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Winter—priv: Kohaku Koyama

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Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Mar Mar 14, 2017 1:02 pm


Winter

W: Kohaku Koyama | Jueves; 14:21 hs | Cap&Skull; #292 | Vestimenta

“Un año más y seré libre”.

Aquel bruto pensamiento le estaba surcando desde lo más profundo y distintivo de todo su ser… era un fastidio completo en realidad y tampoco era algo que pudiera controlar, porque estaba aburrido, porque nada le llenaba.

Acababa de llegar de vacaciones, siendo los primeros días de enero, y no había mucho que hacer, nadie con quien hablar, porque hasta en este cuarto estaba solo… por órdenes oficiales no había podido contactar incluso ahora con sus amistades, ni mucho menos poder decirle a alguien donde estaba, a esta hora bien podía estar en una práctica, preparándose para los torneos de primavera.

Exhaló.

Estando tirado en su cama se colocó una almohada sobre la cabeza, de momento el teléfono celular a su lado en el colchón tan solo servía para jugar y llamar a su madre de vez en cuando… al menos ella estaba bien con todo esto, ella estaba con su familia.

¡Ah, como me cabrea esto!—gritó apretando su rostro contra la almohada y se removió para quedar boca abajo y quedarse allí; hoy estaba haciendo un buen frío, afuera estaba nevando a buen volumen, pero es que en este sitio siempre hacía frío, mucho más ahora y era molesto.

¿Qué era lo que no le molestaba a él?

Llevaba desde el verano en este lugar y no era ningún secreto que no lograba adaptarse, aún si su padre estaba metido en peligros, si su madre había venido a este sitio escapando sin pensar en nada, todavía con todo eso en mente no podía adaptarse… había sido sacado de su zona de confort y traído a un lugar desconocido sin apenas darse cuenta, sin apenas poder procesar su dolor, se había encontrado con tantas cosas al llegar y simplemente había intentado moldear su manera de ser a este sitio.

Ah… era completamente aburrido.

Ser el chico de moda de su facultad le estaba cansando un poco, especialmente porque las mujeres eran completamente un problema, por eso se había registrado en estos dormitorios, un lugar donde solo hubieran hombres era lo mejor ahora… lo peor era que ni siquiera había podido verle el trasero a uno de ellos, tan desganado estaba.

Y había dejado varias cosas en el aire.

Se hundió más en la cama, e incluso llegó a arroparse, sus tardes eran realmente aburridas desde que había llegado… su madre le había recomendado entrar al equipo de voleibol de esta universidad, pero era demasiado problemático… les había observado, a ese chico y al estúpido de Daichi, realmente no quería tener que tratar con alguien como él y, sinceramente, no tenía ganas de nada, ni las había tenido en mucho tiempo.

Resopló.

Que problemático.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Mar Mar 14, 2017 6:06 pm

W: Shun Wakahisa // Jueves, 14:28 // Cap&Skull, pasillos // Parte superior - Parte inferior

Había sido un largo viaje, que había sido molesto por el mal tiempo. Incluso estaba nevando, cuajando, y amontonándose. Cosa que le gustaba bastante a Koko, pero que a la vez le daba rabia porque no llevaba la vestimenta adecuada para ese día. Sus bufandas estaban todos al fondo de aquella inmensa maleta, con la que podía con facilidad, pero que ocupaba mucho. La razón de tan grande maleta era porque él no podía permitirse ir con tan poca ropa. Imposible. Tendría si no que ir a por nueva. 

Cualquiera diría que estudia Filosofía.

Primero tenía que hablar con el rector y otro tipo de profesores para su traspaso de curriculum. Había decidido un cuarto de hombres, pues bien no estaba del todo habituado a estar con mujeres... Aunque con su tía no había pasado mal tiempo. Solo que, con el resto de chicas no se relacionaba mucho. Le gustaban mucho más los hombres y estar en compañía con hombres, por lo que se había lanzado a este tipo de... ¿intimidad? Además, ya se había sentido atraído hacia un hombre con anterioridad, y mucho. Mejor con lo que le gustaba que lo que no, ¿no?

Así era, tonto. Eso sí, había sido megaquerido por todos los amigos que había tenido aunque su personalidad no era del todo buena. Daba igual, estaba contento con eso y por ello confiaba en encontrar alguien con quien ser totalmente afín en aquel sitio, tras todo lo que le había decepcionado el otro sentido. Suspiró, saliendo de la reunión con profesores y responsables, arrastrando la maleta hasta su residencia por todo el pasillo. Sus pintas delataban su presencia por el lugar, ya que era hortera a más no poder, pero era algo que le caracterizaba. Estaba orgulloso de llamar la atención y de que ahora todos sepan que existe, aunque sea por muchos motes despectivos y malos.

Llego a la puerta de su cuarto. En su formulario salía que el cuarto asignado era el 292. No le habían dado el nombre de su compañero, pero si un documento firmado por el rector que informa que ese será su cuarto a partir de ahora. En parte estaba nervioso, ya que sería alguien nuevo, pero quizás fuese esa persona afín que esperaba tener en esa universidad. Primero se acercó a la puerta para ver si escuchaba algo, y sí, algo escuchó. Una especie de grito ahogado en... ¿Una almohada? Daba igual, había alguien dentro, y ese sería su compañero de cuarto o un ladrón.

Se alejó de la puerta, subiendo su mano para golpearla tres veces exactamente, pero con tacto. Primero iba a ser paciente que era la primera vez que se iba a encontrar con esa persona. Se mordió el labio, esperando que no fuese alguien raro, aunque era difícil si se mirase a si mismo. 

Cerró fuerte los ojos, algo nervioso.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Miér Mar 15, 2017 7:45 pm

Estaba completamente abocado a esto… a su cama su cama había sido genial estos días de no tener nada para hacer.

Ciertamente había pasado las fiestas en casa con su madre, sus abuelos y tíos; ellos se habían encargado de hacer que lo pasaran de la forma más llevadera posible y sus primos-los de Shun- le habían regalado un buen rollo, al menos un par de ellos, lo cual le había relajado bastante.

Él estaba metido en un agujero y no había nadie para sacarle de allí, desde ese agujero veía apenas afuera y se daba cuenta de lo que siempre había sabido, sin embargo, eso no le hacía sentirse mejor. Por fuera estaba actuando como siempre, pero no tenía ganas de nada, no quería estar en este sitio, pero tampoco tenía el derecho a quejarse sobre ello, tampoco tenía el poder, porque se trataba de su propia seguridad.

Exhaló profundamente estando aún debajo de las sábanas.

En ese momento recordó que, al llegar esa semana, le habían dicho que tendría un nuevo compañero de cuarto… eso era una patada en el trasero sinceramente, para el japonés lo mejor sería que fuera alguien fácil de ignorar y que no buscase demasiado ser un resaltador, que la gente así para nada le venía, para nada le caía bien, que no fuera impertinente ni buscase meterse demasiado en su vida y sus cosas. Lo mejor sería tener un cuarto para él solo, pero su madre había insistido en que él necesitaba convivir con otras personas de su edad.

Sí, su madre le decía a él que conviviera, le tiraba aquí, en un país extraño, una lengua y sociedad extraña, y le pedía que todo fuera como siempre.

Que gran babosada de mujer.

Suerte que tenía sus dotes y, de alguna manera, había podido sobrevivir a base de que a todo el mundo le atraen los chicos malos.

Que pelotudos todos.

Escuchó el toque de la puerta en medio de sus pensamientos y enmarcó las cejas, no estaba esperando visitas, pero se acordó de eso del compañero y los ánimos se le pusieron peor. El Señor Malhumor, o sea él, había llegado a la estación.

¡Pase!—gritó entonces quitando la almohada de su rostro y dejándola al aire junto a su mano. Todo era aburrido.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Mar 19, 2017 6:07 pm

Le habían dado permiso para entrar. Agarró con una mano la maleta, y con otra el pomo de la puerta. Respiró fuerte, pues la persona que estuviera ahí sería su compañero durante posiblemente el resto de carrera. Abrió la puerta, sin aún ver que había dentro, dijo un:

-Con permiso.

Ya estaba dentro, y lo había visto. Lo primero que vio fue a su compañero. Su corazón se le paró, cómo si sufriese un microinfarto. Su tensión subió de repente, y empezó a negar con la cabeza lo que veía. Seguramente aquel chico lo supiese. No iba a decirle hola ni a saludarle. Cerró la puerta de golpe y dejó la maleta en su sitio.

-De todos los lugares del mundo que hay, de lo grande que es, ¿he venido al mismo lugar que tú? -Suspiró, sin retirar la mirada a su compañero-. Esto era cómo encontrar una aguja en un pajar, y me he clavado con la aguja, porque ni si quiera sé donde se me ha caído esta.

Le lanzaba buenas indirectas, que solía hacer debido a tanta costumbre en filosofía y frases raras, ya que sintió mucho enfado de repente. Verle por dentro le dio un sentimiento agridulce. En el fondo, quería abrazarle y decirle que le había echado de menos, que había sido importante, pero quería a la vez molerle a palos porque se había largado de su vida sin decir nada. Quería gritarle todo lo que había sentido por ello y todo lo que se había callado porque a nadie le interesaba lo que tenían, pues bien no recordaba que alguien lo supiese. En aquel instante, estaba muy enfadado.

Miró de nuevo el papel, y no se había equivocado de cuarto. Luego se pellizcó el brazo, y no era un sueño. La coincidencia era tan fuerte que no quería creérsela. Se rió, volviendo su cabeza un poco loca, pues no sabía cómo debía proceder en aquel instante. 

-Bien, bien. Mi cama es esta, ¿no? -señaló a la otra cama, la cual parecía no estar ocupada-. Soy tu compañero de habitación, qué ilusión. No debemos preocuparnos, ya que cómo sueles tener costumbre de marcharte sin avisar, no hace falta que me digas lo que haces y a donde vas. Quizás haga lo mismo. Seremos los mejores compañeros del mundo, ya verás.

Cogió la maleta y la puso sobre aquella cama. Se quedó parado mirándola atentamente, pensando que podría hacer ahora, pero pensó que quizás era mejor sentarse en la cama y empezar a sacar las cosas de ella. Abrió la maleta, sentado, sacando primero algunos libros y esas cosas para estudiar. Miraba de reojo al otro, quizás esperando a que hiciese algo. Lo veía normal, al fin y al cabo, dentro de él lo quería.

Sabía que lo rechazaría él mismo con una mala contestación o algo, pero estaba teniendo una lucha interna. Le estaba confundiendo, y se sentía muy débil emocionalmente con todo el cambio, con el jetlag y esas cosas, cómo para ahora esto.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Vie Mar 24, 2017 10:22 pm

Podía decirse que para nada le gustaba la vida que tenía ahora.

Por supuesto, no era nadie para quejarse, no cuando se suponía que estas cosas se estaban haciendo por el bien de ambos-de él y de su madre-, pero, ¿acaso había pedido él algo similar? Era lo suficientemente egoísta para terminar pensando de esa manera. Poco importaban muchas cosas ahora mismo.

Sin embargo, al abrirse la puerta, al menos por algunos segundos, ese pareció ser el menor de sus problemas, cuando vio un rostro perfectamente conocido debajo de aquel marco, cuando escuchó su voz… ese tipo estaba aquí, ¿no podía aquello ponerse más problemático a estas alturas? Por supuesto, aquella expresión de sorpresa abandonó su rostro segundos después de haber aparecido, especialmente porque allí estaba ese tipo, de nuevo con esas tonterías y analogías, que no eran nada más que indirectas a su persona, ese sujeto era un dolor en su trasero, definitivamente.

Aquellas muchas palabras tan solo le llevaron a bufar con algo de cinismo, tampoco es como si él hubiera querido que las cosas fueran así. Era un hombre orgulloso, a fin de cuentas.

Tan cortante como siempre—murmuró desganado, echándose de nuevo en la cama, con las manos debajo de la cabeza, mirando al techo—, casi me hace sentir bien este nuevo compañero de cuarto mío—murmuró con una ironía propia de su persona.

La verdad era que, tan solo mirarle, tan solo escucharle decir todo lo malo que dijo, le había alegrado un poco, haber visto a alguien conocido, alguien que hablaba su idioma, que le caía de la patada, pero de alguna manera al final le caía, porque algo había… al menos en el pasado.

Ver a una persona del mundo que él conocía como su día a día era un tanto emocionante, pero jamás admitiría algo como eso, era un tipo bueno y hermosamente orgulloso que bien sabía cómo se llevaban estas cosas y no quería tener que experimentar más de esos problemas.

Bienvenido a la SNA, supongo—dijo entonces en inglés, salvo la palabra final, siendo un poco cortante con el otro—, es bueno saber que no tendré que preocuparme por decirle a nadie qué estaré haciendo, igual que ahora—hizo tanto como pudo el gesto de “alzar los hombros”, considerando su posición mientras cerraba los párpados e intentaba relajare.

No había mucho que decir al respecto, más que todo porque era el mismo pelinegro quien no parecía querer soltar nada coherente, es decir, él no era el tipo de persona que se preocupaba demasiado por las metidas de pata que había tenido en el pasado, o al menos lo estaba disimulando bastante bien a estas alturas.

Había, en realidad, tantas cosas.

Pero, a veces, el orgullo era más grande que la dignidad.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Mar 26, 2017 12:20 pm

El japonés malteñido cogió aire, mucho aire. Aunque realmente lo que quería durante ese tiempo que desapareció era olvidar su nombre y su rostro, no había sido posible ni para atrás. Ese tipo había marcado con fuego en el corazón de Koko. Lo que más le frustraba de esto es que esperaba cualquier otro tipo de recibimiento del otro, porque aunque casi le había maldecido al entrar, había sido el que había causado daño y, un lo siento no estaba de más.

Se puso a sacar las cosas de las maletas, mientras escuchaba todo lo que decía el otro, cómo darle la bienvenida en un inglés mucho mejor del que Koko podría fardar porque, para ser realistas, el inglés de Koko le daba solo lo justo para poder estudiar fuera de Japón. Y más aún sabiendo que su carrera era precisamente de letras y que necesitaba el idioma, y sabía que había ya alguien allí que podría ayudarle con el inglés. Pero, habían empezado con mal pie, con todo el pie en el barrizal.

En cuanto escuchó la última frase del otro, le molestó muchísimo. Tanto que subió la mirada a él, con algo de odio, y dejó las cosas de nuevo tiradas por la maleta, para coger su almohada. Quería golpearle, y eso iba a hacer, lo más rápido que pudo, se dirigió hacia el otro y golpeó el rostro de su compañero de habitación en toda la cara con fuerza, aunque eso no haría mucho daño porque al fin y al cabo era una almohada, y se mantuvo de pie mirándole con rabia y ganas de gritar, muchas ganas de gritar, pero respiró hondo. 

-Mírame, MÍRAME.

Aunque no sirvió de una mierda. Se acercó a su rostro, mosqueado, lo suficiente cómo para no querer que se centrase más en todo lo que iba a decir y en él.

-¿Tú ves normal hablarme así después de lo que has hecho? -los ojos de Koko brillaban-. YO estuve realmente preocupado por tí, estuvimos realmente preocupados. Desapareciste sin decir absolutamente nada, ni sabíamos donde te podrías haber ido. Me he pasado esperando una maldita noticia tuya mucho tiempo hasta que acabé hasta el colmo de esperarte. Y ahora, por maldita casualidad, te veo vivito y coleando tan tranquilo en tu camita sin ni si quiera darme explicaciones idiotas -se alejó de nuevo, mateniéndose de pie cercano a su cama-. Maldita sea la casualidad pues, que parecía que era el único modo de encontrarte, y no confiaba en ella- Koko volvía a hablar raro-. ¡PERO AQUÍ ESTABAS! -subió el tono de voz-. ¡Y TE ECHÉ DE MENOS LO SUFICIENTE CÓMO PARA PONERME NERVIOSO! ¡MALDITO IDIOTA!

Le dio una patada a la cama ajena, algo violento, pero muy nervioso. Pero respiró hondo, quitándose la chaqueta algo acalorado por el grito y todo aquel enfado que llevaba encima. Pues era algo que no se imaginaba encontrarse en aquel primer momento de estancia en la nueva academia.

-Arg... -se quejó-. Siempre acabo diciendo cosas de más -suspiró-. Simplemente que sepas que estoy realmente dolido por aquello, pero quizás a ti no te importe, pero a mi mucho. Ya está. Da igual. Sí. Yo qué sé. 


Se puso algo colorado, pero tapó su cara con la mano y giró la cara hacia su cama, para que no le viera el otro. Estaba bastante nervioso por el cabreo, por quien era, por en general todo. Se sentía verdaderamente incómodo con la situación, pero... En el fondo le había gustado saber que estaba bien.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Mar Mar 28, 2017 10:37 am

No es que él fuera extranjero de sus sentimientos… era un hombre con sentimientos, sin embargo, eso no quería decir que pudiera darse el lujo de deshacerse de sí mismo, no poseía esa capacidad en realidad, y tampoco es como si lo hubiera echado en menos. Al menos no hasta ahora.

Le escuchó decir todo aquello con mucha paciencia y calma, muchísima calma, porque nadie, nadie, tenía el poder de hablarle de esa manera… ni siquiera él. Y eso se lo pagaría más tarde, más temprano que tarde lo haría.

Pero… ¿Qué podía hacer él?, ni siquiera ahora sabía si podía decirle algo… se había tenido que alejar de todos, había tenido que dejarlo todo atrás sin importar cuando pudiera o no importarle aquello… la policía le había prohibido contactar con cualquier persona en Japón, por cualquier medio… se suponía que era por su seguridad, pero sinceramente se había sentido más como un aislamiento, incluso ahora se sentía de esa manera.

Escucharle hablar le hizo tragar entero… estaba consciente de eso, los ojos brillantes de Kou lo decían todo, este chico le podía tanto en muchos sentidos de la palabra, era una soberana patada en su trasero en muchos sentidos de la palabra, tanto malos, como buenos, si es que tenía alguno de los últimos. A los ojos de Shun él tenía la culpa por eso… pero no es como si exactamente hubiera preferido que las cosas tomaran este camino en primer lugar, no había sido para nada su voluntad, Kou no sabía nada de lo que había pasado y, a pesar de que quizá estaba en su derecho de recriminarle, Shun no era del tipo que se sentaba a dejar que todos le hablasen como se les diera en gana… especialmente porque, al menos en Japón, tenía por reputación ser alguien con el que relacionarse era casi imposible.

¡Ah, maldición!, ¿qué tanto podía aguantarse a estas alturas?

Chascó con la lengua, bastante molesto consigo mismo, al momento en el que se sentó a la orilla del colchón y le miró desde atrás. En estos seis meses, ¿cuántas veces no le había deseado?, ¿cuántas veces no había querido tenerle cerca?

Shun no era tonto, se conocía perfectamente y tenía bien claro la cantidad de cosas que este muchachito-aunque tenían la misma edad- le hacía sentir… era un condenado por meter tantas cosas en él. Exhaló con fuerza y se levantó y, en un acto de segundos, se encontró a sí mismo abrazándole por la espada, primero levemente, luego con fuerza, rodeando el cuerpo ajeno y enterrando su cabeza entre el hombro derecho y el cuello del otro, dejando que su nariz, y su respiración, se sintiesen sobre esa zona.

Lo siento—pronunció, hasta ese momento hablaban en japonés, ¡cómo había extrañado el japonés en realidad!

Tragó entero, en ese momento su cuerpo estaba pesado y adormilado, flojo a fin de cuentas, lleno de sensaciones encontradas, de ganas encontradas, de pensamientos que, directamente, chocaban… le cabreaba bastante tener que pensarse tanto las cosas a estas alturas del partido, porque no contaba con esto, porque no estaba preparado para esto, es decir, ni siquiera había pensado en que algo como esto pasaría.

Lamento que tuvieras que pasar por esas cosas—completó, no era especialista en estas cosas, de hecho, era como un milagro que estuviera actuando de esta manera con él, cuando lo usual solía ser su ser chulesco y sarcástico, tal vez con Kou más de lo que lo era con los demás.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Mar Mar 28, 2017 5:06 pm

Suspiró, cogió respiración y se mantuvo en silencio. Estuvo pensando en que era mejor, si quitarle de su abrazo o desearlo más y más. Ambas estaban bien, porque las dos las quería. Quería ser orgulloso, pero quería sentirse querido, cosa que llevaba mucho sin sentir, pero ese tipo le sacaba de quicio. Tenía cosas que odiaba de las personas, pero lo odiaba tanto que lo quería muchísimo. Tanto que ahora mismo no entendía nada, no entendía lo que su cabeza decía. 

Movió un poco la cabeza apoyándose un poco en la del otro. 

-Comprende que ahora mismo estoy muy mosqueado... pero me vuelvo débil contigo -chasqueó la lengua-. Igualmente permíteme sentirme algo molesto, por favor. Que yo no quiero estar siempre así pero que este tiempo ha sido para mi una patada en el culo. Te he echado mucho de menos pero estaba muriéndome por la rabia de no verte.

Koko era idiota. Lo sabía, pero quería llegar a perdonarle en algún momento, pues habían compartido varios momentos juntos. Momentos muy íntimos, aunque nunca supo que era lo que sentían realmente ni lo que sentía él por Koko. Nunca pensó que le pudiera gustar cómo a él le gustaba, pero ahora le daba curiosidad, por saber cuanto le importaba. Se giró, poniendo ambas manos sobre los brazos del otro y le miró, observando su rostro, notándolo realmente cansado.

-¿Puedes contarme algo? No sé, o qué ha pasado, o qué tal estás, o... -no sonreía, pero quería mostrar que estaba preocupado-, yo qué sé, algo. Algo por lo que pueda entenderte aunque sea un poco.

Koko no era para nada un mal amigo. Quizás caprichoso y estúpido, algo niñato mimado, pero sabía diferenciar cuando algo estaba mal. Sabía que Shun estaba mal y que si, quería perdonarle, tenía que saber aunque sea cómo está. Tampoco olvidaba lo mal que lo había pasado, y por eso quería poner a prueba todo eso. Al fin y al cabo, no era estúpido al pensar en perdonarle tan rápido. Movía el dedo pulgar, acariciando a la vez el brazo del otro quizás cómo un cariño o consuelo. Estaba acostumbrado a tenerle cerca de hace mucho, tanto cómo se había acostumbrado a perderle de vista, por lo que no le costaba nada ser de un modo y de otro, hasta el punto de cambiar de cada estado cada dos por tres.

-No sé cómo de importante soy para ti cómo para pedirte que me ayudes a perdonar lo mal que me hiciste pasarlo, porque yo no puedo perdonarte así cómo así, olvidando el dolor y sin importar nada más. Necesito un poco de ayuda para esto. Necesito que me ayudes, si quieres que tengamos mínimo una relación de respeto... Si solo quieres tú eso o lo que quieras o algo o... -suspiró-. Tú me entiendes, creo.

La verdad es que se puso algo ruborizado, con las mejillas algo rojas. Miraba los labios del otro con deseo de poder probarlos, miraba los ojos del otro y se inundaba totalmente en ellos, pero no. No quería ir tan deprisa, y menos estando enfadado. Realmente le gustaba mucho pero le odiaba mucho y eso se hacía un bucle continuo en su cabeza, la cual acabaría por explotar tarde o temprano. Porque, hasta que punto podría llegar su propio orgullo, o más bien hasta donde quería. Miró hacia otro lado, soltando al chico de los brazos y volviendo a deshacer la maleta, nervioso.

Normal, siempre le gustó ese chico y lo que menos se esperaba era que al mudarse, acabase a su lado y reencontrándose.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Mar Mar 28, 2017 8:39 pm

Cuando le tuvo de frene llevó la vista para otra parte, porque no lo sabía, no estaba seguro…

¿Podía hablar sobre la muerte de su padre con alguien?, ¿de verdad podía hacerlo? Los oficiales de policía le habían dicho que evitara toda clase de contactos hacia Japón, pero Kou estaba aquí, en Estados Unidos, entonces, ¿era ilegal hablar un poco, soltar la sopa?, mirándole de nuevo lo dudaba… más que nada porque llevaba tanto tiempo guardándose todas estas emociones.

El pelinegro sabía de sobra que el mundo era injusto, pero no podía calificarlo como tal cuando era la primera vez que algo tumbaba sus fachadas luego de dieciocho años de ver solo cosas buenas a su alrededor; sus padres no eran la gran cosa, no pasó tantísimo tiempo con ellos como le hubiera gustado, pero no se quejaba por eso, porque siempre había sabido que ellos trabajaban duro para mantener el buen estilo de vida que llevaban.

Estilo de vida que les trajo a esto.

Era sin dudas un círculo vicioso, era algo que definitivamente no quería tener que soportar de nuevo, porque su madre, e incluso él, amaban a su padre, su muerte había sido injusta y sospechosa, su madre había necesitado apoyo… ¿y él? Ni siquiera tuvo la libertad de avisar a alguien, tampoco las ganas de demostrar nada cuando las babosas de las hermanas de su madre, y toda la familia de ella, dispusieron tratarle como un niño pequeño. Él no era un niño, no tenía ninguna clase de lazos con ellos… no era de hierro, pero a esas alturas eso solo parecía importarle a la parte de él que vagaba en a rara tristeza de sus pensamientos.

Le escuchaba hablar y, al mismo tiempo, tenía toda esa clase de pensamientos complicados en su mente. Nunca se había caracterizado por hacer las cosas completamente dentro de las reglas, pero la escala era diferente.

La escala podía decidir si vivías, o morías.

Chascó con la lengua, bastante molesto, en el instante en el que el de cabello mal teñido se separó de él, entonces regresó a sentarse en la orilla del colchón de su cama, colocando los codos sobre sus rodillas, con la postura baja, con el mirar hacia sus pies, hacia la alfombra.

Dudando…

Odiaba mostrarse así frente a alguien, especialmente frente a este hombre, porque le cargaba los pelos de punta cuando alguien le veía mostrar un ápice de debilidad, aunque solo se tratase de esta simple y sencilla postura, por lo que, rápidamente, regresó a erguir su espalda, enderezar los hombros y mirar alrededor de la habitación con calma, pero maquinando.

¿Qué se suponía que debía decirle? Porque algo tenía que decirle… tal vez.

Me hartas… en realidad me hartas hasta el cansancio—murmuró luego de largos segundos de absoluto silencio de su parte—, pienso que eres un dolor en mi trasero, no te entiendo, tampoco tu forma de pensar…—dejó en el aire—, pero te conozco demasiado gracias a eso—exhaló con fuerza, estaba siendo serio a la hora de hablar, podía parecer que divagaba, que se iba por las ramas, pero tenía su manera de llegar a “algo”—, y no espero que me perdones—sentenció, como si clavara su propia tumba—, es decir—pausó—, si estuviera en tus zapatos, aunque me dijeras algo como que tu padre murió y no tuviste la oportunidad ni el derecho de hacer ni decir nada a nadie, que terminaste en un lugar diferente en contra de tu voluntad y sigues sin ese derecho…—de nuevo dejo las palabras al aire, sus manos se juntaban y sus dedos se cruzaban, había estado mirando a los alrededores por un rato, pero entonces, finalmente, se concentró en él—, yo, sinceramente, no te creería, para nada—finalizó.

Soltó entonces una exhalación fuerte, pronunciada, entonces solo aclaró su garganta y junto las manos en un tejido raro, las apretó con fuerza y tragó entero.

Y yo… realmente, no sé si te puedo hablar respecto a lo que me trajo aquí—continuó hablando, pero esta vez con un usual tono de despreocupación, picardía y algo de sarcasmo, todo ligado en el mismo lugar—, no hay nada que odie como tener que hacer lo que otros me dicen—, su voz sonaba a algo de alegría mezclada con amargura, pero de una manera en la que no se notaba para nada que se sentía mal al respecto, sonaba más bien como si estuviera construyendo el perfecto chiste final de algún monólogo largo—, ¡pero es lo que me ha tocado!—habló en voz alta, como deshaciéndose de algo, y dejó caer su cuerpo sobre el colchón para llevar sus ojos al techo.

Ser precavido respecto a algo era demasiado diferente a su forma usual de ser. Tragó entero nuevamente y, por instinto, llevó su antebrazo derecho a cubrirle el rostro, tenía una mueca de frustración que no quería que nadie viera, porque estaba completamente molesto con él mismo, porque todo esto era una soberana mentira.

Porque quería tomarlo y castigarle por hablarle fuerte en ese mismo momento y lugar, pero la poca parte racional que tenía le decía que, ni siquiera siendo él, estaba exento de ser considerado un patán si hacía eso.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Abr 02, 2017 4:42 pm

-¿Es eso lo que te ha pasado?

Koko se giró con velocidad y se acercó al otro, con los ojos muy abiertos, muy sorprendido. Aquel ejemplo que puso el otro le sonaba a algo real, le sonaba a que eso podría ser lo que le pasase. Se preocupó tanto, que no sabía decir ni el mismo cual sería su expresión. Sabía que se estaba mordiendo los labios, que estaba apunto de llorar, que quería gritarle muchas cosas por que eso era algo realmente importante y algo que le preocuparía seguro, pero no se lo dijo. No se lo había dicho y estaba que se sentía tan mal. 

Pensó muchas cosas, pues que de verdad si que no fue importante para él en ningún momento. Puso las manos sobre su rostro, en frente de él, sintiendo mucha rabia en aquel instante. Quería quitarse esos pensamientos, todo aquello, pues desde que le vio no sabía ni que sentía ni un poco. Cogió aire.

-¿¡Es eso lo que te ha pasado!? -gritó, retirando las manos de su rostro-. Si es así, si tienes una razón de tal calibre por la que te sientes horrible, por la cual te has ido lejos de mi... Quiero decir, lejos de nosotros. ¡Si es tan duro por qué soy tan insensible de decir tales palabras que pueden herirte más aún! -se puso de rodillas en el suelo frente a él, mirándole algo desesperado-. Yo siempre te he creído todo lo que me has dicho desde siempre, no he sido capaz nunca de no creer cada cosa que me dices. Siempre, siempre, siempre, te he esperado y creído, aunque cada día que pasaba sin ti, más te odiaba y más quería verte y no puedo. De verdad que no puedo. Volver a verte ha sido tan confuso, tan inesperado, y en tan lejano lugar como es mi casa.

Sonrió un poco, mirándole con pena aún así. Se sentía mal porque parecía estar haciéndole más daño aún con sus palabras. Era horrible para él mismo pensar en que podría enfadarse y alejarse de él, pues había tenido que dejar tan tirada a tanta gente por tantas mudanzas que perder a la única persona que había sentido algo romántico y eso le daba tanta rabia. Sentía amor por esa persona, le daba tanta pena porque se sentía que se había equivocado con su comportamiento. Igualmente, ya le había dicho que le se hartaba de él, pero no sabía con qué sentido iba eso. Le había dolido, pero se lo esperaba. Él sabía que era un dolor en el culo, que no era alguien que todo mundo le gustaba. Suspiró, calmándose un poco.

-Bueno, ya lo has dicho. Te harto aunque me conozcas, te harto mucho. No pasa nada, entiendo que todas las respuestas que necesitaba mi cabeza eran negativas en todos los sentidos. Me siento algo decepcionado conmigo mismo, pues no consigo lo que quiero, no pasa nada. No pasa nada -se levantó nervioso y rápidamente del suelo-. No quiero que te sientas obligado a contestar que ha pasado, no quiero que te sientas en evidencia por ello, que tengas problemas. No quiero, pero si es lo que has dicho tu problema, mi más sentido pésame y tienes todo mi apoyo, si es que lo quieres. Si quieres mi apoyo, sabes donde estoy, en la cama enfrente a la tuya.

Suspiró y se dirigió a su propia cama, sentándose al lado y suspirando, empezando a meter sus cosas en la maleta. Estaba muy nervioso, y miraba de reojo al otro.

Le gustaba, él le gustaba. Le gustaba mucho. Quería besarle, pero ahora ya no se lo merecía. Sentía que estaba haciendo mal, pero en realidad era porque era el único que no conseguía ponerse en su modo egoísta, aunque quizás era demasiado egoísta pensar en que quería besarle, que quería ahora mismo tenerle, pero no podía. No, no podía. Quería pero no podía. Estaba ido. Volvió a mirar de nuevo a la maleta y después a su teléfono, donde tenía cientos de mensajes de amigos de Japón. Sonrió un poco, pues eso le animaba un poco. También algún que otro mensaje de su tía, pidiendo que le avisase en cuanto llegase, y eso hizo, contestarle de que ya estaba en su cuarto.

A pesar de eso, estaba nervioso por el chico de su lado, ese chico que le parecía tan atractivo.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Jue Abr 06, 2017 10:24 pm

No es como si yo esperase realmente que vinieras aquí—murmuro, Kou estaba diciendo tantas cosas, tantas que resultaban confusas, que parecían enredarse la una en la otra—, y tenías que ser precisamente tu—resaltó entre todo—, si hasta he visto al maldito idiota de Daichi sin que pasara nada—exhaló—, pero ahora has venido tú—volvió a destacar.

“Y eso lo hace diferente”, hubiera sido una buena forma de complementar aquella ultima oración. Pero él no diría nada.

Había sido forzado a venir a este lugar. ¿Acaso se podía pensar que alguien como él cambiaria sus horizontes por propia voluntad? La verdad que no, no cuando estaba tan cómodo. Odiaba admitirlo, pero estaba cómodo con las personas que tenía a su alrededor, porque todos se habían acostumbrado a él y viceversa, ¿cómo no extrañar algo como eso? Shun no era un ogro sin sentimientos, muy lejos de lo que las personas que recién le conozcan o evite puedan pensar.

Exhaló con algo de pesadez.

He querido hablar con alguien por seis meses—murmuró de nuevo, estaba hablando en un japonés ronco, pero entendible—, desde que todo pasó, he querido hablar con alguien… aunque no fuera de esto, solo hablar con alguien a quien conociera, y que me conociera, aunque tuviera que fingir completamente y hacer parecer que me sentía bien—con él las cosas siempre habían sido diferentes, era un dolor en su trasero, pero nunca había podido dejarle ir.

Tragó entero, permanecía tirado sobre su colchón, entonces coloco ambos antebrazos sobre su rostro. Todo había pasado tan rápido, tan fugaz, que no le había dado tiempo de nada. Solo había llegado a casa, su padre había muerto y, antes de poder asimilarlo, ya estaba en un avión camino a esta ciudad, ya estaba con la familia de su madre, veía a su madre llorar y lamentarse, a esa gente que no conocía darle un apoyo que no aceptaba y, finalmente, cuando por fin se dio cuenta de por dónde iban los tiros, no tenía a nadie con quien pudiera hablar y estaba en este sitio de mala muerte que odiaba con toda su alma.

Pero ellos seguían diciéndome que no podía hablar con nadie—murmuró—, se llevaron mi teléfono y bloquearon mis cuentas y correos—continuó—, “es por tu propio bien”—alzó las manos y formó las comillas con los dedos, estaba diciendo aquello con suma ironía—, eso siguen diciéndome incluso ahora—resopló.

Según Shun tenía entendido, la investigación por la muerte de su padre había sufrido un estancamiento en Japón, pero incluso estaba siendo investigada de este lado del mundo, por los nexos que podían existir gracias a los negocios que la familia tenía. Mientras la investigación estuviera parada él no podría retomar su vida y, en consecuencia, nada pasaría.

Te extraño—murmuró.

Esas dos palabras encerraban un mundo que solo aquel enano conocía de él, cosas que solo Kou podía, y sabía, entender.

De entre todos… quería verte y hablarte, quería sacarte de quicio—dijo como si estuviera pensando en un buen recuerdo—, quería que fuera como siempre—dejó salir una exhalación más leve.

Él no era un hombre demasiado sentimental, pero tampoco era un hombre que siempre era rudo, porque es demasiado pretensioso ser ese tipo de personas fingir que eres ese tipo de persona. Para Shun ser como normalmente era estaba bien, no iba a cambiar por nada ni por nadie, todos se habían adaptado a su forma de ser y él, de alguna manera, había madurado con los años. No tenía el comportamiento ni las formas de un niño, solamente era demasiado sincero y no se guardaba nada a nadie.

Esa era su gran virtud. Y el peor de sus defectos.

Pero… creo que esto está bien—comentó, no había levantado su cuerpo del colchón—, estas aquí, vivo y bien… molesto, estresado… pero estás bien—agregó—, me relaja poder verte, poder ver a alguien después de tanto tiempo—finalizó.

Su tono había bajado un poco, pues internamente estaba algo inquieto.

Estiró los brazos hacia arriba y apretó los puños para bufar, bajó las manos y se sentó sobre el colchón, solo para poder meterse completamente en la cama, no había mucho que hacer. Él se había alejado de todo, incluso de sus cosas favoritas.


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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Abr 09, 2017 1:43 pm

-¿Cómo? ¿Daichi está aquí? Oh tío, siempre te había caído tan mal y siempre pensé yo que solo era un idiota con ganas de jugar como nosotros. Buah, que ganas de saludarle aunque dudo que se acuerde mucho de mí, puesto que carecimos de relación alguna -sonrió levemente-. Eso significa que aquí de verdad esperan tener un buen equipo de volley, qué ilusión poder meterme a jugar otra vez. Aunque espero entrar rematando a la primera y no me dejen en el banquillo -estaba contento de repente-. Me gustaría saber más de los jugadores. Mañana mismo iré a avisar de que estoy aquí.

Miró de reojo al otro, el cual parecía querer desahogarse, puesto que el tema del equipo no iba a volver a salir y lo sabía. Igualmente, el mismo se inscribiría allí puesto que había ido en preferencia al voleibol a parte de por la filosofía impartida ahí. Después de todo, no se arriesga a nada teniendo otro idioma del cual apenas conoce, pero que se había esforzado en estudiar. Y cual era la casualidad de encontrarse con quien había estado rondando por su cabeza, quizás por odio o por otro sentimiento, pero por algo. Ni si quiera él entendía lo que sentía por el otro, pero era especial, y por ello, Koko no paraba de preocuparse por cada palabra que él decía.

Parecía haber dado en el clavo por sus razones de su traslado, y todo daba a que era más turbio de lo que esperaba. Todo más difícil, todo tan difícil de entender, todo tan... extraño para él, pero comprendía sus palabras, solo no quería creerlas. No se había pasado un par de años de carrera escuchando jergas en filosofía más todos los años anteriores para no entender a que narices se refería el otro. Eso sí, lo sabía, todo era más profundo que aquello y, cómo decía, alguien no quería que hablase, y Koko tenía que aceptarlo. Cómo él mismo dijo, hablar con alguien podría dar problemas si tanta gente le hacía sentir que hablar estaba mal, por lo que lo aceptaba con tal de que no le diese problemas, ya que se preocupaba por él y por lo que le pudiera pasar. Se pasó todo el rato sentado en la cama sacando las cosas de la maleta mientras hablaba el otro, escuchando cada desahogo que salía de su boca. Había estado incomunicado, y eso excusaba la falta de llamadas y ese tipo de cosas. También que estuviera controlado era algo que podría dar a entender el dolor de cabeza que estaba siendo Shun en aquel momento.

Pero si algo no excusaba para nada, era algo que no podía entender de las palabras del otro. "Te extraño", dijo él, haciendo que el otro girase del todo la cabeza para mirarle, soltando lo que tenía en la mano y abriendo los ojos con atención, además de mordiéndose el labio con temblor, y los ojos brillantes por lo que dijo. Quizás era las palabras que esperaba escuchar aquel día de parte del moreno, porque era cómo algo totalmente nuevo para él. Nunca nadie había dicho eso, ni si quiera su familia, y menos con sinceridad ni le haría tan feliz. Sonrió, tapándose la boca por ello, puesto que se sentía cruel que pensase bien de ese modo.

Koko pensaba como el otro, quería que todo fuese cómo antes. Quería recuperar lo que había antes si era posible, pero había dos problemas. Primero, que Koko se sentía resentido por ello y perdonarle rápido por todo le haría más débil de lo que pensaría. Segundo, que el Shun que estaba ahí no era el de siempre y tendría que revivirlo cual fénix con sus llamas para que todo volviese a ser cómo siempre.

Y ahí fue la mayor idea, porque si no habría fénix que solucionase aquello, él podría ser un fénix. Él mismo era el fénix.

Le dejó seguir hablando y se levantó. Le molestaba verlo acostado del todo entre sus mantas, por lo que se acercó a la cama del otro, sentándose a la orilla, mirando al techo y cogiendo un poco de aire, dejando ahí un tiempo de silencio.

-Oye -sonrió-. ¿Y si volvemos a empezar? -se rió-. Sé que suena estúpido pero, quizás haber tenido relación antes te podría dar problemas con eso de que no puedes hablar con nadie, y ambos hemos cambiado. A peor o a mejor es lo de menos. Aún así, aunque ya sabes desde hace mucho lo que siento por ti, podríamos, no se, llevar un rumbo diferente a todo esto -peinó su cabello hacia atrás-. Quiero revivir esto sin que haya ningún problema, porque no he venido aquí a discutir todo el rato. 

Se tumbó hacia atrás, estando encima del otro pero encima de las mantas.

-¿Y bien? ¿Quieres o no? Yo puedo incluso volver a presentarme si quieres.

Cerró los ojos.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Lun Abr 24, 2017 10:45 am

El equipo de voley.
En su mente aquel pensamiento era tan imperfecto, tan tosco y tan torpe, tan sacado de lo más profundo de sus memorias… porque estaba cansado, porque estaba deseoso, porque, durante todo este tiempo, desvariaba tanto, se iba tanto por las ramas.

Sentía que nada de lo que antes le importaba valía la pena ahora.

¿Eso tenía sentido?

Él era una persona fuerte, o así le gustaba pensar de sí mismo; era el típico tipo que soltaba de esas bromas ácidas cuando lo necesitaba para afianzar, ablandar o fastidiar el ambiente, todo dependía de lo que quería, de lo que necesitaba. No era el típico que andaba por ahí quejándose de todo y todos, no había crecido de esa manera y no le gustaba… él aguantaba, lo hacía tanto como podía cuando sentía que las cosas no iban bien, se apoderaba más de su papel como varón chulo, soltaba más chistes y bromas pesadas, buscaba estar más tiempo en el tabloncillo, pasar tiempo haciendo lo que le gustaba para olvidarse de las cosas a su alrededor.

Pero ahora no podía.

Era demasiado.

¿Por qué no podía simplemente dejar ser las cosas?, ¿por qué pasaba esto ahora? Le habían sacado de su centro, lo habían decidido todo por él, le habían traído aquí en contra de su voluntad, le habían metido en este sitio sin más, y nunca habían preguntado su opinión… vaya madre más egoísta.

¿Acaso se creía la única que estaba sufriendo justo ahora?, ¿creía que a la única con derecho a sentir dolor por la muerte de su padre?

Le sintió sentarse a la orilla de la cama, pero no hizo nada, no tenía ganas de hacer mucho a estas alturas, especialmente porque nada pasaría, porque él lo había arruinado todo lo quisiera o no. Resopló ligeramente… se había vuelto un debilucho en pensamientos.

Escuchar las palabras de Kou era algo tan extraño… ¿cuándo se había vuelto de esa manea?, ¿cuánto había cambiado en su ausencia?, ¿en qué cosas había pensado mientas él no estaba?, ¿había habido otros?, no… Kou no le parecía de ese tipo, no exactamente al menos... Kou no era para nada como él, sino un tipo estúpido, medio chulo que no solía soportar mucho más tiempo del que otros calculaban, pero tenía algo que le hacía no poder dejar de mirarlo y de pensar en él, algo que le había pescado desde hacía mucho, y eso era un hecho que, por más que quisiese, no podía borrar ni negar, no podía cometer tal locura.

Bufó ligeramente, ¿qué más podía hacer a estas alturas luego de un pedido tan irracional como ese?, resopló luego de aquello y, por un momento, algunos atisbos de emoción se regaron por cada rincón de su cuerpo, esos que podían ser confundidos con un poco de tensión, pro para nada era de esa forma, sino algo completamente diferente. Una emoción pura y sincera.

¿Hacía cuánto que no sentía algo así, de esa manera?

Se sentó sobre el colchón, estando arropado podía sentir el peso del otro sobe sus piernas y le miró directamente. Tenía esa expresión tan absorta y absurda, esa que siempre le había disgustado porque logaba prenderle a él mismo, notaba un cierto desinterés, pero no era eso en nada.se acercó a él para acariciar sus cabellos con una mano, suavizando su expresión notablemente, incluso enmarcado una sonrisa justo antes de besarle y regresar a su expresión turbia y algo cínica.

¿Cómo puedo olvidarme de todo lo que ha pasado?—murmuró levemente, muy cerca de él.

¿Cuánto tiempo había pasado queriendo besar esos labios?, ¿cuántas veces había deseado tocarle, verle, hablarle, o solo escucharle? Eran cosas que nadie sabía, porque no hablaba con nadie, porque nadie tenía interés en tratar con alguien como él, porque él mismo no tenía interés en halar con una parda de idiotas. Quería irse de aquí, pero no tenía las armas para decidí eso. No era su dueño ahora mismo.

Eso le molestaba por completo.

No es fácil… es decir, no soy de ese tipo de persona—comentó luego de separarse un poco más de él, en su rostro había una expresión turbia, en sus ojos un mirar algo perdido quizá, notablemente diferente al común.

No se arrepentía de lo que había pasado en el pasado, no se arrepentía de pelear mucho con este hombre, de sentir las cosas que sentía por él…

Esto no es lo que está mal—dijo entonces, luego de algunos segundos, soltando una leve exhalación—, tú no estás mal—aclaró, quería dejar más que visto el asunto al que se refería específicamente—, y no hiciste nada malo… creo—declinó al final,… no sabía que había hecho el otro en su ausencia en realidad, volvió a tirarse por completo sobre el colchón y exhaló con mucha fuerza—, el defectuoso ahora soy yo…—soltó pesadamente—. Y tú y yo no podemos dejar de pelear—comentó, como un extra, algo para bajarle a todo—, eso es parte de nuestra naturaleza… dos personas tan contrarias no pueden solo dejar de hacerlo de repente—finalizó con algo de “sentido común” rondando en sus palabras.

Lejos de eso no había mucho más para él… lejos de la persona que había sido habían cosas que no quería tirar, y una de esas era Kou… él quería regresar y ser quien era.

Pero, a estas alturas, ese momento parecía que tardaría mucho más en llegar.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Mar Abr 25, 2017 3:49 pm

Los labios de Shun sobre los suyos fueron diferentes. No fue el tacto, si no el sentimiento de estos. Aquel beso era tan agridulce cómo confuso, puesto que realmente Koko lo quería, pero no pudo evitar sentirse algo desanimado con aquello, puesto que sabía que ese chico no era el que creía que era. Se mantuvo en su misma postura, mirándole igual, sin cambiar para nada su expresión, para solo dedicarle una media sonrisa y un mirar algo triste. 

En realidad, a pesar de todo, entendía cómo estaba siendo y por qué olvidar era tan difícil. Él no había olvidado todo lo relacionado con su familia, cosa que quizás no era punto de comparación si lo que había puesto de ejemplo era real, pero... 

-No es que te olvides de todo lo que ha pasado, puesto que es imposible olvidar o tanto dolor o tanta felicidad, especialmente el primero. No me refiero a nada de eso, si no a volver a empezar. No se olvida, si no que se marca un nuevo capítulo en la vida de uno mismo -suspiró, mirándose sus propias manos y jugando con las uñas, algo nervioso-. Aunque creo que no comprendes nada de lo que me estoy refiriendo con volver a empezar, es una lástima. Quizás incluso hubiera sido divertido intentarlo, puesto que volverías a encontrarte, creo.

Se sentó en la orilla de la cama, incorporándose bien para mirar hacia delante. No quería mirarle, y menos de frente, pero aún así lo hizo de reojo. En parte quizás porque ese beso no le gustó, a pesar de que era lo que más deseaba del otro. No parecía Shun quien se lo había dado, ni si quiera parecía que era una persona luchadora para nada. Era alguien que se había rendido por completo, y le irritaba. Al fin y al cabo, a Koko también le podían irritar los demás. Suspiró, puesto que estaba haciéndose de rogar a alguien cómo él, pero quizás un poco como escarmiento.

Koko odiaba que no salieran las cosas cómo pensaba. Siempre había sido así de caprichoso, y también lo era con el otro. Esperaba ver reacción mejor por parte del otro, cómo si quisiera de verdad saber de él cómo algo nuevo, pero qué va. El otro era tan molesto cómo siempre.

-Ah, es verdad. Tienes razón. No había pensado en lo poco que encajamos tú y yo juntos, porque quien pondría en su locura ver que el maravilloso Shun, tan perfecto parecía de lejos, podría encajar con el niño mugre al que acaban abandonando siempre, el Kohaku dicen -se reía. Si a eso le metías y juntabas por su forma extraña de hablar, que lo hacía más característico pero tan confuso a la vez, pero también lo forzaba más aún debido a que andaba molesto, bastante molesto-. Pues bien es cierto que discutimos, es más, hace un rato lo hicimos, pero qué pena. Tan malditamente enamorado de ti que creía que sería todo como antes, aunque he visto que no. Ni un poco si quiera, puesto que no siento que Shun esté aquí hoy.

Suspiró.

-Eso, o Shun está dormido. Pues quiero darle muchas bofetadas, a cualquier Shun. Eso y muchos besos y caricias, pero creo que si debo recibir un beso que me ha parecido tan diferente a los otros que bueno. Quizás no haya sido cosa del sentimiento que pusiste, si no que he sentido cosas desagradables en ti en ese beso, muchas cosas de las que piensas, y creo que ahora mismo mi existencia entre esas cosas sobra mucho en tu cabeza ahora mismo. Propuse que quizás pudiéramos avanzar, y dices bien que no hice nada malo, pero siento que sobro bastante en tu cabeza ahora -peinó su cabellera hacia atrás, mirando de frente al otro. Sus ojos brillaban, quizás porque estaba algo apunto de llorar, pero iba a aguantarse porque era un chico demasiado orgulloso y un tipo duro cómo para permitirse llorar delante de cualquier persona. Ya lo había pasado mal cuando sus padres estaban tan lejos de él y le había dejado tan solo.

Tan solo.

Koko sintió aquello. Sintió la soledad de que no ser criado por sus padres, de haberse cambiado continuamente de colegio, de que aunque todos decían que era una buena persona, todos le odiaban. Si sus padres no le hacían sentirse querido, ¿qué es si quiera querer? Lo sabía, quizás porque él quería a su tía, quería a las personas que habían pasado por su vida, cómo bien quería a Shun y no quería dejarle solo de ninguna manera. Aún así deseaba que volviese en sí. Quería recuperar él, puesto que ya lo había dicho antes, él era un fénix.

-¿Y pues? ¿Tienes hueco para mi en tu cabeza o debería irme? Aunque no deseo ni un poco dejarte solo con todo esto, no se lo desearía a nadie -puso una mano sobre el rostro del otro, acariciándolo-. ¿Ves? No siento ni un poco de calidez en ti, cómo si estuviseses muerto. Pues tan triste pareces, tan frío te muestras. No me gusta ni un poco, pero quiero a la vez darte calidez -chasqueó la lengua, bajando la mano y mirando hacia otro lado-. ¿Ves cómo tan confuso me haces estar? Quiero estar realmente enfadado contigo, pero soy incapaz, porque lo he dicho, te quiero. Y si soy el único que lo hace me da igual, mejor para mí. Y si me tachan de loco por hacerlo, pues bien me metan en un psiquiátrico, pero tampoco lo dudo. Me vuelves loco, no sé que hacer contigo.

Puso una mano sobre su rostro, algo desanimado y tapándose la cara con esta. No quería que le viese así.

-Así pues, ¿qué quieres tú de mi? Solo tienes que elegir -tragó saliva-. ¿Lejos o cerca? Sabes que los dos caminos no te serán fácil por mi parte, incluso seré más horrible estando cerca, puesto, cómo dices, somos tan diferentes. Tú tan invierno y yo tan verano.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Lun Mayo 01, 2017 7:30 pm

Bufó… ¿encontrarse? Eso era algo que, tal vez, no quería tan siquiera intentar ahora.

“Shun está dormido”, ¿era así cómo él le veía?, ¿era esa la imagen que el castaño tenía de su persona en este momento?, pues bien, si resultaba así entonces no había nada por hacer, porque él estaba decepcionado, decepcionado de todo.

Quería ser él mismo, en el fondo eso podía ser un pensamiento real, un deseo puro e inmenso, pero… ¿qué encontraría del otro lado? Porque, sinceramente, esto era más grande que él y lo detestaba, no le gustaba nada que otros decidieran por él, que le impusieran las cosas y no tener el derecho a quejarse, porque entendía lo grande de la situación. Pero ese no era el problema aquí.

No me importa lo que digan los demás…—murmuró, en su consciencia él no había metido la pata, para nada… ¿quién rayos hizo a ese niño tan sensible?, no era su problema y, en sí, era una de las cosas que no le gustaba de todo.

Resopló notoriamente, estaba comenzando a frustrarse, quería mantenerse tranquilo, porque no tenía ganas de nada, pero el otro estaba consiguiendo que se encendieran sus venas, y si continuaba de esa manera, tal vez terminaría teniendo como recompensa algo que no se esperaba. Después de todo, habían pasado seis meses de todo esto, ¿cuándo se había desahogado?

¿Qué quieres que haga?—murmuró, a leguas se podía notar en esa pregunta que su molestia había subido de nivel, él lo estaba tentando—, ¿quieres que te diga que no tengo espacio para ti en mi mente, o que sí lo tengo?, ¿quieres que te diga que no he pensado en ti en todo este tiempo?—su tono subió solo un poco—, ¡claro que he pensado en todo!, ¿cómo no voy a hacerlo?—le preguntó, en ese momento se sentó en la cama—¡claro que me siento como si estuviera muerto!—soltó rápido, en un tono alto, imponente, pero sin llegar a gritar.

Exhaló profundamente y se alborotó los cabellos, sentía los calambres pasear por su cabeza, por lo que masajeó un poco, era algo normal en él, porque siempre solía estar molesto.

Mi padre murió en circunstancias extrañas, mi madre se volvió loca y abandonó todo y nos trajo a este lugar… ella tenía a su familia, pero, ¿a quién tenía yo?—preguntó—, ¿a alguien le importaba?, no, para nada… a ninguna de las personas de este lugar les importaba yo, ni a mi propia madre—masculló, estaba molesto por eso, muy molesto—, por eso ella solo me dejó en este lugar y se fue a vivir su dolor con su familia—miró a otra parte, resopló y se levantó de la cama, para caminar un poco hasta su escritorio, dar la vuelta y rodear hasta la ventana, le gustaba el ambiente que se respiraba fuera.

Se ajustaba tanto a su estado de ánimo actual.

Estaba completamente molesto por muchas cosas, porque era de ese tipo de persona. Era un hombre iracundo, pero era lo suficientemente maduro como para saber cuándo debía ser o no ser ciertas cosas… y nunca debía ser, en este sitio, lo que quería.

Sabes… olvídalo, tú no tienes la culpa de nada—murmuró—, yo solo estoy como muerto, como dices… solo estoy cansado, y este lugar no me inspira nada—resaltó, dando la vuelta y regresando para sentarse en la cama de al lado, la que Kou había tomado para él, teniéndole de frente—me sacas de quicio, pero me gusta tenerte cerca—admitió, mirándolo de frente, tenía la capacidad de no sentir vergüenza al decir cosas que a otros le avergonzarían—, tenemos enfoques diferentes, pero también algunos puntos de conjugan—resaltó, para chalar en un respiro relajado—, no me gusta admitir estas cosas… pero creo que está bien que estés aquí—murmuró, de nuevo mirándole de frente, sin titubear ni un poco—, yo… realmente, de verdad, he querido tenerlos a todos, tenerte a ti, a mi alrededor—era como una serie de confesiones extrañas, pero Kou era del tipo que sabía de diferentes ángulos de su personalidad que nadie más conocía en realidad.

Tragó entero… recordar a su madre le molestaba mucho realmente, porque ella no había tenido consideración con él, porque, tal vez la policía se metió en medio y la muerte de su padre era todo un problema, pero ella se había portado distante desde el principio, había ignorado lo que él sentía desde el principio y se había concentrado en que ella era la principal afectada, la única… la única persona a la que le dolía en el alma y necesitaba consuelo.

Exhaló con profundidad, relajó su postura, la bajó… no estaba a la defensiva, en realidad no estaba de ninguna manera, solo con los hombros caídos, los codos sobre sus muslos, la cabeza metida en una especie de hueco.

Que seamos opuestos nunca me ha importado—comentó, desde esa posición—, no me importa lo que diga nadie sobre mí, sobre la vida que llevo, o no…—dejó al aire en ese instante, pero no cambió su postura, para nada, estaba hablando con la mirada concentrada en el suelo—, en todo caso… creo que solo me importa lo que pienses tú… y, debo admitir, que a veces ni siquiera eso—.

Él era de esa forma, y era muy sincero, y Kou debía tenerlo claro, porque se conocía hacía mucho tiempo y porque, a pesar de lo duro que él fuera y la personalidad que exhibiera, era Kou quien conocía una faceta suya que otros no conocían, era él quien sabía cosas que otros no… por eso tenía esta clase de pensamientos confusos, esta clase de choques entre lo que él era, ese chico rudo que lo podía todo, y lo que era ahora… un debilucho enterrado en el hueco de su propia desesperación.

Lo sabía, sabía que daba vergüenza, pero no tenía nada por lo que luchar ahora. No tenía ganas ni motivos para hacer nada… ¿eso traería a su padre de vuelta?, ¿eso le regresaría su vida anterior, esa que tanto amaba y ahora añoraba?, ¿eso regresaría la imagen que había tenido de su familia hasta ahora?, claro que no… entonces, ¿había que esforzarse por algo que no traía nada bueno?

Así de bajo había caído.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Sáb Mayo 06, 2017 2:24 pm

Koko escuchaba cada una de las palabras que salían de la boca del otro. Lo estaba haciendo, se estaba desahogando, le estaba diciendo la verdad de todo aquello y de por qué estaba así. Por ello, decidió guardar silencio, pero aún mirando de reojo al otro. No quería mirarle de frente, porque algunas palabras le hacían sentirse realmente triste, y otras en cambio realmente nervioso. Había sido un insensible, por su pensamiento caprichoso con necesidad de saber cuanto había pensado en él, pero en realidad había tantas cosas de as que pensar. Había sido un estúpido.

Sabía lo que era perder a una familia, pero de otro modo. Ninguno de sus padres estaba muerto, pero ambos se habían deshecho de él cómo Shun contaba de su madre. Realmente, fue algo que afectó muchísimo al autoestima general de Koko, e incluso todos los problemas que ellos le habían dado, le daban mucho dolor de cabeza. Mucho dolor de cabeza y razones de sentir miedo. Por ello, creía entender un poco al otro, creía poder llegar a entenderle bien, pero no sabía ni la mitad de las cosas que le gustaría saber sobre ellos. Cómo "¿qué circunstancias mataron a su padre?", aunque bien sabía que no era una pregunta adecuada. Todo, todo estaba ligado a eso, ligado al por qué su padre había muerto, y por qué había muerto, y preguntar eso sería doloroso y pesado. Ahora debía callar para que le otro pudiese hablar y soltase lo que le pareciese. 

Mientras Koko disfrutaba de su carrera en otro lado del mundo, su "amigo" había estado solo sufriendo, quizás esperando una luz que pudiese salvarle. Parecía que incluso le había echado de menos, lo que nunca sabía si tanto cómo era al revés. El chico que estaba frente a él no era el mismo que entonces, y eso lo sabía, y posiblemente nunca volvería a ser el de antes. A pesar de que era lo que quería Koko, tenía claro que ahora mismo el otro estaba, cómo se decía, en la mierda. Igualmente, era alguien que conocía. Da igual, le conocía, le quiso, le quería, e incluso sabe que le querrá. A pesar de haber conocido a tanta gente, nunca nadie le había atraido del mismo modo. Había tenido oportunidades con otras mujeres y con otros hombres, pero nunca podría haberlo tomado cómo con el moreno. Nunca jamás. A pesar de eso, nunca había sabido si estaban en una relación o no, pero tampoco era el tema que debían hablar. Solo sería molesto, puesto que Koko se sentía realmente una molestia en la cabeza de Shun.

Aún así, amaba cada vez que hablaba de él. Cada vez que decía que había pensado en él, el cuerpo del mal teñido temblaba un poco algo emocionado, pero se guardaba la emoción demasiado. Había pensado en él, le había echado de menos. Eso decía, y eso hacía confundirse más al otro, se tapó un poco la cara con la mano, algo ruborizado y triste, mirando hacia abajo por la vergüenza que sentía. Se ponía muy nervioso cuando le decían cosas de ese estilo, o le halagaban. No era algo de lo que estaba realmente acostumbrado, por lo que todo comentario que alegraba el corazón de Koko, era algo que haría debilitarse a este. 

Resopló, había escuchado todo lo que el otro tenía que decir y seguía algo nervioso.

-Yo me alegro de volver a verte -se mordió el labio, mirando durante un instante al otro, pero bajando rápidamente la mirada. No conseguía mirarle atentamente ni directamente debido a todo lo que había dicho, y miraba por partes por todo aquello-. Debería disculparme por cómo me pongo. Entiendo perfectamente por qué estás así últimamente y debe ser muy doloroso. Entiendo parte de lo que puedo comprender, y me duele a mi también que pases por tal acontecimiento en mi vida. Mis más sinceras disculpas y mi más sincero pésame por la pérdida de tu padre -siempre Koko con hablar tan extraño que sorprendía a todo el mundo por lo joven que era-. Respecto a todo lo demás, también puedo entenderte. Creo poder entenderte...

Tragó saliva, estaba nervioso.

-Aunque aún estoy algo inquieto por este encuentro tan inesperado, estoy muy contento de que podamos estar juntos en el mismo lugar. Si te puedo ser útil de cualquier modo que necesites para desahogarte, sabes que estaré aquí. Bueno, estamos en el mismo cuarto y no creo que sea difícil que me encuentres -sonrió un poco-. ¡Bueno, depende de que formas de desahogo estemos hablando, claro está! -aclaró-. Estoy realmente contento de poder verte al fin y al cabo sea lo que sea lo que te haya pasado. Aunque no seas el mismo, sigo queriendo apoyarte y ayudarte. Aunque choquemos constantemente quiero que sepas que te aprecio mucho, a pesar de que seas un cabezón que atrae mis malestares y me hace estallar con tanta facilidad.

Levantó la cabeza, mirándole, apoyando su cabeza sobre sus manos, que estas estaban apoyados con los codos en las piernas.

-Pues, cómo bien ves, he vuelto a tu alrededor. Si realmente es lo que querías, el destino nos ha vuelto a poner cercanos. Aunque pienso quizás que te haré la vida imposible... -sonrió, algo sonrojado, pero muy contento-. "Tadaima, Shun".

En realidad, le llenaba mucho tener al otro cerca de él de nuevo, aunque eso también le era extraño. No sabía como debía tratarle. En realidad siempre habían sido muy contrarios, y cómo estaba de ese modo, pensó que debía intentar no discutir tanto.

O bueno, aunque sea un poco menos, porque sabía que era imposible.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Shun Wakahisa el Lun Mayo 15, 2017 3:35 pm

Sinceramente, él había caído en una especie de precipicio en el que le estaba resultando incómodo estar, pero del que no se esforzaba nada en salir.

Para Shun las cosas, luego de llegar aquí, no tenían mucho sentido. Tenían tan poco sentido que ni siquiera le preocupó perder su lugar en la selección, perder un poco de forma, porque no es como si no hubiera entrado a una cancha, tomado un balón y hecho un saque, no es como si no hubiera practicado bloqueos con la nada, no es como si no se hubiera imaginado en un partido, pensando qué haría en tal o cual caso.

Es solo que no le apetecía y más allá de eso.

¿Hacía cuánto tiempo que no pisaba un tabloncillo?

Era mucho la verdad, y estaba consciente de eso, pero también tenía claro que no tenía motivaciones ni deseos específicos. En primer lugar, ¿cuál era su motivación para jugar?, en un principio era porque le encantaba, y porque era bueno en eso, y ahora era de la misma manera, le seguía gustando, lo amaba, pero se sentía vacío.

Ese era el problema.

Se había esforzado mucho para llegar al lugar en el que estaba, profesionalmente hablando, del voleibol, antes de que todo esto le revolucionara y, a pesar de que sabía que sería difícil volver a llegar ahí, entendía que podía hacerlo.

El problema era el sentido.

Lo había perdido.

No te preocupes—se deshizo de esa postura aja y se relajó, levantándose del colchón para caminar hasta Kou y llevar la mano derecha a los cabellos ajenos, acariciando y alotando su cabellera un poco—, okaeri, Kou—sonrió.

Se metió la otra mano en el bolsillo y entonces caminó fuera del pasillo, con un paso muy lento y una flojera bastante obvia, como si acabase de levantarse, que más o menos eso era.

Voy al baño—soltó y fue hasta dicha puerta, abriéndola y entrando.

Cerrando la puerta y caminando para sentarse sobre la tapa del escusado y mirar al frente, exhalar con profundidad… esto era un problema, un gran problema. Po supuesto, era un acontecimiento que no podía controlar, pero era algo que no debía estar pasando, se lo habían advertido muchas veces, él no podía tener contacto con ningún conocido en Japón, incluso le habían prohibido jugar con la selección, habían, más o menos, borrado su existencia por culpa de la muerte de su padre, porque podía no ser algo como un simple asesinato, sino que podría implicar muchas cosas más. ¿en qué clase de problemas estaba metido su padre como para que las cosas terminaran de esta forma?, ¿qué era lo que sabía su madre?, porque a él no le decían mucho de nada… solo era el hijo que había sido jalado con su madre y tirado aquí, sobre el que mantenían un ojo parecido al que estaba sobre su progenitora, porque siempre podían ser sospechosos algunos comportamientos.

Para ser sinceros, si él se pusiese a pensar en algo, sería en el comportamiento de su madre y las personas a su alrededor. Pero eso no era de su incumbencia real. Tampoco quería llenarse la cabeza de tonterías a estas alturas.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Mayo 28, 2017 3:56 pm

Había cambiado. En cuanto le vio levantarse al baño, se dio cuenta de lo cambiado que estaba y que no era el mismo. Cada vez lo sabía más, y no le parecía bien, o no quería creerlo. Koko tenía que aguantarse, lo que hubiese pasado, no era cosa suya y sabía que este camino sería difícil. 

Esa puerta les separaban ahora, por lo que no hacía nada quedándose pensando en la cama sentado sin hacer nada. Se puso a terminar de sacar las cosas de su maleta. No había duda en que había traido realmente poca ropa con la que pudiera salir a la calle sin que le llamasen "tio raro". ¿Por qué la mayoría de la ropa era hortera de narices? Bueno, él era un hortera y no le importaba, y colorido, pero tampoco le importaba. Era parte de su esencia y de él. Y también le hacía parecer algo lindo a los demás. Tan raro cómo atractivo, quizás. También sabía que era raro en su forma de hablar, pero no le importaba, era parte de su esencia también. 

Aún así, no le interesaba impresionar. Quien le gustaba no estaba muy lejos de él, y aunque eso le gustaba, también le daba rabia.

En su interior quería perdonar todo, pero no estaba siendo justo con alguien deprimido. Porque aunque no lo dijese, lo estaba, estaba en otro mundo y no le daba igual. Le molestaba ese Shun cómo le molestaba el otro, del que estaba idiotamente enamorado, pero a morderse la lengua. Ya encontraría modo de recuperarlo.

EN cuanto sacó todo lo de la maleta, y lo colocó rápido en los cajones que le correspondían, cogió una bufanda que sacó con anterioridad y se la puso, junto con el mp3 y un libro. Dejó colocada la maleta por si acaso le molestaba a aquel alma que convivía con él. Aunque bueno, no era nadie para exigirle de buenas a primeras, su cama daba asco. Suspiró al verlo.

Iba a salir, no hacía nada allí y podría ver un poco de la universidad y las zonas porque aún había cosas que podría visitar. Quizás se iría a ver algún bar, conocer a alguien, cambiar de aires, hablar con alguien, e incluso quien sabe que cosa más podría pasar esa noche. Aunque respetaba bien a Shun y sus sentimientos. Si es que los tenía. Aunque Koko si los tenía por el otro e iba a hacer caso a su corazón. 

Se acercó a la puerta del servicio. Estaba claro que estaba haciendo a saber dios que el otro ahí, pero bueno, ya se decidiría salir y no iba a esperarle. Quería ver algo de la universidad y eso haría, y si quisiese que Shun le esperara. Además, quería alcohol y una pizza. Se le antojaba mucho.

-Oye, Shun -dijo en alto, esperando que el otro se enterase desde el otro lado de la puerta-. Tengo antojo de pizza y ron, por lo que voy a irme a buscar una pizzeria y un bar. No quiero importunarte mucho ahí dentro, por lo que me voy por mi cuenta y si, te place, vamos otro día. Así te dejo tranquilo por hoy. 

Suspiró.

-Bueno, te dejo apuntado mi teléfono móvil del país por si necesitas algo, ¿vale? No tendrás móvil pero... Busca una cabina o algo. No sé a que hora volveré pero... Creo que tengo unas llaves o no cierres la puerta, por favor. 

Se quedó un poco en silencio, cogiendo un papel rápidamente y apuntando el teléfono que tenía y dejándolo sobre la almohada del otro. Volvió a la puerta del baño.

-No sé si me has oído pero te lo dejo sobre la almohada -suspiró de nuevo-. Ittekimasu, Shun.

Se dirigió a la puerta de su habitación, con la cartera y teléfono en los bolsillos. En busca de la comida y la bebida que necesitaba, y colocar los pensamientos que debían colocarse.

TEMA FINALIZADO.

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Re: Winter—priv: Kohaku Koyama

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