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Hey Invitado sé bienvenido/a a la SNA, una universidad famosa por su educación, el campus más grande del mundo, y a Alki Strait City, famosa por su gente; por sus parajes y paisajes, pero sobre todo por su imponente presencia. Innumerables cosas, misterios, verdades, pueden sucederse en este lugar, ¿se siente bien?, ¿quieres experimentar el desenfreno de una ciudad que no descansa, de una universidad que es más que eso? Entonces... ¡Deja de observar y entra de una buena vez a este mundo!
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I'm... I? — Xavi's ID

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I'm... I? — Xavi's ID

Mensaje por Xavier L. Spell el Sáb Ene 24, 2015 9:09 pm














TABLA POR: SHI | WEB

Xavier Spell
21 años
Demisexual
Raven
1º año; fotografia
Estadounidense
Len Kagamine; Vocaloid
直樹

Físico

Es un chico medianamente saludable, con una figura que da a aparecer eso a pesar de todo lo que se encierre tras eso.

Mide exactamente un metro con ochenta centímetros y pesa  un equivalente a eso. Mostrando un cuerpo básicamente equilibrado y rebosante de salud. No tiene lo que se llamaría “barriga”, no es algo que pueda permitirse, pero si posee un torso medianamente grueso y unas piernas y brazos bien torneados, de forma que no parece una persona desnutrida o mal alimentada.

Su piel está solo un poco tostada en los brazos, pero conserva en casi todo su cuerpo ese blanquecino natural que se ve mayormente gracioso en la parte alta de sus muslos. Sus vellos son finos y de rubio natural, siendo fácil para el varón poder dejarse la barba, mas no considera que eso quede con el aspecto de su rostro y su conducta en general. Tiene los cabellos rubios y brillantes, sedosos al tacto y en caída libre sobre su cráneo, un poco largo hasta rozar sus hombros y que mayormente lleva atado a una coleta con un fleco que cae grácilmente sobre su rostro.

No tiene perforaciones en sus orejas ni en ninguna otra parte del cuerpo, y jamás las ha tenido, pero tiene un tatuaje en el brazo derecho, algo no muy grande y tampoco demasiado vistoso, pero que está allí, reza: “02 – Hami street” se lo hizo en medio de una locura juvenil y ya quedó allí, lo lleva casi siempre tapado con un parche de piel que solo se quita para bañarse, cambiarlo o dormir.

Sus ojos son de un brillante azul cobalto, son completamente expresivos y comunicativos de sus emociones. Son grandes y adornados con unas estañas rubias algo gruesas, y enmarcados en unas cejas medias también rubias.

En su rostro las expresiones son fáciles de reconocer y para él se hace sencillo el hecho de comunicar a otros alguna cosa solo con el simple mirar o estirar alguna expresión; con esas facciones tan equilibradas aquello parecería ser perfecto.

Posee una forma de vestir que se juega entre lo formal y lo casual. Le gusta verse bien y jugar con los colores, con los estilos, con los cuadros y las rayas. Se siente increíblemente cómodo entre la ropa y, con el tiempo, ha aprendido que las cosas son mejores cuando se traen con esfuerzo. En general suele vestir como un joven normal cuando no está trabajando y sí, tienes varios trajes porque es algo así como su “uniforme”, aunque realmente no es algo que le encante, no le gusta sentirse acartonado entre esas ropas.



Psiquis

A grandes rasgos es un varón bastante tranquilo, centrado y amable… un “chico bueno” como todo el mundo lo pensaría.

Xavier es un hombre que ama ayudar a los demás sea lo que sea que necesiten; para él ser solidario no es nada malo, si alguien necesita algo y él puede darlo, o puede hacerlo posible, entonces lo hará. Esto sucede principalmente porque se siete bien sabiendo que es de utilidad y, aunque a primera vista pueda parecer tímido y retraído, la verdad es que, al interactuar con el, aquella perspectiva se convierte en todo lo contrario, ya que le es en extremo sencillo relacionarse con otros.

Tiene unos principios marcados por la forma en la que ve la vida y, como sea que vayan las cosas, no dudará en aferrarse a ellos, en hacerlos cumplir porque son sus creencias, son sus sentimientos, los defiende a capa y espada y, aunque a veces flaquea, posee un envidiable sentido de la justicia que ha sido taladrado en su cerebro con todas las cosas por las cuales ha venido pasando a lo largo de el tiempo.

Sin embargo, en lo profundo de su ser siempre reina un sentimiento de inconformidad que no logra comprender, este se le manifiesta como un olvido voluntario que genera un sentimiento de pesadez en su interior… algo que olvida,  sin querer.

Ciertamente se siente incompleto, no por sus recuerdos, o porque las cosas a su alrededor no marchen bien, es solo que su mente y sus sentimientos le abandonan, lanzándole la sensación de que le falta algo. Algunas veces suele quedarse en blanco sin ninguna razón aparente, su mente se desborda en una terrible tristeza que, desgraciadamente, jamás ha podido controlar, es allí cuando se lanza en llanto hasta que no puede más, se desmaya, se duerme o no consigue respirar bien; no se libera de ellos y llega cuando menos lo espera, y eso, a veces, le vuelve loco.

Si hay algo en este mundo que desea es sentirse querido, no es por airarse o darse a sentir más con otros, no, es solo que su cuerpo parece pedírselo encarecidamente: los abrazos, los cariños y las palabras bonitas, tal vez se lea como algo cursi, pero es así, lo necesita y, desde que tiene uso de razón, ha sido de esa forma.

Pero, nada puede ser tan blanco en este mundo, y él no es la salvedad, para nada…  allí, en un rincón de su consciencia, está un dolor inmenso, temible, un odio hacia algo que desconoce que no lo deja ser o… ¿quizás si lo conoce?, claro, claro que lo hace, al momento de que las simples palabras se dibujan en su mente siente que hierve, porque le duele… porque odia todo aquello que lo hizo sentirse solo, que aún ahora le hace sentir eso. No les odia a “ellos” porque estuvo en ese hospital, por su dolor o todo lo que pasó, no, los odia porque lo condujeron a un sentimiento que justo ahora se abre paso en su vida: la soledad.

Se siente tan solo justo ahora; incluso teniendo padres adoptivos, un hermano, una familia y amigos, incluso con esto el sentimiento simplemente se extiende y, al leer sus cartas, sus falsas identidades, en ese momento todo se vuelve negro, incontrolable, violento.

Sí, ese es el único punto negro en ese océano de bondad.

Historia

Su vida comienza aquel lunes mientras despertaba dolorido y sin saber qué hacer, qué decir, quién era, eran tantas las preguntas que se hacía, incluso porque sus brazos estaban llenos de mangueras, todo su cuerpo parecía estar conectado y aquel respirador se adentraba en su garganta, ¿qué había pasado?

Poco después de aquello conoció a una enfermera, su nombre era Victoria, una mujer de, más o menos, unos treinta años que le había cuidado desde el momento en el que había sido traído al hospital, porque ella misma le había traído a este lugar. Sí, la señora le explicó que le encontró tirado en una calzada contigua a los límites de la ciudad con el condado vecino, estaba vivo, sí, por eso condujo a toda velocidad hasta el hospital donde trabajaba en Seattle y le internó. Allí fue operado por múltiples fracturas en su cráneo, también  en su rostro y sus brazos, desde entonces había permanecido en coma, nadie sabía quien era, pero ella, Victoria, decidió darle una identidad.

Claro, cuando el pequeño niño no supo nada de él, no hubo nada para hacer. Él había despertado casi dos meses después de que ella le encontrase, en ese momento algunas palabras y la confusión le llevaron a una pequeña alegría, «Tú no sabes cuando es tú cumpleaños, yo tampoco, tampoco sé que edad tienes… los doctores dicen que debes tener entre seis y siete años así que, como has despertado hoy, hoy es tu cumpleaños número siete, Xavier, así te llamaré, ¿te gusta?», escuchó de ella, hoy era su cumpleaños, ese séptimo día de un mes conocido como Octubre él había nacido, había sido nombrado. Cuando el respirador fue sacado de su garganta pudo sonreír, aún con malestar, desde ese momento todo parecía fluir.

Durante los siguientes seis meses permaneció recuperándose en ese hospital, no solo Victoria –quien había hecho los trámites para adoptarlo legalmente-, sino que muchas enfermeras, enfermeros y doctores le agarraron cariño y le enseñaron varias cosas, como a distinguir los colores, a jugar, aprender las letras, hablar de forma más fluida y comenzar a leer, incluso había un doctor que se dedicaba a enseñarle matemáticas, le caía muy bien, él era Michael, a quien vio como un padre desde ese momento.

Después de salir del hospital se fue a vivir con su madre adoptiva a una casa en las afueras de la ciudad. La casa tenía grandes jardines donde él jugaba con su hermano menor, un pequeño niño de cuatro años que era el hijo biológico de la enfermera nacido por inseminación artificial, y también habían muchos perros, le gustaba bastante.

Al poco tiempo el doctor con quien frecuentaba en sus visitas al hospital comenzó a venir a casa y, a fin de cuentas, él y su madre se comprometieron y se casaron. Siendo aún un pequeño de ocho años y tanto comenzó a estudiar con tutores después de ir a la escuela, ellos le enseñaron etiqueta, a mejorar su inglés y las matemáticas y, dos veces por semana, asistía a clases de defensa personal. Esto lo hizo los siguientes dos años, hasta que algunas personas llegaron a casa y hablaron con su madre, en ese momento fue llevado por dos meses a un campamento donde, con otros niños, aprendieron técnicas de supervivencia, se evaluaban sus capacidades físicas y su astucia para resolver problemas, su madre le dijo que era algo bueno para su futuro, así que puso mucho empeño en ello.

Después del campamento, y de terminar la primaria, se mudó con su familia en pleno al Reino Unido, donde fue acogido por un entrenador que pertenecía al servicio secreto del país. Allí le tuvieron por los siguientes cinco años, en los cuales terminó la secundaria y la preparatoria, aprendió más sobre artes físicas y aspectos básicos sobre ser un agente del servicio.

A Xavier se le complicaba el hecho de estar en esto, en realidad no sabía como había terminado enredado en algo así y, cuando pedía explicaciones, los altos rangos tan solo le decían que era algo escrito y que él tenía el talento suficiente para desempeñarse como un agente. Después de eso fue asignado junto a otras cuatro personas a la unidad B&S encargada de vigilar a dos organizaciones que tenían mucho peso no solo en el país sino, como le decían a diario, en el mundo.

Pero claro, él era el menor allí, tan solo tenía quince años y estaba entrando apenas a cursar estudios profesionales de criminología, sin embargo, estaba completamente capacitado por años de entrenar y aprender para cumplir sus funciones.

Uno de esos días, a sus dieciocho años, ya siendo casi todo un profesional certificado, le tocó atender un conflicto que se había filtrado a su agencia, era simplemente seguir de cerca a uno de los integrantes de la Shinobi, el líder de uno de sus escuadrones, quien, a su vez, iba a organizar un tratado entre otras organizaciones de menor envergadura para lograr una pequeña “paz” y evitar nuevos conflictos, claro, él estaba allí para cuidar que negocios insanos no se dieran.

Grande fue su sorpresa al descubrir, estando a un lado, que aquello fue una emboscada y, más que nada, el ver como aquel sujeto se hacía cargo de la situación. Sí, al llegar a su oficina el hecho le tenía prendido, no porque matara a nadie, no… eso le emocionaba, le parecía tan impresionante que, en el fondo, sintió un poco de envidia.

Nada que entender o desentender.

Seís meses después de ese suceso, en medio de algunas de sus labores, sufrió una caída que derivo en un traumatismo craneal y en que sus padres decidieran mantenerle internado dadas sus antiguas fracturas craneales. Nada pasó a mayores y, luego de estar tres semanas hospitalizado, fue “puesto en libertad”, pero, algunas semanas después de aquello, comenzó a despertar por las noches con la respiración agitada, sudando frío y recordando gritos, voces desconocidas, así sucedió por cerca de tres meses más, hasta que, una tarde, estando en su escritorio mientras pasaba un rato libre y leía una revista, vio una palabra, siguió un nombre y algo dentro de él se encendió, lo hizo de forma tan dolorosa que no pudo evitar gritar y tomar su cabeza, hasta que se desmayó.

Al despertar estaba en un mueble, en la oficina, pero no era esto, no, ¿qué era esto?, de nuevo, nada le dolía, pero él… él lo recordaba, recordaba perfectamente lo que había pasado esa noche y, al sentir esa presión, esa impresión, entonces todo se le hizo más y más claro.

« ¡Mamá!»


El grito vino a su mente como una voz que conocía, pero al mismo tiempo era tan esquiva, sí, su nombre... él no era Xavier, ahora lo entendía, lo entendió las siguientes semanas, fingiendo que nada pasaba, intentando poner sus nuevos conocimientos en orden, preguntándose cada cosa como si su importancia fuera monumental, revisando, averiguando.

Fue cuando lo leyó todo, las historias, lo que circulaba por la red, allí supo que estaba conectado a esa ciudad donde su madre adoptiva le había encontrado, que sus fracturas no eran producto de un accidente de auto, como todos habían intuido.

Y el tiempo pasó, y su interés y sus memorias también se aclararon.

Entonces recibió una notificación para ingresar a la misión de vigilancia que sus demás compañeros de unidad mantendrían en Alki Strait City, en los Estados Unidos de América; estaba emocionado, sí, en algún momento había pensado en renunciar a la unidad e irse en busca de lo que creía correcto, porque al leer todo aquello tan solo en su mente se dibujó la idea de que quería ver las cosas con sus propios ojos, sin embargo, el trabajo era eso.

Pero, por alguna razón, jamás le dijo nada a nadie, nada sobre esos gritos, el dolor, el miedo que sentía, no, nunca habló con nadie sobre quién era él en realidad… algo desde lo profundo le decía que, si lo hacía, las cosas iban a resultar en un sin sentido que le traería más de un problema.

Fue así como, ya con veintiún primaveras bien cumplidas, terminó por abordar un vuelo que le llevaría a un lugar que, justo ahora, consideraba un origen, sí… muy lejos de cualquier emoción o sentimiento que experimentase siendo conocido como alguien que no era, muy a lo largo de eso, se enfrentaría a la realidad.

La cruel realidad.



Datos Extra

—Gustos:

• Los dulces, caramelos y pasteles.
• Los días soleados, amaneceres y el brillo.
• Las cosas bonitas, delicadas y tiernas.
• Los peluches.
• Comer comida japonesa.
• Comer helado.
• Ver televisión.
• Los girasoles.
• Los bosques.
• Cantar.
• Tocar y hacer música.

—Disgustos:

• Sentirse solo.
• Comer picante.
• No poder ayudar como quisiera.
• Sentir que no vale nada.
• No saber quién es realmente.
• Trasnocharse.
• El frío.
• El desierto.
• Los abusones.

—Extras:

• Se enlistó en el ejército estadounidense al cumplir diecisiete años, lo hizo por un año y algunas semanas más, y esto formó parte de su preparación continuada y un deseo y necesidad personal que tuvo.
• Debajo de su cabello se pueden observar y palpar varias cicatrices. Según su madre, los doctores que le atendieron después que ella le encontrara, dicen que es un tremendo milagro que él –considerando todas las fracturas y las condiciones de sus heridas- sobreviviera y viviera normalmente incluso hasta ahora.
• Siente miedo de ver su propia sangre y también del fuego; él no puede encender un fósforo, encender la estufa, hacer una fogata, nada de eso o sufre crisis de ansiedad.
• Es extrañamente bueno para la cocina y lo ha aprendido todo de su madre, lo cual ha sido de mucha ayuda al momento de tener que salir del país y quedarse en cualquier parte solo.
• A pesar de que sabe conducir y en casa tiene un auto, tiene el hobby de ir en metro o autobús a todas partes y, cuando tiene tiempo libre, montarse en un bus y recorrer todas las paradas hasta el final, tan solo para ver hasta donde llega.
• Es un fanático de las computadoras y los artefactos electrónicos, pero no puede permitirse vagar mucho con ellos.
• Siente una pasión incomprendida por la cultura japonesa, al punto en el que fue a la embajada de ese país en Reino Unido para aprender el idioma, costumbres, e incluso hizo un viaje/tour de dos semanas en unas vacaciones a sus  diecisiete años. Además de eso, siempre lleva consigo una colección de archivos de anime y manga, y siempre intenta mantenerse informado sobre la movida a pesar de que tiene que centrarse en su trabajo.
• Sabe hablar escocés, irlandés, inglés, japonés y, últimamente, esta aprendiendo coreano, solo por capricho.
• Tiene un complejo unilateral de hermano con su hermano menor –que tiene 18 años- y lo protege aún si el otro no lo quiere.
• Le gusta ver las cosas a través del lente de una cámara, sean fotos o video, siente que puede guardar muchas emociones a través de ese medio, cosas que luego podrá recordar cuando se sienta triste y solo. Como tal, tiene muchos álbumes de fotos y discos de video, ya que le gusta poder tocarla y no tenerles en formato digital.
• Sabe tocar el piano, lo aprendió de uno de sus tutores, y realmente lo ama porque, al tocarlo, siente cosas que, a pesar de no entender, le completan y le llenan hasta el tope.


hola
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Re: I'm... I? — Xavi's ID

Mensaje por Minato Hamilton el Dom Ene 25, 2015 10:40 am




¡Ficha Aceptada!

BIENVENIDO/A A LA SNA, AHORA PASA POR EL REGISTRO DE FÍSICO E IDENTIDAD (OBLIGATORIOS), Y EL RESTO DE REGISTROS CORRESPONDIENTES PARA TU PERSONAJE. ¡DIVIERTETE!




Minato Hamilton
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