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Paciencia... — Priv: Erika Singer

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Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Jue Sep 17, 2015 8:32 pm


Paciencia...

Erika Singer | Biblioteca de la SNA | Viernes; 14:21 hs | Vestimenta

Sus dolores de cabeza aumentaban, esa era una de las varias razones por las que había decidido venir a este lugar, ¿a investigar qué?, era curioso, mientras entraba a la biblioteca y enseñaba su credencial a una de las bibliotecarias no pensaba demasiado en nada, no…  estaba pensando en mucho, muchas, tantas cosas que tenía encima, que parecían dejarle en el abandono.

El desprecio de su hermano era algo a lo que se había habituado, sin embargo, encontrarlo por casualidad en una calle de la ciudad vecina le había sentado mal, especialmente porque estaba trabajando, por supuesto, era su otro trabajo, el de verdad, de ese sobre el cual no podía dar ninguna pista, por el que había mentido ya cuántas veces perdiendo la cuenta, por el que había perdido todo.

Resopló, ser tan negativo estaba en él hoy.

Era viernes y debía ir a trabajar, o al menos eso debería estar haciendo en el hospital, sin embargo, decidió pedir un día libre, necesitaba ver algo, y para eso se traslado al área de neurología y a la rama que más concreta le pareció, necesitaba volver a leer algo, saber que esto no se estaba volviendo algo más grande. No…

La biblioteca hoy era bastante visitada, eso la verdad no le ocupaba demasiado, pronto quedaría vacía pues era viernes de fiesta, así que, estando en la segunda planta, caminó hasta encontrar una mesa ligeramente retirada, sacó su libreta de aquel bolso mensajero que llevaba y se sentó, comenzando a buscar por el índice el sitio donde debía ubicarse específicamente sobre un tema que venía dándole curiosidad últimamente, después de todo era una de las ramas de la medicina que había decidido tomar, sin embargo, él no era un sabelotodo.

Finalmente la encontró, luego de un rato y, situándose al pie de la primera, comenzó a leer, siendo consciente del malestar que se extendía aún por los costados de su cráneo, esa sensación no le gustaba, era estrés, claro, pero el estrés hacía que los quistes regresaran, y no estaba de ánimos para tener que entrar en un reposo y operarse, para nada.

Aunque… creo que me sentaría bien descansar un poco—, murmuró, claro, últimamente todo era trabajar y leer, trabajar y comer a veces, trabajar, leer y atender medianamente a sus gatos.

No deseaba una cirugía, no, estar convaleciente y solo era sumamente deprimente, vaya que si, pero, tampoco era por eso, la razón era algo que él consideraba mucho más grande e importante que su principal trabajo o su propio bienestar: su sobrino, ese que ahora estaba tan perdido que ni él mismo se animaba a decirle algo, no podía, no tenía.

Mejor dicho: no sabía qué podía decirle.

Alborotó ligeramente sus cabellos, esperaba poder quedarse un rato en este sitio y, sobre todas las cosas, estar lo suficientemente lejos para no ser molestado, claro, sus alumnos eran de esos que preguntaban mucho, mucho, cuando no comprendían algo, y por este lugar no tenía ciertamente demasiados conocidos. Tan solo deseaba tener la paciencia para hondear más en la teoría del cerebro humano. Solo eso.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Vie Sep 18, 2015 5:46 pm

Yahiro Kanzato ~ Biblioteca ~ Viernes, 14:30 ~ Mochila ~ Outfit ~ Calcetines ~ Zapatitos (Solo lleva uno, por la férula)

Era Viernes, al fin. Aunque Erika no iba a salir de fiesta o algo por el estilo ya que no había conseguido congeniar del todo con muchos de los alumnos de aquel sitio. No era porque no quisiera ella, por lo que no se lamentaba demasiado, aunque echaba de menos eso de tener amigos, cómo pasó hace muchísimos años con aquella chica que recuerda tan poco. Solo recuerda que la hizo daño, pero no comprende qué fue lo el dolor. Eso pasaba por la cabeza de la joven en días aburridos y solitarios cómo aquel, en el que salió de clase dispuesta a perderse por la academia.
 
Tenía que seguir repasando guiones para obras y, además, canciones para el club de canto. Ella estaba convencida de que lo haría bien, pero no se había mirado la letra ni un poco. Desde que había entrado en aquella academia, el mayor esfuerzo que hacía era caminar con muletas. Había hecho el vago como nadie, pero porque tampoco quería esforzarse demasiado. Su pie dolía en ocasiones, y eso le quitaba las ganas de hacer cosas. Igualmente, ya no era excusa. Tendría que pasarse el fin de semana perdiendo el tiempo estudiando con el pie en alto, soñando con el día de tener a alguien que le diga "Oye, salgamos a dar un paseo."
 
Erika decidió pasarse por la biblioteca. Era el mediodía, por lo que podría aprovechar esas horas a que no habría nadie en ese lugar, pero se equivocó. Estaba lleno de gente. Aún así, no sospechaba para nada que esa gente había quedado con sus estúpidos grupos de amigos para salir.
 
Amigos. Esa palabra empezaba a parecerle desconocida a esa chica.
 
Tenía sus apuntes del coro y de las obras de teatro a representar en la mochila, pero tenía que buscar un libro para un trabajo de clase sobre la historia del mundillo. No todo era actuar, también había que empollar e hincar codos, aunque eso no le molestaba del todo, ya que gracias a esa historia, ella puede hacer arte dramático. Tenía que estarle agradecida a aquella gente, por lo que decidió hablar del teatro en España. No le disgustaba ese país, y habían salido grandes obras de teatro de allí. Tenía que dejar constancia de lo que habían hecho. Se fue al pasillo de aquella biblioteca donde había libros sobre esas historias, y lo cogió, sin ningún problema.
 
Ahora tenía que buscarse un sitio. Un sitio tranquilo y sin gente, por lo que pensó en irse lejos, lo que sería la segunda planta. Estaba algo fatigada, pero más la fatigaba sentir algo de envidia. Quería irse a un lugar despejado, por lo que hizo el esfuerzo de moverse hacia allí. Le daba mucha pereza, pero tenía que hacerlo. En cuanto llegó arriba, a su ritmo y como pudo, buscó un sitio donde sentarse, pero se distrajo totalmente de su misión al ver una cara que parecía conocida.
 
Se acercó a ese "doctor" que ya conocía de antes y se puso al lado de él, con su libro en la mano y su mochila en su espalda. Meterse de morros y sentarse porque sí podría ser maleducado por su parte, y aunque no le importaba en absoluto, pensó en que debería primero llamar su atención.
 
- ¡Hola! - Erika simplemente se acercó y le miró, a un lado de él, observándole detenidamente y esperando que le mirase. - No sé si me recuerdas pero soy la chica de la fisura en el pie. - Dijo, intentando que le recordase. - ¿Qué haces por aquí?
 
Erika era muy directa cuando quisiese.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Sáb Sep 26, 2015 10:12 pm



Algo, algo, algo… aquello le venía saboteando la cabeza en todo este tiempo…

«Un infarto cerebral isquémico es una condición que afecta al cerebro y los vasos sanguíneos que lo suministran. Esto sucede cuando el flujo sanguíneo de una parte del cerebro disminuye repentinamente o se detiene. La sangre lleva oxígeno y otros nutrientes a partes su cerebro. Cuando el oxígeno no puede llegar a su cerebro, las células pueden llegar a dañarse o hasta morir. Es probable que un infarto cerebral isquémico comience repentinamente y desarrolla rápidamente…»

Eso suponía, era algo muy obvio y una de las razones por las que, en vez de estudiar la genética, como el Doctor Dezart, se había decidido, luego de la cardiología, o en medio de la traumatología, por la neurología. Por supuesto, en base a las investigaciones del Doctor Dezart y las suyas propias habían llegado a dos partes, dos caminos completamente diferentes, pero estrechamente enlazados, después de todo, a pesar del ADN y la formación cromosómica de Minato, aunque se podía afirmar que el problema radicaba en su ADN, sus ataques solían comenzar por factores cerebrales impredecibles.

Deber… hermoso y torpe deber.

Sus ojos se movieron a velocidad media entre las letras, después de todo, a pesar de que estuviera cansado o dolorido, tenía la capacidad de memorizar cosas a velocidades quizá extrañas, en parte por su “trabajo principal” en parte por el trabajo que amaba.

«El tejido del cerebro puede morir en un periodo de tiempo corto (minutos o horas).»

He allí el dilema… sin importar las pruebas, placas y estudios, en veintiún años de enfermedad, el cerebro de su rubio sobrino no tenía daños extremos, no daños para preocuparse demasiado considerando la severidad de su caso… resopló, le preocupaba más que el corazón se le detuviera a que le diera un derrame cerebral. Chascó con la lengua, ¿qué era lo que le estaba faltando? AND mitocondrial, eso había escuchado decir a Dezart en una de las juntas médicas, ese tipo había dedicado mucho tiempo a Minato, más que cualquiera, y parecía tener algo bueno, sin embargo, para Yahiro había otra cosa, algo que hasta ahora no podía haberse probado, porque nunca fue considerado… ¿Y si esos arrebatos de consciencia eran normales para alguien como él, si formaban más parte de una patología psiquiátrica que neurológica? Volvió a exhalar con fuerza, eso no se consideraba posible, tampoco incidía demasiado con el diagnóstico.

Pero siguió leyendo, después de todo estaba en eso para, mientras leía, ir repasando los aspectos que él mismo había considerado sobre posibles tratamientos viables, algo alejado de sus tareas en esta institución, pero vaya que servía esta dichosa biblioteca. Tenía de todo y para todos los gustos…

«Tener un infarto cerebral puede causar pérdida de las funciones corporales, como caminar o hablar, para siempre. También puede causar cambios en la forma que el paciente piensa o actúa. El paciente puede…»

Sus ojos se movieron, se movieron y, en un momento, con algo de sorpresa, pudo escuchar una voz medianamente conocida, quizá reciente, que le distrajo un segundo de la línea por la cual iba, lo cual le llevó a dejar ir el aire de sus pulmones con fuerza, para voltear y, ¡oh!, claro, tenía que ser. ¿Quién era?

Por un momento le miró intentando hacer memoria y, en cosa de unos cinco o seis segundos, pudo dar cuenta de la persona que estaba frente a él, por supuesto, era aquella chica que atendió en último turno… bueno, no podía decirse sorprendido, después de todo, en aquel momento había intuido una alta posibilidad de que ella estudiase en este lugar que, básicamente, tenía un poco de todo en cuanto a colegiatura.

Ya… hola—, saludo con la calma que le caracterizaba, quizá algo ronco, nada malo o parecido, —trabajo aquí—, soltó con una calma impresionante que se reflejó en el tono que utilizó, casi como si quisiera dar cuenta de que aquel hecho era algo obvio, aunque fácilmente podía no ser así y estar sencillamente de visita.

Le miró con más detalle, aún llevaba la férula, claro, y con la identidad se le vinieron las indicaciones de aquel día. Vaya, vaya…

Estoy seguro de que aún no han pasado tres semanas—, comentó con suma calma al contemplar la hermosa falta de muletas o bastones alrededor de la dama rubia. En fin, no es que él pudiera hacer más que advertir, lo que pase después de eso es simple responsabilidad del paciente.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Sáb Oct 03, 2015 5:57 pm

Erika se rió. Aquel tipo había sido muy calmado con ella, y lo sabía. Aún así, tampoco le importaba. Supuso que él estaba ocupado, o simplemente era así, y por ello quizás se llevó ese tono por haberle interrumpido, cosa que tampoco le importaba haber hecho. Por lo menos, le prestó atención y eso era lo que animaba a la rubia a querer seguir hablando con aquel médico. Solo era un simple trabajador, pero desde su primer encuentro, Erika había tenido la sensación de que algo le pasaba y eso le daba intriga. Ya que la chica no tenía prácticamente amigos, había tenido tiempo para pensar en todas las personas que habían decidido hablarle de manera corriente.
 
-Vaya, vaya. No sabía que trabajarías aquí, Dr. Yahiro -sonreía, mirando atenta hacia aquel médico, mientras dejaba sobre la mesa los libros que había cogido antes por la biblioteca-. Es toda una sorpresa encontrarme contigo, ya que pensaba que solo trabajarías en el hospital... Pero bueno. Es un placer verle de nuevo.

 
Erika apartó una silla que se encontraba en la mesa en la que él estaba y se sentó ahí, mirando a aquel chico rubio. La joven sonrió de nuevo, ya que aún estaba sorprendida por encontrárselo allí. Luego, retiró la mirada de él y colocó por el orden que se los iba a leer y su agenda, para ver que urgía más leer y qué no, además de un bolígrafo para tachar si era necesario. Erika necesitaba llevar un control o acabaría equivocándose leyendo lo que no es ya que era algo despistada, por lo que siempre llevaba el orden de hacer las cosas terminada.
 
Subió la mirada para volver a ver al rubio, el cual le había hablado de su falta de muletas. Es cierto, Erika las dejó en su cuarto debido a que entrar en la biblioteca con ellas era una molestia. Por suerte, se había paseado más con la pata coja que otra cosa, mientras esquivaba a chicos que se marchaban de fiesta. Suspiró, el doctor tenía razón y no tenía excusa creíble, por lo que prefirió no andarse con rodeos y decirle la verdad, con mucho pesar y algo arrepentida.
 
-Tuve algunos problemas con ellas al salir de clase, ya que hay mucha gente por los pasillos. He escuchado incluso algunos quejidos de la gente porque molestaban, pero bueno... Aún así estoy reposando casi mejor que nunca el pie, por lo que no te preocupes -Erika volvió la mirada hacia el libro que cogió, abriéndolo por una página aleatoria y ojeándolo. Había bastantes letras, por lo que no se concentraría lo suficiente, pero consideraba que no lo necesitaba del todo y que ella iba sobrada-. No hice locuras ni nada por el estilo. Solo he soltado las muletas hoy.
 
Observó unos instantes, de nuevo, el libro que había cogido. Iba a necesitar varios datos de ese libro, por lo que tenía que coger varios apuntes de él pero no le apetecían. Le era más atractivo el hablar con aquel médico y pasar el rato hablando con él, si es que él quería.
 
-¿Y qué lees? -Preguntó la rubia, mientras ponía todo su cabello hacia el lado izquierdo con la mano y paseando las puntas de sus dedos por él para acicalarlo.
 
Retiró la mirada de sus apuntes e intentó ver los textos de los del otro, pero no veía bien ya que lo veía desde arriba y le costaba. Igualmente, había algunos dibujos que le daban curiosidad y quería saber más sobre lo que aquel hombre hacía.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Sáb Oct 10, 2015 8:59 pm

Resopló, sinceramente no tenía demasiado para perder o ganar, no es tampoco que se enfrascase demasiado en ello, ¿tenía motivos?, la verdad era que podía afirmarse que los había perdido, claro, el tiempo y este trabajo le había llevado a perder muchas cosas.

Inhaló y exhaló para escucharle, ciertamente a alguien como él estas cosas le traían sin cuidado, el mundo estaba hecho de excusas a fin de cuentas, Yahiro mismo alguna vez había usado su exceso de trabajo para justificar muchas faltas en su ya casi inexistente vida privada –por aquellos momentos todavía rescatable-, pero tal vez eso y esto no eran para nada comparables, después de todo, él podría fácilmente estar durmiendo y estar trabajando… Shinobi era una prisión, vaya que sí, una con beneficios, pero asfixiante al fin.

Bien… pero ten cuidado—, murmuró.

Él sabía lo incómodo que era tener que usar muletas, bastones, una andadera, un bastón, pasó por eso tras aquel peculiar secuestro en el que se vio inmiscuido hace ya tiempo, con la terrible rehabilitación… y ese era el principal problema, aquel suceso le había traído a dónde estaba hoy con… ¿tres trabajos? Podía afirmarse eso, los tres con una escala completamente distinta, siendo enseñar la que estaba más abajo en ese top, pues solo estaba siendo un profesor por el mero hecho de vigilar a la Quinta Generación de la Shinobi, ni más ni menos que eso; y claro, cumplir por propia cuenta algún que otro encargo que le fuera enviado por la central en esta ciudad y sus alrededores.

Ojeó su libro nuevamente, era consciente de ser observado, pero nunca era como si eso importase demasiado, él era capaz de ser considerado un maleducado algunas veces porque simplemente se sumía en cosas que consideraba con una importancia y relevancia exponencialmente mayor a otras cosas. Tal vez por eso ahora estaba en estas, con la clase de pensamientos con los que sufría a diario.

Pero nunca había sido de demasiadas palabras, y eso podía ser, en efecto, lo que había condenado la profusa relación que decía tener con aquella dama, que a fin de cuentas tenían, pero que se vio estropeada por su burdo deseo de querer protegerla, ¿qué podía decirle cuando le dejó por infiel?, ¿cuándo le acusó de tener una aventura?, nada, no podía decirle nada porque sabía que ella ya se había metido aquello entre ceja y ceja, y revelar la verdadera naturaleza de sus ocupaciones, bueno, eso jamás entraba en discusión.

Sin embargo, vaya que le había dolido… y aún le dolía.

Finalmente, en medo de ojear aquellas letras para intentar averiguar por dónde se había quedado pudo escuchar de nuevo aquella voz que parecía no querer concentrare en lo que –él pensaba- era la razón principal que había originado este inesperado encuentro. Exhaló sin ocultar nada, ¿obstinado? Llámenle a él y hace una reserva, ¿delicado? Otra de las cosas que no se le dan demasiado.

Leo sobre neurología—, apuntó en simples tres palabras responder su pregunta, cabía decir que, entre estar en su trabajo en el hospital y este momento, en cuanto a conducta, había una gran diferencia, después de todo, ¿tenía él la obligación de interrumpir sus acciones para hablar con alguien? Vaya que no, y lo sabía, ¿le importaba ser cuestionado al respecto? A veces sí, a veces no, todo dependía del contexto y la situación, aunque eso la mayoría de las veces era favorable a su persona.

Así era él, después de todo, terco... y, en estos casos, básicamente una caja cerrada. Aunque bien podía abrirse... con la llave correcta.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Lun Oct 12, 2015 11:16 am

Erika era, claramente, mucho más habladora y nerviosa que Yahiro. Eso quizás era lo que empezó a inquietar a la rubia, ya que ella quería respuestas mucho más elaboradas y más conversación. Supuso que quizás estaba molestando y por eso no le hacía casi caso y hablaba cómo si estuviese terminando la conversación, pero luego pensó que en realidad molestar o no era lo de menos. Ella quería hablar con alguien, le da igual lo que estuviese haciendo.
 
-Oh... Por lo que debes estar interesado en la neurología. ¿No? -Erika miraba atenta a aquel doctor.
 
Cada vez que hablaba, más dudaba en si iba a recibir o no una respuesta. O por lo menos la respuesta que quería. Por ello, esperó unos instantes y bajó la vista hacia aquel libro que estaba leyendo anteriormente. Abrió por la primera página, cogió un papel y un lápiz y comenzó a leer...
 
Pero todo aquello era un coñazo. Supongo que para alguien debería ser importante lo mucho que han hecho estos actores y escritores, y cómo ha sido representado, además del año y el lugar. Esto no le interesaba para nada a la rubia, la cual solo de pensarlo su cuerpo se llenaba de miles de pensamientos inútiles que servían de menos que aquel libro, y claro, las ideas no pasaban.
 
Aún así, probó a apuntar las letras en negrita en el papel que había cogido. Luego quizás buscaría información sobre ello más detallada desde un PC o algo así, ya que estos libros aburridos eran realmente incómodos para ella. Más que nada, ya leyendo las dos primeras páginas le daba una ansiedad estúpida, queriendo dejar aquello ahora mismo y poniéndose a leer quizás los apuntes de las obras que debía representar o a estudiar la canción que tenía que cantar. Así hizo, comenzó a copiar las cosas importantes, pero estaba pensando en cualquier otra cosa mientras tanto, hasta el punto de que no sabía ni lo que ponía.
 
¿Siempre era tan serio aquel hombre? Quizás si, eso no lo sabía. Aunque es bien cierto que para ella solo debía ser su médico, pero no paraba de pensar en cosas relacionadas con él. Le miró, algo de reojo. Parecía concentrado mientras leía, pero desprendía un aura que le encantaba a la joven. Fue ahí cuando Erika, se dispuso a observar cada detalle del rostro de aquel médico concentrado mientras leía. Daba la impresión de que estaba triste. Si quizás era así, eso le daba curiosidad a la chica y no podía quitárselo de la cabeza.
 
No podía quitarse de la cabeza aquel médico.
 
Observó sus manos. Le encantaban. Le gustaban muchísimo ya que parecían delicadas como las de cualquier médico. Parecían incluso suaves, y eso llamaba la atención de la rubia, hasta el punto de querer decir algo... pero no sabía si iba a seguir respondiéndole así de brusco. Quería hablar con él pero estaba leyendo...
 
Eso es. Leyendo.
 
Erika partió el papel que tenia en dos y escribió en él:
 
"No te he preguntado. ¿Cómo estás?"

Lo puso sobre el libro que Yahiro estaba leyendo y dejó también un bolígrafo al lado, pensando en que quizás lo necesitase si le respondiera. Luego, algo sonrojada, volvió a copiar apuntes en lo que le quedaba de papel.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Lun Oct 12, 2015 8:11 pm

Y siguió leyendo, vaya que sí, ¿quién iba a decirle lo contrario? Ladeó la cabeza, ciertamente se había perdido en medio de las letras, que eran realmente pequeñitas, resopló.

—Creo que… eso es algo obvio—, soltó como única respuesta a las palabras de la dama.

Estaba de más decir que no sentía nada al respecto, es decir, las razones por las que vienes a una biblioteca son más que claras, demasiado: vienes a buscar información porque, de una u otra manera, la necesitas. No es como si viniera a una biblioteca para hacer relaciones y socializar, no, ese era un punto erróneo que algunos de los chicos e incluso gente de su edad tenía, ¿él había crecido antes de tiempo? Podría decirse que sí, después de todo tan solo tenía veinticinco años, no es que fuera del todo joven, del todo viejo, estaba, más o menos, comenzando a “vivir de verdad”. Vaya mentira esa.

Finalmente pudo encontrar el sitio donde se quedó al ser interrumpido y volvió a leerse todo el párrafo completo, absorto, pero estúpidamente consciente, de las cosas que sucedían a su alrededor. Había sido entrenado para fingir ignorancia, pero tener la capacidad de recabar y detectar todos los detalles, en ese momento era simple saber que aquella dama parecía estar haciendo algo que no quería. En fin, no era su problema.

Los ictus eran algo que le llamaba la atención sobre su sobrino, quien, a diferencia de sus otros órganos quizá, tenía una salud cerebral excelente si se consideran las circunstancias; pero él lo había visto, ese otro lado de Minato que nadie parecía conocer. Chascó con la lengua e inhaló para relajarse, solo entonces se dio cuenta del papel que era colocado sobre sus páginas, junto a él una lapicera. Resopló y, sin cambiar la posición, subió sin disimular nada el mirar, arrugando la frente por este acto, notando como la chica parecía regresar a lo que sea que estuviera haciendo sin ganas.

Pero leyó el papelito, no era nada complicado desde donde estaba “No te he preguntado, ¿cómo estás?”. Entrecerró entonces los párpados de regreso a su posición original y ladeó la cabeza, decantándose entonces por tomar el lapicero. De alguna forma tenía un presentimiento, pero no es como si pudiera hacer algo con respecto a eso, no, no.

«Creo que estoy bien, más o menos».

Fue lo que escribió, ciertamente no tenía responsabilidades ni razones para intimar con quien había sido una paciente, tampoco demasiados deseos de concentrarse en nada más de lo que parecía ocuparle, después de todo era una de las pocas cosas que le daban sentido a su vida, su sobrino, a quien había visto crecer estos años, con quién compartía una sincera amistad. Tenía la necesidad de ayudar.

Y sintió el pequeño pinchazo a la izquierda de su cabeza, lo que le llevó a poner los dedos sobre esa parte y medio tocar la cicatriz. Yahiro entendía que el estrés era su peor enfermedad, sin embargo, no es como si pudiera deshacerse de ella con tanta facilidad.

Necesitaba un cigarro… pero era una lástima que en este sitio no se pudiera fumar.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Lun Oct 12, 2015 8:16 pm

Y siguió leyendo, vaya que sí, ¿quién iba a decirle lo contrario? Ladeó la cabeza, ciertamente se había perdido en medio de las letras, que eran realmente pequeñitas, resopló.

Creo que… eso es algo obvio—, soltó como única respuesta a las palabras de la dama.

Estaba de más decir que no sentía nada al respecto, es decir, las razones por las que vienes a una biblioteca son más que claras, demasiado: vienes a buscar información porque, de una u otra manera, la necesitas. No es como si viniera a una biblioteca para hacer relaciones y socializar, no, ese era un punto erróneo que algunos de los chicos e incluso gente de su edad tenía, ¿él había crecido antes de tiempo? Podría decirse que sí, después de todo tan solo tenía veinticinco años, no es que fuera del todo joven, del todo viejo, estaba, más o menos, comenzando a “vivir de verdad”. Vaya mentira esa.

Finalmente pudo encontrar el sitio donde se quedó al ser interrumpido y volvió a leerse todo el párrafo completo, absorto, pero estúpidamente consciente, de las cosas que sucedían a su alrededor. Había sido entrenado para fingir ignorancia, pero tener la capacidad de recabar y detectar todos los detalles, en ese momento era simple saber que aquella dama parecía estar haciendo algo que no quería. En fin, no era su problema.

Los ictus eran algo que le llamaba la atención sobre su sobrino, quien, a diferencia de sus otros órganos quizá, tenía una salud cerebral excelente si se consideran las circunstancias; pero él lo había visto, ese otro lado de Minato que nadie parecía conocer. Chascó con la lengua e inhaló para relajarse, solo entonces se dio cuenta del papel que era colocado sobre sus páginas, junto a él una lapicera. Resopló y, sin cambiar la posición, subió sin disimular nada el mirar, arrugando la frente por este acto, notando como la chica parecía regresar a lo que sea que estuviera haciendo sin ganas.

Pero leyó el papelito, no era nada complicado desde donde estaba “No te he preguntado, ¿cómo estás?”. Entrecerró entonces los párpados de regreso a su posición original y ladeó la cabeza, decantándose entonces por tomar el lapicero. De alguna forma tenía un presentimiento, pero no es como si pudiera hacer algo con respecto a eso, no, no.

«Creo que estoy bien, más o menos».

Fue lo que escribió, ciertamente no tenía responsabilidades ni razones para intimar con quien había sido una paciente, tampoco demasiados deseos de concentrarse en nada más de lo que parecía ocuparle, después de todo era una de las pocas cosas que le daban sentido a su vida, su sobrino, a quien había visto crecer estos años, con quién compartía una sincera amistad. Tenía la necesidad de ayudar.

Y sintió el pequeño pinchazo a la izquierda de su cabeza, lo que le llevó a poner los dedos sobre esa parte y medio tocar la cicatriz. Yahiro entendía que el estrés era su peor enfermedad, sin embargo, no es como si pudiera deshacerse de ella con tanta facilidad.

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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Miér Nov 04, 2015 1:46 pm

Quizás para Erika fue algo extraño y anormal, ya que incluso sentía que había más posibilidades de no ser contestado que de si serlo. Aún así, su papelito tenía una frase más y eso hizo que los ojos de la joven brillaran, aguantándose la emoción de recibir una respuesta. Quizás era porque no era una chica que hacía amigos facilmente y por ello sentía que eso había cogido un buen ritmo, o quizás es que simplemente haber sido "noticeada" por aquel médico era todo lo que necesitaba en aquel momento.
 
Bien. Todo iba bien entonces, pero no le parecía que fuese lo mismo para él. El "más o menos" que escribió y los simples gestos que hacía a su cabeza, llamaban la atención de la rubia hasta el punto de pensar que no iba bien. También su duda al principio de la frase. Lo bueno que tenía al estudiar arte dramático es que podía entender los sentimientos a través de las palabras, especialmente cuando las leía y analizaba. En este caso, entendía mucho mejor los sentimientos de él al escribirlo.
 
Y eso que ella no era la persona más empática del mundo, pero creía que debía importarse por él. Además, había sentido más sobre él al leerle. Suspiró. Estaba apenada, no encontraba las palabras ya que no estaba acostumbrada a este tipo de situación. Respiró y pensó. Seguramente aquel médico se diese cuenta de su duda y eso le ponía algo más nerviosa, pero decidió no pensar y simplemente escribir, aunque dudó varias veces y tachó lo que ponía.
 
Erika dudando, quizás la primera vez en su vida. Incluso eso le extrañaba a ella misma y la confundía de más. Tampoco entendía que estaba sintiendo, ya que estaba impaciente porque le respondiera. Quería encontrar respuestas a lo que pasaba por su propia cabeza.
 

"No pareces muy convencido en que estés bien."
 
Colocó el papel para que lo leyese, pero pensó que estaba demasiado vacío aquello. Tenía dos opciones: Podría dar su toque personal de persona entrometida y poco reflexiva y dejar constancia de que ella era algo así, aunque no lo hacía apropósito, o simplemente ponía algo sutil sobre el tema, dejando constancia de que ella estaba allí si quería confiar en ella. Aunque era estúpido, ella podría hacer las dos cosas a la vez, por lo cual, volvió a coger el papel diez segundos después y lo acercó a ella para volver a escribir.
 
"Puedo escucharte si necesitas hablar. Entiendo que no tengas confianza en mi, pero espero que te sirva de algo."
 
Ya está, lo había escrito y esta vez no había tachado nada. Levantó la mirada hacia él y le miró directamente. No quería apartar la mirada de él, ya que quería analizar sus gestos. Eso si, sonrió, levemente, mientras le miraba. Si sus miradas se cruzasen, por lo menos no parecería una loca.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Mar Nov 10, 2015 2:17 pm

Y su lectura, nuevamente, se vio interrumpida… ciertamente aquella maraña de gestos de acá hasta allá eran imposibles ligeramente de ignorar. Resopló al ver el papel en su campo y luego agudizó y alzó aquella vista a la dama rubia cuando ella comenzó a escribir otras cosas. Bien… una ligera sorpresa.

Al tener el papel de regreso a su campo visual lo tomó con una mano y lo leyó, una ligera mueca sonriente se afirmó en su rostro, acompañado de un ligero bufido, alzando su mano para alborotar algo el lado derecho de sus cabellos. Dejó un segundo para cerrar sus párpados y pensarlo un tanto, finalmente chascando la lengua. Tomó el lapicero y jugó con el por un par de segundos, para luego afincar al papel y escribir algo.

«Tienes razón, es, ciertamente, difícil»

Dejó ir tanto el papel para dejarlo a la vista de la rubia y colocó la lapicera a un lado.

Aunque claro… algunas cosas cambian con oportunidades—, soltó luego de algunos segundos, dejando ir su postura en la silla hasta atrás, inflando sus pulmones y levantando los brazos, como muchas otras veces, podía afirmar que el cansancio era un acompañante constante para él, ese que tal vez podría causarle males a futuro, pero que ahora decidía dejar de lado por cosas mayores en su propia perspectiva, —digamos que… para un ser humano, estar “bien” es algo imposible—, analizó en breves circunstancias, regresando sus ojos al libro que, hasta hacía poco, era quien tenía toda su atención, —así que… lo correcto sería decir que estoy cansado—, alzó sus hombros brevemente para dar algo más del sentido propio a sus palabras, muy pocas veces se había dejado someter o colapsar ante el cansancio, era una forma de vida, después de todo, por lo cual no formaba parte real de sus preocupaciones, a pesar de que, algo que era primordial, estuviera estrechamente ligado a ese hecho.

Su mano de nuevo alborotó sus cabellos y entonces colocó ambos codos sobre la mesa, para relajar la postura notablemente y sentir como sus músculos pedían a gritos irse a dormir. Ya estaría en casa más tarde, si es que no le surgía alguna otra cosa que viera por dejados de lado sus deseos de dormir plácidamente al menos una vez en la semana. Y aún era temprano, por supuesto, quedaba mucho por delante, en todo sentido.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Jue Nov 12, 2015 2:53 pm

Erika observaba atenta a aquel cansado médico. Sus gestos y sus expresiones, por mucho que parecían diferentes entre si, eran típicas de un hombre que estaba cansado, tanto psicológica como físicamente. Podía entenderlo. Daba por hecho que con un trabajo como el suyo debía ser difícil llevarlo diariamente, y más aún teniendo que tratar a mucha gente diferente. Erika no podía ponerse en su lugar, ya que ella se dedicaba a entretener a la gente y no le importaba mucho lo que pensaran de ella.
 
Había sonreído, él, un poco. Eso quizás animó algo a aquella rubia, la cual recibía de vuelta aquel papel y recibía una respuesta verbal por parte del chico rubio. Aún así, no estaba de acuerdo con algo. Quizás era porque Erika se pasaba en su mundo de yupi 24/7, pero aún así buscaba más modo de estar bien. Suspiró, buscando las palabras para responder a lo que él había dicho, cogiendo un mechón de su melena y dándolo vueltas con el dedo, mirándolo girar y retorcerse.
 
-Sabes, yo creo que es posible estar bien. Quizás sea muy difícil, pero no creo que sea imposible -suspiró, volviendo la mirada hacia el médico, con una leve sonrisa en la cara y diciendo lo que realmente pensaba-. Quizás haya días que las cosas puedan a uno mismo, que sintamos que hay un techo apunto de aplastarnos... -soltó el pelo de su mano y puso ambas manos sobre su propio libro, jugueteando con las hojas mientras hablaba-, pero creo que todo puede ir bien tarde o temprano, porque todos nos merecemos llegar a estar bien.
 
Observaba aquellos libros sobre la mesa, los cuales habían ignorado ambos durante unos instantes. La conversación de los dos le parecía mucho más interesante que ver quién hizo qué y qué hace qué y esas cosas. Al fin y al cabo, estudiar no era lo que más le gustaba hacer a la alemana. Además, observaba cómo aquel chico cambiaba de postura.
 
-Lo que si que necesitas urgentemente es descansar. Quizás las horas necesarias, pero también mentalmente. Se te ve estresado. -sonrió-. Y qué lo haya notado yo, que no te conozco, dice mucho. Se te nota desde lejos, y tengo entendido de que puedes caer enfermo por ello de diferentes maneras.

 
Erika no era particularmente una chica que se callara, pero tampoco quería. Soltaba las cosas tal y como le venían, pero no le importaba. En este caso, incluso le parecía innecesario, y seguramente no sería tachada de borde o algo así, ya que no estaba ni diciendo una mentira ni estaba siendo desagradable. Simplemente, le decía todo tal y como venía, aunque no conociese apenas a aquel médico. Si algo sabía de las personas es que se agobiaban, incluso ella lo había sentido. Y por cosas cómo que su pie le impedía según que cosas y que la señorita era algo odiada y envidiada por lo buena que era. Por desgracia, no sabía ser directa con personas que no le dirigen la palabra, incluso le distraía de como era, y le jorobaba.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Mar Dic 08, 2015 10:36 am

Estaba en su mundo, o eso era lo que él estaba pensando en ese momento. Por supuesto, a estas alturas de su vida hacía un tiempo que no estaba realmente bien. Estar más cerca de los treinta que de otra cosa no le sentaba de peso, y ver a otras personas de su edad con visiones radicalmente diferentes a la suya, bueno, eso le podía un poco. Inhaló y exhaló con calma, estar bien, para alguien como él, resultaba impensable e imposible, por lo que siempre que pudiera esquivaría el argumento magistralmente con los suyos propios, así de simple.

Se dejó ir hacia atrás por un instante, estirando su cuerpo, tenía un punto, estaba siendo demasiado obvio.

Ah… supongo que eso es algo que, a estas alturas, no puedo controlar realmente—, las palabras salieron con un deje de comodidad de su boca, sin demasiada formalidad, pero manteniendo su postura en actitud “habitual”, —estoy cansado… pero aún hay cosas que debo hacer aquí antes de irme—, murmuró, ciertamente, tenía la peculiaridad de ser alguien a quien le gustaba atiborrarse de trabajo, especialmente porque siempre surgía algo. Ser profesor no era algo que él hubiera planeado, no, tan solo era la manera perfecta de infiltrarse en esta universidad para cumplir su cometido de mantener informado a su jefe sobre los movimientos de la Quinta Generación de la Shinobi… hasta estar trabajando en el hospital y que se le permitiera intervenir de alguna forma en el tratamiento de su sobrino encerraba eso.

Y era frustrante.

Chacó con la lengua, todavía tenía algo de fuerzas para grabarse algo más en la mente, para cargar algunos libros y caminar tranquilamente a casa, o quizá tomar un taxi, sí, eso sería lo mejor.

Suena raro… pero sería interesante enfermarme—, comentó, divagaba un poco, por supuesto, —así podría descansar por obligación, no lo sé—, sus hombros se alzaron mientras su amatista mirar se pegaba del techo de aquel piso, resopló, para bajar la postura de nuevo hacia aquel libro que estaba intentando leer y, del que quizá, llevaría a casa para continuar después.

Notó como ella miraba de reojo algunos libros y puso los ojos sobre ellos, cultura, algo que hacía mucho no tocaba, pero que, en su momento, disfrutó notablemente… después de todo había tenido que aprender a bailar, a raspar el canto y a ser un buen actor con algo de “sentido del humor” para pasar desapercibido en el mundo de sus misiones y encargos.

Si debes estudiar, deberías hacerlo más temprano que tarde—, soltó luego de algunos segundos, tomando de nuevo el libro, repasando los títulos con calma para saber a que atenerse después.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Vie Dic 18, 2015 8:36 am

-Entonces, yo confío en que si te tomas un descanso quizás veas las cosas de una manera diferente. Quizás necesites un cambio en su forma de vida, pero para ese tipo de cosas necesitas tu propia aprobación y no pareces con muchas ganas tampoco de avanzar –Erika sonreía aunque era consciente de su rudeza y sus palabras, que las cuales podrían ser aceptadas por aquel médico rubio, o simplemente rechazadas de mala manera. Aun así, la chica rubia creía que era necesario decir esas palabras-. Es más, ¿Cuál es tu plan tras terminar de leer todo eso?

La joven alemana confiaba en que la solución a esa desmotivación era cosa de cambiar su forma de hacer las cosas. Parecía cerrado en una clase de aura de depresión y desaprobación, donde su vida se mantiene en una línea donde lo que sucede simplemente ha pasado, sea bueno o malo. Todo tiene una solución y todo se puede solucionar, todo puede cambiar, pero para ello quería animarle primero. Al fin y al cabo, Erika solo conocía pequeñas frases que había dicho ese mismo día, donde cada dos por tres se repetía el “Estoy cansado”. No le conocía, pero quería hacer algo.

-Enfermar no es la solución, Doctor Yahiro. Me parece bastante fuerte qué, alguien que me ha mandado reposo y qué me diga que no debo hacer tanto el burro por las calles, sea capaz de decir que le gustaría descansar de manera obligada y que sería interesante enfermar. No diga eso ni en broma, ya que, personalmente, no es el tipo de comentarios que quiero escuchar de un médico. Más aún teniendo en cuenta de que mucha gente depende de su bienestar.

Era lo que tenía la medicina. Mientras decía eso, se cruzó de brazos y miró seria a su acompañante. Esta vez, Erika se había molestado un poco con sus comentarios. Más que nada porque ella estaba asqueada con su pierna así. Es más, estaba asqueada por muchísimas personas y comportamientos. La gente pensaba que esa pierna le estaba dando poder para llevarse todos los buenos papeles y que estaba dando pena. Eso le dolía bastante cómo para que encima, otros deseasen estar en una situación de discapacidad, ya sea por cansancio o por lo que sea.
Suspiró, intentando calmarse internamente y sonrió levemente.

-No te preocupes por lo que esté estudiando y tal. Si algo bueno tengo es que memorizo todo bastante bien y no necesito más que leerlo una vez, y planeaba llevarme estos libros prestados a mi cuarto. Esta noche lo haré todo –sonrió, sin dejar de cruzar los brazos, pero empezaba a cansarse igual de pensar en cómo estaban siendo los demás con ella- Prefiero llevarlo todo con calma.
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Re: Paciencia... — Priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Lun Ene 04, 2016 2:50 pm

Era algo bastante sencillo, tal vez por eso solo sonrió… sus palabras, sus gestos, solo denotaban lo alejados que estaban sus mundos, el pelirrojo sabía de eso, porque alguna vez sus maestros se lo habían dejado bastante claro: estabas en este mundo, vivías en este mundo, pero pertenecía a otro completamente diferente.

Debe ser interesante… poder vivir en el mundo en el que tú vives—, comentó con suma simpleza y con mucho reflejo, estaba mentalmente agotado, de otra forma jamás habría dejado salir semejante frase con ese nivel de libertad, y sí, se dio cuenta de eso al instante, por lo cual se sacudió un poco, para espabilar. —Mi plan es… simple: primero tengo que leer teoría para corroborar los puntos a favor y en contra de mi teoría, luego desarrollaré más profundamente esa teoría y, con suerte, podré ayudar a salvar a un ser querido—, de nuevo las palabras salieron con sinceridad, él no esperaba que ella le entendiese, tampoco es que lo buscase, para Yahiro la vida privada no era asunto de nadie… solo que eso, para cualquiera que estuviera en Shinobi, no existía.

Se estiró un poco, para él ya parecía tiempo de dar las marchas atrás e irse, principalmente porque sus niveles de etamina estaban alcanzando puntos críticos… tenía la capacidad de saber cuanto tiempo podría aguantar y ser útil, su gasolina se acababa, a sus cálculos quedaba un buen tramo para llegar a casa.

Esa es la diferencia entre tu mundo y el mío—, comentó algo tajante, era consciente de que ella se había molestado un poco, pero no le importaba, por supuesto, hacía un buen rato que muchas cosas dejaron de importarle, o eso decía el varón de los dientes para afuera, —el tiempo está en mi contra, en más de un sentido—, continuó, —tus comentarios son acertados, estoy seguro que cualquier otro doctor lo último que desearía sería enfermar, porque ellos pueden descansar en algún momento—, sus palabras fueron claras, más claras que nunca, sin ser cortantes, pero, para otros, su sinceridad podría ser un poco dura y ruda, —yo carezco de ese derecho, sin desearlo, pero me fue robado—, exhaló ligeramente, tomando aquel libro y el resto del material, igual lo iba a llevar a casa, tenía que estudiar a fondo y sustentar sus hipótesis previas fuertemente, —como tal, estando enfermo han sido los únicos pocos momentos en los que realmente he podido ser libre desde hace más de diez años, y no enfermo con facilidad—, se alzó de hombros, era cierto… desde las practicas, pasando por los férreos y dolorosos entrenamientos, las palizas, las pruebas arduas para saber si era digno o no, si podía guardar información o no.

Todos en la Shinobi sabían algo que era claro: la única manera de saber que eras capaz de retener información aún si te torturaban, era siendo torturado; de comprobar tus pulmones, tu resistencia a altas y bajas temperaturas, era siendo expuesto a eso, al dolor, a todo. Era algo que ella, quien le había amado como a nadie en su vi da, no había entendido, principalmente porque nunca había podido decírselo… ¿y arriesgar su vida en el camino?, ¿qué le daba el derecho a eso?

Querer enfermar es egoísta de mi parte, pero es una de las únicas maneras, a estas alturas del partido—, razonó, siempre habían caminos más radicales, por supuesto, más dentro de la Shinobi, pero eso solo significaría ponerse más peso encima y no, no era algo que necesitase justo ahora.

Se levantó de la mesa luego de tomar su bolso, los niveles descendían rápidamente.

Me marcharé primero—, comenzó dando un saludo con la mano y abandonando calmadamente el lugar, la cabeza comenzaba a darle más vueltas, necesitaba un cigarro, pero primero tenía que salir del lugar.
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