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El sonido del silencio {Alice}

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El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Tokiya Ichinose el Jue Jul 24, 2014 8:49 pm


El sonido del silencio

W: Alice Burton | P: Aulas de Artes; Salón de piano | Viernes; 06:45 pm | Canción | Vestimenta
Las vacaciones estaba en puerta, sí, a muchos de sus compañeros y sus recién llegados compañeros de habitación les pasaba que vivían sus vacaciones, ¿él?, él ahora mismo estaba teniendo una de las peores semanas de su vida que, si bien debería considerar como enteramente fructífera, realmente le estaba matando en todo sentido. Sí tan solo tenía diecisiete, pero su agenda parecía reflejar todo lo contrario.

Esa sola semana había presentado los finales con sus materias especiales, todo bien, excelente, había recibido unas felicitaciones que, quizás, fueron una de las razones por las cuales aún seguía andando, su esfuerzo, su sacrificio, podía decir que poco a poco todo eso estaba dando frutos, pero, aún faltaba algo, en lo profundo de su mente se sentía tan vacío.

El paso por sus días había sido marcado por grabaciones interminables de comerciales e infomerciales, entrevistas en diversos medios de comunicación por el reciente estreno de la película que protagonizaba; había tenido que atender a medios estadounidenses y japoneses que, por la curiosidad de saber que estaba haciendo “Hayato” en América, se habían trasladado. Sí, había tenido que sonreírles a todos y actuar con una formalidad inadecuada, debía seguir con su papel, el papel de ese estúpido hombre que le había llevado hasta donde estaba.

Exhaló.

Ahora mismo estaba saliendo de su cuarto después de llegar de un viaje de un día a Nueva York, era tarde, lo sabía, pero no quería estar en su cuarto, desde que no era solo suyo extrañaba la soledad. Extrañaba estar solo, ¿eso era algo  concebible acaso?, para él, un sujeto que ansiaba los pequeños detalles, quizás, pero, hoy las cosas eran distintas.

Tenía un dolor de cabeza que le presionaba a buscar más que nunca la tranquilidad. Terció su bolso y salió en busca de un lugar así, pero eso sería raro ahora, no cuando las fiestas estaban en su punto y, sorpresa, él vivía en una fraternidad de chicos, los hermanos eran bastante exigentes en cuanto al desmadre y el festejo a finales de semestre.

Removió su cabellera ya caminando por un buen rato entre los pasillos, por todas partes, por todas partes había música,  y su cabeza dolía, dolía y molestaba aún más encontrándose con la aceptación que  muchos parecían tenerle a Hayato, a alguien que no era él, pero que debía pretenderlo.

Finalmente pensó y encontró un acertado lugar donde pudiera ser solo él mismo, lo necesitaba, maldición, necesitaba saber quien era en este momento, en este momento donde tantas cosas salían a flote, donde todos le llamaban por un seudónimos que no era suyo, que reconocían como agradable a alguien de quien no se sentía perteneciente, ¿qué acaso no había decidido aceptar a ese “tipo” como una parte misma de su ser?, claro, decirlo era una cosa, hacerlo, vivirlo, era otra tan diferente.

Sus pasos se colaron en medio de las aulas de artes, este sitio estaba tan vacío, tan limpio y relajante como bien necesitaba. Recorrió un amplio pasillo y subió a la primera planta, las aulas de práctica para piano, allí estaba, la segunda puerta a la derecha, un piano de cola de color negro en un cuarto amplio y de colores claros, de aspecto moderno, pero al mismo tiempo tan dejado, con esa ventana por la cual se colaba ligeramente la luz de la luna. Casi las siete de la noche, algo temprano si consideraba el horario estándar juvenil.

Respiró hondo y entró al salón. No, normalmente él no tocaba ningún instrumento, era aburrido, le gustaba cantar, ese era el mejor instrumento que poseía, pero hoy, hoy necesitaba apoyarse en algo para sacar esa pesadez y  molestia que le estaba invadiendo.

Necesitaba estar solo.

Se sentó en el banco poniendo su bolso sobre una mesa cercana antes, y, estando frente al piano, rozó momentáneamente las teclas y tocó un par de notas para cerciorarse de que estuviera afinado. Cerró los ojos y comenzó a tocar, sin darse cuenta que, al mismo tiempo, la canción afloraba de sus labios.

Su canción, esa que, al estar en su natal japonés, le recordaba tantas cosas…



Última edición por Tokiya Ichinose el Jue Jul 24, 2014 9:52 pm, editado 1 vez
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Re: El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Invitado el Jue Jul 24, 2014 9:34 pm

Plantada en la entrada su mirada titubeante miraba al frente incapaz de clavarse en los ojos de los demás usuarios que salían y entraban....No sabía cuanto tiempo había pasado parada en aquel lugar, estaba impresionada por las dimensiones de su nuevo recinto universitario, en general todo era un enorme cambio, estaba entrando en ese país de las maravillas que ella misma idolatraba en cuentos, la realidad que deseaba vivir estaba abriéndose lentamente mostrándose hacia ella sin pausa pero sin prisa.Vestida con tan solo un vestido de una sola pieza con mangas cortas de color blanco roto, unas medias y zapatos con un poco de tacón a juego, portando con ambas manos un pequeño portafolios de color verde menta, comenzaba a oscurecer y al igual que sus temores, desaparecían con el ocaso efímero muriendo en una preciosa puesta de sol que teñía el cielo de un precioso sonrojado intenso, bañando las nubes a su paso antes de que la oscuridad comenzara a besar suavemente el lugar.Se veía tan majestuoso e imponente que dudó unos segundos al sentir la brisa de si todo aquello estaba realmente pasando de verdad, parpadeo nerviosa al ver como algunos alumnos que se alejaban se habían percatado de la presencia de la pelirroja plantada desde hacía casi veinte minutos, con el paso algo acelerado pero mostrando una mirada decidida aunque temerosa dio los primeros pasos entrando finalmente...

Lo que aconteció a continuación era brevemente protocolo, tuvo que ir a pedir asistencia con el tema del traspaso, debido a que había tenido problemas para ingresar a tiempo como el resto de sus compañeros por el tema de los papeles con respecto a su enfermedad, los profesores de guardia habían conseguido orientarla bastante bien aunque ya estaba algo informada por teléfono, de forma tradicional japonesa hizo una breve reverencia para agradecer a tales tutores las molestias,esbozando una pequeña sonrisa.Tenía muchas ganas de ver todas las instalaciones, tanto que no deseaba esperar al día siguiente, echó un vistazo al pequeño reloj de su muñeca izquierda, casi eran las siete de la tarde, barajó la posibilidad de poder ver la zona este del complejo universitario aunque sea para ver las salas donde pasaría la mayor parte de su tiempo.Caminando aun lado del pasillo cerca de las ventanas y con la vista baja, ignoraba las miradas de sus compañeros sintiéndose cohibida ya que no conocía a nadie y no es que Alice sea la mejor para comenzar una conversación, era bastante retraída a lo que conocer gente se refiere, sentirse parte del lugar era algo que ahora mismo solo quedaría por anelar esperando coger valor y coraje con los días hasta poder ir conociendo a más alumnos como ella.

De repente sus pasos lentos se detuvieron, abrió los ojos asombrada, sus oídos podían sentir aquellos dulces sonidos casi inaudibles, pero en su caso, era capaz de sentir cada nota, cada sentimiento frustrado ansiando libertad en cada compás, como si estuviera encantada por el sonido de aquella melodía, caminó apresuradamente hacia donde provenía...Se quedó plantada en la puerta, aquel sonido proveniente de un piano era ahora notoriamente firme y sonaba con mucha fuerza, se relajó cerrando los ojos dejándose cautivar por la melodía, esbozando una amplia sonrisa tras escuchar aquella melodía hasta el final, fue tanto el momento de paz que tuvo que dejó escapar su pequeña carpeta verde cayendo bruscamente al suelo, perturbando ese perfecto silencio que había dejado la persona de su interior al terminar la melodía...Las hojas de papel se desperdigaron por el suelo algunas más traviesas que otras atreviéndose a adentrarse por las rendijas de la puerta.Nerviosa se agachó con rapidez para recoger cada uno de los folios, teniendo que tomar la vergonzosa decisión de tocar en la puerta varios segundos después para abrirla con cuidado seguido de un:

-Dis...culpa las molestias....N-no pretendo molestar tan solo, me quedé completamente absorta mientras tocaba y se me han caído todos los papeles, ahora mismo los recojo- dijo con una voz suave algo entre cortada y baja al principio,sus ojos miel se clavaron en los ajenos sorprendida completamente, era....¡era igual que su cantante favorito! Incapaz de retirar la mirada de asombro fue incapaz de decir palabra solo dudar para acabar diciendo -¿Ha...yato...?susurró,pero con la misma negó incapaz de creer que fuera la misma persona, era completamente imposible, coincidencia, sí, sería simplemente eso, negó y con la misma se fue acercando hacía los papeles mas cercanos agachándose para recogerlos, partituras la gran mayoría de trabajos propios...Con algo de estrés y sintiéndose algo entrometida al haber entrado así interrumpiendo a la persona que estaba usando la sala solo deseaba recoger todo los papeles e intentar desaparecer por aquella puerta...Sus ojos volvieron a posarse en aquel joven y seguidamente en el piano, al verlo sentía tantas ganas de poder ensayar...¿¡Pero en que estaba pensando?! cualquiera que supiera lo que pensaba la pelirroja pensarían que era una completa loca por la música, se levantó rápidamente aferrando los papeles junto con la pequeña carpeta contra su pecho.-S-siento las molestias causadas de verdad....-mencionó agachando la cabeza en una pequeña reverencia.
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Re: El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Tokiya Ichinose el Vie Jul 25, 2014 1:46 pm


Sus dedos siempre tenían ese movimiento tan cautivante cuando tocaba el piano, lo recordaba y lo ansiaba, esos días en los que estaba con su niñero cuando era un pequeño infante, los momentos en los que bailaba y cantaba con él, la vida era bella allí, en la inocencia, en la esperanza de tan solo ansiar sentirse querido por ellos, por las personas que, a fin de cuentas, eran quienes habían deseado traerle al mundo. Esa quizás era la única razón por la que conservaba cierto espeto hacia es apareja, hacia sus padres, nada más… nada más.

Inhaló sintiendo la presión desbordante intentando salir de su pecho, estaba molesto, entonces, ¿cómo es que ejecutaba esta pieza?, ¿precisamente esta?, no lo entendía, desde lo profundo de su ser no controlaba sus impulsos, su ira no le dejaba, su rencor reprimido solía comerle a gritos, pero… era incapaz de decirlo, de admitirlo y de hacerlo realidad. Ese era su secreto, tal como ese tipo que se hacía llamar Hayato y, supuestamente, vivía en su interior, ¿cómo era que había nacido él en su interior?, claro, lo recordaba, en su agencia le habían dicho una y mil veces que un Idol era alegre, vivaz, siempre sonreía y dejaba llevar su felicidad por el mundo, sin embargo, Tokiya no era eso, y jamás lo sería.

Entonces, solo hubo una respuesta hacia su innato talento; era un buen actor después de todo, entonces, debía comenzar a actuar como un Idol que deseaba repartir su felicidad a los demás y llenar sus corazones. Así nació Hayato, pero… todo era más complicado, tan complicado cuando vio que su sueño se iba a la nada. Sus mandíbulas chocaron y se dio cuenta que sus dedos se movían por instinto sobre las teclas del piano, ¿cómo podía estar tocando esa canción y pensar en cosas completamente contrarias al mismo tiempo?, ese era un punto, lo hacía todo el tiempo, cada segundo de cada día al convivir con “él” quien supuestamente le había llevado a estar donde estaba.

Sí, sus diálogos mentales bien podían ser de un típico resentido, pero Ichinose intentaba no estarlo, no serlo, luchaba por no sentirse mal y salir adelante en su sueño, en esta aventura que había emprendido hacía algo más de seis meses. Ya era más de seis meses.

Finalmente la melodía se detuvo, el fin, acabar con todo, aquellas cosas pasaban por su mente justo cuando un profundo silencio se cernió sobre su persona, su psiquis, todo, de un momento a otro se sentía tan pesado, estaba tan cansado, quería dormir, sí, pero, al mismo tiempo, tan solo necesitaba estar allí, así, solo y en silencio, en paz, fuera de todas esas personas refiriéndose a él como una persona que no era, adulándolo, aplaudiéndolo, tomando fotos, pidiendo autógrafos. No, tampoco resultaba ser que el de ojos azules odiase hacer todo aquello, se sentía grato saber que personas e admiraban por tu trabajo y porque lo hacías bien, pero, tampoco podía negar que se sentía harto de ser llamado una y otra vez bajo el nombre de “Hayato”.

Y un sordo sonido borró todo aquello, toda esa paz, especialmente cuando el toque de la puerta le hizo cerrar sus ojos con molestia, ¿estaba molesto?, quizás. Escuchó algunas palabras apenas dándose vuelta sobe el banco, sus manos bajaron hasta los muslos y, en la escaza iluminación que la luna a través de la ventana ofrecía, pudo distinguir una cabellera rojiza y una piel nívea. Sus ojos se entrecerraron ligeramente al escucharle susurrar semejante cosa. ¿Hayato?, ¿ella realmente le estaba llamando por ese nombre?

Chascó con su lengua y permaneció en silencio, ¿qué era esa especie de molestia que le estaba recorriendo?, tal vez solo era su cansancio transformado y expuesto de esta forma.

Cómo sea, pero, por favor… no vuelvas a usar ese nombre conmigo—, susurró terco, sereno y completamente audible ante sus demasiadas disculpas, —me da asco—, susurró muy bajo y decidió regresar su vista a la ventana, a la luna que se mostraba algo imponente en el firmamento.

¿Le daba asco?, quizás… no, él se tenía asco de sí mismo por terminar así, por no ser capaz de luchar enteramente por sus sueños, por lo que deseaba ser.

Era una cruel y absurda realidad.

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Re: El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Invitado el Vie Jul 25, 2014 9:08 pm

En algún extraño momento llegó a sentirse amenazada ante aquella presencia,se veía tan imponente, tan frío y serio que era algo difícil mantener el contacto visual... sintió un pinchazo en el pecho al escuchar aquellas palabras cargadas con odio y hostilidad hacia la persona que más admiraba en el mundo de la música, ¿realmente era capaz de encontrarse con alguien que detestara a su artista favorito en el mismo día?, ahora estaba segura de que aquella persona no podía ser el Hayato que ella recordaba en su memoria de verle en vídeos y entrevistas bajó un poco la vista hacia el suelo callando unos segundos, aquellas palabras realmente habían herido los sentimientos de la pelirroja la cual admiraba al peli azul el cual en los peores momentos de verse en aquella ciudad desconocida para ella había sido justamente ese cantante y su música los salvadores de sus peores momentos de soledad.Alzo la vista firmemente a pesar de parecer tan titubeante y pequeña en comparación con el chico el cual tenia un gran parecido con el cantante que admiraba.-S-siento haber molestado pero...tengo algo que decir con respecto a eso...De verdad creo que Hayato-san es una gran persona ah....aunque no le conozco en persona...y ..no se que asuntos tendrás para sentir eso hacia el tampoco...- hizo una breve pausa sintiendo que no encontraba las palabras para poder expresar la gratitud que sentía hacia esa persona que de manera indirecta la había salvado en incontables ocasiones de soledad,con sinceridad y el corazón en un puño prosiguió: - pero, su música, su voz, es capaz de salvar los corazones de las personas...-se encogió de hombros esbozando una corta sonrisa para continuar en su afán de no dejarse amenazar por esa persona algo complicada para la pelirroja ahora mismo.-Estoy agradecida de haber podido llegar a conocer su música, su voz...para mi ha sido una gran aspiración por la que deseo estudiar esta carrera....así que por favor....No puedo soportar escucharle decir todo eso de la persona que admiro...Si me disculpa- Se estremeció dando un pequeño paso hacia atrás para seguidamente hacer una reverencia algo acelerada a modo de disculparse por la intromisión y por ese punto de controversia que era incapaz de acallar en su interior.


Con algo de molestia y con algo de angustia salió del aula dejando unas cuantas partituras sin recoger en el suelo, éstas trataban de un trabajo a medio acabar, éstas estaban firmadas con su nombre y apellido obviamente, al salir con paso acelerado apretando con fuerza el pequeño archivador contra su pecho, infló las mejillas ofuscada, estaba molesta pero no era de esas personas que se desahogara enfadándose, sus piró dejando que sus pasos acelerados fuesen deteniéndose lentamente, desvió la vista hacia la ventana del pasillo, la oscuridad lo había consumido todo, solo era capaz de verse en el reflejo del cristal.Suspiró sintiéndose algo vulnerable, quizás había dicho algo terrible, no conocía para nada a esa persona y ya era algo tarde para arrepentimientos, simplemente no pudo callarse en ese momento, por ahora solo pensaba en volver a su habitación y esperar no volver a encontrarse a esa persona y en el caso de que el destino les volviese a reencontrar intentar amainar aquel encuentro fatídico...Revisó los folios algo arrugados de haberlos apretado contra su pecho, de repente le entró el pánico, no encontraba las hojas de su trabajo más reciente, sintió como la ansiedad la devoraba, ¿donde estaban esas hojas?, miró a su alrededor algo nerviosa, sentía que había perdido algo realmente importante...Esa angustia la consumía rápidamente de tal manera que no era capaz de recordar el momento del cual su trabajo había sido extraviado -¿N-no puede ser donde esta...?- murmuró retrocediendo con pasos lentos mirando al suelo, todo estaba tan oscuro incluso habían dejado de iluminar esa zona del recinto a estas horas, seguramente por que no estaba en uso además como buena novata no era capaz de recordar donde estaba el interruptor, se guiaba por la luz de la luna para intentar encontrar su tesoro escrito en las noches en las que era incapaz de conciliar el sueño, una partitura que reflejaba sentimientos incompletos por ahora...


Dejó escapar un suspiro que le arrebataba sus esperanzas de encontrar aquellas partituras por ahora, se encaminó hacia las escaleras para dirigirse hacia la planta baja y salir al exterior que conectaba un pequeño jardin con la entrada de las residencias, se paró nada más salir por la primera puerta que conectaba con el exterior sentándose en un banco cercano de piedra sin respaldar,en frente de unos pequeños metros de rosales, no se percibía apenas ruido por la zona, algunas voces lejanas de estudiantes de las residencias cercanas pero poco más....Las luciérnagas comenzaban a surgir cerca de la fuente de mármol que yacía a un par de metros de donde se encontraba en la cual todos los caminos de la zona bifurcaban al centro donde esa fuente redondeada de tres piezas se hallaba puesta aun en funcionamiento dejando que el ruido tranquilizador del agua calmara las angustias de la pelirroja...-Creo que puedo volver a escribirla...-Respondió en un tono algo más animado y con cierta esperanza en su tono de voz a pesar de poner esa mirada melancólica, entrecerró los ojos lentamente, había sido un día duro....


Aun podía sentir aquellas dulces melodías de aquel piano...Aquel joven tenía algo de esencia al tocar, se preguntaba si también la voz que tenía sería capaz de alcanzar a alguna persona...En aquel momento cogió aire comenzando a tararear la letra de la canción improvisada a la que pretendía poner a su partitura original...

canción:


Al acabar de tararear,sintió que no había sido una mala letra, había sentido el ritmo del piano cuando la tarareaba como si estuviera tocándola de verdad, es más segundos atrás mientras cantaba sus dedos de manera coordinada tocaban sobre la carpeta color menta como si estuviera tocando el piano, se sonrojó un poco al sentir sus dedos algo doloridos,la carpeta después de todo no se comparaba con las teclas de un buen piano,pero, al menos había conseguido sacarle una sonrisa y dejar el estrés y la molestia atrás...Al ver las luciérnagas acercándose hacia ella extendió ambas manos esperando que alguna de ellas se posara en sus manos.La luz que emitían era tan tenue que era incluso relajante, eran como pequeñas ánimas que bailaban entre la oscuridad de la noche.
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Re: El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Tokiya Ichinose el Sáb Jul 26, 2014 2:29 pm


Asco, resultaba ser esa una forma tan política de darse a conocer, ¿acaso no había sido él quien había decidido actuar desde ese entonces?, tal vez podría haber hecho como todo el mundo y tan solo rechazar aquello, ¡pero no!, él tenía ese sueño y se le estaba presentando en puerta; sus padres no estaban, le habían abandonado, no tenía la fe suficiente como para socializar demasiado, no, él no era de ese tipo de gente, y entonces… había comenzado el calvario.

Exhaló con fuerza mediana abundando en ese silencio que le había sido arrebatado, como muchas cosas, como la nada y todo a la vez. Cerró sus párpados por un par de segundos y todo fue oscuridad, sí, sabía que aquella dama estaba allí y no entendía el por que, ¿acaso era tan complicado entender que no deseaba tener a alguien vigilando sus espaldas?, para eso existía su agente y este tenía prohibido entrar al campus universitario por él.

Fue cuando la seguidilla de un raro discurso se le dio de frente. La voz de aquella dama era fina, por su contextura debía tener más o menos su edad, aunque aquí las personas variaban mucho en físico y rara vez podrías atinar respecto a eso. De alguna forma su acento no parecía ser del todo inglés, no del nativo por supuesto, sino una breve mezcla de ese idioma que tanto conocía y que, de cierta forma, cultivaba junto a todas sus tradiciones. Aquella fémina, sin embargo, parecía querer defender el punto y querer llevarle la contraria, no deseaba prestarle atención, sin embargo, una sola frase retuvo por completo su atención.

«Su música, su voz, es capaz de salvar los corazones de las personas...»

Se dio media vuelta y le miró, en su rostro un mirar decidido, intachable, sereno y sólido. Sus ojos se entrecerraron un poco, ¿le admiraba?, ¿aún quedaban personas así por el mundo?, vaya… esto era una breve sorpresa para Tokiya, pero… no lo dio a entender, para nada, sus ojos se mantuvieron en su profunda calma, sin mostrar casi ninguna emoción. No necesitaba nada más que el silencio, después de todo, esta chica admiraba a alguien que realmente no existía, o que lo hacía de una manera tan vaga que hasta daba pena. Era una actuación. Hayato, Tokiya, ¿cómo podía saber él mismo que no siempre fue así?, ¿cuál era su argumento para no decir que Tokiya era el invento y Hayato la realidad?, el solo pensar en eso le llenaba de dolor, pero era uno con el que se limitaba a convivir diariamente, no tenía otra opción.

No, había llegado hasta aquí y ya no podía echarse para atrás.

Le miró darse la vuelta y salir de aquella aula, siempre con la cortesía por delante, respiró hondo y se quedó allí por un momento.

Aún existe gente así… ¿eh?—, susurró muy bajo y esbozó una tenue sonrisa alborotando sus cabellos y apoyando su cabeza sobre sus manos y estos, a su vez, sobre sus muslos. Necesitaba calmarse.

Su corazón latía con cierta fuerza, pero una fuera que dolía, lo entendía, le gustaba y al mismo tiempo no sentir esta clase de cosas. No era tan simple como inventar algo y salir, no, esto era más complicado que el simple hecho de decir palabras bonitas y ya.

Y eso era desesperante.

Alzó entonces su rostro y notó alguna irregularidad en el suelo frente a él, parecían ser hojas y, quizás algo curioso, se levantó del banco y caminó asta allí, a un metro y medio de donde estaba, agachándose y tomando las hojas que eran blancas, pero tenían algo encima, claro, pentagramas, y sobre estos habían notas dibujadas.

¿Una canción?—, susurró en pregunta y leyó el nombre y las letras sobre cada línea; estaban en japonés y, seguramente, debían pertenecer a la dama que, recientemente, había irrumpido aquí.

Leyó aquello armando la melodía en su mente y notando una hermosa melodía casi al instante. Inhaló y se levantó, teniendo al piano como testigo, allí, de frente; caminó hasta el banco, se sentó y colocó las hojas en el apoyo para observarlas bien, sí, aún podía distinguirlas aún si la luz de la luna era poca. Sus dedos se posaron sobre las teclas y, al instante, sintió una opresión en su pecho. Debía hacerlo, ¿no?

Entonces… comenzó a tocar.

En medio de la melodía parecía escuchar una voz, una suave voz que acompañaba la sonata y que le relajaba enormemente, sí, una voz femenina que articulaba cada palabra con un profundo sentido aún si aquello solo parecía un tarareo. Sus ojos mirando la partitura, sus dedos moviéndose a la par de aquello y un compas tan sereno y vivo que parecía hacer saltar su interior. Era tan… hermoso.

Lo fue al inicio, y mucho más cuando llegó ese final. Cuando la voz se silenció sus dedos se detuvieron y exhaló, en alguna parte de la pieza había contenido el aire si saber exactamente el por qué; su mirar posándose en las hojas y leyendo el nombre de la autora «Alice Burton», su mente susurró y se preguntó si había sido ella la artífice de aquella voz, porque de la melodía ya lo tenía claro.

Y no dudó, no lo hizo al levantarse de allí con las partituras entre manos, bajó las escaleras y salió al jardín del edificio, encontrándose con la fuente que unía los caminos. La fuente, y la dama, observaba en la serenidad de la luz de la luna y los reflejos de una música incesante provocada por la caída del agua, la belleza enmarcada en las luciérnagas que rara vez había conseguido ver en este lugar. ¿Raro?

Se detuvo entonces y decidió caminar de forma lenta, su pecho había cesado ese malestar placentero y ahora regresaba a ser “el mismo”, ese que se detuvo a casi dos metros de ella.

Señorita… usted dejó esto… en el aula—, dijo con un tono neutro, lo más que pudo, y un volumen medio, perfecto, audible solo a quien deseaba que lo escuchase. Estiró las hojas y permaneció allí.

Aún tenía mucho en qué pensar.


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Re: El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Invitado el Dom Jul 27, 2014 8:30 pm

Dos luciérnagas titubeantes en un vuelo lento y casi desesperado acabaron por posarse en las pequeñas manos de la pelirroja, encogió los brazos acercando aquellas gentiles luces que conseguían brindarle algo de luz, fue solo un instante, antes de que ambos insectos se alejaran de inmediato, fue entonces cuando tomó la decisión de marcharse, se puso en pie...En ese preciso momento una fuerte ráfaga la detuvo,posó una mano para intentar que los cabellos no se le alborotaran demasiado, apenas pudo dar un paso hasta que escuchó aquella voz proveniente de detetrás suyo que le hizo asustarse por unos pocos segundos abriendo los ojos de par en par antes de girarse bruscamente.Parpadeo al reconocer esa figura, era aquel chico de antes, el que le recordaba tanto a ...


-Ah...- fue todo cuanto pudo decir en voz baja, al ver que se acercaba un poco y ver como le devolvía sus partituras perdidas, sintió un enorme alivio en el pecho, ¡no se habían perdido! suspiró aliviada posando la mano por debajo de la clavícula.-menos mal...- dijo con alivio en su voz.-¡Ah! Disculpa de nuevo las molestias ...esto...- mencionó recogiendo las partituras algo confusa de como dirigirse a el, después de todo el encuentro anterior no fue demasiado amistoso.Estaba algo avergonzada en parte, las mejillas de Alice estaban sutilmente sonrojadas, pero también al mismo tiempo estaba enormemente agradecida con el joven, después de todo eran unas partituras muy importantes para ella, era la primera vez que se atrevía a componer para si misma y sobre todo a terminar casi por completo el trabajo.-Has sido muy amable devolviéndomelas, de verdad te lo agradezco- respondió amistosamente mostrando una pequeña sonrisa, mientras sostenía aquellas partituras con cuidado acercándolas hasta su pecho para asegurarse de que no las volvería a perder, atesoraba su tesoro como si fuese aire que se lo llevase el tiempo...


En ese momento, un vago recuerdo la despisto...en aquel instante en el que ella estaba afuera tarareando la letra de la canción que había compuesto...había sentido que alguien...tocaba su melodía, miró al suelo unos segundos alzando la vista hacia el, ¿habría sido ese chico?, negó rápidamente en silencio, no, seguramente era su imaginación después de todo estaba pensando en como sonaría la canción mientras tarareaba su mente le estaría jugando una mala pasada.-Ah que maleducada...He causado tantos problemas y no me he presentado...- sonrió algo irónica bajando la vista de manera algo sumisa.-Me llamo Alice Burton, Soy nueva en la universidad, espero que...dentro de lo posible podamos llevarnos bien si nos vemos en otra ocasión - dijo con su tono inocente, tranquilizador y amable que siempre solía usar.

A pesar de todo se sentía algo extraña cerca de aquel individuo, ¿amenazada quizás?, después de todo despreciaba a una persona que había llegado a inspirarla, era algo difícil saber tratar con alguien así aunque aun no lo conocía demasiado y dudaba de si realmente llegaría a conocer más de el, parecía desear estar solo, aun podía recordar la mirada con la que la vió entrar en el aula, llegó a sentir como se estremecía un gélido sentimiento que le recorría la columna, con lo asustadiza que era Alice era fácil de intimidar, era en casos como esos en los cuales la pelirroja prefería no estorbar pero...También era cierto que su sentido de la curiosidad no tenía límites...

Alzó lentamente la vista hacia el dejando un lapsus de silencio,estaba claro que deseaba decirle algo, pero no le salían las palabras, al final se resigno de preguntarle nada más acerca de por qué odiaba tanto a Hayato, hizo una nueva reverencia a modo de despedido y se giró con intención de irse.-Bu-bueno con permiso...-Contestó algo tartamuda ya que se imaginaba que si permanecía más tiempo del necesario allí el joven peliazul seguramente acabaría molestándose y eso era algo que por ahora la pelirroja debía evitar, no le gustaba incomodar a nadie y ella era de las primeras en saber que muchas veces uno necesita estar solo.
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Re: El sonido del silencio {Alice}

Mensaje por Tokiya Ichinose el Mar Jul 29, 2014 7:01 pm


Entregó entonces aquellas partituras, todo le daba a pensar que su especie de trabajo había terminado, que podría simplemente marcharse y disfrutar de la soledad del silencio, de lo que su cabeza rebuscada en opiniones encontradas exhalaba ahora mismo, ¿aquello era prudente?, a veces se preguntaba porqué deseaba ser él mismo frente a los demás, si, claro, esa chica le había llamado Hayato de buenas a primeras, y tenía razón en hacerlo, pero… no deseaba eso, ya no más.

A veces era mejor que las personas te odiasen por ser quien eras, a que te amen siendo todo lo contrario y haciendo todo lo contrario a lo que de verdad deseas.

Ese era su pensamiento, su deseo, era lo que había planteado y con lo que solo contadas personas estaban de acuerdo, pero, ¿se sentía incómodo siendo Hayato?, ¿alguna vez había desvariado en el medio?, no, siempre que entraba a un plató de un canal televisivo, siempre que iba a un set de grabación o subía a un escenario, en ese momento sacaba su chip, porque a nadie le convenía nada que no fuera así, ni siquiera a él.

No te preocupes—, susurró tan solo después de escuchar a la dama.

Ella se veía realmente cómoda y contenta de recobrar sus obras, podía entenderla, cuando él componía en secreto se sentía unido a la pieza, aunque todo aquello se desvanecía cuando presentaba sus obras a los productores y al presidente de s agencia y, simplemente, era rechazado con absurdidad. Exhaló, se había acostumbrado tanto a esa sensación que ya no lo intentaba y, mirando a la damita justo ahora, tal vez un poco de nostalgia se dejaba ver en sus ojos.

Un mundo, un paraíso por descubrir. Aquello estaba tan lejano…

Entrecerró el mirar con cierta curiosidad, ahora tenía la cabeza medianamente fría, y no, no era por el hecho de escuchar la fuente despejar más y más agua como una melodía infinita, sino porque, de alguna forma, algo le había hecho despejarse, esa podría ser la única razón por la que no hizo nada luego de escucharle en su presentación, a la larga no era realmente algo que le importase, ella tan solo vería en su rostro a Hayato, a pesar de que mil veces pudiese decir todo lo contrario, pero, si había algo que Ichinose no tenía en su haber era ser de mala moral, ser irrespetuoso o maleducado, no, su niñero se dedicó mucho a enseñarle a ser una buena persona, al menos en lo básico.

Ichinose Tokiya—, se presentó brevemente y metió ambas manos en los bolsillos.

Su azulino mirar esquivó hacia un lado cualquier cosa, la noche era tan hermosa como las que recordaba en Japón, tan fría como en invierno a pesar de que estaba entrando al verano justo ahora. Tan torpes como cuando las pasaba en soledad, esos eran sus mejores recuerdos, quizás.

Regresó la vista unos segundos después a la muchacha, se sentía en él y estaba claro que ella conservaba cierta incomodidad hacia su persona, nada extraño, pensó al instante, después de todo era él quien le había dicho asqueroso a su artista favorito que, irónicamente, no era otro que él mismo, pero, la vida no se caracterizaba realmente por darle cosas buenas a las personas, no. La vida te daba dolor, pruebas y et hacía sacrificar hasta lo que no tenía, y eso era algo que Tokiya entendía perfectamente, pero, algo que si tenía estar vivo, era el poder de cambiarlo, de luchar y de salir adelante en busca de sus sueños.

Eso hacía que todo tuviera sentido.

Le vio marcharse y permaneció estoico, en su lugar. Cuando perdió de vista la figura femenina entonces dio media vuelta y comenzó a caminar de regreso al edificio de aulas, aún necesitaba estar solo y tal vez sacar todo eso que se removía en su interior.

Eso que, por más que lo intentase, seguía metiéndose en su camino a la libertad.




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Re: El sonido del silencio {Alice}

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