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Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

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Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Shi L'Jon el Lun Ago 14, 2017 7:27 pm



Mokuyōbi no yoru

W: Zhao Wang \\ Estadio de atletismo de la SNA; pistas \\ Jueves; 20:40 hs \\ Cabello & Vestimenta


Era un "hombre" bastante grande. Sí... tenía unos dieciocho años, en medio mundo podías ser completamente independiente, en el otro medio no podías por la opresión o lo que sea que impidiera económicamente que eso sucediera, en fin. Hoy no estaba aquí por eso.

Era jueves, eran las ocho treinta de la noche... normalmente su entrenamiento vespertino comenzaba a las tres de la tarde y, como mucho, se extendía hasta las siete de la noche, hasta que pudieran completar cada uno su menú, por supuesto, cada quien tenía un menú diferente, y los tiempos diferían en torno a eso, los tiempos en gimnasio y los tiempos de descanso y masaje; sin embargo, él había retrasado un poco todo eso hoy en día, no por su culpa.

Era algo inevitable.

Cuando eres como el cliente frecuente del hospital las cosas se vuelven algo locas, al menos, una vez al mes y, cuando su medico de cabecera, su psiquiatra, había sugerido, hacía ya unos doce o trece meses, que lo mejor para sus consultas era que fueran todas el mismo día o, en su defecto, divididas en dos días, nadie dejaba en duda que estas cosas pasarían de vez en cuando.

Esta era la tercera, o cuarta, vez que llegaba a suceder.

Normalmente visitaba al nutricionista, que hacía su montón de palabrerías y revisaba los exámenes que le hacían cada mes, revisaba su dieta, sus menús, los progresos atléticos y cambiaba lo que debía cambiar; luego venía el neurólogo, que vigilaba cierta parte de su tratamiento, luego el ortopedista, con quien llevaba un control regular desde hacía un tiempo debido a algunos problemas relacionados con su excesivo crecimiento, sus pies y postura, y luego de hacerle una visita a la encargada de la sala de rayos X, normalmente venía su consulta con el psiquiatra, el problema era ese.

Todo se había vuelto un desastre.

En fin, entre sus problemas el día anterior, miércoles, día de descanso, y los problemas de que dos de sus doctores no pudieran atenderle el día citado, sino el siguiente, se sumó el hecho de que había tenido exámenes en la mañana, por lo que terminó retardado para la práctica en la tarde.

Pero no podía dejarla, para nada... en contra de lo que cualquiera pudiera desear o pensar de él, se había impuesto como meta clasificar para el equipo nacional, su entrenador le había dicho muchas veces que podía hacerlo, entonces, ¿por qué no?, solo tenía que ser tan o más serio de lo que lo era con la astronomía, y no es como si algo realmente estuviera colmando su horizonte. Para ser sinceros, lo único que había en su horizontes era una inmensa frustración.

Estaban a principios de Junio, en plenos exámenes, por lo cual los nervios de todos estaban algo crecidos y podía entender que nadie se quedara para un poco de practica extra... estaba seguro, habían chicos aquí con talento, pero que no era nada serios respecto al deporte, por eso, en medio de este gran campo, estaba solo él corriendo en la pista, y algunos chicos de salto largo y de salto alto que practicaban en medio del campo, en sus áreas, ese era el esfuerzo extra, cosa que él podía reconocer y admirar.

A principios de Julio iba a entrar en las estatales, por lo cual ahora estaba haciendo su Taper para tres semanas antes de un maratón, que no era lo que iba a hacer, pero era lo que su entrenador había decidido, a estas alturas ya había hecho la hora de gimnasio y tres de las cuatro carreras de mil seiscientos metros que tenía asignada, por el momento, solo le restaba un set más de cuatro vueltas a la pista y podría comer su merienda antes de la cena, esa que había preparado en la mañana sabiendo que esto iba a pasar.

Resopló, habiendo tomado un descanso de quince minutos colocó el cronómetro en cero, al ser la última carrera podría ir con todo, a fondo, y probarse, siendo mil seiscientos metros, la carrera debía durar cuatro minutos o menos, si podía hacerlo en ese tiempo, significaba que podía bajar la marca que tenía de los mil quinientos metros, un logro, un paso más hacia el objetivo que se había planteado.

Se colocó en posición de salida para carreras de media distancia, alborotó sus cabellos, esos a los que, desde hacía unos días, había decidido quitar el multicolor y dejarlo simplemente en un rubio claro y, por reflejo, o un hábito quizá, apretó los zarcillos que siempre llevaba puestos-tres en el lóbulo izquierdo, tres en el derecho y, en esta misma oreja, una argolla en la parte superior-, regresó las manos a su sitio e hizo una cuenta regresiva y, al momento de "disparar" en su mente, apretó el botón del cronómetro en su reloj pulsera, para arrancar a correr con su clara estrategia en mente.




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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Zhao Wang el Miér Ago 16, 2017 5:06 pm

W: Zhao Wang · Gimnasio de Voleibol -> Estadio de atletismo de la SNA; pistas · Jueves; 20:35 hs · Vestimenta

Parecía que era un día duro, porque se había quedado entrenando hasta tarde. Incluso se había ido su persona favorita, se habían ido todos, y se habría propuesto además colocar todo él por una vez. La verdad es que le costaba mucho colocarlo todo, y era por lo único que no se sentía ni un poco orgulloso. No es capaz de llevar un orden correcto nunca, es descolocado, desorganizado… Horrible. Suspiró mientras estaba solo en la ducha, porque todos se habían ido, mientras lavaba su cabello. Pensaba en que cada vez estaba mejor en el equipo. Que todos empazaban a entenderle más, a comprenderle más, a aceptarle más, a entender que realmente era un colocador de lujo y que sería de los mejores que podrían ver. Además, empezaba a abrirse, y dar órdenes buenas para que todo saliese bien. Todo iba cómo la seda, al fin.

El corazón le iba a mil cuando pensaba en que dentro de poco tendrían partidos. Partidos importantes, y tenían tres jugadores aparte de él increíbles que posiblemente les llevasen hacia la victoria, porque eran buenos y no podían perder. Era el último año de muchos, y perder no estaba en las opciones. No podían hacerlo o muchos no verían una victoria universitaria nunca más en su vida. Qué lástima, porque Zhao aún tenía un par de intentos, y vería cómo se esfumaría los intentos de otros si no ganan.


Perder no estaba permitido.

Aclaró su cabello y su cuerpo, saliendo con tranquilidad de la ducha y cogiendo la ropa de recambio. Decidió ponerse cómodo ya que ya hacía calor, y que tras la ducha se sentiría supercómodo.
 
Había pasado tiempo desde que no salía tan tarde, y por eso, tras recoger sus cosas, cerrar la puerta del pabellón donde entrenaban, y todo aquello, se dio cuenta en que había alguien en las pistas de atletismo. Sí, había alguien y sabía quien era, ya que solo una persona podría tener aquel peinado rubio platino. Además, daba por hecho que había crecido, porque algo había cambiado en él. Algo era diferente y lo sabía. Daba igual, no eran los mejores amigos del mundo tampoco, puesto que el chino había desaparecido un mes y pico, y en vez de irse corriendo a avisar a Shi, salió por ahí con la chica que solía gustarle y hacía cosas muy privadas con su pareja. Las preferencias eran claras en Zhao, pero era evidente el por qué.

Shi y él eran muy diferentes, y aunque ambos quisieran conocer las cosas del otro, no habían dado el paso para decir “Hey, tío, somos amigos. Si que lo somos, y somos la leche de amigos. Best Friends”. No. No estaban en ese punto, pero el chino estaba claro que quería un amigo cómo él. Quería conocerle, quería llamarle por teléfono para quedar para tomarse algo o algo parecido, aunque bien recordaba que tenía una alimentación diferente, y una vida diferente, pero bueno, era lo que había.  Solo podrían ser amigos si ponían algo de parte del otro, cómo por ejemplo, un número de teléfono, que con todo lo que había pasado ni recordaba que lo pidiese.

Vio como aquel chico era tan veloz. No recordaba haberlo visto correr, pero era interesante verlo. Era increíble porque seguramente mejorase su marca cada vez más, y eso ya siendo joven, cuando llegase a la edad y el curso del chino, otra cosa pasaría.

Se acercó a la pista andando tranquilamente, en la posición donde debería parar el otro, y ahí le espero. Iba a saludarle, y esperaba que no tuviese problema al hablar con otro hombre. No quería pensar si su pareja se pusiese celoso o no, pero bueno, no lo vería y Shi era un proyecto de amigo y, posiblemente, sea muy hetero. No lo sabía a ciencia cierta, pero bueno.

En cuanto se acercó, saludó con la mano, porque bien no le oiría aún hasta que estuviese calmado tras entrenar. Debería ser cansado aguantar encima a aquel chino pesado y su voz que tanto odiaba.
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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Shi L'Jon el Dom Ago 20, 2017 2:37 pm



Siempre era de esta manera; nunca podías salir en falso o todo sería problemático, tenías que mantener tu ritmo y conocer tus puntos fuertes, porque normalmente todos cerraban con amplias zancadas, entonces, ¿qué debía hacer alguien como él respecto a eso? Su entrenador le había aconsejado que, al tener zancadas amplias, era especialmente bueno para él meterse en las carreras más intermedias, tipo mil y mil quinientos metros, porque, con su altura, estilo y amplia zancada, era capaz de sacar una ventaja a otros corredores haciendo el mínimo de esfuerzos y, cuando llegase el momento, y todos acelerasen, su aceleración les dejaría atrás... también le había aconsejado abandonar la idea de los maratones profesionales y concentrarse en la pista.

Le hizo caso, después de todo, quería hacer esto mientras pudiera.

Su carrera consistía en cuatro vueltas completas y, para el momento en el que iba por la tercera, comenzó a acelerar, al instante en el que se le presentaron trescientos metros para la meta aumentó una velocidad, y así cada cien metros, hasta que solo faltaron cien, en ese momento dio su todo para pasar la meta y, en ese mismo instante, presionar el botón que le permitía ver qué tiempo había hecho. Estos tenían un margen de error al ser tomados por él mismo, pero eran una buena referencia.

Tres minutos cuarenta y cuatro segundos, redondeando—murmuró para exhalar al ver el reloj y sonrió, con cien metros más, calculaba catorce segundos por cada cien metros, lo cual no estaba nada mal para un corredor de media distancia, y le daba una referencia de entre tres treinta y tres treinta y tres para su carrera.

Bufó y, luego de exhalar con fuerza y recuperar el aliento, alzó la cabeza al ver un par de pies, vio ropa deportiva y un rostro pelinegro que no podía nombrar. Le miró con dudas, en su mente estaba buscando la procedencia, el apodo, la experiencia, todo eso en una fracción de segundo.

Um...—murmuró—, eres el chico del voleibol—dijo para sonreír, porque en ese momento no se le venía a la mente su apodo—, Duizhang... ¿chan?—preguntó ladeando la cabeza, de nuevo dudoso—, eres tú, ¿no es así?—le cuestionó.

Acomodó su postura y se echó los cabellos hacia atrás, como estaban recién decolorados no había ni rastro de las raíces... eso duraría poco, pero solo lo dejaría estar. Caminó hacia el costado de la pista, en busca de sus cosas, para cazar una toalla y usarla para secarse el sudor del rostro y el cuello; las noches en Alki Strait eran frías, pero su cuerpo estaba caliente.

Tendría que hacer estiramiento al momento para evitar cualquier lesión.

Disculpa mi pésima memoria para los nombres—le dijo desde su posición, cerca de las gradas más pequeñas, que servían para que los miembros del equipo acomodaran sus cosas, descansaran o ayudaran al calentamiento—, creo que no nos vemos hace mucho tiempo, desde Febrero creo, eso ha hecho que olvide también tu apodo al verte—fue sincero—, pero he podido recordarlo—sonrió con cierta gracia.

Las cosas habían sido complicadas desde la última vez que le vio. Recordaba como se sentía en aquel entonces, era un hombre enamorado que pensaba en ponerse más serio en el deporte; justo ahora, cuatro o cinco meses después, era un hombre desencantado que se refugiaba en las estrellas y el deporte, del que casi todo el equipo hablaba por el cambio en su actitud a lo largo del último año.

Resopló, de nuevo pasando la toalla por su rostro y resoplando con mucha fuerza, su corazón había regresado a la normalidad, entonces se sentó y comenzó a estirar los brazos en ejercicios consecutivos, luego haría lo mismo con las piernas, pero todo tenía su rutina, todo estaba perfectamente puesto para funcionar de una u otra manera.

Y... ¿qué estás haciendo por aquí?—le preguntó—, no creo que cambiases la cancha de volley por estas pistas luego de tanto—fue sincero al respecto para bufar con algo de gracia.



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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Zhao Wang el Lun Ago 28, 2017 6:28 pm

La verdad es que pensaba que aquel chico era impresionante. Estaba diferente tras tanto tiempo sin verse, más fuerte, incluso diría que más alto, aunque probablemente eran impresiones suyas. Cómo Zhao era de un tamaño estándar, aunque alto, pero estándar, no era muy difícil rebasarlo en altura. En parte eso molestaba al chino, porque de las personas de su alrededor solo Rinne era más bajita que él. Y bueno, un niño con el pelo mal coloreado de su equipo de volley era más bajito, pero era uno de los mejores rematadores que había visto nunca.

Indiferentemente, sabía que Shi era más pequeño que él y seguía siendo el titán por el que le recordaba. 

-¿Has crecido? Han pasado solo unos meses pero parece que has vuelto a crecer. Eso o yo he empequeñecido -se rió, rompiendo el hielo-. Todos los chicos que son menores que yo están más altos, debe ser que yo me estoy volviendo viejo, maldición.

Shi era la persona más alta que había conocido en su vida. Era un chico raro hasta para él, porque tenía sus formas de pensar e ideales, pero probablemente sea el único que sepa de su afición a los mangas y los dibujos japoneses. Bien lo lleva en secreto, para que no ser burlen de él, aunque incluso recientemente hay un club de eso en la escuela.

Suspiró. 

-No me importa que te olvides de ese extraño mote que me pusiste. No nos vemos desde entonces pero es que han pasado bastantes cosas de camino y he estado bastante ausente, perdona no haberte contactado -dijo, serio y con sinceridad-. Han cambiado muchísimo las cosas, tanto cosas buenas cómo malas. 

Se rascó la cabeza. La verdad es que Shi y él nunca habían sido grandes amigos y por eso daba igual tener que contarle lo que pasaba, pero aún así consideró que si, le importaba lo más mínimo, se lo contaría. Las personas no desaparecen porque si, y Zhao lo hizo. Aunque debería importarle si hasta tenía un mote que le había puesto el otro.

Volvió a suspirar.

-Pues estoy por aquí porque acabo de salir de mi entrenamiento de voleibol. Estamos preparándonos bien para partidos y torneos. Está siendo cansado por todos los lados y me he quedado un poco más a recoger y eso. Es mi deber como subcapitán -sonrió ladino-. Al salir te he visto desde la cancha y he querido acercarme. Con ese pelo se te ve desde lejos y quería saludar. Parece que además estás entrenando duro y quería saber sobre ello, y sobre que tal te ha ido este tiempo, no sé.

La verdad es que Zhao veía que el otro tenía un buen cuerpo, pero sabía que no había ninguno mejor que su novio. Zhao era realmente fiel en ese sentido, porque sabía que solo tenía ojos para su perfecto y pedante pareja. Le adoraba y le quería con todo su alma, pero sabía lo que era. De Shi no podía opinar mucho porque apenas le conocía y las pocas cosas que conocía de él eran escasas, y eran buenas, pero sabía que tenía que conocer mejor a una persona para opinar de ella.

-Aunque la verdad es que no estoy muy puesto en el atletismo. Una vez conocí a un chico que le gustaba mucho e incluso competí corriendo con él, pero bueno, nunca me explicó como funcionaba este tipo de deporte y eso. Mi padre me explicó las cosas un poco y ya está. -sonrió de nuevo, mostrándose confuso por todo lo que veía-. Lo único que veo es que te estás poniendo esfuerzo de más. Estás solo, te cronometras a ti mismo, se te nota mucho. ¿Hay algún torneo o algo?
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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Shi L'Jon el Miér Ago 30, 2017 12:36 pm



He crecido—afirmó como si nada—, creo que ha sido casi medio centímetro al mes desde la última vez que nos vimos, o algo así—se alzó de hombros—, al inicio del año medía dos metros con tres centímetros, ahora son dos metros con siete—resopló.

No podía decir que estaba contento de medir lo que medía, porque se estaba haciendo problemático para la salud, para su espalda, y por eso debía seguir entrenando con cabeza. Estaba en una encrucijada, porque medir dos metros, o dos metros tres estaba bien, pero hasta allí, el resto implicaría que, tal vez, debía abandonar su idea del atletismo y concentrarse en entrenar sus músculos para que fueran capaces de sostenerle, no tratándose de la rapidez, sino de la capacidad y su misma calidad de vida en el futuro.

Molestia al fin.

No creo que sea por vejez—le dijo de nuevo, bastante calmado, jugando con su cuerpo en sus estiramientos—, es normal que crezcas según tu genética y lugar de nacimiento... incluso tu estatura, complexión o rasgos pueden variar si has sido gestado en un país fuera del hogar de tus padres, o cosas así—sonrió.

Era un poco loco con estas cosas.

La verdad estaba un poco pensativo, por lo que estaba tranquilo al respecto y, al escucharle hablar, podía sentir muchas cosas. Shi era bueno para leer expresiones, solo que a veces era un tanto flojo en enfocarse en eso, a pesar de que fueran instintos, por lo que se podía saber a simple vista qué de bueno era bueno, y qué no lo era. Terminó de hacer el enfriamiento de brazos y se levantó para hacer relajamiento en las piernas, no pudiendo exagerar mucho con el mismo por el clima, la hora y todo el trajín que había estado teniendo durante todo el día en la ciudad.

Se nota a leguas que las cosas han cambiado, claro que sí—soltó, tomando la punta del pie con su mano por atrás, permaneciendo en equilibrio, esos serían veinte segundos—, también el hecho de que ahora hay un equipo—continuó, cambiando de lado para repetir el ejercicio—, la última vez que intenté entrar al gimnasio de voleibol estaba siendo usado por muchas personas, pero tú no estaba ahí—dijo con calma—, ¿estabas enfermo o algo?—le preguntó—, puedo recordar tu rostro a simple vista, así que estoy seguro que no estabas ahí—continuó, relajaba de nuevo las piernas—, ¿estabas de viaje o algo?, fue hace un par de meses, más o menos—finalizó.

Entonces se quitó el reloj pulsera y lo guardó en el bolso donde estaban sus cosas, sacando una botella transparente que tenía un liquido amarillo verdoso; no era una bebida energética como tal, él no podía tomar esas cosas, pero sus doctores habían acordado que habían ciertos combinados entre frutas, hortalizas y vitaminas-y mucho mal sabor en medio- que servían para que repusiera fuerzas sin comprometer su tratamiento. Abrió la tapa y se dispuso a beber un par de tragos, arrugando un poco el rostro.

Si el sabor pudiera ser ignorado de la misma forma que sus alucinaciones... el mundo, su mundo, sería un mejor lugar.

También lo de subcapitán—soltó de repente, como recordando el detalle, aunque lo cierto es que había sido ignorado a propósito—, ¿acaso no era el capitán?—cuestionó nuevamente.

Recordaba que su primera charla había sido mucho sobre eso... a los ojos del francés no tenía mucho mérito andar de acá para allá con eso y un equipo de uno, pero solo le había dejado estar; después de todo, las personas solo buscaban lo oportuno para sentirse bien con ellas mismas. Ni siquiera él se salvaba al respecto.

Hay varios torneos—comentó—, pero quiero ir a Tokio—continuó hablando, respirando hondo, dados por terminados sus ejercicios de enfriamiento, solo sentándose de nuevo, mirando al pelinegro—, y antes de Tokio hay varios escalones—murmuró para bufar ligeramente—. No sé cómo funcionan otros deportes olímpicos, pero... aun si eres el mejor del mundo, siendo estadounidense, si fallas en los Trials, no puedes ir—comentó—, y aunque aún falta mucho para eso, hay varios torneos que debo ganar, o en los que debo figurar, si quiero llegar hasta el paso previo, ya que nunca he estado oficialmente en un equipo juvenil—sonrió.

Era complicado, pero ya había aprendido como funcionaba todo en realidad.

Y estoy solo porque he llegado tarde a la practica... tuve algunos problemas previos—jugó con la cabeza de lado a lado a ritmo y exhaló.

Una vez te acostumbrabas a las cosas, aunque fueran malas, desabridas o desafiantes, se hacían parte de la vida... y eso aplicaba para todo, en todos los aspectos.




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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Zhao Wang el Mar Sep 12, 2017 4:56 pm

-Vaya, si sigues creciendo, vas a golpearte mucho y muchas veces con todas las puertas. Deberías tener cuidado con ello, no es normal crecer a partir de x edad, y en este caso, tú tampoco deberías seguir creciendo –dijo, con sinceridad, pero dejando claro el tono de broma. No quería sonar a malas, pero bien era cierto que incluso acomplejaba estar a su lado un poco. Igualmente, hablaba en broma para romper el hielo. Zhao no solía ser así tampoco porque estaba más animado con todos los cambios en sus relaciones-. Empieza a costar mucho mirarte, e impresionas. Recordarás a cualquiera si vas a Tokio.

Suspiró. Realmente si mediese lo que Shi sería molesto, pero no le importaría medir un poco más. No era extremadamente bajito, pero en voleibol la estatura es ideal siempre y para todo el mundo. Una buena barrera es un jugador alto. Aun así no podía quejarse de su posición, porque ser armador es algo que le fascinaba. Siempre había sido controlador en muchos aspectos, por lo que esto era ideal para él. Golpear balones no era del todo lo suyo, pero pasarlos era único en él, y quería ser el mejor en ello, aunque tuviese que competir con quien no quería competir.

Aun así, le fascinaba la capacidad de muchos en esa academia. Muchos querían llegar a ser profesionales y representar a sus países. Ahora, ¿qué quería él? Quizás estaba bien eso de terminar la carrera y ya está, pero en el fondo, le picaba bien el gusanillo eso de participar en eventos mundiales por su país.

-Bueno, yo no sé cómo eran mis padres ni si tengo hermanos, biológicamente hablando. Supongo que al ser chinos, será que son tapones, pero igualmente uno de mis padres adoptivos es bastante alto. Ojalá ser cómo él de alto.

Ay, la competitividad y el orgullo cómo picaban al joven chino.

No recordaba que hacía tanto tiempo que no veía a Shi hasta el punto de que el otro se diese cuenta de su ausencia. Tendría que explicarle por encima el asunto, aunque por suerte ya se había acostumbrado a contar toda la historia y todo el percal que había pasado los últimos meses.

-Pues sí, todo ha cambiado. Tuve que marcharme un mes, mi padre falleció y tuve que volver de inmediato. Cuando mi familia y yo nos recompusimos, volví aquí. Al haber faltado tanto tiempo y haber descuidado el equipo, el chico que estaba de subcapitán cogió el relevo para ser capitán. Cuando volví, cogí yo el puesto de subcapitán. Digamos que intercambié puestos debido a mi ausencia –suspiró, le daba cosa que no hubiese visto crecer el equipo en el que jugaba por culpa de todo aquello. Le hubiese gustado estar ahí para que todo creciese junto a él –Aunque bueno, ahora el equipo está más fuerte gracias al nuevo capitán. Lo hace mejor que yo, ha jugado con el equipo japonés y le hace realmente bueno.

A veces se pasaba hablando de su capitán, que justamente también era su pareja. Le salía solo hablar de él porque era un ñoño enamorado y estúpido, y le salía del alma hacerlo sin querer. Se sentía algo estúpido en parte, pero tampoco pasaba nada porque nadie lo notaría a primera vista en  principio. O eso cree.

-Y eso, todo ha cambiado por que me ausenté, pero me recuperé en los estudios y esas cosas. Por todo lo demás, todo se puede solucionar. Yo volví hace un mes o así, no recuerdo cuanto exactamente.

Peinó su cabello hacia atrás y miró alrededor. El atletismo era muy diferente a él, porque veía lo que hacía aquel chico y no le interesaba lo más mínimo. El atletismo era para el titán, no para él.

-Ir a Tokio es aspirar muy alto, pero creo que lo harás bien. Seguro que lo consigues con todo tu esfuerzo –sonrió levemente-. O sea, no lo digo por decir, creo que se te da bien y eres el que mejor he visto. Por lo menos de la escuela seguro que eres el mejor, y tu altura puede servir de mucho.

Se fijó en lo que veía y tomaba. Siempre había sido un chico raro con problemas en la alimentación, ya le había acompañado a comprar comida aquel día en busca de mangas, y eso le fue gracioso porque significaba que seguía exactamente igual que antes. Menos su pelo, que ahora era muy rubio y parecía una antorcha. Se rió un poco al pensarlo, y volvió al tema.


-¿Te presentarías en las olimpiadas para defender a Estados Unidos? No sabía que eras americano, puesto que no lo pareces ni un poco.
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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

Mensaje por Shi L'Jon el Jue Sep 14, 2017 1:16 pm



Soltó una risa al escuchar al varón pelinegro.

Voy con un ortopedista, y también con un endocrinólogo por eso—murmuró, era un caso complicado—, me van a poner inyecciones para, coloquialmente, “dejar de crecer”—rió un poco, encerrado entre comillas su último mensaje, porque era algo divertido, o así lo veía él—, y ya estoy acostumbrado a chocar con los marcos—agregó como toque y respuesta al comentario que el pelinegro había hecho—, un marco promedio está a una altura de entre metro noventa y dos metros—soltó esa pequeña cápsula informativa.

Era de ese tipo de problemas que solo contemplabas si eras de ese alto. Tal como cuando iba a un hotel y le tocaba dormir en camas demasiado pequeñas. De hecho, su cama en esta universidad era un caso excepcional, porque tuvo que mandar a hacer el colchón y, al ser tan largo, se veía muy gracioso al lado de las otras dos camas de tamaño “normal”.

Hay chinos altos—comentó luego de algunos segundos—, mi familia tiene algunas ramas radicadas en China, algunos son bajos, otros bastante espigados—llevó la cabeza de lado a lado, como un péndulo—, van de un lado a otro, porque depende mucho de muchas cosas al final—.

Le escuchó entonces con atención, en ese momento, Shi pudo notar un par de cosas; la primera era la profunda tristeza disipada en un segundo por la segunda; aquel capitán del que hablaba, lo cual le llevó a pensar cosas demasiado obvias en realidad. Enmarcó una mueca sonriente que permaneció en su rostro por pocos segundos.

Era un chico bastante transparente. Definitivamente, si algún día le tocaba mentir, lo agarrarían de forma muy sencilla.

Lamento lo de tu padre—fue lo primero que dijo tras sus palabras—, perder a un padre es algo realmente doloroso, tengas la edad que tengas—continuó, él sabía bastante bien de lo que hablaba—, pero es bueno que pudieras regresar, con todo lo difícil que seguramente ha sido—resaltó—. Sobre ese chico, creo que lo he visto alguna vez… seguramente él también quiere ir a Tokio—murmuró, si era japonés, sin duda sería uno de sus deseos más grandes poder estar como jugador en las olimpiadas de su país.

Faltaban algunos años para eso, pero las oportunidades existían, solo era cuestión de trabajar lo suficientemente duro como para tenerlas al alcance, y luego hacer el último esfuerzo para poder tomarlas entre las manos.

He aprendido a convivir con mi altura, y a usarla para correr—murmuró, dejando de lado entonces la bebida que, sabor a parte, le hacía bien a su cuerpo—, en las pistas lo mejor es ser pequeño, o al menos no medir dos metros… eso es bueno para pértiga o salto triple—analizó, los había practicado, pero había acabado en las pistas—, no me gusta alardear, pero he logrado mantener mi lugar como el mejor aquí por dos años, siento que puedo lograrlo—asintió, se daba ánimos a sí mismo, a pesar de que ese solo hecho fuera completamente extraño a la larga—, soy capitán del equipo de atletismo, como ves—sonrió.

Bueno, el pelinegro no podía verlo, pero era una analogía sobre las cosas obvias. Al llegar el primer día, en primer año, luego de la selección inicial, fue capaz de ganar todas las pruebas de pista, también las de salto largo y salto triple, y quedó entre los primeros en pértiga y jabalina, habiéndose así ganado el puesto de capitán sobre algunos mayores que le miraban con molestia. Al principio ellos estaban incómodos, pero ya había aprendido a vivir con eso apenas un par de meses después, y él se había acoplado a esos chicos.

Aun no manifestaba a su madre su deseo de competir a nivel profesional, pero eso ya vendría, estaba seguro.

En ese momento desvió la vista al otro y soltó alguna risa.

Es entendible… realmente solo tengo rasgos de mi padre—murmuró—, aunque mi madre jurará que los encantos los he sacado de ella—bromeó, era raro en él, pero venía muy bien al caso, y él era muy bueno para manejar las situaciones—. Mi padre era francés, mi madre es estadounidense, yo nací en Japón, pero gran parte de mi familia comparte rasgos asiáticos, porque nuestras primeras generaciones fueron chinas y coreanas—explicó—, y, de alguna manera, muchos en la familia terminan con esposas o esposos asiáticos—agregó, cosa de complementar un poco sus rasgos.

Él no tenía rasgos asiáticos completamente definidos, pero lo mismo podían decir de franceses o americanos, porque era una mezcla de todo eso. Su estatura, su complexión, su rostro ligeramente asiático, ligeramente americano, era de esa forma al final de las cuentas, y estaba bastante orgulloso de eso.

No está decidido a qué país terminaré representando—contestó—, la cosa es que me gusta lo difícil, y los Trials de Estados Unidos son la manera más triste de fallar, o la mejor manera de poder participar—rió—, tampoco está decidido tan siquiera si podré seriamente aspirar a ello—resopló—, eso tendrá mucho que ver con lo que pase a partir de ahora—finalizó.

Él era un futuro astrónomo que disfrutaba seriamente del atletismo, pero estaba consciente de que, difícilmente, podía terminar haciendo alguna de las dos cosas. Exhaló con mucha calma, guardando la botella en su bolso y mirando al pelinegro.

¿Van a tener algún juego pronto?—preguntó, retomando el tema del voleibol, como si nada—, todos se lo tomaban muy seriamente en el entrenamiento, creo que sería divertido ir a verlos—.




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Re: Mokuyōbi no yoru— priv: Zhao Wang

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