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Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

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Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Nov 27, 2016 7:59 pm

Recuerdo del primer mensaje :


Es war das erste mal

W: Lee Seung Ho | P: Hotel Marbella, Salón Avila | Sábado 26/03; 22:12 hs | Lugar | Peinado & Vestmenta



Hoy era lo particular entre lo normal, alguna cosa que se había vuelto ya un tanto común en su día a día.

Hacía unos ocho meses que había arribado a este país, a esta ciudad, trabajaba activamente desde el comienzo del ciclo escolar, unos cinco, casi seis meses, atrás, y la verdad es que estaba muy contento con la decisión que había tomado de cambiarlo todo por esto. Había dejado a cargo de su laboratorio en Alemania a su mejor estudiante de siempre, su mano derecha en cuanto a investigación se refería, porque trabajaría en conjunto con su laboratorio desde aquí para destrabar los misterios que él mismo había planteado un tiempo antes de venir aquí.

¿Este era el trabajo de su vida?, no lo sabía, porque en la ciencia siempre aparecían cosas nuevas, siempre había que innovar y buscar donde antes no lo habías hecho. De esa manera fue que él se hizo lo que es ahora.

Y en este sitio se había hecho de muy buenas amistades en muy poco tiempo, todo grande considerando el tipo de persona que era. Había conocido grandes colegas que dedicaba su tiempo y estudios a esta universidad y la volvían más grande, había comenzado a trabajar y tenía unos estudiantes realmente talentosos como miembros de su laboratorio, colaboraba con colegas y se desenvolvía tal cual lo deseó, bastante lejos, como lo imaginó, buscando despejar la mente y crear cosas buenas y nuevas para sí mismo, memorias positivas.

Era esa la razón de que estuviera hoy aquí en realidad, en un salón de un gran hotel, bastante lujoso por cierto, en la fiesta de graduación de uno de sus colegas, de los que más amistad había hecho este tiempo, el Doctor Jonas, que tenía unos cincuenta y nueve años y una hija de casi treinta y dos que acababa de obtener su primer doctorado en física termodinámica con muchas propuestas para su futuro. Era una investigadora brillante y su padre estaba muy orgulloso de ella, como la mayor de sus hijos, esa era la razón de esta fiesta, a la cual estaban invitados otros colegas a parte de todas las personas cercanas a la festejada y a sus familiares.

Para Reiner resultaba una celebración grande y algo extraña, por más que justo ahora, con veintiocho años, tuviera dos doctorados ganados a pulso, un magisterio y varias cosas más, sus padres jamás lo habían tomado de esta forma. Las personas todas están hechas de una pasta distinta, supuso entonces, estando sentado en una de las mesas junto a dos colegas más que miraban a la tarima del recinto, donde, al parecer, estaba por presentarse algo, lo cual le causó algo de curiosidad, relajándose en el mueble para mirar hasta allá con su vaso hasta la mitad de cerveza negra, luego de llegar y ser presentado a toda la familia y otros colegas, haber comido un poco e incluso haberse escabullido de que le sacaran a bailar, había terminado aquí, siendo el segundo vaso que veía en todo el tramo.

Él tenía una resistencia bastante amplia al alcohol, por lo que, para emborracharlo, faltaría mucho, mucho más considerando el contenido alcohólico que esta cerveza tenía, que era menor a las que acostumbraba en Alemania tan solo probarla, sin embargo, por precaución, había venido en taxi en vez de en auto, y se iría a casa de la misma manera.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Jue Abr 06, 2017 11:43 pm


Tal vez podamos intentarlo más tarde—comentó seriamente a las palabras del varón pelinegro mientras una de sus manos acariciaba desde la parte inferior del torso ajeno y se movía hacia arriba sobre la tela, buscando removerla. No le gustaba ser el único semidesnudo a estas alturas.

Depositó un leve mordisco en una zona cercana a la clavícula del asiático y, de una vez, metió su mano izquierda debajo de la ropa, para acariciar la piel ajena, que se sentía suave, pero firme, al tacto de sus manos. Se tocaba bastante bien, por lo que no evito una sonrisilla de complacencia.

Estaba que reventaba por dentro.

Reiner estaba nervioso, pero no por lo que estaba haciendo en realidad, sino por lo que eso significaba para su vida. El alemán había intimado, acariciado, visto desnudo y estado con solo un hombre en toda su vida, nadie más que él. A pesar de las miles de tentaciones que se le presentaron, nunca había caído en ellas, nunca había tocado en este aspecto a nadie más que a Bastian y eso le daba muchos nervios… ¿sería diferente?, ¿realmente podría hacerlo con alguien que no fuera Bastian? El hecho de caer en la tentación de esta manera, con un desconocido, le daba a entender que sus instintos, de alguna manera, habían elegido a este muchacho, que su subconsciente había hablado y había decidido que era él.

Y era una pena que no pudiese pasar más que de aquí.

Besarle era emocionante, para ser sinceros lo era, le gustaba sumirse en esa boca y sentir como su ritmo cardíaco aumentaba a la par de la profundidad de sus bocas unidad, de sus lenguas en un juego macabro. La sensación de perder el aliento por ser un poco salvaje al respecto también le gustaba, le venía demasiado bien y era de sus favoritas, al estar medianamente encorvado sobre el pelinegro y el colchón la sensación le podía mucho más.

Tragó entero al separarse de él y, en ese momento, mientras el otro hablaba, acarició levemente su rostro, era una piel suave y tersa, cuidada eso sí, y sonrió.

Cuando le escuchó decir las últimas palabras su sonrisa se hablando un poco y un semblante triste pudo sentirse pasar por su rostro, uno que cambió rápidamente para evitar malas caras a estas alturas. Desvió el mirar por un instante, pero pronto regresó a él.

Hubo alguien… pero es algo un poco viejo—murmuró, no le era incómodo tocar ese detalle, pero prefería dejarlo solo en una corta y fugaz mención—, pero… siempre es agradable escuchar un halago de alguien por la manera en la que se es—comentó, cambiando la sonrisa por una un tanto más animada—, especialmente si ese halago viene de alguien a quien recién conozco—completó, armando en su rostro una expresión del tipo “tiene que ser así” y sonriendo luego de eso, porque la mueca tuvo que verse algo graciosa—. Soy un producto de la ciencia—mencionó—, o eso creo—agregó la duda—, siempre me ha parecido raro tener todos estos factores, pero, de nuevo, si es por tener un halago de alguien como tú, supongo que es genial—finalizo el comentario cuando notó la inseguridad ajena—. No debes cohibirte… yo no lo haré—murmuró, buscaba “darle un empujoncito” de manera implícita.

Bajó la vista a la ropa ajena y, por ese segundo, una sonrisa un tanto más picara, que en su rostro debía verse de lo más confusa, se le dibujó. Metió las manos, ambas, debajo de la camisa, para ir subiéndola a la par que acariciaba su torso, todo muy lentamente, con mística, hasta que se deshizo de ella y la dejó ir a alguna parte a los costados de la cama y contempló su torso.

Eres un hombre realmente bien formado—murmuró bastante complacido.

Entonces, de un momento a otro, algo cruzó por su mente y, en realidad, le pareció una idea de lo más interesante, de lo más divertida de intentar. ¿Qué clase de expresión vería en el rostro del otro varón si hacía eso que estaba pensando? La intriga le hacía querer intentarlo mucho más.

En ese momento se dejó ir y, literalmente, terminó por sentarse sobre la entrepierna ajena, tomando, al mismo tiempo, las muñecas del otro con ambas manos, empujándolas sobre la cabeza, ahí acostado en la cama, con algo de fuerza, en una media especie de sometimiento, no queriendo que se moviera, dejando caer el peso en sus caderas, para sentir el cuerpo del pelinegro y llevando su postura, su cabeza, su boca, directamente al cuello del otro, chupando una, dos, tres veces sobre el mismo lugar, muchas veces e realidad, muy profundamente.

Quería dejar marca, una buena y oscura marca, por lo que continuo chupando sobre el mismo lugar una y otra vez, dejando pequeños mordiscos y lamidas para volver a chupar, rozando un poco ambos pantalones como consecuencia de lo que hacía arriba, pero también con toda la intención a cuestas.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Abr 09, 2017 2:18 pm

Aquel hombre había conquistado la mente y el alma aquella noche del coreano. Era alguien realmente atractivo, inteligente, bien hablado, muy pero que muy sexy... Todo era perfecto para Seung, que estaba acostumbrado a un solo cuerpo de alguien que hacía lo mismo que él y, por ello, podría notar la diferencia. Pero algo notó extraño en el otro.

El otro parecía hablar con tristeza en algunas ocasiones, pues en un momento pudo sentirla en su mirada, y eso le preocupó. No le conocía, y eso conllevaba muchas cosas, cómo un pasado terrible o algo por el estilo. Quizás habría amado alguna vez, y eso era algo que debió dolerle cómo él le dolía su pasado. No sabía cómo de reciente sería la del otro, pero Seung aún sentía mucho dolor por culpa de su expareja, la cual parecía no desaparecer nunca hasta que se fue, donde esperaba tener un poco de tranquilidad con ello y poder rehacer su vida lejos de su padre y el chico al que una vez amó. Tenía que hacerse la vida, tenía que trabajar y socializar, aunque ambos actualmente le costaban horrores al coreano.

Pero, ahí estaba. Hoy había bailado, y prefería que antes de que le pagasen, ser feliz con pasar una buena noche con aquel tipo que conoció en pleno trabajo. Bebedor de cerveza y chico de laboratorio, con un cuerpo sexy que cualquiera diría que se pasa el día dentro de una habitación. El cual parecía haber notado parte de la ansiedad del coreano, puesto que se puso nervioso y quizás era evidente. Aquel chico sufría de ansiedad social bastante difícil de llevar. Había sido medicado y llevado a psicólogos que se lo habían diagnosticado, pero eso no decía que no podría socializar si se lo proponía aunque, cuando todo fuese mal o cuando su cabeza lo dijese, fuese a ahogarse casi por todo. Cogió aire, y dejó d epensar en las inseguridades en cuanto el otro le pidió que no se cohíba, pues era un poco, un voto de confianza a lo que haría. 

Aunque no le dio tiempo a hacer nada. El peligris decidió someter al coreano, agarrando sus manos y empujándole hacia atrás. Algo parecido había hecho con su anterior pareja, pero no era lo mismo ni por asomo, ya que la otra vez le parecía incómodo. Esta vez no. No le parecía nada incómodo, incluso estaba relajado de que el otro llevase las riendas en ese momento, ya que él estaba con la cabeza demasiado descolocada cómo para saber que hacer exactamente para romper el hielo, pero ya lo había hecho el otro. Incluso, se había sentado sobre él, haciendo presión sobre cierta cosa que estaba en sus pantalones y que, pareciera que no, empezaba a rozarse y eso empezaba a gustarle muchísimo.

No quería rayarse pensando en la marca que le estaba dejando el otro. Podría ocultarla en la universidad con una bufanda o maquillaje, no le preocupaba para nada. Por ello, acarició el cabello del otro, dejándolo claro así que no pasaba nada. Podía seguir con aquello, ese tipo de comportamiento incluso excitaba al coreano, por lo que decidió seguir con ello.

-Si tengo un cuerpo bien formado es porque llevo años bailando sin parar - sonrió, poniendo las manos sobre la espalda del otro, acariciándole, aprentando un poco la mano cuando aquello empezaba a gustarle más y más y no podría controlar del todo sus impulsos, casi clavando sin querer las uñas sobre él-. Tú tienes un cuerpazo y no paras de decir que eres alguien de laboratorio, y no puedo creérmelo. Debes ser afortunado en tener esa clase de cuerpo que te hace tan irresistible. 

Sonrió, moviendo un poco la cintura. Quizás el otro empezaría a sentir que algo se estaba despertando en el cuerpo del coreano, además de que se le notaba algo más nervioso. Eso sí, el placer del momento estaba eliminando por totalidad el nerviosismo del otro, puesto que le estaba gustando tanto que ni él se lo esperaba. Suspiró, cogiendo aire. Estaba empezando a calentarse poco a poco, y no estaba tan acostumbrado a ello en un tiempo, pero quizás era lo que le impactaba, que fuese capaz de hacerlo tras tanto tiempo y con alguien tan diferente. 

-Debe gustarte mucho mi piel para querer marcarla tanto -sonrió-. Aunque tendré que ocultarla de los demás, pero será precioso verla mañana para no olvidar nunca ente encuentro, ¿no crees? Pero por ello querré marcarte a ti también, y en tantas partes... Pero necesito que me dejes lamerte también, ¿sabes? -chasqueó la lengua-. De verdad, eres irresistible. Además, este sometimiento que acabas de tener conmigo no está nada mal, me ha gustado. Me gusta que hagas esas cosas. 

Cogió aire, aún acariciando la espalda del otro, acariciando, tocando y arañando en ocasiones aquella piel, dependiendo de aquellos sentimientos tan repentinos que en ocasiones venían. Sabía que esa noche ya iba a ser inolvidable, tan inolvidable como su cara, puesto que sabía que era la última vez que vería a ese hombre, y sería esa noche. Esa noche de ensueño con un hombre que podría haber sido el hombre de su vida, y no aquel chico con el que cogió algo como ansiedad y miedo. No, ese hombre podría ser perfecto para Seung.

Desgraciadamente, no le conocía.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Lun Abr 24, 2017 10:53 am


Bufó ligeramente al escucharle hablar y sonrió.

Digamos que tengo mucha suerte entonces—comentó.

Él no era alguien especialmente flojo, pero tampoco mentía al decir que era un tipo de laboratorio, y no, no se refería simplemente a lo que creía eran sus orígenes, sino al tiempo que, en la actualidad-y desde hace cuatro años, más o menos-, solía pasar dentro de un laboratorio. Solía ejercitar de cuando en vez, lo normal… no estaba obsesionado con su cuerpo, especialmente porque nunca sintió que se viera mal, y su metabolismo era una cosa tremendamente favorecedora y jamás le había llegado a traicionar.

No es como si tuviera que correr y terminase por caer muerto a los dos minutos, no… un hombre deber ser al menos capaz de escapar de algún sitio con propiedad. O eso le gustaba pensar con suma gracia.

De alguna manera, comenzaba a sentir ciertas cosas que, a ciencia cierta, tal vez no debería.

El movimiento de las caderas ajenas y el roce propio eran cosas que le gustaban, porque comenzaba a sentir más calentura, comenzaba a sentir en su entrepierna algo propio y, para resaltar, algo que no era suyo también, lo que le llevó a bufar ligeramente, un tanto aletargado respecto a la situación.

Suenas como alguien con mucha experiencia—murmuró, separándose de una enrojecida y, en ciertas partes, amoratada piel del pelinegro—, eso me hace sentir un poco nervioso—continuó, lo hacía como un comentario de “he descubierto esto”, al principio, pero completando con un típico humor suave al final—. Ah… ¿qué haré si meto la pata?—fingió un poco de desesperación, hablando de manera algo lenta, mientras contemplaba el rostro ajeno y la marca que había logrado, manteniendo el agarre con fuerza media sobre ambas muñecas ajenas—, ¿debería dejar que me marques ahora?—preguntó, no estaba siendo completamente ingenuo, pero tenía un aire de inocencia notablemente pervertida por el momento.

Sonrió ligeramente, el otro ya estaba dejando las marcas en su espalda, esas que quizá arderían al día siguiente y terminarían por recordarle lo que fuera que pasase aquí esta noche por varios días. Era notablemente tentador.

Fue hasta sus labios con mucha lentitud, se sentía un poco pleno respecto a recortar las distancias, al momento en el que decidió que estaba bien que su lengua entrara en el juego, ahogándole, llenando por completo su boca, yendo tan profundo como se lo permitiese justo ahora, al tiempo que soltaba la muñeca izquierda del varón y dirigía su mano al torso debajo suyo, acariciando desde los pectorales hasta el orillo del pantalón, que era donde comenzaba su propio cuerpo, completamente posado sobre la entrepierna del asiático, esa que comenzaba a calentarse más y más.

Lo sabía porque a él le pasaba exactamente lo mismo.

Se separó entonces, solo un poco, de aquella profundidad, aquel beso.

Creo que puedes hacerlo…—dejó salir de su boca, todavía controlando de alguna forma su respiración, pero notablemente más agitado que antes—, pero será después—agregó, besándole de nuevo—, la noche aún es joven… y me inspiras hacerte tantas cosas—completó su idea separándose por completo, dejando de someterle con la otra mano, apoyando todo su peso sobre las caderas ajenas, silbando con cierta gracia por lo que sintió, sonriendo con complacencia—, si esto lo logaron algunas caricias y besos… supongo que vamos a tener una excelente conversación a partir de ahora—comentó inteligentemente, bajándose de las caderas del otro.

Mirando lo que ya había sentido, debía confesar que quería rasgarle los pantalones y tomarlo allí mismo, y era muy sincero en ese pensamiento… pero sabía perfectamente que lo disfrutaría mucho más si le dada largas, si añadía incluso un toque de tortura para el otro, e incluso para él mismo… y siempre le había gustado disfrutarlo, fuera cual fuera su posición, siempre le había gustado torturarse un poco, hasta que ya no pudiera más.

Colocó un mano sobre la tela, sobre el cierre, y acarició la zona relamiéndose los labios en un acto de lívido completo, subiendo entonces esa mano desde la zona, por su ombligo, haciendo que la otra se uniera al acariciar su abdomen, haciendo que sus labios se unieran a la fiesta sobre el pezón derecho del pelinegro, comenzando a chuparlo, e incluso morderlo, sin ninguna clase de piedad, rápido, duro, fuerte, apretando sus costados, subiendo y bajando en caricias sus manos.

Él no solía ser, particularmente, del todo pasivo… fue lo que entendió con el tiempo, y solo gracias a Bastian, quien le ayudó a descubrir todas las facetas que parecía tener en la cama. Esta era una que, particularmente, le gustaba, y se ajustaba bastante al sentimiento y deseo que revoloteaban por su mente.

Quiero arrancarte los pantalones y tomarte en este mismo instante, ¿puedes creerlo?—comentó entre besos y chupetones, moviéndose de un pezón a otro cada cierto tiempo—, tengo esa clase de pensamientos justo ahora… es bastante extrañó—bromeó entre su deseo, le gustaba conversar, incluso en medio de esto—, pero quiero torturarte un poco… y a mí mismo, porque realmente ha pasado mucho desde la última vez que hice algo como esto—agregó todo a vez que acababa de morder la zona alrededor del pezón derecho—, definitivamente quiero disfrutarlo… y que tú lo hagas también—sonrió, abandonando solo en ese instante los pezones y encimándose un poco para, de nuevo, tener contacto con sus labios, siendo esta vez algo más presuroso al inicio, pero menguando el ritmo de a poco, hasta ser lento, pero cortante, profundo, de esos besos que te excitan solo por hacerlos, de esos que te hacen querer más solo por embriagarte.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Mayo 02, 2017 12:52 pm

Aquel hombre estaba llevándose totalmente el momento a su favor, puesto que Seung no era capaz de hacer absolutamente nada. Quizás porque estaba llevando el peliblanco todo el control de ello. Aún así, Seung lo pensaba desde un punto de vista más conformista, puesto que sabía que si fuese la situación al revés probablemente no hubiese pasado nada entre ambos. No era cosa de que no le gustase, porque si le gustaba, si no porque tenía cierto problema llamado ansiedad que le dejaba entre con cero de capacidad de hablar a desmayado o bien con mi ataque de nervios que quizás hubiera estropeado el momento. En este caso, aunque debería estar ahora mismo en un momento horrible, estaba disfrutando de todo ello porque "pum", la ansiedad de había ido. Y más se alejaba con los demás besos que dejaba el mayor sobre su piel.

Aquel hombre que estaba con él en aquella cama era de lo más peculiar, y parecía gustarle jugar a eso de manera algo más sucia. Si algo sabía el coreano era de que estaban hablando, puesto que había salido con alguien con quien lo practicaba, y mucho. Había disfrutado mucho del dolor en la cama, sometiéndose o sometiendo al otro, ambos eran dos cosas que le encantaban, pero mucho más el primero. Por eso, era consciente de que todo aquello que hacían no era realmente nada que fuera a molestarle. Todo lo contrario, ya que si no, no hubiese dejado besarle tanto en tantos sitios, ni morderle tanto en tantos sitios.

Pero, a pesar de ser él el que estaba recibiendo aquello, también quería hacerle todo aquello al otro.

-Ah, ¿experiencia? Quizás sí, tenga bastante idea de que va todo esto, de cómo se hace y qué se hace, pero nunca se deja de aprender, dicen -Seung acariciaba el cabello del otro mientras dejaba chuparle el pezón y se retorcía un poco de placer en cuanto sentía los dientes del otro hincarse sobre él-. Pero aún así, no me disgusta para nada lo que haces y cómo lo haces. Por lo que no te preocupes, me gusta. Me gusta mucho. Aunque no hace falta verlo mucho porque, cómo puedes ver, estoy ya muy caliente. O más bien sentir. Creo que sabes perfectamente lo que me está pasando ahí abajo.

Puso una mano sobre su propio pelo, resoplando. Aquel hombre lo hacía tan bien que no se lo esperaba. Quería seguir acariciándole mientras lo hacía, pero parecía que el otro quería esperar a muchas cosas antes de seguir. Igualmente, le daba igual ya y quería tocarlo. Quería tocarlo tanto que, no pudo resistirse a que, mientras el otro estaba probando de su boca quizás sin pausa alguna, aprovechó para bajar su mano hacia el pezón ajeno, pellizcándole levemente. Le daba algo de cosa hacerle daño, puesto que quizás él no supiese nada de eso y no quería obligarle. Aunque bien el otro se había propinado un festín con el cuerpo del coreano, pero no era para nada igual. No sabía realmente nada del otro, ni si quiera de si estaba bien hacer aquello, sin intentar si quiera conocer quien era. Ni si quiera su nombre, cómo iba a saber lo que le gustaba hacer o no, era totalmente extraño. Incluso, le conocía más en la cama que su nombre y eso que acababan de empezar. Eso le hacía gracia internamente. 

Suspiró fuerte en cuanto se separó de aquel beso, relamiéndose justo después.

-Entonces bien, ¿quieres un poco de tortura? Pues lo tendrás. Puedo aguantar tu tortura, y quizás tú también, ¿no? Aunque realmente sienta lo mismo que tú -Seung sentía notablemente más presión en la entrepierna de lo normal-. Realmente quiero que me arranques los pantalones y me hagas muchas cosas, y sentir tu cuerpo dentro del mío, incluso tengo muchas ganas de saborear cada lugar de él sin dudarlo ni un instante. Necesito descubrir cómo eres en totalidad, pero... El plato fuerte siempre es al final, y para llegar al final, metamosle un poco de intensidad al asunto, ¿vale? A ver cuanto aguantamos, será muy divertido averiguarlo y soportarlo, a pesar de que mi temperatura esté subiendo por momentos, y ojalá la tuya también.

Puso un brazo alrededor del cuello del otro, atrayéndole así y así poder alcanzarle el cuello, besándolo con fuerza deseando que aquella marca se viese desde kilómetros, además de alternando con algún que otro mordisco ya algo más fuerte de lo habitual. Mientras, bajó su otra mano directamente a la entrepierna del otro cómo pudo, a pesar de que ambos cuerpos estuviesen juntos, y agarró sobre la tela del otro, dando un fuerte apretón a la vez que mordía con algo más fuerza el cuello del otro. No fueron más de diez segundos ahí abajo, puesto que solo quería hacerle sentir rabia. No iba a continuar tocándole directamente, y se iba a quedar así, quizás con las ganas o disgustado, pero así se iba a quedar. Suspiró fuerte, separándose del cuello del otro para dar mordiscos en el oído del otro.

-Jugar es tan divertido, ¿no crees? Quizás no sea el mejor jugador, ni el que juega más limpio, pero ah, tu cuerpo retorcerse es tan... Sexy -bufó-. Creo que entiendes lo que soy y cómo lo hago, ¿no? Pero aún así, te daré pistas de lo que me gusta, puesto que me encanta que me torturen un poco, ¿sabes? Lo hace más divertido, más intenso, más diferente, y con alguien tan diferente cómo estoy acostumbrado cómo eres tú, mejor aún -sonrió-. Lo que más me sorprende es que alguien que acabo de conocer me haga sentir de tal forma todo esto, sorprendente.  

Dejó levantar el cuerpo del otro, abrazándolo de nuevo y volviendo a besarle, atreviéndose a llegar profundo con su lengua y sin retirar la sonrisa de su boca. Con ansia, placer, entre muchas otras cosas. Al separarse tras haber comido aquella boca, le miró directamente a los ojos, con deseo y ganas de comérselo.

-Quizás sea el destino. Encontrarme contigo y morirme de hambre de las ganas que tengo de comerte. Por ello, vamos a disfrutar tanto de esto...
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Mayo 06, 2017 1:47 pm


Exhaló ligeramente en un gesto de sorpresa por el toque a su pezón, pero le había gustado, comenzaba a estar un tanto más a gusto con cada movimiento y, a pesar de que eso, si se veía en términos generales, debía ser bueno, a los ojos de Reiner era extraño.

Lo estaba disfrutando, pero era muy extraño.

Una parte de su ser le decía que esto estaba mal.

Hacía unos meses, e incluso desde hacía un par de años atrás, cuando le dijeron que lo mejor era “quitarse el anillo” y “dejarlo ir”, Rei se había estado debatiendo el hecho de que si estaba bien hacer eso, si estaba bien rehacer su vida y conocer otras personas, relacionarse con ellas incluso en la intimidad y, muchas veces, había concluido eso como una traición y lo había rechazado. Por supuesto, jamás había hablado de eso con nadie, porque su mejor amigo y compañero era, precisamente, la fuente de sus dudas y, para su pesar, ya no le volvería a ver jamás. Bastian era la única persona en la que él había confiado completamente en toda su vida, era su todo y la razón por la que todo valía la pena.

No hacía falta especificar que se había vuelto un desastre y había sufrido mucho una vez que no le pudo ver más.

Y claro… nunca había habido nadie más que él, de ninguna manera. Entonces… ¿por qué se dejaba caer justo hoy, justo ahora?, ¿qué tenía este chico asiático, ligeramente misterioso, que le había hecho abandonar la idea de que sus ganas eran inexistentes, hasta llegar a este punto? Reiner no lo entendía, quería entenderlo y, en el camino a eso, esperaba poder divertirse lo suficiente, y mucho más… por todo el tiempo en el que nada pasó, por todo el tiempo en el que estuvo dudando, por ese sentimiento en el fondo que aún ahora le persigue con pesar.

Estaba bastante metido en el asunto, lo supo al momento en el que su entrepierna y cuello fueron asaltados por este muchacho que estaba en plena calentura. Y no pudo, ni quiso, reprimir aquella serie de exhalaciones sumidas en el gusto y placer que sentía, en la presión que comenzaba a hacerse más fastidiosa en sus pantalones y en la travesura que todo esto le hacía sentir.

Casi se sentía como si estuviera haciendo algo malo y, aunque sabía que para nada era así, la sensación llegaba a ser bastante rebuscada, llamativa y fácil de tomar y seguir.

Ah… tienes tus gustos bien puestos—murmuró ligeramente en medio de aquel arrancón.

Claro que se había quedado un poco cortado por ese “pequeño”, realmente demasiado corto, asalto a su entrepierna, digamos que había quedado con ganas de más, pero, si lo veía desde un ángulo objetivo-porque aún era capaz de eso incluso en estas circunstancias-, era él quien había decidido tomar este camino en primer lugar.

No era un ángel, el otro se había definido como todo lo contrario. En conclusión, era algo demasiado llamativo para ser abandonado.

Se sumió en ese beso profundo, tomando el mentón ajeno y acomodándolo para hacer del beso una experiencia lujuriosa, afirmándose con la otra mano en la cama, pero luego soltando ambos agarres para dejarse caer sobre él. En su posición era capaz de sentir en su abdomen el bulto que parecía latir un poco debajo de los pantalones del pelinegro, lo que le llevó a sonreír y a mirarle con absoluta complacencia y perversión.

No era momento de llegar allí, pero, lo que era un juego de uno, fácilmente podía serlo de dos.

Creo que somos un par de sorprendidos—murmuró con calma, había abrazado el torso ajeno y ahora lo que hacía era jugar con los pezones del otro, mirándole desde allí, como si de un niño inocente se tratase, soportando esa presión en su abdomen que era tan tentadora, aguantando más la suya que comenzaba a fastidiar de a poco y bajando un poco a gatas, hasta que su rostro se topó con la pretina del pantalón ajeno y sus ojos miraron ese “monte” que le hizo volver a sonreír.

Pasó la nariz por la zona y mordió sobre la tela porque, aunque fuera un poco incómodo para su boca, esto se trataba de “torturar al enemigo”, y por enemigo se refería al hombre con el que quien sabe qué cosas haría por el resto de la noche.

Trato con muchas clases de instrumentos en mi laboratorio—dijo, luego de algunos segundos de morder y apretar esa zona en los pantalones del pelinegro—, creo que soy bueno con el trabajo de manos—agregó, hablaba como remarcando un “oh, me acabo de dar cuenta que soy bueno en esto” en su tono—, pero no sé si deba probar eso ahora…—su tono bajó a uno provocador y, cabe destacar, un poco malvado y perverso, justo al tiempo en el que afirmó su mano “agarrando” todo aquello en su palma, aun sobre la ropa, con fuerza—, o tal vez deba esperar un poco más y hacer que me lo pidas—lo soltó, agregando más complacencia en sus palabras.

Esa era su pequeña venganza, claro está, eso se veía claramente en sus azules orbes en este instante.

Sí…—volvió a gasta hasta estar en posición de lamer cerca de las clavículas del asiático—, creo que será mejor esperar hasta que de verdad lo quieras—susurró a su oído y se pegó para exhalar en la zona y comenzar a lamer lentamente, desde allí, pasando por el cuello y hasta las clavículas, lento y doloroso, acariciándole con una mano sobre la pretina del pantalón, metiendo un dedo y rozando horizontalmente, para luego sacarlo y repetir el proceso con cautela y lentitud.

En su rostro había una expresión confiada en lo que hacía y cómo lo hacía porque, cabe resaltar de nuevo, esta era una de las facetas que más le gustaban.

Antes, cuando jugaban a someter y él sometía a Bastian a su antojo, había descubierto muchas cosas, entre ellas que la edad no importaba… y que él era un hombre más sucio de lo que de verdad alguna vez pensó podía ser.

Ser meticuloso en ciertos aspectos de la vida, más que en otro, te suele dar una ventaja a la hora de poner en práctica tus conocimientos más burdos.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Mayo 16, 2017 4:47 pm

Resopló. Había algo muy diferente en esa situación que en las anteriores veces que se había visto así. Siempre que se había dejado someter por su exnovio, la situación era algo más incómoda que esta. Quizás porque se acostumbró a lo que hacía el otro con su cuerpo, al dolor, a la tortura, puesto que llegó a ver a ese chico como alguien terrible que quizás no quería excitar y que quizás le odiase. Seguía viendo que el otro le odiaría, pues bien se deshizo de su amor en cuanto pudo, y eso le daba dolor al pensarlo.
 
Ahora estaba haciendo lo mismo con alguien que no quería, alguien que ni si quiera conocía. Por eso, ¿por qué razón se sentía mejor? Quizás el misterio y la tortura era diferente. También cómo si fuesen algo más parecidos en este caso que lo era con su expareja. Eran muy diferentes, en el sentido de la forma de vivir, en la forma de amar, en muchas otras formas. Doloroso era pensarlo para Seung, y en aquel instante dolía y deprimía, pero era fácil olvidar con tanto juego en su entrepierna. Un juego que no disgustaba para nada al coreano, y bien poco le disgustaba, puesto que empezaba a querer más, pero no deseaba pedirlo. Quería estallar en su cabeza y llegar al límite, llegar al punto en el que de verdad tendría que desabrocharle el pantalón y mover su miembro directamente hacia él, puesto que deseaba en totalidad que le diese bastante duro, y no darle. Quería que le diese.
 
Los ojos se encontraban en ocasiones con los del otro, y en otros instantes miraba el torso del otro con lujuria, con ganas de comer cada parte de su piel y saborear cada zona de esta aunque quizás ahora esté mojada por el sudor y sus propios besos. No le importaba, solo había que ver que él estaba igual. Encima, el otro jugaba más de lo normal con su pantalón y su bulto, y era también su propio turno para las cosas. También tiene que actuar por su cuenta.
 
-Yo no voy a pedirte nada. Soy un chico bastante malo que le gusta vivir al límite, ¿no crees? Eso me hace más atractivo, más loco, y quizás es lo que más necesitamos aquí, un loco –sonrió, buscando la boca del otro para introducir su lengua en ella, con ansia, cómo podía, para luego separarse de ella, sin retirar la sonrisa-. Me encanta que me tortures cómo lo haces, estoy mal de la cabeza.
 
Volvió a resoplar, bajando con fuerza una mano en busca del pantalón del otro y desabrochándoselo con fuerza, para luego poner una mano sobre el torso del otro, apartándolo de encima de él.
 
-Lo siento, cariño –le llamó “cariño”, dándole algo de bonito a lo que iba a hacer-, pero debo hacer algo con ansia. Luego si quieres puedes castigarme, pero si no lo hago me arrepentiré luego.
 
Empujó al otro, haciéndolo que se tumbe. Quizás era él el que estaba llevando el control de lo que hacía y eso le daba algo de morbo, pero sabía que luego iba a sufrir por ello ya que al fin y al cabo el otro era quien debería llevar las riendas y el sometido estaba cogiendo el control, pero quería hacer algo. Ya teniendo los pantalones desabrochados del otro, los bajó levemente. Ahí estaba, la ropa interior del otro, la cual bajó también, con rapidez y sin pensarlo mucho, quería verlo. No iba a dejar que el otro interrumpiese aquello, por lo que antes de que el otro pudiera reaccionar, ya tenía aquello en la boca, tras coger una gran bocanada de aire. Empezó a jugar con su lengua y a tragarla lo máximo que podía. Daba igual, le iba dejar tan a medias que aquello no duró más de un minuto, pues se retiró de ahí, alejándose de él y observándolo, haciéndolo que el mirase atentamente cómo se relamia tras haber movido su lengua por todo aquel miembro caliente.
 
Oh, sí. Seung amaba aquello. Amaba sentirse caliente y hambriento por aquel hombre a pesar de las consecuencias que tendría en su cabeza más tarde, pero ahora mismo, ese hombre lo estaba siento todo para él, pues tenía su cuerpo a cien y su mente bajo su control. Era dominado, pero bien que se había revelado probando el arma que tenía entre las piernas.
 
Sonrió, acercándose de nuevo a su entrepierna y dando un lametón de abajo hasta arriba, para luego acercarse al rostro den otro y mirarle de cerca.
 
-Me estás haciendo perder la cabeza, pues estás tan delicioso –bajó a su cuello y comenzó a morderlo con fuerza-. Me haces hacer estas cosas, soy rebelde de por naturaleza pero tenía tantas ganas de probarte.
 
Se rió.
 
-Qué malo soy, ¿no crees?
 

Mientras comía del cuello del otro, pasó su mano sobre el miembro del otro, agarrándolo levemente y acariciándolo, pero no moviéndolo aún. No tenía el consentimiento del otro, ya se había dejado llevar suficiente. Todo sería poco a poco, porque era una tortura.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Mayo 27, 2017 8:13 pm


Aquella acción de parte del pelinegro, ciertamente, le había tomado un poco por sorpresa, pero no por eso había sido menos alentadora, menos tentadora para esos gustos burdos que, bien sabía y suponía, aún estaban un poco dormidos y enterrados en su interior.

Reiner era el tipo de persona a la que le gustaba guardar un poco de todo y, al mismo tiempo, y aunque suene contradictorio, no le gustaba guardarse nada. Era un fan del misterio y la experiencia, y lo había sido durante toda su vida, desde que era crío, porque así le habían criado. El deber en su vida había sido descubrir y buscar nuevos horizontes; a veces hasta se atrevía a pensar que sus padres le habían creado para descubrir las cosas que ellos no habían podido y, por supuesto, probar aquellas de las que se sentían tan orgullosos y presumían tanto.

Ellos nunca habían presumido de él, ni una sola vez, pero lo habían hecho mucho de lo que era, de la clase de persona que era, de su inteligencia, su físico, sus dones, la manera en la que se comportaba... todas esas cosas que, aunque suene raro y escandaloso, la ciencia era capaz, a estas alturas, de manejar a su antojo.

Pero... ¿Acaso este hombre estaba loco?, ¿le gustaba jugar con fuego entonces? Sinceramente Reiner pensó de esa manera cuando, a parte de eso, el pensamiento de una gran e inmensa frustración se le metió entre ceja y ceja. Lo acababa de hacer y, aunque él no era vengativo en su vida diaria, esto era otra cosa bastante diferente.

Eres malo—murmuró ante las palabras del otro varón y bufó con algo de sorna—, eso fue realmente cruel, ¿sabes?—comentó, por un instante quería hacerle parecer que nada pasaba, que no le había molestado, pero sabía que era imposible que el otro no se diera cuenta. El contraste entre esos dos pensamientos le llamaba mucho la atención—, me haces querer ser malo contigo—susurró entonces tomando las manos del muchacho y apretándolas, alejándolas de su cuerpo.

En ese momento la expresión en su rostro debía ser una bastante perversa, porque pensaba bastante en lo que acababa de pasar, pero también en lo que iba a hacerle para que pagara semejante acción. Lo había pensado antes, este era un juego de dos que podía manejarse de muchas maneras.

Y, solo entonces, decidió que era el firme y perfecto momento para dar el paso definitivo al frente.

Fue cuando, impulsando su cuerpo, tiró al otro sobre la cama y lo volteó, agarrándolo firmemente por las caderas y metiendo las manos por debajo para desabrochar el pantalón, procediendo a bajarlo a medias, todo aquello con un poco de virulencia y rudeza, porque era lo que el otro había provocado en él. Siempre había una manera de sacar las frustraciones, especialmente cuando aquello en su entrepierna le punzaba de la manera en la que lo estaba haciendo. al bajarle los pantalones y, de paso, también la ropa interior, pudo ver sus nalgas, pálidas e indefensas, y sonrió; no quería que la prenda le molestara, por lo que, con algo de rudeza, como imponiendo su juego tal vez, le sacó las ropas y lo dejó desnudo, a estas alturas su propio miembro revoloteaba entre la ropa, por lo cual no habría problemas.

Hay tantas maneras de hacer esto... que una persona en toda su vida no podría experimentarlas todas, ¿no lo crees así?— le preguntó, había puesto las palmas una sobre cada nalga y miraba su espalda, que desde ese ángulo se veía bastante tentadora. Sin embargo, a lo que había venido.

Era momento de ponerse serio y jugar con más fuego del que, a ciencia cierta, podía mantener bajo control sobre sí mismo, y eso a sabiendas de que no había estado perdiendo el toque desde todo el tiempo que había pasado tras su última vez.

Metió una de las manos por debajo del cuerpo del otro y le hizo levantar las caderas, para tomar entre sus manos aquello y comenzar a apretarlo, a subir y bajar la palma, sin ninguna clase de compasión, sin ninguna clase de lentitud. Quería escucharlo, a estas alturas eso estaba más que claro, por lo que también llevó la boca hasta una de las nalgas y comenzó a morderla, algunas veces más profundo, como esas marcas que el otro le había dejado, algunas ves más suave, chupando, mientras el trabajo de manos no cesaba, metiendo su dedo en el glande, pellizcando, calentándole más.

Quería sentirlo, incluso, en este momento, quería que se corriera allí mismo, en su mano, y le iba a torturar para llegar a eso.

La noche era joven, y no es como si ellos dos fueran unos viejos impotentes, al menos él, que era el mayor, sabía que no lo era. Las excusas, quizá, no eran del todo aplicables a estas alturas.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Miér Mayo 31, 2017 5:26 pm

Seung empezaba a sentir que aquello al fin había comenzado. Quizás si que era cruel aquella acción que había tenido con el otro, pero daba igual. Iba a ser castigado por el atrevimiento, y no le disgustaba ningún poco. Tampoco le había disgustado lo que había probado con su boca, por lo cual se relamía en muchas ocasiones en las que no se quejaba por cómo le trataba el otro, aunque sus quejidos no eran en un mal plan. Le gustaba que aquello haya pasado, y le excitaba mucho. Cada vez que el otro le agarraba, o le trataba algo peor de lo que debería. Todo aquello le encantaba al coreano.

Resopló, respiraba fuerte y se estaba excitando por cada vez que el otro le acariciaba. Sus manos eran suaves, lo que hacía que fuera menos molesto incluso todo aquello. Daba igual, empezaba a encantarle de más aquel hombre, y eso en realidad era un problema para la cabeza de Seung.

Él no quería volver a sufrir, y no quiere volver a sufrir. Quizás obsesionarse en alguien nuevo después de esto podría ser problemático teniendo tan recientes tantos problemas con su expareja, pero a la vez pensaba que era libre y que podría hacer lo que quisiera. Quizás incluso acostarse con el primer hombre de cabellos blancos, alto, de buen cuerpo y buen sabor sería el más indicado para demostrar que ahora era un chico libre. Y qué narices, que encantaba hacerlo. Le encantaba hacerlo con otro hombre y tocarse entre ellos. A pesar de todo, Seung solo lo había hecho con una misma persona, y no iba a negar que le gustaba mucho aquello, incluso hacerlo con su expareja le gustaba.

Aún así, el acompañante de aquella noche era diferente. Tan diferente que deseaba ver lo que pasaba y lo que haría con él. De lo único que estaba seguro es que tendría que ir con ropa larga durante muchos días seguidos porque estaba llenándole hasta las nalgas de marcas. Además de jugando con algo de brutalidad con su entrepierna, y cosa que causaría una inminente ida antes de tiempo. Algo que era de esperar, dejando todas las sábanas llenas de aquellos fluidos con tanta rapidez. Gritó, gritó cómo nunca antes por tal cambio de placer tan repentino, pero no era malo para nada, si no todo lo contrario. Le había encantado tanto que esperaba que no fuese el final de la noche. 

Sonrió, moviendo la cabeza para mirarle de reojo cómo podía. Quería verle y que viese su rostro, su cabello despeinado, el sudor bajando por su cara y que notase su falta de aire por aquello, y esperaba que le gustase tanto cómo a Seung le gustaba él.

-Eso si que fue malo. Ahora dejé todo perdido y no pienso limpiarlo, además de que manché tu mano y a mi. Fuiste realmente malo.

No quiso moverse casi, esperando a que podría pensar el otro. Nunca había vivido tal vivencia con alguien, porque en la vida se iba tan rápido cómo aquel día. Realmente le había gustado, pero le daba cosa que el otro decidiese parar solo porque él había terminado el primer asalto. No sabía bien si eso iba a ser problema, pero le podría dejar claro que él podría irse varias veces que quisiera, puesto que ya estaba acostumbrado a hacerlo varias veces y muchas veces incluso.

-Bueno, tenemos toda la noche para averiguar muchas de esas maneras que dices -colocó su pelo hacia atrás-. Y encima acaba de empezar la noche, por lo que soy todo tuyo para averiguarlas, cariño.

Seung llamaba cariño a pocas personas en su vida, pero sentía que era un mote que podría combinar bien aquella noche. No le disgustaba en absoluto llamárselo. 

-Y bien, ¿qué es lo que viene ahora? -sugería, mirando hacia delante sin nada que hacer, con una sonrisa en la boca-. ¿Y si quizás soy yo ahora quien te hago cosas a ti? O quizás esté mal, porque hice algo que debería gustarte y me hiciste echarlo todo -se quedó pensando, haciendo un sonido de "mm" con la boca-. Da igual, es que me gusta tanto tu tacto que estoy conteniéndome todo lo que me gustaría hacerte, aparte de esas marcas en el cuerpo y en la espalda.

Seung estaba totalmente seguro que "eso" seguía despierto a pesar del vaciado repentino, y que quería más juerga.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Dom Jun 11, 2017 3:17 pm


Lo había logrado.

En aquel punto algo en su mente pareció reaccionar, y le encantó; en algún punto algo en lo profundo le dijo que, de alguna manera, había conseguido dar una especie de pequeño paso en su vida, había conseguido esto con otro hombre, y eso, al menos para él, era algo bastante grande y significativo, porque su vida había dado muchas cosas.

Su rostro, desde ese punto, se veía tan sexy, tanto que daban ganas de seguir comiendo de él, sin embargo, ya que el otro se había venido, no era oportuno forzarle a nada, al menos no por el momento, hasta que aquel amiguito regresase en todo su esplendor.

Se separó entonces de su acompañante de esa noche y acarició su espalda, escuchando atentamente las palabras que el otro tenía para decirle, que podrían poner a cualquiera por el significado que ellas tenían, y por la personalidad en la cama que había tenido este chico en los momentos en los que habían estado justo ahora. Resopló y se dejó destenzar el cuerpo, para reír un poco por todo aquello.

Es una oferta tentadora—dijo entonces, abandonando el tacto con el otro, metiéndose en la cama y regalándole una sonrisa, bajando su mano para acariciar aquello en su entrepierna, su mano estaba llena de los fluidos del otro, lo cual hacía aquello un poco más morboso, incluso para él—, no es que no me gustara lo que me hiciste, no tomes mucho de eso—comentó con mucha calma—, digamos que me dejé llevar un poco por eso, pero bien que te gustó—sonrió con complacencia ante sus propias palabras, bajando la mirada a su miembro, insinuando algo completamente claro para el otro.

Se dejó caer en la cama, con mucha calma, con mucha insinuación en realidad, acariciando suavemente su miembro, aún con los pantalones puestos, respirando suavemente, si se quiere, dejándose por completo a merced de lo que al otro se le pudiera pasar por la mente, pero eso era genial, era un poco lo que buscaba y, aunque tenía algo de temor en el fondo, por el cómo terminaría esta noche, sabía que era un paso, un gran paso para su vida, para poder avanzar y poder continuar.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Jun 25, 2017 3:52 pm

Mordió su propio labio. Aquel hombre estaba llamando a gritos que el coreano le besase, le mordiese, le lamiese y le hiciese de todo. Encima, parecía estar a su merced, y era una gran oportunidad. Se giró hacia el otro con una sonrisa pícara, dispuesto a retirar toda ropa que les molestase en aquel día. Eso era innecesario y no quería nada. Quería dos cuerpos totalmente desnudos.

Bajando el pantalón y la ropa interior del otro, y tirándola hacia un lado, al ver el miembro del otro eso le ponía más. Seung estaba disfrutando de esta locura en aquella primera noche en Alki, y por cada paso se daba cuenta de lo poco que se arrepentía, puesto que aquel hombre era, para el coreano, algo que nunca había visto. Atractivo, irresistible, listo, lo tenía todo, y eso le daban ganar se atarle para él y nunca más moverle, pero también le encantaba la idea de que fuese atrapado él. Resopló subiendo al rostro del otro, tumbándose y restregandose desnudo contra el otro, incluso chocando ambos miembros, sin ningún tipo de control de que hacerle.

-Dejarme vía libre para hacerte de todo es muy atrevido por tu parte. Además de que solo tú me tientas a que te haga cosas -resopló-. Madre mía, es que estás para comerte y dejarte sin nada.

Se acercó a los labios del otro, metiendo la lengua realmente excitado por aquello, moviendo su cuerpo para satisfacer al otro en todo lo que podía. Notaba que el "arma" del otro chocaba con la suya propia, y eso sabía que le gustaría, porque a quien no. Aún así, seguía manchado de sus propios fluidos y no sabía si le molestaría.

Aunque daba igual. El seguía.

Bajó de la boca del otro para colocar al otro para que mirase hacia arriba totalmente, subiéndose sobre el otro agarrando las muñecas con ambas manos. Bajó con delicadeza hacia el lóbulo del otro para moderlo levemente, con mucha lentitud y cariño, para luego repentinamente bajar un poco más hacia el pecho de este y anclarse en uno de los pezones, lamiéndolo con la punta de la lengua y jugueteando con él. Esperaba que el cuerpo del otro se estremeciese y le gustase, puesto que adoraba notar al otro caliente y sabía que si eso sucedía sería realmente una noche mucho más inolvidable de lo que era. Cogió aire, se estaba volviendo a excitar él mismo tan pronto y sabía que podría volver a hacer lo de antes. Algo estaba mal.

Le estaba gustando demasiado.

Mordió sobre el pezón, sin mucha compasión, y algo bestia comparado con la delicadeza que había tenido segundos antes. Era muy cambiante, pero no le importaba. Sabía que los cambios en los cuerpos podrían gustar mucho si eran tan repentinos, y daba igual si le hacía mucho daño porque ya habían dejado claro que era lo que les gustaba. Aun así, tras morderle, levantó la cabeza para mirarle, deseando con todos los medios una respuesta.

-Espero no haber sido molesto ahora. No dudes en decirme si algo que hago te incomoda y no quieres -sabía cómo iba todo esto, y era mejor avisar para que no fuese a más o se le fuese la cabeza-. No queremos que una incomodidad cómo esta nos corte el rollo de toda la noche, ¿no crees? Mejor digámoslo.

Aunque él era experto en aguantar su ansiedad y todo aquello en la mayoría de su vida diaria.

Soltó sus muñecas y dejó una de sus manos en su pezón contrario, acariciándolo, mientras el bajaba por completo a su miembro para volver a introducírselo en la boca, esta vez sin pausa, sin ser poca cosa, sin alejarse de nuevo. No sabía cual era la resistencia del otro, pero daría lo que fuera él porque se fuese dentro de su boca y saborearlo. Era lo que quería, por lo que no era muy parado que se diga, introduciéndola lo máximo que podía, moviendo la lengua y, con ayuda de su otra mano, tocándolo a la vez y apretándolo para que sintiese intensidad, además dejando paso de vez en cuando a sus dientes para que los sintiese sobre él.

Sabía que si, después de aquello, volvieran a tocarle, volvería a irse de nuevo. Estaba realmente caliente, y eso no le disgustaba en absoluto. Era raro porque era alguien nuevo, pero sabía que esto era un paso, un paso muy grande.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Jue Jul 06, 2017 1:04 pm



Sonrió, era la primera vez que escuchaba algo como eso en mucho tiempo, esa clase de cumplidos sucios que sin dudas, dada la situación, levantaban mucho y le hacían saber que esto estaba por el camino que él necesitaba que se transcurriese. Se dejó besar y disfrutó del contacto de sus cuerpos; esta era una sensación que no se podía lograr con la simple masturbación, no, era todo tan diferente cuando realmente lo hacías con otra persona, y eso, para bien o para mal, era algo que su cuerpo parecía extrañar y añorar ahora que lo tenía tan cerca, tan encima.

No creyó que fuera para nada malo, es decir, era algo normal tener esta clase de sensaciones y pensamientos si eran un hombre maduro de veintisiete años, pero era extraño considerando que, precisamente, era de él de quien se estaba hablando.

Pero... esto era mucho mejor, su cuerpo siendo asaltado por este muchacho, sus caricias, su boca en su pezón al punto de hacerle gruñir y sisear constantemente, cerrar los ojos y dejarse llevar por esa postura de sus manos hacia arriba, dejándole todo el control. Era sumamente agradable de esta forma, aunque sabía que él mismo debía hacer lo propio, ese pequeño "castigo" por todo lo que esto representaba. Y, entonces, cuando menos se lo esperaba, sintió el mordisco y grito, notando como esa sensación dolorosa y placentera le estaba recorriendo todo el cuerpo, era, sin lugar a dudas, algo magnífico.

No te preocupes... por eso—murmuró, su respiración a estas alturas iba a la par del placer que le estaban dando, por lo que sonrió de medio lado, le había dado la autorización de hacerle lo que imaginase, lo que imaginaban ambos, y se había puesto, básicamente, a su merced, no era momento de arrepentirse por cosas tontas.

Y cuando el otro lo metió en su boca fue lo mejor.

Esta vez no era un castigo, no era un juego, no, esta vez iba en serio y pudo sentirlo desde el primer momento, por lo que no reprimía sus gruñidos, bajando su mano para acariciar la cabellera del otro, para despejar su cabello.

Ah... se siente realmente bien—murmuró entre el placer y comenzó a mover un poco las caderas, a hundirlo dentro de la boca del otro, a dejarse llevar por esos mordiscos, a sisear más por esos mordiscos que hacían confundir muy fácilmente el dolor con el placer, pero que le encantaban, tanto para acariciar más sus cabello y hacerle saber que no quería que se separara de allí, no por el momento.

Por dentro se sentía realmente genial, lo sentía latir, lo sentía latir dolorosamente con cada caricia, toque y mordisco, tanto que su cuerpo comenzó a retorcerse, sus caderas se metían más y su espalda se arqueba aun poco, dejando que su mano le dijera al otro que lo quería ahí.

Voy a venirme—murmuró entonces entre los gruñidos, jadeos y siseos que, a estas alturas, se hacían continuos, como música para los oídos del otro. Se hacía más fuerte, más placentero y, al cabo de algunos segundos más, no pudo... no, más bien no quiso evitarlo, quiso irse dentro de esa boca que le torturaba tan placenteramente.

Y así lo hizo, dejándolo todo esa primera vez, también soltando un sonoro y fuerte gruñido, música para los oídos de ambos, un subidón y una excitación enormes para él.


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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Jul 09, 2017 1:20 pm

Aquel sabor era algo que no recordaba cómo era, ni recordaba cómo era el sentimiento de que esta se llenara de fluidos que cualquiera pensaría en algo terriblemente grotesco sobre ello. No quería quitar su cabeza de ahí hasta que el otro terminase, hasta que el otro dejase todo el regalo en su lengua. Fue rápido hasta para Seung, y en el fondo pensaba que se había pasado un poco con la tortura, puesto que dejarle libertad podría haberle ocasionado alguna molestia al otro, pero le había dejado un poco de camino libre.

Tragó en cuanto notó que aquello se bajaba un poco, pero estaba puesto aún. Eso sí, mejor dejarlo descansar unos minutos o podría hacerle daño. Primero tendría que volver a subirlo para volver a jugar con él. Igualmente, limpió con la lengua por última vez el miembro del otro para no dejar restos de aquello y saboreó sus propios labios, volviendo la mirada al rostro del otro, con una sonrisa, una amplia sonrisa demostrando las ganas que tenía de que esa noche no acabase nunca.

Se río un poco.

-Sabes delicioso, ¿sabes?

Se acercó poco a poco al otro, subiéndose levemente sobre él y acercándose a su rostro aún sonriendo, poniendo la mano sobre el cabello del otro acariciándolo, juntando su nariz con la del otro y tocándola con cariño. Tras todo aquello, a Seung siempre le apetecían algunos mimos más cariñosos y menos bestias y agresivos cómo estaba acostumbrado. Incluso podría decirse que era cómo un pequeño gatito, pero daba igual, él podría seguir hablando de guarradas aunque solo quisiera caricias en ese instante.

-No me esperaba que un hombre que conocía la primera noche podría ponerme tanto –acariciaba su cabello con cuidado, casi masajeando, sin retirar la vista hacia los ojos del otro hombre que tanto le estaba atrayendo, con un tono de voz algo sexy pero dulce-. Realmente esto ya ha sido genial, y los ruiditos que has hecho son tan… Sexys, y a la vez bonitos. Sentir cómo tu cuerpo estallaba solo por lo que te estaba haciendo ha sido genial, y sentir mi cuerpo estallar por ti ha sido genial también.

Estaba siendo una situación la mar de extraña para el coreano. Había sentido con ese hombre muchas sensaciones que no sentía desde hace mucho tiempo, pero muchas otras ni si quiera sabía que existían. Le gustaba mucho el tacto, el cuerpo, las ganas de hacerlo del otro… Todo del otro le era atractivo. Su personalidad también era un punto fuerte, porque su conversación de antes también influía mucho en lo que estaba sucediendo ahí.

Y se dio cuenta de que ese hombre podría gustarle incluso aunque le iba a decir adiós.

Le iba a decir adiós para siempre.

O le hará daño.

Suspiró, rozando los labios del otro dando un beso en los labios muy poco, bajando la mano para acariciar el torso del otro. Aunque estaba cariñoso, quería jugar un poco de nuevo, al fin y al cabo no eran novios si no un rollo de una noche y no estaba bien ser cómo una pareja si Seung pensaba que era una cosa de una noche que le encantaría que fuese eterna.

Agarró la mano del otro y la puso sobre sus propias nalgas, con una pequeña sonrisita. Luego, se colocó y le puso la otra mano sobre su miembro, mordiéndose el labio.

-Quiero seguir jugando, pero me apetece que juegues conmigo también –sonrió, pícaramente-. O juntos, o lo que quieras… -bufó-. Hazme algo, hazme todo.

Volvió a bajar la cabeza a su oído, mordiendo el lóbulo de este. Estaba calentándose por momentos al ver a su acompañante desnudo, solo así. Le encantaba.


-Y que la noche nunca termine.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Lun Jul 24, 2017 12:37 pm



Ah... sinceramente, ha pasado un tiempo—murmuró a oídos del otro, aún metido un poco entre aquellas placenteras y acogedoras sensaciones.

Su cuerpo estaba relajado, pero regresó al juego casi al mismo momento en el que sintió las caricias del otro y, al tener ambas manos en lugares tentadores, solo sonrió mínimamente, era una especie de juego bastante peligroso y adictivo... esto era algo que solo duraría hoy, ahora, esta noche, entonces... ¿debía seguir pensando demasiado en las cosas del pasado? A pesar de que seguía diciéndose internamente que no, no había forma de que un "perro viejo" como él pudiera aprender de la realidad tan pronto, especialmente cuando estuvo esquivando esta clase de cosas por cuatro, o algo más, años.

Entonces comenzó a besarle, moviendo apenas la mano que tenía sobre el miembro ajeno, atrayéndole hacia él, a que estuviera sobre su cuerpo, con la mano que tenía sobre sus nalgas, y comenzó a comerle ahí, profundamente, besando profundamente sus labios, metiendo la lengua en su boca, un beso sucio y completamente lleno de deseo profundo mientras movía la mano que tenía en aquello del otro que comenzaba a endurecerse un poco más.

Tócame también—murmuró al oído del otro para luego morder su oreja y hundirlo más, llevando sus cuerpos a moverse en la cama, degustando la situación.

Esto le gustaba, estaba dudoso antes, pero esas dudas habían desaparecido y, aunque su inseguridad general seguiría ahí un poco más, no estaba dispuesto a dejar las cosas solo hasta este punto.

Le tomó una mano y la condujo a su miembro, al tiempo que, con la otra, seguía masturbándole y con la boca besándo su cuello, las clavículas, los pezones, en posiciones tal vez un poco incómodas, pero que poco importaban ahora. Sentía profundamente la manera en la que su cuerpo ardía por el placer, con su corazón latiendo ferozmente, sus pulmones ya habituados a lo que estaba haciendo, su cerebro concentrado en este acto, todo concentrado en esta cama, en complacer al muchacho asiático que estaba, medianamente, sobre él en ese momento.

Sentir la piel de otro hombre era una experiencia nueva para él, sentir el aliento, el cuerpo y el placer que le provocaba a otro hombre que no era Bastian, y viceversa, realmente eran algo para él, pero... ¿estaba bien pensar en eso ahora mismo?

Dime algo...—murmuró entonces después de un rato entre besos y lametones—, ¿prefieres probar directamente la cereza del pastel...—dejó al aire cuando, en ese mismo instante, la mano que había estado estimulando el miembro ajeno bajó a la entrada del recto y un dedo se coló ligeramente por esa zona, hacia adentro—...o, tal vez, te gusta ir por partes?—culminó la pregunta, para sacar su dedo de la zona y rodear con la mano los testículos del asiático en una caricia.

Le miró directamente, deteniendo sus besos, separándose un poco, mientras aquella mano se movía grácilmente de los testículos a la base del miembro con mucho juego y mucha malicia, pues estaba sintiendo realmente la sangre circular por la zona y esa sensación en su palma le estaba encantando, sentir como todo aquello se ponía más duro en tanto más estimulaba. Estaba listo para divertirse un poco más, ir un poco más allá.

Puedo ser ambos—sentenció serenamente.

"Gentil o el policía malo", a eso se refería, pero quería escuchar una respuesta directamente de parte del otro, porque podría cambiar la manera en la que estaba actuando a partir de ahora solo con una u otra respuesta.

Siguió moviendo su mano con mucha calma, incluso bajando la vista para mirar lo que hacía y acomodar un poco el cuerpo del otro varón para continuar con la estimulación en tanto esperaba obtener una respuesta. Ellos podían jugar mucho, es decir, no es como si las cosas realmente terminasen después de venirse una o dos veces, no cuando podías seguir jugando y tenías las intenciones y las ganas de hacerlo. Su cuerpo, y él, tenían ambas, especialmente porque, por alguna razón, sumado a la charla previa, este hombre le parecía realmente interesante.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Miér Jul 26, 2017 4:55 pm

En la cabeza de Seung pasaban tantas cosas. Quizás era cosa del placer y del morbo de la situación, pero realmente quería hacer muchas cosas con aquel hombre. Desgraciadamente, ni tenía las formas ni el material para hacerlo, por lo que solo debía resistirse. Nunca se esperaría encontrarse con su primera noche de pasión tras una típica charla en la barra del hotel, ni tras trabajar. Menos mal que estaba tan acostumbrado a bailar que no sentía cansancio alguno. Ni si quiera en aquel momento. Estaba acostumbrado tanto a bailar cómo a bailar con su expareja, en todos los sentidos posibles.

Quizás, aunque ahora sabía que no había ni amor ni ese tipo de cosas en sus travesuras con él, siempre le va a gustar el sexo que tenía con él, aunque siempre sería mejor si fuese otra persona. Aquel chico supo darle donde tanto podría excitarle, y le hizo aprenderse su propio cuerpo de una buena manera, que hora tocándolo y saboreándolo. Al igual, aprendió lo que otro hombre podría gustarle.

Y ahora, quien estaba compartiendo cama con él era un hombre que, cómo había dicho, le había conocido en la misma  noche. Nunca había pensado que podría sentir tal conexión con ese hombre en tan poco tiempo, y que eso le hiciese pasarlo hasta mal hasta el punto de desear hacer tantas cosas. El cuerpo desnudo de aquel hombre tan diferente de él era excepcional y único, tanto que de verdad adoraba sentirlo cerca de su piel. Sus manos, sus largos dedos que decía que eran manos de laboratorio y tocar, eran algo que le excitaba sobremanera. Nunca en la vida había sentido una atracción sexual tan fuerte hacia alguien y menos en tan poco tiempo, quizás porque su primera vez fue con su expareja.

Cuando sintió los dedos del otro introducirse detrás de él, apretó la mano que sostenía el miembro del otro y dirigió su boca al cuello del otro, mordiéndolo algo feroz e inquieto. Le gustaba mucho las manos del otro, le encantaban y lo pero de todo era sentirlas dentro de él. Introduciéndose tras él y tocándolo después todo aquello, sintió la necesidad de volverse loco y quería contenerse para estallar.

-¿Vuelves a ser algo cruel? –se separó de su cuello para mirarle a los ojos directamente-. No me parece nada justo decir lo que me gusta tal cual sin que tú lo descubras directamente. Quiero que busques lo que me gusta y que sientas la necesidad de hacerme gritar de placer. Eso es lo que quiero, pero… Aprendamos algo el uno del otro hoy descubriéndolo.

Acercó sus labios a los del otro para luego besar con fuerza al otro, incluso jugando con su lengua y la del otro sin parar de inspeccionar cada rincón de su boca. Aunque bien sentía que sabía a su propio cuerpo, hasta la saliva del otro le sabía deliciosa y eso le ponía más nervioso.

La lujuria era un pecado muy difícil de controlar.


-Creo que te hice daño en el cuello mordiéndote. Discúlpame, quizás me pasé pero… -cogió aire, empezaba a calentarse mucho de nuevo-, me estás volviendo loco, de verdad.

Movió la mano sobre el miembro del otro con fuerza, aún buscando un poco de su boca para morder el labio inferior del otro con algo de rabia.

-Me gusta mucho que me hagas cosas que no me espero, ¿sabes? Eres un hombre que ha sabido sorprenderme. Sin duda el señorito de laboratorio sabe mover bien las manos…

Seung quería decir muchas cosas pero no sabía por dónde empezar. Quería que se notase cuáles eran sus sentimientos ahora y cómo se estaba sintiendo pero tampoco quería ser directo. Quería dejarlo todo a la suerte del otro, pues si sabía cuál sería el punto más excitante o bien no lo sabía.

Resopló, bastante caliente, pero sabía que esta vez tardaría más en irse. Apretó la mano que sujetaba el miembro ajeno y la usó con más fuerza. Quería ver hasta donde llegaba la resistencia del otro siendo algo brusco con sus movimientos, poniendo la cabeza a su lado casi susurrándole de nuevo.

-¿Crees que puedes hacerme gritar de placer, entonces? –estaba susurrando, mientras pasaba la mano libre sobre su hombro, clavando levemente las uñas en la espalda del otro-. Sería muy atrevido si la gente nos escuchase, ¿verdad? O quizás sea genial en parte.

Aprovechó a morder el lóbulo de su oreja, riéndose un poco a la vez, con ternura.


-¿Te apetece entonces hacerme qué? 
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Vie Jul 28, 2017 2:04 pm



Siseó al sentir los dientes en su cuello, porque justo ahora no dolía demasiado, no, justo ahora era la manifestación del placer, pero sabía que, más tarde, eso iba a cambiar.

Tan solo espero poder cubrir eso con el cuello de la camisa y una corbata—murmuró presa de sus arrebatos y de jugar con la lengua del otro en una pelea sinceramente divertida, de esas que le hacían olvidarse de todo.

Centrarse aquí, ahora.

De nuevo estaba metido en esta clase de situación, con las uñas del otro haciendo que su espalda ardiera más sobre los raspones que seguramente tendría de aquel primer momento, masajeando de palmo a palmo los testiculos y el miembro ajeno, disfrutando un poco del ardor que le daba ser estimulado apenas poco después de que eyaculase, y fue retado.

Le gustaba ser retado, de cierta manera.

Chascó con la lengua como si de algo normal se tratase en medio de eso, de todos sus mensajes y de sus provocaciones, dejándose caer fervientemente dentro de esa situación y ese juego que, quisiera o no, estaban jugando ambos sin ninguna clase de tapujos.

Puedo hacerlo—afirmó valientemente, no tenía temores, porque sabía perfectamente las capacidades y hasta dónde podría llegar.

En ese momento apretó los testiculos del pelinegro con mucha fuerza, quería causarle un poco de dolor para sentar las bases dentro de todo. Se movió entonces en la cama para colocarle boca abajo al otro sobre el colchón, utilizando gran parte de fuerza para eso, apretando su espalda con una mano, observando su físico desde allí atrás y sonriendo.

Dio un par de nalgadas y se complació al ver el enrojecimiento de la piel para deshacer cualquier agarre y, con ambas manos, posicionar el cuerpo del otro, sus extremidades inferiores para ser más exacto, de manera que el trasero quedase levantado y su espalda en una perfecta pendiente que culminaba con su cabeza sobre el colchón. Le miró de nuevo, le gustaba, le gustaba mucho.

Sin mediar palabras entonces comenzó a comerle por atrás, lentamente al principio, usando más su lengua en el medio, pero no durando en aquella actividad más de tres minutos, notando lo que causaba, haciendo que aquello le diera más impulso, masturbándose con una mano para, luego de ese tiempo, hacerle abrir algo más las piernas y que la postura cayera lo suficiente para poder meter su miembro por el recto ajeno con mucha lentitud, sintiendo la presión, sintiendo una atadura menos.

Supongo que vamos primero a por la cereza del pastel—dijo entonces hundiendo más su miembro, haciéndole entrar y salir lentamente, sopesando exhalaciones tras eso—, después podemos comernos el resto—continuó—, estás muy apretado—murmuró, lo estaba tanto que hasta pensaba que aquello podía dolerle y, aunque le importaba, estaba, según él, haciendo un papel de policía malo, por lo que no podía prestarse a eso justo ahora, porque, de cualquier manera, todo después se transformaría en puro y burdo placer.

Ese que él mismo comenzó a sentir en el justo momento en el que decidio hacer sus embestidas más veloces, aunque solo le dejaran entrar hasta la mitad, o apenas un poco más.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Ago 08, 2017 7:57 pm

Sabía que aquel hombre, o bien lo había hecho igual que el coreano con anterioridad, o si era su primera vez de este modo se le daba realmente bien. Sonrió, sintiendo perfectamente que estaba siendo totalmente controlado por él y que llevaba las riendas de aquella noche, y eso le daba placer de más. Los golpes en aquel trasero, aquellos juegos tan especiales que estaban haciendo eran tan excitantes cómo cariñosos a ojos de Seung.

Había pasado ya mucho tiempo sin hacer algo así. Aunque sabía que aquel exnovio suyo le había mostrado todo esto, no era ya su pequeño niño sumiso, ya no, si no que era un pájaro libre que no viviría más en un estado de 24/7, porque ya no tenía un dominante de siempre que pudiera enfadarse, alguien posesivo, acaparador, qué va. Además lo duro era que, a pesar de que el otro se mostraba así, luego le era infiel. Maldito bastardo, era lo que pensaba el moreno.

Recordaba el cabello oscuro de su expareja, y recordaba desde su posición el color tan diferente de aquel hombre que le estaba dominando. Excitante y diferente, ninguno eran verdaderos ángeles, pero le hacía sentir en el cielo.

-Esas marcas, serán difíciles ocultarlas. Mañana te levantarás, y pasado, y al siguiente, y ahí estarán. Tardarán en borrarse, pero tampoco pasa nada –sonreía-. Son el sello de una alocada noche con el primer cuervo de Corea que te encontraste en el hotel más normal del mundo, en un cuarto cualquiera, sobre la cama más blanca posible, con el mínimo de ropa permitido –miró de reojo cómo pudo al otro, girando la cabeza levemente-. Lo único que espero que no te afecte en tu situación laboral.

Sintió cómo el otro metía su boca en su trasero. Notó una lengua invasora, algo que aliviaría lo que estaba por llegar y que sabía que llegaría. Demasiado tiempo sin hacerlo, sin intentarlo. Tenía que volver a abrir y así todo sería más fácil y sencillo. Solo sería molesto al principio, solo al principio. Tenía que aguantar.

Sintió cómo aquello iba a entrar, y sí. Estaba apretado y estrecho para el otro.

-Lo siento, llevaba algo de tiempo sin hacerlo. Debe ser molesto, pero se abrirá –se mordió el labio-. Aguantaré hasta que se acostumbre, continua.

Era molesto, bastante molesto, pero pronto dejaría de sentir dolor y empezaría a sentir placer. Solo tenía que aguantar. Había varias clases de dolor que si le gustaban, pero la incomodidad no le gustaba nada. Quería que todo fuera fluido y fácil, que todo pudiera hacerse rápidamente y sin parar y que no se bajase el ritmo como hacía ahora.

Pero no había problema. Aquel intento de ensanchar de parte del otro estaba haciendo que todo fuese más rápido, y que empezase a sentirse a gusto. Tan a gusto que empezaban a salir ruidos de su boca, ruidos de placer que no quería que el otro lo notase. Tenía que hacerle de verdad gritar de verdad para que quisiese hablar y eso. No quería.

-No tardará en sentirse mejor y más fácil. Ya puedes sentirlo, ¿no?

Se mordió su labio, y luego puso propio su brazo en su boca para morderlo y así no hacer ruido. Sabía que podría así hacer algo de rabiar al otro para que fuese al grano y lo hiciese, porque aquello empezaba a ser más fluido. Sentía los movimientos del otro pero cómo si estuviese a medias. Sabía que podría llegar hasta más profundo ya, y que quería sentir lo suyo hasta el fondo, y por ello, se movió un poco.

Al moverse, obligó al otro a tocar el final.

-¿Sientes bien? – preguntó- Puedes llegar hasta el final, no te preocupes. No duele. No molesta. Me gusta. Quiero que llegues hasta el final.



Pedir era demasiado quizás, no sabía del todo si estaba en su derecho y cómo lo iba a tomar el otro. Volvió a poner la cabeza sobre su brazo, mordiéndolo con fuerza.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Vie Ago 11, 2017 10:10 am



Exhaló con calma, le gustaba torturar un poco, porque solía gustarle a veces que le hicieran lo mismo y, ya que estaban jugando un juego, ¿estaba mal hacer un poco de esto?

No lo creo—murmuró—, al menos espero que no sea así—agregó.

Le vio morderse el brazo mientras más entraba, eso era un pequeño desafío, lejos del dolor que debía estar sintiendo, pero estaba bien, cada uno, aunque estaban en esto, había aceptado una especie de reto, de apuesta. Resopló con calma siendo lento un poco más tan solo por malicia, y luego dejándolo entrar por completo igual de lento solo un par de veces. Podía sentir como su miembro rozaba la próstata del que, ahora, conocía como coreano. Estaba dentro de sus posibilidades.

Apresuró sus embestidas solo entonces y comenzó a regular su respiración mientras hacía eso, moviéndose a cada tanto más rápido, para estimular al otro, pues no esperaba pasar demasiado tiempo en esa posición.

Se siente bien—murmuró entre sus embestidas, que tenían un ritmo constante, pudiendo escuchar el ligero sonido de un chapoteo, que era generado por sus cuerpo chocando en plena penetración, era la señal de que llegaba hasta el fondo, y también algo que, junto a los jadeos de ambos, se sentía muy bien.

Continuó moviéndose de esa manera por algo más de tres minutos, bajando el ritmo y volviéndolo a subir, repitiendo eso un par de veces, sintiendolo por completo, sintiendo el cuerpo del otro removerse por completo, y entonces lo sacó de él y resopló.

Quiero verte—le dijo entonces, tomándole del brazo, cosa que se diera cuenta de lo que quería, siendo esto no otra cosa que el que se diera media vuelta y abriera las piernas para volver a tenerle dentro—, me da curiosidad la clase de rostro que puedes poner—dijo entonces.

Él era del tipo que se veía de muchas maneras... podía verse sexy y actuar de esa manera, o podía verse como un tipo inocentemente pervertido, es decir, fingir algo de inocencia que, solo algunas veces, podía ser real. Sonrió, recordó que una vez le había dicho "he creado a un monstruo", o algo así, por lo que dejó salir un bufido algo fuerte mientras usaba los brazos para posicionar al otro como quería, permitiéndole ser rodeado con sus piernas, dejando entrar su miembro.

Esta posición era un poco más íntima que la anterior, pero en la misma no iba a dejarle morderse el brazo, para nada, iba a mantener esos brazos a la raya y a pujar por su recompensa, eso lo tenía muy claro. Y disfrutar en el camino, claro está.

Comenzó a moverse, ya sin ser lento, abrazándole un poco y besándole el cuello, la oreja derecha, la boca, incitándole, provocándole mientras no dejaba de moverse abajo, llevando una de sus manos a acariciar los pezones, solo pasarles por encima y exhalar con obvias intenciones, bajando nuevamente el ritmo en tanto comía de su boca con profundidad, teniendo sus cuerpos tan unidos justo ahora como no lo habían estado antes.

Es la primera vez que hago esto con un coreano—murmuró entre esos besos húmedos que se dejaba dar y daba, regalándole una sonrisa, su respiración estaba algo perdida y bajó y con ambas manos le abrazó por el cuello, sin escapatoria—, vaya que me estás gustando—soltó como una clara a lo que estaba pasando y a lo que ambos podían sentir, luego apoyó su cabeza en el hombro izquierdo del varón asiático, su frente sudada, afirmando sus manos y apretando y apresurando más sus embestidas, hasta que su ritmo fue rápido e incontrolable para él, queriendo llegar al límite, justo al límite de ambos, esperando tenerle a él y a sí mismo ahí, porque quería dar cuenta de lo que bien podía ser una larga noche de placer.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Ago 15, 2017 4:15 pm

Seung fue colocado boca arriba por el otro. Sabía que era para tenerlo controlado de que no se mordiese más y para que no se aguantase nada, pero de verdad si quería aguantarse. No sabía cuanto más iba a durar, y llegar al clímax a la vez era algo difícil pero placentero. Era genial si quiera estar haciendo aquello de tal manera, pero el coreano aspiraba a más con este hombre.

En cuanto se le abrazó, sintió que estaba totalmente sometido al otro. Eso fue la causa de todo el placer. Estaba sintiéndose realmente bien con aquellos actos del otro. Sin duda alguna este hombre sabía lo que hacía con él y era muy bueno en lo que hacía. Si, no había duda.

Ese hombre podría darle donde le gustaba. Era sexy, era atrayente, era listo, era interesante, y encima lo hacía de sobresaliente. Si por el fuera, le tendría en su casa esperándole a que Seung llegara para que le azotara bien. Diariamente. Continuamente. Eternamente. Pero no, era mucho pedir. Se harían daño del que si que duele y no gusta, del daño sentimental, del daño que no sabía si querría volver a sufrir. Además, ese hombre era tan guapo que cualquier tio podría quitárselo de las manos, incluido su exnovio. Sabía que si él viese a este precioso hombre, lo querría para él. Maldito bastardo, pensaba, pero era normal.

Diamante en bruto. O incluso un cisne blanco. Uno de los de verdad.

Estaba llegando al fondo, llegando al final, y sintió un escalofrío que le recorrió por cada parte de su cuerpo, por cada zona incluida los pies y las manos. Buscaba la boca del otro con tal de aminorar las ganas que tenía de gritar, y aun así gritó de placer, dejando claro que aquello era el orgasmo que tanto buscaban. Su respiración se intensifico, el ruido ya no era problema porque era algo que estaba a la orden de aquello, y sus besos eran más profundos. Cuanto más seguía, más fuerte era aquel escalofrio, más placentero era. El tacto con la piel del otro eran cómo las mejores caricias del mundo.

-Me vengo, por favor, hazlo conmigo.

No sabía si el otro también lo haría, pero quería hacerlo. Quería irse con él, quería sentir el néctar de su vida en él, porque podría ser la última vez, o su último día, su último lo que sea.  Daba igual. Quería sentir que dos personas se iban a la vez.

Y así fue, todo salió de él. Aquel fluido blanco salió mojando de él a aquel pálido hombre que había hecho sentirle realmente explosivo, aquel hombre que le hizo dudar de todo a la vez, pero que le hizo desaparecer la ansiedad que solía tener, y que además había dado en su punto. Suspiró, cogió aire, cogió mucho aire, puesto que le había faltado, y dejó su cuerpo descansar levemente, ya que lo necesitaba. Se había ido dos veces en poco tiempo, y aunque podría seguir en un rato, necesitaba un tiempo muerto ahora mismo.

Sonrió, sonrió cómo nunca lo había hecho. Sonrió tan feliz que volvió a la boca del otro, a besarle, pero con algo más de ternura, aunque no era tan común en él hacerlo, pero quería hacerlo, porque ese hombre le había hecho sentir tan bien que no podía evitarlo. Quería seguir un rato cariñoseando con el otro, quizás hablando, pero necesitaba descansar un poco. Había sido demasiado por ahora, y quería frenar un poco. Quizás continuar luego, un poco más tarde, pero por ahora quería hablar más.

-Pues espero que sea el mejor coreano con el que te encuentres –sonreía aún, hablando con un tono más bajo y más delicado-. Es más, creo que soy el mejor en esto. Y tú seguro que eres el mejor que he visto en mi vida que haya hecho esto. Sin duda alguna, eres único.

Volvió a besarle.

-Espero que te hiciera sentir bien. Es extraño para mí hacerlo con un hombre con el que conozco de la nada, pero ha sido realmente gratificante –suspiró-. Lo que no sé si te parecerá raro que te pida descansar un poco. Por favor.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Lun Ago 21, 2017 10:36 am



Sus caderas se movían en un compás interesante, su cuerpo se sentía desbocado y para nada controlado, a esa instancia era, más o menos, así. Bajaba la intensidad y luego volvía a aumentarla, con el fin de poner al otro, y a él mismo, entre la espada y la pared, era una sensación un poco adictiva que, para ser sinceros, hacía mucho que no disfrutaba.

Dentro de todo, esto era tan nostálgico.

Sus gruñidos, ni siquiera se ocupaba de opacarlos, porque le gustaba como sonaba, le gustaba poder dejarse llevar luego de tanto tiempo, aparentemente sin consecuencias, sin ataduras, con la libertad de poder experimentar algo sin compromiso luego de tanto tiempo y de tanto dolor.

Continuó moviéndose con fuerza y dejándose llevar más y más, hasta que sintió que lo tenía, que el otro estaba en su punto y así lo sintió, cuando el pelinegro se vino y, automáticamente, toda la tensión del cuerpo ajeno pareció desaparecer, en ese momento él continuó moviéndose solo un poco más, dejando salir gruñidos de absoluto placer, sintiendo la sensación del orgasmo extenderse por todo su cuerpo, tanto como le había excitado escuchar y sentir al otro debajo de él.

Ah... los jóvenes son tan vigorosos—soltó para luego reír un poco—, es un poco difícil cuando te haces más viejo—agregó con algo de gracia, saliendo de él y mirando en su abdomen todo el flujo que había salido del otro.

Se dejó besar y contribuyó a algo más suave, entendía que el otro necesitaba un poco de espacio, de hecho, a Reiner le parecía un poco hasta antinatural que pudiera irse dos veces de forma tan seguida, pero ese era el poder de los jóvenes... él nunca había sido de esos, salvo cuando tenía quince o diecisiete, sino de aquellos que disfrutan de hacerlo toda una noche entre juegos y llegar, eso sí, una o dos veces, pero podía entenderlo.

No sé si seas el mejor en esto—murmuró—, no creo que sea alguien digno de juzgar eso—bufó un poco, besando sus mejillas y regalándole algo de calma.

Era cierto, además de esta noche, en toda su vida solo había tenido relaciones con una sola persona, para poder juzgar algo así tendrías que ser un Gigoló o algo parecido, esa era la sinceridad de sus pensamientos justo al momento de escucharle. Realmente no podía.

Pero realmente no me arrepiento de nada hasta ahora— le regaló una sonrisa—, y no te preocupes, podemos hacer muchas cosas hasta allí—sonrió de nuevo, recostándose a un lado suyo, besando sus labios lentamente, pero un poco juguetón—, o podemos hablar tanto como quieras, de todo lo que quieras—sugirió—, ya que estamos en esto, no creo que existan problemas—dijo eso muy cerca de él, con un aire seductor y obviamente provocándole un poco, para volver a besarle, desde las comisuras y luego sus labios profundamente, metiendo un poco la lengua, con mucha calma, un tipo de beso duradero, pero relajante.

Bajó a su cuello, besándole de nuevo, como en un masaje, y tomó su mano derecha, él estaba recostado a la izquierda del otro, estirando la palma, acariciándola y jugando con sus dedos, deteniendo sus acciones para contemplarlos un poco mejor, viendo dedo por dedo, como una especie de juego que le iba bastante bien.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Lun Ago 28, 2017 7:51 pm

-Deja de hablar cómo un viejo. No lo eres, es más, tienes cuerpo de chico joven por mucho que te quejes. “Jóvenes vigorosos” dice… -le miró algo enfadado y molesto-. Sabes perfectamente que no eres tan viejo cómo dices ser. Cuando tengas sesenta, hablaremos de cómo de viejo eres con otros viejos.

Claro, porque la gente crece a la vez. Sabía que ese hombre no era viejo, si no que era joven y lo había demostrado hasta en la cama y en su forma de hablar. Su físico era de alguien, no de 18, pero si de su segunda década. Y aún que fuese de 30 años, para Seung no le era impedimento, porque al igual que su exnovio era más mayor que él, eran ambos chicos atractivos con los que había intimado y por ello, la edad le valía de poco, pues lo que más quería es que le diesen duro.

-Oh, bueno, yo sé que he escuchado a muchos hablar de lo mal que les va en sus relaciones sexuales, y siempre me planteo varias cosas. ¿Qué tal un poco de vidilla en ellas? –sonrió, pícaro, dejándose besar y acariciar por aquel hombre extranjero seductor-. Porque siempre que escucho a la gente quejándose, sé cómo arreglar todo aquello de lo que se quejan. Pues bien, con mi expareja nunca tuve ninguna queja de lo que hacía, y eso que él tenía mucha más experiencia que yo. Si él, que sabía lo que hacía, nunca me corrigió, está claro que soy el mejor en lo que hago y lo hago bien. Y si no soy el mejor, me da igual, porque para mí si quiero serlo. Es bueno tener el autoestima alto con esto, ¿no crees?

Peinó su cabello hacia atrás, aunque ya no había modo. Ya era propenso a pesar de la gomina, por el sudor y todo el ejercicio, que aquel pelo fuese a donde le saliese. El cabello caía por el rostro de un modo muy mono y gracioso, ya que le hacía un chico más joven y más puro de lo que solía parecer cuando vestía de negro y bailaba. Siempre quería parecer un chico más oscuro, más maduro y menos niño cuando estaba en la pista, pero en cambio tras todo aquello aquel peinado y aquellas pintas podrían irse al garete. Ahora cruzaba los dedos de no volverse a ver fuera de esto, o le daría mucha ansiedad porque sería algo más reconocible.
Ya de por si pensaba cómo iba a tapar los días siguientes tanta cantidad de marcas que aquel hombre había dejado en su piel, pero se las tocaba y le gustaba. Adoraba que le marcaran cómo a una especie de objeto, porque aunque fuese algo típico de una relación algo más tóxica, para él era un significado más excitante que todo eso. Aunque, desgraciadamente, aquel hombre no le poseía.

Tras besarse y dejarse mimar, observó su cuerpo, y todas las marcas que el coreano había dejado en él y sonrió. Él también se había descontrolado por culpa de aquel momento de placer. Parecía idiota, pero había sido tan activo todo aquello que se había ido hasta antes de tiempo. Sabía por qué era, sabía que era cosa de la falta de tiempo sin hacerlo, después de hacerlo cómo de costumbre, que estaba casi todo el día con ello. Además, era el cambio, el cambio le había dado extra de placer. Todo era diferente.

-Quiero hablar porque cómo eres me pone de por si. Alguien tan listo cómo tú me atrae con más facilidad –buscó la boca del otro, mordiendo el labio inferior y manteniéndose rostro a rostro cerca, haciendo juegos y caricias con su nariz a la del otro. Le gustaba mucho hacer eso-. Tu voz además es muy atrayente, tu forma de pensar es interesante y, qué más, me gusta hablar, es más, nunca paro de hablar. Si alguien encima me da un buen tema de conversación cómo llevas dándome cada hora y momento de la noche, más razón para llevarte a una cama y hacer el amor hasta que el Sol vuelva a salir –le miró de arriba abajo, mordiéndose el labio a si mismo, acariciando con su mano libre su cabeza, su pelo y rostro-. Tenemos toda la noche por delante para volver a unos cuantos asaltos más y por ello, permíteme charlar –se rió-. Y ya que sueno a un tio raro por eso de que me ponga solo con ver y escuchar a un chico que le vea listo, sexy y todo solo por lo que cuenta y su voz.

Bajó su mano a acariciar una de las marcas que dejó.

-Además tienes muy buen cuerpo, y así no me he podido resistir a arañarte, morderte, de todo. Soy un mal chico, un poco rebelde en esto, porque de verdad tu piel me decía “Cómeme”. Por lo menos así, me recordarás unos cuantos días más. Ese coreano precioso que conociste una noche mientras bebía gaseosa tras bailar. Te dirás “que tipo más raro aquel, pero que bien follaba”. Sí, seguro que algo así –sonrió-. Soy un mal cuervo que deja marca allá donde pica.

Dejó que el otro besase y tocase su cuerpo, y mirase sus manos.


-¿Te gustan mis manos? –preguntó, directamente.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Sáb Sep 02, 2017 2:26 pm



Sonrió.

Bueno, la verdad es que es un poco diferente para cada persona—le dijo con calma, acariciando su abdomen de arriba hasta abajo lentamente con su manos izquierda—, siempre y cuando no te vuelvas pesado con exceso de ego sobre cómo eres en la cama, seas así o no, creo que está bien—murmuró con calma—, creo que a todos los hombres nos gusta que nos digan que lo hacemos bien… grados más, grados menos, es una realidad—completó sus palabras.

En su caso, la verdad es que no era de los que le gustaba que se lo dijeran siempre, a cada rato, porque él podía darse cuenta de cuando Bastian le mentía o no en la cama, y era buen observador para saber que lo hacía bien con este chico, pero, de vez en cuando, tampoco estaba mal.

Resopló ligeramente, estaba atento a todos los movimientos y palabras del otro, e incluso dejó un corto siseo por aquella mordida a su labio inferior… realmente se sentía un poco libre al respecto, especialmente por todo lo que el otro decía, que solo le llevaban a sonreír mientras acariciaba atentamente sus manos, porque era algo agradable, porque eran diferentes y eso era realmente bueno.

No me molesta que hables tanto, es interesante—le dijo—, y aún si yo pensara que es molesto no creo que te calles… no creo que seas el tipo de persona que acata atentamente algunas de las cosas que le dicen los demás—se alzó algo del hombro que podía, con una expresión que jugaba bien con su comentario, algo de humor y le regaló una sonrisa, para traer la mano del pelinegro hasta sus labios y besarla—, me gustan—dijo entonces con simpleza ante la pregunta ajena—, creo que me gusta mucho todo lo que he visto y escuchado esta noche—soltó con un poco de broma en su tono.

Comenzó a besar entonces desde sus dedos a la muñeca y el resto del brazo, hasta meterse un poco en el cuello ajeno, buscando sus cosquillas con la nariz y algo de travesura, riendo para separarse y mirarle.

Me gusta poder hacerle todo eso a tu cuerpo—murmuró, muy cerca del rostro del coreano para besar su nariz—, y causar todas esas sensaciones, es excitante para mí también—volvió a sonreír para, esta vez, besar sus labios y bajar su mano derecha por su pecho, hasta el ombligo—, eres tan atrayente también—comentó—, pero si sigues diciendo que estoy así de bueno… me voy a sentir malcriado el resto de la noche—susurró a esa distancia y continuó besándole lentamente, separándose algunas veces para sonreírle. Conversar no significaba parar de jugar y perderlo—. Y sé que no soy tan viejo, pero me gusta jugar un poco con eso—dijo luego de varios segundos de besarle continuamente, se separó un poco de él, dándole espacio—, puede que lo creas raro, pero realmente hace mucho que no hago esto… y definitivamente es algo más importante de lo que hasta yo creo—sonrió—, aunque no te presiono, no es como si esto fuera más de lo que es, a fin de cuentas—razonó.

Sí, aunque él tal vez quisiera verle más luego de esta noche, lo que creía más correcto era dejarle ir. Porque podía pedirle su número, podían quedar otras veces, para conversar, para tener tan buen sexo como el que llevaban esta noche, para que Reiner lo desease al punto en el que se mostraba justo ahora, para que volviera a reencontrarse con este lado suyo que había dejado de lado por tanto tiempo, porque le costaba sentirse realmente atraído sexualmente por alguien.

Pero no, lo correcto era interpretar esto como lo que era: un cierre y un nuevo comienzo, y avanzar a partir de allí.

Simplemente te lo digo porque me ha gustado pasar contigo cada momento de esta noche—dijo.

Era sincero con él por ese motivo, porque quizá congeniaban un poco y Rei había visto puntos interesante en el otro, puntos que le habían gustado bastante, y cosas que no entendía, ni se molestaba en buscarle respuesta. Todas las marcas de su cuerpo le recordarían a este coreano por varios días, sus espasmos lo iban a recordar, y su mente siempre lo recordaría, porque fue el primero después de… y eso no tenía precio ni comparación.

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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Lee Seung Ho el Dom Sep 17, 2017 5:38 pm

-No es que sea egocéntrico por cómo lo hago, pero sí sé que estoy convencido de que lo hago bien. Sé que sé hacer sentir placer a los demás, sin yo dejar de sentirlo, porque sentir el cuerpo del otro excitarse es cómo para mi un premio, un trofeo y un significado de que lo hice bien. Hice disfrutar, y he disfrutado, y solo hay que ver lo que ha salido de nuestros cuerpos –sonrió, levemente, mirando al otro atento-. Han salido de todo, desde ruidos, desde sudor, desde fluidos más íntimos.

Estaba contento, porque la noche era de diez. Había trabajado e iba a cobrar por ello, se había hecho un poco la marca en ese mercado, había dejado ver cómo bailaba, y encima había conocido a un hombre atractivo con el que había yacido, y que quizás siga haciéndolo por aquella noche, en la cama. Un hombre interesante cómo ninguno.

Mientras aquel hombre besaba cada parte de él, decidió acariciar su pelo delicadamente, ese pelo claro, blanquinoso, grisáceo. Nunca había visto a un hombre con ese color de pelo, ya que estaba acostumbrado a que en corea todo aquel pelo raro fuera menos típico de ver. La gente se teñía, la gente cambiaba, las coreanas tienden a operarse. Todo es diferente y superficial a ojos de aquel coreano, pero en cambio, aquel hombre era perfecto. No estaba operado, no era una persona artificial, era sexy tal y cómo era. Demasiado sexy, y cada vez que se acercaba tenía ganas de comerle, de comerle entero.

Sobre todo de atarle en una cama y tenerle solo para él.

-Bueno, hablando se entiende la gente. Cómo ya has visto, la gente no solo me entra por los ojos, si no también por las palabras. Por la personalidad, y puedo decir que he sentido una atracción instantánea por tu personalidad. Cómo si fuese un imán, me daban ganas de besarte y me he aguantado, porque eres un hombre que parece serio y conocido del dueño. Había veces que hablabas que me daban ganas de abalanzarme hacia ti en aquella barra bar.

Y no era broma. Llevaba desde el primer momento pensando que era sexy, viendo que era atractivo, que le interesaba, que tenía ganas de él, y había cumplido aquel capricho sexual, aquellos pensamientos eran reales y los había cumplido, y no le había disgustado.

Puso una mano sobre su frente. El pelo había caído completamente. Aquellas pintas le hacían verse más joven, más infantil. Solía no peinarse mucho cuando no trabajaba, cuando no quería que supieran de él, cuando no quería que viesen en él aquel cuervo bailarín. Porque se había acostumbrado a llevar una doble vida y no quería que el recordasen cómo el que baila, porque aunque amaba el baile, adoraba la biología y zoología más que nada, y quería dedicarse a eso, ser un biólogo, trabajar para y por los animales. Se puso algo colorado al darse cuenta y intentó levantarse el flequillo de nuevo, pero no había manera.

Chasqueó la lengua, y en cuanto el otro acercó la cabeza a su cuello, puso la mano de nuevo para acariciar su pelo, pero cómo si fuese cariñoso. Estaba algo nervioso por cómo el otro le vería con ese peinado, y en ese estado, porque estaba diferente y se notaba.

Da igual, iba a seguir el rollo.

-Me gusta que te guste mi cuerpo, tanto cómo a mi me gusta el tuyo no lo sé, pero me gusta, me encanta. Siento si repito tanto lo mucho que me estás gustando, lo mucho que me pareces alguien de buen cuerpo y mente, pero creo que es mejor que empieces a creértelo. Aunque ya me apostaba antes que un hombre cómo tú ya tendría pareja, y mucho me ha sorprendido que no fuese así. Con cómo eres, no serías alguien que le fuese infiel a alguien que ama. Se te ve fiel de pies a cabeza, vamos –sonrió levemente, buscando el rostro del otro para mirarle cercano y luego darle un pequeño beso en los labios, para luego dar otro y acabar metiendo un poquito la lengua ahí, algo más intenso.

Se separó justo después, mirándole con deseo. Nunca le había mirado de otra forma, pero esta vez estaba algo nervioso, pero aun así le gustaba. Se sentía relajado al sentir cómo el otro le tocaba y besaba cada parte del cuerpo, porque aparte de estar siendo una buena y excitante experiencia, el otro se había vuelto un calmante de su ansiedad de aquella noche.

-Para llevar mucho sin hacer esto, se te da bastante bien, en serio. No pareces torpe. ¿Quizás tenías ganas de hacerlo antes de toparte conmigo? –sonrió un poco, juguetón-. Porque si quieres podemos hacer que el tiempo hasta “la próxima vez” sea más y más corto. La noche no ha terminado, ¿no crees? Porque esta noche está siendo tan genial que espero que no termine nunca.


Volvió a besarle, algo más pasional, y en cuanto se separó, le miró directo a los ojos. Unos ojos que nunca se olvidaría de ellos.
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Re: Es war das erste Mal— Priv: Lee Seung Ho

Mensaje por Reiner F. Lawrenz el Mar Sep 19, 2017 1:23 pm



Sonrió ligeramente, la verdad es que podría comenzar a creerse estas cosas.

Él nunca había sido el tipo que anduviera de acá hasta allá… como el pelinegro había dicho, él siempre había sido un hombre de un solo hombre, literalmente, porque siempre había estado con la misma persona. Sí, había besado ya luego a alguna mujer, a algún hombre, pero nunca habían pasado de las primeras caricias, especialmente porque él no había querido dar ese paso.

Quizá siempre quiso hacer esto, pero no podía, porque se sentía tan mal, se sentía tan terrible que daba un poco de miedo.

Sentir los dedos del coreano acariciándole le hacía saber que lo estaba haciendo bien. Acariciar a otra persona era algo bueno, era algo para los dos… ¿por qué había decidido hacer las cosas de esta manera?, ¿por qué ahora?, ¿por qué él? Resultaban ser tantas preguntas que era extraño, preguntas que él no podía explicarse.

Resopló, directo sobre su cuello, y sonrió. El otro era un poco atrevido respecto a los besos, estaba bien que fuera de esa manera, porque le daban cierto grado de libertad.

Creo que las tenía—dijo luego de algunos segundos de dejarse ser y hacer—, es solo que siempre ha sido algo complicado desde la última vez—resopló.

Recordaba su última vez con Bastian, demonios, siempre la recordaría pasase lo que pasase; esa noche recordaba que ambos estaban bien, Bastian no había tenido dolores en un par de días y, aunque estaba muy calvo y delgado, era capaz de ser el de siempre, con su buen humor e ironías… para ese momento ambos sabían con certeza que no les quedaba mucho tiempo juntos, ambos sabían que, tarde o temprano, Bastian solo se iría, por eso el otro había insistido un poco en que quería tocarle y sentirle… aquella vez había sido tan profunda, perfecta, personal… era una experiencia más que otra cosa, algo que siempre tendría grabado en su cuerpo…

Algunos días después él solo había sufrido tanto, tanto, hasta que no pudo más.

Esos días después, en medio de la noche, él solo se fue.

Tragó entero, espabilando un poco y respirando hondo varias veces hasta regresar su atención al hombre que tenía al frente. Sinceramente siempre había sido imposible hacerlo porque creía que era infiel, incluso ahora creía que estaba siendo infiel, pero igual lo hacía, porque este hombre le atraía como ningún otro y le empujaba a ser el infiel que, hipotéticamente, él creía que era.

Acercó el dorso de su mano derecha para acariciar la mejilla ajena y sonrió para besarle, colocándose ligeramente sobre él, bajando la mano que quedaba libre por su pecho, sus pezones, hasta el ombligo y su miembro, que estaba un poco bajo, pero seguramente volvería a subir. El otro era joven.

Sonrió entre sus besos para comenzar a estimularle poco a poco, muy lentamente, cosa de que no le lastimase ni nada parecido.

A pesar de que ahora me sienta como uno… no soy alguien infiel—murmuró—, por supuesto que me gustaría comerte, tanto como pudiera—sonrió—, volver a sentir tu cuerpo entero contraerse desde dentro… es toda una experiencia—bufó y continuó con besos cortos y ligeros chupetones que comenzó a esparcir por su cuello, tomando con la mano firmemente su miembro, acomodando la postura para que el suyo y el del otro comenzaran a rozarse.

Podía ser un poco pervertido de ahora en más, dejar salir un poco de esa bestia que había estado contenida entre sus pantalones por cuatro largos años. Después de todo, no es como si le volviese a ver luego de esta noche, para su profundo pesar.

Comenzó a moverse lentamente en medio del roce sus miembros, pasando el mirar desde allí hasta el rostro del otro, porque quería verle de nuevo, sentirle de nuevo.

Pero, para eso, podían transitar un camino mucho más largo y placentero…

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