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Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Mar Sep 16, 2014 11:06 pm


Uno, dos, ¡sorpresa!

W: Asami Ibuki | P: Biblioteca de la SNA | Martes; 02:25 pm | Vestimenta

Poco a poco las cosas deseaban tomar su lugar, sus padres le habían llamado preguntando como estaba de salud, si se sentía bien en este lugar y si tenía alguna clase de tribulaciones o problemas. Claro… recordar aquellos días fue un poco problemático.

De alguna forma jean siempre había sentido que debía muchas cosas, pero, cuando su romance universitario fue descubierto, cuando tuvo que hablar directamente a sus padres sobre las veces en las que dormía fuera, en las que dormía con una de sus profesoras, y decir todo lo que había pasado tan directo, tan sereno, todo eso le hizo sentir como un hijo más. Lo recordaba, sus amados padres adoptivos estaban molestos, decepcionados, pero parecían entender que eso era normal y, más que todo, que su hijo, único rubio entre pelirrojos, se había enamorado perdidamente de una mujer que le había hecho mucho daño.

Sí, aún recordaba esas noches donde se hundía en sus sábanas a llorar por una mujer que tal vez jamás lo quiso, que le utilizó como un objeto sexual; y también esos rostros de su familia en la mañana, no hacía falta ser un genio para saber que se paraban frente a la puerta de su cuarto a veces, hasta él podía intuirlo.

Exhaló, justo ahora estaba recordando eso, sin quiere, o tal vez porque estaba solo, solo en una sala de la biblioteca donde miraba al vacío esperando que alguno de sus alumnos llegara. La razón de esta espera radicaba simplemente en que había convocado una clase extra para sus alumnos de las dos secciones de astrofísica uno que impartía, comenzarían en cinco minutos, pero al parecer nadie llegaba.

Al menos tendría algo más de tiempo libre. Se restregó los ojos dejando de lado las gafas y se recostó en aquella silla. Estaba un poco cansado, últimamente no dormía bien, tenía sueños extraños o se despertaba pensando en tonterías y no volvía a conciliar el sueño, por supuesto, su rutina estaba normal, tal vez era solo algo pasajero, esperaba poder controlarlo pronto.

Chascó con la lengua y cerró los párpados murmurando tonterías sin sentido.

Quizá nadie venga, eso puede ser lo mejor—, bufó con un humor algo sordo y movió su cuello de un lado a otro, aún recostado en la silla medianamente acolchada. Este lugar era como una sala de conferencias, una mesa larga con muchas sillas y, justo detrás de él, una pizarra donde se podía tanto escribir como proyectar, en su caso escribiría formulas de reacción, de cálculo en distancias, tipos de estudios y otras cosas, lo normal cuando iban casi a la mitad del curso y sus chicos andaban un poco por debajo de lo que esperaba.

Por supuesto, si algo tenía Jean David era que se dedicaba demasiado a sus alumnos, sentía que debía darles más de él para obtener más de ellos. Relajó su postura en la silla y se dejó ser para escuchar al silencio, sería raro si alguien llegaba ya al momento, a pesar de lo que fuera en el reloj a estas horas.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Sáb Sep 27, 2014 9:17 pm


SNA •• Biblioteca •• Martes, 14:25hs. •• Vestimenta

Caminaba, por aquellos largos pasillos caminaba… escuchando solo el sonido de los tacos de sus zapatitos golpetear el suelo, respirando de forma algo acelerada; sus pálidas mejillas conservaban un tenue carmesí, sus delgados brazos rodeaban un grueso libro de tapa color café de aspecto añejo y algo olvidado… sus labios semiabiertos la mayor parte del camino, hasta que se detuvo frente a la puerta de aquel cubículo en donde éstos ejercieron una leve presión entre sí; un suave suspiro escapaba de los carnosos labios de una tímida muchachita de larga cabellera azabache, su único ojo visible se centraba en el vidrio opaco de aquella puerta. Ella estaba ahí, a la hora en que había sido citada… a la hora en que todos habían sido citados, pero había oído en sus conversaciones que ninguno de ellos había tenido pensado asistir “que molestia” “que aburrido” les había oído decir “puedo arreglármelas solo” había dicho alguien más. Y ella, ella podía tranquilamente con eso, ella en realidad era una de las que mejores calificaciones ostentaba en aquella clase de astrofísica, y sin embargo… ¿por qué estaba allí? ¿Qué hacía allí en ese momento?

─ Profesor David… ─un susurro apenas entendible abandonaba aquellos labios pocos segundos antes de que una de aquellas pequeñas manos abandonase la portada del libro que sujetaba para posarse suavemente sobre la perilla de la puerta. Ella estaba ahí por él, ella estaba ahí porque quería verle, por eso y sólo por eso, verle; quizás de una forma distinta a como podía verle en las clases, verle… de más cerca. La perilla de la puerta se giró lentamente, suave, silenciosa… dando dos suaves pasos ingresó en aquel pequeño salón, silencioso, solitario; donde solo estaba él… en verdad sólo estaba él. Se detuvo tras cerrar suavemente la puerta detrás de sí; sin siquiera notarlo su mano había retirado la llave de la cerradura de ésta y la había arrojado lejos, muy lejos… algo dentro de ella deseaba fervientemente poder estar a solas con él, solo con él, ellos y nadie más, aunque en ese mismo instante sintiese como su corazón parecía poder escapar de su pecho con solo verle allí, recostado en aquella silla, con los ojos cerrados, descansando tan pacíficamente. Una visión única, tan perfecta… apoyando el libro sobre la mesa lo dejó atrás para acercarse a él lentamente, con la mirada carmesí fija en las facciones de su rostro, su refinado rostro.

Una mano se alzó hacia el rostro ajeno cuando le tuvo en frente, tan cerca que podía escucharle respirar suavemente; y ella podía ser tan sigilosa, tan silenciosa que aunque él no estuviese durmiendo en realidad, así como estaba podría simplemente no advertir su presencia. Un pequeño deseo nacía en ella, en el centro de su pecho, un deseo que parecía querer imponérsele a ella misma ¿Cómo era posible? Ella no era capaz de algo como eso ¿Cómo es que había llegado a tener ese tipo de sentimientos? Esos pensamientos ¿Cómo es que se habían apoderado de ella? ¿Cómo fue que había comenzado a desear sentir… el tacto de aquella piel?

Contuvo el aliento durante largos segundos cuando se acercaba n poco más a la persona de su docente, aquel joven de rostro inexpresivo y revoltosos mechones rubios, los ojos verdes que había adorado desde hacía bastante tiempo ya… algo que nadie hubiese podido notar, algo que a fin de cuentas solo ella sabía, ella y nadie más… ella y esa conciencia tan interna que vigilaba cada uno de sus movimientos, y que siempre estaba dispuesta a actuar en su nombre si ella no se sintiese capaz de hacerlo. Pero en ese momento estaban solos, en ese momento no había nadie más, con la más suave delicadeza subía una mano a sostener los largos mechones de su flequillo que pudiesen escapar de forma rebelde; con un ligero movimiento se inclinaba sobre el rostro ajeno ¿lo haría? Quería hacerlo, de alguna forma algo que nunca había esperado… un sentimiento tan extraño había nacido en ella, si, lo recordaba como si fuese ayer.

Sus larga pestañeas se entrecerraron cuando sus labios fueron capaces de captar la calidez del aliento ajeno, tan cerca… tanto como no había estado jamás… y sus labios rozaron apenas los ajenos, posándose sobre ellos de forma tan suave que resultaba hasta dulce, tan delicado, un ligero roce que permitía apenas un tenue contacto. Y su corazón pegaba un violento salto dentro de su pecho, y sus mejillas se entibiaban hasta obtener un marcado color carmesí que adornaba el rostro juvenil de una muchacha que había sido tan valiente como jamás había logrado serlo. No, no había estado pensando las consecuencias, no, porque no podía con esos sentimientos, con esa necesidad de al menos sentirle… al menos una vez… aunque solo fuese un poco…

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Lun Oct 06, 2014 3:03 pm


Poco a poco el silencio simplemente se hizo su mundo, como amaba estas cosas, estar solo y solo sentir el aire acondicionado refrescar en su inmovilidad, sí, era un hombre en la mitad de sus veinte, pero rara vez se permitía actuar como tal, por supuesto, cuando era más joven tal vez el libertinaje lo llevó a caer, tampoco era simpleza del pecado, no, aunque sus padres –católicos practicantes- tomaron aquello como el primer recordatorio de su largo sermón.

Exhaló de nuevo dejándose ser en su propio mundo, moviendo ligeramente las manos y luego dejándolas a cada lado, en los respaldos que se sentían como si estuviera en una cama, claro, cualquier cosa que le permitiera descansar en el momento se sentiría como eso… entregarse al trabajo a veces pasaba la cuenta y, a pesar de que lo amaba, de que se sentía como un pez en el agua al interactuar con jóvenes que deseaban tanto como él conocer el universo, a veces era cansino, doloroso y solitario.

Por alguna razón recientemente concebía sentirse un poco solo.

Pero el mundo le llevo a ver la nada, a encontrarse en un punto negro donde no veía nada, sí, estando quizá completamente solo, y escuchaba la ligereza del aire partirse por una presencia que no podía identificar… pero su cuerpo no la sentía como nada malo, al contrario, era un poco familiar. Fue cuando una persona se cernió sobre su cuerpo, ligeramente recostado en algún lugar, pero no pudo saber quien era y, sin embargo, no pudo ocultar cierta sorpresa al sentirse besado por ella.

Pero… aquello se sentía tan real, y era tan relajante que simplemente tomó ese rostro, alzando ligeramente las manos, rodeando el mentón fino y correspondiendo con una suavidad que muy pocas veces había utilizado, para nada… ella siempre había sido salvaje, y él simplemente había aprendido de aquello, entonces… ¿qué era..?

Su respiración se cortó en el instante en el que sus ojos se abrieron, enfrentando la realidad nuevamente, sus verdes orbes encontraron un rostro al frente, fino y pálido, ¿se había quedado dormido?, no… no era eso lo que precisamente debía preocuparle justo ahora, no al recordar su ensoñación, no al ver la posición en la cual estaban.

Él… ¿le había besado?

Sus párpados se abrieron enormemente al contemplar ese hecho y con un pie rodó la silla, echándose tal vez medio metro hasta atrás y mirando a aquella dama, claro que sabía quien era, ¿cómo no reconocer a una de tus mejores estudiantes?, pero, ¿él le había besado?, no, mejor dicho…

¿Qué haces aquí?—, preguntó quizá un poco vacilante, pero con el mismo volumen profundo de siempre.

¿Por qué preguntaba semejante y simple cosa?, tal vez porque su mejor estudiante no debía venir a clases de respaldo, tal vez porque no entendía como estaba en esa posición, por supuesto…

Y… ¿Por qué... estabas tan cerca?—, murmuró pausado, aún sabiendo que sería escuchado, —yo…—, dejó al aire, armando un ligero puchero que le llevó a correr el rostro a otra parte, —no hice nada… ¿o sí?—, cuestionó nuevamente, estaba inseguro, por supuesto que sí, ¿aquello había sido un sueño?, él había besado a una persona en su sueño de la que no recordaba su rostro y al despertar se encontró allí.

Entrecerró su mirar y comenzó a buscar sus lentes, miró la mesa y no estaban, y luego se palpó la parte superior de la camisa y… estaban en el chaleco. Entonces los tomó y se los colocó, ciertamente no veía mucho sin ellos y eso solía ser un problema… el mundo era borroso cuando unos simples cristales no estaban ante él.
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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Sáb Nov 08, 2014 10:23 pm

Aún recordaba el día en que le había conocido, no había pasado tanto tiempo en realidad, pero el suficiente como para llegar a adorar cada uno de sus gestos, cada una de sus miradas y la pasión que ponía en cada frase, en cada palabra, en cada nota que hacía en aquel pizarrón. Un día como cualquier otro le había visto por primera vez, ese día en que había llegado al aula anunciando su nombre y la materia que impartiría… los escasos segundos que aquellos ojos verdes se habían posado en su persona… nada especial, una mirada dirigida a ella como a cualquier otro alumno; y sin embargo en esos pocos segundos y en las largas horas que seguirían después, algo comenzaría a nacer dentro de su pecho, a tomar vida, a moldearse en torno a ese nombre, a esa presencia; a esa voz masculina que le transmitía tanto conocimiento. Él era único, él resaltaba ante todos los demás; él era perfecto en su esencia.

Día tras día le había observado desde su sitio, como nadie había puesto atención a todas y cada una de sus palabras, como nadie se había deleitado en ver su imagen… como nadie había agradecido el que él estuviese allí en frente, allí donde podía verlo sin tener que poner alguna excusa para ello, allí donde exhibía su magnificencia… porque así veía Asami a su profesor, como una de esas pocas cosas bellas que había podido ver de la vida. Y tan pronto se volvió inevitable el comenzar a suspirar con su presencia, el comenzar a tener la necesidad de estar cerca de él; el buscar la excusa que fuese para tener un mayor contacto con su seria persona. Y él nunca se daría cuenta de ello, nunca sabría todo lo que en el corazón de aquella pequeña muchachita japonesa comenzaba a desatarse. Al menos no hasta que ya resultase demasiado visible incluso para su seria mirada, esa que solo parecía centrada un su deber.

Aquellos labios tan suaves y cálidos; un beso, un delicado roce que en su simpleza y fascinante hermosura provocaba que el pequeño corazón de la muchacha latiese fieramente dentro de su pecho, mientras con una pequeña mano retenía los largos mechones de cabello azabache que amenazaban con acariciar el rostro de su amado y despertarle así de su frágil ensueño, mientras que sus siempre pálidas mejillas se teñían de un vivo carmesí. Un contacto tan suave y tan delicado… y sintió su corazón detenerse en el mismo instante que una mano tomo su pequeño mentón, y cuando los labios ajenos iniciaron un tenue movimiento sintió su corazón latir con mayor intensidad que antes, tanta que su pecho parecía doler. Le estaba correspondiendo, en verdad lo estaba haciendo… era tan feliz en ese mismo instante que si tuviese que dejar el mundo ahí mismo no le hubiese importado.

Pero le sintió alejarse de pronto y no pudo hacer más que solo mantenerse en su sitio cubriendo aquellos labios con una de sus manos mientras parecía desear retener aquella sensación por siempre sobre aquella sensible porción de piel; él le miraba ahora con desconcierto, con esos hermosos ojos verdes que adoraba, hubiese deseado lanzarse en sus brazos y estrujarlo con fuerza, pero no era capaz de eso… no parecía capaz de nada más si él estaba con conciencia.

─ Eh… e-etto… yo… ─no sabía como responder a aquella pregunta, apenas sabía ella misma que había esperado de eso… había esperado ir y encontrarlo solo, eso mismo, porque nadie iba a ir a aquella clase, ella lo sabía, y ella deseaba estar con él, a su lado, todo lo que más pudiese, solo disfrutar de su preciada compañía─… y-yo solo…─sin embargo antes de que pudiese formular una respuesta creíble él siguió haciéndole más preguntas, preguntas cuyas respuestas la delatarían completamente ¿Cómo escapar de eso? que debía responder, que debía hacer, como contenerse al tenerlo tan cerca, al verlo tan perfectamente hermoso frente a ella. No podía soportarlo y sus ojos se inundaron tenuemente, nublando apenas levemente su heterocroma visión.

─ Por usted…─murmuró en un hilo de voz apenas audible─… q-quería… estar con usted…─agrego mientras comenzaba a mordisquear su dedo índice con nerviosismo, incluso temblando levemente al mismo tiempo que sus mejillas se sentían arder; estaba siendo sincera, totalmente sincera, y no sabía cómo él podría tomar algo como eso─ C-Cuando llegue… estaba usted dormido… y-yo… solo quise…─y en ese mismo instante incluso el temblor en su cuerpo pareció detenerse, cuando una amplia y picara sonrisilla se dibujaba en sus labios al mismo tiempo que su expresión se tornaba un tanto sombría─… hacerlo mío. ─completó con un tono de voz un tanto distinto al anterior, denotaba decisión y seguridad, una que no era posible encontrar en su forma habitual de hablar.

─ Es usted muy cruel Sensei…─se quejó de pronto al mismo tiempo que se acercaba al mayor y con total descaro se sentaba en su pierna izquierda─… mire desconocer ese beso tan bonito que me ha dado…─comentó recostándose en el pecho ajeno mientras apoyaba la cabeza en el hombro del mayor─… yo quiero más como ese…─susurró y después una mano subió por el pecho ajeno, dejándole un camino de suaves caricias hasta llegar al cuello y rozarlo ligeramente con la yema de sus dedos─ Sensei… siempre lo he admirado…─agregó justo antes de plantar un delicado besito en el cuello del rubio, apegándose a él de forma curiosamente coqueta.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Lun Nov 10, 2014 1:35 pm


Le miró allí, titubeante, y rápidamente recordó la primera vez en la cual le vio y exhaló por lo bajo, de forma realmente fina, esa imagen de estar entre sus primeros alumnos, entre las primeras filas desde el primer instante y perderse ligeramente por un sentimiento que, rápidamente, desechó; debía desecharlo, por supuesto. Soltó un respingo.

Sus balbuceos le tomaron por sorpresa al momento de escuchar la primera certeza, “quería estar con usted”, sus párpados se alzaron un poco y luego se relajó tras la simpleza de la nada, olvidando eso, claro, necesitaba olvidarlo por encima de todo y más, no podía permitirse semejante titubeo, pero… ¿titubeo de qué?, rayos, se estaba volviendo realmente un estúpido.

Aunque claro, siendo todo lo serio o estúpido del mundo no le servía de nada al momento de notar el cambio, por supuesto, ¿cómo no notar el paso de una voz suave, gentil, ligera y una pose nerviosa, a aquel decidido y notablemente más fuerte?

Hacerlo mío”, ¿ese era un pensamiento de esa damita de cabellera azabache que recordaba por ser dulce y dedicada?, no, era obvio, el cambio denotaba algo, lo repentino, lo improbable, ¿otra personalidad?, no… esas cosas eran raras, pasaban a veces solo en las películas, pero, el hecho de que caminara ante su vista y se sentara sobre su muslo izquierdo alertó su cuerpo, por supuesto, podía ser lo que fuera.

Él era un profesor, ella una alumna.

Tragó entero escuchando su revelación después de aquel “sensei” y sentir su cuerpo medianamente liviano recostarse sobre su pecho. Entonces… entonces si le había besado, ¿en qué carrizos estaba pensando?, endureció su postura al momento de sentir la yema de sus dedos acariciarle hasta el cuello, y dejar huella, claro, hasta ese beso que le hizo soltar una exhalación media solo por reflejo, por sorpresa, ¿hasta cuándo estaría sorprendido?

Inhaló y se abofeteó mentalmente para dejar de estar recostado en la silla, enderezarse y tomarle por ambas manos, haciendo que ella le mirase, encontrando lo mismo de antes, algo que la Asami que él conocía jamás había demostrado.

¿Qué es todo eso?—, le preguntó –de forma seria, manteniendo la mente equilibrada tal y como él solía ser, nada escandaloso por más que a situación lo ameritase-, haciendo eco de su bofetada y cargando con su peso para levantarle y dejarle de lado, dando algunos pasos hasta chocar con la gran mesa y tomar postura allí, — ¿Quién eres tú?—, preguntó con dureza –no era ella-, tenia que mantener la compostura, pero no dejó de mirarle, de alguna manera estaba allí, esa damita que solía observar de reojo para que no se diera cuenta, que destacaba sin querer, supuso, a quien no conocía, y eso era obvio, pero que le despertaba una cierta curiosidad que muy pocas veces se atrevería a admitir.

Acomodó su corbata debajo del chaleco y bajó este un poco, terminado por arreglar su ropa y, con el dedo índice izquierdo, situando los anteojos en el punto justo del puente. Cruzó ligeramente sus brazos y permaneció allí, entrecerrando los párpados que tapaban un poco sus verdes orbes. En este sitio no había nadie, nadie más que ella, y debió saberlo, parecería ser la única interesada realmente en su materia… no, ¿debía pensar que en él?, ¿en Jean David? Eso estaba mal, tragó, muy mal, desde los dos puntos… de nuevo veía nacer eso, desde un punto distinto, y no le gustaba.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Jue Nov 20, 2014 9:21 am

Ella le conocía, Kokoro conocía a Asami como la palma de su mano… porque de hecho tenían ambas la misma mano, porque lo cierto era que una era parte de la otra y que si bien una no sabía de la otra, jamás podrían ser separadas, pues un lazo tan delicado como inquebrantable les unía de forma segura. Ella siempre había estado allí viéndolo todo, ella siempre había estado allí para hacerse presente en los momentos en que Asami más lo necesitase… ella siempre estaría para protegerla, a su pequeña Elizabeth, su mayor tesoro.

Porque eran parte una de la otra, porque la una era la otra y porque Kokoro sabía de los más profundos deseos que el corazón de la joven japonesa guardaba en su centro; porque ella había estado allí para verle fascinada, porque ella había sentido ese corazón latir… y porque siendo una, el mismo cuerpo, la misma alma…  su propio corazón latía con fuerza por el mayor sobre el cual se encontraba sentada en ese momento. A ése cuyo pecho acariciaba de forma coqueta, a ese cuyo cuello beso delicadamente de forma totalmente intencional. ¿Qué pudiese pensar él de todo eso? no era algo que pudiese saber, no le conocía lo suficiente, pero si buscaba que Asami Ibuki resaltase antes sus ojos, si quería que fuese especia para Jean Paul David, lo mejor era hacer algo, y hacerlo rápido.

Sonrió de forma sutilmente provocativa y no temió mantener la mirada firme en aquellos ojos que le miraban con desconcierto, dejando escapar un suave suspiro cuando sintió aquellas grandes y fuertes manos tomarlas propias… la calidez de ese tacto, la seguridad que ese leve agarre le dejaba sentir. Lo sabía bien, el era perfecto, él era el indicado, podía saberlo cuando todo su cuerpo reaccionaba tan marcadamente a una simple mirada de aquellos ojos verdes, a su simple compañía … a saber que estar cerca suyo era como sentirse en el más bello cielo.

─ ¿No sabe usted apreciar una caricia? ─preguntó mientras sus pulgares acariciaban lo que llegasen a tocar de la piel de aquellas manos, hasta que le sintió removerse debajo suyo y ponerse finalmente de pie, obligándola a hacer lo mismo aunque no lo desease en realidad. Entonces le vio caminar hacia la mesa, detenerse allí y sentenciar con aquella pregunta que pareció hacerse eco en un ambiente demasiado silencioso─ Ara ara ara…─sonrió más ampliamente mientras daba una vuelta en sí misma para después sentarse en la misma silla en que él había estado, cruzando las piernas de forma grácil y femenina─ Me sigue impresionando su agudeza, Sensei…─comento casi en un suave susurro mientras tomaba uno de los mechones de su larga cabellera oscura para juguetear con el mientras mantenía la mirada fija en el hombre que tenía en frente. Él, acomodaba sus ropas como todo un caballero; virilidad amable y gentil que le embriagaba y ahora era que lo notaba por completo… la forma en que Asami amaba a aquel que tenía frente a sí.

─ Para que negar lo innegable ¿verdad? ─una pequeña risilla traviesa se hacía eco en las paredes de aquel cubículo─ Pero soy esa misma que usted conoce Sensei, esa misma que ve cada día en las primeras filas de su salón… yo se que usted me ha puesto atención…─y tras ello movía suavemente el mechón de largo flequillo para acomodarlo tras su oreja y descubrir así su heterocromo mirar─ Desearía que me pusiese más atención aún…─comentó tras una breve pausa, poniéndose de pie para caminar hacia él y encerrarle entre su pequeño cuerpo y el borde de la mesa─… observe usted la forma en que estos ojos le miran…─comentó llevando sus manos a sujetarse de aquellos brazos cruzados que le impedían volver a acercarse a su pecho─… el tono en que esta voz le habla… la forma en que este cuerpo logra tensarse con su cercanía…─y mediante sus palabras subía una de sus manos a acariciar suavemente una de las mejillas ajenas, recorriendo la piel con sus dedos hasta posar éstos sobre los labios ajenos.

─ No le permitiré que la ignore, Sensei… porque dentro de este pecho hay un corazón que late por usted…─confesó mientras acariciaba aquellos labios sin dejar de verle directamente a los ojos─… porque este cuerpo lo desea intensamente…─agregó abiertamente mientras su mano se deslizaba a acariciar los pequeños mechones de cabellera rubia─ Porque haré lo que sea necesario para que nos pertenezca…─tras aquellas últimas palabras rodeaba la cintura ajena con sus pequeños brazos para apoyar luego la cabeza sobre los ajenos; no quería alejarse, ciertamente, no quería dejarlo ir; no quería que volviese a verla igual. No quería nada más que a él. Lo sabía, Asami podría vivir feliz solo estando a su lado; y era eso, era exactamente eso por lo que pelearía hasta el final.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Lun Nov 24, 2014 2:17 pm


Miró al frente, su tono, su forma de ser justo ahora, su forma de actuar ante él, de mirarle, todo era tan distinto y tan cambiado que, por más que desease deshacerse de la sorpresa, simplemente no podía, no… ni siquiera por la figura y personalidad de lo que tenía al frente, sino por lo que eso estaba profesando. Exhaló fuertemente, presa de tener que mirarle, de no poder dejar de fijar sus ojos en ella, en el mensaje y en la diferencia, por supuesto, la gran diferencia entre Asami y… ella.

Tragó una, dos y más veces cuando se vio descubierto por algo que creía nadie más notaba, sí, debía admitirlo, no pudo resistirse al vistazo la primera vez, pero siempre se escudaba en un gran grupo, por supuesto, siempre podía existir esa razón de que debía fijar su vista en alguien aunque fuera por un corto periodo, pero nada incomodo, no, jamás haría algo tan bajo como eso, especialmente porque bien sabía lo que se sentía estar del otro lado, del de esa chica que ahora le hablaba gritando coquetería en cada palabra, cada gesto y en su completa expresión corporal.

Fue cuando vio esos ojos dispares, sí, nunca había tenido la oportunidad de ver ese ojo izquierdo y ahora se prestaba aquí, hermoso, como su primera impresión, pero, al verle levantarse, seguir sus movimientos, y tenerle frente a él, allí, pegada a su cuerpo y no más por esos brazos que aún mantenía cruzados frente a él, taciturno, pensativo, con un contemplar duro, claro, ¿cómo no?, pero calmo, una de sus divisas más resaltantes.

Pero su fraseo, todo eso seguía siendo tan torpe y revelador, le miró tan libertina y el roce de su yema en sus labios y el ligero calor que se disparó desde allí al resto de su cuerpo con un ligero sobresalto al tenerle, y tragó.

No…—, murmuró con dureza e inhaló fuertemente, desdobló sus brazos para deshacer el abrazo que la damita de cabellera negra había generado, —no puedo apreciar una caricia tuya, no puedo prestarte más atención ni mirarte con otros ojos—, dijo de forma firme, lo suficientemente alta separándole ya completamente, colocando ambas manos enmarcando su rostro, —soy tu profesor, y tú eres mi alumna—, su rostro bajó y se puso a la par con el de ella, allí estaba, contemplando claramente esa finura y figura.

Todo estaba allí, pero, por alguna razón, no se sentía mal, no estaba molesto, ¿debería ser esto bueno o malo?, ¿debería desconfiar de él si pensaba de esa forma?, ¿Por qué no estaba molesto? Le miró, seguía en eso y, por un segundo, solo en un segundo, recordó todo eso, todo lo que había pasado para llegar a este momento y no, no deseaba meterse en algo así nuevamente, para nada, no quería hacer a nadie pasar por lo que él pasó y, ¿por qué pensaba eso?, ¿cómo era que se le venía a la mente un pensamiento positivo?, extraño…

Tragó y parpadeó, deshaciendo todas sus conjeturas para dar un paso en falso al lado y encimarse hasta un lado de la mesa para organizar las pocas cosas que conservaba afuera, una libreta y un par de lapiceras, que rápidamente metió en ese bolso que cargaba para arriba y para abajo. Subió la vista a ella, de nuevo, cerniéndose aquella correa.

Yo… lo siento—, murmuró, —pero… no puedo corresponder a sus sentimientos, ni a los tuyos—, señaló serenamente, sin tomar nada como un juego, no.

Caminó hasta la puerta serenamente y tomó el pomo para girarlo, claro, se imaginaba una puerta abierta y salir de allí, pensar las cosas y dejarlas en el vacío la próxima vez. Pero no… volvió a girarla y permanecía cerrada. Exhaló fuertemente, claro y su frente se pegó al madero de la puerta.

Maldición…—.

No sabía si esto era por cosa suya, o cosa de las malditas coincidencias que le jugaban la mala en este mundo.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Jue Dic 04, 2014 12:56 am

Verle desde tan cerca, rodearle con sus pequeños brazos, observar ese calmo mirar, sentir la calidez de su aliento, impregnarse de su aroma, escuchar el agradable y calmo tono de su voz… cosas sencillas pero tan inalcanzables; cosas que siempre había deseado hacer. Y aquella tarde había sido valiente, aquella tarde había decidido acercarse un poco más a él, quebrantar ese límite que siempre les había separado; ese límite que mantenía el orden de las cosas… límite que quizás acabase desvaneciéndose con el tiempo, como una frágil tela sucumbe ante el filo de unas tijeras. Limite que el de ojos verdes se empeñaba en mantener con toda la serenidad del mundo ¿acaso era creíble después de la forma en que le había visto? Después de haber clavado sus hermosos orbes cetrinos en su pequeña persona, no, las cosas no volverían a ser iguales; ella misma se encargaría de eso. Cueste lo que cueste.

─ No es que no pueda, solo se niega a ello Sensei…─replicó ante las palabras ajenas cuando el mayor tomaba su rostro con ambas manos, y la calidez de aquellas palmas resultaba tan únicas; sabía que Asami podría pasarse horas solo así, sintiendo aquellas manos sobre su rostro─ ¿y qué hay de malo con eso? debería usted saber que la base de este sentimiento fue una profunda admiración por su persona, lo entiende ¿verdad? ─pregunto con una pequeña sonrisa, cruzándose de brazos para después rozar suavemente con un dedo la comisura de sus propios labios al tiempo que dibujaba una pequeña sonrisa, y le veía tomar sus cosas para guardarlas rápidamente dentro de su bolso. Estaba asustado, en alguna forma podía saberlo; pero ella, Asami, solo deseaba amarlo… amarlo y nada más, por esto mismo Kokoro no le dejaría huir, no tan fácilmente.

─ Se niega a ello ¿eh? Cuando sería tan fácil simplemente dejarse conquistar…─comentó tomando un mechón de su larga cabellera para enrularlo ligeramente mientras aun mantenía los brazos cruzados bajo su pecho, dando un par de pasos tras él cuando le vio caminar hasta la puerta─ Se que quién tiene en frente no le es indiferente David-Sensei~ ─sentenció con convicción, porque si bien Asami quizás no era capaz de verlo desde su baja autoestima, Kokoro por otro lado podía saber que había allí, muy en el fondo, una pequeña chispa, pequeña pero viva, que ella podría avivar si se lo proponía. Y estaba más que dispuesta.

─ Parece que la suerte no está de su lado en este día…─delineo sus palabras con una suave risilla a la que agregaba un pequeño toque malicioso, justo en el momento en que le vio pegar a frente contra el vidrio de aquella puerta─ Me he encargado de deshacerme de esa llave… ni siquiera Asami sabe donde se encuentra…─comento acercándose a él para rodearle por la espalda, bordear su cintura y tomarse las manos delante de esta mientras apoyaba la mejilla en la ancha espalda ajena─ Si insiste en resistirse, puedo dejarlos a ambos encerrados aquí por mucho tiempo…─amenazó para después hundir la nariz en la espalda ajena, aspirando así el agradable aroma que portaban sus ropas─ No estaba bromeando cuando dije que no permitiré que la ignore. ─finalizó, separándose un poco de él para tomar el borde del chaleco y la camisa entre sus manos y levantarlo apenas un poco, descubriendo la piel de su cintura.

─ Quizás en verdad desea averiguar… de lo que soy capaz…─susurró mientras alzaba un poco más aquellas prendas y tras presionar un poco con su propio cuerpo el del mayor, acercó el rostro a aquella blanca piel y separando sus labios saco la punta de su lengua para dejar inicialmente una pequeña lamida justo sobre la intersección de la columna y la cintura─… quizás muchas hayan llegado a usted con las mismas palabras… pero Asami no es como ninguna de ellas; no me ofenda al compararla con alguien más…─era la verdad, sus palabras estaban cargadas de verdad, porque Kokoro le estaba abriendo a aquel hombre el corazón de su pequeño tesoro, y por nada del mundo permitiría que sea ignorado, por nada del mundo permitiría que le llevase a derramar ni una sola lágrima─ Asami lo lleva aquí, dentro de este pecho… Sensei…─susurró de forma curiosamente sensual para después llevar una de sus manos a colarse bajo la ropa ajena y poder acariciar ese vientre desconocido a su vista; el tacto de esa piel, su sabor, era tan agradable, hacía vibrar su corazón, hacía vibrar su cuerpo. Resultaba difícil contenerse, largas y suaves lamidas dejo sobre la columna ajena, subiendo las ropas para llegar un poco más arriba, hasta donde pudiese llegar mientras su otra mano subía un poco más por aquel varonil abdomen─… solo… tiene que aceptarlo…─susurró entreabriendo su heterocromo mirar mientras sentía sus mejillas siempre tan pálidas arder de forma intensa, mientras sentía su corazón latir con fuerza dentro de su pequeño pecho; mientras se daba cuenta de que muy en lo profundo, además de amor había deseo. Si, una pequeña llama que quizás ella misma también se encargase de avivar.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Jue Dic 04, 2014 3:49 pm


El timbre del cal caminar en el mundo, ¡no!, las cosas simplemente no podían ser tan esquivas y torpes, no podía terminar aquí. Exhaló la primera vez. Su frente seguía pegada a la puerta sin ninguna posibilidad de mirar al frente, chascó con la lengua, estaba un poco decepcionado de sí mismo, por supuesto, ¿cómo no estarlo?, era fácil darse cuenta por donde iban los tiros de este momento, simplemente la llave había sido puesta por quien-sabe-donde. Exhaló la segunda vez.

No le era indiferente, ¿no le era?, se sentía peor al saber que esa dama tenía razón, ¿cómo podía negar un pensamiento tan básico?, tenía mala costumbre de mirar por acá y por allá, de dar sus ojos a la nada y al mismo tiempo a ella, por supuesto, a la dama que, presumía, se escondía detrás de ese rostro que siempre solía contemplar.

Exhaló la tercera vez.

Pero detectaba la malicia, por supuesto, la detectó al instante de verse atrapado en algo anunciado, de saber que esto había sido un plan del cual ni siquiera sería capaz de culpar a Asami, no, era esta, ella, ¿quién era?, quien le había encerrado en este lugar a sabiendas de encontrarle de esta forma. Sus mandíbulas se tensaron notablemente.

Y su acto, ¿por qué no hacía nada aún cuando le sintió rodearle y, básicamente, alzar su ropa?, tal vez porque estaba muy ocupado pensando en tantas otras, sí, no se dio cuenta del acto hasta que sintió un escalofrío recorrerle la espalda ferozmente, su cuerpo se tensó y su mente se lo dijo, ¿le había lamido?, claro, esa era la primera instancia cuando sintió de nuevo la acción y el tacto sobre su torso, cosa que le hizo soltar un pequeño gemido y tragó.

Espera… ¿espera?

Detente—, dijo al momento en el que dejó caer su bolso, ella le tocaba a voluntad al momento de darse la vuelta y tomarle de nuevo entre sus brazos, tomando sus hombros con algo más de fuerza, y volvió a tragar, —no te estoy diciendo que la comparo o no con nadie, no te estoy hablando para nada de eso—, siguió hablando claramente, mostrando una extraña decisión en su mirar y un tono de voz calmo y seguro, —te digo que no puedo corresponderles—, inhaló profundamente, chascando con la lengua y desviando el mirar de ella a un punto en aquel cubículo.

Le soltó y volvió a chascar con la lengua, su mente se inundaba de muchas ideas vagas y estúpidas, por supuesto, ¿desde cuándo solía pensar en tantas tonterías a la vez? Y se alborotó el cabello desde la frente hasta la nuca y dio algunos pasos al lado, un poco ido, escuchando sus propios pasos en la madera hasta colocar una de sus manos en la mesa, sin importar si su bolso se había quedado algo lejos, intentando aclarar lo que no se podía.

Claro.

Puedo entender… como se siente, créeme—, murmuró luego de algunas decenas de segundos de silencio, después de todo, tenía que encontrar la manera de salir de aquí, —pero, por lo mismo, sé que ella solo se hará más y más daño si sigue pensando en mí de esa forma—, completó.

Claro, ¿cómo no sentirse identificado con ese aspecto?, él había sufrido algo parecido, un enamoramiento, no… para Jean aquel fue su primer gran amor, ese que vio cristalizado y perfecto por tres años de desenfreno, de cambiar en ciertos aspectos, de madurar tanto física como psicológicamente y que, luego, como si de chocar contra una muralla se tratase, se desmoronó en cuestión de segundos.

Se dio media vuelta para observarle, estaba pensando en las formas de confrontar esto y poder salir de este lugar, por supuesto, esa chica del frente, de quién aún no sabia nombre real, tenía la única llave que podía sacarle de ese cubículo y eso, justo ahora, era un gran problema.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Vie Dic 19, 2014 8:13 pm

¿Atrevida? Si lo era, Kokoro era eso y más; Kokoro era todo lo que Asami no sabía ser, todo lo que quizás alguna vez haya podido necesitar, ella tenía la fuerza requerida para enfrentar situaciones que Asami por sí misma no sería capaz de enfrentar; para eso había nacido después de todo, para cuidarla, para protegerla, para rescatarla cada vez que lo necesitase. Vivía por y para ella pues como solía decirle, era su mayor tesoro.

Y allí estaba, si la felicidad de su tesoro era aquel hombre, estaba dispuesta a conseguirlo a como diera lugar; Jean Paul David sería de ella, solo de ella, no habría lugar a objeciones ni negativas. Conseguiría a ese hombre costase lo que pudiese costar; a sus ojos, a su boca, a su piel, todo absolutamente todo sería de ella. Si, tenía la terquedad suficiente como para no rendirse ante la ferviente negativa presentada por el mayor.

─ Ara… pero no quería detenerme, su piel sabe delicioso…─se quejo formando un pequeño puchero en sus labios cuando sintió como el mayor le apartaba de si con ambas manos en sus hombros; anteriormente parecía haber estado tan distraído que había podido acariciar y probar esa deliciosa piel a gusto, sentir su aroma, el calor que emanaba; sentirlo y saber que podría permanecer pegada a esa piel por largo tiempo y aún más─ ¿Acaso tiene usted a alguien más? ─preguntó entonces, alzando una ceja; si él tuviese a alguien en su vida sería problemático, pero Kokoro no se rendiría, no ante algo como eso.

Y le vio alejarse dando unos pasos aquí y allá, sin rumbo fijo en realidad, sacudiendo y despeinando su rubia cabellera mientras se mostraba claramente molesto y superado con la situación… ahh era tan hermoso, tan perfecto hasta en su molestia; y resultaba curioso como el solo hecho de verle con una actitud que hasta ahora no le conocía, con solo percibir otro tipo de reacciones en él, le enternecía de forma agradable, tal y como si sintiese un ligera calorcillo en el centro del pecho. No quisiera que Asami se perdiese eso, pero estaba segura que ella vería mucho más de él, si mucho más; todo de él. A su tiempo.

─ Puedo deducir que mi querido Sensei… ¿ha pasado por algo similar cuando aún era estudiante? ─pregunto tranquilamente tras oír las palabras del mayor que contenían una nueva negativa, aunque ella no estaba dispuesta a resignarse solo por eso; había comenzado a juguetear con uno de sus mechones mientras solo permanecía de pie en su sitio─ Nos hace más daño su rechazo…─comentó, suspirando largamente para después acercarse a esa gran mesa central en la cual él se encontraba apoyado, subiéndose a ella para sentarse a su lado y mirarle fijamente a los ojos─ Lo amamos Sensei, pero no permitiré que le haga daño…─comentó con una repentina seriedad mientras afirmaba sus manos en el borde de aquella mesa, en ese punto y sentada sobre ésta, lograba obtener la altura necesaria para estar casi frente a frente con su rostro.

─ Mi pequeña ha tenido que pasar por muchas cosas… saberla ahora aferrada a un sentimiento que en realidad no tenía intenciones de confesar le ha hecho sentirse más viva que lo que pudo sentirse jamás; aunque ni siquiera hable de ello…─y subió una mano a acariciar el rostro ajeno suavemente, paseando los dedos por la mejilla de éste─ Es una lástima…─agregó y entonces volvió a sonreír de forma maliciosa─… no podrán saber a dónde está esa pequeña llavecilla, pero pueden entretenerse buscándola juntos. ─finalizó y tras esto, de improviso tomó el rostro ajeno para acercarse a él y plantarle un cálido beso sobre los labios, que remarco un poco más haciendo una leve presión sobre ellos, encajándolos entre los propios de forma perfecta; tal y como si hubiesen sido creados para estar unidos. Y entonces solo permaneció allí, inmóvil hasta que después de unos segundos su rostro enrojeció por completo; sintiéndose tan aturdida que no supo cómo reaccionar.

─ ¿P-Pro… fesor? ─pregunto casi en un susurro sintiendo como su corazón latía intensamente dentro de su pecho, sin poder entender que estaba sucediendo, pero con esa cálida sensación aún muy presente sobre sus labios. Entonces su cuerpo se erizo en un salto y como un animalito asustado se alejó de él hasta esconderse tras la punta de aquella mesa; observándole con tanto desconcierto, con tanto ¿temor? Ella lo había besado ella, pero él estaba durmiendo, ¿él le había correspondido? Y allí estaba sin entender que había sucedido, sin entender porqué. Queriendo solo desaparecer del mundo en ese mismo instante.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Mar Dic 23, 2014 2:34 pm


Poco a poco todo parecía llegar a un punto en el que los recuerdos simplemente le embargaban, solo llegaban, por supuesto, ¿cómo no recordar aquello?, ¿cómo no sentirse reflejado en esta situación justo ahora?, no… ¿Así se había visto él antes? Enamorado… eso era lo que aquella chica que no era la Asami que conocía le manifestaba. Un sórdido recuerdo, algo que prefería dejar en el pasado y que, sin embargo, no podía dejar atrás.

No es tan sencillo—, murmuró con calma mirando ligeramente al vacío, —te aseguro que será peor si lo que tú me pides sucede—, siguió, subiendo la vista para mirarle, sereno, sincero, calmo… de alguna forma, y con el tiempo, había aprendido a controlar un poco esas emociones que le embargaban cuando pensaba en esa parte de su vida, en ese vacío de sus cinco años universitarios.

Ahora, cuando pensaba en ello, se sentía como nada más que un completo idiota.

Y la tuvo allí, de frente a él, de frente con su mirada… y no tuvo la capacidad de desviarla, para nada, tan solo se le quedó mirando con suma parsimonia aquellos ojos que, algunas veces, había llegado a pensar eran hermosos, aún y cuando antes tan solo le había permitido ver uno de ellos.

Y sintió su mano acariciarle el rostro, cosa que causó se le cortara ligeramente la respiración y su cuerpo se tensara, al punto en el que pudo ser clara la manera en la que tragaba, respirando quedamente y frunciendo el ceño ante sus palabras se vio preso de aquellos labios, eran los mismos, claro, eran esos que había sentido en sus sueños… tal vez por eso su cuerpo se aligeró un poco y no pudo negar aquello, aquello que sentía tan justo, tan perfecto, ¿por qué rayos estaba sintiendo todo eso? Al subir la mano a su rostro y enmarcarlo supo que no, estaba metiendo la pata… mucho más al momento de separarse de ella y quedarse allí, respirando su aire, escuchando sus palabras, su pregunta, su acento, su tono ligeramente más distinto.

¿Asami?

Chascó con la lengua al verle alejarse y le miró un poco desconcertado con sus propias acciones; al parecer ella era Asami, pero, ¿cómo era que estaba tratando tan claramente y con tanta facilidad la idea de esa personalidad de la que no conocía nombre aún? Llevó aquella mano a su rostro para cubrir su rostro y serenarse, había perdido el control por un momento, se había dejado llevar por unos segundos y había correspondido a un beso que no debía, a unos sentimientos que, siendo pasado, regresaban como idiotas.

Mordió ligeramente su palma aún allí e inhaló con mucha fuerza, audible, exhalando con un ligero gruñido; de repente se sintió un poco desesperado y alborotó sus cabellos. Ahora seguía solo con esta chica, su alumna, por supuesto, debía mantener eso por delante.

Era su alumna y no debía pasar a más.

Disculpa… creo que me quedé dormido y no me fijé en nada—, dijo medianamente audible, para ella solamente, —la verdad… creo que hoy no vendrá nadie más y la puerta está cerrada—, continuó con sus palabras aún con la mirada medianamente baja, pasando todo aquello que había hecho, —por casualidad… ¿sabes dónde pudieron haber quedado las llaves, Asami?—, esta vez si alzó el mirar, en él se veía un rostro ligeramente distraído, pensativo, pero logró hacer la pregunta de la formas más directa que pudo en el instante.

Necesitaba calmarse, debía hacerlo.


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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Jue Ene 08, 2015 11:37 am

Excusas, esquivos, unos tras otro… suponía que habría más de esos por delante, pero Kokoro no tenía el carácter tan débil, no, para nada, ella sabía bien cuando podía insistir incluso sobre la voluntad ajena, insistir hasta que ya no tuviese fuerzas. Pero no perecería antes de conseguirle, antes de hacerlo realmente suyo, de Asami.

─ Entonces correremos el riesgo, ¿verdad?... de eso se trata la vida después de todo… ¿verdad? ─hablaba con tanta seguridad, con tanto convencimiento, muchas veces no se podía ganar sin arriesgar, y eso lo tenía ella muy claro, por eso estaba allí, luchando por ese hombre; por el único ser humano que parecía capaz de encender una llama de vida en aquellos apagados ojos bicolores. Ella, que no temería en desgarrarse y en destrozarse a sí misma si fuese necesario, solo por tenerle, solo por alcanzarle, solo por verle feliz… a su pequeño tesoro. Sería su escudo, la barrera que siempre la protegiese del dolor que pudiese causarle el mundo.

Sin embargo en aquellos labios hallaba paz, en el sabor de aquel beso, en la tibieza de aquel roce; si, ella también era humana después de todo, y si… ellas compartían un mismo corazón, si, un mismo sentimiento. Él, que parecía estar al final de aquel camino; ardua carretera que debería recorrer y que transitaría sin temor alguno. Lo haría hasta llegar a él, y le ayudaría a ella a hacerlo, porque sabía muy bien que Asami deseaba aquello con todas sus fuerzas, aunque no tuviese el valor de siquiera mirar sus ojos por mucho tiempo. Amor, ellas sabían de eso; Asami le había enseñado a amar.

Esa muchachita tímida e insegura, tan temerosa como un pequeño animalillo indefenso, ante la cercanía del hombre que le robaba el sueño se vio aturdida y casi en un sueño, al ser capaz de percibir apenas efímeramente el calor de sus labios, la suavidad de su roce… el gentil cosquilleo de su aliento; la delicada caricia en su mejilla. ¿Acaso había sido real? ¿Acaso eso en verdad había sido real? Y le vio allí, plantado en el mismo sitio, llevando una mano a cubrirse el rostro mientras suspiraba pesadamente… le oyó gruñir de forma curiosa, y sintió su corazón pegar un pequeño salto dentro de su pecho. Escondida tras el borde de aquella mesa, cuando solo sus ojos bicolores eran visibles sobre la superficie de ésta, acompañados de sus dos pequeñas y pálidas manos, se mantenía en cuclillas muy cerca del piso, al resguardo de… ¿Qué? ¿De él? se revolvía los cabellos como nunca antes le había visto hacer ¿estaba molesto? ¿Con ella? Quizás hubiese hecho algo malo… ¿el estaba consciente de eso? de aquel beso que no había podido resistirse en robar…

─ Nadie vendrá… les oí… decir…─esclareció en un tono leve, ligeramente temeroso; bajando apenas las cejas en un intento de dejarse ver nuevamente ante él─… la puerta…─susurró apenas, desviando la mirada hacia el objeto nombrado; sintiéndose quizás más segura al no oír reclamo alguno de su parte─ Yo… no lo sé…─respondió entonces, poniéndose lentamente de pie al fin─… cuando llegué estaba abierta…─agregó y lo miró, se veía tan extraño, como ligeramente ido, una mezcla de tranquilidad y desespero; tan extraño tan único como solo él solía ser. Y apretó las manos contra su pecho, ese que se entibiaba de solo verle, ese que palpitaba fuertemente con cada mirada. Se apresuró en acercarse a aquel libro que recordaba haber dejado sobre la mesa, sin ponerse a razonar acerca de las discordancias de su tiempo y espacio; lo sabía, no era frecuente, pero de vez en cuando solía suceder. Y estrujó el ejemplar nuevamente contra su pecho.

─ Usted tiene que saber c-como salir de aquí…─lo miraba con esos ojos, esos que tenían en frente a quién creía capaz de todo y mucho más, alguien tan perfecto, tan intocable, tan dolorosamente lejano. Y fue entonces que un par de pequeños folletos de deslizaron desde adentro del libro, folletos que parecían ser en realidad dos entradas a una exhibición de astronomía que se haría dentro de poco en el museo de la ciudad… ahh esos folletos ¿Por qué había creído ella que podría dárselos sin más? El nunca  aceptaría algo como eso ¿verdad? él seguramente tuviese muchas cosas que hacer antes que perder tiempo en cosas como esas… con una alumna. Apretó los ojos con fuerza sintiéndose tan ridícula en ese mismo instante, ¿cuándo es que había pensado cosa semejante?

Volvió a mirarlo, a él y a los folletos que caprichosamente habían volado hasta sus pies, temerosa de acercarse por ellos, temerosa de siquiera decir algo. ¿Por qué? ¿por qué tenía que ser tan difícil solo estar cerca de él? si con eso ella se conformaba, solo con tenerle cerca, solo con escuchar sus lecciones, con aprender todo lo que él pudiese enseñarle. Le admiraba, pero hacía un tiempo que aquella admiración se había convertido en algo más.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Jue Ene 08, 2015 7:04 pm


Nada era tan simple como lo creía, por supuesto, el mundo no dejaría de presionarle solo porque él lo desease, la vida simplemente no lo iba a dejar en paz, no permitiría que él olvidara el cómo se sentía hacer lo que hizo en su pasado, hace apenas un lustro, claro.

En aquellos días era como todo adolescente normal, estudiaba su pasión, aguantaba las bromas de sus hermanos mayores, intentaba servir para la familia y sus hermanos y hermanas menores y… se había enamorado, ciertamente, de quien no debía, pero había resultado como amor al fin, uno que creyó le habían correspondido. Tres años de palabras bonitas, de buen sexo, de encuentros a escondidas y de una ilusión que se derrumbó ante sus ojos. “Los hombres no lloran” pudo escuchar alguna vez a un machista profesar eso, pero… recordaba esos días con el dolor de solo ser comprendido por su almohada, incluso cuando pensó que había perdido a su familia.

Exhaló, la verdad no entendía demasiado por ese juego de emociones le llegaba repentinamente ahora, en este preciso instante en el cual acababa de perder el ligero control que se imponía, esas férreas llaves que le decían que esto no estaba bien. Tal y como las llaves que, ahora mismo, estaban más que pérdidas.

“De eso se trata la vida”, recordó las palabras de aquel alter ego de quien no sabía nombre, pero que había tomado desde una perspectiva distinta a lo que estaba acostumbrado de la mejor de sus estudiantes. Enmarcó una ceja ante sus palabras, por supuesto, cuando llegó estaba abierta, ¿pero ahora? Ahora estaba más que seguro que aquella “otra persona” había tirado las llevas hacia quién-sabe-dónde. Chascó con la lengua.

Es más fácil decirlo que hacerlo—, susurró con muy pocas ganas, claro, las cosas eran así y, cuando se dio cuenta, un par de folletos cayeron a sus pies. De alguna manera podía reconocerlos, claro y, sin embargo, miró al frente, a aquella damita pelinegra que parecía estar escondiéndose de él, ¿alguna razón específica?, tal vez el beso que le había servido para despertarse, que ironía.

Se agachó para tomarlos y, aún allí, los ojeó, eran para una exhibición que se llevaría a cabo en el museo de la ciudad, estaba enterado de ella, pero no se había sacado el tiempo para pensar si debía ir o no, para nada, tenía diversas cosas por hacer. De alguna forma la curiosidad le picó un poco, aquello parecía servir más como una entrada que un folleto en sí, mas, seguido de eso, llevó la vista verdosa enmarcada en aquellas gafas a ella.

¿Iras a esta exposición con alguien?, que bueno—, sonrió, claro, de alguna manera, obviando el hecho de que Asami tenía a una mujer medianamente loca dentro de ella, era su mejor alumna, debía sentirse orgulloso de que ella dedicase su tiempo libre a aprender un poco más sobre los grandes misterios del universo y su forma. Ese era el orgullo del profesor, o su propio mentor y padrino alguna vez le dijo que se llamaba de esa forma cuando uno de tus alumnos hacía las cosas bien y tú lo presenciabas.

Tras ese pensamiento se encogió levemente de hombros y los puso a los dos en su mano, dando algunos pasos al frente y colocándolos sobre la mesa.

La verdad es que no soy perro… no voy a morderte ni nada por el estilo—, comentó tras la manera en la que ella parecía escudarse de él con la mesa, —soy tu profesor—, se alzó ligeramente en postura y caminó alrededor del cubículo para comenzar a manosear todo en busca de la llave, en algún lugar debía estar, sí. Y él la iba a encontrar.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Sáb Feb 07, 2015 10:47 pm

Quizás lo hubiese idealizado en demasía, quizás ella lo viese como una especie de Dios que naturalmente aquel hombre no era… pero quizás de eso se tratase el amor después de todo, lo habría leído alguna vez; y resultaba imposible no verlo perfecto… perfecto e inalcanzable. Algo que desde muy adentro Kokoro tenía todas las intenciones de cambiar… sin que Asami supiese de ello.

En esa fracción de segundo en que vio aquellos folletos deslizarse desde adentro de aquel pesado libro e ir a parar justamente a los pies del mayor, su corazón pareció detenerse bruscamente; en ese pequeño instante en que tontamente se sintió descubierta cuando en realidad el rubio no tuviese nada que sospechar… sus palabras lo confirmaban mientras parecía verlos con leve curiosidad.

─ A-Ah… no es que… y-yo…─si de por si la pelinegra resultaba tímida y introvertida, el hecho de sentir que había sido puesta en evidencia la entorpecía un poco más, pero no es que hubiese sido así realmente, no, más aún, más que aquel hecho, ver su sonrisa… esa pequeña, quizás efímera, pero suave sonrisa. Esos labios que había besado. Y de solo pensarlo no pudo evitar enrojecer casi por completo de forma tonta─… no exactamente…─respondió casi en un susurro mientras se aferraba con exagerada fuerza a las tapas de aquel libro. Y permaneció en su sitio, sin tener el suficiente valor como para articular mayor movimiento, viéndole acercarse hasta dejar ambos folletos sobre la mesa y después descentrar la atención de su persona para comenzar a buscar… presuntamente aquellas llaves.

─ ¿Qué? ─en un principio no fue capaz de entender el porqué de afirmación, ella no había pensado tal cosa jamás; pero segundos después pudo descifrar que quizás se debiese al extraño temor que pareció demostrarle de forma tan intempestiva segundos atrás─ D-Disculpe…─apenas pudo pronunciar, apretando sus ojos unos segundos más hasta acercarse aún algo temerosa hacia aquellos folletos, dejando el libro en la mesa para tomarlos entre sus manos y observarlos largamente; algo muy dentro parecía gritarle que lo hiciese, que le pidiese que fuese con ella, tal y como había tenido pensado hacer.

─ P-Profesor… resulta que… n-no tengo con quién ir…─comento mientras daba unos pocos pasos acercándose a él por la espalda, tomando los folletos con ambas manos para extenderlos hacia el mayor como si se los estuviese ofreciendo, mientras bajaba la cabeza con las mejillas aun tan sonrojadas─… m-me preguntaba… si sería posible que usted…─y levanto apenas la vista entonces─… me acompañase. En verdad… me gustaría ir…─de alguna forma tenía la dolorosa certeza de que él se negaría a eso, pero a fin de cuentas, nada perdía con intentar.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Jue Feb 19, 2015 11:59 am


Por un instante aquello le pareció completamente esquivo, por supuesto, ¿cómo no serlo? La simple escena reviviéndose en su mente mientras aún movía las manos separando las cosas que había en ese bendito bien equipado cubículo de biblioteca, ciertamente no estaba frustrado, pero si molesto, molesto consigo mismo por dejarse tambalear con algo tan sencillo. No había caído, pero… había desvariado, consciente o no, lo había hecho. Y no podía volver a permitírselo, ya no más.

Por un momento se colmó con el silencio, le gustaba el silencio, pero, por alguna razón, por algún motivo, todo le resultaba completamente incómodo, justo ahora debía ser así, irónico, ¿no?

Rebuscó entre una pila de bloques de madera que estaban en el suelo, pero no encontró nada por ahí, entonces relajó su postura irguiéndose  y, por un instante, bufó muy fuerte, fue en ese momento que le escuchó hablar. Llevó una mano a sus cabellos, por detrás, y los sacudió.

No te preocupes… creo que puedo entenderte—, dijo apenas audible, la verdad era que, si estuviera del otro lado, quizá también se habría sentido un poco cohibido. Mas solo era cuestión de gustos y colores, o de confianza entre alumno y profesor. Lo que viniera primero.

Le sintió entonces acercarse y, luego de unos segundos, se dio la vuelta, encontrando un gesto o acción que realmente le sorprendió, y lo dejó ver en su expresión, sintiendo la tensión extenderse por todo su cuerpo. ¿Qué se suponía que debía hacer?, mejor dicho, ¿cómo podía traducir todo esto? Exhaló con fuerza, desviando la mirada de ella y sumiéndose de nuevo en ese incómodo silencio que le estaba perturbaba.

Metió las manos en sus bolsillos y resopló apretando levemente los puños allí, pensando, ¿acaso necesitaba pensar eso?, ¿realmente necesitaba hacerlo? Sinceramente el solo cuestionarse aquello le ponía un poco furioso, solo un poco, pero, la razón, el fondo más que la forma…todo eso le sacaba de quicio.

Entonces… ¿qué debería responder? De alguna forma aquello no podía ser bien visto, y lo entendía, pero, tenía el terrible presentimiento de que, si se negaba, aquella damita podía romperse delante de él y, en el fondo, donde estaban las cosas que se negaba a aceptar, estaba el pensamiento de que realmente valdría la pena hacerlo, ir con ella, compartir y pasar el rato. Después de todo, era solo eso, ¿no?

Pues…—se pausó rápidamente, ¿qué era lo que estaba a punto de decir?, ¿era en serio aquello?, espabiló, mirándole ya algo más de frente—supongo que está bien—, alzó sus hombros y estiró el brazo para tomar uno de los folletos de las manos de ella y lo contempló por un instante, ¿eso estaba bien? A este punto sabía que no, mas, de alguna forma, podía dejar eso de lado.

Ladeó ligeramente la cabeza e inhaló y exhaló de manera audible.

Te esperaré media hora antes en el café que está a una cuadra de allí—, dijo con calma, sinceramente…lo hecho, hecho estaba. Y lo dicho, ya no se podía borrar.

Sonrió ligeramente, quizá para quitarse un poco la presión de encima, e hizo un movimiento para relajar todo el cuerpo y, de alguna forma, pasar el interruptor.

Aunque… aún hay que salir de aquí—, murmuró.

Sí…

Había sido vencido.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Asami Ibuki el Mar Feb 24, 2015 10:43 pm

Se mantuvo allí, con los brazos extendidos, sujetando con firmeza aquellos folletos; la pequeña fuerza de la que ese ahora tembloroso cuerpo era capaz, arrugando sin querer las cortas puntitas de aquel par de coloridos cuerpos hechos en fino cartón mientras alzaba aquella mirada bicolor para fijarla en la figura de aquel que se robaba cada uno de sus suspiros. El pareció verlas con incipiente sorpresa durante apenas pocos segundos, para después desviar la mirada y sumirse en lo que parecía ser la búsqueda de la mejor respuesta para darle. ¿Qué respondería? ¿Qué respuesta daría un docente a su alumna que le está invitando a pasar la tarde con ella? De alguna forma sabía perfectamente la naturaleza de aquella respuesta que pareció demorarse enteramente en esos segundos en que deseo tan intensamente esfumarse frente a sus ojos.

No pudo evitar que su cuerpo completo se estremeciese al instante en que le oyó resoplar, y como quien se lleva un repentino susto pegó un pequeño saltito en su mismo sitio para después apretar los ojos sin cambiar de posición aún. ¿Podría el rubio entender ese sentimiento? No lo veía como una persona nerviosa, no, todo lo contrario, si una de las cosas que admiraba de él… una de tantas, era esa parsimonia con la que hacía todo; siempre a su ritmo, siempre obteniendo los mejores resultados.

Cuando al fin le escuchó pronunciar una palabra después de un largo tortuoso silencios, abrió un de sus ojos para fijar la vista en él con el temor que demuestra alguien que se espera un golpe. Sin embargo, al oír aquellas palabras sus ojos se abrieron como platos acompañando una ligeramente graciosa exagerada expresión de sorpresa que se dibujaba en su rostro en ese preciso instante… y le vio tomar uno de los folletos, y le llevó unos pocos segundos más reaccionar para cambiar su postura y pasar a abrazar con fuerza el que aún quedaba entre sus manos.

─ ¿E-En… serio? ─una incredulidad plenamente justificada, pues ella lo sabía; Jean Paul David no era de esos docentes, como si los había, que solían socializar en demasía con sus propios alumnos y hasta alumnos de otras clases. Una suave pero tierna sonrisa se dibujaba en sus labios entonces, mientras que aquel pequeño corazoncito latía con fuerza dándole una escusa más a aquellas pálidas mejillas para encenderse de forma intensa─ ¡A-Ahí estaré!... ahí estaré… p-profesor. ─y en ese instante, en ese pequeño instante, Asami se vio envuelta en una felicidad tan espontánea como inmensa que no recordaba haber sentido antes; aquella pequeña sonrisa en los labios del mayor quedaría grabada por siempre en su memoria.

Y muy dentro suyo sentía haber dado un gran paso. Fue entonces que tras las últimas palabras del mayor, todo movimiento en su cuerpo pareció detenerse unos segundos, sus labios se separaron entre sí levemente y después llevó una mano hacia su pecho, en silencio, colando dos de sus finos dedos por debajo del cuello de su vestido y obteniendo de en medio de su sostén una pequeña llavecilla dorada. Pasaron pocos segundos hasta que logró recobrar a conciencia de sí misma, pero no supo entender cómo es que aquella llave había llegado a su mano; por supuesto, eso sería algo que solo Kokoro sabría.

Sin decir nada caminó hacia la puerta y probó el pequeño objeto de metal en la cerradura, girándolo lentamente para descubrir con sorpresa que la puerta se abría frente a ella, moviéndola apenas un poco más con sus manos para después girarse hacia él y observarle fijamente largos segundos; parecía algo ida y confusa, pero la felicidad que sentía era demasiada, así que solo quiso olvidar aquello. Pasar una tarde con él, solo con él, en algo que a ambos gustaba tanto, era perfecto… sencillamente perfecto.

─ Muchas gracias… espero podamos ver cosas muy interesantes y particulares. ─sonrió levemente una vez más para después caminar con rapidez hacia el gran libro y meter su folleto nuevamente dentro de él─ Hasta entonces, que tenga buena tarde. ─y tras aquellas palabras se inclinó levemente ante él como tenía de costumbre hacer debido a sus orígenes, para después pasar hacia su lado y caminar veloz mente hacia la puerta, dedicándole una última mirada y luego solo salir de allí abrazando con fuerza aquel enorme libro. Quizás algo muy dentro de si le dijese que debía salir cuanto antes de allí; pero aquello había sido un paso… un gran paso, uno con el cual Asami se sentía feliz, y uno con el cual Kokoro consideraba haber subido un escalón más hacia la cima. Esa cima donde él le esperaba tendiéndole la mano gentilmente.

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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

Mensaje por Jean Paul David el Miér Mar 04, 2015 2:05 pm


Y le veía cambiar, siendo muy extraño, notando esa enrome alegría que resultaba extraña en tanto estaba acostumbrado ver en ella, sí, su exclamación, su forma de hablar, su sobresalto sorpresivo, todo aquello calzaba inconfundiblemente y no hacía falta ser un genio para saberlo. Era simple, aquella presencia, lo que sea que fuera, que se manifestaba desde dentro de Asami había tenido razón. Ella estaba enamorada… el problema más claro es que, él no podía permitirse eso.

Y, sin embargo, dibujó en respuesta una leve sonrisa en su rostro matizada por el hecho de que aún estaban encerrados aquí y de que, al menos en su mente, la única que tendría la respuesta sería aquella dama de quien no sabía nombres, aquel ser que vivía dentro de la que era la mejor de sus alumnas en todo sentido. Y resopló levemente, justo antes de tensarse al sentir aquello mismo en el ambiente.

Algo no cuajaba.

Fue cuando sus ojos se abrieron medianamente sorprendidos, por supuesto, no había forma de que él pudiera ser indiferente a todo esto, a la manera en la cual se sucedían las cosas justo frente a sus ojos. Ella…sí, ella había logrado lo que quería, entonces, luego de eso, ya no había motivos para estar aquí, ¿no es así? Esa era la forma más racional de pensar, al menos era la que él hubiera escogido. Y no estaba equivocado.

Al verle “regresar” como denominó a la extrañeza dibujada en el rostro medio pálido dela muchacha, tan solo tragó, siguiéndole con el mirar hasta que se encontró con la puerta, notando como, sin saber demasiado de dónde, habría la puerta sin demasiado esfuerzo. Sí, al contemplarle mientras se despedía sin esconder la leve expresión de asombro lo supo… había sido completamente vencido por algo que no era aquella muchacha, ni siquiera la presencia que le pareció una personalidad oculta, no… había sido vencido por él mismo, por dejarse llevar un instante por un sentimiento que, al menos en su mente, tan solo se repetía una y mil veces solo debía quedarse en una leve admiración hacia su mejor alumna.

Sin embargo… ¿cómo sería eso posible si él estaba actuando de una forma tan imprudente?

Resopló sonoramente y chascó con la lengua para caminar hasta una silla y dejarse caer. Su cabeza cayó hasta atrás y jugó con aquellos lentes mientras los párpados se cerraban y dos de sus dedos de la mano derecha se cerraban en el entrecejo, presionando.

No debía estar frustrado, ¿no? Esto no era sino solo culpa suya.


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Re: Uno, dos, ¡sorpresa! {Asami}

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