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Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

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Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Nov 27, 2016 7:59 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Es war das erste mal

W: Lee Seung Ho | P: Hotel Marbella, Salón Avila | Sábado 26/03; 22:12 hs | Lugar | Peinado & Vestmenta



Hoy era lo particular entre lo normal, alguna cosa que se había vuelto ya un tanto común en su día a día.

Hacía unos ocho meses que había arribado a este país, a esta ciudad, trabajaba activamente desde el comienzo del ciclo escolar, unos cinco, casi seis meses, atrás, y la verdad es que estaba muy contento con la decisión que había tomado de cambiarlo todo por esto. Había dejado a cargo de su laboratorio en Alemania a su mejor estudiante de siempre, su mano derecha en cuanto a investigación se refería, porque trabajaría en conjunto con su laboratorio desde aquí para destrabar los misterios que él mismo había planteado un tiempo antes de venir aquí.

¿Este era el trabajo de su vida?, no lo sabía, porque en la ciencia siempre aparecían cosas nuevas, siempre había que innovar y buscar donde antes no lo habías hecho. De esa manera fue que él se hizo lo que es ahora.

Y en este sitio se había hecho de muy buenas amistades en muy poco tiempo, todo grande considerando el tipo de persona que era. Había conocido grandes colegas que dedicaba su tiempo y estudios a esta universidad y la volvían más grande, había comenzado a trabajar y tenía unos estudiantes realmente talentosos como miembros de su laboratorio, colaboraba con colegas y se desenvolvía tal cual lo deseó, bastante lejos, como lo imaginó, buscando despejar la mente y crear cosas buenas y nuevas para sí mismo, memorias positivas.

Era esa la razón de que estuviera hoy aquí en realidad, en un salón de un gran hotel, bastante lujoso por cierto, en la fiesta de graduación de uno de sus colegas, de los que más amistad había hecho este tiempo, el Doctor Jonas, que tenía unos cincuenta y nueve años y una hija de casi treinta y dos que acababa de obtener su primer doctorado en física termodinámica con muchas propuestas para su futuro. Era una investigadora brillante y su padre estaba muy orgulloso de ella, como la mayor de sus hijos, esa era la razón de esta fiesta, a la cual estaban invitados otros colegas a parte de todas las personas cercanas a la festejada y a sus familiares.

Para Reiner resultaba una celebración grande y algo extraña, por más que justo ahora, con veintiocho años, tuviera dos doctorados ganados a pulso, un magisterio y varias cosas más, sus padres jamás lo habían tomado de esta forma. Las personas todas están hechas de una pasta distinta, supuso entonces, estando sentado en una de las mesas junto a dos colegas más que miraban a la tarima del recinto, donde, al parecer, estaba por presentarse algo, lo cual le causó algo de curiosidad, relajándose en el mueble para mirar hasta allá con su vaso hasta la mitad de cerveza negra, luego de llegar y ser presentado a toda la familia y otros colegas, haber comido un poco e incluso haberse escabullido de que le sacaran a bailar, había terminado aquí, siendo el segundo vaso que veía en todo el tramo.

Él tenía una resistencia bastante amplia al alcohol, por lo que, para emborracharlo, faltaría mucho, mucho más considerando el contenido alcohólico que esta cerveza tenía, que era menor a las que acostumbraba en Alemania tan solo probarla, sin embargo, por precaución, había venido en taxi en vez de en auto, y se iría a casa de la misma manera.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Ene 14, 2017 2:25 pm

Seung se reía. Verle recostarse tan rápidamente sobre el cesped sin ningún reparo y sin su chaqueta le vino por sorpresa. Vaya si era alguien o bien impulsivo o bien algo borracho, o simplemente le hubiese dando un venazo increible, pero no pudo evitar reirse de ello, pero nunca a malas. Le fue tan curioso que no pudo evitar hacer lo mismo que él, a su lado, a algo de distancia mirando hacia el cielo de aquella noche. Lo bueno de la mala iluminación del lugar era la cantidad de estrellas que le permitían ver, que eran poquísimas, pero alguna se veía. 

El coreano descubrió que su acompañante era alemán, cosa que no le disgustaba. Era un hombre que se le notaba europeo, quizás de europa central o del este, por lo que sus expectativas no eran muy difíciles de las que él mismo creyó. Suspiró, eran muy diferentes entonces los europeos que otra gente cómo eran los asiáticos, que rara vez tenían el pelo claro y eran de cuerpo muy delgado. Aún así, el coreano no se veía alguien de mal cuerpo así mismo, ya que el baile le había hecho sentirse estupendo. No era que fardara de ello, pero no estaba mal con ello.

Cogió aire.

-Bueno, mejor. No darle explicaciones a nadie de las horas en que volvemos es una gozada en parte, ¿no crees?. Tampoco somos jóvenes cómo para tener problemas al salir o algo. Si fuésemos menores, quizás, pero somos adultos.

Hablando de ser adultos, recordó que siempre fumaba después de bailar, pero no lo iba a hacer ahora. Quizás le fuese molesto para el otro, por lo que iba a dejar la cajetilla con el tabaco dentro de la chaqueta. Educación si la tenía, eso sí, pero fumaría cuando volviese a casa de camino. No le disgustaba para nada el tabaco, y quizás fuese una alternativa al alcohol de algunos, ya que le quitaba la ansiedad que le daba socializar. La ansiedad que le daba pensar que le preguntaba sobre él, pero tampoco quería pensar que vería a ese chico de nuevo en su centro de estudios. El mundo era grande, y dudaba mucho que fuese profesor si estaba en un laboratorio. Bien es cierto que Seung no había ido todavía a ninguna clase y no sabía nada de allí, ya que no empezaba hasta la semana siguiente. Bueno, decidió jugársela siendo sincero, ya que le angustiaba muchísimo mentir sobre cualquier cosa.

-Estoy estudiando una carrera -sonrió, mirando hacia el cielo y poniendo las manos sobre su cabeza-. Y no, no te equivocas. Estoy estudiando biología. No es una carrera fácil, pero quiero esforzarme al máximo para poder especializarme cuanto antes. Quiero ser zoólogo, aunque no dejaría para nada tampoco el baile. Me ayuda a desconectar -le miró de reojo tumbado-. Desde que era pequeño he estudiado los animales, se muchísimas cosas sobre ellos. Cómo se comportan, cómo se reproducen, cómo conviven... No es por alardear, pero me he vuelto una enciclopedia sobre la fauna mundial andante y soy muy feliz con ello. Realmente el saber me tranquiliza con muchas de las cosas, ya que me aporta la confianza a la hora de verlos y cómo no debo tratarlos. Con toda la maldad hacia los animales que hay en estos tiempos, necesito saber cómo salvarlos y debo conocerlos para ello, ¿no crees? -se rió-. Quizás suene estúpido, lo siento, es solo que me encantan.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Ene 14, 2017 8:10 pm


Um…—murmuró—, para serte sincero, al menos en mi caso, es un tanto nostálgico—comentó a las palabras del pelinegro—, pero creo que tienes razón—agregó—, dentro de ciertos casos es genial no tener que responderle a nadie por cosas como la hora a la que llegas a casa—finalizó.

Reiner no podía mentir, esta clase de cosas le daban bastante tristeza; ni siquiera el correr del tiempo había conseguido mermar un poco sus sentimientos de nostalgia por la muerte de Bastian; porque “ese hombre”, al que no le gustaba referirse de esa manera, había sido su todo: su primer amor, primer beso, primera cita, primera persona con la que era capaz de demostrar sus sentimientos casi sin pensarlo… y otras primeras tantas más; él había sido su apoyo, y viceversa, su mejor amigo y, cuando la noticia de la enfermedad llegó, cuando por dentro se estaba muriendo de miedo, por fuera intentaba ser fuerte por él, porque sabía que Bastian la estaba pasando peor.

Le vio marchitarse en medio de una tarde que había sido tan fría como ahora lo era esta noche, le vio irse sin apenas pensarlo, en un abrazo…

No podía no estar triste incluso ahora, cuando las personas comenzaban a decir “ya son más de dos años Reiner ¿no crees que es momento de dar un paso al frente e intentar conocer a gente nueva?”, pero ellos no lo entendían, él lo había intentado, había dado todo, o eso creía, pero al final era como si algo le dijera que esto no era lo que debía ser… era frustrante.

Sus manos se apretaron en un puño.

No le gustaba que se le criticase por la manera en la que llevaba su vida privada, tampoco que nadie intentara decidir cuándo era suficiente para dejar de sentir dolor por la persona que más amabas.

Resopló.

Era mejor dejar esas cosas para después, por eso prefirió concentrarse en las palabras del muchacho y solo en eso, era lo justo a estas alturas, donde sus dudas salían por una u otras razones.

Oh… entonces seremos colegas en un futuro—comentó—, biología fue la primera carrera que estudié, sinceramente, consiguió enamorarme—bufó tras decir eso, ya habían pasado trece años desde que había obtenido ese diploma y aún no cumplía ni los treinta, y aún habían tantas cosas por hacer y descubrir—. Aunque yo me fui más a la rama de la biología aplicada a la medicina, química y esas cosas—añadió luego de algunos momentos—, me dedico a buscar las maneras de evitar que tanta gente deba morir por enfermedades dañinas y dolorosas—murmuró.

En un futuro Reiner quería lograr que las personas nacieran sin cierto tipo de células, quería lograr que el cáncer se fuera para siempre, quería que los niños no sufrieran de enfermedades degenerativas, que todos pudieran vivir una vida sin tener que pensar en enfermedades hereditarias o genéticas, tampoco en cáncer. Y si, eso podía ser un poco irreal, pero la diferencia entre él y otros miles que deseaban lo mismo, él con otros miles en el mundo que hacían lo mismo, es que estaba trabajando para lograr su sueño y, a estas alturas, ya había dado exitosamente los primeros pasos.

Es muy loable tu formar de pensar, sin embargo—dijo, ara ese entonces sus brazos estaban abajo—, la mayoría de los seres humanos ama a los animales, pero hay algunos que, como en todo, creen que este planeta es solo suyo—soltó una pequeña risita.

En el camino también le había tocado encontrarse con ese tipo de gente.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Ene 15, 2017 2:43 pm

-Sería genial sentir el pasado cómo algo nostálgico, si. Aunque no viene a cuento, solo siento nostalgia si hablamos de cosas de hace muchos años, y ahora tengo ya veintiún años -levantó la mano y empezó a contar con los dedos, resoplando después-. Buah, demasiado viejo ya para pensar en donde se quedó mi nostalgia -sonrió-. Por lo que para mi no tener a nadie que avisar es un alivio. Soy adulto, al fin y al cabo, y soy estudiante y bailarín y puedo vivir por mi mismo... -se quedó un tiempo en silencio antes de volver a hablar-. Soy muy frío, ¿no crees? Es cómo si no supiese qué es "echar de menos", "nostalgia". Me sorprendo a mi mismo en este momento.

Odiaba su pasado en todas las letras. Todas las cosas buenas y sus buenos recuerdos habían sido engullidos por todos los malos sentimientos que habían ido llegando hasta que se mudó. Solo recordaba el mayor amor sincero de su vida, que fue su adorable gato negro que murió prematuramente, a su madre y su familia femenina con su apoyo, pero su padre había manchado todo eso y había escupido en su felicidad, para luego ser totalmente destrozada por una persona que creía amar y que le había utilizado. Ambos habían robado su existencia por completo, creando un nuevo Seung que incluso él no estaba seguro de que fuese mejor, un chico con ataques de ansiedad que necesita medicación, que fuma, y que por suerte no puede beber. Un chico oscuro que se oculta durante sus clases en la universidad, un chico de calle que en realidad tiene pánico del mundo.

Un chico muy triste, porque en realidad es una gran persona, pero su situación psicológica le tumba por completo. Puso un brazo sobre su rostro, tapándose los ojos y respirando profundamente para no llorar. Estaba sintiéndose bastante mal y tenía muchas ganas de gritar y llorar, pero tenía que pensar que aquello acabó. Vivía muy lejos, muy muy lejos de todas aquellas personas, y ahora estaba cambiando su vida. En cuanto se calmó, retiró el brazo de su rostro y miró al otro, girándose un poco, apoyando su cabeza sobre su brazo cómo si no hubiese pasado nada por su cabeza. Totalmente normal.

-Puede que sí, que tengamos que trabajar juntos en un futuro -Seung sabía que eso no iba a pasar, lo tenía seguro-. Al fin y al cabo buscamos algo similar, y el estudio de los animales me parece algo muy útil a la hora de buscar curas. Además, también sé cómo es el cuerpo humano en todos los sentidos y he estudiado por mi cuenta algunas patologías de todos los seres que conozco y cómo tratarlos, pero no estoy interesado en estudiar veterinaria ni nada de eso. Estoy interesado en proteger el mundo cómo zoólogo, porque quiero ser el que más sepa sobre ellos y evitar que todos nos extingamos. Eso sí, necesitaré mi propio equipo -sonrió, los animales le daban fuerza para poder proteger todo lo que realmente apreciaba, como eran esos seres vivos-. Ya hice prácticas en laboratorios y he tenido asignaturas en ellos. Me divierto mucho con todas esas cosas, aunque realmente no me disgusta ninguna de las asignaturas de mi carrera si te soy franco.

Realmente quería un cigarro, pero no podía hacerlo delante de alguien que quizás lo odiase. 

-He visto morir animales por gente desconsiderada, es realmente frustrante ver la cantidad de animales que se marchan para siempre de este mundo, ¿no crees? Es cierto que es ley de vida en muchos casos, pero la caza furtiva es odiosa. 
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Vie Ene 20, 2017 5:47 pm


Um…—murmuró—, no creo eso… todos hemos pasado por diferentes experiencias—comentó con calma, para Reiner este tipo de cosas era bastante normal—eso no te hace frío, como a alguien no le hace santo tener algún otro tipo de experiencias en su día a día—si hubiera estado de pie, se habría alzado de hombros, pero en esta posición no podía para nada—, solo estás actuando en consecuencia a lo que has vivido—finalizó.

Vivir en consecuencia de los hechos que han marcado tu vida, para Rei, significaban muchas cosas: él haba vivido de una manera diferente desde el momento de su nacimiento, había crecido entre personas mucho mayores que él, incluso ahora era un científico que convivía entre personas mayores que él, porque chicos de su edad tan solo eran actualmente estudiantes en los laboratorios, conocía la fortuna que tenía y la capacidad que había desarrollado, había trabajado muy duro haciendo lo que le gustaba, estando junto a quien amaba, pasando sus propias barreras, atravesando sus propios muros, porque la vida no había sido para nada sencilla.

Resopló.

Bueno… no estoy de acuerdo con esas cosas—murmuró—, pero como dices… es la ley de la vida, los seres humanos somos particularmente muy débiles, los más débiles entre los mayores predadores de la naturaleza—comentó, miraba al cielo con mucha calma, le gustaba tener esta clase de charlas—, solo tenemos nuestro cerebro—agregó—, pero algunos creen que por eso son mucho mejores que los demás animales de la naturaleza—exhaló, veía su aliento en vapor justo sobre él, sonrió por eso—. A veces creo que sería interesante si los animales salvajes se hartaran y nos invadieran… creo que eso pasará alguna vez—comentó luego de un rato—, aunque espero estar muerto cuando ese día llegue, porque todos los seres humanos, sean buenos o malos, van a caer en el mismo pozo—murmuró hacia el final.

Esa era su humilde y, tal vez, un poco, cruda opinión.

Inhaló y exhaló, le gustaba ver su aliento ahí. Sonrió de nuevo.

Tienes veintiún años… eres realmente un crío todavía—comentó con un poco de broma en su tono—, me gustaría considerar que también lo soy… pero hace un tiempo que me estoy alejando de ese umbral—hablaba con una cierta ilusión y eje por el pasado—con veintiocho estás más cerca de ser un viejo que otra cosa—bufó luego de eso para soltar un atontada carcajada, estaba consciente de que la edad tan solo seguía aumentando, pero a él no le importaba nada de eso, tan solo quería seguir haciendo lo que le gustaba para conseguir su sueño, aún si pasaba el resto de su vida trabajando para conseguirlo, aún si tan solo podía dejar un legado para que alguien más continuase y llegase al final de su sueño.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Ene 22, 2017 6:19 pm

-Pero quizás no está bien seguir siendo así, ¿no crees? Al fin al cabo, el pasado es pasado, el presente es lo importante, y no quiero pensar ahora en el futuro. Solo quiero presente, y eso es ahora -peinó su cabello hacia atrás, mientras regalaba un silencio de unos 5 segundos y un largo y pesado suspiro que se quedó en el aire por el frío que hacía aquella noche-. Por lo menos mi presente es diferente ahora a lo que había antes, y espero que nunca vuelva. Además, mi presente actual es tener una grata y entretenida conversación, ¿no crees?

No quería de vuelta a su padre, y no quería de vuelta a su ex. Ambos habían sido grandes problemas en el pasado del coreano, que le hacía que todo le fuese más difícil, que tener un ataque de ansiedad fuese algo normal en él, que haya necesitado medicación, concienciación, y que ahora tenga un trauma con las personas. También era cierto que era culpa de él mismo por haberse tomado las cosas de tal manera, hasta el punto de ser totalmente diferente en su día a día cómo en su noche a noche. Realmente le parecía algo estúpido, pero cauto. No quería volver a vivir experiencias de amor, ya sea en el sentido que sea, que fuera realmente un desastre para su corazón.

Pero ahí estaba. Tras un tiempo después de todo aquello, hablando con una persona con naturalidad. Quizás era el exceso de burbujas en su cuerpo o qué, pero le hacía gracia en su interior. Quizás también por cómo hablaba, cómo era su voz, cómo era de atractivo... Todo le gustaba de él.

-Oh sí, estoy deseando que los animales llegasen aquí y nos invadieran. Por supuesto para entonces estaremos muertos, pero no te creas que no nos están avisando la tele, las series y las películas -sonreía, e incluso se reía, ya que estaba a punto de decir algo disparatado-. ¿Por qué crees a caso que hay tantas películas de zombies? No están concienciando de que eso pasará. La gente se volverá loca, los animales se volverán locos, todos nos volveremos locos y nos mataremos unos a otros. O algo así planean que sea -se tumbó de nuevo bien, algo más cerca del otro que antes, mirando al cielo. Ni si quiera se había dado cuenta de que se había acercado, por lo que no causó nada en él-. En realidad me hace gracia pero, ¿y si pasa? Un día la frase "cría cuervos y te sacarán los ojos" se pasará cómo un "los cuervos te arrancarán los ojos seguro", que seguro que serían los primeros en matar, al fin y al cabo soy cómo ellos. Cómo un cuervo negro. Puedo entenderlos.

Miró un poco de reojo cómo pudo al otro, que no parecía moverse mucho tampoco de su sitio.

-Es imposible que tengas 28. Aparentas mucho menos, si te soy franco, ¿sabes? -sonrió-. Eres un chico bien cuidado, guapo y gentil. Si tienes 28 años, eres un caso raro que no debería desaparecer, ¿no crees? -se reía, estaba algo nervioso pero soltaba las cosas cómo le daban la gana-. Eres un crío también, un adulto no viene y se tumba en el cesped con el primer crío de 21 años que se topa. Un chico que acaba de conocer, con el que se lleva 7 años -se sorprendió, abriendo mucho los ojos-. En realidad 7 años son muchos, pero tú y yo parecemos más cercanos. No quiero creer que tienes 28 años. En mi cabeza ahora tendrás otra edad, ¿qué te parece? O más bien, me va a importar una mierda la edad que tengamos tú y yo. Mucho mejor.

Parecía que el coreano estaba casi jugando con el otro, tanto que se reía. No le asustaba llevarse con gente mayor, le importaba un carajo, pero era importante para muchos otros. Seung era aún un crío en comparación, y tampoco es que quisiese comportarse cómo un adulto.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Vie Ene 27, 2017 1:16 pm


Soltó una risa.

Eres bastante curioso al respecto—murmuró al pelinegro—, pero tal vez tengas tu razón… todo depende de la perspectiva desde la cual mires todo—le sonrió.

Era de ese tipo de personas.

Creo que la extinción es algo normal—si pudiera alzarse de hombros, lo habría hecho luego de soltar esas palabras—, es decir, los dinosaurios, los mamuts y otras criaturas a lo largo de la historia… que los humanos se extingan debe ser algo normal, tan solo sobrevivirán los que evolucionen, es la ley de la selva—terminó sus palabras.

Reiner tenía una concepción bastante llamativa de las cosas. Él había crecido en una burbuja, por eso la ciencia había llegado, y justo ahora era, todo lo que él tenía, todo de lo que podía aferrarse. Era como cuando las personas creían que los ricos eran completamente felices porque lo tenían todo, o algo así, siendo eso ocho de cada diez veces mentira.

Él no se sentía feliz, de hecho, a pesar de estar haciendo lo que amaba, se sentía tan vacío, porque todo esto era tan de tratar llenar todos los espacios dentro de sí mismo que no tenían nada.

Los seres humanos jamás se recuperan de la pérdida de un ser querido, tan solo se acostumbran a vivir con el dolor. Eso le había tocado aprenderlo a la fuerza, a raíz de la experiencia. Era una cosa completamente horrible, porque tal vez por fuera te enfocabas en hacer algo productivo, en ayudar, contribuir y no dar lástima; pero por dentro, y en la soledad, te dabas cuenta de que estar solo era terrible, especialmente cuando solo ansiabas una cosa, a una persona.

Y ella jamás estaría ante ti de nuevo.

Soltó una risa, le estaba escuchando, y sus palabras le alegraban bastante, le daban cierta calma, le ayudaban a dejar de pensar en todas estas cosas, en las que pensaba cuando estaba solo, casi siempre.

Estas siendo muy complaciente conmigo—le dijo, dando un poco la vuelta, dándose cuenta de que el otro también se había tumbado algo más cerca. Sus ojos mostraron sorpresa por un segundo, pero luego de eso se relajó, y a su postura, considerablemente, no le importaban esta clase de cosas—, me gusta hacer cosas raras… nunca he convivido con personas de mi edad, tampoco tuve, ni tengo, amigos de mi edad… así que hacer cosas que me hubiera gustado hacer en la edad en la que era “normal”, es algo que se me da bien—contestó, de alguna manera, a las palabras que el chico asiático le había dicho.

Rei no le había preguntado su nombre, ni mucho menos, pero estaba conforme por el cómo estaban siendo las cosas de momento. Si algo no te incomodaba, entonces lo mejor era no alterarlo, especialmente cuando, al final, podía conseguir una buena conversación como esta, sobre todo y nada específico.

Conversar con alguien menor está bien para mí… no es que todos los adultos se comporten como tal—analizó, estaba de lado—, ni que todos los adolescentes o críos lo hagan de esa manera—completó—. Y normalmente me gusta hablar mucho de muchas cosas, como ahora, contigo—sonrió—, me relaja mucho—agregó.

El pasto estaba suavecito por el clima y la hora, así que no dudó en relajarse más ahí, el clima estaba completamente a gusto para dormirse afuera, pero lo más normal es que se resfriase si hiciera eso. No estaba borracho, eso era un problema justo ahora.

Ah… actuar como alguien de mi edad exigiría tener una noche con una mujer en un hotel como este… y si estuviera casado tal vez con mi pareja o con mis hijos en casa. O al menos eso es lo que todos creen que debería ser—los cánones le hartaban, él no los había seguido mucho nunca jamás de los jamases, pero era lo que sus padres hubiera querido, de alguna manera, para él en el pasado, antes de que Reiner “rompiera todas sus ilusiones” en términos de ser humano, porque en términos profesionales ya los había hecho molestar bastante—. Imagino que para ti es más sencillo esto de las hormonas… a tu edad están bien despiertas—rio, se daba cuenta de lo que acababa de decir, porque se lo había pensado, pero era un comentario que quería hacer con todas las de la ley, así que no se preocupaba en exceso.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Ene 28, 2017 7:34 pm

Sonrió, girándose también un poco. La verdad es que si notó que estaban algo más cerca, pero eso no le molestó en absoluto. Era una persona con la que estaba llevando una conversación, y si surgía algo más no tenía que darle explicaciones a nadie. Total, era un chico muy sexy para él, y no estaría mal.

-Bueno, si te sirve de consuelo... -dijo, mirando hacia un lado pensando durante unos 5 segundos-, yo he estado con gente mayor que yo siempre. En mi grupo de baile era el menor, por lo que estoy acostumbrado a ello. Mi madre me decía que tenía un pensamiento más maduro por eso, aunque yo creo que es más bien por cómo me ha tratado la vida -suspiró-. Aún así, no estoy incómodo para nada con ello. Las personas adultas dicen cosas con más sentido que las de mi edad, pero ser un crío tampoco está mal. En mi edad, solo existen gente alocada y descerebrada, y prefiero ser ese tipo de personas pero con sentido común. Simplemente eso -sonrió, peinando su cabello hacia atrás con su mano libre-. Lo mejor de todo es que, aún así, puedes tener 30 años y seguir siendo un crío, pero ser un adulto cuando se deba -se reía, bastante además-. También es cierto que yo he crecido en un ambiente algo serio. Sobretodo en el baile, nunca he tenido compañeros que me pareciesen algo alegres. Nunca se me habría pasado por la mente tumbarme en el césped, pero seguramente, a cualquier compañero mío mucho menos. Quizás este país, este ambiente, el que me hace sentirme cómodo siendo más niño.

Bien es cierto que Seung llevaba un par de días cómo mucho en el país. No llevaba más. Ni is quiera había empezado las clases y ya había tenido su primer trabajo de bailarín. Recomendado, claramente, por un conocido de Corea. Quizás era enchufe, pero en un nuevo país era lo que tocaba. Por suerte, no se arrepentía de estar en este nuevo país y tener ya trabajo cuando acababa de llegar, ya que la noche no hacía más que mejorar. Quizás solo hablaban, pero estaba muy cómodo con ese hombre. No le disgustaba nada de él, ni si quiera no saber su nombre. Eso era lo de menos. Se sentía cómodo, aunque con algo de ansiedad, pero cómodo. 

Se quedó un poco embobado con el rostro del otro. Con lo poco que se veía, podía ver los preciosos ojos que tenía. Intentó despegar su vista en ellos, pero le era imposible porque le gustaban mucho. Eran muy diferentes a los suyos propios, los cuales consideraba típicos, además de con su rostro de niño asiático. En cambio, aquel europeo estaba conquistando al coreano por su voz, su físico y por lo interesante que era. Totalmente, cómo un principe azul que nunca más volvería a ver, pero ni se rayaba con ello. Le odiaría si se conociesen más, y eso le daba mucho miedo al bailarín. 

Volvió a sonreír. Nunca en la vida le habían dicho que era relajante hablar con él.

- Es un halago que digas que te relaja mucho hablar conmigo, aunque realmente lo hago sin parar -sonrió-. Quizás es porque no sepa llevar una conversación de manera constante o algo, pero charlar también me gusta bastante, sobre todo cuando la conversación me entusiasma. De todas maneras, ya te he dicho varias veces que era un placer hablar contigo, directa e indirectamente, por lo que puedes ver que seguiré hablando todo lo que quieras si te relaja. No tengo problema, hay horas y horas de sobra.

No estaba del todo acostumbrado a los halagos. Cuando los recibía anteriormente, eran o familiares, o fans, o mentiras, por lo que esta vez incluso le emocionó. Que una persona como él le dijese algo así, le gustaba bastante. Especialmente alguien que había sabido ver que el baile de hoy no era digno de aplausos de emoción y calificaciones del palo "qué hermoso" y "qué bonito".

- Una mujer -sacó la lengua, con algo de malestar en solo pensarlo, haciendo un sonido mostrando incomodidad. No le atraían para nada las mujeres-, e hijos. Eres demasiado joven aún para esas cosas, sinceramente. Los jóvenes debemos aprovechar nuestros días de "semi" libertad. Tener una familia es una gran responsabilidad. Quizás una pareja no, aunque depende de la persona, pero en principio lo veo de otro modo. Tener un hijo es una gran responsabilidad -suspiró de nuevo, y se mantenía serio-. Y estar casado, vaya... ¿Quién podría estar conmigo? Y más aún a los 21 años -aunque ya tuvo una pareja con la que estuvo muchos años, con él salió fatal, pero pensaba que quizás si hubiera sido sinceridad ya estaría casado, pero no quería admitir que podría darse tan joven-. Cómo dices, a mi edad nuestras hormonas son una fiesta constante. Queremos emoción. Muchos se van a las drogas, otros a la fiesta continua, otros a la tranquilidad, otros al sexo continuo y sin descanso, y a otros a los besos cálidos, los abrazos y dormir con alguien. Aunque no niego ninguno de los "packs de los 21 años". Menos las drogas -aunque fumaba-. y la fiesta continua no lo sé, a menos que lo de hoy se le llame fiesta -sonrió-. Soy un ser extraño. Los jóvenes somos extraños e impredecibles. Quizás seamos como adolescentes, sí, con las hormonas revolucionadas queriendo hacer muchas cosas.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Feb 05, 2017 8:19 pm


Sonrió, no dudó en hacerlo, porque podía comprender las palabras del otro muchacho de cabellera negra, porque podría traducirlas.

Sé a qué te refieres—sonrió tras decir esas palabras, era un poco bobo tal vez—, yo quizá, aprendí estas cosas justo antes de que fuera “demasiado tarde”—para decir eso último alzó las manos formó las comillas con sus dedos.

Bastian había tenido mucho, todo, que ver con eso.

Él había crecido, como muchas veces había aclarado, en un ambiente completamente adulto, siempre había actuado como un adulto, porque un niño tiene la necesidad de actuar como las cosas o personas que ve a su alrededor, y él solo veía gente mayor. Nunca fue a la escuela, nunca tuvo amigos, así que Bastian había sido su oasis, el que le había jalado las orejas para que dejara de estudiar tanto, para que se relajara, para que se diera un respiro, le había enseñado a divertirse, a pasarlo bien, a amar los detalles y el mundo exterior, la luz del sol, el día a día.

Tantas cosas…

Pero escuchar las palabras del asiático, de manera inevitable, le hacía recordarlo todo. “¿quién podría estar conmigo con 21 años?”, era una frase que estaba sujeta a muchas cosas, sin embargo, a los oídos de Reiner eso resonaba un poco en el recuerdo, pues a los veintiún años él se estaba casado con Bastian, en el tiempo antes de que él enfermara incluso habían comenzado a hacer planes para gestionar una adopción en el futuro, porque ambos sabían que era un proceso sumamente largo y complicado, más aún para una pareja homosexual, así que debía comenzar a trabajar con antelación, sin embargo… las cosas no habían salido para nada bien.

No creo ser necesariamente joven—dijo de la nada, era la verdad lo que él pensaba, pero nada más respecto a eso.

Reiner jamás había sentido la clase de cosas por una chica que sentía por su esposo, porque nunca había sentido la necesidad de cosas así, pero había tenido una pareja del sexo femenino, habían apenas intimado y, según ella, él no había sido “suficiente”, pero, ¿qué podía hacer al respecto?, nada. Tampoco lo deseaba, en realidad.

No eres un mal chico—soló de nuevo, de la nada, pero esta vez haciendo algo más, alzando su mano para rozar la mejilla del varón pelinegro y sonreír, había decidido hacer contacto físico y eso, en su opinión, era un gran paso—, no te conozco, ni nada parecido… pero no me lo pareces, tampoco uno de esos que se dejan conducir por completo por la corriente—comentó con calma—, estás aquí, divagando conmigo… no puedes ser una mala persona si estás en esto—bufó.

Reiner era de los que pensaba que cualquiera que le aguantara tantas cosas por tanto tiempo era una buena persona, bien porque le interesara la conversación, o bien porque fuera alguien cortés y no quisiera hacerle sentir mal, de cualquier manera, era la clase de persona que le gustaba, de esas sinceras sin ser demasiado dejadas. A primera vista, y un poco más, podía darse cuenta de que había pasado muchas cosas, la manera en la que hablaba daba a entender eso y más. Pero estaba bien, o eso pensaba el albino.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Jue Feb 16, 2017 6:22 pm

-Eres joven, créeme. Estoy realmente seguro de ello. Aun tienes tiempo para hacer muchas cosas cómo ello. Yo planeo dejar de ser joven cuando mi cuerpo ya no pueda bailar, cuando necesite un bastón para caminar, cuando mi mayor prioridad sea asentar la cabeza... Pero no creo que deba pensar en esas cosas. Soy un niñato, aunque ya algo mayor respecto a serlo. Cómo dije, ya tengo 21 años y no he vivido la vida, quizás ¿no crees? -suspiró, algo decepcionado por pensar en su vida-. O sea, muchos jóvenes salen de fiesta con sus amigos, o hacen algo especial con sus parejas. Por mucho que suene decepcionante, no he tenido en mi vida algo así. Solo tuve un amigo, que a la vez era mi expareja, y no era un chico que le gustase mucho salir por ahí.
 
Lo mencionó. Mencionó a esa persona que tanto decía odiar, pero cuando lo hizo recordó que algo bueno se llevó de él. Quizás parte de su temperamento, parte de su habilidad para escoger... Todos los aprendió de su relación con él. Le mostró lo precioso que podría ser el amor entre hombres a pesar de tener tanta homofobia por detrás, al igual que lo apasionado que eran los momentos en la intimidad. Realmente, valoraba eso de su relación con él, todo lo que había aprendido, pero nada más. Odiaba a ese tipo, le había utilizado, y por lo cual creía que podría aparecer otro que lo hiciese. 
 
Notó la mano del otro rozar su rostro, y eso le sonrojó un poco. Hacía mucho que no recibía una caricia de tal modo por otra persona. Quizás con algo de corte, subió una de sus manos para acariciar la del otro, quizás intentando mostrar una clase de agradecimiento por esa caricia y ese detalle. Calmó un poco aquellos sentimientos agridulces que estaban empezando a venir a la cabeza del coreano, y venían nuevos pensamientos con mucho más cariño del que debería. Incluso no pudo evitar sonreir por aquel gesto tan nuevo para él.
 
-Me gusta divagar, me gusta hablar con gente interesante, me gusta compartir pensamientos y debatir. Tú me estás ayudando a hacer cosas que me gustan, por eso me quedo. Además, tampoco me pareces mala persona –se quedó mirándole directamente a los ojos, con una leve sonrisa, bajando la mano del otro sin soltársela y agarrándosela, quedándose en silencio, muerto de nervios por dentro-. Nunca me dejo llevar por la corriente, ya que soy esa clase de chico que solo hace lo que le gusta, aunque sea bailar cosas tristes. Quizás por eso a veces pueda ser algo irreflexivo, y hago las cosas sin pensarlas. Eso es algo muy malo en mi.
 
Soltó la mano del otro de repente, poniéndose mucho más colorado, ya que estaba haciendo cosas inconscientemente.
 
-P-perdona. No me di cuenta que te estaba dando la mano –sonrió más-. Aunque es suave, a decir verdad.
 

Volvió a poner la mano sobre la del otro con timidez. Realmente estaba tonteando con el otro, y le importaba más bien poco. Estaba cómodo con ello y no le importaba a donde podría acabar aquello. Quizás solo en haberse rozado por ahora o quizás en una buena aventura de una noche. Puede ser de todo o quedarse tal y cual está la cosa. Quien sabe.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Lun Feb 20, 2017 4:47 pm


Sonrió de medio lado por la caricia hacia él mismo, acentuando esa sonrisa en su rostro. El varón estaba hablando sobre alguna expareja suya, lo cual le llevó a sentir un poco de curiosidad, era algo bastante resaltante.

Puedo entenderlo—dijo con un aire comprensivo al otro—, aunque en mi caso soy yo el solo al que no le gusta salir demasiado—comentó con mucha calma—, tenía una pareja que hablaba, como tú, con mucho entusiasmo sobre el mundo…—dejó al aire un instante—, pero yo fui criado dentro de unos laboratorios, prácticamente, así que no había mucho que pudiera hacer al respecto—hizo una mueca divertida del tipo “realmente no es mi culpa”—, sería el aguafiestas de cualquiera a quien siempre le gustase salir—agregó para solar una risilla algo tonta.

El pelinegro estaba tomando su mano, lo cual, al casi albino, le resultaba bastante gentil y bonito, era un gesto que el otro incluso podía estar pasando por alto, le venía a la mente porque hablaba mucho, claro que sí, soltaba esas frases sobre su vida, hablar sobre él mismo era muy fácil cuando tenía confianza con alguien… estaba teniendo confianza con el alemán, eso a Reiner le parecía dulce, porque sabía que no era una mala persona y el otro tampoco lo era, era divertido descubrir cosas de otras personas y no ocultaba ese interés que le tenía a estas cosas, a conversar y explorar el mundo de otras personas.

Si… eso era algo que Bastian le había enseñado, una de las enseñanzas que más atesoraba de él.

Entonces el otro soltó su mano, lo que le causó una ligera sorpresa, pero supuso que era algo normal.

No te preocupes, no me molesta la verdad—comentó con su calma habitual—, y si, tengo las manos de alguien que no ha hecho trabajos pesados nunca en su vida—bufó considerablemente—, siempre he estado dentro de los laboratorios después de todo—agregó—, aunque tengo muy buen ojo… es uno de mis puntos fuertes… lejos de estas manos suavecitas—, se burló de sí mismo con un tono equivalente, alzando las manos para reírse de ellas, era un poco melodramático al respecto, pero le gustaba ser gracioso en cierto punto de su vida, era la señal de que él era un hombre libre, de que no dependía de sus padres, de que estaba lejos de ellos, viviendo su propia vida incluso ahora.

De que no se dejaría presionar por ellos nunca más.

Como bailarín debes tener buen oído, y buenos pies—rió de nuevo—, y piernas…—agrego, decía un poco lo que se le venía a la mente, sin más—, en realidad debes tener muchas cosas buenas para ser tan buen bailarín—sonrió de nuevo.

Andaba realmente de buen humor a estas alturas de la noche.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Jue Feb 23, 2017 6:35 pm

-Hombre, mírate. Hoy estás fuera, estamos fuera. Nos hemos conocido fuera. No sé, has salido de tu laboratorio, por lo que no debería atormentarte ahora eso, ¿no crees? -suspiró-. Además, si tu pareja te quiso, y posiblemente otros te quisieron y quieran, tal y cómo eres, no debería ser en ningún caso que fueses un aguafiestas de los que les pueda gustar otra cosa -se tumbó mirando hacia arriba, sin cambiar ni un poco la distancia con el otro-. Y tampoco es que hable con entusiasmo, simplemente hablo de todo lo que me viene a la cabeza, la verdad. No digo cosas maravillosas del otro mundo, por lo que solo te puedo hablar de baile y animales con total perfección y precisión. De lo demás, solo voy sin bases exactas de lo que digo, lo que viene a ser lo que pienso.

Para Seung era cierto. Las manos de aquel hombre eran suaves, y blanquecinas cómo su piel, largas y bonitas. A Seung no le disgustaban para nada las manos de la gente, al igual que un cuerpo era algo que tendría que ser hermoso para el coreano para que entrase por sus ojos y se quedase en su cabeza. Volvió a coger la mano del otro y la miró, atento, con suma atención cara pequeña arruga, acariciándola levemente para comprobar que de verdad eran suaves. Total, el moreno no se preocupaba ya tanto por que hubiera contacto físico. Ya le había tocado antes y empezaba a acostumbrarse un poco. Tras la caricia, su ansiedad había bajado un poco, aunque en ocasiones eso podría ocasionar lo contrario, pero este había sentido todo cómo una caricia.

Soltó de nuevo la mano del otro, pero con delicadeza, tras mirarla.

-Pues sí que es suave, y son bonitas -sonrió-. Aunque digas que eres chico de laboratorios, eso no dice nada. Puedes levantar muros y tener unas manos hermosas y tocar instrumentos con manos horribles -le miró, acercándole una de su manos para que las viese-. Por ejemplo, estas manos son las mías. Un bailarín las tiene cuidadas, suaves cómo tú, quizás largas, pero en cambio yo tengo las uñas cortas de mordérmelas, con una mano más bien normal -y era cierto, Seung no podía farardear de manos, ni quería, eso sí, llevaba las uñas pintadas de negro. Siempre las llevaba pintadas de negro, bailase o no, estuviese en la universidad o no, era un detalle importante-. Me pinto las uñas para no mordérmelas de más, y aún así me las muerdo. Tengo manos de desastre, te lo aseguro. Quizás es por mi nerviosismo y tal que mis manos no se cuiden o algo.

Sonrió, volviendo a mirar al cielo escuchando las palabras del peliblanco. Estaba recibiendo halagos que no se esperaba, cómo que tendría buenas piernas. Era algo que no se esperaba, pero tampoco era mentira. Llevaba muchos años actuando en varios sitios y entrenando, por lo que se mantenía en forma y comía adecuadamente para que eso fuese real. 

-Bueno, en realidad, es normal tener buen cuerpo si te dedicas a algo como bailar. Cuando empecé siento pequeño, era un niño rechonchito y con sobrepeso -se cruzó de piernas, ya que pensaba en su propio cuerpo y eso le incomodaba un poco porque le parecía extraño-, pero en cuanto empecé a practicar la danza con frecuencia empecé a bajar mucho de peso, y en cuando llegué a la mayoría de edad empecé a cuidarme. Además, también me detectaron la intolerancia al alcohol y a otras cosas, por lo que también hay sustancias que evito que engordan. Aún así, mis piernas no son algo resaltable. Soy elástico, eso sí, y tengo mucha resistencia, y quizás estén en su sitio, para algunos serán bonitas -suspiró- He practicado mucho, he encontrado el punto para ser el único capaz de moverse así -le miró, directamente, con una pícara sonrisa-. Podría decirse que me encanta moverme de todas las formas. Y además sí, tengo buen oído. Demasiado buen oído. Cómo buen ojo también, muy buen ojo.

Se rió. Volviendo a mirar hacia el cielo estrellado, medianamente estrellado, de aquella noche.

-A pesar de no ser bailarín cómo yo, tú tampoco tienes mal cuerpo, ¿no crees? Mucho dices de estar en el laboratorio, pero no puedes decirme que no te cuidas a menos que tengas un truco.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Mar Feb 28, 2017 3:42 pm



Eso es, un poco, echarme el carro de la provocación—murmuró muy directamente tras aquello de “me encanta moverme de todas las formas”, su tono había sido muy claro.

Dentro de todas las cosas, Reiner era el tipo de hombre que sabía diferencias entre los tonos y la calidad y orientación de las palabras que le eran dirigidas. Un poco perceptivo, esa sería la manera correcta de llamarle, y no estaba muy alejado aquello de los pensamientos que el propio varón de cabellera blanquecina había estado teniendo desde unos momentos antes de que salieran a este jardín.

Pero entonces no hizo más que reír, soltó una gran risa por aquel comentario imprevisto sobre su estado físico, no porque fuera raro en sí, sino porque no muchas personas notaban ese detalle en una persona que afirmaba, como él, pasar la mitad, o más de la mitad, del día en su trabajo, muchas de esas horas en su laboratorio.

O si lo notaban ninguno lo decía… como sea, el comentario, en sí, era innovador y llamativo a los oídos del alemán.

Es una brujería—soltó de la nada aun con el humor completamente palpable en su tono y palabras.

Era raro que afirmara algo así, considerando que él era un hombre de ciencia, y los hombres de ciencia solían sentirse muy incómodos al hablar de temas como la magia y esas cosas, pues no podía fundamentarla. Reiner no era del tipo supremamente extremista, tenía una mente abierta, por lo que estas cosas realmente no le molestaban.

La verdad es que no hago ejercicio como tal—comentó en respuesta a las palabras del otro—, alguien me pegó la maña del baloncesto y también la natación, así que, los fines de semana, o cuando no tengo nada que hacer, voy a una cancha cerca de casa a jugar baloncesto, o a una piscina a nadar un poco—continuó, parecía como que estuviera haciendo memoria de algo—, pero no practicaba nada de deportes hasta los catorce, y nunca fui un niño rellenito—analizó—, supongo que tengo un buen metabolismo… porque amo comer pizza, es relajante—destacó para luego volver a reír y entró su atención en el pelinegro, para ese momento se había sentado sobre el césped y le miraba de costado—. Pero eso de que bebas muchas gaseosas al no poder beber alcohol... debes tener cuidado—aconsejo con algo de humor—, esas sodas son adictivas—completó con calma y miró su torso, tentado a hacer algo—, ¿eres alguien cosquilludo?—le preguntó.

Sin embargo, no dejo mucho espacio entre esa pregunta y mover su mano, más específicamente su dedo incide, a pinchar el abdomen del otro, más que nada por gracia, tal vez para ver qué efectos tenían esas gaseosas en el varón, y en parte porque, según su interpretación, había sido un poco llamado a hacer contacto físico.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Feb 28, 2017 6:01 pm

-Oh, qué morro. Debe ser genial comer tanto sin engordar... Y mantenerse tan bien. Por eso soy incapaz de verte tan mayor cómo dices. Yo si no bailo muchísimo toda la comida se va al culo y me pondría realmente gordo. Y por la bebida, no te rayes. Aparte de que expulso bien los gases, bien que no se notan si quiera cuando lo hago, suelo intentar volver corriendo a casa o algo así tras bailar. Hoy no hice ejercicio y quizás mañana mire de perderlo o coma mejor para no sentirme culpable. Aunque si bien mañana me veo cómo una bola, me acordaré de tus palabras. 

El otro hombre tocó la tripa de Seung, y aunque fue algo vergonzoso para él en parte, era alguien que solía tener muchas cosquillas. Solo habiendo puesto su mano ahí, se retorció un poco, algo asustado por ello. Tenía la impresión de que iba a tener muchas cosquillas si lo hacía, y se reía mientras ponía la mano sobre la del otro. Realmente estaba asustado, cualquiera lo estaría, pero no en un mal plan. Incluso le parecía bonito el intento, pues bien eran jóvenes y podrían jugar. Con su exnovio no solía ser muy juguetón, aunque bien el otro podría saber que a Seung si le gustaba. En cambio, con su madre si había jugado mucho en el pasado. Era divertido, sin duda.

-¡Ay! Sí, tengo muchas cosquillas. Pero muchas muchas, y temo golpearte por ello o algo. No quiero hacerte daño -cualquiera pensaría que se refería a unas cosquillas, aunque hablaba en serio sin dejar de reírse. Aún así, inconscientemente agarró la mano del otro, cogiéndola, quizás así evitando que el otro se lanzase a hacerle cosquillas-. Recuerdo que cuando era pequeño le pegué una patada a mi madre en la cara y le dio en la nariz y pobre. Debió dolerle mucho. Por ello, no sabría que hacer si te rompo la nariz de una patada o algo. La tienes muy bonita.

Bien es cierto que tenía la nariz bonita, y eso le parecía, pero quizás esto se estaba saliendo de lo que pensaba. Estaba tonteando con él, y él ya lo tenía clarísimo. Estaba sintiéndose extraño con su presencia, pues bien estaba atrayéndole sin duda. Además, cada vez que lo tocaba sentía menos inseguridades y menos ansiedad, y era quizás una razón estúpida por la que se estaba calmando. Estaba mucho más tranquilo de lo que debería en un caso, pero nervioso por otras cosas. 

Suspiró, poniéndose serio mientras con un dedo acariciaba la mano del otro.

-Sí que tienes las manos suaves -le miró, pero de reojo, mientras volvía a mirar hacia arriba, hacia las estrellas, poniendo el otro brazo tras su cabeza, apoyándose en ella-. Debo parecerte un idiota, ¿no crees? Supongo que es extraño que alguien que no conozcas de nada te esté dando la mano con tanta facilidad o algo así, pero me apetecía hacerlo. Al igual que te he dicho antes, bailo porque me apetece, te hablo porque me apetece, te toco porque me apetece, aunque resulte extraño. Al igual que digo lo que pienso porque me apetece, hablo porque me apetece, miro las estrellas porque me apetece... -suspiró, sonriendo después-. EN serio, soy un idiota, pero estoy contento por hacer lo que quiero. -volvió la mirada hacia arriba-. ¿Y tú? ¿También eres un idiota que hace lo que le apetece o una persona que se asegura de todo antes de hacerlo? Y siento la pregunta, es que estoy pensando en ello ahora mismo.

Y en su acompañante. Realmente, estaba pensando en aquel hombre desconocido de pelo blanco que le estaba haciendo sentir tan bien.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Mar 05, 2017 10:22 pm


Soltó una risa gracias a las palabras del otro le gustaba la gente que le hacia reír, a los ojos de Reiner esa gente valía la pena y era capaz de hablar con gracia de cualquier cosa, fueran o no sus problemas… le gustaba la gente con la capacidad de reírse de sus metidas de pata, incluso él lo había hecho en algunas ocasiones.

Gracias… gracias—murmuró—, voy a tener cuidado entonces—agregó dejando las cosas de lado para centrarse un poco en el ambiente que tenía al frente—, realmente debe haber sido duro para tu madre… recibir una patada en esas condiciones—resaltó, más que nada para él era curioso todo esto.

Y es que el de cabellera blanca estaba llegando a un punto de tener completamente claros sus pensamientos; este era un chico de veintiún años que estudiaba una carrera afín y era un gran bailarín, había tenido un pasado complicado y una relación algo complicada e infructuosa, era un chico al que le gustaba hablar bastante sobre muchas cosas y tenía una curiosa muletilla de la que era consciente… era un varón en toda la regla y tenía muchos puntos que al mismo alemán le parecían interesantes… esa era suficiente razón para todo. Rara vez hacia él algo sin pensar… y hoy no era uno de esos días.

Lo había pensado mucho, realmente lo había meditado, aquel pensamiento que se escapaba entre sus más racionales conexiones mentales. Exhaló con ligereza, debía estar seguro de que era así, tal cual pensaba, tal cual su observación le decía que tenía algunos caminos abiertos.

Fue por aquellas últimas palabras del muchacho que, finalmente, decidió hacer un movimiento, hacer un “algo” que difería de todos sus comportamientos hasta la fecha.

Pues… eso depende mucho de la situación—murmuró al viento—, puedo hacer lo que me apetece sin pensarlo… o pensarlo muchas veces para estar realmente seguro… soy muy metódico—susurró.

Entonces se movió desde su posición a un lado, agachando la postura hasta quedar frente a frente con el rostro del pelinegro y sonrió, lo había decidido y, antes de darle una oportunidad al otro de pensar, cortó toda la distancia existente posando sus labios sobre los ajenos, haciendo que su mano izquierda le sirviera de apoyo sobre el césped para no caerse, cerrando los párpados.

Era la primera vez en su vida que hacía esto, la primera vez que tomaba la iniciativa con un hombre que no era su esposo… aunque con él también tardó demasiado y, definitivamente, era la primera vez en su vida que hacia algo como esto con un completo extraño del que no sabía ni siquiera el nombre.

Pero, maldición, se sentía realmente bien.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Lun Mar 06, 2017 3:50 pm

Los labios del alemán eran tan suaves como sus manos, y realmente le llevaban apeteciendo al coreano desde hace ya horas, pero no se esperaba esto. Quizás era la primera vez en la vida que tenía una noche así, porque cómo la última vez que hacía ese tipo de trabajos él se iba directamente por quien pudiera estar ahí, no había tenido oportunidad de conocer a nadie. En este caso, en un nuevo país, con otra gente, con otro trabajo, con otra escuela, había pasado esto.

Para Seung, mudarse estaba siendo lo mejor que había hecho sin duda. Se había alejado de su padre, de su ex, de todo lo que le atormentaba en corea. Un nuevo país, con un nuevo idioma, seguramente con mejores estudios que en su universidad, con más trabajo, con hombres de distintos países, con... Ay, esos labios le habían gustado mucho. Le habían encantado. Lo mejor del país. Dios bendiga a sus buenas decisiones. Solo con eso, todo iba bien allí para empezar. Lo que pasase ahora, no debería ya poder estropear aquello.

En parte pensó si eso podría ser el alcohol del otro, quizás estaba borracho, pero quien sabía. Era un beso. Un beso que le pareció hasta dulce. Cerró los ojos, subiendo una mano hacia la cabellera del otro, entrecruzando los dedos por cada pelo de esta. Su pelo también era suave y sedoso, todo era muy bueno para él. Esperaba que no terminara aquel momento, pero sabía que todo acabaría. Se acabaría separando, y quizás cuando lo haga, la cara de Seung estaría tan roja cómo un tomate. Tenía vergüenza, pero no ansiedad. Era un milagro para él mismo. Alguien nuevo con el que no le dieran esos extraños sentimientos de miedo, aunque si le daba miedo que supiera cómo es fuera de ese traje tan oscuro que llevaba. Quizás ese chico tímido no le gustaría al otro. Quien sabe.

Estaba pensando demasiado en lo que pasaría después de esto, pero en realidad le apetecía desnudarle, y hacerle de todo. Hacía mucho que no lo hacía, y la última persona con la que lo hizo le daba malos recuerdos. En cambio, ese hombre le parecía el idóneo para hacerlo. Aun así, le parecía un hombre que no estaría dispuesto a hacerlo con el primer rollo de una noche con el que se cruzase, por lo que él no daría el paso. Simplemente por ahora, solo podría disfrutar del momento, esperando el final de aquello, el cual esperaba que fuese tan largo cómo se pudiese.

Pues bien, en la cabeza del coreano seguían surgiendo ideas sobre el otro, ideas realmente fuertes, pero que no podría llevar a cabo porque eso si le ponía nervioso, aunque estuviese en ese instante tan tranquilo. Movió un poco los labios para saborear un poco de ellos, solo un poco, un pequeño trozo de ellos para comprobar si su sabor también eran buenos, pero que no se notase, quizás eso lo asustase. Sonrió mientras lo hacía, porque estaba contento con aquello.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Mar Mar 14, 2017 2:13 pm


Era un beso profundo, un beso completo, uno de esos que, definitivamente, no le darías a cualquiera.

Pero se sentía tan bien, sus labios se sentían realmente bien… sentía el sabor del alcohol ligarse con toda la situación y eso era llamativo y, un poco, excitante.

Sin embargo, tenía que separarse de él aunque no lo quisiera, y así lo hizo, pero sin distanciar demasiado su rostro del ajeno, notando ese pequeño sonroso y sonriendo con un poco de complacencia y orgullo.

Es la primera vez que hago algo así en mi vida—confesó en un tono profundo—, y me gustó—confesó sin aires de descaro siendo bastante puntual al respecto y, en ese momento, dejándole algo más de espacio para que respirase, acomodándose para no caerse sobre el otro—, y no te conozco—habló con calma—, pero me gustas—admitió.

No era un gustar extraño, es decir, no era un gustar explícitamente sexual, deseoso; como este beso, que era cuestión de deseo, pero no exclusivamente esto… él le gustaba de una manera diferente, a decir verdad le gustaría poder conocerlo mejor e incluso saber su nombre, pero quería mantener el misticismo y todo lo que eso estaba encerrando en este preciso instante. Le gustaba, le gustaba…

¿Estaba consciente de lo que estaba pensando?

Por supuesto que sí.

Y estaba también bastante consciente de que no debía fijarse demasiado en eso, de que, aunque le agradase esta persona, lo más probable resultase ser que después de esto se acabase.

¿Quería que acabase?

No.

Exhaló con mucha calma para llevar una de sus manos al cabello y alborotarlo un poco para sonreír de medio lado; era completamente consciente de sus deseos justo ahora, justo en este momento con este chico que tenía al frente. Llevó esa mano libre a acariciar la negra cabellera ajena y respiró con calma.

Quiero besarte otra vez—dijo con mucha claridad—, ¿te parece raro que un extraño como yo te diga eso?—le preguntó entonces, estaba siendo franco porque era esa realmente su forma de ser y de actuar.

Era un hombre sensato y claro respecto a lo que estaba sintiendo, era un hombre de ciencia y como tal solía pensar demasiado, sin embargo, era la primera vez que llegaba a sentir este tipo de “movimiento” por actuar fuera de toda la normalidad de su vida, y le agradaba, le gustaba mucho esta pequeña sensación. Quería probar más de ella, quería poner en marcha ese pequeño deseo que crecía por este muchacho en estos momentos, que crecía gracias a esas provocaciones.

Bufó, estaba bastante consciente de todo en estos momentos.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Miér Mar 15, 2017 6:28 pm

Al separarse, las cosas que le dijo aquel extraño hombre hacían realmente feliz al coreano. Tanto que era extraño para él. Con un completo desconocido se estaba sintiendo más querido que con su expareja, y eso decía mucho de la relación que había tenido anteriormente, a pesar de haber amado a esa persona tras tantos años. En cambio, un hombre que conoció la misma noche le hacía sentirse mejor que otras muchas noches anteriores, por lo que no dejaría que eso terminaría.

Se incorporó un poco, aún algo sonrojado, pero pasando los brazos por los hombros del otro para abrazarle y poder volverle a besar. Esta vez, era él quien besaba al otro, pero sin tanto miedo por hacerlo, ya que el otro le había dado via libre al hacerlo. Aún así, fue un beso corto pero con mimo, quedándose a milímetros de su boca tras juntar sus labios, sonriendo hacia un lado algo pícaro. 

-También es la primera vez en mi vida que me pasa algo así, y me gustó mucho -puso una mano sobre la cabeza del otro, acariciando su pelo con mucho cariño-, y no te conozco, pero me gustas mucho.

Quizás quería repetir aposta las palabras del otro, ya que esa frase se le había quedado en la cabeza. No entendía esos sentimientos que estaban desbordando dentro del cuerpo del coreano, pero se sentía tan bien. Es más, se estaba poniendo nervioso, y necesitaba calmarse, por lo que volvió a besar al otro con cuidado. Esos labios eran tan suaves cómo irresistibles. Los besos del otro tenían un sabor a alcohol que nunca había probado, pero que le hacían sentirse borracho de cariño. Jugó con la nariz del otro chocandola con la suya.

-¿Quieres besarme más? Aquí estoy. Yo ando cómo tú -sonreía, mientras seguía manteniéndose en la misma poca distancia, mientras seguía manteniendo las caricias sobre el cabello del otro. Le encantaba también su cabello porque era realmente suave. Es más, todo aquel hombre le parecía suave y placentero, su sola presencia lo era. Quien pensaría que un hombre tan atractivo estaría interesado en él. -. Quizás te parezca hasta raro que te corresponda, pero podría estar besándote lo que queda de noche...

Sonrió.

-... y más.

Le apetecía saber más del otro, pero si esto acabara, solo le haría sentirse peor. Además, si sabía cómo era y quien era, se alejaría de él. Si sabía su nombre, podría saber cómo es él. Pues Seung odiaba mucho a Seung, pues no se quería ni un poco, pues no tenía ninguna confianza en él mismo cómo para sentir que puede ser algo más para alguien. Eso es lo que le parecía increible. ¿Cómo aquel hombre tan apuesto decidió al coreano esa noche? Había muchas mujeres, y muchos hombres, que probarían su carne sin dudarlo, incluido él, pero era aquel hombre el que decidió ir a por el moreno.


-Vaya, de todos los hombres medianamente apuestos de aquella sala, me parece extraño que decidas irte con el pobre y extraño cuervo bailarín con contrato de una noche. Debo sentirme realmente halagado. -sonrió-. Probar de los labios del hombre más precioso y listo de todo aquel lugar es algo que no me esperaría. En estos momentos seguramente estuviese volviendo a casa mientras me fumaría un cigarro por el buen trabajo realizado, pero este es el mejor premio que he recibido.

Y volvió a besarle, pero poco de nuevo, aunque separándose más lentamente.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Miér Mar 15, 2017 8:15 pm



Recibió cada beso como mucha aceptación y expectativa; estaba realmente contento de escucharle, de sentir sus labios y sentirle a él, su tacto, su sabor.

Y sonrió con él, era muy bueno que ambos hubieran podido sintonizar sin demasiado de nada a estas alturas. Las palabras que dijo le dieron algo de curiosidad, pero era solo lo normal en realidad, por lo que no dudó en profundizar algo más ese beso de algunos segundos, para separarse y mirarle con una media sonrisa pintada en el rostro.

No es que estuviera en los planes—murmuró, en esas palabras en tono bajo se le salía por completo el acento alemán—, pero creo que soy afortunado de haberte visto, de haber hablado contigo—continuó en el mismo tono—, de haberme atrevido a besarte—finalizó aquel comentario volviendo a besarle con más profundidad, perfectamente acomodado en el lugar.

No era algo común, Reiner no mentía al dejar en claro que, en sus veintiocho años de vida, era la primera vez que hacía algo como esto, que tenía estos pensamientos, estas ganas de salirse del libreto del que ya estaba bastante desviado desde hace mucho, pero de hacerlo mucho más diferente. Como le encantaba.

Inhaló y exhaló con suavidad al separarse de él y se hizo bastante claro que, si quería seguir besándole, como realmente quería, no podía seguir haciéndolo aquí, en pleno jardín, porque no quería solo besar sus labios a fin de cuentas.

Entonces, con eso en mente, se separó de él y se levantó, tomando luego la mano del otro con la esperanza de jalarle lo suficiente para que este también se levantara.

Creo que es mejor ir a un lugar más privado—dijo con calma entonces, apretando ligeramente su mano al tacto y comenzando a dar algunos pasos.

Se dirigía a la recepción para pedir una habitación. No iba a pedir una doble, es decir, ¿por qué razón?, a estas alturas de su vida no tenía nada que ocultar, era un hombre gay que incluso había estado casado, por lo que los tabúes para él sinceramente no aplicaban, mucho menos las tretas que conocía de otras parejas, incluso de aquella otra pareja que había tenido hacía no mucho, que para nada había resultado.

Quería besarle, ese pensamiento estaba tan latente en su ser justo ahora, tan presente, quería besarle y tocarle, conocerle a profundidad, conocerle como solo la intimidad lo permitía. Y disfrutar… disfrutar de una interesante conversación con lo que tuvieran para decir en medio de eso.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Vie Mar 24, 2017 3:17 pm

Se sorprendió mucho al ver la reacción del otro a todo aquello. Quizás no estaba para nada en sus planes llegar a tales extremos, pero realmente era lo que quería y debía dejarse llevar por el momento. Nunca más iba a tener esta oportunidad en la vida, pues era un negado con problemas de ansiedad, que en realidad no se consideraba muy atractivo, con una mala personalidad y con ganas de golpearse a sí mismo todo el rato. Pero oye, un hombre se había interesado por él. Un hombre la primera noche que salía por ese país, un hombre extranjero. Un hombre con un acento que le encantaba, con una cara que le encantaba y que pronto descubriría cuanto le gustaba su cuerpo. O eso era lo que confiaba en ese momento, en tener una apacible noche que recordar, aunque le daba miedo pillarse del otro, o bien le dolería mucho separarse.

Seung no paraba de pensar que ese hombre iba a ser solo algo de una noche, pues tenía miedo. Tenía miedo de ser abandonado de nuevo, y con lo atractivo que era el otro sabía que habría otra persona ahí. Además, era alguien listo, alguien con estilo y seguramente con dinero. Era alguien que muchos y muchas querrían, y eso lo tenía claro. Por lo que, ¿volvería a encontrarse con una infidelidad? Siempre, siempre podría encontrársela de nuevo, y por eso le daba miedo. Y ansiedad, y eso le empezaba a dar mientras caminaba tras las espaldas del otro en la recepción, mientras caminaban.

No era el momento, o eso quería pensar. Quería calmarse, y quería disfrutar del momento. Mantenía la mano sobre la del otro, apretándola mientras esperaba algo atrás a que le dieran la llave del cuarto. Miraba a otro lado, algo sonrojado por la situación. Quien iba a pensar que acabaría así la noche, pero bueno. No sabía si quiera que decir. En cuanto recibieron las llaves de la habitación, fue él quien las cogió y tiró de la mano del otro hacia unos ascensores cercanos, llevándole a ellos y dándole al botón para que se abriera uno para subir por él. No le importaba mucho que las chicas de la recepción le hubiesen visto con otro hombre, son personas que posiblemente no volviese a ver, y si lo volviese a hacer, no sabía si volvería a clavar mirada del mismo modo.

Tras entrar, miró el número de la llave de la habitación, pulsó el botón de aquella habitación y, en cuanto se cerró la puerta, se puso delante del otro para besarle. Esta vez mucho más nervioso, mucho más tembloroso, pero realmente con ganas, sonrojado. Aquel beso era tímido, cuco, lento. No sabía si lo estaba haciendo bien, pero esperaba que lo hiciese para hacer al otro disfrutar del momento. Subió sus brazos sobre los hombros del otro, abrazando su cuello y acercándose a su oído.

-Espero que mis besos no sean algo de mal gusto, realmente quería besarte ahora mismo y no he podido esperar a llegar a la habitación. Lo siento -volvió a besarle-. Además, sabes a algo extraño. Quizás sea cerveza, ya que nunca la he probado. No creo que me pase nada por probar un sabor, no estoy bebiendo directamente de la bebida, pero es rico. Muy rico -sonrió-. Supongo que yo ahora mismo sabré a gaseosa, qué aburrido, ¿verdad? 

Acercó su nariz con la del otro y empezó a jugar con ella. Era muy juguetón y cariñoso en ese sentido y siempre lo había sido, en momento bonitos y románticos cómo este. Aunque a diferencia de antes, que antes al otro le parecía que no le gustaba, y en cambio no sabía que iba a pensar el otro de ello. Bueno, por lo menos estaba medianamente agusto, a pesar de lo nervioso que aún estaba.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Mar 25, 2017 8:24 pm


Ver rostros era algo a lo que estaba acostumbrado, por lo que solo sonrió a aquella recepcionista que se fue a cuchichear rápidamente con su compañera, eso lo pudo ver en tanto el pelinegro le llevaba hacia los ascensores luego de tomar la llave entre sus manos. Era gracioso, a veces sentía que podía mirar con gracia estas situaciones una y otra vez, tanto como pudiese… pero claro, estaba yendo a un cuarto con un hombre asiático guapo muy guapo… ellas deberían querer ser él en estos precisos momentos.

Al entrar en el ascensor se vio entonces un poco asaltado por los besos ajenos, que se le hacían realmente tiernos, realmente puros, pues notaba su nerviosismo en la forma de besarle y en esos temblores. El mismo Reiner también estaba muy nervioso, aunque luchaba por parecer un poco cool, pero la cosa es que lo estaba, era primerizo en estas desventuras, y eso terminaría por notársele tarde o temprano, muy lejos de lo fetichista que pudiera o no ser al respecto.

Conducta era conducta, y él era de muchas maneras.

Sonrió de medio lado.

La verdad no es nada aburrido—murmuró entre beso y beso, los de la seguridad debían estar comprando cotufas ahora mismo.

Colocó las manos alrededor de las caderas ajenas, solo porque realmente no encontraba donde ponerlas, y amenizó el beso. Rayos… le gustaba, le gustaba mucho y, a pesar del ansia del momento al cual se encaminaban ambos, Rei no podía dejar de sentir algo de pena por lo que, según él, sería tan solo este momento y no volverle a ver.

No podía romper las reglas… no de esta manera al menos.

El timbre del ascensor sonó y entonces se separó de él para mirar el número de habitación en la llave que el pelinegro tenía entre las manos y, al momento en el que las puertas se abrieron, sin nadie esperando del otro lado, caminar por el pasillo hasta el lugar, la puerta, indicada.

Al llegar a la puerta hizo algo que, como mucho, nunca había hecho antes con nadie que no fuera Bastian, definitivamente nunca había actuado en plan seductor con otro hombre que no fuera él, no de esta manera al menos. Con un ligero jalón llevo al pelinegro de espaldas a la puerta y depositó un par de besos en los labios ajenos, bajando la mano desde el hombro hasta la mano del muchacho para tomar la llave, separarse un poco, buscando la cerradura para pasar la tarjeta.

Ah… esto es un poco complicado—murmuró para reírse de sí mismo, pues no lograba concentrarse completamente para pasar la tarjeta por la cerradura. Era una situación un poco vergonzosa, por el varón que tena al frente, por la situación, pero al final era reconfortante.

Sin embargo, no tardó demasiado en poder acertar y el cerrojo de la puerta se desactivó, por lo que pudo mover el pomo y abrir, lo que le llevó a soltar un silbido de alivio.

Fue más complicado de lo que pensé—soltó con obvia burla hacia sí mismo, había arruinado un poco el momento, pero tenía su encanto.

Empujó un poco al otro varón para meterse ambos en la habitación y cerrar la puerta tras de sí, estaba ansioso por saber lo que vendría después de esto.

Era como un niño con juguete nuevo, si fuera él… lo correcto sería decir que era “como biólogo con microscopio nuevo” o algo así.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Mar 26, 2017 4:20 pm

En cuanto le apoyó en la puerta, el coreano se sorprendió con el otro. Había sido realmente seductor aquello, pues no se lo esperaba mucho, pero a su vez le encantó aquello y fue un punto positivo. A su vez, también disfrutó mucho riéndose con el otro intentando acertar con la llave, pues le hizo mucha gracia y eso rompió bastante el hielo, más de lo que estaba roto, y sería más fácil llevar la conversación.

Entró dentro de la habitación, junto con el otro hombre, y en cuanto entró, con una sonrisa, le miró, quizás algo seductor incluso, acercándose de nuevo a él y acercándose al oído de este. Susurrar a veces podría ser atrayente y divertido. Lo bueno de todo ello es que el silencio que había allí, haría que esos susurros se pudieran escuchar en todas partes, y quizás eso en el futuro de su estancia allí daría mucho juego, y mucho morbo.

-También eres muy divertido. Tu numerito de la puerta me ha encantado, de verdad -mordió levemente el lóbulo de la oreja del otro, esperando una reacción de este-. La verdad es que los hombres aburridos y rectos que no me sorprenden en nada son los que más me desagradan. En cambio, tú no haces más que sorprenderme ¿no crees? Eso creo que te hace realmente genial y atractivo, y me dan ganas de pasar mucho tiempo contigo, pues te hace más interesante aún de lo que ya eres. 

Empezó a desabrochar aquella americana del otro hombre, mientras le besaba con ternura en los labios. Quería verle con menos ropa de lo que tenía y quería ver cómo era su cuerpo, bien le interesaba. En cuanto se lo retiró, se separó del otro, dejó tirada la prenda sobre un mueble y le observó bien.

-Wow. Quería verte sin esa americana. Me dio curiosidad, perdón.

Solo pudo decir aquello, pues ese hombre le parecía realmente atractivo con un cuerpo genial. Igualmente, ir al tema tan deprisa sería bastante brusco. Ir directamente a hacer aquello quizás haría que la noche se acabase demasiado temprano, por lo que tenía otro plan. Se retiró el calzado con fuerza y sin cuidado y se tumbó en la cama. Le miraba desde ahí, con quizás deseo, pero tenía que tener paciencia, quizás el otro no quería tampoco eso tan deprisa igual. 

-Bueno, pongámonos cómodos, ¿no? Tenemos una habitación de hotel para los dos solos durante la noche. ¿Algo especial que te apetezca hacer ahora mismo? -le decía desde la cama, peinando su cabello hacia atrás, pues el pelo se empeñaba en marcharse hacia delante y era cómo solía ir a la universidad y eso lo hacía más reconocible fuera de allí, porque... ¿Qué pensaría aquel hombre si se entera cómo es en su día a día? Le daba miedo, pues debía ocultarlo y esa pregunta se la hacía continuamente-. Además, con este silencio podremos escucharnos mejor, quizás hasta las pulsaciones, ¿no crees? Charlar aquí será una gozada, escuchar solo tu voz.


Oh, Seung a veces decía cosas bonitas y románticas. Quizás no era a la persona adecuada, o quizás sí. Ni si quiera él lo sabía, pero sabía que había sido bonito y él mismo se tiró las flores internamente.

Seung se tumbó perpendicular a la cama, apoyado mirando hacia aquel hombre, e hizo dos gestos con la mano. Primero, con un dedo, le dijo que fuese hacia él. Luego, con la misma mano, puso la mano entera cerca de él, en frente, para que se sentase o tumbase ahí.

-Ven, te espero. Hablemos de hacer algo divertido, ¿no crees? Además, quiero besarte. Ven.

Por dentro, Seung era un saco de ansiedad, pero le estaba dando a la vez algo totalmente contrario, pues visto quería hacer un montón de cosas esa noche para evitar que le diesen ataques. Le gustaba, le gustaba muchísimo hasta el punto de querer darlo todo esa noche cómo si fuera la última. Al fin y al cabo, también se mentalizaba todo el rato que sería esa la única ocasión que pasaría eso.

Aunque, por una vez, deseaba que eso no fuese así, pero si lo fuese, lo perdería. Otro más que perdería.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Miér Mar 29, 2017 3:21 pm


En su vida las cosas siempre habían seguido un camino decidido por sus padres, apoyado por sus propias ganas de hacer ciertas cosas. Ellos tenían el guion, pero, en su momento, fue Reiner quien pudo tomar el control de su vida y hacer lo que quisiera. Sus padres le habían recriminado mucho, pero ellos nunca tuvieron el poder sobre él, no cuando sus pensamientos y forma de ser maduraron mucho antes que otros niños de su edad.

Podía pensar alguien que era horrible que un niño viviera en un mundo de adultos, especialmente uno tan cruel. Reiner mismo había pensado más de una vez que él era un niño probeta, porque le resultaba muy extraño tener tantas características en un solo ser; solía pensar que sus padres habían terminado por hacerle “sin querer”, que habían experimentado con sus ADN y, al final, para probar sus hipótesis, y saber si sus experimentos habían dado resultado, habían decidido que serían padres de ese niño y, en efecto, él había terminado por nacer y crecer dentro de un laboratorio que impulsaba su inteligencia.

Racionalmente no tenía ningún punto fallido, era probable y muy posible considerándolo todo lo que eran sus padres.

Resopló al tenerle allí y sonrió.

Um…—murmuró, buscando seguir un poco el juego que se le presentaba—, supongo que ser un poco torpe a veces presta—continuó en el mismo tono—, que sepas que me ha salido del corazón—comentó—, jamás haría algo así a propósito—finalmente dijo, porque si estaba un poco avergonzado por el numerito aquel que le había tocado pasar.

Se dejó besar con mucha calma y, aunque le pareció un poco pronto, se dejó quitar el saco, la corbata y la camisa con todo el gusto del mundo, no había nada de qué avergonzarse. A diferencia de otras personas con su color de cabello, al no ser realmente albino, no sufría de aquellas manchas que otros con esa condición debían exhibir de una, u otra manera. Eso sí, su piel era bastante blanca, casi como si fuera leche, o un tipo de Blanca Nieves de lo más rara, y con cambio de género.

Al ser despojado de la parte superior de su vestimenta se sintió un poco más libre y solo atinó sonreír por las palabras ajenas. Estiró un poco su cuerpo, muy mínimamente en realidad, para mirar lo que hacía, más importante, como lo hacía, y ladear suavemente la cabeza, estaba bastante complacido con la invitación. En ese momento, quedándose algunos segundos de pie, sonriendo, tan solo “mirando el espectáculo” con ambas manos metidas en los bolsillos, respirando con calma y, solo poco después, quitándose los zapatos serenamente, subiendo un pie y luego el otro, en una maroma para sacarse las medias.

Creo que podría hacer muchas más cosas que solo conversar—soltó, como una nota atrevida—, pero… charlar en una cama es una de los placeres de la vida—sonrió ligeramente caminando hacia la cama y sentándose frente a él, llevando una mano para acariciar su rostro con aires tranquilizadores.

Dispuso entonces de los labios ajenos con mucha suavidad en una posición que se le hacía bastante cómoda. Podía notar un poco su ansiedad, él mismo estaba ansioso con esto, pero no era algo ajeno en su vida, por lo que podía controlarlo con algo de facilidad.

Al finalizar su beso acarició con la punta de su nariz la del otro y soltó un bufido gracioso, complaciente, como si ambos, en este momento, fueran cómplices de algo único.

Soy fiel creyente de que las personas pueden conversar con las palabras—de nuevo su tono bajo, su acento marcado, salían a relucir—, pero también con las miradas, con los gestos, con el cuerpo…—en ese momento su nariz se fue a un lado, que en su caso sería un poco arriba, y la hizo rozar junto a un respiro en el cuello del pelinegro—, con las caricias—completó, separándose ligeramente, quedando cara a cara con él—¿no lo crees?—preguntó sonriendo tenuemente.

Era una sonrisa un poco inocente, porque él era capaz de sonreír de esa manera de vez en cuando, porque, a fin de cuentas, no era el tipo de persona demasiado dura con el resto, caso contrario con él mismo. Sus secretos, los más profundos, sus temores, los más reales, ya alguien se los había llevado a la tumba.

Junto a una parte de sí mismo.

Aunque… tomar eso en cuenta justo ahora, tal vez no era realmente lo mejor.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Abr 01, 2017 8:06 am

El coreano había aprendido que el otro era bastante juguetón, pero él también lo era y no le disgustaba en absoluto. Quizás por el numerito en la puerta, quizás por las caricias, los juegos, el tacto e incluso los besos, todos le parecían realmente cómo si el otro quisiese jugar, pero él también quería. Pero también quería saber quien era.

No debía, sabía que no debía. Sabía que si lo conociese de verdad, supiese su nombre, supiese donde trabaja y todo eso, al igual que si fuese al contrario, se apagaría o bien la magia o haría daño al otro. No, el coreano era alguien malo y tóxico, y veía al otro como un hombre hermoso, y puro. No quería hacerle eso, y por eso eso se debería quedar en una sola historia de una noche, o eso cree él, puesto que ya había amado a alguien anteriormente de manera más romántica y había hecho lo mismo que esa noche pero con una relación. Aunque notaba realmente la diferencia de la frialdad de su exnovio con la calidez de aquel hombre de cabellos claros que estaba junto a él en la cama.

-Charlas en la cama. Todo el mundo habla de ellas, y dicen que pueden ser grandes momentos entre mucha clase de relaciones. Además formas de conocerse al hablar de muchas de las cosas –sonrió-. A mí me son desconocidas, a pesar de ahora estar hablando en una, pero no es la misma situación tal y como lo pintan. Nosotros no estamos desnudos dentro de las sábanas, por lo que no se si cuentan.

Suspiró, dejándose acariciar por el otro, pues eso le parecía tan cariñoso como deseoso, pues deseaba también poder hacerle caricias al otro y besar su cuello. Aquel hombre no tenía mal cuerpo, y eso no disgustaba nada a Seung, pero temía un poco que el otro odiase el cuerpo de este. Al fin y al cabo, el cuerpo del coreano era un cuerpo atlético, típico de un bailarín, pero no sabía hasta que punto sería atractivo. Nunca había pensado cuando le podría gustar Seung al hombre desconocido que ahora mismo está en el mismo cuarto que él.

-Hay modos mil de conversación, y me gustan todas. El contacto físico puede hacernos aprender más del uno del otro que millones de palabras, y no quiero ni mencionar las caricias, y los besos, y todas esas cosas que pueden hacer las personas entre ellas. ¿No crees? Quizás podamos conocernos más simplemente tocándonos. 

Acarició el pelo del otro, buscando modo de llegar a la boca del otro deseando probarla. En cuanto llegó a ella, le dio un beso más profundo y algo más apasionado que los demás, abrazándole por los hombros y casi tirándolo de la cama. El coreano deseaba tanto conocer al otro que deseó hacerlo del modo más físico que se le había ocurrido, cómo podían ser los besos y las caricias.

En cuanto se separó del él, le dedicó una mirada realmente seria, pero sus ojos brillaban, pues se sentía feliz de estar haciendo eso pero a la vez le daba miedo, pero quería. Quería más, quería más de él, quería ver hasta donde podría ver cómo era el alma del otro, pero con cuidado de que ese cuervo corrompiese el alma ajena. Se quedó en silencio y serio, mirando muy de cerca al otro, esperando que algo pudieran pasar entre ambos, aunque a los 10 segundos de empezar, estaba sonriendo y poniéndose nervioso.

-¿Te han dicho alguna vez que eres alguien precioso? Porque a mi me lo pareces. Tu personalidad, tú cuerpo, todo está tan equilibrado en ti.

Volvió a besarle, más apasionadamente, pero se separó algo más pronto, pues empezó a pensar que quizás estaba llendo demasiado rápido. Bajó los brazos de los hombros del otro simplemente mirándole, algo sonrojado porque quizás lo estuviese haciendo mal, pero clavó sus mirada en la ajena deseando, por un instante, que todo iba a salir bien.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Jue Abr 06, 2017 11:40 pm


Tal vez podamos intentarlo más tarde—comentó seriamente a las palabras del varón pelinegro mientras una de sus manos acariciaba desde la parte inferior del torso ajeno y se movía hacia arriba sobre la tela, buscando removerla. No le gustaba ser el único semidesnudo a estas alturas.

Depositó un leve mordisco en una zona cercana a la clavícula del asiático y, de una vez, metió su mano izquierda debajo de la ropa, para acariciar la piel ajena, que se sentía suave, pero firme, al tacto de sus manos. Se tocaba bastante bien, por lo que no evito una sonrisilla de complacencia.

Estaba que reventaba por dentro.

Reiner estaba nervioso, pero no por lo que estaba haciendo en realidad, sino por lo que eso significaba para su vida. El alemán había intimado, acariciado, visto desnudo y estado con solo un hombre en toda su vida, nadie más que él. A pesar de las miles de tentaciones que se le presentaron, nunca había caído en ellas, nunca había tocado en este aspecto a nadie más que a Bastian y eso le daba muchos nervios… ¿sería diferente?, ¿realmente podría hacerlo con alguien que no fuera Bastian? El hecho de caer en la tentación de esta manera, con un desconocido, le daba a entender que sus instintos, de alguna manera, habían elegido a este muchacho, que su subconsciente había hablado y había decidido que era él.

Y era una pena que no pudiese pasar más que de aquí.

Besarle era emocionante, para ser sinceros lo era, le gustaba sumirse en esa boca y sentir como su ritmo cardíaco aumentaba a la par de la profundidad de sus bocas unidad, de sus lenguas en un juego macabro. La sensación de perder el aliento por ser un poco salvaje al respecto también le gustaba, le venía demasiado bien y era de sus favoritas, al estar medianamente encorvado sobre el pelinegro y el colchón la sensación le podía mucho más.

Tragó entero al separarse de él y, en ese momento, mientras el otro hablaba, acarició levemente su rostro, era una piel suave y tersa, cuidada eso sí, y sonrió.

Cuando le escuchó decir las últimas palabras su sonrisa se hablando un poco y un semblante triste pudo sentirse pasar por su rostro, uno que cambió rápidamente para evitar malas caras a estas alturas. Desvió el mirar por un instante, pero pronto regresó a él.

Hubo alguien… pero es algo un poco viejo—murmuró, no le era incómodo tocar ese detalle, pero prefería dejarlo solo en una corta y fugaz mención—, pero… siempre es agradable escuchar un halago de alguien por la manera en la que se es—comentó, cambiando la sonrisa por una un tanto más animada—, especialmente si ese halago viene de alguien a quien recién conozco—completó, armando en su rostro una expresión del tipo “tiene que ser así” y sonriendo luego de eso, porque la mueca tuvo que verse algo graciosa—. Soy un producto de la ciencia—mencionó—, o eso creo—agregó la duda—, siempre me ha parecido raro tener todos estos factores, pero, de nuevo, si es por tener un halago de alguien como tú, supongo que es genial—finalizo el comentario cuando notó la inseguridad ajena—. No debes cohibirte… yo no lo haré—murmuró, buscaba “darle un empujoncito” de manera implícita.

Bajó la vista a la ropa ajena y, por ese segundo, una sonrisa un tanto más picara, que en su rostro debía verse de lo más confusa, se le dibujó. Metió las manos, ambas, debajo de la camisa, para ir subiéndola a la par que acariciaba su torso, todo muy lentamente, con mística, hasta que se deshizo de ella y la dejó ir a alguna parte a los costados de la cama y contempló su torso.

Eres un hombre realmente bien formado—murmuró bastante complacido.

Entonces, de un momento a otro, algo cruzó por su mente y, en realidad, le pareció una idea de lo más interesante, de lo más divertida de intentar. ¿Qué clase de expresión vería en el rostro del otro varón si hacía eso que estaba pensando? La intriga le hacía querer intentarlo mucho más.

En ese momento se dejó ir y, literalmente, terminó por sentarse sobre la entrepierna ajena, tomando, al mismo tiempo, las muñecas del otro con ambas manos, empujándolas sobre la cabeza, ahí acostado en la cama, con algo de fuerza, en una media especie de sometimiento, no queriendo que se moviera, dejando caer el peso en sus caderas, para sentir el cuerpo del pelinegro y llevando su postura, su cabeza, su boca, directamente al cuello del otro, chupando una, dos, tres veces sobre el mismo lugar, muchas veces e realidad, muy profundamente.

Quería dejar marca, una buena y oscura marca, por lo que continuo chupando sobre el mismo lugar una y otra vez, dejando pequeños mordiscos y lamidas para volver a chupar, rozando un poco ambos pantalones como consecuencia de lo que hacía arriba, pero también con toda la intención a cuestas.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Jue Abr 06, 2017 11:41 pm


Tal vez podamos intentarlo más tarde—comentó seriamente a las palabras del varón pelinegro mientras una de sus manos acariciaba desde la parte inferior del torso ajeno y se movía hacia arriba sobre la tela, buscando removerla. No le gustaba ser el único semidesnudo a estas alturas.

Depositó un leve mordisco en una zona cercana a la clavícula del asiático y, de una vez, metió su mano izquierda debajo de la ropa, para acariciar la piel ajena, que se sentía suave, pero firme, al tacto de sus manos. Se tocaba bastante bien, por lo que no evito una sonrisilla de complacencia.

Estaba que reventaba por dentro.

Reiner estaba nervioso, pero no por lo que estaba haciendo en realidad, sino por lo que eso significaba para su vida. El alemán había intimado, acariciado, visto desnudo y estado con solo un hombre en toda su vida, nadie más que él. A pesar de las miles de tentaciones que se le presentaron, nunca había caído en ellas, nunca había tocado en este aspecto a nadie más que a Bastian y eso le daba muchos nervios… ¿sería diferente?, ¿realmente podría hacerlo con alguien que no fuera Bastian? El hecho de caer en la tentación de esta manera, con un desconocido, le daba a entender que sus instintos, de alguna manera, habían elegido a este muchacho, que su subconsciente había hablado y había decidido que era él.

Y era una pena que no pudiese pasar más que de aquí.

Besarle era emocionante, para ser sinceros lo era, le gustaba sumirse en esa boca y sentir como su ritmo cardíaco aumentaba a la par de la profundidad de sus bocas unidad, de sus lenguas en un juego macabro. La sensación de perder el aliento por ser un poco salvaje al respecto también le gustaba, le venía demasiado bien y era de sus favoritas, al estar medianamente encorvado sobre el pelinegro y el colchón la sensación le podía mucho más.

Tragó entero al separarse de él y, en ese momento, mientras el otro hablaba, acarició levemente su rostro, era una piel suave y tersa, cuidada eso sí, y sonrió.

Cuando le escuchó decir las últimas palabras su sonrisa se hablando un poco y un semblante triste pudo sentirse pasar por su rostro, uno que cambió rápidamente para evitar malas caras a estas alturas. Desvió el mirar por un instante, pero pronto regresó a él.

Hubo alguien… pero es algo un poco viejo—murmuró, no le era incómodo tocar ese detalle, pero prefería dejarlo solo en una corta y fugaz mención—, pero… siempre es agradable escuchar un halago de alguien por la manera en la que se es—comentó, cambiando la sonrisa por una un tanto más animada—, especialmente si ese halago viene de alguien a quien recién conozco—completó, armando en su rostro una expresión del tipo “tiene que ser así” y sonriendo luego de eso, porque la mueca tuvo que verse algo graciosa—. Soy un producto de la ciencia—mencionó—, o eso creo—agregó la duda—, siempre me ha parecido raro tener todos estos factores, pero, de nuevo, si es por tener un halago de alguien como tú, supongo que es genial—finalizo el comentario cuando notó la inseguridad ajena—. No debes cohibirte… yo no lo haré—murmuró, buscaba “darle un empujoncito” de manera implícita.

Bajó la vista a la ropa ajena y, por ese segundo, una sonrisa un tanto más picara, que en su rostro debía verse de lo más confusa, se le dibujó. Metió las manos, ambas, debajo de la camisa, para ir subiéndola a la par que acariciaba su torso, todo muy lentamente, con mística, hasta que se deshizo de ella y la dejó ir a alguna parte a los costados de la cama y contempló su torso.

Eres un hombre realmente bien formado—murmuró bastante complacido.

Entonces, de un momento a otro, algo cruzó por su mente y, en realidad, le pareció una idea de lo más interesante, de lo más divertida de intentar. ¿Qué clase de expresión vería en el rostro del otro varón si hacía eso que estaba pensando? La intriga le hacía querer intentarlo mucho más.

En ese momento se dejó ir y, literalmente, terminó por sentarse sobre la entrepierna ajena, tomando, al mismo tiempo, las muñecas del otro con ambas manos, empujándolas sobre la cabeza, ahí acostado en la cama, con algo de fuerza, en una media especie de sometimiento, no queriendo que se moviera, dejando caer el peso en sus caderas, para sentir el cuerpo del pelinegro y llevando su postura, su cabeza, su boca, directamente al cuello del otro, chupando una, dos, tres veces sobre el mismo lugar, muchas veces e realidad, muy profundamente.

Quería dejar marca, una buena y oscura marca, por lo que continuo chupando sobre el mismo lugar una y otra vez, dejando pequeños mordiscos y lamidas para volver a chupar, rozando un poco ambos pantalones como consecuencia de lo que hacía arriba, pero también con toda la intención a cuestas.

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