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Ishi to watashitachi {Brandon}

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Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Nov 09, 2014 9:29 pm


Ishi to watashitachi

W: Brandon E. Wingfield | P: Hospital Central de Alki Strait; sala de espera de consultas | Miércoles; 09:21 am | Vestimenta

Hoy era un día más, claro, era un día donde, en el papel, debía estar más libre tan solo por ser el ombligo de la semana, pero… nada de eso, no. Habían pasado muchas cosas desde el momento en el que cayó desmayado y despertó en esa enfermería de su fraternidad, muchas más de las que le gustarían.

Estaba cansado o eso pensaba, claro, tenía tantas cosas en su agenda, cosas importantes en las cuales debía intervenir fuera del horario de clases o del club. Se perdí aquella importante firma en Francia y aquella reunión familiar en China, todo por intervención de su madre, quien, a pesar de no haber podido venir directamente a estar con él –ya que alguien debía suplirle- se encargó de cancelar cada uno de sus compromisos hasta aquella cena que tendrían todos en China, esa que, al menos él, esperaba con cierta curiosidad.

Cosas ajenas, claro, pero que, al menos para Shi, eran el pan de cada día.

Y ahora, Miércoles, nueve y tanto de la mañana, se encontraba en una de las salas de espera del hospital, “¿por qué?” cualquiera podía preguntarse, y la razón era simple, después de todo el ajetreo en la universidad y la primera consulta, había más de los doctores, hoy era de esos días que debía dedicar enteramente a ellos. Primero, exámenes de sangre a primera hora, pruebas de reflejos y la consulta con su psiquiatra, quien parecía más una sombra que otra cosa, quien le había perturbado demasiado.

Sí, él sabía que algo andaba mal y no era solo por el “desmayo por estrés”, de lo contrario Gisei no habría ordenado exámenes de sangre más detallados y una resonancia de su cerebro. A veces se preguntaba si él podía ver la esquizofrenia mientras le hacía un examen tan molesto como ese, pero claro, no se quedó allí, sino que le mandó aquellas estúpidas inyecciones y una recomendación al nutricionista sobre nuevas restricciones y permisos en su alimentación.

Tenían cada miligramo de su cuerpo vigilado.

Exhaló al estar sentado allí, tenía hambre, pero aún no podía comer, debía ver, después de la consulta, si podía hacerse los benditos exámenes de sangre y luego ir a cualquier Burger King a observar lo que no podía ni volver a soñar en comer.

Que fastidio—, murmuró desganado mientras revisaba sus mensajes, por supuesto, habían mensajes de sus hermanas, de su madre, de su escolta allá en Japón y algunas personas de acá y otras partes que seguía, supuestamente, conociendo.

Pero destacaban sus mensajes, claro, no solía hablar mucho con aquella dama, ni siquiera recordaba como era que le había terminado por dar su número, pero el caso era que acababan llegando a este punto, un punto en el que realmente no entendía diversas cosas, en el que no comprendía la profundidad, tal vez, del asunto. Y eso era preocupante, casi tanto como tener que esperar a que fuera su turno de ver al nutricionista.

Aunque… no es como si tuviera sentido, solo seguirá hablando estupideces—, resopló tras decir eso y echar su cabeza hasta atrás, no había dormido nada bien desde el desmayo, escuchaba cosas al cerrar sus ojos, cosas que sabía no existían, pero seguían allí, y se sentía observado por cosas mas lejanas y peores que Hei, y eso lograba sacarle de quicio.

Cerró los párpados que enmarcaban sus orbes zafiro y se relajó, la osa era tener paciencia y, de eso Shi L’Jon solía tener bastante, o eso creía él.




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Mar Nov 11, 2014 5:18 pm



Hospital central de Alki Strait; sala de espera | Miércoles, 09: 25 hs. | Apariencia

Ese molesto escozor que suele hacerse tan presente en el inicio de la garganta cuando se tiene la necesidad de estornudar, no le estaba dando tregua; detestaba tener que estar todo el día cargando con el paquetito de pañuelos descartables, pero no tenía más opción cuando se veía atacado por alguno de esos resfríos ocasionales que solían aparecer y desaparecer de la misma forma en que llegaban. Era natural en él puesto que su sistema inmune no trabajaba al cien por cien a causa de la debilidad provocada por la enfermedad que padecía su cuerpo, en esos días en donde la temperatura cambiaba drásticamente con el correr de las horas era cuando su sistema más se veía afectado.

Y aún así, tuviese o no tuviese resfrío, aún cargando con una temperatura de 38 grados y medio, se vio en la necesidad de abandonar el confort de su habitación y de su cama para dirigirse hacia el hospital de Alki Strait en donde tenía programada una revisión general; algunos que otros estudios que mostrarían a los médicos el estado actual de su leucemia y de su cuerpo en general, aunque ese era en realidad el primer día de toda una semana de visitas al doctor. Maldijo internamente luego de que un sonoro estornudo le hiciese lagrimear levemente, sacando un pañuelito del bolsillo con una clara expresión de fastidio; como el resto del mundo -suponía él- detestaba estar resfriado.Se sentía tan desganado que ese día no llevaba su vestimenta habitual; no había hecho más que abrir as puertas de su armario y tomar lo primero que su mano encontrase sin reparar demasiado en ello; aún guardaba unos pocos conjuntos de la ropa sencilla que hace unos años solía utilizar y que había sido su estilo durante bastante tiempo.

El camino hacia el hospital no era muy largo en realidad, menos aún si se lo recorría en coche; podría haber caminado pero si lo hiciese, sabía muy bien que acabaría cayéndose en algún sitio antes de llegar. Así que para evitarse mayores inconvenientes salió a la calle y tomó el primer taxi libre que pasó por el lugar. El viaje fue relativamente corto; era la primera vez que asistía a ese hospital en particular, por lo que se tomó unos pocos segundos para observarle desde su sitio tras bajar del rodado. Cruzando aquellas altas rejas abiertas le esperaba un sinfín de salas, y hombres y mujeres con bata blanca que visitar.

Pasar por la recepción y pasar el sin fin de papeles y turnos previamente asignados, su nombre fue ingresado una vez más en el sistema y tras esto un turno con el médico clínico le fue asignado para que pudiera recetarle algún medicamento que le ayudase con el resfriado, perfecto, un par de pastillas más a su colorido cóctel; al menos ya había podido acabar con aquella semana de pruebas de vitaminas que notablemente no habían tenido efecto alguno en su organismo. Pasando a la sala de espera simplemente se sentó en una de las tantas bancas que allí se encontraban, al lado de un sujeto de cabello oscuro que no reconoció en primer instante, se sentía bastante mareado y afiebrado por lo que parecía natural que no estuviese en sus cinco sentidos esa mañana. Y como si el mundo no le permitiese estar en paz unos pocos minutos, apenas se sentó sintió el móvil comenzar a vibrar en su bolsillo, sacándolo para dejar escapar un pesado suspiro al ver que se trataba de una llamada de su madre.

─ Mamá… estoy en el hospital…─murmuró apenas, escuchando los halagos y mimos que ella, desde el otro lado de la línea le dedicaba con tanto afecto en fin; Brandon siempre había querido y respetado a su madre, sin embargo después de lo que se había enterado y de haber tenido que viajar tan repentinamente, parecía no haberse tomado el tiempo para reflexionar y perdonar el hecho de que le hubiese mentido toda la vida. Todos ellos habían mentido, su madre, su tía… y hasta el mismísimo Avery, ¿Por qué su hermano nunca había tenido interés alguno en acercarse a él? ¿Acaso le culpaba de alguna forma? En algún punto había llegado a pensar que en realidad su prima había ocupado de alguna forma ese espacio que le pertenecía como hermano menor, y si así fuese ¿Qué espacio le correspondería entonces en la vida de Avery? suponía que seguir siendo un par de primos desconocidos... como hasta el momento habían sabido ser─… revisión rutinaria… si…─murmuro tras largos segundos de solo escucharle, sintiendo como los párpados le pesaban de pronto, pero debía mantenerse despierto al menos hasta regresar a su habitación; y para eso faltaba bastante.


Última edición por Brandon E. Wingfield el Jue Oct 15, 2015 11:30 pm, editado 1 vez

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Nov 21, 2014 1:31 pm


Respiró hondo en aquella silla, la verdad es que estas cosas eran muy, muy, incómodas, saldría con un tremendo dolor de trasero si tenía que esperar más de media hora y, por como veía pintaban las cosas, le pareció que así sería. En su cabeza habían muchas cosas, cosas que no deberían estar allí, pero el calambre persistía y eso, de alguna forma, le tenía bastante preocupado… él no quería volver a ser internado.

Los recuerdos de aquella etapa eran difusos, borrosos, asumió más que todo por la medicación para controlar sus arranques de ira y de depresión, pero su cuerpo, su subconsciente, había quedado marcado por la huella de algo que no quería volver a sentir. No le asustaba, pero, si para mantenerse lejos de eso debía luchar por estar en sus cabales, lo haría. Él no estaba loco, o al menos eso pensaba.

Por un momento sintió algo de movimiento a un lado suyo, pero no le prestó atención, obviamente la sala era pública y cualquiera podía sentarse donde le diera en gana, por supuesto, pero, al escuchar la voz, no pudo evitar relacionarlo con algo en su mente, algo gracioso, por supuesto. Sin embargo, estaba cansado, lo suficiente como para que su cerebro desistiera de la idea de pensar en algo racional, y eso le pareció por un par de minutos, esos en los cuales se sumió en una negrura relajante, pero abusiva, lo sabía y entendía pero aún así era complicado solo dejarlo, mas lo hizo, era necesario, o al menos lo fue al cabecear un poco, abrir los párpados y mirar a ambos lados, encontrando una figura familiar, sí, por supuesto…

¿Cómo era que se llamaba?

Ni idea…

¡Remy!—, soltó de repente, solo un poco alto, le veía medio mal, por supuesto, —te ves como si no hubieras dormido en años—, soltó con cierta curiosidad y le estudió con la mirada.

Su estilo de vestir era completamente distinto a aquellas vestimentas con las que le había encontrado y conocido en la cocina del complejo de la fraternidad, por supuesto, eso podía ser explicado por la cara de muerto que cargaba y la apariencia de que se desmayaría en cualquier momento.

¿No debería estar en casa descansando?—, le cuestionó, estando al tanto de algunas personas que andaban caminando de acá para allá, —pareces un muerto andante—, dijo como opinión y soltó una ligera carcajada.

Aunque… él no parecía ser nadie para decir eso, dormir mal traía mala cara, eso lo tenía por entendido y, por más que te lavaras el rostro y te afeitaras, las ojeras no se iban, por eso salía a la calle con lentes de sol, pero ahora no estaba en la calle… Surprise!, que tonterías traía el mundo a veces…




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Miér Nov 26, 2014 7:32 pm

¿Podría ser acaso tan fácil perderle el respeto a alguien? A una persona que se ha adorado y admirado toda la vida; a alguien que había respetado como la más inmaculada… por decirlo de alguna forma. Su madre esa mujer de larga cabellera rubia, de ojos azules como el mar… si, tantas veces había recordado ese rostro cuando veía de cerca las facciones del rostro de su hermano ¿Cómo no hacerlo? Si a simple vista Avery se parecía más a su madre que él mismo… y aún así ella había hecho semejante cosa. Suspiró pesadamente mientras escuchaba su voz melosa casi susurrarle en el oído ¿estaba molesto con ella aún? La realidad había sido que las cosas se habían dado tan extraña y abruptamente que no había tenido demasiado tiempo de procesar aquello; y en su nuevo hogar había dedicado la mayor parte de su tiempo a la limpieza y cocina del hogar y a la atención que requiriese su carrera. Si quizás aún tuviese cosas que pensar, que asimilar. Pero de igual forma sabía que de una manera u otra acabaría perdonándola, era su madre después de todo, y su hermano mayor… él había tenido una buena vida, y la tenía.

Tras pocos minutos en que la voz de la mujer y el sonido del ambiente que captaba su otro oído parecían mezclarse de forma confusa, mientras él se esforzaba por mantenerse despierto, observó largamente las blancas paredes sin mirarlas; apagar el teléfono móvil tras finalizar aquella llamada parecía una buena idea después de todo. Y así lo hizo, estaba en ello cuando escuchó como alguien le hablaba de pronto estando en realidad muy cerca, al lado, y le llamaba “Remy”, aparente apodo que no fue capaz de reconocer durante largos segundos hasta que se giró a observar el rostro ajeno. Un joven de cabellera oscura y ojos azules, estaba sentado a su lado; su voz le resultaba ligeramente conocida pero le llevó unos segundos más recordar de quién era ese rostro.

─ Algo así… pero lo único que quiero hacer ahora es dormir…─comentó frunciendo el entrecejo, observándole unos segundos más─ Shi… ¿cierto? ─preguntó entonces, de alguna forma recordaba el nombre a pesar de que en ese momento hasta pensar le resultase trabajoso─ No me siento nada bien… pero no puedo regresar a casa hasta cumplir… la ronda de turnos…─comento y dejo escapar un largo suspiro mientras se esforzaba por guardar el móvil en el bolsillo de su pantalón con algo de torpeza, recostando después la espalda en la pared para subir una mano a frotar su ojo derecho─ ¿Estás aquí por el nutricionista? ─preguntó tras recordar vagamente los temas que había tocado la conversación que había tenido con él aquella vez, tanteando nuevamente su pantalón en busca ahora de un pequeño pañuelito blanco que llevo a posarse bajo su nariz solo dejándolo allí unos segundos, odiaba eso, era demasiado molesto sentirse enfermo.


Última edición por Brandon E. Wingfield el Jue Oct 15, 2015 11:42 pm, editado 1 vez

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Sáb Nov 29, 2014 8:29 pm


Era algo tan sencillo como mañoso, o al menos así lo veía el pelinegro. Por supuesto, recientemente andaba pensando en varias cosas, muchas de ellas tenían que ver con hechos que no sabían que le significaban, así de simple, él podía entender el significado de ciertas cosas, pero, quería ignorarlas, quería dejarlas de lado por el simple hecho de que no serían posibles. O al menos así solía pensar el setenta por ciento de las veces, cuando se planteaba ser un tipo obediente que no rompía las reglas de la familia, que estaba a merced de ellos y para lo que dispusiesen con su integridad física, como aquella vez, con su persona, sin importar las consecuencias.

Exhaló ligeramente, pensar en eso ahora carecía enteramente de un sentido racional, pero su racionalidad se había ido a la nada después de aquel desmayo, claro, por alguna razón se sentía presionado sin sentido, acosado como no se había sentido en un tiempo y, tener esos pensamientos, esas ideas, nuevamente, realmente no le sentaban bien, le ponían nervioso. Por supuesto, él podía estar así.

Ese mismo soy yo, Remy—, aclaró con una leve sonrisa, siempre se enfocaba en mantener un buen genio antes que nada, pero, sinceramente, no andaba para mucho más que esto. Escuchó atentamente entonces el cuestionamiento del muchacho mayor y observó su accionar con calma absoluta, —sí, por él y algunos más—, contestó con leve naturalidad y notó como la primera persona de la lista era llamada, vaya, ese era un progreso enorme considerando que acá siempre solían tardarse el doble o triple de la cuenta para comenzar a llamar pacientes.

Estiró sus piernas y espabiló, cabeceando un par de veces a causa del ligero calambre que atraía a su cerebro algunos segundos hacia el vacío. Bufó por lo bajo y comenzó a notar cierta soledad en los alrededores de algo que, al menos para el muchacho a su lado, debía ser normal.

¿Viniste solo?—, le preguntó directamente, enfrascando ligeramente su mirar zafiro en el otro claro y enfermizo, —¿no es eso malo considerando tu condición actual?—, le siguió con otra pregunta, realmente pensó que no era asunto suyo, pero a él eso de la curiosidad le era cosa cotidiana y observar era, a pesar de odiarlo ahora mismo, su actividad preferida.

Se enderezó en la silla por un instante, echando la cabeza hasta atrás y quedándose allí por un par de segundos, con la mirada fija en un vacío que llenaba Hei, claro, ese ser que solo él era capaz de ver y que, de un momento a otro, se mostraba inquieto, temeroso, dudoso y algo molesto, por supuesto… si había aprendido algo desde que era un bebe respecto a ese tipo inexistente era que, cuando Hei las pasaba malas, era porque las cosas empeorarían para él. Chascó con la lengua y sacudió la cabeza para regresar su completa atención a Remy. No necesitaba martirizarse ahora mismo.




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Lun Dic 01, 2014 11:34 am

Quizás en realidad hubiese perdido ya la cuenta de las veces que había estado en un sitio como ese, de las veces que hubiese observado blancas paredes como esas, de las veces en que se había encontrado a si mismo sentado esperando en un largo pasillo donde el murmullo parecía lejano y que con cada apertura de alguna puerta, el aire se inundase del penetrante olor del alcohol. Si, ya había estado en esa posición tantas veces… desde que la leucemia se le había declarado a la edad de 18 años, su vida había dado un vuelco de 360 grados; y para bien o para mal allí estaba, así eran las cosas. Apretó suavemente el pañuelito contra su nariz mientras mantenía entrecerrado el mirar, suspirando pesadamente segundos después.

─ Tu tampoco te ves tan bien del todo… aunque si estás aquí, supongo que es más que obvio…─comentó rodando su cabeza aún apoyada en la pared para observar el rostro de su interlocutor─ Así que es cierto que recuerdas a las personas por los apodos que les pones… ─comentó de pronto recordando aquel dato, siguiendo con la mirada a una mujer en traje color azul claro que pasaba frente a ellos ingresando en una de las puertas, cargando consigo un archivero de estudios─ Entonces ambos tenemos para largo aquí. ─concluyó tras unos pocos segundos, permaneciendo en silencio unos pocos minutos más; quién los viera ahí, cada uno cargando con su propio malestar.

─ Vine... en un taxi… ─comentó abriendo los ojos que había logrado cerrar durante escasos segundos quizás sin darse cuenta─… después de todo… estoy prácticamente solo en Alki. ─la realidad no era así, o eso se suponía, técnicamente estaba viviendo con su hermano, en su mismo departamento lujoso. Sin embargo eran muy pocas las veces que lo veía y mucho menos aún las ocasiones en que coincidían siquiera para cenar juntos─ ¿Lo dices por mi ropa?─preguntó y se miró el atuendo; no es que estuviese mal vestido ni mucho menos. Pero quizás la ropa estuviese un poco arrugada tras haber permanecido largo tiempo guardada en desuso, pensó en eso escasos segundos, volviendo a taparse la nariz y la boca justo antes de estornudar sonoramente─ Esta gripe… busca matarme antes que la leucemia…─comentó casi sin darse cuenta de lo que había dicho, ciertamente la alta temperatura que exponía su cuerpo le mantenía un tanto inestable incluso en sus sentidos, por lo que parecía justificable que hablase más de la cuenta sin querer.


Última edición por Brandon E. Wingfield el Jue Oct 15, 2015 11:51 pm, editado 2 veces

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Dic 04, 2014 7:48 pm



«Hey! Deja de soñar despierto Shi.»

Su ser se podía resumir en el ligero ir y venir de la atención y la completa ignorancia. En ese momento espabiló casi sin querer y sin poder evitar dar esa impresión, ¿había escuchando una voz ajena a la suya? Si, ¿era esa la voz de Remy?, no, viró el mirar a él y le encontró soplando sus mocos tal y como la otra parte de su mente le retrataba, tan simple como sencillo. Exhaló serenamente, recordaba ese timbre, pero no el mensaje, al menos no con claridad.

Pensé que te lo había dicho antes… aunque es deducible que no me creíste—, le dijo al varón mayor dejando cualquier duda sobre esa voz a un lado, —más o menos… luego iré a que me chupen la sangre hasta que estén contentos—, bufó ligeramente con burla, la realidad era que su estado de salud siempre era tomado de una forma distinta por todo el mundo. Su madre se preocupaba, sus doctores le advertían, su entrenador tan solo llevaba informes para todas partes dando constancia de que las drogas eran cosa de su enfermedad, y él… Shi intentaba ver todo desde afuera a pesar de estar más que adentro.

Que problemático.

Pues… no está tan mal, pero creo que se sabe a mil metros que esa ropa no la escogiste en tus cinco sentidos—, armó una mueca serena y más calmada de lo usual, mirando al varón quien andaba todo constipado y moquilloso, era extraño todo aquello considerando el hecho de que no dormía en la fraternidad, sí, hasta eso recordaba ahora.

Le escuchó estornudar sin quitar realmente la vista de su personal, pero no viéndolo del todo, también curioseaba los alrededores con suma calma, la pasividad que muy pocas veces dejaba ver para alguien que no fuera él mismo o algún tercero imprevisto y, justo ahora, Remy no parecía ser uno de los últimos. Fue cuando escuchó su afirmación que arqueño ligeramente una ceja, pero no reaccionó con sorpresa, ¿habría una razón para ello?

Ya veo… así que por eso no estás en la fraternidad, tiene sentido—, murmuró con algo de interés resonando por ahí, pero con un volumen algo bajo, cosa de que solo el otro pelinegro pudiera escucharle, y con algo de ironía en su pensamiento, por supuesto, el mundo se desentendía de tantas cosas, —y, si puedo preguntar, ¿desde cuándo la tienes?—, cuestionó en la curiosidad sin querer pasar como un maleducado, no estaba diseñado para eso o, en términos mundanos, no había sido criado para actuar de esa forma.

Le quitó la vista de encima por un momento, frente a ellos muchas personas iban y venían con buenos o malos rostros. El mundo era así, cada cabeza era una realidad independiente potenciada por a idea de un constructivismo afanado, pero que, por puras conjeturas del destino –ese en el que no creía- coexistían en el mismo sustrato, esa realidad externa a la que todos llamaban universo. ¿Extraño?, extraño era que aquella señora saliera en menos de veinte minutos y, en seguida, llamasen al segundo paciente. Él era el sexto, así que aún quedaba trote por delante.




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Jue Dic 18, 2014 1:18 am

Creerle no creerle, las apariencias pueden ser tan engañosas; en aquella ocasión el se había visto sano y alegre como cualquier otro joven de la edad, algo que quizás él, aunque mucho se esforzase, no lograría conseguir… no mientras su organismo se encontrase agonizando día con día. Aunque claro, algunas veces era más notorio, otras no tanto. Y ahora resultaba que ambos ahí estaban, con el patético semblante que siembra en el cuerpo humano una enfermedad que busca ganarle a como dé lugar; al menos en su caso sabía que su cuerpo daba lucha, había estado dando lucha largo tiempo, y por eso era que los médicos parecían aún guardar una esperanza. Quizás después de todo fuese mejor verlo de esa forma y no desde la realidad de que le conservaban a base de medicamentos que aún estaban siendo probados en seres humanos. Podría maldecir una y mil veces el día en que supo que su organismo se encontraba afectado por un tipo de leucemia muy poco común en personas jóvenes como él; desde ese mismo día se había convertido en centro de interés de un sinfín de médicos y especialistas. ¿Pero qué podía hacer él? no podía hacer más que solo resignarse a ello; quizás con suerte todo aquello pudiese un día acabar.

─ Supongo que… no lo aparentas, sólo… te ves como un tipo sano y normal…─comento mientras perdía la mirada en la blancura de aquellas paredes y en una mancha de forma curiosa sobre una de esta que comenzaba a molestar en su campo visual─ Extracción de sangre, inyecciones, vitaminas, tomografías, rayos X, un sinfín de medicamentos y más… no se lo deseo a nadie. ─ciertamente no, no podría deseárselo a alguien, y a quien le tocaba solo quedaba compadecer.

─ Tampoco creo que esté tan mal… a decir verdad solía vestirme así hace un tiempo, cuando… podría decirse que era una persona un tanto diferente…─y llevando una mano a su pecho, estiró levemente la camiseta negra que cubría su siempre pálida piel; él había sido otra persona si, había sido diferente, en un tiempo no muy lejano en realidad. Pero ella, ella lo había cambiado; chascó con la lengua recordando su imagen y frunció el entrecejo cerrando los ojos lentamente, no, no quería recordarla, ni ahora ni nunca, desearía poder borrar su imagen, su recuerdo; todo de ella─ Estás muy tranquilo hoy…─soltó de repente, tras largos segundos de silencio.

─ Ah… vaya…─solo murmuró cuando apenas entreabriendo los ojos notó que había, quizás, hablado de más. Un largo suspiro escapaba de sus labios y a sus parpados intentaba mantener separados sin estar teniendo demasiado éxito en realidad; hablar de ello con él, qué más daba, no sabía bien que le sucedía pero de alguna forma sabía que podría entenderle─ No puedo quedarme en la fraternidad… necesito… de alguien… que me inyecte el medicamento si yo…─y sus párpados pesaban ya demasiado, su temperatura solo parecía ir en aumento y apenas podía mantenerse lúcido; había comenzado a temblar más marcadamente─… un año… se… supone…─fue lo último que alcanzó a decir, antes de resbalar por la pared hacia un lado, y terminar recostando su cabeza sobre el hombro ajeno de forma totalmente involuntaria. Una ronda de estudios y revisiones ese mismo día había sido una completa mala idea.

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Dic 21, 2014 2:43 pm


El mundo podía ser de mil maneras… las fáciles y sencillas, o las difíciles y estúpidas. Shi particularmente pensaba que su mundo, su realidad, se debatía entre la estupidez y el deseo. Por supuesto, ¿cómo no serlo?, la vida no podía ser tan sencilla como escribir un párrafo y armar una vida, para nada, y, presumía, el chico que ahora tenía a un lado podía ser un muy claro y buen ejemplo de ello.

Sano y normal… desde hace mucho no utilizo esos adjetivos para describirme, pero… supongo que es lo que, de alguna forma, intento aparentar—, se encogió de hombros luego de bufar un poco. Claro, sería un fastidio si los chismosos supiesen su condición y, sin ir más lejos, aquellas ramas de su familia que cuestionaban las decisiones de su madre y la forma de ser de aquel peculiar varón suyo que “no se comporta para nada acorde a su deber”, malnacidos lambe suelas… ya los vería pidiendo en algunos años cuando la cosa fuera oficial.

Escuchó un poco más las palabras de aquel mayor, ciertamente se notaba a leguas que no estaba bien, si hasta parecía que podía desmayarse en cualquier momento, o esa fue la impresión que le dio mientras describía que no siempre había vestido como un metalero empedernido. Sonrió de medio lado, las personas solían tener muchos motivos para cambiar diversos y variados modos, costumbres o aspectos de su vida, no era que alguien en este mundo estuviera exento de eso, pero, a veces, ciertamente daba curiosidad ver la relación entre unos y otros y estudiar su naturaleza. Por supuesto, aún medianamente ido no podía dejar de lado su excepcional hobby.

Solo… quisiera estar en casa—, murmuró ante el resalte de su tranquilidad por parte de Remy, ¿de dónde había salido aquello?, quizá tan solo era un deseo extraño e imposible, sí, por supuesto, debía ser eso. Porque ya jamás podría volver a casa.

Pero, en un instante, notó un desaire de parte del muchacho, volteó la cabeza para mirarle, él intentaba contestar, pero veía como se marchitaba poco a poco hasta quedar en aquel año… claro, debe estar siendo muy difícil para él, sinceramente lo creía, porque bien entendía que estas enfermedades no eran una cosa sencilla, para nada.

Terminó entonces con aquel desmayo recostado en su hombro. El pelinegro subió la zurda para palpar su frente y su cuello, estaba caliente. Miró el reloj y la cuenta y se levantó, para tomar al otro entre sus brazos.

Vaya… eres más liviano de lo que creí Remy—, murmuró aún sabiendo que no sería escuchado y comenzó a caminar luego de preguntar a la recepcionista donde podrían ayudarle con la fiebre que Remy cargaba encima.

Fue así como llegó a un ala de la emergencia donde le dejaron recostar al pelinegro en una camilla, tomaron su temperatura y, rápidamente, pusieron una vía para comenzar a darle suero; al parecer estaba muy deshidratado. Podía entender más o menos como era esto: él tenía leucemia, una enfermedad que –al ser considerada como un cáncer- debilita el sistema inmunológico, lo que lo hace perfecto para virus y bacterias, y que aumenta la posibilidad de que cosas tan simples como un resfrío le afectaran tanto.

Se sentó en una silla que quedaba a un lado, a este paso sinceramente no le importaba perder su cita, no… no quería escuchar a ese sujeto diciéndole que tantas cosas ya no podría ingerir, o que simplemente no hacía otra cosa que empeorar. Exhalo, recostando su peso en el espaldar y cerrando sus ojos… realmente le dolía la cabeza, y la presencia de Hei, quien al parece abría la boca para decir nada al aire, no le alentaba demasiado, no…

Estaba incómodo.




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Lun Dic 22, 2014 1:28 am

Poco a poco los sonidos de los alrededores comenzaban a hacerse más y más lejanos; los pasos, los murmullos de las personas, incluso los llamados por el altavoz... sólo la voz de aquel pelinegro permanecía lo bastantemente cerca como para que sus palabras aún resultasen entendibles; casi tanto como para ser lo único que evitaba que aquel pesado sueño acabase por ganarle.

─ Creo que… lo haces bastante bien…─murmuró apenas, justo antes de que aquel pesado cansancio hubiese acabado por ganar esa batalla y terminase el tejano por perder la conciencia que se había estado esforzando en retener, deslizándose por la pared hasta acabar en el hombro ajeno; sobre aquel pelinegro de mirada azulina que poco sorprendido se vio ante el hecho. En ese mismo instante su conciencia se sumía en una profunda oscuridad, y muy lejano a lo que sucedía con su cuerpo, su mente parecía haber comenzado a viajar hacia lejanas imágenes del pasado…

Y la vio allí, con los labios temblorosos, tomando su mano como si con eso pudiese mitigar el dolor de aquel puñal que lentamente clavaba en su pecho… en ese instante en que el mundo a su alrededor parecía desvanecerse, en ese instante en que sólo estaban ellos dos; como tantas otras veces habían estado, pero ahora no había más que dolor. Dolor y unos ojos vidriosos a los cuales le costaba creer le hablasen con la verdad… ella, esa muchachita alegre y extrovertida que había considerado sería la mujer de su vida, ella le estaba abandonando por ¿dinero?... ella había enumerado muchas otras cosas más, pero en definitiva era solo eso, dinero. Si, el dinero del que otros se jactaban parecía haber resquebrajado esa felicidad. Aquella tarde de invierno, observándola sin siquiera pestañear; cuando el vaporcillo de su respiración de desvanecía frente a sus ojos la vio marcharse… para siempre.

Al abrir nuevamente los ojos no hizo más que divisar esas mismas blancas paredes, sin embargo sentía cierta humedad en sus párpados y una leve opresión en el pecho… otra vez ese sueño, solía atormentarlo de vez en cuando para recordarle lo débil que resultaba ser en esas cosas. Un largo suspiro escapó de sus labios, y en el momento en que quiso alzar el brazo para secar sus ojos sintió como algo se encontraba conectado a éste, bajo su piel; suero. Al verse en una camilla supo que finalmente había terminado por perder el conocimiento en aquella sala de espera; y al girar la cabeza le vio, sentado en aquella silla a su lado, pacífico como si estuviese durmiendo.

─ Oye… Shi…─le llamó débilmente mientras extendía su brazo, alcanzando a tirar levemente de la manga de su abrigo─… ¿qué paso? ─preguntó después, sin embargo sabía que lo más probable es que tras descompensarse algún enfermero le hubiese llevado hasta esa camilla─ Perderás tu cita. ─comentó aun sosteniendo la manga ajena, pestañeando una y otra vez más para después inhalar lentamente─ Me siento un poco mejor… al parecer. ─anotició soltando al fin el brazo ajeno para dejar caer su mano sobre el borde de la camilla, colgando un poco en el aire─ Crees que… ¿de pronto el hospital sea nuestro punto de encuentro? Es curioso… ─comentó con la mirada fija en la claridad que se colaba a través de las blancas cortinas que cubrían las ventanas─ Aunque no hubiese querido que nadie supiese de esto…─y tras sus últimas palabras entrecerró levemente el mirar mientras fruncía ligeramente el entrecejo; por cosas de la vida aquel pelinegro se había enterado de todo en un simple y sencillo día, quizás fuesen casualidades absolutas, o quizás… hubiese algo más.

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Dic 26, 2014 10:11 pm


Él estaba allí de nuevo, sumido en la oscuridad que tan solo ansiaba no llegar a comprender en su totalidad. El dolor en su cabeza se había marchado, claro, no sentía nada, no veía nada más que su propio reflejo, allí, en la nada, un reflejo de expresión molesta que le decía que las cosas ciertamente no podían ser tan buenas, que no todo en el mundo eran risas y sarcasmo, ni siquiera su galantería habitual. Él no era perfecto, por supuesto, nadie lo era, pero… también estaba muy lejos de rozar el promedio.

Su cuerpo se removió entonces, ¿hacía cuanto tiempo estaba en esto?, tal vez desde que nació, claro, desde que tenía memoria ese sujeto había estado a su lado, a sol y a sombra, sin dejarle jamás, sin recibir una mañana sin su presencia… no, aún cuando las primeras veces le tenía miedo, Hei siempre estuvo allí. Siempre.

De nuevo le invadió la pesadez al escuchar su nombre ser pronunciado a lo lejos, sus ojos se movieron debajo de los aún cerrados párpados y sintió un toque, fue en ese momento en el que sus instintos bien entrenados le hicieron abrir los ojos rápidamente aún cuando todavía estaba medio adormilado, sintiendo la adrenalina esparcirse por su cuerpo, causando un ligero espasmo, haciéndole dar un pequeño salto en esa silla donde aún ahora estaba.

Eh… te desmayaste y te traje aquí—, murmuró de nuevo recordando lo cansado que se sentía, notando como su cuerpo volvía a tener todos los malestares de antes, ese dolor de cabeza, esas punzadas que parecían marearle un poco, todo estaba allí. Solo había sido un sueño.

Espabiló ligeramente y se acomodó en la silla, restregando su rostro con la derecha, notando como el otro soltaba su manga, y alborotando sus cabellos.

No te preocupes… puedo conseguir otra, soy cliente frecuente, después de todo—, murmuró, acomodando su postura hacia adelante y pasando la mano por la frente del varón, —estás un poco mejor—, murmuró, tal vez para ser solo escuchado por él, al mismo tiempo siendo escucha de lo que Remy decía. Sonrió.

Subió su mano izquierda para acariciar ligeramente aquellos cabellos negros de Remy, él podía entender un poco como se sentía… hay cosas que uno simplemente no quiere que nadie más sepa, por supuesto, e no era la excepción. Dio un ligero movimiento hasta atrás y sonrió.

Um… pues, la verdad no soy quien para juzgarte—, le habló alzando brevemente los hombros y chascando con la lengua, —pero te lo dije, no te preocupes… estoy seguro que podrás con esto y más—, dijo entonces, haciendo referencia general a la enfermedad.

Claro, Shi no sabía lo que era lidiar con una enfermedad mortal a ese punto… porque la esquizofrenia podía matarte, claro que sí, y podía hacerlo incluso más rápido que el cáncer, pero, al menos hasta ahora, él estaba controlándose, si su cuerpo no rechazaba los medicamentos él podría controlarse, pero este chico no, seguramente necesitaría una operación y mucho más… sí, habría de sentirse un poco solo, o eso le pareció recordando pequeños detalles de las escazas dos conversaciones decentes que habían tenido.

Además, quien sabe si seré tu ángel guardián o algo así, como en las películas—, dijo con tal de quitar algo de presión al ambiente, sintiendo ese ligero cosquille en la parte trasera de su cabeza y su reflejo justo al centro de su frente, cosa que le llevó a llevar su dedo medio izquierdo junto al índice allí y frotar un poco, soltando una ligera carcajada luego de eso. —El doctor vendrá en un rato, se alegrará de ver que ya te despertaste—, completó, mirando la cortina que separaba esa cama de otras que estaban en el mismo gran cuarto, no había demasiado revuelo en los alrededores.





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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Jue Ene 08, 2015 3:46 pm

Fragmentos de pasado, imágenes teñidas de un delicado manto en variadas tonalidades de gris, casi como cubiertos por una fina telaraña… recuerdos imborrables de algo que no deseaba recordar. No podía entenderlo, por qué ella había hecho eso, no podría perdonarla… jamás. ¿O quizás ya lo hubiese hecho? Al menos podría tener la tranquilidad de que cambiarse a sí mismo y superarse para seguir adelante, había demostrado aunque fuese en él una mínima fuerza; más aún cuando el mundo había parecido venírsele encima al enterarse de aquello… aquella verdad tanto tiempo oculta.

Tomó entre sus finos dedos la manga del abrigo de quién, al parecer, dormía tranquilamente en aquella silla; aquel joven de oscuras cabelleras que había estado allí en el momento más extraño, más inesperado… quizás a quién menos se esperase encontrar en aquel sitio. Y sin embargo ahí estaba, sentado al lado de la camilla en donde su cuerpo descansaba ahora inerte; le vio sacudirse bruscamente al despertar de aquella curiosa somnolencia que le tenía tan pacífico y simplemente le observó en silencio, unos segundos más. El estaba allí, a su lado ¿Por qué?

─ Gracias… siento haberte incomodado. ─fue lo primero que le salió decir tras hacerse la idea de que en verdad había sido él quien le había traído hasta aquel sitio, y se había quedado allí. Le sintió despeinar ligeramente sus cabellos y entonces sus facciones se suavizaron ligeramente en los augures de una sonrisa en realidad invisible─ Entonces somos dos… con membrecía de oro…─respondió, entrecerrando el mirar al sentir aquella mano bajar por su frente─… el suero… supongo que ha hecho efecto…─lo había hecho, pero pensar en que algún conocido pudiese verle de esa forma no le agradaba demasiado. Claro, no es que aquel pelinegro fuese precisamente un conocido ¿lo era? había hablado con él en aquella sola ocasión; quizás después de todo así fuese mejor.

─ Eso espero… puede que no sea la gran cosa ni nadie importante, pero aún así quiero vivir…─comentó finalizando aquella frase con un leve suspiro, las caricias ajenas le relajaban en alguna forma, a pesar de que se las propinase alguien que era casi un completo extraño ¿y cuando ese extraño se había convertido en confidente? ─ Mi ángel guardián… ¿vienes a controlar que todo vaya bien? ¿O quizás a llevarme cuando sea la hora? ─comentó, riendo un poco junto con el otro, riéndose si, de su desgracia. Pero aún así sentía que tenía fuerzas para dar lucha un buen rato más.

─ Los médicos… esos tantas veces nos ven como simples conejillos de indias…─y alzó su brazo libre para observar su mano con detenimiento─… en los que pueden probar sus medicamentos e invenciones…─y volvió a suspirar dejando su brazo caer a un costado de su cuerpo─… pero son los únicos en los que podemos poner una esperanza a fin de cuentas. ─en una pausa de unos segundos perdió su vista en el blanco de aquellas cortinas, para después verle a él, al de ojos zafiro─ Por cierto, soy Brandon Edward Wingfield… creo que mereces saberlo…─comentó estirando un poco el brazo aún conectado al suero para estrechar la mano ajena como se suponía debía hacer─… aunque carezca de relevancia. ─dar su nombre a alguien con quién quizás se siguiese cruzando, Brandon no era el ser humano más sociable del mundo pero tampoco era antisocial como otros que había visto por ahí.

─ Puedo preguntar… ¿porque estás tú aquí?... si no te molesta decirlo, claro…─
no era irrespetuoso ni mucho menos, y así como quería que le respetasen su espacio personal él solía respetar el ajeno, si el pelinegro no desease hablar al respecto lo entendería; porque eso mismo que a él sucedía no era algo de lo que pudiese conversar gustosamente.

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Ene 08, 2015 8:28 pm


De cierta forma ahora debía agradecer muchas cosas, claro… por alguna razón el sentía cierta apatía hacia algunos tipos de personas, siempre fue dicho que eso era causado por la enfermedad, pero con el tiempo el varón se dio cuenta de que era su propio carácter y sí, estaba bien tener un carácter y haber crecido con su familia; siendo un adolescente descubrió que hacer relaciones sociales era relativamente sencillo y que, si cuidaba su aspecto físico, entonces dejarían de molestarle de todas partes por eso, pero, en el fondo, bien sabía que no todo estaba tan bien, no… mientras ese chico tan parecido a él siguiera estando allí las cosas no mejorarían y siempre existiría la posibilidad de que, de un segundo a otro, él, su enfermedad, su trastorno, simplemente explotaran y se llevaran todo lo que tenía a su alrededor. Su más grande miedo, su más terrible temor.

Está bien pensar eso, pero… a veces los doctores hacen esas cosas porque realmente quieren encontrar la manera de curarnos—, alzó ligeramente los hombros.

Esas palabras le hicieron recordar aquellas crisis que vivió aún siendo muy pequeño, aquella de su adolescencia y el tener que quedarse en una instalación psiquiátrica. Todo eso había pasado, claro, aunque a veces le resultase tan irreal, estaba allí, y no podía solamente eludirlo.

Y… para nada me incomoda estar aquí—, completó, no quería que él pensase eso.

Pero, en primera instancia, ¿cómo era que había llegado a esto?, quizá por el mero hecho de no querer dejarlo allí, o no… la realidad era que quería salir de esto, de los doctores. Tras muchos días de ver uno tras otro, de exámenes y malos pronósticos simplemente quería irse a su cuarto, tirarse en aquella cama exageradamente grande y quedarse allí mirando al techo, estar solo. Sí, sin embargo, también tenía miedo de estar solo. Era un completo indeciso.

Oh, bueno… para mí seguirás siendo Remy, aunque intentaré recordar tu nombre—, le dijo serenamente tras aquella especie de presentación tardía, —pero no prometo nada—, aclaró enmarcando una sonrisa relajada.

Aclaró la garganta y lo pensó un momento.

Yo soy… creo que te lo diré completo—, jugó un poco con la postura y se calmó, —Shi Amadeus Di Franco Edward Thomas Anderson Mishel—, cortó, —esos son los nombres—, apuntó con el dedo, —L’Jon Rogers D’La Croix Walker Akuma no Cheng Dan—, pausó, —esos son los apellidos… pero, todo el mundo me llama Shi, así que puedes llamarme así—, le dijo alzando los hombros algo más pronunciado. Tenía la maña de ponerle motes a todo el mundo, pero el infortunio de que su nombre fuera demasiado corto para eso. En fin, ya se había acostumbrado.

Estiró entonces su cuerpo en aquella silla donde estaba, él había hecho la pregunta, medianamente, sí, pero al final era eso. Enderezó entonces la postura y le miró tan de frente como podía estando sentado en esa silla a su lado.

Pues… es un poco incómodo—, le dijo sincerándose de una manera extraña con alguien a quien de verdad no conocía casi nada, por no quitar el casi, —pero, supongo que debo dar mi parte también—, suavizó la expresión y se quedó mirando al vacío por un momento.

Frente a ese vacío estaba Hei, quien le miraba como recriminándole. A él dirigió una vista confusa, ¿qué se creía?, jamás le había dirigido una palabra y ahora deseaba regañarle con esos ojos acusadores, a otro perro con ese hueso. Sí, pensaba de esa forma respecto a esa alucinación que tan solo él podía ver, que le volvía loco las noches en las que realmente necesitaba hablar con alguien y el solo le miraba con esa taciturnidad tan matadora.

Exhaló.

Tengo esquizofrenia, así que… soy cliente frecuente de mi psiquiatra y de todo un montón de doctores que han aumentado con el tiempo—, comentó ligeramente, quizá más ligero de lo que había pensado, —claro… no es que me volveré un psicópata justo ahora ni nada, ahora se supone que estoy “bajo control”—, enmarcó con las manos esas dos últimas palabras.

Por alguna razón se había sincerado con él, era la primera persona desde que había llegado a esta ciudad –fuera de los doctores- que sabía sobre su enfermedad, claro, ni siquiera Fai lo sabía. Así de simple, así de complicado.




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Jue Feb 19, 2015 10:16 am

Quizás el ser humano en general, o quizás una pequeña porción de ellos tuviese arraigado en su carácter ese instinto animal que te lleva a alejarte de los demás cuando te sientes herido o moribundo; en sus visitas al hospital había podido presenciar aquello más de una vez. Él mismo parecía ser uno de ellos, deseando dar por hecho aquel asunto y sin querer tocarlo con nadie más… claro, no era el mejor tema para exponer en alguna conversación casual, ciertamente. Pero Brandon no deseaba que viesen en él esa debilidad, no deseaba que e juzgasen por tener cáncer, y mucho menos deseaba que sintiesen lástima por él. Que le tratasen como a un enfermo terminal le enfermaba más que la enfermedad misma.

─ No niego eso…─entrecerró los parpados mientras parecía recordar fugaces escenas de visitas anteriores al hospital─… la mayoría de ellos realmente se preocupa por sus pacientes, dentro de lo que les corresponde… claro está. O al menos eso es lo que dejan ver. En mi caso, hasta el momento todos ellos se han visto interesados en mi y en mi cuerpo, aunque claro… quizás se deba a porque es raro que alguien de mi edad padezca este tipo de leucemia que es más fácilmente diagnosticable en personas de la tercera edad…─eso le habían explicado con lujo de detalle la primera vez que había sido revisado tras una severa descompensación, el punto inicial de todo eso.

─ Remy está bien… puedo acostumbrarme…─aclaró con una leve sonrisa, sea cual fuese la razón por la que él estuviese ahí, la realidad era que había permanecido a su lado, y eso era valorable de igual forma; más aún porque se trataba de un completo desconocido─ A decir verdad.... nunca me habían puesto apodo alguno. La mayoría de las personas e incluso mis amigos... solo me llamaban con el diminutivo de mi nombre. ─que le llamasen "Bran" era para él lo más común del mundo y a lo que estaba realmente acostumbrado; quizás fuese cosa de costumbres, de carácter o de modos de socializar; no se había encontrado con nadie que tuviese fanatismo por los apodos ni él mismo lo había pensado antes. Aunque de alguna forma para ese pelinegro de ojos zafiro... resultaba tener bastante sentido.

Le observó tomar aire para pronunciar su nombre, tal y como si de un testamento se tratase… vaya que no estaba lejos; semejante cantidad de nombres y apellidos no era algo que hubiese podido esperarse, y todo en él resultaba gracioso y extraño, más aún por ser el primero de todos los nombres tan corto y peculiar. ¿Cuántas etnias habría re mezcladas en el nombre de aquel sujeto? Más de una seguramente, y aún así el de mirada azulina tenia la curiosa ¿desgracia? De no poder ser acreedor de motes. ¿Cómo? Con tanta cantidad de nombres.

Dejó escapar una pequeña risilla que le llevó a apretar los ojos con ligereza, cuando reía así se veía tierno, casi como un niño, aunque en realidad fuese poco usual en el reír de esa forma… su risa era natural y espontánea. Por eso, tras unos segundos respiro hondamente y exhaló para calmarse, volviendo a verle para alzar un dedo en pos de puntuar algo que incumbiese a ambos.

─ Ya que tú me has dado un apodo, creo que es justo e igualitario que también te de uno…─comentó y le miró─ Así que para mi tú serás… Yann, ¿por qué? Por tu apellido Jon… o al menos parte de él, tomado como nombre John para cualquiera, y escrito como Yann en francés. ¿Te parece? ─exhaló suavemente y palmeo lo que alcanzaba a tocar de la pierna ajena desde su posición─ Así no cometeré errores con tu gran nombre digno de la nobleza…─porque eso mismo parecía en toda su curiosa y extraña extensión; y vaya que era extraña.

Después de aquel breve momento permaneció en silencio escuchando lo que el pelinegro tuviese para decir, no sabía en realidad si le diría o no las razones de su membrecía de oro en el hospital, estaba en todo su derecho de acallarlo si así lo desease. Sin embargo, tras oírle decir aquello no formuló expresión alguna en su rostro, no, lo único que hizo fue estirarse un poco más, aún si le resulto doloroso a causa de la aguja que permanecía clavada de su brazo, para poder tomar su mano y estrecharla cálidamente. De alguna forma podía entender cuan difícil debía resultar aquello, y si no… de igual forma podía hacerse una idea; era de esas cosas que no le deseabas a nadie.

─ Sinceramente, jamás me lo hubiese imaginado… podría haber pensado que padecías de cualquier otra cosa, así que si, estás controlado. Y espero que mi ángel guardián se mantenga cuerdo mucho tiempo más…─agregó, palmeando suavemente aquella mano que había sostenido con fuerza siendo esta la única forma que halló para hacerle ver que le acompañaba con eso─ Así que eres un John Nash… si eres como él, desde ya te has ganado mi admiración. ─fue lo último que comentó antes de permanecer en silencio por largos segundos, quizás haciéndose a la idea e eso, de que en verdad ese jovencito que tenía a su lado cargaba con semejante peso pesado y aún podía seguir adelante, viéndose tan normal como cualquiera; eran esas personas que resultaban realmente admirables.

─ ¿Tienes algún acompañante cotidiano? ─pregunto entonces justo antes de que unas voces de enfermeras hablando entre ellas se escuchara muy cerca como si atendiesen a algún paciente─ Si no recuerdo mal… Nash veía a una niña y a un… a dos sujetos más. ─recordaba haber visto aquella película tiempo atrás, y la verdad había resultado bastante interesante aunque el soliese ver cosas de ciencia ficción como genero predilecto; tampoco era demasiado cerrado con eso.


Última edición por Brandon E. Wingfield el Lun Oct 19, 2015 12:35 pm, editado 1 vez

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Vie Feb 20, 2015 12:59 pm


Pues...—,murmuró sin poder evitarlo, enmarcando en sus labios una sonrisa curiosa, —siempre hay una primera vez—, finalizó aquel mensaje dándole una palmadita al hombro del mayor.

Él solía jugar un poco con estas cosas: los comportamientos de las personas, su forma de decir las cosas, era muy observador en ese sentido y había desarrollado aquello en los tiempos de aburrimiento a sus seis años, observando a los animales, las plantas, al servicio de casa, a su madre, padre y hermanas. Todos llegaban a ser tan curioso… hasta que se aburrió de eso también, pero el hábito quedó taladrado en su cerebro peculiar.

Pero entonces se vio sorprendido con aquello, aquel ofrecimiento de un mote, nadie jamás le había ofrecido uno, nadie… y eso lo hacía tan distinto y divertido, especialmente al escucharlo, cuando no puedo evitar cambiar su mueca y suavizarla por una inevitablemente feliz, ¿cómo no hacerlo?, al sentir el palmeo en su pierna espabiló disimuladamente, por un instante el brillo le regresó  y bufó con gracia.

Me encanta—, dijo entonces regresando a un tono de normalidad, —y… no es enteramente así, aunque soy tercera generación, así que me alivia eso al menos—,murmuró alzando levemente los hombros, bromeando un poco. Por supuesto, su abuelo y su padre habían compartido con él los dos primeros nombre y al menos otro con distinto orden, aparte del apellido, podría encontrar consuelo por su larga identificación en ese hecho. Pero decidió obviar eso y seguir con el pelinegro. Entonces somos Remy y Yann—, murmuró calmado,—Remy también es de origen francés, aunque no te lo puse por eso—, después de decir aquello le dedicó una cálida carcajada.

Pero claro, el tema había estado allí, tan solo había que aprender a interactuar con el como pudiese. Después de todo, la esquizofrenia no iba a marcharse, sin importar cuanto lo deseara o todo lo que hiciera para intentarlo; y sí, ya había hecho todo lo que estaba en su poder para eso.

Ser como una bomba de tiempo. Odiaba eso.

Mas escuchó sus palabras y, al sentir el fuerte apretón en su mano, pareció recordar el hilo de lo que estaba sucediendo, regresar al momento en el cual se encontraba, y le miró, en sus frase  había un tema ligeramente conocido, por supuesto, ¿cómo no? Forbes había servido en él para encontrar la calma tiempo atrás, desde el libro hasta la película. Las cosas no eran sencillas, pero no estaban concebidas para serlo.

Entonces el término “acompañante cotidiano” apareció, una alucinación, su cerebro rezó e, inmediatamente, no pudo evitar correr la vista al frente, allí estaba, alguien que se parecía demasiado a él, no, era él… mas no lo era. Muchas veces se había preguntado su origen, pero jamás había acertado con eso y, sin embargo, estaba allí, y nunca le había dejado.

Nash es un ejemplo…de muchas cosas para mí, en muchos ámbitos—,murmuró luego de unos veinte o treinta segundos de mantenerse en silencio, quizá esquivando el ruido de fuera, —y sí, lo tengo… su nombre es Hei—, respondió a aquella pregunta con un ligero soslayo, —Ha estado conmigo desde que tengo uso de razón, más o menos tres años, y los doctores dicen que pudo haber nacido conmigo—, analizó aquello calmadamente, —aunque a él no le gusta hablar, jamás lo ha hecho… solo habla con sus ojos—,murmuró.

¿Podía en parte eso serla razón de su fanatismo por el comportamiento y las expresiones corporales de una persona?, ciertamente Hei a veces le daba miedo, había temido mucho de niño y, a pesar de haberse acostumbrado, la incertidumbre jamás desaparecía.

A parte de eso… el resto de los fantasmas ha desaparecido con los años y los tratamientos—, se encogió de hombros  y apretó el agarre que el mayor mantenía en su mano.

Nunca… nunca había tratado este tema de esa manera, y se sentía un poco relajado, ¿para qué negarlo? Tomó un poco de aire y aclaró su garganta, aquellos ojos acusadores lo taladraban la frente cuando su sistema dio un bote, no necesitaba pensar. Pensar era malo.

Entonces… ¿cómo es que terminaste aquí?—, preguntó con calma, —y me refiero a la ciudad… el hospital, ya quedó claro—, aclaró, subiendo su mano libre para alborotar un poco los cabellos del otro para aligerar el ambiente.

La curiosidad mata al gato, ¿a él?, a él sinceramente no le importaba morir por cosas que le llamaban la atención.



Última edición por Shi L'Jon el Dom Oct 25, 2015 2:21 pm, editado 2 veces



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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Lun Mar 23, 2015 4:06 pm

Con tranquila aceptación le observó tras aquel comentario, era cierto, que no haya tenido motes no significa que no podía tenerlos alguna vez y... bueno, aunque no identificase muy bien la razón del que le había puesto el pelinegro, no le disgustaba para nada.

─ Tercera generación o lo que fuese… resulta esperable…─lo era, pues solo los nobles tenían ese tipo de nombres tan extrañamente largos y rebuscados; arrastrando tras este años y años de historia y de generaciones─ Me alegro de que te guste Yann, así te llamaré desde ahora. ─finalizó con seguridad y una pequeña sonrisa, una que se desvaneció suavemente cuando el tema siguiente requirió una pizca más de seriedad; y le vio desviar la mirada hacia un punto en aquella habitación donde no parecía haber nadie… por supuesto, nadie que Brandon pudiese ver. En ese punto resultaba hasta interesante el saber cómo podía percibir el mundo alguien que cargaba con tan abrasante padecimiento.

─ ¿Desde el nacimiento?... interesante, por lo que sé la esquizofrenia se desata mayormente en adolescentes o en adultos jóvenes…─comentó mientras alzaba la vista al techo, volviéndola a bajar hacia él cuando sintió como apretaba un poco más su mano; si, de alguna forma podía entenderlo, aunque su padecimiento fuese muy distinto al del menor… podía hacerse a la idea de lo que era vivir con algo como eso, con un mundo que solo tú puedes ver─ Y Hei… ¿Cómo es él? ─le miró con ligera curiosidad─… imagino que has intentado hablarle por mucho tiempo… pero al menos, creo que de esa forma nunca te sentirás solo ¿eh?... aunque confieso que me resultaría algo incomodo tener a alguien viéndome todo el tiempo. ─suponía que para cualquier persona que apreciase su intimidad eso debería ser así, sin embargo Yann seguramente estaba más que acostumbrado─ ¿Se ha alejado de ti en algún momento… aunque fuese por un corto lapsus de tiempo? ─resultaba inevitable para él sentir curiosidad al respecto, no lo miraba como una persona desquiciada ni mucho menos, no, de pronto quería saber más y más de ello quizás con el afán de entenderle un poco mejor.

─ Siento si te incomodan mis preguntas…─agregó después de un pequeño lapsus de silencio, sintiendo como el pelinegro alborotaba sus cabellos una vez más y suspiró larga y suavemente con un gesto afable─ En la SNA estudio lo que siempre fue mi pasión, la fotografía… pero tuve que trabajar un tiempo como chef para conseguir el dinero necesario para mi cámara y los gastos académicos… fue cuando tras una descompensación que me fue diagnosticada leucemia linfocitica crónica…─y frunció el ceño cortando sus palabras en ese instante, lo que seguía a eso era una sórdida historia familiar que seguía sin venirle en gracia, pero poco a poco había aprendido a aceptarlo como lo que era; su historia después de todo─… cuando el tratamiento no parecía ser efectivo… apareció la posibilidad de un trasplante medular… y esa persona vive aquí, en Alki…─comentó quizás evadiendo levemente la oscura historia que se escondía sobre todo aquello, quizás no era algo sobre lo cual quisiese o pudiese hablar aún. Ni siquiera con el mismo Avery, pues el... de alguna forma parecía evadirle siempre que buscaba tocar el tema.


Última edición por Brandon E. Wingfield el Lun Oct 26, 2015 5:10 pm, editado 1 vez

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Mar 26, 2015 10:37 pm


Sí, debía darle la razón. Cada cosa que leía sobre la esquizofrenia rezaba eso que, lo más temprano que esa clase de enfermedad podía desatarse en una persona, eran tal vez lo cinco o seis años de edad. Pero no… aquel hombre había estado allí desde mucho antes de que él pudiera recordar. No, si tuviera que hacer una analogía, se atrevería a decir que Hei había sido la razón por la cual él había llorado al momento de nacer. Así de simple.

No te preocupes—, dijo ante aquellas disculpas, —nunca he hablado de esto con nadie fuera de mi psiquiatra porque todos parecen temer que me moleste por ser cuestionado—, comentó sereno, hasta su madre podía entrar fácilmente en aquel grupo de personas, esas que preferían prevenir a lamentar. No las culpaba, pero tampoco era tan agradable quedarse ciertas cosas para él solo.

Pensar en aquello era torpe y estúpido de su parte, la verdad era que procuraba no martirizarse demasiado con pensamientos que le colmaran de manera negativa, porque bien tenía conocido el daño que ese tipo de corrientes le generaban bajo su carente y cambiante sensibilidad. Él podía amar… pero nunca lo demostraría al mismo ritmo que los demás.

Hei es, básicamente, igual a mí, quizá unos cuatro años más—, murmuró, llevando su mirada a aquel sujeto, —siempre con su ropa oscura, siempre mirándome como si fuera el vacío y, sin importar cuanto le gritase o implorase una palabra, jamás ha dicho nada—, siguió con un tono quedo, de alguna forma Hei causaba eso en él, —aunque sinceramente, tengo un poco de miedo sobre lo que podría pasar el día que de su boca salga algún sonido—,resopló para bufar con cierto sarcasmo. Aquello no era otra cosa que la verdad. —él nunca se ha ido de mi lado, mientras hubieron más fantasmas, él solo me miraba a mí, como si lo demás no existiera… no es muy diferente a lo que hace ahora—, encogió ligeramente sus hombros para estirar un poco el cuerpo, jugando con la mano del mayor hasta que le fue permitido.

Por supuesto, una de las principales razones por las que se temía un retroceso era por Hei, porque Hei jamás se había alejado de él, porque jamás le había dejado de ver, porque nunca le había oído hablar, porque ese ser solo estaba allí como un ente taciturno, como un vigilante nocturno listo para capturar a su presa. Los medicamentos no habían podido suprimirlo, ni la terapia, Shi sabía que era una alucinación, pero eso no quitaba el factor observador de su mente, y los doctores aún no encontraban la medicina correcta para lidiar con semejante presencia perturbadora.

En ese instante decidió escuchar enteramente a Remy. Todo el mundo tenía su historia, fuera dela clase que fuera, corta o largo, y Remy la tenía, pero estaba seguro que, debajo de esas simples palabras, habían muchas cosas más, especialmente al final, donde una leve sonrisa, quizá fuera de tema, apareció en sus labios.

Oh… vaya..., puedo entenderlo—,dijo con calma,—creo que decirte esto será como muchos lo han dicho, pero, debes seguir adelante y luchar, la cura para tu enfermedad está muy cerca si estás aquí Remy—, siguió, tomando de nuevo su mano, jugando un poco con ella, —nada debería ser más importante que tu salud y tu felicidad…nadie debería ser más importante que eso, porque sin eso, lo demás no sirve, no vale—, susurró calmado, tomándose la libertad de acariciarle repetidamente el cabello, como si fuera un madre aconsejando a un hijo. Por alguna razón él tenía la capacidad y mala mañana –o buena, quien sabe- de soltar gestos tan maternales y paternales como su percepción de los mismos. Simplemente salían, sin control o voluntad, frente a personas que podría realmente apreciar o admirar.

Y con Remy, sentía, podían ser las dos.




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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Miér Oct 28, 2015 2:39 pm

Podía decir que no todos los días llegaría a cruzarse con una persona así, o que no cualquier día podría tener una conversación como la que estaba teniendo con el de cabellos oscuros. Posiblemente todo aquello hubiese sido facilitado por el mismísimo ambiente en el que ambos se encontraban y que les suponía alguna dolencia particular a cada uno. Quizás resultase más fácil abrirse ante alguien que pudiese entender, aunque fuese mínimamente, ese sentimiento. A él no le gustaba cargar a las personas con sus problemas, no, siempre solía guardarse todo para si mismo; era su forma de ser y más allá de elegirlo, seguramente erra algo que no podría evitar.

Si embargo de alguna forma había acabado hablando de cosas tan serias con aquel chico, y de una forma tan serena como resultaba extraño imaginar. Sentía una sana curiosidad por su persona, y por otro lado, quizás muy inconscientemente, el menor lograba que se sintiese cómodo y a gusto como para poder hablar de algo de lo que no solía hablar demasiado. No es que lo negase realmente… simplemente no muy de su agrado tocar el tema.

Y le observó mientras hablaba, vio su mirada perderse en algún sitio inespecífico. Intento por pocos segundos imaginar que se sentiría tener siempre frente a él alguien que le observase día y noche sin apartar la mirada de su persona…. Realmente perturbador, por mucho que ese ente pudiese parecérsele. Pero no sentiría pena por él, era algo que solía pasarle a la mayoría de personas cuando se enteraba del padecimiento ajeno; quizás fuese inevitable. Pero Yann era una persona fuerte, podía saberlo con el simple hecho de que estuviese tan entero a esas alturas de su vida, intentando darle fuerzas a él cuando en realidad no tenia porque hacerlo.

─ Vaya… tu amigo Hei es un tanto… intenso. –comento con una pequeña risilla, sin poder evitarlo; la realidad es que viéndolo desde otro ángulo aquel sujeto imaginario parecía un experto en el arte de hostigar─… quizás no sepa comunicarse con palabras… ¿lo has intentado? Por ejemplo, con señas, en lenguaje mudo. Quizás el tenga algo para decirte, pero no sepa cómo. ─aquella extraña idea cruzó por su mente, ¿Por qué Hei era tan fuerte? Quizás básicamente porque tuviese más que ver con el propio ser de Yann que el resto de los fantasmas, ¿algo así como su subconsciente quizás? Es imposible establecer comunicación con esa instancia psíquica, quizás por eso… vaya que había comenzado a pensar cosas extrañas. Quizás había visto demasiadas películas de ciencia ficción.

─ ¿Cómo es que sabes su nombre? ─pregunto después de unos pocos segundos de observar el techo bastante pensativo. Se sentía relajado, la forma en que el otro jugaba con su cabello era ridículamente agradable, hasta el punto que se sentía arrullado por eso, pero no quería dormir─ Eso espero… que el día de recuperar mi salud no esté muy lejos, aunque… quizás no sea tan fácil… ─si pensaba en Avery, de alguna forma lograba tener la certeza de que las cosas se pondrían difíciles; quizás por su actitud, quizás por la forma en que le miraba. Si, era un hombre que podía tomar sus propias decisiones, pero seguía creyendo que le había permitido estar ahí solo a causa de que su madre se lo había pedido─ Hubo un tiempo en que alguien… fue más importante… ─dejó escapar al final, aquellos tiempos eran ciertamente lejanos, y no volverían; no con ella. Y después de aquello no había esperado que el amor volviese a golpear su puerta, quizás aún no estuviese del todo preparado para eso.

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Oct 29, 2015 1:01 pm


Durante toda su vida, durante toda su vida… claro, unos casi dieciocho años que ya tenía y la verdad no podía recordar otra cosa más que él, más que oscuridad, ¿cómo dormía por las noches? Era eso lo peor en todo, a veces no dormía, y esto pasaba desde que era un crío, a veces no podía dormir porque él le miraba, y lo hacía de una forma tan acusadora que le crispaba; otras veces Hei caminaba y se sentaba a su lado, pero, sin contemplación, la mayoría del tiempo estaría taladrándole la mente, él podía sentirlo, como jugaba estando solo con su estabilidad.

Hay cosas que en soledad no puedes ignorar, incluso ahora no podía, muchas veces no tenía esa fuerza, no cuando él parecía estar molesto porque las cosas a su alrededor estuvieran expandiéndose.

Como ahora.

Resopló ligeramente, abrumado en instantes por tener una clase de pensamiento como ese, turbio, negro, como el penetrante mirar azulino que se ennegrecía cuando menos lo esperaba. Detuvo su mano un instante, sintiendo el frío. Sí, no todo estaba bien. Era esa la razón por la que hoy había venido a este lugar.

Él solo no quiere hablar conmigo—, murmuró con calma, inevitablemente llevando sus ojos al “sujeto” en cuestión –quién le dirigía un mirar claramente molesto, lo comprendía, Hei podía ser algo celoso, o quizá solo quería protegerle o intimidarlo, habían muchas cosas que interpretar de sus ojos-. —Le he hablado, le he tirado cosas, he pensado cosas para él, he insinuado otras tantas con mis ojos, con mis manos, con mi cuerpo, pero nada—, se alzó de hombros ligeramente y resopló algo más calmado, —él es un chico malo, lo sé—, rió un poco tras utilizar semejante término para referirse a su compañía inseparable, continuando el movimiento de su mano en la cabeza del otro, —es una de las cosas que puedo entender de él, tal vez porque somos similares—, murmuró sin mucho sentido y, sin pensarlo, terminó por traer su mano libre a tapar su boca por un repentino bostezo.

Todo su cuerpo tembló por la pereza que el bostezo le causaba, estaba cansado, quería dormir, y le dolía la cabeza, su cabeza parecía estar siendo atravesada a destajo por muchos cuchillos y machetes que cortaban sin piedad, una punzada tras otra, fuertes, débiles, sin distinción. Sin dejarle en paz.

Hei, en chino, quiere decir oscuridad—, luego de varios segundos de comenzar a hacer moñitos en el cabello ajeno contestó a aquellas palabras, —cuando era niño, él era mi “lado malo”, por eso lo llamé así—, terminó aquella respuesta con una ligera sonrisa, —nunca está de más darle nombre a algo, aunque, puede ser un mote, porque nunca lo he olvidado…—, comentó. Ciertamente, su mala memoria para las cosas técnicas menos interesantes era algo que él certificaba como un defecto de nacimiento, pudiendo recordar solo un quinteto de nombres hasta ahora. Ya eran casi diecisiete años desde la primera vez que le llamó Hei y no pareció disgustarle, por eso siguió haciéndolo, e incluso ahora lo hacía, cuando, a veces, le hablaba sin pensarlo.

Inhaló y exhaló. Le escuchó.

Vaya que cada quien tiene su historia.

En este mundo… tal vez te suene egoísta, tal vez yo no sea nadie para decirlo o… quizá no tenga el nivel de experiencias equilibrado para expresarlo…—, murmuró quedamente, mirando la pequeña trenza que había tejido en el cabello del otro con mucho orgullo, aunque su cabello era tan liso que se deshacía de nada, —pero, en este mundo no debe haber nadie más importante que tú, porque “este mundo” es tu mundo, son tu mente y sentimientos lo que le dan forma a partir de tu perspectiva—, sus palabras fueron tan solo para ser escuchadas por él, claro está, Remy parecía ser paciente a sus ojos, —si no estás, tu mundo ya no existe, en consecuencia, ya no hay nada…—, resopló.

Hay varias formas de ver las cosas, de ver la vida… el mismo Shi tenía muchas opiniones distintas en su mente, opiniones que no necesariamente eran suyas, sino tecnicismos, pero esta era la más cercana.

Si hay alguien por quien quieras vivir, además de ti, tómalo y hazlo tuyo, porque eso también es tu mundo—, aquella frase salió sin nada de control mientras volvía a tejar el moñito con los cabellos del fleco del otro y se detuvo, chascó con la lengua y rió. Pensar demasiado era la peor consecuencia de estar vivos.

Afuera se escuchaban los doctores hablando como siempre, con sus correderas propias del sitio en el cual se encontraban, eso era algo aislado a pesar de que ellos mismo estuvieran completamente inmersos en ese ambiente, así de cambiante era la realidad. Escuchó pasos, claro, quizá por fin era el doctor que venía a ver que Remy estuviera bien, justicia divina o algo por el estilo, pero no, al sentir la ligera brisa acercarse a su cuello y mover la cabeza a un lado para evitar que su oreja fuera tomada, supo que no, y chascó con la lengua sacando la repentina tensión de su cuerpo.

Su amado Gisei estaba aquí. Vaya problema.





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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Brandon E. Wingfield el Vie Oct 30, 2015 11:44 pm

Quizás aún no se hubiese tomado el tiempo ni la oportunidad para ponerse en los zapatos del otro… de los de su medio hermano… el único que tenía a fin de cuentas. Brandon había sentido un profundo enojo con su madre al enterarse de aquella verdad tanto tiempo oculta; por supuesto, no había querido hablar con ella unos cuantos días sin importar cuánto ella insistiese. No había alzado la voz, en ningún momento, era su madre, y quizás el peso de no poder recriminarle las cosas como hubiese querido hacía todo más difícil de llevar.

Aún así, quizás debiese admitir que había sido un tanto egoísta en esos primeros días, egoísta con Avery… el rubio sabía la verdad, por supuesto, ahora estaba más que claro; allí estaba la simple y sencilla explicación de porque siempre había tenido una excusa para no visitar su casa, ni siquiera en reuniones familiares. Avery se había mantenido prudentemente lejos de él y de su familia, aún incluso cuando su hermana pequeña venía de vez en cuando a pasar unos días a la casa de sus tíos. ¿Cómo es que no lo había visto antes? Bueno en realidad o es una de esas cosas que se puedan sospechar tan a la ligera… no de la propia madre de uno. Y así había resultado todo finalmente. Quizás debiese intentar comprender un poco más al mayor antes de frustrarse por su forma de ser y por el trato que solía tener para con su persona.

Debía escucharle, debían escucharse, conversar. Pero las cosas no eran así de fáciles; mucho menos para él… algo que tan gratificantemente sucedía en ese momento, hablar así como así, sin que importase nada más… quizás solo se diese porque aquel pelinegro era un extraño, o quizás tuviesen otro tipo de afinidad. No parecía posible sentarse a hablar con Avery de esa forma.

─ Con que chico malo… ─murmuró apenas, con un semblante un tanto pensativo, mirando en la misma dirección que el otro como si realmente pudiese ver algo allí. Quizás pudiese imaginarle, un sujeto igual al que tenía al lado pero con una mirada más vacía y un semblante más sombrío. Yann era una persona admirable─ Las apariencias pueden engañar ¿cierto?... yo no podría asegurar que tu eres un chico malo… ─su tono de voz cambio ligeramente al pronunciar aquellas palabras, naturalmente hacía énfasis en la etiqueta a la cual se refería y no a lo que el pelinegro pudiese o no ser en realidad.

─ Supongo que cada quien tiene… sus propias particularidades… ─se encogió ligeramente de hombros ahí mismo donde estaba, sintiendo el ligero cosquilleo en su cuero cabelludo, provocado por los dedos del otro tironeando suavemente sus mechones, enlazándolos a parecer en formas curiosas. Pero no se quejó de ello, aunque aquella escena pudiese resultar un tanto extraña siendo vista de afuera─… de eso se trata ser humano… ¿cierto?... no hay una persona igual a otra, al menos no completamente. Y está bien que así sea. ─por supuesto; de esa forma era que la vida podía estar tan llena de sorpresas; y las palabras del menor lo fueron, en una pequeña parte, y curiosas en otra. Sus ojos se alzaron hacia su rostro, él decía las cosa muy enserio, lo que dejaba ver que estaba hablándole con su más sincera opinión.

─ ¿Has estado enamorado… Yann? ─solo pregunto cómo pequeña respuesta a sus palabras, por supuesto que en algún punto entendía su forma de pensar y quizás no estaba desacertada del todo. Sin embargo Brandon había amado, con el corazón y el alma, y se había entregado por completo; para bien o para mal no fue algo que hubiese podido evitar. Cuando se había dado cuenta… la amaba más que a su propia vida─ Creo que… no he llegado a pensar de forma tan posesiva…─tras aquellas palabras entrecerró ligeramente sus parpados y exhaló suavemente en un pequeño suspiro─… pero quizás tengas razón… ─quizás la tuviese, seguramente se quedaría pensando en aquello cuando se encontrase rodeado de un cómodo silencio.

Quizás más temprano que tarde, por atrás del pelinegro vio llegar un hombre de cabello cano que demostraba abiertamente cierta familiaridad con el de ojos azules; un trato como esos que pueden tener solo personas que han establecido ya un vínculo hace mucho tiempo. Tal y como conocerse de toda la vida.

─ Parece… que han venido por ti. ─suspiró, se sentía un poco mejor ahora; quizás por la extrañamente amena conversación que habían tenido, o porque el suero comenzaba a hacer efecto sobre su cuerpo, subsanando aunque fuese mínimamente esa odiosa debilidad. Pero lo peor aún estaba por llegar, eso lo sabía bien, la ronda de consultas aún no había iniciado. Sería un largo día; pero de una inesperada forma había logrado distraer su mente en algo más.

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Re: Ishi to watashitachi {Brandon}

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Nov 01, 2015 5:19 pm


Sus hombros se alzaron con una suavidad total, casi como si de algo cotidiano estuviera hablando, en cierta forma él tenía la capacidad de transformar las cosas en eso, en cotidianeidades que bajaban de niveles abismales su intensidad.

Eso es porque Remy no ha hecho nada por lo que yo deba convertirme en un chico malo—, comentó, la verdad su “verdadero ser” afloraba de cuando en vez cuando la paciencia subía tanto como sus necesidades de hacer entender a otros las cosas se manifestaban.

Acariciar una cabeza ajena no era algo extraño para él, mentiría si dijera que así fuera, sin embargo, la sensación que jugar con el fleco de Remy le producía al pelinegro era radicalmente distinta a otras que hubiera podido sentir; no sabía si identificarlo con la “familiaridad” porque nunca pudo convivir lo suficientemente íntimo con sus hermanas como para tener ese tipo de relación, pero, si tuviera que definirlo de alguna manera, sería de esa, por concepto, por tecnicismo.

A veces la experiencia podía ser fácilmente reemplazada con la ciencia.

Shi, ¿cuántas veces te he dicho que dejes de mendigar con tus doctores?—, escuchó la pregunta y resopló.

El dolor seguía ahí, aquello de esquivarle habían sido solo reflejos y, al dar el cuarto de vuelta, pudo verle: alto, cuarentón y enojado, ese era el Gisei que conocía y que, particularmente, él se había encargado personalmente de forjar; después de todo, no permitiría tales acciones a todo el mundo, pero él… quizá gozaba de muchas concesiones respecto al mayor L’Jon.

Tantas que ni siquiera me molesto en contarlas—, soltó con suma ironía y le vio, entonces solo resopló y soltó una risa algo sorda, claro, no podía con eso.

A veces le costaba recordar que, la única razón por la que Gisei trabajaba en este hospital, era porque él estaba aquí, así había sido siempre: en Japón, China, Francia, Estados Unidos, el médico siempre tenía el deber de seguirle los pasos, a cambio de un buen sueldo fuera de sus ganancias por profesión, claro está. De nuevo soltó una fuerte exhalación, llevando una mano para alborotar sus cabellos, mirando al otro varón, que estaba postrado en la cama, pero al parecer mucho más tranquilo.

Creo que han venido a echarme el lazo—, soltó para luego reír un poco, —fue genial hablar Remy, ya nos veremos por aquí quizá otra vez—, comentó comenzando a caminar siendo seguido por su doctor, estaba molesto, eso tal vez lograba calmar un poco –solo un poco- la tensión en su cerebro,

Algunas personas, para él, lograban ser interesantes, lograban colarse de alguna manera en su vida, y eso era normal, o al menos lo era para todos los demás chicos de su edad, per Shi era un caso diferente, vaya que sí, especialmente por algo tan nato como eran los sentimientos.

Él era un poco retorcido internamente, tal vez por eso se había acostumbrado a esa presencia que ni a sol ni a sombra le dejaba en paz.



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