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▬ Jan Izaak Warszawski ▬ ID ▬

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▬ Jan Izaak Warszawski ▬ ID ▬

Mensaje por Jan Izaak Warszawski el Vie Jun 05, 2015 12:45 pm






JAN IZAAK
————————
WARSZAWSKI

Datos
Físico
Personalidad
Historia
Extras
TABLA POR: SHI | WEB




28 AÑOSHETEROSEXUAL
POLACO
PROFESOR/AGENTE
SHIOPIXIV.2866938

Físico
Hay muchas características interesantes en él, desde su altura, su presencia y su aspecto culto, pasando por esos pequeños detalles que siempre vale la pena resaltar.

Jan posee una altura de un metro con ochenta y nueve centímetros, pesando, aproximadamente, unos setenta y tres kilogramos, de esos que se distribuyen ampliamente por su cuerpo de contextura delgada y bastante bien levada, teniendo cada uno de sus músculos bien marcados incluso si, realmente, él jamás se especializó en el campo de la fuerza bruta o el ejercicio. Su piel es más blanca que el promedio, tanto que al mundo le parece que siempre está maquillado de base pálida, pero no es así… para él es muy fácil adquirir en su piel la temperatura del ambiente; esta piel es tersa y con vellos muy finos y claros que casi no se perciben, la razón es que es lampiño, cosa que le ha sentado mal al tiempo y al frío, pero con lo que ha aprendido a vivir.

Sus cabellos son de un color azabache  y cubren su cabeza entera, saliendo levemente rizados en las puntas y cubriendo gran parte de su frente de manera “desordenadamente estilizada”, claro, que no es algo que busque ni mucho menos. Tiene los ojos de un color aguamarina claro y rayados, dando más profundidad a su mirar y más carácter a sus expresiones y desenvolvimiento, aportando algo de color a todo su ser que ya es bastante opaco; con cejas delineadas de cabellos tan finos como sus pestañas azabaches. Enmarcando una expresión, en fin.

Suele vestir de forma casual, siempre conservando la semi formalidad; le gusta vestir bien y más que todo los sacos  y la ropa cómoda.

Tiene un lunar debajo de la cuenca izquierda, en su rostro, que suele estar oculto por las gafas que usa para ir a todas partes –que son, mayormente, de pasta negra en distintos estilos-. También tiene tres perforaciones en cada oreja y, aunque no siempre puede llevar los tres zarcillos, siempre se le verá, al menos, con uno en cada lóbulo.



Psiquis
La paciencia, ¡oh sagrada paciencia inagotable y segura!, es lo primero y más claro que se puede ver de alguien como él, tan… extraño, tan torpe y tan bien llevado.

Izaak es un hombre culto, educado como nadie, respetuoso y demasiado poco comunicativo de sus cosas al exterior. Tiene una paciencia de oro y esa es su principal divisa, es capaz de soportar cualquier clase de situación con una calma y una parsimonia que le permiten pensar en la mejor solución tan rápido como sea necesario y como se lo exijan. A veces puede parecer que es lento, pero la verdad es que, en su cerebro, los pensamientos van a una velocidad terriblemente rápida.

Su capacidad de procesamiento es muy alta, siendo capaz de descifrar situaciones y solucionar problemas, de graficar los escenarios y contemplar los resultados; por eso tal vez es bueno para lo que hace, quién sabe.

Su personalidad, después de pasar por la gran porción de paciencia, se basa en ser un varón medianamente relajado, que aprecia los detalles de la vida y las cosas buenas, dibujando los paisajes con luz, como tanto les gusta verlo. Ama sentir los sabores, sonidos, olores, las texturas y hablar de cosas interesantes, pero ciertamente eso ha pasado a un segundo plano en el último tiempo, su capacidad de hacer sonreír a otros, sensibilidad, solidaridad y regocijo se fueron perdiendo ligeramente detrás de una cortina de oscuridad, de dolor.

Y es que, después de que perdiese a su segunda familia, no pudo más y en él se formaron pensamientos hasta suicidas, pero, actualmente, él intenta sobrepasar eso, intentar ver el mundo de nuevo desde una buena perspectiva y, quien sabe, si volver a sonreír, intentando dejar ese terrible dolor, que le carcome y le crea pesadillas, de lado; tratando de volver a vivir.

No es exactamente sentimental, pero las emociones no le son indiferentes; él siempre intentará velar por el bienestar ajeno y realmente no es capaz de guardar rencor, salvo quizá a una sola cosa, lo que lo hace alguien con quien conversar puede llegar a ser reparador o medicinal, porque, a pesar de que no lo desee, escuchar le es sencillo y todo el mundo suele ver en Jan a una especie de confidente… sin importar si esas confidencias pueden o no sentarle bien o mal.

A primera vista es alguien con una luz tenue, tal vez hasta amenazando con apagarse, con un aura serena y liviana y unas expresiones algo lentas, pero bastante intelectual, de fácil socialización, pero con varias barreras que él mismo colocó para mantener su pasado alejado de la realidad actual… porque no quiere sufrir más.

Historia
Según los libros y los recuerdos de mi padre fue un frío y tormentoso primero de enero que, después de no dejar que ni siquiera disfrutasen las navidades, llegué al mundo, llevándome a mi amada madre conmigo. Una vida por otra, así comenzó todo en aquella modesta clínica de Varsovia.

Mi padre, Jan Markuss Warszawski, era un soldado en todo el sentido y el peso de esa palabra, sí, él era aun Almirante de la Arma de la República de Polonia, ese que, a pesar de que pudiera quererme demasiado, no podía cuidarme y me dejaba al cargo de las niñeras hasta que entré en la primaria y, desde ese momento, fue él mismo quien me inscribió en aquel internado/escuela militar elemental, todo un ser disciplinado desde muy pequeño, aunque di varios problemas a su tiempo, y fui castigado también.

A los doce años, al graduarme de la primaria, las cosas sencillamente no cambiaron, para nada, solo fue salir de la escuela y entrar a un internado militar a seguir padeciendo aquella disciplina de la que, ciertamente, ya estaba más que harto. No fue hasta que cumplí catorce, cuando recibí la noticia de que mi padre se había hundido en su submarino junto a otras setenta personas mientras hacían un supuesto ejercicio inofensivo, que comencé a explorar la complejidad de los sentimientos reales y que, en el mundo, no todo era blanco o negro.

Pero eso no bastó, asistir a un funeral simbólico y pasar el resto de mi adolescencia allí no fue nada cuando, al tener dieciséis, me trasladaron apenas terminada la ceremonia de fin de año, desde el internado en Polonia hasta un lugar desconocido del que, poco después, supe nombre: Stena, aquel lugar destinado para mí por expreso pedido de mi padre desde antes que terminase la primaria… vaya hombre como progenitor me gastaba la verdad; el caso es que, al llegar allí, y solo hasta eso, fue que pude comenzar a vivir.

Y esa vida comenzó a tener nombre y apellido.

Sophie Gallagher, una damita de fina caballera clara y ojos rasgados zafiro, de origen Estadounidense cuyos padres estaban radicados en Stena desde hace mucho; la misma Casa –Beta- la misma clase… desde que fuimos reclutas estuve a su lado y ella al mío, cultivando una relación correspondida y no pensada como tan grande al principio, sintiendo que sus padres eran como los míos y ellos pensando que yo era su hijo, era realmente feliz, y lo fui todo el difícil camino de egresar de aquel complicado internado, Messiah, a mis veinticinco años, teniéndole a ella allí, en la misma promoción, siempre juntos, siempre haciéndonos compañía, amándonos como nadie o como pensé nadie jamás lo haría.

Esos tiempos felices continuaron cuando, poco después, nos casamos… una boda eclesiástica hermosa, uno de mis mejores recuerdos, su sonrisa, su vitalidad, y toda nuestra familia con nosotros en aquella iglesia de Polonia.

Cualquiera podría pensar que era demasiado fantasioso, pero decir que, cerca de mis veintiséis, era el hombre más feliz de la tierra, no era jugar… y lo  fue menos cuando ella, una mañana, me anunció que estaba embarazada, mucho menos al enterarme, unos tres meses después, que sería el padre de dos niñas. Y ya no podía pedir más; hasta ese momento trabajaba como desarrollador e ingeniero para la Armada de la República de Polonia, tenía un casa que pronto sería un hogar de cuatro junto a la familia que, si bien no soñé concretamente, se me había presentado como una bendición.

Eran tiempos felices.

Pero, un día de aquellos de diciembre, cuando su embarazo estaba programado finalizar en una cesárea el treinta de ese mes, mientras conducía de regreso a casa después de la última consulta antes del gran y esperado día, un choque, se puede decir, acabó con mi cuadro perfecto… o al menos fue el comienzo de un fugaz final.

Aquella camioneta salió de la nada y embistió el auto de mi lado… atino decir que perdí la consciencia por cinco minutos o menos, pero fueron más que suficientes para que, al despertar, estuviera solo entre un medio amasijo de hierros del que salí con suma dificultad y con ardores terribles… mi sangre corría y eso estaba claro, como aquel paisaje nevado y medianamente desierto donde nada más que un rastro de sangre pude notar. Lo seguí y comencé a escuchar gritos, ella lloraba y gritaba solo mi nombre y, al segundo siguiente, solo hubo uno, dos, tres disparos y los cuervos abandonando las ramas de aquel seco árbol donde pude contemplar a un hombre apuntando su arma a un cuerpo tendido en la blanca nieve que, de a poco, se pintaba manchada de carmesí.

Un arma que siempre levaba encima por ley y educación, un disparo en la parte trasera de la cabeza, fue suficiente para dejarle allí y correr hacia lo que ya no tenía remedio, ni siquiera por contemplar su cuerpo frío, sus ojos zafiro mirando a la nada, tampoco por tomar la navaja y, en contra de mis principios, suturar su estómago en busca de ellas, de esas pequeñas que aún podrían estar vivas a pesar de que veía sangre allí también… no quería perder la esperanza, no deseaba eso.

Pero… al parecer toda mi suerte se había acabado después de los pasados diez minutos.

En el momento en el que vi sus cuerpos vejados, pero aún moviéndose, sentí tantas cosas, ¿podía salvarles?, yo no era doctor y, aún cuando escuché a lo lejos el sonido de un auto detenerse y personas correr hacia mí, aún cuando vi todo eso, solo podía imaginarme su agonía… ni siquiera habían visto el mundo y ya estaban agonizando, ¿quién era tan cruel para provocar eso?

Creo que no paré de mirar al vacío de un recuerdo la siguiente semana, de encerrarme en mi casa después de estar harto de ver a la policía, de testificar, de responder a mis mandos, de ver a tanta gente triste, y yo… no sabía como reaccionar. Tal vez por eso solo cerré las puertas, las ventanas, desconecté los teléfonos y apagué todo aquello que pudiera decirle al mundo que estaba vivo…

Porque no quería estarlo.

Después de aquellos cuatro, cinco días, alguien derribó mi puerta, lo sentí desde donde estaba, y subió las escaleras, para ese momento estaba sentado en el pasillo entre las habitaciones, mirando al frente “Natasha y Annabelle”, marcaba la puerta que ocasionalmente miraba en mi letargo, que ellos miraron y luego me vieron, me abrazaron y lloré… lloré como ya no podía.

Después de aquello la historia se hace simple: fui sacado de mi casa en Polonia y llevado con los padres de Sophie de regreso a Stena, estando bajo su cuidado después de ser diagnosticado de depresión y aprendiendo a vivir de nuevo, a ver si valía la pena seguir viviendo y, luego de un tiempo de servirle a la ciudad como un trabajador ocasional que ayudaba en la Brigada, recibí la propuesta de Arthur, el padre de Sophie, quien esperaba tomara un cargo como Instructor en el internado del cual me había graduado, donde él mismo impartía alguna cátedra. ¿Por qué no?, luego de más de dos años de su partida parecía ser momento de dar un paso al frente… quizá.

Extras
— Gustos:
۱ El invierno.
۱ Los detalles y las cosas delicadas.
۱ La cristalería.
۱ Jugar en la nieve.
۱ Hacer lo que le gusta.
۱ Comer comida casera.

— Disgustos:

۱ El clima cálido.
۱ Las cosas demasiado amargas.
۱ La comida chatarra.
۱ Que le cuestionen.
۱ Que jueguen con su paciencia.

— Extras:

۱ Los padres de Sophie no le dejan marcharse de su casa, en parte por recomendación médica, y en parte porque, sinceramente, ellos le ven como un hijo, sin importar si él logra encontrar alguna felicidad con otra persona o no.
۱ Después de ser transferido a Stena nuevamente, posee el rango de teniente de navío, o teniente, en la Armada de su país, como tal, puede volver cuando su “servicio” en la ciudad de las murallas, acabe.
۱ Se especializa en la codificación, encriptación y en el mejoramiento de sistemas de seguridad, así como los que crear él mismo.
۱ Sabe pilotar, desde una lancha, hasta una fragata de la clase que posee su país.
۱ Uno de sus hobbys es cantar y tocar el piano… aunque es bastante tímido en ese aspecto.
۱ Tiene un álbum con fotos de su familia, las medallas de su padre y las suyas.
۱ Suele beber cuando está deprimido, pero posee una terrible resistencia al alcohol, así que no suele emborracharse.

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Re: ▬ Jan Izaak Warszawski ▬ ID ▬

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Jun 06, 2015 1:16 pm




¡Ficha Aceptada!

BIENVENIDO/A A LA SNA, AHORA PASA POR EL REGISTRO DE FÍSICO E IDENTIDAD (OBLIGATORIOS), Y EL RESTO DE REGISTROS CORRESPONDIENTES PARA TU PERSONAJE. ¡DIVIERTETE!




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