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Yopparai da! (Priv. Shun)

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Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Mar Mayo 30, 2017 4:50 pm

酔っぱらいだ


W: Shun Wakahisa // Viernes, 03:17 AM // Cap&Skull, pasillos y #292  // Camiseta - Chaqueta - Pantalón - Zapatillas

Sabía él mismo que se estaba pasando de la raya. Llevaba una semana justa en SNA y había salido cada una de la noche en busca de un plan mejor que el de estar en el cuarto. Algo perturbaba la cabeza del japonés, y aunque se sentía estúpido, sabía que era lo mejor para ambos chicos en aquel cuarto. Kou se sentía alguien molesto, alguien que no tendría que haber llegado allí y, por lo cual, alguien que podría hacer daño a la persona que más quería. Además, no era el mejor momento de todos.

Su madre estaba intentando contactar con él.

El viernes anterior, una llamada a la sala de profesores junto a un "alguien quiere hablar contigo", fue algo que le chocó al recién llegado. Su madre sabía donde se había mudado, y sabía que sería cosa de su tía. No podía culparla, ella era una persona más en este jaleo, y era normal irse de la boca con lo sola que la dejó, pero aún así. No entendía que quería ahora, porque colgó la llamada de inmediato en cuanto escuchó su voz. Luego se llenó de mensajes, uno cada noche, con un buenas noches. Siempre lo leía cuando estaba tirado en aquel restaurante japonés al cual echaban al joven a eso de las 3 de la mañana. Todas y cada una de las noches había hecho lo mismo. Salía temprano del cuarto, lo suficientemente temprano cómo para que Shun no le viese. Cenaba en aquel lugar y luego se llenaba la tripa de unas cuantas botellas de alcohol. El japonés estaba muy acostumbrado a beber, porque bien le chifla el ron que lo bebe cómo si fuera agua, pero dado el vuelco sentimental que tenía en su cabeza, todo aquello le hacía ver las cosas moverse solas. 

No quería decirle nada a su compañero, ya que estaba mal. Si él demostraba estar mal, el otro quizás nunca mejoraría. Tenía que aguantarse. Tenía que superarlo. Tenía que mejorar para poder enfrentarse a él. Eso, o podría hundirle en la mierda. Aún así, cada mañana, le miraba y se despedía, ittekimasu. Cuando llegaba a estas horas de la noche, un bajito "tadaima". Quería coger esa costumbre, para que el otro no pensase que estaba muerto, solo que salía y ya está, pero seguía siendo su compañero. Aun así, no quería pensar mucho en lo que pensaría el otro de él. Le quería mucho, y no sabía si el otro también, pero tampoco quería hacerse ilusiones con él. Estaba que no estaba. 

Suspiró de nuevo, caminando algo desorientado por el alcohol por aquellos pasillos de su pequeña residencia. Le gustaba que aquel lugar fuera solo de hombres. Siempre ha tratado mejor con ellos por muchas cosas, y porque con las mujeres le cuesta y se ponía nervioso. La casualidad de que el hombre que estuviese en su cuarto era su... "lo que fuese", daba lugar a que la suerte de Kou era de lo más extraña. Lo pensaba y no sabía si quería o no en aquellos momentos. Solo quería tirar el móvil por la ventana, deshacerse de todo lo que es y pensar que quizás incluso podría volverse igual de triste que el otro. Daba por hecho que los problemas con su familia eran mucho más estúpidos, pero le dolía. 

Su madre no era su madre. Su padre no era su padre. Todo eso eran respuestas de su corazón. Aunque fuese otra cosa, su mismo corazón decía que no.

¿Qué necesidad tenía esa mujer de desearle buenas noches a un hijo que seguramente nunca le dio tiempo de querer? Su tía era más madre que esa mujer, y Kou lo agradecía. Ella era una madre para él, su madre biológica, no.

Quizás por la razón de que nunca tuvo madre, y que la persona que le regañaba no era sangre, que siempre se sintió libre para hacer lo que quisiera, cómo aquella noche. Su tía le regañaba bastante cuando volvía borracho a casa, pero estaba claro que, si tras una semana no le habían dicho nada, no le iban a decir nada. Además, daba por hecho que su compañero a esas horas estaba dormido. Esa era la mayor razón por la que estaba saliendo todas las noches. Para no verle y no hacerle sufrir.

Cualquiera pensaría que Kou se vería con otra persona, pero es tan triste allí que ni le apetecía conocer a gente. Había estado alejado de todo, incluso no había ido al club de volley para apuntarse. "Qué pereza, mejor mañana", pensaba. Al igual con muchas clases, las cuales no aguantaba todo el día allí y se marchaba rápido a beber. Le daba miedo, a la vez le daba miedo por si empezaba a volverse adicto al alcohol o estaba siendo adicto a no pensar en tonterías.

Cogió la llave de su cuarto. Era idiota llamar, o le despertaría, por lo que empezó a intentar acertar la llave en la ranura. Con varios intentos fallidos, la llave daba más vueltas por cualquier parte de la puerta que donde debía. Era tonto, pero solo quería entrar dentro. Al final, en cuanto lo consiguió, se animó a sí mismo, en japonés. Luego, abrió la puerta pasando lo más rapido que puso para evitar que entrase luz, a la habitación y cerró la puerta sin hacer ruido. Cogió aire, quería decir que ya había llegado en bajito, pero le estaba costando. Aunque daba por hecho que el otro dormía, era una situación extraña.

-"Tadaima, Shun" -dijo en tono normal, mirando aún hacia la puerta. Apenas había luz de la luna en el cuarto aquella noche, muy romántico y nocturno, pero no lo sería aquella noche.

Giró la cabeza para mirar por el cuarto, deseando quizás no ver al otro despierto.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Miér Mayo 31, 2017 1:13 pm

W: Kohaku Koyama \\ Cap&Skull; 292 \\ Viernes; 03:00 hs \\ Vestimenta

Esto estaba, quizá, un poco por fuera de lo que se suponía que debía ser y, por supuesto, de la cantidad de cosas que él debía soportar.

Desde hacía una semana que sentía aquella presencia en su cuarto, en ese en el que él estuvo primero, claro, y que ahora compartía con "este chico", cuya vida, pensarían muchos, no debería importarle.

Pero no era así, realmente le importaba.

Había pasado los últimos siete días, las últimas seis noches, para ser más precisos, tomando en cuenta estos detalles, tomando en cuenta el hecho de que Kou salía temprano y regresaba taqrde, muy tarde, y borracho, bebido o con el olor a alcohol que le brotaba por los poros. A los ojos del pelinegro, a pesar de ser ilegal en Japón, no podía decir que incluso él no había bebido una o dos veces, y conocía perfectamente el gusto de su compañero por el ron, era lo que el otro bebía cuando podían conseguirlo, sin embargo, esto estaba mal.

Él, Kou, estaba sobrepasando los límites.

Tal vez el más bajo no lo hubiera notado porque estaba muy bebido para eso, pero había escuchado cada "Tadaima" salir de su boca cada madrugada que llegaba, no exactamente porque quisiera escucharlo, sino porque tenía innumerables problemas para conciliar el sueño en las noches, innumerables cosas que pasaban en su mente y no le dejaban en paz. Pero hoy, hoy no estaba dispuesto a dejarlo pasar más, especialmente porque Kou estaría echando al traste todo su trabajo, todo lo que podría ser su futuro, solo por el alcohol.

Ahora que estaba aquí, tan cerca, no podía, ni quería, ignorar algo como eso.

Justo ahora eran las tres y poco de la mañana, se había quedado despierto de nuevo, porque no podía dejar de pensar en las cosas que su madre le había dicho aquella tarde, cuando le llamó, ¿por qué se comportaba de una manera tan hostil justo ahora?, ¿por qué había cambiado aquel comportamiento de madre trabajadora, pero preocupada por él, desde que su padre había muerto?, "quiero que te quedes allí, no importa si no te gusta, tienes que quedarte allí y soportarlo", esa fue una de las tantas frases que no podía compilar. Todo le estaba dando vueltas.

Miró a la cama de al lado, su compañero, como todas las otras noches, no había llegado a dormir.

Aún.

Y ahí estaba él, sentado sobre el colchon, con la espalda sobre el espaldar y abrazando su almohada, pensando, machacándose los sesos, sacando teorías absurdas de las razones por las que su madre actuaba de una manera tan absurda.

Exhaló con prominencia, la puerta comenzaba a sonar, miró su reloj, eran las tres y veinte de la madrugada, a semejantes horas llegaba, debían haberlo echado de cualquier lugar donde estuviera y tuvo suerte, como estos días, de poder pasar por los prefectos sin nada más que nada.

"Tadaima". escuchó entonces, junto con su nombre, entonces resopló ligeramente y encendió la luz de su mesa de noche, que alumbraba ligeramente todo el cuarto, abrazaba su almohada y le miraba, le miraba con algo de rudeza, no podía entender por qué estaba haciendo esto.

¿Cuánto tiempo más vas a continuar echando tu vida por la borda?—le preguntó, no había respondido al saludo, pero eso era adrede—, ¿por cuántos días más vas a irte temprano y regresar borracho de madrugada?—volvió a preguntarle—, ¿qué te pasó, para que actúes de esa manera?—la serie de preguntas acabó entonces con una medio sentencia.

Kou no era así, es decir, era un tipo molesto con el que peleaba mucho, con el que se llevaba bien, pero ciertamente no era un alcohólico, o al menos en los años que habían compartido nunca lo había sido, ¿había sido diferente desde que él desaparecido?, ¿había pasado algo en la vida de Kou que lo había llevado a esto?, de ser así, solo había un factor que se le ocurría, y era un tema bastante delicado de tocar, delicado hasta para él, y eso que a Shun parecía no importarle mucho de nada, la mayor parte del tiempo.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Jun 04, 2017 5:30 pm

Increíble. Estaba seguro de que el otro permanecería dormido aquel día cómo pensaba en anteriores ocasiones, pero no lo estaba. Esa noche el otro había decidido enfrentarse al ebrio Kou, el cual sabía que perdería cualquier batalla aquella noche que tuviera con el otro, y eso no le gustaba en absoluto, pero qué le iba a hacer.

¿Ahora era importante para el otro? Puede que sí. Había necesitado una semana para que se diese cuenta de que su tía no era la única que se molestaría si viese esta situación. Sabía que aquel chico también pensaba igual que ella y que tendría que cortarse un poco. Lo sabía, porque no quería hacer sentir molestia a las personas que más quería. Suspiró, retirando su cabello hacia atrás y retirando su chaqueta, tirándola en la cama. 

-Maldición. ¿No podrías dormir y dejarme que no me sintiera en la mierda ahora? -dijo Kou, con una forma de hablar totalmente diferente a la que solía acostumbrar. Una de las características del chico malteñido era que hablaba demasiado bien y de una forma muy característica, pero quizás era por el alcohol y lo nervioso que estaba que pasaba de hablar cómo de costumbre y pasó a hablar de una manera muy grotesca y mala-. Tío, esto es una buena encerrona. Ni mi tía me hacía estas cosas, sabes.

Miró al techo, cerrando algo los ojos después para mirar al otro con algo de fuerza interior. Sabía que esto era una discusión, apretando sus dedos entre sí, nervioso. No encontraba forma de que le contase todo lo que le hacía salir corriendo de allí cada noche y cada momento que su cabeza quería hacerle llorar todo el rato, cada vez que sentía que era la peor persona del mundo y que sus padres eran peor que él. No sabía cómo expresarse de la mejor forma. Tenía que respirar porque no era capaz de hacerlo en aquel momento.

Pero en cuanto le vio, enfadado, su respiración volvió a cortarse. Tenía dos razones: La razón mala era lo que ya había pensado, iban a discutir y se iba a quedar corto de palabras e iba a ser hiriente. La razón buena era que se estaba preocupando por él, y eso le hacía sentirse mucho menos solo. Por lo que, una pequeña discusión no iba a romperlo todo, no ahora. Cogió aire, aún apretando sus dedos entre si, moviéndolos quizás por sus nervios. Casi haciéndose daño, mirando hacia un lado con miedo.

-A ver, Shun, escúchame atentamente -decía, pero su voz salía sin ser nada nítida, cómo si fuese a llorar-. No estoy tirando mi vida por la borda, pero es que me pongo nervioso aquí. Quiero permanecer en esta habitación pero cada vez que te veo siento que voy a destrozarte la vida por toda la "shit" que pasa con mi vida y no quiero amargarte más la existencia. Que soy una maldita... basura. Eso me pasa.

Su móvil vibró, y por causa del alcohol, lo lanzó sobre la cama ignorándolo. Sabía lo que que era y la razón de que vibrase. Le ponía nervioso pensar que seguiría recibiendo mensajes de esa persona que debía llamarse madre, pero no. No lo era, no quería que lo fuera. 

-Shun por favor entiéndeme que no sé cómo llevar esta vida ahora mismo. Que el alcohol me permite olvidarme más de lo que mi cabeza me ayuda. No sé cómo contarte todo porque sé que tú estarás mucho peor cómo para escucharme. No quiero amargarte porque...

"Porque te quiero" -pensó. Era incapaz de decirlo.

-Estoy muy confuso. No sé nada, pero es que no quiero que te metas en mi vida o saldrás más perjudicado de lo que estás de tenerme aquí. Debió ser una cagada pensar que tienes que aguantarme, ¿verdad? 

Seguía nervioso. El alcohol no ayudaba porque no sabía cómo expresarse de la manera correcta y quería pararse a pensar, pero tenía tanto alcohol en vena que era incapaz. Empezaba a estar mareado y con ganas de vomitar también por la cantidad de alcohol que tenía en el cuerpo. Tenía que aguantarse o el otro se enfadaría más.

-Por favor Shun, he vuelto. Siempre vuelvo a esta hora aunque no creo que lo sepas porque duermes. Shun, por favor, voy a volver siempre aquí. No voy a tirar mi vida por la borda porque no quiero pero ahora estoy realmente perdido en mi vida. No sé cómo actuar en nada y no sé cómo enfrentarme a ti. No quiero discutir ahora.

No paraba de decir su nombre. Le gustaba mucho su nombre y le tranquilizaba cada vez que lo decía.

-Shun... Lo siento.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Jue Jun 08, 2017 11:04 am

Lo que estaba viendo no era para nada aquello que estaba acostumbrado a ver, porque realmente no estaba acostumbrado para nada a ver a Kou actuar de esa manera.

Sus ojos solo lo observaban, atendiendo a todo lo que él decía, dejándole desahogarse un poco, dejándole ser bajo la clara influencia del alcohol, porque sabía que no iba a poder seguir mucho tiempo más así, porque nadie podía sobrevivir tanto así. Exhaló, ¿por qué a sus ojos parecía que este enano mal teñido se desharía frente a él en el momento en el que menos lo esperase?, ¿por qué le parecía que podría volverse nada de un momento a otr? En la vida y el camino había aprendido que había un solo punto que era capaz de transformar a este chico de esta manera.

Era ella...

¿Acaso las madres estaban de moda por estos días?

Chascó con la lengua, luego de haberle escuchado con toda la atención que podía, abrazando su almohada... él tenía sus propios problemas, y para él eran bastante grandes, pero eso no venía al caso justo ahora.

No puedo dormir por las noches—confesó entonces, no es como si al otro pudiera interesarle, pero solo quería dejar ese punto claro—, no puedo dormir como debería, no desde entonces—completó.

Entonces exhaló con profundidad y dejó su almohada de lado para levantarse pesadamente de la cama e ir hasta donde estaba el otro, tomar su mano y atraerle hasta él, abrazarle con algo de prisa, pero con ambos brazos, buscando que el otro no se deshiciera...

Él no era un hombre sumamente delicado en aspectos varios, muchos podrían decir que él no era delicado, y que era un cabezota, en todos los aspectos de su vida, pero era porque no le conocían en profundidad, porque él había querido que fuera de esta manera, porque el único idiota en el mundo al que había dejado ver por debajo de todo lo que era era a este chico, a este maldito crío que se le presentaba en tales fachas ahora mismo.

Apestas—murmuró—, apestas mucho—resaltó, ¿estaba buscando aligerar un poco el ambiente?—tú y yo no siempre discutimos—agregó—, es decir, justo ahora estoy muy molesto contigo, eres un maldito idiota, sabiendo que el alcohol no te da nada, aun así haciendo estas cosas—se quejó con él, aunque entendía que no era el momento para discutir, tenía sus remordimientos—, pero no es el momento—concluyó.

Entonces le separó de él, en estos momentos era un poco como su yo del pasado, en estas situaciones él podía o no tener tacto, y hoy había elegido tenerlo, principalmente porque todo en él estaba sensible y era capaz de no ser solo un ogro a estas horas de la madrugada. Tenía sus momentos. Enmarcó su rostro y subió para alzar esos cabellos medianamente largos y contemplar su rostro... el olor a alcohol se desprendía de cada poro de su cuerpo, de su aliento, lo que le llevó a exhalar de nuevo, se separó otra vez y le tomó de la mano, partiendo rumbo al cuarto de baño.

Tienes que bañarte—dijo entonces—, maldición, quiero intentar consoltarte, hablar contigo, pero ese maldito olor a alcohol me repugna hombre—soltó de forma presurosa—después de que dejes de oler a bar podemos hablar... puedes aprovechar que no he podido pegar un ojo en muchas noches y quejarte con este maldito y ya—finalizó, abriendo la puerta del cuarto de baño y entrando con él, después de todo, a estas alturas lo más probable era que, si le dejaba solo, Kou terminase por dormirse en el piso de la ducha.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Miér Jun 21, 2017 5:30 pm

Sentía cómo le tocaba, cómo le acariciaba, cómo le abrazó. Cada parte de aquello, calmaba un poco el corazón de Koko, llenándolo levemente de algo de felicidad. Quizás era porque estaba enamorado de él y que aquellos sentimientos eran una escapatoria a los otros, y no era justo puesto que no quería que sus sentimientos solo fuesen un segundo plano, si no un primero. Aún así, el alcohol no ayudaba.

-¿Por qué no me dices que no puedes dormir? Maldición, seguro que no arreglo nada y duermes peor desde que estoy yo -dijo, apretando los dedos entre si, nervioso-. Soy idiota, cómo no puedo darme cuenta de nada nunca. Necesito que me digas las cosas, no sé leerte aún.

Suspiró. El alcohol estaba en su máximo esplendor y funcionaba tan bien en el cuerpo del japonés que realmente estaba algo mareado, pero recuperaba en sí en cuanto escuchaba la voz del otro y lo preocupado que sonaba. El leve abrazo del otro despertó por completo al otro, permitiendo que aquella sustancia se mantuviese algo a raya, aunque no pararía de dar guerra medianamente. Da igual, el corazón de Koko no paraba de bombear pesimismo y tristeza, y no quería mostrarla porque Shun estaba ahí y él estaba peor. No quería atormentarle más.

-Entonces, ¿me regañarás luego? No quiero discutir contigo más, somos muy diferentes pero yo te quiero. No quiero discutir más contigo, no me regañes luego, dejaré de beber si hace falta. O lo intentaré no tan amenudo, pero no sé. -suspiró-. ¿Te doy asco ahora? Porque estoy bebido.

Lo bueno de aquello es que decía lo que pensaba directamente. Todos sus sentimientos volaban en palabras cómo si no dudase en decirlas, cómo si no fuesen a molestar, cómo si no fuesen a doler. Simplemente quería descansar, dejar de pensar, distraerse, cambiar de aires radicalmente aquella noche, por lo que lo que mejor le vendría era aquel baño que le obligaban a dar. 

En cuanto entró al baño, encendió la ducha. Eso fue fácil, a pesar de estar ebrio, porque no tenía más que pulsar un botón que había comprobado en aquel tiempo que llevaba ahí cómo era, aunque tardó en alcanzarlo puesto que tocó varias veces la pared. Dejaría que se llenase la bañera y luego ahí tomar un baño tranquilo y caliente, que en aquel invierno le sentaría bien y sobretodo con aquella cantidad de alcohol en vena. Luego, lo que sí fué difícil para él fue quitarse la ropa. La chaqueta si fue algo fácil, pero no fue tan fácil quitarse la camiseta. Los pantalones tampoco fueron difíciles, porque al fin y al cabo eran anchos y simplemente los bajaba. Con la camiseta se vio cómo si estuviese enganchado y no conseguía quitársela, haciendo un ruido de molestia por ello incluso. Tardó un rato en lograr quitarse la ropa.

Parecía estúpido, pero al fin se lo consiguió quitar para, cuando se dio cuenta, el otro estaba aún en el baño. Se puso muy colorado puesto que estaba semidesnudo y posiblemente acabase desnudo ahí, y no sabía cómo el otro se iba a tomar verle cómo Dios le trajo al mundo tras tanto tiempo. Aun así, lo sabía, el otro no se iría. 

Miró la bañera, se estaba terminando de llenar porque si algo bueno había allí es que no tardaban en llenarse las bañeras. Suspiró, cogiendo aire, para retirarse la ropa interior del cuerpo y dejarlo todo tirado por el suelo, en busca de si ayuda para meterse en la bañera sin caerse ni nada, aunque muy colorado por aquella situación de nudismo ante aquel otro chico. Quizás se diese cuenta en varios cambios de su cuerpo, quizás más negativos porque andaba algo más delgado, aunque no había perdido la fuerza que ganaba haciendo deporte. Solo se le notaba algo más... Cansado.

-Siento estar tan inútil. No sé cómo meterme.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Mar Jun 27, 2017 2:48 pm

No es tu culpa que no duerma... pasa desde mucho antes que llegaras—solo supo decir aquello ante las palabras del cabellera de pudín.

Al acompañarle al baño le vio desvestirse, para Shun aquello no representaba nada, porque ya lo había visto así muchas veces, y en sí justo ahora lo único que le preocupaba era su estado actual, o si llegase a caerse intentando quitarse la ropa, por lo que mantenía el ojo bien puesto en el otro, a fines de que no pasase nada más que esta borrachera esta madrugada.

Resopló con calma al darse cuenta de las palabras que Kou tenía para decirle. Le había visto, tal vez, solo una o dos veces borracho en el pasado, cosa que era ilegal siendo "menores" en Japón, pero que, de igual manera, había sucedido, y sabía que el otro se volvía bastante sincero en estos casos, también demasiado directo. Como prendiendo las cosas junto a alguien que, como él, era perfecto para iniciar discusiones.

Si—murmuró—, no me gustas nada ahora porque estás bebido—agregó—, sabes que no me gustan las borracheras, mucho menos la gente borracha—continuó hablando con mucha serenidad, y algo de rudeza, en su tono, tenía que ser un poco duro con él, porque no quería tener que lidiar con esto mucho más—, voy a regañarte, o lo que haga falta, cuando dejes de oler a bar—le dijo entonces, mirando de arriba a abajo su cuerpo desnudo, estaba notablemente más delgado de lo que le recordaba—, te voy a lavar hasta detrás de las orejas si es necesario—finalizó.

Para Shun era natural hablar con algo de carácter, pero ahora sentía que eso era necesario, porque quería darle a entender a Kou que sus acciones realmente afectaban sus alrededores y que traerían consecuencias para todos; también quería que el otro entendiera que no servía de nada que supieras que algo estaba mal sino ponías de tu parte para enmendarlo. Por supuesto, fácilmente podía aplicar ese concepto, consejo o enseñanza consigo mismo, pero no tenía nada de ganas de momento.

Ah... estas bien inútil hoy—masculló luego de escucharle y mirarle un rato contemplar la bañera sin grandes resultados.

Se acercó a la posición del otro y le tomó por el brazo, para darle un empujoncito, que alzara la pierna y la metiera en la bañera, luego la otra, hasta que estuviera bien dentro, cubierto de agua, necesitaba lavarle. Shun no era demasiado fanático de estas cosas, pero nunca había soportado el olor fuerte a alcohol, o a cigarrillos y, a decir verdad, el exceso siempre le había parecido asqueroso, y el olor inundando todo un tanto repugnante.

Juntó con la mano y le echó algo de agua en la cabeza, casi como si fuera una madre aclimatando a su hijo para el baño. Fue hasta la repiza y sacó jabón líquido y champú, el cuarto de baño había tomado esa fragancia que nada le gustaba, así que los aromas de estas cosas debían ayudar para calmar las aguas y neutralizar lo primero.

Vamos a lavarte de la cabeza hasta los pies, literalmente—le dijo—, solo intenta no ahogarte en la bañera, al menos sostente—finalizó, tomando más agua y dejándola caer sobre su cabeza. El agua estaba ligeramente templada, lo que debía ser algo bueno considerando el subidón que el otro japonés tenía a estas alturas.

A decir verdad, hubiera preferido que se metiera en una ducha fría, pero tampoco eran horas para eso.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Jul 02, 2017 4:55 pm

Kou no podía negar que aquello tampoco estaba mal del todo. No recordaba que en su vida le hubieran bañado de ese modo, puesto que quizás hubiera pasado muchos años o quizás porque de verdad nunca lo habían hecho, pero ahora podía entenderlo de nuevo. Sabía perfectamente que alguna vez en su vida le habrían enseñado a ducharse puesto que si no, no tendría ni idea de nada, pero no podía recordarlo. Su memoria estaba bloqueada.

Suspiró, notando el agua en su cuerpo y en su cabello. Le gustaba notar la preocupación de Shun sobre él, porque aunque fuese un sentimiento algo egoísta, era un sentimiento al fin y al cabo de cariño y atención, que era lo que sabía el japonés que necesitaba. Aun así, no era algo que tendría que hacerle sentir al otro aposta. Estaba mal, preocupar al otro porque si. No es bien ni nada, pero a él le sentaba bien sentir esa clase de cariño.

Cuando el agua cayó por el pelo, sonrió levemente cerrando los ojos para luego reírse del gusto. Estaba muy a gusto con aquel sentimiento que le venía hacia él de cariño y sanación. El corazón de Kou estaba hecho pedazos desde hace mucho y, además, su cabeza no hacía nada más que darle vueltas a las cosas. Pero, al sentir al otro chico algo más despierto que de costumbre, se animó muchísimo. Aunque le daba lástima que no pudiera dormir.

-Me sabe muy mal que no puedas dormir. Soy tu compañero de cuarto, y alguien preciado para ti cómo lo eres para mí, por lo que quizás haya algo que pueda hacer para ayudarte a conciliar el sueño –dijo, aún con los ojos cerrados y la cabeza levemente hacia atrás, dejando que el agua cayese hacia atrás-. Quizás… Podríamos hablar. O no, no quiero importunarte, podemos hablar de otras cosas.

El alcohol estaba ahí, pero estaba más despierto desde la discusión anterior. Cuanto más pensaba, más estúpido se sentía, y más ganas tenía de mandar al demonio para siempre aquella bebida que tanto le gustaba. No quería en realidad, pero no quería entorpecer más la vida de su compañero.

En su cabeza retumbaban las ideas de que iba a ser regañado cuando todo pasase, y no le apetecía nada. El olor del jabón si le tranquilizaba, porque no olía nada mal, ni tampoco le disgustaba ese olor a flores y fragancias que iba a tener en su cuerpo. Es más, siempre que se había duchado su resaca no le había hecho darse cuenta de los jabones que tenía.
Abrió los ojos y miró al otro. Su cara seria sabía que podrían discutir en un momento al otro, y no quería, se estaba poniendo algo nervioso.

-Shun –dijo su nombre, tan directo y tan sonoro-. Lo siento. Me he pasado esta semana con la bebida y lo sé pero es que no sé nada y lo sé todo y estoy hecho un lío y… -se mordió el labio-, perdí el control y decidí desahogarme en el alcohol para no causarte más problemas.

Volvió a mirar al agua, en cuanto lo hizo se dio cuenta en que si, olía a alcohol, y estaba desnudo en una bañera oliendo a alcohol. Normal que al otro le repugnara, porque era demasiado. Muy muy muy fuerte. Miró de nuevo a Shun, con ojitos brillantes.

-¿Me enjabonas la cabeza? Me gusta que me masajeen el cuero cabelludo… -dijo, algo sonrojado por proponer eso, e incluso sonó tímido para lo que él solía ser-. Aunque, si estás enfadado supongo que no querrás.

Si algo agradecía de aquella noche, era lo cómodo que estaba en el agua, cómo mucho le gustaba ducharse tras un entrenamiento de ese voleibol que tanto le gustaba. Ese voleibol que quería volver a disfrutar con su compañero de cuarto, que era lo que realmente le faltaba aún de él. Jugar.


Sonrió, levemente, al recordar aquello.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Jue Jul 06, 2017 1:11 pm

No cuentes los pollos antes de que nazcan, Kou—le dijo entonces bastante calmado—, no asumas que vamos a pelear solo porque estás tratando conmigo—completó.

Con sinceridad, para Shun era un poco lo normal pelear con Kou, no es que su relación se basase en eso, pero el pelinegro tenía la capacidad cruel de siempre terminar peleando con él, porque tenían diferencias, pero también algunas cosas en común y, cuando estaban, por ejemplo, en el tabloncillo, en medio de un entrenamiento de voleibol, se ponía un poco intenso.

Le gustaba mucho el Kou que jugaba volley, era de sus favoritos.

Me causas más problemas si te la pasas bebido—atinó decir—, así que, tal vez, lo mejor sea afrontarlo, que hagas algo que te deje desahogarte—murmuró, para ese momento tan solo le había echado jabón encima y disfrutaba de los aromas florales matando el hedor a alcohol que, hasta ahora, resultaba dominante.

Resopló ligeramente cuando el otro le pidió que enjabonara su cabeza, lo normal, no era algo tampoco tan extraño.

A veces pienso que crees que soy solo un cascarrabias—murmuró, tomando entre sus manos esta vez el bote de champú, echando un poco en su mano y llevándolo a la cabeza del otro—, estoy enojado—murmuró—, es decir, mira la hora, mira tu estado... sería demasiado complaciente contigo sino lo estuviera—continuó—, sería irracional—culminó esa idea, comenzando a frotar el champú sobre la cabellera del otro, notando como, de a poco, hacía algo de espuma, y esta se reproducía—. No soy tu tía, pero estoy segura de que ella estaría así de molesta...—dejó en el aire—, al menos debo hacer lo que ella haría—soltó y, luego de eso, soltó una de esas carcajadas tan propias de él, metiendo sus dedos con cuidado sobre el cuero cabelludo del cabeza de pudín.

Por unos instantes solo se quedó en silencio masajeando la cabeza del otro, casi se sentía como una escena irreal, como algo que, tal vez, solo había imaginado una de las tantas veces en las que se sentía que el mundo se le iba y que, realmente, no valía para nada la pena lo que estaba pasando.

Estaba teniendo tantas dudas justo ahora, tantas preguntas encima... ¿por qué ella se comportaba de esa manera con él?, ¿por qué las cosas habían cambiado después de esto? Esas eran preguntas que se hacía muchas veces al día, porque nunca tenía ganas de hacer nada.

¿Cómo te va con el voleibol?—le preguntó entonces, esperando poder sacar ese tema de su mente—, estoy seguro de que el Espartano de Daichi te está poniendo en cintura—murmuró, para ese momento estaba comenzando a enjuagar la cabeza del otro, le daría otra lavada, tenía que sacar ese mal olor de tajo del varón—, no llegarás muy lejos si sigues teniendo esta rutina, aún así—finalizó, hablando con mucha tranquilidad.

A estas horas, teniendo esta clase de conversación de todo y nada, se sentía realmente relajado, y eso era algo bueno, al menos podría descansar un poco su mente, eso estaba bien si se consideraba que no había conseguido dormir como se debía desde hacía mucho.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Dom Jul 09, 2017 2:52 pm

-Bueno, con mi tía bebía a escondidas. Había veces que me escapaba por la noche, pero no sé. Quizás era injusto pero me gusta beber, y en estos casos son los que me estoy pasando –estaba serio, pero cerraba los ojos mientras notaba los dedos de Shun sobre su cabeza, masajeando y masajeando con cariño, aunque estaba evidentemente enfadado, pero le parecía un buen detalle-. Oh, no recordaba que sabías que vivía con mi tía. Bueno, hace ya un tiempo que vivo con ella, y estaba muy bien. La verdad es que si supiese que bebo cada noche, vendría hasta aquí a tirarme de la oreja y me llevaría de nuevo a Japón aunque sea arrastras.

El alcohol estaba bajando, poco a poco, y podía razonar lo que decía. Además, le estaba dando algo de nostalgia la conversación. Entendía que el otro se enfadase, pero no se lo estaba comiendo, y aunque estaba tenso, lo entendía. Kou estaba nervioso, pero abrió los ojos y miró de reojo al otro. Si, estaba enfadado, y cansado. Sus ojeras sobrepasaban unos límites que no creía, y cuan egoísta se sentía Kou en ese momento al no haberse dado cuenta del estado de su compañero antes. Que egoísta, era la persona que amaba y ahí estaba.

Pero su madre le robaba el alma cada vez que reaparecía. Era una persona que mataba cada parte de él cada día que recordaba que Kou no era querido por su familia. No lo era.
Daba igual, iba a pensar en otra cosa, sacar otro tema, necesitaba otro tema. Rápido.

-El voleibol… Bien. Apenas he ido con esto de beber, pero fui un día rápido queriendo inscribirme y… -sonrió, mirando a Shun-. Ese pedazo de dictador no era el capitán. Era otro, había un chico de cabello negro con él. Aún no me lo creo. Y no tengo ni idea de quién es, pero la verdad es que me gustaría ver su juego y su forma de jugar. Creo que es colocador por lo que he espiado –suspiró-. Eso sí, cuando los espié me pareció que hacían él y Daichi muy buena pareja y buen equipo, por muy estúpido que te suene. Creo que si estuviéramos en el equipo podríamos hacer que ese equipo fuese grande. Al fin y al cabo, somos muy buenos y agresivos.

Kou quería que Shun jugara. Que Shun jugara con él en un equipo por mucho que estuviera alguien más en él. Le daba igual, quería estar de nuevo en una cancha con la persona que quería y ganar mucho, porque sabía que eran invencibles juntos, y que el amor que sentía con él era invencible.

Aun así, la nostalgia no le estaba sentando bien. Le venía aún así todos los sentimientos de su madre y era injusto no decirle nada a Shun. Le brillaban los ojos, pero cogió una de las manos de este y la apretó, cogiendo aire antes de hablar mirando con algo de miedo al otro. Se quedó unos cinco segundos en silencio dudando, pensando en que si al otro a caso le importaría, pero tenía que decirlo o el otro se preocuparía de más y no. No quería preocuparle más, a él le quería y hacerle daño sin saber nada no le sentaría nada bien.

-Resulta que, desde que estoy aquí recibo llamadas y mensajes de mi madre –estaba temblando por lo que decía, nervioso-. El viernes llamó directamente a la sala de profesores y me llamaron para que cogiera el teléfono y colgué deprisa. Después, todo eran mensajes de buenas noches. Los primeros los borré según los recibía pero seguía llamando y… Este móvil lo cambié hace no mucho y ya sabe que me he ido y sabe donde estoy y esa mujer… -comenzó a llorar, nervioso, mirando a su compañero-. Yo no quiero a esa mujer en mi vida, mi madre ahora es mi tía. Esa mujer me ha criado, porque ha sabido tratarme como tal y la otra no. La otra me ha enseñado cómo no quiero tratar nunca a mis hijos… Porque ella no me quería hasta que me perdió, eso fue injusto. Cambiarme todo el maldito tiempo de escuelas, sin conseguir tener un amigo más de lo que quería y sin darme tiempo a sentirme querido. No... –estaba muy nervioso y hablaba todo del tirón y sin parar. Estaba desahogándose. Puso el brazo libre sobre sus ojos para intentar cubrir sus lágrimas-. Y mi padre tampoco hizo nada, y ya no recuerdo que era eso, y no recuerdo que es tener padres porque ahora mismo lo más parecido a un acto de cariño fraternal es lo que estás teniendo tú bañándome y lavándome la cabeza.


Estaba casi berreando, pero le servía de desahogo por todo lo que estaba tragando. Se sentía indefenso. Se sentía débil.

-Yo… Yo nunca podré demostrarle a nadie que quiero hacer mi mejor esfuerzo, y aunque mi tía y tú me hacéis sentir vivo, he perdido la capacidad de sentirme amado porque han roto en pedazos mi alma dándome falsas esperanzas de amor. Y sé que no soy quien para contarte esto a ti que estás también muy triste, y te será injusto pero… Soy una basura si ni si quiera mis padres han aprendido a valorarme tras tantos malditos años enamorado de mi evolución. Mis propios padres y es injusto.

Se limpió los ojos y miró al otro directamente, aun con lágrimas sin parar de deslizar por su rostro.


-Estoy en realidad muy perdido y he venido aquí para empezar, y en el fondo recé a todos los dioses del mundo por volver a verte pero de lo que me alejo no hace más que perseguirme aunque me cambie muchas veces de teléfono y no puedo y ahora sé que te estoy estorbando con mis cosas. Y me maldigo tanto por desear verte para ahora ser un ser inútil incapaz de salvarte, porque quiero… Sigo queriendo que vuelvas en ti… cómo dije el otro día –mordió su labio-, pero ahora mismo no puedo.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Lun Jul 10, 2017 12:58 pm

Oh... así que alguien puso en su lugar al Señorito finalmente—ironizó, era algo que, ciertamente no se esperaba, aunque tampoco se esperaba que Daichi terminara por venir a este lugar, que tenía solo vestigios de un equipo de voleibol realmente—, me da curiosidad, pero...—dejó en el aire un instante—, la verdad es que yo—se cortó, dudaba de sus palabras en ese momento—, no quiero verlos—murmuró.

En estos, más o menos, cinco o seis meses desde que todo había pasado, él había practicado apropiadamente tres o cuatro días a la semana, seguía una rutina la mayor parte de las mañanas, a veces driblaba un poco en el estacionamiento, escondido, contra una pared, pero no pasaba mucho para que se diera cuenta de lo que hacía, y de lo miserable que le hacía sentir el solo hecho de estar jugando, de verlo desde otra perspectiva.

No podía entrar a un tabloncillo con todos nunca más, no se lo merecía.

¿Qué sentido tenía? Incluso su lugar en el equipo nacional juvenil, ese que se había ganado en base a sus sacrificios, esfuerzo y talento, hasta eso se lo habían quitado al prohibirle todo contacto con Japón.

¿Quedaba algo a estas alturas?

En ese momento, mientras masajeaba la cabeza del otro japonés, mientras estaba perdido en sus pensamientos más profundos, sintió algo jalarle, apretarle, y se dio cuenta de que Kou había tomado una de sus manos y la había apretado, lo cual le parecía raro, bastante extraño, y le despertaba una cierta curiosidad que, a ciencia cierta, rondaba todo menos los lados más agradables.

Pero, antes de que pudiera decir algo, fue como si una avalancha entrara en el cuerpo del otro y le llevara a estallar en palabras, en gestos, en sentimientos que solo se sentían en su voz... cuándo... ¿Cuándo le había visto de esta manera?

Nunca.

Mientras el castaño hablaba los ojos de Shun reflejaban impresión, sus parpados se abrían más y más, no por lo que decía, no era exactamente por eso, sino por el cómo sonaban sus palabras, por lo desgarradoras que sonaban al salir de su boca, por lo desesperado que se sentía al decir todo eso, por lo que sabía le dolía soltarlo así, de tajo... sí, Kou no podía aguantarlo más, esa era la razón de esto, él era fuerte, lo era aunque la mayoría del tiempo Shun se resistiese a dar halagos a otros, pero esto era mucho, mucho más de lo que podía controlar.

Tragó entero, en el momento final, cuando parecía que se iba a romper sin compasiones ahí, en esa bañera, desnudo, medio borracho y cubierto de agua, fue cuando su corazón dio un tumbo y, por reflejo, por el solo reflejo de algo que siempre supo que tenía por el otro, pero que ni en sueños admitiría como un tonto por todas partes, que le soltó y, en un segundo, se metió en la bañera, aún con el pijama puesto, y le abrazó, colocando las rodillas para asentarse en el fondo y le llevó a su pecho, apretándole con fuerza, tragando de nuevo, notando como le costaba que la saliva cruzara por su garganta, porque había un nudo ahí, porque, por alguna razón, su mente se quedó en blanco en un instante, y dolió.

Dolía algo que no era suyo, pero aun así dolía.

Lo siento—murmuró en japonés, abrazándole al completo, no quería dejarle ir.

¿Qué más podía decir?, ¿qué era lo que alguien como él podía hacer? Shun no estaba en la posición de decirle nada, porque "falsas esperanzas en el amor" fácilmente podía aplicarse para él, porque sabía que eso también iba dirigido a él.

De verdad lo siento mucho—su voz era baja, porque le costaba que saliera, porque era difícil.

Porque era su error, porque aunque no era lo único por lo que Kou sufría, él había fallado, había desaparecido y no había dado nunca más cuenta del otro... no era su culpa, pero la realidad era esa y, teniendo en cuenta todas las cosas que llevaba por dentro, toda la culpa que tenía, todas las dudas hacia sus padres, hacia su familia, toda la incertidumbre, a pesar de que él no había podido controlar nada de esto, si había sido el bastardo que siempre le reñía y nunca le prestaba la atención suficiente.

No importa lo mucho que quieras a alguien, si nunca se lo dices, será como las palabras al viento y los sollozos a la almohada.

Su respiración era dispar y sus latidos como los de un caballo desbocado, porque se sentía culpable, por eso se disculpaba, porque Kou había terminado en este estado y él no había estado allí, era un bastardo, por eso, al final, incluso su madre le había abandonado, incluso había perdido el derecho de ser parte de ese todo que ahora extrañaba tanto a su padre, tanto como él todas las noches sin poder dormir.

Yo...—se refirió a sí mismo, pero no pudo decir nada más de momento, su mente estaba tan revuelta entre unos hechos y otros, que era complicado—, yo no soy nadie, nadie—continuó luego de algunos segundos—, yo te abandoné—sentenció—, pero... si te sientes bien de hablar más, o discutir, con alguien como yo, entonces puedes hacerlo—inhaló y exhaló luego de decir eso.

No lloraba, de hecho, en su rostro no había ninguna expresión clara, pero estaba frío, porque el agua se había enfriado más dada la hora, y él estaba vestido.

Se separó al completo de Kou y tragó, llevando su vista a otra parte al darse cuenta de todo, porque él no era capaz de ayudarle seriamente cuando era esta clase de humano, esta clase de molestia que no tenía ganas de nada. Volvió a respirar hondo al momento en el que le dejó ir por completo y se levantó, escurriendo agua, y bufó, no era su intención, pero lo hizo por reflejo, porque daba pena, porque los dos daban pena.

Hay un pequeño desastre aquí—soltó y luego carcajeó toscamente, no era parte de él aliviar los ambientes, pero haría todo lo que fuera por esquivar de sí mismo sus pensamientos más acusadores.

En ese momento comenzó a quitarse la ropa, primero la camisa, y se salió de la bañera para sacarse los pantalones y la ropa interior, buscando entonces su toalla, para pasársela por el cuerpo y enrollarla en su cintura, tomando la pequeña y dejándola sobre su cabeza, notando como esta caía en mala forma sobre sus hombros.

—Vamos, es momento de que te salgas de ahí—le dijo al otro, estirándole una mano—, sino, a parte de borracho, te vas a resfriar por quién sabe cuántos días más—culminó, habían más toallas ahí, así que no era problema, y ya luego exprimiría mejor y tendería su pijama, que no era lo único que tenía para dormir a fin de cuentas.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Miér Jul 19, 2017 5:22 pm

Aquel abrazo fue una especia de susto por parte del Kou. No pensaba ni un poco que aquello pudiese suceder de cualquiera de las maneras, además de que se estaba mojando muchísimo la ropa y le daba algo de cosa aquello, ya que hacía frío. Quizás por suerte o no, en cuanto notó cerca el pecho del otro, fue cuando realmente terminó por romperse. Los sentimientos de Kou eran ahora mismo una dolorosa bomba que estaba explotando una y otra vez dentro de él. Empezaba a sentirse incómodo en general, sobretodo consigo mismo, porque no entendía cómo podía existir esa situación. Sobre todo porque estaba junto a un chico que, atención, estaba en peor estado que él.

¿Por qué el otro se disculpaba? Era algo que no entendía el mal teñido, puesto que no creía que tenía culpa de nada. Él solo había desaparecido, sí, pero no era culpable de su estado. Suspiró profundo entre lágrimas y más lágrimas, hasta que se separó, tras decir un montón de cosas y que Kou sentía cómo bobadas. Ahora mismo, su madre era su mayor hándicap, y por cosas como esta deseaba no tener que llegar a estos extremos, porque sabía que Shun se iba a sentir en parte culpable, cuando no era el mayor de sus problemas.

Kou estaba resentido con Shun, si. Había estado triste por él, si… Pero sabía perfectamente que esa tristeza no tenía nada que ver él en este caso.

No pudo decir nada, sus palabras no salían. No podía quitar la mirada de él, de su cuerpo mojado y de cómo estaba de empapado. Iba a refriarse el otro por su culpa y lo único que podía hacer era sentirse más y más culpable, pero bueno, era inevitable, era para él mismo un caso sin remedio. Un desecho humano sin ninguna clase de futuro marcado ni nada.  Para colmo, su madre había hecho estragos en él siendo las causas de su felicidad, por lo que todo se volvía en parte “nada” al cabo de los segundos de sentirse bien, pero tenía que encontrar el equilibrio y lo sabía.

Eso, o Shun seguiría sintiéndose cómo la mierda por su culpa y sabía que no tenía ni un poco de culpa.

Según salió el otro de la bañera y cogió la toalla, le imitó cómo dijo el moreno, cogiendo de su mano para salir con cuidado y dirigiéndose a coger alguna que otra toalla secarse y luego para atársela también a la cintura, además de cogiéndose otra para secarse la cabeza. El alcohol había bajado bien rápido  y quizás por todos aquellos cambios de ambiente tan repentinos que había ocasionado su compañero.

Se miró, en el espejo del baño y ahí se vio. Se notó muerto, se notó desganado, desnutrido… Y sentía que estaba en un punto en el que podía verse peor. Se asustó, tragando saliva para rápidamente dirigirse hacia el otro y abrazarlo cómo si fuera lo último que hiciese.

-No es tu culpa –dijo, apoyando la cabeza , esta vez él, en la cabeza del otro, mirando solamente hacia él siendo incapaz de levantar la mirada-. Te fuiste por alguna razón y tendrás tus problemas propios con ellos. Además, no veo que sea bueno para ti que tengas que aguantar mis problemas y mis sentimientos de este modo. Tampoco estás bien, por lo que sería injusto que tengas que volver a aguantarme de este modo.

Se separó un poco de él, levantando la mirada al fin, aunque estaba avergonzado. Quizás no por el abrazo, pero sí por todas las palabras que decía sin parar puesto que eran mejores.

-Shun –mencionó su nombre con delicadeza y quizás algo de cariño, un tono que casi nunca ha utilizado con nadie excepto con él en anteriores ocasiones-. Tú me causaste daño, y aún sigo enfadado y frustrado por ello, y no sé cuanto más podré estarlo pero… Ahora mismo, tú no eres lo que más me ha dolido en la vida. Es doloroso, no quiero mentirte con ello, pero el amor de una madre puede romperte en muchos más pedazos y de una manera más directa y profunda. Quizás yo no sienta eso porque no crea que mi madre lo haya sido, pero me duele, Shun. Me duele no sentirme querido.


Chasqueó.

-Lo peor es que seguramente lo entiendas perfectamente, que sientas que estás solo y que ese amor nunca está pero… Yo en un futuro me gustaría demostrar cómo se quiere a alguien sea del sentido que sea –sonrió, levemente-. Aunque por desgracia me siento muy derrotado, y necesito recuperarme poco a poco.

Separó el abrazo, volviendo a coger la toalla para secar su pelo más y mejor, puesto que apenas lo había hecho, volviendo a mirarse al espejo.

-Siento ser un desastre. No sé cómo no pude darme cuenta de cómo me veo físicamente. Ahora soy tan poco atractivo que estoy sorprendido hasta yo mismo.

Estaba nervioso por todo aquello, porque sentía que no iba a acabar todo, porque sabía cómo se sentía Shun, y que por mucho que dijese que no, no servía de nada. Porque seguiría sintiéndose culpable.

-Y gracias. Tu abrazo me ha sorprendido, Shun.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Lun Jul 24, 2017 12:50 pm


Sabes...—murmuró al aire en el primer momento—, realmente no me importa—completó.

En ese momento, después de que le ayudó a salir de la tina, regresó la toalla a su cabeza para secar sus cabellos, no le gustaba mojarse a estas horas, porque en esta ciudad hacía un frío de los mil demonios por la noche, pero tampoco estaba arrepentido de lo que había dicho o hecho. Él no era esa clase de persona.

Me gusta poder hablar con alguien—comentó entonces dejando, de nuevo, la toalla sobre sus hombros y mirándole, se veía realmente más delgado que la última vez que le había visto.

Shun había adelgazado un poco también, pues de ninguna manera su apetito podía ser el mismo los primeros días, semanas, meses... incluso ahora, y el insomnio le afectaba de esa manera, pero, por supuesto, no era tanto como Kou, principalmente porque, al ser más alto, y continuar ejercitándose solo por distraer su mente con algo, no se notaba en demasía.

Creo que te entiendo—murmuró entonces tras resoplar un poco, solo mirándole en ese momento—, es un poco frustrante, pero creo que lo hago—culminó.

Sí, su madre había sido la perfecta enseñanza de la decepción para él en estos meses que habían pasado desde la muerte de su padre y eso le frustraba, y no podía entender las razones. A veces se ponía a pensar si él había hecho algo mal, si había actuado de mala manera, si alguna vez había hecho algo que le hiciera cambiar de esa manera con él una vez su padre no estuvo entre ellos, pero no lo comprendía, nunca conseguía poder llegar a una conclusión, e incluso cuando le llamaba ella sonaba tan distante.

Exhaló con propiedad para salir del cuarto del baño, dejando la puerta abierta, por supuesto, y caminando descalzo sobre el suelo de su habitación, directamente hacia su closet, abriéndolo y buscando un par de boxers en uno de los cajones, deshaciéndose entonces de la toalla que cubría de la cintura hacia abajo y poniéndoselos con calma, como si se tratara de algo normal mientras alguien más te veía.

Para él era algo así.

Mi madre y yo nunca hemos sido los mejores amigos—comentó entonces, desde su posición, en ropa interior y buscando otra pijama para ponerse en el closet—, y es cierto que ella ha estado allí durante toda mi vida—añadió—, tal vez por eso ahora te entienda—murmuró, hablaba algo más bajo, pero estaba seguro de ser escuchando al final—, porque, después de todo lo que pasó, pareciera que he sido completamente olvidado por la mujer que me trajo al mundo—bufó mostrando un humor bastante oscuro mientras tomaba la ropa finalmente y caminaba de regreso hasta su cama, medianamente dejándose caer en la orilla del colchón.

Resopló con desgana y miró al techo.

¿Será eso lo que me pasa?—susurró para sí mismo, recordando parte de las palabras que Kou había dicho hacía apenas unos momentos, "me duele no sentirme querido", específicamente.

Con sinceridad podía interpretar ese pensamiento de muchas maneras, pero la verdad era que nunca había sentido una relación tan estrecha con su madre, como lo había sido con su padre, y por eso sentía esto de muchas diferentes maneras.

Se puso entonces los pantalones y se dejó caer sobre la cama, estirando los brazos a los lados, sintiendo como el izquierdo chocaba con la pared y el derecho simplemente caía por acción de la gravedad como podía.

Supongo que... hasta yo puedo hacer cosas como esa a veces—soltó entonces algo más animado, el tema de su abrazo era algo bastante distinto a dar ánimos, porque era un inútil que no podía ni consolarse a sí mismo justo ahora.

¿Cómo esperas servir para alguien si no puedes servir para ti mismo? Esa era una cuestión problemática en la que ni siquiera se estaba enfocando demasiado en pensar, no, por ahora solo iba y venía de las aulas, a veces entrenaba solo, pero no tenía ganas de estar rodeado de gente, no... su mal humor empeoraba de a poco y lo sabía, él era esa clase de persona que simplemente era molesto y le gustaba molestar a los demás cuando no había nada mejor que hacer, y no había perdido el hábito ni siquiera por lo que había pasado.

Es solo que la luz en sus ojos era diferente, eso era todo.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Miér Jul 26, 2017 5:35 pm


Tras haberse secado lo suficiente, decidió ir directo a sus cajones en la habitación para ponerse ropa interior y pijama. Aún no había estrenado ese maravilloso pijama que le había comprado su tía hace realmente poco para su mudanza, y le parecía muy adorable y mono, por lo cual no dudó en ponérselo. Kou no era una persona que destacara en altura, por lo cual ahora mismo parecía un niño pequeño con un disfraz, pero no. Es un pijama.

Cuando se lo puso, al principio, hizo un poco el tonto moviendo el culo ya que ese pijama tenía una colita trasera, pero tenía que volver a la realidad tras ese momento de estupidez.

Aquel chico de su cuarto estaba realmente en un profundo hoyo. Él también, él se sentía realmente hundido y solo quería llorar cuando levantaba cabeza, pero ahora quería intentar coger fuerzas. Estaba mal, si, pero Shun también, y mencionar a su propia madre habría recordado a la del otro. Aún Kou no sabía toda la historia de lo que pasó con él, pero no le importaba. Con lo que hablaba y lo mal que los mencionaba, algo gordo pasaría con su madre. Con su padre, daba por hecho que había muerto por el ejemplo que puso una semana atrás en cuanto llegó.

Bien, no iba a preguntar directamente de nuevo. No era ni el momento ni quería hacerlo realmente, porque sabía que dolía. Le dolía mucho.

Cogió aire, girándose a mirar al otro tirado en la cama.

-Shun –dijo su nombre, con un tono serio-. Has sido muy fuerte con todo. Tu madre ha sido cruel y egoísta, y es lo más bonito que puedo aportar –suspiró-. No sé realmente qué ha pasado, ni lo necesito. Estás mal por ello, porque ha sido injusta, porque eres su hijo y has nacido con parte de ella –se acercó un poco más a la cama de él, manteniéndose de pie-. Muchas veces pienso que hay personas que no deberían haber nacido con x familia, pero es lo que nos ha tocado. Esa clase de familia –paró unos instantes de hablar-. Esa clase de familia que se olvida que es amar a los demás de tu sangre, pero bueno. Hay mundo para todos.

Kou tampoco había tenido suerte en ese sentido. Quería coger el teléfono la próxima vez que le llamasen para decirle a su madre lo poco que entendía su regreso. ¿Echaba quizás de menos a su hijo? No tenía derecho de ello ya. Había perdido la oportunidad porque había tenido muchísimos años para hacerlo, diez mínimo. Quería decirle a su madre que ya no la quería y que ya no era su madre, y que no era alguien que existiese en su vida actualmente. Su tía había sido su madre, y la fuerza de los que si se quedaron a su lado habían sido parte del cariño. Aunque bien el vacío seguía ahí.

Se sentó en la cama a su lado y se tumbó, apoyando su cabeza sobre el hombro del otro. Sí, en la misma cama sin dudarlo un poco, pero solo tumbado, mirando hacia un lado, hacia él. Quería hablar y sentir a alguien aquella mala noche antes de arrepentirse de dormir solo. Además, el calor de Shun le daba buenos recuerdos, porque realmente es alguien a quien quiso y quiere, alguien con quien ya había compartido cama y no le importaba, y no se sentía mal con ello con volverlo a hacer. Evidentemente, ya no era lo mismo. Pero un poco de cariño no estaba mal, estaba más que bien. Incluso sonrió levemente, ronroneando como un gato con los ojos cerrados.

-Hemos tenido muy mala suerte con la familia pero nos tenemos el uno al otro, ¿no? –tragó saliva, se esperaba una mala respuesta por parte del otro- O sea, yo sé lo que es querer aunque ahora esté así, siendo tan vacío y sin tantas ganas de nada, pero… Hay cosas que quiero hacer.

Agarró un poco del pijama del otro, abriendo los ojos y mirándolo desde ahí. A menos que el otro girase un poco la cabeza no lo vería, porque seguía aún con la cabeza apoyada en el brazo del otro.


-Quiero volver a jugar al voleibol contigo. ¿Hay algo que pueda hacer para volver a compartir pista contigo? –sonrió levemente-. Aunque esté ese Daichi y ese tipo raro además, no sé, quiero jugar contigo aunque tenga que jugar con ellos… O por lo menos por ahora salir a pasar la pelota juntos. Cómo más he disfrutado el volley es a tu lado. “Onegai”…

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Vie Jul 28, 2017 2:09 pm

Resopló mirando al techo, escuchando atentamente al otro. No tenía esa clase de pensamientos realmente.

No tengo arrepentimientos por ser parte de mi familia—dijo entonces—, nunca he tenido esa clase de pensamientos—agregó, siendo sincero con él—, es decir, si no hubiera nacido en esa familia no sería yo, no hubiera conocido a un montón de gente, tú incluido—continuó hablando, hasta ahora dirigía su mirar hacia arriba, pensando demasiado—, es algo que toca, que nos hace quienes somos, así que no me arrepiento de eso—.

Estiró sus brazos, tenía algo de frío a pesar de que los cuartos estaban aclimatados.

Entonces se volteó al sentir que el otro se tiraba al colchón junto a él y, solo en ese momento, cayó en cuenta de lo que realmente traía puesto, se sobresaltó.

¿Qué mierda traes puesta?—le preguntó con impulso incluido mostrando una ligera sorpresa moviendo su posición en el colchón, observándole mejor—, definitivamente nunca te había visto usando algo así, ¿quién te dio eso?—cuestionó de nuevo—, ¿o es que te lo compraste por capricho?—continuó en cuestionamiento.

Se le veía raro, parecía un niño, pero no le sentaba en realidad del todo mal, por eso soltó un bufido y le miró con una gracia que bien podía tener un par de rostros.

—Pareces un crío de primaria—soltó.

Aunque estuviera en, algo así como, horas bajas, no había perdido la costumbre que tenía de decir exactamente lo que pensaba a los otros, especialmente cuando se le presentaban con algo como esto puesto.

¿Tiene rabo o algo así?—continuó preguntando, estaba hablando un poco en el tono coloquial del asunto, porque, a fin de cuentas, Kou era una persona que conocía de todas partes, de todas las maneras, y no deseaba modularse en ese sentido, especialmente cuando sabía que podía molestarlo libremente y con fundamentos claros.

Se levantó del colchón para mirar entre las piernas del otro a ver si había una cola y, sí, la había, lo cual le llevó a reir con ganas, pero de una manera bastante... ¿de provocar?, ¿sarcástica?, ¿negra? Quizá todas esa juntas. Tomo el rabo un poco entre las manos y lo jaló algo para volver a reír y dejarlo así finalmente, volviendo para ponerse la parte superior del pijama, no quería ver su torso a estas horas, con este frío.

¿Con eso se puede dormir?—cuestionó al final con pocas ganas de nada.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Sáb Jul 29, 2017 7:14 am

Kou empezó a reirse sin parar con la sorpresa del otro. La verdad es que esta situación era inesperada a ojos del malteñido, puesto que hacía mucho que no veía reirse de esa manera a Shun, y eso le animaba mucho. Bien es cierto de que estaba haciendo el idiota con su pijama pero se sentía muy cómo con él por muy ridículo que pareciese.

-Jope, sabes que es mi estilo -se reía-. Cuando mi tía me lo compró lo sintió que era totalmente mío. Era genial en cuanto lo vi y cuando me lo probé. Además es supercalentito y supercómodo en invierno, por lo que era necesario tenerlo en mi armario y en mi equipaje para venir aquí -se miró-. Además, no pensaba que mi compañero fueses a ser tú entre tantas personas en este mundo, por lo pensé que no tendría que dar explicaciones.

Era verdad, Kou era consciente de que su forma de vestir era extraña. Realmente, sabía que él totalmente era un ser extraño. Su forma de hablar destacaba muchísimo ante la de otras personas, sus pintas de niñato desaliñado y gamberro no iban de la mano con lo primero. Era una caja de sorpresas para mucha gente, pero aunque no le disgustaba como era a si mismo, a mucha gente quizás si. Aunque luego sabía que era un buen chico, caprichoso, pero buen chico.

-Siento mucho ser tan raro. A mi me gusta cómo voy ahora, por mucho que parezca un niño. Me hace diferente, ¿no crees? -sonrió, levemente-. Creo que ser así es parte de mi, pero no sé si a ti te es demasiado extraño. Siempre he sido así.

Supuso que Shun no lo decía a malas realmente. Simplemente era sincero y directo, y siempre lo había sido y no había molestado tanto a Kou, pero ese día estaba algo más frágil y había pasado tiempo sin verse, por lo que no sabía si su forma de pensar hacia él era tan diferente que había cambiado esa forma de verlo. No lo sabía, ni sentía si era igual. Solo que Kou, siempre había sido alguien que quería destacar y ser diferente.

-Sí, tiene colita y sí, se puede dormir. Los "kigurumis" se han creado para eso, son pijamas de una pieza de animalitos. Hay de muchas formas y clases -seguía riéndose-, y lo genial es que te cubre los riñones y cómo me muevo mucho durmiendo suelo destaparme y cojo frío ahí, y no es bueno. Por eso mi tía me lo regaló. También porque los estampados animales llevan mi nombre y hasta ella lo sabe. Me mima muchísimo.

Sonrió una vez más, tumbado en su cama, mirándole serio. Habia incluso jugando con el rabito del pijama, que le hizo sonreir levemente. Le gustaba ese Shun, ese Shun idiota que le seguía y se reía de sus idioteces. La sonrisa del otro le ponía algo nervioso, pero feliz, porque hacía mucho que no la habia visto.

-Me gusta que te hayas reído por esto. Sé que soy un payaso pero... Llevaba mucho sin ver tu sonrisa en el rostro. Una sonrisa natural -sonrió- te sienta muy bien y te hace muy lindo.

En ese momento, cerró la boca y se giró rápidamente para darle la espalda y que no le viese. Se había puesto algo colorado por lo que había dicho y creía que sobraba. Quizás el otro se molestase por tal comentario.

-Bueno, te sienta bien reirte. Echaba de menos verte así, aunque sea riéndote de mi.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Sáb Ago 05, 2017 1:50 pm

Hombre, que si te toca otro compañero de cuarto se manda a cambiar en el exacto momento en el que te ve con eso puesto—dijo tal cual lo pensó, con broma en su tono, pero mucha normalidad al final de cuentas.

Se sentó entonces en el borde de la parte larga de la cama y se metió un poco en ella, sin importarle realmente que uno de sus pies descalzos pasase por sobre la cabeza del malteñido, para quedar a un lado de la misma, teniendo a Shun medio sentado en el colchón, tomando su teléfono celular, mirando la hora... ya no podría dormir más, de hecho, hasta podía ir bañándose de nuevo y vistiéndose para salir a correr...

Haría eso en un rato.

Siempre has sido un dolor en mi trasero—soltó, era una constante en su vida—, y no digas "colita", que te hace parecer de todo—resaltó la palabra "colita" haciendo una burla con la manera en la cual lo decía, exhalando luego de eso.

Comenzó entonces a revisar sus mensajes, nada nuevo... los mismos mensajes leídos y sin contestar de parte de su madre, la última respuesta que había recibido de parte de uno de los oficiales que trabajaba en el caso de su padre... ellos vendrían la próxima semana para hablar con él de algo importante, ¿por qué no venían ahora?, porque estaban en otro estado, porque su padre había sido asesinado en Oregón y ahora estaban en Washington, que estaban al lado, pero en tiempos y distancias era complicado; para unos oficiales que investigaban un asesinado, seguramente no era como ir a la esquina a comprar el pan.

Definitivamente no podía ser algo tan importante, sino ellos ya estarían en el lugar.

Resopló con ligera molestia, todo esto era un desastre... ¿por qué, en primera instancia, vino su padre a morirse en un lugar que estaba tan lejos de su casa, de Japón?, ¿por qué precisamente en la ciudad donde vivían los abuelos-familia de su madre-?, era algo que no lograba entender.

Y eso, quizá, siendo que él lo ignoraba, era porque, aún siendo como era, era un varón inocente en ciertos aspectos de la vida.

Ah...—soltó como una exhalación—, no te acostumbres mucho—le dijo entonces, quitando por un momento la vista de la pantalla del celular—, no soy muy de reírme últimamente, tampoco de muchas cosas—jugó con su cabeza, moviéndola de lado a lado, un poco como un metrónomo solo por unos segundos, para regresar al celular y revisar otras cosas—, tampoco tengo ganas de jugar últimamente—continuó—, incluso perdí mi lugar en All Japan—dijo lo último en inglés, el otro sabía a qué se refería—, y ganaron, sin ceder sets en todo el torneo... así que no es como si haga falta—resopló al final, era de esa manera para él.

Quería jugar, se había esforzado tanto para ser considerado uno de los mejores bloqueadores del país, y definitivamente iba a ser un profesional, se había ganado su lugar en los juveniles con mucho esfuerzo, había trabajado duro para ser el orgullo de su familia, el orgullo de su padre... definitivamente uno de sus sueños era que su padre le viera en lo más alto, como un profesional del voleibol, como alguien digno de representar a su país en las mayores.

Era uno de esos estúpidos sueños que todos tienen de vez en cuando, ¿qué hay de malo en que él también los tenga?, pero eso no se le cumpliría... era como un cliché, justo como en esas tontas películas donde el protagonista pasaba por tantas cosas y era el especial... odiaba esas películas, odiaba ser un cliché, pero, para ser sinceros, ¿el mundo es justo con todos?, ¿todos somos especiales por buenos o malos?, no todos pueden salvarse de ser más que un maldito cliché-

Y él tal vez dudaría mucho de volver ahí, porque había perdido su lugar... en el fondo lo quería de regreso, y sabía que sería duro, y sabía que lo quería porque practicaba aunque se reprochase por eso todos los días, siendo un maldito persistente... pero no podía.

Al menos por ahora debía tragarse sus deseos y servir a la causa de encontrar al asesino de su padre.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Miér Ago 09, 2017 3:35 pm

Kou se levantó un momento de la cama para acercarse el móvil. Estaría a saber dios donde, pero decidió mirar en la misma chaqueta y ahí estaba. Miró a ver si tenía algo nuevo, pero no, no tenía ningún mensaje. Menos mal, y si volvía a tenerlos, pensaba responderlos para luego bloquear ese número de teléfono y sus mensajes. Su madre no podría volver a contactar con él.

Volvió con el móvil a la mano a la cama del otro volviéndose a tumbar de lado, cómodo, mirando la hora del teléfono.

-Dios, que horas son. Menos mal que mañana no tengo clase.

La verdad es que cuando se veía se daba cuenta de que estaba algo ridículo pero le daba igual, le gustaba cómo era.

-¿Realmente es tan raro? No sé, solo llevo un pijama. Es cómo el tuyo, pero el mío es más único y chulo. No soy un soseras cómo tú, que eres soso hasta hablando –se reía mientras decía-. Y si, es una colita. Lo que sale de mi trasero es una colita.

Cogió de esta he intentó hacer el amago de darle golpes con ella, pero no llegaba, no era tan larga. Es más, apenas llegaba a su propia rodilla, porque si no se la pisaría todo el rato. Le daba rabia que pareciera que se odiaban casi o que no se llevaban bien, porque no sentía eso Kou para nada sobre el otro. Estaba realmente hasta arriba por él. Le adoraba a pesar de que el otro si que fuese un dolor en el trasero con esa cara de depresión que llevaba. Y esas ojeras.

Se levantó un poco y le miró directamente a los ojos. Si, tenía que confirmar que tenía un rostro horrible.

-¿Por qué no te tomas una valeriana o algo para dormir? –le miraba preocupado-. Me siento responsable de todo esto por varias y evidentes razones, y creo que deberías intentar reposar y dormir –tragó saliva-. O si quieres te canto una nana para dormir mientras te acaricio la cara cómo se le hace a los bebés, o algo así.

Seguía mirándole, pero el otro no creía que le hiciese caso, pero estaba verdaderamente preocupado por él. Aunque su cabeza le decía que en parte se lo merecía por odioso y abandonador, pero estaba claro que tenía sus razones. Tenía unas razones por las que sospechaba, y aun así se sentía tremendamente culpable. Solo necesitaba para ello recordar el abrazo en la ducha en su momento de más ansiedad, porque estaba en un punto que ni si quiera se esperó estar, y el otro le salvó.

Si hubiese estado solo en esto, posiblemente, Kohaku hubiese muerto.

-Si no quieres jugar en un equipo, podemos quedar aunque sea para pasarnos el balón. O para salir a correr, o para alguna cosa cualquiera. No sé, -pasó una mano por su cuero cabelludo, rascándolo, mirando hacia otro lado-. Tienes razones para no reírte, pero me gustaría volver a pasar tiempo contigo cómo antes aunque sé que no creo que quieras.

Se sentó en la cama.

-Pero si no quieres no pasa nada, no voy a obligarte a que hagas cosas que no te apetezcan. Es más, esperaré todo lo que necesites para volver a sentirte con ganas de jugar o de reírte, que te sientan muy bien ambos. Además, tenemos que volver al equipo para demostrarle a Daichi quienes somos el mejor bloqueador y la futura estrella del equipo, porque sabes que rematando soy lo mejor que has visto del mundo. Lo sabes.

Sonrió, mirándole por una última vez para volver a tumbarse en la misma cama, con una pequeña sonrisa, cerrando los ojos levemente para abrirlos diez segundos después mirando al techo y quedándose en silencio. Se sentía muy frustrado en parte porque algo aún estaba en el aire y no sabía si el otro sabía si quiera sus sentimientos.

-Shun. Te perdono que te fueras de Japón. Si no hubiese sido por ti ahora no se que sería de mi ahora en este sitio. Posiblemente no viviría mucho más –no quería mirarle directamente, por lo que siguió mirando el techo-. En realidad, eres tú quien me tiene que perdonar por ser cómo he sido. Lo siento.


Tragó saliva y se mordió el labio.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Lun Ago 14, 2017 7:05 pm

Estaba bien metido revisando su correo electrónico, algunas citaciones que tenía, lo leía sin mucha atención, solo el tipo o la cantidad que podía tener alguien a estas horas de la madrugada sin dormir nada bien, pero conservaba la capacidad de escuchar al otro, al menos en parte.

Um...—soltó en un momento, le había sentido levantarse de su cama—, pero como te gustaba este soso—comentó lo suficientemente alto para ser escuchado; fue lo primero que vino a su mente y lo dijo, no es que fuera mentira, ni mucho menos un pecado.

Resopló, había un correo de una persona que no conocía ahí, lo abrió y estaba en inglés, lo que era raro, porque las únicas personas con quienes solía contactar en inglés era con la policía y su madre, y los primeros solo era por mensajería o llamadas, y la segunda nunca contestaba nada.

Miró con atención el correo: "Buenas noches, sé quién eres, y algunas veces te vi, cuando eras muy pequeño, he sabido recientemente de tu padre y lo lamento, me hubiera gustado ser de ayuda, y creo que puedo serlo, lo único que puedo decir es que, a tu alrededor, las cosas nunca fueron como te hicieron creer.", y el mensaje acabó allí, como un profundo corte que le hizo dudar, resopló, era algo demasiado confuso como para ponerse a pensar ahora, y así lo tradujo a su mente, y su cerebro se lo dijo a su cuerpo, porque su brazo rápidamente hizo un movimiento y dejó caer el celular a un lado. Inhaló y exhaló con calma.

Yo si tengo clases, cerca de las nueve y hasta las tres—soltó con algo de pereza, por suerte no eran a primera hora. Al menos no eran a primera hora.

Se dejó ir un poco más en la cama y miró al techo, claramente le estaba escuchando, pero no había mucho que responder sobre muchas cosas, eso lo tenía bastante claro en realidad

Bien, si puedes mover tu trasero, salgo a correr todos los días a las seis de la mañana, por una hora—le dijo con algo de desgana y estiró sus brazos apuntando al techo, sintiendo como todo se removía en esas zonas—. He intentado muchas cosas—murmuró entonces—, pero esto es más mío... como mi castigo por ser un inútil—resopló.

No podía hacer nada por su padre, por más que intentaba recordar cosas que pudieran ser de ayuda para saber por qué su padre vino a este país, porque tenía el presentimiento de que no eran solo negocios, no cuando los detectives le dijeron que había ido a ese estado varias veces desde que él había nacido. Chascó con la lengua.

Daichi me da repelús—admitió para luego reír.

En ese momento le escuchó y soltó más aire de sus pulmones, dejándose caer completamente en la cama, acomodando su postura para quedar bien recostado.

No tienes nada que perdonarme—dijo—, en un principio, no me fui de Japón porque quise, me sacaron—admitió—, así que no tienes nada que perdonarme, porque yo no he hecho nada—razonó, en ese sentido era singular y directo—, y yo no tengo nada que perdonarte, porque tampoco has hecho nada—se alzó de hombros desde allí.

Cerró los párpados por unos segundos, luego los abrió, para apagar la luz de su mesa de noche.

Solo duérmete, y la próxima vez que llegues borracho te voy a sacar a rastras y vas a dormir en el pasillo—dijo con mucha seriedad—, y si no llegas voy a tirar tu ropa por la ventana, como en las películas, no porque te emborraches y sepas lo primero no vas a venir a dormir—continuó, era una amenaza en todo el sentido de la palabra, porque lo hizo sonar de esa manera, porque quería que fuera de esa manera, lo estaba amenazando porque sabía que Kou era un muy buen atleta que fácilmente podía ser profesional y al menos haría esto para evitar que cayera en un hueco y echara a perder su vida.

Como solía decirle su entrenador, aquellos que sueñan con ser profesionales en los deportes sacrifican muchas cosas: dejan de salir con amigos, dejar de ir a beber, no tienen mucho tiempo para tener relaciones mientras dedican casi todo su tiempo a entrenar y estudiar; es algo duro, pero es la realidad de aquellos que quieren ir un paso más allá.

Los que hacen eso, incluso para él, se convierten en personas dignas de admirar.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Kohaku Koyama el Mar Ago 15, 2017 5:19 pm

-Pero idiota –se sonrojó-. Sabes mis sentimientos, deja de usar verbos en pasado.

Y era verdad. No era mentira porque Kou aún quería mucho a Shun románticamente, y eso lo sabía medio mundo, pero el poco orgullo que le quedaba al malteñido, le decía que debería nunca más salir con él y nunca más sentir nada por él por injusto, pero… Era inevitable. Nunca le había olvidado, ni nunca le olvidaría, aunque bien desearía que si eso le hiciese sufrir mucho más, el olvidarse o encontrar a otra persona. Porque sus sentimientos por Shun le tenían realmente atrapado en él, y le daba pena, le daba rabia, quería avanzar ya que quizás el moreno no quisiera hacerlo. Pero Kou, quizás dentro de un tiempo, si querría.

Aquel idiota de su compañero de cuarto le había apagado la luz de golpe, y él se había quedado en su misma cama, pero no. No iba a molestar por lo que se fue hacia su cama y se acostó, abriéndola y tapándose, pero seguiría hablando desde ahí.

-Ya sé que no hay nada que perdonarte, pero yo si lo sentí así. Yo necesitaba decirlo para quitarme un peso de encima, porque de verdad quería golpearte tanto –se tumbó mirando a la cama-. Pensaba día tras día: “Cuando vea a Shun, pienso golpearle tantas veces cómo pueda por dejarme tan solo, por hacerme sentir que nunca más podría amar a nadie más que a él, por marcarme tanto y luego irse…”. Y luego, tras todo este tiempo pensando eso, solo he podido decirte cuatro palabros idiotas sin decirte realmente lo que siento –tragó saliva-. Soy un cobarde, sí, porque ni si quiera me he atrevido a hacerle caso a mis sentimientos, y cuan maldito idiota soy.

Cerró los ojos, pero no quería dejar de decir todo aquello. En realidad no quería dejar de hablar porque, si por él fuera, ahora mismo deseaba estar tumbado a su lado y abrazarle un poco. No quería dormir solo tras aquella noche donde había demostrado cuan débil podría llegar a ser.

-Yo en cambio te hice daño haciéndote dudar de si volvería tras beber tanto y desaparecer tanto tiempo. Sé que no es lo mismo pero, te he preocupado –mordió su labio. En realidad le gustaba verle preocupado-. Pero no te preocupes, si bebo y me emborracho de nuevo, me quedaré en la puerta esperando a que se me pase. Si no vuelvo, esperaré bajo la ventana a que tires toda mi ropa por ella. Y lo mejor de todo es que soy capaz de decir ello con tanta seguridad porque prometo que nunca más volveré a preocuparte de ese modo, porque si tardo más de la cuenta una noche, solo será eso y siempre volveré sobrio. Intentaré dejarte una nota en el cuarto si no estás o avisarte de que llegaré tarde si se da el caso, pero dudo que todo aquello suceda.

Suspiró, profundo, cualquiera lo escucharía porque fue un suspiro realmente sonoro.

-Más aún porque dudo que llegue tarde si tengo que despertarme contigo todos los días a las seis de la mañana. Prefiero eso a todo el alcohol del mundo y a todas esas fiestas sin descanso que lo único que me darán es fatiga. Sin duda alguna, prefiero mil veces a estar algo más cansado de lo normal por la mañana.

Se acurrucó más aún en su cama, cogiendo el móvil antes y poniendo una alarma temprano para que le diese tiempo a levantarse, porque lo iba a hacer. Iba a levantarse pronto para salir con Shun a correr. Ya no solo porque era con Shun, también era porque le vendría bien para entrenar de cualquier modo. Se movería más de lo normal, haría más ejercicio, correría más, aunque realmente lo que quería era rematar un balón al campo contrario hasta el punto que les de miedo que aquella esfera pudiera golpear su cabeza tanto. Quería ser alguien temido, un rival temido, alguien a quien todos se asustasen solo con su nombre. Él quería ser la estrella del equipo, el AS, el mejor rematador del mundo. Tanto que el Daichi que tan mal caía a Shun tendría que empezar a verle a él más aún.

Y esa era la filosofía de su vida.


-Vamos a dormir. Tenemos que madrugar y tú luego no puedes volverte a dormir que tienes clase, yo si. –bostezó- Oyasumi, Shun.

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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

Mensaje por Shun Wakahisa el Dom Ago 20, 2017 2:22 pm

Te has hecho todo un poeta con eso que acabas de decir—soltó, estaba oscuro, pero no quería decir que no pudiera hablar un poco, soltó una risilla, había dicho aquello con su habitual tono algo chulo—, pero, no te ocupes de más... si yo digo que no has hecho nada, borra esos pensamientos de tu mente, porque nadie es super fuerte y todos tenemos momentos—se alzó de hombros, estaba intentando ser comprensivo, a pesar de que eso era algo un poco extraño viniendo de su persona.

Se concentró de nuevo, y por un instante, en las cosas que tenía en mente, en el mensaje que acababa de leer y todas esas cosas que estaban surgiendo en su mente, eran algo problemático... ¿tenía que informar a la policía sobre ese simple mensaje?, de alguna manera sentía que tenía que hacerlo, con la misma urgencia que otras cosas. Al levantarse luego haría eso, llamaría al oficial a cargo del caso de su padre y hablaría con él sobre el mensaje que había recibido porque, de alguna manera, tenía un urgente mal presentimiento esparciéndose desde allí.

Resopló, un poco aletargado, porque se había reencontrado con la cama y así solo volvía a ser el flojo desganado de la vida... considerando la hora, tal vez podía descansar los ojos por una hora o dos y luego seguiría su día con normalidad; no recordaba con sinceridad el último día que había dormido más de seis horas, porque en estos meses si dormía cuatro era un gran milagro, y que las durmiera todas seguidas realmente no había pasado.

En ese momento le escuchó decir las buenas noches y solo formó una sonrisa en el rostro, en estos momentos, quizá, no era lo justo pensar demasiado en tantos asuntos.

Esa debería ser la razón de su insomnio... no podía dejar de pensar.

Oyasumi—dijo con calma y se acomodó más para arroparse con las cobijas y dejarse estar, simplemente esperaría que la alarma de las cinco treinta sonase y se levantaría sin más... al menos ya no tenía que ducharse, no hasta que regresara de correr.

Se volvería algo problemático entonces.



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Re: Yopparai da! (Priv. Shun)

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