Welcome to SNA!
「WELCOME TO SNA」



Hey Invitado sé bienvenido/a a la SNA, una universidad famosa por su educación, el campus más grande del mundo, y a Alki Strait City, famosa por su gente; por sus parajes y paisajes, pero sobre todo por su imponente presencia. Innumerables cosas, misterios, verdades, pueden sucederse en este lugar, ¿se siente bien?, ¿quieres experimentar el desenfreno de una ciudad que no descansa, de una universidad que es más que eso? Entonces... ¡Deja de observar y entra de una buena vez a este mundo!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

「WHO IS ONLINE?」
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 28 el Lun Sep 04, 2017 10:27 pm.
「LAST POST」
Últimos temas
» Venta de camisetas manga personalizadas
Mar Nov 14, 2017 11:38 am por Andrea33

» Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho
Dom Nov 12, 2017 5:28 pm por Lee Seung Ho

» Hike—priv: Kohaku Koyama
Vie Nov 10, 2017 10:53 am por Shun Wakahisa

» Four // Privado: Elizabeth
Sáb Nov 04, 2017 2:59 pm por Elizabeth O'Land

» Scared [Priv. Daichi Kitagawa]
Dom Oct 22, 2017 12:40 pm por Zhao Wang

» Cappuccino [Priv. Yahiro]
Dom Oct 01, 2017 7:00 pm por Yahiro Kanzato

» Three // Privado: Elizabeth
Lun Sep 25, 2017 2:07 pm por Elizabeth O'Land

「OUR BOSSES」

THE SNA KING
master

- Profile MP -


MINATO
admin

- Profile MP -

SHI
designer

- Profile MP -


Noragami Roler Psycho-Pass RPG .:Magatsu World:. Surprise City Forbidden Love < a href="http://innocent-malice.foroactivo.com/">INNOCENT MALICE Crear foro The Last Breath RPG
「THANK'S & CREDITS TO:」



Este skin ha sido realizado por Shi {@Shi.2014} para Security Northwest Academy, se prohíbe su reproducción. Los códigos para las descripciones de los foros son propiedad de Niza. La historia y demás puntos base del foro, son propiedad del staff y están inspiradas en lugares de la vida real; las tramas y expedientes de los usuarios son de su propiedad y solo suya.

Agradecemos a #ALF por la ayuda con sus tutoriales; a We♥It, Tumblr, Zerochan, MiniTokyo y otros por las imágenes, las cuales han sido sometidas a edición. Este foro es una obra de ficción y, como tal, no tiene relación más que ligera con hechos de la realidad.

#NO AL PLAGIO, ¡Sé original!

The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Katty Summer el Lun Ago 10, 2015 12:46 pm

Su paso demuestra lo que es: una mujer fuerte y confiada, que cree que el mundo es suyo y que tiene, que realmente tiene, posibilidades de dominarlo si se lo propone. Los altos tacones que calza resuenan en el pavimento helado de la calle, cercana a la playa, que sus pasos largos y elegantes recorren. Pac, pac, pac. La sonrisa y el desparpajo que muestran no lo denotan, sin embargo: llega tarde. Eso quizá se pudiera notar en lo largo de su zancada, sin embargo su elegancia y firmeza te harán dudar. A pesar del frío del aire, que causa pequeñas nubecitas con su aliento, sus piernas están completamente desnudas por sobre las altas botas de ante negro. Bajo el pesado abrigo gris oscuro, largo hasta medio muslo, unos pequeños pantalones y un top, ambos deportivos se esconden. ¿Quién lo diría? Desde luego lo ultimo que piensas cuando ves a esta chica confiada andando cómodamente por la acera es que llega tarde para inscribirse en la competición de boxeo mixto que en solamente en 5 minutos dará inicio. ¿Pero que otra razón iba ella a tener para cargar ese enorme bolso negro y blanco? Por supuesto, dentro de él guarda cuanto cree que pueda necesitar.

El viento aulla con fuerza y una nube truena en lo alto.
"¿Volverá a nevar?", se pregunta ella al tiempo que se detiene frente a la puerta de un local. El aire salvaje sacude su cabello recogido en una alta cola de caballo y este oculta sus ojos, lo que la hace sentir ligeramente molesta. Cuando la puerta del lugar se abre, una pequeña campanilla tintinea, sin embargo su delicado repiquetear se pierde entre la algarabía del interior. El sitio está de bote en bote y probablemente esa es la causa por la que la impactante entrada de la muchacha pase poco advertida. Esto no quiere decir que varias cabezas dejaran de girarse para observarla a su paso, sencillamente que el número de estas cabezas es inferior al que debería. Ignorando por completo a la multitud allí congregada, Katty avanza sobre las losas verdes y azules, nuevamente sus pasos suenan altos por culpa de su calzado. Pac, pac, pac. De los jóvenes sentados en las mesas, no son pocos quienes se giran a observarla. Se escuchan murmullos, un par, preguntan por ella y por si deberían pedirle una cita a sus amigos, sin embargo hoy no es un día cualquiera y por ello es que la pregunta más extendida entre los presentes es: ¿competirá la muchacha de cabello azul o a venido para animar a alguien? En una esquina, una pequeña pandilla apuesta sobre ello. Sonriente, con la ligera sensación de ser la reina del mundo, la joven llega al fondo del local, dónde el dueño termina de organizar a los participantes en el evento. No se da cuenta, o quizá su gran ego le impide darse cuenta, de que el rumor que ha causado su entrada ya se ha disipado y pocos, muy pocos, la recuerdan ya. Sin duda es una mujer que llama la atención, mas muy pocos le dedican más que un par de comentarios. Desde luego, conocer eso no le agradaría.

Por suerte, mientras observa al hombre de mediana edad e incipiente calva, buscar su nombre en la lista, Katty no es consciente de nada de ello. Ella simplemente sonríe y le mira por entre sus espesas pestañas, esperando la información. Realmente, se siente impaciente y un tanto ansiosa, pero demostrar eso es algo muy poco típico de ella. Por ello es que mantiene la compostura y espera con paciencia, hasta que la información llega a ella: participará del tercer combate. Un murmullo de agradecimiento brota de sus labios, justo antes de que aleje, nuevamente sus pasos audibles aún por encima de la excitación general: pac, pac, pac. Revisa con la mirada el sitio, buscando un sitio para establecerse. Justo en el centro se alza el ring, rodeado por pequeñas mesas redondas pensadas para 4 personas pero en dónde ahora se acumulan grupos mucho mayores, que recuerdan vagamente a una manada de lobos rodeando un mamut lanudo. Al fondo se encuentra la barra, con una oferta luminiscente de alcohol y comida rápida. Y en una esquina, imposible de ver desde la entrada gracias a un pilar, se ha preparado una gruesa moqueta y algunos sacos. Cerca de media docena de chicos se encuentran ya calentando y Katty no duda en unirse a ellos. Deja su bolso sobre una silla, situada fuera de las mesas, alrededor de la moqueta, ella imagina que pensadas para eso. Al respaldo va a parar su abrigo y de pronto sus botas con tacón se ven substituidas por otras mucho más prácticas. Y, de este modo, la joven empieza a calentar.
avatar
Edad :
21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Vincenzo Michaira el Mar Ago 11, 2015 1:45 pm


Viernes; 09:40 hs | Hibird |Roll | Adam | OF1 | OF2 | Bolso


Este día era tan burdo como normal, día del presidente el trasero de todo, en Italia no había un día así, en Japón… ¿el día del emperador contaba?, quizá era algo parecido, pero el punto era que hoy andaba a su bola, a lo suyo, en un fin de semana largo que se planteaba disfrutar al máximo luego de haber tenido que hacer residencias todos estos días.

Sin embargo, no solía salir solo, para nada, su salida siempre iba acompañada de tres factores que eran como un chicle para él. Sobre su cabeza un pajarito amarillo –Hibird- a su lado un golden que era su perro de servicio y, en la bolsa que identificaba al perro, iba Roll, el pequeño erizo con el que había decidido quedarse luego de varias cosas, su pegoste personal o algo por el estilo; con los que entraba a aquella tienda para cumplir su cometido en el día de hoy. Iba a participar en una de esas competencias clandestinas de un negocio a las cercanías de la playa donde la mayoría de los miembros del equipo de boxeo estarían. Esta tal vez sería la última, quien sabe, tan solo iría a picotear un poco y a ver qué podía sacarse para pasar la noche. Lo disfrutaría, así había sido decidido.

Al entrar en la tienda se dio cuenta de que estaba bastante llena, más de lo normal, y eso estaba bien. Pasó como pudo con su peculiar seguidilla y se fue hasta donde estaba el viejo que anotaba, solo a confirmar si seguía en la lista y directo la trastienda, donde encontró a varios de sus compañeros y… compañeras, claro, había una hermosa chica haciendo ya sus calentamientos. Sonrió, le conocía del club y era simple, aunque ella estaba en su primer año tenía potencial, tanto como las otras tres o cuatro chicas que estaban en el club. No le gustaría tener que pelear con ella, pero quién sabe… no quería pasar por la flojera de ser criticado ganase o perdiese un combate con una mujer, en este planeta lleno de hipócritas todo el mundo era así, aunque eso a él le venía de la nada y le sabía a mucho menos.

Según el viejo pelearía en el quino turno de ocho, se preguntaba dónde pelearía ella, pues la manera de las peleas era simple: podías aspirar a tres combates, ganador del primero versus el del segundo y así, el del tercero versus el cuarto y así, luego ganadores de los dos primeros y los dos segundos, y la final, sencillo de entender, ¿y el premio? Condenados mil dólares… él no lo hacía por la plata, no la echaba en falta, aunque si la ganaba quizás la gastara ahí mismo, simple y burdo señor que era. Se quitó el pequeño bolso que llevaba y sacó los zapatos para el ring, sus guantes y el protector para la cabeza, que debía llevarlo por regla dada la epilepsia. Resopló, tener que dejar esto prono sería deprimente, ¿de qué ora forma podría descargar la ira contra todo el mundo que llevaba guardada y le era tan complicada controlar? Al parecer “ya encontraría algo” dijo el doctor.

Se sacó los lentes y la sudadera para quedar a torso descubierto –algo pálido, pero bien formado torso-, afuera hacía frío, parecía que hasta nevaría, pero aquí adentro el ambiente era más caluroso, propiciado por el gentío en parte. Se quitó las botas y los pantalones sin importar ser visto, pero contemplando un hermoso trasero en el camino, algo que le llevó a sonreír socarronamente para volver a concentrarse en lo suyo, no le importaba ser detectado por aquella chica de cabellera azul por verle el trasero, las mujeres hacían lo mismo y nadie les decía nada, alzó sus hombros, recriminándose a sí mismo ese hecho. Abajo llevaba unos simples shorts, así que solo se colocó las botas, tomó una cuerda que estaba por ahí y comenzó a saltar, dando cuenta que Hibird se había ido a su segunda cabeza favorita –la de Adam- y el perro se había quedado educadamente sentado a un lado, para no molestar a nadie.

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Katty Summer el Sáb Ago 15, 2015 2:28 pm

La atención a los demás no le es necesaria  en este momento. Se siente orgullosa de su cuerpo: cree estar en buena, forma incluso tener muchas posibilidades de llegar a la final, unas pocas menos de ganar, pero eso es algo que nunca reconocerá en voz alta. Sabe que llama la atención de aquellos que han estado calentando desde antes de su llegada, pero poco le importa mientras que con unos saltos comienza el calentamiento. La sensación de sus músculos tensándose y destensándose continuamente, su corazón adquiriendo un ritmo más veloz, la respiración más profunda pero sin alteraciones… todo ello la hace sentir poderosa. La hace sentir mucho más poderosa que cualquier mirada que se pueda posar sobre ella, que cualquier alago que pueda recibir, que cualquier regalo que se le pueda hacer o que cualquier brillante calificación que pueda conseguir. Katty es una mujer con instintos animales fuertes, demasiado fuertes para la poca cantidad de testosterona que su cuerpo produce, y por ello es que la sensación de poseer un cuerpo fuerte, resistente y hábil la hace sentir más poderosa que cualquier otra cosa. No pasa demasiado tiempo saltando, ese no es su ejercicio preferido y en cuanto siente temperatura de su cuerpo ligeramente elevada comenzó a estirar, con la cuerda doblada tras de su cuello. Al sentir las caricias cálidas de su propio cabello en la nuca piensa en lo realmente agradable que es el cabello largo en los días fríos, aun cuando eso no guarda la más mínima relación con la situación en la que se encuentra… Quitando lo de día frío.

Por esto, sus pensamientos y su cuerpo, pasa completamente desapercibido por la joven un concursante más se aproxima a la zona reservada para los calentamientos. Va acompañado de un perro grande: eso es lo más llamativo del chico, sin duda alguna. Y cuando, luego de estirar el deltoides, Katty se percata de la mirada de éste posada sobre sus torneados glúteos y se gira para guiñarle un ojo, que no iba maquillado solamente delineado en negro y sonreírle coqueta, no ve al muchacho sino que ve al perro. ¿A quién no le gustan los golden retriever? A Kayty se le hacen unos animalitos de lo más tiernos, a pesar de su gran tamaño y se moría de ganas de abrazar al can, hundir los dedos en su pelaje dorado y, si se terciara, lanzarle una pelotita.

Despampanante, caminando en forma claramente provocativa, la estudiante de veterinaria se desplaza hasta su bolsa, pasando justo frente al chico que, si no se equivocaba – y aquello era harto improbable - era el dueño del perro. Realmente no necesita nada que esté la bolsa, pero aprovecha el momento para guardar la cuerda que había estado usando para saltar antes de estirar. De reojo, fija su mirada azul en el otro joven: comparado con otros que ella había tenido entre sus manos no era un gran premio, aun cuando si estuviera por encima del montón: demasiado pálido y el hecho de que use a que el casco incluso para calentar se le hace ligeramente ridículo. Pero no está mal, nada, nada mal. Y tiene perro, lo que era un gran punto a favor.

Del interior del gran bolso, qué pese se pescan aspecto nada deportivo estaba lleno de este tipo de material,  saca la muchacha una pequeña botella con agua y luego de pegar un amplio trago, se gira para mirar ahora con descaro, el mismo descaro que habían mostrado anteriormente al castaño hacia ella.

— ¿Es tuyo el perro? — le pregunta sin rodeos, hablando por encima del bullicio mas sin gritar. Realmente lo que quería era acariciar al can. Hacía mucho ya mucho que no veía la oportunidad de hacer algo así y como futura veterinaria ama a todos los animales, pero los perros son sus favoritos. Sin embargo si salía algo más de aquella inocente pregunta ella no tendría ningún inconveniente. Como ya hemos dicho, el chico estaba bastante bien. Por la mente de Katty pasa la primera ocasión en la que alguien había usado un perro para ligar con ella: desde luego esa no era el caso porque el chico ni tan sólo le había dirigido la palabra. Sin embargo el dulce recuerdo, aquellos ojos esmeralda aquella sonrisa llena de braquets y aquella estupidez de que los gatos no eres el único animal doméstico que hacían sus necesidades en una caja de arena, le hicieron pensar que sí: los perros eran una gran arma para ligar. “Aunque no necesariamente tienes que ser el dueño del perro para usarlo, ni siquiera fingir serlo. Bastaba con que haya un perro.” Se dice, pensando que quizá acariciar al dueño también podría resultar interesante.
avatar
Edad :
21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Vincenzo Michaira el Dom Ago 30, 2015 2:47 pm


Siguió dándole a las cuerdas, la verdad era que no le gustaba esta idea de tener que proteger su cabeza para boxear, eso le quitaba estilo y le apretaba la cabeza, era incómodo, pero su doctor le había advertido que era sumamente necesario para evitar las convulsiones, y él no quería tener más convulsiones de las necesarias, por eso hoy haría todo lo posible para que no le pegaran en la aveza, lo que significaba pegar fuerte al inicio.

¿Por qué practicar algo tan peligroso para su salud? Era necesario ¿de qué otra forma descargaría su ira contra el mundo? Resopló cruzando la cuerda y cerrando medianamente sus párpados por un par de segundos, se estaba asegurando de concentrar su mente en esto, la verdad era algo divertido poder pelear un poco ilegalmente, era genial, pero siempre debía tener su objetivo en mente, las razones por las cuales accedía a muchas cosas, por las que había sacrificado otras... por las que ahora era como era.

Chascó con la lengua para abrir de nuevo la vista al mundo al escuchar unas palabras que no podían ser dirigidas a otra persona, o eso pensó, ahí se encontró con una descarada mirada de una fémina, muchacha a la cual había mirado con similar decoro apenas segundos antes, por lo que realmente no le importó: muchas personas se hacían impresiones equivocadas la mayor parte del tiempo, eso era realmente normal para él.

Cruzó algunas veces más la cuerda y detuvo su salto, era solo lo suficiente para acelerar un poco su corazón y hacer que sudara, necesitaba adaptarse a la temperatura ambiente o sufriría con los malditos calambres que se verían realmente estúpidos a estas alturas de su vida. Inhaló y exhaló un par de veces antes de dar cuenta de una buena postura y miró a Adama.

Lo es—, afirmó con suma simpleza, no había mucho que decir al respecto, —su nombre es Adam—, agregó aquel pequeño detalle e hizo una seña para observar como el can caminaba y se sentaba a su lado, y como Hibird volaba hacia arriba, desde la cabeza de Adam hacia su hombro izquierdo –ya que de ese lado se había detenido el perro-, sintiendo ligeramente el pellizco de las garras de las patas del pequeño pajarillo amarillo sobre su piel, a veces se preguntaba por qué, en ciertos casos, no subía simplemente a su cabeza.

Tal vez Hibird era celoso, quien sabe.

Bajó la vista al perro, quien le miró con curiosidad, o más bien con ansia, el quería algo y Vincenzo sabía perfectamente lo que era, ¿qué decir? Se había dado a la tarea de malcriarlo un poco con sus pequeños placeres permitidos. Se agachó a un lado del can para llevar su mano a acariciar la cabeza del mediano animal de pelaje de un dorado bastante pálido, era un perro especial, bajó al cuello y acarició sobre la bolsa con sus datos, regresando a la cabeza, notando como el animalito parecía contento con ello. Subió la vista:

¿Quieres tocarlo?—, le preguntó a aquella chica, la mayoría de las chicas que se le acercaban de buenas a primeras era para acariciar a su Adam.

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Katty Summer el Lun Sep 07, 2015 2:32 am

El joven aún salta cuando regresa esa descarada mirada a Katty, quien la sostiene sin problema mientras el otro prosigue con aquel pequeño calentamiento. Una sonrisa aún más deslubrante, gracias a sus perfectos dientes blancos, es la respuesta ante el nombre del perro. "Adam... Qué humano" Piensa Katty, De pequeña creía que los dueños de perros con nombre de persona, tratarían a sus mascotas de un modo más humanitario. Sin embargo, ha notado y descubierto conforme crecía y conocía el mundo que en pocas ocasiones era así. Solamente ha conocido a un propietario que trate a su can acompañante como una verdadera persona: se trata de un vagabundo, de nombre Boris y su mascota era Tobby: un nombre que no podía ser más de perro. La teoría que ahora la mujer de brillante cabellera azul sopesa, es que esa humanidad obsequiada a la mascota, desaparecía del propio dueño. Haciendole más animal: "mejor en la cama" para la futura veterinaria.

Ante un gesto de su dueño, el perro se aproximó a él y tomó asiento a su lado. La muchacha se asombra ante el silencioso control sobre el retriever: sabe que es una de las razas más dóciles e inteligentes, sin embargo, es algo destacable sin duda alguna: esa forma de educación canina nunca la habia visto. Sus ojos azules brillan con entusiasmo: para su hormonada mentalidad el chico es uno de los mejores posibles ligues de una noche sobre el cual sus atenciones se han centrado. Una pequeña bolita emplumada de amarillo color surca el aire, pero Katty apenas si le presta atención aun cuando ver tal cosa es tan insolito como el modo en que el perro ha sido entrenado. Luego de intercambiar una mirada, en la animal y humano parecen comunicarse de algún peculiar modo, fruto sin duda del contacto, el joven se agacha y acaricia el aparentemente sedoso pelaje, ofreciendo posteriormente a nuestra hermosa muchacha la oportunidad de hacer lo mismo.

Ella asiente graciosamente, inclinando ligeramente la cabeza hacia su izquierda y, con un gesto despreocupado, deja reposar sus cabellos sobre uno de sus hombros. Extiende la mano, amistosa, al can y sin miedo alguno acaricia bajo las mandíbulas del animal. Sus dedos pálidos y largos se hunden en el pelaje, sin embargo sus ojos no se fijan en los del animal, sino más bien en los de su propietario. Sonríe e intencionadamente en esa sonrisa, mordisquea en gesto travieso y, solo en aparencia tímido, sus rojos labios. Despacio, se inclina un poco más hacia el animal, arrodillada ya en el suelo.


— Eres un perrito precioso, ¿verdad que sí? —
Murmura en un tono similar al que se usa con los niños de corta edad, ahora acariciandole el cuello con ambas m]anos — Sí, claro que sí. Eres un perrito muy guapo. — Añade alegremente, para después, en tono cómplice añadir. — Y tu dueño tampoco está nada mal, ¿verdad? ¿Tú que crees? — Calla unos segundos, como si esperase la respuesta del can. Después asiente con la cabeza y sonriendo nuevamente de ese modo, clavando su mirada azul en el mentado, a través de sus espesas pestañas negras. — Sí, tienes razón, seguro que está mejor sin esa cosa en la cabeza. ¿Crees que le molestaría quitársela?

Off rol:
Perdón, perdón, perdón... Lamento mucho haber tardado tanto en responder, tuve ciertos problemas personales y después de eso no encontraba animo ni palabraas... Lo siento.
avatar
Edad :
21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Vincenzo Michaira el Vie Sep 11, 2015 4:12 pm


El que le viera dirá que era un tipo raro… el que le conociese pensaría que tenía sus formas de actuar, pero no era así, para nada. Vincenzo no era así.

Y es porque nadie le conocía realmente que se daba el gusto de ir de acá hasta allá haciendo lo que se le viniese en gana, tomando sus cosas, luchando por lo que quería claro está, pero también, ligando con quien quisiese, eso no estaba a colación ni a protesta, se había encargado de que dejara de ser así.

Ladeó la cabeza al notar como la chica finalmente descendía y simplemente le contempló… tenía un buen cuerpo, no podía negarlo, pero no era como si él fuese de aquí para allá acostándose con medio mundo, no… quizá con un octavo del mundo, eso sí, los que de verdad le ponían, como pocos en la realidad actual. Por aquello captó la mirada y la obvia provocación de la señorita, lo cual correspondió con igual indirecta iniciativa y una ligera sonrisilla. Corrió la vista hasta Adam, el can parecía estar disfrutando toda esta atención y eso se agradecía, el siempre debía estar alerta, el perro en realidad había sido entrenado para ladrar cuando la convulsión estuviera cerca, y vaya que era efectivo, vaya que le había ayudado, ¿cuánto tiempo le quedaba de esto? Los doctores decían que, luego de su última gran remisión –razón por la cual le dieron al perro- de tres a cinco años.

¿Podría soportarlo?

De todas maneras, pudiera o no, pensar en ello ahora no cambiaría para nada las cosas. Lejos de eso decidió prestar atención a la indirectas, negando ligeramente con la cabeza y dejando salir una exhalación que era más como un bufido placentero.

Así que… no estoy tan mal—, dijo con el solo propósito de recordar, —supongo que puedo aceptarlo—, jugó algo con la idea alzando levemente los hombros, —pero sí, puedo quitármelo—, soltó haciendo referencia al casco, sacando los agarres para “despegarlo” de su cabeza, sintiendo como todo parecía volver a su lugar, exhalando con ligera fuerza y removiéndose los cabellos para volver a peinarlos como bien sabía hacerlo sin verse en un espejo, —aunque… debo pelear con esta cosa puesta—, le miró a la dama con una serenidad característica en él, mostrando el casco que tanto le fastidiaba, —es una molestia… pero son órdenes médicas—, señaló riendo burdamente, con algo de sorna.

No era que cuidarse le viniera mal, pero se veía tan feo con esa cosa encima que podía comprender perfectamente las razones por la cuales la otra había jugado con las palabras tirando el mensaje. Inhaló y exhaló, en un momento alguien entró al cuartillo de la trastienda anunciando que la competencia estaría por iniciar… él sería la quinta pelea, aunque no esperaba que esto durase demasiado entre una y otra… si todo iba bien serían cuatro, y luego tal vez dejaría de hacer estas cosas que ponían en serio riesgo su salud, pero… ¿no era divertido?, ¿no era divertido pisar los límites y correr más allá? Por supuesto que lo era. Mucho.

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Katty Summer el Sáb Sep 26, 2015 4:00 pm

Ojos azules, intensos y seductores se clavan con descaro y picardía en ese joven de piel pálida. La sonrisa, que sin ser amplia resulta atrevida, baila en los labios de Katty mientras su mirada voraz, típica del depredador que nunca se da por satisfecho, analiza cada gesto despreocupado. "La forma que cada hombre tiene de encoger sus hombros es única. Y tan tan encantadora" Se dice a si misma la universitaria, cuyos blancos dientes se clavan en sus rojos y carnosos labios, apetecibles a quien quiera que los vea, en un gesto de estudiada sensualidad, cuando llega hasta sus oídos el suspirar de quien, con suerte, le hará compañía por... Algunas horas.

En tan solo unos instantes, por la mente de nuestra joven seductora pasan cientos... no, miles de ideas relacionadas con esa exaltación de tono aliviado, situaciones en que ese sonido, causado por el aire al salir con intensidad, podría significar mucho más de lo que en aquellos momentos, con la inocente situación de combate y competición, podría significar para cualquier mente sana. ¡Que lástima que la atractiva joven poseyera una imaginación tan oscura! De no ser esta más oscura que el corazón de carbon de la peor iluminada de las minas, seguramente, con toda probabilidad, diría incluso que con seguridad, Katty no se estaría centrado en grado tal en los gestos y movimientos que él realiza para acomodarse el cabello, y, en su lugar, se dedicaría a escuchar las palabras que se le dirigen. Mas no es esta la situación y las únicas palabras que alcanzan a arañar la consciencia de la hermosa muchacha de cabellera azul hablan de algo indicado por el médico.

La risa satírica se gana, en cambio una sonrisa divertida por parte de Katty, quien se dispone a contestar alguna frase corta, concisa y con poca relación con el tema sanitario, cuando llega a aquella improvisada zona de calentamiento la noticia del inicio de los combates. Una ligera tensión en los músculos de su bien definido cuerpo y un mohín de disgusto marca los delicados y femeninos rasgos de la de ojos claros, aunque este gesto, lejos de disminuir su belleza la acentúa, recordando por unos instantes a la esfige salvaje y destructiva de Eris, diosa de la destrucción y la discordia. Dibujando con lentitud una sonrisa hermosa y atractiva, como ella bien sabe, pero que nada bueno augura, la joven se pone en pie y mira, con tal intensidad que de haber sido el otro una delicada vidriera seguramente se habría transformado en hermosa y letal lluvia de cristales, al joven frente a ella, antes de tenderle una mano.


— Debo desearte suerte, ¿no es cierto? Yo sé que la tendré. —
Asegura, apoyando los digitos de su zurda en su propia cadera, marcando esa parte de su fisonomía que, al igual que el resto de su cuerpo, como ella bien sabe, es atractiva para la inmensa mayoría de los hombres. Esta forma de remarcar su más que obvio estado de fémina no es más que un modo de, sin mediar palabra alguna, remarcar que es la única en la improvisada zona de calentamiento y, por ello, muy probablemente la única que vaya a competir lo que, en cierto modo le da una ventaja. — Voy a competir en tercer lugar ¿y tú? Me gustaría verte... — Katty deja inconclusa la oración pero algo en ella indica su final, que no es tan inocente como pudiera parecer por solo sus palabras. — Mira, allí van los primeros. — Añede, señalando a dos estudiantes que se dirigen al ring.

Off rol:
Para determinar el resultado de ese combate había pensado en los núeros aleatorios que el foro tiene. Esta es la tirada:
Número aleatorio (1,3) : 2
Si el rsultado es 1: Gana el primer combatiente
Si el resultado es 2:
Gana el segundo combatiente.
Si el resultado es 3: Quedan en tablas.
Explicación sobre los numeros aleatorios:
Los numeros aleatorios son eso, precisamente. Pones el codigo. que aparece en el dadito de opciones extra y entre el codigo los dos numeros dónde quieres que varíe el resultado, separados por una coma. El unico inconveniente es que al editar el tema el número cambia. El codigo que yo he usado es el siguiente:
Código:
[rand]1,3[/rand]

P.D.: Perdón por la tardanza. Empecé las clases y me enfermé y no sé de dónde sacar tiempo. Lo lamento.
avatar
Edad :
21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Vincenzo Michaira el Jue Oct 08, 2015 4:56 pm


Ser como era él resultaba un privilegio por muchas razones, claro, y no le gustaba reservarse con ello, para nada… ser capaz de distinguir perfectamente con solo una mirada los pequeños placeres de la vida le daban eso. Resopló, seguramente aquellas palabras de la dama de cabellera resaltante y, debía admitir, bastante curiosa para él, tenían todos y muchos sentidos, al cual sus gestos, su interpretación de los gestos del varón.

Las mujeres eran complicadas, pero era por eso que resultaban tan atrayentes, al menos para él, en muchos y diversos aspectos de la vida. Por lo que solo caminó junto a ella al área donde se realizarían los combates, una especie de ring improvisado que, a decir verdad, resultaba justo para el espacio que este sitio parecía ofrecer a los clientes… clientes que tenían unos ánimos bastante caldeados, seguramente por el alcohol. Tras de él venía su compañero Adam, bastante comedido pues no dudaba que le hubieran entrenado para esta clase de escenarios encerrados y de muy altos decibeles.

Tienes una muy buena autoestima—, mencionó cuando recién los primeros peleadores subían al ring, los conocía, claro, iban al mismo club después de todo, —um… que curioso, yo voy a la quinta pelea—, murmuró lo suficientemente alto para que fuera escuchado por la damita, a quien suponía llevar al lado, cuando la pelea inició.

Pelea que se llevó sin contratiempos, ganando el segundo contrincante, no había estado mal, pero bueno… la segunda pelea comenzaba en seguida, dado que esperaban realizar todas las peleas en una sola jornada, un solo día –ese-, no era de extrañar que anduvieran algo apresurados.

Eh… la verdad yo quiero verte en acción—, comentó, absolutamente con un doble sentido escondido entre la serenidad y el contexto del lugar donde se encontraban, —por mí… supongo que seré noqueado en tanto me pare en ese ring, estoy oxidado—, murmuró, no estaba “oxidado” pero debía tener en cuenta el estúpido detalle de su cabeza, de los golpes, de la epilepsia… y no es que no hubiera peleado así antes, para nada. Llevó una mano a su espalda, tocarse el tatuaje que allí estaba a veces le quitaba la ansiedad, quien sabe por qué, pero eso no pareció ser suficiente, porque no estaba ansioso, vaya que no, quizá solo un poco emocionado.

Casi al final del segundo combate ya no podía esperar para montare en el ring, pero claro, antes disfrutaría el paisaje, en todo el sentido de la palabra, ¿quién no querría ver semejante figura patear traseros o ser pateada?, no le importaba el resultado, ese solo hecho sería interesante.



OR:

Número aleatorio (1,3) : 2

Si el rsultado es 1: Gana el primer combatiente
Si el resultado es 2: Gana el segundo combatiente.
Si el resultado es 3: Quedan en tablas.

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Katty Summer el Dom Nov 01, 2015 10:57 am

Seguridad y confianza, esa es la marca indudable que distingue a una mujer poderosa de una vulgar mujerzuela sin conocimiento de su propia belleza, y por supuesto, es lo que diferencia a Katty de cualquier otra mujer de las allí presentes. La tranquilidad del cánido en aquel ambiente tan concurrido la sorprende y, admite para si misma, le resulta bastante más que curiosa. Con las cejas elegantemente arqueadas, la joven de cabello azul analiza el ring donde, después del próximo combate ella competirá; se nota a la legua que se trataba de un cuadrilátero improvisado, pero no está del todo mal. “Al menos mantiene al público alejado de los combatientes”, se dice y piensa que a pesar de ser un torneo de pacotilla, al fin le encuentra sentido a aquella inscripción previa. Con lo animados que están los espectadores la muchacha no se asombraría si alguno decidiera de pronto entablar una pelea… Y las peleas entre borrachos distan mucho de ser boxeo.

La música a tan alto volumen hace que el corazón de la de ojos azules resuene en su cabeza, como si rebotase dentro de su caja torácica cual pelota de goma, y hace ligeramente complicado comprender al hombre que la acompaña. Afortunadamente, no es una novata en lo que a espacios ruidosos refiere y el ruido que hasta ella llegaba, junto con la mirada fija en los labios del chico, la ayudan a comprenderle. Una pequeña risita nace de lo más hondo de su garganta:
“creer que puedes es el primer paso para poder”, recuerda que una vez le dijo un profesor, y desde luego estaba en lo cierto.

En silencio observa el combate, manteniéndose cerca del joven. Katty es una mujer inteligente y pretende aprovechar cuanto pueda aquellos momentos para, en las siguientes rondas, poder usarlo contra sus contrincantes. Ella sabe que esa es una ventaja. Si cualquier hombre observa un combate en el que ella participe, muy probablemente se fije más en su cuerpo despampanante que en sus movimientos o los fallos en su técnica. El ganador… Katty sonríe al ver quien es. El comentario del chico que le acompaña la regresa a la realidad.

— No lo dudo. Igual que sé que lo disfrutarás… Ya verás soy todo un espectáculo. —
Le contesta con tranquilidad, cruzando los brazos bajo su firme busto, en un muy logrado intento de resaltarlo. Aquel lenguaje con doble sentido exaspera y excita a un mismo tiempo a la belleza de larga cabellera, quien con curiosidad observa por unos instantes a su acompañante, antes de fijar de nuevo la mirada en el reñido combate. Aunque en un principio parece que el primero en ser presentado es quien presenta mayor ventaja, finalmente el segundo es quien resulta ganador. Katty sonríe. — Espero que disfrutes. — Dice en tono cantarín, besando la mejilla de aquel hombre que, si ella jugaba bien sus cartas, aquella misma noche retozaría entre sus muslos. Con una sonrisa llena de orgullo y arrogancia, la jovencita entra en el ring y se dirige a la esquina que le es indicada.

No está nerviosa, porque realmente poco le importa el resultado final de el combate, simplemente desea divertirse y mientras se divierta ella ganará. Desde su puesto observa al castaño que le ha acompañado y le giña un ojo, a sus espaldas escucha el murmullo que en los espectadores causa ver su impresionante cuerpo femenino sobre el cuadrilátero. A la señal del dueño del local, quien ejerce de árbitro, se enfrenta a quien será su rival y sonriente se coloca en postura defensiva.


Off rol:

Número aleatorio (1,3) : 2

Si el rsultado es 1: Gana Katty.
Si el resultado es 2: Gana el segundo combatiente.
Si el resultado es 3: Quedan en tablas.

P.D.: Perdón por la tardanza… Tuve un accidente que me acarreó problemas de visión. Lamento mucho haber tardado tanto, de verdad.
avatar
Edad :
21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Vincenzo Michaira el Lun Nov 09, 2015 5:38 pm


Sonrió… la dama que acababa de “inocentemente” besar su mejilla se las traía, cuánto no hubiera querido él moverse en ese mismo momento, pero tampoco estaba caracterizado por ser impaciente, claro que no. Resopló, un espectáculo, o más o menos eso era lo que iba a esperar, bufó, un corto bufido al ver a su contrincante, al ver el inicio de la pelea, esto estaba más que cantado, en otros términos.

¿Quién iba a ver la pelea con semejantes curvas bien formadas y tal busto removiéndose al compás de sus bloqueos y ataques? Debía admitir que, entre todo eso, tenía una buena técnica, una que, al parecer, no había sido suficiente para que consiguiera la victoria, no cuando el juez decretó al final que su contrincante había obtenido la victoria, en fin… no siempre se puede ganar, no siempre se debe perder, él era cruel testigo de ambos lados de la balanza

Le ve bajar del ring, lo cual es buena señal porque… bueno, digamos que palabras no hacen falta para saber que pasará más adelante, rió, Adam estando a su lado ladra por el alboroto y el baja el mirar para cerciorarse de que no sea lo que él cree que es, pero al parecer es solo porque está aturdido.

Resiste, un poco más y serás libre de este ruido ensordecedor—, comentó bajando la mano para acariciar la cabeza del perro, encontrando entonces a la dama mientras la cuarta pelea comenzaba, luego de esta vendría él, esperando a ver que podría suceder. —Lo has hecho bastante bien, a pesar de que no has conseguido ganar al final—, comentó, sinceramente él nunca habría esperado tal capacidad de una chica, pero algunas veces ya lo había comprobado dentro del mismo club de boxeo de la universidad, resopló, la cuarta pelea estaba comenzando, pero él no quería estar tan al pendiente de ella, claro que no, fácilmente podría estar bastante a gusto en otras partes, de nuevo rió, estaba pensando demasiado en estupideces,  —bien, considerando que después de esto seré brutalmente apaleado, ¿a dónde quieres ir para celebrar?—, le preguntó sin ningún rodeo, no era su estilo, claro que no.

La cuarta pelea tuvo un final… demasiado drástico, un certero noqueo para uno de los contrincantes, lo cual, por reflejo, le llevó a dejar de mirar a la dama para centrarse en el ring, la afición estalló en pasión, estaban emocionados, todos, eso había sido como el boom que necesitaban para complementar ver a una dama exuberante allá arriba recién, genial… ahora era el turno de aquello. Tomó el casco entre sus manos, mirándolo con desaprobación, pero era necesario.

Exhaló con fuerza, no quería usarlo, pero en la vida había cosas que debías hacer a pesar de no querer.


OR:

Número aleatorio (1,3) : 1

Si el rsultado es 1: Gana el Vincenzo
Si el resultado es 2: Gana el segundo combatiente.
Si el resultado es 3: Quedan en tablas.

PD: No te preocupes =D
PD2: Todos los aleatorios dan lo mismo (?)


Última edición por Vincenzo Michaira el Lun Nov 09, 2015 5:40 pm, editado 2 veces

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Katty Summer el Vie Ene 01, 2016 3:21 pm

Katty sonríe como solo una mujer confiada en su hermosura y sensualidad puede hacerlo ante la proposición de su acompañante. No es que la sorprendiera demasiado el resultado del combate, pues su contrincante era bueno, extraordinariamente bueno, y aún cuando dio lo mejor de si misma, no había logrado vencer. Sin embargo, su compañero no ha mostrado ninguna desaprobación hacia ella, lo cual, a decir la verdad, le es un alivio. “¿Dónde…?” Esa es sin duda una buena pregunta. Pero antes siquiera de que la seductora responda, finaliza el combate cuarto. El resultado, de una brutalidad considerable hace estallar al público y también Katty salta y grita de emoción. Se siente feliz y llena de energía, es algo que solo el buen sexo y la mentalidad de masa logra en ella. Para cuando la joven de ojos azules quiere darse cuenta, su acompañante ya está preparado para subir al ring.

— Mucha suerte, espero que te vaya mejor que a mi. — Dice sincera, aproximándose a él para abrazarle con calidez y suavidad, justo antes de susurrarle al oido: — Centrate ahora en la pelea, te esperaremos aquí. — La bella joven coge a la mascota de su nuevo “amigo” del collar, pues algo la hace sospechar que al animal le gustaría seguir a su amo hasta el mismo ring y eso es algo que las normas no permiten. Antes de permitirle subir, un beso corto y casto, pero lento como para prometer que después habrá mucho más, se posa en los labios del castaño.

El combate es sorprendentemente movido. Por unos momentos, cerca del final, el gonden retriever parece ponerse nervioso. Katty, en primera fila, en mitad de un publico impaciente, trata de contenerlo. Sus hermosos ojos color zafiro siguen cada movimiento del castaño.

Un grito, una oleada de aplausos y el corazón acelerado: eso es lo que siente Katty cuando su nuevo conocido es proclamado vencedor del combate. Ella también aplaude y grita, sumida en esa extraña emoción común, sin embargo eso no es suficiente para la del largo cabello azul, por supuesto que no es suficiente. Sin siquiera pensarlo la joven de cabello azul salta sobre el cuadrilátero, escurriéndose entre las cuerdas para alcanzar a su compañero. Mientras los espectadores abajo celebran, aún en mitad del éxtasis del final del último combate de la primera ronda, Katty, impulsada por el mismo éxtasis que todos ellos abraza al ganador, conteniéndose para no gritar también junto a su oído.  Toma los lados del rostro de su compañero, juntando sus labios en un beso duro y salvaje, seductor por su misma brutalidad. Una pequeña voz en la parte posterior de su cabeza anuncia a Katty que quizá debería ser más prudente, sin embargo la locura y la lujuria van muchas veces cogidas de las manos.
“Entonces las locuras son algo que debería ser normal en mi, ¿no?”, contesta otra vocecita en su interior.

— Bueno, ahora si que podemos celebrar, ¿no, pequeño campeón? — Dice alto, aunque junto a su oído para que le escuche sobre el clamor popular, que parece haber crecido con aquel apasionado beso fuera de todo guión.

Off rol:
Mil perdones por haber tardado tanto… Sinceramente, no tengo excusa. A veces la vida se complica, no puedo decir más.

De paso, feliz año nuevo y… feliz navidad aunque con retraso.
avatar
Edad :
21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The Boxing Box [Vincenzo Michaira]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.