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Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

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Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Nov 27, 2016 7:59 pm


Es war das erste mal

W: Lee Seung Ho | P: Hotel Marbella, Salón Avila | Sábado 26/03; 22:12 hs | Lugar | Peinado & Vestmenta



Hoy era lo particular entre lo normal, alguna cosa que se había vuelto ya un tanto común en su día a día.

Hacía unos ocho meses que había arribado a este país, a esta ciudad, trabajaba activamente desde el comienzo del ciclo escolar, unos cinco, casi seis meses, atrás, y la verdad es que estaba muy contento con la decisión que había tomado de cambiarlo todo por esto. Había dejado a cargo de su laboratorio en Alemania a su mejor estudiante de siempre, su mano derecha en cuanto a investigación se refería, porque trabajaría en conjunto con su laboratorio desde aquí para destrabar los misterios que él mismo había planteado un tiempo antes de venir aquí.

¿Este era el trabajo de su vida?, no lo sabía, porque en la ciencia siempre aparecían cosas nuevas, siempre había que innovar y buscar donde antes no lo habías hecho. De esa manera fue que él se hizo lo que es ahora.

Y en este sitio se había hecho de muy buenas amistades en muy poco tiempo, todo grande considerando el tipo de persona que era. Había conocido grandes colegas que dedicaba su tiempo y estudios a esta universidad y la volvían más grande, había comenzado a trabajar y tenía unos estudiantes realmente talentosos como miembros de su laboratorio, colaboraba con colegas y se desenvolvía tal cual lo deseó, bastante lejos, como lo imaginó, buscando despejar la mente y crear cosas buenas y nuevas para sí mismo, memorias positivas.

Era esa la razón de que estuviera hoy aquí en realidad, en un salón de un gran hotel, bastante lujoso por cierto, en la fiesta de graduación de uno de sus colegas, de los que más amistad había hecho este tiempo, el Doctor Jonas, que tenía unos cincuenta y nueve años y una hija de casi treinta y dos que acababa de obtener su primer doctorado en física termodinámica con muchas propuestas para su futuro. Era una investigadora brillante y su padre estaba muy orgulloso de ella, como la mayor de sus hijos, esa era la razón de esta fiesta, a la cual estaban invitados otros colegas a parte de todas las personas cercanas a la festejada y a sus familiares.

Para Reiner resultaba una celebración grande y algo extraña, por más que justo ahora, con veintiocho años, tuviera dos doctorados ganados a pulso, un magisterio y varias cosas más, sus padres jamás lo habían tomado de esta forma. Las personas todas están hechas de una pasta distinta, supuso entonces, estando sentado en una de las mesas junto a dos colegas más que miraban a la tarima del recinto, donde, al parecer, estaba por presentarse algo, lo cual le causó algo de curiosidad, relajándose en el mueble para mirar hasta allá con su vaso hasta la mitad de cerveza negra, luego de llegar y ser presentado a toda la familia y otros colegas, haber comido un poco e incluso haberse escabullido de que le sacaran a bailar, había terminado aquí, siendo el segundo vaso que veía en todo el tramo.

Él tenía una resistencia bastante amplia al alcohol, por lo que, para emborracharlo, faltaría mucho, mucho más considerando el contenido alcohólico que esta cerveza tenía, que era menor a las que acostumbraba en Alemania tan solo probarla, sin embargo, por precaución, había venido en taxi en vez de en auto, y se iría a casa de la misma manera.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Nov 29, 2016 6:30 pm

W: Reiner F. Lawrenz / Camerinos del hotel, Sala Avila (Hotel Marbella) / Sábado 26/03; 22:15 / Camiseta / Pantalón / Zapatos / Peinado

Era la primera vez que Seung Ho actuaba en un sitio diferente a Corea. Quería avanzar como alguien nuevo, cómo algo nuevo, pero no se iba a esforzar de más ya que nunca lo había hecho. No sabía quien, pero alguien le había recomendado para actuar en una fiesta. Una fiesta privada de "a saber Dios quién", en la cual tendría que bailar alguna pieza cualquiera. No se iba a esforzar en nada con ello, y escogería algo que ya había bailado en Corea, pero que había sorprendido de manera impresionante allí. Estaba orgulloso de cómo bailaba, ya que si no mucha gente no le habría recomendado, ni sería reconocido, ni seguramente su padre no le habría hecho tanto daño con el tema, ni su exnovio se habría aprovechado de él. Por eso, por qué no una coreografía que significase tanto odio para él. 

Quería deslumbrar por primera vez allí por su rabia. Le habían dado un camerino para arreglarse, aunque solo había traído cuatro prendas negras, cómo siempre llevaba, con unos pantalones elásticos y medianamente ajustados. Y de más, una simple chaqueta de cuero que llevaba para luego, pero que quizás desentonaría allí con tanta gente tan trajeada. Aún así, eso le importaba un bledo. Él iba a bailar, y no iba a dejar de ser un cuervo negro tal y cómo le conocían. En Corea o allí, prefería que por la noche fuese un cuervo. Por el día, ya se vería cómo sería.

Cogió aire tras ser llamado. Iban a comenzar la actuación. Bailaría solo, que no sería nuevo, en una tarima ridículamente pequeña para todo lo que había hecho. No le suponía un reto abarcar todo el escenario, tanto cómo emocionar al resto del lugar. Es más, cuando llegó allí, sonrió, sin apenas enfocar bien la vista para ver sus rostros. Llevaba lentillas, pero aún así necesitaba enfocar con atención su vista para ver bien allí. No había visto nada especial, por ahora.

Había decidido incluir una canción medianamente tranquila, con una pieza más sentimental que experimental. Algo que llegase al corazón de todas aquellas personas que quisieran comprender lo que bailaba. Pues bien, la música comenzó a sonar con fuerza en el lugar, provocando que aquel chico joven, enérgico y con mucho odio y tristeza dentro, comenzase a moverse al son de la música. Adoraba escoger piezas de bandas sonoras, además que las elegía también por su nombre. Era algo que le llamaba realmente la atención, y luego buscaba cómo moverse con ella. 

Seung Ho sentía cómo la música le abrazaba y guiaba mientras se movía, con muchos movimientos de brazos y piernas, con mucha interpretación, con muchos toques de pasión, dolor, odio y con muchas ganas de gritar, pero no. Guardó silencio, y se mantuvo perfecto e incluso bello durante toda aquella performance. Era para él una escapatoria, además de un lenguaje, un idioma, una manera de expresar sus sentimientos sin necesidad de palabras. No podía mirar a nadie, solo podía sentir lo que hacía, encadenando cada paso con el siguiente a la perfección, para así decirle a alguien lo que sentía.

Durante unos largos cuatro minutos, aquel chico no paró de bailar, hasta que llegó el final y se quedó observando a aquel público. Sí, estaban boqueabiertos muchos y no paraban de aplaudirle, y eso le encantaba al coreano, pero... ¿Alguien en aquella sala entendía lo que estaba diciendo? No lo sabía, es más, apostaba de que nadie lo hizo.

Hizo una reverencia, mirando al suelo con ello y sin una sonrisa en su rostro. Solo cansancio, queriendo escapar cuanto antes a la barra. Al levantar la cabeza de nuevo, sonrió. Quizás falsamente, pero de todas maneras, si la gente no entendía su baile tampoco entenderían cómo era. Tras ello, cogió su chaqueta que retiró antes en una mesa cercana, agradeciendo de camino las enhorabuenas de la gente. Si alguien quería algo de el, preguntarían al anfitrión de la fiesta, ya que él no era nunca el que hablaba con la gente para actuar. Él solo era llamado por el boca a boca de otros, nunca se promocionaba a si mismo. Llegó a la barra minutos después.

-¿Puedes ponerme una gaseosa? Por favor -dijo al barman, el cual le miró algo extrañado.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Jue Dic 01, 2016 8:17 pm



Al final se había ido a la barra, luego de hablar un poco lo normal era que se quedara solo por un rato. Para Reiner, últimamente, la soledad era una buena compañía al momento de beber, le gustaba beber solo, porque así podía evitar que otros le vieran o preguntasen cosas que era realmente innecesarias. Por supuesto, no pretendía emborracharse en un lugar como este, tampoco creía que eso sucediera, beber sentado sería perjudicial si lo hacía en exceso.

Pidió otra cerveza negra y miró de reojo el resto del espectáculo, como cuando un joven comenzaba a bailar… a su vista era un jovencito con un aura interesante que, al ritmo de la música, movía su cuerpo expresando tanto dolor… ¿acaso alguien alrededor de la sala entendía eso?, su cuerpo se movía con una precisión propia de alguien que llevaba mucho tiempo en eso, no hacía falta ser un genio para darse cuenta de eso, lo hacía con pasión, una que le embelesó notablemente.

Una vez el baile terminó todos comenzaron a aplaudir, pero él no pudo hacerlo… ¿aplaudir semejante muestra de dolor?, a los ojos de Reiner eso era como alegrarse de la desgracia ajena y, aunque pudiera ser mal visto, no lo hizo, aun escuchando los vítores solo regresó hasta su posición, sentado frente a la barra, mirando su vaso de cerveza negra con mucha calma, solía beber lento.

Entonces se quedó quieto por un momento y escuchó una cosa bastante llamativa, ¿gaseosa?, ¿en este tipo de fiesta?, bueno, siempre podía ser aquel del grupo de amigos que no bebía porque sería quien manejara el auto cuando regresaran a casa, a él le había tocado eso algunas veces en el pasado, era una tremenda tortura en realidad cuando le tocaban esos papeles de Señor Sobrio.

Miró al barman y el rostro que este tenía, era un poco extraño, pero en realidad tampoco es que fuera un pedido extravagante, era una simple y mera gaseosa.

Volteó a ver quién era que la había pedido, sentía curiosidad por eso, entonces encontró un rostro que había visto en el pasado realmente reciente, claro, el chico que acababa de bailar… era bastante extraño.

¿Los bailarines no pueden beber?—preguntó curioso entonces, en medio de su inglés resaltaba ese acento alemán natal que siempre llevaría encima, pero hablaba un inglés completamente fluido, sin ninguna clase de puntos de por medio.

La pregunta había sido hecha por mera necesidad de saber, porque, pudiera ser que los bailarines tuvieran algún tipo de código, o simplemente era cosa de su profesión, o al chico no le gustaba o no estaba acostumbrado, habían tantos factores y sí, Reiner era un hombre curioso de los detalles que otros jamás tomarían si quiera en cuenta, pero esa era su natural forma de ser, una que no había sido demasiado alterada desde sus tiempos de juventud en realidad, sino más bien potenciada.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Dic 03, 2016 6:43 pm

Estaba mirando con la cabeza hacia abajo, hacia la barra. Había apoyado sus brazos sobre esta, hasta que alguien decidió hablarle. No se había fijado antes en él. Quizás era por su falta de costumbre con las lentillas y el astigmatismo, o que simplemente no quiso fijarse en que clase de personas habían en ese lugar. Eso sí, tenía bastante claro que era alguien de quien se fijaría cualquiera. Le parecía realmente atractivo a primera vista, un hombre, seguramente alemán, que parecía que sería alguien de gran pureza. Eso fue lo que sintió el coreano al simplemente mirar, un aura pura que absorbía una cerveza negra. Para el joven coreano siempre le pareció curioso eso de que existieran alcoholes diferentes, ya que para él el resultado fue el mismo.

Giró su cuerpo un poco, sentándose en unos de aquellos altos taburetes, para apoyar su brazo en la barra y con su propia mano sujetar su propia cabeza, aún serio.

-Solo los bailarines con intolerancia al alcohol -dijo, sonando a chiste. Se reía de sus propios problemas de salud, eso o lloraba-. O más bien, cualquier persona intolerante al alcohol no debe beberlo a menos que quiera tener una larga y estúpida visita al baño.

El barman le dio su gaseosa, vibrante y cristalina. Le daba miedo pensar que podría haberle echado algo más, pero se encargaría él mismo de hacerle saber que eso va mal en su cuerpo. No le gusta que jueguen con tonterías cómo echarle alcohol de más a una bebida o meterle sustancias. Por eso, siempre cogía la copa y la mantenía en la mano vigilada. Aunque, en este caso, no le importaba mirar de reojo al hombre que estaba a su lado, el cual le había hablado sin ningún tipo de problema. 

Para Seung Ho era normal, ya que mucha gente le había dado la enhorabuena o había intentando hablar con él durante todo el tiempo que llevaba bailando de esa forma. Le gustaba bailar, pero había algunas personas que le disgustaban, cómo los que le hablaban para decirle que eso estaba mal en él o los que se les notaba a leguas que estaban deseando aprovecharse de él. Por suerte, Seung Ho pillaba al vuelo todo ese tipo de personas ya que había aprendido a analizarlas, pero siempre intentaba parecer un buen chico. Y es que lo era, pero no quería ser estúpido. Miró de reojo de nuevo a aquel hombre, indeciso, analizando lo que le había dicho con anterioridad, hasta el punto de mirarle directamente, con una pequeña sonrisa.

-Entonces, ¿ha visto mi actuación? -sonríó pícaramente, incluso parecía que dejaba caer sus encantos hacia aquel hombre, ya que realmente no le parecía de primeras un mal hombre y que era atractivo, y no pudo evitarlo, y le hablaba con respeto y en tercera persona debido a que era un desconocido-. Espero que le haya gustado mucho, aunque no considere que he estado en mi mejor momento.

Se quedó pensativo, mirándole con esa sonrisa de bobo en la cara, mientras que sujetaba su bebida con cuidado. Esperaba poder seguir charlando aquella noche, pero esperaba que fuese diferente y divertido en algún momento de esa conversación.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Mar Dic 06, 2016 6:51 pm


Oh…—murmuró con un aire de ligera impresión momentánea—, eso es bastante curioso—continuó, fijando un poco más su vista en aquel pelinegro que, al estar rodeado de negro, parecía muchísimo más pálido de lo que realmente debía ser—, había leído sobre la intolerancia e investigado sobre ella… pero jamás pensé que realmente conocería a alguien intolerante al alcohol—.

Su voz no era particularmente profunda, pero era una voz gruesa y serena, de esas que solían gustar y que, extrañamente, podía cambar a una más fina y juguetona cuando se emborrachaba, porque se hacía algo más débil, dependiendo de cómo se sintiese.

Bebió un trago de su cerveza, para alguien tan amante del alcohol, conocer a una persona intolerante al mismo era un hecho, cuando menos, contradictorio. A los ojos de Reiner aquel chico podía encerrar un mar de genética tras él, un mar de razones y predisposiciones cromosómicas y del genoma que le encantarían investigar en algún momento, de las que terminaría leyendo más adelante en casa en realidad para alimentar su necesidad de conocer más.

Curioso.

Tanto el hecho, como la persona, y él… por supuesto, para el de cabellera blanca todo solía ser de esa manera.

Le dio otro trago a la cerveza y, al escuchar la pregunta del varón dejó el vaso sobre la tabla y formar una leve sonrisa para mirarlo con mucha más serenidad.

Lo hice—contestó con mucha, quizá demasiada, simpleza, ladeando ligeramente la cabeza—, creo que… fue un poco doloroso—habló, prefiriendo no dejarse sus palabras en el fondo—, creo que había dolor en tu baile—continuó—, a pesar de eso… pienso que fue hermoso—acentuó.

Tomó de nuevo el vaso y bebió otro trago de cerveza, para Reiner comunicar sus sentimientos era relativamente sencillo de esta manera, cuando no eran cosas demasiado grandes, demasiado relevantes, aunque, para esas, también tenía sus maneras de hacer las cosas en realidad. Inhaló y exhaló, estaba a punto de terminarse este vaso de cerveza, por lo que debía esperar un poco para pedir otro, comer algo para hacer peso porque estaba bebiendo sentado, caminar… eran cosas normales.

Me disculpo si de verdad estoy malinterpretando tu baile—después de algunos segundos, volvió a hablar—, no es mi intención… pero es lo que creo—culminó.

Le gustaba decir sus pensamientos siempre y cuando, bueno, no fuera algo demasiado sugerente o demasiado descarado de su parte. Reiner solía tener diferentes maneras de pensar sobre las cosas, algunas veces eso desagradaba, otras era lo más genial, porque cada cabeza llegaba a ser un mundo y él no solía caerle bien a todo el mundo, nadie lo hace a ciencia cierta.

Sonrió, regresando la vista al vaso de cerveza negra ya medio vacío que tenía allí, al frente, la vida se había vuelto algo monótona antes de venir aquí, por eso decidió cambiar, tomar aires nuevos, su vida lo necesitaba, salir, explorar lugares nuevos, conocer nuevas personas, expandir sus horizontes, explotar más su talento y buscar sus límites para querer superarlos, eso era lo que estaba buscando en esta ciudad, dejando todo atrás.

Esperaba haber acertado, de igual manera, de no hacerlo, los fracasos, por dolorosos que fueran, eran parte de la vida.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Miér Dic 07, 2016 7:10 pm

Sonrió, quizás porque le era bastante curioso que aquel tipo estuviese curioso por algo tan mundano como la intolerancia. Era muy común en los días como estos que existieran casos de este tipo o de alergias en las personas debido al cambio que ha dado la vida, y de ahí el haber heredado ese tipo de problemas, haciendo una amplia cadena de intolerantes y alérgicos con problemas para muchos años. 

Bien era cierto que a Seung Ho le gustaba la voz de aquel hombre. A pesar de su acento claramente extranjero, se sentía totalmente atraído por ella. Le parecía sexy, pero eso no era lo único llamativo. A diferencia de él, el coreano tenía una voz mas aniñado, más divertida incluso, pero realmente fácil de escuchar. Eso sí, nada anormal. Era tan simple que prefería hablar bailando, cómo llevaba haciendo años. 

Bebió un largo trago de su gaseosa, para luego echar aire de su boca, habiendo disfrutado de aquella bebida insípida, llena de gas y azúcar. Le gustaba beber refrescos tras bailar para recuperar azúcares, ya que no era muy frecuente en muchos sitios que hubiese bebidas isotónicas, pero prefería estas para entrenamientos y ensayos. Aún no tenía un lugar donde ensayar en su nuevo lugar, por lo que tampoco le haría mucha falta por ahora saber si venden y donde. Igualmente, mientras tanto, bebería refrescos. 

No podía retirar esa sonrisa pícara de su cara mientras escuchaba al peliblanco. Realmente, no le disgustó para nada su respuesta y sus comentarios.

-No pida disculpas por algo que, indirectamente, le he forzado a opinar -seguía tratándolo de usted, con algo de miedo de tratarle de "tú" y que se mosquease por los malos modales. No pensaba que fuese mucho más mayor, pero no le conocía y no era plan de ser incómodamente cercano -. La verdad es que estoy realmente interesado en alguien que pueda decirme la verdad respecto a lo que hago, por lo que no tengo problema en escuchar opiniones ajenas.

Peinó su cabello hacia atrás, mirando después al techo, sin ningún sentimiento nervioso. Realmente está acostumbrado a recibir halagos por todo, por lo que simplemente que alguien entendiese aquello, alguien que no parecía muy metido en el mismo mundo que él, le tranquilizaba. Eso significaba que no lo estaba haciendo mal. Le miró, directamente, contento y alegre.

-Y sí, realmente es lo que espero de él. Es una bonita historia sobre el dolor, la traición, el abandono... Realmente inquietante -hacía gestos con las manos mientras hablaba-. Eso sí, el público aplaudió y me dio la enhorabuena. ¿Acaso tenía que ser realmente hermoso para alguien? Quizás cómo lo hice estuvo bien, pero ¿pudo ser hermoso?

Negó con la cabeza.

-¿Qué clase de persona ruin disfruta de esos sentimientos? Porque yo no, y por eso bailo. Para quejarme de eso sin necesidad de mediar palabra con cuatro seres incultos que no entenderían mi forma de pensar, ¿entiendes? 
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Dic 10, 2016 7:19 pm


El pelinegro tal vez se había emocionado un poco, a los ojos del alemán era de esa manera por la forma en la que hablaba. A Reiner le parecía que estaba desquitando un poco sus sentimientos, porque al fin alguien hablaba seriamente de “eso”, pero no le disgustó, no había nada que reprochar de eso.

El dolor no siempre se traduce en fealdad—murmuró mirando su vaso medio vacío de cerveza negra—, hay muchas maneras de demostrar dolor, por supuesto, algunas horribles—apuntó—, pero hay otras más cercanas, más hermosas—continuó—, creo que tu baile es hermoso por la manera en la que demuestras el dolor que sientes—atinó, bebiendo entonces lo último de su vaso, volteando finalmente a verle—, sin embargo… tanto dolor no debe ser aplaudido, o al menos yo no lo hice—, soltó con mucha sinceridad, no solía guardarse mucho ciertas cosas—, porque… pienso en todo lo que debes haber pasado para expresarte de esa manera y… no puedo—negó.

El barman fue llamado por él de nuevo y pidió otro vaso de cerveza negra, para Reiner era muy fácil beberla a pesar de su sabor un poco amargo, especialmente esta, que de alcohol tenía muy poco ante sus papilas gustativas que todo lo sabían respecto a cerveza.

En cuestión de segundos tuvo de nuevo un vaso de cerveza negra lleno frente a él y bufó, ¿cuántas borracheras habían pasado desde que Bastian se había ido?, había perdido la cuenta desde hacía mucho tiempo… él había bebido mucho para mitigar el dolor cuando la perdida era reciente, a veces acompañado, pero la mayor parte del tiempo solo, en casa, la casa que ambos solían compartir.

Por supuesto, nadie jamás veía eso… al día siguiente en el trabajo él era el mismo de siempre aunque se estuviera muriendo por dentro y estaba bien, nadie tenía por qué saber de su dolor, su sufrimiento, y no tenía formas de mitigarlo, de sacarlo, de dejarlo salir y mitigar toda la pena que tenía por dentro.

Creo que eres alguien admirable—soltó entonces, volteando directo a ver al pelinegro—, tienes el talento y la capacidad de encontrar una manera de sacar tu dolor—habló con un tono neutro, bastante normal—, es un poco envidiable—apuntó para soltar una pequeña risa, se burlaba de sí mismo en realidad por decir eso, tomando un par de tragos de su vaso con cerveza para digerir semejante comentario suyo—, yo, por lo menos, no tengo para nada esa capacidad—concluyó.

Era la mejor manera de decir las cosas.

Trabajar en un laboratorio para él estaba bien, era lo que más le gustaba, lo que siempre había querido hacer y había hecho, era bien pagado al respecto y se había hecho de un nombre y una reputación ganada a pulso, pero eso, a fin de cuentas, no le brindaba total felicidad, no le brindaba nada extremo a estas alturas, porque extrañaba muchas cosas del pasado, aún ahora, cuando buscaba nuevos aires, nuevos horizontes y maximizaba sus objetivos, sufría por los recuerdos.

Y eso era algo que, quizá, estaría conservando para siempre.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Dic 10, 2016 7:56 pm

A Seung le gustaba la sinceridad del mayor. Prefería eso a que le señalasen de mala manera y eso le causase problemas. Ya estaba harto que le llamasen las cosas por las espaldas cuando no tenían ni idea de cómo era él. Aún así, él no se consideraba el mejor del mundo. Era, en sí, bastante falso, menos en momentos como ese. En ocasiones, era sincero porque le daba igual ser como sea, pero por ejemplo en entornos más públicos, cómo en la universidad, cambia totalmente. Eso no gusta a todo el mundo. Cómo también oculta cosas siendo él mismo, sigue siendo falso, y eso alimenta su propio odio. Si odio a si mismo.

Por eso, agradecía la sinceridad del hombre. Para así no comerse la cabeza con tonterías que acabarían agravando su autoestima más aún.

-Es usted muy agradable, tanto que voy a dejar de llamarte de usted. Tengamos una buena conversación hoy. Llamarte en tercera persona podría hacer que nuestra conversación sea fría, ¿no crees?.

Seguía apoyado en la barra, mirando directamente a aquel peliblanco que le parecía tan sexy y queriendo tener una conversación entretenida con él. Hasta el punto de haberlo hecho noticia.

-Me alegro de que lo entendieses, que no aplaudieses, y que te gustase, realmente -se reía-. He sido creado en este mundo para bailar y mostrarle a la gente que todo se puede decir bailando, aunque sea la historia más triste del mundo, y aunque sea la historia más bonita del mundo -pero su cara se puso seria, muy seria. Tan seria que se sorprendía a él mismo si se viese-. Pero cómo dices, para expresar algo debes haberlo sentido para clavarlo. Porque... "¿Cómo vas a expresar una historia de amor que acaba en ruina sin haberlo sentido?" "Siente el dolor de un familiar que perdiste, aunque no lo hayas sentido". Ambas opciones son algo que no considero posible, aunque te lo imagines e intentes ser empático. Quedaría tan mal cómo si pidieses a un mudo chillar, ¿no crees? -sonrió de nuevo-. Aunque los malos sentimientos del pasado pueden servir para este tipo de cosas, para contarlos, para aprender de ellos, para volverte más fuerte y ser capaz de decir "Esto ahora puede ser un baile que emocione a todos". ¿No crees?

Seung era un chico hablador, pero sabía lo que decía y esperaba que el otro le entendiese. Aparte de por su costumbre y "tic" de decir todo el rato "no crees", tendía a explicar cada cosa lo máximo que podía. Quizás siempre le gustó la idea de que podría algún día ayudar a alguien por todo lo que le había pasado a él. Cómo ayudar a alguien a expresar que su vida había sido de lo peor sin necesidad de palabras, eso era lo que pensaba en ese momento, pero no todos sabían bailar, otros escribían, otros simplemente contaban, otros dibujaban... Millones de formas existían, pero aún así Seung creía saber cómo expresarse en todas.

-No digas que soy admirable, ya que no lo soy. Solo sé usar mis malos sentimientos y desahogarme de ellos de una manera más sana que otra. Quizás es que utilice esto cómo método de desahogo, ¿no crees? -se reía, cogiendo su bebida y tomando otro largo trago-. No deberías envidiarme, soy bastante idiota dentro de lo que cabe y soy un mal tipo, pero tú pareces un tipo listo -Seung parecía borracho con la gaseosa, pero no tenía alcohol de ningún tipo, o quizás se estaba divirtiendo muchísimo con esa conversación-. Es más, apostaría cualquier cosa a que eres un chico listo. Tu peinado, tu traje... Sí, estoy seguro. No vistes muy diferente de la gente que hay en esta sala, pero los demás huelen solo a dinero -suspiró-. En cambio, tú hueles bien. 

Sonrió, mostrando una sonrisa pícara y juguetona, antes de girarse a beber el último trago de gaseosa para pedir otra. No solía beber más de un vaso de esta cada vez que bailaba, pero era una ocasión especial. Tenía alguien con quien hablar tras un baile, alguien sincero.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Dic 10, 2016 10:38 pm


Tienes razón—dijo ante aquello de dejar de llamarle de usted y tutearle.

Para Reiner ciertas cosas, en un cierto punto, sobraban, y esta era una de ellas.

Y el falsamente albino tan solo podía escucharle, porque vaya que era un chico que tenía muchas cosas para decir, “chico” pues, aunque no conocía con certeza su edad, al varón alemán le parecía que, en todo, él era el mayor en este momento. Veintiocho años ni más, ni menos, se le habían pasado tan pronto y, al mismo tiempo, había vivido tantas cosas en medio.

Pero, debía admitir que el pelinegro tenía razón en varios aspectos: nunca podías actuar algo o expresarlo si no lo vivías en carne propia, fue por eso que no aplaudió, no le parecía correcto sentir felicidad por el dolor ajeno, pues no le gustaría que alguien se sintiera feliz ante su propio dolor. Bebió otro trago de cerveza, no le preocupaba, a fin de cuentas terminaría viajando a casa en un taxi.

El pelinegro, dentro de todo, decía cosas interesantes. Con unos tragos de más las personas se volvían filósofos de la vida, cuando se emborrachaba en presencia de Bastian él también lo era, cuando lo hacía en presencia de otros se preguntaba cosas estúpidas, cuando lo hacía solo solía preguntarse el sentido de su existencia, los seres humanos eran, extrañamente, de esa forma, preguntándose cosas estúpidas o demasiado importantes en los momentos menos indicados. Exhaló y sonrió.

Creo que tomaré eso como un cumplido—murmuró, el no “oler a dinero”, parecía un cumplido de parte del otro—, aquí hay muchos chicos listos—continuó con cierta elocuencia sus palabras—, es la fiesta de la hija de un colega investigador y profesor, después de todo—miró alrededor por un momento, había gente bailando, otros conversando, un ambiente normal—, la mayoría de estas personas están en el campo de la investigación, son chicos bastante listos y sí, algunos nadan en dinero—finalizó.

Regresó a su bebida, dando un par de largos tragos. Él tenía diversos reconocimientos y solía destinar mucho dinero a sus investigaciones; no era un hombre realmente “rico”, pero si podía darse ciertos lujos y vivir muy cómodamente, que para eso se había esforzado bastante en realidad.

Muchas personas aquí han tenido vidas relativamente sencillas—murmuró—, otros han tenido vidas perfectas—continuó—, y otros hemos tenido algunos momentos difíciles—bufó luego de referirse a sí mismo en esa categoría—, es divertido como la vida junta a toda clase de personas, de diferentes lugares de origen, en un punto común—esto del final lo divagando un poco, pero era por voluntad propia, nada que ver con la bebida que seguía ingiriendo, siendo este, más o menos, su cuarto o quinto vaso.

Resopló.

Así que… ¿tienes este tipo de trabajos con mucha regularidad?—le cuestionó, él seguía teniendo curiosidad sobre la profesión del otro, tal vez porque, para bailar, Reiner era el menos adecuado, sí, debía ser por eso. Él y sus cien mil pies izquierdos lo confirmaban.




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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Dic 11, 2016 1:14 pm

-Lo que quiere decir que también eres una clase de investigador, chico de ciencias y números, ¿verdad? -seguía sonriendo estúpidamente-. Me gusta eso. Es divertido, ¿no crees? Si has conseguido asistir a las fiestas de esa gente es porque debes ser alguien importante. Alguien listo, cómo dije -suspiró-. He invitado a una fiesta sin ser eso es porque serías el hombre destinado a la hija de tu colega. La he visto, pero no es para nosotros, ¿no crees? -se reía. Quizás se estaba metiendo algo con incluso la invitada de honor, aunque no a malas. Solo era una broma y esperaba que lo entendiese, además no la estaba insultando a mala manera-. Simplemente son gente con dinero y listos, pues. Tú eres listo y humilde, capad de no aplaudir en un espectáculo, ¿no crees? Eso es lo genial.

En realidad, sonaba algo molesto simplemente cuando dijo que podría haber sido invitado para casarse con la chica de la fiesta. Ese chico era demasiado guapo para cualquier cliente suya, además de que recordaba la cantidad de dinero que le habían ofrecido simplemente por bailar, y le daba escalofríos, aunque se calmaba al saber que pronto estará dentro de su cuenta del banco. Bebió un trago de su nueva gaseosa, escuchando mientras hablaba de la facilidad de la vida de la gente de allí.

-Oh, buen amigo -se puso serio, mirando la gaseosa atentamente, y quizás algo triste-. Cómo bien dices, aquí hay gente muy dispar. Diría que la mayoría de sus vidas han sido líneas rectas sin obstáculos -le miró, sin cambiar el gesto que tenía en su cara-. En cambio, yo estoy aquí y mi vida ha sido una... -bajó el tono-, jodida mierda -volvió a hablar en el mismo tono-. Quizás por ello pueda bailar y esas cosas de una manera diferente. Recuerdo que antes podía hacerlo hablando sobre la felicidad, y luego podía hablar de amor, y ahora todo es malo. Gracioso, ¿no crees? 

Se quedó en silencio.

-No, realmente no es gracioso.

Pasó su mano sobre su pelo y suspiró, peinándolo más para atrás. Hablar de su vida, aunque no sea directamente, le hacía pensar. Le daba envidia que la gente hubiera tenido una vida mejor que la suya. Había soñado con ser feliz siempre a pesar de que su padre le rechazase y su ex le utilizase, pero eso le había consumido totalmente. Sentía tristeza y pánico, había cambiado su personalidad por culpa de esas personas y se había vuelto alguien frío en cierto modo. Aunque, en esta ocasión, aquel chico le causaba buenas vibraciones. Le miraba y veía alguien con un aura muy pura, alguien que no haría daño, alguien que... "Otros hemos tenido algunos momentos difíciles". Parecía que aquel no había tenido tampoco una buena vida. Eso sí, ¿entrar a contillear habiéndose conocido ese mismo día estaba bien? No. Para el coreano, no lo estaba.

Miró de nuevo sonriente al peliblanco, de nuevo intentando mostrar felicidad, aunque siempre sonreía como si tuviese dolor.

-Bueno, recientemente me he mudado. Solía tener bastante trabajo en mi país natal, pero por ciertas circunstancias he decidido irme muy lejos de allí. Estoy ahora mismo haciendo contactos -bebió de su gaseosa un buen trago-. La carrera me la pago yo solo con dinero que he ahorrado allí, y necesito seguir ganando dinero para no quedarme a cero a la larga. Soy en realidad alguien más o menos pobre, pero suelo trabajar bastante cuando me llaman para bailar en donde sea. Cierto es que no me parece justo que mi madre tenga que pagarme mis gastos, ¿no crees? La mayoría de los trabajos que más necesitan un bailarín son fiestas privadas de este estilo -miró la hora, no era muy tarde aún, aunque si no se hubiese encontrado con él se hubiera ido en busca de su cama-. ¿Y tú? Seguro que sueles asistir a este tipo de fiestas de tipos ricos y listos -le miró de reojo-. Aunque seguro que eres el más genial de todos.

Seung estaba casi tonteando con él, y no se cortaba un pelo. Le importaba más bien poco ya que, de verdad, le parecía alguien muy atractivo y le daba buenas vibraciones.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Lun Dic 12, 2016 7:54 pm


No fui invitado por eso, creo—murmuró mirando al joven, vaya que le gustaba hablar, y tenía una extraña muletilla, que atribuyó a esa rapidez suya para comunicarse—, su padre ha expresado sus deseos de manera muy sutil—continuó, para luego darle un trago a su cerveza—, pero ella no es realmente mi tipo—confesó, era una chica hermosa y él no era particularmente solo homosexual, pero no cabía duda de que los hombres eran quienes más le atraían y, entre mujeres, solo casos excepcionales.

Ella, claramente, no era uno de ellos.

Supongo que, como dices, soy un chico listo—bufó con cierta gracia para beber más de su cerveza y dar un poco la vuela a su asiento para ver los alrededores.

Había mucha gente por ahí bailando, él mismo podría estar allí si tuviera ánimos, pero ninguna celebración terminaba de llenarle jamás, y no podía ignorar que estaba aquí como un gesto de amistad hacia un colega, ni más, ni menos, por lo que, fuera de aquello, no tenía ninguna razón de peso para estar en este lugar… bebería un poco e iría a casa a dormir tranquilamente. Un tranquilo estilo de vida que llevaba cuatro largos años sufriendo.

Resopló, más que todo, por lo que el varón pelinegro había dicho.

A simple vista se notaban sus facciones asiáticas, Reiner se atrevería a decir que era, o japonés, o coreano, chino para nada, con cuajaba exactamente con el perfil se una persona de ese país, y tendría unos veinte y pocos, pero hablaba con la seguridad de que, en esos años, había recorrido un buen camino plagado de muchos obstáculos. Tenía una sonrisa triste, llena de esos sentimientos oscuros, el de cabellera blanca lo notaba porque él mismo solía dar ese tipo de sonrisas muchas veces, mucho al principio, ahora más esporádico, cuando no estaba en sus mejores días, podía entenderlas y no se le camuflaban para nada.

Vaya… eres alguien genial—murmuró de repente.

Para Reiner las personas que buscaban labrarse su propio camino eran muy loables, fueran quienes fueran, hicieran lo que hicieran; si buscaban hacer las cosas por ellos mismos, prescindiendo de ciertas cosas y haciendo sus sacrificios, para él eso era algo más dentro de todo, algo que le daba una perspectiva diferente de esa persona, como ahora, con este chico.

Él no consideraba haber tenido una vida difícil; si, sus padres le hacían trabajar y le reñían demasiado, comenzaron a envidiarle y le abandonaron en su momento, ellos no aprobaron su relación y mucho menos su matrimonio, y había tenido que sacrificar mucho tiempo, había corrido mucha sangre, sudor y lágrimas para llegar hasta donde estaba ahora, incluso Bastian se había ido y todo parecía un gran hueco del cual no podía salir aunque quisiera, pero ese tipo de vida no había sido difícil si se comparaba con la de otros, y a él no le gustaba quejarse… en el pasado, el único que escuchaba sus quejas, y era porque le obligaba, prácticamente, a confesarlas, era Bastian, que le hacía estallar cuando estaba en un punto tal que no podía aguantarse más, pero, ¿delante de otros?, no le gustaba, no lo hacía, jamás.

En realidad estas fiestas son más comunes de lo que me gustaría admitir—dijo entonces con un tono un poco de “es extraño”, mirando alrededor—, pero me gusta estar más en un laboratorio, es más cómodo—volteó a mirar al pelinegro y le sonrió—, soy investigador, y profesor; y creo que, al menos en lo primero, soy bueno—admitió con una sonrisa algo tonta, bebiendo de su cerveza, que ya llegaba a la mitad—, en lo segundo… aún estoy en ello—culminó, para luego bufar.

Inhaló y exhaló con bastante fuerza, aunque poco se notaba en el medio bullicio.

Eres realmente interesante—sonrió.

Reiner no era tonto, pero tampoco se animaba demasiado a ciertas cosas, y dependía demasiado de él, dependía demasiado de su estado de ánimo, como ahora, cuando estaba a gusto hablando con alguien a quien no conocía ni de nombre, en un lugar que no le disgustaba enormemente, pero tampoco era de su completo agrado en realidad.

Cosas de la vida, de esas que, a veces, hacen dudar de uno mismo.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Miér Dic 14, 2016 3:14 pm

Seung se quedaba mirando atentamente al peliblanco, con su copa sin alcohol en la mano, dándole pequeños sorbos sin retirar la mirada de él. La conversación era realmente interesante, pero lo que sí que le fascinaba era cómo estaba diciendo comentarios sobre el coreano realmente buenos. No le conocía de nada, y le llamó "alguien genial", algo que subió el autoestima del pelinegro soberanamente, pero no se le notaba. No era alguien que se lo tuviera muy creído. Excepto al bailar, que sabía que era el mejor o de los mejores, sin dudarlo.

-Qué el chico listo diga que soy alguien genial lo hace menos listo -se reía, dejando de nuevo el vaso sobre la barra-. Solo soy un pobre pájaro libre que busca cómo y donde vivir, deseando que la vida sea tranquila, y esperando algún día ser algo bueno para alguien bueno. Sólo eso y nada más, no tengo nada más.

El coreano era alguien de hablar extraño, pero sabía que si el peliblanco entendía el sentido de su danza, podría entender el sentido de sus palabras. No le importaba, tenía buenas sensaciones. Ya de por si la conversación el estaba pareciendo algo interesante, y quería saber cosas sobre él, aunque quizás fuese una persona con la que fuera a ver solo una noche, o a hablar solo una noche, o lo que sea que pudiera pasar esa misma noche. Le daba igual, tampoco estaba mal conocerlo. Y más aún, hablando con alguien de laboratorio.

-¿No te gusta estar al aire libre? Puedo comprender que no te apetezca tanto estar rodeado de gente así, cómo la que hay hoy aquí, pero el mundo exterior es realmente agradable -suspiró. A él le gustaba mucho más estar fuera de un edificio que en una habitación cerrada, pero en plan a un sitio con campo, el cantar de los pájaros, y esas cosas-. ¿Nunca te has preguntando cómo sería vivir si todos en vez de estar rodeados de personas, estuviéramos rodeados de animales? Yo creo que sería mucho más feliz, pero siempre podría hacer excepciones de personas. Eso sí, sería genial estar rodeados de perritos y gatitos, ¿no crees? -suspiró de nuevo, recordaba a su gran compañero perdido hace unos años, y le daba algo de pena, además de muchos sueños rotos que nunca conseguiría cumplir-. O quizás poder ir a la Sabana Africana, o a Nueva Zelanda, con muchísimos animales salvajes. Eso es mucho mejor que cualquier laboratorio que exista para mí, aunque si alguna vez me toca entrar en uno con tal de ayudar a la fauna de este planeta, entraré encantado.

Da igual que fuera el Seung que le daba igual todo, cómo el Seung que se escondía. Amaba los animales tanto cómo al baile, amaba cada uno de ellos y aprendía sobre cada especie a velocidades de vértigo. Quería volverse un grandioso zoólogo, pero antes tendría que sacarse la carrera de biología para especializarse. Aún así, era una carrera interesante. Nunca se le dieron mal sus estudios, y realmente también le gustaba, pero quería especializarse cuanto antes e ir a ver mundo. Aún así, bailando no le daba más que para vivir y para la carrera en esos instantes, a pesar de tener dinero ahorrado, pero es lo de menos.

Sonrió, volvió a ser medianamente halagado por el mayor, que de hecho le hizo incluso ilusión.

-¿Interesante, yo? Lo dice el interesante y listo investigador sobre este pequeño bailarín de negro. Debo estar haciéndolo bien, porque tú si que eres realmente interesante. O por lo menos, estoy disfrutando cómo nunca de esta conversación post-baile -apoyó su cabeza sobre su mano, apoyándose en la barra, sentándose cruzado de piernas sobre uno de aquellos taburetes altos que había cerca y mirándole, sonriente -. ¿Y bien? ¿Qué es interesante de mi? Si puedo saberlo, claro.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Dic 18, 2016 2:40 pm


Sonrió, de alguna manera, este chico le recordaba un poco a Bastian con sus ansias de naturaleza.

Bastian había sido alguien con un espíritu libre, Reiner no mentiría si dijera que fue él quien le enseñó casi todas las cosas que conocía sobre la vida, pues era muy curioso, tanto como el mismo varón de cabellera plateada, pero su curiosidad se iba hacia el interés por la vida y, gracias a eso, Rei pudo conocer muchos detalles sobre la vida, sobre los sacrificios y la manera de disfrutar de lo que te rodea.

Negó.

Los seres humanos somos animales—dijo entonces con mucho sentido, pues él era un hombre de ciencia—, racionales, pero animales en fin—continuó—, sin embargo, me gustaría tener un perro, no muchos, creo que no podría atenderlos a todos…—dejó al aire por un instante, llegando casi al fondo de su vaso de cerveza—, solo uno a quien pudiera darle mi tiempo y consentirlo tanto como siempre he querido—murmuró, su tono se había tornado algo dulce y pensativo, tal vez recordaba con nostalgia lo que le había hecho jamás tener algo que siempre quiso.

Sin embargo… eso era harina de otro costal, más o menos.

De nuevo aquel chico pelinegro, todo negro, tenía sus extrañas formas de referirse a las cosas. A los ojos de Reiner, él enfrentaba la vida con esas declaraciones fuertes y demasiado realistas, a veces pesimistas, porque era su manera de sobrevivir, y no es que eso estuviera mal, pero, en el fondo, debía haber muchas cosas más. Él mismo lo sabía, siempre había “algo más” detrás de las formas distintivas o iguales en el comportamiento de las personas. No era algo puramente genético, pero había aprendido de ello con el tiempo, con las experiencias.

Tienes una forma muy distintiva de hablar y referirte a las cosas—dijo en primera instancia, terminando su vaso de cerveza, el segundo que terminaba en presencia del muchacho—, pareces muy directo y eso es algo que me causa mucha curiosidad—murmuró, dejaría de lado pedir un nuevo vaso de cerveza, aunque fuera por un par de minutos—, soy un hombre de ciencia, un investigador… casi siempre estoy pensando en lo que hace interesante a una persona cuando entablo una conversación con ella—resopló—, claro, si es que esa persona ha capturado considerablemente mi interés—le regaló una sonrisa de esas sinceras, pero sin demasiados fondos, él era sincero en muchos aspectos, después de todo—, tú, lo has hecho, para ser más concisos—finalizó, alzando ligeramente los hombros, dejando claro su punto.

Finalmente no pudo resistirse más y lamo al barman, esta vez pidiendo un whisky para calentarse un poco en este ambiente, tal vez después seguiría con su preferencia sobre las cervezas, pero, a vece, variar un poco no estaba para nada mal, hasta era llamativo ver cómo resultarán las cosas… jamás se había emborrachado seriamente, por lo que no estaba nada preocupado.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Dic 20, 2016 2:49 pm

-Discrepo.

Bebió otro gran trago de su gaseosa, sin quitar la mirada hacia el chico de cabello plateado, y dejando su vaso sobre la barra tras terminar. Peinó su cabello de nuevo hacia atrás, revoloteando más su pelo. Empezó a escuchar música de nuevo en la sala, esta vez música lenta para que los invitados bailasen bailes emparejados, con un paso lento que irritaría a cualquiera que estuviera solo en aquel lugar. Aún así, Seung estaba realmente contento con su compañía aquella noche, pero esta vez parecía algo serio.

-Los seres humanos podrán ser animales, pero su raciocinio me hace pensar que son peores que ellos y por ello no me gusta encasillarlos en el mismo sitio que pequeños seres irracionables, adorables y preciosos -su mirada cambió de seria a triste en un instante-. Un animal te puede llegar a comer por supervivencia, en cambio un ser humano puede destrozarte por dentro solo por diversión. Eso no lo hacen los animales. Es algo más normal llamarnos "monstruos". ¿No crees? -sonrió un poco, pero seguía notándosele algo triste, metiéndose también en el adjetivo-. Me incluyo en ese adjetivo, aunque yo soy más cómo un "monstruo cuervo". 

Cogió su vaso, esta vez algo más contento porque había mencionado que quería tener un perrito, y eso siempre alegraba al joven coreano. 

-Los perros son animales geniales. Cariñosos y juguetones. Es más, yo creo que te pegaría un perrito de color blanco o clarito, cómo un "Jindo". Es una raza común en mi país -sonreía muchísimo, hablar de animales era algo que le motivaba-. Aunque siempre he pensado que es mejor adoptar perritos abandonados, aún así, te pegaría un perro cómo el que te digo. Es medianamente grande -abrió los brazos mostrando su tamaño más o menos, estimando más o menos cómo sería-. De pequeñitos son muy juguetones. Me recuerdan mucho a otro tipo de perros grandecitos, pero aún así son cucos -bebió de su gaseosa-. A ti te pegan los animales cucos a primera vista. A mi solo me pegan perritos pequeños, yo creo, ¿no crees?

Dejó el vaso en su barra escuchando atentamente al otro, mirándole directamente. Cuanto más hablaba, más interesante le parecía a Seung. Peinó su cabello de nuevo, revoloteandolo, haciendo que unos pelos de su flequillo cayesen sobre su rostro sin control alguno. Estaba realmente disfrutando de una conversación, aunque eso le daba miedo en parte. Ya se habían aprovechado más de una vez de él en su pasado, y no sabía cuantas veces más lo harían. También le daba miedo relacionarse, ya que no sabía si iba a volver a ver a ese hombre cuando no vista de negro y baile. Notó que cambió sus vasos de cerveza, y eso le hizo gracia, por lo que sonrió levemente, además de que lo haría para contestar.

-Mira, para serte franco, yo también opino que soy alguien raro hablando, aunque eso puede causar tanto curiosidad cómo asco por terceras personas. Especialmente por ser directo, soy señalado con más facilidad, pero eso no debería importarme, aunque no deja de ser un arma de doble filo -gesticulaba con las manos-. Para ser exactos, utilizo muchas frases raras, términos extraños, hablo de cosas que no tienen por qué entenderme, pero quizás he querido yo ser así, y me gusta detallar cada cosa que digo. Así se pueden tener conversaciones tan agradables cómo esta sin necesidad de tener que sorprenderle con información jugosa e indiferente. También prefiero ser sincero, la verdad por delante, directamente en la frente, sin irme por las ramas con mentiras y estupideces -aunque bien era cierto que Seung tenía una segunda vida, y eso le dejaba un poco de hipócrita, pero no era por algo que debiera doler a los demás-. Eso sí, soy alguien misterioso. Tengo mucho que ocultar de mi mismo -decía, para sentirse algo más interesante y no quedarse con culpa-. 

Se apoyó con el brazo en la barra, acercándose un poco sin dejar de estar apoyado y aún guardando algo de distancias.

-De todas maneras, es un halago que un investigador como tú te hayas interesado por mí. Solo parloteo y si acaso muevo un rato el culo bailando, ¿no crees? -sonrió, pícaramente-. Pero tú eres realmente interesante, ¿sabes? Hace mucho que nadie me da una conversación cómo la tuya. Es más, diría que es la primera vez que tengo una conversación así -suspiró-. Aunque realmente soy una decepción, soy consciente de cuando una persona buena se cruza por delante de mi. Estoy totalmente seguro de ello.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Dic 25, 2016 9:05 am


Aún así, entre los gustos y la ciencia… aunque el ser humano desarrollara sus propias, y distintivas, maneras de hacer las cosas, no dejamos de ser unos simples mamíferos racionales más—argumentó.

Por supuesto, para él la humanidad tenía muchas vertientes, pero era como todo. Todos los animales desarrollaban comportamientos diferentes y, en ese sentido, discrepaba un montón con el pelinegro… ¿cómo sabía el ser humano si entre los animales no existía un clasismo igual al de la humanidad?, no había forma de saberlo, porque el hombre no podía comunicarse directamente con los animales para preguntarles; partiendo de ahí, para él los animales tenían sus propias maneras, buenas, malas y terribles, de sobrevivir.

Justo como los seres humanos.

Cuando era un niño quería un perro que fuera más grande que yo—comentó—, en aquel entonces eso no era nada difícil en realidad—agregó, soltando una risa, tomando un trago de whisky y luego dejando el vaso sobre la tabla, para mirarlo con cierta curiosidad—, pero ahora, creo que algo “normal” está bien para mí—continuó, de repente, un deje de nostalgia se había colado en su voz, y Rei se dio cuenta, por lo que, perspicazmente, inhaló y dio vueltas al vaso sobre su eje, jugando un instante.—. Creo que está bien si tienes un gran lobo siberiano, si tuviera el pelaje negro sería más perfecto para ti según tus gustos, creo—habló entonces, luego de algunos segundos, luego dirigió la mirada al menor—, aunque, personalmente, creo que uno grande, completamente blanco y juguetón te sentaría muy bien—le sonrió.

Este pelinegro tenía unas formas muy interesantes de hablar, Rei las identificaba como una suma de lenguajes callejeros, adosados a su acento oriental remarcado y la rapidez con la cual hablaba, eso podía hacer difícil entenderle en realidad; s alguien en el pasado se hubiera enredado con eso, no lo culpaba por molestarse un poco, pero a él no le venía al caso actualmente, pues disfrutaba de pensar y destrabar esos finos detalles en tiempo real, mover un poco el cerebro y estimular las neuronas con algo más que lo que veía a través de un microscopio.

Todos los seres humanos tenemos cosas que no queremos que nadie más sepa—dijo, era la absoluta verdad. Todos tenían secretos incluso con aquellos a los que juraron no guardarles nada… como cuando Bastian no le dijo sobre su enfermedad, o como cuando él solía engañarle con una cara de aparente tranquilidad, cuando se estaba muriendo por dentro… esa clase de hipocresía existía y se aplicaba con todo mundo, fuera quien fuera, le doliera a quien le doliera. El mundo tenía esa clase de sabiduría celestial quizá, que ayudaba a evitar el dolor solo hasta que doliera mucho, mucho, más—. Bueno… gracias—murmuró luego de varios segundos de absoluto silencio, pues estaba pensando bastante—, no sé si sea una buena persona, pero pago mis impuestos y no he matado ni robado a nadie… espero ir por buen camino—sonrió, tomando otro poco de su vaso—, aunque bebo mucho… tal vez vaya al cielo si tienen buena cerveza—rio, ironizar con el cielo, para alguien como él, era algo normal.

Casi siempre los científicos discrepaban de la religión, y sinceramente él no se veía yendo al cielo jamás, no podía acompañar a Bastian allá arriba jamás, porque lo sabía, aunque él estuviera investigando todo esto, editando el ADN por el bien de muchos, siempre habrá alguien que tomaría su trabajo y lo usaría para cosas malas, y sería su culpa, hace mucho que pensaba en eso y cargaba con ese gran peso.

Pero, para Reiner, los beneficios, por el momento, eran mayores para la humanidad que lo que saldría, seguramente, mal.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Lun Dic 26, 2016 6:09 pm

-Bueno, tienes mucha razón, sí. Quizás es que yo tengo cierta tirria en general al ser humano, o es que me he topado con las personas equivocadas -se mostraba serio-. Estoy deseando conocer bien a un ser humano que me haga cambiar de opinión. O más bien a un varón, a ser posible. Las mujeres con las que me he cruzado son la pureza infinita, en cierto modo, por lo que... Y no es que sea hembrista o feminista, solo que en mi caso, ha sido así. 

Sonrió. Seung tenía mucho aprecio a las mujeres de su familia. Ambas le habían apoyado más que nadie respecto al baile y a sus sueños de ser zoólogo, y las consideraba las mejores personas del mundo. Las idolatraba, cada una con su fuerza, su valentía, sus ganas de vivir, aunque habían flaqueado todas ellas en varias ocasiones. Su padre fue un ser vil que amargó la vida de media familia con sus ideales cerrados, y todo por los gustos de su hijo. Menos mal que nunca su familia en general supo si quiera de su orientación sexual, o bien podría haberla liado. Peor de como acabó.

Cuando el otro mencionó sobre que tipo de perro le pegaba más, mencionó un perro grande y blanco. En aquel instante, los ojos del coreano se iluminaron cómo nunca creía que podría hacerlo y miró atentamente al de enfrente. Aunque aquel hombre no fuese un perro, pensó que sería genial acariciarle como una gran bestia blanca y benevolente. Además, bebía whisky, lo cual le hacía parecer alguien que no le importa llegar al puntillo, ni es excesivamente alguien serio. Era cómo, a primera vista, la definición de si mismo, y no se iba a cortar un pelo en decirlo.

-Vaya, realmente es cómo si te viese a ti en lo que dices, ¿no crees?. No eres una mascota, y quizás sea por tu pelo y que me parezcas alguien puro a primera vista, pero realmente si fueras un animal serías cómo describes -sonrió-. Por lo cual, tendría que adoptarte inmediatamente, ¿no crees?. Estarías lleno de lujos, la verdad. Tiendo a mimar mucho a lo que quiero y aprecio, por lo que no hay excepciones con los animales -bebió un poco de su gaseosa-. Con mi antigua mascota era así. Me encantaba mimarle, me encantaba jugar con él... Era el rey allá donde iba para mí. A diferencia de lo que dices, su pelaje era negro. Era un gato precioso.

Hablar de su gato llenaba de tristeza el corazón del coreano. No tenía que haber muerto tan temprano, pero se fue. Encima no era su culpa, si no fue a causa del egoísmo, realmente imperdonable. Por esa razón, lo reviviría en sus bailes y en su alma. Incluso el llevaba una especie de luto por él desde entonces, del mismo color de su pelo.

-La bebida no te impedirá entrar en el cielo. Es más, ojalá pudiera beber también. Debe saber rico -sonrió-. Además, siempre quise experimentar que se siente al estar borracho. Eso de hacer cosas sin ser consciente debe ser divertido aunque tenga sus consecuencias -suspiró-. Aunque también es divertido ver como mucha gente pierde el control. Yo me conformo con mis bebidas burbujeantes, también me hacen tener chispa -bebió de su gaseosa, terminándola-. Yo tampoco he robado ni matado, pero los cuervos no podemos ir al cielo. Ni al cielo ni al infierno, pero podemos volar cuando queremos. Es más, un día quise volar y mírame.

Pidió, esta vez, un refresco de cola. La cafeína despertaría un poco más al coreano, dándole aún más lucidez a la conversación.


-Pensaba que saldrías a bailar en algún momento de la noche, cómo el resto de invitados -dijo, observando a su alrededor-. Para mi este tipo de bailes son tan fáciles para mi, aunque no pinta mucho que un contratado baile solo ahí en medio, ¿no crees?
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Mar Dic 27, 2016 12:55 pm


A los ojos de Reiner este chico era bastante llamativo ¿las razones?, podrían ser bastante sencillas a su gusto… parecía haber pasado por tantas cosas a lo largo de su vida, parecía tener tantos traumas en su pasado, para que tuviera semejantes consideraciones u opiniones respecto a los seres humanos.

Resoplo.

No podía decir nada al respecto porque cada cabeza era un mundo y nadie tenía derecho a cuestionar la forma en la que otro decidía vivir.

No soy alguien puro—dijo entonces con una expresión bastante más serena—, creo que ni siquiera un poco… aunque quizá si un poco ingenuo—admitió con algo de resignación pero era algo completamente normal a estas alturas del partido.

Tomó un poco más de su vaso de whisky y se dio cuenta que este ya estaba casi en las ultimas, lo cual era un poco malvado pero normal considerando las situaciones.

Sin embargo, debo decir que es la primera vez en mi vida que soy comparado con un perro… creo que eso es algo halagador, al menos de la forma en la que lo dices—dijo entonces para sonreír—. Entonces tenías un gato… debió ser muy feliz mientras estuvo contigo si le consentías tanto como dices—apuntó, Reiner pensaba que el gato podía haber muerto, eso considerando la manera en la que el pelinegro hablaba al respecto, por lo que no preguntaría nada al respecto, sabía que esos temas podía ser bastante complicados de tratar, especialmente con alguien que acababa de conocer.

Decido dejar de lado por un momento el tema de ser una mascota, por donde lo viera llegaba a ser algo extraño, era mejor no profundizar demasiado al respecto. Terminó su vaso de whisky y lo dejó de lado para estirar sus brazos y acomodarse mucho mejor en el asiento, moviendo un poco las piernas y estirándolas.

No te pierdes de mucho la verdad—dijo entonces—, el alcohol es, generalmente, terrible para el organismo—continuó—, pero sigo bebiendo, así que soy un terrible ejemplo—sonrió tras decir eso—, a veces se bebe solo porque deseas, como dices, delirar y olvidar—sus ojos se fueron por un instante a la nada—, lamentablemente… cuando me emborracho, cosa que no pasa mucho, termino por ser demasiado crítico conmigo mismo, me entra el sueño y recuerdo todo a la mañana siguiente—bufó, llamando al barman para pedir otra cerveza negra, que sería de lo último que bebería esta noche, pues se había metido un trago de whisky—no es una terapia demasiado efectiva para mí—rio con suma gracia.

De nuevo tenía el vaso de cerveza negra en frente y no dudó en darle un trago, estando considerablemente más dulce en comparación a lo anterior.

Hay una razón para que nadie viniera a invitarme a bailar…—murmuró—, corrí el rumor entre mis colegas de que era absolutamente terrible bailando, pero que me daría mucha vergüenza quedar en evidencia frente a tantas personas—comenzó a explicar con mucha elocuencia, con el caso de cerveza en la zurda, mirando los alrededores, se mostraba orgulloso de haberlo dicho—, lo esparcí como un rumor para que nadie me molestara… pero, la verdad es que soy realmente pésimo bailando—rio de la nada, aquello podía ser considerado como terrible, pero era la verdad.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Jue Dic 29, 2016 5:40 pm

- ¿Ingenuo? Qué va, seguro que exageras -bebió de su refresco, un trago muy largo-. Eso sí, no te conozco. Es una primera impresión de ti. Si te conociese, podría valorarte más positivamente o negativamente, ¿no crees? -sonrió, echándose de nuevo el pelo para atrás. Empezaba a caerse hacia delante, y no le gustaba mucho que eso pasase, ya que en su día a día su flequillo estaba sobre su rostro y no le molaba eso de que le reconociesen, por mucho que fuese el apuesto hombre que estaba ante sus narices-. Cómo no te conozco, déjame aplicar esa opinión sobre ti. Al igual, tú también tienes tus opiniones sobre mi a primera vista, ¿verdad?

El pelinegro estaba contento de tener tal conversación extraña con un extraño. Es más, cuanto más se adentraba en la conversación, más le gustaba aquello. Quizás era porque no tenía que aparentar nada raro cómo pasaba mientras la luz del Sol salía y estaba en lugares rutinarios cómo la universidad. Era una persona que creía que nunca más volvería a ver, aunque en el fondo no le gustaba aquello porque no quería perder de vista del todo a aquel hombre. A su vez, su ansiedad aparecía solo de pensarlo. Por la noche, quizás le fuera más fácil mantener una conversación por aquello de ser "Corvux", pero se sentía algo ahogado al pensar en "relación" de cualquier tipo. 

Suspiró.

-Sí. Era el mejor gato del mundo. Le quería más que nada, pero bueno. Las cosas pasan, es ley de vida -se quedó mirando a la nada, serio-. El mundo siempre intenta quitarnos lo que más queremos, hasta el punto de que nos lo arrebata cuando ya es imprescindible para nosotros. A veces quiero pensar que puede ser cosas del destino para hacernos más fuertes, o que el mundo necesita una cabeza de turco. Luego caigo en que ya soy lo suficientemente fuerte y que el pasado es pasado, por lo que a volar y ya está. A continuar con la vida. -sonrió-. Ese gato me ha dejado realmente tocado, ¿no crees? Para que diga tales cosas. Aún así es bastante extraño que pueda hablar de él. ¿Estaré borracho de gas?

SeungHo no tenía problema en confesar de vez en cuando cómo se sentía según la situación. No era alguien que conociese, por lo que no le causaba problema. Sería más duro hablar de su gato con su familia, o incluso con su expareja, pero no quería ni mencionarle en la vida. Le había hecho tanto daño cómo para no querer ser reconocido en su día a día.

-Bueno, has bebido mucho y no estás siendo ni crítico contigo, ni pareces somnoliento... Quizás tengas mucha resistencia al alcohol, o algo así. Hay gente a la que le pasa -se reía, pensando en que el otro podría emborracharse tarde o temprano a pesar de decir que no le suele pasar, y que en realidad le hubiese gustado experimentar eso alguna vez. La curiosidad le entraba dentro y muy hondo-. Yo creo que sería del típico que se pone a llorar, o algo así. O que se pone a hacer el estúpido por todos los lados, no sé. Nunca lo podré saber a mi pesar. Por mucho que digas que no me pierdo nada, de verdad que estoy curioso por ello.

Se terminó de beber su cola en dos tragos. Realmente el gas le hacía un poco de efecto como el alcohol, pero tampoco le disgustaba, además de la cafeína del refresco. Le había despertado, y eso le gustaba mucho. Estaba más atento de lo normal. 

-Bueno, bueno. A mi aunque me hubiesen dicho que fueras horrible bailando, te invitaría a bailar. Insistiría hasta que me concedieses un baile aunque fuera solo para reírnos, y aunque yo también lo hiciese fatal, aunque no sea el caso -sonreía, pícaro, apoyando su barbilla en su mano y él en la barra, mirándole directamente-. En este caso, simplemente te diría que pusieses tus pies sobre los míos, que ya me encargaría de bailar tu parte, o te enseñaría en el momento. Por favor, nadie nace aprendiendo ni a nadie se le da bien todo, pero todo hay que intentarlo hasta que salga bien -se reía-. Es más, yo cuando entré a bailar se me daba fatal, y tendrías que ver lo mal que se me da cocinar. Además de muchas cosas, eh. Aún así, mejor no avergonzarse de ello y reirse, ¿no crees? -suspiró-. Lástima que no quieras bailar. Yo podría enseñarte, y sería terriblemente divertido. 
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Lun Ene 02, 2017 2:12 pm


Las tengo, las tengo—dijo con mucha calma luego de escuchar las palabras del muchacho pelinegro—, pero cada quien tiene sus propias opiniones respecto a sí mismo, generalmente son las mejores que podrías imaginarte—analizó—, pero hay salvedades—culminó.

Escuchaba sus palabras pensando en sí mismo; Reiner estaba sintiéndose identificado con lo que decía este muchacho de aspecto asiático respecto a su gato, por supuesto, todos teníamos un personaje así en la vida, podía ser un ser humano o una mascota, o un algo, pero siempre solía estar ahí: algo que nos hacía dar sentido a una vida llena de monotonía.

No lo creo—contestó con calma, dando un sorbo a su vaso de cerveza—, está bien hablar de las cosas, personas o animales que más nos importan—comentó—, creo que es algo normal—acentuó.

Para Rei era difícil no pensar en Bastian, pues él había sido su todo, todo durante mucho tiempo, todo lo que él pudo haber llamado vida, experiencias… resopló.

Está bien ser curioso, es una buena experiencia—murmuró mirándole de una forma bastante serena—, no estoy borracho—afirmó al varón—, para eso tal vez debería tomarme una media botella más de whisky o un poco más—comentó—, aunque antes con eso no me había emborrachado… supongo que sí tengo buena resistencia al alcohol—admitió para luego reír con algo de bobería dirigida hacia sí mismo, no es que estuviera descubriendo algo nuevo sobre su persona, solo lo estaba resaltando luego de bastante tiempo—. Creo que a la gente de aquí no le gusta importunar, y la verdad lo agradezco—atinó decir luego, cambando hermosamente el tema—, bailar nunca ha sido lo mío—exhaló luego de decir eso para beber más de su cerveza—, no eres el primero que intenta enseñarme… pero, si le preguntas a las otras personas, seguro te dicen que, si lo vas a intentar, uses botas de seguridad—soltó a reír luego de eso.

Era un poco distintivo al respecto, el baile siempre había sido su debilidad, durante muchos años muchas personas habían intentado enseñarle, pero sin éxito… muchos pisotones.

Quizá si nos volvemos a encontrar alguna vez, podrías hacerlo—sonrió al decir eso—, estaría gustoso cuando lo más probable al levantarme no fuera que me tambaleara como el borracho que aún no soy—le miró con serenidad, que era una de sus características más preciadas y naturales, terminaría tomando un taxi en un rato, después de todo. Eso pensó para darle otro trago a su vaso de cerveza, ya lo llevaba por la mitad.

Este chico le había pillado bastante bien, era una lástima que pronto tuviera que irse.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Lun Ene 02, 2017 5:08 pm

Pasó de pedir más. Había bebido más que de costumbre, pero era bebida sin alcohol con tanto contenido en gas que no daría ninguna clase de mareo en el coreano. Daba por terminado totalmente su pedido ahí. Por suerte no tendría que pagar porque al fin y al cabo era invitado allí, y la barra era barra libre. Al igual pasaba con el chico apuesto que estaba delante.

Le gustaba, era atractivo, tenía un poco de acento que le encantaba, era listo e inteligente. Era ideal, quizás lo que siempre había buscado en un hombre, pero no podría conocer a nadie así nunca. Se ahogaba, sentía que todo iba a ser malo, que habría algo malo ahí, por lo que no creía poder con todo. Daba igual, ese hombre tendría a alguien bueno a su lado ya, y eso apostaba SeungHo. Era realmente lo que pensaba, ya que si estaba soltero, pensaba que el mundo era realmente estúpido.

Pero bueno, pensamientos de un chico lleno de gas, acostumbrado al dolor y al desamor, controlador de sus emociones, pícaro y con ganas de jugar.

-Se dice que amar es destruir, ¿sabes? Hablar de algo que he destruido debería estar prohibido para mí -peinó su cabello hacia atrás, con una pequeña sonrisa-. Pero bueno, la vida sigue, se dice, y lo destruido no volverá a estar en pie nunca más.

Comenzó a juguetear con un pelo que cayó sobre su frente, dándole vueltas con el dedo, mientras miraba a aquel hombre. Cierto era que no parecía borracho, e incluso podría decirse que parecía el coreano más descontrolado del otro. ¿Con qué fin era capaz de decir todas aquellas cosas? Ni él lo sabía, solo quería charlar aquella noche.

-La curiosidad es una de mis virtudes, aunque de doble filo, ¿no crees? -se rió-. Aunque no sé que me es más curioso, si saber sobre lo que haría el alcohol en mi y cómo me sentiría al día siguiente tras haber hecho multitud de cosas con o sin sentido... O ver cómo bailas. Realmente diría que lo segundo me crea más curiosidad incluso -bostezó, estaba algo cansado. Ya se hacía tarde incluso, aunque no tenía sueño, simplemente estaba algo agotado. Necesitaba despertarse, pero no podía con más bebidas gaseosas. Podría pedir un café, pero no en aquel sitio-. Yo mismo estoy seguro que te enseñaría a bailar mejor que otros. He conseguido que mi hermana bailase decentemente, y no sé cómo lo conseguí. Quizás tengo un don. -sonrió-. Por ello, cuando no te tambalees o aunque lo hagas, déjame que la próxima vez te enseñe a bailar.

Guiñó el ojo.

-Por lo que tendremos que encontrarnos de nuevo, ¿no crees?
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Jue Ene 05, 2017 2:01 pm


Sonrió tras escuchar todo eso y bufó, las cosas sinceramente habían llevado un camino por demás interesante. Para Reiner entablar conversaciones con otros era algo en extremo sencillo, tenía una disposición innata para estas cosas de hablar largo y tendido con los demás, por supuesto, siempre y cuando la conversación le pareciera interesante, que en este caso así era.

Creo que es una manera interesante de verlo—murmuró tomando un trago mucho más pronunciado de su cerveza, que ya estaba llegando casi al final—, una bastante mística, si me lo preguntas—atinó decir—, pero me parece bastante llamativa—finalizó.

Terminó entonces de beber su cerveza y dejó el vaso para que el barman se lo llevase, resopló y se estiró como pudo para soltar otra exhalación como un pitido que podría causar algo de risa a quien le oyese.

¿Será algo demasiado rebuscado?—preguntó al otro y a sí mismo—, tendremos que ponerlo a prueba a partir de ahora—, murmuró, haciendo el ademán para levantarse—, porque ya es hora de que me vaya a casa—finalizó, podía ser un poco desilusionante para él mismo, porque vaya que se estaba divirtiendo, pero no le gustaba estar fuera de su “casa” demasiado tiempo cuando al otro día, lejos de que sería domingo, tenía algunas cosas importantes que hacer, como corregir trabajos.

Se levantó del asiento y volvió a estirarse. Buscaba al anfitrión de la fiesta con el mirar, porque consideraba una falta de educación irse sin despedirse, pero, al dar cuenta que el hombre en cuestión estaba en la pista, bailando de lo más feliz con su hija, decidió dejarlo de lado.

Resopló ligeramente para mirar al pelinegro, que jugaba demasiado con su cabello, el cual para nada parecía querer quedarse hacia arriba y sonrió.

¿Vas a quedarte mucho tiempo más?—le preguntó—, si es así, ten cuidado de emborracharte con el gas—bufó—. Sino, podemos tomar el mismo taxi y hablar un poco más—agregó.

Tenía un cierto sentimiento entre ceja y ceja, un cierto deseo de no dejarle ir… pero era algo demasiado descabellado de pensar para él, mucho más cuando se hablaba de alguien que ni siquiera conocía con términos oficiales. Que ni se había presentado…

Pero así era mejor. O eso pensó.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Vie Ene 06, 2017 2:33 pm

Sí, era la hora también de irse del coreano. Él solo había estado allí para trabajar en el lugar y pensaba haberse ido después. Estaba claro que el peliblanco había hecho de su jornada laboral más interesante y más divertida, y no le importaría que él estuviera ahí para darle siempre una buena conversación tras el trabajo. Eso sí, le daba miedo aquello que pasaba por su cabeza, pero pensó que quizás era mejor no darle más vueltas por ahora, ya parecía querer despedirse aquel hombre, ya que informaba de que se iría mientras él pensaba igual.

Miró el reloj de su teléfono móvil. Sí, era muy tarde. Sentía un poco de pena por finalizar aquello, por que eso haya llegado a un final tan temprano, o que por lo menos se le hiciese tan tan corto todo. Qué más daba, o eso debería pensar, pero aunque su temor interior causado por la ansiedad estuviera poniendo una barrera, él pensó que podría haber disfrutado más de la conversación.

Por suerte, el peliblanco ofreció al coreano un sitio en el mismo taxi. Eso extendería más el buen rollo, y quizás pudiera conocer más al chico, aunque parecía ser algo de solo aquella noche y alguna que otra fiesta privada, debido a que parecía ser conocido de este tipo de gente y él consideraba que iba a ser llamado para trabajar en más ocasiones cómo esta, a pesar de acabar de llegar al país y a la zona. Sonrió, levantándose de la silla.

-Por supuesto. Yo también pensaba irme de este sitio, por lo que me parece bien compartir taxi -peinó su cabello hacia atrás, el cual se quedó al fin en su sitio cómo debía y se quedó bien peinado cómo había llegado -Así el taxi nos costará más barato y no nos iremos solos, ¿no crees? Una compañía agradable hará de nuestra noche algo más divertido e inusual, por lo menos para mí.

Cogió su chaqueta, que estaba desde hace buen rato en el asiento de al lado y se la puso. Era una chaqueta de cuero algo ceñida a su cuerpo, que le daba un toque macarra a sus pintas oscuras de chico de negro. Miró al chico, sonriendo. Luego comenzó su camino hacia la salida, no sin antes poner la mano sobre el hombro del otro, que podría significar muchas cosas, pero él se refería a un "vamos a salir ya de aquí". Continuó andando hacia la salida de la sala, hacia lo que parecía una especie de recepción del hotel que daba directamente a la salida. No sabía si llamarían un taxi o buscarían uno.

-¿Llamamos un taxi? ¿Buscamos alguno por la calle? -cogió su teléfono un momento para ojear las tarifas. Volver a la academia donde se había instalado recientemente le saldría bastante caro, y quizás si fuesen primero allí-. Cómo he visto que mi casa está bastante lejos de aquí, permíteme que pague yo el taxi. Bastante me estoy acoplando y eso haría que nos saliese más barato, pero al vivir lejos no lo haría y me sabe mal, ¿vale? -sonrió, mirando de nuevo a su acompañante-. A menos que tengas otro plan entre medias.

Ahí lo dejó caer. Él se quedaría más tiempo si el otro quisiese quedarse más con él, sea donde sea o fuesen donde fuesen. No había necesidad de irse tan deprisa del lugar, y más aún volviendo a un sitio en el que si quiera iba a hacer algo especial. Sonrió después de decirlo, abrochándose su chaqueta.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Mar Ene 10, 2017 3:14 pm


Ah… ¿Qué era ese pensamiento que se le estaba instalando en la mente al de cabellera blanca?, sinceramente era un poco descabellado tan solo intentar replicarlo, muy impropio de alguien como él. Pero vaya que era tentador.

Ladeó la cabeza, cuando el varón habló sobre un plan B, un par de cosas se le vinieron a la mente, todas de lo más normales. Miró de nuevo su reloj y sonrió de medio lado.

Tal vez podamos caminar un poco por los jardines—sugirió entonces—, no está tan lejos, y es una buena manera de despejar la mente—terminó de hablar de lo más calmado.

Había visto por ahí una entrada, no tan lejos de este salón, y ellos podrían caminar o sentarse, dependiendo de la cantidad de gente que estuviera también haciendo lo mismo en el lugar, que era fin de semana y no había mucho más que decir al respecto.

No es como que vaya a hacer algo demasiado productivo en mi casa, después de todo—agregó algún rato después, a esta hora no valía la pena demasiado de nada, no tenía una madre o padre a quién darle cuentas, aunque ya era bastante mayorcito para eso, pero tampoco tenía una familia que estuviera realmente al pendiente de él.

Claro… él se preocupaba por sus padres, pero las cosas estaban bastante complicadas entre ellos.

Comenzó a caminar para salir del salón, en el camino intentaba evitar contacto, porque sabía que iban a terminar pegándose a hablar, y realmente él no quería entablar ese tipo de conversaciones, deseaba despejarse. Ya se acordaría del trabajo en la noche del Domingo, o directamente la mañana del Lunes; aunque eso último lo dudaba muy sinceramente.

Al salir del salón había una especie de juego de puertas y luego seguía el pasillo, en el cual podían doblar a la derecha. Reiner caminaba como explorando, que amplio conocedor de este lugar no era, para nada, por lo que bien podía parecer una especie de niño curioso.

Está haciendo frío de repente—le dijo al otro varón, eso significaba que se estaban acercando a la dichosa terraza. Y sí, algunos pasos más adelante podía verse el lugar atravesando un pequeño portal.

Al atravesarlo se veía el negro cielo, estaban en otoño, por lo que era realmente comprensible que, en este sitio, donde tenía por estudiado que hacía un montón de frío hasta en verano, estuviera helando a estas alturas de la noche.

El frío le llevo a abrazarse en busca de calor, pero solo fue por el cambio repentino, él estaba acostumbrado al frío, después de todo había nacido y crecido en Alemania, con unos inviernos bastante malvados. Exhaló y pudo ver su aliento, lo cual le llevó a reír en tono alto.

Realmente hace frío, eso es genial—resaltó.

Este sitio estaba desierto, tal vez nadie se aventuraba a salir con esta temperatura y eso podía ser la verdad absoluta; el lugar era de tamaño medio y era un jardín bien cuidado, había lugares para flores, pero ninguna flor a estas horas, se estaban cuidando del frío nocturno, habían también algunas bancas, y la baranda que delimitaba la máxima distancia del lugar. Bastante bueno para pasar el rato.

¿Tienes buena tolerancia al frío?—le preguntó al pelinegro para darse la vuelta y tenerle de frente, previsiblemente su nariz ya estaba roja, aunque no tuviera realmente mucho frío, al igual que sus orejas, pero eso era a causa de tener una piel más o menos sensible, ni más, ni menos.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Ene 10, 2017 6:05 pm

Afirmó con la cabeza en cuanto le ofreció salir a los jardines. Al joven coreano le gustaba mucho explorar, y quizás hubiera en aquellos jardines algún animal o algo. Además, la compañía parecía ser excelente, y no dudaba en que él también parecía buena compañía, ya que si no el peliblanco ya habría salido corriendo. Era la primera vez Seung sentía algo así, cómo poder relacionarse con alguien de este modo, y aunque estaba teniendo algo de ansiedad por ello que estaba controlando con todas sus fuerzas, la voz del otro le estaba relajando. ¿Acaso le había pasado alguna vez? Nunca, jamás, ni si quiera con su exnovio.

Siguió al peliblanco algo más atrasado que él y le observaba, atentamente, y se dio cuenta desde que parecía alguien más frágil de lo normal. Para él fue una sorpresa, ya que con las luces del otro sitio eran tan resplandecientes que no le dejaban ver por claridad la clase de persona que estaba ante él. Ahora sí, había una luz más natural hasta que salió por los jardines, donde no parecía apenas haber luz. Aún así, veía perfectamente al otro, quejándose sin parar del frío en aquella oscura noche en aquellos jardines tan mal iluminados. Aún así, se veía todo medianamente bien.

Ahí fue cuando le miró por primera vez de un modo diferente, y eso fue lo que confundió totalmente la cabeza del coreano. 

-Vaya, es genial que esté vacío, ¿no crees? Aunque haga frío -sonrió-. Me gustan los lugares tranquilos, y también me gusta estar con poca gente. Así puedo escuchar todas las voces y todo lo que me dicen -cogió aire y lo echó-. Además no hace un mal ambiente, es muy bueno. Podremos seguir hablando, qué bien.

Miró al otro, y de verdad se estaba poniendo rojo de frío, por lo que se quitó la chaqueta sin pensarlo y la puso sobre la espalda del peliblanco, rodeándole por los hombros al ponerla, pero con cuidado de no parecer demasiado atrevido. Solo había puesto la chaqueta sobre él, aunque no era para nada del estilo del otro y no le sentaba del todo bien, le apetecía tener un detalle y ese podría ser uno.

-Tengo buena tolerancia al frío. Evidentemente lo siento, y siento que hace frío, pero no me va a sentar horriblemente mal estar así, por lo que puedes utilizarla, ¿vale? -peinó su cabello hacia atrás, sonriendo levemente, pero incluso con dulzura, cómo si hubiera hecho un buen gesto-. Además es culpa mía que estemos aquí, por lo que déjame que te tape un poco, y eso...

Miró hacia todas partes, y en definitiva, no había nadie. Estaban parados ahí, y pensó que quizás podrían caminar algo más por allí. Además, a Seung le encantaba esa semioscuridad de la noche, le gustaba mucho la noche porque se sentía más libre que cuando el Sol salía, era más abierto, más sociable... se sentía en aquel sitio totalmente más libre. Totalmente contento en todos los sentidos, tanto que dio unos pasos hacia los jardines y extendió los brazos, estirándose, sin retirar la sonrisa de su rostro.

-Ah~ -soltó, sin ningún reparo, un sonido extraño-. Me encanta la noche y que sea tan oscura. Siempre hay menos gente, siempre hay más tranquilidad... Hay tiempo para otro tipo de cosas siempre por la noche -se giró y miró a su acompañante -. ¿Qué te apetece hacer? Podemos caminar, podemos sentarnos... Yo te sigo, nunca he estado en este sitio, ni nada por el estilo. Bastante hice en hacer que te quedases aquí cómo para elegir que hacer. Yo cómo no vivo con mis padres ni con nadie realmente no tengo prisa alguna.

Desconocía que estaba pensando totalmente respecto al otro, ya que no sabía por qué estaba tan a gusto mirándole, pero le hacía gracia ver que el otro tenía frío con tanta facilidad.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Miér Ene 11, 2017 2:55 pm


Cuando le puso la chaqueta le miró con algo de sorpresa, pero entonces solo cambió su expresión a una sonrisa comprensiva y bufó.

Soy tolerante al frio—comentó con calma—, crecí entre el frío y las tormentas invernales de Alemania, después de todo—acotó—, pero siempre me he caracterizado por esta piel excesivamente blanca—exhaló con desgano.

Desde niño había sido así, por supuesto, tampoco era como si se hubieran burlado de él otros niños, estaría mintiendo si dijera eso, porque en su infancia y adolescencia nunca convivió con niños de su edad, para nada… solía vivir en el laboratorio con sus padres y eso le había hecho mucha alegría en el pasado.

Resopló con cierta desgana y se sacudió un poco, su cuerpo ya se había adaptado al cambio de temperatura repentino, pero le parecía un poco maleducado regresarle tan pronto la chamarra al pelinegro, cuando parecía que este se preocupaba realmente por su salud, o algo así.

Miró a sus alrededores, tenía ganas de algo específico en realidad, por lo que sonrió.

Tengo ganas de tirarme en el césped—comentó para soltar un risita—, de hecho, creo que haré eso—afirmó con la cabeza—, ¿quieres recostarte conmigo?—le preguntó, el lugar estaba bastante limpio, por lo que no tardó en encontrar un buen lugar para echarse, le gustaba estar en el frío y en la noche.

Se quitó entonces la chaqueta del otro de encima y su propio saco y los dejó sobre una banca cercana, quedando en camisa y con la corbata nada más, se sentó en el suelo y, sin mucho más, se acostó en el suelo, estirando las manos hacia arriba.

Entonces somos dos… tampoco tengo nada importante que hacer en casa—habló, aún con las manos hacia arriba, apretando sus puños—, ni nadie que me espere—añadió.

Para él siempre sería un poco triste tener que destacar eso, pero no era nada más que la verdad.

La noche da mucha paz—luego de algunos segundos apoyó las palabras del pelinegro—, he pensado en eso recientemente, antes tal vez me concentraba mucho en otras cosas—comenzó a hablar, tal vez tocando puntos sobre sí mismo, pero eso no importaba mucho—, o vivía mucho tiempo dentro de las paredes de los laboratorios—resaltó, entonces recordó algo—, ¿estás estudiando justo ahora?—preguntó al pelinegro—, he notado un gusto grande por los animales, así que me ha dado alguna curiosidad—.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

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