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Hey Invitado sé bienvenido/a a la SNA, una universidad famosa por su educación, el campus más grande del mundo, y a Alki Strait City, famosa por su gente; por sus parajes y paisajes, pero sobre todo por su imponente presencia. Innumerables cosas, misterios, verdades, pueden sucederse en este lugar, ¿se siente bien?, ¿quieres experimentar el desenfreno de una ciudad que no descansa, de una universidad que es más que eso? Entonces... ¡Deja de observar y entra de una buena vez a este mundo!
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She [Kailee E. Aimerich]

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She [Kailee E. Aimerich]

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 26, 2014 1:06 am

She
Viernes + 23:13 horas + Llovizna + Vestimenta + Motocicleta

En los pasillos de la academia SNA, se escuchaba el rumor entre alumnos y profesores de una fiesta de inicio de semestre. Lo cual era estupendo para Armel, le gustaba las fiestas y relacionarse en ambientes sociales, y sería muy bueno para conocer las futuras caras que vería a diario en la universidad ya sea de sus propias materias u otras, porque fue el motivo esencial para asistir a dicha fiesta.
 
Además que en el fondo tenía la ligera esperanza de encontrarse con ella, al menos solo observarla de lejos. Pero aunque realmente no sabía si la menor iría a este tipo de festejos, aunque eso no iba a quitarle las ganas de ir a esa fiesta. Una fiesta siempre era entretenida de cualquier forma, aun cuando se rodeara entre adolescentes, esperaba encontrarse con futuros compañeros de trabajo.
 
Sin embargo, no pudo llegar a tiempo a la fiesta. Se quedó en su apartamento, solucionando unos problemas de la compañía en una reunión de video llamada con su asistente y unos clientes, por lo que salir temprano para la fiesta se le hizo imposible, cuando termino de la llamada eran las diez casi once de la noche.
 
Suspiro, recostándose en el respaldar de su sofá; aflojándose un poco su corbata; cerrando los ojos. Medito si salía o no, al final se acomodó la corbata para tomar sus llaves y salir del apartamento. Era su noche de despeje antes de empezar el lunes sus clases, por lo que aprovecharía a darse una vuelta por la ciudad. Fue hasta donde mantenía estacionada su motocicleta, se puso el casco antes de arrancar la motocicleta con destino a la ciudad.
 
Recordando la dirección del bar en donde era la fiesta, llego en tan solo unos minutos y se sorprendió con la actividad nocturna que poseía Alki eso era bueno. Dejo su motocicleta en un parqueo privado, empezando a caminar por la acera para llegar al bar; pero en realidad Armel nunca llego al bar, ni siquiera vio la puerta de entrada por que en el momento que iba caminando por la acera cuando observo como una chica cruzaba sin mirar la calle y un auto se acercaba a velocidad rápida.
 
Fue entonces cuando Armel, sin tan siquiera pensarlo; se impulsó rápidamente corriendo hacia media carretera tomándola de la cintura, seguidamente saltando con ella para terminar al otro lado de la acera protegiéndola con sus brazos al caer, respirando agitadamente por la adrenalina del momento.
 
Pero al menos los dos estaban vivos, ya que se dio cuenta que el conductor ni se detuvo. — ¿Estas bien? — pregunto rápidamente, desviando su mirada buscando el rostro de la chica. Y lo que vio dejo al francés sin aliento, era ella… ella.
 
Ella, pero sin sonrisa, sin brillo... ¿Qué pasaba? ¿Qué paso? Fueron preguntas que se quedaron en su mente porque la primera reacción de Armel fue apretarla un poco más contra su pecho. Sin importar lo mal que se vería, y realmente sin molestarse de las gotas de agua que caían del cielo o que estuvieran de rodillas en la acera. 
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Re: She [Kailee E. Aimerich]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 08, 2014 6:29 pm

Una marea de gente, parecía abrirse paso entre ellos con las pocas fuerzas que aún le quedaba para mantenerse en pie, para poner en movimiento su cuerpo, gastando sus últimas energías en tan solo salir de aquel sitio, lejos de aquella música, del aroma dulzón que invadía el ambiente, del murmullo de las personas. Muy poco le importo si empujaba o si pisaba a alguien en el camino, muy poco le importó si alguien se quejaba o le agredía por ser totalmente descortés en su paso. Estaba decepcionada, tan decepcionada… de la noche, de la fiesta, de la gente, de él… de ella misma. ¿Cómo había podido terminar en eso? ¿Cómo es que las cosas habían acabado de ese modo? Él, con hermosos ojos lilas, la había tratado de ese modo, como seguramente trataría a todas… como una cualquiera, algo que ella estaba muy lejos de ser; porque si, ella detestaba ese tipo de personas, ella jamás se podría comparar a una, ni siquiera gustaba de tenerlas cerca. No, el la había convertido en algo que detestaba… y se odiaba a si misma por haberse dejado llevar, porque en nombre de una ilusión que había alimentado por años, su corazón había sido resquebrajado impunemente. Era cierto, a él no le importaba, a nadie le importaría; posiblemente ya se hubiese olvidado de ella, cuando ella… cuando ella quizás llevase por siempre grabada sobre sus labios la sensación que le había dejado el primer beso. El primero… desperdiciado, ensuciado de esa forma, con aquella boca impura, con aquellos labios manchados de lujuria.

Pierre no era real, no lo era, quizás jamás lo sería… quizás fuese hora de despertar al mundo, a la realidad… a la cruel realidad ¿podría acaso? ¿Acaso esa era la verdad? ¿Acaso esa sería su verdad? quizás estuviese destinada solo a llevarse desilusiones, quizás después de todo ese fuera su destino, permanecer sola… sola en un mundo que no comprendía del todo, en un mundo que podría llegar a herirla como había hecho esa noche. Si, ella no olvidaría esa noche… esa en la que se había sentido más sola que nunca. Aturdida, desconsolada. Cuando al fin logró cruzar la puerta de aquella discoteca se detuvo lentamente, casi como si necesitare recuperar fuerzas para poder caminar nuevamente ¿y es que acaso le quedarían fuerza después de aquello? Mantenía los puños cerrados, su cuerpo temblaba de forma casi brusca… parecía tan fuera de si que ignoró completamente las frescas gotitas de agua que caían sobre ella, comenzando a resbalar por la piel de sus brazos y por la blanca tela de su vestido; por su largo cabello color miel que se desparramaba sobre su espalda, cuyo flequillo cubría ahora sus ojos sin brillo.

La noche quizás pudiese estar en su máximo apogeo, pero su alma parecía tan nublada como aquel oscuro cielo; si… llovía en su interior, llovía, quizás hubiese una tormenta… una tormenta de reproches y desilusión, de enojo, con él, con ella… con todo. ¿Por qué él no podía ser real? ¿Debía rendirse acaso? ¿Acaso aquello fuese una señal? Lo cierto era que no quería pensar, no quería, y sin embargo no podía dejar de hacerlo, de repasar aquellas escenas en su mente, de escuchar su voz, de sentir aquellos labios sobre su piel. Si, en su cuello llevaba su marca, en sus labios llevaba la sensación de sus labios y en su boca llevaba su sabor.

Llevó una mano a frotar con fuerza su boca mientras un coche pasaba a toda prisa frente a ella, iluminando el brillante vestido de fiesta que la lluvia comenzaba a apegar más a su cuerpo… comenzó a caminar sin siquiera mirar a dónde estaba yendo, ignorando completamente los alrededores, ignorando completamente su entorno; ahora solo quería dormir, con el rostro hundido en la almohada, dormir largamente… todas las horas que fuese capaz, y quizás más aún.

El ruido de sus pasos sobre el pavimento, el tenue golpetear del agua contra el suelo, y no fue capaz de ver que dos fuertes focos se acercaban a ella de forma peligrosa, y no prestó atención alguna a la bocina… y apenas fue capaz de reaccionar mínimamente cuando sintió un tacto ajeno en su cintura, cuando una cálida mano volvía a tocarla y un brusco movimiento la llevó a saltar fuera del pavimento… escuchando el bocinazo rechinar en sus oídos, las luces del coche se alejaban rápidamente.

Sintió su respiración acelerarse de forma repentina, sentía su corazón saltar violentamente dentro de su pecho, pero acompañándola estaba una respiración ajena, un calor ajeno, un corazón que latía con fuerza en un pecho que no era el suyo… y tras abrir los ojos solo pudo ver una larga corbata rayada; se había aferrado de forma inconsciente a los grandes botones de aquel abrigo rojo y cuando escuchó una voz preguntarle si estaba bien se mordió el labio inferior ¿Qué importaba el dolor de caer al suelo? No había dolido en realidad, esa persona… él la había rodeado con sus brazos. ¿Él? ¿Quién? Sus ojos se alzaron entonces y halló frente a ella un rostro masculino, un claro mirar, una cabellera blanca, y las ventanas del alma tan apagadas esa noche volvieron a inundarse, y le sintió apretarla con fuerza contra él, contra su cuerpo… ¿y quién era él? ¿Por qué la abrazaba?

N-No… ─murmuró apenas contra el pecho de aquel desconocido ¿lo era acaso? ¿No reconocería aquella cabellera? Su aroma era atrapante, su calor era agradablemente envolvente, pero ella no quería más de eso, no quería volver a caer─… d-déjame… no eres real…─murmullos incoherentes cuando se sentía de pronto tan fuera de si─ ¿por qué me sigues? ¿No fue suficiente? ─sus manos recobraban fuerzas para posarse sobre aquel pecho tan cómodo y se debatió en si alejarlo o no de ella, ¿Por qué hacerlo? ¿Por qué no hacerlo? No parecía ser capaz en ese momento de entender que aquel hombre era alguien muy distinto a aquel que tan mal sabor había dejado en sus labios─… déjame… ¡déjame en paz! ─exclamó cuando parecía haber juntado las fuerzas suficientes para empujarle, levantándose del suelo como pudo, de forma tambaleante, inestable, queriendo alejarse de él, huir de su calor, sin saber porqué en realidad… si, todo era tan irreal, tan ficticio, quizás ni siquiera hubiese alguien allí.

Intentó correr, pero parecía no tener más fuerzas esa noche, cuando en ese momento solo pareciese necesitar un fuerte abrazo, cuando en ese momento se sintió aún más sola que nunca. Y tal y como si capricho del destino fuese, uno de sus altos tacones se engancho en una resquebradura de la acera, y termino cayendo al suelo de golpe, raspando su rodilla la cual inmediatamente comenzaba a sangrar, y ella, ella solo pudo dejarse ser, y llorar con todas sus fuerzas, como una loca en medio de la calle, sentada en el suelo mientras la lluvia terminaba de empaparla. Dejando salir todo eso que había estado intentando tragarse en vano, llorando desconsoladamente… llorando como una niña.
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Re: She [Kailee E. Aimerich]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 21, 2014 5:15 pm

Las posibilidades de que la encontrara aquella noche era prácticamente nula, sin embargo la posibilidad de encontrarla de aquella forma tan bizarra y verla delirando en aquel estado nunca lo había pensado. Nunca pensó en verla en tal mal estado, o escucharla delirar en sus brazos o tan siquiera haberla salvado de un automóvil que no temió por arrollarla. Trago en seco notando como la menor parecía estar en otro plano de la realidad. La pregunta ¿Qué paso? Se hizo más presente en la mente del francés. — Señorita, por favor déjeme ayudarla — comento en respuesta al verse empujado de tal manera que termino retrocediendo y estabilizar su equilibro al poner las manos sobre la acera, mirándola como la menor deseaba alejarse de él.
 
¿Por qué? Él no deseaba hacerle daño, de hecho Armel deseaba todo lo bueno para ella. Armel deseaba verla triunfar, y él deseaba estar a su lado cuando eso pasará; negó un poco y se levantó de la acera; siguientemente empezó a quitarse la chaqueta roja. No le importo que empezara caer las gotas de lluvia más fuerte, no la iba a dejar en esas condiciones.
 
— Señorita, espere. No se vaya de ese modo — comento, y adelanto paso cuando la vio caer. Extendió su mano para evitar que cayera pero fue demasiado tarde, la chica había caído y segundos después noto como empezó a llorar. El corazón del francés sufrió con ella, verla en aquel estado le afectaba a él también, comprobando de nuevo que su amor no era una mentira. Se acercó con cuidado, y se arrodillo en media acera al frente de ella.
 
No menciono ninguna palabra, sin embargo la miro profundamente con sus ojos azules y se mantuvo en aquella posición. Para luego, colocar su chaqueta sobre los hombros ajenos, para después inclinarse hacia ella rodearla con sus brazos y abrazarla profundamente. Le abrazo como nunca lo había hecho; la abrazo profundamente y percibió su fragancia que junto con la adrenalina de solo tenerla al frente, su corazón empezó a latir con fuerza y rápidamente.
 
Se quedó en aquella posición uno o dos minutos, hasta que las gotas de lluvia empezaban a caer sobre ellos con fuerza y la gente de alrededor pasaba corriendo entre los dos; sin importarle la situación o de hecho sin percatarse de aquella situación.
 
— Señorita, debemos levantarnos — comento, separándose de ella y subió su mano derecha hasta el rostro de la menor. Sus dedos rozaron la mejilla derecha de la menor, con intenciones de borrar el rastro de la humedad de sus lagrimas. — Hay un motel cerca de la calle, podríamos ir simplemente para revisar y curar sus heridas. No la voy a dejar sola en este estado.

Fue sincero, con la menor. No la iba a dejar en ese estado, no iba a permitir que ya casi tocando el límite de la media noche, su gran amor anduviera sola por la avenida y menos en aquel estado tan ¿confuso?  — puede caminar, o prefiere que la levante. Prometo que no la lastimare, solo deseo ayudarla — recalco, esperando respuestas aun en frente de la francesa. 
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Re: She [Kailee E. Aimerich]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 30, 2014 11:17 pm

No podía recordar la última vez en que había llorado de esa forma… tantos años atrás, hacía tiempo que se había hecho la idea de que ahora era una señorita; actuaba como tal, se desenvolvía como tal, toda un adama de clase, así había solido ser siempre. Pero vivir inmersa en un mundo cómodo y de alguna forma seguro, le había impedido abrir su mirada al mundo, ese mundo que después de todo resultaba traicionero en ciertas ocasiones… ese mundo que tanto daño era capaz de hacerle.

Escuchaba el fuerte golpetear de las gotas de lluvia contra la acera, contra su trae ya tan empapado… sentía las gotas de lluvia entremezclarse con sus lágrimas y rodar por sus mejillas, lloraba de forma tan abiertamente infantil en ese momento, sin importar nada, sin importar nadie más. No había otra cosa que pudiese hacer en realidad, aquel llanto había imperado por salir y ella no había sido lo suficientemente fuerte para retenerlo más tiempo. Al menos no había llorado delante de él, no, a él le había mostrado una mirada severa… de alguna forma podría sentirse satisfecha con eso.

Y él… él seguía ahí ¿Por qué seguía ahí? ¿Por qué había seguido sus pasos? cuando sus pestañeas pesadas por la humedad lograban separarse un poco más le observó aún en medio de su llanto, unos ojos claros como el más despejado cielo le observaban con preocupación… ojos celestes… profundos y hermosos ojos celestes, esos ojos ¿acaso los habría visto antes? Esos ojos no eran de él, no eran de ese chico y no eran de Pierre… esos ojos, sentía que aquella mirada se había posado sobre ella alguna vez… en un tiempo muy lejano como para que pudiese recordarlo con claridad.

Sintió su cálido contacto, sintió como aquellos fuertes brazos rodeaban su tembloroso cuerpo y le proporcionaban nuevamente un espacio en el cual cobijarse ¿Por qué? ¿Por qué aquel hombre la abrazaba en medio de la calle? ¿Por qué a ella?... un suave y cálido aroma le envolvía, tan agradable, tan embriagante que no dudo en subir sus manos y aferrarse a él, a sus ropas húmedas por la lluvia, el calor que traspasaba a través de la tela de su camisa parecía tan reconfortante en ese momento… su llanto poco a poco iba cediendo, aunque aún costase respirar por el impacto. Sólo quedaba ahora una expresión de sorpresa en el rostro de la francesa cuando las palabras ajenas denotaban las intenciones de aquellos ojos y aquellas manos.

─ No debe… preocuparse… ─comentó apenas en un suave susurro resquebrajado por el dolor que aún se alojaba en su pecho, nunca hubiese podido esperar que la decepción pudiese doler tanto, y sin embargo aquella mirada la calmaba en alguna forma, aquella voz. Suavemente alzó una mano hasta rozar apenas la piel del rostro ajeno con los dedos y observar las gotas de lluvia rodando sobre aquel blanco tegumento. Quizás estuviese loca, quizás estuviese demente, pero aquella mirada parecía calar hondo, muy hondo, tan hondo dentro de su propio ser que de alguna forma lograba saber que con él estaría segura, que con él no tendría nada que temer. Contuvo el aliento unos pocos segundos más para terminar luego rodeando el cuello ajeno con sus brazos, aferrándose a él, recostándose en su hombro─… huele tan bien…─no diría más, ser llevada así por el que sería su amado habría sido quizás una de sus muchas fantasías, de esas que solía tener cuando tanto podía creer en el amor. Y él, ese desconocido de mirada azulina… tan clara como el cielo… tan profunda como el mar.

─ ¿Me llevarás contigo?... me llevarás… ¿Dónde ya no haya dolor? ─pregunto suavemente, cerrando los ojos al recostar su cabeza en el hombro ajeno, le dejaría hacerse cargo de ella ¿acaso podría aun expresar tal inocencia? No era eso, no solamente, en el fondo, o quizás no tanto, parecía haber visto algo más. Un sentimiento extraño, una forma curiosa en que había vibrado su corazón al verle, una extraña nostalgia lejana y confusa. Él, la rescataba de la lluvia, él la llevaba en sus brazos cuál príncipe encantado ¿acaso aún podría soñar con ello? Soñar… después de todo siempre había sido gratis soñar… soñar  solo eso. Soñar en la seguridad de aquellos brazos; poco a poco cerrando sus ojos, dejarse ser… dejarse envolver en los brazos de Morfeo…



Continuará...
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Re: She [Kailee E. Aimerich]

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