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Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Erika Singer el Mar Jul 04, 2017 4:22 pm

CAPPUCCINO

Priv. Yahiro Kanzato / Cafetería del centro / Sábado, 16:35 PM / Zapatos / Mochila / Vestido, complementos y peinado

Allí estaba Erika, en una cafetería que acababa de encontrar una media hora antes de mirar su reloj. Había estado tachando de su libreta cada una de las direcciones que había anotado en todos los castings a los que se había presentado. Eso sí, tachaba cada vez que fallaba uno para, recordarse a si misma, cada error que estaba cometiendo. A penas llevaba menos de una semana presentándose a esas dichosas pruebas y le daba cosa admitirlo, pero no lo estaba haciendo bien.

Suspiró, dándole otro trago a aquel café que se había pedido. Había optado por pedirse un cappuccino con nata y canela, puesto que era dulce y que quizás la subiría el ánimo por aquel fallo tras otro que cometía en aquella racha donde no veía que consiguiese nada. Porque, al haber fallado ya alrededor de 10 pruebas, te planteas que eres un problema que no vas a poder hacer nada. Para colmo, no paraba de vestirse de manera más femenina, más mona, más adecuada para el momento, pero Erika amaba llevar pantalón, el pelo sin peinar, sin ningún rastro de accesorios y maquillaje. Ella amaba ser ella misma, y tener que hacer una prueba sin ser ella misma la resultaba realmente molesto.

Tenía en su mochila los papeles donde ponía que tenía un pequeño impedimento en su tobillo, puesto que se lo había fisurado hacía no mucho y a penas en menos de una semana había recibido el alta. Bueno, había visto cómo le habían dado el papel a otra chica escayolada en otro casting, por lo que descartó que fuese su poca movilidad. Evidentemente estaba evitando las pruebas de musicales donde la hicieran bailar demasiado y no quería hacerse daño. Total, volver no iba a ser lo mismo.

Algo pasaba en la cabeza de la chica, que había un hombre que la confundía. Un hombre que había visto veces contadas, pero le causaba mucha curiosidad. Quizás nunca en su vida había sentido nada similar. Era amor, qué era? No, sabía que no lo era, no era amor porque si no lo sabría, pero si le interesaba. Ese hombre deprimido, siempre tan triste cuando le veía que no recordaba haber visto reírse. Ese hombre que daba por hecho que nunca más en la vida volvería a ver, y qué más daba. Sobre todo porque ni en la tele le vería, ya que ella daba por hecho de que empezaba a hundirse su carrera hasta el fondo de un fango, o más bien nunca había tenido eso de carrera más que la de la universidad. Y se sentía patética cómo ella sola, triste.

Aquel cappuccino desaparecía con cada sorbo, mientras pensaba en más mierda y mierda, y se sentía cada vez peor. Mirando cada una de las direcciones tachadas.

Luego pensó que quería verse el reflejo. La verdad es que estaba realmente mona, y cualquier persona lo pensaría y lo sabía. A veces, verse realmente bonita le alegraba la vista, pero estaba tan deprimida que le era extraño de por si y tenía ganas de cambiarse de ropa, o de cambiar algo. Al sacar el móvil y poner la cámara delantera, se dio cuenta que, a su espalda, estaba pasando alguien que conocía, alguien en quien pensaba, y su corazón se aceleró. Se puso nerviosa, muy nerviosa. 

Aquella persona estaba andando delante suya pero no la vio. Daba igual, dudaba mucho que la hubiera visto. Bebió el cappuccino de golpe y comió toda la nata, limpiándose bien luego con la servilleta. Allí fue cuando se fue corriendo a la barra dejando un billete de 5 dólares, y casi suplicando su cambio, el cual al final se dejó por las prisas dejando ahí el único dinero que le quedaba por ahora. Daba igual, una buena propina.

Guardó todo en la mochila y se la puso, siguiendo con cautela a aquel chico que se metía en una... tienda de videojuegos. Vaya, que raro le fue pensar en que a aquel chico le gustaban los videojuegos. No se lo esperaba para nada, aunque siendo japonés no tendría que haberlo dudado. Erika nunca había tenido tiempo para interesarse por todo aquel mundo, pero lo bueno es que ella era una chica curiosa, que bien amaba el cine, pero poco había jugado pues era una chica de calle. Aquel chico parecía mirar un estante, y Erika se puso a su lado, mirando a la misma dirección. No sabía de que podrían ir, pero seguro que había algo que podría gustarle a ella. 

Realmente le interesaban bastantes cosas de esa tienda, y no solo hablaba de cds y cartuchos.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Yahiro Kanzato el Jue Jul 06, 2017 1:18 pm



Sábado; 16:40 hs / Centro de la Ciudad / Vestimenta & Cabello & Barba

Era un día como pocos.

Su mundo, los últimos quince días, no había sido otro que las grandes paredes del Hospital Central. Lo admitía, había tenido incluso que cancelar un par de clases para poder atender cirugías de emergencia; de esos quince días, había dormido al menos diez en alguna de las camas para los residentes, y había dormido a las ocho o diez de la mañana, porque las noches se iban en cirugías, casos de emergencia y adelantos de operaciones que ya estaban programadas.

Sinceramente, había sido agotador.

Su especialización, por otra parte, iba por el camino normal; había enviado los reportes pertinentes y, básicamente, no había dormido demasiado gracias a eso en su propio hogar, pero, finalmente, luego de dos terribles semanas, y de que su vida girara en torno a su segunda profesión, tenía algo de tiempo para él.

Sus gatos se quedaron en casa, pues ellos salían cuando les daba la gana, pero había finalmente pasado algo de tiempo con ellos y ahora, sábado, su primer día completo libre en, al menos, dos o tres meses, estaba dispuesto a dedicarlo a él mismo, a ir a comer algo fuera, beber un poco, comprar algunos videpjuegos y otras cosas para las que no había tenido, sí, tiempo, cuando eran "lo de hoy".

Entonces había terminado por dejar la camioneta en un estacionamiento cercano y comenzar a caminar por el centro de la ciudad, desde después del medio día había ido al cine, comido palomitas y había comprado un par de camisetas y otras cosas de higiene y uso personal, algunas cosas no perecederas para comer y ahora estaba, digamos, dejando "lo mejor para el final". Estando en pleno Abril le parecía que estaba más fresco en este lugar mientras más tarde fuese, además, le gustaba el color de las calles con la puesta del Sol.

Sí, había sido duro todo el primer año, y este, que llevaba cuatro meses, estaba siendo un poco relajado. Tenía veinteseis, quizá estaba comenzando a ver la vida con otros ojos, o es que en estos cuatro meses, de casi no tener trabajo con Shinobi al inicio, a incluso recibir un pequeño receso recientemente, se había podido concentrar más en su vida, es decir, en el hospital y la universidad.

Su vida era un completo fastidio, pero era por su culpa.

Y eso le fastidiaba.

Pero entonces, a lo que había dejado de último, a lo que había estado esperando todo el rato; después de meter las cosas al auto y echarse algo más de gomina en el cabello para echarlo hasta atrás y aplastarlo, resoplar de pena por la vista que daba, cerrar todo y caminar a la tienda en la que había visto más temprano aquellas cosas que quería comprar.

Para ninguna tienda de videojuegos en esta ciudad era un secreto que él era una especie de gamer, sin embargo, tenía dos tiendas favoritas, esta a la que iba ahora, y una que quedaba en el centro comercial. Hoy era su turno-de esta tienda-.

Hoy venía a comprar la última entrega de For Honor, la última de Resident Evil y una nueva entrega que le había llamado mucho la atención y que, de los conocidos que encontraba por internet, parecía una muy buena propuesta, había que probarlo, su nombre era Horizon: Zero Dawn, exclusiva de Play 4, pero estaba más que llamada a formar parte de su colección, que era bien grande, aunque menos de una cuarta era lo que tenía en esta ciudad.

Pasó entonces cerca de una cafetería, tal vez vendría después de las compras a tomar y comer algo antes de dar un paseo y regresar a casa para jugar por toda la noche, después de todo, tenía libre del hospital hasta el martes, y el lunes solo tendría que ir a dar clases desdemedia mañana.

Era emocionante, tal vez debía tomar sus vacaciones del hospital pronto, después de todo, pronto estaría llegando un pedido desde Japón, o al menos tenía pensado hacerlo el próximo mes.

Hizo el gesto de lavarse las manos y soltó una pequeña risilla para terminar el camino hasta la tienda y mirar en la vitrina, sí, allí estaba. Un pequeño brillo en sus ojos se podía ver, lo cual le haría ver más raro considerando el peinado que llevaba y la barba de algunos días... pero no había tenido tiempo para nada, y hoy no había tenido ánimos de ponerse en manos de un barbero. Su cabello podía aguantar un par de días más así de largo, y la barba era rara por el color, pero tampoco le andaba mal.

Al entrar en la tienda se fijó más en lo que buscaba, ahí estaba , la Nintendo Switch que había deseado comprar desde hacía más de un mes, cuando había salido, pero, como todo en su vida, no había tenido ni pizca de tiempo hasta ahora; miró con atención también los títulos que exhibían como "lo más importante", y no le sorprendió encontrar lo que buscaba justo allí.

Echó la vista a un lado, porque sentía una presencia conocida, y encontró a una persona, ciertamente, conocida, pero un poco diferente... tanto por su peinado, como en su aura. No sabría explicarlo, pero así era.

¿Erika?—preguntó a esa rubia, porque se le hacía raro que estuviera aquí, justo aquí, justo ahora—hola... qué... ¿qué estás haciendo aquí?—le preguntó entonces, tenía la curiosidad, y se alejó un poco del mostrador al dar cuenta que habían otras personas que también quería ver. La tienda era lo suficientemente grande como para no importunar al alejarse un poco, así que estaba bien—, no me digas, ¿eres fanática de los videojuegos?—preguntó de nuevo.

Si eso fuera cierto, definitivamente sería algo que no se esperaba, aunque también sería un punto a favor de esta señorita que no solía dejar de hablar. Aunque algo raro tenía, no sabría explicar como lo sabía, pero, digamos, que podía sentir algo diferente en ella.

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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Erika Singer el Jue Jul 13, 2017 5:00 pm

Aquel chico se había dado cuenta de su presencia, y eso le gustaba mucho a la rubia. Es más, estaba muy contenta y animada puesto que aquello animaba mucho el día. Estaba pasando un mal día y todo parecía que iba a ir a peor, pero realmente le alegraba el día encontrarse con él. Ella no entendía por qué pero quería mucho hablar con él aunque solo fuese de manera ocasional, simplemente para conversar de algo que no fueran guiones o conversaciones esporádicas o intercambios de odio.

Realmente Erika no sabía nada sobre el mundo de los videojuegos. Ella siempre había salido mucho a la calle y se había divertido mucho así. Era una persona de campo, de leer libros en el exterior, de moverse, y no estaba muy acostumbrada a pasar tardes delante de una pantalla. Quizás por eso su vista era de acero y era algo que nunca la fallaba. Realmente era algo de lo que podía farardear. Eso sí, no mentía si decía que estaba interesada en ello, pero nunca había tenido oportunidad de ello.

Se apartó también del mostrador y se puso en frente del otro, hablándole. Quizás en esa ocasión era la primera vez que podía estar segura que ese chico era alto, y eso le hacía atractivo a sus ojos.

-¡Recuerdas mi nombre! –dijo, muy alegre mostrando una amplia sonrisa-. Buenas, Yahiro. No esperaba verte en una tienda de videojuegos, me sorprende que te gusten, pero eso te hace genial. Muy genial y único.

Ya si que no iba a pensar en cómo tenía que llamarle, no le daba la gana cómo hacerlo. Más que nada porque ya no eran médico ni paciente, ni eran profesor o estudiante, y estaban en la calle. No tenía que guardar ningún respeto, porque ella quería hablar de persona a persona. Igualmente, si el otro le decía algo, cambiaría sus modales por educación. Quizás le gustaba resaltar por hacer lo que quería pero no quería ser una niñata maleducada.

Se colocó bien el sombrero.


-Pues, la verdad, es que no tengo ni un poco de idea sobre videojuegos. Ni si quiera he tenido oportunidad de jugarlos porque en mi casa no me dejaban tener consolas pero bueno –cogió el primer juego que pilló para ojear la carátula por detrás-. Y ahora que vivo sola he pensado que era el mejor momento de llevarle la contraria a mis padres y empezar a hacer lo que quiera, pero no sé cómo empezar a jugar a ellos –dejó el juego en su sitio-. Además no tengo ni cómo, ni con quien si es que es necesario ni nada.

Ojeó toda la tienda y luego volvió a mirarle directamente, con una pequeña sonrisa en la cara aún, aunque en el fondo estaba nerviosa. Estaba en un sitio totalmente desconocido para ella pero era curiosa. ¿Y sí alguien le preguntaba sobre algo? Ella no sabía nada y había entrado solo porque había visto al médico entrando. Había sido acto reflejo, pero… Le interesaba aquello. La gente era feliz jugando a cosas, por lo que quizás a ella también le hiciera falta ser feliz con estas cosas y no con otras. Rellenar su vida con otro tipo de felicidad podría ayudarla a salir de aquel agujero en el que se estaba metiendo.

Tampoco tenía consolas ni nada, por lo que no sabía como empezar. Se acercó a una estantería cercana con muchas, con millones de consolas 3DS y 2DS que eran baratas y estándar, y venían con juegos bastante típicos cómo Pokémon o Tomodachi Life. Eran consolas muy monas y básicas que quizás estaría bien para empezar. Sabía que era Pokémon porque el fandom era lo suficientemente grande cómo para chocarle hasta a ella, pero desconocía el otro juego, y estuvo leyendo un poco sobre ello con la parte de atrás de la consola.

Se acercó con él en la mano hacia el otro chico. Era una 2DS con el Tomodachi Life, un pack barato y básico ideal para personas que empiezan y que no les importa lo más mínimo el 3D, ya que Erika ni la sobraba el dinero ni la interesaba mucho ver en 3D su primera consola.


-En este juego puedes crear tu propio reino y puedes hacer canciones y actuaciones en teatro y hacer amigos y casarte y tener hijos –dijo, acercándole el pack de la consola-. Tiene pinta de ser malísimo de narices, pero para empezar sería bueno, ¿no?

Le miraba con los ojos brillantes, y una pequeña sonrisa. La consola además era de color azul y blanco que era un color que le gustaba especialmente.

-Y siento si parezco tonta, pero es que estoy bastante interesada en algo así. Por cosas cómo realización, cómo guiones… -se rió-, aunque dudo que un juego de hacer una vida tenga mucho guión pero para irme habituando… Y no sé, esas cosas… -hizo un pucherito-. No sé que hacer. Esta consola es muy chula. ¿Qué hago?
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Yahiro Kanzato el Mar Jul 18, 2017 11:06 am



Pues... creo que sería una falta de cortesía no hacerlo—murmuró calmado por aquello de "recuerdas mi nombre", que le había escuchado profesar con una cierta sorpresa en su tono—, y gracias, supongo que debo tomar, y tomaré, eso como un halago—sonrió levemente por su último comentario sobre lo de único y tal.

La verdad es que para el de cabellera rojiza clara era un poco extraño encontrar a la muchacha en este lugar, especialmente porque conocía aquello de que le gustaba el teatro, era actirz y bailaba, o al menos algo así recordaba desde la última vez que la vio, hace más o menos tres semanas, pensar que vendría a un lugar como este, era raro.

Pero eso no lo hacía desagradable.

Bueno... sinceramente yo escogería Pokemon...—soltó sin mucho aguante, mirando la consola que ella había escogido, un modelo viejo, recordaba haber tenido uno cuando tenía unos nueve o diez años, sus padres se lo habían regalado por navidad y su cumpleaños, justamente con el Pokemon, y también el Shaman King.

Sus inicios habían sido bastante distantes, pero era el inicio de su vida, había sido divertido.

...pero eso depende de tus gustos—agregó a sus palabras—, creo que es una buena manera de comenzar—continuó—, si te gusta, siempre puedes avanzar y tendrás muchas consolas y tipos de juegos para experimentar—razonó, sabía de lo que hablaba y, aunque no lo quisiera, sonaba como alguien así—, y si no te gusta, siempre puedes dejarlo de lado y entonces no habrás gastado mucho dinero en ello—se alzó de hombros—, es una buena forma de ver los pros y los contras cuando comienzas—le regaló una leve sonrisa, dando un ligero respiro—, y bueno... justo ahora voy a hacer algunas compras también—comentó, señalando el mostrador que tenía detrás, donde habían un par de personas siendo atendidas, y otros empleados en lo suyo.

Se dio media vuelta para dirigirse al mostrador y le hizo una seña a uno de los empleados, si la rubia quería comprar su consola también podía de esta manera. Un muchacho vino a atenderle y él pidió lo que había venido a comprar: primero los videojuegos, si, pidió los tres y se puso a leer la parte de atrás de cada empaque en lo que le traían cada uno, bastante emocionado, era un poco visible aquello.

Definitivamente, en algún momento, deberías jugar Resident Evil—le dijo a la rubia, que debía estar cerca, o eso pensaba él, se dio una cuarta de vuelta para buscarle con la mirada—, es un poco escabroso, asqueroso a primera vista, pero es genial—sonrió con mucha calma y regresó hasta su posición para pedir lo siguiente, el Nintendo Switch, del cual recibiría la caja y tendría sus días para probarlo en casa, y lo haría.

Vio la caja, tendría que estar sellada porque así eran estas cosas, le dieron una especie de folleto entonces, donde habían otras cosas que tenía la tienda, y lo que estaban esperando. Él era un "cliente frecuente extraño", era frecuente porque compraba mucho, y extraño porque no podía darse el lujo de venir todos los meses, como bien le gustaría.

Con mucha sinceridad, si fuera por él, pasaría una o dos semanas seguidas jugando, desestresándose y haciendo desastres con lo que le gustaba, tenía esa clase de sueño o fantasía, tal vez algún día, cuando se retirara, podría hacer algo así.

¿De verdad pensaba que podría llegar al retiro?

A veces, solo a veces, le gustaba pensar que podría envejecer, tener una familia y cosas así, aun y cuando lo que hacía era peligroso, podía matarlo y, definitivamente, afectaría cualquier clase de relación que él esperase tener alguna vez.

Resopló, ligeramente apesadumbrado por esos pensamientos... estaba siendo demasiado pesimista, pero era algo normal en su persona. No por eso bueno, claro está.

Ojeó entonces y sonrió ligeramente, había encontrado algo en el catálogo que le gustaba mucho. Se dio más o menos la vuelta y, sin dirigir el mirar a alguna parte específica, esperó encontrar allí de nuevo a la rubia.

Por ejemplo, saldrá algo nuevo de Sonic este año—le dijo—, definitivamente tienes que jugar Sonic—soltó con algo de animo señalando aquello en el catálogo—, tal vez algún día podamos jugar algo de multijugadores—continuó—, hay varias opciones, y hace mucho que no juego con alguien—sonrió de nuevo.

No parecía ser secreto que él estaba en "su elemento" justo ahora, y no era raro... había jugado videojuegos desde siempre... era un niño no planificado, no por eso no querido, para nada... el mayor de sus hermanos tenía veinticinco años cuando él nació, la hermana más cercana que tenía era Hitomi, la madre de Minato, y ella tenía veintiún años cuando él nació, así que era como el mejor sobrino que podían tener sus hermanos: aprendió a jugar solo, pues sus padres eran muy viejos para jugar demasiado con él, y se refugió en los videojuegos para no importunar a sus progenitores y que no se sintieran mal porque no podían acompañarlo en sus desmadres.

También se refugió en ellos cuando fue arrancado de su hogar y llevado a Escocia. Eran una parte importante de todo, y estaban con él incluso ahora.

Se movió entonces hasta el otro lado del mostrador, esperando un poco para cuando fuera momento de pagar, incluso esperando a la muchacha rubia porque, a pesar de que no habían venido juntos, si podía capturar a alguien con interés en el medio, y ayudarle a introducirse por completo... pues no se detendría.

Era de ese tipo de persona cuando tenía cierto conocimiento de alguien.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Erika Singer el Lun Jul 24, 2017 5:12 pm

-Mi forma de halagar es muy extraña, perdón por ser tan rara. Sí, es un halago.

Le parecía muy interesante que el otro fuese una especie de otaku y fan de videojuegos de verdad. Eso le hacía incluso algo más interesante de lo que ya le parecía a Erika. La joven notaba cómo, a diferencia de en el hospital o en otros encuentros, los ojos de este brillaban cuando miraba cada juego y hablaba de ello, realmente le encantaba.

Por eso creyó en su palabra y se giró rápidamente a cambiar la consola. La consola de pokémon era realmente más bonita, por eso no dudó en hacerlo. No entendería bien nada del juego al ser tan nueva en ello, pero quizás Yahiro la podría ayudar.

Y por ello, Erika ahora mismo era la persona más feliz del mundo. Dos semanas antes, creía haber dicho adiós a una persona de su vida y ahora volvía sutilmente de nuevo sin haberlo previsto. Algo estaba claro, y es que Erika sentía que el destino les había preparado este encuentro, aunque bien la joven fue la primera en salir corriendo tras él, metiéndose en aquella tienda de videojuegos desconociendo todo, pero no pasaba nada. Adoraba haberlo hecho, porque estaba aprendiendo de él, y de un mundo que él ama. Por lo cual, Erika estaba más animada a pesar de aquella temporada que le estaba sobrepasando y la estaba comiendo.

No pasaba nada, quizás los juegos le dieran un modo diferente de ver las cosas. O eso pensaba, y quizás fuese cierto pero por ahora quería probarlo. Podría aprender de los guiones de lo que jugaba, y conocer criaturas que no existen. Quizás mejorase así.

-Bueno, pues empezaré con Pokémon. Además hay criaturas muy monas, ¿verdad? –sonrió, poniendo después una mano sobre su cabeza algo confusa-. Quizás suene muy estúpido pero solo conozco a Pikachu. Quizás sea raro para ti que no sepa nada y tal. ¿Me va a ser muy difícil estar con ello por no saber nada? –miró de nuevo a la consola-. Aunque hay criaturas muy monas y adorables. Va de combates, eso lo sé, y seguro que la historia es una pasada, y el leoncito de la portada –Solgaleo-, es muy chulo. Parece fuerte y bello, es un Sol.

Algo pasaba por la mente de la rubia cuanto más hablaba el otro. Quizás era porque no se conocían mucho o algo que todo se lo recomendaba, pensando que quizás algo pudiera ser malo para ella.

-Yahiro. Soy actriz, o algo así. Las cosas “escabrosas” y “asquerosas” no me asustan ni me van a achantar. Si un juego es interesante y bueno, cómo pueda transcurrir la historia no me importa. Soy esa clase de chicas que no se asusta por las películas de miedo, ni siente reparo al ver partes amputadas ni cosas así –se rió-. Si en vez de una fisura en el tobillo me hubiese roto el tobillo, posiblemente lo hubiese llevado colgando mientras saltaba a la pata coja hasta el mismo hospital, por lo que mira lo que me importa.

Acompañaba al chico allá donde se movia más perdida que un pajarito sin su madre. Escuchaba todo lo que el otro día sin parar, hasta que mencionó algo que si le sonaba de algo que había escuchado en alguna parte de su infancia. Recordaba perfectamente a aquel personaje.

-¡Ah! ¡Sí sé que es Sonic! El erizo… puercoespín… azul, ¿no? He visto cosas de él cuando era más peque. A veces veía la tele con mi amiga y veíamos una serie de ello. No sabía que seguían sacando cosas de él, porque de hace muchos años ya… Qué bien. Me encantaba ver la serie con mi amiga y disfrutábamos mucho –estaba emocionada por conocer algo de esa tienda mejor que con otras cosas-. ¡Y me gustaba mucho Tails y Knuckles! Son mis favoritos.

Si, Erika si sabía cosas del erizo azul de la infancia de muchos.

Cuando dijo algo cómo jugar en modo multijugador, se había acostumbrado a sentirse sola en lo que hacía que la proposición de Yahiro era irresistible, tentadora, y quizás la mejor proposición que podrían hacerle ahora. Quizás porque un amigo, un apoyo… Era lo que necesitaba, era lo que más necesitaba, ante todas las cosas. Con los ojos brillantes y una amplia sonrisa, dejando salir una gran felicidad oculta entre una Erika triste.

-Encantada de poder jugar contigo. Será divertido aunque soy muy torpe, pero espero hacerlo lo mejor posible.

Estaba muy contenta y se notaba, por lo cual con su consola con juego en sus brazos, se dirigió a la caja incluso botando. Dando pequeños saltitos y tarareando felizmente. Queriendo pagar cuanto antes su nuevo entretenimiento. Por suerte sus padres la dejaban comprarse algunos caprichitos, aunque nunca decía en qué, tenía el dinero ahorrado de la consola en su tarjeta y, si hacía falta, dejaba de hacer castings una temporada para devolverle el dinero a sus padres si le molestaban.


Porque total, no le estaban sirviendo los castings para nada. O eso pensaba.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Yahiro Kanzato el Miér Jul 26, 2017 2:16 pm



El juego siempre tienes cosas que no te esperas—dijo entonces a la damita mientras daba algún paso, acercándose en la fila al mostrador para pagar—, hay muchas guías por internet para cada entrega de Pokemon... no soy muy de ellas, pero si tienen algunas pistas sobre cosas que jamás tomarías en cuenta sino las leyeras, y que son importantes en el desarrollo del juego—opinó, recordaba perfectamente la vez que jugó zafiro y tuvo que reiniciar todo el juego porque había malgastado una MT o no había capturado a un determinado Pokemon.

Había sido frustrante, pero le había enseñado algunas cosas.

Sin embargo, no pudo evitar soltar una risa por las siguientes palabras que la rubia había dicho y exhaló con algo de flojera, esa imagen de una chica con un tobillo colgante era algo que ya había visto, pues había visto piernas colgantes, brazos y otras cosas, pero no estaba seguro de que ella pudiera hacer eso, principalmente porque era algo demasiado doloroso, si daba dos pasos lo más seguro es que terminase desmayada por la cantidad de dolor que debería soportar por el movimiento de un hueso fracturado.

Los huesos tienen terminaciones, después de todo, como tal, puede doler todo lo que roce sus terminaciones nerviosas.

Bien...—dejó al aire un instante—, entonces podemos jugar en cualquier momento, siempre que el hospital no me absorba de nuevo—, aclaró, estaba dejando una carta abierta, una invitación para ella, porque le parecía una señorita bien interesante, y también porque, sinceramente, si podía conseguir alguien con quien jugar o hablar un poco de esto también se sentiría muy bien.

Fue en ese momento en el que, finalmente, le tocó pagar; entregó su documento de identidad, que en este caso funcionaba con el número del pasaporte, y la tarjeta para poder cancelar, pues, como era un extranjero con licencia de trabajo no podía tener, todavía, tarjetas de crédito, o al menos eso le habían dicho en el banco. La compañía, de todas formas, pensaba que lo mejor era que no dejase más rastros que los absolutamente necesarios, Shinobi era así.

Todo el proceso fue realmente muy rápido y, en cuestión de segundos ya tenía un par de bolsas en las manos y se corría para dejar que el siguiente en la fila, que era la rubia, pagara su consola... ella parecía tan emocionada con eso.

Justo ahora estaban en buen tiempo para comer algo ligero, pues eran algo más de las cinco de la tarde y le estaba entrando un poco el hambre, y sí, había comido palomitas y un poco afuera, pero ese no era todo el caso. ¿Qué debería hacer ahora?, se preguntaba tontamente, lo mejor sería reorganizar y partir de lo primero, sí, porque habían curiosidades, pero también puntos a considerar.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Erika Singer el Vie Jul 28, 2017 5:50 pm

Erika estaba contenta con su compra. No entendía casi nada del mundo de los videojuegos, pero sabía que podría ser algo divertido y que podría ser entretenido gracias a la compañía de aquel médico. Eso sí, le daba algo de corte confesar que necesitaría algo como una guía. Quería dejarse llevar por el juego en una primera ocasión porque ella sabía que así haría más sorprendente el juego.

-La verdad es que creo que, por ser mi primera vez, quiero aprender a pasarme el juego sin ayuda. Aprender de ello con la misma información del juego y jugando de la manera adecuada tal y cómo el juego me va a indicar. Así será más entretenido -sonreía-. Para guias en parte tengo las de mis papeles en las obras, por lo que jugaré dejándome llevar. Supongo que no todo el mundo usa una guía. Tú seguro que eres tan bueno que no las necesitas ni un poco.

Erika tenía bastante dinero en su tarjeta. Sus padres le habían dejado gastarse x dinero, por lo que no creía que ellos dijesen del todo algo malo por su compra. Si lo decían, ya se encargaría ella de decir que había sido un capricho y, si tenía que discutir, discutiría. Que no la dejasen gastarse dinero o algo así la daba igual, puesto que no lo necesitaba. Ya se encargaría ella de ganar el dinero que necesitaba dando clases de actuación o algo por el estilo, ya que podría enseñar mucho de ello.

Igualmente, sus padres seguramente digan cosas sobre sus gastos. Ella apenas gasta más que para estudiar más o algo así, pero nunca en caprichos raros. Nunca había sido avariciosa ni caprichosa. Al haber sido alguien de campo, es totalmente diferente su forma de pensar y puede que una cosa como una consola extrañase a sus padres. Lo malo es que le daba mucha vergüenza decir algo cómo que la había comprado para dejar de pensar en lo mal que le va con lo de ser actriz. Sus padres están pagando su universidad y clases para ayudarla. Si no avanza, sería una deshora a sus padres que ponen tanta esperanza en ella y que desean que sea la mejor.

Si no ven que avanza, posiblemente la echen de esa universidad, y no era el mejor momento de volver.

Pagó y cogió la bolsa de su producto. Erika no tenía ningún problema en postrar su documentación, ya que sabía que el otro sabía que edad tenía y su nombre por todo el incidente del tobillo. Qué más la daba. Tras pagar, guardó de nuevo la tarjeta y el carnet, y metió la cartera en su bolso.

Se alejó de la barra, girándose hacia la salida, informando a aquel acompañante suyo que debían salir. Ahora, ella se había acoplado al plan y no debía haberlo hecho realmente. Decir y elegir a donde ir era algo fuera de lugar porque al fin y al cabo, no estaba en una clase de cita o algo así. Qué va, ella solo había seguido a aquel chico y ya.

Por lo qué, para continuar aquel día, tendría que hacer alguna que otra pregunta:

-Oye, ¿te apetece hacer algo más? Hoy no tengo nada que hacer, y puedo acompañarte si quieres -Qué menos que tener un poco de educación antes de seguirle, aunque ya antes le había seguido-. Podemos ir a tomar algo por ahí. Yo he tomado un café pero, puedo tomarme otro, está muy rico. Además, quiero abrir la caja, y quiero que estés tú para decirme si está bien o no.

Erika era muy impaciente, pero también era por ser cautelosa. En ocasiones se pueden comprar cosas, por muy que sea de nintendo, y que falten algunas cosas dentro. Además, ea una gran excusa para pasar más tiempo con él, porque le apetecía y quería desconectar en un entorno diferente al que solía estar acostumbrada. No era un mal plan.

Deseaba que le dijera que si.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Yahiro Kanzato el Mar Ago 08, 2017 3:32 pm



Soltó una risa, luego de que ambos hubieran pagado, por aquellas palabras que él le había dedicado.

Las guías a veces son el último recurso—dijo—, no es lo primero que considero, es decir, he usado guías alguna vez, cuando el juego me encierra lo suficiente como para llegar a frustrarme—finalizó su comentario.

Jugaba desde que era niño, jugaba mucho porque no tenía nadie con quien jugar a esa edad, luego jugaba para mitigar el estrés y la frustración, para calmar su cuerpo y mente, para deshacerse de muchas cosas. Exhaló con serenidad cuando ya estaban saliendo de la tienda, abriendo la puerta para ella, esperando y saliendo justo detrás, observando sus alrededores en la calle, fijándose en todo, definitivamente en todo, porque era la manera en la que le habían entrenado, porque era la manera en la que había estado viviendo desde hacía dieciséis años.

Tengo algo de hambre—dijo—, realmente tengo bastante hambre—, admitió enmarcando una sonrisa en el rostro—, adelante hay un café, pero creo que prefiero un buen restaurante, para comer algo más pesado—comentó, porque a él le gustaba comer bastante—, ¿te apetece acompañarme?—preguntó—, por supuesto, yo invito esta vez, no tienes que preocuparte por eso—de nuevo le sonrió.

Según su mapa mental había un restaurante en la siguiente cuadra; mientras caminaba pudo ver el paisaje del negocio que mencionaba al inicio, entonces el restaurante no estaba lejos.

Es bueno ver que tu tobillo está mucho mejor—soltó entonces luego de unos segundos de silencio—, ¿está todo bien con tus audiciones?—le preguntó, pues le había ya escuchado varias veces mencionar el hecho de que estaba entre una y otra audición y, realmente, nunca había tomado demasiado esos asuntos en cuenta.

Continuó entonces caminando, pasando del café, esperando que ella le siguiera para comer algo, además, siempre era curioso respecto a otras personas relacionándose con el mundo de los videojuegos.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Erika Singer el Miér Ago 09, 2017 4:38 pm

Sonrió, es más, dedicó una gran sonrisa. No se esperaba la invitación por parte del chico directamente, porque no está muy acostumbrada y era solo su médico. Bueno, ya no, no lo era ya. Eso se había acabado. Su relación con él de médico a paciente había tocado su fin hace ya unas semanas y aquí estaban, charlando con naturalidad.


-Claro que quiero, pero si me prometes que me dejarás invitarte una próxima vez. No quiero ser una gorrona ni nada, pero algo comeré hoy seguro y no quiero que tengas que pagarlo tú realmente, por lo que “hoy por mí, mañana por ti”, ¿vale?

Colocó su accesorio de la cabeza y su vestido, aun sujetando la bolsa, comenzó a andar junto al chico. En aquel momento, se dio cuenta de un detalle muy característico, y es que se diferenciaban muchísimo en altura. Alrededor de 30 o 35 centímetros mínimo, y lo sabía. Era mucho, mucho, mucho más alto. Nunca se había dado cuenta, ni si quiera en el hospital, ni cuando le abrazó sin querer aquel día, ni nada. Hoy si que podría darse cuenta porque hoy no estaban allí por alguna razón, si no por simplemente verse, y eso le hacía muy feliz a Erika.

En cuanto mencionó su tobillo, se lo miró y sonrió, porque estaba bien y no se había mostrado ningún problema con él. Estaba contenta con ello, y por eso simplemente afirmó, pero el problema fue cuando preguntó por las audiciones, porque era verdad que no estaban bien. No, lo iban nada bien y ni si quiera un poco. Por eso, su expresión cambió, a una sonrisa algo forzada.

Porque decir que todo estaba mal solo significaba que ella era una mierda, y ella no quería asumirlo aún para no perder la esperanza.

-Bueno, he sido rechazada en algunas y en otras estoy esperando confirmación –mentira, ya que suelen dar al seleccionado al final del casting-. Hoy mismo he tenido una, por eso voy tan diferente a cómo suelo ir. Ni si quiera sé si me queda bien y habré conseguido así impresionar a los jueces pero… Bueno, ya me dirán. Por ahora tengo una el Lunes y otra el Martes después de las prácticas del club de teatro, por lo que estoy que no paro.

Era mucho, era demasiado el esfuerzo de la rubia para entrar en una prueba. No descansaba, ni física ni psicológicamente, porque estaba muy cansada con todo eso y le estaba causando muchos problemas de salud. Estaba muy triste por dentro, y quería una solución y conseguir lo que quería, pero no. No conseguía el papel que quería en ninguna prueba.

-Pero por el tobillo si, me hiceron la placa hace unos días y se mantiene bien, y pronto volveré a bailar con cuidado. Quizás algún día me veas en un musical o algo, cuando consiga mi primer papel profesional.

Esa frase le dolía más a ella que a nadie. ¿Primer papel profesional? Eso sucederá, dentro de cuanto tiempo. Por qué no lo conseguía, todo eso se preguntaba.


Y no podía hacerlo ahora o se la notaría, por lo que intentó borrar esos pensamientos de la cabeza cuanto antes. No tenía derecho a sentirse así ahora, que estaba con Yahiro, un buen hombre.

-¿Qué tipo de comida tienes pensado comer, Yahiro?
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Yahiro Kanzato el Dom Ago 13, 2017 12:58 pm



Está bien entonces—contestó a aquello.

Estaba acostumbrado a estas cosas, por lo que no se molestó ni nada parecido, después de todo, era de esos que pensaba que, si las mujeres peleaban por la igualdad, esta clase de cosas debían estar incluidas en esos aspectos. Resopló ligeramente y le miró de reojo para bufar un poco.

No soy quien para decir esto—murmuró—, pero no debes exigirte tanto, terminarás colapsando—agregó.

Él se esforzaba mucho, trabajaba mucho, pero era porque estaba acostumbrado y, aun más importante, estaba entrenado para soportar esa clase de cosas, esta clase de presión y así. Resopló ligeramente para mirar a ambos lados de la calle, cuidando que no viniera ningun auto cuando llegaron al final de la cuadra, esperando para poder cruzar.

Me gusta la comida japonesa, pero esa prefiero prepararla yo—admitió, al ser el más pequeño en casa había aprendido muchas cosas, pues vivía con personas bastante mayores, entre ellas estaba el cocinar, lavar, tender, planchar y hacer el aseo, todo eso siendo un niño, pero eran cosas que le divertían.

Luego de cruzar la calle tuvo a simple vista un local de tamaño medio, que era más como un tipo de restaurante familiar; había comido allí algunas veces en el pasado, por lo que tenía claro que daban uen servicio y servían buena comida.

Por hoy creo que será "comida norteamericana"—dijo entonces enmarcando sus dos últimas palabras con una ligera sonrisa. La comida occidental era algo que también sabía cocinar, pero, para ser sinceros, entre la gastronomía estadounidense y la británica, se quedaba con la segunda opción, por la que iban a un restaurante "normal" donde no servían nada parecido a comida rápida, que no le gustaba demasiado.

Y allí, luego de recorrer algunos negocios más, lo tuvieron, un local que ocupaba el doble espacio, de vidrieras finas y con algo de gente dentro, pero no demasiada, se podía vislumbrar un buen ambiente.

Aquí es—le dijo en tanto se detuvieron frente al lugar—, sirven un poco de todo y es bueno—agregó—es recomendado—puntualizó para dar el paso y entrar al lugar.

En sí no era muy diferente de otros restaurantes; había zonas para dos, cuatro y hasta seis y ocho personas, muy bien repartidas, y había un área para fumadores... aunque no es como si él fuera a fumar a estas alturas, solo lo hacía cuando se estresaba demasiado, por lo que tenía la misma caja de cigarros desde hacía unos tres meses, y aun le quedaba la mitad. Resopló, se sentía orgulloso de esa parte suya capaz de controlar "el vicio" desde hacía tantos años.

Al pasar fueron rápidamente abordados por uno de los meseros, él pidió una mesa para dos y fueron llevados a una que estaba cerca de las vidrieras, lo cual le gustaba mucho, le gustaba tener "algo de privacidad", y no tener a nadie de un lado, escuchando, le daba esa sensación. Recibieron el menú de parte de el mismo mesero que les había llevado hasta allí y este les dijo que hicieran una seña cuando quisiesen que viniera a tomar su orden.

No hay demasiada gente—resaltó él lo que se podía ver alrededor—, eso, en realidad, me gusta mucho—continuó—, siempre busco que los lugares estén medio vacíos—sonrió.

Era un hábito, si los lugares estaban llenos cosas podían pasar, es decir, más de una vez él fue enviado a cumplir encargos y misiones en bares, discotecas o salones de fiesta atestados de gente. Conocía el oficio y, aunque estaba consciente de sus alrededores, y de que no había nadie observándolo fijamente, salvo esta chica, era un hábito de esos que, por su propia seguridad, era mejor que continuasen existiendo.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

Mensaje por Erika Singer Hoy a las 2:00 pm

-No pasa nada, no estoy realmente agobiándome por todo ello –mentira, otra vez-. Además, no ocupo tanto mi tiempo cómo ves. Ahora mismo estoy libre caminando y hablando contigo, por lo que no estoy tan ocupada. Ahora mismo podría estar en otro casting, pero preferí pasar. Hasta yo misma sé donde están mis límites.

Mentira, todo mentira, era una gran mentirosa. Estaba en su límite pero porque nada salía bien. Nada estaba saliendo cómo quería. Y dolía, y dolía mucho, pero Erika creía no ser transparente. Sabía que nadie sabría cómo todo aquello la estaba doliendo por dentro, porque por fuera siempre era una chica alegre, extrovertida, única. Acompañó al japonés por el camino, y hablaba de comida, lo cual le abrió el apetito.

-Pues un día me gustaría probar la comida japonesa. Apenas he comido poca comida de allí, y me gustaría de verdad comer más de ella, ya que me gusta y me parece muy apetitosa. Quizás deba escuchar a alguien que sabe cocinarla –sonrió, mirando al otro-. ¿Qué me recomiendas probar? ¿Y algún sitio en especial para probarla que parezca verdadera comida japonesa? Que hay muchos sitios que solo funcionan cómo pueden por puro postureo, yo quiero que sepa a Japón.

Erika era experta en comida alemana, ya que vivía lejos de la civilización, era mucho más común allí ser muy típicos y con costumbres muy cerradas. Bastante raro veían sus familiares, que no sus padres, en que la niña aprendiese inglés. Porque “¿para qué? Eso no sirve en Alemania. Hay que hablar en alemán”, y ese tipo de comentarios algo… cerrados, eran típicos en sus abuelos o en otros familiares.

Entraron a un local que Yahiro parecía querer ir. Le gustaba mucho cómo estaba aquel sitio, porque parecía que había sitios mucho más despejados y con menos gente que la que estaba acostumbrada a sentir en la academia, en las colas de los castings, en la calle en general… Siempre todo estaba siempre lleno, y cuando la tranquilidad llegaba era cuando vivía en Alemania, en aquel pueblo, en aquel lugar tan lejano y tan de antaño. Qué raro encontrar un sitio tranquilo.

Se sentaron allí, escuchando el comentario del otro sobre la mesa.

-La verdad es que de vez en cuando, disfrutar de una comida, una merienda, o simplemente pasando el rato con alguien, es mucho mejor en un lugar tranquilo –apoyó los codos en la mesa, para luego apoyar la cabeza en su mano y mirar alrededor-. A mi me gusta mucho el barullo, me gusta que la gente esté caminando por la ciudad y hablando, me gusta que haya un montón de gente por allá donde camino, quizás porque me he acostumbrado a vivir en un sitio lejano, un sitio silencioso, un pueblo cualquiera con no más ruido que vacas, mar, señores ancianos, granjas… Todo este tipo de cosas. Soy una chica totalmente de campo –cambió su postura, bajando sus manos y mirando a su acompañante mientras hablaba-. Y por eso sé que, cuando quieres hablar con alguien, charlar, simplemente estar 100% para la persona con la que pasas el rato, es mejor hacerlo en un lugar tranquilo. Es muy difícil saber de la otra persona, conocerla o preocuparse por alguien en lugares ruidosos cómo el comedor de la academia –sonrió, levememente-. Ahora que lo pienso, siempre hemos coincidido en lugares medianamente tranquilos, y quizás por eso me sea más fácil saber cómo eres.

Se quitó el sombrero. Aunque las mujeres no siempre estaban obligadas a hacerlo, pensó que sería mejor y más adecuado hacerlo.

-O sea, no estoy diciendo que te conozca cómo de toda la vida, pero creo que es gracias a verte en un lugar tranquilo que puedo ver cómo eres de manera más natural y fácil –empezó a jugar con los dedos de sus manos bajo su mesa, algo nerviosa-. Quizás sea atrevido haber dicho todo lo que dije, pero creo que entiendes lo que quiero decir, ¿no? O quizás no.
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Re: Cappuccino [Priv. Yahiro]

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