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A day to enjoy! {Ethan Daillard}

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A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Ene 10, 2015 12:55 pm


A day to enjoy!

ETHAN DAILLARD // VIERNES; 01:25 PM // CENTRO DE ALKI STRAIT // CLIMA FRÍO // MARKUSS // VESTIMENTA; GORRO; GAFAS

Markuss Stell, ese era el nombre del hombre que seguía en estos momentos. Alto y de vestimenta informal, según sus informes era un pandillero que lideraba un grupo aliado a una mafia de carácter internacional que la organización había parado hace un tiempo, pero cuyos pequeños brotes se negaban a dejar sus labores. Había estado averiguando cosas sobre él con los informantes por un tiempo, su rutina, las cosas que hacía o no y hoy, en esta entrada de fin de semana, se decía que daría el “gran golpe”, es decir, haría un intercambio de dinero por mercancía robada reunida de todo el estado, cosas como armas de fuego, armas blancas, bombas y equipo y municiones, lo necesario para abastecer a varias pandillas para causar muchos estragos por algo simple.

Algo así como una pequeña guerra civil.

¿Su deber?, ese era el seguirle y recolectar tantas pruebas como sean posible, además de atraparlo “con las manos en la masa” al menos eso era lo que la agencia le había pedido: “debes ser certero, actuar con cautela y no causar ningún daño colateral”, eso era más fácil decirlo que hacerlo, especialmente cuando no se sentía tan en buenas condiciones como debería.

Seguía en prácticas para sus obras, su tesis estaba con el tutor y ya pronto debería comenzar a estudiar, pero su salud… esa era otra historia y, con esta brisa fría claramente invernal, no había mucho que pudiera hacer para evitar enfermarse; no más lejos que reemplazar el habitual sombrero por un gorro que cubriera sus orejas y con esas ropas y la bufanda que protegiera su garganta y pecho, además de ocultar grácilmente cualquier instrumento que quedara visible.

El audífono en su oído era un amplificador, le permitía escuchar mejor cualquier cosa que estuviera veinte metros a la redonda, y grabarlo, pero tenía otro y ambos estaban, supuestamente, conectados a su teléfono celular, “escuchaba música”. En sus lentes había una cámara de fotos y otra de video, y su mente estaba equilibrada. Pero hacer trabajos en plena tarde no era algo que le gustase, en especial por la cantidad de gente que había alrededor y la singular presencia a la que no terminaba de acostumbrarse… era como tener que trabajar el doble.

Jumjum… a ver, a ver… busquemos en la lista—, se dijo a si mismo sacando un pequeño papel de los lugares por los que aquel sujeto debía pasar el día de hoy, él iría a otros cercanos y compraría ciertas cosas, solo para fingir un poco, —el que sigue es el restaurante de la calle Salem, la segunda de hoy—, sonrió ligeramente, ya con eso le tenía.

Se movió, ya conocía bastante bien la ciudad como para situarse en un punto focal donde pudiera ver cuando aquel sujeto saliera o con quien hablara, claro, doblando la esquina le vio sentarse en la terraza y hablar con un hombre de traje, claramente polos opuestos. Se detuvo de improviso en un quiosco de tarjetería y libros importados, donde había de esos cuentos y metáforas que parecían interesarle tanto.

Soltó una risa y, cuadrando su postura para quedar con la vista puesta en aquel hombre, comenzó a seleccionar entre los títulos del catálogo que aquella amable señora le había ofrecido. Estaba a un negocio, justo al ángulo para no ser detectado, pero si detectar, claro, y dar cuenta del rubio que no parecía dejarle en paz.

Que curioso, ¿acaso ellos pensaban que realmente la Shinobi no se había dado cuenta de su seguimiento?


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Sáb Ene 10, 2015 6:27 pm

Minato Hamilton // VIERNES; 01:25 PM // CENTRO DE ALKI STRAIT // CLIMA FRÍO // Vestimenta

Desde que puso un pie fuera de su cama supo que ese día sería completamente diferente a los otros no sabía exactamente porque, pero su intuición se lo decía. Alrededor de la una de la tarde después de haber terminado con sus respectivos deberes recibió una llamada importante desde la central de operaciones en Inglaterra, se suponía que habían interceptado algunas conversaciones sobre posibles movimientos hechos por el grupo Shinobi.

Realmente no entendía que es lo que estaba planeando la MI6 encomendándole la tarea de seguirlos, vamos que cualquiera con un gramo de inteligencia podía darse cuenta de que alguien como ellos no caerían tan fácilmente en algo tan simple como una vigilancia. Definitivamente no confiaba ni un poco ellos, pero de ahí a pensar que luego de estarlos siguiendo por todas partes no van a notar su presencia, necesitaba ser un completo iluso, pero bueno órdenes son órdenes.  Y aunque no estuviera muy de acuerdo con ellas igual las cumpliría, solo esperaba ser tan bueno como para evitar que notaran su presencia, claro, si es que había la más mínima posibilidad de que eso ocurriese.

Dejo de preocuparse por esas cosas y se marchó directamente a lugar donde se suponía debía encontrar a su objetivo. Quince minutos más tarde se encontraba en pleno centro de Alki Strait, perfecto lugar para perder a alguien que no quiere ser visto y perderse a uno mismo entre la multitud. Aunque definitivamente ese chico resaltaba entre la multitud.

No estaba del todo seguro, pero tenía la ligera sospecha de que tal vez para esas alturas del partido, su objetivo era consciente de su presencia. Esperaba que no fuera así, aunque si era lo contrarío igual no podía hacer nada, su misión de mantener un ojo sobre ese chico rubio no había cambiado así que sería su sombra por el resto del día.

Para la una y veinticinco ya tenía a su objetivó en la mira, así que comenzó a seguirlo mientras que este caminaba recorriendo los puestos de la avenida. Prestándole mucha atención a cada uno de sus movimientos, llevaba unos auriculares puestos, podría ser que escuchara música, o quizás no, nada es totalmente seguro en el mundo en el que ellos vivían. Igual eso no era tan importante, lo que le llamo la atención fue el rostro del chico. Claro, seguía mostrando esa alegría y buen humor que siempre había visto en él. Sin embargo, esa tarde lucia un poco apagada, ya que lo había estado siguiendo desde un largo tiempo se imaginaba del porqué de su semblante, pero como todo un profesional estaba ahí, ¿Por qué razón? Aún no lo sabía, pero definitivamente lo descubriría.

Fue entonces que lo vio leyendo un trozo de papel, supuso que era la lista de sus compras, bueno era obvio después verlo leerlo se acercó a un puesto. Aunque no pudo ver si compraba algo o no, la muchedumbre no le permitió ver mucho. Igual lo seguía de cerca, intentando no ser tan obvio.

Algo le parecía extraño, el chico no actuaba como normalmente lo hacía parecía estar siguiéndole la pista a alguien, entonces no es que el grupo shinobi estuviese planeando hacer algo, si no atrapar a un sospechoso. ¿Quién era? ¿Por qué le seguía? ¿Qué planes tenían en mente? Esas preguntas pasaron por su cabeza en ese instante, en el cual perdió al chico de vista.

¡Demonios! —dijo en voz baja. Como lo había perdido de vista. Si Kat se enteraba de eso seguro le daría un buen sermón, pero ya era tarde para lamentarse, había conseguido ubicar al objetivo de la shinobi así que si se mantenía lo bastante cerca para tenerlo a la mira seguramente tarde o temprano daría con ese chico en cuanto este entrara en acción—. Ese chico, en verdad es escurridizo.

Definitivamente esos chicos eran un verdadero dolor de cabeza. El viento sopló con más fuerza, como era posible que a pleno día hiciera tanto frío. Lo que daría por un buen chocolate caliente en ese momento —sacudió su cabeza alejando esas tonterías tenía trabajo que hacer—. De pronto sintió como si alguien lo estuviese observando. Al parecer los papeles se habían invertido y ahora el vigilado era él. Realmente necesitaba comprar un libro de cómo ser invisible o morir en el intento.

Pero ya sería otro día, ahora tenía dos problemas, el primero había perdido al rubio y segundo estaba casi seguro de que ya lo había notado, ubicado y posiblemente hasta tenía planeado como salir de ahí sin ser visto. Todo lo que tenía para completar su misión del día estaba sentado en la terraza del restaurante que se encontraba enfrente su yo, por lo que sin llamar mucho la atención se sentó en la parte más lejana donde pudiera mantener su anonimato pero lo suficientemente cerca para entrar en acción si era necesario, pero realmente dudaba que el shinobi no supiera que se encontraba ahí y que había estado siguiéndole la pista desde ya hacía un largo tiempo.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Ene 22, 2015 12:59 pm

Poco a poco las cosas parecían acabarse para él, claro, recientemente pensaba demasiado así, pensaba demasiado que todo se le estaba cayendo a pedazos, que ya nada valía la pena.

Exhaló para dejar de lado entonces aquel librito, caminó con cierta gracia al darse cuenta de que alguien llegaba a la mesa donde aquel sujeto estaba sentado con otro. No podía identificarlo con completa claridad por la lejanía, pero tenía un perfil memorizado, claro, asiático, piel clara y cabello oscuro ligeramente decolorado, altura de un metro con ochenta a ochenta y cuatro centímetros, contextura delgada y vestimenta de traje, pero un poco más casual; sin embargo, contrastaba enormemente con aquel que ya estaba allí. Resopló.

Caminó un poco más para encontrar un negocio antes de aquel restaurante, lo tenía a unos veintipocos metros, lo cual no le daba rango a las conversaciones, pero era simple, no podía arriesgarse a sentarse allí, mucho menos cuando vio a un rubio tomar asiento en una mesa cercana, ¿en serio?, ¿acaso ese hombre no tenía escrúpulos?, de nuevo exhaló y acomodó el gorro sobre su cabeza, ciertamente no estaba tan acostumbrado a los gorros como a sus amados sombreros, pero a veces eran necesarios.

Ya… basta—, murmuró desganado y caminó más hasta pasar frente al restaurante de manera completamente casual y, sin temer perderlo, siguió caminando hasta el final de esa cuadra y cruzó la calle, desde allí estaba simple el restaurante, claro, ese cubría toda la cuadra y era esquinado con la terraza, desde allí la distancia era óptima y, al ver un lugar donde vendían merengadas, decidió comprarse una de fresa. Sonrió, comenzaban a hablar sobre lo que de verdad interesaba.

«Bueno, todo está listo, solo es cuestión de que pases el dinero y tendrás todo lo que quieras hermano»

Fue el murmullo bastante claro que se trasladó a sus estructuras mentales, tipo aquello de sistemas, y lo que le dio a entender que, a pesar del cansancio que pudiera estar sintiendo, valía la pena la espera, especialmente ahora, cuando podía obtener pruebas fidedignas sobre la transacción y el intercambio de la mercancía.

Ahora solo tenía que estar al pendiente de cuando se levantaran, sí, y cuando lo hicieron se pegó hacia la pared, pasando de las personas mientras tomaba su merengada con un gusto tremendo. Su tío le había ordenado que comiera y se alimentara bien, pesado, y que siguiera a pesar de que lo vomitase todo, y él lo hacía, porque sabía que era necesario para que no lo internasen. Bufó.

Les vio caminar desde el restaurante luego de pagar alguna bebida y cruzar lateralmente la calle hasta llegar a una calleja y perderse allí. Sin importar el hecho de ser detectado por aquel que le seguía, siguió tomando su merengada hasta cruzar la misma calle y perdiéndose ligeramente entre las personas hasta pasarlas y terminar frente a una papelería que estaba justo al lado de la entrada de ese callejón que conducía hasta otra calle, algo más baja…

Um… y ahora se supone que debo tener cuidado, ¿no?—, se preguntó a sí mismo, debía tenerlo, por supuesto… debía estar presente en la transacción y grabarla, pero nada más. Ya después de ellos podría hacer de las suyas para atrapar al criminal en cuestión.

O al menos esas eran las órdenes.


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Vie Ene 23, 2015 9:19 pm

Luego que tomó asiento en aquella mesa, saco su teléfono aparentando hacer una llamada, sin que lo notasen grabó al sujeto que se encontraba a unas cuantas mesas de distancia, después la envió a su compañera para que la procesará en la base de datos de la MI6. Tenía que descubrir la identidad del sospechoso antes de continuar con aquella doble persecución. Era eso o abstenerse de seguir al chico de los Shinobi.
 
Personalmente no le importaría dejar todo aquello para otra ocasión, nunca le ha gustado entrometerse en los asuntos de los demás y de seguir detrás de ese chico, no solo podría causarle problemas a este, sino que de salir algo mal, sería un gran lío para él también.
 
Mientras pensaba si continuar o claudicar, esperando que Katherine se comunicara con él, utilizó el auricular de su celular para amplificar los sonidos que le rodeaban, para escuchar al sospechoso, que ahora se encontraba en compañía de otro sujeto.
 
Al parecer todo se trataba de una transacción ¿Pero de qué? Eso es lo que tenía que descubrir.  ¿Debía continuar o no? En ese momento recibió la respuesta de su compañera, la cual le dijo que no había nada en la base de datos, pero que la oficina central quería saber porque los Shinobi tenían interés en ese hombre, por lo que su siguiente orden era seguir tras la pista del objetivo del grupo, sin intervenir. Sólo debía observar y recaudar información. La central se encargaría del resto.
 
Cerró su celular, dio una mirada a su alrededor, no había rastro del chico rubio. Pero no dudaba que de un momento a otro lo ubicaría. Como también sabía a la perfección que de hacerlo sólo sería porque así lo quiso, ya que era realmente difícil seguirles la pista sin que ellos lo notarán, dado el estatus de elite con el que contaba el grupo Shinobi.
 
La mesera se acercó para registrar su orden, para no parecer sospechoso al estar sentado ahí sin pedir nada, ordenó un café americano. Llevo la taza a su boca para darle un sorbo y oler un poco aquel aroma que le parecía tan delicioso.
 
Un par de minutos más tarde, los vio dejar el restaurante. Debía seguirlos, pero antes que lo hiciera, tenía que pagar su café.  Además, no podía simplemente ponerse de pie y salir detrás de ellos o lo descubrirían. Espero un poco, después se puso de pie y comenzó a caminar, fue entonces cuando aquel chico escurridizo volvió a su entrar en su radar, lo observó cruzando la calle mientras que parecía estar comiendo algo que por la distancia no logro identificarlo, pero igual eso era totalmente irrelevante para su misión.
 
El chico rubio no hizo ni el menor caso a su presencia, cosa que no le extraño, posiblemente estaba seguro y confiado en que lo volvería a perder en el momento que lo creyera prudente. Esa era una de las razones por las cuales tenía cierto recelo contra los shinobi, sabía que eran realmente buenos en lo que hacían, pero no le agradaba nada que se lo restregaran en la cara, incluso si lo hacían inconscientemente.
 
Dejó de lado esos pensamientos y comenzó a caminar detrás del rubio, a una distancia considerable, que apenas podía seguirle con la vista, sin duda ese chico era bastante bueno haciendo su trabajo. En un momento lo observó pararse frente a una papelería. Los sujetos que seguía el shinobi habían desaparecido en un callejón.
 
Seguramente es allí donde se llevará acabó la transacción —dijo en voz baja observando con atención todo aquel lugar  lleno de gente—. ¿Qué se supone que haré si algo sale mal? —pensó mientras se mantenía a ciertos metros de distancia del rubio.
 
Esperaría a que el joven se moviera primero y después él le seguiría de cerca, esperando averiguar la importancia de ese sospechoso. Supuso que en cuanto hicieran el trato el shinobi entraría en acción, atraparía al sujeto y lo entregaría a sus superiores, después de eso, el problema recaería en la central, lo que significaría que ya no sería asunto suyo.
 
Seguir al chico por órdenes era una cosa, estropearle su misión era otra. Sólo esperaba que eso no pasara nunca.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Vie Feb 06, 2015 7:31 pm



Se quedó allí por un instante, debía decir que aquella merengada sabía muy bien, anotaría ese sitio cuando quisiera hacer otro desarreglo en su dieta, claro, porque no podía excederse, y tampoco tardar demasiado. Cruzó el callejón para tirar el recipiente vacío en un bote de basura, estirando común y ligeramente su cuerpo para echar de improviso un ojo hasta adentro; habían escaleras a los lados en pisos de tres plantas, lo cual le resultaba perfectamente conveniente si miraba y daba cuenta de que se perdían casi al final de dicho pasillo y hacia un lado, una pequeña rendija donde harían el canje, estaba seguro.

Solo entonces tomó su teléfono y marcó un número, esperó que el tono cayera tres veces mientras subía por una de esas escaleras, como quien no quiere la cosa y conservando su sigilo, en momentos así también podía agradecer que la ciudad fuera realmente ruidosa. Tomó las de su izquierda pues el pasillo iba hasta allí…ahora solo debía cruzar una azotea y baja por el tubo de servicio a la izquierda, esconderse y no ser descubierto. Más fácil decirlo que hacerlo, pero a eso fue.

« ¿Hola?»

Escuchó la pregunta y nada más, era obvio.

Quiero que preparen la unidad para dentro de más o menos veinte minutos—, dijo con calma mientras sus pies se iban sobre aquel techo, subir no había sido la gran cosa, solo guindarse del tope de la estructura y subir, sencillo cuando lo entrenaban para eso y mucho más desde que podía pensar con claridad. —mi rastreo está activo, sigan mi señal y cuando llame, ya lo saben—, lentamente colgó sin esperar respuesta, después de todo ellos eran el “departamento de transporte” o algo así… él hacía el trabajo y ellos lo llevarían al entro destinado para su captura y posterior juicio puertas adentro por parte del mismo gobierno, que era el ente que le había mandado a capturar.

Miró sus manos, había una escalerilla y una ventana, o las rejas de una, lejos de ellos podía escuchar voces en su cabeza, y no era para menos, claramente podía entender un mensaje que venía desde allá abajo, aunque claro, no era como si pudiera asomar su cabeza por esa azotea y filmarlos, para nada.

Chascó con la lengua para quitarse tanto la bufanda como el chaleco y tomó las gafas entre manos y bajó su gorro acomodando la postura para guidarse de esa escalerilla que estaba al lado del tubo de servicio lo más silencioso que pudo, haciendo notar solo un sonido que bien podía ser de un gato, y quedándose muy quieto, allí lo tenía, en su cabeza y en la grabadora, moviendo solo su mano para hacer que las gafas sobresalieran a manera de grabar… tampoco era necesario que lo grabara todo, solo un minuto, solo probar que el video calzaba con el audio que captaba perfectamente con esos juguetitos del departamento de tecnología y espionaje. Así estuvo su brazo, rescatando algunas frases resaltantes.

«La mercancía está en este cuarto», le escuchó decir a Markuss, pues conocía y perfectamente su voz. Era simple, él solo debía capturarle cuando estos tipos ya no estuvieran y, cuando ellos creyeran que se habían salido con la suya, el grupo asignado les capturaría… así medio matabas dos pájaros de un tiro, y decía medio porque…dos personas no hacen una mafia, por mucho que lo intenten.

Después de exactos sesenta segundos detuvo su andar con la grabadora y se ajustó los lentes al rostro, asegurándose de no hacer ruido mientras estaba guindado como un gato en una escalerilla de segunda y apoyando su peso en el brazo que se aguantaba, a su vez, de las rejas de una ventana cerrada.

Ya faltaba poco, de eso estaba seguro cuando escuchó sobre el intercambio del dinero y algo abrirse. Estaba hecho… ahora, se suponía, era el momento de subir tal como bajó y seguir al tipo para “arrestarlo”. Sin importar si alguien le seguía la pista –que de seguro aún lo hacía- al guindarse de regreso a la azotea caminó como si nada acomodando sus ropas, sin decir nada más, no estaba en él eso.

Ahora bajaría y caminaría, como lo había estado haciendo todo el rato, cono un chiquillo sin oficio normal y corriente, aún y cuando aquel rubio le tuviera por visto. A veces se preguntaba qué clase de maldad era esa de ponerle a alguien para seguirle los pasos…


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Sáb Feb 07, 2015 4:15 pm

Lo vio entrar al callejón, se acercó un poco para verlo subir por unas escaleras que le llevaban al techo de uno de los edificios y en el interior se perdía de vista aquel sujeto al que le seguía la pista el shinobi. No podía ir sobre los pasos del rubio sin que se toparan de frente, cosa que no le molestaría en lo absoluto ya que eso de esconderse no era lo suyo, pero claro se encontraba en medio de una misión de seguimiento, a la cual cada vez la encontraba innecesaria. En todo el tiempo que llevaba siguiendo al chico, este no había cometido ninguna falta y en cuanto a su trabajo, no podía decir más que era bastante eficiente, no tenía queja alguna sobre su persona.
 
Tenía que decidirse, seguía al joven por el techo o aguardaba a la distancia. Sacó su equipo de vigilancia, amaba esos artefactos eran tan útiles algunas veces, permaneció en su lugar intentando no perder de vista al objetivo, el cual era seguido por el suyo. No era ya un secreto de que iba el asunto. Una transacción posiblemente de drogas. En todo caso eso no era problema suyo, según se lo hicieron saber. Solo debía limitarse a seguir al chico, no tenía autorizado interponerse en la operación de los shinobi. Aunque tampoco tenía la intención de meterse en su trabajo. Después de todo, a él no le gustaría que alguien metiera sus narices en el suyo. Claro que de ser necesario, podría considerar ese punto, pero realmente dudaba que eso fuera a ocurrir, ese shinobi era bueno en lo que hacía.
 
Subió el volumen de su artefacto de amplificador de sonido intentando escuchar algo de lo que ocurría en ese callejón, cosa que era casi imposible con el bullicio de la gente, pero sería muy descuidado de su parte acercarse o ir detrás del rubio, sabiendo que tal vez volvería sobre sus pasos, después de que consiguiera lo que estaba buscando obtener de ese sujeto.
 
No logró ver o escuchar mucho debido a la distancia, pero a pesar de eso podía darse una idea de lo que estaba ocurriendo ahora solo tenía que esperar a que ellos hicieran su siguiente movimiento sin olvidar que no debía estorbar durante el proceso de la operación.
 
Kat —dijo al teléfono el cual había sacado segundos antes llamando a su compañera—. Creó que no llegaré pronto así que no me esperes —seguramente sus superiores lo reprenderían de verle en medio de un seguimiento hacer una llamada digamos personal, pero en ese instante no había mucho que él pudiera hacer sin comprometer su posición, aunque sabía que no era un secreto para el shinobi su presencia en el lugar—. Nos vemos tengo que colgar —agregó al percibir cierto movimiento dentro del callejón al parecer el intercambio estaba comenzando.
 
Tenía que moverse de ese sitio, pero sin perderles de vista, se acercó a una tienda cercana de donde podía ver toda esa parte sin problema, entonces tomó una revista del lugar y cubrió su rostro con ella, no podía lucir sospechoso o podría arruinar la misión del shinobi y entonces sí estaría metido en un completo lío.
 
En un par de segundos después le pareció ver al chico salir a la calle de lo más normal, de seguro estaba listo para la acción, posiblemente le seguiría un par de minutos más esperando el momento oportuno para atraparlo, esperaba verlo en acción, ya que lo único que sabía del rubio era gracias a su expediente y al tiempo que llevaba siguiéndolo, pero desafortunadamente no lo había visto atrapar a nadie, el chico tenía muchas actividades diarias, pero hasta ese momento todas y cada una de ellas eran las que un joven de su edad solía hacer en su vida cotidiana. De no ser que le conocía gracias a que era parte de la MI6 podría jurar que era solo un adolescente común, como el resto de los que se encontraban en ese momento caminando tranquilamente por la calle.
 
Para ser justos, ese chico comenzaba a agradarle y no le molestaría trabajar con él, claro que de eso a darle su confianza total faltaba mucho. En cuanto comenzará a moverse él se movería, solo para verle atrapar a ese sujeto, después, quizás daría por terminada su seguimiento y le dejaría tranquilo. Ser la sombra de alguien que es consciente que está bajo la mira era algo molesto y cansado, durante todo ese tiempo que tenía de seguirlo, había estado esperando que este se acercará directamente a él y lo confrontara. Aún no descartaba esa opción, pero le daba puntos por resistir ser seguido por todo ese tiempo jugando a que no tiene ni idea de que lo siguen. Un profesional sin duda alguno.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Vie Feb 20, 2015 12:13 pm

Caminó con mucha calma saliendo de aquella calleja y moviéndose hasta el final de la cuadra, eso era demasiado sencillo. Resopló con calma mientras acomodaba ligeramente sus ropas, intentaba parecer poco tosco, pero ciertamente estaba un poco molesto por como se estaban manejando los asuntos. ¿Cuánto tiempo faltaba?, quizá unos doce u once, no más.

Observó los derredores con mucha parsimonia, sin importar si se encontraba con la vista de aquel sujeto que le seguía, ¿cuál era su nombre?, Ethan, más o menos lo tenía entendido. No le gustaba investigar demasiado de las personas, pero, cuando eras seguido, aquello se hacía inevitable, mucho más cuando la misma Central estaba enterada de todo y le pedían “prudencia”, simplemente no podía no dárselas… él no era del tipo conflictivo, y jamás lo había sido.

Negó con la cabeza y soltó una risa ajustando el auricular como si de andar con su teléfono se tratase, se vería como si estuviera enviando un mensaje, mientras se encargaba de mantener el rabillo del ojo enfocado en sus espaldas, deteniéndose en esa esquina a mirar como un turista toda clase de cosas, hasta el más idiota árbol artificial. Fue cuando vio salir de la calleja a los dos sujetos, quienes se marchaban al rumbo contrario que él había tomado. Era Markuss quien, un par de minutos después, tomaba rumbo a su encuentro, debía destacar que con una gran sonrisa en el rostro.

El momento se acercaba.

Había informado entonces a sus informantes del área para que completasen la misión de capturar a aquellos dos sujetos. Guardó una parte, necesitaba toda la evidencia posible, y eso estaba más que claro. Cuando le vio pasar por el frente, caminando hacia una plazoleta, alertando todos sus sentidos. Le dejó moverse unos cinco metros más antes de dar el primer paso tras su persona, metiendo ambas manos en los bolsillos e imaginando alguna música para tararear con la parsimonia que, en estos casos, le abundaba completamente.

Creo… que es momento—, murmuró serenamente.

Inhaló y exhaló, el hombre parecía querer cruzar la plaza y nada más, pero, repentinamente, sintió un boom invadirle los sentidos, allí estaba, ese mal presentimiento que le llevó a cambiar la trayectoria de su caminata en la diagonal contraria, sacando el móvil de su bolsillo y texteando para que su departamento de transporte siguiera su rastro hasta el lugar.

Por alguna razón, al ver como este se llevaba una mano a la cadera, supo que las cosas no iban a terminar completamente bien. Sentidos agudos, su mente contando cuantas personas a parte de su perseguidor había, eran veinte, veinte posibles victimas si las cosas no salían bien, de esas veinte solo dos podrían huir, eso lo dejaba en jaqué, era pensar una estrategia y, sí, decidió no sacar su arma cuando le vio sacar la pistola y tomar a una señora de cabellera castaña clara que pasaba a su lado, rodearla por el cuello y poner el arma en su sien.

¡Si cualquiera de ustedes hace algo, la mujer no la cuenta!—, gritó.

La mujer gritó de terror, las personas intentaron alejarse, pero entonces él comenzó a apuntarles. Sus ojos se abrieron fingiendo una completa sorpresa de forma quizá demasiado convincente.

¡Al suelo y que nadie se mueva!—, volvió a gritar.

Allí tenía dos alternativas, pero solo una era fiable. No podía dar el control, era solo una pistola, pero él estaba, diagonalmente, algo lejos, unos tres metros. Alzó ambas manos al verse persuadido.

Hey!, solo baja el arma, ¿qué es lo que quieres?—, preguntó intentando un tono cordial, era algo muy básico. En medio de sus palabras escuchaba a la mujer gritar mientras, disimuladamente, reducía en un metro su distancia, justo antes de volver a ser apuntado.

Mantener el control sobre algo así era un poco torpe, pero podía hacerlo, así de simple, estaba acostumbrado a estas cosas, a trabajar bajo presión y, aunque no lo pareciera, estaba allí, el plan lo estaba, tan solo esperaba que aquel perseguidor suyo comprendiera que la paciencia mínima era la llave de la virtud, treinta segundos, treinta segundos para planear…


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Sáb Feb 21, 2015 8:09 pm

Lo vio salir del callejón arreglando sus ropas, por lo que significaba que aquel sujeto que perseguía no tardaría nada en hacer acto de presencia entonces, volverían a perseguirse unos a otros, irritante en algunos momentos, pero como buen agente, solo tenía que seguir las ordenes y no cuestionarlas —no es que nunca las rompa es solo que antes de hacerlo tiene que sopesar las posibles opciones de sus actos, y basado en ellos decide si es o no viable desobedecerlas—, pero en ese momento eso no tenía relevancia alguna. Como veía las cosas avanzar, estaba completamente seguro de que aquella misión del shinobi sería un éxito y conociendo sus tácticas, era prácticamente un hecho que sería pan comido, para ese chico. Solo debía aguardar el momento indicado y atraparle, en cuanto a él simplemente se dedicaría a observarle trabajar.
 
Espero hasta que el sospechoso saliera también del callejón, aguardando unos minutos más para seguirles, tenía que ir tras ellos una vez que ambos hubiesen comenzado su camino o podría verse sospechoso y ponerlo en alerta cosa que sería imperdonable, por lo que los dejo alejarse lo suficiente para que no lo notaran —bueno por lo menos uno de ellos no sabía aún que se encontraba tras sus pasos—, un minuto después se encontraba algunos metros por detrás de ellos. Intentando pasar por uno más de los transeúntes del día.
 
Pero de un momento a otro observo que algo andaba mal, el sospechoso comenzó a actuar algo extraño y el chico cambio rápidamente su trayectoria. Entonces lo vio como aquel tipo sacaba su pistola, tomando a una chica como rehén mientras le apuntaba en la sien, gritando al viento como si intentara descubrir quien estaba tras su pista —esto no estaba bien—, algo había salido terriblemente mal, ¿Cómo se había dado cuenta de que le seguían la pista? Aunque parecía no saber de quién se trataba puesto que el chico rubio comenzó a caminar hacia él en un intento de calmarlo, sabía que como miembro de la organización portaba arma, pero también supo de inmediato que aquel chico intentaba reducir las posibles bajas, evitando un enfrentamiento con armas de fuego.
 
Caminaba lentamente hacia el sujeto con sus manos alzadas en señal de que no era una amenaza posible para él. ¿Qué debía hacer? Sus órdenes eran bastante claras, no debía intervenir sin importar las circunstancias  —eso le habían dicho—, pero acaso no era ese uno de esos momentos en los que poner en una balanza los pros y los contras de no actuar, era la mejor solución, sin embargo, no sabía si debía hacerlo, no con ese chico en medio de todo y con una rehén de por medio —bien había más, pero por ahora esos dos le preocupaban más que el resto de las personas que se encontraban en ese instante en aquel lugar—, claro, no dudaba que ese chico fuera lo suficientemente capaz de librarse de ese sujeto, y por la chica cautiva tal vez hasta podría ponerla a salvo, lo sabía por su forma de moverse, intentado controlar la situación, sin perder de vista al sospechoso ni a su arma.
 
Por intuición se movió una fracción de segundo entonces se detuvo al instante, no podía actuar de una manera tan imprudente, había muchas vidas en juego, y al parecer ese agente del clan shinobi ya estaba poniendo en práctica un plan —eso le pareció ver en aquellos ojos—, y fue justo en ese momento que lo miró fijamente, notando en esa mirada algo que interpreto de inmediato, debía aguardar, dejarlo hacer su movimiento —igual sus órdenes eran no meterse en medio de la operación—, tenía conocimientos básicos de los entrenamientos de ese grupo, pero igual no podía más que adivinar sus posibles acciones, espero que la mirada del rubio se cruzara en algún momento con la suya a sabiendas que conocía de su presencia, para que supiera que no pensaba entrometerse, pero que de ser necesario podía contar con su ayuda para salvar la situación actual. Después de todo no era un simple principiante, tenía un largo historial por algo era el líder del grupo. Claro, esto no implicaba que aquel chico le pidiera que cooperara con él para neutralizar al objetivo, pero igual no perdía nada con intentarlo.
 
Por lo que se movió lo más lento posible, para entrar directamente al campo de visión del chico, después de hacer el contacto, solo le restaba esperar y de ser necesario actuar.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Feb 24, 2015 12:21 pm

Ahora estaba a la merced de aquel sujeto, o eso intentaba hacerle creer cuando se detuvo sin más al verse apuntado. A lo lejos podía escuchar un auto, y estaba siendo grabado, aquel tipo, los las gafas que aún llevaba puesta, fotografiado y el audio tomado por el auricular que aún le acompañaba. Aquel hombre rodeó la vista, al parecer se sentía observado, pero no sabía por quien, y eso, para el rubio, era algo más que una ventaja.
 
No podía permitirse matarlo, así de simple.
 
Chascó con la lengua justo cuando, con el rabillo del ojo, se dio cuenta de que aquel sujeto, de entre todos los que intentaban tirarse al suelo, aterrados por la situación, había entrado en su campo visual, entonces el hombre le apuntó y apretó mucho más su agarre hacia la mujer, quien no hizo más que gritar para pedir ayuda. Podía notar su llanto, su miedo, debía estar aterrada.
 
Recordaba vagamente la primera vez que hizo esto, sintió tanto terror… la primera vez que e dispararon, que vio sangre y gente morir. Podía entender que no era fácil, pero, las cosas siempre se sucedían por una razón. Por muy malas o buenas que fueran tenía su sentido y razón para existir. La cosa era encontrar eso antes de caer en la locura.
 
¡Al suelo!—, gritó, se le notaba incómodo, apresurado, ansioso.
 
Eso ya era malo, podía cometer una locura si no se le paraba en seguida, más no podía sacar un arma, no ahora, no así. Entonces… solo quedaba una opción para capturarlo vivo y con los menores daños posibles, incluso si eso implicaba poner en riesgo su propio pellejo. Pero… ¿qué era un tipo sin futuro en comparación a tantas personas con vidas valiosas a su alrededor?, así de simple.
 
Relajó notablemente su postura, intentó dar un paso disimulado al frente para quedar con su pie bueno a la vanguardia y miró directamente a su perseguidor, la cosa era simple, él podría toda su fuerza en desbalancearlo y lo haría soltar la pistola, el otro debía tomarla y con ella tomar el control de aquel altercado hasta que la policía llegara, y por policía se refería a su personal, quizá acompañando a los organismos de seguridad con algo como FBI encima o una cosa por el estilo.
 
Respiró hondo, enfocando su mirar en la cadera del tipo, su punto de balance, su punto débil al fin y, en menos de dos segundos, pegó dos grandes zancadas aprovechando su agilidad y el largo de sus piernas para llegar a él justo cuando el pelinegro parecía dar cuenta de su acto.la mujer gritó, si, y él sintió un gran dolor esparcirse por su hombro cuando golpeó directamente al hueso, dejando salir la adrenalina momentánea junto al grito de dolor de aquel sujeto.
 

La pistola había caído, lo sabía, también Markuss y la mujer, incluso el mismo Minato, quien tomaba rápidamente una de las manos del tipo para someterlo a una llave de defensa personal e inmovilizarlo tanto como pudiera desde el suelo. En estatura rivalizaban, quizá no en actividad. Pero las cosas estaban realmente revueltas en su cabeza como para notar si todo había salido bien o  no.mas no era cosa de juegos, no, vidas estaban en riesgo, y su deber principal era salvar tantas como fuera posible, sin importar si debía aliarse con alguien que le seguía o no. Eso nimiedades quedaban de lado cuando la realidad llegaba.


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Mar Feb 24, 2015 6:49 pm

Moviéndose lentamente aparentando ponerse a salvo entre la gente que gritaba, corría o simplemente se tiraba al piso, entonces se dio cuenta de que finalmente los ojos del chico se habían puesto sobre los suyos, debía tener listo su plan de acción ahora solo era cuestión de que adivinara de que se trataba. Analizo sus movimientos, fue cuando escucho como la mujer grito aun más sintiendo la pistola pegada a su sien, sí pensaban actuar debía ser ahora o las bajas humanas podrían presentarse inevitablemente.
 
Un vistazo más a esos ojos y lo supo con certeza, el momento de actuar se acercaba y debía estar listo para entrar en escena sin demora alguna de eso dependían muchas cosas, aunque sabía que su participación era más de apoyo, ya que de antemano estaba seguro de que ese joven se bastaba por si solo para controlar una situación como esa, pero definitivamente no podía solo quedarse viendo como ese encargaba de todo por su cuenta, mientras que él permanecía sin hacer nada, su orgullo de agente de la MI6 no se lo permitía.
 
Lo vio hacer un sutil movimiento, listo para lanzar su ataque, y como si de espejos se trataran ambos se movieron al mismo tiempo, el chico rubio sobre el sospechoso tirándolo al suelo con gran fuerza, para someterlo y evitar que siguiera siendo un peligro para los presentes, él con un movimiento igual de rápido se tiró por el arma tomándola con prontitud, para apuntarle directamente al sujeto, que para entonces ya no era una amenaza gracias a ese joven.
 
Se acercó a ellos, mientras que las personas aun seguían algo aterradas por el susto, intentando calmar a la mujer que había sido minutos antes tomada como rehén. Observo a su alrededor con cuidado intentando buscar algún otro sospechoso que se pudiera estar ocultando o algo por el estilo, pero parecía que no había nadie, sintió alivio de eso, ya que aunque la misión del chico se había complicado un poco, parecía que después de ese incidente tendría un buen final. Le quito las balas a la pistola del sospechoso, incluyendo la de la recamara y le dirigió una mirada fija al rubio.
 
¿Te encuentras bien? —pregunto sin dejar de mirarlo, él todavía se encontraba sujetando al tipo que yacía con el rostro pegado al suelo—. Toma quizás esto te pueda ser de ayuda —le dijo extendiéndole unas esposas, siempre traía unas encima por cualquier situación que pudiera presentársele. Y como  había pensado el chico sabía de su presencia, era bueno debía admitir eso, soltó un ligero suspiro observando a su alrededor, ya todo se veía más calmado y ellos estaban aguardando que las autoridades llegaran al lugar—. Sabes, no es nada personal —soltó como dando una escusa por seguirle, la verdad no era su idea solo seguía ordenes. Pero podía darse una idea de lo molesto que es tener a alguien siguiendo todos tus pasos.
 
No dijo nada más tan solo se dispuso a aguardar junto al chico a que los oficiales llegaran,  tal vez tendría algunos problemas explicando su presencia en el lugar, claro, el grupo Shinobi, de seguro estaba más que enterado de su presencia, pero eso era lo de menos, tendría que hacer un informe detallando porque no se mantuvo al margen, pero la verdad le daba lo mismo, no se arrepentía y seguramente lo volvería hacer de estar en la misma posición y de eso no había la menor duda.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Mar 05, 2015 3:41 pm

Al parecer las cosas si habían salido bien, o eso estimaba dado que nadie parecía estar más aterrado, no, más bien parecían estar consolando a la pobre mujer a quien medio vio todas sucia y con una cara de “no puedo creer esto” ciertamente, no todo el mundo estaba preparado para ciertas cosas, pero los seres humanos no son adivinos ni mucho menos dioses para controlar el destino de unos y otros. Lo que tenga que pasar, pasará… sin importar si eso incluía su propia muerte… ¿por qué pensar en ello justo ahora?
 
Puso toda su fuerza en el punto de presión que, con su rodilla, había creado en la espalda del sujeto, podía inmovilizarlo e incluso dejarlo inconsciente, pero le pareció que lo segundo no iba a ser muy agradable a los ojos de personas asustadizas, por lo que, al momento de ver como unos autos rodeaban la plaza, de alguna forma, sintió un cierto alivio, mucho más al dar cuenta de cómo dos de ellos seguían de largo. Una de las cosas que le gustaba de la agencia era lo rápido que podían tomar el control de algo y usarlo para beneficio propio. Eran impresionantes, por así decirlo, como verdaderos shinobis.
 
De allí venía el nombre, ¿no?
 
Por un instante escuchó una voz que había escuchado antes, por supuesto, en grabaciones y cosas así, podía reconocerlo, pero, que no había asociado a aquel sujeto de forma presencial… aunque la lógica era otra muy distinta. Alzó la vista ligeramente y sonrió, siempre podía ser serio en el trabajo, pero rara vez lo era, sin importar si estaba solo, acompañado, si se sentía bien o mal, porque eso era lo que él –Minato- había decidido ser.
 
Lo estoy… creo—,bromeó un poco para zafar una mano y tomar las esposas, para colocarlas y, de alguna forma, liberar un poco depresión, especialmente cuando un par de oficiales de quienes conocía a uno se acercaron para tomar custodia del hombre. Podía escuchar las ambulancias de fondo, por prevención, y también a más policías intentando que la gente no se fuera de la plaza para interrogarles. Quizá él mismo fuera llamado luego para responder algunas preguntas, o quizás no.
 
Se levantó de sobre el tipo para, por primera vez en un rato,  estirar su cuerpo, sacándose el gorro de la cabeza y alborotándose los cabellos. Quitándose las gafas y sacar, de su pantalón, un estuche duro y pequeño donde, finalmente, las metió, para volver a guardarlo. Las pruebas eran cruciales.
 
El auricular seguiría allí, sería más sospechoso de quitar que nada.
 
Nada personal… ¿eh?—, bromeó un poco aún con esa sonrisa, rara vez tenía contacto con alguna persona que le siguiera mucho más que para confrontarle, pero con él, un tipo de rubio y vestimenta normal, no tendría mucho por hacer o decir, —sinceramente… no entiendo por qué siguen haciéndolo—,  se encogió levemente de hombros y rió para volver aponerse el gorro. Uno de los policías, aquel que le conocía, se acercó a él, o más bien a su oído y susurró algo que, a pesar de todo, podía entender que el otro escuchase –los “juguetes” a veces servían para eso- “Erick, todo está completo, puedes irte”. Lo cual ensanchó un poco su sonrisa y, metiendo ambas manos en los bolsillos, sus músculos se acomodaron de a poco. —Entonces… ¿quieres ir a tomar algo?, ya soy libre—, ironizó aquello con un tono medianamente común, es decir, que rayaba perfectamente entre la infantilidad ya voz ligeramente normal de un hombre de veintiún primaveras, —no voy a matarte ni nada parecido, solo socializaré con acosador—, rió un poco después de eso y, a pesar de intentar ser el de siempre, bien sabía que no podía serlo.
 
No porque no pudiera ser efusivo con todo el mundo, o con alguien de otra agencia que bien podía sospechar de él, sino porque su cuerpo ya no irradiaba aquello, porque cosas como esta ya no volverían a pasar… porque la razón por la que vivía desde hacía mucho tiempo simplemente se estaba deshaciendo frente a sus ojos, y por su propia causa.
 
Chascó con la lengua, pensar esas cosillas complicadas tampoco le venían del todo, mucho menos al estornudar, sí, tenía que hacerle caso a los doctores cuando le decían que no podía exponerse a contraer un resfrío, pero, ¿qué le quedaba? Vagar con alguien raro era interesante y, sin dudas, muy divertido.


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Jue Mar 05, 2015 5:53 pm

Fue un alivio ver que él chico se encontraba bien, bueno en apariencia lo estaba, tomó las esposas que le ofreció y se las puso al tipo. Unos instantes después llegaron algunas personas de seguridad, posiblemente de su agencia o policía local, realmente no era su problema por lo que no quiso meterse en ese asunto, eso le evitaría tener que explicar muchas cosas de las cuales no podía ni mencionar, claro, sin olvidar el hecho de que había desobedecido la orden dada de no involucrarse sin importar lo que pasara, ya se encargaría de dar su informe y de recibir las sanciones correspondientes, después de todo no era la primera vez que tenía que hacerlo.
 
Seguía parado junto al chico mientras este se puso de pie y entrego al criminal, lo observo mientras se quitaba sus gafas y guardaba sus cosas, quizás lo mejor hubiera sido desaparecer en cuanto vio que todo había terminado, pero ciertamente sintió que le debía algo al chico por ser una verdadera molestia —sabía lo molesto que era tener ojos sobre tu espalda—, vio esa sonrisa en su rostro cuando repitió sus palabras de que no era nada personal. Y es que era verdad, los miembros de la Shinobu no eran sus amigos ni confiaba en ellos, pero tampoco tenía nada contra ellos.
 
Opino exactamente lo mismo —respondió de inmediato ante aquellas palabras—. La verdad es que no tiene ningún sentido hacerlo cuando es obvio que ustedes están conscientes de que son vigilados, una pérdida de tiempo —continua moviendo ligeramente sus hombros en señal de que pensaba que todo aquello era realmente absurdo, alguien que se sabe vigilado rara vez cometerá algún error puesto que está alerta ya que lo siguen—, pero igual que yo, sabes bien que una orden es una orden ¿Cierto? —sonríe un poco puesto que ambos están bajo el mando de alguien más por lo tanto tiene que seguir las ordenes que les dan aunque no estén de acuerdo con ellas.
 
Entonces vio como uno de los policías se acercaba al rubio y le susurraba algunas cosas que por supuesto escucho, las cuales ya esperaba de igual manera. Aparentemente ahora sí todo había terminado, lo que significaba que se marcharía a casa, no tenía ningún caso continuar siguiendo al chico, después de todo lo que había pasado, era mejor dejarlo tranquilo —sin contar el hecho de que ahora que estaban frente a frente aquello ya no tenía el menor caso—. Pero antes de que pudiera decir que se marchaba aquel joven le estaba invitando a tomar algo, casa más extraña en el mundo el perseguido y el perseguidor juntos socializando, no negaba que sería algo interesante hacer tal cosa, y bueno no es como que tuviera que regresar justo a hora.
 
Por qué no —dice con una pequeña sonrisa, antes de escuchar la palabra, acosador—. Preferiría que usaras mejor la palabra vigilante, eso de acosador suena bastante malo —no es que lo negara, pero no lo hacía por placer era simplemente algo que le habían ordenado hacer, pero tenía razón en ese momento lo estaba acosando, por lo que sonrió ligeramente—. Bueno, olvidémonos de los términos y dime ¿Adónde quieres que vayamos? —lo observo unos momentos, la verdad el chico no parecía mala persona y de hecho hasta le simpatizaba un poco—. Pero solo si me dejas invitarte, por las molestias —agregó totalmente serio—. Por cierto mi nombre es Ethan Daillard mucho gusto —se suponía que no debía dar su nombre real, pero realmente dudaba que el rubio no tuviera ida de quien era él, así que técnicamente solo estaba confirmando lo que seguramente ya sabía.
 
Metió su mano dentro de su bolsillo y saco su celular escribió un pequeño texto en el y después volvió a colocarlo en su lugar, antes de que se moviera para tomar el arma del criminal había apagado sus aparatos de comunicación menos el que le permitía amplificar el sonido para escuchar bien lo que lo rodeaba, no tenía la intención de que sus superiores escucharan lo que estaba a punto que hacer, ahora simplemente también apagaba ese puesto que no lo necesitaría más en lo que restaba del día, solo tendría una charla con alguien que acababa de conocer, bueno técnicamente hablando.
 
Por cierto ese fue un excelente movimiento —agregó mientras caminaba acercándose al rubio para seguirlo a donde quisiera ir ya que no sabía muy bien que era lo que quería tomar, un café, o tal vez otra cosa. Sería realmente interesante tener una charla con ese chico de eso no le quedaba la menor duda—. Oh, si el texto que envié fue para avisar, que llegaría tarde a casa —dijo, sabía que no le debía una explicación, pero simplemente quiso hacerlo—. Te sigo —índico para decirle que estaba listo para irse.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Abr 15, 2015 8:51 pm

Sí, él sabía perfectamente de que venía esto de seguir órdenes, después de todo lo venía haciendo desde hace tanto que ya se le hacía una tremenda costumbre, de esas que rara vez podrías dejar de lado, aunque él estaba completamente seguro de que, si se presentase el caso, si podría… después de todo nadie nace para ser un perro toda su vida, o lo que tiene de ella, en su caso.

Bueno, eso ya lo sabía—, dijo ante la presentación, por supuesto, tenía bien estudiadas a todas las personas que le cuidaban menos a un trío, ya que de ellos no sabía demasiado, solo que seguían en sus cosas, un tal Xavier, y una pareja más… ciertamente no tenía demasiado tiempo para enfocarse en personas que no estaban presentes para representar alguna clase de cosa, de peligro, de lo que fuera. Y con los Baker cerca, no había mucho tiempo para perder tampoco. Y tampoco Minato poseía de eso demasiado. —Podemos ir al restaurante donde estabas hace poco… sirven una tarta muy rica, hoy puedo hacer desarreglos—, comentó con una ligera emoción, claro, solo una vez cada ochenta o noventa días podía permitirse algo de dulce, un gusto, como bien podría llamarlo alguien como su persona, quien gustaba tanto de la pastelería, quizá simplemente porque le era algo excesivamente restringido. —Y, aunque ya has de saberlo, me llamo Minato, Minato Hamilton–, completó con “calmita” dejando salir un bostezo ligero que se fue entre una sacudida a su cuerpo, como para espabilarse.

Entonces comenzó a caminar con serenidad, después de todo ya no había demasiado por lo que preocuparse y tampoco tenía expresos deseos de hacerlo, para nada. Ahora solo debía segur la breve rutina interrumpida por esas visitas al doctor… las cosas pronto dejarían de ser tal cual él ya estaba acostumbrado, lo sabía, y el solo hecho de saberlo le deprimía enormemente. Resopló, debía dejar de pensar negativamente.

Así que a casa… genial, tienes a alguien que espera por ti, eso es magnífico—, sonrió ligeramente, eso debía ser bonito, llegar a una casa y que alguien te recibiera, o estar en casa y recibir a alguien que estuviera ahí contigo. No sabía con certeza si quería saber que se sentía, porque pensó que antes lo había sentido, pero lo había olvidado; sin embargo, aquel pensamiento podría estar simplemente presente en cualquier instante, cuando menos lo pensase o, en su defecto, cuando menos lo desease.

Extrañamente, en los últimos tiempos había presentado un ligero bajón de ánimos que debía solucionar, claro, debía dar lo mejor de sí para continuar hasta donde quien le había creado decidiese, así de simple y sencillo… debía ser fuerte para tener claro que muy lejos de allí nada se podía y que sí, los milagros existían, pero para él ya era demasiado tarde.

Cruzando todo el tramo que antes había recorrido a la inversa se percató de que el restaurante no quedaba realmente tan lejos, lo cual estaba bien, ya podía imaginarse comiendo algo dulce, saboreándolo después de tanto que, inevitablemente, y quizá perdiendo la vista en el otro rubio, una sonrisa se dibujó en sus labios.


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Jue Abr 16, 2015 4:22 pm

Por supuesto que lo sabía y no le extraño en lo más mínimo que así fuese, seguramente conocía mucho más que su nombre, pero no le preocupaba ese era su trabajo después de todo, como dicen en la agencia —debes conocer a tu enemigo mejor que a ti mismo—, claro, no es que ellos fueran enemigos o amigos, pero ese era un buen concejo. Y después de todo él también tenía algunos conocimientos básicos sobre el chico rubio, así que estaban aparentemente en igualdad de circunstancias, aunque en ese momento solo eran un par de chicos dispuestos a ir a tomar algo así de simple. El lugar al que irían aparentemente sería un restaurante, observo a su ahora compañero de salida y lo vio sonreír cuando hablaba de una tarta, en serio sino pertenecieran a grupos diferentes, bien podrían ser buenos amigos, en cierta manera, tal vez por el color de su cabello le recordaba a un poco a Xavier uno de sus agentes a cargo y a quien ha llegado a considerara como un pequeño hermano menor.
 
Me parece perfecto —respondió ante la opción del restaurante y la tarta—. Un placer Minato —estaba en lo correcto ya lo sabía, pero hacerlo de esa manera formal le daba otro punto de vista en cuanto a la persona que ahora tenía enfrente y a la que debía seguir como sombra, esas cosas son realmente complicadas algunas veces.
 
Entonces comenzó a caminar junto a él, puesto que no sabía donde quedaba el local al cual se suponía que irían. Cuando llevaban algunos minutos caminando le escucho decir que era genial que alguien lo esperara en casa, refiriéndose a lo que le dijo de avisar que llegaría tarde a casa, por aquel mensaje de texto que había enviado.
 
Bueno realmente no es que alguien me espere específicamente, solo avisaba que volvería tarde —supuso que entendería con aquellas palabras, que se refería a reportarse a sus superiores que seguramente también lo vigilaban a él, por el momento vivía solo, si su compañera y mejor amiga Kat se encontrara ya en la ciudad seguramente ella le estaría esperando, solía llamarla en medio de sus asignaciones y hablar con ella como si se encontraran en la misma ubicación aunque se encontraran en extremos diferentes del mundo, seguramente era algo raro, pero desde la pérdida de sus padres ella y los miembros de su escuadrón se habían convertido en lo más cercano a una familia, por lo que siempre intentaba mantenerse comunicado con ellos, por ahora con quien tenía contacto real era con Xavier, pero bueno esa era otra historia—. Ya sabes en este trabajo es difícil mantener una relación estable no se diga vivir con alguien —soltó mientras caminaban con una pequeña sonrisa, no sabía muy bien porque le estaba contando esos detalles de su vida al chico, pero no le hacía ningún daño tampoco, eran cosas que seguramente ya sabía de antemano o lo descubriría en breve— ¿Qué hay de ti? Fuera de tu rutina con tu grupo ¿Qué es lo que Minato Hamilton gusta haces en sus ratos libres, además de comer tartas? —dijo sonrientemente, no lo preguntaba como un miembro de la MI6 sino como un simple hombre que conversa con otro en un encuentro casual—. No tienes que responder si no quieres, sabes, estaría bien que nos olvidáramos de nuestras agencias, en este momento somos solo dos chicos tomando algo y teniendo una conversación casual e insignificante.
 
No tardaron mucho en llegar al lugar al que se dirigían, parecía un buen sitio, entro detrás del chico rubio, buscaron una mesa para después ordenar lo que querían tomar y comer. Él por su parte pidió un capuchino sabor moka y un trozo de tarta de manzana, aunque las cosas dulces no le gustaban mucho que digamos, de vez en cuando podía comer cosas como esas, además sabor amargo del capuchino de moka harían que ese sabor del pay no fuera tan dulce. Casi podría decir que estaría en equilibrio perfecto. En su trabajo y en su vida, no solía darse ningún tipo de descanso ni respiro, pero ese día realmente le apetecía hacerlo. Quizás estaba demasiado cansado con aquella misión sin fin o simplemente la compañía le parecía en verdad agradable. No estaba seguro, pero igual pensaba que no le hacía ningún daño relajarse un poco.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Lun Mayo 18, 2015 4:03 pm

Sinceramente en este trabajo habían muchas verdades, una de ellas estaba en el hecho de que muy pocas veces sabías qué era lo que se te venía encima, así de simple, tanto como el deseo de vivir, sí, a veces hasta podría preguntarse qué era lo que lo había impulsado hasta este lugar, y obtenía una rápida respuesta… no tenía nada más.

Si me has seguido tanto como sospecho… debe saber que lo de hoy es solo una excepción—, dijo con calma alzando ligeramente los hombros. Hasta donde tenía entendido el MI6 no era su enemigo, para nada, y había investigado bastante, lo suficiente para saber que no debería considerarlos así a pesar de que a veces pudiera ser incómodo ser constantemente perseguido. Aunque no tenía tampoco nada para ocultar.

Caminó un poco más, quizá analizando las cosas en su cabeza o calmándola, intentando que no influyera el malestar en sus pasos. Sabiendo que el final estaba cerca.

Me gusta actuar—, murmuró con calma, dejando ir su cabeza ligeramente hasta atrás, mirando directamente al cielo encapotado, —me hubiera gustado ser actor—, rió tras ese comentario y bajó la cabeza, metiendo las manos en los bolsillos laterales de su chaleco, —pero creo que eso es simplemente imposible—, respiró hondo.

En ese momento llegaron al restaurante y pasó sin prisas, la verdad poco importaban las prisas cuando su trabajo estaba terminado. Terminaron en una mesa y ordenó algo que era, en tartas, su favorito: una porción de tarta de fresa, además de acompañarlo con un Latte espumoso, escogiendo el diseño de un gatito animado para su espuma, siempre le habían gustado y solía recordarle a los gatos de su tío Yahiro.

No me molesta hablar de mi vida—, murmuró calmado, —tampoco es que tenga una vida, después de todo, si entiendes a lo que me refiero—, jugó con aquello.

Por supuesto, desde sus seis años se había dedicado a esto, a sus compañeros, a su familia, a esos cinco que reemplazaron algo que no podía ser reemplazado, por supuesto, sus padres y su hermano jamás regresarán y, a pesar de que fue difícil, seguía aquí, y lo hacía tal vez porque su enfermedad le había concedido el deseo egoísta de quedarse, de intentar dar felicidad con sus gestos a sus compañeros, de intentar guiarles por el mejor camino, aunque fuera difícil.

Sin embargo… tal parece que de eso no quedaba demasiado, sí, podía sentirlo sin dudar; la forma en la que su cuerpo dejaba de responderle como él desease, la forma en la que se cansaba con pocas cosas, como temblaba, perdía el equilibrio o ese dolor que punzaba en su cabeza de forma cada vez más seguida, los mareos, los desmayos… no hacía falta ser medico para saberlo.

Tomó la cuchara para postres y picó algo de la tarta, para llevarla a su boca, para sentir la leve crispación de su cuerpo. Él siempre había sido amante de lo dulce, de las tortas, galletas, pasteles, jaleas, del chocolate y muchas otras cosas que, desde aquel momento, entraron en un control férreo. Sus párpados se cerraron sin poder ocultar lo alegre que estaba de probar lo que ahora masticaba.

Delicioso—, dijo soltando una risilla traviesa, —es como probar un pedacito de cielo—, afirmó abriendo los párpados y mirando a su acosador –que había pedido no ser referido así-.

Acomodó su postura y dio otro bocado, le gustaba comer dulces de manera lenta, para sentir que e verdad estaba haciendo algo.

La verdad, con lo que dijiste antes, no puedo entenderte—, comentó, había dejado punto a parte en un cierto asunto de conversación, —no he tenido nada de eso que puedas llamar relación—, alzó un poco los hombros, —no me gusta tener mucho tiempo para pensar en mí—, rió un poco pues era la verdad… el tiempo solía írsele en entrenar, cumplir misiones, ir al medico, necesidades básicas y desmayos. Debía admitir algo, claro, si este tipo lo había vigilado tanto como decía igual debía sospecharlo. Pero él carecía de tiempo para pensar en eso, mucho menos para poder mencionarlo a pesar de que fuera evidente.



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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Mar Mayo 19, 2015 6:25 pm

Lo ve fijamente cuando le habla del hecho de seguirlo como un sospechoso, la verdad, esa asignación nunca le ha gustado mucho, es cierto que el grupo al que pertenece no le tiene mucha confianza, pero desde que le fue asignado como objetivo supo que había algo extraño en ese chico rubio, por esa razón se hizo cargo sin dar ninguna escusa, las misiones de seguimiento no eran mucho de su agrado era más de actuar. Ahora lo veía con otros ojos, era extraño que fuera tan parecido a ese chico que se encontraba en su unidad.
 
Lo sé, pero más que considerarte sospechoso yo te etiquetaría como persona de interés —dijo hablando con completa sinceridad. Ya tenía tiempo siguiéndolo en cada uno de sus movimientos, por lo que se había dado cuenta de que su salud estaba deteriorándose con el pasar de los días, pero no estaba seguro de que tan grave era su malestar o si se trataba de una enfermedad delicada, tampoco tenía ni la confianza ni el derecho a preguntarle, por lo que se limito hacer lo que había hecho desde su llegada a la ciudad, vigilar sus movimientos, pero en esta ocasión no era por interés de la MI6 sino por cuestiones personales, aunque no eran precisamente por él.
 
En ese instante le escucho responder su pregunta de sus gustos y lo que le gustaba hacer cuando no era un agente secreto experimentado metido en alguna misión. Presto total atención, ya sabía que le atraía la actuación, porque lo había seguido lo suficiente para saber eso, entonces aquello de —que le gustaría ser actor, pero era algo imposible—, le hizo pensar que aquello de la enfermedad era posible, eso o por su trabajo, aunque si fuera por el trabajo se las arreglaría para poder hacerlo, aunque ser discretos es algo muy importante en su vida, y ser actor no era precisamente algo discreto.
 
Ya veo —dijo con voz tranquila— ¿Algo aparte del trabajo que te lo impida? —se atrevió a preguntar en un momento—. Lo siento, no quiero que pienses que soy un entrometido —ya era suficiente con que lo persiguiera por todas partes como para que se metiera directamente en su vida personal. Le siguió al interior del lugar y se sentó en frente de Minato. Le vio ordenar e hizo lo mismo, pidió un capuchino de moka, no solía comer cosas dulces por eso se salto el postre y solo ordeno eso. Retomando su conversación el rubio le dijo que no le molestaba hablar de su vida—. Te comprendo, ¿Quién la tiene dedicándose a lo que nos dedicamos? —dice soltando un suspiro—. Yo soy un adicto al trabajo ya que no conozco nada diferente —dado que desde que había quedado huérfano en aquel accidente no conoció más vida que la de ser un agente entrenado para obedecer órdenes y acatarlas. Estaba bastante seguro de que la vida de su acompañante no era muy diferente a la suya. No es que fuera a aburrirlo con su triste historia,  no se quejaba de lo que le toco vivir, pero eso no quitaba que extrañara todo eso que perdió y por lo que nunca pudo tener.
 
Unos minutos después llegó lo que habían pedido a la mesa, lo vio probar un pedazo de la tarta diciendo que estaba deliciosa y sonrió al ver aquella sonrisa en su rostro y viéndolo así de esa manera, le recordaba tanto a ese chico, seguro lo estaba viendo demasiado porque siente su vista sobre él y vuelve a sonreír. Tomó su capuchino bebiendo un sorbo para prestarle atención puesto que volvía a hablar luego de acomodarse en la silla en la que se encontraba sentado.
 
La verdad yo tampoco, pero cuando pasa uno mucho tiempo en la oficina se entera de muchas cosas —dijo con una sonrisa traviesa en el rostro, no es que se pusiera a escuchar detrás de las puestas o que los siguiera como lo hizo con él, pero ciertamente lograba de enterarse de cada cosa sin desearlo—. Creo que no estaría mal intentar experimentar una, hasta este momento no me ha tocado ni fingir una en alguna operación secreta —se suponía que no debía decir ese tipo de comentarios, pero estaba bajando la guardia estando frente a ese chico y sabía muy bien a qué se debía eso—. Te comprendo, pero la verdad dudo que cuentes con mucho tiempo para hacerlo, sin embargo, aunque contaras con el suficiente para hacerlo, estoy seguro de que es algo que no te agrada mucho, lo digo por experiencia propia, tampoco suelo tener mucho tiempo para pensar en mi o en mi familia —bebió un poco más y le mostro una sonrisa sincera—. Si no trabajara en esto, bien podría ser policía o bombero, porque me gusta poder ayudar a las personas. Aunque si… —pensó que si sus padres vivieran tal vez sería un chico malcriado y sin ganas de trabajar, porque estaría disfrutando de los frutos del trabajo de su padre, aunque ellos eran personas muy dulces y amables, por lo que seguro no tendría esa actitud, con el ejemplo de su papá seguro sería una buena persona que trabajaba diligentemente como lo hacía su progenitor, pero hablar de esas cosas eran innecesarios, porque todo aquello estaba ya en el pasado—, no creo que en cierta forma hubiera terminado en el mismo lugar —puesto que sus papas trabajaban para la MI6 aunque no estaba del todo seguro de cual era precisamente su papel en la organización era algo que había intentado averiguar en los años que lleva en la agencia, claro, lo hacía cuidadosamente, no le convenía que lo descubrieran y ahora aparte de su misión asignada, se encontraba haciendo investigaciones no oficiales—. Este lugar es bastante agradable —soltó cambiando un poco de tema, ciertamente hubiera podido ser buen amigo de Minato si no se encontraran trabajando en bandos diferentes, aunque la MI6 y los shinobis trabajaban de vez en cuando eso no los hacía ser amigos—. Ya que has respondido a lo que te he preguntado sinceramente, creo que es justo que haga lo mismo, así que si tienes algo que quieras preguntarme puedes hacerlo con confianza.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Mayo 30, 2015 7:43 pm

Estaba en el paraíso de las tartas, sí, así se sentía al tan solo dar un pequeño gusto a aquel pedazo de cielo, todo en su sistema reaccionaba positivamente ante ese estímulo y también se lamentaba porque no era algo que pudiera repetir mucho por cuestiones de salud. Sin embargo, en medio de ese cielo ficticio podía escuchar claramente lo que el otro rubio le decía, había sido capacitado para poder resolver varias cosas a la vez.

Pues…—, dijo luego de tragar la parte de tarta que andaba degustando, —su forma de reclutamiento es “más normal” si se puede decir de alguna forma—, resaltó, debías conocer todo sobre quienes tenías a tu alrededor, Didi le había enseñado eso entre muchas cosas, —pero esto es mi vida… no hay separación entre la vida y el trabajo, y así suele ser hasta el final—, sonrió quizá con un poco de nostalgia.

Claro, primero fueron entrenamientos, cosas crueles, cosas que hicieron endurecer una parte de su conducta, pero, más pronto de lo esperado, fueron misiones, vidas reales, encargos, responsabilidades; tenía presente eso incluso ahora que llevaba otro pedazo de su preciada tarta directo a su boca y hablaba con aquel chico que era mayor que él, de seguro era capaz de entenderle, tal vez por sus circunstancias, sí, de esto no podías escaparte, tampoco lo elegías… era como la muerte, quizá daba algo de cuerda, pero siempre llegaba.

Adicto al trabajo, eso es interesante… te pareces a mi maestro—, bufó un poco acordándose del cascarrabias de Didi que andaba seguramente metido en su laboratorio y negando sus líos amorosos por doquier. Tomó algo de su Latte y respiró hondo negando ligeramente con la cabeza. —Yo… solo quiero hacer que mi familia no la pase tan mal estando en aquí, hasta que ellos mismos vean que son capaces de ser felices a pesar de hacer esto—, sonrió ligeramente, —entonces podré decir que no me arrepiento de nada, ya sabes—, alzó ligeramente los hombros, deshaciéndose quizá del pensamiento, tampoco le iban mucho las cosas serias, tal vez porque ya estaba mucho muy acostumbrado a actuar como un infante y veía aquello realmente salido del papel. —La verdad soy muy curioso…—, dijo riendo medianamente, —aunque sé que no podrías responder nada de lo que realmente quiero preguntar—, se sinceró, claro, la Shinobi siempre estaba delante de todo, todo, eso era lo primordial, —pero… sé que estás trabajando en la SNA, así que… dime, ¿has notado algo extraño desde que llegaste?—, preguntó mirándole directamente, entrecerrando algo el mirar para enmarcar una rara sonrisa y regresar al amor de su tarta, esa que hacía que los ojos volvieran a brillarle, tomaba un pedazo dando cuenta de que ya pasaba de la mitad, y se lo metía cuidadosamente en la boca, teniendo una postura de esas a la que ya estaba acostumbrado, pero también sintiendo esa ligera presión en la parte trasera de su cabeza, como si estuviera aviándole algo, algo que realmente no quería entender, pero que lo hacía por pura inercia.



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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Sáb Jun 06, 2015 4:55 pm

Dijo normal —ciertamente nada en nuestras vidas era normal—, pero tenía mucha razón la forma en la que las agencias reclutan a sus miembros suele ser en todas casi exactamente lo mismo y más cuando se trata de entrenar a agentes especiales capaces de hacer todo tipo de cosas con tal de cumplir su misión, su entrenamiento y reclutamiento no debió ser muy diferente al que seguramente tuvo que pasar ese chico rubio que se encontraba justo sentado frente a él, a quien le gustaban mucho las cosas dulces por lo que veía en especial los postres. Un chico joven sin duda, pero por su expresión y sus palabras se daba cuenta de que a esa corta edad posiblemente había pasado por cosas mucho más terribles de las que se hubiera podido imaginar. Sin embargo como bien lo decía esa era su vida y era lo único que tenían. Ya que después de todo no eran tan diferentes.
 
Sonrió amablemente cuando le escucho repetir lo que le había dicho de ser un adicto al trabajo, y la verdad es que lo era, no tenía una vida privada, todo en ella era trabajo y más trabajo. Recordaba haber leído algo sobre la organización y cosas de esas, cuando le menciono que se parecía a su maestro, aunque no estaba seguro de quien se trataba por su expresión se imagino que era alguien importante en su vida, quizás algo así. Lo miró fijamente cuando menciono aquella palabra —familia—, apenas y recordaba lo que era tener una de verdad, pero sus subordinados y compañeros habían logrado llenar un poco ese vacío, pero esté jamás lograría estar lleno por completo.
 
Comprendo lo que dices, la familia para personas como nosotros suelen ser nuestro tesoro más preciado, nuestro punto más débil, aquello con lo que pueden hacernos quebrar —y ahí estaba una vez más hablando el agente de la IM6 que llevaba dentro, no quería hablar de esos detalles, pero esa era la verdad, para aquellos que aun tenían familias, eso era su vulnerabilidad más poderosa y cualquiera que se considere un buen agente puede saberlo a la perfección—. Creo que todos queremos eso, que nuestras familias, amigos y conocidos estén a salvo y tengan una buena vida, aunque sabes, creo que siempre abra algo de que arrepentirse, incluso si no viviéramos de esta manera —dice algo pensativo tomando un poco de su bebida—. En este momento no puedo decirte de que me arrepentiré en el futuro, pero mucho me temo que encontraré algo —agrego dejando su taza de lado mientras mostraba una pequeña sonrisa.
 
Es entonces cuando le dice que es curioso y eso lo puede creer sin ningún problema, lo tiene escrito en su rostro, y esa sin duda fue la razón por la cual le había invitado desde un principio. Solo bastaba con la mirada que le dio cuando todo aquel asunto termino, podía ver la curiosidad plasmada en su cara, claro, no es que él no sintiera un poco de curiosidad, es solo que prefería mantenerlo en cubierto hasta que el momento adecuado llegara para dejarla salir.
 
¿Algo extraño? Quieres decir aparte de ti —respondió bromeando tan pronto el chico termino de formular la pregunta—. Tienes mucha razón técnicamente no estoy autorizado a contar absolutamente nada de mis motivos para estar en SNA, pero ya que imagino que la shinobie está digamos algo enterada de mi llegada y movimientos de las últimas semanas supongo que bien podría compartir un poco de información —hizo un pequeño giño con  su ojo derecho mientras sonreía—. Ya hablando en serio, creo que existe un gran misterio a tu alrededor, que posiblemente involucra a ese otro chico —no podía hablar abiertamente de la existencia de Xavier, menos con un miembro de la shinobi, sin importar que se tratara de Minato, por lo menos no hasta que descubriera la verdad que se encerraba detrás de ellos—. Tal vez deberías venir a mi casa un día de estos —una reunión extraoficialmente lejos de ambas organizaciones, podrían pensar que hacer una reunión en su casa sería una mala idea, pero que mejor lugar que ahí, él se encargaría de que no los escucharan si así lo querían—. Claro, es solo una invitación inocente, puedes rechazarla si así lo quieres.
 
Volvió a sonreír mientras bebía un sorbo más de su capuchino, el cual era algo amargo tal y como le gustaba, porque las cosas muy dulces no eran de su agrado, ya que después de aquel terrible día nunca más fue un niño normal como los demás.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Lun Jun 22, 2015 3:11 pm

La curiosidad estaba en cada parte de su ser y eso estaba claro, mientras tragaba su amado trozo de tarta le miraba y, sin poder evitarlo, le estudiaba como suponía que él había sido estudiado en todo este tiempo que el rubio le había seguido. Por supuesto, no era la primera vez que alguien le había seguido, no, el mismo Paul –su tutor cuando era niño- no había sido más que un títere de los superiores para probar su comportamiento en soledad. Bufó sin poder evitarlo, recordar esos momentos era raro, pero era real, y eso quizá hacía que todo fuera un poquito más blando.

No hace falta estar relacionados por la sangre… tus compañeros, ¿no sientes por ellos que deberías esforzarte tanto como puedas incluso si sacrificas algo para que ellos puedan conseguir algo de felicidad dentro de todo?—, fue un largo diálogo donde le vio un poco apesadumbrado, manteniendo cierta calma repentina, luego escuchó sus palabras y soltó una carcajada sin poder evitarlo para negar ligeramente con la cabeza, —yo no soy un extraño—, comentó calmado, tomando otro poco de su café con leche, —este es mi hogar, yo nací aquí, así que solo es como si “regresara a casa” o algo por el estilo—, rió de nuevo, su vitalidad, en ciertos momentos y a pesar de esa desgana física que comenzaba a vislumbrar en sí mismo, solía impresionar hasta al propio rubio, —oh… ¿otro chico?—, preguntó dudoso y le miró con curiosidad, pero luego supo que nada le sería dicho, sin embargo, él no solía dejar de actuar como el jovencito de veintiún primaveras que era, —tampoco sé que hago aquí… solo me divierto tanto como puedo—, opinó calmado, en parte era cierto, en parte no, —pero… quizá vaya en algún momento, puedo conseguir tu dirección en el sistema—, mostró una sonrisa ligera, estaba claro que ambos podían ver esto como normal y él no solía sentirse así, ¿por qué? Hablaba con Toshiro, él era como su hermano, con Elizabeth las cosas eran algo raras y Nath y Kuro eran como el papá y la mamá de su auto creada familia, ¿qué si ellos sabían? Pues lo dudaba, pero en su mente esto era así, y él quería que pudiera seguir hasta tanto ellos pudieran seguir solos.

Resopló para comer algo más de su pastel y dejar los cubiertos sobre la mesa.

Aunque creo que preferiría hacerlo de manera normal—, volvió a decir con calma, para mirar a quien conocía por Ethan, normalizando su expresión, — ¿te gustan los videojuegos?—, preguntó bastante normal, pues él era alguien que disfrutaba de la cultura asiática en general –pues era medio japonés, el interés estaba claro- pero más hondamente de su cultura “otaku” en lo que a los mangas, animes y videojuegos se refería, cuando tenía tiempo libre, a parte de dedicarse al club de teatro de la universidad, solía leer y jugar bastante.


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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Mar Jun 23, 2015 4:28 am

El chico tenía bastante razón no debían tener la misma sangre para considerarlos una familia, y por supuesto que estaba dispuesto a dar la vida por ellos si era necesario, aunque esa información prefería guardársela siempre solo para él. No es que en ese momento pensara que el chico que se encontraba justo enfrente de él usara esa información en su contra o que la compartiera con su grupo, simplemente no es el tipo de persona que habla de su vida personal, mucho menos si está involucra a terceros dentro de la organización, no es nada bueno para su trabajo hacer notar sus debilidades, además en la academia siempre enseñaron que los vínculos estrechos entre los demás agentes suelen ser un lastre que un buen agente no debería tener, claro, si fuera así de sencillo no serían personas, sino simples maquinas que pueden ser usadas y desechadas sin ningún remordimiento. El cual realmente dudaba que alguno de sus superiores tuviera, pero claro, podía estar equivocado.
 
Él también soltó una pequeña risa cuando el rubio frente a él rio por su comentario al decirle que era extraño, la verdad no lo pensaba, aunque ciertamente le intrigaba el parecido que tenía con su subordinado. Todo tenía una explicación y ellos dos no eran la excepción, lo único que debía hacer era simplemente encontrarla y el misterio sería resuelto, aunque claro, para esta ocasión estaba realmente considerando hablarlo con su compañero y esa era la razón por la cual había extendido esa invitación hacia Minato, tenerlos a ambos juntos en una habitación le daría la oportunidad perfecta para indagar más en el pasado de ambos chicos, no es que fuera un metiche ni nada por el estilo, solo que estaba preocupado por Xavier y ahora Minato había entrado en el cuadro, por lo que también le comenzaba a preocupar. Sonríe aun más cuando le dice que conseguirá su dirección del sistema de datos de la shinobie.
 
oh, no es necesario que hagas tal cosa, yo puedo dártelo sin ningún problema —en cierto modo hablar con este chico rubio era como estar haciéndolo con su compañero, claro, eran tan distintos en su manera de ser, aunque tal vez tendrían algunas similitudes, no estaba seguro de ello. A pesar de que le había estado siguiendo durante algún tiempo eso no era suficiente para que conociera realmente al Minato Hamilton que seguramente se ocultaba detrás de ese rostro de niño inocente, por supuesto que no ponía en duda que lo fuera, solo que esa impresión le daba cuando lo miraba fijamente—. Sé que no te sería bastante fácil conseguirla de esa manera, pero —saco una tarjeta de su bolsillo y anoto a su reverso su número y dirección, esa tarjeta era una que consiguió en un negocio mientras caminaba persiguiendo a Minato hace ya un buen de rato—. Ahí lo tienes, vez no hubo necesidad de que la sacaras del sistema —agrego jugando naturalmente. Ambos contaban con bastante información uno del otro, aunque toda esa información seguramente era algo superficial a lo que realmente querían o necesitaban saber sobre sus vidas y quienes eran en verdad.
 
Había escuchado que el rubio le dijo que él había nacido en ese lugar, no le sorprendió saberlo estaba en su archivo personal que la MI6 le proporciono al asignarle la misión. Volver a casa, eso le había dicho minutos antes —sería agradable poder volver a casa— no se estaba refiriendo al lugar donde nació, sino a aquel lugar que alguna vez llamo hogar. Pero no era el momento para pensar en su pasado ni en su vida personal, claro, tampoco para pensar en su misión y esas cosas propias del trabajo ahora su concentración se enfocaba solo en el ahora y en su conversación con Minato, por supuesto que no era una muy abierta por muchos aspectos importantes, pero algo se podía entre ver y eso era lo importante.
 
¿De manera normal? —repitió en voz sumamente baja casi como para él mismo, que tan normal podían ser sus vidas. Pero entonces escucho algo sobre video juegos, por supuesto había olvidado que era solo un joven, que gustaban de esas cosas típicas de los chicos. Claro, él no era un viejo, pero esas épocas habían quedado atrás—. Claro, me gustan aunque tiene tiempo que no me tomo unos momentos y disfruto de ellos, ya sabes el trabajo —para alguien de su rango darse esos gustos eran casi imposible—. ¿Quieres que nos encontremos en algún lugar en especial? Solo tienes que decir la hora y el lugar yo me encargo del resto  —sin darse cuenta siempre terminaba hablando como todo un agente especial. No recordaba la última vez que actuó como un chico normal aunque de eso ya no le quedaba mucho ya era un adulto—. Creo que eso será bastante divertido. Y bueno creo me hace falta tomarme un respiro —dijo ante su pregunta de si le gustaban los videojeugos.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Jul 16, 2015 2:17 pm

No podía evitar pensar si él en algún futuro podía ser como el sujeto que tenía en frente, era interesante y, aunque sabía que era muy seguro que no pudiera llegar tan siquiera a tener esa edad, no dejaba de hacerse esa pregunta reflejada en el presente, claro… nunca se había planteado nada sobre él a un futuro.

Normal… como esto—, alzó los hombros para tomar la tarjeta y ojearla, se había tomado la molestia de volver a recorrer esta ciudad de cabo a rabo porque era necesario, y porque pensó que sería divertido, ya que, siendo un niño, muy pocas veces salió de los territorios del campus o el hospital, mucho menos para ir a la playa o a los bosques de los derredores. Nada que ver, —Um… puedo llevar alguno, me gusta mucho toda esa movida otaku de Japón, supongo que la sangre llama—, rió, —cuando era niño solía quedarme solo luego de el programa de entreno o las clases, festividades y fines de semana, así que, cuando comencé a manejar dinero, comencé a viciarme con esas cosas en el tiempo libre—, de nuevo alzó los hombros como excusándose de aquello riendo profusamente de forma divertida, —no puedo hacerlo mucho ahora, pero ya podré—, dijo con realidad sobre su propia situación.

Su tenedor se movió sobre el final de la tarta y jugó con aquellos pensamientos para terminar de comer el dulce en ese bocado, mostrándose satisfecho, después de todo pasaría mucho antes de que pudiera permitirse un nuevo capricho como ese.

Supongo que primero he de deshacerme de las obligaciones y luego podré ir a fastidiare como si no fuéramos lo que somos—, comentó con calma, dando algunas vueltas a la tarjeta que había puesto de nueva cuenta sobre la mesa, tomándola y guardándola en algún bolsillo de su pantalón, —no creo que mi jefe se sienta mal por eso—, rió con curiosidad tomando el vaso de su café a medias y dando un nuevo sorbo que le hacía llegar casi al final, —te invitaría a mi casa, pero no tengo—, ladeó la cabeza y lo pensó, claro, vivía en un cuarto de universidad, lo que antes había llamado hogar era ahora un lugar de mito y bullicio, y no tenía un lugar propio más que un cuarto de la mansión donde solían entrenarse en Escocia.

Pero así estaba realmente mejor, claro, menos preocupaciones.



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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Ethan Daillard el Sáb Jul 18, 2015 4:50 pm

Entiendo —respondió con una pequeña sonrisa cuando su acompañante tomo su tarjeta—. Por supuesto, eres libre de llevar lo que quieras —agrego luego de que Minato le hizo aquella sugerencia—. Con que otaku no, bueno no te culpo todo eso es bastante popular incluso de donde vengo puedes encontrar gran aceptación a ese tema. De no ser por cómo sucedieron las cosas en mi vida seguramente también hubiese sido influenciado por ella —así que aquel rubio había tenido una infancia le a legraba en cierta manera saber aquello, puesto que era algo bastante raro que personas como ellos pudieran disfrutar de las cosas más normales que cualquier otro chico de su edad pudieran experimentar, por lo menos en su caso no recordaba ninguna ocasión en la que pudiera decir que tuvo algún momento como el que le había relatado minutos atrás—. Vaya ese dato es interesante, tus gustos como ese no venían en tu archivo —lo dijo bromeando un poco, por supuesto que había cosas que no aparecían en sus expedientes, era por eso que le habían asignado vigilarlos, aunque claro, había cosas que eran difíciles de saber siendo ellos tan cuidadosos—. Es bueno tener tiempo para uno de vez en cuando —eso lo vivía él mismo todos los días.
 
Lo observaba pensativo por sus palabras mientras lo miraba comer los últimos restos de su postre, había tantas cosas que no sabía sobre ese chico, ahora le daban curiosidad, pero no debido al trabajo sino por otras razones que eran mucho más importantes que su misión, él tenía la capacidad de valorar y sopesar las cosas que eran o no importantes, y cuales debía poner por encima de todo lo que conocía o creía.
 
Por supuesto siéntete libre de ir cuando gustes, créeme que cuando digo que no tienes nada de qué preocuparte —decía aquello porque después de todo seguían perteneciendo a organizaciones diferentes y por mucho que ambas colaboraran juntas, tenían que ser cuidadosos en todo lo que hacían e ir a la casa de uno de los contrarios, podría verse como algo no muy aconsejable de hacer—. Tengo mis trucos así que nadie podrá escucharnos cuando estemos ahí —no era ingenuo sabía muy bien que incluso a él lo solían monitorear así que se había encargado de colocar dispositivos en su casa para evitar unas cuantas molestias como esas—. Por supuesto que no les molestará a los jefes después de todo no son ellos los que nos hacen trabajar en algunos casos juntos, por lo que se podría decir que solo estamos conociéndonos más después de todo podríamos ser compañeros de misión en algún momento ¿no? —dijo eso con una sonrisa en el rostro, la cual desapareció cuando le escucho decir que no tenía hogar, claro, como estudiante debía tener una habitación en el instituto. Y por su historial, aparentemente nunca tuvo un hogar normal, lo comprendía puesto que él mismo solo tuvo uno así hasta los cinco años de edad. Había pasando tanto tiempo de ello, a que vagamente tenía recuerdo de lo que era tener una casa. Pero como él bien decía, el hogar no es el sitio donde está tu casi sino donde se encuentran las personas a las que amas, aunque en su rama de trabajo estás también eran cosas que no se podían permitir tener o por lo menos no demostrarlo mucho, cualquiera lo vería como una debilidad tal vez, o tal vez no, pero para él ahora su única familia eran sus amigos y subordinados—. No te preocupes, con mi casa basta y sobra, podemos reunirnos ahí cuando gustes. Volviendo a la parte de los juegos, espero que cuenten las simulaciones de  misiones, son lo único a lo que podría decir que jugué —dice sinceramente—. Lo sé soy un tipo bastante aburrido ¿cierto? —y no lo dice como juego, la verdad es que todo en su vida giraba alrededor de su trabajo—. Creo que necesito conseguirme un pasa tiempo ¿No te parece? —Minato le había caído bastante bien para ser un Shinobi y quizás eso se debía a su gran parecido con Xavier su compañero de trabajo aunque sus personalidades eran distintas por fuera eran dos gotas de agua—. Bueno, en mi tarjeta están todos mis datos incluyendo mi número telefónico así que si necesitas algo házmelo saber.


Off-Rol: P.D:
Perdón, no he tenido mucho tiempo más que para pasar por el foro. Mis sinceras disculpas por ello espero pronto poder contar con  más tiempo, hasta entonces, que tangas un buen día. Cuidate y nos vemos.

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Re: A day to enjoy! {Ethan Daillard}

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Ago 12, 2015 9:45 pm

Le miró curioso, como todo lo que solía mirar cuando estaba de humor, y sonrió para negar ligeramente con la cabeza. La verdad Ethan parecía muchas cosas menos lo que realmente era, y eso demostraba el buen trabajo que el MI6 había tenido, tanto en el reclutamiento, como en el entrenamiento de ese rubio. Resopló ligeramente para concentrar su vista en un punto vacío y luego la regresó al otro, achinándola un poco.

No creo que seas aburrido… pero sí, necesitas un pasatiempo que te haga pensar que tienes vida a parte del trabajo—, sugirió con un cierto humor, pero bastante serenidad y, sobretodo, sinceridad. Ya lo había dicho, en este tipo de “negocios” nunca había un descanso, jamás habían vacaciones porque todo era el límite, porque todo llevaba a otra cosa de la que, quisieras o no, simple y sencillamente ni te podías escapar. Era lo curioso de ser un Shinobi –por su parte- cuando ni siquiera entendía con total certeza si estaba en el lado correcto del mundo. Pero la vida existía para cometer errores, errar era de humanos, sin embargo, en este tipo de trabajos, como en la vida, la mayoría del tiempo, los errores se pagaban bastante caro.

Fue en ese momento en el que le hizo una seña al camarero para que viniera a traer la cuenta de ambos y, al recibirla, se levantó, sacando la cartera para dejar los dólares correspondientes a ambos y regalarle una sonrisa al oro.

Hoy yo invito… fue divertido intentar evitarte todo el rato—, musitó con una expresión infantil. Era, a los ojos de quien le mirase ahora, un niño pequeño que había estado jugando un juego muy divertido y ahora le agradecía a la persona que había jugado con él por hacerlo, eso era ahora y no podía evitarlo. De alguna manera, con el paso del tiempo y los achaques, se aprendía a entretenerse con esto, se hacía parte de la vida de una forma inevitable e incontrolable. Se despegó de la silla y le saludó con la mano, —supongo que no estaremos viendo muy pronto Ethan-chan—, le llamó con un sufijo medianamente cariñoso usado en el país natal de su madre, en parte uno de sus “hogares inexistentes”, recordando la tarjeta, para darse media vuelta y comenzar a caminar hasta donde estaban sus informantes, necesitaba saber como había salido todo en esos preciosos minutos en los que estuvo fuera.

La misión no solía acabar en la simple captura, eso, par a Minato Hamilton, era un poco macabro y, sin embargo, podía fácilmente comprender la necesidad de que ciertas cosas fueran hechas si se trataba de conseguir un bien mayor.


off:
Bueno... creo que ya es momento de dar esto por terminado, ¿te parece cerrar y entonces pasamos a lo siguiente?


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