sostenía la cámara intentaba no enfocar a un policía que se desangraba, pero, por alguna razón, era lo único que enfocaba –cruel ironía- pensó y soltó un corto bufido mirando al propio Hei, quien solía pensar un poco como él, mas aún estaba ese pequeño malestar en su cabeza, acosándole.

Esperando…

El movimiento se hizo presente cuando se dio cuenta de que la dama tomaba un trozo de pizza, vaya, menos mal que ella no quería engordar, aunque no hacía falta ser un genio para saber que la estaba pasando mal con esa tontería del peso. Escudriñó curioso sus acciones, pero la dejó ser, especialmente cuando no le quedó de otra pues se vio atrapado entre las pierna de la muchacha, sí, así como sonaba al leerlo.

Sus orbes le miraron fijamente por un segundo, tal vez un poco sorprendido por tan repentina acción, tal vez preguntándose si era ella quien lo había hecho, y tragó entero, juraría que lo hizo cuando la señorita le pidió cerrar los ojos, ¿lo iba a matar?, bien, ese era un pensamiento demasiado optimista, pero simplemente le hizo caso, no tendría razones para lo contrario, y una ligera tensión se escurrió por todo su cuerpo no al sentir esos finos labios sobre los suyos, sino por lo que vino después, ese roce novedoso en su labio inferior, ¿esto era atrevimiento? Quizás, pero el punto era que le había gustado.

Maldición… se estaba tildando de algo problemático.

Abrió sus ojos al escuchar semejante declaración y le miró curioso, la damita estaba aún sobre sus muslos en una posición un tanto comprometedora, pero soportable. Alzó ligeramente su mano izquierda –la dominante- hasta rozar la mejilla de ella, en una caricia tan solo para decirle que no estaba molesto, ¿era eso?, ¿cómo rayos se le había ocurrido semejante ridiculez?, bien, no era exactamente algo ridículo, solo quería estar seguro de algo… que todavía no comprendía.

Tiene una forma muy extraña de hacerme probar la pizza, señorita—, señaló con cierta elocuencia ignorando el ruido del televisor, y pasó con una clase magistral su lengua relamiendo la parte inferior de sus labios, algo complacido y, sobre todo, interesando.

Eso, por parte de esta chica, no podía quitárselo de encima.

Pero me gusta… esta pobre alma que no puede comer nada de eso se lo agradece—, bromeó un poco y sonrió, sin dejar de verle, avanzando hasta tener su rostro lo suficientemente cerca para que sus narices se rozaran, inhaló y se fue a un lado, besando ligeramente su mejilla en un gesto más bien paternal.
No quería abusar.

¿No quería?





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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Miér Jun 11, 2014 8:38 pm

Ah, vale, que no podría evitar sonreír en ese momento aunque lo quisiera, las fibras dentro de ella que aún gritaban que era peligroso aferrarse tanto a alguien se iban callando poco a poco, dándola paso a una creciente calidez dentro de su congelado pecho. Era el deshielo de verano, ese era Shi para Fai, quien ahora se encontraba con una minúscula sonrisa, más significativa de lo que podrían creer. Sin evitarlo, ni pensarlo mucho, pasó sus brazos por el cuello del chico, juntando más ambos cuerpos, y mirándolo fijamente a los ojos dijo —Gracias— Para después abrazarlo de tal manera que no viera su rostro, escondiéndose.

Ha sido.. agradable conocerte, después de todo— Masculló, trayendo a su memoria el primer incidente que habría dado el incapié a lo que su relación era ahora, algo difuso y sin decir, como un sentimiento recién nacido, sin significado concreto. —Y es una pena que me tenga que alejar de ti, después de esto— Susurró, en un tono que gritaba que realmente eran palabras que no querían ser decidas, pero era inevitable.

Voy a ser sincera— Dictaminó, apagada —Me.. gustas, de una forma que no podría describir. No es amor, pero temo que un día podría llegar a serlo, y no puedo— Estaba dejando de lado la vergüenza, su tono era más fatídico que receloso, pero cariñoso e íntimo a la vez. Permaneció abrazada a él, como si no quisiera separarse nunca, enterrando su nariz en el hombro de Shi.

Volvió a suspirar, como quien se prepara para decir una sentencia final. Era la sentencia que Fai había decidido, no, que habían decidido para ella. La imagen de su padre y el recuerdo de sus compradores volvían a su mente. Ah, ese hombre sin palabra, que le había prometido dejarla en paz, ahora la trataba como un pedazo de carne y una esposa trofeo, que terrible.

Estoy..— Empezó, insegura —Hay.. otro hombre— Su padre —Y no puedo tomar afectos— Su compromiso —Lo siento— Sus sentimientos. Ya estaba acostumbrada a ser un ente impersonal de todas maneras, y Shi la había ablandado, no podría seguir luchando como la arpía que había sido. Tenía que dejarlo, tenía porque este mes o el otro estaría vestida de novia, con quién sabe quién. —Solo.. quería decir eso— Se separó lentamente de él, depositando un corto beso en los labios ajenos.

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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Jun 12, 2014 1:41 pm


Inspiró profundamente escuchándole hablar, aquello sonaba tan lejano ante él, ante su presencia, ante esas palabras que no entendía si debía contemplar o no, si debía tomar por ciertas o no, y la pequeña presión de su cerebro estaba allí, tan petulante como latente en el fondo de su cerebro. Tragó entero y no dejó de ver al frente incluso cuando se vio abrazado, cuando se vio en una situación novedosa.

Demasiado primeriza para alguien como él.

Pero, ¿por qué lo era?, sinceramente muchas chicas y chicos se le habían declarado en la historia de su vida pero… esta era la primera vez que una mujer se le declaraba y no sabía reaccionar. Sí, porque aquella castaña fue otra cosa, él había saltado primero, en un impulso, por una corazonada.

Sus párpados se abrieron un poco más al sentir el roce en sus labios, no por eso, sino por el mero hecho de que, al mirar ese rostro, notaba tantas cosas, tantas emociones encontradas y todas hacia una misma persona, hacia nadie más que él. Tragó un par de veces antes de recomponer su cuerpo, claro, si alguien le viera de momento diría que parecía un mismo idiota, pero la verdad era otra, su mente estaba vacía, vacía como nunca antes lo había estado. Esto era distinto, simplemente lo era.

Sabe, yo… no entiendo mucho de esto—, susurró con una serenidad que se enmarcaba en el que su cerebro intentaba buscar las palabras adecuadas para no meter la pata, —no siento lo mismo que usted—, dejó saber en un primer momento y se relajó un poco.

Acomodó entonces su postura, pero dejando que ella hiciera lo que le viniera en gana sobre su regazo, después de todo, ante él, ella era bastante menuda y pequeña, tan delicada como una rosa a punto de marchitarse.

Pero sabe—, soltó de repente, —si yo fuera usted no me rendiría—, continuó con una calma extraña para estos momentos, pero manteniendo cierto humor, —porque… ¿cómo sabrá si usted siente amor, o si la persona que le mira, que aún no entiende, puede llegar a sentir lo mismo por usted?—, cuestionó acariciando varios mechones de cabello rosado, desde sus orejas hacia abajo y sonrió.

Entrecerró algo más su mirar y exhaló, estaba teniendo una pequeña batalla con ese ser que se mostraba taciturno en una esquina, con esos ojos a matar, esas ansias de ponerle las manos en el cuello y asfixiarlo. Tan simple como una tortura poética.

No me preocuparía por “otro hombre”—, inquirió atrayéndola a su pecho y abrazándola, —entiendo lo que pasa… pero, si lo quiero, ese viejo verde puede irse al olvido—, un poco más fuerte, más rudo y serio, frío, dijo todo aquello, tragando tan poco como la nada, pero manteniéndola allí, en el calor de su cuerpo.

Recorrió sus cabellos con la palma de su mano izquierda, hasta su cuello y rozando ligeramente su espalda sobre ese suéter tan grandote que se le venía. Estaba delgada y era pequeña, no dudaría afirmar que él, fácilmente, podía sacarle cuarenta o cincuenta centímetros, pero, ¿a quién le importa eso?, ¿a quién le importa cuando ni siquiera sabe qué pensar? Carraspeó un poco, aclarando a su mente que dejara de deducir tonterías y decidió recobrar el sentido del humor.

Pero sabe, tiene un punto… dejó mi mente en blanco, eso debe ser algo—, sonrió separándose un poco de la dama aún allí extrañamente entre sentado y recostado como estaba en el puf, —no se rinda… por favor—, susurró de forma muy tenue y al final, fijo en sus ojos.

No sabía porque le había salido aquel tono tan dejado, tan sincero que hasta le helaba sus propios huesos, ¿pedía aquello por algo específico?, las cosas no eran tan fáciles, estaba tildado, mas no encaprichado, con esta mujer y eso era extraño, tanto como oír revolotear una pequeña declaración mediana en su mente, entre sus mejores pensamientos.

Respiró hondo, acercando su rostro nuevamente al de ella, pero sin dejar de verla ni un momento, grabando esos ojos que comunicaban tantas cosas, sin importar que alguien gritara en el televisor por su pierna, no, acarició una mejilla hasta el cuello y sus orbes cobalto siguieron allí, plantadas a las de la dama, jugando con la idea de probar algo o no. Sin embargo, al final decidió hacerlo y besó, con mucha más profundidad, aquellos labios, pero sin ser pretencioso, no, era más una caricia suave y honda.

Buscando…




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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Fai Fai Sae el Sáb Jun 21, 2014 10:29 pm

No sabía como sentirse. ¿Rechazada? ¿Querida? ¿Tonta? ¿Valiente? Cerró los ojos, dejándose llevar por el beso, mientras envolvía las caderas del pelinegro con sus piernas. Había muchas preguntas, al menos ella se estaba haciendo muchas preguntas, para algo que parecía ser obvio ante la mirada de quien no conociera la situación. Dos adolescentes besándose a puerta cerrada, hablando en su propia lengua, ignorando la televisión, la comida, el reloj y, en fin, todo lo que los rodeara. Pero para Fai era un poco más complicado, más de lo que quería aparentar, y no quería que sus labios se despegaran de los del chico, pero lo hizo, luego de un rato. Aire, sí, respiró y se puso de pie.

No importa ¿No? Después de todo no hay vuelta atrás, aunque me decapiten, aunque me arranque el corazón, al menos estaré casada— Ironizó, sacando una fresa de la caja para luego presionarla contra sus labios —Pero ¡Oh! Cuanta gloria para mi padre, cuantos vestidos bellos me comprará, cuántos hijos tendré corriendo por la casa antes de siquiera ver mi título— Mordió la fresa, apagando la televisión, y volviendo a sentarse en donde estaba antes, se puso de costado para poder observar al chico. Suspiró.

Y no me habría molestado, antes. Quizás me hubieran permitido seguir con mis estudios, y un poco de veneno habría terminado con el absurdo compromiso— Sus manos, entonces, fueron hasta la mejilla del chico, la cual acarició lentamente —Entonces, ahora ¿Por qué me parece tan importante? No sé como explicarlo.— Frunció el ceño, manteniendo la posición, pero retirando la mano de la caricia, volviéndola a su propio pecho. —¿Realmente debería intentarlo? ¿Aunque sé que seré llevada al altar dentro de tres semanas?— Preguntó, mordiendo su labio inferior.

Estaba confundida, estaban sus sentimientos y su padre, lo que debía y lo que quería.

Nunca había querido nada, no de esta forma. Algo que no podía comprar, algo que no se firmaba.

Él sería capaz de sacarme el corazón si no hago esto, y me condenaré por siempre de una u otra manera.— Afirmó, volviendo su posición contra el muchacho, alcanzando nuevamente los masculinos labios con los suyos —Pero.. no sé que siento, la verdad. Siento algo, y hace mucho que no he sentido nada— Finiquitó, con un corto beso contra el contrario, para luego ponerse de pie y salir por la puerta desde donde entró.

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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Jun 22, 2014 9:19 pm


Y le había dejado allí, medio recostado luego de sentir el enredo de sus menudas piernas en sus caderas y experimentar una sensación tan distante como negada a aceptar de parte de su consciencia más pura. Después de varios mensajes extraños, sin mucho sentido para alguien que tal vez no entendía nada de la situación, o que, como él, entendía todo de lo que la dama hablaba, la mujer de cabellera rosa había abierto y cerrado la puerta, tal como lo había hecho con su mente, con esa cantidad de preguntas que ahora mismo se aislaban ante una sola mirada.

Vaya—, susurró enmarcando una extraña sonrisa, una que rápidamente se apagó.

Como todo en ese silencio y oscuridad, tan solo adornada, alterada, por los quejidos que él mismo soltaba sin poder controlarlo, sus manos sosteniendo su cabeza y notando a ese sujeto, en sus ojos tan azules como los de él mismo se encontraba la respuesta: no siempre las cosas eran buenas, no, para nada, y en este planeta menos, en este estrato donde le había tocado desenvolverse todo era matar o morir, varias veces lo había pasado en carne propia aún siendo un crío, pero, ¿en su mente, en ella la mayoría del tiempo se sentía como un blanco al cual la locura apuntaba sin contemplaciones.

Se tiró en su cama sin importar nada, intentando pensar en ella, en sus labios y en ese aroma que había logrado embriagarle por un instante, intentaba tenerla en mente y dejar el dolor de lado, pero no era tan simple, no era tan sencillo como cambiar una batería, no ¿qué sentía por ella?, no lo sabía, ¡maldición!, ¿por qué no podía simplemente comprenderlo?, pensar vagamente no era algo suyo, no, estaba acostumbrado a encapricharse y cumplir sus caprichos en una cama, en un cuarto, pero ahora… en ese momento, en ese segundo, él solo había querido acariciarle y mostrarle algo que era esquivo, que no comprendía.
Que era imposible por el simple hecho de ser quienes eran.

Este burdo recogimiento se lo comería vivo, lo haría después de que pudiera despertar de ese terrible malestar que le acogía en su seno, abrazándole en una punzada hasta lograr la inconsciencia.
¿Qué era eso?

Unas infinitas ganas de luchar, hacerlo aún si no había remedio.




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Re: Piza to eiga yuiitsu {Fai Fai}

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