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The Life — Priv: Mackenzie Ford

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The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Sáb Ene 23, 2016 2:41 pm


The Life

W: Mackenzie Ford | HC Alki Strait City | Martes; 10:28 hs | Vestimenta

Hoy era un día más, un martes más en el que se dedicaría por completo al hospital luego de varias jornadas complicadas en la universidad de la cual era rector; por supuesto, corroborar inversiones y presupuestos jamás era fácil, y se hacia más tedioso a cada año, nunca llegaba a acostumbrarse.

Sin embargo, para hablar de la universidad tal vez quedarían otros pensamientos, no, hoy se enfrentaba al demonio, bueno, a veces ella era como uno, pero no era otra que Mackenzie, a quien debía llevar, entre otras cosas, la lista de proyectos avanzados y en proceso de experimentación que realizaba en su laboratorio, con todos los informes pertinentes, además de la lista de asistentes de laboratorio que tenía, que además eran alumnos de posgrado, y la selección de los dos nuevos alumnos que tomaría “bajo su ala” en el campo de la investigación.

Era molesto porque… Kenzie siempre tenía algo para decirle, eso lo tenía claro y muy mentalizado desde el fondo de su mente y, a pesar de todo eso de arriba, no le preocupaba tanto el hecho laboral, no. Desde aquella mañana en su casa, tal vez como siempre, habían compartido la comida y, desde allí –hace más o menos una semana- algunas llamadas y mensajes, algunos regaños, lo normal. Por alguna razón estaba comenzando a incomodarse con eso, y él lo sabía, era precisamente esa especie de duda:

¿Qué pasa si ella se cansa y no regresa?

Fitzwilliam no dependía del amor de una mujer, o ese era su pensamiento porque, bueno, Mackenzie, sin importar nada, siempre había estado ahí de una u otra forma, ¿sería distinto ese pensar si ella simplemente decidiera darlo todo por hecho? Últimamente pensaba mucho en eso, y era inquietante, precisamente porque el alemán no era para nada el tipo de hombre que se centrara en la parte subjetiva y sentimental de la humanidad.

Buenas, traigo los informes—, dijo justo después de tocar aquella puerta de la oficina una vez que la secretaria le dijo que la rubia si estaba en el lugar, al escuchar el pase, abrió la dichosa puerta y le encontró allí, —buenos días—, saludó para detenerse a cerrar y mirarle. Tenía algo en mente que, tal vez, debería ser propuesto en un sitio diferente, pero, ya tenía él malas experiencias con esas afirmaciones suyas de “lo dejaré para después”.

Un par de boletos para un concierto de orquesta, una cena, esos detalles en los que casi nunca pensaba ahora estaban frescos y bastante programados en su apretada agenda laboral, porque así lo había hecho. Ahora era solo cuestión de dar el siguiente paso. El problema era que, bueno, uno no siempre puede enseñar trucos nuevos a un perro viejo y malamañado, así de simple resultaba ser esta vida por sobre todas las cosas, así de sencillas resultaban ser las corrientes de sus pensamientos en puntos buenos, malos y peores, cuando menos se lo esperaba, cuando ni lo necesitaba.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Miér Feb 03, 2016 12:13 am






—No quiero hablar con nadie Louisa, no me pases ninguna llamada— le dijo a su asistente mientras terminaba unos papeles que debio entregar desde primera hora en la mañana, pero no pudo debido a que se habían mojado ante la terrible fuga y los multiples problemas que ella siendo directora General no tenia porque arreglar, mientras terminaba los papeles que hacia, recordó que no había redactado nada del laboratorio de Didi, lentamente dejo caer su cabeza sobre el escritorio y recargo su frente en el mismo, iba a terminar matándola, la haría envejecer, moriría de un coma por estrés, se ahogaría con su propia desesperación, así moriría la rubia.

Pero para su suerte si es que así quieren llamarele, vio entrar al susodicho con los informes, y no contesto con amabilidad —Le dije a Louisa que no quería hablar con nadie— indico ella tomando los papeles, sabia porque él pudo pasar a Louisa, pero ella había dicho nadie —Cierra la puerta tenemos que hablar Dr. Dezart— mientras hojeaba los papeles anteriormente entregados veía los resultados, era un avance casi nulo, pero era un avance, no seria suficiente para el consejo pero seria algo que ellos quisieran ver en estos momentos, ya que no habían llegado a nada en 3 años, así que seria bueno para el pelirosa, ya que por algún motivo no cerraba esa vaga investigación que no llevaba a ninguna parte, siempre se topaba con paredes cada vez más grandes y tenia que vovler al punto de partida —Es la primera vez que entregas el informe sin que tenga que ir a sacarlo de tu laboratorio la fuerza— tomo su computador y comenzó a teclear con velocidad, mientras llenaba los espacios en blanco que faltaban de ese departamento.

No había prestado mucha atención a su compañero, no noto si traía algo diferente o si tenia algo de diferente, no puso tampoco atención en su rostro de costumbre, o si tenia algo de nuevo, solamente tenia dos intereses, uno de ellos lo terminaba en unos cuantos minutos y el otro le dolería más a él que a ella. Dejo su ordenador y giro la silla para ver a Fitzwilliam, no podia sonreírle, no iba a mentirle, y no iba a hacer eso más agradable, porque lo amba y sabia que eso podría significar mentirle —Tras ver los resultados, sabes que lo más seguro es que cierren tu investigación ¿cierto? He mentido al concejo por ti por muchos años y ya no puedo hacerlo, tendras que dar una buena razón por la cual debes mantener esto en pie, o resignarte—  giro otra vez la silla y volvió a escribir en su computadora, tenia que terminar eso antes de que fuera medio día; era ahora o nunca.

Por una parte se sentía mal por otra se sentía estupenda decir que al final todo se cerraría, odiaba esa investigación en la que él se cerraba por días y noches, donde no había salido nada bueno, no había encontrado nada, y ahora podría dedicarse a algo más fructífero, era frio, era cruel, era algo que no debía de decir ella siendo la directora del hospital, pero era algo que debía de mantener en la realidad, aquello que Didi buscaba no tenia pies ni cabeza, menos tendría un ombligo, si en un año no logro encontrar una uña del pie de la enfermedad, no lograra nada más en cinco años.
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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Sáb Feb 06, 2016 11:04 am

Le miró… estaba acostumbrado a estos trotes porque, cuando las cosas se complicaban, ella quería estar en todo, era su naturaleza, solo por eso resopló.

Pero yo no soy “nadie” y Louisa lo sabe muy bien—, se burló un poco de aquello, sabiendo que, por los tintes de “Doctor Dezart”, y no Didi, como solía decirle, tal vez las cosas serían más complicadas. Se sentó en una de las sillas para tenerle frente a frente, no necesitaba ser un gran genio para saber lo que se venía, es decir, era algo normal y considerable si se sacaban muchos factores favorables.

Sin embargo, una leve sonrisa mediana se formó como mueca en sus labios y se alzó casi imperceptiblemente de hombros.

Podrías decir que estamos progresando—, dijo de manera bastante normal, —aunque… esta vez si disfruté de redactar todos y cada uno de los papeles que están ahí—, razonó, después de todo, él no se dedicaba a solo una cosa –investigación- en su laboratorio en este hospital.

Exhaló calmadamente, en efecto, las cosas venían por este punto, y era como siempre en realidad; también era consciente de que la rubia conocía su estatus en este sitio, después de todo, a pesar de ser rector por aceptar algo específico de parte de su alumno, no estaba aquí solo por eso, es decir, Shinobi no le iba a dejar ir jamás de gratis.

Ambos sabemos que mi investigación sobre la enfermedad de Minato no es algo que el consejo de este hospital pueda o no cerrar—, comentó con claridad, después de todo, a pesar de sus deseos de investigar algo, sin la burocracia necesaria, jamás habrá obtenido un laboratorio propio y equipado en este tipo de lugar, —también sabemos que la mayoría de los fondos de esa investigación en particular no vienen de dicho consejo, sino del paciente, y la organización—, claramente habló, no estaba usando un tono en particular, solo lo normal, sin ninguna clase de emoción resaltante, taciturno, calmado, —aunque, si tuviera que dar un punto particular para defender que mis investigaciones prosigan con calma, sería que, por medio de investigar a Minato Hamilton y su enfermedad, he conseguido avances para otras enfermedades raras que han dado mejor vida a muchas personas en el país, y que han dado mucho renombre a este hospital—, tenía la vista levemente al vacío, luego la centró en ella, —si no tienes ningún problema, yo mismo podría dar esta y varias razones más al consejo—, comentó, —a lo largo de estos siete años he dedicado mucho tiempo a investigar, he capacitado a muchos genetistas, bioanalistas e inmunólogos que han hecho las cosas bien por aquí y en otras partes—, de nuevo alzó sus hombros, a decir verdad nunca se había preocupado por el hecho de que cerrar sus investigaciones fuera una certeza, porque siempre había trabajado por el bien de muchos, a pesar de que todo comenzase por un uno, y eso lo tenía bastante claro.

Inhaló y exhaló con serenidad, era su estado natural. Después de pasar días de locura en la universidad, necesitaba tomarse vacaciones de ese sitio, pero aún le quedaban un par de meses antes de que eso fuera tan siquiera una opción, por supuesto, estaba acostumbrado a estos trotes, y eso era malo, después de todo, solo estaba envejeciendo.

Estoy un poco cansado—, comentó, —cuando decidí aceptar esto, sabía que sería así, que me absorbería—, murmuró, más para él mismo, para ella, porque es algo que tal vez solo decía por reflejo, —ahora estoy envejeciendo, pero sigo amando esto—, inhaló con simpleza, no estaba usando tonos particulares de nuevo, todo lo normal.

De alguna manera, sabía que sería echado de aquí más pronto que tarde, Kenzie solía estar muy ocupada en momentos así y conocía a sobremanera la poca paciencia que se gastaba a veces, sin embargo, para bien o para mal, tenía que dejar de dudar sobre esto, porque se estaba convirtiendo en un estúpido, y estaba muy viejo para la gracia.

Kenzie… ¿tienes algo que hacer el sábado?—, preguntó, a fin de cuentas, entre tantas cosas, siempre tenía que destilar por alguna parte.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Dom Feb 14, 2016 2:15 am

Sabía que se iba a poner a la defensiva y que defendería su trabajo en base a otros logros que se han realizado, sabía lo que iba a hacer, pero ella no podía hacer nada al respecto, ella no era todo el consejo a pesar de las cosas positivas y buenas que habían realizado, no significaba que era lo que debían de hacer, por eso en parte odiaba su trabajo —Fitz… no depende de mí…— dijo tranquilamente dejando de teclear en su computadora para mirarlo fijamente a los ojos, poniendo toda su atención en él —Tanto el consejo como yo estamos conscientes que el dinero usado no es del hospital, y yo estoy agradecida de que encuentren otros avances en otras enfermedades— realizo una ligera pausa e hizo una mueca —Pero el objetivo de la investigación no se ha logrado y tal vez no se logre— tomo su mano con suavidad dando una ligera palmada, para luego suspirar y alejarse de nuevo —Solo quiero que estés consiente de eso, Didi— después de decir eso volvió a girar solo 90 grados su silla para volver a su computadora y seguir escribiendo lo que necesitaba en el reporte que se había dañado en la mañana.

Pero no dejaba de ver de reojo a Didi, quien de seguro ahora estaba molesto, ella estaba consiente de todo el trabajo que había realizado sin ningún éxito, bien podría seguir así toda la vida y no encontraría nada, conociéndolo esa opción ya la había contemplado, pero no la había asimilado hasta ahora.

Dejo de escribir solo para girar un poco su rostro y volver la mirada a su ordenador —Estare ocupada toda la semana, tengo dos juntas ese día bastante largas y un recorrido por todo el hospital para nuevos inversionistas— ahora era ella la que no tenía tiempo —De hecho dudo que salga del hospital en toda la semana, tengo mucho trabajo y aquí tengo todo lo necesario mientras la semana termina— no le diría que no tenía donde dormir mientras reparaban el fregadero, ni que tampoco ha pasado horas sin probar bocado alguno, que tenía varias reuniones en el día, y que terminaría hasta las 11 de la noche, ahora era ella la que no tenía tiempo, sea cual fuera él plan que tenia, todo aquello se estaba volviendo un poco cotidiano, de todas maneras no pasaban mucho tiempo juntos, su repentino interés por saber que le ocurría a ella debía ser reflejo de autoconciencia de lo que pasaron el fin de semana, pero esas pequeñas vacaciones terminaron.

No necesitaba más cuchicheos o chismes en los pasillos del hospital de algo que era técnicamente una mentira.

—Si no necesitas nada más puedes salir, estoy algo ocupada a menos que hagas todos los resúmenes de los departamentos puedes quedarte—

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Miér Feb 24, 2016 9:26 am

Estaba bastante consciente de todas estas cosas, de todos los asuntos que encerraba este oficio, el cual se había hecho algo primordial en su vida… de niño tal vez nunca pensó que podría interesarse por la investigación, más aún en la investigación dedicada a medicina, al genoma humano y enfermedades raras que venían directamente del código genético. Era frustrante no obtener los progresos que quisiera, sin embargo, el tiempo le había enseñado a endurecerse.

Estoy consciente de eso—, comentó con claridad, —siempre he barajado la opción, los últimos dos años lo he considerado con seriedad… “esto puede acabar en cualquier momento”, me digo cada mañana o tarde cuando entro al laboratorio—, resopló, a sus ojos, tal vez Kenzie tenía sus razones para pensar que esto era malo, que, como muchos conocidos y familiares suyos pensaban, solo era algo que se metía en mente porque no había nada más, ¿para él?, las cosas no eran así de simples, —pero, nada se acaba hasta que se acaba, y no voy a rendirme—, inhaló, contemplarla trabajando era raro, usualmente tal vez era al revés, aunque con los años también le habían tocado de estas, —Minato es el hijo de mi maestro… y también es mi estudiante, no puedo abandonar la lucha cuando él también está sufriendo—, sonrió.

Aquella clase de cosas las pensaba constantemente, para él Minato era alguien importante, y no solo por ser el hijo de Anthony Hamilton, quien había sido su maestro… no podía decirle solo que se rendía y dejar que el otro muriera, no, porque él le conocía y sí, tal vez mezclaba la subjetividad en esto, pero no le importaba. De no ser por ese rubio no estaría aquí ahora, en esta ciudad, tampoco habría recobrado muchas cosas de sí mismo. No deseaba rendirse, y no lo haría aunque todo se pusiese en su contra.

Um… ya veo—, reservaciones fuera, pero era algo normal y esperado, considerado entre las múltiples variables que podían presentarse.

Él era uno de esos tipos que tenían la cabeza muy dura, nadie se lo había dicho, salvo Kenzie, Josh y Jaden muchas veces, pero ellos eran diferentes, solían plantárselo en cara quizá con la esperanza de obtener algo que jamás había llegado… era testarudo y por eso sus prioridades eran diferentes. Sinceramente… estaba envejeciendo, eran treinta y dos años después de todo, de esos que se pasan fuertemente y sin dejar reservas a nada. Dejó salir algo de aire en sus pulmones.

¿Si te ayudo saldrás más temprano?—, le preguntó, —si es así puedo traer algo de comer y ayudarte—, alzó sus hombros, —mis estudiantes están en la universidad hoy y he culminado todos los cultivos iníciales, es mi primer día “libre” en mucho tiempo—, acentuó el libre con comillas formadas por sus manos, se había esforzado por terminar todo a tiempo, por lo que se sentía complacido por una supuesta futura tarde de absoluta libertad… a menos que la rubia dijera lo contrario.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Jue Mar 31, 2016 6:52 pm

Nunca había hablado del tema de que el ensayo clínico acabaría, y que pronto comenzara a hablar como era que lo iba a perder era como aceptar el fracaso sin llegar al final, pero era casi obvio que se iba a acabar, ya estaba acabando, o tal vez ya acabo. Había cosas a las que uno se aferra constantemente y no las deja ir, pero no lo culpaba, no había motivos para culparlo porque ella se había aferrado a las mismas cosa, al mismo sentimiento durante años. Así que todo estaba bien, ira bien.

—Ya descubrirás como hacer las cosas y encontrar una solución, siempre encuentras una solución— durante unos segundos dejo de teclear y volteo a ver al pelirrosa, con una ligera sonrisa, había sido dura pero no podía no mirarlo con convalecencia, de un modo en que había cambiado de ser la jefa a la amante y de la amante a la jefa de nuevo —¿Cómo vas a ayudarme?— si algo sabia de él era que no le gustaba el papeleo, no le gustaba lo administrativo.

Su asistente siempre hacia todo lo parecido a papeleo y el lo firmaba, no sabía cómo iba a lograr hacer lo que ella hacía, pero eso le animo un poco, que se ofreciera a hacer algo que no le gustaba por ella, pero no le iba a dar ese gusto. —No puedes ayudarme realmente, hoy no Dr. Dezart, por lo que le recomiendo que vaya y salga a descansar, podría hacer muchas cosas como pasear a mi perro, dormir, pasear, todo sin mi por ahora, no hasta tal vez una o dos semanas— mando a imprimir el documento, y comenzó a leerlo sin mucha objetividad en realidad, solamente quería repasar nuevamente lo que había hecho y continuar.

Se levantó de su asiento y le sonrió al alemán, intentando mantenerse calmada, y que se fuera a disfrutar su día libre —Ahora voy a entregar esto, hacer que mi asistente lo mande, lo firmen y hacer una ronda por el hospital esperando que la sala de urgencias no se caiga a pedazos— se quedo pensando un poco antes de salir —¿Sabes que podrías hacer?— sonrió con maldad —Puedes ir a mi casa y asegurarte de que hayan reparado la gotera, y así tendré una preocupación menos, no se nada de plomería— le despeino el cabello para salir de su oficina.

Si necesitaba a su hombre para algunas cuantas cosas en la casa y si quería descansar ese era el mejor lugar para su tarde libre, solo tenia que asegurarse de que no hubiera agua, habia comida, habia televisión, habia todo, solamente no estaría ella hasta la siguiente semana. Le estaba regalando una semana sin molestarse por ella.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Jue Mar 31, 2016 9:09 pm

“Vaya, así que ella se siente de esta forma cuando me comporto así, qué novedad”, fue lo primero que pasó por su mente al contemplar la situación, porque ciertamente daba para eso y mucho más, siendo sinceros, lejos de querer contemplar los hechos puntuales, tan solo estaba vislumbrando una situación en el fondo que, al menos por ahora, subía velozmente hacia su primer lugar.

Resopló ligeramente, el tema de su trabajo había sido, era y siempre sería algo complicado, la Shinobi solía financiar gran parte de este porque ellos hacían un poco de todo, porque él capacitaba a sus aspirantes, y porque realmente tenían estima por el pequeño Minato y mucha confianza en él, por supuesto, estos años le habían demostrado eso con creces. No debía traicionar la mano que le brindó una fuente de confianza desde hacía muchos años antes de que fuera quien es ahora. O eso pensaba a veces.

Volvió a resoplar, esta vez con algo más de fuerza, hasta parecía que estaba pensando demasiado las cosas cuando, en realidad, solo deseaba hacer una de ellas. Chascó con la lengua al sentir sus manos alborotarle los cabellos, no es le costase demasiado peinárselo, pero ella así… diciendo una cosa, cuando realmente quería otra. Conocía esa parte de la rubia y, debía admitir, que muchas veces le gustaba.

Ignoró lo de la gotera, aunque una parte de su cerebro ató fácilmente los cabos y armó un esbozo de la situación antes de que él pudiera decidirse a olvidarlo por completo. Sonrió ligeramente, echando la cabeza hasta atrás para mirarla algo virado.

Eres tan contradictorio contigo misma… después de tantos años no puedo creer que sigas pensando que no conozco tus pensamientos—, murmuró, lo suficientemente alto para que ella le escuchase con claridad y rio solo un poco para inhalar sonoramente y levantarse.

Por supuesto, aquel pensamiento se hizo más y más claro en su mente.

Hoy te quedarás conmigo—, sonrió tras decir eso y ladeó un tanto la cabeza, tan solo para verle ahí, donde ella estaba, —me pregunto cuál ruta será la mejor—, puso rostro de pensativo, pero no dio demasiado tiempo después de eso a que sus palabras fueran rebatidas, pues se acercó rápidamente hacia ella, tomándole desde los muslos, primero cargándole como una princesa, —no, esto no funcionará—, se dijo más a sí mismo, pero en voz alta, por lo que cambio la posición en la que le cargaba, porque sí, le estaba cargando, a una parecida a que llevaba un costal, —eres demasiado terca como para dejarte hacer las cosas fáciles—, intuyó, caminando hacia la puerta, sin importar si ella dejaba su localizador, su celular, no había  mucha perdida, estaba con él, ¿no?, —ya que no puedo ayudarte, haremos algo más divertido en mi día libre—, alzó el hombro libre, Kenzie pesaba ”lo normal”, él estaba acostumbrado, de una u otra manera, a cargarla en peso.

Abrió la puerta de la oficina de la rubia y lo primero que vio al salir fue la cara de impresión de la secretaria, Louisa, por lo que sonrió, sin decir nada, no había ninguna necesidad de eso a su juicio.

Tu auto se va a quedar aquí, así que es mejor que te comportes Kenzie—, habló, de manera normal, para comenzar a caminar a través del pasillo de administración, obviamente siendo observado y notando como todas las enfermas y doctores cuchicheaban. No era asunto suyo, su único asunto ahora era la mujer que llevaba como un costal, y que, para destacarlo, pegaba bastante duro.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Vie Abr 01, 2016 8:37 pm

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué…? —¿Qué haces?— al verse siendo sujetada en brazos por el pelirrosa solamente le miro de manera extraña, desaprobatoria, esperando a que la bajara y la pusiera en el suelo, pero en vez de eso solamente las cosas empeoraron, termino siendo el costal de patatas sobre el hombro de Didi. En su mente solo estaba “Que rayos está pasando” realmente eso no lo veía venir —Fitzwilliam bájame ¡Bájame ahora! No puedo jugar contigo tengo cosas que hacer— no era cosas que soliera hacer el pelirrosa, por lo que le causaba gracia, sin embargo no en este momento.

No lo había hecho en años, y para eso debían ser unos 20 años, pero este era el día menos indicado, cuando ella tenía muchas cosas que hacer —Louisa no le hagas caso ayúdame, llama a seguridad— intento acercar a su asistente, tratando de darle los papeles que tenía en la mano —Mándalos en un sobre, ya están firmados, solo hazlo— técnicamente salió pataleando de la oficina pero dejo de hacerlo, ya que al salir las cosas comenzaron a ponerse raros, los cuchicheos, las enfermeras y los doctores que le veían, nunca le habían entrenado para nada como esto —Dr. Dezart esto es demasiado para mi— cuando por fin salieron del hospital lo único que podía hacer era quedarse callada, y seguir pataleando, con cuidado de que no se le subiera la falda un poco más de lo normal.

Estaba su rostro de un color rojo muy parecido al de un tomate, incluso era mucho peor —De no haber estado en un lugar público me hubiera encargado de romperte el brazo, como en los viejos tiempos— se rio un poco pero aun así seguía jalando la ropa y pataleando para que la bajara —Solamente te hace falta ponerme una bolsa en la cabeza para evitar problemas— termino por dejarse ser, hasta llegar al automóvil de Didi.

Esto traería problemas con la junta directiva, traería problemas de manera en que los chismes correrían por todos lados, ya no dejaran de hablar de lo que paso hoy, no le gustaban esa clase de chismes porque le causaban sonrojos de la misma magnitud que pasaba ahora, su vida privada era punto y aparte a lo que se vivía en el hospital. Las reglas se habían roto por completo.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Sáb Abr 02, 2016 4:34 pm

Ella pegaba muy duro, realmente duro… resopló ligeramente, de alguna manera, si él estuviera viendo esto desde afuera le haría mucha gracia, debía admitirlo, porque era Fitzwilliam que tenía un sentido del humor bastante negro y particular, que no muchos entendía, para su desagrado, quien sería más capaz de entender esa parte suya sería alguien que constantemente le sacaba de quicio: Jaden.

Se supone que eres tú quien toma los riesgos, Kenzie—, murmuró con calma, a él le venía quien dijera algo, venía a trabajar a diario, e incluso en vacaciones, desde que había llegado a esta ciudad desde hacía cinco años, ella también era así. Rio un poco para bajarla, ya habiendo salido del hospital las cosas eran más sencillas, aunque claro, podía ver a las personas, enfermeras más que todo, de pie asomadas en la puerta que conducía al estacionamiento de doctores, ladeó ligeramente la cabeza, eso era gracioso.

Se quitó la bata y la colgó en uno de sus brazos antes de sacar las llaves del auto del bolsillo derecho de su pantalón, abrió la puerta del asiento del copiloto y le hizo una especie de seña para que ella pasara a gusto, a estas alturas dudaba que se diera vuelta. Rodeó el auto, abrió la puerta trasera del lado del piloto y dejó caer la bata doblada en el asiento, para abrir la puerta del piloto y tomar su posición, encender el auto y estirarse un poco.

Así que hay una gotera en tu casa, por eso querías hacer un campamento en tu oficina—, murmuró, no estaba tan curioso al respecto, pero podía imaginarse por donde iba tal desastre, —¿quieres pasar por allí a buscar algo antes de irnos a mi casa?—, le preguntó, ella lo había mandado, literalmente, a reparar la gotera y a tenderse alimentando a su perro en el lugar, —es un poco más complicado, pero tu perro también puede venir—, dejó caer su cabeza solo un poco, de alguna manera imaginó que ella mencionará ese aspecto como excusa si estaba molesta con él. Bufó ligeramente y cerró su puerta, eran cosas locas en este mundo.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Sáb Abr 02, 2016 7:54 pm

Cuando la junta se enterara de ese asombroso caso la iban a despedir, dejando que un doctor que no era más que un empleado, un investigador, le sacara así de la oficina. Se quito la bata al momento de subir al automóvil, de hecho quería deshacerse de todo lo que tuviera que identificarle alguna cosa con el hospital, antes de enojarse aun más con Didi y de su decisión impulsiva por sacarla de su oficina. Al momento en que él se subio al automóvil ella se deshacía el peinado del cabello para dejarlo totalmente suelto, pero también lo asalto buscando su celular el cual no podia encontrar en sus bolsillos —Si me llevas a mi casa tendre que trabajar y en mi casa te aseguro que te cortare más que la ropa amor— le dijo de manera seria y volviendo a su asiento para ponerse el cinturón de seguridad, seria un largo viaje si iban a su casa.

En ese punto no sabia ya si estar molesta, si estar contenta, esperar a que alguien le pasara alguna fotografía de su vergonzoso momento. Pero solo se relamio los labios y se quedo callada pensando que iban a hacer, en verdad si iban a su casa ella volveria al trabajo.

—Mi perro esta con la vecina, mejor llévame a otro lugar donde quieras— se acomodo e intento nuevamente en buscar su ceular, solamente quería hacer unas cuantas llamadas antes de que piensen que huyo a casarse a Las Vegas. No… —Viste como nos miraban ¿los viste verdad? Sabes todo lo que pudieron haber dicho o pensado de nosotros ¡Lo sabes!— volvió a tonarse su piel roja avergonzada —Mi vida privada es privada, nadie debía saberla, pero hoy… ¿Qué pensaron todos?—

Era una preocupación tonta, no era una preocupación que ella debía de hacerse presente, pero ahora era en lo que estaba pensando por estar en esa situación ahora en el auto de Didi, que todos lo vieron, por poco y lo llama Didi, casi le llama como cualquier persona, los rumores serán mucho más claros que antes —Solo préstame tu teléfono y déjame llamara Louisa para dalre instrucciones y luego no pondré recistencia, sere tuya todo el dia— no era la idea más tentadora que podia hacer ese dia, pero era lo mejor que tenia.

Solo espero que le diera el teléfono e hizo la llamada que necesitaba para ponerse al día de lo que tenia que hacer, y dejo el teléfono en paz. Dejaria que todo fuera una sorpresa como era que le llevaba, secuestrada, hacia almorzar, hacia la casa para jugar cartas o dijo… al principio dijo que tenia planes ¿o era su imaginación? —Se que estoy siendo secuestrada pero ¿A dónde vamos?—

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Sáb Abr 02, 2016 8:59 pm

Se puso el cinturón luego de dar un respingo, Kenzie siempre era seria en su trabajo, de eso él sabía mucho, porque él solía ser como mil veces más cerrado en eso, tal vez era la razón de estar así como estaban justo ahora. Le miró con cierta curiosidad, ella estaba molesta, y eso era realmente divertido dentro de lo raro de su propio humor. Para que mentir, siempre había disfrutado el molestarla, incluso antes de que se volviera el “Fitzwilliam” que era hoy.

Um… quizá que por fin alguien te sacó de la locura en la que estabas metida perdiendo la cabeza con tanto papel—, murmuró y luego resopló, —no lo sé… tampoco es que deban irse demasiado a tantas cosas, estoy aquí desde hace cinco años, tú desde hace siete—, alzó sus hombros y comenzó a moverse en reversa, dando vista hasta atrás para salir del estacionamiento, —sinceramente no me importa lo que nadie piense sobre mí, sea o no mi vida privada, no es su problema—, alzó ligeramente los hombros.

Fitzwilliam era, en ese sentido, quizá muy antiparabólico, después de todo, era del tipo que, de ser necesario, se encerraría durante veinticuatro horas en un laboratorio, él no ponía peros a esas cosas; jamás se había interesado por la vida de nadie en este sitio, jamás le había importado lo que pensasen o dijeran de él otros doctores, enfermeras o incluso sus estudiantes, después de todo, ellos no tenían la mínima idea de la realidad.

Iremos a mi casa… ya que tendré que cancelar las reservaciones, comeremos algo más casero—, comentó, habiendo entonces abandonado los territorios del hospital y entrando a una calle, para luego tomar la autopista, desde allí hasta su casa no eran más de veinte minutos si había tráfico.

Dejó salir más aire de sus pulmones para llevar la mano a su bolsillo izquierdo, sacar el teléfono móvil y entregárselo con cierta curiosidad, después de todo, estaba fácilmente enterado de que ella podría estarse debatiendo entre la molestia, la sorpresa y el gusto, porque el varón de cabellera clara estaba completamente consciente de sus acciones, de la extrañeza de las mismas, y de las muchas cosas que parecían pasársele por la cabeza justo ahora.

Dile a Louisa que te entregaré mañana a primera hora sana y salva, no es necesario pagar ningún rescate—, se alzó de hombros, ciertamente el asunto era bastante trivial para él, por lo que ni se molestaba en hondear demasiado en si ella estaba copada, que debía estarlo, porque tenía unas expresiones de espanto, de estar muriendo en el trabajo. Bufó, entrando de lleno en la autopista, no había demasiado tráfico, por lo cual, pensaba el varón, podrían llegar un poco antes. —Y ben, ¿qué tan mal esta tu casa?—, preguntó, esa era una de las razones, estaba más que seguro de ello.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Lun Abr 04, 2016 7:47 pm

El “Nuevo” Didi le inquietaba, bastante, no sabía como pedir un S.O.S a alguno de sus compañeros Shinobi, pero realmente deseaba poder comprobar que él era The King, que era su compañero, y que no estaba perdiendo la cordura de ser el original, si creía en el posible caso de una imitación de persona, pero en el punto en el que estaban lo que quería era salir del auto y conseguir un teléfono, un lugar a salvo, si era que iban a un lugar público podría defenderse, aun traía uno que otro cuchillo entre las ropas si se trataba de algún secuestro —Tu vida privada también es la mia— dijo con algo de sobriedad a lo ultimo porque era verdad, ambos compartían esa vida privada hasta por lo menos una mitad del tiempo.

Pero ahora después de lo que paso podría ser posible que algunas enfermeras se alejaran de él por algún tiempo, o eso creía ella, no todos respetan. Por un momento pensó que si estaba siendo secuestrada “Comeremos algo más casero” no eran las palabras favoritas de Didi, menos porque no era el mejor cocinando —Sácame de aquí— dijo ella de broma —Déjame salir de aquí, me estas secuestrando ¿Qué hiciste con Fitzwilliam? Louisa tiene ya tu número de celular y te ha localizado por GPS por si algo llegara a pasar— ella intentaba abrir la puerta y luego lo miro sonriendo pícaramente, esa sonrisa que solia poner luego de hacer alguna travesura.

—Ya ¿Hablas enserio? ¿Casero en tu casa? ¿Si quiera tienes algo comestible? Si algo no te pudo enseñar tu madre fue a cocinar amor— dudaba encontrar algo que no fuera agua en esa casa para ingerir, y si había algo seria porque esta caduco, olvidando sacarlo a la basura.

Comprobó realmente que era su compañero cuando llegaron al área donde estaba su departamento, ni siquiera ella misma había ido tantas veces, pero recordaba bien el camino, el pavimento, los árboles, inclusive las mismas casas no tenían nada de diferente.

Una vez frente a lo que era el “pequeño” departamento de Fitzwilliam se quito el cinturón de seguridad y bajo del auto, tomaría esa pequeña aventura, por ahora, para que no dijeran que ahora ella era la amargada —Si me van a correr del trabajo espero que hagas un buen almuerzo— se mordió el labio evitando hablar de su casa, recordar las condiciones en la que estaba esta le hacía un escalofrió y un agujero en el estómago, ni siquiera ella sabía como era que había terminado en esa situación.

—Toda la cocina y la sala está inundada, sobre todo la cocina, donde tenía todo el trabajo ya impreso, firmado y seguro para el día de hoy, por eso preferiría vivir en el hospital— puso sus manos en la cintura esperando a poder entrar a la pequeña pero acogedora residencia, que de pequeña para ser un departamento no tenia nada realmente, Didi le llamaba de otro modo, terraza, penhouse, no recordaba bien el nombre en ese momento —Pero si me haz secuestrado podría vivir aquí por ahora— rodo los ojos hacia la izquierda evitando la mirada del pelirosa.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Vie Abr 08, 2016 6:42 pm

Rio un poco… ella tenía ciertas cosas a favor y otras en contra, pero era algo normal a su parecer. Resopló ligeramente.

No te estoy secuestrando… fácilmente podrás noquearme si así lo quisieras Kenzie—, murmuró con suma calma para concentrarse en su manejo, bueno, hasta que ciertas cosas le sacaron de su centro, —tengo comida en mi casa Kenzie, mi nevera está repleta de ella—, habló con calma, —he sobrevivido viviendo solo desde hace más de once años, sé cocinar, y obviamente no como cosas raras—, continuó.

Simplemente pensó que esas palabras eran algo normal, a veces, cuando estaba demasiado metido en el trabajo, no iba a casa, no comía, su barba crecía, él era ese tipo de persona, tal vez demasiado apasionada para unos, tal vez loca o tonta para otros, ciertamente eso no calaba con él, era su mundo, era su vida.

Al pasar el portón que conducía a su vivienda fue visto con curiosidad por el vigilante, por supuesto, quizá el hombre no esperaba verle de regreso tan pronto, mucho menos acompañado, pero habían casos de casos en este mundo, y hoy particularmente estaba en algo para eso. Su casa era un townhouse, era particularmente más grande que una casa pequeña, porque tenía tres pisos, estaba adosado a otro al lado y así iba una pequeña urbanización de las varias que estaban en el lugar en cuestión. Estacionó el auto frente a la cochera, aún no lo guardaría en la misma, porque era demasiado temprano.

Al menos no haré salchichas—, le dijo tras apagar el motor del automóvil para bufar, ciertamente las salchichas eran una de sus comidas preferidas, las que hacía su madre mucho más, porque sabían a un hogar que ya no tenía, pero eso era otra historia.

Bajó del auto y esperó un poco por ella para activar la alarma. Su casa, si a ver vamos, su casa era muy diferente a la de Kenzie, porque estaba ambientada en lo que él era, alguien un poco dejado, soltero, hombre, a quien le gustaba el frío y las cosas minimalistas, pero bien vistas. No por nada había trabajado tanto, no para tener una casa, pero, a falta de cualquier clase de utilidad obligatoria, destinaba sus ingresos a la investigación y financiación de proyectos, a inversiones en la bolsa y, a veces, caprichos como este lugar, por supuesto, sin olvidar a sus padres dentro de todo esto.

Imaginé que algo así estaba pasando—, al abrir la puerta de la casa dijo eso, —no tengo problemas con que te quedes aquí en realidad, eres libre de quedarte cuanto quieras—, se volteó para mirarle, hacía un tiempo que ella no venía a su casa, porque él mismo pasaba mucho tiempo fuera de ella ciertamente, gajes del oficio. —Si necesitas buscar algo en medio de la inundación puedes decirme y te llevaré, mañana he de ir a la universidad luego de llevarte a salvo al hospital, pero puedo hacer un hueco—, sus palabras tal vez eran raras –que lo eran, hasta el mismo varón daba cuenta de eso-, pero a vece solo provocaba actuar por reflejo, como ahora.

Por supuesto, actuar por reflejo no era algo que hiciera demasiado, una vez a la cuaresma, y eran de esas cuaresmas que venían cada diez años.

Dejó las llaves, el teléfono y la cartera sobre la mesa, después de todo, ahora Mackenzie estaba como en su casa, a él no le preocupaba qué hacía o qué no, podía hacer lo que quisiera o no hacer nada. Caminó hacia las escaleras que conducían a su cuarto, ubicado en la segunda planta, necesitaba cambiarse la ropa antes de nada, y suponía que la rubia imitaría esa acción, o al menos eso pensaba, dudaba que ella desease quedarse con ese vestido el resto del día… en sus cajones tenía ropa más cómoda la verdad.

¿Qué estaba haciendo? Instinto quizá, porque la razón le decía que buscar cosas buenas para sí mismo estaba terriblemente mal.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Dom Abr 10, 2016 9:53 pm

Abrió los ojos de sorpresa al escuchar que había comida, que realmente tenia comida era una novedad, era una dimensión paralela a la que había entrado, eso tenia mas lógica que los ovnis, no creía en ellos y no sabía si existan, pero las dimensiones paralelas, 100% posibles y probables, seguramente lo que paso en su cocina no fue obra de un tornillo suelto, fue debido a que entro a esa dimensión desconocida, donde Didi era el hombre feliz, sonriente y amigable, que se tomaba sus días libres, le gustaba cocinar y llevarla a su casa.

Al entrar a la casa dudo pero hizo justamente lo mismo que siempre, al entrar se quito los zapatos y los dejo en la entrada, la madera que tenía en el departamento era demasiado fina para que ella fuera a rallarla con sus tacones, así que prefirió estar descalza.

Se quedó un momento admirando el departamento, era igual, no había ningún cambio, justo como lo recordaba, los sillones, la chimenea, las escaleras, el mismo color soso blanco, con la combinación negra y gris, era el “departamento de un soltero” suspiro dejando salir un poco su preocupación de su cuerpo. Pero como parecía que no iba a volver a la normalidad.

—Tal vez… solamente necesite ir por algo de ropa, no creo que tenga un gran cambio de ropa aqui— aunque en realidad para evitar problemas preferiría ir ella misma a comprar ropa —Pero tengo algo de cambio en el hospital, esta bien con que me dejes cerca del hospital en la mañana— dejo que él subiera a cambiarse, mientras que ella inspeccionaba la cocina.

Abrio cada alacena que había viendo la comida que había y también el refrigerador, no había nada caduco, bueno no estaba en una dimensión desconocida, pero algo le habían hecho a Fitz, le habiaria en ese momento a Jaden o incluso a la misma madre de Fitzwilliam para que le ayudara con ese problema de verificar si era su propio hijo. Termino por subir las escaleras hasta la habitación de Didi, donde debía de estarse cambiando.

Recordaba haber dejado algún cambio de ropa hacia mucho tiempo, cuando solia quedarse más seguido, inclusive desde que empezaron a salir Didi solia llevarse un cambio de ropa en su maleta para la rubia por si algo pasaba, y Kenzie también tenia esos cambios de ropa, pero hacia tanto que no se quedaba en esa casa, que dudaba que tuvier algo suyo que pudiera usar —Didi— toco la puerta de la habitación porque no quería entrar sin permiso, el problema no era verlo desnudo, era que esa no era su casa, no se sentía en su casa.

La situación era diferente.

—Didi ¿Podrias prestarme algo de ropa? No que odie mi vestido pero preferiría algo más liberador para estar en tu casa, vestir así solamente me recordara que debería estar en el hospital— y así espero hasta que le dejo pasar para cambiarse.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Lun Abr 11, 2016 5:59 pm

Te dejaré en el hospital, en la puerta, porque de ahí te saqué–, murmuró para luego subir las escaleras.

Su casa era un lugar bastante amplio y cómodo. Tenía una sala de estar en la planta baja, donde podías pasar el rato y que daba al jardín y terraza, además de una habitación; en la primera planta había una sala de estar más formal y amplia, con televisión incluida, ahí estaba el comedor, desayunador y cocina, además de una habitación más y un baño; en la segunda planta estaba su habitación y otro baño, además de una pequeña terraza. A él le gustaban las cosas amplias, por eso había escogido este lugar: tenía buena vista, hacía un buen frío de noche y podía relajarse.

Se quitó la corbata y la colocó sobre la cama, la camisa y los pantalones, además de los zapatos, igualmente los dejó sobre la cama para dirigirse a uno de sus cajones a buscar ropa para estar en casa. Tomó un jean algo suelto y una franela, primero se colocó los jeans y fue por unas sandalias de estar en casa, se movió hasta el closet para buscar un par de ganchos para guindar la ropa que acababa de quitarse. Primero el pantalón y luego la camisa, y los dejó en la parte exterior, en la puerta del closet. Entonces escuchó el sonido de su puerta.

Pasa—, dijo con calma y le vio entrar, escuchó sus palabras, ciertamente, hacía más de dos años que ella no venía a este sitio, —Um… tengo algo de ropa más pequeña que podría quedarte—, habló para caminar hasta sus cajones, el último de todos, para abrirlo, ahí guardaba la ropa que le quedaba más ajustada, o que de plano le quedaba brincaposa –pantalones que le quedaban cortos-, etc. De ahí sacó varias franelas, algunas sudaderas y pantalones de estar en casa, —no uso nada de lo que está en este cajón porque me queda pequeño, puedes tomar lo que te haga falta—, murmuró, dándole paso para que ella misma escogiera lo que deseaba llevar.

Se sentó al borde de la cama para asegurar las sandalias que se había puesto, y tomó la franela que había sacado para colocársela y mirarle de reojo.

¿Estás molesta porque te saqué del hospital?—, le preguntó, —obviamente es impropio de mí, pero pareces incómoda conmigo alrededor—, comentó añadido a la pregunta.

Ciertamente, había pasado más o menos una semana desde que se quedó en su casa, desde ese momento ella se había portado algo arisca con su persona, como antes de estar aquí, pero era un poco normal, es decir, él estaba acostumbrado a verle de esa forma, a tratar con ella de esa forma, de la misma que él se imaginaba tenía por costumbre tratar con el varón cuando se ponía terco o cuando tenía su mundo cerrado alrededor del laboratorio. Sin embargo… era un poco diferente ahora, no podía definir con total precisión, pero había algo distinto.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Mar Abr 12, 2016 11:27 pm

Entro a la habitación viendo como era que ya no tenía la ropa de antes, inclusive estaba desnudo del torso para arriba, suspiro sonriendo de medio lado, sentándose en la cama, brincando en ella mientras esperaba el cambio que podría ofrecerle. Alguna de las prendas que saco eran de ella y otras eran de él. Sin pensarlo dos veces tomo una de las playeras que le habia pasado antes y lo llevo a su rostro, para olerla, le encantaba ese aroma, no importaba cuanto tiempo hubiera estado en ese cajón —Gracias— suspiro dejando la playera nuevamente en la cama y vio una que otra playera que podrían servirle, incluso ponerse una encima de la otra, porque aunque se veían pequeñas aun para ella le quedaría un poco grande, tomo uno de los short que estaban ahi, suyos, penso que habia perdido ese short tiempo atras. Ahora resultaba que siempre estuvo ahi.

Se desabrocho el vestido de la espalda y fue cuando escucho su pregunta, le parecía lógica, pero no era ese el motivo por el cual estaba molesta o estaba extraña —No por lo del hospital ya hice mi berrinche el dia de hoy, pudiste haberme sacado por la parte de atrás pero esta bien— dijo terminando de ponerse la playera interior de tirantes, y tomando otra de cuello V sin mangas —No estoy enojada— termino por sacarse la falda del vestido y tomo el short, parecia que traia un vestido así que se acomodo la playera enfrente del shor fajandose la playera por delnate —Me siento extraña en esta casa hace… más de dos años que no venía a este lugar y siento que es la primera vez— parecia que estaba lista para bajar, solamente estaba esperando que él terminara de vestirse. Tomo el vestido y lo doblo, para dejarlo entre las cosas que tal vez necesitaria luego en esa casa, era su prenda más reciente que dejaria en esa casa.

Cuando termino de vestirse solo le sonrió, parecía que ya había vuelto él a la normalidad, cosa que no seria nada sencillo volverlo ver sonreír, pero prefería el Didi de siempre, porque ya sabía lo que haría, entendía lo que pensaba y lo comprendía, cada que estaba en la etapa de “creo que me dare una oportunidad de sonreír” siempre pasaba algo que le hacia sentir que no iba a ser feliz, lo conocía —No me siento incomoda, a mi me gusta estar contigo — se acerco a él y medio sonrió —Aunque hoy no era el mejor día… pero siempre me gusta estar contigo inclusive cuando no estas— sonrió de medio lado y salio de la habitación, para ir a la cocina.

Había momentos en que Didi parecía ausente, pero eso no importaba para la rubia, solamente quería estar con él en ocasiones aunque no dijera ni una sola palabra, pero estaba en esos momentos. Era extraño que él notara un comportamiento diferente en ella, rara vez se daba cuenta de los cambios hormonales o de humor que tenia ella, pero ahora aparentemente en el habitad natural del pelirrosa era más que claro cual era el humor que tenia Mackenzie. Llegó a la cocina y espero sentada en el comedor, ella no haría nada, solamente se cruzo de piernas, esperando saber cual seria el menú —Estare aquí de respaldo por si necesitas ayuda en algo—

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Lun Abr 18, 2016 12:00 am

Se acomodó la ropa, era bastante normal para él estas cosas, aunque tal vez ella se sentía bastante incómoda. Le miró oler su camisa y rio por lo bajo, de alguna manera eso le subía un poco el orgullo, le agradaban esa clase de gestos implícitos.

Ella estaba incómoda, para él eso no era algo raro, porque Fitzwilliam tenía la habilidad de no sentirse incómodo en ninguna parte, a él esas cosas le eran bastante indiferentes, estuviera donde estuviera, siempre parecía sentirse bien, cómodo y a gusto con lo que tenía encima, y aunque eso no fuera cierto, podía ingeniárselas en su mente para hacerle parecer así. Resopló un poco, caminando hasta donde ella estaba y abrazándole por la cintura, llevándole a pegar su espalda con su torso. Eso era muy raro viniendo de él, pero, de alguna manera, sentía que necesitaba darle algo.

Mientras estés aquí, es tu casa—, murmuró a su odio, —estamos solo tú y yo, no hay razones para sentirse raro—, continuó, estaba siendo un poco suave con ella, por lo que se despegó un poco y caminó, debía bajar las escaleras para ir a la cocina y sacar las cosas para la comida.

Le vio bajar primero y caminó tras ella, la cocina estaba en la primera planta, el segundo piso, bajó los escalones con rapidez y le encontró sentada en la estancia. Se había reabastecido de alimentos pasada la semana, así que todo estaba, medianamente, fresco.

Hoy tendremos pechugas rellenas, ensalada verde y un buen viognier—, dijo con calma, —es algo que pensé mientras me pateabas con tus tacones afilados—, murmuró a modo de molestarle, caminando a la heladera para tomar la bandeja de pollo con las pechugas y, poco a poco, juntando y comenzando a preparar todo: el jamón y queso para rellenar, la lechuga y otros para la ensalada, del vino se encargaría más tarde, cuando todo estuviera listo. —Así que… no estás incómoda, supongo que eso es algo bueno—, habló mientras se encargaba de rellenar las pechugas de pollo que pondría en una bandeja para llevarla al horno, luego de eso prepararía la ensalada, no tardaría demasiado tiempo, se quedó en silencio por un momento y exhaló… —hacía mucho que no hacía este tipo de cosas—, bufó, la verdad es que no estaba para nada acostumbrado a esto, a actuar por ciertos impulsos, y tenía la sensación de que no solo él lo estaba notando.

Resopló un poco, acomodó las pechugas y las metió al horno que ya estaba precalentado, lo bueno de cuando él cocinaba, era que no tardaba demasiado para hacer las cosas, estaba acostumbrado, era un doctor, todo era rápido a pesar de que él, principalmente, se dedicase a la investigación, porque no siempre había sido así, porque todo era tan complicado…

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Mackenzie Ford el Jue Jun 02, 2016 11:43 am

Por más que lo viera esta no era la actitud normal, pero ya era momento de dejar de dudar de sus buenas intenciones, solamente se sentó en el banquillo, y miro como cocinaba, con tanta paz y tranquilidad que parecía estar haciendo un ensayo clínico normal. —¿Qué fue lo que pensaste?— dijo prestando atención, ya sin ignorar que le estaba hablando, pero cuando menciono sus tacones solamente rodo los ojos, medio sonriendo —Dime que pensaste— empezó a hacer rollitos con la servilleta que tenía ahí solo para tener algo que hacer, dejaría que él hiciera absolutamente todo.

Frunció el ceño y volvió a respirar con normalidad —No es que este incomoda, hace años que no venía aquí, no sé ni cómo es que están las cosas, la casa ha cambiado, no mucho pero hay cosas diferentes— levanto los hombros —Si eso era lo que penabas… déjalo…— ella se levantó y se puso a su lado mientras aun cocinaba, para ayudarle, aunque ya tenía casi todo preparado, solamente lo hizo para ponerse a su lado y ver que hacía, no quería que pensara en tonterías.

Lo abrazo por la espalda una vez que metió las pechugas al horno, y con sus palmas abiertas empezó a frotar su pecho con tranquilidad, para que no pensara tonterías —Siempre piensas cosas que no son o que no deberían ser, olvídalo, no es nada malo— no sabía que más decirle luego de que ella había comentado algo como eso. Debía de respetar lo que estaba pensando pero por igual no era nada de que preocuparse.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

Mensaje por Fitzwilliam D. Dezart el Jue Jul 07, 2016 6:24 pm

La verdad es que él no estaba penando en demasiadas cosas, la menos no tantas como Kenzie podía pensar que corrían por su mente justo en este momento.

En lo que cocinaría—murmuró—, en eso pensaba mientras me pateabas—continuó diciendo, estaba siendo, un poco, presa de los mimos raros de la rubia, lo cual no era malo, a su entender, ella podría acostumbrarse rápido—, es tu comida preferida, ¿no es así?—preguntó.

Se dio media vuelta, luego de meter las pechugas al horno lo que quedaba era hacer la ensalada y buscar el vino para los dos, pero las pechugas tardarían su tiempo debido en cocinarse hasta quedar al punto perfecto.

No pienso cosas raras—habló un poco bajo, a esas alturas estaba de frente a ella y tomó sus manos—, la mayor parte del tiempo—le dio un poco la razón, dibujando un poco de aceptación en su rostro. Llevó las manos de Mackenzie hacia arriba, hasta besar ambos dorsos y sonreír un poco por tal gesto—, no me mires raro… puedes acostumbrare a este lugar, a partir de ahora, puedes hacerlo—dijo, repetía, para él ciertas cosas estaban bien solo por estarlo, y no se ponía a pesar demasiado en otras, como en varios aspectos de su vida.

Dejó en libertad sus manos-las de Mackenzie- y llevo la derecha suya hacia el flequillo de la rubia, para echarlo un poco de lado, bajar la postura y besar su frente. Hoy estaba haciendo demasiadas cosas impropias para él, cosas que, si otros escucharan, no creerían que Fitzwilliam había hecho, sin embargo, siempre había una primera vez para todo, o eso rezaba el refrán. Formó una ligera media sonrisa, tal vez se sentía bien ver las expresiones de Mackenzie ante él haciendo cosas poco convencionales, tal vez la expresión le gustaba. Tal vez.

Aclaró su garganta por un instante, tirando la visa al frente y respiró hondo.

¿Me ayudas a hacer la ensalada?—preguntó a la dama, quizá dejando algo de fervor para después.

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Re: The Life — Priv: Mackenzie Ford

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