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When the children leave us alone // Shi

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When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Sep 17, 2014 2:28 pm


When the children leave us alone

Sábado; 04:40 pm // Típico verano // Hikari&Akari // Ren //Vestimenta // Sombrero 

«Un niño cuidando a otro niño», era más o menos lo que le había querido decir su tío cuando le informó sobre aquel pequeño gran encargo que le había sido solicitado expresamente. El caso, o la descripción, era, más o menos, que los presidentes de una gran familia de origen japonés venían de visita a la ciudad, quedándose en su casa de campo a orillos del área residencial.  Ellos eran un matrimonio, uno con tres hijos… y debían marcharse de casa llevando consigo a los guardias que habían dispuesto para cuidarles en esta visita. Traducción: necesitaban personas que cuidaran a sus hijas, resto de la traducción, le habían pedido que hiciera de niñero.

Por supuesto, cuando el jefe llamaba no había mucho para chistar, y menos cuando aquella familia, los Irie, resultaban ser grandes colaboradores y benefactores con el restablecimiento de la SNA en las épocas en las que le había tocado al propio rubio buscar apoyos.

No había para donde correr.

No, no, no, quizá por eso se reía imaginando a su tío justo ahora, era feo que tu propio tío dudara de tu capacidad para cuidar niños, vamos, ¡tenía veintiún años!, era todo un hombre, al menos debía ser bueno para estas cosas, ¿no?

Pero, por si a las moscas, supo que estas personas le habían hablado a otro de sus socios, un conocido suyo que estaba en la ciudad y tenía la edad suficiente para cuidar niños, además de tener experiencia en caso de que cualquier persona desease hacer algo a aquellos adultos a través de sus hijos.

Finalmente llegó al lugar, tenían que quedarse toda la tarde y hasta la mañana siguiente, por lo que llevaba un bolso a sus espaldas con sus cosas, lo suficiente para resistir y un cambio de ropa para cuando tuviera que irse. Se adentró avisando con el timbre su llegada y, unos segundos después, alguien abrió la puerta; un hombre alto y castaño de ojos oscuros, ese que le miró con curiosidad, parecía ser uno de los guardias que se marcharían con la pareja.

Soy Minato, vengo por el trabajo—, dijo con claridad, sinceramente bien podría aparentar una edad distinta a la que tenía, pero al menos lo suavizaba con el tono de voz medio tosco que guardaba. Exhaló al ser dejado pasar y fue cuando vio a los niños corriendo por toda la casa.

Oh, bienvenido Minato, es un placer volver a vernos—, fue atajado rápidamente por una mujer que pasaba claramente los treinta, ella era la madre, —el otro chico está arriba, llegó hace unos minutos y fue a dejar sus cosas en el cuarto de visitas—, esta siguió, —les dejo a mis pequeños entonces, Hikari, Akari y Ren—, señaló a una niña albina, otra pelinegra y un pequeño de cabellos oscuros, —los tres tienen tres años y medio, entienden inglés y se portan muy bien—, la mujer sonrió, orgullosa de sus pequeños.

Claro, nada más que verlos dando tumbo por toda la casa daba gala de ese buen comportamiento. Rió cuando la dama los dejó y luego miró a los pequeños, quienes, al salir su amada madre, le miraron curioso y se sentaron en el mueble.

Eh… yo… soy Minato, y los voy a cuidar a todos hoy—, se presentó haciendo una reverencia de rutina.

Luego vio a los niños, ellos se miraron todos.

Akambo nii-chan —, soltó el que habían llamado Ren.

Estallaron los tres a reír.

Eh…—, les miró.

Rayos, rayos, rayos…

Hermanito bebé, así había sido bautizado.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Sep 18, 2014 5:58 pm


Sábado; 04:30 pm || Cabello || Vestimenta


Ah… ¡Ah!, esta era una de esas veces donde le sabía pesado ser hijo de su madre… precisamente porque con ella no podía negarse a nada, ¿era su consentida?, más o menos. Aquella mujer le había insistió toda la semana que un matrimonio de socios iba hasta Alki Strait para cumplir compromisos importantes y le habían pedido de favor llevar a su hijo un “ejemplo de madurez” para que le sirviera de enseñanza a los niños y… para cuidarlos.

Vaya a ver el mundo semejante cosa de parte suya, pero, por supuesto, las fachas que llevaba hoy eran como un seguro de “debes hacer lo que te digo Shi Amadeus” y su madre le había asegurado que no iría hasta allí a raparle la cabeza si le cumplía aquel “capricho”. Por supuesto, al mirar su rubio multicolor en el espejo decidió que aquello era lo mejor, ¿cómo había terminado así?, parte de un estilista amigo suyo experimentando, sí, pero le había gustado y, fuera de todo eso, no podría repintarse el cabello hasta dentro de un mes, como mínimo, o terminaría por tener que raparse como medio de salvación.

Rió, su amada madre se las sabía todas.

Fue entonces que, con su bolso, salió del lugar y se fue a caminata hasta aquella casa, apenas llevaba uno o dos días con el color, así que se sentía bien no ser reconocido, hasta que todo el mundo se percataba de su altura y complexión. Ladeó la cabeza al ser recibido y también al escuchar a una mujer que le llenaba de halagos.

Claro, su madre solía hablar mucho de él, pero no podía estar molesto, para nada, una madre orgullosa solía hablar de su hijo, y la del anteriormente pelinegro siempre le recalcaba lo orgullosa que se sentía de él –con todo y lo loco, perro y cascarrabias que podía llegar a ser a veces-, madres al fin, defenderán a su hijo aunque este esté a punto de ser ejecutado por asesinato.

No había visto a los niños, pero saludó a la dama, que le indicó la habitación donde él y el otro encargado de cuidar a los pequeños se quedarían a dormir. Al otro lo conocía, por supuesto; ver a Minato después de un tiempo siempre era divertido, y no lo hacía desde aquella vez en el hospital hace varios meses. Bufó, sinceramente no podría darse las mismas libertades que en ese entonces, no cuando, se suponía, estaba “comprometido con una futura relación seria” o algo así.

Chascó con la lengua dejando sus cosas en el cuarto de  dos camas, obviamente para visitas. Y… seguramente todo mundo se preguntaba por qué personas como ellos debían cuidar niños… bien, a parte de –suponía- ser de un grupo de confianza para los padres, cualquiera que conociera la historia de aquella pareja sabían que eran importantes, que tenían propiedades y dinero, entonces, ¿qué mejor forma de extorsionar a unos grandes empresarios que con sus hijos?, claro, el punto más débil eran esos tres enanos que aún no conocía. En cierto modo comprendía, sus padres solían dejarles a él y a sus hermanas con muchos guardias cuando eran niños, incluso cuando salían a la calle o a cualquier actividad, siempre tenían, mínimo, a tres guardias con ellos.

Se rascó la cabeza preguntándose por un momento que pensaría aquella señorita si lo viera en estos momentos, no solo por el color del cabello, sino por la situación. Bien pues, no había demasiado margen para pensar. El punto era que, tanto él como el otro rubio, tenían un margen de edad apróximado para llevarse bien con los infantes y, seguramente, su madre había sacado aquello de “le gustan mucho los niños” como un as bajo la manga. Después de todo, compartir favores tampoco estaba tan mal.

Bajó las escaleras cuando terminó con todo y notó que la señora de la casa se había ido, y que los pequeños reían ante un rostro pálido y medianamente disgustado, pero gracioso, Minato tenía esa cualidad.

¿Qué pasa Minacchi?, ¿te comió el perro la lengua?—, preguntó con gracia para bajar y encontrarse con dos niñas, una de cabellos blancos, una pelinegra y un niño también de cabello oscuro «Hikari, Akari y Ren», resonó en su  mente aquello, ellos eran los trillizos de tres años y medio de la pareja, fue a saludar a su rubio conocido y luego miró a los enanos, sí, porque ante él parecían sencillamente unos enanos de menos de un metro de altura.

Niji nii-chan—, soltó el varoncito, Ren, cosa que le hizo abrir los ojos.

¿Eh?—, comentó algo sorprendido, ¿Hermanito Arcoíris?, eso era nuevo.

Ie, ie… Roddo nii-chan—, una de las niñas, Akari, le señaló, ella parecía estar discutiendo con su hermanito sobre si debían llamarlo arcoíris o palillo.

Volteó la vista hasta donde estaba Minato, ¿A él también le pusieron algo así?, ni pendiente había estado, incuso solo observó a los niños gritarse repetidamente un apodo u otro, hasta que, por arte de magia ambos detuvieron su discusión y miraron a la albina, quien, por alguna razón, volteó a mirarles a ellos y puso su dedo índice derecho en la comisura de sus labios, toda una pensadora.

Akambo nii-chan—, señaló al rubio –Minato- con semejante inocencia que hasta le causo risa, —Niji nii-chan—, sentenció y vio como su hermana bajaba la cabeza mientras él mismo era señalado.

Enmarcó el mirar en ella, quien le vio rarito y, tras esto,  Shi soltó una carcajada bastante fuerte, dando dos pasos hacia adelante.


Con que Niji nii-chan…—, murmuró, acercándose a ella, quien se mostraba algo dudosa, hasta que, al segundo siguiente, la “capturó” entre sus brazos y le alzó para darle alguna vueltas y escuchar como reía, notando como los otros dos se le tiraban encima a Minato, quizá para que hiciera lo mismo, —Niji nii-chan te cuidará esta noche entonces—, dijo mientras aún le escuchaba reír y afirmar.

Ciertamente… le gustaban los niños, al menos su madre no había mentido en ese aspecto y, quizá, por ese gusto había sido maldecido con otra cosa.




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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Vie Sep 19, 2014 7:22 pm

¿¡Es que acaso alguien en este mundo podría tratarle con la seriedad que merecía!? Miró a esos niños que acababan de llamarle bebe y exhaló, esta bien, no estaba molesto por ellos, para nada, es solo que, a veces era frustrante que todo el mundo pensara que era un niño con problemas de crecimiento, es decir, demasiado alto para la edad que le calculaban –casi todos decían que tenía dieciséis, diecisiete, años como máximo-. Tragó y luego encontró a su compañero.

¡Kuro-chan!—, corrió a saludarle en un abrazo, hacía mucho que no le veía no desde…—eh…—, recordó aquello y se separó en seguida, por supuesto, ese chico seguía siendo casi veinte centímetros más alto que él, aunque eso era llevadero y sí, antes de que medio mundo lo dijera… potenciaba la infantilidad en todos.

Exhaló de nuevo justo cuando escuchó como los pequeñines comenzaban a discutir sobre que apodo deberían ponerle al azabache. “Niji” realmente ser llamado así tenía mucho sentido ahora, con esa cabeza multicolor, y era más genial que ser llamado bebé. Enmarcó una ceja cuando se encontró a los pequeños Ren y Akari que pedían ser cargados justo como la otra, por supuesto, mientras le jalaban de la camisa no quedaba de otra.

Alzó primero a la niña, quien terminó como un “monito” prendida a su pecho, y luego se dio cuenta de que su pierna acababa de ser capturada por el niño, los dos gritaban.

¡Akambo nii-chan, pasea, pasea!—, no tenían mucho sentido sus palabras, el rubio creía que era porque aún no se les daba bien el inglés, pero aún con eso comenzó a caminar como un robot, era más o menos la hora en la que deberían llevarlos a cenar y luego a que se dieran un baño para hacer desastres, o para intentar que dirimieran temprano. Por supuesto, la madre había dicho “duermen a las siete”, lo que les garantizaba una gran noche larga.

Como pudo llegó hasta uno de los muebles de la sala, que, a decir verdad, tenía dos repartidos en paralelo, y otros individuales a los lados, con una mesa de madera y cristal en el centro. Se tiró allí de frente y escuchó las risas de los niños ante su breve jadeo.

Bien, ¿qué quieren hacer?—, preguntó sin muchas ganas de conocer la respuesta, nada apacible sería.

No, recordaba cuando sus padres salían de casa para cualquier cosa y él y su hermano se quedaban con las señoras del servicio. Ellos, literalmente, desaparecían, sí, comenzaban a jugar a las escondidas, pero sin avisarles a las damas, quienes solían pasarse las siguientes dos o tres horas buscando desesperadas por toda esa gran casa y, cuando los encontraban, corriendo tras ellos para obligarlos a bañarse e ir a dormir.

Aquellos momentos realmente eran muy agradables. Tan solo esperaba que estos no hicieran eso, no, era muy joven para morir.

¡Fera, fubol fera!—, gritó el pequeño Ren y su hermana aplaudió, miró hasta atrás, hasta donde estaba Shi, como preguntándose si la otra niña también quería. Después de todo apenas eran las cinco y dudaba mucho que durmieran a las siete, no, no cuando estaban “solos en casa”.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Mar Sep 23, 2014 12:38 pm


Aún dando vueltas a la niña podía y solía pensar en muchas cosas, por supuesto, teniendo gran cuido de no hacer que a ella le pasase nada malo, no era su expreso deseo ni mucho menos algo parecido. La niña reía porque le gustaba, gritaba por más mientras estiraba sus pequeños brazos y el mayor simplemente le cumplía el deseo con una serena y sincera sonrisa dibujada en su rostro.

Shi podía pensar muchas cosas ahora que iba sinceramente más lejos que el color de sus cabellos, más que todo en consecuencias. Ya lo había advertido de parte de su amada madre. Había cosas que podía hacer, y otras que no y, por desgracia, las cosas que tenía la libertad de hacer no pasaban de una triste decena fácilmente contable con los dedos de sus palmas.

Mas estaba allí, había “algo” que simplemente  no podía ignorar, no, no tenía ese derecho ni mucho menos deseaba adquirirlo, no cuando sentía que, por primera vez en mucho tiempo, su mundo se abría y se llenaba de posibilidades. Exhaló con desgana y, al escuchar a Minato hablar, bajó a la pequeña, quien comenzó a dar vueltas obviamente mareada, pero riendo.

Miró a la pequeña y se sacudió para espabilar también él –que dar vueltas también podía ser incómodo-.

¿Quieres jugar futbol?—, le preguntó a la pequeña y esta tomó su mano.

¡Sí!—, chilló ella y, asintiendo el ahora rubio, caminaron hasta el patio trasero.

El lugar era grande, más de lo que hubiera imaginado y, en cierta forma, eso logró recordarle su propia casa en Japón, ¿hacía cuanto que no la pisaba?, pronto serían cinco años. Sonrió y caminó hasta el cobertizo, abrió la pequeña puerta y allí encontró más de la mitad del espacio con juguetes de jardín para los niños. Vaya que ellos habían venido preparados, o tal vez era el servicio inexistente de la casa el que había hecho todo eso.

Sacó un balón y lo dribló, era suave, perfecto para niños, así que la pelota solo rebotó dos veces y quedó tácitamente en el suelo. La pateó y dejó la mano libre a la damita, ella comenzó a correr y aguardó a que llegase el otro rubio con Hikari y Ren.

Entonces… el que gane tiene derecho a dormir diez minutos más tarde—, se le ocurrió decir como si fuera una cosa realmente genial, y así la interpretaron los pequeños. —¡Péguenle a Akambo nii-chan!—, gritó, señalando al mayor sombrereado.

Él se quedaría con ellos unos minutos y luego iría a hacer la cena, porque bien sabía que Minato Hamilton era un desastre en la cocina, por supuesto, había vivido eso una vez y no, no quería volver a experimentarlo, mucho menos con niños presentes.





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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Oct 02, 2014 3:18 pm

Tal y como pudo caminó hasta la entrada al patio trasero, guindando a esos dos niños que, la verdad no es que fueran pesados, solo se tornaba un poquitín incómodo. El rubio aún estaba medio molesto por aquello de “un niño cuidando a otro niño”, y mucho más cuando escuchó ese bufido de calma tras decirle a su tío que Si estaría allí, ¿qué acaso Ya-chan no se daba cuenta que el cuatro años mayor en la situación era el rubio?, pero bueno, también sabía que tío tenía gustos raros y un sentido del humor único e inigualable.

Sonrió al bajar a los niños y ver a Shi driblar un balón, eso era genial, mantenerlos ocupados con un balón mientras Shi preparaba la cena, sí, él, porque en lo que respectaba al zafiro, pues… era casi como si la policía le hubiera dictado orden de caución para estar a no menos de tres metros de un aparato de cocina… era un peligro, con el tiempo se había dado cuenta de eso: un terrible peligro para la sociedad, y para las papilas gustativas del mundo entero.

Chascó con la lengua y entonces dio varios pasos para adentrarse al césped, en sí la casa era bastante grande para ser simplemente de vacaciones, por eso le agradaba más.

Pero, por supuesto, esa clase de anuncios del… ¿cabeza de arco iris quizá?, le dejó un tanto sorprendido, más cuando el balón salió y los niños comenzaron a chillar emocionados, vamos, que eran tres, pero bien sabía el mayor que tres niños representaban para un cuerpo lo que una sesión de entrenamientos en uno de sus días comunes. Fue cuando los vio y su dicharachera mente interpretó una cosa:

Armados y peligrosos.

Metiéndose detrás de una silla comenzó a correr por el patio siendo perseguido por los niños, quienes lanzaban la pelota, la recogían, la volvían a lanzar y no parecían tener la fuerza como para pegarle o siquiera acercarse.

¡Uwaaah!, ¡me las vas a pagar Kuro-chan!—, chilló cuando le pasó por el frente, luego de poco de correr, sintiendo como uno de los niños se le tiraba encima y le agarraba una pierna, gritando en japonés algo como “te tengo”, — más te vale que la cena esté buena—, le sacó la lengua al otro y vio como su sombrero volaba sin posibilidad de devolverse a buscarlo, mucho menos cuando Akari lo tomó y se lo puso.

Ren seguía allí, prendido a su pierna y… ¿Y Hikari?

Miró a todas partes y su vista distraída no la encontró, fue cuando se dio cuenta de que ella debía tener la pelota y tomó a pequeño Ren entre sus menos, atrincherándose entre una pared y el resto del lugar.

¡Tengo un rehén!—, gritó, alzando al pequeño que pataleaba y reía, al parecer ser tomado en cuenta era la cosa más genial del planeta ara él, y eso de ser rehén le caía bien.

Pero claro, lo siguiente fue un pelotazo en toda la cara y un sinfín de risas que lo que hicieron fue que el varón también arrancara a reír y se dejara tumbar por los pequeños.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Oct 09, 2014 2:31 pm


Le escuchó, pero no hizo nada más que eso y reír cuando los niños comenzaron a hacer de las suyas… sinceramente a él le encantaban los niños, podría pasar algo de tiempo jugando con ellos, pero también conocía de primera mano el poder de Minato, o algo así… después de todo fue él quien se empeñó en sacarle una sonrisa apenas días después de la muerte de su padre. Para otros quizá no significó nada, pero para él, que alguien desconocido –prácticamente- quisiera hacer algo por hacerle sentir mejor, significaba demasiado.

Y aún ahora lo recordaba… podía ser infantil, pero la realidad es que –el ahora rubio- no era del todo dureza o sarcasmo.

Pasó las manos por sus cabellos y se desperezó para comenzar a recorrer la casa… era realmente bonita, especialmente su cocina, con un toque de modernidad innegable, pero conservando la familiaridad, aunque claro, eso era solo lo que a él le inspiraba. Bien podría significar variedades para otras personas.

Tomó un mandil y se lo colocó. Se dirigió hacia la nevera y la abrió… estos eran niños de tres años, un rubio que seguía una dieta estricta y… él, que tampoco podía comer la gran cosa. Así que el punto estaba en hacer dos comidas distintas. No, no pondría a niños pequeños a comer espinacas con atún.

Sacó varios ingredientes naturales, le habían dicho que dispusieran de eso para la comida y el desayuno. Exhaló, encontrándose con zanahorias, papas, cebollas y pimentones… así como espinaca, brócoli, lechuga y tomates. Ya estaba hecho el menú en su mente.

Fue hasta la heladera y allí encontró distintos paquetes de carne… no tenía ningún indicativo de alergias; así que tomó una bandeja de atún bastante pequeña y una que le pareció pulpo.

Al paso de unos veinte minutos ya estaba montado todo para hacer takoyaki, arroz y atún a la plancha, además de una ensalada verde y puré de zanahorias y papas. Por supuesto, recordaba que todos allí tenían cierta descendencia japonesa, pero los niños, a diferencia tal vez de Minato o suya, no habían tenido tanto contacto con otras culturas, solo la nativa.

Escuchaba las risas afuera y sonreía, cualquiera pensaría que en algún momento él sería un buen padre, su madre guardaba esa esperanza a pesar de todo, ella quería que él le diera nietos tan rápido como el nació –teniendo ella 19 y su padre apenas 20- pero no andaba para eso… en primera jamás se casaría tan joven, y en segunda ni hijos podía tener.

Ah… esto es tan problemático—, dijo algo alto y dejó la vista a un lado, removía el pulpo y volteaba el filete de pescado… acto seguido terminaría de picar la ensalada verde, los tomates y la cebolla.

Así la siguiente media hora, donde todo estuvo tan bien hecho como estaba acostumbrado a presentar, se quitó el mandil y lo colgó en su puesto. Se desperezó y, ya habiendo servido todo y colocado la mesa, se tomó un momento para respirar y salir al jardín, donde los niños aún jugaban con Minato.

Sí, había que ser fuerte para soportar a tres chiquillos por casi una hora y aún tener fuerzas de seguir vivo.

¡La cena está lista!—, gritó, aquello le pareció tan extraño, casi como si fuera un ama de casa, pero… ¿cuándo había sido la última vez que se había sentado a la mesa a comer con alguien?

Casi cinco años… tanto tiempo había pasado desde entonces.




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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Oct 25, 2014 1:25 pm

Correr era algo que estaba notablemente acostumbrado a hacer, correr con niños persiguiéndote era casi como tener que esquivar atacantes, claro, pero estos eran pequeños y debías tener cuidado de cómo tratarlos, y se reían, rayos, se reían tanto que le hacían reír mucho más a él y, particularmente, Minato gustaba demasiado de este tipo de cosas, de ser tumbado al suelo por ellos, que le saltaran encima, eran cosas que debías soportar, porque ellos eran niños a fin de cuentas, y pequeñitos.

Y traviesos, vaya que eran bien traviesos.

Fue emboscado por quien-sabe-cuál vez en ese rato y se vio golpeado directamente en el estómago, dejándose caer, sí, esa le dolió, pero, a fin de cuentas, poco importaba algo de eso tan simple. Cargó a uno de ellos mientras recordaba a Shi, él debía estar ahora fijo en la cocina, aunque ya había pasado su rato. Claro, hacía tiempo que no le tocaba comer algo con el antiguo pelinegro… ahora chico arcoíris, desde hacía un par de años, tal vez.

“La cena está lista”, escuchó y, rápidamente, los niños detuvieron su accionar y, rápidamente, salieron corriendo hasta traspasar la puerta para entrar en la casa. Él se levantó y se sacudió la ropa, se iba a dar un baño luego y estaría listo para velar, sí, eso era lo que necesitaba, una ducha fría y sus medicinas.

Ah… menos mal—, murmuró para caminar también adentro y mirar la mesa servida, —vaya, qué genial—, dijo, tenía cierto aire de familiaridad todo, especialmente cuando los niños se sentaron a la mesa y rezaron aquella frase en japonés. Parecían estar entusiasmados y, en cierta manera, podía entender como se sentían. —Gracias por el duro trabajo—, le dijo en inglés aquella típica frase japonesa antes de ir a lavarse las manos y el rostro, secarse y caminar hasta la mesa para sentarse junto a los demás, — ¡buen provecho!—, dijo con ánimos.

Tenía energías de sobra, estaba acostumbrado a desgastarse y, en realidad, llegaba a entender perfectamente que esto no se basaba solamente en hacer cansar a los niños, jugar con ellos, que comieran, se bañaran y fueran a dormir, no, era algo más… tosco y poco dado para el tipo de persona que el rubio era, pero, debía aprovechar los puntos buenos, ¡podía jugar un rato! Y eso le agradaba a sobre manera.

Comenzó a comer y se sorprendió por la variedad.

¡Takoyaik!—, los niños decían animados mientras comían y se veían felices. le gustaban realmente este tipo de ambientes.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Oct 30, 2014 3:22 pm


Vio a los niños correr muy emocionados adentro, pero, antes de que ellos se sentaran de una en la mesa les mandó a lavarse las manos. Estaban todos sudados y se veía que habían disfrutado el momento, la carrera y el juego. Pero eso no era de extrañar, para nada, era lo usual, lo que los niños hacían siempre para divertirse porque, precisamente, eran niños al fin y podían darse esos lujos de vez en cuando; y resaltaba esa parte que le parecía que estos pequeños, al ser hijos de quienes eran, tal vez estaban pasando por una infancia tal y como la que él tuvo. No, no era solo pensarlo, por la forma en como actuaban, tan solo con tres años, debía ser así.

Notó al rubio entrar algo retrasado y caminar para lavarse las manos y el rostro también, se veía tal y como imaginaba la situación de dejarse ser revolcado por todo el suelo sonrió.

Otsukare—, respondió al saludo, pero esta vez en japonés ya notando como los niños se sentaban.

Había preparado lo mejor para ellos, un takoyaki que pudieran disfrutar y otras distintas cosas, destacando una dieta sobre todo eso. Le gustaría comer takoyaki, pero, desgraciadamente, debía reservarse esas ganas para otra ocasión, para otra vida, tal vez.

Respiró hondo.

¡Itadakimasu!—, gritaron emocionados los tres niños antes de que cualquiera de los dos pudiera tan solo pensar en decirlo.

Y les vio comer sin poder evitar embelesarse un poco por ello, con clase, claro, con modales, pero había un cierto brillo en sus ojos que podía entender perfectamente.

Familiaridad… ¿eh?—, murmuró sin muchas ganas y miró al rubio, que ya estaba sentado, más o menos, frente a él en la mesa, —no sé si puedes comer takoyaki, pero lo demás está hecho tomando en cuenta, tanto tu dieta, como la mía—, le dijo con el fin de inspirar un poco de confianza, no iba a matarlo, realmente nunca podría hacer más que agradecerle.

Y llevó el primer bocado de la ensalada verde a su boca, ligeramente aderezada con vinagre blanco y sésamo con una pizca de sal. Estirando su vista por el lugar, entre la cocina y la sala estaba el comedor donde se encontraban, ya arriba estarían las habitaciones y cuartos necesario. En general era una distribución bastante buena, bastante equilibrada y que ya se había grabado con el fin de evitar cualquier malentendido, cualquier problema que bien pudiera presentarse cuando menos lo imaginaba.

Akambo nii-chan, gracias por correr con nosotros—, escuchó repentinamente de Ren, el pequeñito que parecía ser el más tímido de los tres. Tiró su vista a las niñas que sonreían, —nos gusta correr—, una risa alta se dejó oír en esa sala y el varón anteriormente pelinegro miró al rubio para sonreírle, lo había hecho genial.

Y Niji nii-chan cocina rico, como kaa-chan—, la pequeña Hikari resaltaba mientras luchaba con que el puré no se le fuera del utensilio, cosa que le hizo bufar un poco.

Mientras él seguía con su comida, ya después de eso sería él quien se encargaría de llevarles a bañarse antes de que comenzasen a hacer la digestión. Su madre juraba y perjuraba que dormirían a las siete, pero para L’Jon no era algo demasiado creíble. Él también había sido niño.




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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Nov 16, 2014 1:19 pm

Miró la comida frente a él, se veía todo delicioso, todo lo contrario a si el rubio se ponía a inventar andar cocinando, mataría a los pequeñitos de una ingestión. Fue cuando escuchó hablar a Shi, le miró y se sintió extrañado todavía por ese cabello, por supuesto, ¿cómo no estarlo?, aunque ya más tarde la hablaría de esa especie de incendio con vomito de arcoíris que tenía en el cabello… aunque no era que se viera mal, se adaptaba a é, supuso.

Um… puedo tomar mi desarreglo mensual hoy y no tendré ningún problema—, le dijo respecto al comentario del menor respecto a la comida, —además, todo se ve muy rico como para no comerlo, míralos—, llevó la vista a los niños y entonces sonrió para tomar el primer takoyaki y llevarlo a su boca, saborearlo… —delicioso—, se encogió ligeramente de hombros y soltó una risa breve, escuchando entonces a los niños hablar entre su comida, —de nada, podemos correr más cuando quieran—, les dijo, entonces tomando poco a poco, bocado por bocado, el resto de su comida.

Realmente le gustaba comer de esta forma rodeado de personas, especialmente de niños, ellos, por alguna razón, le hacían sentir realmente vivo y, al estar con alguien que ya conocía, como lo era Shi, hacía más fácil todo. Claro, muchos dirían que se sentía así porque era un crío metido en cuerpo de hombre con apariencia de crío afeminado, pero no… esas personas la verdad no le conocían, y no lo harían. Eso era lo justo, al menos en sus pensamientos.

Onii-chan, después podemos jugar al barco, ¿verdad?—, el pequeño Ren preguntó al aire, sin nadie aparente, así que él miró a Shi y luego a ellos.

¡Claro, será divertido!, solo hay que reposar un poco después de comer—, les dijo, había cierta diversión en su rostro que le decía que todo sería correr y colear luego de la comida, y eso era raro, raro que se quedaran quietos en la mesa siendo aún tan pequeños, pero supuso lo obvio, desde muy pequeños, los hijos de grandes familia de todo el mundo eran “forzados” a perder la chispa infantil y actuar como muñecos tiesos.

Algo de eso había entendido con el tiempo, y hasta con el chico menor que estaba allí, él claramente podía ser un vivo ejemplo de eso, ¿Minato?, el rubio no… él había sido criado con modales, sí, pero siempre como un niño, hasta que, en su momento, todo eso se fue a la nada y se transformó en dolor y negrura, pero… esa es una historia para otro día, por supuesto, ahora el punto eran los pequeños que, poco a poco, terminaron de comer y llevaron sus platos al fregadero.

Yo me encargaré de lavar y limpiar el resto —, anunció cuando terminó su plato el menor Hamilton y se levantó de la mesa directo a la cocina, para ponerse a la orden de eso.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Sáb Nov 29, 2014 8:59 pm


El varón comió con suma calma, como solía, observando cada pequeño detalle en la breve conversación que Minato mantenía con los pequeños, por supuesto que aquellas pequeñas revelaciones eran añadidas a su archivo, al reporte personal que tenía de aquel rubio y, al pasar más o menos unos cinco minutos, contempló su plato vacío con suma gracia, notando como los pequeños habían terminado su comida y llevado la vajilla al fregadero. Que pequeños tan bien educados, claro, cualquiera pensaría maravillado eso, para Shi tan solo eran unos niños siendo, poco a poco, llevados a la adultez prematura.

Bueno… ya que Akambo nii-chan se encargará de fregar, ¿qué les parece si vamos a buscar sus cosas para que se den un baño?—, les preguntó a los pequeños, quienes terminaban de lavarse las manos en una llave aledaña que contaba con un banquito para que ellos se subieran. Realmente habían pensado en todo.

Hai!—, chilló el pequeño Ren, él parecía el más emocionado con todo, pero el antes pelinegro no comprendía completamente la razón.

¿Podemos jugar en la tina?—, preguntó esta vez Akari, era casi como si una respuesta positiva les dejara conocer algo que jamás en su vida habían visto.

Claro, siempre y cuando no hagan desastre—, alzó ligeramente los hombros justo después de oírles chillar y salir corriendo escaleras arriba, seguramente a sus habitaciones, —bueno… iré con ellos, luego cuadramos eso—, dijo a Minato con calma estirando su cuerpo y removiendo esos cabellos que ahora realmente eran finos.

Bufó por lo bajo, se había dejado el cabello más alargo, lo había decolorado, pintado y vuelto a decolorar en tinte, seguramente su cabeza le odiaría, por supuesto, hasta sus cejas, medianamente decoloradas, terminarían por detestarle, pero era lo justo para un acto de rebeldía. Metió las manos en sus bolsillos cruzando el pasillo para subir las escaleras y encontrar a los niños listos para ir a bañarse.

Al menos recordaba donde estaba el baño, si, allí se metió con ellos y puso a llenar la tina, no pensó que habría problemas en meter a tres trillizos de tres años juntos a bañarse, eran pequeños después de todo.

Sí, pero, había algo extraño, por supuesto, el leve malestar que comenzaba a sentir se lo advertía, y no era solo por cosa de sus alucinaciones, no, era algo así como un torpe presentimiento de esos en los que para nada solía creer, pero que, quisiera o no, le llegaban sin su control ni voluntad. Una pérdida de tiempo, pero de esas que podían preocuparle si se lo proponían.




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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Dic 09, 2014 4:13 pm

Minato simplemente asintió, por supuesto, no tenía que hacer mucho más con los ligeros problemillas, y se desplegó a hacer lo que había dicho que haría. Caminó libremente hasta el fregadero y miró los platos; solía lavar los suyos a diario desde que tenía la mínima consciencia de vivir solo, pero, había pasado mucho tiempo desde la última vez en la que había comido con alguien en casa, aunque esta no fuera su casa ni nada parecido, pero le pareció que la sensación podría ser bastante parecida a eso.

Sonrió y abrió la llave, entendía perfectamente de lo que el ahora arcoíris hablaba, ellos no  habían sido llamados aquí para ser simples niñeras, no, nada era tan simple, así que, en cierta forma, mientras más tarde se hacía, más peligroso sería para ellos y para los mismos pequeños estar en este lugar, pero claro, sería más peligroso sacarlos a la calle siendo solo dos. Era una especie de gran problema que, si se enfrascaba demasiado en él, podría fácilmente volverse loco de tantas tonterías.

Um… creo que debería pensar en eso—, murmuró dejando de lado su ya normal forma aniñada de tratar al mundo.

Claro, debía pensar en ello, debía recorrer cada rincón de esta casa en el tiempo en el que Shi se ocupaba de dar un baño a los niños, o tal vez ellos le bañarían más a él, quien sabe, los niños pequeños solían ser tan divertidos e impredecibles que por eso los amaba tanto. Pero, por el mismo pensamiento de la responsabilidad, fue que terminó de lavar los trastes tan rápido como pudo, dejando todo limpio, tal y  como lo había encontrado, y comenzando a caminar por ese gran lugar que, para ser una casa de campo, no estaba nada mal.

Una gran sala conectada a la cocina y el comedor que dejaba paso a un amplio jardín donde, minutos antes, había estado corriendo como loco. Una cochera que conectaba con una salida de la cocina y, entre la sala y el comedor, estaban las escaleras, esas que subió con calma para darse cuenta de que el sitio tenía cuatro habitaciones y dos baños, en uno pudo escuchar risas y el otro simplemente estaba cerrado, hasta la entrada del ático. Todo eso iba entrando en su mente, las ventanas, los pasillos, los posibles escapes y, el sótano, ese que ojeó en cuestión de cinco minutos, terminando entonces por recorrer de nueva cuenta los derredores de la casa con ambas manos a los bolsillos, como si de pasear se tratase, simplemente eso, notando como el día comenzaba a caer poco a poco, como su responsabilidad se iba a volver más y más cierta en cuestión de minutos.

Y, finalmente, entró de nuevo en la casa, encontrando todo tal y como lo había dejado, pero con algo raro en la mente, algo que le hacía tener que dejar, quisiera o no, ese aire definitivamente divertido de lado. Era un problema, pero, a fin de cuentas, esto era su trabajo y nada más.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Dic 14, 2014 2:23 pm


¡Bum, bum, bum!, el buque hunde a todas sus muñecas—, gritaba un pequeñito que chapoteaba en el agua y, entre risas, mojaba a dos niñas, que no eran otras que Hikari y Akari, quienes respondían mojándolo también.

Claro, parecía ser una mala idea, pero, ¿a quién le importa?, ahora él les veía desde un banquito que, supuso, usarían ellos para poder mirarse en e espejo y alcanzar el lavamanos en la mañana mientras estuvieran de vacaciones. Los veía con ojos de dulzura, porque no podía hacer otra cosa, era bastante interesante como los hermanos podían ser así, y un poco nostálgico, claro, ¿hacía cuanto no veía a la menor de sus hermanas?, casi un año, quizá hasta más… pero las cosas eran así y se habían suscitado de esa forma por un deseo egoísta a pedir su derecho a respirar la “libertad”. Exhaló ligeramente cuando se vio salpicado, ya estaba todo mojado, así que no podía hacer mucho con eso, solo dejarles jugar.

Para estos momentos, cuando ya habían pasado unos diez minutos de ellos jugando con el jabón y llamándole para echarle espuma en el cabello a ver si “quedaba con el arcoíris”, finalmente viéndose salpicado hasta las narices, pero escuchando sus risas, claro, de alguna forma a él le fascinaban los niños, no podría juzgar esto como un acto malintencionado aún si lo quisiera.

Bueno…. Ya tienen mucho tiempo metidos aquí, es hora de vestirse —, les dijo un poco alto para ser escuchado en medio del juego, sacudiéndose un poco… ya tenía los cabellos mojados, qué remedio.

Ah… ¡¿Luego podemos jugar en el cuarto?!—, pregunto Hikari, ellos –los tres- parecían estar bastante emocionados y, de nueva cuenta, el antes pelinegro podía entenderlos completamente. La sensación de ser libres, aunque fuera por un momento, siendo un niño, era algo incomparable.

Claro, claro… pero si se quedan mucho más en la tina van a parecer pasas todas arrugadas—, jugueteó con la idea y caminó con las toallas para dárselas una vez fueron saliendo uno a uno, sacando el tapón de la tina para ver como esta se vaciaba en cuestión de segundos, —¿qué les parece si llamo a Akambo nii-chan para jugar todos en el cuarto?—, preguntó a los niños, la verdad era que tenía que hablar con Minato.

¡Si!, pero… no lo traigas al cuarto hasta que digamos—, soltó Akari y miró a sus hermanos, quienes comenzaron a gritar lo mismo, un complot.

Se encogió ligeramente de hombros y asintió, viendo como, luego de ponerse la ropa rápidamente, los tres se fueron hasta el cuarto y cerraron la puerta. Claro, parecían estar planeando algo, esperaba que fuera divertido.

Salió del cuarto de baño y caminó a paso ligero para bajar las escaleras, removiendo sus cabellos y sacándose la sudadera que hasta ahora había llevado puesta, dejándole en una camisa de cuello V blanca que usaba debajo y que no estaba tan salpicada por el agua. Al terminar de bajar las escaleras pudo encontrar una cabeza rubia por ahí y curioseó su ruta. Lo imaginaba.

Los niños quieren que te retenga aquí hasta que hagan algo—, le dijo a Hamilton cuando rodeó la sala para sentarse en uno de los muebles de allí, —entonces… ¿has visto algo raro?—, preguntó, había calculado bastante bien el tiempo.





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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Ene 15, 2015 12:43 pm

La verdad era que este lugar resultaba bastante agradable para se runa casa de campo, y lo era, pero quizá no para dejar a tres niños solos… esta era sin duda la razón de su presencia y la del otro muchacho en la casa. Estaba claro, estaban nerviosos y podía entenderlo; analizando la situación familiar aquello tenía un tremendo sentido. Resopló hasta sentarse en uno de los muebles, ahora vendría lo bueno.

Fue entonces cuando escuchó el curioso comentario de Shi, un extraño Shi, por supuesto, pero dejó eso de lado momentáneamente para tomar en cuenta la parte más importante de su comentario, la pregunta, como tal.

No hay nada… pero creo que aún es bastante temprano para pensar que todo estará bien—, comentó con calma, jugando con su cabello y echando la cabeza hasta atrás, —solo hay que darles el gusto y estar al pendiente—, murmuró con un ligero tono sopesado por el cansancio que solía padecer siempre después de que comía.

Se estiró en ese mueble soltando un bostezo de improviso y restregándose los ojos y estirándose un poco más para levantarse y erguir su postura para mirar al muchacho con mucha duda, claro, ¿cómo no hacerlo?, solo ahora pensaba concretamente las cosas, cuando los niños no estaban presentes.

¿Qué te pasó en la cabeza?—, preguntó con normalidad, — ¿un acto de rebeldía tal vez?—, alzó los hombros ligeramente.

Claro, aquella gama de colores no se veía tampoco tan mal, de hecho a él le lucía tal vez por la altura y otras cosas, pero… ¿del negro a esto?, no dudaba que Shi fuera del tipo que hiciera estas cosas porque, con el tiempo, había aprendido que este hacía todo lo que quisiera menos una cosa, pero… ¿no era mucho?

Dudó, pero, mirando su reloj, se movió hasta las escaleras, haciéndole una seña al menor para que le siguiera, no debían estar por tanto tiempo lejos de los niños, especialmente sabiendo que la habitación en dónde sospechaba se habían metido tenía una buena ventana.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Feb 05, 2015 2:45 pm


Sinceramente no estaba nada mal esto, hasta ahora estar con niños había sido realmente divertido, y había sido un plus reencontrarse con Minato luego de un tiempo, incluso desde el momento en el que estuvo presente por allá por China a sus trece años; él había sido un apoyo incondicional en ese momento, y le estaría realmente agradecido a pesar de cómo ocurrieran las cosas allí.

Un amigo quería probar esto, y yo me ofrecí—, comentó con calma, la verdad no era un “acto de rebeldía” aunque seguramente sería insultado por sus tíos por “dañar la imagen de la familia”, ni que tuviera cincuenta años, —pero… creo que me sienta bien, es interesante ver tantos colores en mi antigua negra cabeza—, se alzó de hombros para reír con algo de fuerza y decidir seguirle, por supuesto, o debían dejar a los niños solos y esa era la verdad, ¿qué hora era?, más o menos las siete, eso intuía porque ya había oscurecido, sí.

Fue cuando escuchó una especie de golpe, y lo siguiente fue una puerta abriéndose y a tres niños corriendo y gritando escaleras abajo, esos que brincaron y fueron interceptados por Minato y su propia persona. Pero uno de ellos, Ren, se había ido de largo a un lado. Vaya problema

¡Hay alguien en el cuarto!—,gritó Hikari, a quién el había “capturado” y a quién, después de algunos segundos, le tapó la boca, tomó a Akari y con ambas bajó las escaleras para meterse hasta el área de la lavandería.

De alguna manera esto había pasado antes de lo que pensaban.

Había que poner a los niños a salvo, sí, por eso ni siquiera habló, no podía, sería escuchado y, al momento de sentir más pasos arriba se dio cuenta de que ya había más de una persona. Más problemas. Sintió la mordida en el dedo de la mano derecha, pero no le prestó atención hasta llegar a donde estaba la lavadora. Tenía conocimiento de un sótano, no, era más bien como una habitación del pánico que estaba a un lado y no debajo de la casa, abrió la puertilla como pudo y medio primero a Hikari luego a Akari.

Necesito que hagan silencio, Niji onii-chan y Akanbo nii-chan sacarán a esos tipos de la casa, Akanbo nii-chan traerá a Ren pronto, solo no quiero que griten sin importar lo que escuchen—, sus palabras fueron largas y en un tono bajo.

Al mirar sus rostros estaba claro que tenían tanto miedo, sí, de sus ojos salían tantas lágrimas que simplemente debía entenderlas, pero… no era eso por lo que debía preocuparse ahora, ¿o sí?, se suponía que allí ellas estarían seguras, ese había sido el plan y lo sugerido por los padres, sin embargo… enfrentar estas cosas de nuevo, luego de un cierto lapso de nada, fuera de incomodarle, le hacían recordar tal vez el único punto que le agradaba sobre pertenecer a la “familia” en la cual hacía vida.

Salió de allí dejando todo como si jamás lo hubiera tocado, tenía que hacerles perder la pista y, agachándose para alzar la pierna de su pantalón y de allí sacar una pistola, siguió caminando, teniendo cuidado, podía escucharlos, claramente podía hacerlo… pero estaba claro que las cosas bien podían ser también a la inversa.




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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Feb 24, 2015 12:10 pm

Rió un poco al escucharle, sinceramente jamás pensó ver tantos colores en una sola cabeza, claro que no. Fue cuando escuchó algo parecido a un golpe y todo su cuerpo entró en alerta. Desde donde estaba pudo ver a la pequeña Hikari correr y gritar algo que, para dos segundos después de sucederse, ya le parecía más que obvio.

No hizo más que tirar la mirada y ya aquello estaba claro, sí, cuando atrapó a Akari y miró como el pobre Ren parecía escapar desorientado, solo las dejó al cuidado de Shi y corrió.  Había comenzado mucho antes de lo que él mismo había pronosticado.

Claro, pronosticado porque era muy certero que un ataque se sucedería, sin embargo, él pensaba que aquello podía pasar sobre las once o doce de la noche, como más temprano las diez, cuando los niños estuvieran más que dormidos y las personas que les cuidaban no vieran venir nada en absoluto y, sin embargo, tres horas antes de aquella mínima, estaban aquí y, definitivamente, les habían tomado con la guardia baja. Odiaba cuando eso pasaba.

De a tres brincó cuesta arriba por los escalones para escaparse hacia la derecha del lugar, en ese pasillo solo habían dos cuartos y definitivamente no podía esconderse por más que lo desease. Entonces solo quedaba una solución, bufó cuando vio al pequeño entrar a uno de los cuartos y le siguió para cerrar la puerta con seguro justo cuando vio a un tipo patear la primera del otro lado. Diablos…

No grites, soy yo, Akanbo nii-chan está aquí Ren—, murmuró al oído del pequeño estando dentro y tapándole la boca, la habitación estaba oscura y, desde la ventana, podía ver como una camioneta negra parecía esperar a que todo acabase. Maldición…


Tomó su teléfono celular e inmediatamente marcó al novecientos once, así al menos tendría apoyo.

Hola… estoy en la 615 de Hartford en Alki Strait City, hay  un montón de hombres que entraron a la casa, están fuertemente armados—, respiró al primer instante mientras metía a Ren en el cajón de la ropa sucia que estaba en el cuarto de baño indicándole que hiciera silencio, —hay otra persona conmigo, cuidamos a tres niños de tres años… yo soy Minato y- —. La comunicación se cortó tras un fuerte respiro y sentir como golpeaban la puerta para intentar entrar, —intentaré hacer lo que pueda, —dijo como última frase justo cuando cortó la llamada y llevó el teléfono a su bolsillo para llevarla mano a su cintura y, de una funda fija en su espalda con correas, sacar una pistola, revisó el frente, tenía cuatro cargadores más el integrado y la bala que estaba en la cámara.

Sesenta y un balas no iban a ser suficientes.

Cargó la primera justo antes de escuchar los primeros disparos y, al retirar el seguro, se movió hacia un costado de aquel cuarto de hospedaje para visitas, había una cama a un lado, con la cual podía escudarse, pero, a parte de eso, se aseguró de abrir la ventana, estaría en problemas si era emboscado con un niño ahí, no, tenía que sacarlos del cuarto y que dejaran al pequeño Ren en paz… Hikari, Akari, ellas estarían seguras en el cuarto de pánico, ese donde él no podía darse el lujo de llevar a Ren, y eso resultaba ser más que un problema, él no estaría seguro por completo a menos que estuviera encerrado ahí con sus tres hermanas.

Fue cuando la puerta cayó y vio a un hombre ahí, ¿cuántos serían?, aquel era uno, ese al que apuntó desde las sombras y disparó dos veces, directo a la frente. No debía tener reparos, no cuando la vida de un niño estaba en juego.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Feb 25, 2015 1:15 pm


Todo parecería ir a peor cuando, armado con aquella pistola y solo unos pocos cargadores extra, con una navaja y su fuerza, buscó dejar de lado la cocina, tenía que sacarles la idea de que las niñas estaban escondidas en alguno de esos lugares. Pero, había algo difícil de determinar, por supuesto, ¿cuántos eran? Porque ellos eran dos, los niños tres, eso estaba claro. Tomó su teléfono celular y como pudo, mientras caminaba rodeando la mesa del comedor, marcó al nueve once y tomó el auricular que siempre cargaba encima para casos de emergencia, como este.
 
El tono sonó una vez y luego el clásico “novecientos once, cuál es su emergencia” se dejó escuchar. Respiró hondo y profundo mientras divisaba a un cuerpo grande caminar a paso fuerte hacia el sitio por el cual Minato había huido.
 
Hola…  estoy en la 615 de Hartford, cuido a unos niños y de repente entraron personas por la ventana de la primera planta, están armados, hay tres niños y otra persona conmigo, pero él está en otra parte de la casa —, habló muy rápido,  sin importar si la mujer hablaba o no, sí, «sabe cuantas personas son», escuchó la pregunta, —no, hay uno que fue hasta dónde está mi compañero, viene otro debajo y escucho más pasos—, se silenció.
 
En ese momento pudo ver como un hombre bajaba las escaleras mientras que otro rompía la puerta de vidrio que dejaba hacia el patio. Se metió debajo de la escalera, desde ahí podía ver al otro meterla mano y romper y a la operadora chillar.
 
Silencio, viene uno—, dijo al aire muy, muy, bajo. Acomodó su postura y agachó su cuerpo de manera en la cual pudiera dar un paso al frente luego de lo que tenía planeado. Allí fue cuando lo tuvo en la mira y, sin más, disparó a lo que le pareció el rostro, claro, una de las pocas partes que tenían descubiertas. En ese momento escuchó otro disparo, uno que le alertó, pues venía de la parte superior… la operadora le estaba volviendo loco, pero no le hacía caso cuando salió de aquel hueco y vio que no había nadie, ¿el otro sujeto había subido a ver qué pasaba?
 
«¿Esos fueron disparos?, ¿dónde están los niños?», más preguntas que suponía debía responder, ¿dónde rayos estaba la policía?, sí, del otro lado de la ciudad.
 
Las niñas están en el cuarto de pánico, el niño está con mi compañero, arriba—, exhaló fuertemente cruzando hacia las escaleras justo cuando escuchó más disparos y vio caer el cuerpo de aquel mastodonte, en ese momento sintió más vidrios romperse y un repugnante olor que rápidamente descifró.
 
Mierda, mierda…
 
Se metió en el cuarto de las visitas, donde estaban sus cosas, y encontró una bola de fuego. Tomó ambos bolsos y los terció cuando el humo comenzaba a hacerse notar, también dio cuenta de la posición de Minato, pero eso ahora no importaba.
 
Estaban acorralados.
 
¡Minato, prendieron fuego, tenemos que sacarlos de aquí!—, gritó mientras bajaba las escaleras rápidamente, tenía que ir a la cocina y sacar a las niñas, sí, pero cuando vio el fuego dio cuenta de que aquello sería difícil. Tomó el suéter que había llevado y enrollo su rostro para meterse entre una llamarada que venía desde los gabinetes.

Debía sacarlas, tenía que hacerlo.
 
Movió todo lo que hacía unos minutos había acomodado y entonces encontró la puertecilla que abrió sin más, estirando la mano para tomar a la primera niña y luego a la segunda, pero estaban rodeados, esa era su seguridad, ¿por dónde saldrían?, detrás, el frente, ningún sitio era ciertamente seguro. Las niñas chillaron y por vez primera les dejó, cargando a una sobre su hombro y a la otra como pudo y corriendo hacia la puerta delantera, asegurándose de que no se trancara, fue cuando escuchó la primera explosión y gritos.
 
¡Minato, maldición Minato, ¿dónde estás?!—, gritó para luego toser cuando el humo comenzó a esparcirse y el olor a podrido era insoportable, se quitó el trapo dela cara y le pidió a las niñas que le imitaran y se lo colocaran mientras las dejaba en el suelo, que se acostaran a un lado de la puerta.
 
En cuestión de segundos aquello estaba ardiendo horriblemente, al parecer había combustible en lo que fuera que habían tirado, y algo podrido. Sí, probablemente no estaba al completo acostumbrado a estas cosas, pero, ¿quién lo estaría?, por más años que pasasen, ¿él?, jamás, pensaba.



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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Mar 31, 2015 5:22 pm

Estaban atrapado, o eso le pareció al momento de ver caer al sujeto y escuchar un ruido sordo colarse por la ventana… maldición, ¿qué rayos era esto? Sí, él estaba notablemente acostumbrado a este tipo de situaciones, pero jamás dejaban de sorprenderle, de tener ese factor por el cual aún se preguntaba las cosas sucedían de unas u otras formas.
 
Chascó con la lengua mientras notaba como, del otro lado del cuarto, las llamas comenzaban a aparecer en menor cantidad, escuchar l grito de Shi lo confirmaba. Corrió, literalmente, hasta el cesto donde había metido a Ren para sacarlo. Se quitó la camiseta negra, quedando solo con la blanca, y enrolló el rostro del niño con ella, para evitar que tomara el humo directamente, entonces le cargó, llevando la pistola en una mano y al pequeño apoyado en su pecho para salir corriendo escaleras abajo, esquivando el cuerpo y dando cuenta de que esa no había sido la única especie de bomba lanzada. El fuego estaba por todas partes.
 
Como pudo llegó a la planta baja y dejó al niño en el suelo, donde estaban las otras dos, quitándose la ya no tan blanca camisa para taparse el rostro, el olor que abundaba en el amiente, fuera del normal de un incendio, era un podrido terrible y mayoritario, tosió. Estaba claro, no tenían salida.
 
No podemos salir de aquí o seremos cazados—, dijo muy alto, para ser escuchado entre el estruendo y los gritos de los niños, luego se fue con ellos y se agachó a su lado, teniendo la pistola en una mano detrás de su espalda, y dando completa cuenta de que estaban apenas a un lado de la puerta principal donde, gracias a Dios, no había ventanas. Fue entonces cuando se escuchó la primera explosión, que venía de la parte trasera de la casa y los gritos no cesaron.
 
Se abrazó a los niños, no se veía venir nadie, pero este sitio no era seguro, nada en estas paredes lo era. Resopló, ¿a dónde podrían llevarles? Chascó con la lengua, había un lugar que podía ser seguro, bajo las escaleras, las cuales estaban fijas en concreto.
 
Vamos a rodearlos en las escaleras— dijo entonces y les hizo una seña para que, en medio de sus rostros llenos de lágrimas, se levantasen, esto era malo, ¿por qué tenían que sr precisamente niños, y tan pequeños? Resopló dando pasos hasta que, de un momento a otro, pudo escuchar otra explosión y esta vez algo que le rozó, pudo sentirlo justo cuando vio la sangre salir de una especie de raspón a su costado, ¿balas? ¿En serio estaban disparándoles?
 
Su postura bajó por instinto justo antes de llegar a las escalera y miró a Shi, lo importante eran los niños, eso estaba claro. Un grito abandonó su boca mientras con su mano apretaba el costado, sentía como si le hubieran quemado con algo realmente caliente y ardía horriblemente, pero siguió caminando, las escaleras serían un refugio momentáneo y eficiente, eso si lo tenía claro.
 
¿Dónde está la maldita policía?—, cuestionó en voz alta y bastante molesta. Sí, en este caso la resolución escapaba de sus manos, su deber era proteger a los niños y lograr que los tres volvieran con sus padres tan pronto fuera posible. No importaba si podía o no con los tipos, si podía o no darles caza alguna vez, no. Aunque estaba seguro completamente de que eso último si sucedería. Tragó, más disparos, con su cuerpo se fue a un lado, las escaleras podrían protegerles gracias al grueso que debían tener para sostenerse en una casa de este tipo, esta era su única garantía en medio de todo, pero el fuego, eso era clase aparte, completamente aparte.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Abr 01, 2015 12:36 pm


Era obvio, vamos que lo era, estaban encerrados entre cuatro paredes hirvientes con tres niños pequeños que, debajo de esas telas que protegían sus rostros, no paraban de llorar. El olor era terrible incluso intentando evitarlo, pestilencia inmunda que había sido lanzada a propósito y, justo cuando pensó que eso podría ser lo peor, que las escaleras podían ser una salvación, allí estaban, disparos, balas.

Resopló atemorizado no por él, sino por los niños, ellos eran la prioridad en el momento y sabía que no solo él estaba consciente de ello. Al llegar a las escaleras pudo escuchar el quejido y, quizá con brusquedad, empujó a los niños para que se metieran entre las dos bases de concreto, la pared trasera y los propios escalones, mientras tiraba de Minato y veía su sangre. Chascó con la lengua, ahora podían ser emboscados o simplemente tiroteados antes de que ellos huyeran porque la policía podría llegar en cualquier momento, o eso era lo que le gustaba pensar.

Ya llegará—, bufó levemente para tomar aquella pistola entre sus manos al escuchar voces desde afuera, en la parte trasera. Comenzaba a escuchar también como algunas cosas caían, este fuego era agresivo y eso lo tenía muy claro, debía resguardarse y a los pequeños. —Estamos al otro lado de la ciudad—, murmuró, cargado el arma y quitando algunos pensamientos de su mente, especialmente aquel sujeto que no dejaba de verle taciturnamente, era terrible cuando él no cambiaba sus expresiones encontrándose Shi en situaciones distintas.

Una nueva explosión se escuchó, por alguna razón él creía que seguían tirando cosas que causaban combustión y, al recordar la complexión de la casa, temió, en seguida lo hizo. Apretó la mandíbula, si el fuego llegaba al sótano esto se pondría peor. Fue cuando nuevos disparos se escucharon y los niños chillaron metiéndose más en ellos mismos, estos venían desde el frente, en medio del sonido de la quemazón.

Vio una sombra colarse por la parte trasera y alertó con una mirada a su acompañante. Al segundo siguiente pudo ver a un sujeto vestido completamente de negro, portaba un rifle y parecía buscar algo. Entrecerró el mirar, con suerte se desorientaría por la cantidad de fuego. Apuntó con la pistola y disparó una vez, en una pierna, y escuchó un quejido, luego disparó otra vez, en la otra pierna y de nuevo, en el rostro, solo allí dio cuenta que estaban a salvo, pero claro, para el anterior pelinegro eso no significaba inicialmente nada.

Fue cuando escuchó un pitido, desde más afuera, como un bit repetitivo que se hacía cada vez más y más seguido.

¡Mierda, Minato es una bom-!—.

Sus palabras fueron cegadas por un gran ruido que hizo que todas las estructuras cayeran. A lo lejos podía escucharse alguna sirena y autos que llegaban rápidamente. Personas estaban en la calle tras aquellos ruidos.

¿Qué había sucedido?





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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Mayo 03, 2015 10:27 pm

No podía recordarlo todo aunque quisiera, no… ¿qué era lo que había pasado exactamente?

Recodaba las palabras de su compañero “niñero” justo al momento de escuchar ese bit repetitivo, justo cuando lanzó su cuerpo sobre los de los más pequeños, dado que ellos eran la prioridad, pero, fue cegado, comenzó a escuchar sol una línea de sonido difuso, una larga línea, casi como lo que se escucha de un monitor cardíaco cuando una persona muere, sí, pero no había quedado inconsciente, o al menos no por demasiado tiempo, o eso le pareció cuando se quitó muchas piedras de encima… de su cuerpo brotaba sangre quién sabe por qué cosas, y miró debajo de él los cuerpo de las dos niñas, inconscientes, ¿ellas sangraban? Eso parecía.

Entonces hizo lo único que había.

Palpó sus cuerpos, no respondían, buscó a su compañero, no lo encontró en seguida, pero allí estaba, en el suelo, tirando sobre un cuerpecito inmóvil, él comenzaba a moverse, y había piedras y escombros en su espalda, sin embargo podría zafarse, ¿esos sujetos se habrían ido? No podía asegurar nada, pero tenía el presentimiento y la esperanza de que sí, que estuvieran conformes creyendo que lo habían hecho bien. Se levantó, cargando como pudo a las niñas.

No había nada, nadie, o eso pensó.

Sus pies se movieron al dar cuenta de que todo estaba destruido; cargaba a una niña en un hombro y a la otra pegada a su pecho, como podía, mientras intentaba encontrar una salida, fue cuando vio como algo derrumbaba la puerta, ¿era un ariete? Eso parecía. Fue cuando notó que eran lo bomberos, pero le dolía la cabeza, por alguna razón le dolí mucho la cabeza… fue entonces cuando creyó quedarse finalmente sin fuerzas, y cayó.

Llegando al presente, al ahora, despertando en algo parecido a la oscuridad, pero podía oler lo genérico y, cuando finalmente abrió sus ojos, pudo encontrar el cuadro blanco de un auto en movimiento, lo sentía… habían cosas en su cabeza y su vista era difusa, sin mencionar que no podía escuchar nada, pero lo sentía, dolor, dolía mucho. Intentó mover sus brazos, pero sentía raro en ellos y, al aclararse un poco, se dio cuenta que tenía algunas vías y otras cosas en su cabeza, en el pecho.

Frente a él notó a un paramédico quien tenía algunas gasas cubiertas de sangre, su sangre, “finalmente despiertas, vamos al hospital, no te muevas mucho”, fue lo que pudo leer en sus labios, pero, ¿qué había pasado después? Ciertamente ignoraba ese hecho, ¿dónde estaba Shi, dónde estaban los niños? Todo so se fue a la nada cuando sintió un gran mareo y, nuevamente, do se volvió negro.

Quizá cuando despertase todas esas interrogantes podrían tener una respuesta.


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Re: When the children leave us alone // Shi

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Mayo 15, 2015 8:57 pm


¡Bomba!

Pareció estallar su mente al momento en el que lanzó su larguirucho cuerpo sobre el pequeño Ren, pero sintió como se movía, sí, algo estaba mal, estaba demasiado mal como para ser completamente consciente de ello, no, cuando notó el rostro de Hei sonreír de una manera que nunca antes había visto y se contempló tirado en un suelo lleno de escombros, un ambiente oloroso a cenizas, sucio y putrefacto, cuando escuchó tan solo un bit muy largo en su cabeza y notó que sangraba, que su pecho sangraba, ¿dónde estaba Ren? Intentó levantarse, pero su espalda dolía, dolía mucho.

Fue cuando una mano atrapó ese brazo y dolió aún más, tanto que le llevó a gritar y fue soltado, pero no podía escucharse, no, no estaba escuchando nada, y eso debía ser obre de la bomba, ¿y Minato? Aquella persona pareció darse cuenta de su curiosidad y dijo algo como “él está afuera” entonces no pudo nada más que decir el nombre del pequeño.

Ren… ¿dónde está Ren?—, le preguntó a aquel sujeto mientras se levantaba aún y cuando su brazo colgaba, su brazo izquierdo estaba dislocado, pero no era el caso ahora, no cuando notó la mirada baja de aquel sujeto. —¡Dónde está el niño!—, gritó y pudo ver como otros paramédicos se acercaban con una camilla y le obligaban a recostarse, siendo esta pequeña, pero aún así haciéndolo porque casi lo empujaron.

Eso hicieron y le sacaron de allí. En el camino pudo ver a las dos pequeñas recostadas, moviendo sus manos, y en otra, allí estaba el pequeño Ren, tirado, inerte mientras los doctores parecían intentar reanimarlo… ¿qué había pasado?, ¿acaso no había llegado a tiempo?, ¿había fallado? Sus ojos se abrieron enormemente y se tiró de la cama hasta donde el niño estaba, no podía escucharlo, pero lo miraba, pálido… fue cuando una gran punzada pareció partirle el cerebro en dos y sus rodillas tocaron el suelo, se supo gritando. Y las imágenes…

Las imágenes…

Su cuerpo chocando contra una pared, abrazando al niño, había hecho todo lo posible, sí, pero había algo más… vio a Hei sonreír y, detrás de él, justo antes de que la inconsciencia llegara, había un hombre de quizá un metro ochenta, vestido de negro, una sombra… y un destello.

Un disparo.

Todo pareció detenérsele en seguida, todo, justo antes de que esas imágenes se volvieran la negrura que representó su breve inconsciencia, una que parecía querer regresar justo ahora. Su cuerpo fue tomado por la fuerza nuevamente, pero en sus ojos había algo más, se veía algo más, algo nuevo, algo amenazante.

Algo aterrador…

No estaba solo, eso lo había sabido siempre, pero su mundo siempre estaba propenso a cambiar.


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Re: When the children leave us alone // Shi

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