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Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

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Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Miér Mar 11, 2015 1:47 pm


Tired of Nowhere

Mackenzie Ford || Hospital de Alki Strait City; Ala de genética || Viernes; 19:25 hs || Sofá || Vestimenta

Las cosas iban bien, mal o como gustase llamarlas.

Aquel día había sido particularmente atareado, visitando la universidad en el primer turno y quedándose hasta pasado el medio día discutiendo los convenios de inversión y apoyo de las organizaciones privadas y públicas nacionales e internacionales para/con la academia, entre becas, material, intercambios, pasantías… todo aquello había sido agotador en la tercera sesión de la semana y, sinceramente, no creía que acabase pronto.

Por la tarde debía atender un caso especial. Ella era Taylor, una niña de siete años que padecía del Síndrome de Kearns-Sayre, niña a la que él atendía desde que tenía tres años, pues era una familia que, una vez al mes, tomaba un avión para venir a Alki expresamente a la consulta dado que, en medio de las investigaciones para lo que él llamaba Síndrome Hamilton, popularmente conocido como “201” había descubierto diversos sueros que, en una etapa de incubación vigilada por sus alumnos de postgrado, mejoraban notablemente las condiciones de vida de los pacientes con el primer virus y, además, podían tener utilizaciones en otros campos.

En su bata, camino al laboratorio, llevaba una carta que contenía un dibujo hecho por la niña, quien parecía tenerle mucho cariño. Había estirado su esperanza de vida hasta los veinte años, lo cual era un tremendo avance considerando las teorías reales y, sin embargo, era la pequeña quien le estaba sirviendo, junto a otros tres pacientes con la misma enfermedad, para probar los medicamentos experimentales en esa patología en común. Era algo ganar-ganar, o era lo que le gustaba pensar, saber que hacía algo bueno para los demás.

Sin embargo, era momento de seguir trabajando. A eso de las cuatro de la tarde llegó a su segundo hogar, el laboratorio, donde tenía a sus tres estudiantes terminando la toma de notas sobre la incubación de una bacteria con fines curativos. Ellos supervisaban ese proyecto, otros nueve tenían tres proyectos más allí mismo. Estuvo con ellos tal vez hasta las seis y luego se quedó solo, los turnos habían terminado, pero su día no, para nada. Hacía poco había descubierto una nueva rama sobre la enfermedad de su estudiante, Minato, una que parecía agudizar el deterioro de su físico, por lo cual la junta médica había decidido suspender actividades físicas.

Ahora estudiaba su ADN, de nuevo, para hacer las comparaciones  a nivel de los genes, el antes y después, determinar las causas y, acto siguiente, proceder a buscar una cura o, en su defecto, un paliativo que pudiera mejorar la calidad del día a día del muchacho.

Si tan solo ese gemelo no estuviera muerto—, murmuró en medio del traspaso de sustancia, ciertamente, tenía por bien sabido que Naoki, el gemelo muerto, no padecía de la enfermedad, y él bien había podido ser un punto de referencia para encontrar las causas de la enfermedad de Minato, tenían el mismo código genético, después de todo.

Pero, por supuesto, no todo duraba para siempre.

Refrigerando algunas muestras miró su reloj, pasaban las ocho y estaba cansado, seguro no quedaría mucha gente por estos lares, mas esta no era la primera vez que esto pasaba, para nada… había perdido la cuenta de las veces que había velado en este laboratorio. Sintió un desfase en su visión y decidió salir por un momento, relajarse un poco quizá. Pasó la puerta y terminó en el pequeño salón que, a su vez, tenía la puerta que daba al pasillo del hospital, no había forma de llegar al laboratorio sin pasar por allí antes. Este tenía un filtro de agua en una esquina, un escritorio con dos sillas, un archivero y un sofá que él mismo había comprado y puesto allí para casos como este, tal vez cansado de que le dijeran que dormir sentado estaba mal.

Se sentó en el mueble, tan solo estaría fuera unos veinte minutos y regresaría para corroborar los resultados de las pruebas que había congelado hacía dos días. Sacó de su bata aquella “carta” la niña le había dicho que no la leyera hasta que estuviera solo, entonces simplemente la abrió y encontró, en creyones de colores, muchas letras y un dibujo, «Querido doctor Didi, muchas gracias por seguir cuidando de mí, usted es muy bonito y siempre me sonríe, así que lo quiero mucho, y mis papás también, cuándo sea grande me casaré con usted para que no se sienta solo. Taylor», eso decía la carta y, en el dibujo, estaba la niña, sus padres y él nombrados en leyenda, todos tomados de la mano y sonriendo en un jardín de flores, como si de una familia feliz se tratase.

Aquello sacó una gran sonrisa de su rostro.

“Para que no se sienta solo”, ¿eh?—, murmuró… los niños tenían el poder de saber lo que un adulto pensaba incluso si este intentaba ocultarlo, —es muy curiosa—, resopló y recostó su cabeza un poco más… estaba un poco mareado y, en cuestión de un par de minutos, la imagen del cansancio se transformó en negrura.

Se había quedado dormido presa de un largo día que é pretendía no acabase aún… ojalá.

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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Lun Mar 16, 2015 2:25 am

—TIRED OF NOWHERE—
Fitzwilliam D.  Dezart|| Hospital de Alki Strait City; Ala de genética || Viernes; 21:45 hs || Área de Descanso|| Vestimenta


Entre sus múltiples y tantas ocupaciones no solo estaba el ver como el hospital trabajaba con los doctores mientras tendían a los pacientes, por igual estaba el recibir algunas inversiones para las fundaciones que estaban dentro de esta funcionaran bien y ayudaran a más gente. Tenía como obligación tener el reporte de las investigaciones que se realizaban en los laboratorios de cualquier tipo de enfermedad, ya sea un leve avance o un gran avance cualquiera era importante. Tener toda la atención en todos en el hospital, en cualquier área del hospital era indispensable para la rubia, así tenía que ser porque así era como el hospital iba a trabajar de maravilla, estaba todo excelente en todas las áreas, unas tenían más eficacia que otras, al igual que eran lentos según su avance o muy rápido todo dependía de lo que se tratara y como se tratara.

Pero el único donde siempre tenía problemas era el área de investigación de ADN, siempre llegaban tarde los informes, trabajaban a tiempos fuera, gastaban más inversión de cualquier parte del hospital y no tenía los resultados en la mano para presentárselos al a junta, eso le hacía rabiar mucho, si las cosas seguían así ella no podía mantener esa parte del hospital funcionando, causaría mucha perdida en algunos pacientes y más porque ella entendía la importancia que era conocer las cadenas de ADN para detectar mutaciones que se pudieran dar el futuro gracias al historial médico de la familia y algunas enfermedades que se podrían mutar al descubrirlas en la misma cadena. No todos lo veían así ya que “el cáncer es algo que se tiene que ayudar” recordaba las cosas que le decían en la junta mientras estaba sentada en su escritorio “la unidad de quemados es prioridad siempre hay accidentes y es un tratamiento caro y doloroso” cerro sus ojos pensando en todas la oportunidades “los alumnos deben de tener mejor tecnología y mayor preparación para los casos nuevos que se presentan” si, si, por supuesto que todos deben de tener todo lo posible para que su salud sea la mejor, tengan una vida mejor luego de los accidentes y desgracias que suelen ocurrir, lo peor era que le ponían a elegir entre que hacer y qué no hacer, había quienes solo miraban el dinero como la mejor oportunidad.

Giro su silla jugando con ella dando vueltas, mientras miraba los reportes que sus pupilos le habían dejado con anterioridad, claro ella podía ser la mejor gracias a que tenía aquellos ayudándole tras de ella para que no se volviera loca y terminara matando a cada uno que le dijera “tiene que hacer algo” como si administrar un hospital no fuera hacer algo e imaginaban que solamente se sentaba a ver las personas pasar desde su oficina —Todos son unos hipócritas— tomo su pluma y comenzó a jugar con ella mientras terminaba de leer los reportes, si Didi no fuera tan bueno ya lo hubiera corrido por su poca cooperación, era él que mejor entregaba los reportes de su departamento pero el más lento para actualizar sus avances en investigación y desarrollo.

La rubia se levanto de su asiento y salio de su oficina, queria ver el hospital mientras todos dormían, era la mejor manera para despejarse y regresar que era lo que tenia que escribir para decirle a la junta sobre todo aquello que se había planteado en la junta anterior; eso era mucho mas difícil que sacar una misión de Shiobi adelnate.

Mientras caminaba por los pasillos se dio cuenta que en los carros de los doctores aun estaba el del pelirrosa, suspiro pesadamente al verlo, seguramente estaba haciendo unas pruebas fuera de la hora de trabajo establecida, incumpliendo las reglas un día antes de la junta —Lo van a correr por dedicado a su trabajo— ella estaba cansada de defenderlo por dos motivos, por ser un cabezota que no le escuchaba y por el escandalo que hacían sobre “la tensión sexual que había entre ellos” esa maldita tensión sexual que había le complicaba tanto su trabajo en el hospital porque decían que no era objetiva cuando se trataba del doctor Dezart, lo odiaba, realmente lo odiaba. Malditos buenos para nada que no sabían lo que era no ser objetiva, ella no era débil ante la presencia de Fitzwilliam, era mucho mas centrada cuando se trataba de él por la misma razón que todos hacían burla, su razón no era nublada porque su orgullo de ser débil le invadia.

Ese era otro motivo por él cual no podían ser pareja, ella no queria verse opacada o ridiculizada ante mormullos por su relación, aunque era como una 4% de la razón por la cual ellos no habian avanzado tanto en su molestosa tensión sexual.

Ellos solo lo veian como tensión sexual por los roces y miradas que se dedicaban, pero ella ya lo había analisado mucho, no era por eso, era más que solo sexo, ya que en las oportunidades que estan solos y que el ambiente se dispara terminan excitados, emocionados y con una deliciosa admosfera de conocimiento que terminan teniendo sexo pasional en cualquier parte que se de el encuentro –mientras estén solos y no haya cámaras- su tensión era porque no podían apoyarse uno en el otro como compañeros de trabajo por su forma de trabajar en el área de la medicina, porque su relación ya estaba en otro nivel y ninguno de los dos permitia que avanzara por X o Y razón siempre terminaban en donde mismo, ella enojada por la distancia de él y él desubicado “ignorando” las acciones de ella.

Se detuvo frente a la sala donde estaba la luz prendida antes de llegar al laboratorio, luego de pensar todo lo de Didi y ella –otra vez- y entro sin pedir permiso, sabía que estaba ahí o si no en el laboratorio, abrió la puerta sin mucha delicadeza —¿Qué estás haciendo aquí a estas horas? Deberías estar des…cansando— su voz bajo de tono gradualmente, iniciando con una voz fuerte y dura, termino en una clara, suave y sin énfasis de enojo, lo vio dormido cómodamente y negó con la cabeza, se acercó viéndolo dormir —Deberías estar en tu casa descansando, no en este incomodo sillón— suspiro pesadamente y sonrió viéndolo así —Si le muestro a la junta una foto de ti durmiendo puede que te perdonen esta vez, así todo tranquilo y angelical—

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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Lun Mar 16, 2015 9:38 pm

Que ni se te ocurra Kenzie—.

Fue lo primero que dijo tras escucharle, por supuesto…como buen doctor que era, en esos tiempos en la sala de emergencia e incluso por las misiones que aún ahora seguía cumpliendo para Shinobi –aunque en menor medida que antes obviamente- tenía el sueño bastante ligero, y no estaba lo suficientemente extenuado como para decidir no prestar sus atenciones a lo que pasaba fuera del mundo terrenal o algo así, sin embargo, cuando abrió y restregó sus ojos con una mano, se dio cuenta, por la somnolencia en su físico, que habían pasado más de veinte minutos.

Dobló el papel que traía entre manos y lo metió de regreso al bolsillo de su bata, notando que el reloj marcaba cuarto para las diez pasadas. Chascó con la lengua.

Ah… no puedo creer que me quedé dormido—, musitó. Ya no tenía caso entrar a verificar las pruebas, no cuando su nivel de objetividad en ese sentido había bajado drásticamente después de una pequeña siesta. —si viniste a regañarme… sabes que no te haré caso—, dijo con una calma extraña haciendo sonar los huesos en su cuello al llevarlo fuertemente de un lado a otro, para descargarlos, —si preguntas por los reportes, están listos desde el viernes pasado… pero no he tenido tiempo de ir a llevártelos—, se encogió de hombros.

Era un clásico, sí…normalmente en el laboratorio las cosas se movían de forma muy lenta, la ciencia era así, ensayo y error, y él había errado varias veces en su objetivo principal, pero, de alguna manera, había encontrado solución a objetivos secundarios que en un principio ni siquiera sabía poseía. ¿Había tenido fortuna?, quizá, pero, después de esa chispa de suerte todo había sido trabajo duro, de su parte y de la de sus estudiantes, sin embargo, eso no quitaba que la Junta Directiva siempre le tuviera como punto de queja porque sus estudios siempre sobrepasaban los gastos, tampoco es que le importase, si tanto les preocupaba él mismo podría costear aquello a pesar de lo extraño que pudiera sonar, pero cuando sacaba ese tema siempre era rechazado, entonces, ¿para qué se quejaban tanto?

Y antes de que digas algo… mañana no puedo—, resopló ligeramente, —los inversores de la universidad quieren seguir discutiendo nuevos planes beneficiarios, se supone que debo estar allí—, bufó. A veces se preguntaba cómo era que había terminado por aceptar ese cargo, por partir su tiempo de esa manera, porque claro, hacía un año había sido reelecto por los accionistas como rector por cuatro años más, y seguía aquí, ¿por qué razón? Tal vez era que, en este lugar de mala muerte, finalmente había encontrado algo parecido a una estabilidad y eso, de alguna rara manera, estaba relacionado con la mujer que había entrado para elogiar su sueño.

Llevó una mano al cuello para aflojar un poco el nudo de su corbata y desabotonar aquel primer botón, respirando de cierta forma aliviado por eso. Luego miró al frente, a la rubia, y sonrió ladinamente, un poco cómplice si se quiere.

No sé como es que puedes venir a trabajar con semejante vestido—, dijo de forma clara y soltó un bostezo que, rápidamente, fue tapado por su mano derecha. La verdad era que en su casa no representaba ningún bien para la sociedad, y era por eso que se había quedado hasta ahora, por supuesto…tampoco es que viviera para ser regañado por Mackenzie, ni mucho menos para prestar atención a todas las cosas que se decían por los pasillos entre doctores, enfermeras y personal, sobre ellos. Eso le tenía sin cuidado, no era como si ciertas cosas realmente pudieran condicionarte, además… ellos no conocían para nada a la Mackenzie de verdad… esa llegaba hasta a dar algo de miedo.

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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Mar Mar 17, 2015 12:37 am

Sonrió al pelirrosa que recién se despertaba, le había escuchado entrar ya que conocía su sueño ligero, no lo hubiera interrumpido de saber que no la escucharía, si lo hizo con toda la intención para hablar con él y su comportamiento —Lo siento pero es una carta bajo la manga para mi tu encanto es algo que te ha salvado fuera del laboratorio— cruzo sus brazos y comenzó a caminar alrededor de la sala, no le gustaba ese lugar, ella no podría estar ahí mucho tiempo y menos en ese sillón, odiaba ese color.

Miro por atrás a su compañero pero no dijo mucho solo lo vio tratando de entender que era lo que pasaba, que no funcionaba y blablablablabla, siempre tan perfeccionista —Cuando trabajas solo eres un genio— comenzó a jugar con un objeto que estaba en una mesa —Pero necesitas un asistente, te lo he dicho muchas veces, por eso no quiero que estés aquí solo en la noche solo haces perder el tiempo a tus investigaciones y vuelves a lo mismo— no fue su culpa quedarse dormido pero descuido unas pruebas las cuales solo duraban 5 minutos seguramente. Camino hacia él y le abrazo por la espalda para hablarle por el oído.

—Soy tu jefa aquí, como tal yo soy la que digo que se hace y que no— se separó de él para abrí la puerta y que saliera, no le importaba si llevaba mucho tiempo con esos informes, si no tenía esos en ese momento iba a volverse loca y entregaría su cuello a la junta. Le invito a salir de ahí para ir a su laboratorio, necesitaba esos informes.

Camino ella por delante para entrar al laboratorio, luego sonrió —Yo puedo vestir como yo quiera— se excusó ella volteando a verlo sobre su hombro, su largo cabello se movió al mismo tiempo cayendo en su espalda —Tengo que verme bien, soy la directora de este hospital— miro todo el laboratorio, cada máquina, las conocía bien, había trabajado con ellas antes de estar en ese hospital, en algún lugar de Alemania, Japón, China… tenía mucha familiarización con ese ambiente de trabajo, pero no con todas las maquinas. Le dio el paso para que se sentara en la computadora y le diera los informes si es que no los tenía impresos.

—Tu trabajo en la Universidad te va a matar antes de que la junta directiva lo haga— sonrió de medio lado y luego suspiro volviendo a cruzarse de brazos, no le gustaba que estuviera en problemas, pero solo a él se le ocurría tener ese tipo de trabajo mientras está trabajando en un laboratorio, es como si ella hiciera lo mismo, le explotaría la cabeza. Ya lo había dicho él era un genio, ella también lo era, todos en Shinobi lo eran, pero antes que nada son humanos y como tal tenían muchas cosas diferentes que podían ofrecer y un trabajo que implique dormir solo 2 horas al día no es algo que ella buscaría —Si tanto es el problema con la universidad no deberías de quedarte tan tarde en el laboratorio— esa era la lógica de la rubia, si era demasiado el trabajo debería de estar en otro lado buscando fondos en alguna fiesta lo que fuera posible para que estuviera todo mejor en la escuela —Hacer algunos contactos, entregarme los informes a tiempo y pedirme el área del Hospital para organizar una fiesta para recaudar fondos a nombre de la Universidad, los estudiantes de medicina aquí son los mejores — levanto los hombros sin mirarlo, sabia que podía ser mas ayuda para la universidad si se hacia en el hospital para recaudar fondos, las personas se sienten mas conmovidas si ven que hay niños en algún problema cardíaco o que ese hospital algún día los va a salvar si están enfermos, en si hay que buscar como mover el corazón de las demás personas que es de piedra al momento de dar dinero —Si no te gustara trabajar solo... podríamos hacer algo pro el bien de los dos—

Algo que no iba a decirle era que antes que ser su jefa era su amiga, su compañera en las buenas y en las malas, aunque no lo fueran a admitir ambos se ayudaban a escondidas, y no iba ella a permitir que se complicara aún más la forma de trabajar para Didi cuando hacia su mayor esfuerzo, todos sus pacientes lo adoraban, podría no trabajar en el campo de los laboratorios, atendiendo a pacientes especialmente en guardias o en su especialidad de neurocirugía pero… tenia el contacto con todos de una u otra manera. Podría ser una persona cruel a veces pero quería a su corte y como reina debía apoyar al rey.

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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Jue Mar 19, 2015 9:55 pm

Simplemente le miró, por supuesto, aquella alternativa había sido manejada tantas veces que, ciertamente, le resultaba notablemente extraño que la siguieran mencionando. Llevaba cinco años en esta ciudad, cinco años en este hospital y, desde el primer minutos, supo a lo que debía a tenerse y lo que simplemente gustaba dejar de lado. Un asistente entraba en la segunda categoría.

Sabes que no puedo tener un asistente—, dijo con calma, como siempre acostumbraba actuar en cuando a términos del trabajo se refería, —ni siquiera mis alumnos aguantan mi ritmo de trabajo…y se supone que compartimos las mismas ansias—, completó, la verdadera que siempre había funcionado mejor solo en cuanto a ir a su propia bola se refería. Él podía trabajar las veinticuatro horas de un día con apenas cortos descansos y no tenía por qué reportarse, no, su periodo de tiempo normal debían ser máximas diez horas… pero tampoco es que le hiciera demasiado caso a unas reglas tan sencillas.

Entonces le miró, ella al parecer no daría su brazo a torcer respecto a los informes. Detalló su porte y luego bufó con cierto sarcasmo. Ciertas cosas la verdad nunca cambiaban. Colocó sus manos a los lados y, con suma pesadez, terminó por levantarse del sofá, dando un ligero tambaleo que le informaba que, en efecto, no podía trabajar mucho más esa noche.

Eres una dama testaruda—, murmuró sin ánimos de nada, pero tampoco de ocultarlo… él solía ser demasiado directo sin importar con quien tratase.

Caminó paso a paso hasta entrar al laboratorio y encender las luces, resoplando ligeramente, solo había dejado una máquina encendida, y esa era la encargada de regular constantemente la temperatura de las muestras que almacenaba. A la cual se acercó, para cambiar la configuración… tenía tanta sangre de Minato en todas formas y aspectos que probar métodos nuevos no hacía nada de mal.

Terminó por acercarse a un pequeño porta carpetas que tenía a un lado, donde guardaba cosas como informes, historiales y cosas de importancia…y de allí sacó cuatro especie de libros, alguno más grueso que el otro. Entregando uno por uno a la dama.

Tres de ellos tienen los avances obtenidos en la incubación y el desarrollo de los sueros para el tratamiento de enfermedades raras que hablamos… el más grueso es el último tratamiento y los avances que tuve sobre Minato—,comentó con calma, ciertamente hacía estas cosas por alguna razón.

Se rascó la cabeza y alborotó sus cabellos soltando un ligero bostezo que decidió dejar en la nada, dando cuenta de la imagen que le mostraban.

Ellos están contentos… los inversores, la junta de accionistas, eso es lo que me preocupa—,dijo sereno, —y no puedo simplemente dejar mi trabajo aquí—, prosiguió, acomodando lo que estaba en el porta carpetas de regreso a su sitio, —la junta fue la que decidió que el caso de Minato no podía seguir tomando mi tiempo… entonces soy yo quien decide trabajar fuera de tiempo en su caso—, se encogió ligeramente de hombros.las cosas eran así cuando la ciencia no podía encontrar rápidamente una cura para aquella rara enfermedad.

Sin embargo… Fitzwilliam debía reconocer algo, fuera del hecho de ser brutalmente convencido para tomar un cargo muchas veces ajeno a su área, fuera de haber entrenado a ese chiquillo, le había tomado aprecio y cariño. Por supuesto…él era de esos que pensaba fervientemente en que la vida de las personas buenas debía ser salvada; y para él el menor de los Hamilton lo era.

No puedo trabajar solo tratándose de la universidad, lo sabes bien—, al terminar de acomodar las cosas en perfecto orden, tal y como le gustaba, se dio la vuelta para mirar a la rubia, —y tampoco pienso que una fiesta sea lo mejor…—,dejó al aire un instante,—un festival, cosas que hagan que niños como Taylor y casos como los de Minato salgan a la luz, pero que sea divertido para las personas que prácticamente viven aquí, algo como eso estaría bien—,murmuró para sonreír ligeramente. La verdad es que él no era muy de exteriorizar sus propuestas. —Sin embargo… tengo claro que la junta no siente agrado hacia mí, tampoco es que me preocupe por eso—, dejó salir un bostezo involuntario que le colmó, —pero siento que ellos no entienden que lo que se hace aquí es igual de importante que buscar la cura contra el cáncer u otra cosa—, ladeó la cabeza, cerciorándose de que todo estuviera bien.

Miró entonces su reloj, era relativamente temprano, casi las diez de la noche, por lo que no se preocupó demasiado y, si embargo, estaba consciente de que había tenido un gran y largo día, y que el siguiente no mejoraría en demasía.

No puedo ser como todo el mundo y darte informes mensuales, aquí no avanzamos casi nunca así—, comentó, cambiando completamente el tema, —pero sabes que tendrás los informes cuando realmente valga la pena redactarlos—, le dijo.

No quería sonar para nada raro, no, tenía bien entendido que, en este gran hospital, ella era su jefa y que debía acatar ciertas normas para lograr su permanencia, mas no era como si exponer sus puntos estuviera prohibido y, sinceramente, perder el tiempo redactando los mismos informes mesa mes no era algo que le agradasen demasía.

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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Miér Abr 01, 2015 12:12 am

Sabía que no le  gustaba su actitud de jefa, su actitud mandona y de querer las cosas en el momento que ella lo quería, sin embargo no era solo cosa suya, así tenía que ser su trabajo, así tenía que ser como persona y por el bien de Didi que así tenía que serlo, cualquier otra persona seguramente ya hubiera cerrado su laboratorio y su investigación se iría de ahí… eso era lo que más le preocupaba, que se fuera de ahí, que mientras tenían “vacaciones” fuera transferido de igual manera. 

No iba a mentirse a ella misma, lo quería cerca de si misma incluso para saber si dormía o comía bien; a pesar de todo sentía aprecio por él, sea vago o sexual tenia gusto por estar a su alrededor y lo quería, ella era la reina después de todo.
 
Peino su cabello rubio hacia atrás y ladeo la cabeza cuando le entrego la gran carpeta con los 3 aros, todo catalogado y preparado como debía de ser, la abrió y comenzó a leer el reporte, eso era todo lo que necesitaba de él. Aunque estuviera mirando a otro lado prestaba atención a lo que le estaba diciendo, dio la vuelta a la hoja sentándose en una de las sillas que estaba en el laboratorio, de esas pequeñas pero que tenían ruedas de todas maneras, en un banco particular con el forro color negro. 

Le miro de reojo y dejo el informe de lado cerrándolo, lo puso sobre sus piernas y por fin miro al pelirosa —Eres muy obstinado para trabajar, y hace más de 8 años que te gusta trabajar solo eso lo entiendo— le parecía ridículo que trabajara de esa manera y que no hiciera nada para arreglar lo básico por lo menos en su trabajo, no le gustaba verlo “angustiado” si era es lo que se podía llamar angustia.
 
Pero después de tanto tiempo juntos, la rutina era algo que abarcaba su mundo como pareja, como compañeros.
 
Vio la siguiente carpeta de 3 aros y comenzó a leerla esta era diferente, el suero, blablablablablabla, cosas que no interesaban, el trabajo de él era impresionante pero en ese tiempo en el hospital su trabajo había sido reducido cuando ingreso como rector en la universidad fue decreciendo, no rápidamente si no paulatinamente, y eso le preocupaba a la rubia, de que por eso estuviera fracasando en sus ensayos, en su forma de trabajar medicamente —Dejemos esto así como esta y vayamos a cenar— ella quiera despejarlo de todo eso —Luego pensaras en la Universidad por la mañana cuando estés en la universidad por ahora estas en el hospital y deberías concentrarte en eso no pensar en mil y un cosas— tomo las 3 carpetas esperando su respuesta, ella quiera distraerlo.
 
La mejor manera de obtener la atención del pelirrosa era captar su interés en algo más, la comida no era una manera, pero era el hecho de salir los dos, se veía ocupado, ella también lo estaba, pero luego de ser practicantes de medicina, de estudiar lo que habían estudiado el no dormir estaba en parte de su vida —No harás ningún descubrimiento medio dormido y hambriento, lo sabes mejor que yo—a ella le daba igual la universidad pero le ayudaría a encontrar algo de ayuda para pensar en alguna idea con los fondos ya que no le parecía mucho lo de una fiesta, siempre tenía que encontrarle peros a sus ideas.
 

Se levantó de la silla para que él le imitara, salieran de ahí y fueran a la cafetería, al lugar de enfrente que vendía unas grasosas y horribles hamburguesas pero con deliciosas papas fritas que ella adoraba, a donde quisiera, si quiera dormir lo dejaría dormir en donde quisiera, le daría una habitación para él solo en el edificio si eso le hacía eliminar el estrés, con su propia máquina de capuchinos o un bar inclusive una mesa de billar —¿Didi?—

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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Jue Abr 02, 2015 10:25 pm

El mundo estaba lleno de contradicciones y palabras, de cosas que podían o no resultarle favorecedoras, estaba el mundo lleno de igual forma de conceptos y de rases que le hacían comenzar sus pensamientos de esa forma tan discordante al escucharle hablar. Ciertamente, desde que había aceptado esa propuesta hacía ya algo más de cinco años el mundo había cambiado, el suyo por supuesto, su tiempo se había dividido en tres y la única razón por la que seguía en este sitio era por lo que hacía, eso y las solicitudes que religiosamente llenaba cada mes para seguir en un retiro parcial. Ciertamente no podía darse el lujo de ser descubierto y tampoco podía descuidarse. La cotidianeidad jamás había sido lo suyo y, sin embargo, actualmente él bien podría ser la prueba de que, a pesar de todo, las personas dentro dela agencia si podían hacer lo que deseasen y ser lo que quisieran, eso sí, sin dejar de lado su responsabilidad. Ya no más.

Resopló, en este mundo habían muy pocas cosas respecto a personas ante las cuales podía ceder con facilidad; su padre era una de ellas, ya en menor grado, Jaden, ese detestable saco de sarcasmo era otro, y ella, ¿cómo no destacarla? Odiaba cuando Kenzie tenía razón respecto a algo que no deseaba dejar de hacer, más que todo porque él podía llegar a saber que ella estaba en lo cierto.

Bufó, sin poder dejar eso de lado y dio algún paso para apagar las máquinas restantes, había cosas que la mayoría del tiempo estaban encendidas, como el aire acondicionado, las neveras, refrigeradores y cámaras preservantes, pero eso era otra historia. Se giró hacia ella y resopló, alzando ligeramente los hombros y dejando salir todo el aire de sus pulmones.

Está bien—, murmuró un poco desganado, igual debía dormir un poco más, —aunque dudo que algo esté abierto a esta hora que no sea un burdel—, completó mirando su reloj, eran pasadas las diez y treinta de la noche. La calle estaría atestada de adolescentes fiesteando, cosas incomprensibles la verdad para alguien como él.

Abrió la puerta que daba hacia el anexo y le esperó para salir, el lunes ya podría regresar a su faena de libertad, eso si los inversores y la universidad llegaban a un pacto al día siguiente, eso aliviaría su trabajo considerablemente hasta que se diera el final del siguiente semestre, cuando debía reunirse con las autoridades internas para discutir los ingresos y egresos en todos los sentidos.

Ahora iría a su auto y pensaría que realmente no podía librarse de ella, aunque tampoco era que realmente quisiera. No, más bien ya se había habituado a esta Mackenzie del día a día que era su jefa, una mandona jefa, y otras cosas en muchos sentidos, en varios más de los que pudiera admitir en una conversación normal, sin embargo, intentaba que eso no le hiciera demasiado peso, y que tampoco interfiriera con los que realmente eran sus deberes y ocupaciones profesionales.


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Re: Tired of Nowhere — Priv: Mackenzie Ford

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