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Deux — Priv: Minato Hamilton

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Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Sáb Feb 13, 2016 2:17 pm


Deux

W: Minato Hamilton | Sábado; 21:42 hs | Alguna Discoteca (?) | Vestimenta


Las particularidades de la vida eran considerablemente curiosas en ciertos casos, en ciertas situaciones. Ser un Shinobi siempre era un desafío, ¿por qué?, porque no todo era matar o capturar, no… había mucho proceso antes de todo eso: antes de hacer una redada habían informantes que pasaban días, semanas y hasta meses, reuniendo toda la información; antes de un asalto, días de estrategia con esa información, de considerar todos los factores; antes de capturar a alguien había que reunir la evidencia suficiente como para que ese alguien no tuviera ninguna vía legal para escapar, o ilegal.

Y hoy estábamos en eso, por supuesto, semejantes fachas demasiado reveladoras a su gusto tan solo podía tener esa clase de significado: lentes de contacto, no habían gafas, una falta tan corta como para apenas dejar a la imaginación, cabello suelto, alborotado, y un compañero, llegando a este momento, en este lugar, en una disco burdel casi siendo las diez de la noche. La vida de un Shinobi no siempre era la acción como esa de los espías que salen en las películas, por ejemplo… hoy no eran más que un elemento disuasorio, en una situación para la que la pelirroja estaba dudosa, para la cual no se sentía preparada, pero que debía ejecutar de igual manera.

Ordenes eran solo eso, y debían ser obedecidas.

Este lugar se ve mejor de lo que me decías—, entrando a un sitio bastante amplio habló, era una discoteca en su primer piso, pero se veían varias puertas arriba, habitaciones porque, bueno, ofrecían servicios y también pedían algo a cambio.
Este local, que era uno de los más grandes en el negocio en esta ciudad, tenía cámaras por todas partes, vamos, que hasta en esos cuartos tenía que haberlas, y eso era perfecto, o era lo que necesitaban estuviera dentro de los planes. Tomó la mano de su compañero y caminó a paso rápido, directo a la pista de baile; hoy su papel era el de una chica que salía con su pareja a divertirse, una mujer provocativa que no dudaría en hincar diente, y a la que le gustaba bailar como ben rezaban los actuales estándares, sin importar si eso podía o no encender una o dos alarmas.

No es que la dama no pudiera ser así, claro que podía, sin embargo, no era su costumbre actuar de esa manera en público, al ojo de todos. Vaya que irónico es el mundo que eso era precisamente lo que necesitaban ambos.

Llevaba apenas un auricular perfectamente escondido y bien fijado en su oreja, solo podían escuchar como iba todo, ese era el deber actual hasta que se dijera lo contrario, mas no lo más preocupante, ese era otro asunto más… peliagudo, tonto o quizá comprometedor, claro, en su caso así rezaba.

La pista de baile se abrió, bueno, al menos la fémina y el muchacho estaban a un costado cuando la música comenzó, como todo, comenzó a moverse siguiendo el ritmo, que era un rap oscuro, con una letra bastante parecida a las del reggaetón latino, y un ritmo pegajoso. Se dio media vuelta para que su espalda quedara con el frente del varón y comenzó a moverse con una sonrisa en el rostro, debía divertirse, de eso se trataba todo en realidad.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Mar Feb 16, 2016 2:10 pm

SÁBADO 09:45 PM // ROPA // GAFAS

Amado u odiado, justo ahora como que no sabía cómo rayos reaccionar ante esto, este hecho, esta “misión”. La Shinobi tenía sus cosas, podías hasta recoger basura y eso podía formar parte de una misión, lo tenía bastante claro, pero esto era mucho, tener que actuar en estas circunstancias, simplemente le estaba sacando de su zona de confort.

Chascó con la lengua, hoy estaba a su lado, Elizabeth vestía quizás como muy pocas veces le había visto antes, para ser sinceros, si tuviera el poder, no, aún sin eso, si esto no fueran órdenes, la habría metido en una tienda de ropa para que se comprara unos buenos pantalones y un suéter, verla lucir tan reveladora ante otros, esas miradas, eso no le gustaba, ¿era celoso? Siempre lo había sido con ella, no dudaba que sus compañeros en algún momento también lo fueran tanto como ella era con ellos y con él. Eran familia, si fuera un padre, jamás le hubiera dejado salir de su casa así, por supuesto…

Pero ese no era el caso, para nada, incluso hoy él mismo tenía unas pintas de fiestero que nadie se las quitaba, sin sombrero, como algunas misiones requerían, con un peinado alborotado y muchas cosas pintadas en el rostro… la explicación del asunto había sido sencilla, hoy era un novio de esos a los que les gustaban las emociones fuertes, salir a bonchar, beber, bailar, ligar y acostarse con quien pudiera, tenía que recrear ese tipo de personalidad, por supuesto, con su novia, que no era otra que la pelirroja que tomaba su mano y le llevaba directo a la pista de baile, tomando su papel en seguida, cosa que le sorprendió un poco, pero que aprovechó para meterse a sí mismo dentro de la situación.

Noventa—, escuchó en su cabeza en medio de toda esa alta música, eso quería decir que en noventa minutos su actuación debía llegar al punto, lo tenía bien entendido. La noche aún era joven.

Al ver la pose en los asuntos también comenzó a moverse al compás de la música, colocando ambas manos en los costados de la dama y bajando hasta su cintura, todo con la música. A decir verdad no destacaban demasiado de entre todas las personas y eso, por el momento, estaba bien. Bailar era algo que sabía hacer en muchos estilos porque debía, y porque también era bueno para algunos momentos en medo de una actuación.

La pista cambió a una más de reggaetón luego de varios minutos y eso se evidenció en los bailes de todos, y en el suyo también. Le dio la vuelta a su compañera y rió, estar metido en el papel era eso, no mucho de Minato quedaba para el momento, y alrededor no mucho de cordura entre alcohol existían, cuánto habían pasado ahí desde la llegada… tal vez una media hora, ya había bebido un par de copas de algo que le parecía un vodka ligero y continuaban bailando, esta vez más compenetrados, más fuerte, más tentador. De eso se trataba esto después de todo. Su cuerpo se movía contra el de ella y una sonrisa que buscaba provocarla, incitarla a continuar, se dibujaba en su rostro al momento en el que afirmaba las manos a sus caderas, aplicando algo más de presión, de libido a un baile que se valía de eso.

Unas pocas copas no pueden contigo ¿eh?—, le dijo, acercando su cabeza a la de ella sin detener su movimiento, echándose hacia adelante para romper distancias con un corto beso en los labios y de nuevo esa sonrisa de Casanova de la que se prestaba en estos momentos, como ese ya llevaba otro par más, pero, cada que lo hacía, sentía que el pecho se le iba a salir por la boca, estaba consciente de que ella podía relacionarlo con otras cosas, como el cansancio por bailar tanto y el hecho de que estaban sudando un poco, pero para Minato era diferente… besaba a la persona de la cual estaba enamorado, a pesar de que esto fuera una actuación, de que un beso pudiera no valer nada más que un acto, teniendo todo eso en cuenta, la parte de Minato que quería explotar no cambiaba en nada ese deseo.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Miér Feb 24, 2016 9:22 am

Minato era buen bailarín, tenía que admitirlo. Algunas otras veces habían salido de fiesta todos juntos, por lo que le tenía confianza en la pista y eso quizá ayudaba mucho a la parte en la que debían fingir que eran una pareja consumada. Beber un poco tampoco estaba de más, Elizabeth sabía perfectamente que sus sentidos para nada serían alterados porque se tomase dos copas de algún vodka ligero como esos que servían allí, al menos no mientras permaneciese activa, como lo estaba ahora, moviendo las caderas contras las ajenas, siendo repentinamente volteada tras el cambio de la música a una más carnal si se examinaba la letra y la incitación.

La pelirroja no dudaba que algunas parejas ya estuvieran haciendo lo suyo en alguna habitación de las que estaban disponibles, que eran bastantes, pero ese no era su momento, vaya que no… al ser completamente incitada no dudó en corresponder, amaba esa sonrisa, esa que demostraba que él podía ser tan pícaro como de infantil en muchos casos, amaba esos comportamientos medianamente rudos, de un mundo a otro, por eso le gustaba tanto Minato, porque, aún ahora, después de conocerle por tanto tiempo, a veces, solía poner expresiones que, para ella, eran desconocidas.

Devolvió la sonrisa envolviendo el cuello ajeno con sus brazos y acerándose a su oreja.

Sabes que el alcohol y yo somos mejores amigos luego de unos cuantos tragos más, cariño—, susurró a su oído mientras una de sus manos acariciaba la nuca del rubio y la otra le mantenía en esa posición, sin dejar de moverse, mordiendo ligeramente esa oreja –la izquierda-, sabiendo que tal vez estaba mordiendo un poco más arriba de lo que debería justo en esta situación, sin embargo, ya que estaban en estas partes, lo mejor era hacerlo bien.

Se separó de él para sonreírle y, nuevamente, se dio media vuelta, a su alrededor podía verse a gente tener sexo con ropa en plena pista de baile, por lo que pensó que, cuando presumiblemente quedaba menos de una hora para el momento culmen, era el instante preciso para subir un nivel en estos asuntos. Se agachó provocadoramente, haciendo que el trasero pegara con la delantera ajena adrede completamente, y se levantó con el estilo de una dama a punto de querer más, rió, necesitaba entrar en su elemento.

Tomó la mano izquierda del rubio y la colocó de ese lado en su cadera, moviéndolas como bien pedía la canción, echando la cabeza a la derecha, para darle acceso a él, quedando en una pose comprometedora, pero perfecta para el momento, colocando la mano izquierda sobre la del varón y la derecha tomando la que le quedaba libre y entrelazando sus dedos. Frente a frente, cara a cara y con un simple deseo dibujado en su rostro, ¿estaba dejando acaso salir un poco de un deseo propio? Eso nadie, ni siquiera ella, podían responderlo.

Tony, hazme querer moverme así un poco más—, susurró, es decir, con el volumen actual de la música, habló en un tono alto, robando uno, dos, tres besos, haciéndose desear, queriendo que esto subiera un poco el ritmo, como bajaba el ritmo de la canción a un punto más lujurioso. Sus ojos fijos en los de él, así había querido verle por tanto tiempo.

“Lastima que esto sea solo actuación, y que él sea tan buen actor”, ¿era eso lo que estaba pensando a estas alturas?, quizá, sí, en lo profundo, pero, ¿hasta que punto sería capaz de seguir con este acto?, hasta donde fuera necesario, aún si eso implicaba tener que irse a uno de esos cuartuchos, cosa que había sido contemplada en la estrategia en realidad, a estas alturas ya debían tenerles distraídos, o eso imaginaba… a ellos y por toda esa gente que aportaba calor a local no solo por simplemente bailar.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Vie Feb 26, 2016 3:57 pm

¿Qué tan caliente podía ponerse algo antes de que fuera peligroso? Cuando la música bajó su ritmo y a él le tocó bailar con la más fea lo supo, podía subir unos cuantos grados más de temperatura y aún así podría controlarlo, sin embargo, ahora estaba subiendo a uno de esos momentos en los que se cuestionaba si el autocontrol era algo que decía tener por no dejar, o era algo que de verdad existía. No era la primera vez que bailaba con Elizabeth, mucho menos esta música, sin embargo, era la primera donde se permitían ser tan… expresivos, vulgares o como cualquiera quisiera llamarle dependiendo del contexto en el cual viera la situación, cualquiera de sus compañeros les mirarían con absurda sorpresa en este instante, esa era una imagen muy clara en su mente, mas no era momento de pensar demasiado en ello, sino en lo que tenía al frente.

¿Cuándo era que Lizzy se había vuelto tan atrevida?, “todo es parte de un acto”, recordó su mente porque en un ratico pareció olvidarlo, exhaló para responder a esa sonrisa con absurda provocación, ella quería llevarlo a una liga que no conocía, Minato podía adivinar que, como él tenía cosas que nadie aún había visto –al menos de su circulo cercano-, todos las tendrían, mucho más ella, que era la única mujer entre todos ellos, debía ser un poco difícil.

Bajó las caderas al ritmo de la música, tenía autocontrol o eso creía, bajó con su cuerpo –el de Eli-, a ese punto ya estaba metido de lleno en el asunto del baile y en hacerlo bien como sabía que podía. Hacía sus movimientos determinantes, en este tipo de bale el setenta por ciento dependía de lo que la mujer quisiera hacer, el otro treinta de lo que el hombre pudiera soportar y así era todo.

La mano izquierda se deshizo de la presión de la palma femenina y bajo junto a su postura hasta tocar la piel de sus muslos, tampoco es como si tuviera que bajar demasiado para eso, subiéndola debajo de la tela con recelo, todo era parte del rumbo que debía tomar este acto, su cabeza se metió en el cuello de la fémina y comenzó a besarlo, ¿hasta este punto era un acto? En su mente Minato comenzaba a pensar que no, sino que era algo que bien hubiera pensado hacer antes, y eso era malo, bastante malo. Mano derecha a las caderas, la izquierda debajo de la falta y él besando su cuello, mordiéndolo.

Quiero que te muevas así en otra parte—, susurró a su oído antes de morder la oreja pegar más sus cuerpos si eso era posible. Inhaló.

Treinta—.

Era momento de pasar al siguiente nivel.

Se separó de ella y tomó su mano para caminar fuera de la pista de baile, uno porque tal vez llegaba a sus límites, dos porque había llegado el momento.

Vamos arriba—, le dijo al oído tras atraerla a sí, pasando por la barra para tomar un par de copas y darle una a ella tras una sonrisilla de esas que rara vez dejaba salir.

Había más o menos veinte escalones para llegar arriba, y allí habían un par de personas que se encargaban del servicio de habitaciones, ese era el siguiente paso, porque tenía bastante claro que, dentro de ese cuarto, a pesar de las apariencias, no solo serían ellos dos, ¿por qué lo sabían?, porque las investigaciones así lo habían revelado; habían varias personas de parte de la organización que estaban tratando este caso por varias cosas: drogas, alcohol a menores, prostitución infantil, maltrato a la mujer y espionaje a personas mientras tienen relaciones, todos delitos de mayor o menor penalidad; ellos no eran los únicos en acción hoy, todos lo estaban, y ese era el punto ahora, evidencias, la persona que había contratado esto estaba muy consciente de eso.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Mar Mar 01, 2016 2:17 pm

“Treinta”

Al sus oídos escuchar eso todo se enrumbó un poco más… lo confesaba, sí, se confesaba perdida entre esas manos tocando donde no debían, sus labios besando donde muy pocas veces había dejado otros besaran, pero con reacciones muy diferentes, distintivas, cosas que no debería estar sintiendo, así de simple. Estaba trabajando, esto era un acto.

Minato, sin saberlo, era capaz de, justo ahora, en medio de todo el trajín del trabajo, estaba causando un boom en su interior, solo por sus caricias fingidas, por sus palabras y sus mordidas. Estaba pisando la línea de fuego y, por dentro, estaba perdiendo, lo sabía… lo peor de todo es que aún faltaba mucho para que esto terminase, así de sencillo, no mentiría al decir que esto apenas estaba comenzando.

“Gracias al cielo”, su mente agradeció al ser separada de él, necesitaba un poco de distancia, y la proporcionada por el trago era lo mejor, incluso subiendo los escalones de su mano, llegando al sitio y pidiendo el cuarto, pagando y siendo vista de arriba abajo… le asqueaban los hombres así, que se fijaban en una figura, pero, por supuesto, la pelirroja no podía objetar nada, porque simplemente estaba vestida para ser vista de esa manera, para atraer a los hombres de esa manera.

Debería sentirse asqueada consigo misma… ella era una dama, por más dicharachera que se plantase, pues era complicado entrar en estas disyuntivas, era horrible… si ella fuera su padre, no se dejaría salir de casa así, mucho menos a semejante lugar, no es que no lo frecuentase, para nada, sino que no solía llegar a estos extremos, mucho menos con un hombre –aunque fuera Minato, su mejor amigo-, pero esto era claro, ellos querían las pruebas, y los sacrificios solían hacerse en este mundo por la justicia, o una babosada mental al más puro estilo del anglo antiguo…

Resopló al tener ambos pies frente a la puerta, sus tacones tal vez agradecerían una u ora cosa, era el cuarto en cuestión del cual le habían hablado, este cuarto era ofrecido a aquellos que llamaban la atención de los dueños, porque podrían ser “buen material”, era lo que había entendido, por eso habían aceptado, por ese sitio estaban aquí. Esperó a que él abriera, bien sabía que, después de eso, cualquier cosa que hubieran hecho abajo se quedaría muy corta respecto al de ahora en más.

Estaba nerviosa, algo asustada, ¿hasta que punto podría disimular un acto? Es decir, no es que no pudiera tener relaciones con nadie, pero era Minato, quizá la única persona con la que sentiría toda clase de vergüenzas, el único con el que querría que las cosas fueran diferentes y, a su vez, el único con el que haría esta clase de cosas porque fueran trabajo, estaba más que claro. Resopló de nuevo una vez abierto el cuarto para entrar, todo era drama o nada, así se manejaba el mundo a estas alturas del partido.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Mar 16, 2016 10:26 am

Esto era sencillo, cuando el cuarto les fue ofrecido supo que habían hecho las cosas bien, que habían llamado bastante la atención de todos. El cuarto en cuestión era el número veintiséis, que se encontraba, como todos los negocios de este tipo, al final del pasillo, siendo el último, donde nadie se molestaría en escuchar lo que se escuchaba, donde más bien aquello sería placentero, lo tenía claro, era el cuarto del que le habían hablado, el que se usaba para las parejas “no enteradas”. Dejó salir un poquito de aire al abrir la puerta y, antes de nada, tomó a la dama por la cintura y la metió al lugar, para luego cerrar con segundo, dejando la llave en una mesita prácticamente al lado del madero.

El cuarto no era la gran cosa: una cama, una mesa, un cajón donde previsiblemente encontraría juguetes, piso de madera, una lámpara en la esquina donde fácilmente podía detectar una cámara, una lámpara al centro del techo que encendió porque le daba curiosidad ver qué tanto podía alumbrarse el cuarto, otra cámara ahí. Una cama doble de espaldar acolchado con dos bases, cámaras en ambas bases… no es que para él fuera sencillo verlas, requería su tiempo detectar esas cosas, entrenamiento que el rubio había tenido que otra gente no, entonces lo supo, muy correcta semejante habitación.

Se quitó el sacó y lo dejó sobre el perchero, para nuevamente tomar la cintura de la dama y pegarle a su cuerpo, abrazándola desde atrás… este sitio debía tener micrófonos, unos muy buenos, por lo que debían tener cuidado, sin embargo, no tenían interruptores de frecuencia, de lo contrario habría detectado alguna interferencia en su auricular, aunque claro, la Shinobi trabajaba con unos equipos notablemente más avanzados que los que esta gente pudieran llegar a utilizar, no serían fácilmente afectados por cualquier cosilla.

De nuevo comenzó a besar su cuello, Elizabeth no llevaba tacones de diez centímetros para bailar, y eso estaba bien, porque justo ahora estaban más o menos a la misma altura, metro con ochenta centímetros, por lo que aquel acto era cómodo a su haber. Siguió besando el cuello y pasando la derecha debajo de la blusa hasta tocar la parte inferior del brasier… no avanzó más de allí primeramente, porque quería estar seguro de que ambos podrían hacer esto sin problemas, de que serían capaces de exponerse de esta manera.

Amor, ¿te apetece si jugamos un rato?—, le preguntó aún en esa posición, quería hacerla sentir cómoda en medio de todo este teatro, —solo tú y yo, como siempre—, murmuró para separarse un poco y ver su rostro, necesitaba esa mirada, esos ojos violáceos que le dijeran que todo estaba bien, que podía seguir adelante y que ambos estaban comprometidos con la misión. Fuera trabajo o no, en la naturaleza de Minato no estaba obligarla a nada, precisamente porque era una de las personas a las que más quería y respetaba, la chica de la cual estaba enamorado, a quien debía tomar como… como si de verdad quisiera hacerlo, queriendo hacerlo, pero poniendo una pared que alertara que no era así, ¿lógico? Para nada, pero estos trabajos de cuerdos poco contaban.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Jue Mar 24, 2016 1:47 pm

La lógica, a veces, tan solo servía para que las personas se dieran cuenta de que no estaban siendo nada lógicos en sus acciones, de que no estaban haciendo las cosas como las leyes de la sociedad lo habían establecido, o como ellos, entre sus propias relaciones, faltaban a una u otra barrera existente aunque fuera invisible, eso era lo que estaba sintiendo justo ahora en esos besos y caricias. Quería más, pero no debía, no… su cuerpo, su amado cuerpo reaccionaba a ese tacto con su corazón latiendo abruptamente y, aunque aún podía controlar su ritmo, ser consciente de las cosas le hacía más propensa a tomar un rumbo que no debía.

“Deben hacer parecer que es en serio”, eso le habían dicho a ambos algunos días antes, desde ese momento había estado hablando con él, habían acordado hacerlo porque eran uno y el otro, sin embargo, eso jamás suplantaría sus nervios, era Minato, después de todo, la única persona con la querría o no hacer esta clase de cosas, de actos, por más mentiras que fuesen, actos al fin.

Pero, terca, serena y tosca como ella, solo ella, por supuesto, para una dama de su particular orgullo, a pesar de lo muy vergonzosos que puedan ser diversos asuntos, confiaba que estaba en buenas manos, confiaba que podía hacerlo… ella jamás había dudado de sus habilidades, de su capacidad para hacer parecer que lo hacía bien, para fingir buen sexo, no, pero estaba dudando de las capacidades para no creérselo, porque, lo que tenía en frente, quien ahora le miraba esperando aprobación, era una persona con quien, en buenas circunstancias, no dudaría dar su cuerpo, darlo todo… no era aprovechada, para nada, no existía un “debo dar cuenta de esto y usarlo a mi favor”, todo lo contrario. Así de complicada era esa pelirroja que ahora sonreía tenuemente mientras se daba la vuelta para, con su mano izquierda, tomar el mentón ajeno y plantar un suave beso, eso era lo que necesitaba.
Confianza, para ambas partes.

Aquel suave beso se volvió algo más violento, ella misma había detectado al menos cinco cámaras en el cuarto, estaba consciente de que micrófonos también habrían, por lo que sería cuidadosa en sus palabras.

Puedo jugar contigo y para ti todo lo que quieras—, sonrió tras decir aquello justo antes de comenzar a desabotonar esa camisa y caminar a la cama, si iban a hacer algo, tenían que hacerlo bien.

Un último botón travieso logró sacar justo antes de forzarle a sentarse en la cama y meterse entre sus piernas, mirándole, deseosa, justo como debía serlo. Estaba un poco sorprendida de sí misma, de esa capacidad o, no, ¿acaso esas ansias comenzaban a ser reales, esos nervios? Era un problema que tomaría para después.

Cariño—, le dijo, entrando a este cuarto evitarían si quiera dar pistas de sus nombres, solo por precaución, —sé libre—, murmuró para sonreírle, era el paso final, después de esto, después de esto lo complicado sería mantener el control.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Mar 26, 2016 8:04 pm

Tenerle de frente, en este aspecto, era complicado, maldición, lo era porque, todo lo que estaba pensando, lo que deseaba, era justo lo que debía hacer. Aquello agentes que coordinaban la parte de la logística de esta misión habían sido claros, por alguna razón ellos habían sido seleccionados de entre los disponibles en el estado, en el país, y era porque tenían una complicidad que otros no poseían, según esa gente, ellos podrían hacer que esto se viera genuino siempre y cuando fueran naturales. Eso le jodía, ¿cómo saber cuando pasaba la barrera de la normalidad y entraba al campo del deseo?, ¿cómo saber si podría hacer esto hasta el final sin ser por deseo verdadero? Ese era el problema, no quería subirse a un burro de incomodidad luego de este asunto y, a pesar de que pudieran acordar olvidar esto luego, para él sería imposible.

Y es que besarla, solo besarla lo estaba volviendo loco, le subía todo en el cuerpo y el podría comenzar a darse cuenta de eso pronto, de lo que su cuerpo estaba pasando… no debía tener vergüenza, Elizabeth había estado en otros momentos incómodos con eso antes para él, pero esto era abismalmente distinto. Entonces pensó de nuevo, solo serían algo más de treinta minutos, debía poder soportarlo.

Pero esos besos, jamás la había besado así antes, con fogosidad, presa del deseo, del calor, de querer avanzar tanto como cuando ella comenzó a despojarle de la camisa y le hizo sentarse en la cama, cuando confirmó que estaba bien, sí, eso era una inyección de confianza.

Minato, debes enfriar la cabeza y el corazón. Su mente, o al menos lo poquito imperturbable que solía mantener siempre en casos varios, le decía, le exigía. Que estupidez, como si eso fuera tan fácil…

“Sé libre”, ¿cómo podría verle a la cara después de eso? No lo sabía, pero ya estaban aquí, debía cumplir su deber para/con la investigación. Inhaló para mirarle, por dentro era un mar de emociones, pero por fuera esos ojos de Casanova seguían vivos, con un mirar con el cual denotaba las ansias que tenía por morderle, por tomarle, como deberían ser una pareja de jóvenes un sábado por la noche en un club de estos luego de haber tomado algunos tragos, que por supuesto, el suyo lo había tomado antes de meterse en todo esto.

Tomó una de sus manos y le sentó a su lado, para pasar esa mano por sus muslos y mirarle, no tenía que estar con tantos miramientos, después de todo, se suponía que era un acto antes consumado, lo suficiente como para tener la valía de todo lo previo y, en un inicio, venir a este lugar. Fue directo a sus labios tal vez por ese hecho, le hizo r más arriba en el colchón, hasta el punto en el que le tumbó, con él a su lado, besándole, acariciando sus muslos, su abdomen, ¿disfrutándolo? En algún punto pensó que ese pensamiento se escurrió, no iba a mentir, estaba que se caía de los nervios, pero, a fin de cuentas, fuera un adolescente o no, era un hombre.

Hizo el beso más profundo, haciendo que su lengua participara, abriendo la boca, incitándole, en este punto eran solo un hombre y una mujer que tenían que hacer algo, que al menos procurarían hacerlo bien, porque debía parecer real, ¿qué acaso no lo era?


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Miér Mar 30, 2016 2:21 pm

Su lengua, ¡rayos!, Minato estaba metiendo la lengua a su boca mientras le besaba, le acariciaba, mientras hacia que su mundo se pusiera patas arriba. Tenía que confesarlo, esto, en términos de nervios y autocontrol, era mucho peor de lo que había estado pensando, debía soportarlo, claro, porque sino, no existirían pruebas. Exhaló en forma de un quedo gemido cuando él le dio la oportunidad de tomar aire, para ese momento sus ojos expresaban un deseo, el deseo de seguir haciendo esto, deseo nada superficial, pero que debía serlo a estas alturas, era el único pensamiento que le mantendría dentro de esto en realidad.

Nunca habría pensado que esto realmente sucedería, que él estaría tocando su cuerpo de esta forma, aunque fuera un mero acto, aunque él lo estuviera haciendo por obligación, se sentía tan real como lo era y, aunque fuera egoísta pensar de esta forma, la pelirroja quería guardar esas sensaciones, esos roses, y hacerlos suyos más tarde, en soledad.

Fue ella entonces quien tomó la iniciativa de un beso tímido, que no contrastaba para nada con el papel que debía hacer, y eso fue un descuido, por supuesto, fue malo de su parte, tanto que, al segundo siguiente, con su mano libre, hizo el acto pertinente para indicarle al rubio que era hora de que dejara ir esa camisa, quería tocar su torso desnudo, quería sentirle, muy lejos de cualquier trabajo, el profundo deseo se lo estaba pidiendo.

Ah… cariño—, el roce de sus labios era como un veneno que mil veces quería probar, que con el tiempo un par de veces apeteció, y que ahora gozaba de abundancia, hoy era una buena noche, en esos términos, aún con eso, sus roces, sus dedos tocando la piel desnuda, en el fondo persistía la duda, ¿podría con esto?

Según las circunstancias, debería poder soportar una media hora más, y en sus convicciones estaba hacerlo.

De nuevo inició un beso más violento, más acorde a lo que ella estaba interpretando, una chica para la que esto era pan comido, que amaba esta clase de momentos, debía tenerlo claro, tanto como que, casi sobre ella, estaba alguien que, a pesar de ser su mejor amigo, era un hombre también, por mucho que bromeasen en ese aspecto más de una vez.

Se separó de él un instante para mirarle, para empujarle, porque claro, tenía muchas consideraciones respecto a esto sin importar si él le miraba raro…

Cabeza a la almohada—, más que una orden o pedido era algo normal, sin segundas intenciones, de momento.

Rápidamente se deshizo de los tacones y, antes de darle tiempo de reacción, se sentó sobre sus caderas, murmurando algo inentendible, colocando ambas manos en las clavículas de un torso desnudo, por el cual bajo lentamente, rodeando los pezones y sonriendo al verlos en punta, bajando de los pectorales a los abdominales hasta el ombligo.

Me gusta el chocolate—, murmuró, —aunque me gustan muchas cosas—, rió tras decir aquello, comenzando un tenue movimiento en sus caderas, ¿cuál era la razón para excitarle tan pronto? Eso simplemente, tenían que estar a tope o esto no tendría sentido, en un punto, tendrían que dejarse llevar, aunque la pelirroja tuviera un poco de temor sobre eso todavía.

Bajó la postura para morder el cuello de su compañero con fuerza, la suficiente para que él se expresase, y luego lamió para morder y chupar varias veces más, irse unos centímetros a la derecha y repetir el proceso con una mano sosteniendo su postura, la otra acariciando el botón del pantalón, provocando.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Miér Abr 06, 2016 8:24 pm

Impresionado y complacido, tal vez así estaba justo ahora al verle moverse, al estar en la almohada presa de sus chupetones y sentirse arder por dentro, pero claro, era orgulloso, o al menos se sentía así en este momento, quería hacer algunas cosas antes de que todo se volviera nada. Rió…

Sentir el roce de sus caderas era una cosa, saber lo que despertaba con eso era otra muy diferente. Por lo que, decidió bajo mucha presión, levantarse para terminar de sacar las mangas de la camisa que tanto le incomodaba y darle vuelta a la tortilla aún si Elizabeth no deseaba eso, a este punto, ¿qué era lo que estaban haciendo? Jugar, coquetear, muchas cosas, eso lo tenía claro.

¿Yo te gusto?—, preguntó certeramente, en el calor del momento, por eso mismo, —si no es así, puede hacerte saber que debería—, sonrió para besarle, para chuparle los labios con algo más de violencia, para pasar ambas manos bajo la blusa y sobre el sostén, llevando las manos aún incómodamente a su espalda, —vamos a sacar esto y podremos estar igual—, murmuró haciendo maromas y reflejándolo en su rostro con algo de gracia, un poco de sí mismo salía con eso, algo que no debía permitir, pero que hizo hasta que el gancho se abrió y tragó, en esa posición quitó el brasier y lo dejó caer a un lado… sabía que ella no impediría que le quitara la blusa, porque la chica que interpretaba no era así, sin embargo, eso no quitaba lo que estaba a punto de pasar, lo que ambos comenzarían a ver del otro.

Quince—.

Quince minutos, apenas habían pasado entonces quince minutos, lo cual no lograba procesar, a su juicio llevaban mucho más tiempo ahí. Y alzó la blusa, lo suficiente para ver aquellos pechos de un buen tamaño, teniendo justo en el centro pezones rosados en punta y le miró sin poder ocultar la impresión tragando, justo ahí estaba el punto sin retorno, el punto en el que iban en serio o no había nada más después de eso. Volvió a tragar, mentalmente aún impresionado, a este punto era como un niño que veía su dulce favorito en frente, no por lujuria, sino porque realmente algunas veces había pensado en la persona de la que estaba enamorado de esta manera, y la tenía allí.

Se acercó al centro de su pecho y besó sobre los senos, para luego bajar en besos a su seno derecho, hasta el pezón, usando la nariz y dejando que la mano derecha masajeara un poco el seno izquierdo, usando la zurda para mantenerse en esa posición. Comenzó a morder muy pequeño y suave, para reemplazar eso por chupadas, por lamidas de abajo hacia arriba, exhalando fuertemente, viéndose metido en medio de una excitación que debía administrar, nada seguro de hacerlo. La mano derecha comenzó a bajar hasta la falta y sin tapujos la alzó para encontrar su ropa interior, pasando las yemas de los dedos sobre ella, se sentía caliente, tanto como claramente podía escuchar los latidos de su corazón. A este punto, ¿quería hacerla suya? Pero no podía, ¿acaso no era él el que había rechazado comunicar sus sentimientos? Porque eso de ignorarlos no, para nada podía si quiera materializar algo así de brutal. Se metió entre sus piernas. Locura, simple locura.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Dom Abr 17, 2016 10:50 pm

Para ella esto era el culmen, él estaba viendo su cuerpo desnudo, al menos la parte de él, pero desnudo al fin y, al ver esos ojos, esa expresión, Elizabeth se dio cuenta de que Minato estaba ahí, de que, a pesar de lo que estaban haciendo, él estaba completamente consciente de la situación, que también estaba nervioso, pero que podía manejarlo, en ese segundo, con esos ojos, una especie de interruptor se accionó para permitirle un baño más grande que ningún otro de confianza. Se dejó besar, tocar, los senos, e incluso cuando comenzó a bajar a su entrepierna… le escuchaba exhalar, siendo consciente de su excitación y, a ese punto, cuando él abandonó su seno, ella comenzó a estimularlo con una mano, mientras con la otra acariciaba los cabellos de la nuca rubia.

Déjala entrar cariño, me gustas—, susurró, —quiero sentir tu piel—, igual de bajo aquel tono se manifestó, pero con un toque que hasta ahora no había usado, deseo, estaba deseosa de que esa mano que ahora jugaba con la tela de su ropa interior tocara esa piel que estaba caliente, húmeda. Ella estaba excitada, al punto en el que, por momentos, lo olvidaba todo, cerraba los ojos, y disfrutaba del contacto con algunos gemidos dejados entre sus labios apretados.

Se metió entre sus piernas, para ese momento, estando tan pegados, era capaz de notar un bulto en el cuerpo ajeno, por eso bajó y se pegó a él y, sin importar si su mano aún jugaba ahí, envolvió las caderas del varón y dejó salir un gemido al momento de mover sus caderas en esa situación, su entrepierna… algunas veces había pensado también en esto, fantaseado un poco quizá con lo que hacía ahora, sintiendo el latir en su parte baja, perdiendo el control.

Un interruptor más. ¿Actuación?, ¿qué era eso?

A estas alturas, cuando se sentía tan caliente por dentro como por fuera, cuando tenía a un hombre comiéndole el cuerpo, cuando Minato era ese hombre, cuando sus fantasías más torpes y dejadas comenzaban a hacerse realidad de a poco para volverle loca. Apretar la cabeza del varón para que mordiera más, para que chupara más sus pechos era un reflejo.

Tócame—, musitó, —quiero que lo hagas a gusto—, de nuevo… los micrófonos interpretarían esto como el juego del que ambos habían estado hablando hacía un rato ya, sin embargo, para la dama francesa esas palabras salieron muy en serio antes de que pudiera procesarlas o darse cuenta de la magnitud de lo que había dicho.

Deseo, el deseo lo tenía por dentro y estaba saliendo, salía en forma de esa petición, de un acto que era reemplazado por realidad. Solo era dejarse llevar una vez.

Pero una vez podía, muy bien, marcarlo todo.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Lun Mayo 02, 2016 3:20 pm

¿Cómo se suponía que reaccionase ante semejante pedido? Ella pedía, por supuesto, en medio de aquel ir y venir de su boca, ella podía con las palabras, pedía con sus gestos, con esa mano apretándole, exigiéndole más, más placer, con esas piernas envolviendo las caderas y moviéndose, prendiéndole de verdad. Esto no era un simple acto y, a este punto, podía entenderlo perfectamente. ¿Por entenderlo se detendría?, ¿tenía esa voluntad?, la verdad que no, en primera porque no quería hacerlo, en segunda porque aunque quisiera no podría.

Entonces, ¿qué haría? Estaba sobre una mujer que pedía ser tocada, que quería le satisficieran sus necesidades y estaba él, alguien que deseaba esto mucho más que otras cosas.

Nada más que hacerlo. Que fuera real, o no, no incidiría de ninguna manera sobre el resultado de esta misión, además, estaba seguro de algo, y es que no llegarían al final.

Está bien—, luego de separarse, de mirarle, contestó, quería que ella supiera que era él quien le estaba hablando, Minato, no esto, no un papel, —quiero tocarte a placer amor—, murmuró para bajar en besos hasta encontrarse con la falda, se arrodilló en la a un lado y tomó una de sus piernas, a este punto se había olvidado de las cámaras, la besó desde la pantorrilla y entonces colocó ambas manos en las caderas, quería deshacerse de la ropa interior, y así lo hizo con ayuda de ella, sus dedos tocando la carne bajo la falda y algunos vellos traviesos, su índice metiéndose en medio de los labios vaginales, estaba húmedo, y eso le prendía un poco más.

Le hizo abrir las piernas aún arrodillado a su lado, ¿quién era Minato Hamilton? Este y muchos más justo cuando se sacó el botón y bajó el cierre de su pantalón, lo que ahí estaba latía, y eso le excitaba más y más.

Le acostó de lado y se puso tras ella, haciéndole sentir su erección, la pierna izquierda sobre la suya, su mano derecha le abrazo por debajo y tomó posesión del seno derecho, su mano izquierda se metió entre las piernas y comenzó a moverse sobre el clítoris, lentamente como los movimientos de sus caderas.

Estás tan mojada, ¿tanto quieres que esté adentro?—, preguntó siendo totalmente ese Casanova que fingía, pero también siendo él mismo, —puedo hacerlo tanto como quieras bebé—, murmuró, estaba cerca de su oído y se movía más en sus caderas, dejando salir gemidos roncos, después de todo él mismo se estaba estimulando con ella, besaba su cuello, quería comérsela en ese tiempo, en el que nadie sabía quienes eran, por el que nadie le juzgaría más tarde, así de simple.



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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Sáb Mayo 14, 2016 7:01 am

Estaba enloqueciendo, él le estaba haciendo enloquecer a tal punto que sabía que esto era verdad, él le estaba tocando tal cual ella se lo había pedido, en sus ojos, sus palabras, era Minato, no este tipo, no, era Minato, y eso, lejos de ponerle más nerviosa, que lo hacía, a estas alturas le hacía estar más a gusto, ser más ella, más libre. A su alrededor nada, solo ellos dos, las cámaras no existían, al menos no a este nivel de consciencia, la misión podía irse a la nada, que hicieran lo que tuvieran que hacer y luego hablaban, así de turbios se habían puesto sus pensamientos.

Quiero que entres amor—, soltó a sus palabras en medio de amplios gemidos, la erección de Minato entre sus nalgas, sus dedos sobre el clítoris, su mano masajeándole el seno, todo eso y sus mordiscos y besos lograban que experimentara emociones que rozaban este grado por primera vez. Por alguna razón, a pesar de estar a este nivel, no olvidaba soltar palabras picosas, acorde a la chica que interpretaba, eso demostraba que era capaz de cumplir su trabajo sin importar las condiciones, un punto bueno en medio de todo esto tal vez.

En medio de tanto placer, se sentía algo sorprendida por el como reaccionaba el rubio ante esto, se lo imaginó distinto o… bueno, existía la posibilidad de que, en medio de esto, su acto se mantuviese tal cual el de ella, eso era tan posible que era la pura verdad, sin embargo, a pesar de que él estuviera desarrollando a un libertino, estar así, ahora, era algo esperando, sí, pero sorpresivo por ser quien era.

Una de sus manos se fue sobre la de Minato a su entrepierna y su cuerpo se dejó caer sobre el varón, para darle más entrada, quería ser tocada, necesitaba saciar esa necesidad, tanto como para moverse y quedar sobre él, su corazón latía ferozmente, su respiración era igual de rápida. Estaba con piernas abiertas sobre una erección que crecía, cubierta apenas con la tela de un bóxer, la mano de un hombre tocaba su clítoris bajo la falda, ¿cuándo pensó esto en algún momento? Nunca, esta mañana intentaba no pensarlo, pero ahora estaba pasando.

La mano libre apretó los pantalones del rubio, tan solo porque no sabía bien donde ponerla, y comenzó a moverse a la par de lo que sentía necesario.

Cariño… me enloqueces tanto—, soltó, estaba auto complaciéndose a la espera de que la mano del varón comenzara a moverse por sí sola en su entrepierna, cerrando los párpados e inhalando y exhalando en cortos periodos, si recordaba algo de una misión, entonces lo estaba haciendo más que bien.

Que pasaran algunos segundos más, minutos, así, que sintiera que su cuerpo ardía terriblemente más a cada segundo hasta el punto de llegar al límite, de sentir un orgasmo real, de dejarlo escuchar, todo eso ayudaba al fin principal y la razón por la que estaban aquí, pero no lo estaba haciendo por eso, muy claro ya lo tenía. ¿Con qué cara le vería más tarde? Eso lo pensaría después.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Mayo 28, 2016 8:38 pm

¿Quién era ella?, algunos segundos dentro de todo esto pudo preguntarse algo así, pero, a estas alturas, ella también podría preguntarse quién era él… habían cosas en este mundo que el uno no había visto del otro, y que nadie de su entorno había visto de ellos, eso era muy seguro.

Le tenía tan medido que quería seguir, al momento de estimularle con la mano, de sentir aquel bulto mucho peor en su entrepierna, de resbalar sus dedos en la entrada de su vagina no estaba pensando en nada más sino que quería escucharla decir más cosas, quería escucharla gemir más y saber que eso fue por su causa. Por eso siguió besando su cuello los siguientes minutos, gimiendo, dejándose llevar con sus manos, escuchándole mientras llegaba, mientras se derretía entre sus manos al igual que el llegaba bajo la ropa. Jamás, jamás había pensado que esto se transformaría en algo así… ciertamente no tenía ni idea de cómo iba a ir esto en un principio.

Sus oídos no captaban nada más que el ir y venir de ambas respiraciones, eso, a estas alturas, era una buena señal para ambos. Le dejó caer pesadamente sobre la cama, primera vez en su vida de verle así, si fuera solo él estaría avergonzado, claro que sí, pero este también era un papel, un hombre a quien estas cosas le encantaban la verdad.

Se metió entre sus piernas, sonriendo, su brazo izquierdo se quedó a un lado de la cabellera roja, como un soporte para su peso justo cuando la mano derecha comenzó a subir desde la línea de la falda por el costado, sobre su pecho y hasta su mentón, dejó que su nariz rozara el cuello a medida que subía lentamente con la mano hasta encontrarse cara a cara, sonreírle nuevamente, inyectando confianza, y besarla, lento, profundo, más y más profundo, más y más deseoso cuando la misma mano que ahora abandonaba su mentón bajaba hasta la cadera y se posaba sobre aquella erección aún presente, sin dejar de besarle hacía parecer que le dejaba libre, que entraba, quería que ella lo entendiera al instante, sabía que así sería y, cuando dejó ir sus caderas al frente, detuvo el beso para gemir entre roces. La diestra en la cadera de la dama, subiendo la pierna, afirmándose, y comenzó a moverse lentamente, siendo presa del placer que los roces que la intimidad de la fémina le causaban.

Um… que bien—, murmuró bajo, —estás tan mojada mi amor—, musitó para volver a besarle a la vez que los movimientos en sus caderas se acompasaban con el placer que sentía. Estando en esa posición, algo más erguida que simplemente acostados, las cámaras de la cama y del techo estaban en un punto ciego, y la de la lámpara tan solo enfocaría su trasero en movimiento cubierto por los pantalones y las piernas de la dama moviéndose según estocaba. Era perfecto, no es que en algún momento no pensara en hacer esto real, pero, en ese mismo instante, se hizo completamente consciente de la situación.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Miér Jun 15, 2016 1:46 pm

Una fantasía más…

Dentro de ella no podía creer lo que acababa de pasar, acababa de venirse con Minato tocándole, con él haciéndole cosas que tal vez de jovencita había deseado un par de veces, y lo disfrutaba, y él también, lo supo al instante siguiente, cuando, sin apenas poder recuperarse, aquello pareció llegar al punto culminante, tenerlo entre sus piernas, sus sexos chocando, su libido aumentando, eran cosas que no pensaba tanto en estos casos, que días atrás ni siquiera imaginaba, pero que, tal vez, siempre deseó, de él, de sus manos, de esos ojos que le miraban y esos labios que le besaban con profundidad a la que no dudó en corresponder.

Verle a la cara era un acto imposible, por eso, de a ratos, recordaba que estaba trabajando, que esto era un acto en parte, que debían mantenerlo así para otros, y miraba su rostro, lo contemplaba en medio del sudor y el silencio fuera de ellos en el cuarto, el ruido de afuera en la discoteca. Y captó el acto en seguida, por supuesto, en medio de eso el mirar de Minato le dijo que el momento se acercaba y lo supo al sentir su mano fingir un par de cosas y “entrar”, entonces, al escucharle, ella se dejó llevar por la sensación, sus piernas se tensaron como sus caderas y exhaló.

De eso hablo—, murmuró para rodearle el cuello con los brazos, a pesar de la postura, aún se sentía bastante bien cuando él se movía, cuando sus sexos chocaban y, en medio de los besos, no podía evitar gemir, arquear la espalda, —es tu culpa—, le respondió en medio de los besos, estaban tan pegados que, cuando él se movía, se sentía como si realmente le estuviera penetrando, eso le encantaba, por lo que abrió más las piernas, se pegó más, tanto como fuera posible, —todo… te quiero todo dentro—, apenas audible dejó escapar, arqueando levemente la espalda, dejando que sus pechos destacaran más a la par que sus caderas rozaban más profundo.

Tal vez estaba cubierto por tela, pero podía sentirlo latir, no iba a mentir si decía que deseaba que esto fuera de verdad, que la tela desapareciera, por eso se dedico a hacer que el roce fuera más profundo, más fuerte, a tentarle, quería tentarle, quería que por su mente pasara dejar la tela de lado, hacerlo de verdad… porque era un pecado no hacerlo a estas alturas, “Minato, déjalo entrar” era una frase que no podía decir, no a estas alturas, no ahora, en esta situación, en medio de un trabajo, pero estaba consciente de que algo así no volvería a pasar, de que no podrían hablar de ello más tarde aún si las cosas estaban incómodas un rato, por eso, al menos así, quería disfrutarlo, quería sentirlo tanto como fuera posible.

Más rápido—, se dejó entender en medio de sus gemidos cada vez más fuertes, más constantes, lo pedía más y más, más alto, —hazme tuya, solo tuya—, dejó escapar, no tanto como algo que sintiera, sino como algo que su personaje diría en casos como este. Sí, lo había recordado, se lo habían plantado en cara nuevamente.

Estaban actuando, pero vaya que se sentía bien.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Sáb Jul 30, 2016 9:46 am

Más tarde reflejaría toda esta confusión de alguna manera, sí, ahora, cuando ella le decía que lo quería dentro, el profundizaba sus movimientos, cuando le pedía que fuera más rápido, eso hacía, al punto en el que sintió la punta de su pene chocar con la entrada de la vagina de Elizabeth, pero no quería verlo, no quería ver como estaba eso allá abajo porque se estaba quemando por dentro sin siquiera tener consciencia de eso, porque se sentía como si verdaderamente le estuviera penetrando y lo disfrutaba.

Sus arqueos, sus gemidos, sus palabras, algunas sin sentido, tanto que comenzó a ser más profundo al momento en el que comenzó a sentirse más y más duro, cuando su erección latía más y más, sintiendo los fluidos escapar, el ritmo de su corazón desbocado tanto como la respiración a sus pulmones iba y venía. No era la primera vez que experimentaba esto, pero si la primera en la que era diferente, aún y cuando se trataba de un trabajo, de una misión que debían completar a cabalidad.

Cinco—.

Y esa, tal vez, sería la última vez que escucharía esa voz en su cabeza, porque faltaban solo cinco minutos para que todo acabara, por eso se apresuró, quería terminar antes de que todo se diera o realmente iba a dolerle, lo tenía claro en medio de esos gruñidos que rara vez seguramente alguien había escuchado escapar de su boca y de la velocidad aumentada al ritmo que un atisbo de dolor aparecía desde lo profundo de su ser se dejó ir con ella, terminando con la frente pegada a sus cabellos, la boca medianamente abierta y la respiración acelerada.

Y, antes de que pudiera darse cuenta, el móvil estaba sonando en el bolsillo trasero de su pantalón, no quería atenderlo, por lo que le dejó sonar hasta que colgaron y luego volvió a repicar.

Me pregunto quién se atreve a fastidiar a estas horas—, murmuró a regañadientes echándose hasta atrás para arreglar el escenario y cerrarse los pantalones en menos de un segundo, exhalando fuertemente para tomar el aparatejo desde atrás y contestar sin decir mucho, — ¿hola?—, si, tal vez solo eso.

Está hecho, a partir de ahora tienen menos de cinco minutos para abandonar el lugar, a dos cuadras un auto estará esperándoles—, la voz se escuchaba, tanto en su teléfono, como en su cabeza, lo cual era molesto, estaba seguro que Elizabeth también podía escucharla, por lo que le miraba demandante, en parte porque debían pensar un buen final para este acto en el cual los dos habían decidido incurrir.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Mar Ago 09, 2016 8:08 pm

Estaba tan metida en esto, tanto como podía sentirlo desde lo profundo e incluso al escuchar la voz en su cabeza no prestó demasiada atención a ella, ¿quién podrá cuando estaba en medio de tal acto?, mucho menos cuando, quizá por este anuncio, Minato aumentó la velocidad, por supuesto, alguna certeza tenía de que hacerlo así no era igual que hacerlo como Dios manda, en eso no se metería, especialmente porque estaba pasándola bien.

Nunca le había visto así, nunca e había visto a ella misma así, dejada ante el placer que estaba sintiendo, que sabía que no estaba completo, pero eso a veces no importaba, mucho menos ahora, cuando se sentía y le sentía llegar al limite, hasta que no pudo evitar llegar, lo hizo antes que él, y los segundos siguientes se sintieron como una tortura placentera, era así de simple cuando se aferraba a su espalda, cuando sus uñas se metían en la piel de la nuca ajena hasta que le sintió llegar, hasta que las respiraciones y jadeos fueron lo único que quedó en el cuarto.

Se dejó caer cuando escuchó el móvil del rubio sonar, y entonces las cosas retomaron cierta razón aún en la cama, escuchando esas palabras en su cabeza, alzando el mirar hacia Minato, buscando una explicación certera en su rostro porque eso será lo que se pensaría debía pasar.

Amor… ¿pasa algo?—, le preguntó, la camisa había caído así que no se tapó el pecho, la falda sufrió el mismo efecto cuando se movió para tomar su mentón y robarle un corto beso, —no me digas que tienes que irte a trabajar justo ahora—, le inquirió con el mirar, teatrillo a fin de cuentas. Armó un ligero puchero, lleno de provocación porque esa era su chica, no lo iba a dejar jamás.

Volvió a besarle, debía ser la novia que no quería que su novio se fuera porque todavía quería un poco más de diversión y acción, por eso le envolvió el cuello y le besó más, con deseos de quedarse sabiendo cual sería el destino final, pero era lo justo y necesario. Se metió a su pecho, en este momento, pegarse al pecho de Minato, sentir el calor de su piel, las partes en las que había chupado algo moradas y el latido frenético de su corazón intentando normalizarse. Inhaló, justo ahora Minato desprendía un aroma que no había percibido nunca antes de él, una esencia diferente a cualquier otra, por eso se acercó brevemente a su oído, se metió allí básicamente.

Jamás volveré a llamarte niño otra vez, cariño—, susurró en extremo bajo, ni siquiera los micrófonos serían capaces de captar eso, era un mensaje de ella, para él, aún en el calor del momento. Y regresó a su pecho, al abrazo.

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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Minato Hamilton el Jue Ago 18, 2016 12:29 pm

Cortó el teléfono, Elizabeth había establecido el punto sobre el cual basarían su escape del lugar; no todo siempre se solucionaba a los golpes, pero a veces ellos eran necesarios.

Debo ir a trabajar, por desgracia—, contestó algo desanimado a las palabras de la pelirroja. A estas alturas ella estaba desarrollando el desenlace de su historia muy bien, era una de las cosas que le gustaba de Lizzy, era capaz de mucho con sus expresiones, con gestos como un beso, una caricia, o simplemente quedarse allí, como ahora, perfectamente la nova que no quería ser dejada cuando las cosas estaban en su mejor momento.

Esta era una novia comprensiva, una mujer, no una niña que armará un berrinche por algo así, esta dama parecía comprender el asunto, tomarlo con calma y hacer un último intento destinado al fracaso con una clase que, seguramente, le aseguraría mucho cariño y dedicación exclusiva la próxima vez que se vieran en este aspecto. En simples palabras y actos, era lo que Minato deducía del asunto, algo acorde a cómo era la fémina a fin de cuentas, con un amplio sentido de la responsabilidad de frente.

Y sonrió netamente sorprendido por sus palabras en medio de aquel susurro, llevando una mano a acariciar sus cabellos, por un momento, después de todo, tenían el tiempo contado.

Te dejaré en casa camino al trabajo—, susurró, separándose ligeramente de ella para llevar una sonrisa a su rostro, no era de esas Casanovas, no, era una genuina sonrisa de Minato Hamilton, algo que quería darle solo a ella ahora mismo, después de todo, las cosas se complicarían después con sus pensamientos, sus recuerdos, todo. Resopló.

Dejó finalmente la cama para buscar su camisa, colocársela y abotonarla lentamente, pero con constancia, no quedaba demasiado tiempo tampoco, y él no se había ni quitado los zapatos, lo cual era genial en términos de tiempo. Se arregló el pantalón y anduvo algo más en el celular para darle tiempo a la pelirroja de arreglarse, sin embargo, ni dos minutos pasaron y se escuchó la alarma contra incendios y el bullicio de las personas afuera.

Se volteó para mirarle, habían llegado a este punto, quería decir que tenía al menos tres minutos para salir, y lo mejor era salir luego de esos tres minutos, porque sino terminarían metidos en una avalancha de gente asustada, sin embargo, debían fingir, por supuesto, por eso abrió la puerta teniendo cuidado de que la figura de la dama no se viera de fuera y vio a un gentío corriendo, justo como lo había sospechado.

La alarma seguía sonando y él tomó su saco para mirar a su compañera.

Tenemos que salir rápido de aquí—, soltó siendo algo obvio, pero necesario en estas instancias.


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Re: Deux — Priv: Minato Hamilton

Mensaje por Elizabeth O'Land el Sáb Sep 17, 2016 7:52 pm

La alarma sonó, eso quería decir que no tenían tiempo, claro. Justo cuando buscaba su brasier tuvo que sonar el artefacto, por lo que se lo puso mientras el rubio parecía explorar afuera, así como la parte inferior de su ropa interior, tomó los tacones en sus manos, no tenía tiempo de ponérselos y rápidamente estuvo en la puerta, quitándole el saco de la mano a Minato para ponérselo ella, con una sonrisa, no quería salir toda maltrecha como estaba, mucho menos con semejantes ropas otra vez en medio de una corredera.

Vamos a esa salida, al parecer no queda mucha gente—, soltó, señalando una de las tres salidas de emergencia que tenía el lugar, no muy lejos de las escaleras que debían descender para llegar a la planta baja. Tomó la mano de Minato con fuerza y, básicamente, corrió, no estaba sinceramente preocupada, pero una cosa era eso y otra el acto que debía representar hasta el final.

Al llegar ahí tuvieron que esperar un poco y, en medio de eso, un olor terrible a humo se coló, entonces si era un incendio, raro, pero esperable… no por parte de los suyos, sino de la parte acusada. Salieron del local y afuera había mucha gente esperando a ver qué pasaba, o si faltaba alguien, ellos, por su parte, continuaron caminando un poco, tenían la excusa, hasta que, dos cuadras después, el auto hacía una señal y ambos lo abordaban.

Exhaló con mucha fuerza, estaba cansada, no física, pero si mentalmente, y mucho… lo que había pasado en ese cuarto, bueno, le daría mucho para pensar a pesar de que fuera lo que todos dijeran que fue, acto o no, no era de esos asuntos de los que pudieras olvidarte fácilmente, mucho menos en una situación como la que ella estaba enfrentando en este momento.

Inhaló y exhaló de nuevo, aún tomaba su mano, estaba fría, estaba estresada… quizá debían ir a beber un poco y, al día siguiente, cuando despertase, con suerte pensaría que eso ocurrió en un sueño y podría ver su rostro con total normalidad.

Lamentablemente, las cosas no eran tan sencillas, mucho menos ahora, cuando se daba cuenta de la magnitud que todo realmente había tenido.

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