Welcome to SNA!
「WELCOME TO SNA」



Hey Invitado sé bienvenido/a a la SNA, una universidad famosa por su educación, el campus más grande del mundo, y a Alki Strait City, famosa por su gente; por sus parajes y paisajes, pero sobre todo por su imponente presencia. Innumerables cosas, misterios, verdades, pueden sucederse en este lugar, ¿se siente bien?, ¿quieres experimentar el desenfreno de una ciudad que no descansa, de una universidad que es más que eso? Entonces... ¡Deja de observar y entra de una buena vez a este mundo!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

「WHO IS ONLINE?」
¿Quién está en línea?
En total hay 3 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 3 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 28 el Lun Sep 04, 2017 10:27 pm.
「LAST POST」
Últimos temas
» Scared [Priv. Daichi Kitagawa]
Ayer a las 12:40 pm por Zhao Wang

» Four // Privado: Elizabeth
Sáb Oct 21, 2017 8:30 pm por Elizabeth O'Land

» Hike—priv: Kohaku Koyama
Sáb Oct 14, 2017 5:16 pm por Kohaku Koyama

» Cappuccino [Priv. Yahiro]
Dom Oct 01, 2017 7:00 pm por Yahiro Kanzato

» Three // Privado: Elizabeth
Lun Sep 25, 2017 2:07 pm por Elizabeth O'Land

» Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho
Mar Sep 19, 2017 1:23 pm por Reiner F. Lawrenz

» Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang
Jue Sep 14, 2017 1:16 pm por Shi L'Jon

「OUR BOSSES」

THE SNA KING
master

- Profile MP -


MINATO
admin

- Profile MP -

SHI
designer

- Profile MP -


Noragami Roler Psycho-Pass RPG .:Magatsu World:. Surprise City Forbidden Love < a href="http://innocent-malice.foroactivo.com/">INNOCENT MALICE Crear foro The Last Breath RPG
「THANK'S & CREDITS TO:」



Este skin ha sido realizado por Shi {@Shi.2014} para Security Northwest Academy, se prohíbe su reproducción. Los códigos para las descripciones de los foros son propiedad de Niza. La historia y demás puntos base del foro, son propiedad del staff y están inspiradas en lugares de la vida real; las tramas y expedientes de los usuarios son de su propiedad y solo suya.

Agradecemos a #ALF por la ayuda con sus tutoriales; a We♥It, Tumblr, Zerochan, MiniTokyo y otros por las imágenes, las cuales han sido sometidas a edición. Este foro es una obra de ficción y, como tal, no tiene relación más que ligera con hechos de la realidad.

#NO AL PLAGIO, ¡Sé original!

Misfortune ─ priv.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Misfortune ─ priv.

Mensaje por Invitado el Vie Oct 10, 2014 12:23 am



Misfortune.
─ Eireen Swanhilde | Alki Strait | Centro de la ciudad | 19: 45hs. | Vestimenta | Automóvil



Alzó la vista al cielo cuando tras cruzar el umbral de aquella puerta corrediza, una fresca gota de agua se estacionaba sobre la punta de su nariz… había comenzado con una leve llovizna a la que poca atención le había prestado, y sin embargo ahora parecía haber aumentado su caudal. Escuchó algunas personas murmurar a sus espaldas quejándose de aquella sorpresiva precipitación que en realidad no había sido anunciada en el pronóstico que él mismo revisaba cuidadosamente cada mañana; algunas personas pasaban corriendo a su lado y se aventuraban bajo la lluvia, otras sacaban su teléfono celular en busca quizás, de un transporte que les llevase a destino. Él tenía su propio automóvil esperando en el estacionamiento de aquel edificio de tres pisos al cuál se había acercado para asistir a uno de los tantos seminarios que solía tomar; seminarios que eran dictados para un número reducido de personas con gran intelecto y brillantes capacidades; aquellos que destacaban por encima de los demás. Dejó escapar un suave suspiro y tras pintar la resignación en las secas facciones de su rostro, alzó sobre su cabeza el portafolio dentro del cual guardaba sus libros y papeles; cubriría con él su cabeza para lanzarse a correr bajo la lluvia hasta que pudiese llegar a la puerta izquierda de su Carlsson blanco.

Un bep bep como cualquier otro, las luces amarillas de aquel elegante automóvil que él mismo se había tomado el trabajo de escoger se encendían de forma fugaz; los bocinazos en la ciudad parecían hacerse más insistentes con cada refusilo que iluminaba el cielo; naturalmente muchos otros quisiesen llegar cuanto antes a casa, Matthew por su parte no llegaría a casa pero si a la habitación que intentaba ver como su hogar el tiempo que su estancia en la academia se extendiese. Y cerró la puerta una vez hubo ingresado, acomodándose en el asiento del conductor tras ese volante de cuero negro que a fin de cuentas ya conocía a la perfección; su tacto, la fuerza que debía ejercer para accionar sus direcciones… las luces se encendieron iluminando un camino que parecía oscurecer con cada estruendo lejano en los cielos; eran casi las ocho de la noche y la luna y las estrellas no habían asomado su resplandeciente rostro, posiblemente no lo harían hasta el siguiente día.

Esperaba que la ruta no resultase estresante a causa de la lluvia, sabía muy bien que algunos conductores solían volverse bastante imprudentes cuando llovía, pero agradecía que sus reflejos pareciesen ser lo suficientemente rápidos como para sentirse seguro al volante aún en aquellas situaciones. Con un pañuelo secó tranquilamente sus mejillas y su frente pasando después una mano por su cabello y acomodándolo hacia atrás como solía llevarlo, y aún así algunos mechones rebeldes volvían para acomodarse en los costados de su rostro.  Con el mismo pañuelo secó luego el portafolio que le había cubierto para después solo dejarlo sobre el asiento del copiloto; sacando el teléfono móvil de su bolsillo, observando la hora y el menú por si le hubiese llegado algún mensaje, dejándolo después a un lado para acomodarse mejor en el asiento y encender finalmente el limpia parabrisas y el motor del automóvil; el suave y conocido rugir que le caracterizaba y acompañaba en cada viaje que necesitase hacer.

─ Si que eres insistente Raisa…─murmuró para sí mismo en medio de un suspiro tras haber leído en su móvil el mensaje de texto que su alegre hermana menor le había enviado; hacía un par de días ya que venía insistiéndole con hacerle una visita al dormitorio de la fraternidad, pero él se había negado rotundamente a ello; porque debería entrar a una zona llena de hombres y porque después de eso debería quedarse en un hotel en la ciudad el tiempo que permaneciese, sin olvidar claro que debería ausentarse de sus clases en lo que el mini viaje durase. Nada de eso, Matthew solía ser tan exigente y cuidadoso con ella casi de la misma forma en que solía serlo el padre de ambos.

Pronto inicio camino de regreso a los dormitorios de la academia, no estaba muy lejos en realidad, en coche le llevaría quizás una media hora llegar, o quizás un poco más si por la lluvia decidía ir un poco más lento. Tras una visión empañada por la lluvia y por las gotitas de agua que el limpia parabrisas retiraba en cada vaivén, realizó las maniobras correspondientes para salir del sitio en el cuál se había estacionado y acercarse lentamente hacia la calle, mirando hacia su izquierda para encontrar un camino despejado en el cual se introdujo con paciencia, pisando lentamente el acelerador. La ciudad parecía aún así bastante transitada a pesar de la lluvia que en vez de ceder parecía hacerse más y más insistente aún, a su lado veía algunos automóviles pasar a gran velocidad pero él se mantenía en una velocidad que consideraba propicia para poder mantener el control sobre su vehículo. Y nuevamente el móvil volvía a sonar, invadiendo ahora el pequeño espacio con una tranquila melodía a piano, tras detenerse en un semáforo el rubio se colocaba los auriculares en los oídos para poder hablar cómodamente con la insistente muchacha.

─ Ya te dije que no Raisa. ─replicaba una vez más, una de tantas otras en las que al parecer no había sido oído ni tomado demasiado en cuenta─ Ay Matty si que eres malvado con tu hermanita~ ─se quejaba del otro lado de la línea una muchacha de ondulante cabellera castaña, ella, recostada en la cómoda cama de su habitación, se encontraba rodeada por un mazo de cartas de peculiar ilustración─ ¿Qué demonios quieres mujer? Estoy conduciendo… además no deberías disponer de mi tiempo así como así…─se quejaba el de lacios cabellos rubios mientras, a pesar de hablar con la muchacha, mantenía sus sentidos bien puestos en el camino que de antemano sabía que podía volverse traicionero con climas como aquellos─ Es que Matty, estaba tirando las cartas para ver si tu vida dejaría algún día de ser tan aburrida… ¡y adivina qué! ─la muchacha rodaba en su cama con el teléfono al oído, mientras el rubio encendía las direccionales traseras y delanteras del coche en el momento en que doblaba en una esquina─… adivina adivina… ¡salió una mujer! En las cartas, alguien que llegará a tu vida ¿puedes creerlo? ─el rubio fruncía el ceño en ese mismo instante que le escuchaba reír al otro lado de la línea, después de todo Raisa siempre había sido tan ilusa con ese tipo de cosas como para creer que unas ridículas cartas podrían predecir lo que se suponía que era su destino─ Deja esas estupideces Raisa, ¿cuántas veces deberé repetírtelo? ─se quejaba con fastidio─ Voy a colgar, salúdame a papá y a mamá. ─y era lo último que sentenciaba a pesar de las mil quejas que escuchó de la contraria justo antes de cortar la comunicación.

─ Que mujer ni que nada… como si tuviera tiempo...─mascullaba presionando un poco más el acelerador sin darse cuenta de esto, pero fue en el mismo segundo en que le pareció ver algo cruzarse delante de los faros del automóvil que sintió su corazón detenerse un instante, e incluso soltó el volante apenas dos segundos antes de escuchar un golpe sordo sobre el capó que le llevó a pisar el freno fuertemente; escuchando el ruido de algo rodar sobre la nariz del coche para después desaparecer frente a éste en medio de una lluvia cada vez más torrencial─… que…─sus ojos se abrieron como platos y le tomó un par de segundos reaccionar acertadamente, abriendo la puerta para salir dejando ésta abierta y las direccioanles titilando, caminando hacia adelante para hallar sobre el pavimento el cuerpo de lo que parecía ser una mujer de larga cabellera anaranjada─ ¡Demonios! ─exclamó corriendo hacia ella, colocándose en cuclillas a su lado mientras apartaba la larga cabellera ondulada en busca de su rostro─ ¿Señorita? ─preguntó cuando al fin halló su rostro, ella había caído de espaldas; en ese momento solo podía rogar que no se hubiese golpeado la cabeza al caer─ Señorita, ¿puede oírme? ─pregunto mientras la lluvia seguía cayendo insistentemente sobre ambos, sus finos y largos dedos rodaron por el contorno del rostro ajeno y en la esquina de éste sus yemas terminaban tiñéndose de un intenso color carmesí; aún así ella respiraba, ella se movía… ella seguía viva. Eso era más que suficiente, al menos de momento.
Invitado
avatar

Volver arriba Ir abajo

Re: Misfortune ─ priv.

Mensaje por Invitado el Lun Ene 05, 2015 6:21 pm




Alki Strait | Centro de la ciudad | 19: 00hs. | Vestimenta


Su vida había cambiado por completo al venir a Security Northwest, de eso podía estar segura, antes era una jovencita muy inconforme con su vida pero ahora no sabía que pensar al respecto. Había tenido una pésima temporada en cuanto a tareas escolares, que no había tenido tiempo de pensar con más detalle lo que había sucedido con aquella persona que consideraba la más importante en su vida. ¿Debería llamarlo? ¿Debería buscarlo?, eran una serie de tantas preguntas que pasaban por su mente cada que se sentía solitaria, pero ¿que mas podía hacer?, no sentía las fuerzas suficientes para seguir adelante, ciertamente se sentía como un muerto en vida solo haciendo lo correcto, caminando sin detenerse pero sin saber muy bien que era lo que quería. Aunque claro eso lo había tenido bien definido tiempo atrás, cuando estaba feliz de haber encontrado su primer amor, o al menos lo que ella consideraba como su alma gemela, nunca se había sentido así por alguna persona era obvio que perdiese la cabeza un poco solo por ello.

Esto de pronto se convertía en uno de esas novelas dramáticas que leía, pero que para nada eran de su agrado, no cuando tenían un feo final, siempre se encontraba con novelas de ese tipo, siempre parecían estar mal pero el final era todo lo que importaba, ¿acaso su historia seria de esa forma?. Por esas causas no se encontraba muy bien de autoestima, tampoco de ánimos, y sus calificaciones solo podían reflejarse de forma drástica, pues era una chica muy dedicada que le gustaba esforzarse. Su aspecto denotaba tanto estas semanas que había estado llorando, pero estos días no sabía porque había dormido tanto, no sabía porque si anteriormente le había costado tanto conciliar el sueño,  nada volvería a ser como antes, no podría revertir todo el daño que había hecho ya, no tenia idea, pero estaba segura de que algo mal había hecho, un mal paso había dado en su inexperto ser.

Caminaba por las calles de camino a los dormitorios, estaba lloviendo pero eso no detenía que tenia cosas importantes que hacer, había ido a comprar un importante material que necesitaba para hacer algún par de proyectos que tenia de tarea, un par de rotuladores y plumas fuente. Se detuvo solo un momento a observar una tienda de mascotas donde algunos cachorros del otro lado del vidrio la observaban rogando que los llevase consigo, estaba tan deprimida que si no fuese porque esos cachorritos eran razas caras se podría llevar todos consigo para que deshágase sus penas cuidándolos y llenándose de ternura con ellos, quizás después volvería a verlos y pasar un tiempo con ellos para sentirse mejor.

Solo siguió su camino con aquellas bolsas en mano que a cada cierto momento acomodaba mejor en su hombro junto con su paraguas de color azul celeste, hasta que llego el momento de cruzar un leve semáforo, nunca había parecido ser ningún tipo de dificultad para ella, pues era muy cuidadosa, pero esta vez parecía algo débil o más bien algo distraída con tanto transito que sin darse cuenta avanzo aprisa a último momento justo cuando el semáforo comenzó a marcar verde, quedando en medio de la calle, alzando las cejas dándose cuenta de su grave error mirando algunos autos delante de ella pasar a toda velocidad y justo a su lado otro auto que al momento que se percato de que ahí estaba ya era demasiado tarde, solo había logrado girarse un poco en su cuerpo para que solo golpease su estomago y no su cadera, intentando interponer sus brazos recibiendo de lleno aquel fuerte golpe, rodando levemente sobre el automóvil hasta caer casi de golpe sobre la acera después lastimándose de nuevo contra el suelo, sintiendo la fría y áspera acera. Había dejado caer su paraguas lejos de ella, y ahora no había nada que la cubriese de la lluvia, o al menos eso era lo único que podía pensar en ese momento cuando comenzó a sentir la lluvia fría sobre sus mejillas, quedándose inmóvil hasta comenzó que perder la conciencia tirada ahí en medio del caos mirando el cielo oculto por las oscuras nubes, cerrando sus ojos lentamente solo dándose por vencida.

Escuchaba una voz hablarle sintiendo como alguien insistentemente luchaba por reanimarla, pero nada podía hacer para intentar despertar, quizás ya había muerto ahí mismo de forma inevitable, ni siquiera podía sentir lástima de sí misma, quizás era lo mejor, solo dejar de vivir para dejar de sentir y para dejar de pensar en lo correcto que podía haber hecho con su vida, vivir era tan cruel y tan difícil.
Invitado
avatar

Volver arriba Ir abajo

Re: Misfortune ─ priv.

Mensaje por Invitado el Lun Ene 12, 2015 1:34 am

Vio aquel pálido rostro iluminarse tras los efímeros segundos que duraba una nueva centella… las frías gotas de lluvia resbalaban por sus delicadas facciones escurriendo las marcas de sangre que se desdibujaban en su piel y se perdían entre los ondulantes mechones de aquella abundante cabellera anaranjada. Ella se veía pálida… pero respiraba, respiraba si, y eso era lo más importante. No dudó en llamarla una, dos y más veces, sin embargo no parecía estar obteniendo respuesta alguna; ella no reaccionaba tal y como si sólo se estuviese entregando a eso ¿Por qué de pronto tenía una impresión como esa? Porque ella de alguna forma parecía tan extrañamente… ¿resignada? Algo que no había visto antes, algo que no había tenido ocasión de presentir… por alguna razón permaneció inmóvil observando aquel femenino rostro unos pocos segundos más, hasta que el aguacero haciéndose más pronunciado aún le llamó a reaccionar ante la real situación.

Sin levantarla y sin siquiera tocarla demasiado, la dejó solo allí en su sitio pues sabía bien que podría llegar a ser un error moverla si no sabía el daño que su cuerpo pudiese haber recibido, corriendo de vuelta hacia el coche abrió el baúl para sacar los conos de señalización que colocó detrás del rodado y delante de ella; fue entonces que pocos pasos más allá divisó un paraguas de color azulado que presumía ser de la muchacha que aún `permanecía allí en su mismo sitio. Viendo que se encontraba en perfectas condiciones decidió tomarlo para acercarlo hacia ella y colocarlo de forma que cubriese su cabeza, evitando así que pudiese ahogarse con el agua; acto seguido volvió hacia el interior del automóvil y busco su teléfono celular en el cual comenzó a teclear el número de emergencias de forma algo acelerada y nerviosa… quizás fuese la primera vez que veía sus manos temblar de esa forma, aunque curiosamente su rostro no pareciese expresar tal nerviosismo.

─ Quisiera reportar un accidente…─ informó a quién le atendió al otro lado de la línea, explicándole la situación y dándole la dirección en la cual se encontraba, si es que apenas podía reconocer el lugar a causa de la fuerte lluvia. Una, dos, tres llamadas a la policía, al hospital y al seguro del coche, y mientras tanto desde su sitio vigilaba que ningún otro automóvil se acercase a la muchacha. Una vez acabadas las llamadas que no dataron de más de tres minutos en realidad, volvió hacia ella para arrodillarse a su lado y tomar con delicadeza una de sus muñecas, presionando sobre el centro de ésta tomó su pulso mientras controlaba los segundos en el reloj pulsera que llevaba cómodamente ajustado en su muñeca izquierda; ignorando las frías gotas que sobre el cristal se acumulaban en cada milésima de segundo que transcurría en ese mismo sitio.

─ ¿Señorita? Sería de ayuda si se esforzase por mantenerse consiente… ─le habló entonces volviendo a quitar algunos mechones de cabello de su rostro, despejando incluso su redondeada frente─ He llamado a la ambulancia, estará aquí en poco tiempo. ─le comunicó, y observó entonces sus alrededores, mientras sentía toda la ropa apegarse más y más a su cuerpo y su lisa cabellera ser arrasada por el agua, descubrió unos ciertos paquetes en los alrededores que presumían ser de aquella muchacha… rotuladores y otras cosas, ¿sería un estudiante de diseño acaso? Eso poco importaba en ese momento. De pronto solo podía pensar en que había sido él, había sido su coche el que la había herido de esa forma. Pero ¿Cómo? ¿Cómo no la había visto?  ¿Cómo es que se había aparecido tan de prisa? Creía poco probable que ella se hubiese arrojado si es que iba cargada con compras y paraguas, no… y eso había sido un accidente, un descuido por parte de ambos quizás.

─ Señorita…─volvió a llamarle una vez más, sin embargo antes de que intentase algo para obtener algún tipo de respuesta, escuchó las sirenas de la ambulancia acercarse; en un abrir y cerrar de ojos se encontraban los paramédicos a su lado, haciendo el trabajo que bien sabían hacer, y no tardaron demasiado en subirla a aquella camilla, sujetando su cabeza y su cintura en ella, depositándola dentro de aquella ambulancia en la que él se negó a ir. No, él la seguiría con su automóvil… de alguna forma parecía sentir que no debía dejarla sola, claro, además de que debería declarar ante las autoridades…



Invitado
avatar

Volver arriba Ir abajo

Re: Misfortune ─ priv.

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.