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Mensaje por Lee Seung Ho el Jue Ene 26, 2017 4:10 pm

I HATE THIS -------::::: W: Kyung Eun Choi / Biblioteca de SNA / Martes, 11:30 A.M / Camiseta / Pantalón / Zapatillas /  Sudadera / Mochila / Flequillo bajo, gafas.


Seung Ho tenía tiempo libre en su segundo día de clase. Se había movido recientemente a la zona, o directamente a el país, hacía relativamente cinco días casi, pero no había empezado las clases hasta ayer. Aunque estuvo trabajando en un hotel en fin de semana anterior y eso, pues su temporada de trabajo había empezado antes de tiempo por lo que parecía, los otros días que podría haber ido a clase se los había pasado tocándose las narices, cómo bien podía. Pero ya era hora de ponerse al día en esa academia, bien que tenía que ponerse al día con estas clases al haberse transferido a mitad de curso. Además, tenía algún problema con algunas cosas del idioma. Bien entendía el inglés con facilidad, pero no había nada mejor que el coreano en su vida.

Por ello, aquel tiempo libre que tenía en toda la mitad de su martes lectivo, decidió dedicarlo de ahora en adelante a mejorar su inglés técnico, pues conocía bien el idioma y no tenía problema con él a la hora de hablar, tanto cómo lo hacía las noches de juerga, pero no a la hora de referirse a ciertas partes interiores del cuerpo humano de cualquier animal. Evidentemente, quería sacar las mejores notas cómo lo hacía en su país, y si no sabía que narices era un retículo endoplasmático en inglés, pues era un problema. Además, en la academia no quería hablar con casi nadie, ya que si luego le volvían a ver una noche o se aprovechaban de él al hacerlo, pues no le gustaba mucho la idea. O más bien, su cuerpo lo rechazaba.

Entró en la biblioteca sin mirar mucho alrededor, ni a la gente que había por allí, ya que se la traía al pairo, y se dirigió directo a la zona de los métodos de idioma. Había muchísimos libros y diccionarios de inglés, cosa que incluso le hizo gracia. Sabía que en aquella academia había gente de muchos sitios del planeta. Había visto asiáticos cómo él, europeos, americanos... Eran de diversos países y, cuando coincidían en un mismo idioma, les escuchaba hablar cosas que no entendía. Le parecía gracioso, pero él nunca encontraría a nadie coreano con quien hablar. Es más, cómo él pensaba, no quería. No quería ninguna clase de relación con nadie de allí, a menos que de verdad le prometan que sea algo sano y no tan asquerosa cómo pensaba de algunas personas de su pasado. 

Se acercó al estante con diccionarios de coreano y cogió uno de ellos. La ventana cercana tenía un saliente en el que se podía sentar y ahí podría estar más tranquilo que en las mesas, donde había bastante gente. No eran ruidosos, pero si le molestaban y distraían. Abrió el libro de su próxima clase que sacó de su mochila, y comenzó a ojearlo, buscando las palabras que no entendía y las subrayaba con un marcador color amarillo fosforecente. A su vez, en un cuaderno, las apuntaba con su significado en ambos idiomas. Aquel diccionario era muy técnico y lo agradecía para sus ratos de estudio, lo haría mucho más liviano y menos costoso. Podría comprarse en un futuro uno o intentar pedir prestado ese mismo de la biblioteca.

A su vez, había visto que podría aprender algún idioma más. Alemán quizás, o algo así. Era un idioma que le atraía, y no sabía por qué ese impulso. Suspiró. Empezaba a tener la cabeza en otro sitio y no debía, en otro lugar. Y no quería distraerse. Había venido a este lugar para estudiar, para perder de vista a algunas personas, para abrir fronteras en el mundo del baile, y todas esas razones. Hablando del baile, aún no le habían pagado en su anterior actuación, pero recordaba volver a ser invitado por el mismo señor para días próximos, por lo que no le importaría volver a trabajar para él. Quizás así viese a alguien interesante de nuevo, o a ese mismo señor interesante. Muy interesante.

Suspiró de nuevo, se estaba distrayendo, pero tenía que centrarse. Tenía realmente bastante tiempo, pero la cabeza llena de grillos. Se puso los cascos con música, sonando varias piezas que había pensado coreografíar pronto, y cómo no, todas tristes. Suspiró por tercera vez. No se concentraba ni un poco, pues desesperado apoyaba la cabeza en la ventana y peinaba su cabello hacia atrás, empujando después sus gafas hacia él, para luego girar la cabeza un poco y mirar lo que pasaba en el exterior del lugar.
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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Kyung Eun Choi el Vie Ene 27, 2017 8:25 pm

Era su primera semana como responsable de la biblioteca.

Si bien era cierto que había estado ayudando al anterior bibliotecario, nunca había tenido la responsabilidad de llevar la biblioteca él solo.
Por una parte aquella idea le apasionaba. Se sentía el guardián de un palacio lleno de sabiduría, mucha más de la que un humano pudiera retener en su memoria. Por otra parte, era una carga con mucha responsabilidad ser el guardián de tantas ideas que jamás se le hubieran ocurrido por cuenta propia.
Era extraño para él haber pegado un salto tan radical hacia América, a decir verdad no se parecía en nada a Corea, no obstante ya nada se le perdía por allí. Los meses que llevaba en el extranjero había aprendido a dominar el idioma lo suficientemente bien para comunicarse sin problema alguno aunque aún había palabras y, sobre todo expresiones que se le escapaban. Pero cada día se esforzaba en aprender y perfeccionar su vocabulario. Si de algo estaba agradecido a los fantasmas de su pasado es el haberle dado la oportunidad de poder formarse y la libertad de enriquecer su mente. No obstante, hubiera preferido en parte no someterse a su día a día en Corea a cambio de no haber ido siquiera a la universidad.

Aquel día llevaba una camisa blanca que dejaba entrever un jersey de cuello vuelto negro, el cual combinaba con sus pantalones pitillo. Su estética de cara al público era cuidada aunque el resto del día optara por ropa ancha y confortable, tenía una imagen que dar.
Cada mañana se levantaba con una idea muy persistente en su cabeza : ¿Será hoy el día?
Era muy insensato por su parte el haber volado a otra ciudad por el simple rumor de que Lee estaba interesado en una academia prestigiosa de allí. Pero, no tenía nada más en la vida a lo que agarrarse, tal como si fuera un clavo ardiendo.
Había hecho algo horrible y lo había dejado atrás, no podía volver ni apenarse por ello. Y quizás lo más duro de todo era que realmente no estaba apenado. ¿A caso él tenía tanta sangre fría? Sí, parecía ser que sí. Había asesinado a quien le había mantenido los últimos años, sí. Pero también era la protagonista de la historia de terror que formaba parte de su vida.
Sus manos temblaron ligeramente con un libro en las manos. No sentía culpa, pero temía las responsabilidades ante la ley. Había intentado que todo resultase “un accidente” ante ojos de la ley y esperaba que no indagaran más en el caso.

Colocó el libro en la estantería y suspiró. Debía centrarse, había ido allí por y para comenzar una vida nueva de la cual, cuando se cansara, la daría un fin.
Como un libro, su vida se acabaría y con ella, en la última página dejaría una lágrima amarga a sabiendas que nadie leería su historia dado que estaba completamente sólo. Era cuestión de tiempo de que tal desenlace tuviera lugar.

Sonrió levemente y se ajustó las gafas.


“Seguramente sigo siendo un niño iluso a mis 25 años que sueña con poder mantener una vida con la tranquilidad de que mañana seguirá todo bien
”.
El único rostro que se había obligado a recordar era el de Lee por una sencilla razón: Era a la única persona que necesitaba dar explicaciones. Necesitaba decirle cada motivo de sus actos. Aunque sabía que no accedería tan fácilmente, muy posiblemente al sentirse acosado fue por lo que se fue allí. Le había dañado mucho, demasiado, más de lo que nadie podría perdonar. Pero también tenía claro que, si había alguien que le conociera en el mundo era él, aunque su propia historia personal tuvo que inventársela con tal de no meterle en problemas.
Necesitaba decirle que pasó, su conducta y , dejarle claro de que él fue el recurrente motivo por el cual tenía ganas de vivir.

Tomó otro libro que estaba fuera de su lugar y comenzó a buscar su real lugar. Era un diccionario de Polaco en la sección de filosofía… El estrés de los exámenes a veces dejaba a los estudiantes con la cabeza demasiado atorada como para volver a dejar los libros en su sitio.
Recordó su época de estudiante en la que sus problemas no eran precisamente sus exámenes de la universidad, si no, las exigencias de su “ama” en casa. Recordaba también que su único sustento eran los ojos almendrados de Lee.

Caminó por la biblioteca hasta llegar al estante correspondiente. Localizó al momento la sección de diccionarios europeos y se agachó hasta dejar el volumen en su sitio.
Cuando volvió a levantarse con intención a volver a su mesa de recepción sus mirada recorrió toda la estancia para comprobar que todo estaba en orden.
Aunque le sorprendió una figura en el saliente de la ventana que no recordaba haber visto desde su mesa, seguramente habría entrado mientras él colocaba los libros de los estantes.
Un flashback inundó su mente. Eran recuerdos agradables de mirar a través de la ventana imaginando un futuro fuera de aquellas paredes que les oprimían de tantas formas.
Sus ojos se abrieron por completo. Aquella silueta le era familiar pese a que había pasado bastante tiempo, no había cambiado. Era él.

Su corazón se sintió aliviado y le entraron ganas de llorar. No podía ser, era real, era él, vivir cada día con agonía y con la esperanza de no vivir más parecía por fin dar su resultado y poner más cerca su meta.

¿Por qué estaba tan cerca y a la vez tan lejos? Era como un ente, como un sueño muy real ante sus ojos.

Sus pies pusieron marcha al chico y cada centímetro que se acercaba también aumentaba la seguridad de su identidad y los nervios de que aquel sueño era de carne y hueso.
Se quedó completamente parado, frente a él, mirando al suelo.
El joven parecía absorto en su música por lo que estiró, una mano con cierto atrevimiento para arrancarle uno de los cascos.

- Por favor, no huyas, tengo algo que decirte… Lee Seung – su voz era firme, al igual que la nueva mirada que le dirigía.

Había ensayado varias veces qué decir si algo así pasaba pero… No había podido evitar decir justo lo que su corazón le pedía a gritos.

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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Ene 28, 2017 8:19 pm

Había conseguido distraerse del todo en sus pensamientos gracias a su querida música. Daba igual, tenía la cabeza en otro lado, y en otras cosas. Suspiró, realmente quería centrarse pero hoy no era el día. Mal empezaba en esta nueva academia, y no pretendía mejorar. Estaba en pleno pensamiento inútil, cuando uno de sus cascos fue retirado de su oído. No le había dado tiempo a reaccionar de ninguna de las maneras cuando ya había escuchado una voz, y su propio nombre ser mencionada por ella. Algo que le hizo entrar en un pánico interno muy grande, y que descolocaba por completo cualquier plan de futuro que tenía en ese momento. Daba igual, sentía que todo se iba a romper en el momento que le mirase.

Primero, tenía que calmarse. Había entrado en pánico y en breves se iba a ahogar y su pecho iba a sentir mucha presión, pero empezó a pensar con algo de serenidad. ¿Cómo no iba a imaginárselo desde antes de irse? Le había estado acosando, incluso ya le había denunciado. No hacía más que correr para escapar de él y no hacía más que seguirle. Incluso en pensamientos le atormentaba, ya que la cabeza de Seung Ho no paraba de pensar en él, y quizás más con odio que con el amor que sintió por él. Es más, él mismo apostaba que lo único que podría sentir por él, era odio. Mucho odio y muchas ganas de que desaparezca para siempre.

Odiaba la traición de este, era un traidor. Un manipulador. Una persona horrible. Eso era a ojos de Seung, aunque él tampoco era perfecto, y eso se comprobaba al rencor que sentía por él. Chasqueó la lengua alrededor de 5 segundos después de terminar de escuchar la frase del otro, totalmente molesto. Quizás mucha gente que creía que el joven estudiante era una persona tímida, con dificultades de hablar y callada, se sorprenderían totalmente al descubrir que el pequeño cuervo era algo más al contrario, mezclado con un poco de odio por todas partes y traumas por ello. Giró la cabeza para mirarle, dedicándole una de las peores miradas que nunca en la vida había hecho hacia alguien. Quizás la primera en mucho tiempo, y quizás era la primera vez que no iba a salir corriendo directamente. Esta vez, diría algo más que un "No", "Vete" o algo así. 

-En serio -Seung peinó su cabello hacia atrás, apoyando la cabeza sobre los cristales de la ventana y retirando el casco que quedaba en su oído, con una sonrisa algo malvada en la boca -. Estoy realmente impresionado con esto. Has cogido un jodido avión detrás mía, has atravesado parte de planeta detrás mía... O sea, tú obsesión por mí ha superado mis expectativas. Me das hasta miedo, estás obsesionado conmigo hasta cada punta de tu cuerpo. Bueno, y hasta cada punta del planeta ya, porque vamos. Esto ya es demasiado, ¿no crees?

Retiró sus gafas de su rostro y puso una mano sobre su cabeza, riéndose. No sabía cómo tomarse todo aquello que estaba sucediendo, porque había quedado claro que hasta le había denunciado para que se fuera lejos de él.

-Venga, ¿quién ha sido el chivato de mi paradero? ¿Nuestro profesor de baile? ¿Quizás incluso mi madre? Total, ella se pensaba que tú y yo solo eramos mejores amigos, aunque luego éramos algo más. O eso creía yo, porque para ti siempre he sido alguien de quien aprovecharse -quitó la mano de su cara y se puso de nuevo las gafas-. Madre mía. Soy un maldito estúpido e inocente. Cómo pude dejarme pescar por ti.

Se puso serio y se levantó, metiendo de nuevo sus libros en la mochila, al igual que el mp3, el estuche y todo su material, menos el diccionario. Lo sujetaba con ambas manos, con rabia, aunque tampoco era el culpa de este. El único culpable para él era Kyung y nadie más, y qué le iba a hacer. Lo único que se le ocurría era estamparle el diccionario en la cara, pero no era ético. Aunque era atlético medianamente por el baile, no pegaba con él actuar con violencia. La última vez que vio violencia de verdad, su gato murió, y eso le daba más recuerdos amargos.

Es más, recordó que cuando ambos empezaron a salir, su gato acababa de morir y sus padres estaban en el peor momento de todos. Estaba claro que él era mucho mejor que el otro en danza, y quizás fue listo por parte del otro hacerle todas esas cosas, cómo decir que le amaba, cómo acostarse con él y ese tipo de cosas. Cosas que ahora recordaba con odio, aunque no con asco, pero si con odio.

Se dirigió a la estantería donde estaba el libro, y hablaba mientras lo dejaba sobre su estante.

-Si me disculpas, he cambiado. Estoy dispuesto a no dejarme utilizar ni por tí ni por nadie. Lo único que quiero es terminar mi maldita carrera y seguir bailando cómo me gusta sin pasarme la maldita vida pensando en que sigues estando tú a mi lado. Encontraré el amor recordando cada mierda que me has hecho para ser el mejor amante del mundo, porque me has enseñado perfectamente cómo no debe ser una persona -dejó el diccionario sobre su estante y se giró-. Eres cómo un vampiro, no te cansas de chuparme la sangre, y ya no puedo más contigo, Kyung.

No iba a tratarle con respeto, ni iba a tampoco cortarse llamándole con el apellido. No era correcto ni si quiera aquí. Era alguien que había amado, alguien a quien había querido muchísimo y, por ello, aunque le odiase, iba a llamarle cómo siempre había hecho. No le apetecía, tras tantos años, llamarle de otro modo aunque lo odiase. Quizás incluso eso le hiciese daño, y eso le gustaba. Le miraba con odio y rabia.

-Y ahora, si me disculpas, no tengo tiempo que perder contigo -dijo por último, anunciando su marcha, dirigiéndose de nuevo a la ventana para recoger su mochila para irse.
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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Kyung Eun Choi el Mar Ene 31, 2017 3:37 pm

Aquella mirada fría se le incrustó en la cabeza. Estaba seguro que protagonizaría, de ese día en adelante muchas de sus pesadillas.

Los ojos que en su día le miraron con ternura, cariño, confianza, amor, deseo… En esos momentos le miraban de forma ardiente, desafiantes. Aunque, mentiría si dijera que no había visto anteriormente esa mirada ya que, las últimas que le dirigió fueron peores, cargadas de odio y desilusión. Intentó encontrar en aquellos ojos almendrados algún ápice de “pena” o “permiso” pero ante él se encontraban unos ojos que bien podrían estar dibujados, dado que no le era permitido el saber nada más de la persona, eran puertas de hierro imposibles de traspasar, completamente imposible el llegar a la persona que había tras aquella fría fachada.

Su corazón pareció parársele en algunos puntos, cada una de sus palabras era un puñal que le hacía desangrarse lentamente. ¿Era así como le veía? ¿Esa era la opinión que tenia de él? Le dolía más de lo que ninguna palabra podría expresar. Una nebulosa se le acumuló en los ojos , encontrarse con la realidad de esa forma era en parte lo que necesitaba para dar un paso más en su triste vida. No obstante, tenía algún resquicio de esperanza… Tenía, dado que lo poco que podía tener se desvaneció como por arte de magia al ver al Seung que ahora era “para él”.

Quería decirle tantas cosas y a la vez ninguna que tan sólo era capaz de mirarle y dejar que sus palabras le siguieran matando de aquella forma.

Cuando se levantó no pudo evitar recorrerle con la mirada. Había cambiado. Su actitud, su planta, su movimiento al caminar… Todo había cambiado.

Comenzaron a molestarle las lentillas, en parte porque tenía los ojos ligeramente empañados de lágrimas, cosa que le obligó a quitarse las gafas para restregarse ligeramente los ojos, con discreción, no quería que le viera en tal estado.

Sonrió levemente de pura ironía. En parte sus palabras tenían razón. Había hecho todo eso por él, pero no del modo que pensaba. En esos precisos momentos quería llorar y gritar ante la injusticia de la vida. Y la ironía llegaba ahí. Jamás había llorado por su madre o por su ama. No derramó ni una lágrima cuando la mató. No le importó dejar todo atrás. Y sin embargo en esos momentos lo único que quería hacer era llorar.

Comenzaba a entender cuan duro era el amor que había sentido, cuan fuerte, quizás enfermizo y obsesivo, dado a que Seung era lo único que tenía que realmente “había elegido él solo”. Así que no le importaba que si realmente tenía que llorar por alguien, fuera por y para él.

Escuchar su nombre dicho con tan desdén le era extraño, nunca imaginó escucharlo de tal forma, en el pasado le hubiera resultado “linda” es actitud. Pero en esos momentos solo le dañaba.

Cuando volvió a la ventana, de donde él mismo a penas se había movido, decidió tragarse las lágrimas y tomar aire. Ya bastaba de huir. Tenía que quedarse con todo cerrado antes de emprender “su último viaje”.

Sonrió levemente ante su actitud de despedida.

- Tienes razón. Cogí un avión cuando escuché rumores en la escuela sobre tu paradero, en esos momentos no había ninguna idea mejor que venir tras de ti – clavó su mirada sobre la del joven con algo más de seriedad –Aunque siento defraudarte .

Hizo una breve pausa y se posicionó en medio del pasillo bloqueándole el paso.

- No he venido hasta aquí para “acosarte” ni suplicar que vuelvas conmigo. Tranquilo, en mi cabeza hay otras cosas actualmente que he de atender antes que cualquier capricho de ese estilo como puede ser “volverme a enamorar”
– se ajustó las gafas y carraspeó un poco. Estaba notablemente nervioso, aunque intentaba conservar la calma – Así que lo siento, no te disculpo, no te dejaré irte hasta contarte todo. No obstante, dudo que este sea el mejor sitio. Estaría mejor ir al despacho del bibliotecario – se señaló la identificación – Tranquilo, todo está video vigilado, no te haré nada si es lo que temes. Simplemente no quiero que haya miradas indiscretas. Necesito confesarte ciertos aspectos de mi vida, de mi pasado, de nuestro pasado - tomó aire y volvió a fijar su mirada en la ajena, dado a que de forma inconsciente la había desviado ligeramente – Te mentí. Aunque lo nuestro jamás fue una mentira, fue lo único real que tuve en esos años. No obstante, no te conté la verdad sobre mi vida. Es no excusa el hecho de que “quisiera aprovecharme de ti” pero, créeme… Tenía unos motivos que principalmente eran la supervivencia .

Se hizo a un lado tras haber soltado todo aquello, dejando la vía libre.

- Te dejaré decidir si quieres escucharme ahora o mejor en otro momento. Una vez me escuches unos momentos haré justo lo que quieres
– sonrió de forma ladina y le dirigió una mirada con trazas de reto - Desapareceré, de aquí, de tu vida, jamás volverás a saber nada más de mí. Unos minutos de tu vida a cambio de una vida de tranquilidad al completo. ¿Qué me dices, Lee?

Estaba dispuesto a dejarle ir, no quería presionarle, podía esperar a confesarle todo eternamente si era necesario. Solo sabía que no descansaría hasta conseguirlo.

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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Lee Seung Ho el Mar Feb 14, 2017 7:39 pm

Los nervios en el cuerpo de Seung eran cada vez más visibles y más molestos. No comprendía la insistencia del otro en querer hablar, pero le sorprendían sus palabras. ¿Cómo qué “volverse a enamorar”? El chico moreno estaba totalmente seguro y apostaba en que su expareja no se había enamorado de él en ningún momento de su vida. Tan tan seguro qué todo aquello le había resultado una sorpresa, aunque no creía en sus palabras. Aunque diga algo cómo enamorarse, sabía que no era ni por asomo del mismo modo que el otro había sentido. Una persona que, para él, solo había luchado para recuperarle por puro interés no consideraba que fuese capaz si quiera de que era el amor.

Algo que nunca olvidaría era el amor que sí que sintió Seung por él. Se enamoró totalmente por él hasta el punto de que cada vez que lo recordaba se ponía a llorar con fuerza, porque le amó hasta cada punta de su cuerpo y realmente le encantaría volver a hacerlo alguna vez con alguien, ya pues de quien lo hizo, ahora solo le daba mucho miedo. Pues mirarle directamente a los ojos era algo que le estaba causando algo de terror, pero también mucho enfado, mucha tristeza y quizás algo de nostalgia. Intentaba borrar de su corazón ese único sentimiento positivo, ya que su orgullo no se lo permitía.

Mantuvo escuchándole cada instante, comprendiendo y entendiendo cada cosa que el otro quería decir y guardando un sumo silencio por todo lo que decía. Quizás el ambiente y la localización era tan diferente que sentía que esta conversación podría incluso acabar en tablas y que no habría nunca más tanto odio por parte del propio Seung hacia su expareja. Eso sí, bien no quería hacerse ilusiones porque no quería tenerle cariño de nuevo, no señor.

-Entonces, voy a acceder a escucharte. Espero que esta no sea otra pérdida de tiempo contigo y que puedas demostrarme qué narices es lo que pasa aquí, porque ya necesito millones de explicaciones coherentes para poder creerte de verdad, ¿no crees? –chasqueó la lengua, mirándole con enfado y rabia, clavando la mirada en la del otro deseando que no se le olvidase nunca quien narices era-. Más que nada porque con tantas mentiras necesitarás algo grande para que yo pueda creerte, ¿vale?

Agarró de la manga un poco del otro mientras se marchaba. No le importaba lo más mínimo el contacto físico con alguien con el cual había tenido muchísima confianza. Además, solo había tocado la manga indicándole que le siguiese. No tenía ni idea donde podría estar el despacho, pero aun así se fue a la zona donde estaba aquella recepción y buscó alguna puerta que sería del palo de un despacho, pues allí estaba. Y sí, se metió directamente, sin siquiera esperar al otro pues bien le daba exactamente igual cómo se pudieran tomar las demás personas aquello. Cualquier persona de la biblioteca podría pensar que Seung habría roto un libro y pensaba en recibir una buena reprimenda, o algo así. Daba igual, ahora el moreno no tenía razones para pensar en aquello, bien tenía la cabeza en muchas partes.

En cuanto entró y encendió la luz, se sentó en una silla que había por allí, la cual no era la principal. Daba por hecho que Kyung si que era el bibliotecario y tenía que acatar las normas de que era un empleado y su mesa sería de su propio uso, y por ello no se sentó en su sitio, si no en una silla que estaba en frente del escritorio de este. Aun así aún el sitio no estaba ocupado. Suspiró, con fuerza, pensando y mentalizándose en toda aquella conversación que le iba a decir el otro.

Mientras, retumbaban en su cabeza las últimas palabras del otro, cómo si se fuese a ir de su vida del todo cuando terminase de contar aquello. En parte, aquello le daba pena solo de pensarlo. A pesar de haber denunciado incluso a aquel tipo, haberle esquivado y todo, parte de él siempre estuvo en contra de eso. Había compartido muchas cosas con él, desde la danza, hasta abrazos, besos y momentos realmente íntimos. Había sido su primer amor, su primer amigo, su primer todo, y eso le hacía sentirse confuso siempre que pensaba en él. Quizás es porque, cómo muchas veces dicen, el amor verdadero es tan solo el primero o algo así, aunque no debería pues él creía que tenía derecho a sentir algo mejor por alguien mejor, cómo encontrar a alguien nuevo, que pudiera conocer mientras baila, mientras bebe en el bar, o en cualquier otra ocasión. Que simplemente le haga sentirse querido y que, por todo aquello, pudiese vivir con mariposas en el estómago cada vez que le viese. Eso es lo que quería.

Y Kyung, ya no era esa persona, aunque lo fuese, pero solo se sentía un juguete para él, y necesitaba aclararlo. El nervioso Seung apoyó su espalda en el respaldo de la silla y peinó su cabello hacia atrás, colocándose bien las gafas en su sitio, observando sin parar la silla del otro esperando ser ocupada, dándole otra oportunidad, su última oportunidad.
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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Kyung Eun Choi el Dom Mar 26, 2017 2:04 pm

Tragó saliva.

Aquella situación le estaba dejando sin palabras. Se había estado preparando para ese momento más tiempo del que incluso pensaba. Había estado esperando esas palabras como agua en un desierto. Y sin embargo no había ni rastro de nervios, si no, más bien de incredibilidad. Si bien es cierto que sin duda alguna era él el que se encontraba ante sus ojos, también era cierto que era una versión más "adulta" de Seung. Una versión en la que le costaba encontrar al Seung del que se enamoró y ante el cual se quería disculpar.

Muy posiblemente, su actual versión era consecuencia de sus actos o más bien, de la imagen que tenía el joven de él. No podía culparle, era muy consciente de lo que había hecho pero no sabía hasta el punto que podía haberle llegado a odiar. Tenía la teoría de que jamás llegaría a perdonarse el simple hecho de haber destrozado al chico que tenía frente a sus ojos. Tan sólo deseaba con todas sus fuerzas que le escuchara hasta el final, tenía demasiadas explicaciones que dar.

La sala contaba con dos estanterías a la derecha plagadas de clasificadores, dos pequeños sillones frente a una mesa con un ordenador, archivadores y multitud de pinzas con anotaciones tras la que se situaba su sillón.
No recordaba haber recibido a nadie más allá del coordinador, el director y algún proveedor. Los estudiantes eran recibos en el mostrador de fuera normalmente.
La ausencia de decoración era notoria, ya que más allá de un cuadro con el emblema de la escuela no había nada.

No pensaba acompañarle en el asiento de enfrente, no por el momento.

Aún no se lo creía. Estaba tan cerca de realizar aquello que tanto le había quitado el sueño que simplemente no podía creerlo. Sus gestos seguían siendo los mismos y algo le decía que bajo toda aquella capa de "seguridad e independencia" que le rodeaba seguía parte de ese Seung que él conocía y al cuál se aferraba para poder llegar hasta el final de su misión.
Cerró la puerta cuando el moreno entró, suspirando sonoramente y apoyándose en la puerta. Con aire cansado, se quitó las gafas y se las enganchó al cuello de la camisa.

- Si quiero comenzar a hablar contigo, tendré que hacerlo con sinceridad desde el principio - le sonrió con cierta ternura mezclada de temor. Una mirada que tan sólo le había brindado a él en el mundo - Ponte cómodo, tan sólo quiero que me escuches, creo que tras todo lo que te he hecho pasar este último reclamo es insignificante, ¿no crees?

Se dirigió a su escritorio y abrió uno de los cajones del cuál sacó un lentillero. Lo miró fijamente y tras ello una sonrisa ladina.

"Hasta aquí hemos llegado"- pensó. Era la hora de condenar sus lentillas de color al olvido en presencia de Seung.

- ¿Nunca te diste cuenta de que llevaba lentillas marrones?
- preguntó con un tono resuelto pero firme - Quizás tenga que empezar por ahí, con mirarte a los ojos sin temor ni vergüenza a nada, sin miedo a quien soy en realidad.

En el reflejo del pequeño espejo del lentillero vio reflejada su propia mirada. ¿Realmente era consciente de lo que iba a hacer en ese preciso instante?
Se llevó el dedo índice y el pulgar hacia el ojo y retiró la primera lentilla, quedando así un ojo de cada color. No tardó en seguirle la segunda.

Volvió a dejar el lentillero en el cajón y buscó con su mirada la ajena.
Sus ojos azules se clavaron en los suyos, sin buscar perdón, si no exigiendo atención.

- Si no te diste cuenta, debe ser que hice bien mi trabajo buscando las lentillas marrones de mayor cobertura que podía encontrar - se recostó en el sofá y estiró las piernas, sentía que se había quitado un gran peso de encima - Antes de que hagas ninguna pregunta, las voy a contestar todas. - desvió momentáneamente la mirada para volver a fijarla en él - ¿Por qué me ponía lentillas? Porque no quiero aceptar mi pasado. Siendo el adulto por el que me tengo actualmente y aún no puedo aceptar mi pasado. ¿Qué es mi pasado como para ello? - suspiró - ser un hijo de puta, literalmente hablando, vendido a una mujer con el dinero que mi madre pedía por mi. Así convirtiéndome en su chico de compañía. Ah... - hizo una breve pausa - No, la maestra de la academia no era mi tía. Ella abusaba de mi en todos los ámbitos que puedes imaginar. Cuando era pequeño lo hizo abusando de mis servicios, como si fuera un mayordomo en miniatura. Pero al crecer también me exigió favores sexuales... - rió levemente apretando el puño ligeramente, consiguiendo así clavarse las uñas- ¿A que nunca te lo habrías imaginado? Que aquella mujer tan dedicada, dulce pero estricta en las lecciones de baile también sería una degenerada pederasta... Pederasta y sadomasoquista. No contenta con el sexo también disfrutaba de sesiones de sado en las cuales ella era más sumisa de lo que podrías llegar a imaginar.

Desvió su mirada de nuevo y se restregó los ojos, tenía que aguantar hablando al máximo antes de que empezara a hacer preguntas.

- No sabes lo sucio que me sentía cuando te conocí. Teniendo que besar al chico que amaba cuando antes había besado a aquella perra. Pero no te equivoques, jamás os traté igual, no tenía nada que ver. A ti te amaba... A ella la odiaba. Y temía que descubriera nuestra relación, era muy celosa de todo lo que me envolvía - rió levemente- ¿Alguna pregunta o sigo? ¿Alguna de crítica de esta nueva mirada?

Volvió a mirarle, clavando su renovada mirada azul en la suya, sin temor. Ahora que había comenzado pensaba contarle todo lo que estuviera dispuesto a escuchar.

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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Lee Seung Ho el Sáb Abr 01, 2017 7:39 am

Seung apretaba fuertemente el puño, nervioso, escuchando cada palabra que salía de la boca de aquel chico que solía llamar con apodos cariñosos en un pasado no tan lejano. Quería llegar al final de todo aquello, a un punto donde todo pudiera tener las respuestas que tanto necesitaba realmente, pues una persona tan asquerosa cómo él pensaba que era no podría luchar tanto por estar persiguiendo a una persona si no es por una razón.

Kyung había significado mucho para Seung, pues le sacó su presencia de un bache que podría haber durado años, le hizo mejorar y pensar de manera mucho más egoísta, pero fue por su bien, al igual que le hizo el daño suficiente como para quererse un poco. No se movió ni un instante, ni cambió su rostro por cada cosa que hacía. Ni si quiera la sorprendió el cambio radical que dieron sus ojos, pues quería pensar que tenía sus razones. Bien las explicó luego, eso y entre tantas cosas sobre su profesora, cosas que no se esperaba para nada.

Decía que era su tía, pero luego era alguien vulgar, y eso le sorprendió lo suficiente como para sí dedicar un cambio a su rostro, abriendo un poco más sus ojos y mirándole con leve asombro. Quizás porque para el joven Seung, Kyung en ese instante había muerto, pero no le parecía algo malo. El chico que estaba delante de él, ya no era el Kyung de antaño. Suspiró, cogiendo gran cantidad de aire, deseando darle una respuesta sincera y tal, pero había muchas cosas que le hacían dudar en todo aquello. Peinó su cabello hacia atrás, cuando estaba nervioso no hacía más que esa mueca, y seguramente el otro lo habría notado si realmente le había conocido.

-Entonces, me has mentido en todo, ¿no crees?

Se quedó en silencio, pensativo, alrededor de quince segundos, quitándose las gafas para arrascarse los ojos un poco. La verdad es que eso fue una espada en el corazón del pobre coreano, pues sentía que su relación con el otro había sido más mentira que verdad. Se apoyó en la mesa que estaba delante de él, poniendo las manos sobre su cabeza y rascándose esta con algo más de fuerza. La ansiedad estaba empezando a florecer dentro del cuerpo del otro con fuerza, pues bien en el fondo no quería aceptar esto, pero no quería dejarlo como algo malo. Quería darle una solución sensata y buena, para ambos, y sabía que tendría que decirlo todo. Con las manos aún sobre su cabeza, sin mirar al otro.

-Eres idiota. Los ojos azules te quedan muy bien.

No mentía, pero hablaba poco. No sabía que decirle al otro, y mira que una de las particularidades de Seung era su capacidad de hablar de lo que sea largo y tendido, pues no era alguien estúpido por mucho que lo pareciese debido a su estúpida muletilla al final de la mayoría de sus frases. Respiraba algo fuerte, pero consiguió calmarse un poco mirando solo a la mesa, para levantar la cabeza para mirar al otro.

-Entonces, mi única pregunta se queda en un “¿Qué no fue mentira de lo nuestro?”. Solo necesito saber que realmente querías de mí, porque razón estuviste a mi lado durante este tiempo haciéndome feliz. ¿Acaso era mutuo? –Sonreía, un poco-. Yo… Siento mucho, sinceramente, el hecho de que hayas tenido una vida muy mierda. Bien es cierto que ambos no hemos tenido las mejores vidas del mundo, pero creo que te ha tocado muy mala parte. Aunque me cueste creer todo eso, pero es la única explicación que puedo darle a todo lo que ha pasado anteriormente. Siento como si debiera creerte, por lo que… -Una lágrima cayó por su mejilla-. Entiendo en parte que no quisieras contarme como eran las cosas realmente, pero me hubiera gustado ayudarte en ese instante a salir de ello. Éramos pareja y nos queríamos, ¿no crees?

Miró hacia el techo, se estaba emocionando y no quería hacerlo. Le daba algo de rabia mostrarse de nuevo débil ante el otro tal y cómo habían salido las cosas. Suspiró, de nuevo, secándose las lágrimas que empezaban a salir de sus ojos pues no quería, y volvió la mirada al otro, serio.

-Entonces, ¿me amabas a pesar de todo? –no cambió su forma de ver al otro, pues seguía serio pero emocionado y triste-. ¿Acaso eras feliz con solo eso sabiendo que si un día lo descubría me iba a enfadar e iba a llegar todo a un fin? ¿Qué necesidad tuviste de sufrir tú mismo con una relación que sabías que tenía los días contados?

Se mordió la lengua al seguir hablado, volviendo a peinar su cabello hacia delante aún nervioso.

-Pero por lo menos sé que el Kyung que me falló está muerto y enterrado y que el nuevo Kyung ha sido alguien que lo ha pasado mal a pesar de haber hecho mal.

Se cruzó de brazos, nervioso, apretando su cuerpo. Esta tensión le estaba haciendo sentirse mal consigo mismo y no era el mejor momento para ponerse así. Por fin estaba viendo luz en el túnel gracias al otro, aunque fueran noticias que no le hicieron ni pizca de gracia. Decidió callarse esperando la respuesta del otro, cogiendo mucha fuerza interior para saber todas las respuestas, y cerrando fuertemente los ojos pues, si lo abría, se volvería a emocionar y no. No quería ser débil delante de él, pues tenía que dar una respuesta con todos aquellos sentimientos de amor y odio que recorrían el cuerpo del chico con tan solo ver a su exnovio.

Aunque, en un instante, pensó en otra persona, y eso le hizo pensar con más racionalidad.
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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Kyung Eun Choi el Mar Ago 22, 2017 6:14 pm

Tragó saliva.

Aquella situación le estaba dejando sin palabras. Se había estado preparando para ese momento más tiempo del que incluso pensaba. Había estado esperando esas palabras como agua en un desierto. Y sin embargo no había ni rastro de nervios, si no, más bien de incredibilidad. Si bien es cierto que sin duda alguna era él el que se encontraba ante sus ojos, también era cierto que era una versión más "adulta" de Seung. Una versión en la que le costaba encontrar al Seung del que se enamoró y ante el cual se quería disculpar.
Muy posiblemente, su actual versión era consecuencia de sus actos o más bien, de la imagen que tenía el joven de él. No podía culparle, era muy consciente de lo que había hecho pero no sabía hasta el punto que podía haberle llegado a odiar. Estaba seguro que había sufrido muchísimo por su culpa y jamás sabría cómo compensar el daño que hizo en su momento.

Era cierto, le había mentido en todo, pero un corazón jamás podría mentir, al igual que una mirada.

Asintió con pesar y le dirigió una media sonrisa, clavando su mirada sobre la suya. Quizás así sería más consciente de sus palabras, quería ver el impacto que iban a causar, como si fuera en cierta forma un experimento. Le estaba sorprendiendo demasiado esa conversación como para poder tomarse el privilegio de dejar pasar un detalle siquiera.

- Te mentí en todo lo relacionado con mi vida. Salvo en el ritmo de mi vida escolar, mis gustos,cada palabra y momento que te dediqué - hizo una leve pausa y tomó aire - No, no mentí en nada de eso, nunca fui tan buen actor. Podía esconder todo aquello que me perturbaba pero no podía fingir algo como una relación ni los sentimientos que incluía. - rió levemente, algo nervioso - También se podría decir que no mentí en nada salvo en mi situación en casa con aquella mujer.

En las últimas palabras podía palparse el tono de resquemor e incluso asco.

Se recostó sobre su brazo derecho en el reposabrazos, hincando el codo con la mano baja a la altura de su mentón, donde dejó que reposara mientras enderezaba ligeramente la postura.

- Pese a que mis ojos estuvieran con lentillas, mi mirada jamás te mintió. -se mordió ligeramente el labio inferior, aprovechando para humedecer ambos - ninguna de mis caricias fue falsa, ninguna de mis palabras, nada de lo que hice ni prometí fue falso. Te amé tanto como pude y más de lo que quise.

Entornó los ojos y se incorporó del sofá, necesitaba moverse y estar de pie en general.
Adelantó sus pasos mientras se estiraba ligeramente. Tragó saliva y se quedó frente al chico a una distancia corta pero moderada.

- Nada fue mentira, tu felicidad fue mi prioridad. Tú eras el único alivio en mi vida, la única razón por la que cada mañana afrontaba un día nuevo. Tan solo tú fuiste la persona por la que necesitaba vivir. Te amé y te dejé ir - descendió la mirada - Mírame. Nunca fui conveniente para tí y lo sabes. Y más sabiendo que no podía mantener mi mentira mucho más y quería deberme por completo a ti. Pero ella no me lo permitía. - volvió a clavar su mirada en la ajena, con decisión marcada en ella - Decidí llevar la carga yo solo por miedo al rechazo. Engordando así una gran mentira que no supe cómo manejarla.

Extendió su brazo, temeroso en cierta medida hacia el hombro del moreno, haciendo una ligera presión en este.

- Lo siento. - su voz sonó algo quebrada, aunque se estaba esforzando para que no fuera así - No soy digno de tu perdón ni de tus palabras y aún así, una vez más, me has tendido tu mano - Sonrió ligeramente, descendiendo la mano por su brazo con suavidad - Me alegra verte más maduro y adulto en general, pero jamás me perdonaré el daño que te hice.

Tragó saliva y retiró su mano al finalizar su recorrido.

- No sabes lo feliz y en paz que has logrado que me sienta ahora mismo - suspiró sonoramente, con una sonrisa algo tímida pese a su apariencia - Supongo que ahora podré hacer frente a mi crimen y aceptar ante la ley el hecho de ser un asesino, no me hace falta seguir fingiendo. Ya llegué a mi meta final.

Se dirigió hacia la puerta e inclinó ligeramente la cabeza, cerrando los ojos.

- No volveré a meterme en tu camino. Puedes continuar tu vida sabiendo este pequeño gran apunte de tu doloroso pasado. Espero que en algún momento puedas perdonarme y recordarme tan sólo por los buenos momentos. - una fugaz lágrima se deslizó por su mejilla, manteniendo la postura - Puedes fiarte de mi palabra, no volverás a verme si no quieres... Aunque francamente, dudo que dentro de poco tengas la posibilidad de verme tal y como lo haces ahora- se elevó de la inclinación y abrió los ojos - Ya no tengo nada que hacer aquí.

Extendió su mano en dirección a la puerta, invitándole a cruzar la puerta de salida.

Notaba que todo su pesar había desaparecido, notó que era libre por dentro. Y pese que deseaba abrazarlo y desearle la mejor suerte de todas, se cohibió de ello, siendo sensato ante la realidad y todos sus pecados. Tenía que dejarle ir.

Al igual que su intención era dejar la vida en cuanto dejara cerrado todo para evitar problemas a la sociedad.

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Re: I hate this [Priv. KYUNG EUN CHOI]

Mensaje por Lee Seung Ho el Jue Ago 31, 2017 8:43 am

Cuantas más palabras salían de la boca de Kyung, más lágrimas y más sentimientos salían de Seung sin ningún control. Cómo un río desbordado, cómo una cascada gigantesca, nada era en aquel instante, algo que el otro pudiese controlar. Quizás fuera algo impactante saber la verdad, saber que en parte había estado equivocado con el otro aunque dentro de él existía algo que no le era capaz de corresponderle. Ser mordió el labio, quizás porque no sabía que decir, porque no sabía que palabras utilizar en ese momento.

Puso las manos sobre sus ojos, porque cuando en realidad se sentía querido, era porque le quería. Cuando hacían multitud de cosas, era porque se querían, y todo era porque le quería. Y por mucho que parte de si quisiera decirle que no, quiso creer que sí. Aquello era amor, porque sabía que con toda su vida, lo mejor que le podría haber pasado era él, por muy triste que le sonase. Aun así, tras todo aquello, tras todo lo malo y lo bueno, todo se había reducido a cenizas. O más bien, todo lo que sentía por él, sea lo que sea, se estaba escapando tras aquellas lágrimas..

-Lo siento –dijo, por primera vez en mucho tiempo hacia él-. Estaba equivocado porque solo me habías dado la mitad de la historia, y me siento dolido porque no hayas confiado en mi desde el momento que empezamos a querernos, pero ya que más da. Incluso te he denunciado sin escuchar tu versión, solo pude huir de ti, porque solo sé huir –subió sus manos a su pelo. Cuando estaba nervioso suele moverse el pelo y peinarlo para todas partes-. No quería verte, porque odié verte aquel día. Soy yo quien tenía que estar contigo siempre, y no esa mujer. Esa mujer me enseñó a bailar, y me enseñó hacerme brillante, y parece que a ti solo quería oscurecerte para que nadie pudiera verte.

Respiraba fuerte, pero intentaba controlarse. Sabía que le estaba dando un pequeño ataque, pero tenía que mantener la calma en aquel momento, porque necesitaba dejarlo todo muy claro. Era el mejor momento y el único que habría antes de que el otro pudiera rendirse. Que, en el fondo, Seung podría dejarlo ir ya que su vida allí no iba mal que se diga, si no mejor de lo que se esperaba. Solo habría que ver debajo de sus prendas, pues las marcas no se habían ido, y lo sabía. Aunque también podría ser una dermatitis para los demás, todo muy explicable, o no. Igualmente, Seung era un cabezón de cuidado porque, no tenía por qué dejar tirado a aquella persona que había sido tan importante en su vida.

-Kyung –puso la mano sobre sus ojos y se levantó, buscándole con la mirada tras secarse sus ojos.

Él se había marchado a la puerta, y parecía ofrecerle la salida. Sabía que si cruzaba esa puerta, podría despedirse totalmente de aquella persona que había amado con toda su alma como la persona que más había odiado en lo que llevaba de vida, aunque había sido bien el mejor apoyo ante la muerte de su mascota y de la separación de sus padres, la persona que realmente si que odiaba más que a nadie. Porque no podrían compararse, porque aquel daño no mató a nadie importante, porque aquella profesora era solo su profesora, y nunca podría superar a su gato.

Odio era lo que sentía por su padre. Miedo era lo que sentía por su expareja.

Porque de su padre no puede hablar, de Kyung si, y con facilidad, y sin problema. De su padre era incapaz de recordar cosas buenas, de Kyung si. Todo era diferente, era muy diferente. Aunque claramente ya no le quería, había sido muy importante para él y desprenderse del amor era más duro que desprenderse de alguien que si que le había odiado de antes por lo que era.

Ahí tomó la decisión.

-No voy a cruzar era puerta hoy, Kyung. Si la cruzo significará que todo esto habrá acabado, pero tengo muchas cosas pendientes contigo. Muchas cosas pendientes que aún tenemos que hacer y que hemos dejado a medias –cogió aire, estaba algo agobiado pero necesitaba soltarlo todo-. Para empezar, eres el encargado de la biblioteca. Es un puesto de trabajo, has firmado un contrato y, según tengo entendido y me han contado, muy poca gente accede al puesto porque hay mucho niñato descontrolado que no cuida los libros o los roba, ¿sabes? Y yo, cuando vengo aquí y quiero coger un libro que necesito sobre animalitos adorables, no puedo cogerlo porque, atención, lo han robado o lo encuentro y está hecho una mierda. ¿Lo ves normal? Pues sé responsable para que no acabemos los que que queremos estudiar con ganas de matar a alguien.

Ponía cualquier excusa con tal de que se quedara vivo por ahí, porque antes de ser su pareja había sido su amigo, le había apoyado desde siempre que habían bailando, desde el primer momento que le conoció habían conectado. Quizás no por un hilo rojo del destino, pero si por lo que parecía amor al baile. Es más, Seung estaba realmente enamorado de como bailaba aquel chico, aquella persona con la que compartía pista y, aunque ya sabía que era imparable, juntos eran los mejores.

-Quiero volver a bailar contigo. Haber compartido pista contigo ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, porque ambos hemos mejorado a raíz el uno del otro. Al haber bailado varias veces antes, nos hemos adaptado mucho y podemos compenetrarnos. Realmente soy ya magnífico bailando yo solo, porque lo amo y lo adoro más que a cualquier cosa, pero… Bailar contigo es una experiencia.

Tragó saliva.

-Quizás sea supercliché, pero siempre te he visto cómo un cisne blanco allí. Tú nunca lo notarías, pero yo me enamoré de tu baile.

Peinó de nuevo su cabello hacia atrás, mordiéndose el labio y sintiendo tensión en el cuerpo. Sintió que el otro se marcharía, saldría corriendo, le diría otra cantidad de cosas para que le odiase, y no quería. Su corazón quería que se quedase, su cabeza que se fuera.

Y el corazón ganó aquella batalla.

-Por eso, volvamos a empezar. De cero, como personas desconocidas, y luego como personas que se acaban de conocer, para poder volver a ser los grandes amigos que éramos y poder vivir en el mismo mundo –suspiró-. Retiraré las denuncias. Haré lo que sea para que estés mucho más cómodo. Olvídate de lo de tu profesora, eso es cosa del pasado. Todo es el pasado y ahora estamos lejos de Corea, es el mejor momento para que todo pueda salir bien. Perdono tu pasado cómo siempre tú has perdonado el mío.

Le miró a los ojos y una cantidad insana de lágrimas caían de ellos, pero sonreía. Sonreía incluso pareciendo entrañable, cómo solía hacer hace años.

-Por favor.
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