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The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

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The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Vie Ago 07, 2015 1:24 pm


The beginning

Dominik K. Hudec | Terry Scape Caffe | Miércoles; 10:42 hs | Vestimenta


Poco a poco… siempre podría acostumbrarse.

Ese era su mensaje y su paciencia al día con día estando en este lugar, ¿cuánto tiempo llevaba en el lugar?, aproximadamente unas tres semanas, y era complicado, pero estaba comenzando a entenderlo, y estaba bastante contesto por eso.

Al llegar a esta ciudad estaba prácticamente en la nada, sí, se salvaba porque el idioma oficial era el inglés, pero habían sitios, como este, donde los dueños eran rusos, sus empleados eran multiculturales, pero compartían el ruso, donde las cosas darían un poco sus frutos. Sí, aprender a modular su voz para ellos y preguntar cualquier cosa, eso había hecho los primeros tres días; explicarles que no les escuchaba, pero que podía entender lo que decían siempre y cuando pudiera verles, que necesitaban tocarle para atraer su atención, todo eso era complicado, pero esas personas habían aceptado a un empleado como él, debía pagarles dando lo mejor de sí para el negocio.

Vivía en aquel departamento y suponía que pronto tendría un compañero, ya que estos eran para los que venían de fuera en busca de medicina experimental, por lo que mantenía todo ordenado y lo más limpio posible, buscando sentirse tan cómodo como pudiera. Este sitio era realmente frío.

Pero ahora estaba trabajando, por supuesto, era miércoles, ombligo de semana, y estaba teniendo bastante demanda desde el momento en el que las personas comenzaban a pedir cualquier cosa en sus cafés, done servía “al azar” como pedían algunos, jugando con la variedad de los tés, cafés e incluso un toque de alcohol cuando lo creía necesario; y por las tardes, luego de acabar su turno, pasaba su tiempo aprendiendo sobre postres y a leer labios en ruso con un asesor. Kris pensaba que eso también era un experimento, ¿podía alguien que no escuchaba aprender varios idiomas? Había aprendido el inglés y sabía algunas cosas de ruso, aunque no podía saberse si era un idioma como tal, mas estaba en ello, y no se negaría a los científicos siempre que le permitiesen aprender cosas nuevas. Para él eso era fascinante.

Estaba terminando un pequeño gatito en un latte, por alguna razón muchas personas pedían gatos en sus bebidas y siempre esperaban algo tierno, él no se los negaba, pero siempre prefería innovar o inventar, aunque eso se le daba cuando no estaba en jornada formal de trabajo.

En ese momento alguien tocó su espalda, al darse la vuelta descubrió a uno de sus compañeros de trabajo que le sonreía, era un chico un poco mayor que estudiaba en una academia de seguridad de esas que se repartían por la ciudad para capacitar a los ciudadanos, y pasaba las mañanas trabajando aquí para pagar sus gastos personales, y porque le gustaba, debía ser más eso.

«El gerente dice que puedes descansar un poco luego de este, Kris»


Fue lo que sus labios le dijeron, entonces solo sonrió.

Está bien, entonces estaré en la silla del mostrador—, murmuró como respuesta, siempre intentaba observar las expresiones ajenas para saber si su tono y volumen de voz estaban bien, porque lo menos que deseaba era incomodar… también trabajaba demasiado en no perder la capacidad de modular bien las palabras, para eso un tutor –el mismo que le había enseñado inglés- había pasado algunos ratos diseñando un sistema solo para él, para que fuera como era justo ahora.

Al terminar aquel gatito lo entregó a mesero y fue directamente a una silla que estaba al lado del mostrador, allí había otro empleado que era el encargado de recibir a los clientes, pasar las tarjetas y cobrar lo que fuera electrónico, mientras que en la silla se sentaba quien estuviera de respaldo o descansando, en su caso, la segunda.

Dejó caer su cuerpo allí, tendría un descanso para almorzar a las doce y luego trabajaría hasta las dos, faltaba poco, pero comenzaba a gustarle todo esto. Las nuevas experiencias eran algo que fácilmente podía llenarle, más si en esta estaba la esperanza de que el rubio pudiera volver a escuchar.

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Dominik K. Hudec el Vie Ago 07, 2015 3:44 pm

Terry Scape Caffe || Miércoles; 10:42 hs || Vestimenta || Bolso


Resulta agradable oír a las personas… ese sonido tan natural, tan humano; tan simple. He aprendido a identificar cada mínimo cambio en la tonalidad de la voz, he aprendido a reconocerles, he aprendido a saber quien se pone en frente de mí. He aprendido a verles con mis manos… con mis dedos desnudos puedo conocer el mundo, un mundo que se compone por todo aquello que pueda tocar, un mundo tangible. Pero también sé que hay un mundo más allá, el mundo de las ideas, ese que quizás no soy capaz de siquiera imaginar… ¿o sí? No hay en mi mente una imagen real ni ficticia que pueda ilustrar un atardecer, no conozco el color ocre del firmamento… no conozco la sencilla belleza de los nubarrones que se pasean amenazantes antes de que la lluvia comience a caer. Pero conozco la lluvia, su tacto frío sobre mis manos, sobre mi rostro, el gentil sonido de aquel incesante golpetear sobre el suelo, sobre el techo, sobre las ventana; las fresca ventisca que llena el ambiente con el olor a tierra húmeda. Me gusta la lluvia… me gusta el sonido del mar, el tacto de la cálida arena bajo mis pies… me han dicho que podré verlos algún día. ¿Será eso cierto? ¿Será eso posible?... de aventuras está llena la vida, o eso dijo alguien alguna vez. Me limitare a comprobarlo por mí mismo, a simplemente intentarlo; a ir en busca de un resultado indescifrable para tener la tranquilidad de haberlo hecho, por mí mismo, por quienes me rodean… de simplemente haberlo intentado. Después de todo… si quiero conocer ese mundo.


En algún momento había comenzado a tararear la canción que sonaba de fondo acompañando el murmullo del ambiente, en aquel bar en el centro de aquella fría ciudad le habían dejado esperando… esperando por algo ¿o quizás por alguien? Sus finos dedos delineaban el borde de aquella blanca taza en la cual disfrutaba un azucarado Cappuccino; el calor que lograba traspasar la loza entibiaba agradablemente la punta de estos mientras él solo permanecía allí, sentado frente a aquella pequeña mesa, escuchando sin escuchar las conversaciones cercanas, adivinando a que rostros pertenecerían aquellas voces. A su lado, junto a sus pies descansaba un llamativo bolso de viaje, casi combinando con su peculiar vestimenta no tan peculiar como podría resultar; delante de sus ojos llevaba un par de grandes lentes negros que no se había quitado a pesar de haber ingresado a un espacio cerrado ¿tendría acaso algún objeto? No es como si pudiese o no distinguir la claridad, sin embargo si esto incomodaba a alguien no tendría problema alguno en hacerlo.

Y su móvil comenzó a sonar de pronto, abandonando momentáneamente la taza de café y los pensamientos que le habían estado acompañando esos largos minutos, busco con tranquilidad el teléfono móvil en el bolsillo, atendiendo al llamado del mismo al colocarlo muy cerca de su oído. Entonces una voz conocida pero quizás no tanto le dio una pequeña noticia; no podrían ir por él para llevarle al cual se suponía sería su nuevo hogar por bastante tiempo… se suponía que debería llegar por su cuenta a base de una dirección que le sería entregada en un corto mensaje de texto. Pero más que eso, le informaban que la persona con quien viviría, su compañero de apartamento, estaba allí mismo.

─ Vaya vaya… ¿Qué jueguitos son estos? ─sabía bien que aquello suponía dentro de todo algún tipo de experimento social, o algo así le había sido informado, ¿sabría el otro de eso? de igual forma ya estaba ahí y lo más fácil era simplemente dejarse llevar y acatar las extrañas situaciones que pudiesen presentársele. “Debes tocarlo” era lo único que aquella voz le había dicho.

─ Gracias por todo, pagaré la cuenta. ─sonrió al cajero, fuese quien fuese, con una tarjeta abonó el  precio de lo que había consumido y dio después dos pasos hacia un costado. Él estaba allí, ¿Cómo lo sabía? Le habían dicho que estaría en ese sitio en un receso, pero más que eso… sentía una curiosa presencia en aquel lugar, de alguna forma resaltaba entre las demás que pudiesen rodearle. ¿Cómo? No sabría identificarlo, pero olía a chocolate, dulce y delicioso chocolate─ ¿Disculpa? ─preguntó muy suavemente, pero no obtuvo respuesta alguna tras pasados unos pocos segundos, ¿entonces era cierto? Quizás el tuviese puesto algún tipo de auricular o solo estuviese distraído en algo más.

Extendió su mano, sus dedos se estiraron mientras se inclinaba ligeramente hacia adelante ¿Qué esperaba encontrar? No tenía la más mínima idea, pero allí estaba, podía sentirlo, quizás hasta pudiese escuchar levemente el sonido de su respiración, tal y como si pudiese ésta diferenciarse del murmullo del ambiente… nunca le había pasado cosa semejante con nadie más, pero no le daría muchas vueltas al asunto en ese momento. Pronto sus dedos alcanzaron a rozar algo muy suave y dócil, cabello… una cálida cabellera por la cual deslizó su mano suavemente hasta bordear el contorno del rostro y llegar a la barbilla, alzándola ligeramente en dirección hacia su propio rostro, y una suave sonrisa se dibujó en sus labios.

─ Disculpa ¿Me regalas un segundo? ─pregunto mientras inclinaba ligeramente la cabeza adoptando una posición casi ingenua; en realidad lo era para ciertos aspectos de la vida, para esas cosas que no había podido ver ni sentir jamás… cosas que siquiera había llegado a imaginar─ Se supone… que puedes ayudarme con algo…─agregó y dejó ir la suave barbilla que había sostenido hasta ese momento; hablaba en un inglés aprendido pero que esperaba que fuese al menos entendible para quien tuviese en frente. ¿Cómo sería su voz? A Dominik le agradaba descubrir cuanto podía decir de una persona el tono de su voz y la forma en que pronunciaba las palabras; él tenía su propia forma de conocer el mundo.

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Vie Ago 07, 2015 4:40 pm

Cerró los ojos por mero impulso, era su descanso después de todo, unos preciados quince minutos para luego regresar a la cocina a experimentar un poco con los pedidos de los clientes, al fogón, el único lugar donde tal vez podía modular su mal carácter. Era extraño el hecho del por qué le habían contratado.

Claro, de alguna manera aquella pregunta se la hacía incluso sin tener ninguna intención por llegar a ella, después de todo, ¿quién en esta ciudad podría contratar a alguien como él? Había sido informado de la prueba y al pasarla fue simplemente puesto en este sitio, raro. Tenía conocimiento de alguna clase de experimento por parte del doctor que le había traído a este lugar, ellos querían averiguar más sobre las persona sordas y como podían integrarse a la sociedad, como podían convivir con ella, y querían estar en primera fila, así de simple.

Odiaba ser espectáculo público, pero si se trataba de algo tan delicado como la posibilidad de que él volviera a escuchar, entonces para nada iba a negarse. Soportaría como un campeón, hasta donde pudiese hacerlo, hasta donde pudiese tragarse su extravagante carácter.

Resopló ligeramente, quizá terminando en una especie de bostezo, que no podía sentir realmente, y espabiló tan solo al momento en el que sintió un toque, no, eso no era un toque, alguien le había tocado la cara, cosa que detestaba a sobremanera. Por eso sus párpados se abrieron rápidamente y ahí encontró una extraña figura, figura con grandes anteojos que rodeaba el contorno de su rostro con las manos y, de alguna forma, se quedó inmóvil ante esas manos, y no reaccionó sino hasta que notó el movimiento de sus labios, que fue cuando sus parpados se achicaron, captando algún mensaje.

¿Ayudarlo? De alguna forma no consiguió entender el mensaje a la primera, y por eso no dijo nada, no, se quedó pensando por unos instantes, hasta que su rostro fue nuevamente puesto en libertad, ¿en qué podría alguien como él ayudarle? Fue entonces cuando un foco y una idea tomaron posesión de su mente, ¿acaso este sería aquel compañero del que le hablaron en un principio? Pues en algún momento debía llegar, aquel apartamento donde vivía era demasiado grande para que fuera él solo quien habitase allí, pero, ¿era este chico?

Analizó sus movimientos y su forma de desenvolverse, sus gestos, la vista era su fuerte considerando que muchos detalles para otros obvios a él le eran privados al carecer de audición, entonces, con cierta facilidad, llegó a una conclusión, pero, ¿en serio?, ¿realmente querían experimentar de esa manera?

Resopló, tener tan claro y de frente el concepto de ser unas “ratas de laboratorio” le cabreaba un poco. Respiró hondo y decidió aceparlo, sí, este debía ser el chico, un varón ciego que, según los protocolos que estudió antes, conviviría con él a partir de ahora. Extraño, pero cierto.

Sin embargo, aquello no le era completamente claro.

¿Cómo exactamente puedo ayudarte?—, preguntó, de nuevo intentando modular su voz tanto como pudiera, haciendo que esta conservase su habitual ronquera y color oscuro, pero siendo algo suave al pronunciar. Kris se esforzaba más que todo en hacer que su hablar fuera fluido, sí, su inglés no era nato, no, de oído solo tenía lo que había aprendido en la escuela, pero siempre intentaba que las cosas siguieran una lógica que él consideraba natural, ausente de sonidos, sí, pero cuidada en esfuerzos, en modulaciones, en trabajo arduo para no ser excluido del mundo en el que le gustaba estar.

Entrecerró el mirar en él, castaño y con ropas realmente no muy adecuadas para la clase de clima que este sitio presentaba, y se preguntó que tal era, ¿sería este chico realmente? La verdad era que no tenía conocimientos de que alguien más en el establecimiento estuviera afiliado a este tipo de programas… pero la vida siempre daba sorpresas, de eso ya estaba bastante impregnado.

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Dominik K. Hudec el Vie Ago 07, 2015 4:46 pm

¿Qué debía esperar de aquel encuentro? No lo sabía realmente ¿y de aquella persona? Mucho menos; básicamente era un varón con el cuál compartiría apartamento el tiempo que permaneciesen en tratamiento o hasta que alguno se marchase ya habiendo acabado con el mismo. Pero nada sabía de él, ni siquiera su nombre habían querido decirle, ¿por qué tanto misterio? No negaría que aquello le llenaba de una sana curiosidad para con aquella persona y para con la situación misma. Pero por otro lado le hacía sentir en una especie de reality show que experimentaba con su rating basando la programación en las posibles interacciones humanas que dos desconocidos con alguna discapacidad pudiesen establecer entre sí.

La primera impresión que guardaría de aquel desconocido que tenía en frente sin lugar a dudas sería el suave tacto de su cabellera, corta pero abundante por lo que había podido apreciar, y el dulce aroma a chocolate que parecía emanar su ser. ¿Se trataba de eso exactamente? Si no era chocolate era muy similar… entre amargo y dulce, potente, embriagante y agradable.

Sin embargo fue su voz lo que acabó por impactarle aún más, pero no por el hecho de que aquellas palabras hubiesen sido pronunciadas de forma algo difusa y extraña como si no pudiese modular bien los movimientos de su lengua, no, era algo más, algo más llamativo, más envolvente… la tonalidad ronca y profunda, grave y tenuemente sensual, nunca había oído algo como eso. Muy a pesar de que trabajase en un medio donde la voz es básicamente uno de los pilares de la industria. Pero ahora, tras recibir aquella pregunta, de alguna forma sentía curiosidad, por aquella persona, aquel hombre que tenía enfrente; el dueño de esa voz que le había erizado la piel sin siquiera esperárselo, ¿o sería que acaso comenzaba a resentir el frío del ambiente?

— Vaya… tienes la voz más hermosa que haya podido oír jamás. —comentó con una amplia sonrisa, ignorando el bufido anterior que había logrado percibir, ¿acaso lo había despertado de su siesta? ¿Cómo alguien puede dormir en un sitio como ese? Tan lleno de gente, de ruidos, de humanidad… de vida— Verás… la persona que vendría por mí me acaba de avisar que no podrá llegar; lo cual realmente es un problema para mí porque soy nuevo en Alki… apenas he puesto un pie en esta ciudad y la verdad… ni siquiera tengo idea de donde se encuentra el departamento en el cuál residiré…—comentó aquello con una leve sonrisa encogiéndose de hombros después, buscando en el bolsillo de su pantalón el móvil en el cual selecciono, de forma curiosamente hábil, el mensaje exacto con la dirección de su nuevo domicilio— Me han dicho que tu sabrías indicarme donde queda… o creo que… eso era…—comentó girando el móvil para enseñarle al otro la pantalla de éste.

— Pero antes que nada, déjame presentarme…—agregó antes de que el otro intentase siquiera responder algo— Mi nombre es Dominik…—se presentó con una tierna sonrisa, inclinando levemente la cabeza hacia un lado mientras extendía la mano derecha en ofrenda a ser tomada por el otro como sello de cordial saludo—… ¿con quién tengo el gusto? —preguntó entonces, ahora si quedando a la espera de una respuesta ajena. Esa voz, esa curiosa y penetrante voz, la oiría de nuevo, de alguna forma deseaba oírla, más y más, y saber que si era él, si en verdad sería él con quien compartiría su espacio diario, acabaría entreteniéndose bastante adivinando y descubriendo que tipo de persona podría él ser.


Última edición por Dominik K. Hudec el Dom Ago 09, 2015 10:59 pm, editado 1 vez

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Vie Ago 07, 2015 6:05 pm

Tal vez lo más incómodo de estar sordo era que no podía dejar de ver a las personas, porque necesitaba saber que era lo que le estaban diciendo y, bueno, era muy obvia la importancia de todo; en fin… ¿por qué era incómodo?, las personas no siempre decían cosas normales y, un ejemplo claro de ello, fueron las palabras que leyó de los labios del muchacho castaño, de alguna forma podía esperarse todo, menos eso.

Bueno… no es como si pudiera afirmar o negar eso—, contestó con calma, habituándose a las maneras en las que debía desenvolverse y la presión que sentía sobre su respiración al hablar, entrecerrando ligeramente el mirar… este tipo estaba bien raro.

Y sí, cuando vio la dirección en su móvil, no más bien decía: “Señor Nylund, este, a partir de ahora, será su compañero de apartamento, esperamos se lleven bien”. Chascó con la lengua ignorando por un momento sus movimientos, pero luego recordando que sin eso estaba, básicamente, en el aire. Resopló y alzó el mirar de nuevo al rostro del muchacho, más bien a sus labios, que era lo que leía a fin de cuentas.

Soy Kristoffer—, dijo tan claro como pudo, por un momento desviando la mirada ligeramente al vacío, ¿qué se suponía que debía hacer ahora?

Sus ojos capturaron al gerente de la tienda pasando por detrás de él, el horario pesado estaba pasando, por lo que supuso regresaría a su oficina a sacar las cuentas y eso.

¡Terry!—, dijo alto, pero no demasiado, ya que no tenía consciencia de su timbre ni nada parecido, y no deseaba incomodar. Allí vio al hombre –castaño y alto- dar la vuelta a su persona, —tal parece que él es el chico del que ellos hablaron—, sopesó un poco su tono, — ¿Puedo tomarme el resto del turno?, mañana trabajaré tiempo extra para compensarlo—, preguntó y ofreció una especie de disculpa implícita.

Notó que el hombre llevaba su postura para observar al chico que permanecía sentado en la barra y luego lo miraba.

« ¿Así que es él?», leyó la pregunta y asintió, «pues… claro, solo deja el chándal y puedes irte», de nuevo leyó aquello en sus labios y asintió respetuosamente… no solía ser muy confianzudo, pero Terry, por tan solo dejarle trabajar en este lugar, le parecía una muy buena persona.

Respiró hondo y regresó la visa hasta ese castaño de lentes oscuros, por alguna razón sabía que esos lentes significaban una cosa medio obvia, porque él era sordo, pero el otro no y, sin embargo, alguna clase de discapacidad sensorial debía tener para estar metido en esta especie de experimento social al que había accedido con tal de encontrar una cura para su sordera. Nuevamente chascó con la lengua.

Bien, dame un par de minutos y te llevaré a ese lugar—, dijo entonces para darse la vuelta y caminar a la trastienda, no quería ser irrespetuoso, pero muchas cosas juntas en un día eran suficientes.

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Dominik K. Hudec el Sáb Ago 22, 2015 2:45 pm

Dominik tenía sus propias particularidades, como cada persona solía tener… aunque irónicamente las suyas quizás fuesen más vistosas que las de otras personas; jamás pasaba desapercibido en ningún sitio al que fuese. Ya fuese por su peculiar estilo de vestir, o porque su imagen pudiese resultar familiar a aquellos más cercanos al mundo de la música. No era raro para él encontrarse por el camino con personas que le pidiesen un autógrafo o le implorasen les dejase tomarse una fotografía a su lado. Y el eslovaco solía acceder a cosas como esas sin poner precio alguno, muy distinto de otros artistas y famosos él disfrutaba de esas pequeñas cosas que materializaban el amor de sus seguidores ¿cómo cobrar cosas como esas? Dominik amaba la música, no la creaba para ganar dinero, sino para hacer vibrar el alma de quienes la escuchasen.

─ Supongo que tienes razón… deberías ser poseedor de un narcisismo bastante grande si pensases así sobre ti mismo. Pero créeme, yo sé de lo que hablo. ─estaba totalmente seguro en ese punto; no estaba garantizando que aquella voz fuese la más hermosa del mundo ni mucho menos que pudiese cantar ni nada por el estilo; estaba garantizando que aquella voz había movido algo dentro de él. En una forma en que ninguna otra voz le había movido antes. Y aquello le producía una sana pero picosa curiosidad.

Había extendido su mano hacia él de forma amable y amistosa, así se solía saludar después de todo; sin embargo el contrario pareció no estar dispuesto a devolverle el gesto, por lo que antes de permanecer allí con una expresión tonta, bajo su mano y se encogió de hombros ligeramente. Quizás era un sujeto tímido o de carácter. No era algo que le asustase en realidad, todo lo contrario, podría volver las cosas mucho más interesantes. Sin embargo interesante había resultado ser ese pequeño, pero no por eso menos curioso, detalle; ambos compartían el nombre Kristoffer, aunque para el eslovaco fuese su segundo nombre, no dejaba de ser una graciosa coincidencia. Pensaba en aquello durante los pocos segundos que Kristoffer intercambiaba cortas palabras con el que sería, aparentemente, el gente del lugar. Todo indicaba que se tomaría el tiempo de llevarle hasta el hogar que compartirían a partir de ese día.

─ Claro, no es que tenga apuro realmente. ─sonrió, encogiéndose ligeramente de hombros, estirando su mano para tantear ligeramente la ubicación del banquillo más cercano y sentarse frente a la barra a esperar. Desde ese punto podía escuchar con toda claridad el característico ruido de cubiertos, tazas y platillos chocando entre sí, sumándose al murmullo de la gente y la música de fondo; cuantos sonidos tan diferentes podía percibir en un solo ambiente y sin embargo todos se sumaban para formar la ambientación del bar.

─ Me siento con bastante curiosidad acerca de cómo será mi nuevo hogar…─comentó apenas le sintió regresar, bajándose de la silla para buscar la casaca negra que había dejado junto con su bolso, poniéndosela con toda tranquilidad para después colocarse el bolso sobre uno de los hombros; estirando su mano hasta tantear e borde del brazo ajeno aferrándose a él con firmeza, acercándose quizás más de lo que el otro pudiese considerar cómodo─ Entonces… ¿hacia donde hemos de ir? ─pregunto con una suave sonrisa, esperando a que, el que presumía le llevaba unos cuantos años de vida, indicase el camino que deberían tomar.

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Miér Ago 26, 2015 8:57 pm

Y supuso darle la razón, por supuesto, cuando se fue a la trastienda para quitarse el chándal y dejarlo guardado en su casillero, para tomar su pequeño bolso tipo morral de un color negro donde guardaba cosas necesarias como sus medicinas, teléfono celular, papeles del médico o seguro y otras cosas en caso de que se fuese por cualquier parte y surgiese la necesidad, había aprendido a ser precavido en su condición.

Cerró con llave y, despidiéndose de Terry, aminó hasta encontrar al castaño, por obvias vistas dio cuenta de su ceguera, aunque estaba seguro que el otro lo disimulaba bastante bien, lo sintió tantear su ropa luego de leerle los labios y bufó ligeramente, tal vez algo plano, pero no es como si pudiera hacer demasiado con eso.

Es un lugar acogedor… era grande para mí solo, así que supongo que ahora será justa y cómoda—, dijo sabiéndose escuchado, más no escuchándose a sí mismo, mientras comenzaba a caminar a paso lento para rondar los clientes y salir del local a una calle llena de personas en ambas aceras, se preguntaba cómo se escuchaba algo así, era gracioso tornarse nostálgico por cosas que no había notado hasta antes de no tenerlas… bien dicho aquel dicho, valga la redundancia, tenía toda la razón, —¿vas a trabajar en algo en particular en esta ciudad?—, le preguntó, por supuesto, él tenía un nivel de independencia quizá superior al de este chico con todo lo que eso implicaba solo por ver, era simple, necesitaba estar al tanto de cómo sería la vida del castaño para poder saber la mejor manera de arreglar su propia agenda, después de todo no es como si no pudiera ayudar de ser necesario.

El camino por la ciudad era… silencioso, sí, pero vistoso, bastante contrastante con el muchacho que ahora pretendía guiar hasta el edificio donde vivirían a partir de ahora, el cual estaba a unas tres cuadras a pie, doblando hacia un puente, magnífico lugar, había pensado la primera vez que estuvo ahí, bastante calmado y con vecinos realmente comprensivos, con sus propios problemas, pero bastante atentos a su parecer…

La vida a veces te quitaba algo, pero te hacía entender algo mucho más importante y, con eso, te regalaba una cierta cosa que solo podías tener luego de experimentar la realidad de las cuestiones.

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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

Mensaje por Dominik K. Hudec el Lun Ago 31, 2015 12:26 pm

Inevitable preguntarse con extrañamente impositiva curiosidad ¿Qué tipo de persona sería ese joven que caminaba a su lado? Dominik solía prestar bastante atención a las cosas que le rodeaban en el entorno; los sonidos, los olores, el tacto. Como tal había estado bastante atento a la forma en que el otro pronunciaba las palabras y en como parecía un tanto disgustado con su cercanía; sin embargo fingía no darse por enterado de tal detalle, y es que cerca de las personas era como podía llegar a conocerles más. Mientras tanto ese aroma a chocolate que portaba el mayor le resultaba agradablemente embriagante. Quizás oliese de esa forma a causa del empleo en el cual se desempeñaba.

─ La ciudad está muy animada… llena de vida… ─comentó ni bien hubieron cruzado la puerta de entrada; las paredes del bar parecían aislar en su mayor parte los sonidos externos que ahora se sentían tan cercanos y tan abrumadores. Y a sus pasos escuchaba sus propios pies y los del otro caminar con tranquilidad─ Me alegra oír eso, me garantizaron que sería un lugar sumamente cómodo; supongo que a causa de que nunca es fácil dejar el hogar… aunque en realidad estoy acostumbrado a eso. ─comento, hablando pero al mismo tiempo escuchando los pasos de las personas que pasaba a su lado, sus voces alejándose hasta convertirse en murmullos imperceptibles.

─ Seguiré con lo mismo que he hecho casi toda la vida… lo que amo. ─respondió con una suave sonrisa─ Soy músico, para eso esté donde esté… no habrá real diferencia. Aunque… ─entonces un detalle resaltaba en su mente─… los chicos de la banda no están en Alki… ─era algo a tener en cuenta, no lo había pensado demasiado pues todo lo relacionado al viaje le había tenido algo ocupado los últimos días; sin embargo recordaba muy bien que le habían dicho que podría continuar con su labor. Quizás  se habían estado refiriendo a que aún podría componer, ciertamente podía hacerlo; y el tiempo que tuviese que permanecer en aquella ciudad quizás resultase ser un buen cambio de aires de lo que se pueda sacar cosas productivas.





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Re: The beginning — Priv: Dominik K. Hudec

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