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You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

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You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Dom Ago 09, 2015 9:26 pm


You look so lonely

Tokuro Yaminara | Playa de Alki Strait City | Sábado; 07:42 hs | Vestimenta



La verdad era que tenía muchas cosas en mente, tantas que incluso podía ignorar cosas más obvia a su alrededor, en su entorno, claro, pero jamás podría obviar algo, y era el comportamiento de alguien que, para bien o para mal, había tocado con ironías de la vida en su mismo dormitorio. Era el hermano que nunca tuvo, ¿qué clase de persona ería si no notase todo a pesar de que aquel no quisiera decirle nada aparentemente?

Así lo había visto los últimos días, en donde pasó de felicidad a deber alguna veces, claro, explosiones por acá, por allá y algún que otro encargo mezquino que los de la agencia enviaban como para hacerle saber que no estaba de vacaciones, y lo entendía, pero aún no parecía llegar ningún indicio claro de los objetivos de su misión real tras llegar a este lugar. La vida era esquiva, como todo.

Sin embargo, y tras varias reflexiones con su otro compañero de habitación –quien ahora no estaba por una conferencia en alguna parte según pudo escuchar- decidió hacer algo. Fue por eso que ese día, libre, sábado, se levantó más o menos a las seis de la mañana, calentó y se dio una ducha para ir a despertar a su compañero… “vamos a dar una vuelta” le dijo, y aquí estaban, alguna hora después, dos chicos paseando en una bicicleta doble a lo largo de las extensas costas heladas de la ciudad.

Extraño, tanto como la carencia de personas alrededor, pero eso estaba bien, era lo que necesitaba.

Casi parece como si esto te ayudara a tomar más aire—, dijo mirando su manubrio, era gracioso, pero fue interesante al momento de verlo, ¿por qué no intentar algo distinto? Después de todo, había cosas que Kuro no sabía y que él debía decirle, así como pensaba que el pelinegro –su acompañante ahora- le estaba escondiendo algo, algo que le hacía actuar más misterioso de lo que era de costumbre. Y eso le inquietaba… Chernny era lento para contar algunas cosas, y él entendía perfectamente cuales, por eso, no debía negarlo, estaba un poco preocupado.

El clima invitaba a dormir, tampoco lo dejaría de lado, estaba nublado y hacía mucha brisa, era un clima normal en este lado de los Estados Unidos, perfecto para que lloviera en cualquier momento y las enfermedades salieran. Era curioso pensar en eso justo ahora… y en ella, ¿cómo no pensar en ella? Si hasta ahora no entendía lo profundo que aquella damita había calado en su ser sin siquiera pensarlo.

Pero ese no era el punto ahora, ¿o sí?, no, él quería que Kuro experimentara aires distintos un rato, quizá eso le sentará bien, y no era como una madre preocupada, no, pero no le gustaba ese mirar que llevaba ahora, y, a pesar de que quería hacérselo saber, algunas cosas eran más complicadas cuando menos lo esperaba. Y hoy, ayer, y todos estos días, había sido, desafortunadamente, un confuso y torpe caso de eso. Se removió por una ventolera repentina, llevaba los lentes de sol en la camisa, no valía la pena llevarlos en el rostro con semejantes condiciones.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Tokuro Yaminara el Dom Ago 16, 2015 1:59 am




Playa de Alki Strait City | Sábado, 07:42 hs | Vestimenta


Había estado pensativo, demasiado pensativo esos últimos días. Casi ido. Y es que su mente parecía demasiado centrada, absorta en las circunstancias actuales que le envolvían. Nada relacionado a Shinobi, ni a la misión… o al menos no directamente. La causa de que Tokuro pareciese encontrarse en las nubes tenía nombre y apellido, Eireen Swanhilde.

Ella, que había llegado a su vida un día como cualquier otro, ella que había sabido imponerse de una forma extraña; hasta hacerle ceder, hasta caer rendido ante ella… ante la calidez de aquella pequeña mano, ante el suave tono de su voz… ante el dulce sabor de sus labios. Se había adueñado de sus días, sus pensamientos, había sabido crearse un lugarcito allí donde el japonés siempre había pensado que no podía caber nada más. Y las cosas se habían dado de forma tan extraña; todo a su alrededor parecía estar extraño en los últimos tiempos… Minato, Elizabeth, Nathair… y hasta su hermano Toshiro; cada quién quizás muy centrado en sus propios asuntos. Sin embargo su querido amigo ruso era con quién había mantenido mayor contacto desde que habían llegado a Alki, sería acaso porque vivían en la misma habitación en la academia, o quizás porque él era en realidad su mejor amigo… y en tantas ocasiones parecía entenderse con él más que con su propio hermano.

Allí estaban ellos dos aquella mañana, en una extraña actividad que no había realizado antes pero que suponía un buen cambio de ambiente; al menos por unos minutos, por lo que duraba su viaje. Nathair le había despertado temprano aquella mañana, en horarios que en realidad habían sido siempre habituales para él, pero por alguna razón parecía estar durmiendo más los últimos tiempos. La idea de dar un paseo por la playa en bicicleta le había sido sugerida, y había aceptado sin más, sin saber realmente porqué lo hacía. Quizás solo por pasar un tiempo a su lado, quizás para hacer algo distinto, quizás porque en realidad a pesar de permanecer mas horas en la cama había estado durmiendo menos de lo habitual.

─ Quizás así sea… al adquirir velocidad…─planteó el inicio de aquella idea mientras pedaleaba a la par de su amigo, sentado en su lado de aquella bicicleta doble… no había visto cosa como esa antes, pero resultaba agradable aquella actividad. Sus manos se habían ajustado alrededor del manubrio que le correspondía y mantenía la mirada fija al frente, sintiendo como la fresca brisa mañanera despeinaba su lacia cabellera y buscaba colar su fresco a través de la tela de su ropa.

─ ¿Quién te comentó de esto?... no había hecho cosa semejante antes, pero no está mal… ─comento mientras soltaba una mano para subirla hacia su frente, despejándola de unos cuantos mechones de cabello que se empeñaban en obstaculizar su visión─ En verdad es agradable, y el paisaje… ─agregó, desviando la mirada hacia el infinito mar que ofrecía una vista fría pero maravillosa, en un día de esos grises que a muchas personas suelen hacérseles demasiado depresivos. A él en particular le agradaban, todo estaba muy tranquilo a esas horas, más con ese clima. Y si había algo que le gustaba al mayor de los Yaminara, era la tranquilidad.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Jue Ago 27, 2015 9:49 pm


Le miraba incluso cuando no parecía que lo hiciese. Para Nathair aquel contemporáneo suyo era importante, tal vez mucho más importante que muchas cosas que confesase o no, y no solo era por las experiencias, por la similitudes, no, desde antes de que nada de eso sucediera Tokuro había sido alguien importante para él y eso nadie lo podía negar, él no se animaba a hacerlo y carecía de razones tan siquiera para querer intentarlo.

Su padre solía decirle que aquello era bueno a veces, pero a veces también llegaba a ser malo… nunca entendió la segunda y tal vez nunca lo haría, pero aquel progenitor suyo tenía las suyas en tanto a palabras se refería. El castaño por su parte seguía pedaleando con calma, hasta por fin escucharle, se notaba tan lejano, necesitaba atraerlo, necesitaba jalar ese cordón para hacer que regresara. No quería que se rompiera más.

Creo que… tenemos un compañero de cuarto curioso—, comentó como una parte de su respuesta a aquel varón que ahora desviaba su vista al vacío, resopló, —estuve hablando con él, y me sugirió esto—, se alzó de hombros con curiosidad dejando ir un par de segundos los pedales para girar y enderezar un poco el manubrio, —es interesante—, comentó.

Ciertamente lo era, raro, nunca pensó hacer esta clase de cosas, pero le pareció que era sumamente necesario. Estaban llegando a un parte algo más suave y complicada pues se adentraba en arena, por lo que detuvo su andar y notó como, aún si se pedaleaba o no, la bicicleta de extraño diseño daba una especie de parón, lo cual le hizo soltar una risa algo extraña.

Creo que… podemos darnos un break de esto—, le dijo al otro, de todas formas la bicicleta estaba alquilada hasta dentro de un par de horas, no había mucho problema, — ¿nos recostamos un rato en la arena de más allá?—, le preguntó, señalando con la mano una meseta más adentrada hacia las aguas que percibía medianamente turbias, —quiero hacer un castillo de arena—, comentó como un punto para divagar, o quizá para ver si le sacaba algo al otro, bajando de la bicicleta, lo iba a empujar al agua si eso era necesario para que dejara de mirar a cualquier muerto o sombra de esas que le perseguían.

Por supuesto, nadie había dicho que todo era fácil en la vida, no había mentira más burda y más gigante que esa, pero, si algo era verdad, era el sentimiento de que una cosa andaba mal con este azabache, no en el plano físico, sino que era más bien como si algo se le hubiera perdido cuando apenas lo había encontrado, esa era la clase de sentimiento que Nathair podía percibir desde su posición como un espectador de algo que no conocía, y que no sabía si el otro en algún momento desearía confiarle o contarle. No era obligación, nada lo era, y todos los seres humanos debían aprender a cargar con sus demonios.

Así era la vida.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Tokuro Yaminara el Dom Sep 20, 2015 2:51 am

Había pasado por eso una vez, con la primera pareja estable que había tenido en toda su vida… la primera y quizás la única. Realmente había sido así, porque nunca había tenido tiempo… o más bien no se había dado el tiempo de pensar en ello hasta que alguien hubiese llegado para imponerse en su vida y hacerse notar. Posiblemente las cosas se hubiesen dado de forma curiosamente similar, ¿sería que acaso esa era su forma de reaccionar? No se había dado la ocasión en que Tokuro Yaminara hubiese dado el primer paso. Quizás así siempre fuesen las cosas. Pero más allá de eso, sentía que no era la primera vez que se sentía en esa posición… tan ido, tan perdido en sus pensamientos; podía verse así por distintas razones. Pero las sentimentales sin duda alguna era una de las que más solían afectarle.

─ ¿Shi? Él es… una persona bastante particular…─comento entrecerrando los párpados, dejando que el viento le relajase pero al mismo tiempo enfriase su siempre pálida piel; si buscaba desviar sus pensamientos efímeramente hacia los primeros días en la academia, podría recordar las extrañas situaciones en las que aquel pelinegro le había puesto. Y es que todo en él parecía bastante alejado de la cotidianeidad, por supuesto. Se distrajo en aquellos pensamientos, prolongando ese estado de lentitud que parecía haberse apoderado con él; tanto se había distraído en ello que siendo víctima de un repentino envión, pegó un pequeño saltito en su asiento cuando la bicicleta se hubo detenido de golpe. Habían llegado a zona arenosa y ya no era posible seguir circulando.

─ Me parece bien… ─comentó apenas, llevando sus dedos a empujar suavemente el puente de sus lentes que se habían deslizado por el tabique tras el ligero envión; la pequeña carcajada que había dejado escapar su camarada parecía un buen complemento a la situación─ ¿Qué hay con ese particular anhelo? ─pregunto tras abandonar su asiento de la bicicleta, buscando una pequeña botellita de agua que llevaba equipada en una canasta que tenía el extraño rodado y de la cual bebió dos largos sorbos─ Aunque llevamos aquí más de medio año… he venido muy pocas veces… ─comento quedándose viendo el mar, con ese semblante sereno pero tan ausente que solía tener cuando se encontraba pensativo como en ese momento; en esos instantes en que por su cabeza pasaban tantas cosas que le resultaba dificultoso permanecer conectado con la realidad.

─ ¿Qué tipo de castillo quieres hacer? ─preguntó finalmente, guardando la botella de agua para pasar al ruso y adelantarse unos pocos pasos sobre la arena, pateando ligeramente los pequeños montoncitos que hallaba por el camino─ Desconocía que fueses buen arquitecto…─pronuncio, volviendo a lazar la vista hacia el mar cuando detenía su paso─… aunque quizás resulte esperable. ─concluyó, su querido amigo Nathair era bueno en muchas cosas y excelente en otras cosas; él había sido testigo de ello incontable cantidad de veces. Alguien por quién sin lugar a dudas pondría las manos al fuego sin dudar.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Mar Oct 06, 2015 4:54 pm


Sonrió ligeramente pasando por la arena, el ambiente se sentía un poco friolento, pero eso era cosa normal, había investigado y ya sabía por propia cuenta que este sitio en sus playas no era precisamente espectacular, para nada, no cuando se estaba tan al norte. En sus pasos jugaba con la arena, aunque teniendo cuidado para que no se le metiera en el zapato, tal vez debería quitárselos para evitar males mayores. Resopló.

No lo sé… creo que quise hacerlo de repente—, comentó con suma calma, como era nada más que su costumbre.

Llegó algo más cerca de la orilla, donde se sentía seguro de no mojarse a pesar de que la marea pudiera subir ligeramente, y ahí se sentó, había una buena cantidad de blanca arena alrededor, tampoco es que tuviera herramientas para hacer un castillo, quizá solo lo hará de montoncitos, como lo hacía con la nieve en sus tiempos en Rusia.

Tengo que conocer las estructuras para saber sus puntos débiles…—, murmuró de asunto casual, —de esa forma podré producir explosiones más eficientes, con menos carga y más potencia y destrucción—, analizó, realmente para él muchas cosas eran importantes de considerar al momento de montar un explosivo, tanto que había estudiado algo más que la química y la mecánica. En ciertos casos era necesario tener un poco de conocimientos de todas las áreas.

Claro, él no se compararía a Chernny en las computadoras, no tenía una puntería destacada y su fuerte en la pelea era la espada y las armas blancas, pero sabiendo un poco de todo podía ayudar a sus compañeros ahorrándoles trabajo y tiempo.

No quiero hacer nada en particular—, después de un par de segundos continuó hablando, estirando las piernas y encogiéndolas para comenzar a amontonar arena frente a él, —“la casa de un hombre es su castillo”, sería mejor si tuviera casa, pero no es el caso—, sus palabras salieron quizá con un poco de ironía y, por un segundo, dejó de lado su montón de arena para mirar al pelinegro y, con la derecha, comenzó a dar palmadas sobre la arena a su lado, —vamos, siéntate, recordemos nuestra primera infancia—, sonrió con ligereza, él no solía sonreír, pero habían sus casos, mayormente cuando estaba con Tokuro.

Regresó a amontonar, la verdad es que cargaba alguna navaja encima, tal vez dos, o tres, una daga, lo normal… pero nada para hacer castillos, por lo cual no estaría nada mal hacer un poco de terapia anti estrés para variar y relajarse, no solo él, para nada, en realidad era más por aquel que estaba –o estaría- a su lado, un pequeño gran pedacito de su mundo a decir verdad.

La verdad es que… hay algo que quiero contarte—, murmuró, —pero… creo que eso puede esperar un poco—, continuó, para él habían cosas más importantes, —hay algo más importante—, musitó, aplanando la punta de su primer montón, el más grande, no se sostenía tanto porque la arena esta húmeda, pero no mojada, aunque no se pondría demasiado con eso, no por ahora, —Chernny… ¿hay algo que te ocurriese recientemente… y te preocupase?—, le preguntó, sin mirarle, estaba pendiente de su montón, pero básicamente pensaba que había dado a entender perfectamente lo que quería decir.


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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Tokuro Yaminara el Miér Abr 20, 2016 4:42 pm

Unos pocos pasos más y se sentó a su lado sobre la arena, inhalando y exhalando de forma lenta y pausada, para después desarmar un poco su postura, llegando a encorvar ligeramente su espalda. Cerca de sus pies, el azulado oleaje iba y venía sin llegara a tocarle en realidad; y es que en realidad a pesar de la brisa que parecía soplar insistentemente, el ambiente se encontraba muy tranquilo aquella mañana.

─Tú, querido amigo… siempre haces que las cosas más complejas parezcan tan sencillas…─una pequeña y apenas perceptible sonrisa se dibujó en sus labios tras pronunciar aquellas palabras, mientras bajaba la mano derecha hacia la arena, extendiendo su dedo índice para comenzar a dibujar un circulo en la blanca arena─… realmente admirable.

Un hombre hecho y derecho, su amigo lo era en verdad, una persona digna de admirar, por supuesto; había pasado por tanto y aun seguía allí, aún seguía entero, posiblemente más entero de lo que estaba él mismo en realidad. La vida les había obligado a crecer antes de lo debido, a ocultar las heridas, a seguir adelante a pesar de estar desgarrándose por dentro… y es que en realidad no habían tenido una real capacidad de optar por el futuro que ellos mismos pudiesen escoger. Todo había estado pactado, previamente establecido, y como fichas de ajedrez se movían en un mundo que había esperado algo de ellos incluso antes de que viesen la luz por primera vez.

─Aún tienes… un hogar al cual regresar, Boom-chan...─mientras pronunciaba aquellas palabras sus parpados se entrecerraron con ligereza─… en tu padre… en mi… en nosotros cuatro… ─por supuesto, los cuatro miembros del grupo eran para él como su segunda familia y Nathair Blaikovsky ni más ni menos que su segundo hermano. Y aun recordaba muy claramente la primera vez que le había visto, él, portando una actitud particularmente diferente a la que solía tener en la actualidad… el paso del tiempo los había cambiado, para bien o para mal, ahora estaban ahí, asumiendo las consecuencias de aquellas cosas que les habían sido impuestas. Si todo hubiese sido diferente seguramente en ese momento no estaría allí, sin embargo si todo hubiese sido diferente quizás nunca hubiese llegado a conocerles… ¿acaso deseaba tener la oportunidad de elegir?

Alzó la vista para verle. Amaba a Nathair; como un hermano, como su propia sangre aunque no llegase a serlo. Si las cosas pasaban eran por algo, debía pensarlo de ese modo; había una razón, o quizás muchas, por las que hoy ellos estuviesen allí… por las que en ese momento aquel ruso de castaña cabellera estuviese adivinando sus pesares como solo él parecía poder hacerlo. Si, quizás Nathair tuviese la extraña facultad de leerle como si de un libro abierto se tratase; aunque en realidad permaneciese encadenado para el resto de la humanidad.

Y como tantas otras veces daba en el clavo, estaba en lo cierto. ¿Qué podría decir al respecto? Ella… ella había puesto su mundo al revés, había cambiado el color de sus días; le había enseñado a reparar en pequeños detalles hermosos de la vida en los que no había reparado jamás. Ella, había llenado sus días de color… quizás demasiado vivo y radiante para él, aun así con tanta gentileza, con tanta dulzura; imponiéndose para hacerse notar.

─A veces creo que eres más efectivo que cualquier analista… Nathair…─comento sonriendo de forma suave y muy leve, doblando las piernas para rodearlas con sus brazos mientras perdía la vista en el lejano oleaje. Hizo una pausa considerable entre aquella pregunta y lo que se suponía debía responder, ¿y es que acaso había algo que hablar? Su decisión estaba tomada, pero aun así no dejaba de pensarla, por más que lo intentase─ Pero no se… si hablar de ella tenga ya importancia alguna…─con esa simples palabras le dejaba saber muchas cosas, por supuesto, más de lo que aquellas simples palabras podrían significar por si solas.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Lun Abr 25, 2016 12:26 pm



Comenzó entonces con la construcción de su segunda torre, esto era algo que realmente te relajaría si pudieras concentrarte en una sola cosa a la vez, sin embargo, el castaño había perdido a la fuerza esa capacidad hacía mucho tiempo, pues había sido entrenado para pensar y actuar de muchas maneras según lo requiriera la situación.

Supongo que tienes razón—, susurró, —aunque, las diferencias entre una casa y un hogar son muchas, de más de una manera—, exhaló tras decir aquello. Nathair mismo alguna vez y desde ese momento se había culpado por lo que había pasado con su hermana, porque tanto entrenamiento no había sido suficiente, porque no pudo hacer nada por ella para evitarle tanto sufrimiento… tantas cosas, su hogar se había roto desde el momento en el que su madre murió, en el que su hermana desapareció para siempre.

Exhaló, estaba metiéndose en territorios que, por el momento, no deseaba explorar.

En aquel silencio no insistió demasiado, conocía a Tokuro tal vez mejor que nadie, a veces se lanzaba a afirmar que lo conocía mejor que su propio gemelo, mucho más que sus padres, tenía ciertas costumbres, ciertos hábitos para mantener. Fue entonces que la segunda torre comenzó a tomar forma al menos en su mente, porque en la realidad era tierra que se negaba a compactar. Intentó hacerla lo más redonda posible, utilizando arena húmeda, y entonces escuchó las palabras del pelinegro.

Así que hay una ella—, murmuró, de nuevo estando concentrado en su obra, —de alguna manera… lo suponía—, exhaló, aquellas palabras salieron con lo que ellas expresaban, un aire de calma, de sapiencia y algo de alivio y normalidad.

Aplanó entonces el tope de su segunda torre, había intentado que quedaran iguales en alto y forma, pero las dos juntas sin herramientas era algo un tanto imposible.

Entonces… las cosas no terminaron bien—, hablaba como si lo estuviera haciendo para él mismo, para darse cuenta de algo, no preguntando nada ni mucho menos, —nosotros no tuvimos derecho a elegir nuestras vidas—, continuó con sus palabras ajustando todo en la arena, —pero tenemos el derecho y el deber de evitar que otros sufran, ¿no es así?—, por primera vez le pregunto, aunque aún no le veía a la cara.

Por supuesto, ellos eran Shinobi, un trabajo peligroso, que tal vez podría matarte, para no dejar nada atrás, allí estaba uno de sus maestros, el padre de Minato y su familia, su propia hermana, el padre de Elizabeth e incluso lo que tanto él como el pelinegro tuvieron que pasar… habían muchos ejemplos, habían muchos miedos y aún ahora él los tenía a flor de piel, porque lo había penado, ¿qué sería de él si a Kiah le sucedía algo?, ¿podía esta felicidad convertirse en una amargura tal que no le permitiese vivir más? A veces se lo preguntaba, pero era difícil, demasiado, por eso entendía esto, al menos lo que él creía que pasaba por la mente de Tokuro. Resopló.

Puso ambas manos sobre la arena e inhaló con fuerza para volver a exhalar de la misma manera.

Sin embargo… creo que eso es un poco egoísta—, murmuró mirando al frente, —hay tantas cosas que debemos cargar, tantas cosas que debemos considerar, que a veces no pensamos en querer ser felices—, llevó una mano a rascar sus cabellos, —tenemos miedo de ser felices—, al aire dejó sus palabras, —¿lo crees así?—, le preguntó, por primera vez, mirándole directamente.

En sus ojos había comprensión, podía entender los pensamientos de Tokuro, porque él también tenía miedo. Tal vez había sido diferente, tal vez no había sido tan fuerte… fuera lo que fuera, él estaría allí para su hermano, como siempre, haría todo lo posible para que siguieran estando juntos en este mundo.


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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Tokuro Yaminara el Jue Jul 27, 2017 6:14 am

Sabía que era cierto, le daba toda la razón en aquellas palabras… y una persona sin tener una casa podía perfectamente tener un hogar, en sus seres queridos, o hasta en una simple mascota; todo dependía de cómo se viesen o se sintiesen cosas. Una persona, aun estando carente de un techo, podía perfectamente tener un hogar que otra persona que viviendo en una mansión podría no tener jamás. El hogar pocas veces se construía con una riqueza rodeada de soledad; como bien se solía decir, el dinero no compra la felicidad.

─Estás en lo cierto ─respondió, muy calmadamente─. El hogar no es algo físico, ni hereditario, se construye con los demás y con uno mismo… ─su dedo se detuvo en la arena, tras haber dibujado un círculo perfecto en cual era imposible distinguir el principio del final─ Por eso creo… que aún así nosotros tenemos un hogar. Y es esto lo que nos ha ayudado a seguir adelante… a pesar de todo…

Entrecerró sus parpados en un medianamente largo silencio, a lo lejos podía escuchar el canturreo de algunas gaviotas solitarias, a pesar del frio, y de la escases de comida; podía haber vida en los sitios menos pensados, era la naturaleza misma de la tierra; tan gentil y tan severa. Adaptarse era la clave a todo; adaptarse, algo que ellos habían estado haciendo desde hacía mucho tiempo ya. ¿Qué más podrían hacer? Sin embargo aun así sentía, muy de vez en cuando, que ese niño interno que tanto había repudiado lo que sus mayores habían elegido para sí mismo, seguía anhelando un poco de comprensión, una salida, una escapatoria… esos sentimientos que tanto tiempo atrás había aprendido a controlar y neutralizar a la fuerza… ¿acaso aun quemaban en alguna parte muy profunda de su ser?

Sentía haberse rendido; se había dejado llevar… se había dejado dominar.

─Es así… así mismo…─respondió en un tono muy suave, tanto que se entremezclaba ligeramente con el sonido de las olas y lograba desdibujarse un poco en el viento─ El que no haya terminado bien como dices… es algo que simplemente debía pasar… como si todo estuviese destinado a tener el mismo final… ─tras aquellas palabras cruzo su dedo por el medio de aquel circulo, trazando -sin real intención- una línea que parecía representar una prohibición de algún tipo─ Sin embargo lo que hice… fue por su bien, para no verla afectada por algo que en realidad nada tenía que ver con ella, con su vida diaria de estudiante universitaria… ella había sido siempre muy ajena a este tipo de cosas… ─inhaló y exhaló lenta y largamente, como si intentase calmar sus nervios, aunque en verdad se veía sumamente pacifico, sentado allí en la arena, rodeándose las piernas con sus brazos─ Fue lo que elegí; para protegerla, para alejarla de algo… de alguien que solo pudiese causarle infelicidad… yo… no soy bueno para esto…─y tras dejar aquellas palabras inconclusas en el viento, alzo su mano izquierda para retirar los lentes de su rostro y con la derecha frotar ligeramente la parte alta del tabique de su nariz, justo allí donde los prismáticos pasaban la mayor parte del día.

─Si aprecias a alguien solo puedes esperar su bien… ─abrió los ojos pero no volvió a acomodar el par de lentes donde solía estar, simplemente mantuvo su brazo alrededor de sus piernas con los lentes colgando de sus dedos─… sé que es mejor así, y aún así… aún así yo… no me siento conforme Boom-chan. ─entonces bajó ligeramente las cejas como si su rostro intentase demostrar un pequeño ápice de preocupación, sin embargo aunque no lo demostrase con sus expresiones, quizás fuese muy posible simplemente sentirlo en el aire que le rodeaba. El sonido del oleaje un tanto embravecido decoro el silencio de aquella pausa, entonces inhaló aire para hablar─ Creo que olvidé que existía algo llamado felicidad… desde aquel día Boom-chan ─volvió a colocar entonces los lentes en su lugar, ese día en que su cuerpo había sido marcado, y lo días después en que se había resignado a una vida que no había deseado; su carácter se había forjado en base a reprimir y ocultar sus emociones, incluso de si mismo─. Y si embargo con ella sentí que podría volverlo a redescubrir, de a poco, con el tiempo, pero aun así… ese miedo del que hablas… posiblemente…─miedo a herir, miedo a perder; lo había sentido, con y por ella, y a pesar de que temiese y doliese perderla la dejaba ir, porque era mejor así, porque ella podría ser feliz, porque ella podría tener una vida normal, una como quizás aún muy en el fondo, él mismo seguía anhelando.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

Mensaje por Nathair Blaikovsky el Vie Ago 04, 2017 1:01 pm



Nathair podía comprender la profundidad de sus sentimientos, de sus pensamiento, y esta vez no era por ese sexto sentido que decía tener con alguien que no compartía su sangre, que era "su hermano hijo de otro fulano", sino porque comprendía lo hondo que la indecisión, el miedo y la oscuridad podían cavar dentro del corazón de alguien, porque él mismo estaba en esa vicisitud, con una escasa diferencia.

Pero haber aceptado algo ahora no te privaba de dudar de tus decisiones en el futuro, especialmente si eso incidía directamente en la vida, en la estabilidad y, en sí, en que otra persona permaneciera o no bajo el mismo cielo, en este mundo, viva.

Exhaló, dejando escapar el aire de sus pulmones con una calma que tan solo podía indicar que estaba pensando, que le estaba escuchando y pensando, que le estaba escuchando y entendiendo, interpretando sus palabras, sus sentimientos; porque Tokuro era alguien que, para ser sinceros, pensaba un poco parecido a él de todo esto, por eso podían llevarse tan bien: ambos comprendían el dolor de ser un Shinobi de una manera muy personal, muy suya.

Su mirada se centró al frente, al agua, al clima sereno y algo frío, a lo que pasaba a su alrededor, y en ese momento detuvo el accionar de sus manos y relajó su cuerpo, inhalando y exhalando tan solo un par de veces, pero tenuemente.

Si nosotros amamos mucho a alguien, ese alguien va a sufrir—dijo en volumen medio, con sus ojos afincados al frente, podía decirse que aquellas palabras también eran dirigidas a su persona—; si queremos ser felices junto a una persona, si pensamos tener un futuro con alguien, la vida de esa persona, de su familia, estará en constante peligro—continuó—; si queremos tener un rayo de esperanza junto a alguien, lo más probable es que esa persona no esté lo suficientemente preparada para soportar la carga que eso representa—finalizó.

Parpadeó un par de veces y luego bajó el mirar a sus dos torres, al comienzo de una tercera torre, que parecía todo menos eso al inicio; una que miró con cierta resignación, porque estaba consciente de todo eso, que podía causarle daño a Kiah, que podía, fácilmente, perderla si algo salía mal, que ella podía sufrir mucho por su vida, y por la de él mismo.

Pero...

Pero...—dejó al aire—, a veces lo pienso—dijo y, en ese instante, volteó a mirarle directamente—, ¿cómo vinimos entonces nosotros al mundo?—preguntó.

Su padre era alguien ligado a la organización, al igual que él, desde que era un niño, de hecho, Nathair representaba la tercera generación de la familia dedicada a esto, y su madre había muerto por causas naturales, no por Shinobi, y él y su hermana habían sido secuestrados por su padre, por sus negocios, no por Shinobi.

Entonces... ¿había una manera?

¿Hay una fórmula para obtener la felicidad?—preguntó de nuevo, podía parecer que había comenzado a divagar, pero nada más alejado de la realidad.

Inhaló y, habiendo dado, medianamente, una forma aceptable a su tercera torre, detuvo sus operaciones para frotarse las manos y eliminar algo de arena, sacudipendose también con los pantalones.

"Si amas a alguien, déjalo ir"—citó con tono bajo—, ¿no crees que eso es demasiado egoísta, Chernyy?—le preguntó sin mirarle, no había necesidad de eso, ellos solían conversar mucho de esta manera, después de todo—, sinceramente pienso que no está bien que alguien sufra por nuestra culpa, pero, ¿de verdad nos merecemos eso?—volvió a preguntar—, siempre he pensado que el amor era algo esquivo, algo que a la larga podría o no interesarnos, es decir, tú, yo y todos hemos observado a Minato y a Elizabeth todos estos años, al Doctor Dezart y la Doctora Ford, no son casos ajenos en realidad—hablaba con calma, como si estuviera relatando algo para llegar a algún punto común—, ellos, por unas u otras razones, han estado esquivándose por mucho tiempo—ladeó la cabeza—, entonces pensé "¡Oh!, enamorarse no es algo pertinente, no es algo justo"—citó sus pensamientos y dejó salir algo de aire de sus pulmones en forma de un soplido para descargar—, pero... justo ahora pienso que eso también es egoísta—sentenció—, creo que nosotros también somos egoístas—dijo esto volteando a mirarle, esta vez un poco serio—, si llega alguien y te dice "no me importa" tantas veces como pueda, si te lo demuestra, y aun así, aún cuando estés muriendo por dentro por esa persona le rechazas, le haces sufrir, creo que nosotros somos los egoístas de la historia—sonrió levemente y sopesó su mirar.

Sus palabras tenían un lado A y uno B, porque cualquiera estaría bien, porque cualquiera estaría equivocado.

No me malentiendas—continuó—, no estoy queriendo decir que esté mal lo que has hecho—aclaró—, es solo que, tal vez, solo tal vez, no era la persona correcta—continuó con calma—, cuando la persona correcta llegue y se meta en lugares de donde quieres sacarle, cuando sientas el "no me importa" y comiences a pensar en los contras, pero también comiences a pensar "que pasaría si...", esa deberá ser la persona correcta para ti—analizó todo.

Eso era, en pocas palabras, lo que Kiah había hecho con él; ella había destrozado todas sus ideologías con un solo beso, una sola mirada, con solo cinco minutos de haberle visto, con unos días, unas salidas, ella había hecho cambiar su percepción de esa manera.

Le asustaba, claro que lo hacía, pero ahora podía entender tantas cosas.

Mi padre suele decirme que, aunque la vida de un Shinobi es difícil y dura, podemos ser felices—después de un minuto, más o menos, volvió a abrir la boca—, él fue muy feliz junto a mi madre, y ella fue su razón para seguir vivo al partir a cada misión, ella comprendió y le acompañó... creo que, cuando encontremos a una persona así, entonces también seremos capaces de comprenderlo—.

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Re: You look so lonely — Priv: Tokuro Yaminara

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