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Missing Kings — Priv: Jared S. David

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Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Alev Yaramaz el Vie Ago 14, 2015 12:23 pm


Missing Kings

Jared S. David | Gimnasio de Baloncesto de la SNA | Viernes; 14:22 hs | Vestimenta

La agenda estaba muy llena últimamente.

Eso pensaba mientras hacía su siguiente movimiento y… jaque mate, lo había conseguido. Era la cuarta y última victoria que necesitaba en el día para confirmarse líder en este campeonato de ajedrez que organizaba la universidad, era el segundo día de competencia, el día anterior habían sido también cuatro partidas, repartidas en un horario escueto por la gran cantidad de personas que había entre los grupos, todos tenían derecho a participar siempre y cuando fueran estudiantes de la universidad, eso lo hacía divertido.

Estaba cansado, pero esta última partida había sido gratificante, siempre era bueno encontrar un buen rival y, frente a él, ese pelirrojo de mirada cansina lo era, aunque claro, al final él había jugado mejor las cartas. Se levantó para estrechar la mano de su contrincante y saludar igualmente al juez que terminaba de decretar lo que era sabido. Pero sí, la agenda estaba apretada.

Hoy era viernes, hermoso y deseado que apenas le dejaría un descanso de una semana entre sesiones de foto para un comercial y un par de reuniones importantes en la empresa que su hermano manejaba con inversores internacionales: sus servicios habían sido requeridos. No podía decir que le estuviera yendo mal, para nada: se perfilaba más independiente y más centrado, o al menos eso era lo que su hermano decía, y lo que su nuevo psicólogo perfilaba, claro, aún debía asistir a esas charlas para desahogar cualquier cosa. Aún pensaba en él… ¿para qué negarlo?, después de aquel último encuentro apenas le había visto, y tampoco quería verle demasiado.

No… era momento de avanzar, de dejar todo atrás y aventurarse a nuevas cosas, esa era la resolución a la que había llegado luego de mucho meditarlo.

Se fue a hacerla fila para terminar de firmar su tarjeta y guardar las cosas para el registro, más tarde de seguro le darían esa medallita y la foto, era algo normal y, aunque el ajedrez no era algo primordial en su vida, le ayudaba a relajarse… hacer actividades como esta, ir a sudar en baloncesto y luego relajar más su cuerpo con el tiro con arco eran cosas necesarias, su anterior psicólogo lo había dicho: necesitaba estar activo para poder cansarse, necesitaba tener la mente ocupada y, ¿qué más ocupada que ahora?, cuando hacía pasantías con su hermano, se preocupaba por el trabajo como modelo y actor ocasional de comerciales, estaba en dos clubes que chupaban más de su tiempo, hacía cosas como esta y, además, debía preocuparse por aprobar sus materias.

Era complicado, pero estaba bastante a gusto con todo esto.

Avanzó más en la fila hasta que llegó al frente, en este sitio, a pesar de todo, había mucha gente, tanto concursantes que venían a firmar como público, lo cual era genial… resultaba divertido considerando la actividad que se practicaba. Firmó las planillas y fue llevado a sentarse en algún lugar mientras esperaba que todos se acomodasen y proceder a la premiación, sería divertido si Isu estuviera aquí, pero andaba trabajando, mas estaba bien, se sentía contento por su condición actual y por como había estado llevando el volver a verle, volver a sentir el remordimiento. Estaba progresando o eso creía.

Solo… quizá no quería encontrarse con sensaciones nuevas, por el momento.

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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Jared S. David el Sáb Ago 22, 2015 6:23 pm


Gimnasio de Baloncesto de la SNA | Viernes; 14:22 hs | Vestimenta


Sus ojos se abrieron como platos cuando le escuchó pronunciar esas dos palabras que daban fin al juego. Jaque Mate, su rey había quedado acorralado; sin movimiento posible… apenas lograba entender eso, hacía tiempo, demasiado tiempo que alguien no le ganaba de tal forma. Hacía tiempo que alguien no le ganaba… ni siquiera su hermano Jean había podido con él, a pesar de la tan conocida inteligencia que poseía y de la cual podía jactarse sin pecar de embustero. Jared siempre había sido el mejor en la familia, siempre había sido el mejor en cada juego jugado… y ahora, en pocos minutos, aquel pelirrojo había burlado todas sus estrategias, había derribado todas sus defensas… y su rostro no demostraba más que una serenidad aparentemente inquebrantable, tanto que resultaba perturbante. Su mirada pacífica, como si hubiese estado pensando en miles de cosas más al mismo tiempo.

Observó sus labios, sus finos labios entreabiertos tras pronunciar aquella sentencia, pocos segundos pasaron antes de que el juez anunciase el final del juego y la victoria del mayor. Permaneció embobado observándole largos segundos hasta que pudo reaccionar al hecho de que su contrincante le estaba ofreciendo la mano como saludo final; mano que tomo delicadamente, sintiendo como sus mejillas se coloreaban de forma torpe. Bajo la mirada de forma casi violenta ¿Por qué su corazón latía con tanta fuerza? Sentía incluso sus piernas temblar quitándole estabilidad. No sabía que decir, o si debía decir algo; pero antes de que pudiese ocurrírsele que palabras pronunciar, o la forma de felicitarle por su victoria… él ya se había ido, recibía su medalla como ganador del torneo frente a la ovación de los allí presentes. Parecía ser un chico popular, o eso le llegó a pensar al ver todas las personas que se acercaban a él para felicitarle.

─ Felicidades señor David, ha sido un juego realmente bueno. ─uno de los docentes organizadores del evento se acercaba a él para felicitarle; era cierto, había resultado en el segundo puesto, pero después de todo había llegado a la final. Y si se ponía a pensarlo, había sido una partida apasionante… aun si había durado tan pocos minutos; una de las más cortas que había jugado. Pero de las más intensas también. Si… aún sentía su corazón saltar dentro de su pecho. Agradeciendo la felicitación del mayor se acercó entonces a la pequeña fila para esperar que le hiciesen el sellado correspondiente, y allí le vio, alto, de espalda ancha. Sin saber porque sus manos temblaban con la sola idea de intentar decirle algo.

─ D-Dis… culpa… ─pronunció apenas, tan suavemente que el otro no pudo escucharle, o quizás no le interesase hacerlo ¿sería eso? Quizás sí, nada podría querer una persona como aquel joven, con alguien como era él… así solía pensar de la mayoría de las personas; pero de alguna forma sentía esa imperiosa necesidad de decirle algo, aunque fuese una sola palabra─ Dis… ─y sin darse cuenta que su cuerpo actuaba más rápida que su propia mente, alzo una mano para sostener de forma suave una de las mangas ajenas cuando él parecía tan distraído en sus cosas.

─ F-Fue… un… ─alzó la vista hacia él entonces, le estaba viendo, y esa mirada heterocroma clavándose en sus ojos pareció que su corazón se detuviese por escasos segundos; quedándosele viendo con la boca abierta sin ser capaz de emitir palabra alguna─… y-yo… ─sentía su mandíbula temblar ligeramente, y a diferencia de sus palabras estancadas en su boca, por su mente muchos pensamientos pasaban a la vez. Nunca había sentido algo como eso; pero verle allí, tenerle en frente… se sintió invadido por tan extrañas sensaciones que incluso su estómago comenzó a sentirse extraño; como si muchas burbujitas aumentasen y estallasen dentro de él.

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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Alev Yaramaz el Miér Ago 26, 2015 7:21 pm

La verdad era que esto le venía un poco al caso, le gustaba el juego, le gustaba tener buenos oponentes como en todas partes, como cuando estaba en Japón y jugaba al Shogi, aunque esos días no volverían, no quería que volvieran. Respiró hondo y sonrió cuando recibió la medalla y el reconocimiento, posando para la foto de recuerdo junto a los jueces y los coordinadores, había el grupito de esas chicas que le habían visto en algunas revistas, así que las saludó, sin embargo, nada más, no era demasiado expresivo últimamente, digamos que estaba hasta un tanto cohibido.

Regresó a la fila porque al parecer necesitaba firmar otra cosa, la verdad es que no prestó demasiada atención a eso. Estando en la fila pudo sentir un ligero toque desde su parte trasera, más exactamente en una de las mangas de su suéter, volteó ligeramente, había bullicio alrededor, pero, lo que vio, fue a su contrincante con un semblante algo nervioso y sus palabras dejadas en el aire, tan extraño y tan curioso al mismo tiempo.

Buena partida—, dijo con una sonrisa, al parecer ese sentimiento de que, fuera de sus movimientos, este chico era un poco tímido, no habían sido en vano, —eres realmente bueno, fue divertido jugar contigo hoy—, le dijo, a fin de cuentas, dejando algo de lado estar al pendiente de la fila, faltaba gente todavía, — ¿crees que podamos hacerlo de nuevo alguna vez?—, le preguntó, claro, hoy la victoria había sido para él, pero la victoria nunca era segura, y eso hacía todo más divertido.

La fila avanzó y él terminó por doblar un instante para fijarse en cuántos pasos debía dar, fue llamado frente a una persona y se le ofreció un papel del que solo ojeó el título y las primeras líneas, era una constancia de participación, nada raro a final de las cuentas; salió de ahí y esperó por un instante, la verdad era que estaba esperando por una respuesta de parte del otro, quien curiosamente era pelirrojo y tenía ambos orbes tan rojos como él mismo tenía el iris derecho, bastante curioso dado que los pelirrojos eran algo así como que escasos, pero estaba acostumbrado.

Se puso a ojear entonces la medalla que le colgaba del cuello, tenía el logo de la universidad al frente y, en la parte de atrás, estaba el grabado de el nombre de la competencia, la posición y el año. Curioso… realmente lo estaba haciendo, realmente estaba en esto con serenidad, le había costado, pero lo necesitaba. Respirar, tener algo para olvidar, aunque bien sabía que nadie puede olvidar así como así el pasado, y no es que él desease hacerlo, para nada, eso no es ético; simplemente está el seguir adelante aprendiendo de los errores y de las equivocaciones, no ignorar los regaños o recriminaciones, pero tampoco detenerse por eso.

La vida es una, única, absoluta, no está bien desperdiciarla, no está bien malgastarla en vicios, eso lo había aprendido por la mala, pero ahora la lección estaba profundamente grabada en su ser, en su consciencia.


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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Jared S. David el Dom Sep 06, 2015 4:31 pm

Era la primera vez que se sentía de forma semejante frente a otra persona; era cierto, muy cierto sí, que Jared solía ser exageradamente tímido en el trato con los desconocidos, pero si ante ellos se había sentido incapaz tantas veces, todo aquello parecía verse potenciado en presencia de ese pelirrojo que tenía en frente. Muy torpe tubo que verse permaneciendo allí de pie incapaz de articular siquiera una sola palabra; pero al sentir que aquella mirada parecía calar hasta lo más hondo; profundo, tal y como si tuviese la capacidad de mirar dentro de su alma. Se sintió conmovido, paralizado. Sus puños se cerraron apretando tanto sus dedos que pudo sentir las uñas clavándose en la palma de sus manos; sus labios se separaron un poco más en la clara intención de responder a sus palabras, pero le estaba costando demasiado poder emitir algún solo sonido.

Ciertamente, nunca le había pasado algo como eso. En ese instante el resto del mundo parecía haber desaparecido; desdibujándose tras la belleza de aquella mirada. Sentía su corazón galopar con fuerza dentro de su pecho, y sus ojos se tornaron ligeramente más vidriosos, quizás hasta sus pupilas se ensancharon un poco. Era hermoso, la persona más bella que había visto jamás… pudo entender eso en medio de un remolino de emociones desconocidas que le atacaban al mismo tiempo; no por ser realmente la persona más bella del mundo, pero si quizás por ser la persona más bella de su mundo. ¿En verdad él estaba ahí?

─ F-Fue… si… b-bueno… ─su habilidad en el ajedrez siempre había sido uno de sus puntos fuertes, desde pequeño; pues a diferencia de otros niños él no había podido salir a jugar al jardín ni ir al parque, rara vez había salido de su casa. En cambio los juegos de mesa habían sido uno de sus mayores entretenimientos para los cuáles Jean más que nadie había prestado su tiempo; quizás esa había sido una de las razones por la cual había resultado apegándose tanto a él. Y había sido el campeón invicto en los torneos interescolares y donde sea que participase; incluso en red. Hasta que había llegado él… él había atravesado todos sus muros, de alguna forma se sentía completamente desnudo frente a esa mirada… tan única, tan especial.

Inhaló y exhaló tratando del calmarse un poco, tragando en seco pues su boca parecía un desierto en ese momento; estaba demasiado nervioso. Sin embargo cuando por fin se sintió capaz de pronunciar alguna palabra, el pelirrojo se había alejado nuevamente de él; pero con un detalle. Se había quedado cerca ¿le estaría esperando acaso? Deseando que así fuese apretó los labios y espero a que le sellasen las constancias correspondientes; en ellas se resaltaba con todos los honores el segundo puesto que, por supuesto, no era para nada despreciable. Y la verdad era que se sentía honrado de perder ante él; ese como uno de esos curiosos sentimientos inexplicables, pero que a fin de cuentas lograban hacer bien.

Se acercó una vez más a él. Viéndolo distraído con los grabados en su medalla inhaló y exhaló largamente intentando calmarse cuanto pudiese, o al menos poniendo toda su voluntad en ello. Aclaró su garganta  al alzar la vista hacia el sintió como sus mejillas volvían a entibiarse de forma que resultaría ridículamente notorio. Aún así abrió sus labios y frunció ligeramente el entrecejo, dándose valor mentalmente para algo tan simple como era responder esa sola pregunta.

─ P-Por supuesto… p-podríamos volver a jugar… ─mientras intentaba pronunciar las palabras de la mejor forma posible, apretaba en sus manos sin darse cuenta los papelillos que le habían sido entregados minutos atrás─ T-Tu… eres realmente bueno… ─agregó bajando un poco el tono de su voz al mismo tiempo que bajaba la mirada hacia sus manos, sintiendo como incluso sus orejas parecían entibiarse en ese momento─ Nadie n-nunca… había podido ganarme de e-esa… forma… ─confesó su realidad pues parecía, de alguna manera, ser una forma de darle más mérito a la hazaña del más alto. Lo era, pues hacía añares que Jared no sentía el sabor de la derrota, pero no se amargaba para nada, no si había perdido ante él; esa mención se la tenía bien ganada─ C-Creo que… q-quiero… la re… revancha…─se animó a decir con un extraño miedo. No lo conocía, no sabía nada de él; pero de alguna forma, muy en el fondo de su ser, algo le decía que era una buena persona. Quería creer que así era… de alguna forma necesitaba creerlo.

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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Alev Yaramaz el Vie Sep 11, 2015 11:50 am


¿Qué pensaría de él cualquiera que le conociese de su etapa pasada? Quizá, si alguien le preguntaba a Ibrahim –uno de sus hermanos menores, aquel que le había “acogido” luego del divorcio de sus padres- dirá que perdió el toque o que “hierba mala nunca muere”, quizá le golpearía o quién sabe, al juicio de Alev, a estas alturas del partido, ya su pariente debía ser consciente de la clase de hijo que se gastaba, una joyita, como quien dice.

Resopló, por otra parte, si le preguntaba a Isu –quien “cuidaba” de él actualmente- seguramente diría algo como que “los días pasados eran decepcionantes, pero han servido para luchar y salir adelante”, su hermano era demasiado poético en ese sentido, mas, para el menor de los Yaramaz, le llenaba de confianza, alegría y orgullo poder estar trabajando en las empresas de este, poder estar haciendo cosas que le hacían sentir bien, siempre cuidando los bordes, siempre procurando no volver a cometer los mismo errores. Después de todo había “vivido” mucho, y su vida apenas comenzaba… solo eran veintiún años hasta ahora, ¿no?

Dejó la medalla de lado, ciertamente tenía un buen sabor de boca con ella, pero resopló de regreso, esperando al otro pelirrojo, quien le parecía demasiado juicioso y tímido, más de la última de sus descripciones. Sin embargo, algo en las palabras del otro, quien se notaba sonrosado ante la inigualable palidez propia de los pelirrojos –él mismo era ejemplo de eso-, le tomó un poco desprevenido, quizá eso podía explicar mucho el comportamiento actual del varón.

Ladeó la cabeza, mostrando tal vez algo de curiosidad por ese simple hecho y entrecerró el mirar.

La verdad… eso es inesperado—, dijo, comunicando lo que de verdad se le vino a la mente, —pero entonces podremos enfrentarnos otra vez, siempre que quieras—, comentó sonriendo ladinamente, —es inusual encontrar buenas partidas, o al menos pensé que eso no sucedería… pero me equivoqué—, se alzó de hombros, remarcando lo obvio de cierta manera, —eres Jared, ¿no es así?, lo vi en la tarjeta—, soltó mirando de reojo la mesa donde habían jugado, estaba en el pequeño tarjetón que les identificaba antes de jugar, —yo soy Alev, es todo un gusto… aunque ya pasó un rato—, habló, remarcando el hecho de que habían jugado y pasado tiempo y ahora era que le ofrecía una presentación más formal y normal. Estiró la mano para ofrecer la especie de completación de todo aquello.

Nunca estaba de más conocer buenas personas… nadie pensaría que este chico pudiera serlo, en su juego no le había parecido, y ahora cuando estaba frente a él, lo parecería mucho menos… Alev no esperaba que su juicio, tan mal direccionado por mucho tiempo hasta hacía un par de años, se equivocase ahora cuando la sobriedad denotaba como una carta de triunfo.

Por supuesto, uno era algo que él pensase y otra cosa era la torpe realidad. Tenía malos ejemplos en el pasado porque… bueno, básicamente él mismo había decidido eso, después de todo, los sentimientos de odio dentro de él no eran ajenos, mirar feo a todo el mundo era algo normal, pero, con el tiempo y la constancia de su hermano y la familia de este, incluso de su terapeuta, y poniendo de su parte, había comenzado a confiar, a notar como el hecho de saber que alguien pensaba en él, que lo hacía positivamente y esperando cosas de su parte, le hacían querer lograr cosas, querer corresponder a esos pensamientos. Le hacían sacar lo mejor de él.

Y es por eso que ahora esperaba estrechar una mano, ¿en el pasado? En el pasado quizá vería a este chico como alguien afeminado y le molestaría, o de una vez ni siquiera le hubiera tomado en cuenta. Había cambiado, aún estaba cambiando, pero, en el fondo, todavía existían cosas que no podía comprender, cosas que nadie más que él mismo podría aprender por su cuenta… amor. Que cosa más rara.
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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Jared S. David el Lun Oct 12, 2015 7:15 pm

Ahí estaba, de pie frente a él la persona que le había fascinado hasta tal punto en que se había visto capaz de desafiarle a una revancha… si tan solo pensase en ello no sabría decir de dónde es que había sacado el valor suficiente para siquiera sugerir aquello. Pero por otro lado la posibilidad de un nuevo encuentro le movilizaba de forma extraña… él le miraba con tanta simpleza, tanto como que para él seguramente fuese la cosa más común del mundo, quizás hasta aburrida; para alguien que seguramente conociese tantas personas. En cambio para Jared suponía una especie de pequeño logro personal; porque posiblemente en otra situación, o quizás minutos más tarde, todo aquello acabe siendo totalmente impensado. ¿Podría arrepentirse? Muy posiblemente, porque solía dudar demasiado de sus propias capacidades, de él mismo, en cada ámbito de su vida. Aunque se esforzase tanto en todos y cada uno de ellos.

─ A-Agradecería… q-que así pudiese ser… ─respondió, mirándole de forma exageradamente tímida, apenas atreviéndose a posar sus ojos en él por escasos segundos. Le había visto de forma boba por largo tiempo antes, y ahora eso parecía apenarle aún más. ¿Qué pensaría aquel chico de alguien como él? No… ¿Qué pensaría aquel chico de él? Posiblemente estuviese aguantándose las ganas de reír, solo por ser amable… pensar eso provocaba una cierta presión en el pecho, y sus ojos llegaron a verse un poco más vidriosos aún. ¿Por qué tenía que pensar tanto las cosas? Si el otro no hacía más que estar ahí, hablándole, o al menos intentándolo. Cuando pudo salir de su letargo supo que el otro pelirrojo se había presentado… su mano se extendía hacia él, y se quedó viendo aquella mano con inseguridad de tomarla. Era grande, parecía fuerte; pero sus dedos se extendían hacia él de forma gentil, por lo que se decidió en ejecuta la hazaña que le suponía tan solo saludarle como haría cualquier otro humano.

Tan cálido. Su piel era suave y tibia, de forma torpe su corazón comenzó a galopar aún con mayor insistencia, y por largos segundos pareció no capaz de soltarle, como si no quisiese dejarle ir. Aunque en realidad un fuerte deseo de salir corriendo de allí comenzaba a volverse impetuoso en el centro de su ser. No, no podía ser tan descortés con alguien que había tenido la gentileza de reparar en su nombre. Alev… seguramente ese nombre no saldría de su cabeza en largo tiempo.

─ L-Las demás personas… fue muy fácil pasarlos…─comentó mientras se forzaba en retirar su mano, rozando sin querer sus dedos con los ajenos─… p-pero tu… usaste jugadas que no conocía… ─volvió a estrujar el papelillo entre sus manos, arrugándolo de forma indiscriminada sin siquiera notarlo─… m-me… gustaría que me enseñes… e-esas jugadas. ─de pronto le veía con tanta determinación, sin saber de qué parte de su ser había sacado el suficiente valor para volver a mirarle a los ojos; esos ojos dispares, tan llamativos, tan atrapantes. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué se sentía de esa forma con otro chico?... eso no era normal, no podía serlo.

No supo en qué momento sus ojos habían viajado hacia los labios ajenos, posándose sobre ellos de forma extraña. Eso estaba mal muy mal; asustado de su mismo acabo alzando ambas manos para tapar su propia boca como si así pudiese dejar de hacerlo, seguramente desconcertando al otro o viéndose como un tonto ante él. Solía pasarle demasiado a menudo.

─ E-El gusto… es mío… ─dijo de forma tardía, con las manos aún cubriendo sus labios, dándose cuenta al instante pata acabar bajándolas de forma ridículamente sospechosa. Si existía un Dios en los cielos le escucharía y cumpliría sus deseos de que la tierra le tragase en ese mismo instante… pero por supuesto, aquel magnifico ente seguramente estuviese ocupado con cosas mucho más importantes. Así que debía salir de ello con sus propios medios. ¿Estaba pensando demasiado las cosas? Si, como siempre─ S-Soy de Raven… estudio diseño gráfico, en... s-segundo año… ─no tenía idea por qué comenzaba enumerar esas cosas, quizás para encubrir algo que estaba realmente solo en su mente.

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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Alev Yaramaz el Lun Oct 12, 2015 9:26 pm

La verdad era que ver a aquel chico era curioso, claro, no por su aura toda dejada en el misterio, en la especie de dejadez que comunicaba a diestra y siniestra, sino por el aire de timidez que nacía al mismo tiempo, ¿era eso contradictorio?, ¿podía él opinar algo al respecto? No, el pelirrojo no era precisamente alguien tímido, o al menos no era lo que los otros veían en su persona. Justo ahora quizá estaba un poco cohibido, tal vez hasta temeroso, pero nada más.

Sin embargo, algo en esos ojos le daba curiosidad, debía admitirlo, la forma en la que su timidez parecía, de un momento a otro, acentuarse con una seguridad que afloraba desde la profundidad, seguridad que se mezclaba con un notorio nerviosismo, todo eso hacía que observarle fuera una clase de placer a los ojos de alguien a quien aquello le encantase. Ese no era su caso particular, pero tampoco es como si pudiera apartarle los ojos de encima.

Y el otro pelirrojo tenía unas manos frías, presumía él que por todo ese nerviosismo, pero de esas suaves, casi femeninas y atrayentes. Respiró hondo, no debía dejarse llevar por ninguna clase de pensamiento, vaya que no. Al momento de dejarle ladeó la cabeza para armar una sonrisa ladina, ciertamente si él fuera de aquellos habría pensado en que este muchacho escondía sus misterios tras toda esa facha de serenidad y de estar absorto, pero, al mismo tiempo, completamente al pendiente de lo que estaba haciendo.

Un mago nunca revela sus secretos—, fue lo que dijo en aquel momento para referirse a aquello de que “debía enseñarle” tanto empeño y valentía repentina le tomaron algo por sorpresa, al parecer no podía hacerse una idea tan pronta de aquel chico, vaya que no, —pero… como has sido un buen rival, puede que comparta algunos contigo—, completó el comentario, ciertamente él no tenía problemas en hablar sobre ajedrez, de alguna manera eso le quitaba algo de estrés de encima, relajarse hablando de cosas que no implicaran su trabajo, vaya que sí, era lo mejor en ciertos casos. —Um… yo también voy a Raven, aunque nunca te he visto por los dormitorios—, comentó con calma, algo muy en el fondo le decía que tenía que seguirle la conversación porque así podría encontrarse algo mejor, otra cosa le decía que hiciera lo que le viniera en gana.

Sin presiones, su meta era ganar contra su pasado, ser mejor, eso era lo que debía recordar y superarse, demostrarse a sí mismo que podía hacer las cosas. Ese era el mensaje que tenía en mente desde el primer segundo en el que despertaba.

Estudio cuarto año de idiomas modernos, así que, supongo, soy tu senpai—, murmuró, senpai era algo común de usar en Japón, no odiaba sus tiempos en ese país, no del todo, pero recordar un poco de la cultura que le tocó vivir era memorable.

Inhaló ligeramente, de alguna forma el verle le hacía recordar a un peluche cuando menos se lo esperaba, y eso no era malo, pero tampoco la cosa más aceptable cuando recién conocías a alguien. Se alzó de hombros, tal vez disgustado consigo mismo, y chascó con la lengua, arqueando las cejas para mirarle, denotando su curiosidad y dudas.

A ver… ¿te parece si intercambiamos números?—, le preguntó, buscando en el bolsillo delantero izquierdo de su pantalón el teléfono celular, —así podremos hablar de las jugadas cuando quieras, o tener la revancha, lo que prefieras—, sonrió sin ninguna clase de mala intención.

A veces se sorprendía de poder hacer esas cosas cuando, en el pasado, era un ser completamente distinto.

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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Jared S. David el Lun Nov 02, 2015 8:18 pm

No podía evitarlo; ni que su corazón galopase dentro de su pecho con tanta insistencia, ni que sus manos comenzasen a sudar frío por el nerviosismo, ni que sus mejillas se sintiesen tan cálidas hasta el punto en que su blanca piel llegase a ruborizarse de forma notoria. ¿Cómo controlar meras reacciones de su cuerpo que se daban de forma totalmente indeseada? Estar frente a aquel pelirrojo desencadenaba en todo su ser una serie de reacciones tontas y torpes, sintiéndose más avergonzado de lo que normalmente pudiese sentirse ante cualquier otro ser humano… ¿Qué le estaba pasando? ¿Acaso era aquel joven de mirada heterocroma el culpable de todo eso? No, era él mismo, debía serlo… todo aquello no era normal, no sabía cómo afrontarlo; quería huir, pero al parecer sus pies no estaban dispuestos a dejarle hacerlo. No estaba siendo capaz de abandonar el mismo sitio en el cual había permanecido de pie esos largos segundos.

Aquella mirada le atrapaba, le dominaba en una forma extraña y muy seguramente involuntaria, ¿Qué tenía él? ¿Qué tenían esos ojos? Comenzaba  sentirse mareado de tanto pensar cosas sin sentido, mientras que Alev… bueno, él hablaba de forma totalmente natural, casual. Ciertamente, él estaba a otro nivel. Y de forma tonta sus mejillas aumentaron su rubor con aquellas simples palabras, sus cejas se alzaron al mismo tiempo que sus parpados se abrían un poco más… aquella sonrisa caló hondo de forma inesperada… si existiese un Dios ya se hubiese apiadado de él. Comenzaba rogar de forma ridícula que alguien le sacase de aquel sitio en ese mismo instante.

─E-Eso… lo quiero… ─logró articular, tragando en seco, desviando su irada para apretar ligeramente sus ojos en el intento de superar una extraña incomodidad que se había instalado en su garganta─… p-por favor… ─susurró de forma suave, alzando la mirada hacia él de forma muy leve, como si temiese verle directamente; como si aquello fuese un pecado. Quizás lo era─ E-Es que yo… n-no vivo en los dormitorios. M-Mi hermano… tiene un departamento en la ciudad, entonces… decidí que era mejor vivir ahí… ─no revelaría sus razones, no parecía necesario, al menos no de momento; no si el otro pelirrojo no preguntaba por ellas. No esperaba que lo hiciese realmente.

─ ¿Sempai? ─ahora era cuando se daba cuenta que aquel chico le llevaba unos cuantos años, aunque saber eso no ayudaba en lo mas mínimo a calmar esos ridículos nervios; quizás todo lo contrario─ M-Me imagino que… conoces muchos idiomas… ─sonrió de forma torpe. Que el otro pidiese su teléfono, algo tan simple como eso, parecía resultar totalmente inesperado para él; tanto que se le quedó viendo unos segundos dejando a su cerebro procesar la orden de buscar su teléfono celular guardado en uno de los bolsillos de su pantalón─ C-Claro… por s-supuesto… ─murmuró apenas con total obediencia, buscando el teléfono en un bolsillo en donde no lo halló, dudando si en verdad lo había traído consigo mientras comenzaba a buscarlo por toda su ropa. Finalmente dio con él en uno de los bolsillos traseros de su pantalón y cuando lo tuvo entre sus dedos pudo notar como estos temblaban ligeramente. Volvió a apretar sus ojos; debía serenarse, aunque fuese un poco.

─Entonces… te anoto como Sempai… ¡eh! Digo… A-Alev… ─y pronunciar su nombre le resulto extrañamente agradable, pero buscó deshacerse de esa rara idea cuanto antes. Vaya torpeza la suya, se ponía tan nervioso con cosas tan mínimas y simples, que sus finos dedos, tan diestros en el dibujo, se veían ahora tan torpes en el intento de maniobrar con el aparato. Tanto que sin saber cómo, este terminó resbalándose peligrosamente, llevándole a pegar unos cuantos manotazos que le llevaron a adelantarse un par de pasos sin darse cuenta… Cuando al fin había logrado atrapar el móvil, se vio –muy en contra de su voluntad- con la coronilla de la cabeza apoyada en el pecho ajeno. Ni siquiera supo cómo es que había llegado hasta ahí… pero sus deseos de desaparecer no hacían más que aumentar un poco más.

─ ¡Lo siento! ¡Disculpa!... p-por favor… ─se excusó sin más opción que aceptar su exagerada torpeza, apretando sus labios mientras bajaba la cabeza más sonrojado que antes; parpadeando un par de veces de forma muy rápida hasta que logro dar con el menú indicado en la pantalla del aparato. Entonces alzó la mirada casi con miedo, y le observó ¿se habría molestado? Con todas sus fuerzas deseaba que no.

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Re: Missing Kings — Priv: Jared S. David

Mensaje por Alev Yaramaz el Mar Nov 03, 2015 12:31 pm

Sonrió, sin saber con certeza las razones para hacerlo, tal vez, solo tal vez, se vio cautivado momentáneamente por sus palabras o sus expresiones. Sí, aquel pelirrojo se notaba tan natural a los ojos de Yaramaz, tanto que era raro incluso pensar que existía, pero en este mundo habían personas de todas clases, formas y tamaños, él mejor que nadie podía entenderlo y, comprender aún mejor, la razones por las cuales vivía con su hermano. Por supuesto, el solo pensar que alguien como ese chico estaría viviendo en los dormitorios de Raven, pues le inspiraba algo de temor por la salud del otro… los abusadores nunca paraban de molestar a personas así, y en todas partes existían.

Pues… más o menos, aprender idiomas es algo divertido—, murmuró, no podía ignorarlo, no, aunque quisiera no podía hacerlo y eso era algo que, a estas alturas, conseguía desconcertarle un poco, ¿qué era aquello? No lo sabía, no lo entendía, pero tampoco era nada malo, —sí… en Japón, aquellos que son mayores en experiencia en un mismo ámbito, trabajo, profesión o escolaridad, sea por meses o años, son llamados senpai—, contestó, —y el antónimo es llamado kōhai, es una relación de respeto y enseñanza—, sonrió, alguna vez le habían llamado así, pero era en circunstancias muy diferentes, en muchas debía decir, unas que incluso llegaban a tentarle.

Rió por lo bajo, algunas cosas de su pasado no eran tan detestables como otras la verdad, pero en conjunto tampoco eran tan geniales. Le miró, ¿cómo no hacerlo? De nuevo ese pensamiento surcaba su mente… estaba algo torpe y era comprensible, estaba nervioso, eso se sabía a mil metros de distancia, tanto que aquel juego con su teléfono celular se generó y sintió la coronilla ajena terminar contra su pecho.

Un poco sorprendido claro, muchas cosas hacían que otras terminaran en hechos llenos de extrañeza, sin embargo, a pesar de que su mirar se había abierto un poco, al sentir ese contacto, fue como si se accionara un interruptor…

Y comenzó a reír.

Y no era reír a lo bajito, aunque claro, tampoco como si el mundo se acabara, pero si una carcajada que dejaba ver fácilmente que estaba disfrutando algo, que algo le había gustado o le había hecho gracia… un hecho sincero. ¿Hacía cuanto tiempo no se reía con eso en mente? Bajó la vista al otro y llevó una de sus manos a palmearle la cabeza entre las risas, incluso a acariciarle el cabello, era más un acto reflejo que otra cosa. Respiró hondo, o lo intentó, subiendo su otra mano con el teléfono para intentar secar algunas lagrimillas traviesas que habían salido producto de su buen humor.

Eres realmente gracioso—, dijo ya calmando sus revoluciones y retomando, de a poco, la compostura que le caracterizaba. Bajó la mano a su teléfono y pasó de acá hasta allá, hasta enseñarle el número telefónico que estaba en la pantalla de su móvil, —pareces un oso polar sonrosado—, murmuró con curiosidad, no tenía tabúes para algunas cosas, y decir estas frases de la nada era una de ellas, —no estoy molesto, todo lo contrario—, le sonrió, de alguna manera era como entrar en una especie de oasis, quizá si debería molestarle un poco más tarde, en medio de su agenda, pensaba que entablar una conversación más casual con él sería bastante interesante.
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