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De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Abr 02, 2017 1:05 pm



De nuevo...

Hospital Central de Alki Strait City; Sala de curas | Martes; 09:12 hs | Vestimenta

Las cosas nunca son como se desean… la vida es un sinfín de cosas sin sentido, de cosas que tal vez no deberían estar pasando… pero no puede controlarse, no puede hacerse nada, y no es que eso sea culpa de alguien…

Él no creía en el destino, pero, sinceramente, pensaba de esa manera.

Sus días y noches estaban transcurriendo casi de la misma manera, todo era como un pequeño desastre y, en medio de todo, estaba él, el que solo podía observar, el que no podía intervenir, el que no había llegado a ninguna parte para eso. Desgraciadamente, él solo era un hombre, una pieza, destinada para vigilar e informar.

Exhaló profundamente, ¿qué día era?, desde que había tomado una serie de guardias nocturnas en el hospital para cubrir a un amigo cuyo padre estaba muriendo en otra ciudad, sinceramente había perdido la noción del tiempo. Entraba a las guardias a las ocho de la noche y salía a las seis de la mañana cuando era imperativo, cuando debía ir a dar clases a las ocho; cuando eso no pasaba seguía aquí hasta cercano el medio día, luego iba a casa, alimentaba y peleaba con sus gatos, comía algo y se iba directo a dormir.

Había perdido la noción de todo porque, últimamente, estaba comenzando a pensar que ella tenía razón, que él era el tipo de hombre en el que ni siquiera valía la pena confiar, en que era el tipo de persona, de ser humano que, sin importar cuanto lo desease, nunca obtendría las cosas que realmente ansiaba, añoraba, quería.

Hasta ahora había sido de esa manera, desde el principio.

Resopló ligeramente, mirando la hora en su teléfono celular, ¿ya eran las nueve de la mañana?, tal vez debía irse a casa pronto, estaba cansado, como siempre, pero un poco diferente, porque esta vez la cabeza le estaba molestando un poco. Estaba “de vacaciones” en sus consultas y, en el último mes, tan solo había tenido que dar informes sobre el paradero de las personas a las que estaba vigilando… esos cinco chicos, cada uno a su manera, estaban pasando por un momento complicado y difícil, tanto que le hacía preguntarse si el motivo de traerlos a todos, al mismo tiempo, precisamente a esta ciudad, en este tiempo, era para que esta etapa de sus vidas no pasara desapercibida. ¿Pubertad retardada?, no era de ese tipo de cosas, sino algo más serio y profundo, él mismo lo entendía: este era el momento donde comenzabas a buscar el significado de tu vida, de tu existencia.

Usualmente es algo en lo que piensan los adolescentes muchas veces sin quererlo, pero, ¿qué pasa cuando no tienes una vida normal y, en consecuencia, ni siquiera pasar por el debido proceso de la pubertad como todos los demás?, esto. Yahiro podía entenderlo, todas esas dudas en su interior, todos esos temores, todos esos malos pensamientos que llegaban como consecuencia de haber hecho el trabajo sucio por otros, como tu vida carecía de significado ante la importancia de lo que ordenasen los demás.

Podía entenderlo.

Justo ahora se sentía de la misma manera, sin embargo, el observador no tenía por derecho entrometerse, tanto como no tenía el derecho de demostrar que estaba pasando por el mismo proceso,

Aunque estaba seguro de que los motivos que le habían traído a esta ciudad no eran simplemente cumplir con la función de mirar a todas partes y a ninguna. No era realmente estúpido.

Se sentó en una de las sillas luego de terminar de organizar las cosas a su alrededor. Había pasado la noche atendiendo emergencias comunes, temprano en la mañana había pasado revista a sus pacientes y había dado el alta a quien había que dársela, asumiendo su propio horario a estas horas en la sala de curas, donde realmente le gustaba trabajar, porque le recordaba sus inicios.

No porque te pongas la bata y te sientes tras un escritorio tienes que olvidar estas cosas. Eso no está para nada permitido.

Dejó ir su cabeza hacia atrás con mucha calma, solo tenía que esperar al cambio de turno de las diez y se iría a casa… tal vez era alguien demasiado serio, tal vez estaba pensando demasiado respecto a eso, o al malestar en su cabeza… estaba cansado,, pero sabía que, si persistía mucho más, no podría ignorarlo.

Era realmente molesto.

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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Dom Abr 09, 2017 1:07 pm

Hospital · Sala de Curas · Martes; 09:25 hs · Vestido · Mochila · Zapatos

Ese mes fue dificultoso y ajetreado para la pobre Erika, la cual tenía que tener en cuenta de que a todos los sitios que necesitaba ir debía ir cómo mucho tiempo antes, y por ello se había levantado esa mañana realmente temprano. Se había duchado, se había arreglado el pelo amarrándolo en dos coletas que caían sobre sus hombros, y se había puesto un vestido incluso extrañamente femenino para ella. Quizás porque su compañera alemana había ayudado a que viese algo de mujer en ella y no la bestia que era siempre la rubia. Además, se puso un zapato y otro lo metió en la mochila, pero feliz mientras lo hacía, mirándose al espejo antes de salir, sin olvidarse de coger una cuchilla para depilar el vello que habría salido por la férula y así ir perfecta a su asunto importante esa misma tarde.

Fue cómo bien pudo a coger el autobús, puesto que no tenía ganas de esforzarse caminando de más. Tenía su primer casting fuera de la escuela, que sería sobre un musical muy conocido, debido a su representación en el cine de todo el mundo. Aunque sabía que el papel de la protagonista no lo lograría ni por asomo, ella estaba contenta con cualquier papel secundario. Le daba mucho tiempo porque sería por la tarde y aunque fuese aún con escayola, podría hacer cualquier cosa ya y algún que otro movimiento, puesto que además ya le habían avisado de que no había impedimento. Ojeaba mientras estaba en el autobús sus frases, y las que tendría que decir allí, puesto que estaba muy muy nerviosa y no sabía cómo podría hacer para calmarse y no quedarse en blanco. Quería verdaderamente un papel en esa obra, costase lo que costase, pero no tenía que tener esos sueños tan egoístas puesto que no era así, pero tenía que tener un poco de visión en conseguir algo al fin.

Su familia estaría decepcionado con ella si ven que no avanza, puesto que fue ella misma quien pidió estudiar allí. Además, quería que si, esa chica que conoció cuando era pequeña, su primera y única amiga de verdad, estaba en alguna parte mirándola, estuviese orgullosa de ella. En un lugar tan amplio cómo era el mundo, era casi imposible encontrarse y si la viesen en lugares grandes y accesibles para el planeta, cómo era el teatro, la televisión, o algo así, quizás pudieran verla, pero atascada en un simple teatro de colegio, en una simple clase de canto de colegio y en una simple clase de danza, la cual no había podido asistir desde su fisura, de su colegio, no iba a conseguir absolutamente nada, y por eso, se inscribió en aquel casting que la estaba amargando por dentro de cómo se lo había preparado, puesto que no había salido casi en un mes.

Bajó del autobús con cuidado y se dirigió a dentro de la sala, en busca de la sala que le indicaba la cita. Ahí ponía el nombre del médico que le tocaría, y no pudo evitar sonreír. Creía que sería otro puesto que no era la especialidad de este, ya que juraría que era neurólogo, pero daba igual, ahora estaba más animada. Aunque, acababa de recordar que conocía a ese "chico" de más del hospital, puesto que había hablado con él en  la misma academia donde estudiaba, por pura casualidad. Igualmente, era un chico para ella triste, deprimido, con muchas cosas en la cabeza y realmente atractivo, pero sin olvidar todas aquellas primeras cosas que había dicho. Igualmente, le daba algo de corte de que le fuese a ver con el vello, y a la vez se dio cuenta de que era médico y habría visto cosas peores que aquel vello de la joven. Sonrió, pensando en los estúpida que era.

Se dirigió a la sala indicada, que no había cita pendiente por allí por lo que parecía. La sala de espera estaba casi vacía, y empezó a preguntar por los visitantes por su hora de la cita, mirando atenta su reloj. Eran las 9:20 de la mañana, y las demás citas eran algo más tarde que la suya, cuando preguntaba, todas eran de una sala diferente con un médico diferente. Para ser exactos, eran de a partir de las 10. Quien en su soberano juicio perdería el día viniendo a esas horas, puesto que ella ese día necesitaba llegar cuanto antes fuera de ahí por si acaso llegase tarde a el casting de las 5.

Entró en la sala, sin llamar ni nada, abriendo la puerta:

-¿Hola? 

Miró a todas partes y ahí estaba. Ese médico estaba con la cabeza hacia atrás, cómo si estuviese echándose una sienta sin problema alguno. Bueno, a Erika no le extrañaba, le había tachado cómo el médico deprimido, y no le extrañaba para nada cual sería su comportamiento. Sonrió, puesto que incluso le hacía ilusión todo aquello, verle de nuevo.

¿Verle de nuevo?

-No recuerdo cómo te llamaba -pasó con las muletas y cerró la puerta-. Kanzato-sensei, Yahiro-san, Yahiro a secas, no me acuerdo -sonrió, ignorando que le estaba tratando de tú-. ¡Buenos días! 

Se dirigió a las sillas de delante de él sin pedir ninguna clase de permiso, y se sentó allí, dejando las muletas en el asiento de al lado.

-¿Qué tal? ¿Hoy es un buen día?
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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Abr 30, 2017 12:56 pm


Su cuerpo estaba pesado, pues había estado deseando mucho el descanso y, al no haber hecho mucho de nada en estos últimos minutos, todas esas sensaciones se acomodaban cómodamente en su cuerpo…

Al escuchar una voz que, de cierta manera, le resultaba conocida, se acomodó en la silla. Allí estaba esa muchacha; de rasgos finos y cabellera rubia.Recordaba que no todo había terminado precisamente “en paz” la última vez que se vieron, pero tampoco tenía muchos problemas con eso, a fin de cuentas, últimamente muchas cosas más habían estado colmando sus pensamientos.

Su sobrino… su sobrino había “desaparecido”, si por eso se entendía que había sido inhabilitado de sus funciones y, quién sabe, se había marchado a alguna parte. Le había perdido la pista realmente… Minato había querido que fuera de esa manera.

Pero, en dado caso, ¿qué hacía un cardiólogo como él, que actualmente estaba en una sala de curas prestando servicio por vicioso, pensando en los problemas que le daba la neurología y la genética al mundo? Estaba estudiando, claro está, apenas tenía veintiséis años, había mucho por hacer y muy poco tiempo… su sobrino, la organización, su familia, e incluso buscar su propia vida; todo eso parecía irrelevante ante este punto, ante el deber que tenía al frente.

Era un doctor, lo había decidido por propia cuenta y, como tal, toda su vida importaba poco, o nada, cuando tenía un paciente al frente, fueras cuales fueran las circunstancias de este.

Sin embargo, indudablemente, esta chica tenía algunas características especiales, porque ella era… ¿cómo decirlo sin ofenderla en pensamientos?, ¿especial, tal vez?, o… ¿rara? Ambas, a su criterio, le dibujaban bastante bien. Al menos hasta el punto en el que había conseguido entablar alguna clase de conversación con ella.

Creo que habíamos acordado “Dr. Yahiro”—apuntó entonces, removiendo sus cabellos y observando las muletas de lado—, también es complaciente ver que hoy si usas las muletas—murmuró—, aunque espero que no sea solo porque hoy te desharás de ellas finalmente—agregó.

Para él no era un secreto que, en estos casos, los pacientes actuaban como “lo he usado todo el tiempo” cuando llegaban, si hasta él tenía bastante claro que unas muletas eran un dolor en el trasero… que se lo dijeran al él de diez años atrás y a los seis meses que tuvo que estar con ellas a sol y a sombra.

Pero… no había mucho chance de nada, porque a él no le competían esos asuntos, al menos no del todo.

Supongo que… es un buen día—se alzó de hombros y, acto seguido, se levantó de la silla, para caminar hasta un archivero—, eres mi última paciente por el resto del día… así que pronto podré ir a dormir un poco—agregó, conocía su apellido, por lo que no le fue difícil buscar por la “S” la historia; al ser un paciente que aún estaba en tratamiento, su historia permanecía en este lugar.

Sacó el folio y comprobó las fechas, haciendo un poco de memoria y sacando las cuentas por ahí.

Entonces… hoy es el día en el que, al parecer, te liberas de esa férula—comentó con calma, dejando la carpeta sobre el pequeño escritorio que estaba a un lado—, voy a quitarla y haré una revisión y algunas pruebas de movimiento—le había ordenado pasar tres semanas con las muletas y dos más sin ella, por lo que entendía que había traído las muletas solo para entregarlas—. ¿Has sentido algún tipo de molestia o sobresalto en estas últimas semanas?—le preguntó con calma, para sentarse de nuevo en la silla en la cual estaba antes.

Lo normal era hacer estas preguntas para luego proceder a retirar la férula y a realizar los exámenes pertinentes, luego de los cuales podía decidir si le daba el alta o, al contrario, ella necesitaba una nueva radiografía, un vendaje, una nueva férula o algo más.



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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Mar Mayo 02, 2017 1:19 pm

-Oh, Dr. Yahiro. Cómo bien sabes, me he saltado las muletas algún día, pero desde nuestro encuentro y su regañina, he llevado las muletas siempre y cada día acompañándome a cada lugar que he visitado con ellas. Diría que son mis mejores amigas, pero pienso abandonarlas hoy y se que vayan lejos de mi lado -dijo sonriente, aún sentada en la silla y haciendo chistes-. Quizás sea una mala amiga, pero creo que mi destino dice que se vayan al diablo. Aún así, a pesar de su recomendaciones médicas, decidí usar las muletas un poco más por mi falta de disciplina y responsabilidad. TE pido mil perdones.

Erika no se cortaba nada hablándole de tú en vez de usted. Pasaba, sabía quien era y cómo era medianamente, le era curioso, le interesaba, incluso no era un hombre muy viejo y no era nadie cómo para tratarle de usted cómo si fuera un señor viejo y mayor. No le era muy gustoso hacer aquello, por lo que sonrió simplemente siguiendo aquella conversación cómo si fueran amigos de toda la vida.

-Intentaré no darte mucho la tabarra, Yahiro -esta vez pasó directamente de llamarle doctor-. Supongo que eres un "chico" muy cansado y si terminamos pronto podrás salir antes de tu guardia. Debe ser un día muy duro aquellos que tengas que permanecer por la noche despierto. Mira yo, que he tenido que levantarme temprano para venir aquí y arreglarme algo y me ha dolido. Que mal dormir estos días y por fin me deshago de ella, por lo que si, no es un mal día. Pero bueno, cómo dije, seré buena y haré de esto rápido y nada molesto, prometido.

Hablaba por las paredes, encima gesticulando mucho. Quizás era por la falta de conversación y la envidia insana que había aparecido en su clase y tanto estaba removiéndola por la cabeza. Cada día, más chicos en la academia peor la trataban y más fijo tenían que querían joderla. Sin que ella se estuviese dando cuenta, empezaba a ser un poco víctima de una clase de acoso escolar por muy valiente que fuese a veces. La cabeza de la pobre Erika estaba cambiando, ella misma pensaba que su personalidad la estaba llevando por un mal camino e intentaba ser algo más dulce y más callada que su amiga Rinne, y aún así seguía siendo la mejor en el teatro y en el canto, en la danza no porque había tenido que ponerse de baja ahí, pero no lo hacía apropósito y, aún así, el resto de compañeros la estaban cogiendo asco.

Eso sí, Erika no podía decir nada o crearía un problema. Por suerte, no había todavía sufrido ninguna clase de dolor físico. Solo pequeñas cartas en su mochila con mensajes de odio, algunas pintadas en su mesa, y todas esas cosas que retiraba con una sonrisa en la boca para no caer peor por cómo era.

No pasaba nada. Había que aguantar. Aguantar, aguantar, todo. Erika podía con todo, siempre había podido, siempre había tenido una buena vida, nunca había estado totalmente sola aunque su mejor amiga se alejase de ella, no pasaba nada. Erika no sentía dolor ni tristeza, no sentía nada. Solo felicidad.

-Sí, hoy es un día glorioso. Hoy se acabó esta férula -dio pequeñas palmadas mientras hablaba-. Aunque supongo que seguiré de baja en danza y en otras actividades físicas durante un tiempo, ¿no? -suspiró-. No pasa nada, solo ampliaré mi baja y se lo comunicaré a los responsables de mis futuros papeles aunque sean importantes, sé que no les importará mucho. Y bueno, no he sentido ningún dolor de ningún modo y ningún sobresalto. Es más, he reposado mucho. Mucho, mucho.

"Quítame esto ya, por favor" -pensaba, ansiosa-.

Erika empezaba a pedir ayuda, internamente.
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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Miér Mayo 10, 2017 2:35 pm


Ella hablaba mucho.

Si había algo para destacar, dentro de todo, era que hablaba demasiado, mucho más de lo que, en tiempos normales, él podría soportar. Aquella lluvia, aquel chaparon de palabras, que ella soltaba, intentaba que se le fuera por encima, para soportarla.

Su juego de palabras, entre tutearle, y tutearle al extremo, le causó cierta curiosidad, pues supuso que ella era así con todo el mundo… por supuesto, él no se molestaría demasiado al respecto, pero no estaba seguro de si otras personas, otros doctores, reaccionarían de la misma manera. A final de cuentas, doctores de veinticinco años no habían muchos y, los que estaban, recién acababan de graduarse, tal vez como los mejores de su clase.

Lo que pasó con él fue que la cosa le llevó por unos sitios bastante diferentes.

Realmente hablas mucho—murmuró sin ánimos de ocultar sus palabras, y lo que pensaba, con una expresión bastante llamativa y un poco cansina en el rostro, no estaba mal admitirlo, porque hablaba hasta por los codos.

Exhaló en un espacio bastante corto de tiempo y se removió el cabello. Su cabello era bastante quisquilloso, no importaba cuanto lo echase hacia atrás, siempre caía, a menos que le echase alguna laca o gel, cosa que rara vez le apetecía.

Se agachó para proceder a quitar la férula del pie de la muchacha, lo cual no era realmente difícil, porque había sido colocada para que no fuera de otra manera y no tuviera que complicarse la existencia. Al sacarla se dio cuenta de algo gracioso, pero no le prestó ninguna atención, porque era algo bastante normal en estas circunstancias.

¿Eres bailarina?—le preguntó, luego de retirar todo del pie, que estaba bastante pálido la verdad, y colocarlo a su lado—, la verdad que no lo pareces—agregó—, una bailarina cuidaría de su salud y, definitivamente, no saltaría de un árbol descuidadamente—completó, con un toque bastante sarcástico, con un poco de humor.

Él no era muy de humor, de risas ni nada, o al menos no cuando no estaba en confianza, porque el asunto era un poco diferente cuando eso cambiaba, pero a veces disfrutaba de estas pequeñas cosas.

Como doctor que era, era un deber distraer un poco a los pacientes, saber tratar con ellos, saber llevarlo y poder guiarlos hasta el mejor puerto posible. El deber de un doctor era ser un pilar del que sus pacientes pudieran sostenerse, aun y cuando fuera un padecimiento pequeño o insignificante respecto a otros, eso no cambiaba el hecho del papel que debía jugar un doctor.

Se levantó, llevando la férula con él para colocarla en un sitio más visible, donde luego pudiera hacer lo debido con ella. Fue hasta un pequeño lavabo y llevó algunas gasas. Había observado la zona y, además de estar pálida, no veía nada más: no había hinchazones, no había enrojecimiento ni nada extraño, lo cual parecía poder liberar a esta damita de sus padecimientos.

Mojó las gasas y se devolvió para sentarse y pasar las gasas por la zona para limpiar un poco y darle algo de estímulo a la zona, limpiando cualquier residuo y procediendo a dejar las gasas sobre una especie de bandeja que estaba en su escritorio, al lado de la historia. Hizo los respectivos exámenes de tacto, apretando un poco la zona, esperando algún tipo de reacción, lejos de lo normal.

Lo normal sería que le molestase un poco, porque era una articulación que llevaba tiempo sin mover y estaba prensada para contener la hinchazón y corregir la fisura, pero no debía dolerle más allá de esa molestia, no hasta que intentase caminar un poco.

Al parecer todo está bien por aquí—le dijo con calma, enderezando su postura—, de todas formas, como procedimiento regular, te daré una orden para que te hagas una placa—agregó, tomando su historia y, en efecto, tomando una hoja de récipe para escribir el tipo de examen que le mandaría a hacer—, ahora vamos a hacer algunos ejercicios de estiramiento, y vas a dar algunos pasos a lo largo de la sala—comentó, el punto es que ella se fuera del lugar con la capacidad de caminar sobre sus dos pies, aunque fuera con algo de dificultad.

Anotó más cosas en la historia y en la hoja de récipe y lo dejó a un lado, en el escritorio, con la lapicera encima, levantándose para extender una mano y ofrecerle ayuda para que se levantara.

Necesito que asientes ambos pies y, como puedas, comenzaras a dar algunos pasos, aunque te duela un poco al principio—dijo entonces, esperando por ella.



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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Sáb Mayo 20, 2017 6:04 pm

-Oh, disculpa... Yahiro -sonrió, riéndose-. Siempre me dijeron que hablo por los codos, pero que era parte de mi encanto. Cierto es que apenas me hablo con gente, quizás por eso cuando hablo hable tantísimo.

Triste pero cierto, Erika solo había conocido a unos pocos chicos desde que estaba en SNA. Había coincidido un par de veces con aquella chica, Rinne, y luego era bastante fastioso hablar con las personas que no le apreciaban en su club de teatro y en su clase. Se cortaba bastante y cuando hablaba, sentía instantáneamente rechazo, por lo que empezó a cortarse bastante al hacerlo. Quizás incluso, con quien había tenido una mejor conversación, era con su madre, la cual llamaba mínimo semanalmente para ver que tal va su querida hija, y qué tal iba aprobando los exámenes. Si había conseguido algún papel o algo así.

Basta, se estaba agobiando.

El sentir que la férula se separaba del cuerpo de ella, fue un alivio. De verdad se sentía liberada, pero entumecida. Le era raro tras un mes atrapada, pero no le disgustaba para nada la sensación de poder caminar con ambas piernas. Sonrió, sonrió mucho, mirando al doctor muy feliz. Este pensaría si es una loca o algo por su expresión, pero también pensó que cualquiera estaría contento de estar "libre". Le hizo mucha gracia el comentario sobre su "profesión", puesto que no era capaz de encontrar conexión alguna entre ambos términos. Aún así, intentó responderle con su más sincera opinión.

-Sí, soy bailarina. Es más, soy actriz y cantante también. Me dedico al arte dramático y lo estoy estudiando en SNA -contestaba, sin retirar la mirada de él. Quizás él aún así estaba ocupado, pero le gustaba su rostro. No le parecía para nada feo, y le relajaba mirarle-. O sea, cuido de mi salud y tal, pero si trepé ese árbol fue por un pobre gato. No había nada de seguridad por la zona, y había gente, niños, buscando modo de salvarlo. Prefiero saltar yo antes de que salten ellos y se hagan daño. ¿Cómo no voy a cuidar de mi salud si hago ejercicio con rutina, además de que como sano y todo eso? Salté por una razón.

Quizás quería salvar su honor con ello, puesto que en ese sentido era mejor persona de lo que parecía. Todo lo hacía por una razón, aunque fuese ser intrépida y subirse donde la salía entre ello, pero siempre era por una razón aparente, y en este caso era salvar a aquel gato.

Aquel doctor tocó delicadamente la pierna, haciendo presión en varias zonas, y le molestaba un poco a Erika. No importaba, estaba contenta a pesar de ello y era algo que creía normal. Había estado sin usar esa pierna correctamente y tapada durante un mes, que pretendía. Además, el doctor había limpiado bien la zona sin importarse del vello que parecía salir de su pierna, ni de cómo estuviese tras tanto tiempo sin moverla, ni tampoco por si tenía algún olor extraño. Estaba tranquila, puesto que quizás había sido varias las personas que habían pasado por sus manos. Sabía que no sentiría nada el otro, pero a Erika si le dio algo de vergüenza.

-Estoy bien con que me mandes una placa. No tengo problema, si es para confirmar que estoy bien y mejor y me recuperaré del todo pronto.

Cogió aire, apoyada en el doctor, levantándose de su sitio despacio y con cuidado de no apoyar mal aquel pie que recientemente habñia curado. Hacía mucho que no apoyaba ambos pies y la desestabilizaba un poco. Es más, le molestaba un poco al andar debido a que debía mover los pies que llevaba mucho sin mover. Al apoyar los pies en el suelo, lo sintió frío, y comenzó a andar, aún dándole la mano al otro, con cuidado avanzaba.

-¿Debería andar soltándole la mano, no? Creo que no me caeré al suelo ni me haré daño si me suelto -suspiró-. Si, creo que puedo.

Miró de reojo a Yahiro, apretando la mano.

-Sí, si. Debería soltarle. Voy a poder.

Avanzó otro paso, ablandando la mano y soltándole, con cuidado, moviéndose hacia delante con alguna que otra molestia con el pie y sonriendo.

-Estoy bien.
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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Mayo 28, 2017 4:04 pm


Está bien, está bien—dijo ante todo lo que la rubia le estaba soltando.

Ciertamente no era a eso a lo que se refería, pero le iba a dejar estar, porque esta chica le daba la espina de ser algo persistente y sí, hablaba mucho, mucho más que cualquier otra persona que hubiera conocido, incluso más que Minato, su sobrino, y eso que este tenía sus días, lo cual le hacía preguntarse qué clase de persona sería ella cuando estaba borracha, porque él era un poco contrario a su imagen habitual, no debil ante el alcohol, pero, como solía beber solo entre personas de confianza, se daba las libertades de soltarse un poco más.

Exhaló con calma, las cosas eran mejores si se quedaban como estaban hasta ahora.

La damita, diciendo todas esas cosas mientras él le ayudaba a mantenerse en pie, le daba un poco de gracia. A los ojos de Yahiro parecía como una niña que estaba aprendiendo a caminar, como una pequeña que comenzaba a andar en bicicleta o algo así, y era comprensible. cuando él estuvo varios meses sin poder usar la pierna, y luego tuvo que ir a rehabilitación, fue realmente complicado y daba algo de miedo caerse o tener algún tipo de accidente y volver a fracturársela, volver a quedar confinado a un par de muletas.

Había tenido varios episodios de ese tipo en realidad.

Al verle soltarse sonrió, era un poco admirable, porque seguramente ella estaría sintiendo un poco de dolor ahora mismo, pero quería hacerse la fuerte o hacer lo que tuviera que hacer lo más pronto posible. Ladeó ligeramente la cabeza y, en un momento, tal vez notó algo que podía o no estar allí, pero que le llevó a actuar presa de sus reflejos entrenados de años y años.

El de ojos amatistas había visto una ligera perturbación en el caminar, lo que le llevó a dar una larga zancada y media al frente y a tomarle con ambas manos, desde atrás, como en una especie de abrazo, con su cuerpo tenso, actuando por instinto cierto y dicho, le abrazó con fuerza y luego, al darse cuenta de lo que había hecho y de que, probablemente, podían o no haber sido imaginaciones suyas, se sobresaltó un poco.

Lo siento... pensé que te ibas de lado o algo así—murmuró, decía eso, pero seguía abrazándola de esa manera—, mi cuerpo actuó por sí solo—aclaró y, en ese momento, cayó en cuenta de que aún le estaba abrazando, por lo que, sin prisas, pero sin ser tampoco el mar de la lentitud, se separó de ella y aclaró su garganta—, no pienses que esto es acoso o algo parecido—exhaló tras decir eso, habían personas de personas en este mundo en realidad, dio un paso atrás, regresando un tanto a su posición original y le dejó estar, pero sin perderle de vista, pues aún era un paciente al que acababa de quitarle una férula, debía tener cuidado en tanto ella parecía abituarse completamente de nuevo a el uso de ambas piernas—. De más está decirte que, por ahora, y en un par de semanas, no debes ni correr, ni saltar, pero camina tanto como puedas, para que las articulaciones y los músculos se fortalezcan y se acostumbren de nuevo a ser usados—removió sus cabellos, era un mal hábito, tanto como ser un fumador esporádico—, luego de que te hagas la placa, la próxima semana, debes traerla, y el doctor que esté de guardia la revisará y decidirá si darte el alta completamente, o ver si necesitas alguna otra cosa—completó todo aquello que era su deber como doctor decirle y resopló.

Su turno estaba acabando, era un alivio.


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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Dom Jun 04, 2017 4:01 pm

Erika se sorprendió por aquella acción del otro, donde su corazón empezó a latir con rapidez. Nunca en la vida había vivido algo así, y era la primera persona en su vida que le abrazaba de ese modo sin ser familia. Todos los abrazos y esas cosas por las que había pasado, habían sido cosa de la actuación, pero en este caso no era así. Bien era que tenía la excusa de que pensaba que se estaba yendo a un lado e iba a caer, pero no. Erika sabía que ella no estaba tambaleándose ni nada ni iba a tener ningún problema. Ella estaba bien, aunque molestaba y dolía. 

-No te preocupes -dijo, nerviosa, mirándole en cuanto le soltó y dándose la vuelta-. No podría pensar que es acoso o algo así. Es normal que un médico se preocupe por sus pacientes aunque no sean de su especialidad, ¿no? Es normal, pero muchas gracias por su preocupación. Ojalá muchos así.

Su propio comentario dolió dentro de Erika. Quizás sabía que siempre que se le acercaban era por algo de ese modo o estilo. Cuando actuaba, se acercaban porque actuaba. Lo mismo pasaba en ese momento, el doctor se acercó porque pensó que se caía. Sabía que ese abrazo era lo más que iba a sentir de aquel hombre nunca más, porque era especialista. Porque se iba a caer. Esa era la razón de aquel contacto físico.

Aunque lo pensó de nuevo. Si que recibía otro tipo de contacto físico. Algún que otro empujón o zancadilla. Incluso en alguna poca ocasión dieron una leve patada a sus muletas haciendo que ella se tambalease. Todos esos gestos de gente que luego decía "No, fue sin querer" era... Doloroso para la joven que llevaba ya unas semanas sufriendo esta clase de acoso. Aún así, tenía que aguantar. Sabía que tenía que hacerlo porque les había costado mucho a su padres traerla a ese lado del océano. Cualquier desliz podría desencadenar la desaprobación de estos a que continuase ahí, pero es que le encantaba ese instituto y la facilidad de entrar a pequeños teatros. Aunque no había hecho aún ningún casting externo, pero recordaba que aquel día sería el primero.

Afirmó con la cabeza ante las indicaciones del doctor sobre que no podría correr o saltar durante una temporada. Suspiró, porque no le incapacitaba de nada grave. Estaba bien y estaba contenta. Mejor que andar aún con muletas era, aunque tendría cuidado caminando de no tropezarse y saber donde pisa. Debía ser responsable por una vez.

-Vale, cómo dije, no volveré a danza por ahora hasta dentro de un tiempo para evitar más accidentes. Y prometo no saltar de árboles, ¿vale? Así no volveré de nuevo al hospital en un tiempo -sonrió, levemente-. Dejaré que los bomberos se encarguen de salvar gatitos por mi.

Pero en cuanto terminó la frase, su boca se movió sola.

-¿No pasaré consulta contigo más, Yahiro?

Erika se quedó paralizada y todo por lo que acababa de decir. ¿Qué salió de su boca? Era muy entrometido aquello, pero sabía bien que lo que había dicho no era normal y sonaba realmente extrañó, incluso cómo de una acosadora que quería que su médico fuese eternamente él. Aunque bien lo pensaba en realidad un poco.

-Ay, no -levantó las manos haciendo gesto-. No no, quería decir... Ay... -movió su cabello, algo nerviosa, cláramente nerviosa-. No es tu especialidad pero me había acostumbrado a verte aquí y... No sé, se me hizo extraño que fuese a tener otro médico que no fueses tí. Hablé sin saber.

En su cabeza sonaba unos cuantos idiotas porque no tenía ni pizca de idea por qué estaba diciendo esas cosas. Estaba nerviosa, y ella no solía ponerse así con la gente. ¿Qué la estaba pasando?, era lo que se preguntaba todo el rato.
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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Jun 11, 2017 3:02 pm



Se distrajo un poco entre las palabras de la rubia y las cosas que estaba anotando en la historia de la misma, finiquitando todo con lujo de detalles, porque así debía ser, así era todo en este hospital.

A veces se sentía realmente la presión de trabajar en un lugar tan grande como este. A diferencia del hospital donde había estado trabajando toda su vida, desde las pasantías, la residencia y todo su entrenamiento, donde se sentía presión, donde veías heridas fuertes y no simplemente tenías que dedicarte a tu especialidad, sino que tenías que darlo todo por todos, ese hospital donde se atendían a los miembros de Shinobi que fueran heridos, física o mentalmente, por alguna razón, en este sitio la presión era diferente. Diferente, pero no por eso menor. Aquí él era un chiquillo a ojos de muchos, es decir, tenía veintiséis años y era juzgado por tener una especialidad a esa edad, por poder operar como encargado a esa edad, porque eso sencillamente no suele suceder casi nunca, y definitivamente no en este sitio.

Marcaba las casillas correspondientes c on su firma mientras se enfocaba en eso. En el mundo de la medicina el respeto se ganaba en base a acciones, a tu trabajo, y él esperaba poder conquistarlo tanto como en Escocia y en Londres. Se consideraba bastante bueno en lo que hacía; desde que hacía pasantías de cardiología y cirugía hanbían pasado solo cuatro años, pero desde allí se había atrevido a realizar ciertas cirugías que otros no, y había sido un éxito; en esta ciudad, en este hospital, los doctores eran todos lo mejor, los estudiantes que obtenían permiso para hacer prácticas aquí eran de lo mejor que salía de la SNA, la presión del talento era imponente, especialmente porque muchos chicos de su edad, o incluso mayores, llegaban a ser sus alumnos, sus pasantes, ayudantes, y era inevitable que las malas lenguas hablaran.

¿Se fumaría un cigarro después de esto? Quizá... últimamente una caja de cigarros le había durado más de dos meses, así que quizá era tiempo de darle algún tipo de uso.

Resopló, habiendo terminado sus labores sobre la hoja, el reporte y la orden para que ella sehiciera una placa con las especificaciones que él había anotado. La sala de emergencias era emocionante.

Entonces le miró, tras lo que habían sido sus últimas palabras, la rubia parecía un poco inquieta, y lo manifestó con gestos que él, a pesar de no parecerlo, llegó a comprender bastante bien, por lo cual sopesó su postura y se acomodó para mirarle, con serenidad y algo de un encanto casual.

Me gusta la Sala de Emergencias—dijo entonces—, te hace saber que no puedes relajarte solo por usar una bata blanca—continuó, como especialista que era, la usaba, y la mayoría de doctores en la Sala de Emergencias no lo hacía, solo los jefes—, pero pronto comenzaré mi tesis por neurología y hay varias cirugías planificadas para las próximas semanas, así que no sé cómo serán mis guardias—le habló con calma, nunca solía tocar este tema con nadie, pero en realidad era la primera vez que alguien lo tocaba por él—, hay una alta probabilidad de que mis guardias, que serán menos, no coincidan con tu horario—se alzó de hombros—, pero no estés triste, lo importante es que, quien te atienda, te dé el alta definitivamente—le regaló una breve y sincera sonrisa, a fin de tranquilizarle.

A veces, muchas veces en realidad, los pacientes se habituaban tanto a un doctor, que creían que si otro le atendía, automáticamente todo estaría mal; de igual manera, los doctores tenían la capacidad de aprender lo suficiente de su paciente a través del contacto continuo, como sus pacientes de cardiología, a los que pasaba consulta mensual o quincenal, los doctores se amoldaban al paciente, y el paciente se habituaba al doctor, en una relación de confianza que casi siempre salía bien. Pero esto era la Sala de Emergencias, un lugar donde, particularmente, eso no aplicaba.

Y él no era traumatólogo, tampoco ortopedista, así que las posibilidades de encontrarse de nuevo en este escenario eran bastante mínimas. Podía entenderlo, un poco... tal vez le había caído bien a la paciente tanto como de curiosa le había parecido a él por hablar tanto, pero era algo que no se podía controlar.

Las personas entran y salen continuamente de la vida de otras personas, así es todo, o eso le gustaría decir al varón de naranja cabellera en ese momento.

Por hoy ya hemos terminado—habló entonces, nuevamente con un tono acompasado—, lo que queda es que lleves esta forma a la secretaria y ella se encargará de las cosas después de eso—le estiró un papel a la muchacha que incluía los detalles de su tratamiento, para que se los diera a la secretaria y acomodara los costes que, al ser esta chica una estudiante de la SNA, seguro se verían cubiertos por su seguro médico.

Resopló ligeramente, junto con eso y la orden para el examen, también venía el final de su guardia, por lo que podría irse a casa a darse un baño, comer algo y jugar con Minato y Naoki, que seguro le reñirían por lo descuidados que estaban a estas últimas.

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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

Mensaje por Erika Singer el Dom Jun 25, 2017 3:14 pm

La rubia miraba a aquel médico con atención. Parecía que este no iba a hacer nada por lo que había dicho, ni si quiera se lo había tomado mal. Cualquiera pensaría raro de ella, pero ese hombre estaba tan en sus cosas y en su trabajo que le sería imposible pensar mal, eso en la cabeza de Erika.

Erika no quería un punto final, pero era un punto final. No entendía por qué, pero no lo quería y, en cuanto saliese de esa sala, lo iba a tener. Suspiró. Ese hombre estaba muy ocupado para volver a encontrarse con un obstaculo cómo era ella, por lo que iba a dejar salir ese extraño sentimiento que desconocía para que vuele y vuele para nunca regresar. Porque, aunque ella no lo sabía, las personas pueden pasar por la vida cómo una sola pasada y sin dejar marca. 

Y eso le dolía, pero bueno. 

-Bueno... Entonces entregaré ahora los papeles en secretaría para que me ofrezcan la cita. Espero no tener que esperar mucho y tal -suspiró de nuevo, levantándose del asiento, con una amplia sonrisa que sería inolvidable para cualquiera-. ¡Muchísimas gracias, Doctor Yahiro! Muchas gracias por estar ahí, por tratarme tan personalmente y por haber hecho lo que más podías hacer sin ser tu especialidad. Le estoy muy agradecida.

Cogió los papeles y su mochila, y se dirigió a la puerta, despacio por su recién retirada férula. Le molestaba un poco pero estaba segura de que estaba bien. Peor estaba la situación cuanto más lejos estaba y más cerca de la puerta. Sabía que en cuanto saliese de allí no sería todo igual. Tendría que volver a la realidad de tener dos piernas, volver a bailar, volver a los castings. Todo aquello le daba emoción, la hacía feliz, pero a la vez le daba mucho miedo, más aún por su próximo primer intento profesional que tendría horas después.

Tendría que pararse a comer con Alki y tendría que arreglarse en algún servicio, cómo depilarse y estudiar el guión más aún, y luego llegar con su velocidad al lugar donde se presentaba. Tenía confianza en que la cogerían, pero si recibiese un no tampoco pasaría nada, puesto que tendría más oportunidades y sabía que iba a poder con todas aquellas, porque sabía que era muy buena. Si ser actriz la quitaba mucho peso de todo aquello que le pasaba en SNA, le haría mucho más feliz. Aunque la vida era dura, quería intentar enfrentarse a ella, aunque también le daba miedo.

Agarró el pomo de la puerta, queriendo abrirla, pero no. Se giró a mirar de nuevo a aquel médico, haciéndole una reverencia. Por el nombre estaba segura de que una reverencia cómo esa no sería molesta, aunque supongo que al otro le extrañaría sabiendo que es alemana. Luego se incorporó, aún sonriente y contenta.

-¡Espero que mis próximos médicos sean tan buenos cómo tú! ¡Bye bye, Yahiro!

Volvió a girarse para, esta vez si, abrir la puerta y pasarla. Al hacerlo, cogió aire y siguió caminando, dirección a la secretaría para pedir las citas y luego marcharse del todo a su primer casting.

Sin saber aún que resultado tendrá.

FIN DEL TEMA
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Re: De nuevo... | priv: Erika Singer

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