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Rondó of the time •priv.•

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Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Tokuro Yaminara el Lun Sep 01, 2014 4:03 pm




Rondó of the time
─ Dashiell Snider / Alki Strait / Residencias / 21: 45hs. / Vestimenta



Un poco más, solo un poco más; sentía su cuerpo hacerse más pesado cada vez; con cada paso, con cada respiro… si, dolía respirar, le dolía el cuerpo… dolía el alma. No estaba bien, lo sabía, ni físicamente, ni anímicamente, las cosas habían resultado de ese modo porque no estaba siendo capaz de dar lo mejor de sí; ni en su trabajo, ni en su vida cotidiana… cotidianeidad ¿acaso conocía el japonés el significado de tal palabra? ¿O al menos lo que ésta implicaba? Tras un leve quejido se dejaba recostar contra una pared, una fina gota de sangre del más vivo carmesí se deslizaba por el contorno de su rostro, seguida de otras más que enmarcaban el lado izquierdo de su fisonomía. Sujetando apenas el brazo del mismo lado dio unos cuantos pasos mas mientras su hombro se arrastraba contra la pared, dejando a cada centímetro un fiero rastro bermellón que quizás perduraría en el tiempo, ¿Cómo había llegado a aquel sitio? Si apenas sentía tener escasas fuerzas para mantenerse en pie.

No había estado siendo él mismo esos últimos tiempos, no, quizás había dejado de ser él mismo mucho tiempo atrás… muchos años atrás; el origen de todo se centraba en la tierna edad de doce años, esa misma en la cual su mundo se había vuelto un completo caos, más de lo que antes hubiese podido ser, esa en la que había quedado marcado para siempre, lo sabía... aquellas marcas le acompañarían el resto de sus días, y no había nada que él pudiese hacer al respecto. El pasado regresaría una y otra vez… una y otra vez para condicionar su vida, su existencia, él no era alguien más, no era como cualquier otro joven de su edad, aunque quizás muchas veces hubiese deseado serlo… salir con amigos, transitar tardíamente una única carrera para después preguntarse que hacer con su vida; formar una familia, esperar algún día ver crecer a sus nietos.

No había nada más lejano que la simpleza de una vida corriente para Tokuro Yaminara, una que jamás podría siquiera rozar con sus dedos, y en su mente un solo y único nombre se repetía una y otra vez, un solo rostro, de forma tortuosa, dolorosa, como el más fiero reproche… Eireen, había querido cuidarla, había querido hacerla feliz… pero él no podría hacer feliz a nadie, no, quizás él mismo no estuviese destinado a ser feliz. ¿Acaso había guardado algún tipo de ilusión en aquellos ojos azules? En ese enceguecedor brillo que transmitía una agradable calidez, la sensación… el sueño de un hogar, ella… había debido dejarla ir, como quizás había dejado ir muchas cosas en su vida; si, comenzaba a acostumbrarse a su calor, comenzaba a acostumbrarse a oír su nombre pronunciado en aquel tenue tono de voz. La había dañado, de una u otra forma había provocado eso que él más temía provocarle… dolor, y se lo reprochaba cada noche, y se lo reprochaba cada día. Se reprochaba a si mismo sentirse un completo inútil, carente de emociones, carente de… ¿vida? Se le escurría entre los dedos como la más nítida agua.

Seguirles no había sido una buena idea, no cuando ellos parecían conocer su rostro de alguna forma que no podría él explicar de momento ¿Cómo es que las cosas habían resultado de ese modo? No tenía cabeza para pensar en ello, no tenía cabeza para pensar en nada. Cuando menos se lo había esperado, se había visto corriendo a toda velocidad en aquel BMW, huyendo de la persecución que sus perseguidos habían iniciado en su contra. Estaba haciendo las cosas mal, muy mal; pasarse unas cuantas señales de semáforo en rojo no era lo peor que había hecho en su vida… pero no es que tuviese muchas opciones en realidad cuando estaba siendo perseguido por una tropa de delincuentes que disparaban hacia las llantas del automóvil en el cual escapaba, conducir con un brazo herido por una bala no parecía ser la tarea más sencilla. ¿Cómo perderlos? ¿Cómo acabar aquello?... quizás hubiese tomado una decisión precipitada, quizás… no, en verdad no estaba pensando bien las cosas; pero en ese mismo instante solo pudo pensar una cosa, estrellarse, dejarles creer que había muerto cuando el automóvil estallase en una marea de fuego. Y así lo hizo, poniendo en riesgo real su propia vida. En ese mismo instante no había pensado en nada más; si salía con vida quizás era algo que pudiese auto reprocharse luego.

¿Y cómo no? había pasado por tantas cosas que un simple accidente automovilístico no parecía ser la gran cosa. Se había arrastrado fuera de las chapas retorcidas justo antes de que hicieran explosión, y ante los curiosos presentes bordeando la zona se había escabullido en dirección opuesta a la que lo habían hecho aquellos delincuentes, adentrándose en una despejada zona residencial, en la cual había tomado un pequeño y solitario callejón. ¿Hacia dónde tenía pensado llegar? Quizás no estuviese pensando realmente, el dolor de cabeza que le abrumaba no le dejaba poner en claro sus ideas… solo se había dedicado a caminar, mientras pudiese.

Entrecerró el mirar, observando a través del resquebrajado cristal de sus lentes el borroso camino que tenía en frente, sus pasos se hacían cada vez más lentos, más pesados… si, lo sabía, muy pronto ya no podría mantenerse en pie. Se detuvo. Buscó en el bolsillo de su jean el móvil, la pantalla resquebrajada del mismo no le dejaba ver con exactitud lo que estaba marcando… un numero ¿cuál sería? ¿A quién llamar?

─ Shi… ro…─murmuró apenas y en su boca el amargo sabor de la sangre se hizo presente; quizás siempre había estado ahí, pero recién ahora comenzaba a notarlo. Unos pasos más, unos pocos pasos más…y no, no podía presionar el botón de llamada si la pantalla táctil estaba destrozada, el teléfono móvil no tardo en quedar muerto, inservible, inutilizable, patético como se sentía el mismo en ese instante. Exhaló ligeramente, dolía respirar, y sus piernas pronto perdieron toda fuerza, y se dejó caer al suelo sin más… quizás no debiese importar nada ya, nada. Cuando sintió su espalda chocar contra el suelo dejo que el implacable ruido de la noche le envolviese… y sus ojos comenzaron a cerrarse lentamente; quizás aquellas lejanas estrellas sería lo último que lograse ver esa noche… quizás fuesen en realidad, su última vista del mundo.

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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Invitado el Lun Sep 15, 2014 2:57 pm

♫ Rondó of the time
Tokuro Yaminara + 22:43 horas + Residencia Snider  + Vestimenta + Vestimenta de Kuro 

— One, two, three (uno, dos, tres) — hizo la cuenta una vez que empezaba a moverse siguiendo la rutina del video que empezaron a grabar ya hace unos días atrás. Y mientras cantaba bailaba, y se divertida; sin embargo no había día en que Dashiell no se divirtiera cuando simplemente ejercía su profesión como un astronauta en la música.  Y a pesar de que era algo que le gustaba, su concentración se iba por el retrete luego de muchas horas de trabajo, como por ejemplo en aquel momento que luego casi cinco horas sin descanso, detuvo su baile al escuchar lo que parecía ser sus fans — chicos, chicos, ¡los fans! Nos corean — dijo de la nada, saliendo del escenario corriendo hasta la ventana más cerca del lugar y efectivamente en la acera se encontraba los fans de la banda Black & Blue, coreando los nombres de sus favoritos integrantes de la banda.

— Vamos a firmar autógrafos, poooor favoooor menciono el chico rubio, mientras observaba con cara de ruego al productor. Escucho como el hombro suspiraba, se aflojaba la corbata y negaba — Dejen las cosas por hoy, son libres de irse — comento con cansancio, al saber que no lograría que la estrella se concentrara nuevamente. Trabajar con Yvain Snider era un completo caso arduo y a la vez divertido, por eso no dejaba su puesto de productor. — ¡Bien! — salto de emoción el canadiense, tomando la mano de uno de sus compañeros arrastrándolo como era frecuente para salir del lugar.

En el momento que salieron del lugar, pisando la acera; pudo escuchar como la multitud chillaba y gritaba lo que ocasionó simplemente que Dash riera, empezando a tomarse fotos con los chicos que estaban cerca, además de firmar lo que los fans desearan. Mientras que los guardaespaldas trataban de hacer la barrera de seguridad entre los fans y la banda que junto con Dashiell habían salido. Luego de alrededor de una hora estar con los fanáticos, en aquel multitud de gente. Dash observo a sus compañeros retirarse, por lo que hizo lo mismo escabulléndose entre la multitud pero sin volver a entrar al edificio de ensayos ya que en realidad no había dejado nada allá adentro.

Les dio una mirada a sus gorilas y empezó a correr lejos de los fans  y también de sus protectores. Era normal que quisiera escapar de ellos, sin embargo parecía como un juego de persecución de los gatos al ratón. — Ahí vamos de nuevo — le comento Devan a su hermano gemelo Jean, que en un vistazo observo a su protegido correr lejos de ellos, y de la multitud de gente.

Agradecían realmente tener condición física, porque seguirle el paso a Dashiell no era nada sencillo, se hicieron señas entre sí para irse por rutas diferentes. Mientras que el canadiense, pasaba por la ciudad de Alki con ruta hasta su residencia entre brincos, saltos, y diferentes movimientos reflejando su estilo de vida parkour a las personas que le prestaban atención y muchos dándose cuenta que era el vocalista y bailarín de Black & Blue que intentaban seguirle el paso, sin embargo los únicos capaces de aquello parecía ser sus ya entrenados gorilas.

Dejo de brincar, y saltar como si fuera parte de un circo, cuando estaba cerca la calle de las residencias, dio media vuelta para observar y efectivamente ahí estaban los gorilas. — ¡Vamos mejorando! — soltó de forma risueña, controlando su respiración. Ya que se encontraba cansado y agitado, a pesar que le gustaba hacer aquella carrera. Aquello lo dejaba cansado por un rato, empezó a caminar por aquella calle, con las manos por detrás de su cabeza y observando el cielo oscuro.

— Gorilas — llamo — dejen de estar detrás mío — comento, deteniendo su paso y sonreírles — es espeluznante que me sigan ni hablen — dijo, se los había repetido casi desde el momento que se los asignaron, alrededor de seis meses atrás. Para Devan y Jean, realmente les fascinaba salir de la rutina con Dashiell quizá por eso no habían renunciado a cuidarlo como muchos otros que de la agencia que decían que no podían con el rubio.

— Señorito — comento el de ojos azules, llamado Jean — no debió irse de esa forma — menciono, y escucho la risa de Dash — ¿Por qué si fue divertido? Cada vez rompemos el record, ¿verdad gorila dos? — haciéndose referencia a Devan, el chico de ojos rojos. El cual simplemente río, ambos ya estaban acostumbrados a que los llamara de esa forma. — Efectivamente, señor — dijo simplemente.

Los tres detuvieron el paso al observar como de nuevo la entrada de las residencias en donde se encontraban los chicos de la banda, se veía obstruida por los fans y los automóviles en los que viajaban sus compañeros. No como Dash que prefería echar carrera hasta llegar a casa.  — Por
 detrás — proclamaron en dúo los guardaespaldas, sin dejar a Dash tiempo de reclamar. 

— Bueno, por detrás — dijo en resignación, metiéndose por unos de los callejones de la calle. — No es justo, yo quería pasar la multitud — murmuro entre pucheros como niño pequeño, y luego de caminar unas cuadras hasta llegar al callejón que daba detrás de su casa se percató de lo que era un cuerpo de un chico sangrante que lo dejo helado al recordar la misma escena del tiroteo.

Su reacción paso de pánico a correr al cuerpo ajeno, y moverlo. — ¡Esta herido! — Comento, tocándole el pulso percatándose que tenía pulso muy suave, observando a los gorilas y frunciendo el ceño — ¿Qué esperan? Ayúdenme — comento, paso sus manos por el cuerpo ajeno queriendo saber o al menos si estaba fracturado. Sabía mínimos detalles, por lo que había vivido años atrás.

— Señorito no podemos llevarlo a la residencia — menciono Jean, haciendo saltar a Dash y observarlo — ¿Por qué no? — Pregunto — ¡está herido! — Chillo, alzando las manos — ¡no me iré de aquí sino me ayudan! — dijo tercamente, haciendo que los gemelos suspiraran pesadamente acercándose a cargar el cuerpo pareciera inerte del chico.

— No podemos ir al hospital, la agencia me dijo “no más problemas” — arremedo a su representante y los miro, para luego observar al chico de lentes. — ¿Estará bien? — indago con un deje de preocupación, apresuro el paso para subir por el balcón con agilidad hasta abrir la ventana y luego descendiendo hasta abrir la puerta del cuarto de lavados, mirando a sus gorilas.

— Lo pondremos en la sala — comento, quitando los almohadones del sofá, notando como sus gorilas lo dejaban en aquel lugar. — Señorito, sabe ¿qué puede ser un criminal o un loco? — Menciono Jean — eso no importa, no lo dejare muriéndose — dijo en un tono serio, que pocas veces podrían escucharlo. — Rápido, agua, toallas, y ropa — les dijo, volviendo a inspeccionarlo.

Recorrió sus manos por los bolsillos, no encontró más que un celular inservible ya que por más que trato de encenderlo no pudo hacerlo, lo dejo en una cesta que le había traído Devan. — Vamos a ver — susurro para el mismo, empezando a quitarle la camisa negra que llevaba, dándose cuenta que efectivamente estaba herido, pero no cualquier herida. Los flashbacks del día del tiroteo parecían volver con fuerza, haciendo que Dash perdiera la concentración de lo que hacía.  

Tuvo que empezar a contar del uno hasta el cien en cada paso que hacía, limpiándole la sangre, y el polvo, quitándole las vestimentas todas pasaron a la cesta de ropa sucia. Dejándolo al final en bóxer, lo termino acostando el suelo para poder trabajar en el brazo herido. Muchas películas habían visto, mucha realidad había tenido al observar cómo le controlaban la sangre a Reese.

Con las vendas del botiquín, le hizo un torniquete el brazo para controlar la sangre. Además de que le vendo la cabeza que parecía sangrar sin embargo no fue Dash quien se encargó de quitarle la bala, de ese detalle se encargó Devan quien tenía conocimientos de primeros auxilios. Una vez con la bala fuera del brazo, y el canadiense se encargó de volver a quitarle la sangre y prácticamente cuidarlo lo necesario.

En un momento tuvo que quitarle los boxers, y ponerle unos nuevos, suspiro una vez que vio que sí pudo ponerle la ropa limpia y lo dejo recostado en el suelo pero con una almohada en la cabeza. Mientras que Dash sin percatarse que su ropa estaba manchada de sangre, simplemente se sentó al lado del chico en forma india y comenzó a moverse como si se acunara a él mismo.

Esperando que el chico de cabellos negros, despertara. Mientras que sus guardaespaldas salieron a revisar los alrededores. Sin mencionar nada, sabían bien que no podían abrir la boca, Dashiell simplemente no se los perdonaría y hasta que el chico inconsciente no mostrara razones de amenaza para con Dash, no harían más que apoyar al chico rubio.

— Despierta — menciono, mientras lo miraba. Sus dedos pasaron por los cabellos negros del chico, — despierta — comento una vez, retirando sus dedos del cabello ajeno y tomando las gafas del chico que había dejado de lado, observándolo fijamente durante y luego jugando con ellas empezando a moverlas entre sus dedos.

Estar quieto era difícil para alguien como Dashiell, sin embargo no estaba dispuesto a irse de su lado. ¿Y si despertaba? No quería que se encontrara solo, no porque en realidad no estaba solo; el chico rubio llamado Yvain Snider estaba con él.
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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Tokuro Yaminara el Mar Oct 14, 2014 12:34 am

Amargo… una intensa amargura fue todo lo que pudo saborear en ese mismo momento en que le pesaba respirar, en que le pesaba mantener los párpados abiertos; en que le pesaba sentirse aún con vida. Su visión borrosa comenzaba a oscurecer, los sonidos comenzaban a hacerse más y más lejanos… su mente comenzaba a desconectarse del mundo. Un mundo que le había ofrecido tantas experiencias dolorosas, un mundo que le había arrebatado tantas cosas… ¿y es que acaso podría culpar al mundo? quizás el verdadero responsable fuese el destino, ese con el cuál había nacido y del cuál al parecer nunca lograría escapar ¿acaso aún seguía intentando huir? No, parecía haberse resignado hacía mucho tiempo ya.

Y todo fue oscuridad… prologada y silenciosa oscuridad, comenzaba a sentir frío, pero no había nada que pudiese hacer para remediarlo… a lo lejos en la negrura de una noche sin estrellas, una figura conocida se dibujaba por encima de las sombras; extendía su mano y sonreía… eran esos, los amables ojos de su madre, esos que siempre le habían observado tan llenos de amor; se veía a sí mismo tomando aquella cálida mano mientras un pequeño de cabellera albina correteaba muy cerca dejando escapar a cada paso una risa estruendosa…


Shiro…


Había estado él a su lado en cada momento de su vida, habían crecido juntos, habían descubierto la vida juntos, habían padecido las exigencias de Shinobi y de su padre juntos… y sin embargo con el paso del tiempo, con el correr de los años solo le había sentido lejos, más y más lejos, tanto que su mano ya no alcanzaba a tocarle, tanto que su voz parecía ya no ser suficiente para llamarle…


“¿Que ha sucedido con nosotros?”


Que pudo haber sucedido, que acontecía… nunca le había visto verle de esa forma, nunca había podido percibir una mirada tan llena de odio sobre su persona; de esos ojos tan iguales a los suyos, de esa mirada que le era tan familiar como su propio reflejo, de esas manos que incontables veces habían acariciado su cabellera en un gesto fraternal… él, le había tomado por la fuerza, él había mancillado su integridad; en ese momento en que le había sentido dentro de su cuerpo supo que nada sería igual, que nunca volvería a ser lo mismo.


“¿Por qué?”


Dolor, le dolía el cuerpo, le dolía el alma… un dolor que antes no había tenido oportunidad de experimentar, un dolor que desgarraba, deshacía; y sentirse impotente, y sentirse tan indefenso ante ello… su vida parecía haber volcado por un barranco; en el momento en que había decidido dejar atrás a la única persona que le había sacado completamente de aquel mundo de obligaciones, a ella cuyos ojos había inundado con sus palabras… como olvidar aquellos ojos, como olvidar esa mirada… como olvidar el último beso, ese que había sellado una despedida, ese que había sellado sus recuerdos… y ya no habría más… así había debido ser aunque estuviese muriendo por dentro.


“Yo soy…”


¿Quién? ¿Quién era Tokuro Yaminara? Si miraba a sus alrededores ellos estaban allí, ellos, los que compartían un mismo destino con él, una misma razón de ser ¿les había decepcionado acaso? Hacía tanto tiempo que había dejado de ser él mismo… ¿acaso lo había hecho? ¿Acaso no estaba resguardando su verdadero ser muy dentro de un caparazón de apariencias?... y allí estaban ellos, allí estaban las miradas de sus padres, de su amigo Minato, de Elizabeth, de su mejor amigo Nathair, podía verles, podía sonreírles aunque lo hiciese con dolor… el dolor ¿de una despedida? Allí donde todo era oscuridad, allí donde todos parecían alejarse, más y más, cada vez más lejos, frente a él la mirada fría de su reflejo, un reflejo de cabellos albinos que levantaba el brazo al mismo tiempo que él, sus dedos rozarían las yemas de los dedos ajenos… y estaban fríos, y su mirada estaba apagada… y su imagen de pronto se resquebrajaba, se deshacía frente a él… se desvanecía…


“Y si todo desapareciese…”


Si todo se evaporase, si ya no quedase más que su propia alma y su propio dolor… había dado lo mejor de sí, pero sentía ya no tener fuerzas para continuar; sentía ya no ser capaz de mantenerse en pie. Sus ojos se inundaban frente a la figura amada de su hermano, frente a aquel odio que se había clavado en lo más hondo de su alma. Hubiese dado la vida por él, y quizás lo estuviese haciendo a fin de cuentas… en ese momento en que vio los recuerdos de toda una vida despedazarse frente a sus ojos, en ese momento en que se sintió paralizado, incapaz de hacer nada por ello… le vio esfumarse, le vio desaparecer, y aquellas imágenes se fusionaron en la luz… y se hicieron oscuridad…


“Adiós.”


¿Podría acaso haber elegido él mismo ese camino? Las cosas sencillamente se daban de esa forma; mientras permanecía inconsciente en el suelo de aquel hogar que pertenecía a un completo desconocido, mientras perdía las conexiones con el mundo, con su mundo… mientras todo parecía quedar atrás; escuchaba una voz… cálida, refrescante… tan cerca. Fruncía levemente el entrecejo al mismo tiempo que sus dedos se flexionaban de forma apenas perceptible; una suave caricia deslizándose por el largo mechón de su flequillo azabache le invitaba a regresar al mundo… un mundo desconocido, en un sitio en el que jamás había estado… Y sin embargo…


“Despierta… despierta. Estaré a tu lado.”


Contigo. Sus párpados comenzaban a separarse lentamente, sus ojos inundados por lágrimas saladas comenzaban a desbordar; una imagen borrosa del mundo se hacía presente frente a sus aturdidas pupilas, enceguecidas por la brillante luz del ambiente y por las lágrimas que habitaban unos ojos amatistas opacados por un dolor ahora lejano e indescifrable. Entonces le vio, luego de que su cabeza girase apenas levemente sobre su eje; unos desordenados mechones rubios, una mirada cristalina de un curioso color.

─ Q-Quién… e-eres…─apenas alcanzó a articular de forma costosa y entrecortada, le dolía el brazo, le dolía la garganta, la cabeza, le dolía el alma; pero más aún, se sentía completamente perdido en ese mismo instante. Y una mano subió de forma dificultosa hacia esos ojos que lo veían todo con cierta nubosidad─… q-quién… soy…─palabras que escapaban de aquellos resecos y resquebrajados labios de forma casi espontánea, ante una confusión que no parecía capaz de combatir.


“Dolor que ha quedado atrás… en las memorias perdidas y fragmentadas de aquel amatista mirar…”

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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Invitado el Jue Oct 23, 2014 9:03 pm

Complicado, difícil y tedioso pero igual se mantuvo sentado ahí en ese lugar, sosteniéndole una de las manos al chico y susurrando que se despertara. Inventando una canción absurda donde pedía que abriera los ojos porque estaba volviéndose loco del sedentarismo. Pero así mismo era Dashiell; y por eso mismo no se movió del lado del pelinegro hasta el momento que se sorprendió por verlo reaccionar y separarse momentáneamente del él. Volteando el rostro para ver a uno de sus gorilas — ¡está despertando, está despertando! — anuncio como si fuera el acontecimiento más importante, con una cierta gracia, mezclada con preocupación y relajación en su voz.
 
Y fue el aviso necesario para que los gemelos, supieran que debían hacer. Jean se fue a la cocina preparando una bandeja con comida mientras Dave se quedó a medio metro de Dashiell recostado en la pared, vigilando al chico pelinegro con desconfianza. Desconfianza que era ignorada por Yvain ya que en ese momento estaba muy atento en los movimientos de su espontáneo invitado.
 
Respiro con tranquilidad cuando lo escucho preguntarle su identidad, suponía que era algo normal; como en las películas, menciono su voz interna. — Soy Dashiell — dijo con simpleza, solo su nombre luego daría detalles, ahora estaba más interesado en cómo estaba él. — ¿Cómo te sientes? — murmuro en interrogativa. Notando como aquella mano se alzaba en dirección a su rostro pero la detuvo con ambas manos.
 
Abrió los ojos con sorpresa al escuchar la siguiente interrogativa, haciendo se mordiera el labio y pusiera aquella mano con cuidado a un costado de él. — No sé quién eres — respondió luego de unos segundos de silencio. Perooo no te preocupes eso por ahora — se adelantó antes de que él otro pudiera responderle.
 
— No puedes moverte ¿sí? Te acaban de vendar el brazo — menciono y sus palabras siguientes se vieron interrumpidas por Jean — Señorito — llamo, e Yvain lo observo, entendiendo solo con verlo. Ya que se puso de pie y tomo la bandeja con ambas manos para volver a acomodarse donde estaba.
 
— Mira, el gorila te hizo comida — sonrío ampliamente — y debes comerla porque es sopa de pollo y esas son mágicasbromeo, riendo apenas — además trajo limonada o si prefieres agua — dejando la bandeja en el suelo al lado derecho de él.
 
Su mirada heterocroma se fijó en los ojos violetas de aquel chico sin nombre, — ¿puedes comer? Debes comer, tienes tomar fuerzas — con cuidado pasando sus dedos por la frente ajena, peinando un poco aquellos cabellos desordenados.
 
— Te voy a cuidar hasta que mejores — dio su palabra, y no le importaba que consecuencias le traería. No lo dejaría ir en ese estado a ningún otro lugar.

Apartamento:
Sala de estar y cocina:

En el pasillo a un lado de las escaleras. Lavendería :

Escaleras y piso de arriba. Las puertas son el color y modo que se muestra en las habitación de juegos:

Dos Habitaciones en el piso de arriba:

Cuarto de Juegos en el piso de arriba:

Dos baños cada uno dentro de las habitaciones (Cuartos de dormir):
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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Tokuro Yaminara el Sáb Nov 08, 2014 11:44 pm

Perdido, en un mundo que no sentía conocer, perdido, entre rostros que no recordaba haber visto jamás, perdido, entre aromas extraños para su olfato, perdido, entre los ruidos de un ambiente en el que no sentía haber reparado con anterioridad. Había observado esos ojos que le miraban expectantes, tan claros y brillantes… reflejaban una inocencia que no había visto con anterioridad ¿y cómo sabía que había visto y que no? era confuso, demasiado confuso; el hombre que permanecía de pie contra la pared le miraba con desconfianza, había fijado su vista en él apenas unos pocos segundos antes de poder mover la lengua para articular unas pocas palabras entrecortadas. Dolía hablar, dolía hasta respirar.

─ Da… shiell…─repitió en tono monótono el nombre que el rubio le había dado─ … s-sore ga… itai…─murmuró en respuesta a la pregunta ajena, dándose cuenta de pronto que parecía estar hablándole en un idioma que sentía como natal pero un tanto añejo, tomándole unos segundos el poder ubicarse en el sitio que debía─… m-me duele…─repitió en el inglés que aquel rubio parecía estar usando, mientras fruncía el ceño con una clara expresión de dolor, sin tener de todo claro porque sabía más de un idioma ni en que sitio del mundo se suponía que estaba.

¿Qué podía hacer alguien como él frente a una mente en blanco? Alguien como él… ¿Quién era él? ¿Cuál se suponía que era su nombre? Ni siquiera era capaz de recordar las facciones de su propio rostro. Un suave y doloroso suspiro escapó de sus labios cuando sintió las cálidas manos ajenas tomar la propia hasta bajarla hacia un lado de su cuerpo, por la perspectiva que tenía de las cosas parecía estar en el suelo de un departamento no muy grande; aunque tales datos no resultasen de relevancia en ese momento.

─ ¿Que… me paso? ─preguntó entendiendo que el dolor que padecía en todo su cuerpo y el brazo vendado posiblemente se debería a causa de que hubiese sufrido algún tipo de accidente─… yo… no tengo… hambre…─murmuró apenas, sin embargo el otro parecía insistir en el asunto de la sopa, ¿Quién sería aquel joven? ¿Sería que en verdad lo conocía? ¿Tendrían algún tipo de parentesco? En ese momento no lo reconocía a él ni a ninguno de los gemelos que estaban detrás suyo, eran completos desconocidos para su persona, aunque tomando en cuenta las palabras del que parecía ser su anfitrión pudo entender que realmente se trataba de alguien que había acogido a un completo desconocido por razones que sólo él sabría.

─ Necesito agua…─pidió entonces, su boca estaba completamente reseca y un sabor a oxido y a sangre parecía cernirse sobre todo su paladar; sin embargo con sus últimas palabras le miró en silencio durante unos segundos ¿le cuidaría? ¿Por qué lo haría? ¿Por qué debería? Sin embargo se esforzó por arquear levemente las comisuras de sus labios en un vano intento de esbozar una sonrisa al mismo tiempo que en una suave caricia el rubio despejaba un poco más su vista, tras ello las facciones de su rostro se vieron más apacibles de esta forma─ Gracias. ─dejo escapar en un suave susurro para después mover una mano y tomarse del brazo y camisa ajena como pudo, para poder lograr sentarse en el suelo, dejando escapar un sonoro quejido tras aquel esfuerzo, respirando incluso de forma agitada durante unos segundos para después darse cuenta que además de adolorido estaba bastante mareado.

─ Dashiell, yo… no sé quién soy…─comento apretando los ojos, aun respirando agitadamente─… no recuerdo mi nombre, n-no sé nada de mi…─aunque lo dijese, aunque lo intentase, resultaba un tanto imposible ignorar aquello ¿en qué piensa una persona que despierta adolorida y con la mente en blanco? ¿Podía acaso confiar en ellos? ¿Sería seguro permanecer allí? Sin embargo aquella mirada inocente, aquellos ojos… le miró fijamente durante varios segundos, ver esos ojos le sembraba una extraña paz en su confundida alma, aquellos claros ojos que parecían reflejar la mayor pureza─… yo… no puedo…─murmuro levemente para terminar cayendo en el pecho ajeno, sujetándose de éste con fuerza como si solo así pudiese sentirse seguro, como si sólo él fuese en quién pudiese confiar.

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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Invitado el Vie Nov 28, 2014 1:12 am

Parpadeo asombrado al escuchar un idioma diferente del inglés,  ¿Qué era ese idioma? ¿Chino, coreano, japonés? Podía jurar que era de un país oriental por lo que seguramente el joven era alguna de esas nacionalidades, estaba a punto de preguntarle del significado de aquellas palabras pero segundos después tuvo la respuesta a su pregunta. Era lógico, seguramente todo el cuerpo del pelinegro estaba resentido tras sus heridas. — Te pondrás mejor — comento seguro de aquellas palabras.
 
Lo esperaba, sus gorilas lo dijeron y Dash confiaba en ellos. Después de todo, el chico había abierto los ojos; esperaba realmente que la agencia no se enterara de eso hasta poder explicarlo. Ya estaba cansado de que lo regañaran; pero no importaba. Dashiell no lo hubiera dejado tirado, no, no, y ¡NO!
 
Respira, no acelerarse con los pensamientos; se regañó a sí mismo. Cuando se movía de lado a lado, meciéndose sentado en el mismo lugar; deseaba estirar mucho tiempo sin hacer nada; la energía de Dashiell no era algo que podía controlar. Se sentía como si hubiera estado en ese mismo lugar sin moverse por días. Y ese joven fue capaz de retener a Dashiell por unas horas como casi ninguna persona lo había logrado.
 
 — Ummm — se lo pensó bien, sin embargo lo único que pudo hacer fue encoger los hombros y medio sonreír — no te preocupes por eso ahora — dijo de manera un poco segura. Luego averiguaría que paso, al menos en las noticias o periódicos debía salir algo sobre algún accidente cercano a la residencia.
 
— No tienes hambre — susurro casi con pena, y miro al cocinero (Jean) unos segundos por reojo — no te preocupes eres un buen cocinero — comento con una sonrisa de ánimo, como si pensara que lo desanimo por el hecho que no le aceptaron su comida. — ¿Agua? — interrogo volviendo a fijar su mirada heterocroma en los ojos violetas del pelinegro, peinando un poco sus cabellos.
 
— ¡Ah! ¡Agua! — reacciono, y se levantó como si fuera un saltamontes empezando a correr hacia la cocina, con intenciones de tomar una de sus botellas con agua fría de su refrigeradora. Tenía una colección que mantenía siempre llenas debido a su costumbre de tomar agua muchas veces al día. La saco rápidamente, y volvió de la misma manera; quizá hasta rompiendo su propio record de recorrer el departamento de lado a lado, algo normal en Yvain.
 
Respiro hondo, al terminar sentado en el mismo lugar que estaba hace segundos atrás. — Te traje agua — comento, enseñándole la botella y moviéndola de lado a lado mientras le sonreía. — Aquí tienes — sintiendo como el chico le tomo del brazo y luego la camisa. Su mirada paso fugazmente a sus gorilas quienes reaccionaron a dar un paso al frente — tranquilos — les dijo como si fuera un par de perros domesticados.
 
Ayudando luego al chico sin nombre, a que terminara sentado en el suelo — no debes hacer esfuerzos — regaño un poco, pero le extendió la botella con agua (no sin antes abrírsela) — toma — dijo — con cuidado, no apresures — quedándose callado y lo mirada, lo miraba fijamente como un niño observa algo nuevo para él.
 
Perdiéndose un poco en solo mirarlo e imaginar quien sería él, despertando al escuchar la voz ajena — yo tampoco — comento de forma sincera y abrió más los ojos al sentir como el otro se arregostaba en su pecho, dejando al rubio confundido por unos segundos hasta que paso sus brazos alrededor del chico y empezar nuevamente a mecerse un poco en aquel lugar.
 
— Pero yo soy Dashiell Yvain Snider, soy cantante y bailarín en un grupo llamado Black & Blue — empezando a hablarle a la persona que tenía en sus brazos, al menos podía decirle quien era — tengo dos gorilas llamado Jean y Dean, soy canadiense pero ellos son franceses — hizo una pausa.
 
— Una de mis épocas favoritas es la navidad, ya casi es navidad pronto — dijo con una sonrisa, desviándose del tema — Navidad, feliz Navidad; vuelve a casa, vuelve al hogar — canto perdiéndose en una de las canciones que le gustaba de esa época.
 
Y tuvo una grandiosa idea, tomando al chico sin nombre de los hombros alejándolo un poco — Merry Christmas (Feliz Navidad), Christmas (Navidad), Chris… ¡Kris! — exclamo como si fuera lo más emocionante que había hecho hasta ahora.
 
— ¡Kris! Tú serás Kris de ahora en adelante — ampliando una sonrisa hasta mostrar sus dientes blancos — ¿ustedes que piensan? — mirando a sus gorilas, los cuales parecían un poco enternecidos por la manera de pensar del joven a quien cuidaba.
 
— A nosotros nos parece perfecto, Señorito — dieron su visto bueno, riéndose un poco entre ellos cuando Dash volvió su vista al chico — Yo no sé quién eras antes, pero ahora serás Kris, ¿te gusta? — interrogo con emoción en sus palabras.
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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Tokuro Yaminara el Vie Dic 19, 2014 1:54 am

¿Cómo podía alguien olvidar un nombre, olvidar una vida y aún así recordar cosas triviales como la forma en que se ve una mirada desconfiada? Como un idioma aparentemente aprendido tiempo después que el natal que claramente reconocía como japonés, a pesar de no tener idea cómo… como se sabía capaz de hablar tres idiomas o quizás más, como, si su mente seguía en blanco; si una vida había desaparecido… había desaparecido antes de que hubiese vuelto a abrir sus ojos; caprichosamente, tal y cómo si él mismo hubiese querido eliminarla ¿acaso era eso posible? No, debió haber sido el golpe en la cabeza, debió haber sido eso y nada más… porque una vida le esperaba, porque… ¿alguien le esperaba? ¿Y qué si no? ¿Y que si nadie extrañaría su presencia? No era algo que pudiese saber… no era algo que debiese pensar, no, al menos por el momento. No mientras hasta un leve suspiro parecía doler.

¿Y él que podía saber? Él no le conocía, tal y como dejaba ver solo era un alma caritativa que había recogido a un moribundo de la calle… y mirar esos ojos y ver una pureza que no hubiese imaginar ver jamás; esos ojos… eran tan cristalinos, tan trasparentes; su mirada infundía una gran paz, a pesar de que él pareciese ser tan inquieto… en sus ojos sentía perderse cuando le miraban tan fijamente, allí donde la calma se igualaba a un atardecer arrullado por el suave sonido del mar.

No recordaba nada de su pasado, no recordaba nada de quién era, ciertamente, pero de alguna forma podía saber que jamás había visto ojos como esos, que ninguna mirada podría ser capaz de atraparle como esa. Pequeños segundos en que sintió la cálida mano ajena acariciar levemente su cabello para después verle correr velozmente hacia lo que suponía él que sería las cocina… ver; ahora es cuando comenzaba a notar que su visión no parecía estar del todo sana; no cuando los objetos lejanos se le presentaban más borrosos y un tanto decolorados ¿sería a caso que necesitaba entes de algún tipo? No era algo que pudiese recordar, no cuando ni siquiera recordaba como lucía su rostro.

─ G-Gracias… en verdad, gracias… por t-todo…─agradeció como sentía que sería correcto que hiciese a pesar de que en realidad eso no parecía bastar, simples y sencillas palabras después de lo que él estaba haciendo por su persona. Intentando luchar contra su dolor y debilidad se aferró del brazo y de la camiseta ajena para poder lograr sentarse allí en su sitio, resintiendo aquel esfuerzo con mayor dolor y con la desagradable sensación de ver que hasta incluso el suelo parecía moverse a su lado; estaba mareado, en verdad lo estaba. Sin embargo aún así fue capaz de percibir la instantánea reacción defensiva de aquel par de gemelos, tras lo cual soltó inmediatamente la camiseta ajena, alejándose un poco del rubio por su cuenta. Si él tenía guardias como esos, quizás fuese algún tipo de persona importante, aunque aquel departamento no se viese muy amplio ni mucho menos.

─ Te lo devolveré… en alguna forma, lo que has hecho por mí…─comentó tomando la botella, observándola unos pocos segundos en los que parecía medir nuevamente el tema de su visión, pero la garganta seca y la sed pudo más que aquella mente analítica y llevando el pico de la botella a sus labios bebió de forma quizás algo apresurada, recibiendo un regaño por parte del rubio que seguía mirándole fijamente… y al bajar la vista y verle así, sin saber porque sus mejillas se ruborizaron apenas tenuemente; sintiendo la curiosa necesidad de acercarse a él, necesidad que se vio superada cuando el mareo pareció hacerse más persistente y apoyando la botella a tiempo en el suelo, se dejó caer en el pecho ajeno; aferrándose a éste casi por inercia. ¿Qué tenía Dashiell que le hacía sentir tanta seguridad? ¿Qué tenía esa mirada que parecía calmar esa desesperación interna que le atormentaba? Y sentir aquellos brazos rodearle y aquel cuerpo comenzar a mecerse suavemente de lado a lado, era casi como un cálido arrullo en el cuál podría descansar sin importar el dolor que le aquejase.

─ Por eso eres tan inquieto…─comentó en un suave susurro, podría imaginar en ese punto que aquel joven de brillante cabellera rubia contaba con una grácil y entrenada habilidad física─ Los gemelos… entonces te cuidan porque eres famoso…─dedujo rápidamente, si tenía dos guardias como esos metidos en la casa debía ser alguien importante, resultaba más que obvio─ ¿estará bien que yo esté aquí?... podría darte problemas…─comentó en voz alta su pequeña ocurrencia, sin embargo cambiando de tema velozmente le escuchó comenzar a cantar, y si, podría decir que tenía una hermosa voz y que resultaba agradable sentir aquel pecho vibrar con cada palabra. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía tan extrañamente… cautivado con su persona?

Y parpadeó dos o quizás tres veces al escucharle, cuando tomándole de los hombros le alejo para comunicarle su idea… él le estaba dando un nombre; y tal y como si de un regalo de navidad se tratase, le había llamado “Kris”. ¿Cuánto podía significar para él un nombre? Para un ser humano que ahora mismo se sentía como una hoja en blanco. Y el rubio se veía tan alegre, le vio sonreír hasta mostrar su blanca dentadura, pidiendo opinión a su dos “gorilas” como les llamaba y luego a él mismo… ahh, ¿sería acaso eso? ¿Sería como un regalo de navidad? Una pequeña sonrisa se dibujó entonces en sus labios y sin que pudiese controlarlo sus ojos se inundaron y comenzaron a desbordar; cálidas lágrimas rodaron por sus mejillas… lágrimas ¿de felicidad?

─ Me agrada… gracias. ─y su sonrisa se amplio, haciéndose más dulce y tierna, una forma de sonreír que sentía que le resultaba tan lejana y que él había logrado sacar a relucir─ Entonces… seré Kris…─agrego, llevando una de sus manos a limpiar suavemente las lágrimas que desbordaron, dándose cuenta de pronto que parecía ser la primera vez que sentía su rostro─ Podría… ¿pedir un espejo? ─preguntó finalmente tras unos pocos segundos más; desesperarse no valdría la pena, si nada recordaba debería empezar por lo más básico, conociendo su rostro, su propio rostro. Y parecía sentir que si él estaba ahí, si Dashiell estaba a su lado, sería capaz de superar aquello y lo que sea que tuviese que enfrentar después.

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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Invitado el Lun Ene 12, 2015 12:57 am

¿Gracias? ¿Agradecimiento? Dashiell no necesitaba eso, en realidad no necesitaba nada; pero se sintió bien recibir un gracias por parte del chico, una sonrisa amplia y sincera se formó en los labios del canadiense pero que se disipo cuando escucho lo que agrego el contrario para negar con fuerza — no hace falta que me compenses nada, yo no lo necesito ni lo quiero — expreso de forma de segura. — Yo no necesito nada a cambio — dijo, deteniendo sus palabras unos momentos — bueno, ¿podría pedirte que te quedes hasta que hayas recuperado tu memoria? — lo miro fijamente, esperando una respuesta afirmativa; esperando que le dijera que se quedaba y así Yvain no sufriría distracciones pensando en cómo se encuentra el chico.
 
— Me haría sentir agradecido eso — justifico un poco — lo que pasa es que… estaré pensando en ti y luego me regañaran por distraerme por tu culpa — comento riendo un poco — es en serio — menciono con el afán de que le creyera, buscando esa respuesta afirmativa.
 
Dashiell parpadeo ante lo que mencionaba el chico, y su vista paso a los gemelos — ¿inquieto? — Murmuro, ladeando el rostro hacia un lado — ¡no soy inquieto! Solo tengo mucha energía acumulada — alzando un poco la barbilla, queriendo darse un aire de modestia que fue desechada por una sonrisa que se le escapo — bueno eso, siempre le digo a todos — mostrando su amplia sonrisa.
 
— Soy una figura pública, y tengo muchos fans — explico un poco más serio, — y la agencia me ha dicho que no puedo andar sin guardaespaldas — agrego, levantándose de un salto para estirarse y bostezar un poco — pero descuida me las ingenio para dejarlos atrás — dijo, mirándolos y riéndose nuevamente.
 
Iba a responder la otra pregunta, pero la voz de Devan hizo que le prestara atención — no nos dará problemas, sino demuestra ser un factor de amenaza para Dashiell — comento en un tono serio — mi hermano y yo estamos dispuestos a dejar que se quede, pero también haremos las averiguaciones que correspondan pertinentes — aclaro, dejando en claro que tampoco se quedarían de brazos cruzados hasta que el chico recuperara la memoria.
 
 Yvain desvió nuevamente la mirada hacia el chico — en otras palabras, no habrá problemas yyyy alargando la letra — mientras la agencia no sepa de como llegaste, estaremos bien — agrego con una sonrisa — tu solo di que eres un amigo — encogió los hombros, teniendo ya todo un plan para poder hacer pasar al pelinegro como un amigo.
 
— ¿Estás de acuerdo, Kris? — empezando a estirar sus brazos y piernas, debía hacerlo ya que se encontraba cansado de solo estar sentado. Necesitaba estirarse, no aburrirse en una sola actividad pero la actividad quedo suspendida al notar el hecho de que el pelinegro lloraba, haciendo que Dash prácticamente se tirara al piso, y se arrastró hasta fijar su mirada con la violeta — ¿te sientes triste? — susurro con pena, seguramente él estaría así de triste si no recordara a nadie, ni a él mismo.
 
— Kris, recordaras; un doctor te examinará — menciono, medio sonriendo. Juntando su frente con la ajena, para guiñarle un ojo después — te prometo que hare lo posible para que recuerdes quien eres — susurro, queriendo que el chico se sintiera bien. Realmente estaba dispuesto a hacerlo.
 
Y se separó cuando escucho la pregunta ajena, haciendo reír — ¡oh dios! ¡Si! ¡Seguro no recuerdas que caras tienes!— exclamo, de un salto volviendo a ponerse de pie para correr hasta lograr luego conseguirle un espejo para dárselo.
 
— ¿Quieres mejor ir al baño? — Interrogo — pero recuerda que no debes moverte mucho — se quedó pensando unos segundos — llamare al doctor — anuncio, empezando a caminar lejos del chico y de paso darle el espacio que seguramente necesitaba.
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Re: Rondó of the time •priv.•

Mensaje por Tokuro Yaminara el Vie Feb 20, 2015 7:31 pm

Permanecer allí, con su compañía, con su cercanía; quedarse con él… parecía una petición tan fácil de aceptar; porque ver aquellos ojos le llenaba de paz, porque de una forma tan extraña el suave tono de su voz le hacía sentir tanta seguridad. Si, tenerle cerca se sentía tan bien como la comodidad y seguridad del hogar; un lugar en el que era posible resguardarse del mundo… un mundo que desconocía por completo ahora, porque suponía que lo había conocido alguna vez, suponía que tenía una identidad, una vida; debía tenerlas. Pero ahora todo eso era un completo misterio, una gran incógnita que esperaba pudiese esclarecerse con el paso del tiempo.

─ Eso… ─se quedó viendo aquella clara mirada casi incrédulo de sus palabras, ¿Cómo es que aquel joven podría preocuparse tanto por alguien que no conocía? Por alguien que había hallado en algún callejón oscuro de la ciudad─… está bien, si eso te hace sentir más tranquilo. Te lo debo después de todo… pero lo que menos quiero es incomodar a nadie…─de alguna forma se generaba ese pequeño temor en el centro de su ser, fuese quién fuese él, y fuese quien fuese ese rubio que le sostenía entre sus brazos; no quería que su vida se viese alterada en lo más mínimo por su causa.

─ Siento que somos bastante distintos en ese aspecto…─negó ligeramente con la cabeza, suspirando de forma leve─ Siento no poder presentarme como se debe… pero, de alguna forma creo que soy una persona pacífica en lo que cuenta…─expresó algo que parecía sentir aún a pesar de que su mente estuviese tan vacía de cualquier tipo de recuerdos referidos a lo que una vida humana se refiere─ No debes hacer eso…─fruncía el entrecejo de pronto como si muy en el fondo él tuviese la sensación que el mundo ocultaba mucha maldad en su núcleo, en sus noches─ Debes dejar que cuiden de ti, si lo hacen es porque eres valioso. ─le regañó efímeramente, para después desviar su atención hacia uno de los gemelos, el que había tomado la palabra. Y era cuando centraba su vista en él que notaba un poco más que su vista parecía estar dañada en alguna forma.

─ Es verdad que no sé quién soy en realidad, no podría asegurar que mi antiguo yo no fuese una amenaza…─comentó desviando la vista hacia su brazo herido, por alguna razón estaba herido, por alguna razón lo habían hallado ahí casi agonizando. Sabía que podría haber sido un asalto, pero tenía la ligera sensación de que la realidad estaba muy lejos de eso─ Pero prometeré aquí mismo frente a ambos, que si al recuperar la memoria me reconozco como una amenaza para Dashiell, yo mismo me iré de aquí. Se los debo, por lo que han hecho por mí. ─estaba agradecido, a pesar de no saber siquiera su propio nombre, estaba agradecido infinitamente con ellos. Y en la mirada que poso en ellos dejó ver que estaba hablando con total sinceridad─ Entonces seré un amigo. ─parecía razonable, aunque resultaba un tanto graciosa la ligereza con la que el rubio se tomaba las cosas; sus palabras como su mirada parecían llenas de inocencia.

Y cálidas lágrimas enmarcaron un rostro hasta el momento desconocido para él, pero perdió ese pensamiento al verse sorprendido con la aparición repentina de aquellos ojos nuevamente en su campo de visión, viéndole tan cerca así y sintiendo que su corazón se aceleraba ligeramente pero sin desviar aquella mirada. Sonrió, si, porque aquellas lágrimas no eran de tristeza aunque bien podrían serlo, eran lágrimas de sana emoción, esa que le dejaba sentir el hecho de tener un nombre, por más pequeño que este fuese… quizás porque ese nombre simbolizaba cierta aceptación, y llegaba en forma de regalo.

─ No es necesario que hagas más de lo que ya has hecho. ─tras sus palabras una de sus manos subió a dejar una suave caricia en una de las mejillas ajenas y sonrió de forma un poco más notoria─ Atesoraré ese nombre que me has dado como mío, y así podrás llamarme para no resultar tan desconocido. ─desconocido lo era, para él, para ellos y para él mismo; pero quizás poco a poco debiesen hacerse las cosas, y empezar por lo básico. Y cuando volvió a centrar la atención en el rubio luego de haber permanecido unos pocos segundos palpando las facciones de su rostro, le vio llegar un pequeño espejito que tomo con ambas manos para descubrir inicialmente en el unos ojos de amatista mirar─ Iré al baño. ─decidió finalmente cuando le vio alejarse presumiblemente en busca del teléfono.

Apoyó entonces sus manos en el suelo para hacer el intento de levantarse con cuidado, dejando escapar un pequeño quejido cuando ciertos dolores parecieron acentuarse, inhalando y exhalando largamente antes de intentar dar unos pocos pasos, sujetándose de lo que encontrase en su camino y dándose cuenta como su respiración se agitaba con un poco de esfuerzo. Logrando llegar a una pared de madera se recostó en ella dándose cuenta que en realidad no conocía la casa así que no tenía idea de donde se encontraba cada cosa.

─ ¿Donde… esta el baño? ─preguntó finalmente a uno de los gemelos, sonriendo levemente mientras se rascaba la mejilla con un dedo; además de su rostro aquel departamento sería también algo que debería conocer en primera instancia, antes que nada más.

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