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Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

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Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Evangeline Beaumont el Miér Dic 28, 2016 6:01 pm

Café au late
P: Kristoffer K. Nylund // Centro de Alki // Viernes 9:23 // Vestimenta, Zapatos & Billetera

Soltó un débil suspiro, mientras paseaba por el centro de la ciudad, para luego regañarse internamente.

Recordaba haber leído en algún lado, hace varios años, que cada vez que uno suspira, un poco de felicidad se escapa. Claro que, en ese momento, ella era una niña, que sin duda alguna creyó lo que estaba escrito en las hojas. Se había acostumbrado a recordar aquello cada vez que soltaba un suspiro, y aunque a estas alturas dudaba siquiera de que tuviera felicidad para soltar, seguía evitándolo.

Aparte de su delicada situación familiar, Eva tenía algo más de que preocuparse. Su segundo año en Derecho no la estaba tratando muy bien que digamos, y tenía el presentimiento de que, a partir de aquí, las cosas solo se volverían más y más difíciles. Bueno, ella sabía que su meta no estaba garantizada, que para obtener los resultados que esperaba, tenía que trabajar y dedicarse a ello. Era realista, y no pensaba rendirse ni nada parecido, y mucho menos se lamentaba por su situación, ya que no ganaba nada con eso.

Pero muchas veces solo quería tomar un respiro. A veces iba de fiesta en fiesta, lugares con la música tan en alto, que, por unas horas, sus responsabilidades parecían desvanecerse en el aire. Claro que una vez que despertaba, los exámenes y demás, seguían ahí. Pero hoy no tenía ganas de aquello. La habían invitado sí, pero de momento, prefería estar sola, ordenar sus pensamientos, tomar una larga bocanada de aire y recuperarse para retomar el día a día.

Así que, mientras procesaba todo en su cabeza, sus pies, quienes simplemente la mantenía en movimiento sin un destino aparente, la llevaron hasta una parte del centro un tanto más tranquila. No había tanto tráfico, pero seguía habiendo numerosos locales. Y uno de ellos llamó su atención. No tanto por su presentación, si no por el olor que desprendía de su interior.

Café. Y parecía fresco.

Como hipnotizada, a mita de mañana, entró, con la sola idea de meditar con un buen café en mano.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Vie Dic 30, 2016 4:03 pm

Terry Scape Caffe | Viernes - 09:25 hs | Uniforme

Las cosas estaban marchando relativamente bien su vida justo ahora… su compañero de apartamento, a pesar de la discapacidad que tenía, lo estaba haciendo bastante bien. Kris había aprendido que no debía hacer unas cosas y otras sí, había aprendido también algunos hábitos y agradecía ya no tener que estar en soledad, especialmente en las noches.

Entraba a trabajar a las siete de la mañana y, tal día como hoy, saldría de su trabajo cerca de las cinco de la tarde, trabajando un par de horas extra considerando su condición como discapacitado y la jornada laboral que tenía, pero quería darse un capricho, pero nadie se lo iba a regalar, tenía que trabajar muy duro para lo mismo. Sin embargo, el varón ahora estaba haciendo una de las cosas que más le gustaba; preparar café podía ser un trabajo común y poco deseable para algunos, el típico trabajo que tendría un chico en verano, o como algo para conseguir un poco de dinero extra si estabas en la universidad, pero para Kris era lo principal, una de las cosas que más le llenaban en realidad.

Ahora mismo estaba haciendo una taza personalizada para una señorita que deseaba a Snoopy en su café, nada demasiado complicado de hacer.

Kris, tengo una orden para un balón de fútbol americano—uno de los meseros le dijo luego de tocarle el hombro, estaba cómodo trabajando aquí porque ya todos estaban acostumbrados él, a su condición y el rubio también se había acostumbrado a todos finalmente.

Asintió, era la señal para indicar que había recibido la información correctamente y notó el movimiento de la puerta de entrada, lo que quería decir que un nuevo cliente había llegado. Le gustaba el movimiento de este lugar, no era demasiado ajetreado, pero siempre había gente, siempre había movimiento y algo que hacer y, a pesar de que su trabajo como barista terminada cerca de las once de la mañana, se ponía a limpiar mesas recoger cosas, limpiar la trastienda y esas cosas en las que ayudaba sin ser demasiado necesario escucharlo todo, había llegado a servir mesas alguna vez, pero no era su parte favorita de todo ciertamente.

Terminó su creación del perrito blanco y la entregó, para comenzar el nuevo trabajo con el balón de fútbol americano.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Evangeline Beaumont el Dom Ene 08, 2017 6:24 pm

El ambiente de por si era agradable, y agregando el hecho de que no hubiese demasiadas personas, parecía perfecto para relajarse.

Observaba las mesas repartidas, con pequeñas decoraciones en el centro, que invitaban a uno a sentarse. Pero rápidamente descartó aquello; quería un lugar más bien alejado, uno donde no la interrumpiesen, o por lo menos, el silencio fuese un acompañante. De todas formas, no estaba de un humor para discutir o enojarse por detalles como ese, todo lo que quería era un buen café en mano.

Observo personas con uniforme que tomaban las ordenes en las mesas, otros que llevaban tazas y algunos aperitivos diferentes, y esquivándolos con cuidado, ya que no quería causar ningún tipo de revuelo, se acercó a la barra.

Se encontraba vacía, salvo por un muchacho de espaldas a ella. Podía distinguir su cabello claro, y que llevaba puesto un uniforme. Apoyando su billetera en la mesa, se dispuso a hablar. – Disculpe, ¿Será que puedo ordenar algo desde aquí? –Levantó levemente su voz, con intención de que el chico supiese que se estaba dirigiendo a ella. Veía los instrumentos necesarios para prepararle la bebida, y tenía la sensación de que estando cerca de los mismos, su orden llegaría más rápido.

Pero no recibió respuesta alguna. Esperó unos segundos, y lo primero que pensó fue que no la había escuchado. –¿Me está escuchando? –Nuevamente, silencio. Bien, respiró hondo. No iba a montar una escena, pero tampoco es como si estuviese con un humor que le permitiese ser demasiado paciente. –Si no puedo hacerlo, y debo ir a una mesa o hablar con alguien más, solo tiene que decírmelo. –Su tono de voz era de reproche con una leve pizca de molestia. Y es que pensaba que el chico lo estaba haciendo a propósito.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Mar Ene 10, 2017 3:23 pm

Lo primero era preparar al café, había leído el papel con la orden específica, por lo cual conocía perfectamente los gustos del cliente a estas alturas. Lo siguiente era agregar la crema y comenzar a dibujar, hacía todo eso en medio de un proceso bastante bien aprendido con el tiempo.

Justo ahora también se estaba divirtiendo un montón en medio de la escuela de repostería, era una cosa que le llenaba completamente y le fascinaba, incluso le había llevado a pensar en especializarse más en el ramo, la cosa es que no contaba con el dinero suficiente para ello. Tenía suerte de vivir bajo un programa experimental que cubría el pago de servicios y de piso, pero no sabía cuánto podría durar, no era algo demasiado seguro.

Comenzó a darle forma completa al dichoso balón con calma, pero a ritmo constante, ya que a nadie le gustaba esperar demasiado por su orden, mucho menos que se enfriase el café, y hacer un balón tampoco era nada complicado, por lo que, terminar la orden, no fue nada complicado.

En ese momento pudo ver una mano al lado de la taza sobre la que estaba trabajando y se detuvo, luego sintió un toque en su hombro y le llevó a dirigir el mirar a uno de sus compañeros de trabajo, el cual le hacía una seña para que volteara, así lo hizo, encontrando a una joven rubia con expresión molesta, lo cual le causó dudas y terminó por volver la vista a aquel hombre, achicando el mirar.

¿Qué pasa?—preguntó, intentando mantener un tono normal.

Él es Kristoffer, es nuestro barista—dijo, el rubio no entendía mucho de nada—, él es sordo, por eso no podía hacerte caso estando de espaldas—leyó en sus labios, solo entonces pudo entender las cosas mucho mejor.

Esto solía pasar mucho en la calle, aquí era una de las pocas veces que había sucedido, pero no es como si le fuera una situación extraña.

La orden esté lista—dijo entonces a su compañero, a partir de aquí ya podía encargarse con mucha más calma de las cosas—, disculpe mi falta de atención, ¿desea algo en particular?—le preguntó

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Evangeline Beaumont el Sáb Ene 21, 2017 6:35 pm

A partir de la adolescencia, Eva había desarrollado un orgullo bastante grande. No se dejaba pisotear ni intimidar por nadie excepto claro, por su padre. Caminaba con la cabeza en alto, y no se quedaba callada cuando percibía alguna ofensa, directa al menos. Pero ahora mismo, sentía vergüenza, mucha vergüenza y pena.

El joven que se encontraba dándole a la espalda, a quien ella se había dirigido para terminar un poco molesta, era sordo. Por eso, no le había contestado absolutamente nada por más que ella alzara la voz. Sintió que, no solo sus mejillas, si no toda su cara se cubría de un rojo intenso. Quería que la tierra la tragara, desvanecerse en el aire, y probablemente no volver nunca a aquel lugar.

Pero esas eran simpes fantasías, que, en el fondo, sabía que no sucederían. Tenía que disculparse, sabía que era lo correcto, tratar de enmendar su error. Pero las palabras no salían. Y, por el contrario, el rubio, se dirigió a ella con amabilidad, preguntándole que era lo que necesitaba. Inspiró con fuerza, reuniendo coraje para disculparse. Y alzando un poco la voz, como si eso intensificara el sentimiento de arrepentimiento, habló. –¡Realmente lo siento mucho! No debí suponer que estabas ignorándome, es más, estabas haciendo correctamente tu trabajo, y yo, vine y simplemente me molesté cuando no tenía que hacerlo. –Mantenía la mirada baja, evitando todo contacto visual. Quería salir corriendo, pero al mismo tiempo, quería mostrarle que estaba verdaderamente apenada.

Tuvo la sensación de que el resto de las personas presentes, tanto empleados como clientes, tenían su mirada clavada en ella. –Yo, bueno… uhm… en realidad solo vine por el olor… ¡No es que el lugar huela mal, todo lo contrario! Es... Es apetitoso, el olor a café. Y si no te importa, pediría un Latte… –Su voz iba bajando poco a poco, mientras se hundía levemente en sus hombros, como queriendo desaparecer.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Lun Ene 23, 2017 7:59 pm

Estaba demasiado acostumbrado a estas cosas, es decir, asaban con una frecuencia no tan grande, pero, siendo más joven, en Finlandia, le había tocado pasar por esto cuando apenas comenzaba a acostumbrarse a ser sordo y era un problema comunicarse con todo el mundo, porque él tampoco era entonces un experto en el arte del lenguaje de señas, mucho menos en la lectura de labios y ni hablar sobre hacer todo eso en inglés.

Negó con la cabeza.

No se preocupe—dijo entonces manteniendo una postura calmada, si él le pedía tolerancia al mundo, era justo que el rubio también lo fuera con las personas que habitaban en este—, es normal que cosas como esta sucedan—comentó—, la mayoría de nuestros clientes frecuentes han pasado por algo similar desde que trabajo aquí, así que no se intimide por eso—agregó—, por favor—le pidió.

Hablaba como un empleado lo haría, dirigiéndose diligentemente hacia el cliente, en este caso una dama, aunque ciertamente él tenía ese tipo de educación de manera natural. También hablaba, como siempre, preocupado sobre qué tan alto lo estaba haciendo y de qué manera. Era algo tal vez trivial para todo el mundo, pero Kris era el tipo de persona que se preocupaba por esa clase de detalles, pues quería “pasar desapercibido” en el mundo, y la mejor manera era controlando cada aspecto que pudiera diferir de su objetivo final.

Bien, entonces yo tomaré su orden—contestó a lo que la dama había dicho, a estas alturas, la lectura de labios en inglés era más que pan comido, todo había mejorado sustancialmente una vez que se acostumbró a estar en este lugar, y también porque sus compañeros de trabajo, jefe y supervisores eran realmente curiosos por su condición y tolerantes respecto al proceso en el que todos debieron adaptarse a él, y el varón a convivir con todos—, ¿desea alguna ilustración como toque a su orden?—le preguntó, su trabajo era, además de preparar un café que hiciera que todos regresaran después, hacer buen arte que ocasionase, junto a lo primero, que el cliente no dudara en regresar al día siguiente.


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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Evangeline Beaumont el Jue Mar 16, 2017 4:41 pm

A pesar de que el rubio reacciono bien, ofreciéndose para preparar el café que ella quería, Eva seguía con esa horrible sensación en el estómago, que se extendía hasta llegar a su garganta, dejándole un ¨mal sabor de boca¨. Aunque se hubiese disculpado, y él aceptara aquellas palabras de perdón, seguía pensando en el error cometido. Se había dejado llevar por el carácter explosivo que solía tener; generalmente era de buen trato y modales, pero como toda persona, tena un límite. Era viernes, y todo lo que quería era un buen café en mano, y airear su cabeza, por un momento olvidar los exámenes y trabajos que tenía pendiente, no pensar en su familia paterna, y aunque le costara, tampoco en su madre. Quería un momento en paz, donde pudiese respirar hondo, y aclarar su mente.

Miró al muchacho, quien esperaba una respuesta por parte de ella; ¿Qué tipo de decoración quería? Realmente nunca les había prestado atención a esas cosas. Claro que sabía que se podían hacer, había visto fotos y reportajes sobre lugares que se especializaban en aquello, pero nunca había expresado suficiente interés como para investigar más. –Pues… no tengo idea, cualquier cosa… –Rascó levemente su cabeza, en señal de cansancio. No estaba menospreciando la oferta del chico, pero a estas alturas sentía que su cerebro sufriera de combustión espontanea, y el humo saldría por su nariz y orejas. De golpe, como si volviera a la realidad, lo miró directamente, para contestarle un poco más animada. –Un canario, o un pájaro. Con la silueta de uno esta bien, no tiene que ser nada muy detallado. –Le gustaban las aves, en especial, aquella que había mencionado primero. Nunca había tenido una, o siquiera visto una de muy cerca, pero había algo que le llamaba la atención. Era raro, y claro, nunca se lo había dicho a nadie. Eva daba la sensación de ser del tipo de persona cuya cabeza giraba alrededor de su carrera, metas, muchachos, fiestas y alcohol, y aunque en parte era cierto, tenía otros asuntos también.

¿Llevas mucho tiempo en esto? Digo, en lo del café y… ehm, los dibujos en ellos…–No recordaba si aquella ¨habilidad¨ tenía algún nombre en particular. Y para su propia sorpresa, estaba iniciando una conversación con el muchacho. Tenía planeado irse una vez recibido el café, pero ya estaba sentada en la barra, sabía que le costaría levantarse y ponerse en marcha de nuevo. Los dormitorios estaban a una distancia considerable, y tenía que pasar por un montón de bullicio hasta llegar a ellos. Quería estar a solas, más que nada porque no tenía a nadie de confianza con quien hablar, la vida que había elegido tenía sus consecuencias, como cualquiera.

No era del tipo que le contara sus preocupaciones a medio mundo, ni siquiera borracha lo había hecho. Pero a veces, hablar de cosas triviales, ayuda más de lo que se espera. No sabía cuánto tiempo le llevaría al chico entregarle su café, quizás un par de minutos nada más, pero los haría contar. No quería dejar la impresión de que era una maleducada e idiota muchacha, aunque de cuando en cuando, la sangre le subiese a la cabeza y soltara un montón de palabras sin detenerse.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Vie Mar 24, 2017 9:25 pm

A veces las personas solo querían beber su café y ya, sin ganas de nada más que eso, por eso siempre los meseros preguntaban las especificaciones de una orden para el barista, para facilitar y dar sentido un poco más a su trabajo, sin embargo, como pareció hasta ese instante en el que especificó algo aquella rubia, tal vez para no quedar mal, tal vez solo por decir algo, pero era algo a fin de cuentas.

Sonrió de medio lado.

Entonces, la silueta de un canario será—dijo intentando tener un volumen normal y siguiendo las especificaciones del café, para comenzar puntualmente su preparación. Se dio la vuelta de regreso a la dama rubia para buscar una de las tazas y, en ese momento, captó alguna parte de lo que ella estaba diciendo con sus ojos, lo que le llevó a sonreír—fui a una escuela de cocina luego de graduarme de preparatoria—dijo entonces—, primero estudié para ser chef, pero al final descubrí esto de ser barista, y es muy divertido, así que también lo estudié—comentó tomando una de las tazas y regresando para servir la orden tal como ella la había pedido—, trabajo como barista hace algo más de un año, aunque llevo en este lugar un poco más de cuatro meses—aclaró.

Su trabajo era originalmente en Finlandia, donde todo era conocido, por lo que no podía negar que llegar a un nuevo país, en una nueva cultura, con un trabajo conocido, pero rodeado de desconocidos, había sido un completo choque para él. Si consideramos que para una personas con sus cinco sentidos funcionales, cambiar de país de residencia era algo muy grande, tomándolo a él solo se hacía más difícil… pero quería intentarlo, quería perseguir su sueño de volver a escuchar, era uno de los motivos por los que estaba vivo, de las razones que le movían y le daban sentido a su vida.

Aun así, siempre es bueno tener nuevos clientes—habló luego de algunos segundos procedía a verter la crema de leche con una paciencia absoluta, era algo que le encantaba de su trabajo—, imagino que eres universitaria—le comentó entonces, dejando la jarra de crema a un lado para tomar la parte de la canela—, tienes una expresión tensa y estresada y, considerando los tiempos, cuadra muy bien con la época de exámenes de este lado del mundo—agregó, si había algo para destacar de él es que era realmente un muy buen observador, solía darse cuenta de cosas y resaltaba detalles que otros simplemente pasarían por alto.

A veces ser demasiado observador le había servido para darse cuenta de cuando algo molestaba a alguien, e incluso cuando le mentían y cosas así, a estas alturas las cosas dependían mucho de cómo estuvieran las personas a su alrededor. No le gustaba demasiado, pero podía lidiar con eso.

Comenzó a dibujar la silueta del ave y, en ese momento, entró en un completo silencio, le gustaba concentrarse cuando debía enfocarse en los detalles de su trabajo y, si se lo preguntaban, esa era una de las pocas ventajas que tenía el ser sordo, podía concentrarse libremente sin temor a ser fastidiado por el bullicio a su alrededor. Si fijaba un objetivo con su mirada, entonces sería fácil concentrarse en eso y nada más.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Evangeline Beaumont el Lun Abr 03, 2017 3:32 pm

El rubio sonrió, para a continuación, dedicarse a preparar el café, y en el camino, contestar las preguntas anteriormente formuladas.

Eva nunca había sido del tipo conversador, o al menos, que mostrara la suficiente simpatía para mantener la charla. Hablaba con aquellos que podían contribuir a su camino en la educación, profesores y alumnos, solo por mero interés. Y de vez en cuando, con alguien que le consiguiera un trago en medio de una fiesta. Odiaba revelar información personal, evadiendo preguntas siempre que podía, y cambiando el tema. Obviamente, tampoco estaba muy interesada en la vida de los demás, podía fingir fascinación por cualquier persona, con una sonrisa falsa y avivada risa.

Pero en este momento, mientras escuchaba atentamente las palabras del rubio, sus defensas bajaban. Estaba cansada, por eso había entrado a la tienda en primer lugar, buscando un café que le diera fueras, y que la relajara también. También estaba el hecho de que todavía seguía avergonzada por el pequeño altercado que había causado. Sabía que no tenía que probarle nada a nadie, pero, de todas formas, no quería yacer en la memoria de otros como a arpía que había quedado.

Justo en el clavo. –Contesto, como una afirmación a la idea de que era una estudiante. Normalmente se hubiese ruborizado, por la vergüenza de mostrar signos físicos de cansancio o frustración, pero aquí estaba, pasando de todo. No veía caras conocidas en el café, y aunque hubiese estudiantes en el lugar, no es como si la rubia tuviera fama global en la universidad. De todas formas, si alguien realizaba un comentario ofensivo sobre su forma de verse, estaba lista para descargar todo el estrés sobre esa persona. –Aun no termine con todos los finales, pero la mayoría ya me han pasado por encima. –Comentó, con una sonrisa tensa.

Había estudiado, pero, al fin y al cabo, al salir del examen, lo que menos quería uno era recordar y confirmar las repuestas. No era tan masoquista para hacerlo, y siendo sinceros, reconocía que se merecía un pequeño descanso.

Observo como el joven, en silencio y concentrado en su tarea, se disponía a dibujar en el café. Por alguna razón, Eva no habló. Sintió que era una especie de falta de respeto, no sabía porque lo sentía de esa manera, pero decidió mantenerse en silencio.

Poco a poco, el dibujo iba tomando forma. Aunque al principio parecían líneas hechas al azar, sus ojos desprendieron un pequeño brillo cuando veía como el rubio iba juntando todos los trazos, para que reflejaran lo que ella había pedido, un canario.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

Mensaje por Kristoffer K. Nylund el Lun Abr 24, 2017 10:37 am

Para él hacer esto era parte de su vida, era de las cosas que amaba. Estaba especialmente agradecido de poder hacer de esto su oficio aun siendo sordo y teniendo la dificultad del trato con los clientes, pero se había esforzado mucho para esta aquí, en esta ciudad, en este lugar, justo ahora.

Sus padres no habían estado en el resto de su adolescencia, tampoco en su juventud, ni ahora, cuando era un adulto joven; se había acostumbrado a ser sordo al punto de leer completamente gestos, acciones, pequeños detalles que nadie parecía notar con claridad; se había acostumbrado a hacer las cosas de manera de que su sordera pasase lo más desapercibida que se pudiera, de esa manera podía vivir con la mayor normalidad posible.

Sonrió ligeramente, había leído sus labios para el momento en el que comenzaba a trabajar en aquel café, moldeando la figura desde el croquis, hasta el final, siendo como siempre, con mucha calma y una paciencia que agradecía enormemente a su sordera, moldeando todo hasta el final, adornando la figura con esos pequeños detalles, esas luces que le daban vida al dibujo, dando los toques finales.

En su rostro podía verse a la distancia que le gustaba lo que hacía, porque así era, y quería transmitir esa emoción a los demás, a los clientes, a sus compañeros de trabajo, a todos a su alrededor. Le gustaba cuando le decían que, de alguna manera, había contribuido a mejorar el ambiente de este establecimiento, había agregado su toque a este lugar, pues eso le hacía sentir que dar el salto no había sido en vano, que atreverse a venir aquí en busca de una cura para su sordera no había cortado todas sus posibilidades de tener una especie de vida.

Resopló al final, con complacencia, con ojos brillantes y una sonrisa marcada, al ver su obra terminada.

Está listo—soltó, estirando con mucha gracia el plato, sobre el cual estaba la taza que contenía el café en el que había trabajado hasta ahora, hacia el frente—, su orden está lista, señorita—murmuró con complacencia y demostrando aquello a la muchacha.

Se lavó las manos a un lado de la barra y procedió a secarlas, no tenía mucho más que hacer, a menos que llegara un cliente más, cosa que dudaba, pero que era bastante posible.

¿Va mal al final?—le preguntó, manteniendo su etiqueta de mesero, barra barista, empleado al fin—, es algo raro, pero todos tenemos malos momentos en medio de los estudios—sonrió ligeramente, dejando a un lado su paño para mirar a los alrededores y, finalmente, a la señorita. Al parecer sus compañeros le había dejado quieto de momento, para que atendiera a gusto a la damita rubia, lo cual podía o no ser bueno… ellos siempre bromeaban con el hecho de que él era demasiado serio el noventa y nueve por ciento de las veces, por lo que no se esforzaba por contradecirles.

No es que fuera malo, a fin de cuentas.

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Re: Café au late {Priv: Kristoffer K. Nylund}

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