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Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Vie Mar 06, 2015 8:16 pm





Look at me, remember me
Alki City •• AlkiCafe •• Domingo, 15:30hs. •• Clima: Nublado •• Vestimenta




Caminaba a prisa por aquellas tranquilas calles costeras; no parecía haber muchos transeúnte en los alrededores. ¿Dónde estaban los habitantes de Alki un domingo por la tarde? Posiblemente en la playa, posiblemente en el centro comercial. Pero ella estaba allí, de pie frente a la puerta de entrada a aquel café, solo algunas pocas personas podía ver en el interior, y entre ellas… él, él con quién jamás espero tener la maravillosa oportunidad de pasar aunque fuese un mínimo tiempo fuera del ámbito académico; él a quién siempre había visto tan lejano, tan inalcanzable. Y sin embargo ahí estaba, con un delicado vestido negro, con aquella larga cabellera azabache suelta sobre sus pequeños hombros y su blanca espalda, siendo decorada y sujetada apenas por un delicado adorno de florecillas plateadas que enmarcaba su cabeza. ¿Acaso había querido verse bonita para él? ¿Acaso valía la pena ese esfuerzo? Aunque él ni siquiera notase aquello… se sentía conforme consigo misma; solo porque había podido esforzarse un poquito por su causa. Quizás en realidad él fuese el único capaz de sacarla de su cotidianeidad, de su eje.

Inhaló y exhaló largamente antes de posar su pequeña mano sobre la puerta para empujarla apenas; se sentía bastante nerviosa con aquella situación, pero quería enfrentarla; hacerlo y poder aprovechar cada segundo que la vida le regalase a su lado. Después de todo eso que ahora mismo sucedía, el haber concurrido a una cita puesta por él… era algo que siempre había parecido verse tan lejana como para poder llegar a ser real.

Y con pequeños pasitos caminó hacia la mesa en la que se encontraba; los finos tacos de sus zapatitos remarcaban de forma sutil su andar sobre el suelo, ligeramente torpe movimiento que se detuvo cuando sus ojos se encontraron con esa mirada cetrino bien conocida ya, tan seria y profesional, así solía verse; así solía ser perfecto ante sus ojos.

— Siento el retraso…— se disculpó inclinando apenas su cuerpo en una ligera reverencia hacia el mayor; así había sido educada después de todo—… el autobús se demoró en llegar. Buenas tardes. — agregó al final el cordial saludo que se consideraba indicado para la ocasión, y sintiéndose tontamente tensa, tomo el respaldo de la silla para moverla apenas lo suficiente para poder dejar entre ésta y la mesa, el espacio que le permitiese sentarse frente a él. Entonces le observó ligeramente embobada sin saber que hacer o decir... en verdad, en verdad él estaba ahí. Había aceptado ir y… había ido.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Mar Mar 10, 2015 1:15 pm


Asami Ibuki \\ AlkiCafé \\ Dmingo; 15:30hs \\ Vestimenta


Y el día había llegado…

Aquella mañana se levantó con muy pocas ganas, quizá por el clima, hacía bastante frío y lo único que le provocaba era quedarse durmiendo, sin embargo, tenía un compromiso en la tarde, entonces… tenía que adelantar trabajo. Resopló ligeramente, corregir exámenes tan temprano no parecía ser lo suyo.

Al momento de hacerse cerca delas dos de la tarde se preguntó como era que había aceptado esto, estar a solas con una estudiante en un ámbito completamente ajeno a la universidad; eso estaba en contra de lo que se había jurado, ¿no?, que no volvería a caer en las complicaciones, pero, sin pensarlo tal vez, ya estaba metido en ello, y lo sabía perfectamente en base a las declaraciones de aquel alter ego tan atrevido que encerraba su mejor estudiante.

Su cabeza se fue hacia atrás mientras se duchaba, ¿realmente pensaba ir?

Bueno, él había sido el de la idea de encontrarse en un café antes de ir al evento, él había sido a quien descubrieron aquella tarde en el cubículo, de quien sacaron hasta el más mínimo detalle. Por supuesto, le observaba, ¿cómo no hacerlo si aquella damita en su sencillez era tan cautivante? Pero siempre supo que no debía pasar esa raya, no debía pasar de la mera ilusión inicial y, sin embargo, había llegado a esto.

Resopló sordamente al momento de llegar a aquel restaurante, ya estaba aquí y no podía echarse para atrás… más que todo era porque no quería. Muy lejos de lo que aquella segunda persona pudiera haber dicho o no, él no era de esos que hacían daño en este sentido, especialmente porque sabía lo que se sentía. Tan solo esperaba poder dejar todo en una línea medianamente dicha, no sobrepasarse, no dejarse llevar… no caer de nuevo en esto.

Pidió un café para esperar y, en medio de eso, se seguía preguntando si esto era prudente, obviamente no lo era, estaba mal, estaba rompiendo todas las líneas, las reglas que, a pesar de no existir normalmente, eran un código moral. Pero… ¿solo era una salida por un interés común, no?, muy a pesar de decirse eso, apenas le vio llegar, no pudo ignorar la belleza de su figura en aquel vestido y la delicadeza al disculparse por su ligera tardanza. Esto iba mal… y apenas comenzaba.

No te preocupes, no ha sido mucho—, le respondió y se levantó al momento para, cuando le vio hacer el gesto de mover la silla, volver a su lugar, haciendo un gesto al mesero que le atendía para que viniera a tomar la orden de la damita, —pide lo que quieras…yo invito—, dijo con suma calma pues veía mal el hecho de que aún tomaba su café, además pensó que le vendría bien refrescarse en medio de la humedad que el clima nublado traía. —Hoy es un mal día para mirar el cielo, ¿no crees?—, opinó pues ciertamente así era, y no había mucha fortuna de que aquello cambiase para más tarde, de seguro lo tenía.

Estaba intentando ser normal, después de todo no debía temer por estas cosas, solo era una salida casual a un evento, un interés común y nada le tenía que sacar eso de la cabeza. Por lo cual intentaría comportarse de la mejor manera posible.


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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Dom Mar 22, 2015 10:48 pm

Le tenía en frente, como tantas otras veces; como el numero de sus clases a las que había asistido… el siempre solía estar al frente, con esa actitud serena, con esa denotable pasión por la ciencia. Su afecto por él había nacido de simplemente verle, de admirar su conocimiento y el esfuerzo que ponía en ser un buen docente… de adorar lo que era él como persona…. o al menos lo poco que había logrado ver, y sin embargo sabía que podría verse fácilmente fascinada por cada faceta nueva de su persona que fuse capaz de ver, por cada detalle distinto al anterior, por cada cabello que amaneciese en otra posición sobre su cabeza. Ella notaba hasta el más minino gesto, la más pequeña mueca… la forma sutil en que podía fruncir el entrecejo.

─ G-Gracias. ─solo estar allí, sentada frente a él en aquel café, escucharle decir que le invitaba con algo de tomar; aquel detalle tan simple y humano que para ella resultaba tan valioso, que atesoraría porque la llenaba de una curiosa emoción─ Tomaré… un refresco de sandía, muchas gracias. ─le habló educadamente al mesero que asintió con la cabeza ante el sencillo pedido e inmediatamente se retiró dejando detrás de sí un ambiente de un calmo silencio.

Silencio que fue interrumpido por las palabras del mayor cuando comentó acerca del clima que quizás muchos considerarían poco producente; aunque a pesar de que enormes nubarrones grises cubriesen los cielos eso no evitaba que muchos aún así se aventurasen a las playas para pasar el día en familia o con amigos… algo que Asami jamás había hecho en realidad.

─ Un día nublado t-también tiene su belleza…─comentó mientras tomaba un mechón de su larga cabellera azabache para juguetear con el tras bajar la vista avergonzada a la mesa; había estado observándole embobada durante largos minutos y ahora sus mejillas ardían por aquella torpeza. Estaba acostumbrada a ello, pero allí mismo no podía hacerlo como lo miraba en las clases, no, allí mismo estaban solo ellos dos y sus actitudes resultarían mucho más obvias, por más mínimas que pudiesen ser─ … cuando la ciudad y sus paisajes se tiñen de un color grisáceo uniforme… cuando todo parece tan tranquilo y silencioso… como… los paisajes de Silent Hill…─una ciudad bañada de cenizas, quizás para muchos pudiese ser tétrico, pero ella era capaz de encontrar la belleza en tan desolado paraje.

─ Pero ver las estrellas… quizás no estén visibles en el cielo esta noche…─y alzó hacia él su tímida mirada, justo antes de que su refresco de sandía fuese puesto delante de ella, tras esto agradeció al mesero con un educado gesto y decidió probar el rojizo contenido de aquel vaso de cristal, deleitándose con el dulce y fresco sabor de aquella fruta.

─ Q-Quisiera agradecerle… por venir hoy aquí…─dijo muy suavemente mientras movía apenas el sorbete que llegando hasta el fondo de aquel vaso le permitía beber de a poco su delicioso contenido; jugueteando con el de forma ligeramente nerviosa, apenada de verle a los ojos. Esos que tan hermosos le resultaban, tan llamativos y profundos enmarcados en aquel par de pequeños lentes─… vivo sola con mi abuela y… no tengo amigos que me acompañen a ningún sitio…─confesó muy suave, y esa era la razón por la que podía sentirse doblemente contenta; era la primera vez en mucho tiempo que salía con alguien a algún paseo por más minino que fuese, y como si esto fuera poco ese alguien era el hombre que sentía amar con cada célula de su pequeño ser.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Dom Mar 29, 2015 5:58 pm


¿Por qué no dejaba de parecerle tan cautivante aquel pequeño salto en sus palabras, aquella timidez infundada en sí misma, al parecer, sin ningún sentido?

Una bofetada mental no fue suficiente para que no guardase el recuerdo de esas lentas palabras en su mente, y, sin pensarlo demasiado, una mueca sonriente se dibujó suavemente en su rostro al contemplar su rostro ligeramente teñido en carmín, ¿debería sentirse así? Bueno, tampoco es que estuviera haciendo nada malo. Cosas como esta se veían a diario y, sin embargo, para él esto era tan ajeno y tan raro.

Tienes razón… a veces un paisaje lúgubre y oscuro puede levantarte mucho el animo—, le dijo con calma, dando un par de tragos a su café, ya no quedaba demasiado, —pero… para alguien como yo, que ama a los astros como nada en el mundo, es un mal día—, sonrió como si nada.

Sí, necesitaba ser normal, ¿no?, sin importar las razones al menos pensaba que ella se merecía esto, esta Asami y no aquella que había visto después, porque estaba seguro que no era ella, ¿cómo? Conocía de personalidades múltiples y, a pesar de ser la primera vez que presenciaba una de este tipo, estaba seguro, no por la ciencia, solo era algo que su serle rezaba. Era raro verla así, lanzada, extraña, y estaba seguro que detrás de eso había una gran historia, una que supuso no debería incumbirle, y así era… era ese un punto de separación que debía dibujarse, nada más casualidad, nada más una salida a un interés común.

Fue entonces cuando sus ojos se entrecerraron un poco, en sus palabras, en su forma de decirlas, en los detalles que ponía en ellas. Y entonces negó con la cabeza.

No hay nada que agradecer—, murmuró con suma calma, —vine porque quise—, aseguró, tal vez más que nada para convencerse a sí mismo, y a ella.

Terminó de tomar su café sereno, de a poco parecía adaptarse un poco a una situación que apenas llevaba minutos de largo, y lo sabía. Resopló.

Entonces… creo que podemos intentar divertirnos hoy, para compensar eso—, comentó calmado, dando cuenta de cómo el mesero venía, quizá para saber si deseaban pedir otra cosa, — ¿no crees, Asami?—, preguntó con elegancia y sencillez marcada.

Fue cuando el mesero le entrego la carta con la cuenta, nada demasiado grande ciertamente. Sacó la cartera, un par de billetes eh izo una seña con la mano, al parecer hoy andaba de buenas a pesar de todo lo que su mente le rezara sobre que esto era llevar sus miramientos puramente más lejos. Además, si se ponía a pensar, aquella segunda “presencia” le había dejado completamente sin respaldo, sin nada, ella había leído todos sus gestos sin pensarlo dos veces, sin contenerse. Eso en el fondo podía ponerle, pero, por eso mismo, no dejaba de ser malo.

Resopló un poco, para levantarse de la silla y esperar a que a damita imitara acción.

Um… ¿te parece si avanzamos?—, preguntó, de nuevo, con aquel tono cordial, sin esperar nada, sin desear nada, mirando su reloj pulsera, —creo que, para cuando lleguemos, estará por comenzar—, opinó chascando ligeramente con la lengua y saliendo de aquella especie de pasillo, para detenerse a la entrada de la terraza y esperarle, acomodando ligeramente la chaqueta que llevaba.

Tal vez algo en su mente quería cambiar el interruptor porque podía entenderla. Claro, él había crecido en un hogar con cinco hermanos y hermanas… pero era diferente, y algunas veces había podido sentirlo, mucho más que cualquier otro.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Lun Abr 13, 2015 11:21 pm

Una sonrisa, pintada en aquel rostro casi como si se tratase de una obra de arte; el dulce sabor de aquel refresco de sandia se expandía por todo su paladar acompañado aquel momento… cuando él sonreía todo parecía más dulce, de esa misma forma. Esa sonrisa podría iluminar su oscuridad, aunque se sintiese a gusto en ella.

Un pequeño mechoncito de cabello azabache se deslizo por sobre su oreja llegando a enmarcar su rostro de forma grácil, mantenía la cabeza semi baja pero la mirada fija en él, las mejillas sonrojadas y los labios semi abiertos, cercanos a aquel sorbete que sostenía con solo dos de sus pequeños dedos. Y su otra mano viajo a acomodar el rebelde mechón de forma suave y gentil mientras bajaba la mirada sintiendo como sus mejillas se encendían un poquito más; él era tan bello, tan perfecto ante su inocente mirada. Esos ojos que lo veían como un ser iluminado capaz de sobrepasar a quien se le pusiese en frente.

─ Las estrellas siempre brillarán para usted…─comento bajando la mirada, en un tono muy suave y apenas audible, bebiendo un largo sorbo del fresco contenido del vaso; su sabor pudiese quizás evocar en su mente lejanos recuerdos felices de cuando siendo una pequeña aún tenía una familia, de tardes de verano en las cuales cortar y comer aquella gran fruta resultaba un sencillo y refrescante entretenimiento… cosas tan cotidianas en una vida que para ella había quedado muy lejos en el tiempo.

Sus palabras resultaban gratificantes en alguna forma, él estaba allí por su propia voluntad, debía estarlo ¿verdad? no parecía ser el tipo de hombre que se dejase llevar a algo porque si, aunque no lo conocía del todo, pero tenía esa deliciosa necesidad de saber más y más cosas de él, cada mínimo dato cada pequeño detalle sería guardado por ella. Y escucharle pronunciar su nombre de esa forma logró hacerle temblar el pequeño corazón que dentro de su joven pecho aceleraba s ritmo con la sola certeza de que él le estuviese viendo… a ella, solo a ella. Y su nombre escapando de aquellos labios sonaba demasiado bello, majestuoso, exquisito… hubiese deseado que lo repitiese muchas veces más, porque no era como cuando le llamaba en clases no, era diferente, muy diferente. Al menos para ella.

─ Es lindo… tener algo en común…─comentó justo antes de beber un largo sorbo más, congelándose levemente la punta de la lengua, apretando ligeramente los ojos─ Espero que pueda ser… una entretenida experiencia para ambos. ─finalizo dibujando una efímera sonrisa en sus labios, viendo después como el mesero regresaba para traer la cuenta que el mayor pagaba poco después de haber terminado su café, entonces bebió el último sorbo de su refresco y se puso de pie para seguir de forma algo apresurada los largos pasos que el otro daba.

Llegando a él desde la poca distancia que les separaba lo vio allí, bajo la poca luz de sol que se colaba entre aquellas espesas nubes; algunos de sus finos cabellos parecían brillar de forma majestuosa, y justo ahí, al encontrarse del otro lado de aquella puerta sintió que en tan simple escena estaba reflejada su situación… él era tan inalcanzable, tan cerca y tan lejos a la vez, como si un espeso pero transparente vidrio les separase. Hasta el momento ella había estado conforme con eso, durante todo ese tiempo, ¿podría estarlo siempre? ¿Acaso alguien como ella podría aspirar a algo más?

Resultó imposible no pensar en aquello durante los segundos en que camino a su lado en un completo silencio, ¿Qué debía decir? ¿Qué podía decir? Nunca había tenido con él un trato distinto al de una alumna hablando con su profesor de algún tema académico. Pero ahora estaban allí, ellos dos solos, caminando por una vereda prácticamente desierta… el sonido de sus rápidos pasitos siguiendo los más largos y distanciados del mayor, parecían hacerse eco en las frías paredes. Y mientras mantenía ambas manos sujetas entre sí frente a su cuerpo, su mirada se desvió de forma disimulada hacia la mano del mayor, de gran porte, con dedos largos y aparentemente fuertes… ojala pudiese tomarla, ojala pudiese sentir el calor que su piel desprendía.

─ Siempre veo en usted… e-esa pasión por lo que hace…─comentó ruborizándose ligeramente y acabando por desviar la mirada hacia el frente, hacia el camino que debía transitar─… creo que es maravilloso…─confesó algo que quizás resultase bastante visible ante ojos más experimentados, y algo que a fin de cuentas parecía normal en el tipo de relación que ellos tenían como miembros de una institución educativa─ Quisiera saber tanto… de muchas cosas…─agregó cuando llegaban a la esquina desde la cual se divisaba ya completamente la magnificente entrada al museo, y estando ya frente a ella sacó de su pequeña carterita negra, los dos folletos que servían como entradas, presentándoselos al hombre que cuidaba la puerta principal, y quien les recorto el talón a ambos para después devolvérselos como pase aceptado.

Desde ese mismo punto era posible ver las paredes y las esquinas decoradas con la temática en cuestión, todo se veía bastante oscuro dentro, y las imágenes en las paredes resaltaban tal y como si de un cielo estrellado se tratase. Sus ojos parecieron brillar ante tanta hermosura, y sin dudarlo caminó rápidamente hacia la primera fotografía de una larga fila de imágenes empotradas en la pared, debajo de ella una leyenda explicaba con lujo de detalle lo que se podía ver y al lado en un gran cartel impreso, se explicaba brevemente la temática de la exposición.

─ Es tan bello… tan fascinante…─pronuncio apenas en un susurro, tomándose ambas manos delante del pecho como alguien que demuestra una clara emoción hacia algo─ Siempre pensé cuan hermosa se vería la tierra vista desde el espacio…─comentó sin fijarse demasiado en lo que decía, tan perdida en una serie de fotografías de la tierra sacadas desde un satélite que rotaba alrededor de ella.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Sáb Abr 25, 2015 3:02 pm


Era el simple hecho de recibirle, el mero hecho de estar allí, a su lado, por todas esas cosas que podrían parecer pequeñas era que había caído, y lo sabía, sin embargo, no sería el primer o último profesor que estaba en estas, no, además, no estaba haciendo nada malo… solo eran dos personas con intereses similares que iban al mismo lugar, así de simple. Resopló con calma en medio de ese camino tan mudo, carente de palabras como de llenos estaban sus pensamientos, rebosantes en esa especie de duda que en el fondo su mente le planteaba y le seguiría planteando hasta que él fuera capaz de dar una respuesta objetiva, como si sus pensamientos estuvieran divididos en dos facciones, era la mejor manera de expresar el como se sentía en ese preciso momento.

De a poco pudo notar la cercanía al lugar donde aquella actividad se llevaría a cabo, pero, antes de que pudiera concentrarse solo en esa llegada, algunas palabras de parte de la dama le sacaron un poco de la burbuja de tonterías que su mente procesaba, cosa agradecida, sí, pero sustituida por aquel raro pensar.

Sin embargo, tan solo formó una mediana sonrisa con sus labios, bajando la vista justo a dónde ella estaba y asintiendo ligeramente con la cabeza.

Creo que es porque realmente amo lo que hago—, murmuró con calma, —intento hacerlo tan bien como puedo para que ustedes aprendan tanto como yo pueda enseñarles—, continuó con una calma relativa, un tono completamente normal que usaría para una conversación común y casual, después de todo, era más o menos en eso en lo que se encontraba en este preciso instante, ¿no? —Aunque, es extraño que alguien me lo diga—, opinó, sí, no había evaluado ciertos aspectos más lejos de lo bien que se sentía el hecho de investigar y compartir conocimientos, —pero… siempre puedes aprender más, aún eres muy joven—, le dijo, de nuevo buscando su mirar, así las cosas eran más sencillas, —incluso yo soy muy joven en lo que a este mundo se refiere—, alzó ligeramente los hombros, ¿sentía esa pequeña confianza?, quizá, y no debía ser mezquino, porque la sentía, y era extraña.

En ese momento finalmente llegaron al museo, donde un miembro del protocolo pidió las entradas, es decir, los folletos que bien conocía de aquella vez en el cubículo… recordar eso era como meterse en una corriente de pensamiento completamente opuesta a lo que venía intentando que su cuerpo siguiese los últimos minutos. Pero el caso era que simplemente no podía ordenar a sus pensamientos que borrasen ciertas cosas, para nada.

Y, al entrar, encontró esas cosas que siempre le fascinarían sin importar el número de veces que las viese, no, fácilmente podía afirmar que estaba enamorado de esas “cosas” las estrellas, los planetas, el espacio tan infinito y desconocido, tan reflejado y oculto. Todo eso era algo que desde siempre le había representado, por lo que siempre había dado todo.

Le siguió en un parsimonioso caminar al contemplar aquellas imágenes tomadas desde el espacio del planeta Tierra y los cambios que este había tenido… se veía simplemente hermoso, ¿qué se sentiría estar allá arriba? Eso quizá era algo que jamás podría adivinar, después de todo los astrónomos no nacieron para ir al espacio y eso reza el dicho, pero una sonrisa al contemplar aquella nítida y hermosa imagen pues, fue inevitable en su aparición.

Si quieres verla desde allá arriba, puedes hacerlo, aún estás a tiempo—, dijo con calma, claro, al espacio iban más que todo militares y pilotos enteramente entrenados, pero ese entrenamiento no comenzaba desde pequeño, no, comenzaba cuando tenías una base sobre lo que querías y, con eso presente, un astrónomo no estaba completamente descartado, no, y menos si era alguien constante y con tesón. Como tal, pensaba que cualquiera con una buena base podía alcanzar su sueño, así de sencillo.

¿Su sueño? De alguna manera él siempre había amado el espacio, algunas veces se preguntaba si ese amor por lo desconocido había venido infundado por sus padres, era una de las razones por las que se sentía quizá cuando más chico aislado, porque él parecía ser el único con un fervor tan grande por algo que a los demás parecía no importarle para nada. O tal vez ese amor había venido de parte del deseo de conocer lo que hasta ahora le era oculto detrás de miles y miles de capas gruesas de cosas inentendibles, quien sabe.


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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Dom Jun 07, 2015 4:46 pm

Lo sabía, él amaba la ciencia, amaba enseñar… posiblemente amase lo que hacía a diario, por eso le resultaba tan maravilloso, por eso le resultaba tan especial; era uno de los pocos docentes a quienes les había visto realmente esforzarse porque el aprendizaje de sus alumnos fuese completo. Pero además de eso había más, mucho más, él tenía tantas cualidades frente a los ojos de la joven japonesa, que si quisiera enumerarlas temería estar olvidando alguna; y es que ella lo veía con otros ojos, unos muy distintos a como seguramente le veían los demás. O al menos eso había llegado a pensar unas cuantas de esas tantas veces que se le quedaba viendo embobada mientras él explicaba algún tema… si, el ser su alumna le daba la excusa perfecta para contemplarle ampliamente sin que su mirada pudiese resultar muy obvia. ¿Preferiría acaso estar en el salón de clases ahora mismo? Ciertamente no, aunque se sintiese tan inquieta y tan nerviosa por tenerle al lado… caminar a su lado, el solo hecho de saberse sola con su compañía era suficiente para que ese día ella pudiese sentirse completamente feliz.

— Quisiera… a su edad ser tan capaz… y poseer tanto conocimiento como usted posee…—una pequeña sonrisa, casi invisible, se dibujaba en sus labios justo antes de que alzase la vista un poco más para divisar en la vereda de enfrente el sitio al cual habían acordado asistir. Ostentoso, llamativo; comenzaba a llenarse de personas con gustos afines a los propios y los de quien le acompañaba, pero eso no dejaba de hacer especial aquel momento.

De forma casi automática sus pequeños pies iniciaron camino hacia la posición de la primera imagen que iniciaba la larga hilera de imágenes, una más bella que la otra, todas fascinantes en su forma. Rodeados ambos por el bullicio de aquellos que como ellos apreciaban la belleza de un universo que la mayor parte del tiempo solo podían llegar a imaginar.

— ¿Cree… que es eso posible?— preguntó alzando ligeramente las cejas, subiendo su vista hacia el rostro ajeno para contemplar la pasividad que aquellas finas facciones exhibían, si, tal y como se sintiese en su elemento, o algo parecido. No pudo evitar quedársele viendo un largo rato hasta que dándose en cuenta del embrujo que le producía el solo ver sus ojos, termino desviando la mirada para juntar las manos frente a su cuerpo y caminar hacia la siguiente imagen.

— Alguien como yo… creo que sería mucho pedir…—susurró apenas, subiendo una mano para acariciar lentamente el borde de la tierra que se desdibujaba en la oscuridad de un espacio tan infinito como enigmático. Y sin decir nada más camino hacia la siguiente imagen, el bello y conocido sistema solar, algo que cada ser humano aprende a apropia como parte de su existencia cuando apenas es un niño y que sin embargo puede pasar el resto de su vida viéndolo como un completo misterio.

— ¿Tiene usted… algún sueño que quiera cumplir? —pregunto después de largos segundos de silencio, no estaba segura de poder entablar con él una conversación como cualquier otra persona seguramente sería capaz de hacer, ella siempre había preferido el silencio. Pero tratándose de Jean, y por ser sólo él, quería saberlo todo, hasta el más mínimo detalles— ¿Hay alguna razón… por la cual haya elegido… la docencia? —preguntó aquello ralentizando un poco sus palabras, preguntando quizás con cierto temor. Comenzaba a dejar el terreno de lo académico, pero sabía que quizás aquella fuese la única oportunidad que podría llegar a tener de saber un poco más… solo un poco más de él.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Mar Jun 16, 2015 4:13 pm


Asami era una niña realmente interesante, debía admitirlo, ella tenía sus matices, por supuesto, y aquella cosa que había visto en el cubículo de la biblioteca, pero, en general, siempre había sido alguien para tomar en cuenta por su pasión y dedicación a lo que hacía, no por nada era su mejor estudiante, sin embargo, muy fuera de eso, podía detectar el cariño que ponía en cada una de las respuestas o las letras en sus parciales o trabajos y eso le gustaba, sentía un ligero cariño hacia aquellos que compartían su pasión.

Aún tienes mucho tiempo para eso Asami—, dijo, —como te dije, eres joven; solo no renuncies a lo divertido que es tener tu edad ahora—, aconsejó, —pero con responsabilidad… la vida está llena de imprevistos—, sonrió tras decir aquello y palmeó ligeramente la cabeza de su estudiante, más como un acto acompañante de su consejo que nada, porque sí, él tenía experiencia en los lados malos de la balanza, y de alguna manera eso aún le perseguía incluso seis años después.

Fue cuando la imagen del sistema solar tomó posesión entera de su campo visual… algo tan misterioso, pero tan estudiado y al mismo tiempo aún más lleno de incógnitas. Aquello le recordaba perfectamente las noches luego de su “reconciliación” en las que le había mirado sin una razón aparente, sí, era tan dejado, tan monótono como la nada misma, pero tenía tantas cosas que bien podrían llenar su existencia. En aquel entonces y ahora, ¿existía algo capaz de llenar su existencia?

No…—, musitó con calma y sin pensar demasiado aquella sílaba como respuesta a una pregunta que pensó era realmente importante para una damita que no solía preguntar algo de ese estilo, —cuando era chico quería ser capaz de ver el universo y entenderlo, ahora eso forma parte de mi vida—, introdujo alguna razón a tal respuesta, —supongo que, como todas las personas, desearía encontrar algún día una buena mujer, casarme con ella y formar una familia, pero sinceramente creo que no quiero caer en eso nuevamente—, resopló, metiendo ambas manos en los bolsillos delanteros de su pantalón, sin quitar la vista a la foto, pero realmente mirando al vacío. Ladeó ligeramente la cabeza, tan solo pensando en que decir aquello podía haber sido un error, pero descartándolo enseguida, después de todo el clima parecía jugarle una mala pasada en más de un mero sentido, —por eso enseño…—, divagó un instante, conectando una cosa con la otra y, al espabilar, sacudió tenuemente su cabeza, —me gustaría que más y más personas supiesen lo hermoso que es lo externo al planeta en el que vivimos, lo fascinantes que son sus misterios…—, una ligera mueca sonriente adornó su rostro, —pero, antes de llegar a eso, ellos deben saber de qué les hablas—, continuó completamente en calma, —me gusta compartir lo que sé, e intento hacerlo de una forma en la que, poco a poco, todos puedan entender los términos complicados, que sea paulatino y que se entusiasmen por eso—, soltó una muy pequeña carcajada dejada en el paso que dio a su derecha para continuar al siguiente cuadro, la Vía Láctea, —puedes verlo como algo romántico si quieres—, aún con las manos en los bolsillos se detuvo frente a ese cuadro, medianamente sonriente, medianamente nostálgico, —es como un hombre que ama tanto a una mujer... y la ama tanto que solo es capaz de darlo todo por ella incluso si a otros les resulta extraño, pero sabiendo que habrán muchos que entenderán ese fervor que siente por ella—, sus palabras fueron dichas en un apesadumbrado tono y volumen medio, relajando el cuerpo y el mirar, pensando en algo que quizá representaba mucho más que la metáfora que deseaba extender a su pelinegra y comedida alumna, —por eso amo enseñar—, completó, quedándose ahí un instante, contemplando la gracia de una de las tantas galaxias del universo o multiverso, de el hogar de toda la raza humana.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Sáb Jul 11, 2015 7:09 pm

Pudo sentir con toda claridad como su ritmo cardiaco se aceleraba e incluso su respiración se entrecortaba en el momento en que aquella cálida mano se había posado sobre su cabeza, algo con lo que quizás solo había podido soñar anteriormente y que ahora se daba como algo tan natural… un contacto tan simple, fraternal, prácticamente era como la caricia de un hermano mayor o hasta un padre hacia alguien más joven que intentaba encaminar o animar. Pero ella no podía evitar ver la realidad de las cosas… él la había tocado, un contacto simple, humano; sin embargo tan especial y preciado para ella. Sus mejillas se ruborizaron tenuemente y no hizo más que asentir suavemente con la cabeza, seguir sus consejos… oír sus palabras, quizás lo hiciese más que nada porque era él quien se lo estaba diciendo. Si, él se había tomado esos pocos segundos para velar por su futuro, y eso era algo que apreciaba demasiado.

— Divertido… —murmuró levemente mientras jugueteaba de forma algo nerviosa con sus dedos, alzando la vista para intentar distraerse con los alrededores sin obtener demasiado resultado, el solo hecho de saberle a su lado, de escucharle respirar, de escuchar sus pasos… aquel sencillo contacto había sido suficiente para descolocarla de tal manera. ¿Qué podía hacer? Amaba a ese hombre— Y-Yo… no suelo ser como las personas de mi edad… pero… me gusta lo que hago…— confesó, y cortos pasos dio hasta la siguiente imagen; sentía un ansia extraña por detallar cada uno de sus gestos, de sus movimientos… como solía hacer. Pero sabía que en aquella situación sería demasiado obvio, demasiado visible, moriría de vergüenza.

Sin embargo se había animado a preguntar aquello, esperaba una respuesta por supuesto, sin embargo la que obtuvo en alguna forma logró tomarle por sorpresa… él estaba hablando tan abiertamente de algo como eso y más aún, imaginarle siendo pequeño… ¿Cómo habrá sido? Seguramente tierno y a la vez muy inteligente. Como no serlo, de solo pensarlo de esa forma una pequeña sonrisilla se dibujó en sus labios, pero se desvaneció rápidamente con aquella idea cuando cayó en cuenta de algo, él había dicho “nuevamente”. No pudo evitar alzar la vista para verle con ligera curiosidad, era esperable después de todo que siendo un hombre apuesto e inteligente, hubiese tenido una o más parejas en su vida; sin embargo parecía hablar de aquello como si hubiese resultado ser algún tipo de error.

— Muchas personas desean eso…— tras aquellas palabras estrujo entre sus manos las tiras de la pequeña carterita que colgaba de su hombro, ella nunca antes se había visto deseando tal cosa, ella no había pensado en el amor… hasta que él había llegado a su vida. Sin embargo siempre lo había viso tan lejano que se había conformado con solo verle sin esperar algo más—… hasta yo…— agregó tan suavemente que quizás el mayor no hubiese sido capaz de oírle, su voz se había desdibujado en el murmullo del ambiente, y era mejor así.

— Yo amo… —se detuvo a su lado, viéndole absorto en aquella imagen, sus palabras parecían estar diciendo mucho más de lo que eran capaces de decir solo por si mismas, la forma en que las pronunciaba, la forma en que sus ojos se habían opacado ligeramente al hacerlo. Desearía poder estar ahí para él, poder entenderlo, poder compartir esa pasión… no, en realidad si la compartía—… su forma de enseñar…—completó— Si antes sentía una verdadera pasión por la astronomía… puedo decir que ahora esa pasión se ha encendido aún más… puedo decir… que quiero saber más, y más…—y su mano se alzó hasta que su índice y su pulgar pudieron sujetarse apenas de la manga del abrigo ajeno— Quiero saber… todo lo que usted sabe. —ser como él, o más bien adueñarse de ese saber, estar a su altura, nutrirse con sus palabras; era una forma de amarlo y también era una forma de amar ese conocimiento que quería compartir.

— Va… vayamos al planetario…— sugirió aferrándose tímidamente al brazo ajeno como si temiese que fuese a alejarse de ella, o quizás solo fuese una extraña estrategia para no verle demasiado, si, estando a tan poca distancia debería evitarlo, así como también lo más probable era que no fuese vista tanto por el mayor… ¿acaso era eso? ¿O quizás era algo más? En un largo pasillo que se iniciaba al frente, justo al otro lado de aquella gran sala, un luminoso letrero parecía estar llamando a los visitantes; ver el espectáculo que puede ofrecer un cielo estrellado en la oscuridad era uno de las principales atracciones de aquel día. Sin pensarlo más inició camino llevándoselo consigo, durante éste, una larga pausa de silencio se instaló de forma curiosa, se mantenía aferrada al brazo ajeno con extraña firmeza.

— Ara ara, no puedo evitarlo… usted ha pasado por un gran amor…—y unos ojos heterocromos iluminados por una curiosa picardía se alzaron hacia el mayor— ¿verdad sensei? — interesante, aquello era totalmente interesante; sus palabras habían sido bastante claras, tanto como para que la mismísima Asami hubiese sido capaz de entenderlo, sin embargo ella no diría nada al respecto ¿verdad? Kokoro era otra historia— No se atreverá a negar lo que está tan claro como el agua… ¿verdad? —en ese instante detuvo su paso, y colocándose frente a él, llevo una mano a tomarle de la barbilla al mismo tiempo que una coqueta sonrisa se dibujaba en sus labios— Quizás sea capaz de entender muchas cosas de esa forma y créame, nos esforzaremos en ello… pero un desengaño no sentencia toda una vida, Sensei…—mientras hablaba acariciaba la barbilla con su dedo pulgar— El mundo sigue girando, el pasado queda atrás…—había sentido la imperiosa necesidad de dejarle claro aquello, no se rendirían por algo como eso, por supuesto que no. Y si a Asami le faltaba la fuerza, si le faltaba el valor, ella estaría ahí para eso, siempre.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Jue Jul 16, 2015 2:54 pm



En medio de sus vistas al vacío simplemente aquellas palabras llegaban con la calma, como todo debía ser en un momento como este, así de simple, los mensajes que la damita comunicaba eran suaves y tenues, pero tenían un fondo fuerte, eso solo había que detectarlo y él pensaba poder hacerlo al menos hasta cierto sentido, también algo que, en cierto sentido, le dejaba algo incómodo, por supuesto.

Supongo que todos lo deseamos—, murmuró, escuchando con la serenidad su mensaje, —no es extraño que lo quieras, eres una damita muy inteligente y, si no te molesta que lo diga, muy bonita también—, comentó dejando algún que otro punto en medio, de cierta manera algunas cosas eran normales y otras no tanto, —seguro que cuando llegue el momento podrás encontrar a alguien que te haga sentir que quieres eso y más—, opinó.

De alguna manera él también pensaba eso, que algún día, muy a pesar de lo que se decía a sí mismo, no podría evitar enamorarse de alguien, y eso estaba bien, pero la verdad era que, por voluntad propia, no sentía muchas ganas de nada, no, de alguna manera estaba claro que, muy lejos de las consecuencias profesionales que aquella mujer trajo a su vida, la huella emocional que había dejado, una muy negra y profunda, aún estaba allí. Por supuesto, había perdido muchas cosas luego de ella, y no era solo por su relación familiar, no… había perdido la confianza en sí mismo.

Oh… bueno, me alegra haber servido para algo entonces—, comentó ante aquellas palabras sobre la carrera como tal, de alguna manera escuchar eso le alegraba, aunque, al sentirse ligeramente tomado por el abrigo, se detuvo y le miró con algo de duda, de alguna manera podía entender algo, pero lo ignoraba, —eso…—, murmuró dudoso ante una frase que detectó de una manera demasiado personal si se quiere, —creo que eso si estará algo más imposible… no creo que quieras saber todo lo que yo sé. He aprendido cosas innecesarias y malas con el tiempo—, le sonrió, buscando suavizar ese sentimiento que se le vino encima en una fracción de segundo y simplemente asintió ante aquello de ir al planetario, eso estaba bien.

La dama se aferró a su brazo con rareza, primero lo detectó como algo tímido a pesar de que no pudiera verle y, al momento de caminar hasta la sala del planetario, pasó a ser más firme, un cambio extraño si lo comparaba con la personalidad hasta ahora mostrada por su alumna y, solo entonces, una imagen apareció en su mente, alguien que era ella, pero al mismo tiempo no. Al escucharla resopló.

De nuevo se había ido.

Miró aquel par de heterocromos ojos muy serenamente intentando mantener su compostura y sin poder evitar armar una mueca inesperadamente seria en su rostro, realmente no le gustaba ser cuestionado por asuntos personales. Pero aún así le miró directamente al detenerse, incluso al sentir el tacto obviamente provocador de sus dedo sobre la parte baja de su rostro, sinceramente no le gustaba. Sin embargo, alzó los hombros con delicadeza, sin cambiar nada en su expresión.

Tienes razón, pero la verdad, lo que pueda o no marcar en mi vida, no debería ser interés común—, sentenció, de alguna forma había tenido esta clase de sensación antes y no le gustaba, no le gustaba esto de ser insistido sobre lo mismo, de ser acorralado por algo que tenía claro: ella era su alumna, y con ese papel debería quedarse, fuera Asami, o fuera esta chica de quien no conocía nombre.

Se echó a un lado y siguió caminando, no quería lidiar con ella en un lugar donde fácilmente podría ser visto, no necesitaba problemas a estas alturas del partido, y tampoco estaría de humor para lidiar con ellos.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Sáb Ago 15, 2015 3:56 pm

Sus palabras… aquellas simples palabras habían sabido erizarle la piel, algo que podía ser tan fácilmente pronunciado por un adulto por un padre, por un docente… algo que en sus labios sonaba como el canto de los ángeles; él había dicho que era bonita. Y solo para oír eso aquel día había valido completamente la pena, a pesar de cuan nerviosa se pudiese sentir. A pesar de que sus mejillas enrojecidas pudiesen parecer tan obvias ante la mirada, seguramente conocedora, del mayor.

─ Quizás… ─fue todo lo que respondió tímidamente, clavando la mirada en el suelo como si así pudiese evitar ser demasiado obvia;  cualquier otra muchacha seguramente agradecería el cumplido, pero ella no podía evitar verse de pie ahí, a su lado ¿Cómo decir algo semejante? No podría. Ni siquiera podía pensar en qué pasaría si él se enterase de esos sentimientos tan fuertes que le profesaba y que apresaba con cadenas dentro de su pecho.

─ Quiero s-saberlo… todo… ─comento de forma tan suave que el tono de su voz podría asemejarse al tacto de un pétalo de rosa sobre la piel, de esas comparaciones más raras que puede haber─… el conocimiento es muy valioso, nos forma como personas… nos forma para lo que queremos hacer en la vida, y yo… deseo ser…─ella muy seguramente no tendría idea de a qué cosas malas podría referirse el mayor con sus palabras, poco sabía de su vida personal y de él mismo; si lo viese de esa forma su fascinación con él podría resultar hasta absurda. Pero no era algo que hubiese decidido o podido manejar.

Asami se sentía incapaz de lidiar con tales sentimientos, tan salvajes que podrían desbocarse con una sola palabra suya, con una sola caricia, hasta el punto de desear lo prohibido; aquello que nunca podría ser. Una parte de su ser lo sabía, pero otra seguía demasiado necia en quererle de esa forma, aunque se le fuese la vida en ello.

Y por eso mismo su escudo decidía entrar en acción, su mayor deseo era verla feliz, verla construir una vida nueva, dejando el pasado y la tristeza atrás. Si había algo tan pequeño, tan humano que ella deseaba; sin siquiera aspirar a grandes sueños o metas imposibles… si ella solo quería eso, a él, ¿Por qué no esforzarse en ello? ¿Por qué no? Si estaba tan cerca, si lo estaba sujetando por el brazo en ese mismo momento. Ella contaba con la osadía que a Asami le faltaba… ella parecía ser justamente lo opuesto ¿de dónde había nacido Kokoro? Quizás de la necesidad inconsciente de aquella jovencita japonesa de demostrar mayor fortaleza ante un mundo demasiado hostil

─ Usted es muy desconsiderado Jean Paul David. ─sentenció cuando le vio alejarse de ella, él actuaba de forma tan esquiva cuando antes se había dejado caer… por eso mismo sabía que no ele era indiferente. Su rechazo no era el que generaba el disgusto, su rechazo parecía originado más bien, en severas convicciones personales, quizás familiares… o quizás de alguna mala experiencia pasada. Habría un largo camino por delante, habría muchas barreras que derribar, pero estaba segura que lo lograría, ella o la mismísima Asami… porque Kokoro sabía de lo dulce que aquella muchachita ´podía llegar a ser. Ella la conocía como nadie.

─ Me atrevería a decir que un tanto egoísta también… ─agregó mientras retomaba paso para seguirle, caminando a su lado mientras paseaba con desinterés la mirada por las paredes repletas de imágenes─ ¿Cómo se atreve a decir cosas semejantes y después actuar de forma tan esquiva? Sensei, usted es un hombre malo…─remarco aquellas palabras al tiempo que se aferraba a su brazo con fuerza, apegándose a él con toda la intención─ Tiene a su lado alguien a quién le importa más que a nadie, y aún así le desprecia de forma tan fría… cuanta crueldad, Sensei. ─se quejó formando en sus labios un pequeño puchero, para después divisar a su izquierda una pequeña puertita que parecía ser algún tipo de armario pequeño, quizás donde se guardaban los artefactos de limpieza o cosas para almacenar. Y sin pensarlo le tomo de la corbata para obligarle a caminar tras ella si no quería que le aire comenzase a faltarle. Le metió allí dentro y cerró la puerta acorralándolo contra esta con una mirada curiosamente lasciva.

─ Será que acaso habré de utilizar metodología más severa… ¿Sensei? ─de alguna forma lograba remarcar aquella palabra para que sonase un tanto pervertida si se quiere. Y tiro de aquella corbata para obligarle a bajar, lo suficiente para pegar sus labios con los ajenos, dejándoles un suave roce y una pequeña y sensual mordida─ A usted le gusta… señor David, no me va a negar esa realidad….─susurró contra sus labios─ Está más claro que el agua. ─y volvió a besarle, sin importar nada más, ni que permanecía guardado en aquel pequeño cuartito en penumbras, ni las personas que pasaban al otro lado de la puerta. Y la mano que tenía libre tomo una de las ajenas para llevarla hasta su pecho donde presiono con intención de que el mayor pudiese sentir la redondeada forma. Asami nunca había sido buena deportista, pero su cuerpo, si bien esbelto, estaba muy bien formado y distribuido. Era una mujer, en todo el sentido de la palabra.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Miér Ago 19, 2015 3:49 pm


Resopló, ciertamente esto no era algo a lo que estuviera acostumbrado, tampoco una cosa a la que desease darle demasiadas vueltas, para nada, esta chica, que era su alumna en… cierta manera, era un caso a parte, ¿cómo podía describir aquello? Él era un hombre, un hombre que tenía su historia, claro, como todo el mundo… y fue por eso que temió al momento de conocerle y mostrarse tan sereno y calmado al hablar precisamente con ella, a las pequeñas miradas que le lanzaba en clase a veces sin siquiera saberlo, ¿cómo era eso posible?, ¿cómo podía él permitirse algo así con una de sus alumnas? No podía dejarlo de lado, algunas veces debía privarse de cosas y sí, por delante de todo, incluso de su contacto aquella vez en la biblioteca, o el de ahora, estaba una premisa: él era su profesor y ella era una adulta.

No, no quería vivir la situación nuevamente, en especial porque él estaba ahí, otra vez, pero desde la otra perspectiva, esa que le lanzaba más responsabilidades encima, más de aquello que deseaba esquivar tanto como pudiera.

Es muy fácil decir todas esas cosas sobre mí cuando ni siquiera me conoces, ¿no crees?—, dijo, con un tono céntrico y un poco severo, no se le había echado a perder el día, pero esto no era, particularmente, algo que hubiera deseado, ¿qué tenía de malo caminar por ahí con su alumna?, nada, es solo que las personas eran demasiado… tercas, respecto a algunos asuntos, —no está en mí que alguien sepa o no distinguir las intenciones entre mis palabras...—, dejó al aire por un instante, le había visto alcanzarle el paso en tanto fijaba nuevamente la vista al frente, —el hecho de que halague ciertas cosas no quiere decir que tenga las intenciones que deseas que tenga—, alzó los hombros y dejó ir el aire por la nariz, había aprendido, la primera y –hasta ahora- última vez, que esta especie de “segunda personalidad” era realmente molestar, perversa, pervertida y quisquillosa.

Cerró los párpados un par de segundos, grave error.

Se sintió ahogado casi al segundo siguiente y, con sus lentes moviéndose un poco, se dio cuenta de la escena, siendo llevado como si su corbata fuera un collar hasta un cierto sitio, un armario le pareció, donde fue acorralado contra la puerta… se había descuidado un simple par de segundos y pasaba esto. Claro, debía agregar “peligrosa” y quizá “oportunista” a la lista de adjetivos que conformaban su particular descripción de… eso, de “ella” quizá.

Y bajó, hasta encontrarse con la particularidad de los finos labios de la dama, pero sin quitar de su rostro un semblante duro, para nada le gustaban las cosas así, ni siquiera porque las palabras que ella profesaba podía tener su pedacito de verdad, no, tampoco por el roce más pronunciado contra sus labios y el lugar al que había sido llevado su mano. Su cuerpo se había tensado y sometido a cambios repentinos entre la molestia y la situación, lo que había disparado un poco de adrenalina que tan solo afirmaba una molestia que no quería sentir, pero él era así. He ahí la cuestión.

Se separó de ella, tomando con ambas manos los hombros y llevándole a una distancia máxima que estos pudieron alcanzar, inhaló, no podía gritar, debía controlarse.

¿Cuál es tu apuro conmigo?—, le preguntó, —de tantas cosas, tantas personas, ¿por qué tienes que encapricharte precisamente conmigo?—, volvió a preguntarle, —no tengo intenciones de corresponder a sus sentimientos, tus sentimientos, ella es una buena chica, todo lo que le dije antes es cierto, ¿está mal hablar un poco?, no—, sentenció, su mirar estaba fijo en el de ella y justo ahora era fácil presumir que condensaba su molestia para, uno, no descontrolarse, dos, porque no podía permitírselo por su corazón, tres, porque estaban en un lugar público, —pero eso no significa que yo pueda ser algo más que un mentor o un amigo para Asami, ¿es tan complicado entenderlo?—, soltó, —mis deseos o mis gustos no están sujetos a esto, Asami es mi alumna, y mi vida privada es algo a parte—, tragó para tomar un poco de aire.

Chascó con la lengua para dejarle de lado, darse la vuelta, abrir la puerta y cerrarla, eso sí, tirándola, sin importar si era juzgado por eso. Cerró sus párpados para tomar algo de aire, relajando su postura para recostarse en uno de los pilares que no estaba demasiado lejos de ahí, al frente, le esperaría, por supuesto, a Asami, era con ella con quien había venido a este sitio, y con ella deseaba seguir.

No había espacio para terceras personas, por más egoísta o raro que eso pudiera ser interpretado por alguien.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Vie Sep 04, 2015 3:51 pm

¿Qué había visto Asami en aquel hombre? Quizás era algo que no se había puesto a pensar en realidad; ella no había hecho más que actuar impulsada por los deseos de su pequeño tesoro. Ella actuaba de forma totalmente desinteresada, velando por la felicidad de Asami hasta su último aliento. ¿Por qué había llegado al mundo? ¿Por qué había nacido de esa forma? No era algo que se hubiese preguntado jamás en realidad, quizás porque se conformase en ver las cosas desde aquellos ojos, quizás porque se sentía tranquila de esa forma.

Compartían un mismo corazón, un mismo ser, posiblemente no podrían vivir la una sin la otra, a pesar de que pareciesen tan distintas entre sí, en realidad eran tan iguales… ¿hasta qué punto Kokoro era independiente de Asami? ¿Hasta qué punto dejaba de ser ella? Quizás en realidad todo fuese una ilusión… quizás en realidad siempre había sido ella, incapaz de enfrentarse al mundo; negando sus debilidades con una fortaleza construida. Podían tener los mismos gustos, podían amar a la misma persona; aún sin saberlo, aún sin entenderlo. Y es que tantas veces parecía ser una, solo una.

Con la fuerza que le otorgaba una tenacidad nacida de algún sitio desconocido le arrastro hasta allí dentro; no deseaba tomar en cuenta sus palabras; ella sabía que había algo más, en el fondo debía haberlo. Porque aquellos ojos no la miraban de la misma forma en que la miraría cualquier docente, no, ella lo sabía. Había algo más, muy en el fondo, apresado entre gruesos barrotes quizás… como ella misma. Pero ahí estaba, debía estarlo. Ella debía traerlo a la luz.

Helo allí, frente a ella; condensando la rabia en su verde mirada. Tan preciosa… tan llena de ira en ese momento, pero incluso con un semblante duro, despectivo para con ella, en un claro reproche. Le adoraba. Gracias a Asami ella había conocido ese sentimiento, si, lo habían descubierto juntas… ella lo había descubierto, quizás comenzase a dudar de cuales eran los limites que las separaban y cuan fuerte era el lazo que las unía. No pronunció palabra alguna ante sus reproches, Kokoro también podía comportarse cundo resultaba necesario; y no es que lo considerase como tal, pero algo le dijo que en ese momento debía darse una pausa… por él. Algo en su mirada se lo estaba diciendo.

Una suave sonrisa se dibujo en sus labios cuando le vio salir de allí a prisa, azotando la puerta detrás de sí, fina madera que abrió tan solo un poco para observarle por aquella pequeña ranura. El seguía allí, recostado contra una columna; y su sonrisa se amplió al verle. Suspiro largamente y se tomo unos segundos para acomodar sus ropas.

─ ¿Que hemos visto en el, Asami? ─pregunto en un susurro como si en verdad aquella pregunta pudiese ser respondida─ ¿Qué tiene ese hombre que nos descoloca de esta forma? ─llevó sus manos al pecho y enredo sus dedos mientras cerraba sus ojos; quizás era hora de hablar más tranquilamente. Quizás optar por otro método estaría bien, quizás variar un poco pudiese hacer la diferencia. En realidad ella era tan nueva en eso como la mismísima Asami; estando siempre solas en el mundo─ Me has puesto una prueba muy difícil… querida mía. ─le reprocho mientras abría la puerta, cruzaba el umbral y la cerraba detrás de su espalda para apoyarse ligeramente en ella. Desde allí le observo serenamente unos segundos hasta que finalmente decidió acercarse a él; estirando su brazo para poder tomar con firmeza, pero con mucha suavidad a la vez, la cálida mano ajena.

─ Solo puedo decir… que no es algo que yo… o siquiera Asami haya decidido. ¿Por qué usted? Podría yo preguntarme lo mismo…─negó con la cabeza levemente─ No, en verdad me lo he preguntado ya. Ni ella ni yo hemos decidido que algo como esto sucediera; yo solo vivo por y para ella, profesor David, por eso mismo quiero que sea feliz, con la persona que ella haya elegido. En verdad deseo con todo el corazón que ella pueda hallar la felicidad, aunque solo sea una pequeña pisca de ella… para que sienta que su paso por este mundo vale la pena. Y porque en realidad creo que se lo merece. ─le miro a los ojos esta vez muy seriamente─ Usted no tiene idea por lo que ha tenido que pasar… pero puede fácilmente adivinar que esa es la razón de que hoy esté yo aquí. ─apretó un poco mas aquella mano hacia la cual bajo su mirada y suspiro ligeramente─ Si usted aprecia a Asami aunque solo sea un poco, y quiere oír su historia para, quizás, entender mejor las cosas… es libre de contactar conmigo cuando guste, Sensei. ─soltó entonces su mano y de un rápido movimiento le arrebato los lentes al mayor, colocándolos delante de sus ojos para dar un par de pasos con ellos, girarse y sonreír─ Pero debe tener muy claro que no me daré por vencida, ni ahora ni nunca. ─inclino ligeramente su cabeza con una amplia sonrisa─ Sobre el corazón no se manda… y eso usted debe saberlo mejor que nadie…

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Sáb Sep 05, 2015 6:53 pm


¿Qué era lo que le detenía?

Aquella pregunta había sido firmemente taladrada en su cerebro al siguiente segundo de respirar. Él era un hombre, eso estaba claro; sus deseos, su forma de ver las cosas, todo eso partía de ese concepto tan burdo y simple y, como hombre, poseía instintos de los que tal vez no se enorgullecía al pleno, pero estaban ahí, y había aprendido a vivir con ellos. Sin embargo, lo que impedía que, en ese momento, hiciese caso a sus más bajos instintos, a sus deseos profundos, a lo que lo profundo de su ser le rezaba desear no era Michelle… no, ella solo había sido la piedra angular de lo que vino después.

Entonces… ¿qué era?

Estaba consciente de las desviaciones de su conducta, y de que aquella “presencia” dentro de su alumna tenía la suficiente suspicacia para darse cuenta de que él no le era indiferente a la jovencita, pero no le dejaba ser, no se dejaba ser a sí mismo, y eso tenía un solo fundamento: él mismo. ¿Acaso quería volver a sentir algo así? Para nada. La soledad de aquellos días aún le seguía, el resentimiento de su padre había llegado al punto tal de desconocerle, y Jean estaba seguro que, aún ahora, más de cinco años después, ante la primera grieta, el primer indicio, de nuevo sería desplazado.

No quería eso.

Y era un hombre adulto, por supuesto, pero era alguien para el que aquella familia que le acogió sin ser su obligación lo era todo: él no tenía a nadie más, y eso no tenía ni una pizca de malicia. Sin importar si ahora era independiente, cualquier grieta terminaría por dar y cerrar aún más su ya clausurada paciencia, sus ganas, su deseo e impulso por hacer algo: todo eso se rompería.

Resopló, saberse demasiado consciente de sus achaques y sus debilidades emocionales más profundas hacían todo esto más complicado, especialmente porque aquella imagen no podía salir de su mene. Chascó con la lengua mirando al vacío de la pared del frente, apenas dándose cuenta de que la muchacha tomaba una de sus manos, no era Asami, eso, por alguna razón, pudo saberlo con solo mirarle, pero, aún así, había una especie de aura más tranquila en el ambiente.

Le escuchó hablar, por eso quizá no hizo nada por apartar su mano, e incluso pudo escuchar alguna cosa que le hizo entender otra, era simple, esta “presencia” no era algo normal, especialmente porque, a su juicio, no era una patología concreta, no, no era algo que salía a flote por que en el cerebro de la pelinegra algo estuviera mal… para Jean aquel manifiesto surgía, precisamente, porque algo estaba sanando.

Resopló con algo de sorpresa al notar sus anteojos fuera, con esto su vista se ponía algo difusa, en parte por su patología degenerativa natural, en parte porque la había forzado más al exponerla a la luz de un computador por muchas noches en vela. Inhaló y le miró, suavizando un poco su expresión –hasta ahora tan serena como cuando salió de aquel cuarto-.

Eres terriblemente terca—, resaltó, no esperaba que ella cediera, pero tampoco se sentirá a gusto teniendo que vivir esta clase de situaciones tan seguido, ¿tentación?, le llaman… —pero… amor, es un poco extraño escuchar algo como eso —, se separó de la pared, desviando el mirar hacia la izquierda en el pasillo, entre la gente, —aunque…—, musitó como la nada y como todo, volteado para tomar de regreso sus gafas y colocárselas, —tal vez tienes un poco de razón, al final—, alzó sus hombros, como restando importancia al asunto, chascando con la lengua y comenzando a caminar, —ven… se supone que estamos aquí para ver el planetario en exhibición—, dijo, sabiéndose escuchado.

No iba a dejar que las cosas se le fueran de las manos, al menos no por el momento, pues estaba realmente consciente de que no cometía mal alguno y eso era todo para él. No es que si cediese hiciera mal, no lo pensaba así, solo que, si sucedía lo segundo, entonces ganaría una cosa… pero perdería muchas más. ¿Estaba dispuesto a eso? Al parecer no. Por ahora.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Sáb Oct 10, 2015 7:17 pm

Terquedad, podría decir sí, que éste era uno de sus mayores “atributos” o quizás debería llamarle perseverancia, porque si no estuviese dispuesta a intentarlo una y otra vez, a caer y a volverse a levantar; a reiniciar su intento tras fracasar… si no estuviese dispuesta a ello su existencia no tendría mayor utilidad. Así eran las cosas ¿cierto? Debía ser fuerte para Asami, debía poder con todo lo que ella no era capaz.

─ La vida sería aburría si fuese totalmente predecible… ¿no cree? ─pregunto en el momento justo en que los lentes que había robado del rostro ajeno le eran retirados; no ofreció oposición alguna a ello. En cambio el siguió con la mirada, continuaría su camino como si nada hubiese sucedido, a los ojos del mundo ellos eran una pareja como cualquier otra; quizás les confundiesen con un par de hermanos. Qué más daba. El rubio tendría una tregua, solo por ahora.

Era momento de dejarle el control a ella, después de todo era Asami quién debía disfrutar de su compañía, de esa salida, y todo lo que eso significaba para ella. Porque Asami podía guardar dentro de sí tantas cosas como nadie más pudiese llegar a imaginar.

En algún momento extraño se había extendido una distancia bastante notoria entre ella y el mayor, no hizo más que acelerar su paso para alcanzarle; de vez en cuando tenía lagunas como esas, pero suponía que solo ella se daba cuenta de eso ¿o es que acaso los demás podrían verle ida como se sentía estar? En realidad no esperaba que nadie reparase tanto en ella como para notarlo; tampoco se preocupaba demasiado por eso.

El interior de planetario era realmente amplio; en el medio, una serie de butacas permitía sentarse para observar más cómodamente el espectáculo. Sobre ellos un techo que al parecer tenía la capacidad de abrirse, aunque seguramente no lo haría en esta ocasión, pues era de día a pesar de los nubarrones que cubrían el cielo. El espectáculo tenía otra naturaleza, reflejar las hermosas constelaciones que podrían verse tan vividas sobre sus cabezas… lo sabía, y eso le entusiasmaba, sería casi como si pudiese volar entre las estrellas.

─ A-Aquí hay un buen sitio… ─había elegido el lugar estratégicamente, de entre los que estaban disponibles; e indicándole el sitio al mayor emprendió camino para sentarse justo al lado de una pareja de jovencitos que podrían llegar a tener la misma edad que ellos. Asami no reparó realmente en ellos, sin embargo ellos parecieron sorprendidos de ver allí una figura conocida.

─ Mira, es el profesor David… y nada más ni nada menos que con la sombría…─ la parejita comenzó a reírse y cuchichear entre sí, mirando a Asami de arriba abajo y de forma alternada al mayor. Por supuesto, eran compañeros de ella y alumnos del docente, pero Asami no había reconocido sus rostros, en parte por la penumbra que les envolvía allí dentro, y en mayor parte –quizás- porque no solía tratar con ellos, ni con ninguno de sus otros compañeros.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Sáb Oct 10, 2015 10:18 pm


Y continuó con su camino, la verdad era que estas cosas eran nuevas en cierto sentido para él. Por supuesto, aquella aventura siempre había sido a puertas cerradas, pero él nunca había tenido que lidiar con algo como esto, no… no podía ceder ante eso, después de todo, ¿valía la pena dejarse ser por algo mientras perdías algo más grande? Era un hecho que no llegaba a comprender en plenitud, perfectamente sabido aquello porque la primera vez todo se había suscitado de una forma tan repentina, tan inesperada, que el mismo Jean no había sido consciente de la profundidad a la que los daños llegaron sino solo después de haber él mismo pasado por el dolor tan grande de quedarse solo.

Resopló… no era lo mismo cuando eras completamente consciente de todas las consecuencias que un simple gesto a favor de algo podían originar.

Finalmente habían llegado al planetario, viéndose alcanzado por la damita, que parecía desprender un aire diferente, más centrado, caminaron en busca de un lugar, a fin de cuentas este sitio resultaba más que interesante para curiosos, o para niños que estuvieran en medio de una cita, a fin de cuentas todo dependía expresamente del tipo de intereses cuya visita a este sitio fuera representada como premisa.

Particularmente al varón le encantaban este tipo de sitios, no podía decir menos, para él, todo aquello que tuviera relación con las estrellas era un foco directo de su atención porque, a fin de cuentas, en el cielo y sus misterios se había sentido seguro desde que tenia uso de razón, era como si las veces en las que sentía que no cuajaba en ninguna parte, podía subir la mirada y allí estaba, un espacio abierto e infinito que podía y parecía querer abrazarle y atraerle en su mismísimo misterio. Fascinante.

Pudo escucharle hablar entonces luego de algunos minutos y aquella entonación y nerviosismo le dieron a entender que la “presencia” había decidido dejar libre a Asami tal como él había recriminado, ¿se sentía mejor? Un poco, claro, no es que no pudiera lidiar con eso, pero suponía tener más de los dos ojos que tenía para poder estar al pendiente de cada cosa, palabra y gesto que aquella chica en el cuerpo de su alumna ejecutaba.

Al encontrarle sentada en un buen lugar, mejor dicho, en uno de los mejores lugares de la sala, se dispuso a sentarse a su lado, sin embargo, antes de poder hacer nada, encontró unos rostros conocidos con un mensaje que, francamente, dejaba mucho para desear. Lo cual activó algo dentro de él, vaya que sí.

Aquella pareja que estaba sentada al lado de la pelinegra no eran más que dos estudiantes suyos que, realmente, no es que fueran la crema y nata de su clase, tal vez estaría mejor decir que estaban algo más abajo del centro. Exhaló y ladeó la cabeza, sin perder en ningún momento la compostura, pero dedicando un mirar penetrante a ambos, desafiante y molesto, vaya que sí.

Pero si son el señor Meller y la señorita Keller—, murmuró en primera instancia, ellos parecieron mirarle con burla y curiosidad por la mención, al final no le importaba, —me parece que la señorita aquí presente tiene nombre y apellido, ¿no es así, señorita Ibuki?—, preguntó a la dama que le acompañaba, —aunque, por supuesto, no esperaba mucho más que tal manifestación de ineptitud, vulgaridad e irrespeto de quienes la extensión de sus burlas solo se compara con la poca inteligencia que poseen—, se alzó de hombros, seguía serio, muy serio, pero le salía perfecto el sarcasmo con la “falta de preocupación”, —si yo fuera ustedes me preocuparía más por repasar la teoría y ejercicios, en vez de venir a este tipo de lugares, porque vaya que sus notas lo necesitan—, aclaró, estirando una mano para levantar a la señorita pelinegra de su asiento y llevarla grácilmente a sentare en aquel que, se suponía, él iba a ocupar, sentándose entonces al lado de aquella pareja.

Resopló, si había algo que el rubio no soportaba era este tipo de gente, pues claro, tuvo que aguantar la ignorancia de muchos abusadores luego de que las noticias corrieron por toda la universidad, tuvo que aguantarlos en clase, en los pasillos, a donde quiera que él fuera ahí estaban, incluso acosándole por teléfono y, sin importar cuando se defendiese o ignorase algunas cosas, siempre estaban ahí. Eso era el pasado, pero no podía soportar ver a alguien tan campante dañar a otro frente a su cara.

Estos son muy buenos lugares… tiene muy buen ojo, señorita Ibuki—, dijo ignorando ya completamente lo que pudiera estar pasando a su lado, le venía al caso realmente, en cambio centró su vista en la muchacha, después de todo era de ella de quien había aceptado la invitación para venir. Ignoró también comentar de eso, no valía la pena, además, el “espectáculo” estaba a punto de comenzar, y eso haría que todo valiera la pena. Vaya que sí.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Dom Dic 13, 2015 12:50 am

Desde pequeña había sido así, desde pequeña había resultado tan… distinta. Donde muchos la habían tildado de extraña, donde su hermana gemela siempre había resultado ser la más “normal”. Aún podía recordar el sonido de su escandalosa risa, lo activa, imprudente y despreocupada que solía ser… y sin embargo Hana siempre había estado ahí, para ella, para defenderla siempre que había sido necesario. Quizás dentro de su misma extrañeza estuviese el no sentir la imperiosa necesidad de cambiar o de adaptarse, muy pronto había aprendido que el mundo no parecía querer aceptarla de esa forma, pero aquellos a quienes en verdad apreciaba… a aquellos a quienes en verdad deseaba tener cerca, siempre habían estado ahí…

“¿Otra vez estás viendo las estrellas?” aquella chiquilla de larga cabellera negra y ojos de un claro ámbar se acercaba con una expresión adormilada, su igual de mirada heterocroma permanecía inmóvil detrás de un telescopio que su padre le había regalado para su cumpleaños pasado; quien diría que en verdad aquello acabaría convirtiéndose en su pasión 2Quiero verlas… solo un poco más… son tan hermosas…” argumentaba la pequeña, portando dos coletas en su larga cabellera oscura. Tan iguales ellas entre si, y tan diferentes a la vez, como el ying y el yang, encajando sin embargo de forma tan perfecta como las piezas de un rompecabezas. ¿Qué podría pasar si una de ellas faltase? “Te resfriaras, tonta” y en sus manos traía ella una tazona de té caliente.

No tenía idea porque recordaba aquello en ese momento, quizás siempre lo hiciese al observar las estrellas. Hana ya no estaba en este mundo, pero quizás estuviese en uno mejor, quizás ella pudiese haber cumplido el sueño de volar entre las estrellas. Y aun así, Hana seguía aquí, dentro de ella, asi quería creerlo, siempre estaría allí, y dentro del corazón de quienes la habían querido, y por supuesto, para ella, habían sido muchos.

Un comentario algo particular atrajo su atención, había permanecido largos segundos algo ida con la mirada instalada en el techo. Pero el hombre a su lado reclamaba algo a una pareja de jovencitos que estaban a su lado. La pelinegra alzo las cejas con ligera sorpresa, él parecía molesto… no, en verdad lo estaba, y más allá de lo serio que solía ser, más allá de lo secas que pudiesen resultar sus palabras en la normalidad de lo cotidiano… ¿Por qué su corazón se aceleraba entonces?

Había sido por ella, por ella sí, ahora caía en cuenta, seguramente ele molestasen ese tipo de personas, estaba en todo su derecho; pero las palabras que dirigió a ese par no era algo que hubiese podido esperar, el en verdad… la estaba defendiendo. Y al punto en que tomo su mano para intercambiar asientos, fue que sus mejillas ardieron de forma inevitable, y apretó sus labios enmudeciendo por unos segundos.

—G-Gracias… a decir verdad… s-suelo buscar la forma para ver mejor… siempre… —siempre, y había comenzado a jugar con sus dedos sin saber muy bien qué hacer ante ello, sentirse defendida por él era algo nuevo, y quizás algo más que pudiese agradecer al solo hecho de estar ese día sentada a su lado. Él se miraba sereno pero imponente, entero… perfecto a sus ojos, tanto que poco se atrevía a mirarle.

— ¿Nos está llamando idiotas? —se quejó la muchacha reconocida anteriormente por el mayor, ella hija de una familia adinerada, pasaba por la universidad quizás tomándola como un hobbie más, o como un buen método de conocer personas— Hay que ver quién se las da de recto cuando anda en aventuras con una alumna…—replico ella, no dispuesta a quedarse callada, por supuesto— Más con esa alumna… —rio el muchacho que le acompañaba, se complementaban, después de todo, parecían ambos de la misma calaña— ¡Asaltacunas y encima con pésimo gusto! —y ambos comenzaron a reír, ¿respeto a los mayores? Por supuesto una asignatura pendiente para ellos, como muchas otras más.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Jue Dic 17, 2015 2:12 pm



Este sitio, de alguna manera, lograba relajarle, así de simple… para él el espacio, el cielo que intentaba conocer, eran fuente de una calma que era única y absoluta, que era aquello que le había mantenido en el sendero y en el camino en el que, aún ahora, se encontraba campante, a paso lento, con inseguridades, pero estaba aquí.

Tal vez por eso solo intentaba ignorar los puntos alrededor, tal vez por eso había aprendido a hacer oídos sordos a ciertas cosas, por supuesto, estaba demasiado consciente de las consecuencias que esto iba a traerle, pero, en cierta parte, para él no había nada y, sin embargo, sentía una preocupación incipiente por esta damita pelinegra, no quería verse reflejado en ella, precisamente porque no quería que ella sufriera un camino similar a lo que él había transitado en el pasado.

Si su raciocinio le permitió llegar a esa conclusión, es cosa suya, señorita—, dijo con suma calma mirando brevemente a un lado para alzarse de hombros, ciertamente él no había dicho nada comparable a eso, pero, tal cual la sociedad, la mayoría de los estudiantes de ahora parecía tener una educación tan paupérrima como su rendimiento académico. Arqueó una ceja con leve recelo, mirando de reojo a un costado y resoplando, ignorando más bien las palabras de aquel par porque… eran jóvenes, lo más probable es que estuvieran en aquella de creerse mejor que el mundo, sin embargo, el pequeño orgullo que había sido despedazado y reconstruido desde cero que aquel rubio poseía, pues, digamos que no era algo demasiado sencillo de tratar en estos casos, —¿tienen envidia, acaso?—, preguntó haciendo referencia a las menciones sobre sus gustos y sus “aventuras”, algunas personas seguían entrando al sitio y escogiendo sus asientos, —si es así supongo que nuestras definiciones están claramente opuestas—, nuevamente se encogió de hombros altamente decepcionado, dicho y hecho, les ignoró por completo al segundo en el que la puerta se cerró y las luces comenzaron a hacer más y más opacas.

Inhaló con gracia, para Jean era particularmente sencillo ignorar muchas cosas cuando quería hacerlo, y ya que había dado a la paz su mensaje certero en una primera frase, simplemente se iba a limitar a ello y nada más. Por supuesto, tenía unos amplios años de experiencia en el arte de dejar ir las cosas, sin embargo, al salir de la universidad había renovado sus confianzas con una cuota de dureza que le había permitido hacer mejor frente a cualquier desafío… en ese aspecto el varón siempre había sido resaltantemente transparente.

Eso está muy bien, si consideramos que desees tener un futuro en algún gran observatorio—, comentó respondiendo a las primeras palabras de la pelinegra, —o… si también deseas dedicarte a la educación como una parte de tu día a día—, en perspectiva, actualmente eso era lo que él hacía. Era alguien que disfrutaba su trabajo, porque, por alguna razón, pues lo disfrutaba… los sentimientos no podían ser expresados en términos científicos, tal cual las teorías científicas lo manifestaban, por eso dictaba cursos, clases y seminarios fuera de su trabajo “principal” mientras terminaba la presentación de su tesis de doctorado, exhaló.

El “espectáculo” estaba pronto a comenzar, o eso imaginó cuando el sitio quedó completamente a oscuras.

Aunque fuera tan lejano, justo ahí, en ese observatorio, el espectáculo se transformó en constelaciones que él fácilmente podría identificar, muchas veces las había visto desde niño, primero por un telescopio de juguete, luego por uno más normal, y después a través de un gran telescopio profesional.

Sonrió, tal vez dando galas de una risilla que podría ser escuchada, ciertamente esta muy a gusto en lugares como este… debería agradecer más propiamente esta invitación luego, eso, por alguna razón, se apuntó como una tarea en su mente.
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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Miér Dic 21, 2016 1:07 pm

Aquella muchacha mordió la uña de su dedo pulgar con molestia, resquebrajando con sus dientes la fina capa de esmalte rosado que solía aplicar diario, un color distinto cada día. Por supuesto, ella era de esas personas que se tiraban sus buenas horas en el asunto de arreglarse y de verse bonita como ella suponía que debía estar. Aunque claro, ella estaba consciente de que lo era aún sin todos los retoques que se hacía o que podría hacerse; podría decirse que en parte era una de esas personas que vivían de eso, de su belleza; y sabían muy bien cómo conseguir cosas con ella. Por eso mismo su rabia se vio en aumento cuando el joven profesor hizo gala de su nutrido lenguaje para defender a la rareza que le acompañaba ese día, ¿estaba hablando enserio? ¿Defendería a esa cosa? Después de haber rechazado sus insinuaciones aquella vez…

—Maldito idiota… —murmuró con disgusto tragándose la rabia para no perder la compostura que una belleza como ella debía tener, nacida en cuna de oro rodeada de lujos, conocía la etiqueta pero hacia caso omiso de ella en variada ocasión. Sin embargo esto no se quedaría así, eso podría asegurarlo. Entonces observó a la pelinegra con una ligera mueca de desagrado, alzando su rostro con indignación para mejor ignorar al hombre de lentes que estaba ahora sentado a su lado. Y al otro que en sus burlas le acompañaba, a ese que ya le aburría después de haber salido un mes con él, dejo con la palabra en la boca, levantándose para salir de allí justo cuando el espectáculo daba su inicio.

—N-No creo que yo… pudiese enseñar, es a-algo que…—su mirada tímida se atrevía a posarse apenas por escasos segundos en la figura del mayor, las palabras que había usado en su defensa, si bien habían sido comunes, aun resonaban en su mente; cada pequeño y mínimo cumplido que él pudiese profesarle aun siendo algo básico en cualquier relación alumno-profesor, a ella le aceleraba el pulso. Porque ciertamente, él no era cualquier profesor, para ella él era mucho más—… parece muy lejano a mis capacidades. —y quizás estuviese ella en lo cierto, por esa misma capacidad que tenía ella de vivir siempre en su propio mundo, como ahora, poco caso había hecho en realidad al comentario de aquel para, pus había estado efímeramente absorta en aquel viejo recuerdo. Ella a diferencia del mayor, parecía ser capaz de solo dejar muchas cosas pasar, fluir y desvanecerse; pero esto mismo quizás provocaba que quienes la rodeaban se metiesen con ella con mayor facilidad.

Quizás aún no tuviese su futuro del todo decidido, quizás aún estuviese buscando su camino, eso no parecía estar mal; así como verse en un observatorio estudiando las estrellas parecía un futuro cómodo y fascinante en su esencia, por la soledad y la tranquilidad que sabría que podría conseguir, y por estar en comunión con eso que tanto amaba, el espacio, las estrellas.

Y entonces todo fue oscuridad. Poco a poco comenzaba a dibujarse sobre sus cabezas un mar de constelaciones de las cuales muchas podría reconocer. Cuanta belleza, cuanta magnificencia… sus labios se separaron mientras contenía el aliento fascinada con la vista, olvidándose casi de sí misma, perdiéndose en ese espacio artificial donde parecía sentirse flotar en ese mismo momento. A su lado una pequeña risilla evocó una sonrisa en sus propios labios; de forma inconsciente había subido una mano a desplazar los largos mechones de cabello que solían encubrir su remarcada heterocromía del mundo. Quería verlo con mayor claridad, y la vista era hermosa, y aquellas constelaciones se reflejaban en sus ojos dándoles un brillo particular. Asami sonreía, con la sonrisa más amplia y dulce que seguramente muy pocos habían tenido oportunidad de ver.

—Quisiera alcanzarlas… —murmuró con suavidad, y como complemento a sus palabras alzo la misma mano que había acomodado sus cabellos hacia el techo, convertido ahora en un espacio infinito. ¿Cómo sería viajar entre las estrellas?— Tan hermosas… tan lejanas…

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Miér Dic 21, 2016 3:15 pm


Creo que es muy pronto para afirmar eso—murmuró entonces ante las palabras de la menor.

En tanto todo a su alrededor comenzó a cambiar y a llenarse de las constelaciones tan familiares, entonces pareció sentirse mucho más cómodo, lo hacía para ser sinceros. Para Jean los misterios del cosmos eran algo que le tentaba enormemente, había dedicado todo su ser en los últimos años a investigar y, por decirlo de alguna manera, había ganado el suficiente prestigio como para ser llamado a trabajar a esta clase de lugar, la SNA, se había independizado finalmente de una familia a la que amaba, pero de la que ya no se sentía miembro, en la que parecía ya no encajar en su contexto completo.

Para él había sido un gran logro venir a este lugar, dejarlo todo atrás y comenzar desde cero en un lugar donde nadie le juzgara más que por su desempeño profesional, que era lo que importaba y, mirando a su alrededor, algunos meses habían pasado y estaba haciendo cosas que realmente le llenaban y, aun así, a veces, se sentía tan solo.

Todo eso parecía borrarse justo ahora.

Escuchó entonces a la pelinegra, en esta clase de lugares cada quien tenía su experiencia, cada quien tenía su propia manera de ver las cosas, y ella no parecía ser la excepción. La damita contemplaba todo entonces separando aquel mechón que cubría su ojo siempre a oscuras y, cuando se dignó ver “el cielo”, a él se le dio el honor de ser principal espectador de aquella estampa tan distintiva, tan especial, tan única.

Una sonrisa se dibujó en su rostro al dar cuenta de la clase de cosas en las cuales estaba pensando, ¿eso estaba bien?, ciertamente, a estas alturas, Jean Paul David estaba teniendo tal cantidad de discusiones, cuando menos particulares, consigo mismo sobre tantos otros detalles difusos y certeros, sobre cosas que podían o no ser importantes, pero por las que, por supuesto, terminaría regañándose más adelante, regañándose por contemplar con tal recelo ese rostro brillante y lleno de una ilusión y una inocencia tan puras que no podían encontrarse en ninguna otra parte.

Él no era estúpido, claro que no… el rubio comprendía la grandeza de sus propios pensamientos. Y eso era preocupante.


Aquella presentación duró algo más de una hora, para el momento en el que el techo “volvió a su lugar” y las luces comenzaron a encenderse, ya eran casi las seis de la tarde, miró a su lado y el asiento estaba vacío, en realidad no había prestado atención a eso, ni a mucho de lo que pasó después sobre su cabeza… la mayor parte del tiempo había estado viendo sus expresiones, y eso era malo, realmente malo…

Pero, la cosa era que… no podía evitarlo.

¿Cuántas noches en vela le tomaría pensar con cautela esto?, no las contaría, no las pensaría, pero de seguro serían varias, porque era de esa manera, el rubio era así de simple y complicado…

Estaba metiendo la pata, o no tanto, después de todo. Lo correcto era preocuparse al respecto.

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Asami Ibuki el Dom Dic 25, 2016 11:37 pm

Y el tiempo pasó sin que pudiese llegar a notarlo; había permanecido tan perdida en aquellas constelaciones artificiales… que no había notado la forma en que el mayor le había estado viendo durante todo ese rato. Cuando las luces volvieron a encenderse y las personas comenzaron a moverse para salir del lugar, Asami sentía como si un largo viaje hubiese finalizado, un viaje a través del espacio, el mejor que hubiese podido pedir quizás, porque después de todo ahí estaba él, con ella.

—Ha sido maravilloso. —pronunció muy suavemente, dejando escapar un ligero suspiro; había terminado ¿cierto? Era hora de regresar, de guardar aquel tiempo juntos en su memoria como uno de los pocos grandes tesoros que pudiese llegar a tener, y regresar a la cotidianeidad, al día a día, en donde solo le dirigía algunas palabras comunes en el intercambio alumna-profesor. Pero no renegaría de ello, aquella tarde había sido mucho más de lo que hubiese podido esperar; de lo que hubiese podido pedir.

—En verdad… l-le agradezco—y se inclinó ante él en una pequeña reverencia tan básica en sus costumbres como nipona—… que se haya tomado su tiempo p-para acompañarme. —y en aquel cordial gesto sus largos mechones azabache se deslizaron a su posición natural para volver a cubrir su heterocromía en la forma perfecta y delicada en que solían hacerlo.

Cada quién tomaría su camino ahora, ella estaba consciente de esto. Asami regresaría a su cómoda habitación en la academia, allí donde sus compañeros poco notaban su presencia; ellos después de todo parecían estar en su propio mundo la mayor parte del tiempo. Pero así era mejor, ella se sentía más cómoda si nadie notaba su presencia.

Fue al llegar a la salida tras un corto camino en silencio, que el cielo encendiéndose a causa de una centella le sobresaltó ligeramente: a lo lejos las nubes grises se iluminaban en un espectáculo natural de los más imponentes que puede haber. Había comenzado a llover, amenamente, sin embargo aquellos nubarrones oscuros parecían amenazar con algo más; la fuerza real de aquella tormenta no se había desatado aún. Las personas que se aventuraban a correr bajo la fina capa de lluvia sin más protección que sus manos o carteras, parecían presentir esto.

—Oh… es tan perfecto… este día… tan perfecto… —aquellas palabras escaparon de sus labios de forma totalmente involuntaria; aquel día silencioso y gris se había transformado en uno lluvioso, y el sonido de la lluvia le resultaba agradable y relajante, tanto que ni siquiera se había puesto a pensar que habían llegado allí caminando y que seguramente esto representaría un pequeño problema a la hora de regresar…

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Re: Look at me, remember me ─ priv. Jean

Mensaje por Jean Paul David el Lun Dic 26, 2016 7:36 pm


Sonrió, habían salido entonces del lugar y ella mostraba su agradecimiento, ¿cómo podía pensar de otra manera?, resopló ligeramente y negó.

Para nada—susurró, llevando su mano a acariciar la parte alta de la cabeza y la cabellera de la muchacha, bajando por sus lacios cabellos, hasta soltarlos—, me he divertido mucho, en realidad—culminó para volver a sonreírle, tal vez ella podría sentirse un poco culpable, y no debía ser; esto había sido más interesante de lo que él se esperaba, así que estaba bien, incluso si estaba cuestionándose muchas cosas para sus adentros…

Lo que debía pasar, pasaría. Lo que debía ser sería… ¿ese era él rindiéndose ante sus pensamientos, ignorando todo lo que había pasado todo este tiempo antes de llegar a este lugar?   Cerró los párpados, no quería perder contra sí mismo, pero esto no se trataba de eso, se trataba de algo que se gestaba dentro de él y no podía controlar.

Cuando una centella alumbró sus oídos entonces miró a la muchacha con suma curiosidad, estos no eran de sus días preferidos, cuando la lluvia comenzaba su caída desde el cielo, pero no es como si tampoco tuvieran su encanto. Pero el agua comenzó a arreciar, poniendo a correr a todo mundo, y ellos no podrían ser la excepción.

Debemos irnos—murmuró acercándose ligeramente a ella desde un lado—, vamos a una  parada, te acompañare hasta la universidad—continuó, tomando la mano de la muchacha y comenzando a caminar a un ritmo más rápido, buscando algún techo para ir saltando de uno en uno, camino que siguieron hasta llegar a la parada de autobuses y subir al que pasaba por la academia .



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