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Mensaje por Invitado el Lun Mayo 19, 2014 4:33 pm

Un sábado y nada más

Oh vaya, hoy me sentía realmente vigorizado, por fin había cumplido el periodo de mis pruebas y, junto a otras cuatro personas, habíamos sido oficialmente contratados como personal fijo de la universidad en la que trabajaba, era un logro, tanto que hasta llamé a mis viejos  para que lo supieran. Estaban un poco decepcionados, pero al mismo tiempo orgullosos, ya que mi estancia en este sitio, por el momento, había dejado de ser temporal. Indefinida… sonaba hasta bonita la tontería.
 
Ya no iba a escuchar al jefe con eso de “tenéis que hacer esto o aquello”, ahora tendría un poco más de libertad y es me sentaba de la puntilla.
 
Todos los que vivíamos en la residencia habíamos organizado una fiesta el viernes por la noche, una parrillada para darnos a todos oficialmente la bienvenida al mundo de los viejos, allí bebimos, jugamos e hicimos tonterías toda la noche, hasta bien entrada la mañana, cuando fui a dormir y, a eso de las diez, me levanté y fui con un compañero, con él tenía que ir a discutir como iban a ser sus rondas de la noche, claro, me había quedado con el turno de la noche porque realmente me agradaban esas horas, era divertido lo que podía encontrar en la noche.
 
Fui hasta allá, pero Rufus no estaba, y sí, Rufus era como cariñosamente le decíamos al chico, toqué la puerta como por quince minutos, pero no había nadie, bueno, tal ve estaba como los otros, bien muerto para el mundo a causa de tanto alcohol, yo había bebido, pero esto de currarme no me hacía nada, además, tenía presente que necesitaba del trabajo y no me iba a poner a inventar cuando recién me ascendían.
 
Así que, medio fastidiado, decidí regresar a mi ala en las residencias, era un cuarto bien puesto, digno de la universidad para la que trabajaba supongo; tenía una sala de estar pequeña, una cocina compacta, un baño, desayunador y la habitación que, para ser para mí solo, estaba bastante grande y tenía su propio baño, perfecto, esta gente parecía pensar en todo para la comodidad no solo de trabajadores, sino de algún que otro profesor que no tenía para pagarse la vida de esta gran ciudad.
 
Pero, cuando estaba por llegar, noté que, en la puerta de al lado, tocaba una figura que me era algo conocida por… cosas del trabajo, parecía ofuscado, pero que remedio…
 
No creo que encuentres a nadie, sino está durmiendo por la resaca… se lo llevaron para trabajar horas extra— dije al chico de cabellera negra que allí estaba, llegando algo más hasta donde él estaba.
 

Tenía algo de tiempo sin verle, no desde el primer y último encuentro un tanto… subido de tono, pero era un crío interesante, tenía sus cositas y eso.



Última edición por Shin Okkat el Sáb Ago 16, 2014 4:15 pm, editado 1 vez
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Mayo 21, 2014 6:06 pm



Un sábado y nada más

W: Shin Okkat | P: Residencias | Sábado; 10:26 am | Vestimenta


Bien, poco a poco comenzaba a tomarle cierto gusto a sus ratos libres, especialmente por  los que estaba teniendo esta semana, era una hermosa semana ansiada para todo el mundo, claro, si no tuviera que ser él en estas circunstancias.

Las prácticas en el  equipo de atletismo estaban pasivas, solo entrenaba distancias de entre cuatrocientos y mil quinientos metros planos, a veces se lanzaba una media maratón, todo por la simple paciencia de hacer lo que amaba, una de las cosas que amaba entre su torpe cerebro. Además de eso las clases iban bien, aprobaba los exámenes y servía fielmente a las prácticas y ponencias, lo malo era su agenda.

Maldita agenda.

Su madre había enviado a un sujeto que le recordara todas las cosas que tenía que hacer de aquí a sus cincuenta años, bien no tanto, pero algo parecido, tenía el siguientes dos meses y medio colmado de cenas, almuerzos, discusiones y juntas, además de un “evento especial” que solo estaba marcado así, pero implicaría un viaje a China. Exhaló.

Se levantó de la cama a las cuatro de la mañana para salir a correr y, luego de eso, terminar nadando largos por una hora, lo suficiente como para sentir que estaba despierto. Regresó a su cuarto y se dio una ducha para bajar y cocinar su desayuno, la fraternidad estaba particularmente sola, la mayoría de las personas, o aún dormían, o no había llegado a su habitación por unas u otras razones, no era quien para juzgar.  ¿Sus compañeros?, extrañamente pensó que si habían llegado a dormir, también les vio al despertar, pero, al regresar, ya no estaban.

Luego recordó alguna cosa que había hablado con un chico, él hacía de… no sabía como llamarlo, pero era el encargado de recoger los obstáculos y mantener todo en orden en cuando a las carreras se trataba, este le había dicho que tenia algo que mostrarle respecto a lo que sería el siguiente cronograma de competencias y torneos, cosa de ayudarle a organizarse mejor. Este hombre vivía en las residencias para trabajadores y profesores del campus, pero en esa parte que colindaba entre la ciudad y la universidad.

Se vistió y salió a eso de las diez, sería una buena caminata hasta llegar a ese punto desde el otro lado, después de todo esto eran hectáreas y más hectáreas de terreno de cualquier clase y hacía un calor tan molesto y picoso.

Media hora después, a un paso calmado y escuchando música, se encontró en el dichoso lugar, apretó algo la correa del bolso que llevaba y comenzó a adivinar entre las puertas la que este le había indicado. Al encontrarla tocó, pero no pasó nada.

Ah… vamos —, masculló entre dientes llevando ya su rato de toque.

Tocó por última vez y aguardó, de nuevo... Nada. Chascó con la lengua y, al segundo siguiente, escuchó una voz que, de cierta forma, se le notaba bastante conocida y, en medio de su malestar por el calor y la espera, sonrió de medio lado al mirar la figura de un varón pelirrojo dibujarse frente a su persona.

Vaya, Señor Guardia, que sorpresa verlo por acá—, habló, pero, en seguida, regresó a la parte donde el tipo no estaba y, como si fuera costumbre, un soplido abandonó su boca desganado, —la verdad era que necesitaba verlo, pero bueno… con este calor no hay mucho que hacer—, terminó y, alzando algo el mirar, le invadió la curiosidad, —¿es que acaso usted no bebe?, debería estar como todo esto… desierto—, jugó con sus palabras y dio algunos pasos de vuelta.

Ahora debía pensar en emprender su camino de regreso, lo cual era por completo aburrido. Llevó sus cabellos hasta atrás y despejó el sudor de su frente. No sabía si hacía mucho calor o era que su cuerpo estaba algo cansado por la corrida y el nado de antes.



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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 22, 2014 9:52 pm

Era como medio raro encontrar a este tío aquí, hasta donde yo sabía, que no era mucho, él estudiaba astronomía o algo así, de allí recordar que, la primera vez que le vi, nos encontramos mientras él pernotaba como bello durmiente en un aula de esa facultad, pero, tampoco era raro que los estudiantes amigaran con trabajadores o profesores, especialmente porque, algo que había notado, era que esta universidad tenía muchos más profesores jóvenes que veteranos, y no, la mayoría no eran recién graduados, puros genios o cosas así, la verdad no es que me muera por entender como piensa esa gente.

Metí las manos en mi bolsillo y chispeé algo desganado, hacía su buena temperatura, estábamos algo así como en primavera y este lugar estaba registrando temperaturas altas, pero las mismas aburridas noches heladas, eso sí que no cambiaba para nada.

Capté al chavo algo decepcionado, quien sabe, quizás hasta tenía sus cosas importantes que tratar con el sujeto que vivía la lado mío. Alcé los hombros y exhalé de nuevo para engrinchar algo el mirar cuando él habló, de nuevo ese apodo tan… poco particular, tan general, si se me permitía decirlo.

Ya ves pues… la verdad es que vivo justo aquí— señalé la puerta de al lado; no era nada particular, —y claro que bebo… es solo que estos niños de aquí son demasiado flojos— le dije y era la verdad.

Irónicamente creo que yo era el menor entre todos, pero ellos tenían mala bebida, se llenaban con dos copas y ya no sabían que pensar de el mundo, lo veían de tiritas y colores, la peor embriagues de su vida con algo de whisky o el más burdo ron. Rasqué mi cuello solo un poco, para matizar el sudor.

Ahora que le veía parecía algo cansado, si me ponía a hacer cálculos, debía venir de otro lado del campus, y eso era lejos, a pleno sol de casi once de la mañana a buscar a alguien que, o dormía o no estaba… vaya chasco debe haberse llevado.

Bueno… él debería volver pronto si es que fue a trabajar, sino, debería despertar— le dije —que voy a saber yo— me fui de hombros arriba, total, ellos eran los que iba a vomitar al primer respiro, —si quieres pasa y cuando sientas el golpe de alguien cayendo de su cama vas y le tocas— dije señalando la puerta que conducía a mi pequeña “residencia”.

Después de todo no tenía mucho que hacer hasta la noche, más que cocinar, ver televisión y prepararme para trabajar de turno nocturno, mi preferido.
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Mayo 25, 2014 1:25 pm


Por un momento miró al pelirrojo, ellos eran, más o menos, de la misma altura, bueno, no para tanto, el pelinegro era como diez centímetros más alto, pero este hombre era lo más cercano a alguien a quien podía mirar de frente que se había encontrado por todo el campus, la mayoría de los hombres de aquí resultaban algo pequeños, a menos que estuvieran en el equipo de baloncesto, esos eran más divertidos, a pesar de que tenía su tiempo sin molestarles.

Um… bien, al menos sabe que debe trabajar—, rió por lo bajo cruzando sus brazos, necesitaba tomar un respiro, —y… también pensaba que tenía su lugar en plena ciudad, me es raro encontrarlo aquí a pesar de todo—, cerró el comentario y miró a los lados, sacudiéndose un poco por la temperatura ambiente.

Se la pensó por un momento cuando escuchó al varón, que era mayor que él, hablar ofreciendo su residencia como una estancia temporal para esperar al sujeto que, o estaba  muriendo de una intoxicación etílica según el otro, o simplemente se lo habían llevado temprano a trabajar.

Vaya… esta academia ni siquiera tenía fines de semana libre, pero bueno, supuso que aquí cada uno tenía su turno, por ejemplo presumía que, si no habían cambios, el guardia trabajaría en la noche y por eso estaba tan campante a estas horas.

Bien… si tiene un ventilador, Señor Guardia, me compró absolutamente—, dijo con una tremenda y completa sinceridad, ¿a quién mentir?, la verdad era que tenía mucho calor y la travesía desde las fraternidades hasta acá había sido una muerte, —eso y agua, por favor—, pidió soltando un respiro algo torpe para luego estornudar, cosa que no venía mucho al caso, pero el punto era que había sucedido.

Sintió un ligero escalofrío recorrerle el cuerpo y miró a la puerta de frente, donde aún estaba, soltó una queja y una mala frase en chino, algo como “maldito borracho”, chascó con la lengua y dio algunos pasos para terminar mirando al otro de frente.

Entonces, Señor Guardia, cuide de mí hasta que este idiota regrese o despierte—, soltó estando un poco molesto.

Era así de simple y nadie le iba a poder sacar la terquedad de la cabeza, él era simplemente de esta forma cuando no estaba de humor, y hoy, entre el calor, el sol, el clima, la hora y lo recientemente conjugado en su cabeza, no era como si se las pudiera pasar mucho mejor, para nada, odiaba estas cosas, pero al meno estaba teniendo una especie de descanso.

Tan solo necesitaba agua y un ventilador, y sería el ser más feliz justo ahora sobre la faz de la tierra.




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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Invitado el Lun Jun 09, 2014 3:00 pm

Ah… maldición, claro si había que ver el estado de este cielo ahora soltaba una profunda estupidez, hacía calor, claro, ni remotamente cerca de las coñazas de sol que España se pegaba en plena primavera y mucho más en verano, pero si debía reconocer que esta gente no estaría acostumbrada a temperaturas tan altas si llevaban su rato aquí, hasta yo me preguntaba como rayos ese sol podía soltar tantos rayos, tanta mala temperatura… pero in modo, no soy Dios y ni mucho menos quisiera serlo, seria la cosa más jodidamente tediosa del planeta.

Ya crío… tengo ventilador y agua…— le solté, realmente me parecía muy raro esas palabras viniendo del mismo tipo que recordaba, —o mucho mejor, aire acondicionado y una buena cerveza— me tomé por sugerir soltando una carcajada cuando se le salió aquella frase, me subí de hombros y volví a reír —el tío no es maldito, solo escogió mal las horas—.

Le hice una seña y terminé por abrir la puerta de mi gran “residencia”, de nuevo, no me quejaba, era lo justo. La descripción andaba de más, ya era sabido ver el pequeño y bien distribuido espacio. Le di a pasar y cerré el medero tras de mí, estirándome un poco y caminando a una mesita donde estaba el control del aire, apreté un botoncito y lo encendí, sintiendo un frescor tremendo, solté un gruñido y miré al tipo pelinegro.

Siéntate hombre, no vas a encontrar nada raro aquí— le dije y luego caminé hasta la parte de la cocina, abriendo la nevera, — ¿cerveza o agua?— pregunté, a bien sabido que podía ser de esos sanitos, si aún practicaba deporte algo así debía ser. Ah… maldición, ¿cómo recordaba estas gilipolleces?

Vi en la nevera y ya estaba claro que tenía que ir a hacer la compra, estaba clarísimo, madre santa tener que ir al centro, al supermercado y a farandulear por cosas idiotas como el alimento. Bienvenido sea, al menos podría recrear mi vista por un buen rato.

Había que ser sinceros y toda la pinta, si había algo que esta ciudad tenía de bueno era lo que daba a ver para los ojos, ejemplo justo al frente, ni más ni menos.


Lamento lo absurdamente corto que me quedó, en serio, pero necesitaba responder hoy o no podría hacerlo en una buena.
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Jun 11, 2014 12:51 pm


Aquel hombre tenía el acento que recordaba entre el inglés, le gustaba, era tan interesante como intentar escoger un acento para él mismo como natural y ligarlo con cualquier otra cosa que dijera u otro idioma que profesase por allí. Desventajas de cuatro años de nada.

Rió algo bajo abanicándose con su camisa y dejando un poco de lado el hecho de que estaba molesto, más que todo porque el calor le estaba pasando las malas tuercas. Se sacudió un poco y llevó su cabello hasta atrás, tan solo dándose cuenta como regresaba y caía en fleco sobre su frente. Exhaló y vio al pelirrojo abrir la puerta de una forma sopesada. Al entrar en aquella casa miró los alrededores, bien, era algo así como el doble de su habitación a sumas hechas, y estaba en lo justo, ya que este lugar debía tener cocina y un patio trasero. Aún así no denegaba de su cuarto, le gustaba observar a sus compañeros de habitación.

Terminó por hacerle caso al varón y se sentó en un sofá que estaba allí en el espacio que imaginó era la sala, agradeció al planeta cuando este encendió el aire y su cabeza se fue hasta atrás, relajando un poco su postura e intentando sacarse todo ese sofoco del cuerpo, resopló algo alto y abrió de forma grande los párpados para regresar a erguirse y llevó sus ojos a la parte de la cocina.

Agua, por favor—, se dejó ser un poco estirando las piernas en aquel lugar, no estaba del todo cansado, para nada, pero si tenía claro que necesitaba relajarse, necesitaba hacer algo que le quitara de encima todo ese montón de pesos, quizás todo el estrés, bufó por lo bajo, tenía tiempo sin sentirse en el aire, tanto que hasta se aburría de solo pensarlo.

Tocó su rostro y de nuevo se removió los cabellos, allí se dio cuenta de que su cuero cabelludo estaba algo húmedo, era obvio, el sudor le había recorrido desde que salió del aire acondicionado de su habitación y caminó para bajar las cinco plantas, y el sujeto de al lado no estaba. Bueno, al menos se había encontrado al Señor Guardia, era una cosa buena dentro de todo lo malo, especialmente porque, después de su primer y último encuentro, no había tenido la fortuna de encontrárselo allí.

Aunque… ahora estaba en su casa, ¿eso era algo?, inhaló y exhaló mirando al otro mientras este, al mismo tiempo, parecía contemplar su nevera. Se le notaba tan gracioso.




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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Invitado el Mar Jun 17, 2014 12:41 pm

Bien, el tío era uno de esos sanitos, no me quedaba de otra que admitirlo, si tenía la cuerpa por algo era, algo que a fin de cuentas ni me importaba, pero, es cuando viene el dile más grande del planeta que me aburre pensar, así que adiós.

Fui hasta la alacena y tomé un par de vasos de esos de aluminio que me habían venido con el piso “todo incluido”, los lavé y fui hasta la nevera para tomar una jarra y llenar el primero hasta un pulgar menos que la orilla, coloqué ese en el mesón y llené el otro, repitiendo el proceso para, luego de aquello, meter la jarra en la nevera, cerrar y tomar los dos para dirigirme hasta la mínima sala que guardaba este apartamento/residencia.

Le ofrecí el vaso y me senté al lado suyo, después de todo era el único mueble que había allí. Solté una exhalación fuerte, estaba algo maltrecho del día anterior, pero nada que lamentar, para nada. Había tomado como un bebe con hambre de leche, pero, a diferencia de mis compañeros, simplemente tenía una resistencia al alcohol forjada a través de varias borracheras en mi adolescencia.

Bien fría, a ver si se te baja el calor—, reí al decir aquello y tomé un sorbo de mi propio vaso, realmente acá adentro aún hacía algo de calor, pero ya se calmaría, para eso estaba el aire acondicionado allí.

Me hurgué los ojos por un momento mientras veía al crío que estaba quizás más acalorado porque estaba en un ambiente más fresco, qué voy a saber yo, bebí otro poco de agua y entonces escuché el timbre de mi teléfono, lo sabía porque era mi canción favorita, pero se escuchaba lejos. Busqué en mis bolsillos y no había nada, chasqué con la lengua y con la vista lo encontré, estaba en el mesón, ¿cómo mierdas había llegado allí?

Ah… que fastidio—, lancé y me levanté sin ninguna clase de ganas caminando hasta el bendito lugar, tomé mi teléfono y le miré, era un mensaje de la estúpida operadora diciéndome que tenía que recargar el saldo porque si no me cortarían la renta, que flojera, ¿para qué rayos mandaban mensajes con algo así?

Lo dejé allí, qué me importaba si alguien más llamaba, y caminé de regresó al mueble, pasando por el mismo lugar de antes, es decir, entre la mesa y el mueble, que era el lugar accesible en la pequeña sala, pero, en el paso, me encontré con algo, más bien con el pie del pelinegro, lo había esquivado a la ida, pero al regreso había sido otro asunto.

Me fui a un lado para no caerme de cara y terminé por chocar con la orilla del mueble, saqué un quejido más por el impacto, y, acto seguido, me cayó parte del agua del vaso encima, aunque no había sido para mí solo, miré a un lado entre mi brazo golpeando mi cara y capté que, gran parte de mi vaso completamente lleno, y tal vez el suyo propio, le habían caído encima a Shi.
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Sáb Jul 05, 2014 2:36 pm


Tomó el vaso con sumo cuido y agradecimiento, mucho más cuando le dio el primer trago y sintió el frío esparcirse por todo su cuerpo, soltó una exhalación relajada, sí, en efecto era eso lo que necesitaba, eso y el aire que, poco a poco, comenzaba a enfriar, a refrescar, lo que sea que viniese primero. Sonrió de medio lado y notó como algo ensordecía el ambiente, sus ojos cobalto se fueron hasta el mesón donde antes había estado el guardia y rió algo bajo cuando este se quejó.

No es tan malo—, alzó un poco los hombros.

Claro, para él, que tenía tres teléfonos celulares encima, la vida era algo fastidiosa cuando te llamaban desde cualquiera de los tres. Rió por lo bajo al verle trastabillar en ira, presumía que era de esos mensajes fastidiosos de las operadoras. Entonces le miró regresar y, aún con el vaso en su mano izquierda, intentó hacerle esquivar su pie, pero, fue muy tarde.

Aunque… lo que sintió después no estuvo tan mal, era agua, fría, del vaso del otro y el suyo mismo, y un ligero golpe y quejido, lo cual le hizo quejarse por la sorpresa también y exhalar con algo de fuerza, crispándose por completo y dando un pequeño salto en el mueble, cerrando sus ojos y abriéndolos un par de segundos después como nada más que un acto reflejo.

¡Ah!—, chilló después de aquello y se levantó para mirar a su lado, al pelirrojo que estaba medio mal acomodado dentro de todo, —¿estás bien?—, preguntó entonces el pelinegro para extender su mano y contemplarse un poco.

Sus pantalones mojados, parte de su rostro y su camisa. Bueno, el Padre Tiempo había sido malo con su persona, entonces estaba bien que la madre Naturaleza le mandase un poco de agua fría para calmar su calentura. Sí, era inicialmente una forma demasiado descabellada de pensar estas cosas, pero era la única lógica fuera de un torpe y tato incidente que se había llegado a suceder.

Se sacudió, dejando salir algunas gotas y soltó un corto estornudo al encontrarse en un movimiento con el frío que comenzaba a colmar el lugar, pero más por estar directamente a un lado del aire acondicionado. Estrujó su cabeza con la otra mano.

Hay que ver el lado positivo—, soltó de repente, —el Señor Guardia tiene muy mal tercio… y el agua fría funciona perfecto para el sofocón—, ironizó, ayudando entonces al otro a levantarse y, finalmente, optó por salir de aquel lugar, hasta conseguir un espejo y ponerse en ángulo para dar cuenta de lo que sus manos sentían.

Pantalón embotado, sentía el frío debajo de la ropa y era algo placentero, no podía negarlo, sin embargo, estaba algo decepcionado de que eso no duraría demasiado. Alzó brevemente sus hombros y se quejó mentalmente, ni modo, la vida no estaba hecha para que las cosas buenas tuvieran duración eterna.

¿Hay algún lugar donde pueda ponerme a secar?—, preguntó con cierto humor, no podía arriesgarse a secarse con la ropa puesta, pero sabía que el otro entendería ese raro razonamiento suyo.




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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 12, 2014 3:11 pm

El sujeto me ayudó a levantarme y se le miraba muy de humor con el asunto, bueno, ya debía yo tener bien claro que era uno de esa clase demasiado sarcástica, pero con sus cosas. Me sacudí un poco y le vi acercarse al espejo, bueno, estaba tomo mojado y yo no tenía algo así como una terraza para secarlo al natural.

Podemos enjuagar la ropa y ponerla en la secadora— le dije limpiando mi rostro y pasando entre los muebles para llegar hasta donde estaba el chico — no creo que te quieras secar al vapor, y no hay terraza para eso — definí regresando hasta las mesas para tomar los dos vasos derramados de agua, el mueble se secaría solito así que con eso no tenía mucho problema.

Volví al mesón y tomé una mopa para irme a secar el suelo de madera que, por esa parte, e había mojado un poco, debía cuidar la habitación para que no me llamasen la atención luego en la inspección al final del mes, esos tipos daban miedo de cuando en vez y eran molestia cuando se lo proponían.

Lo miré aún allí chasqué con la lengua para tirar la mopa en el mesón y alborotarme los cabellos un poco mojados.

Te prestaré algo de mi ropa, aunque creo que te va a quedar un poco… corta— cierto, Shi era como quince centímetros más alto que yo, y eso dolía un poco, porque yo tenía tres años más que él, hería un poco mi orgullo y oda la cosa.

Le hice una seña para que caminara por un pasillo pequeño hasta llegar a una puerta que era mi cuarto, la abrí y le deje pasar. El cuarto era bastante simple, una cama en el centro, el closet y una puerta que era el pequeño baño dentro del cuarto, que al menos eso tenían, la ventana cerrada y una cómoda con cosas más personales y otros implementos, además de un espejo sobre esta, pequeño igual, solo para emergencias.

Bienvenido a mi humilde morada— bufé y caminé hasta el closet para abrir la puerta y buscar alguna camisa y pantalón con el que pudiera aguantar hasta que el ciclo de la secadora hiciera lo suyo, como diez minutos.

Me preguntaba si el tipo de al lado estaba dormido, borracho o si realmente lo habían hecho trabajar, estos tíos a veces eran inhumanos con los pobres alcohólicos, así que se podía esperar cualquier cosa salir de a dirección de los guardias de seguridad, el jefe era implacable cuando se trataba de asomos y esas cosas.

Ni modo, tenía puesto fijo y ya me flipaba su actitud. Encontré unos shorts azules y una camiseta amarilla y me di la vuelta, era lo poco grande que tenía y que no usaba demasiado, más que para casos especiales.

Ten, aquí está— solté apenas dando la vuelta y… bueno, este tipo tenía lo suyo — ¿qué estas haciendo? — Pregunté, lo que tenía delante de mí era un poco… incitante.
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Jul 14, 2014 2:52 pm


No podía hacer más que soltar una carcajada de terrible disconformidad, bueno, no es que por estos lares del campus hubiera mucho más que establecimientos y residencias de profesores y empleados, estratégicamente alejadas, quizás, de los complejos de alumnos, los cuales, a su vez, estaba alejados los unos de los otros según se encontrasen las facultades relacionadas a las fraternidades; era algo así como un gran sistema que, a veces, valía la pena estudiar a fondo, pero hoy no, para nada, hoy tenía calor.

Le miró acercarse luego de hacer la tarea de limpiar el piso, bueno, alguna parte tenía que haberse mojado fuera del mueble, el propio pelirrojo o el varón de ojos zafiro. Se estremeció un poco, casi como un felino intentando deshacerse de la humedad, y asintió brevemente a lo que el guardia estaba diciendo.

Me conformo con unos pantalones—, atinó decir L’Jon justo antes de recibir una seña para caminar por un pequeño pasillo.

Si se ponía a ver, este lugar era realmente cómodo, tenía lo justo, un buen lugar para vivir solo si te aventurabas a trabajos como este teniendo la edad que el Sr. Guardia tenía, unos veinte, según podía recordar – y lo hacía, el mote tenía sus maravillas-, se dejó llevar y pasó a través de un portal que el otro presentó como “su humilde morada”, es decir, su habitación, lo supo bastante bien. A ciencia cierta era de tamaño medio, tal vez algo más de la mitad del espacio que tenía su propio cuarto, y eso ya era algo, ya que aquí vivía uno solo y en el dormitorio eran tres.

El de cabellera azabache miró un momento a las paredes, contemplando y grabando y, al ver al mayor dirigirse al closet, atinó comenzar a sacarse el suéter que tenía y dejarlo a un lado, a la orilla de la cama del otro, fue cuando le escuchó, justo cuando estaba por sacarse los pantalones, y subió la vista algo dudosa al Sr. Guardia.

Pues… me estoy quitando la ropa, ¿qué no ve?—, soltó con un sarcasmo algo torpe y haciendo que aquello fuera muy obvio, —no soy una mujer apenada que necesita ir a un baño a cambiarse, además… no es que no me vieras ya desnudo—, se encogió de hombros.

Soltó su correa y el botón de los pantalones echándose algo hasta atrás para apoyarse del orillo del colchón cosa de no caerse. Tuvo que sacarse los zapatos antes de tan siquiera pensar en quitarse los mojados pantalones, sí, ahora que todo el frío se había ido eso era una molestia, parecía que se había orinado encima y eso no gustaba, para nada. Terminó dejando los zapatos de lado y, al sacar la primera pierna del jean, subió la vista y la entrecerró enmarcando una sonrisa algo traviesa, sabía lo que el otro pensaba.

¿Acaso estás viendo algo que te gusta?— preguntó sin rodeos al mayor y se detuvo en su accionar por un instante, aquello era divertido de identificar, el Sr. Guardia era, más o menos, bastante predecible según lo recordaba.




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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Invitado el Dom Jul 20, 2014 3:58 pm

Le miré con curiosidad aún teniendo la ropa entre manos, ¿Qué cojones era eso de “no soy una mujer”?, ¿acaso me estaba tomando el pelo?, no lo había visto raro por eso, sino porque iba de lanzado y ya, me daba a pensar que hacía cosas así con todo mundo o, tal vez lo estaba haciendo porque, en efecto, ya me había tocado ver esos pellejos desnudos.
 
Una cosa o la otra no me convertían en nada, así que, chascando con la lengua tras semejante pregunta miré a otra parte ignorando el asunto y le lancé la ropa justo a la cara, con desinterés y sin importarme si se reía por tal cosa o no. Sin embargo, regresé la mirada, ahora se veía un poco más trabajado que antes, tal vez le había pasado al tiempo o algo así.
 
La verdad, sí, estás bueno tío, ¿contento?— solté sin querer decir más o menos.
 
Claro, recordar la absurda llave con la que me recibió la primera vez que nos  encontramos era un poco contradictorio, eso y  que estuviera en mi casa en estos momentos, pero, al diablo, esas cosas de pensarse demasiado los asuntos tampoco iban conmigo, por este campus habían muchas putas dándole su cuerpo a cuanto profesor o directivo encontraban para tener sus lugares seguros, yo no era un puto, creo que este tío solo era un promiscuo más que disfrutaba de acosar a los demás, así que, ni modos.
 
Cerré el closet por completo esta vez y gruñí un poco al ver la ropa suya en mi cama, caminé hasta allí algo cabreado por las cosas en las que estaba pensando, nada decentes creo, pero ni que de eso comiera el mundo, jalé sus pantalones y los llevé a un lado para tomar el resto de su ropa, pero, antes de moverme a la puerta, me acerqué nuevamente al pelinegro, por alguna razón estaba ofuscado, sí… no era lo mío.
 
Rápidamente besé sus labios y me fui de regreso a abrir la puerta y dejarla así, para caminar por el pasillo hasta el lavadero.
 
¡Y eso es todo lo que tendrás de mí hoy, crío!— grité y aclaré mi garganta metiendo la ropa a lavar sacando cualquier cosa que pudiera dañarse antes, esta lavadora tenía el ciclo completo, así que solo era cosa de esperar y cambiar a la secadora, tampoco es que iba a hacer de mucama ni nada parecido.
 
Mi madre me había criado para ser un malnacido que le diera pasta, eso es todo, aquí  no le daba de eso porque, gracias a alguien, mi padre trabajaba para mantenerlos, la cosa era mantenerme a mí mismo y a lo que viniera, por ejemplo, algo tan idiota como lavar ropa, aunque no se me iba a caer la hombría por una cosa tan sencilla.
 

Luego de echar el jabón cerré la ventanilla de la lavadora y me devolví hasta el pequeño pasillo, rascando mis cabellos, iría a la sala a esperar que el tío se cambiara y así todo estaría mejor.
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Mensaje por Shi L'Jon el Dom Jul 20, 2014 8:18 pm


La verdad era que le tomó algo desprevenido el hecho de que saliera con tal frase, sí, era un poco loco tener que encontrarse con ciertas palabras, pero estaba acostumbrado. Soltó un ligero bufido tal vez dejándose llevar por aquella especie de halago contenido entre el refunfuñar de un hombre viejo. Sí, solo tenía tres años más, pero molestar a las personas para observas sus reacciones era, precisamente, algo en lo que Shi podía jactarse de ser especialista, después de todo, las personas siempre buscan mejorar en aquello que les llama la atención o les gusta. En su caso, ambas.

Se dejó ser cuando, literalmente, le lanzaron la ropa a la cara: unos shorts azules y una camisa amarilla, buen contraste y toda la cosa, podría soportarlo en realidad, solo era cosa de minutos y, al ser arrancados sus jeans por parte del pelirrojo solo rió, no lo quedaba de otra. De cierta forma antes le había agarrado el hilo a fastidiar a este sujeto, al menos aquella noche había sido de arte y parte aquello.

Tomó la ropa cuando le vio encaminarse a la salida de la habitación, de alguna forma ese pensamiento que le nació de repente se había esfumado, pero, al verse besado repentinamente supo que, el pensamiento perverso que tenía, seguía allí. Rió algo alto al escuchar la exclamación y se levantó para ponerse los pantalones, si hasta los boxers estaban mojados, pero, que remedio, tampoco es que fuera a hacer nada con eso por ahora.

No, aún tenía la duda en la mente, sobre esa chica, ella era desesperante y tal vez le haría sentar cabeza. Tal vez.

Tomó la camisa y la puso alrededor de su cuello para salir del cuarto aún y como estaba descalzo, el piso parecía más que limpio, así que no tendría ninguna clase de problemas, además, el ambiente se había calmado un poco y ya no estaba muriendo en calor como antes. Ahora la cosa era esperar que su ropa y el tipo de al lado tuvieran la decencia de estar listos en un tiempo respetable.

Al salir del cuarto al pasillo encontró al pelirrojo en medio, así que no dudó mucho en hacer una de esas jugadas y le abrazó por la espalda, apretando de frente y posando su cabeza en el hombro del otro, la idea estaba clara, después de todo.

¿Quién te crees que soy?—, susurró a la oreja derecha del otro, —el Señor Guardia no cae ante la tentación—, siguió bajo haciendo que su nariz rozara con el cuello del otro varón, —¿o si?—, cuestionó pasando sus manos debajo de la camisa del otro y mordiendo ligeramente su cuello.

Se vengaría, nadie le dejaba tildado con un simple beso, y eso lo tenía bien claro, además, ¿qué rayos se pensaba con lo de la última vez?, no, no había tenido tiempo, ni le había visto antes, así que, justo ahora se las pagaría todas. Presionó ligeramente y se quedó allí por unos instantes, tenía claro que e Señor Guardia no iba a ceder ante la inmoralidad, pero también sabía que retarlo serviría.

Así fue la última vez, y le funcionó para pasar una buena madrugada. Así quizás podría olvidar un poco la presión que sentía ahora de o saber si decidirse o no por alguno.





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Mensaje por Invitado el Jue Jul 31, 2014 2:55 pm

Este tío no iba a ceder, eso ya parecía haberlo dejado bien claro cuando, estando aún en el pasillo, sentí una especie de abrazo con unas instrucciones bastante claramente dibujadas en el mentón que se posó en mi hombro, vaya crío insistente que era este, pero eso, a la larga, siempre terminaba gustándome, claro, yo y mi extraña forma de calificar a otros. Por supuesto, si dábamos a entender por “forma de clasificar a otros”, en el término de ahora y en las condiciones de si valía la pena, o no. Era lo único que me importaba.

Su mano colándose debajo de mi camisa y el mordisco a mi cuello que me hizo soltar, de forma casi instantánea y rara, un leve gemido que logró detenerme en seco y soltar una risa, estaba claro que no cedería, aún más ahora, así que llevé una de mis manos a la suya y la saque de allí, dándome la vuelta y llevando al pelinegro hasta la pared, hasta que su espalda pegase allí. Solo entonces fijé mis ojos a los suyos, contrastantes, y sisee.

Si caigo… te advierto que esta vez yo no me quedaré abajo— le dije tal y como lo había pensado, sin palabras bonitas ni nada parecido, en estos asuntos no había necesidad de eso.

Tomé ambos extremos de la camisa que pasaba por su cuello y lo atraje algo hacia abajo, cosa de igualar cierta distancia, hasta que mi boca alcanzó la suya y no pude evitar reír, este malnacido crío lo estaba haciendo de nuevo, claro, jugando con mi orgullo conseguía perfectamente lo que quería, era un manipulador bastante bueno, aunque al menos yo sí me había dado cuenta de eso, la cosa era que me gustaba y ya, ¿para qué detener algo bueno?, ni que alguno de los dos fuera a salir preñado por un simple sexo casual.

Me separé de él y chasqué con la lengua, quien sabe si andaba cabreado, distraído o complacido, al demonio esas gilipolleces, realmente mi pasmoso cerebro se olvidaba de semejantes tonterías cuando mejor le convenía.

Estás advertido— murmuré ronco y carraspee para tomar nuevamente su mano y arrastrarlo hasta el cuarto del que recientemente había salido, obviamente el enano que era más alto que yo debía estar sumamente contento, que ni me importa.

Pasando el marco lo jalé con la fuera suficiente para que tocara la cama y se quedara allí, quien sabe si sentado, a lo suyo. Mis ojos se fijaron por un momento en él, sus facciones, su cuerpo y esas pequeñas cicatrices dispares, sus brazos y su torso desnudo, pensaba lo mismo que antes, sí, se veía realmente atractivo y no era una blasfemia pensar así de mi parte, no estaba en mí creer que era el unió hombre al que había llevado a esto, para nada, las camas eran grandes y las pasiones diversas, lo tenía claro, tal vez por eso me reí un poco.

El crío dos, el guardia cero— susurré con mucho sarcasmo antes de acercarme hasta donde estaba y meterme entre sus piernas para robar uno, dos, muchos besos. Al demonio la responsabilidad, eso era para gente fastidiosa.
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Ago 01, 2014 9:29 pm


Um… su mente resonó en complacencia cuando la mano abandonó el torso ajeno, le gustaba eso, era una “señal” o alguna cosa parecida. Se dejó llevar hasta que sintió como su espalda desnuda chocaba con la pared y el ligero frío que esta desprendía se fijaba contra la dermis hasta hace poco acalorada. Sonrió, lo tenía en lo justo, lo que quería –aunque fuera algo que se le había pasado por la mente cuatro minutos atrás-, arqueó una ceja con cierta duda, por sus palabras, pero solo carcajeó.

No es como si yo estuviera esperando otra cosa—, le respondió con una serenidad propia de alguien que disfrutaba del momento.

No pudo terminar de comunicar sus pensamientos cuando, de forma quizás algo sorpresiva, fue atraído por esa camisa que había conservado alrededor de su cuello y nuca, hasta alcanzar la altura del pelirrojo, algo más abajo, y tocar sus labios con complacencia, sí, aceptó gustoso aquel pequeño beso con el cual parecía sellar su “victoria”, una dada completamente al momento en el que fue arrastrado con completo consentimiento hasta la habitación de la que, recientemente, había salido.

No es que en sus planes no hubiera estado volver, para nada, nadie lo iba a dejar meramente tildado con un beso, jamás.

Cayó en la cama medianamente sentado y se acomodó, alzando ligeramente la vista para mirar al varón mayor, encontrarse con sus ojos de rubíes que marcaban una especie de indecisión corta, corta porque sabía que no tenía mucha salida. Pero, más que nada se sentía un poco bien al ser observado, detallado con un poco de deseo, lo palpaba al mero contacto, hasta que, de nuevo, una irónica frase le hizo soltar una carcajada, una aplacada por el prevenir de sus besos.

Abrió ligeramente las piernas tan solo para darle espacio, después de todo él sabía aprovechar. Aquella vez fue cosa de orgullo, de ver quien podía ganarle a quien y, en el momento, el pelinegro salió victorioso, pero, hasta él sabía que había quedado con ganas de “más” y ese más era algo que estaba dispuesto a conseguir ahora.

Posó sus manos en el pecho del otro, apretando su camisa ligeramente para acercarlo y besarlo con mayor profundidad, hasta separarse ligeramente, sintiendo como, al paso de algunos segundos, su ritmo cardíaco comenzaba a desviarse un poco.

Aprovéchame… quien sabe si este será el resultado final—, susurró moviéndose ligeramente hasta su oído y plantando algunos besos allí, hasta el cuello, echándose hasta atrás en la cama con el fin de darle algo más de apoyo.

“El resultado final”, ¿él había dicho algo como eso?, ¿en qué sentido?, pues… puede que fuera en el sentido en el que lo estaba pensado, pero temía admitir. Sí… algo se estaba cocinando desde lo profundo, algo que estaba muy lejos de estos parajes.




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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 16, 2014 4:13 pm

¡Ha!, las palabras muchas veces podían tomarse por sentado o simplemente seguirse, en mi caso… prefería ser fiel a mis designios, ser justo con lo que decía y, por sobre todo, cumplir con lo dicho, era una cosa mera de orgullo y otras tantas, sin embargo, casi siempre la tomaba por principal.

Estando entre sus piernas recibí aquella respuesta que me dejó algo pensativo, podía analizarlo de distintas manera… o se estaba enseriando o, quizás, pensaba entrar a un monasterio y, claro, jamás le di ni un punto a la segunda. Bien, si era de esa forma las cosas eran realmente interesantes… si era de esa forma entonces esto requería algo más de mi atención. Sonreí ligeramente recibiendo sus besos con complacencia y adentrándome algo más en la cama al ser partícipe de algo más de espacio.

Entonces hagamos que este resultado sea beneficioso para ambos— bufé para reír muy bajo y contemplarle justo antes de poner mi palma derecha sobre su pecho y echarlo atrás en la cama, encorvándome un poco para terminar sobre el pelinegro, sin dejar cabida a que cerrara sus piernas.

El nuevo el juego era de dos, solo cosa de salir, jugarlo y, por encima de ganarlo, disfrutarlo al máximo.

Metí mi mano para estirar un poco el elástico del pantalón que llevaba y, por el momento, solo lo dejé allí, subiendo la palma para tomar una de las suyas y estirarla, haciendo que mi cabeza llevara la suya a un lado y mordiendo esa parte a la derecha en su cuello, su tatuaje… desde allí era tan peculiar, un dragón verdaderamente bien tallado, dejé caer algo de peso sobre sus caderas e inhalé, encontrándome con una leve fragancia quizás a brandy y algo de sudor, lo que le hacía más apetecible, volví a bufar, depositando ligeras y pequeñas lamidas allí, hasta las clavículas, y su pecho, plantando entonces ambas manos a los lados. No necesitaba dejarlo salir.

Así que… eres como un dragón, ¿eh?— murmuré mirándole levemente y acaricié su pecho, dejando caer solo entonces mis rodillas en el colchón, bajando las palmas por su torso bien formado y hasta el elástico del pantalón.

Comencé a delinearlo arando una sonrisa en el rostro, era lo justo, y acaricié un poco su piel, pálida debajo de aquello, aún bajando las manos por sus muslos y subiendo un poco a tela, hasta donde tenía real alcance.

Supongo que estás bien acertado, tío— continué, tomando uno de sus muslos con fuerza y atrayéndolo a mis caderas, bajando la postura hasta tenerlo cara a cara, —pero…— susurré besando de nuevo sus labios, poniendo presión con todo el cuerpo, —hoy será a mi antojo— continué haciendo que mi lengua entrara y chocando con la suya, en un ligero baile lujurioso, sin despegarme, mirándole. Después de todo el sexo se inventó para disfrutarse, y lo demás… bueno, no era algo por lo que preocuparse.
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Re: | Un sábado y nada más | +18 | Priv. Shi |

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Sep 01, 2014 2:14 pm


Y sería a su antojo, claro, escuchar aquellas palabras de parte del pelirrojo tan solo lograron encenderle al momento en el que parecía jugar con su paciencia, esa inclemente paciencia que tenía algo de calor, pero que, seguramente, sería refrescada más que pronto, quizá complacida, quien sabe, el unto era que ya estaba aquí, en el juego, y se iba a dejar ser tan solo porque, muy en el fondo, entendía que pasaría un buen rato antes de que pudiera permitirse un placer de estos…

Lo que significaba atarse en este mundo.

Le llevó a la cama acto seguido de aquellos juegos traviesos, ¿curiosidad?, la verdad mucha. El pelirrojo parecía tener cierto fetiche o interés por ese tatuaje, no lo culpaba, muchas personas que conocía siempre solían preguntarle por esa peculiar marca justamente en su cuello, es decir, podría verse mucho mejor en el brazo, el antebrazo o la espalda, pero estaba justamente allí, a la vista.

Era un objetivo y una advertencia, un digno juego de jugarse.

Tal como aquello a lo que fue llevado por el otro sujeto, el Señor Guardia que tenía un nombre tal vez algo parecido al suyo, donde se le pasó la calentura y lo que fuera que tenía entre luchar y dejarse ser y hacer, a veces estaba bien, ¿no?, es decir, si te gustaban esta clase de relaciones casuales debías tener claro cuando valía la pena el dolor y cuando simplemente era una pérdida de tiempo y, en este caso, valía la pena, y mucho.

Suerte y eso se quedaría entre las cuatro paredes y sus consciencias, porque, para demás, ni dar ni recibir.

Era el inclemente juego de la vida, cuando piensas que estás bien llega algo que quieres y luchas por tomarlo, y luego de eso sucede algo que no te deja terminar, es simple y aburrido, interesante y divertido. Contradictorio, ¿quizá?, así de sencillo.


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