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Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

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Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Dom Sep 10, 2017 5:54 pm

S C A R E D


W: Daichi Kitagawa · Callejones de Alki -> Hospital de Alki, Sala de Urgencias 05 · Miércoles; 16:00 hs -> 17:15 hs · Camiseta · Inferior · Hospital

Había salido pronto de clase aquel día, y había decido pasar primero por el centro de Alki en busca de algo. Había visto un libro de arquitectura en una tienda del centro, y lo deseaba con todas sus fuerzas, cómo además un libro para aprender japonés de modo básico. Había escuchado a varios de sus compañeros de voleibol hablar en japonés con más facilidad que en inglés, y él solo conocía apenas palabras que venían del anime y del manga. Quizás sonaba estúpido, pero era lo mejor que sabía hablar.

Al llegar a la tienda, fue veloz a por ambos libros, y tenía el dinero suficiente. Quería pasarse por su cuarto antes de ir al entrenamiento a por su bolsa y dejar el libro de Japonés por lo menos. Le daba un poco de corte que supiera su novio, un buen muchacho nativo japonés, que estaba aprendiendo el idioma y prefería hacerlo a escondidas. Ya estaba aprendiendo chino y sabía latín, pero qué más daba un idioma más. Podría hacerlo y lo iba a hacer, por su orgullo y por la comodidad de su pareja. Por si conocía a sus familiares o amigos, por algo así, mejor en japonés que en inglés. Sonrió, saliendo de la tienda con él en la mano y luego metiéndolo en la mochila de clase. Ahí, antes de salir corriendo, se paró un instante para mandar un mensaje de texto con el móvil:


“Dai, estoy en el centro que he ido a por un libro que me viene bien para clase. Voy al cuarto, cojo la mochila y voy para el entrenamiento. Creo llegar bien, pero quizás llegue cinco minutos tarde”.

No quería que su capitán (y pareja) se enfadase por aquello, por lo que a paso rápido, se fue por Alki pasando por unas cuantas callejuelas para atajar camino. Podría, si no fuera por tantos edificios, tardar mucho menos de lo que se tardaba y esperar el bus era un engorro. No quería esperar ninguna clase de transporte porque el tiempo de espera le daba más. Independientemente de todo aquello del tiempo, aunque perdiese el tiempo en avisar a su novio y todo aquello aunque posiblemente no era necesario, luego lo agradeció más tarde.


Algo no estaba bien, le daba muy mala impresión. Eran las 16:00 de la tarde, y aún le quedaba un rato para llegar. Hacía rato que le daba la sensación de que le seguían, pero no quería pensarlo, porque si le estaban siguiendo ya sabía quiénes eran. Y no se equivocaba, cuando en un callejón le hicieron una emboscada. Dos delante, dos detrás, él incapaz de salir de ahí.

Eran ellos, los conocía. Había visto sus caras antes, porque las había golpeado en varias ocasiones, cómo bien le habían golpeado a él, y lo habían intentado con su hermana, y sabía perfectamente que también habían ido a por su padre. Además, no tardaron en decir cosas que se relacionaban, cosas que podrían parecer sin sentido pero;

“Tu padre murió sin querer”.

Zhao no tardó en, aún con la mochila en la espalda y sin quitársela lo más mínimo, lanzarse al que lo dijo con el puño en alto. El chino se prometió no volver a golpear nunca más a nadie en la vida, pero el viejo Zhao había salido, y había dejado bastante K.O a aquel chico americano que tanto miedo le daba.  Los demás, se dispusieron a pegarle de golpes al chino en la cara, tripa, y todas partes. Sabía que eso iba a dejar muchas marcas y que iba a tener problemas en cuanto le viesen los demás. Estaba claro que entre tres le iban a pegar una buena paliza, pero él se defendió, comenzando a golpear al chico que más de delante le pillaba, en el rostro y el la tripa.

En defensa, los dos chicos de detrás sujetaron al chino gracias a la mochila y sujetaron de los brazos para que no se moviese, sacando el tercero lo que esperaba que no sacaran y no llegaran a tener. Una navaja.

Oh sí, Zhao no quería esperarse esto, pero estaba asustado. Muy asustado. El chino era un chico duro y fuerte, y quizás la había cagado golpeando a aquel chico, pero no pudo evitarlo y ahora iba a morir, o bien a ser inválido. En realidad prefería lo primero, a tener que estar el resto de su vida en muletas o silla de ruedas. No le gustaba nada eso. No señor.

Se asustó, su respiración iba rápida, pero ahí estaba la salvación que se escuchaba desde mucho detrás de la calle. Alguien  gritaba porque había visto todo. Y eso puso nervioso a los demás y sintió una fuerte punzada en su costado izquierdo.

Negro.
 
Abrió los ojos, todo era blanco. Muy blanco. No recordaba cómo había llegado hasta ahí, puesto que el único recuerdo que tenía de aquel día era hasta que sintió un fuerte dolor. Lo primero que hizo fue visualizar donde estaba.

El hospital. Estaba hospitalizado, estaba claro. Estaba con un gotero, estaban metiéndole medicamentos, seguramente para el dolor, pero para qué era. Luego, instantáneamente y algo ansioso, se incorporó un poco en la camilla, para levantarse un poco la camiseta del hospital y…
Ahí estaba. Le habían pegado un buen navajazo.

Maldijo todo. Iban a por él y ellos habían matado a su padre. Era venganza, y odiaba esto. En cuanto entró la enfermera, le explicó todo aquello.
Ningún órgano dañado. Ningún hueso roto. Un ángel había pasado por delante de él. Totalmente, podría estar a lo mejor algo de baja del club, una semana quizás, y que luego podría volver. Había recibido un susto, un aviso, pero menos mal que aquel hombre había llamado a la policía y a la ambulancia.

La enfermera le explicó que sus pertenencias las dejaba en la silla y que habían llamado a un número que en el teléfono había saltado cómo últimas llamadas. Al coger su móvil, vio a quien habían llamado.

Daichi.

La enfermera dijo que ya se dirigía hacia allí, y eso puso nervioso al chino, que cogió aire y se puso a pensar en todo, porque no podría mentirle. No podría decir que le habían robado porque tenía todo, no podría decirle que simplemente se metió en una pelea porque no le creería. Había llegado el día. El día en el que quizás alguien le odiase por lo que realmente es.

Zhao pidió a la enfermera que le dejase solo, para que en cuanto saliese de la habitación, una lágrima cayese por su mejilla, porque en breves iba a ver a quien más amaba, y quizás se alejase de él para siempre.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Lun Sep 11, 2017 12:54 pm

W: Zhao Wang // Gimnasio de voleibol de la SNA // Miércoles; 15:50hs // Vestimenta & Chaqueta


Las cosas le estaban saliendo mucho mejor, si señor; los esfuerzos comenzaban a dar frutos y los sacrificios comenzaban a parecer haber valido la pena, o al menos era eso lo que él pensaba.

Había salido de clases cerca del mediodía y había ido al trabajo, que se extendía hasta ahora, bueno, en realidad hasta las cinco de la tarde, pero hoy había salido algo más temprano porque había comunicado a su empleador que tenía una reunión en la universidad a las cuatro de la tarde a la que realmente no podía faltar. Por supuesto. El entrenador había mencionado la idea de asistir al campamento del Grupo Universitario de Chuo, que era la universidad a la que él iba antes de venir a este país, a SNA, hacía más o menos un mes y, hacía una semana, habían dado aviso a todo el grupo.

Si lo podía ver de lejos parecía una jugada arriesgada y descabellada, pero al mismo tiempo no. Por un lado el equipo estaba recientemente reconstruido y hacer algo como esto era extremo; por otro lado había mucho talento y el entrenador tenía buenas relaciones en Japón, además de que tres de sus jugadores eran, como tal, japoneses. Estos chicos eran buenos en lo suyo, habían trabajado duro, y un campamento de dos semanas en Japón era una experiencia, y algo que debía aprovecharse.

Lejos del presupuesto-que era poco considerando que solo debían poner una parte del boleto de avión y una cuota para colaborar con la comida-, todo lo demás parecía poder resultar bastante bien, además de que el encuentro sería utilizado como fogueo previo a la semana de concentración para el mundial. Su último mundial como sub diecinueve.

Exhaló, entre los pensamientos de llegar a la academia, al lugar de la reunión, y luego, por primera vez en el tiempo que llevaba trabajando, llegar a la hora establecida para el entrenamiento, leyó un mensaje de Zhao, que decía que, tal vez, podría llegar un poco tarde; estaba bien, Zhao era algo distraído, y si estaba buscando un material exigido para sus estudios era algo que debía considerarse como aceptable, por lo que iniciaron los calentamientos y la práctica, sin embargo, él no podía concentrarse del todo, no cuando había pasado más de media hora y él no había llegado… y se notaba, porque el entrenador lo estaba regañando un poco, y eso era algo que no solía pasar.

Estaba distraído, preocupado. De alguna manera, tenía un mal presentimiento sobre esto.

En ese momento fue cuando escuchó el silbato.

¡Kitagawa!—se escuchó siendo llamado en un grito y volteó, era el entrenador—, ¡ve a la banca y relájate un poco!—le dijo, entonces exhaló.

Lo sabía, no lo estaba haciendo bien.

Estaba intranquilo, pero fue hasta la banca. Normalmente Daichi era muy cauto con estas cosas, pero había traído su teléfono móvil a la banca por la misma preocupación y, en lo que iba llegando, notó que alguien le estaba llamando. Se apresuró, podía ser Zhao y, en efecto, lo era, por lo que se alejó rápidamente hacia las gradas, siendo observado por los managers y un poco por el entrenador, y contestó.

Iba a regañarlo, iba a regañarlo mucho… luego de preguntarle cómo estaba.

Pero lo que escuchó…

Nada lo preparó para eso.

Buenas tardes, ¿es usted Daichi?—, no era Zhao, no le dejó hablar, pero dio una respuesta afirmativa a la femenina voz del otro lado de la línea—, le llamo desde el Hospital Central de Alki Strait City, el dueño de este teléfono, Zhao Wang, se encuentra ingresado en nuestras instalaciones, llegó en una ambulancia inconsciente, pero está estable justo ahora—escuchaba eso, pero no podía procesarlo—, le llamo porque fue la última persona con la que se comunicó, ¿puede venir al hospital?, necesitamos a un familiar o amigo que le represente—ella finalizó.

Se quedó en silencio por unos segundos.

Su cuerpo temblaba, su corazón latía demasiado rápido, sus párpados estaban notablemente abiertos y se había quedado si aire, sin palabras.

¿Señor…?—escuchó de nuevo, tal vez no era la primera vez que ella lo repetía, pero si la primera que escuchó.

Eh… ¡sí!, salgo para allá en este instante—soltó, de la nada—, ¿dónde puedo encontrarlo?—preguntó y, al escucharle hablar, grabó todo en su mente y cortó la llamada.

En ese momento corrió, si, corrió, hasta donde estaba el entrenador. En su rostro había desesperación y miedo, se dio cuenta de que el mayor lo notó, porque le preguntó qué le pasaba, le pidió que se calmase y, en ese momento, de alguna manera, la práctica se detuvo.

Entrenador, tengo que ir al hospital ahora mismo—dijo, pero aquel hombre no entendía—, Zhao… al parecer llegó en una ambulancia, me acaban de llamar del hospital, la enfermera dijo que debo ir allí, que está estable, pero debo ir—.

Aquel hombre entendía, a los ojos de Daichi fue así cuando recibió su permiso y, como una bala, tomó sus cosas y salió corriendo; ni siquiera se había cambiado la ropa cuando corría fuera del gimnasio hasta las puertas de la universidad y luego corría más para poder alcanzar el autobús que pasaba frente al hospital. Estaba asustado, estaba muy asustado, porque le dijeron que estaba inconsciente, porque algo terrible tuvo que haber pasado para que él estuviera inconsciente.

Lo sabía, demonios, lo sabía… ese mal presentimiento no podía ser nada bueno.


Hospital Central de Alki Strait City // Miércoles; 17:20 hs


Finalmente llegó al hospital, la enfermera había dicho que entrase por la puerta de emergencia y preguntase, y eso hizo, entró corriendo y preguntó con prisas. Estaba en shorts y, aunque se había puesto la chaqueta, debajo estaba su camiseta sudada, y él realmente estaba todo sudado con su bolso colgando, rojo, exasperado.

Cuando le dijeron dónde estaba Zhao se fue corriendo hasta allí, a pesar de que le advirtieron que no podía ir a ese paso, no importó, no podían alcanzarle.

Solo importaba él, solo él.

No quería perderle, no quería volver a estar solo.

Estaba cansado de estar solo.

Abrió la puerta, y entró.


Miércoles; 17:25 hs


Respiró profundo al abrir los párpados y dar cuenta de la figura del pelinegro sobre la cama; había una vía en su brazo y le pasaban medicina, estaba vestido con las ropas del hospital y un poco pálido.

Tragó entero, de nuevo sus párpados abiertos, su respiración atravesada, sus emociones desbordantes en ese solo momento en el que le vio, despierto.

Y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Zhao—.

Apenas pudo pronunciar su nombre con claridad, atravesando el portal y cerrando la puerta detrás de él, acercándose rápidamente para llevar sus manos temblorosas al rostro ajeno, sin importarle nada nadie, ni siquiera el mismo pelinegro recostado, y le abrazó.

Zhao—de nuevo pronunció su nombre—, la enfermera me dijo que estabas inconsciente, y que llegaste en ambulancia…—se quedaba sin aire—, vine tan pronto como pude yo…—tragó entero, necesitaba recobrar la compostura, estaba asustado—, tú estás despierto, lo estás—afirmaba rápidamente, en su propia confusión, acariciando el rostro ajeno, sus cabellos, palpándole, estaba ahí, consciente, vivo—, ¿qué… qué te pasó?—finalmente preguntó.

En ese momento lloraba, estaba rojo por el latir de su corazón, por su respiración desfasada, por la preocupación, porque el otro estaba ahí, por el miedo, estaba asustado, porque le había pasado algo malo camino a una práctica, en un día normal… ¿querían robarle?, no… de otra forma no tendría su teléfono celular.

Entonces… ¿qué era lo que había sucedido aquí?
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Lun Sep 11, 2017 5:33 pm

Sentir la piel de Daichi le hizo sentirse más vivo que nunca, pues no esperaba que hubiera pasado algo de tal manera. Había tenido suerte y lo sabía, y aunque había acabado tan magullado y herido. Había sido golpeado en varias partes, y había recibido encima una herida con arma blanca, no era moco de pavo. Por ello, sabía que aquel día podría haber muerto, y por los nervios de aquellos chicos de la misma edad que chino, que habían venido desde otro lado del país, habían salvado que aquella navaja no hubiese atravesado cualquier órgano. Gracias al mundo porque alguien lo viese.

Se incorporó en la cama, separando al japonés de él y secándole las lágrimas con sus dedos, con una pequeña sonrisa tranquilizadora. No iba a ser tan alarmante con todo tan deprisa, no quería empezar diciéndole todo tan de repente. Estaba exhausto, había corrido y quizás entrenado antes. Debió pillarle de nuevas todo eso.

-Daichi, por favor, ya está. Ya pasó, ¿vale? No te preocupes más. Estoy bien, estoy vivo –acariciaba el rostro del otro. Ahí fue cuando se dio cuenta de que tenía la mano vendada. No se había dado cuenta de lo que dolían los golpes, quizás era por la medicina, pero si, tenía más de un golpe que no se esperaba por el cuerpo. Se le veían bien bajo la ropa. Por suerte su rostro apenas había recibido golpes, por lo que podría ocultarlo todo perfectamente en la academia. No daría problemas a los profesores con esto-. Estás aquí y estoy aquí, todo ha pasado rápido pero quiero que te calmes primero.

Indicó al otro que se sentase un poco en la camilla y le vió entero. No pudo evitar reírse un poco a pesar del momento, quizás por la cara roja y las vestimentas de deporte. No se había cambiado, no había dejado pasar ni un solo minuto desde que recibió la llamada, pues bien lo sabía por su forma al verle.


Sabía que Daichi le quería. Lo había demostrado otra vez.

-Has venido tan pronto que ni si quiera te has cambiado –le miraba con ternura, acariciándole el rostro-. Eres tan idiota…

La ternura se volvieron en lágrimas, lágrimas que no paraban de salir de los ojos del chino, mientras secaba las del otro. Sabía que esto había llegado a un punto crítico, al punto en el que podría decir toda la verdad sobre lo que es, sobre lo que realmente es Zhao Clark, y no Zhao Wang. Porque ese Zhao no paraba de seguirle a todas partes, incluso haciéndole golpear a alguien y sufriendo daños propios, y podría haber muerto en aquel sitio hace una hora y poco. Podría haberse desangrado, podría haber dañado sus órganos, podría haber tenido una mala caída, pero no. Seguía vivo y tenía que hablar, porque esto había sido una lección de su pasado. Una lección del que nunca se irá.

Si Daichi pasaba más tiempo con él, podría él acabar perjudicado. Quizás por la verdad o quizás porque le atacasen a él. Todo podría revotarle y odiaba pensar en aquello, pero sabía que se podría dar el caso. Le adoraba, le quería, pero odiaba que pudiera sufrir daños, por ello, era el momento de hablar. Buscó la mano del otro, y miró que no hubiese nadie más en la sala.

-Tenemos que hablar.

Quizás esa frase era realmente tan malentendible que nada, porque podría significar en muchas parejas el final o una fría conversación, pero en este caso, sabía que iba a desencadenar el futuro del final o del comienzo. Porque necesitaba que conociese todo lo que había pasado.

Sabía lo que pasaría si se levantase la camiseta, sería un no parar de hablar y contar, por lo que debería preparar el terreno.

-Antes de nada, quiero que sepas que para mi eres una persona increíble, que a día de hoy no entiendo cómo alguien cómo tu está con alguien cómo yo, porque estar conmigo puede ser lo peor en muchos casos. En cambio, a saber Dios el qué, pero algo te ha gustado algo de mi, algo has visto en mi que me ha hecho y me hace sentirme muy querido y valorado. Porque tus sentimientos son muy preciados para mí, y… -se secó las lágrimas-, lo que me ha pasado hoy, por favor, que no te haga pensar que podrías perderme, porque si me quieres seré cómo una lapa, pero no podemos seguir juntos si no te soy al 100% sincero –su tono mostraba nervios, mostraba tristeza, mostraba que estaba inseguro totalmente de que todo aquello pudiera acabar bien, porque no sabía cómo pensaría el otro-. Yo estoy seguro ante todo que te quiero y que hayas venido a demostrado tantas cosas de ti que me hace inevitable enamorarme profundamente de ti –le miraba serio-. Y en cambio puede que todo esto te haga daño.

Tragó saliva, sonriendo levemente.

-Te quiero muchísimo Daichi, y por ello, dame una única oportunidad de que escuches mi historia.

Era la hora, la hora de que Zhao diese el paso que nunca había hecho con nadie en SNA. La historia que sus padres conocían y que, podría hacer que cualquiera lo odiase. Le mostró primero la mano derecha.

-Observa –dijo, mirando su mano-. Esto me lo hice golpeando a uno de esos chicos. Pretendían atacarme, y podría decir que fue en defensa propia, pero recuerdo que les golpee primero. Hacía mucho que no recordaba el tacto de un rostro con la mano. Podría haberle partido la mandíbula en dos en cuanto habló de mi padre.

Se mostraba serio, pero más tranquilo. Sabía que era el momento de hacerlo y puso sus brazos con cuidado alrededor de la parte inferior de la camiseta, levantándola un poco, al final usando solo su brazo izquierdo. El derecho tenía la vía colocada. Ahí fue cuando mostró todo y ahí estaba. Una gran gasa, tapando lo que parecía una cicatriz profunda junto a unos cuantos moratones por los golpes, y tras observarlo todo un poco, miró de nuevo a su pareja, soltando aquella camiseta.

-Los cuatro chicos que vi allí los conocía bien. Son personas que han pasado por mi vida anteriormente y eso quizás te asuste, pero sí. Los conozco de mi cuidad, he estudiado con ellos, y hemos tenido encuentros tan malos cómo para que hayan venido en mi busca para clavarme una navaja para acabar con mi vida, y cómo han acabado, y me han dejado claro eso, con la vida de mi padre.


Y Zhao seguía mirando al otro tranquilo, pero terminó su frase dedicando una sonrisa triste a su pareja, la cual tendría mucho que asimilar.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Mar Sep 12, 2017 1:07 pm

Tragó entero, lo hizo varias veces al momento en el que se dio cuenta de que su mano estaba vendada, mientras era acariciado, mientras el pelinegro decía suaves palabras para intentar calmarlo. ¿Qué clase de expresión existía en su rostro entonces?, tal vez una presurosa, tal vez reflejaba un poco el miedo que no admitía tener a viva voz. ¿Cómo era que se había vuelto tan importante en este mes, un poco más, que había transcurrido?

Resopló con ligereza, intentando calmar su respiración y, en general, calmarse por completo, aun con lo que veía, con lo que había escuchado, con ese cúmulo de un mal presentimiento que, sinceramente, todavía no se había marchado para nada.

Exhaló entonces, haciéndole caso a los gestos del pelinegro y sentándose un poco en la cama; estaba algo sudado, no quería pegarle todo eso, pero no podía evitarlo… aunque su respiración se había calmado, en su cuerpo todavía había mucho susto.

Hoy me regañaron mucho—murmuró—, como no llegabas, tenía un mal presentimiento y me sentaron en la banca—continuó algo bajo, tomando la mano que estaba vendada, teniendo cuidado de no lastimarla más—, solo pude correr cuando la enfermera me lo dijo todo, apenas y me quité los zapatos de practicar, porque sería un problema si se echan a perder—respiró hondo, inhalando y exhalando, de nuevo, buscando relajarse.

Porque presentía que algo realmente grande se venía. Zhao estaba demasiado tranquilo por fuera… lejos de sus ojos llorosos, de esa inseguridad, estaba mucho más tranquilo de lo que hubiera esperado para alguien de lo que esto no era más que un accidente. Eso le daba mala espina y sí.

“Tenemos que hablar”, le asustó un poco.

Sabía que no tenía que ver con finalizar una relación, es decir, había escuchado esas dos palabras muchas veces, y esta vez era diferente, esta vez se trataba de él chino dando algunas respuestas, era lo justo y necesario. O eso pensaba él.

Respiró hondo, todas sus palabras estaban siendo meditadas por el japonés, porque todas sus declaraciones le sonaban a algo así como la calma antes de la tormenta, como si estuviese preparando el terreno para soltar la bomba. Era lo que sentía, y era lo suficientemente atento como para saber que no se equivocaba al respecto, permaneciendo en silencio, tranquilo, mirando al frente, intentando saborearlo todo, porque, a pesar de ser declaraciones previas para algo grande, eran palabras que le causaban algo de alegría.

La cosa es que él tenía experiencia en este tipo de “lavados de terreno”, por lo que entendía perfectamente que nada iba a ser color de rosas después de allí.

Y soltó lo primero.

Su respiración se cortó un poco al escuchar “hacia mucho que no recordaba el tacto de un rostro con la mano”, porque era obvio que Zhao había golpeado personas antes, con cierta frecuencia por lo visto, y eso, a pesar de no ser algo imposible, o impensable, era el preludio seguro de lo que había sucedido hoy.

Volteó a mirarle, permaneciendo en silencio, pero haciéndole ver un poco la duda que tenía, pero continuó escuchándole, y observó como buscaba alzarse la camisa y, al momento en el que vio la herida tapada, y los moratones alrededor, resopló, estando un poco sorprendido.

Hasta ahora permanecía en silencio, tal vez porque era demasiado inmaduro de su parte hacer una escena, o tal vez porque tenía la suficiente cabeza fría para procesar esto, muy a pesar de ese arranque con el que había llegado; tal vez porque comprendía la importancia del asunto… o solo porque, en estas situaciones, había perdido un poco las emociones gracias a todo lo que había ocurrido en el pasado.

Tuvo sus ojos en la zona por unos segundos, incluso llevando su mano a tocar sobre la camiseta, sintiendo el pedacito levantado donde estaba la gaza; luego miró a los alrededores, no buscando las palabras, pero sí buscando el raciocinio para que todo cuajara.

Volvió a respirar hondo, esta vez un poco más tenue, y dirigió su mirar finalmente a Zhao.

Así que… ¿tú golpeabas a esos chicos antes, en tu antigua ciudad?—le preguntó.

Su tono era neutro, normal, era el tono que solía usar cuando jugaba voleibol, cuando estaba siendo serio respecto a algo y se concentraba, directo al punto, sin muchas emociones adornando nada.

Si ellos vinieron de otra ciudad, solo para buscarte, deben haber sucedido cosas realmente serias—continuó, usaba el mismo tono que antes, tomando la mano vendada de Zhao entre las suyas, luego dejándolas ir por un momento.

Su cuerpo se había tensado por un instante, pero luego lo relajó, porque había muchas alternativas, muchas posibilidades. Zhao podía ser un bruto golpeador reformado, podría haber sido molestado, o podría haber sido el que molestaba; solo se defendía, o estos chicos se vengaban de un matón de ciudad… de cualquier manera, nada se iba a solucionar de una manera tan sencilla, claro que no. Ni de un lado, ni del otro.

¿Comenzó porque te defendías, o porque simplemente te gustaba?—le preguntó—, me refiero a todo, no solo a lo que ha pasado ahora—agregó a su mensaje, le había mirado por un momento, pero ahora regresaba al frente su vista.

Estaba consciente de que, tal vez, solo era la cereza de un gran pastel, y de que todavía quedarían cosas por decir, lo presentía… ¿qué era lo que estaba pensando él justo ahora respecto al otro considerando todo?, sinceramente Daichi no se consideraba nadie para juzgar a otro, porque él no era nadie, él no era una persona buena en el amplio sentido de la palabra. Ser algo pedante, sarcástico, insoportable y un completo mandón y duro dentro y fuera de las canchas de voleibol eran defectos y virtudes a veces, pero no se juzgaba por eso, y no juzgaba a nadie por algo tan simple.

Él había matado a un hombre, había matado a su padre. No se atrevería a juzgar a nadie, cuando él mismo tenía sus manos rebosantes en sangre.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Mar Sep 12, 2017 3:33 pm

-Siento mucho que te regañasen por mi culpa. La verdad es que esto fue totalmente inesperado, no podría imaginarme que me perseguirían hasta aquí y harían todo esto. Siento mucho que te hayas visto envuelto en todo esto –peinó su pelo hacia atrás. Lo había recortado hace dos semanas y aun así ya lo tenía largo. Podría volver a enganchárselo cómo solía recogérselo cuando volvió a SNA –Me siento ya bastante culpable con que tengas que escuchar todo esto.

Suspiró, recibió muchas preguntas por parte del japonés y se quedó callado en todas para poder responderlo todo de golpe. La historia era muy larga y, aunque se podía responder con facilidad, dolía. Dolía cada palabra que salía de su boca, aunque por fuera se mostraba tranquilo, aunque a veces se ponía nervioso y jugaba con su pelo, o bien con sus dedos, o bien miraba hacia otro lado unos segundos, retirando la mirada de su pareja. Se sentía confuso con todo aquello, pues Daichi parecía muy serio con todo, y sabía que iba a cambiar totalmente el modo de verle.

Zhao no era alguien malo en la actualidad, era alguien bueno, alguien que podía sentir amor y podía sentir muchas más cosas que cuando era alguien vacío que disfrutaba de malas cosas.

-Sí. Han venido a buscarme porque yo les golpeaba. Era un abusón, un acosador, y hacía bullying a la gente. Disfrutaba mucho haciéndolo, haciendo daño físico a la gente y viéndome fuerte, y del miedo que sentían al verme –estaba nervioso, ahora estaba muy nervioso-. Al principio era para defenderme; era un niño adoptado chino en un país americano, que apenas sabía inglés y que sus padres eran homosexuales. Además de eso, sacaba buenas notas sin estudiar, y era bueno en todo. Los niños del colegio me veían casi cómo un robot, porque no era cómo los demás. Ni yo ni mi hermana hemos sido chicos tontos, hemos sido personas que nos han gustado esforzarnos en las cosas, y por eso sacamos buenas notas y resaltamos, ya no solo por ser biológicamente chinos.


Se rascó la cabeza, mirando directamente hacia su pareja.

-Los golpes, las burlas, todo eso dolía. Mi hermana tuvo la maravillosa suerte de tenerme a mí, porque yo le defendía. Quizás por eso siempre ha sido muy apegado a mí, la he mimado, pero yo no tuve a nadie, porque nunca le dije nada a mis padres. Era cosa mía, y creía que yo era el problema. Existir era el mayor problema que sentía y el uno que veía con lógica. Al fin y al cabo, mis padres biológicos me abandonaron, quizás porque no tendría que haber llegado a este mundo. He tenido una segunda oportunidad, y eso muchos no lo tienen.


Buscó una mano del otro. Se estaba poniendo nervioso, y necesitaba tocarle y sentirle cerca mientras hablaba. No quería sentirlo lejos porque esta conversación era la primera vez que la tenía en general con alguien fuera de su familia, porque a sus padres esta situación se la contó antes de mudarse y de ahí todos los trámites. Sabía que para sus padres todo aquello había sido horrible, pero qué podía hacer.

-Un día, al principio del instituto, los mismos chicos de siempre estuvieron en mi clase, y fue cuando por primera vez me defendí. Recuerdo que les hice multitud de cosas, cómo dejarles en evidencia en clase, golpearles, hacerles que se cayesen, humillarles delante de todos… Y cuando me di cuenta, estaba disfrutando de todo eso y acabé haciendo bullying a más gente, acabé haciendo mucho daño a muchas personas de aquel instituto –cogió aire, cada vez le costaba más hablar-. Había gente inocente que no tenía la culpa, y me volví en alguien terrible que todos recordaban. Zhao Clark era mi anterior nombre, y por ello, todos se asustaban al ver mi nombre en algún sitio.

Se acercó al cuerpo de Daichi, apoyando la cabeza en su hombro. Sí, olía a sudor, mucho sudor, pero daba igual. Olía a él, era alguien, una persona que estaba escuchando. No quería dejar de tocarle y todo mientras hablaba porque tenía la impresión que cuanto más decía, más fácil le era que se fuese de ahí y no quisiera escucharle más. Lo sentía normal si eso sucedía.

Suspiró de nuevo. Sentía que la peor parte ya había pasado, aunque había más detalles.

-Cuando entré en la universidad, intenté pedir perdón a la gente y fueron a por mí. Todos querían venganza por lo que había hecho, y tuve bastantes problemas. Incluso tuve que rechazar la oferta en un equipo de voleibol de mi zona, porque hice daño a algunos jugadores del equipo. Luego, empezaron a abusar de mi hermana cuando ya no podía defenderla, y mi padre la privó de libertad por mi culpa. Todo fue de mal en peor, y yo me arrepentía soberanamente. Había jodido la libertad a mi familia, y había estropeado mi vida social allí.

Subió la cabeza, para mirarle. Estaba para él realmente guapo, pero estaba serio, y era un Daichi distinto. Sentía que se iba a ir, no quería, tenía miedo, mucho miedo. Las lágrimas empezaron a brotar por los nervios de nuevo del rostro del chino, pero quería seguir hablando. Estuvo un minuto entero sin poder hablar, cogiendo aire, cogiendo fuerzas para terminar aquella historia que le había acompañado estos últimos años y que ahí seguía, quemando. Quemando por todas partes.

-No pude terminar en condiciones mi segundo año, porque tenía que vigilar a mi hermana y la situación. Cómo seguían llendo a pro mi a todas partes, busqué una academia lejos de mi casa, lejos de mi estado, lejos todo aquello. Además, para ser más ilocalizable y crear menos problemas, me cambiaron el nombre a Zhao Wang. Me han hecho repetir segundo, y por eso soy tu kouhai de diferente carrera. Nunca te conté por qué voy a un curso menor, a pesar de ser mayor. Es algo que me acompleja, si te soy franco –cogió aire, le costaba hablar-. Luego vino mi hermana con mi apellido, pero tanto Meiyin cómo yo tuvimos que volver temprano a casa con el accidente de mi padre –se mordió el labio-. Sospechaba que había un culpable, y lo había. Lo había y eran ellos, que me han encontrado hasta aquí sin si quiera saber que ya no es mi nombre, y tras llevarse a mi padre, querían hacerme daño.

Se separó levemente de Daichi, tumbándose de nuevo en la cama, mirando el gotero atentamente. La medicina había terminado de entrar, y sabía que pronto vendría una enfermera a cambiarle o quitarle el gotero. No tenía dolor alguno, suponía que tendría dentro una clase de morfina. Luego, volvió a mirar a Daichi, nervioso, muy nervioso.

-Me prometí, cuando pedí perdón, que nunca más golpearía a nadie, porque era adicto a todo ello y no quería volver a caer. Y eso he mantenido hasta que hoy he vuelto a levantar el puño hacia alguien –puso el brazo sobre sus ojos, apoyando bien la cabeza, y dejando caer unas cuantas lágrimas más, puesto que no podía más con la situación-. Cuando me di cuenta de lo que hice, primero sentí rabia. Luego, sentí tristeza. Ahora, solo puedo darme mucho asco. No quiero volver a golpear a nadie en la vida, porque solo lleva la tristeza, y eso me ha hecho una de las peores personas del mundo.

Se quedó en silencio, simplemente llorando sin parar. Lloraba, y se quejaba, pero necesitaba soltar todo eso y más aún a su pareja. Ahí estaba él, escuchando, escuchando las palabras de aquel chino, horrible y malvada persona, que cualquiera no perdonaría con nada, cómo bien hicieron los demás.


-Lo siento Daichi –dijo, entre lágrimas, aún con el brazo sobre los ojos incapaz de mirarle-. El pasado de Zhao no es tan feliz cómo le gustaría a cualquiera, y eso hace que tu novio sea alguien terrible. Lo siento mucho. -Se mencionaba a sí mismo en tercera persona.


Había dicho todo lo que podía, se había además desahogado, pero dolía. Todo dolía, y esperaba que a Daichi no tanto cómo a él. Si lo odiaba a través de eso, lo entendería.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Miér Sep 13, 2017 1:40 pm

Escuchar las palabras de Zhao le causaba una cierta impresión; no iba a mentir, estaba bastante impresionado por lo que estaba escuchando, pero aun así permanecía tan tranquilo como podía, escuchando sin decir nada, reteniendo la información, guardándola.

Le notaba mucho más y más nervioso conforme hablaba, eso podía verlo a simple vista; la manera en la que contaba todo le hacía entender que casi nadie conocía la historia, le hacía saber que era importante, que era realmente importante el simple hecho de que lo estaba hablando con él, cuando simplemente había podido inventar una mentira que él creería por el mero hecho de que no quería estar solo por más tiempo. Por eso intentaba escuchar de manera neutral, en especial porque entendía que no había nada que hacer al respecto.

Sintió su contacto, pero él solo podía escucharlo, ¿qué podía decir en esa situación?, no podía decirle que lo que había hecho estaba bien o mal, porque todas las personas en este planeta, a la edad de la que él hablaba, sabían distinguir el bien del mal y tenían la capacidad entera de tomar sus decisiones, de decidir, de alguna manera, su camino. Y sí, tal como él lo había dicho, había tenido un pasado difícil y complicado, siendo discriminado por cosas que se habían escapado a su voluntad, sobre las que él para nada había decidido ni esperaba decidir jamás.

Solo entonces resopló, solo cuando Zhao terminó de hablar, luego de varios segundos, en los que procesaba atentamente todo lo que había escuchado, volteó a mirarle; su rostro estaba sereno y neutro, le miraba con suavidad, pero todo rastro de exasperación había desaparecido. Alzó la vista hacia la bolsa de suero que se había terminado, luego regresó al pelinegro.

Todos cometemos errores—dijo entonces.

Él no podía hacer nada, pero sentía que debía hablar con franqueza y, siendo franco, no era capaz de sentir demasiado dolor o tristeza tras todo esto.

Zhao…—le llamó sin usar el típico “chan”—, la verdad es que yo no soy nadie para juzgarte—continuó—, yo no conocí al chico que maltrataba y abusaba de otros, ese no es el Zhao que yo conozco—respiró hondo, tomando la derecha del pelinegro, donde estaba la vía—, el Zhao que yo conozco es un tipo orgulloso, pero simpático, con muy mal sentido de la moda y que se esfuerza mucho para conseguir lo que quiere—asintió, tocando dedo por dedo, desde la base a las puntas.

Bajó la vista, había centrado toda su atención en eso, pero luego lo dejó, solo por unos segundos, para mirarle.

Soy la persona menos indicada para juzgarte por algo malo—dijo luego de varios segundos de silencio—, y no voy a juzgarte por algo así, porque ahora no eres así y lo sé, puedo saberlo porque te he conocido todo este tiempo y, aunque pensé que eras algo gamberro, nunca pasó por mi mente algo como eso—hablaba con calma y quietud, quería dejar su mensaje bien en claro—, no tienes que disculparte conmigo, tan solo… tienes que hacer que esto pare de una buena vez—habló, esta vez un poco más firme—, la policía seguramente vendrá, ellos se van a involucrar, porque en cualquier parte del mundo es lo que pasa cuando estas cosas suceden—analizó—, y tienes que dejarlos saber la verdad, escuchar tus inquietudes—finalizó.

Solo en ese momento volteó a verle, Zhao lloraba, eso lo había sabido desde que comenzó a hacerlo. Llevó una mano a su rostro, para secar alguna de sus lágrimas con los dedos, suavemente, regalándole una sonrisa, acercándose para besar su frente.

Gracias por ser sincero conmigo, Zhao—dijo, de nuevo, luego de varios segundos de silencio—, sé que decir estas cosas es difícil para ti, por eso te lo agradezco, porque sé que confías en mí hasta este punto—agregó.

Su mano se movió hacia los cabellos, despejando su rostro, notando algunos golpes que seguramente se amoratarían más luego, con el correr de las horas. Exhaló brevemente y volvió a sonreírle, una sonrisa un poco triste, quizá llena de nostalgia, porque el otro tal vez esperaba ser dejado y exiliado de su vida, Daichi sabía lo que estaba sintiendo y pensado, al menos en una parte, porque muchas veces se había sentido de la misma manera, muchas veces había experimentado el odio de otros, el asco de otros, y él mismo se había asqueado de su existencia.

Yo no voy a juzgarte por tu pasado—recalcó—, no soy nadie para hacer eso—acentuó.

Era menos importante que la basura, y lo sabía. Incluso se sentía un poco mal por ser un tanto feliz al saber que se había ganado la confianza ajena, se sentía culpable, sucio, inmundo, porque alguien le quería sinceramente, de esta manera. Él siempre había anhelado el amor, el cariño, la aceptación. Zhao tenía esta clase de pasado, entonces… ¿qué pensaría él si alguna vez se enteraba de la verdad?, ¿le dejaría?, ¿le llamaría asesino?, había experimentado mucho de la última, mucha culpa después de eso, mucho sufrimiento. Creía poder entender un poco la clase de cruz que el otro estaba cargando, pero era una cruz que, necesariamente, debía ser cortada si querían seguir adelante.

Voy a estar a tu lado—dijo entonces—, pero es necesario ponerle fin a esto—murmuró—, no puedo seguir tranquilo sabiendo que allá afuera hay personas que quieren matarte, que son capaces de emboscarte y hacerte quién-sabe-qué cosas mientras yo no estoy, no puedo permitir eso—aclaró.

Estaba siendo bastante claro y sincero… esto no era una condición, para nada, pero, llegados a este punto, era algo que el chino tenía que hacer sí o sí, o ninguno de los dos podría avanzar. Las cosas tenían que resolverse de manera legal, de forma clara. Tan solo esperaba que Zhao estuviera realmente dispuesto a llegar a ese punto.

Realmente lo esperaba, porque no quería perderle, porque se había acostumbrado un poco a su presencia, a su cariño y sus palabras bonitas.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Miér Sep 13, 2017 5:44 pm

Sentía cómo si Daichi hubiera perdonado todo aquello de repente, cómo si no le hubiese costado nada, cómo si toda aquella conversación solo fuese un puente para escuchar lo que realmente quería. Hasta el mismo sabía que lo estaba haciendo bien, estaba reformándose, estaba construyendo su nuevo futuro con buenos y bonitos recuerdos de paso, aunque tenga un pasado con una gran carga, pero no era lo suficientemente malo cómo para rendirse tan rápido comparado con su preciosa vida actual.

Y ahí estaba, la mayor razón por la que era feliz. Estaba mirándole, y Zhao le devolvía la mirada. Sin duda alguna, había tenido suerte en todo. Había sobrevivido, y estaba con la mejor persona del mundo. Le había querido entender a la primera, y había decidido no juzgarle de ningún modo, porque cómo decía “Yo no conocí al chico que maltrataba y abusaba de otros, ese no es el Zhao que yo conozco” fue una frase que marcó mucho en el interior del chino. “Porque ahora no eres así”, lo sabía, sabía que no era así desde el momento que pidió perdón a aquellos chavales, desde el momento que llegó a SNA, desde el momento que empezó a sentir que podría tener amigos, que era emocionarse con el deporte, a mirar edificios con total confianza de que nada va a ser malo, a estudiar lo que le gustaba, a sentir atracción por alguien y a quererle. Todo eso, hizo que Zhao fuese alguien que pueda parecer pequeño, alguien simple, pero que fuese capaz de ser humano y no el robot que creían.

Las lágrimas caían con más fuerza de los ojos del chino, estaba emocionado, asustado aún con todo. Temía todo pero adoraba cada una de las palabras que le habían dicho.

-Es la primera vez que cuento a alguien ajeno a la familia sobre esta situación. Siempre pensé que cualquiera que lo escuchase me iba a odiar, ya que mis padres tampoco lo vieron bien por mi parte. Les decepcioné, la verdad. La única que sabía del tema era Meiyin, y ella nunca me juzgó porque sabía lo que pasaba –cogió aire, estaba muy emocionado, no paraba de llorar-.Y ahora tú tampoco, y con tanta facilidad. Yo siempre pensé que siempre he tenido un hueco en una mala vida, y últimamente solo me han pasado cosas buenas desde que volví aquí y aunque me hayan apuñalado y podría haber muerto, siento que no puedo rendirme, porque lo estaba haciendo lo suficientemente bien para merecerme cosas buenas.


Se quedó respirando fuerte un poco, pero en seguida se calmó cuanto antes porque quería respirar y seguir hablando con su pareja. Sus lágrimas tardaron un minuto más en dejar de salir, pero ahí estaban. Un montón de mocos estaban dispuestos a salir de tantas lágrimas fuera. Buscó en su mesilla del hospital pañuelos, y ahí estaban. Menos mal que los había, pues cuando se sonó la nariz, salió de todo.

El aspecto del chino era lamentable en todas partes. Tenía la nariz taponada, los ojos rojos casi al rojo fuego, la cara empapada en lágrimas y el pelo superdespeinado y también empapado. En parte el daba algo de corte que su pareja le viese así, por si estaba más feo.

-Debo estar horrible, perdón que me tengas que ver así. Tan despeinado y tan estúpido –dijo, para luego poner de nuevo el pañuelo sobre su nariz y volviendo a sonarse. Tenía mocos para rato, quizás hasta que consiguiese calmarse del todo con todo lo sucedido -. Por dios, quiero parar de estar así ya. Encima no sé si me tocará estar la noche en el hospital y no me apetece nada…


Miró al otro algo más calmado y serio, buscando darle la mano, aunque ya estaba con él, ya le había dado la mano. El otro se había adelantado, y se sentía idiota, porque realmente deseaba haberse dado cuenta de ello. Buscó pues su rostro, acercándose lo suficiente, para besarle. Un pequeño beso en los labios. De esos que se roban y no se esperan.

-Te quiero mucho.

Volvió a sentarse bien en la camilla y miró hacia el gotero. Ya se había acabado, por lo que en nada vendría la enfermera a interrumpir un poquito y hacerle una revisión o algo. Era lo que tocaba, por todo aquello que ha pasado. Sabía que si le trataban bien saldría antes de aquel lugar y podrá volver al equipo cuanto antes. Además, todo el jaleo con la policía.

-No te preocupes, que habrá fin. Sé que hay un testigo mínimo, ya que aunque estaba en un callejón al lado había una calle transitada y que alguien nos vio por allí, ya que escuché a alguien llamando la atención –cosa que agradecía eternamente-. Y sé sus nombres al dedillo. Tengo una memoria que ojalá muchos tuvieran, por lo que la tienen jugada. Lo que no podré es demostrar que el navajazo me lo dieron ellos directamente, o cosas cómo que “mataron” a mi padre. Una pena pero haré que se investigue, porque creo que me merezco estar tranquilo ya.

Quería tranquilizar y destensar ese tema. A Daichi le preocupaba muchísimo y se notaba, y Zhao sabía que era preocupante porque quizás salpicase al otro, y no quería eso ni un poco. Era su pareja y no tendría eso que afectar a él, pero sabía que si no ponían límites y no pedían ayuda de la ley, irían a por él en cuanto sepan que existe. No quería que todo salpicase porque además tenían muchos planes.

-Tampoco quiero que joda mucho en el equipo esto. Estaré de baja muy poco, una semana y podré volver a practicar, e iré al entrenamiento a explicar al entrenador la situación –se quedó pillado un momento-. Iré a tope cuando vuelva, de verdad. Quiero ir sobre todo para explicar que te has ido por mi culpa y decirles bien de la situación, no quiero que se piensen que esto ha sido una mentira estúpida porque no. Iré aunque sea a observar cómo vais, que tengo muchas ganas de jugar.

Había entrado una enfermera para retirar el bote vacío de medicamento. Parecía que por ahora no le iban a poner nada más, pero tampoco sabía lo que le habían puesto antes. Solo que no le dolía, por ahora, pero sabía que iba a pasar una noche muy buena si no el ponían más medicamento. Además, tenía curiosidad por mirarse la herida, e hizo el amago de mirarse debajo de la camiseta, pero estaba la gasa. Cualquiera veía lo que intentaba hacer.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Jue Sep 14, 2017 1:29 pm

Si estás haciendo las cosas bien, no hay forma de que las cosas malas comiencen a abundar Zhao-chan—le dijo con calma, había suavizado un poco su tono—, aunque no es tan fácil como piensas, pero, como te dije, yo no soy nadie para juzgar tu pasado, porque no te conocí así—murmuró—, tal vez si te hubiera conocido antes el cambio hubiera hecho que me enamorara más de ti—soltó para luego reír, acababa de decir algo un poco vergonzoso, pero podía llevarlo perfectamente—, aunque no lo sé… como no es así, no me preocupa demasiado—analizó.

Daichi tenía una particularidad. Él tenía muchos defectos; como Zhao había dicho, él era pedante y muy orgulloso de su trabajo, se hacía fuerte por los retos y no temía celebrar sus triunfos, pero no era mentiroso, y era bastante directo, ese era un defecto y una virtud, dependiendo mucho del ojo de quien le mirase.

No te preocupes de cómo te ves… la enfermera en recepción se estaba riendo de mí, estoy todo sudado y con ropa de entrenar—ladeó la cabeza—, y, si tienes que quedarte a pasar la noche, voy a quedarme contigo, aunque me corran—soltó una risa—, que no creo que lo hagan—completó.

Era un paciente golpeado, un chico joven, alguna consideración deberían tenerle, o eso pensó Daichi.

Puedo ir y regresar, traerte algo de ropa y cambiarme—comentó—, sino me voy a resfriar con estos pantalones—miró hacia abajo.

Los pantalones para practicar voleibol eran cortos, sobre las rodillas, y algo anchos. Él no llevaba la rodillera de entrenamiento, pero si llevaba la médica, porque era más difícil de quitar y no quería perder ningún momento en ello. Exhaló brevemente, escuchaba a Zhao en lo que entró la enfermera.

Él estaba tomando la mano del chino, y se dio cuenta de que la enfermera les miraba, y le regaló una sonrisa. El ambiente se volvió un poco tenso ahí, pero para él era de lo más divertido, porque casi nunca podía permitirse esa clase de momentillos a lo suyo. Apretó su mano, era linda, era la mano del chico que le gustaba, y que le gustaba mucho. La miró, una mirada enternecedora de sus manos enlazadas y, cuando la enfermera salió, resopló para soltar una gran risa.

Eso fue divertido—murmuró—, nos miraba tan sorprendida—volvió a sonreír.

Soltó entonces su mano y regresó a mirarle, había sido besado, y quería besarle, por eso se acercó y besó su mejilla, porque era divertido, porque tal vez él se esperaba un beso en los labios. Ladeó la cabeza y en su rostro su expresión cambió a una un tanto más divertida.

Yo también te quiero mucho—susurró, estando cerca de él—, y no te preocupes por mí, que si alguien debe hablar con el entrenador sobre esas cosas soy yo—soltó—, él puede entenderlo, fue mi entrenador en preparatoria, sabe muchas cosas sobre mí—sonrió.

No se refería a ese punto específico, pero sabía que el entrenador había entendido perfectamente el significado de su urgencia y necesidad de venir a verle, es decir, el entrenador no era ciego, así de simple y sencillo.

Eres muy responsable, estoy seguro de que nadie piensa que ha sido una mentira—volvió a sonreírle y, en ese momento, besó de a toque sus labios—, creo que querrán saber algo al respecto, pero no te ahogues en un vaso de agua como ese—agregó y volvió a besarle, un poco más lento, quedándose allí.

Había sido un poco difícil poder besarle así últimamente, porque él trabajaba, porque estaba en exámenes y porque estaban entrenando bastante, y Daichi se quedaba después de las prácticas normales porque estaba perfeccionando su saque flotante y la fiabilidad de aquella fuerza que había estado intentando controlar desde hacía un rato… aún faltaba trabajar en ella, faltaba que pudiera hacer lo que le diera la gana con ese saque, porque sabía que, si lograba hacerlo, si lograba controlar a voluntad un saque con esa fuerza, tendría un 80% de posibilidades de hacer puntos directos cada vez.

De todas formas, llamaré al entrenador más tarde, cuando la práctica acabe—comentó—, creo que quedó algo sorprendido con todo eso repentino—analizó remarcando algo obvio.

Se separó entonces e inhaló y exhaló. El sudor se había secado un poco, porque el ambiente en este lugar era bastante fresco y, aunque tenía mucho blanco, era bastante agradable. Necesitaba un baño, tal vez como este chico, que estaba seguro que le habían limpiado y todo, pero se veía bastante gracioso y desarreglado, no feo, no podría llamarle feo para nada porque le gustaba como fuese, pero, a los ojos del otro, si quisiera hacerlo.

Solo relájate, lo más probable es que estés todo drogado para que no te duela nada—sonrió, estaba seguro que le habían puesto alguna morfina, porque había sido herido con arma blanca, era un protocolo usual, además de que le habían golpeado bastante.

Zhao debía ser paciente y, a partir de ahora, no apresurarse para nada.

Todo está bien, voy a acompañarte siempre que lo desees—.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Jue Sep 14, 2017 6:22 pm

Zhao se puso muy colorado cuando el chico dijo aquella palabras sobre si le hubiese conocido antes. Que se había enamorado más de él. No se esperaba esas palabras por parte del otro, aunque cómo decía, no era preocupante. Era idiota pensarlo, pero ese Daichi algo romántico le encantaba. En seguida se calmó, porque estaba claro que no tenía que darle importancia. Estaba empezando a comprender cómo era su pareja en una relación, por lo que poco a poco iba conociéndole más y más.

Porque aquel chico idiota le había conquistado, estando en uno de sus peores momentos de los últimos meses.

-Me sabe fatal que tengas que quedarte conmigo. El sofá de invitados –gira la cabeza a mirarlo- parece muy incómodo, y dormir sentado en estos sitios es duro. Mañana tienes que ir a estudiar y a entrenar, y no quiero que tengas que dejar de hacer cosas que te gustan porque haya pasado esto.

Buscó su ropa con la mirada. Lo único que había allí era su mochila, y eso le recordaba que dentro estaba el libro que se compró para aprender japonés, además del de su clase. Sabía que estaría intacto, pero le daba corte que el otro supiese que quería aprender su idioma. Zhao tenía sus razones para hacerlo, puesto que escuchaba muchísimo a él hablar en japonés, que quería que en un futuro pudieran viajar allí y que no estuviese dependiendo de Daichi para todo. No, quería entenderle en todo, hasta en su idioma nativo. Quería poder sentirse cómodo aunque no se hablase en inglés. Quería eso, entenderlo. Veía la facilidad que tenían de hablar sus otros compañeros de voleibol en japonés y se les unía.

Zhao había tenido la suerte de nacer en el país donde hablan un idioma que se conoce mundialmente, y eso le da posibilidades de hablar con la mayoría de la gente, pero cuando los demás hablaban otro idioma, desconcertaba al chino. Encima era un chino que había olvidado su idioma.

Definitivamente, Daichi no podía mirar ahí. Había que disimular.

-Si al final, por casualidad, decides quedarte aunque tengas problemas o algo, si. Vuelve a la academia y cámbiate de ropa, y me traes a mi también otra cosa porque mi camiseta ha quedado evidentemente para tirar. Con lo que me gustaba –suspiró- Pero de verdad, no hace falta que te quedes. Vas a dormir fatal si te quedas.

Daichi se reía, tras la visita de la enfermera, le hizo gracia que ella les mirase tan sorprendida, pero si hubiese visto todo lo que habían pasado juntos, lo empalagosos que eran y tal, no pensaría igual ni sería igual. Zhao era muy mimoso con Daichi, aunque en público si le daba algo de pudor por la gente que les viese. Ya no porque fueran ambos hombres o algo así, porque Zhao nunca había diferenciado entre géneros, si no por el respeto a los que lo ven, porque no todos les gustan esas cosas. Lo del género le da igual totalmente, pero hay gente a la que no le da igual. Gente a la que le cuesta entenderlo y por eso, se sorprenden o dicen algo.

-Hombre, debería haberlo visto desde el momento que has entrado al cuarto. Por cómo has llegado, debería saber que clase de relación tenemos sin conocernos de nada. Estoy drogado, pero sé con que clase de cara de preocupación has entrado –sonrió un poco, quitando la tensión-. Incluso has llorado, eso me sorprendió. No pensaba que algún día te vería llorar.

En realidad, le rompió el alma verle así por su culpa, por lo que su cara cambió a una seria y un poco triste, mirando hacia la nada por la única ventana que había en la sala. Solo se veía Sol, porque apenas era por la tarde y no había anochecido, ni pensaba en hacerlo. Era muy pronto. Muy muy pronto, y eso le daba muchas posibilidades de salir ganando en cuanto haya juicios o cosas por el estilo. Le esperaban meses muy largos y una cicatriz de un navajazo en el costado.

-De verdad me da cosa que todos se preocupen por mí. Me inventaré una excusa. Decir que he recibido una herida de arma blanca es muy preocupante, por lo que no sé que decir al respecto. Me da hasta cosa que Rinne lo sepa. Es tan buena chica que creo que si le digo algo le va a dar un síncope o algo así. La conozco y se preocuparía demasiado. Al igual el entrenador podría volverse muy estricto en que no entrenase, pero quiero hacerlo.

Peinó su cabello despeinado hacia atrás, nervioso. Quería recuperarse rápido pero tenía una herida ahí, abierta, que hasta que no le quitase mínimo los puntos no podría hacer nada de ejercicio. Suspiró de nuevo, pensando en la cantidad de tiempo que iba a perder por ello.

-Debo estar muy muy drogado. No siento nada de dolor, y me siento entumecido y cansado. Quizás esto lo haga todo más rápido.

Se giró de nuevo a mirar a Daichi y subió la mano al rostro de este para acariciarle. Cada vez se acercaba al otro con más frecuencia, con menos duda, con más ganas y menos miedo. Quería acostumbrarse a poder hacer con él lo que le viniera en gana cómo mimarle. Tenía esos derechos y lo sabía, al igual que ya había hecho cosas más indecentes y eso le daba poder a la hora de ser con Daichi de un modo u otro, o eso pensaba.

Porque Zhao no perdería la virginidad con cualquiera, y lo hizo con el más bonito de los hombres que conocía.

-La verdad es que me da miedo estar solo ahora mismo. De quedarme solo.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Vie Sep 15, 2017 1:02 pm

Oh… puedo llorar, puedo hacerlo—destacó, en realidad no le costaba nada—, tal vez te parezca muy exagerado, y me dé algo de vergüenza—agregó para soltar una risilla algo tonta—, pero realmente me asusté—resopló—, fue algo inesperado… y yo soy muy fatalista—culminó, llevando la vista al techo.

Por sobre todas las cosas Daichi podría ser llamado un egoísta, porque tenía tanto miedo a estar solo; pero también era una persona sensata, cuando alguien no quería estar con él le dolía, pero no iba a forzar a nadie a quedarse a su lado si solo iban a ser infelices. Sus ojos recorrieron el techo, las lámparas, y luego regresó la vista al pelinegro.

Y claro que me quedaré contigo… buscaré algunas cosas y regresaré para quedarme contigo—comentó luego de varios segundos—, y mañana me voy a ir temprano a mis clases, y si no te han dejado salir para entonces, vendré otra vez antes de ir al trabajo—sonrió, no iba a dejar que le dieran un no por respuesta.

Su vida era suya, después de todo.

No debes inventar excusas… lo mejor es ser sincero—agregó en un rato—, y el entrenador hará lo que crea mejor… si debes estar una semana sin entrenar lo harás, y yo lo apoyaré, porque es por tu bien—sentenció.

Estaba preocupado, él también era algo posesivo, y eso estaba bien.

Le dejó acariciar su rostro. Hacía, más o menos, un par de meses desde que ellos habían comenzado a salir; Daichi estaba bastante contento porque Zhao era cada vez más abierto respecto a él, y él mismo sentía más confianza cuando le tocaba, cuando le besaba. Daichi no era un lanzado, no se iba a ir a las primeras y robarle tantos besos, que lo hacía, el punto era que habían mejorado, y eso, al mismo tiempo, le daba algo de estabilidad emocional.

Él no había venido a la SNA para tener pareja, sinceramente ni siquiera había venido por algo que pudiera considerarse una razón suficientemente sana; él había venido escapando de las críticas y muy cansado, sobre todo eso último, de tener que vivir una vida como la que llevaba. Venía por las comodidades, porque aquí tenías una cama y cinco comidas, su educación y el deporte, todo eso era gratis.

Para alguien como él eso era la salvación.

No te preocupes por mi espalda… he dormido siete años en el peor futón que te puedas imaginar en la vida—miró el sofá—, ese sofá es la gloria, comparado con eso—comentó.

Era de esa manera… el futón donde solía dormir era algo delgado y era rígido cuando dormía, podías sentir el piso de una, era como dormir directamente en él en realidad; y cuando creció y se estiró se le había quedado pequeño, pero nada podía hacerse… no tenía suficiente dinero para comprar uno nuevo, y siempre tenía que preocuparse por si iba o no a comer y otras cosas.

Le acarició el rostro también y se acercó para besarle, primero la punta de la nariz, luego los labios, algo corto, regalándole una sonrisa. No quería que se preocupase por ese tipo de detalles en realidad.

Puedo traer un juego de mesa—murmuró—, o me traigo la laptop y miramos videos y armamos jugadas mientras tanto—comentó—, me gustaría enseñarte cosas sobre los chicos que enfrentaremos en el campamento, hay mucho sobre las que podemos aprender de ellos—agregó—, Waka-chan me ha enviado algunos videos del último campeonato y han estado haciendo varias cosas nuevas—soltó una risilla.

A él le emocionaban los retos, le gustaba poder tener rivales al frente a los que fuera difícil vencer. Daichi había asistido, con este último, a dos mundiales y tres torneos asiáticos, y siempre habían rivales más fuertes, siempre era muy difícil y siempre había que escalar. Ese año había sentido la absoluta felicidad de vencer a todos los rivales sin ceder sets. Ese había sido uno de los momentos más felices de su vida.

Incluso ahora, cuando estaba con Zhao ahora, cuando lo quería mucho y todo eso, sabía que eran rivales de la misma posición, y sabía que iba a esforzarse mucho y que seguiría haciéndolo como siempre había luchado por todo en su vida desde aquellos momentos. Iba a dar todo de sí en el voleibol, en la vida y en esta relación.

Le sonrió de medio lado y volvió a besarle en los labios, de nuevo algo rápido, como una especie de pequeño juego. Saldría en un rato de regreso a la universidad, ya era de noche, pero no tendría ningún problema.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Dom Sep 17, 2017 3:23 pm

Sonrió.

-Quizás sea así, pero no sabía ese detalle de ti. No sabía que tardaría tan poco en ver tus lágrimas, y en cambio, cuando empezamos, yo me había pasado tantas horas llorando antes de eso –miraba a un lado avergonzado-. Aunque aquel día me abrazaste según me viste, me consolaste, me sacaste a comer… Incluso me peiné raro para ti, era un idiota. Y luego caminando me paré y me besaste y…

Se tapó la cara, estaba avergonzado por todo lo que decía, porque se acordaba de cada segundo de su comienzo. Cada instante, cada momento, cada mirada, cada beso que se habían dado tras aquel comienzo. Zhao no se esperó para nada que todo aquello pudiese empezar de tal modo, en tal momento, porque fue totalmente de improvisto. Él había pasado recientemente por un rechazo y la muerte de un familiar, y la llegada de Daichi a su corazón había sido un bálsamo reparador, la fuerza que necesitaba para continuar.

Aunque en el fondo, siempre pensó que Zhao era poca cosa para él. Siempre tenía complejo de si mismo y por ello sabía que cualquiera podría superarlo. Él había repetido curso por el incidente, ni si quiera usaba su nombre real, era chino, no era guapo, no tenía un buen cuerpo, tenía el autoestima bajo, no sacaba las mejores notas del mundo, aunque bien se esforzase sería el mejor, no era el mejor para Daichi, y sabía que cuando apareciese, tendría razones para tener miedo. Ya de por sí, siempre hablaba de alguien él se sentía inseguro.

Se quitó las manos de la cara, volviendo a mirar al otro serio, por lo que dijo.

-Sé que en realidad soy un cabezón de cuidado, pero tengo claro que voy a estar de baja sin entrenar por mi mismo. No me arriesgo a que la herida se haga más grande en vez de cerrarse y ahí si que salgan mis órganos cómo un juego de terror. Me da hasta grima pensar que ahora mismo debajo de esta gasa hay un boquete y que si metiese el dedo, podría tocar músculo.

Zhao se puso pálido y puso una mano sobre su herida, con cuidado. No quería que nadie le tocase por si introdujesen por ahí cualquier cosa, pero la herida había sido cosida y sanada mientras estaba inconsciente. Aun así, le daba cosa. Algo había entrado en su cuerpo y quizás eso estropease la carne sana del chino. Quizás un poco hipocondríaco si que era, al igual que idiota.

Se calmó el solo y recuperó el color. Le hacía mucha ilusión pasar la noche con Dai con lo mala que sido la tarde, pero era una situación extraña. Él en una camilla y el japonés en un sofá. Zhao prefería otra distribución para estar con su novio, pero esa noche tendría que ser así. No podrán a penas abrazarse. Ya de por si, cuando todo el medicamento dejase de hacer efecto, los abrazos del otro dolerán mil males, y también aquella herida.

Suspiró.

-Me da cosa aun así que duermas incómodo, pero eres un idiota y si te digo treinta veces que no me vas a decir treinta y una veces que sí –le miró directamente, preocupado por algo que dijo-. ¿Dormías en mal sitio hace tiempo? No sabía eso –puso un rostro que mostraba algo de pesar-. Por lo menos ahora duermes en una cama. Quizás “pequeña” para algunas cosas pero cómoda.

Zhao había soltado un chiste, un medio chiste. Esperaba que el otro no lo entendiera. Tampoco le importaba, se había quedado a gusto.

Luego, el cuerpo de Zhao se retorció por dentro. No podía decir que no tenía celos de ese tal Waka-chan, porque no había día que hablasen de voleibol que no le mencionase. Es como si estuviesen totalmente unidos, inseparables. Voleibol, Waka y Daichi, los tres son uno y eso le daba rabia. Le daba rabia porque seguramente ese tío supiese más del japonés que él. Estaba celoso, estaba muy celoso.

Pero tenía que callarse, porque no lo conocía y no tenía razones. No tenía ninguna razón porque debía confiar en su pareja, y bien lo hacía, pero le daba rabia. Estaba pasos por detrás, y sabía que lo de hoy ya eran paso atrás. Zhao solo pensaba en que tenía defectos.

Estuvo callado sin responder unos diez segundos, pensando, hasta que respondió.

-Puedes traer ambas. Cuando el medicamento deje de hacerme efecto, voy a ser el colmo del dolor y seguro que necesito distraerme con algo. No sé si dormiré bien esta noche, pero lo dudo mucho.

Le miró sorprendido.

-Pero sí, si quieres podemos armar jugadas. Ambos estamos en la misma posición y quizás debamos aprender juntos nuevas cosas.

Tragó saliva y miró hacia el frente. Sabía que aprender de Daichi y de su equipo era algo que se podría considerar un arma de doble filo. Sería aprender y poder llegar algún día a su nivel, pero en parte sería retroceder, cómo enseñarle las cartas a su enemigo. Zhao era un chico competitivo, al fin y al cabo, y lo peor es que nunca lo descubrió.

Sonrió, levemente, para mirar a Daichi, para decir justo después.


-...y estaba pensando en que tenemos hacer partidos de práctica en el equipo. Ahora somos muchos y podemos hacerlos. ¿Me entiendes?
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Mar Sep 19, 2017 1:15 pm

Sonrió con ligereza y le palmeó la cabeza, Zhao podía ser mucho como un niño, y eso era bastante bonito de su parte; sus expresiones, su mirada, todo eso le daba un cierto nivel de confianza al japonés que hacía mucho tiempo no sentía.

Entonces deja de pensar en el boquete—le aconsejó—, la verdad es que lo más seguro a suceder cuando se te pase la morfina, será que te vengan a poner más… las heridas de arma blanca son particularmente frías y duelen un poco más que las demás—opinó, eso lo había escuchado de la policía años atrás.

“Lo más probable es que ella se desmayara por el dolor primero, y luego su corazón se detuviera”, lo recordaba perfectamente, había sido dicho por el patólogo cuando lo llevaron para la identificación de los cuerpos.

Aquella horrorosa mañana.

Pero entonces decidió borrar, como pudo, un poco de todos esos malos pensamientos, retomando el hilo de la conversación que el chino le ofrecía; regresando su mirar justo a él, con suavidad y una cierta loca elegancia.

Exacto—afirmó—, en realidad soy muy feliz de poder dormir en una cama ahora—le comentó—, no puedo decir que no me acostumbré a dormir en ese futón, pero eso no quita que fuera muy incómodo—exhaló—, pero… para “esas” cosas, realmente prefiero las camas pequeñas—terminó y le sonrió, porque sabía perfectamente a lo que se refería.

La verdad es que aquel futón por siempre había sido incómodo, pero no tenía otro lugar al cual ir, no podía desmerecer la amabilidad que le habían mostrado personas que nada tenían que tenerle a él. Ellos le habían apoyado porque veían potencial en él, veían a un chico que no podía ser solo dejado a su suerte, que seguro moriría si hubiera sido dejado solo, y le habían apoyado.

Le habían dado un sendero por el que caminar, con muchas espinas, claro… pero le habían dado más que ningún otro.

Más que armar jugadas, me gustaría que entendieras un poco más el comportamiento de los rematadores—murmuró—, también eres un rematador, de hecho, no es raro que un armador sea bueno rematando—le dijo—, mi objetivo es llegar a Japón y que todos digan, “¡Oh, Daichi armará!”, y les des a todos una bofetada, y luego cambiemos y los sorprendamos más… que no se esperen nada—continuó—, porque creo que es bueno que seamos capaces de hacer algo que muchos no consideran, por eso entrenamos tanto—le miró, para ese momento su tono era muy tranquilo—, así que debes mejorar un poco tu “hambre de rematador”—encerró entre comillas con sus manos lo último—, sé que Yama-chan odiará esto, pero tienes que dejar de lado el pensamiento de que solo eres un armador… de hecho, el entrenador siempre puede decidir ponernos como bloqueadores o rematadores laterales, él tiene la última palabra… no puedes acostumbrarte solo a armar—alzó un dedo y luego sonrió.

Cuando él había comenzado no había sido como un armador. La realidad es que destacaba mucho como armador, pero había comenzado en la banca, como un rematador común, y solo cuando los mayores se retiraron pudo hacer algo de lo que más le gustaba, por eso sabía un poco de qué estaba hablando.

Resopló ligeramente y se levantó, quería dejarle pensar un poco, porque Zhao siempre estaba orgulloso de ser armador y toda la cosa, pero el voleibol era un mundo de posibilidades que debían ser aprovechadas si querías estar allí, en la cancha, sin quejas. Fue a un lado y tomó su bolso, para hacerle una seña de saludo y regalarle una sonrisa.

Volveré en un rato—le dijo entonces—, voy a traer algunas cosas para pasar el rato, ¿quieres algo en especial?—le preguntó.

Iba a traerse la cena de la universidad en una bandeja, porque hasta ahora no había comido nada, y también traería algún snack para pasar el rato por la noche, porque no estaba seguro de poder dormir demasiado. Si tenía seguridad en algo era que, en algún momento, Zhao caería presa de los medicamentos en la noche, y él se quedaría buscando cosas con el wifi público, viendo videos, viendo sus propios videos, estudiando a los chicos en los videos.

Después de todo, si no quería quedarse atrás, tenía que adaptarse, al menos visualmente, a las nuevas cosas que ellos hacían, y ver si era posible hacer que mejoraran con el uso de su técnica. Él era esa clase de persona, era muy observador, muy meticuloso cuando se trataba de las estrategias y de saber qué hacían los equipos en medio de un partido de voleibol. Si el entrenador estudiaba meticulosamente a los oponentes, él no se quedaba atrás… por eso se había sentido tan orgulloso por el reciente campeonato asiático, porque todo el esfuerzo había valido la pena.

Se echó el cabello hasta atrás y este regresó con mucha naturalidad al frente.

Hacemos eso—ladeó la cabeza, en referencia a los partidos de práctica entre todos.

Cualquiera podría pensar que Daichi no veía a Zhao como un rival por las obvias diferencias entre sus niveles de experiencia, pero la verdad es que no era así; Daichi era un hombre extremadamente competitivo, quería ganar, quería ganar tanto como pudiera y se mataba en esfuerzo por llegar a eso, no iba a permitir que nada ni nadie truncase su camino. Sí, recorrería cualquier camino con optimismo, pero también pelearía por su lugar a base de fuerza, técnica y resultados.

Sonrió con ligereza… tal vez Zhao-chan no conocía muchas cosas de él, pero estaba seguro de que, cuando estuvieran en un partido de verdad, él podría notarlo perfectamente.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Mar Sep 19, 2017 5:23 pm

-Pero cuando salga del hospital mañana no me van a dar morfina ni por asomo. Más que nada espero salir mañana, que aunque estemos terminando las clases quiero ir por lo menos pasado mañana y quiero ver la práctica –le miraba algo apenado, porque sentía que no iba a poder salir pronto de allí por ello y realmente lo quería.

Sentía que todo aquello iba a ser un impedimento, una razón para perder el tiempo y no quería. No tenía tiempo que perder, y bastante no iba a poder entrenar en una semana más o menos. No quería perder el tiempo con otras cosas, por lo que mínimo iba a hacer lo que pudiera teniendo el cuidado máximo.

Ya de por si tendría que tener el máximo cuidado por donde sale. Sabía que no iba a salir de SNA en un tiempo después de eso, pero quizás eso era una buena excusa para estudiar los libros nuevos. Había estado ya mirando hiragana y katakana y ya se lo sabía, ahora le tocaba aprender a usarlo, aprender a escribirlo y formar frases, gramática, vocabulario, aunque era muy pronto para aprender kanjis. No tenía forma de saber eso ya de primeras. Lo peor es que iba a ser totalmente autodidacta, porque a los chicos japoneses que conocía eran conocidos de Daichi y podrían chivarse. Rinne era mediojaponesa, por lo que recordaba, o algo así, pero dudaba que supiera japonés, y si lo sabía no era algo que la hubiesen dicho. También pensaba que había otra persona que podría saberlo, pero aunque le caía muy bien, sabía que sería molesto pedírselo tal cual.

Estaba solo en este viaje.

Evidentemente, le daba corte, mucho corte, decírselo a su pareja. Hasta que punto quería al otro cómo para aprender su idioma, pero sentía que estaba siendo demasiado atrevido. Pensaba que no le haría ilusión al otro, pero Zhao necesitaba saberlo. Necesitaba saber lo que decían los demás cuando hablaba con él, porque a veces se sentía algo solo.
Además sabía que ese tal cómo se llame amigo del otro era japonés. Si algún día le viese sabía que se pondría cómo una furia si no le entendiese.
Dejó de pensar en eso. Tenía que pensar en el presente.

-Esta maldita morfina me hace pensar demasiado.

Excusas.

-Es cierto que nunca me he puesto en el papel de los rematadores. Llevo menos de un año jugando en un mismo equipo y en un equipo creado y puesto. Soy consciente de que tengo mucho que aprender al igual que soy consciente de que tengo mucho potencial –hablaba serio al otro-. Por mi todo lo que me venga bien es bienvenido si me va a hacer mejorar. Al fin y al cabo, quiero continuar jugando y no quiero que me tiren al banquillo tan pronto –miró sus manos. Eso le recordaba que había pegado un puñetazo muy feo lo que le había dejado la mano vendada y todo-. Teniéndote a ti y a los otros chicos amigos tuyos en el equipo, mi posición pende de un hilo, y no puedo quedarme atrás.


Zhao tenía muy bajo autoestima, pero sabía que todos allí en aquel equipo eran o bien jugadores de élite o casi. Todos les parecían jugadores realmente buenos, incluso con los que apenas conocía. Le entusiasmaba por lo que tenía para aprender de ellos, pero no le gustaba la idea de quedarse atrás o que rehusasen de él.

La opción de traerle algo le encantaba, y sabía que era posible.

-Cómo estoy hospitalizado no permanente, y en urgencias, no me van a dar cena. Sé que hay un lugar de Take Away de camino aquí, que he oído hablar de ello, que venden arroz con curry muy rico –sonreía-. Si quieres ver a tu novio hospitalizado y herido más feliz que una perdiz, por favor, tráeme uno de esos arroces con curry. Quiero probarlo con todo mi alma cómo buen fan del arroz con curry que soy.


Si, realmente le chiflaba el curry. Y los huevos fritos, pero eso sería más difícil de tomar en un lugar así. En cambio, no le decía que no al curry. Lo adoraba, le gustaba mucho. Sabía que después de un día horrible iba a ser genial tomar uno de esos. Además, los take away eran muy cómodos para este tipo de situaciones, al fin y al cabo era principalmente comida para llevar.
Miró a la puerta, parecía que la enfermera quería decirme algo, por lo que supuso que sería que había llegado la policía para dar declaración. Miró a Daichi, con una leve sonrisa.

-Dai, no te interrumpo más. No quiero que tengas que escuchar más cosas sobre hoy y a mi declarando. Si puedes, ve ahora y cuando vuelvas estará todo ya resuelto –sabía que era el mejor momento-. Mientras esté la policía aquí, estaré protegido de cualquier cosa rara, por lo que te espero en un rato, ¿vale?


Miró de reojo a la puerta, serio.

-Pero vuelve luego y tráeme curry y ropa limpia para mañana.

Con su boca dijo un “Te quiero”, pero no salió sonido alguno de su boca. Sabía que el otro lo vería.
Y ahí se quedó, mirando la puerta cómo los policías querían pasar al interior de la sala.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Daichi Kitagawa el Miér Sep 20, 2017 6:48 pm


Le regaló una sonrisa, había captado todos sus mensajes y había dado en cuenta que la policía había llegado.

Palmeó su cabeza, porque de verdad quería hacerlo y apreciaba muchísimo sus sentimientos, y poco le importaba que los policías le vieran raro. Estaba bastante acostumbrado a muchas cosas.

Volveré con comida y ropa entonces—le dijo y se dio la vuelta.

Había tomado sus cosas y, aunque estaba bastante seco, se sentía algo acalorado por dentro, porque había venido corriendo de camino aquí sin remedios, y sin pensar demasiado en nada. Pasó de los policías haciendo una ligera reverencia, como buen japonés que era, y salió de la habitación.

Desde allí se fue directo a la parada del autobús, lo tomó y se quedó en la parada de la universidad.

Lo primero que hizo al llegar, a eso de las seis y poco de la tarde, fue ir al gimnasio donde, entendía, aún estaban en medio de la práctica, que terminaría a eso de las siete. Habló con el entrenador y le explicó lo que le había sucedido a Zhao, también se disculpó por haberse ido corriendo y por andar distraído en la práctica. Luego de terminar su charla con el entrenador fue a buscar sus cosas en el casillero-su ropa y las cosas que usaba para trabajar y estudiar-, y llevar todo a su habitación.

Se dio un baño y luego fue al cuarto de Zhao, donde una señorita le abrió y, luego de explicarle toda la situación, sacó un pequeño bolso con ropa y algunas cosas de aseo básicas para el otro. No sabía si le iban a dar el alta al día siguiente o si le iban a dejar un poco más, porque cada hospital era un mundo.

Al terminar las cosas por allí fue a buscar la cena y la pidió en una bandeja. Daichi se había acostumbrado mucho a la comida de este lado del mundo, y la de la cafetería era realmente muy rica, por lo que no renegaba de ella. Tenía sus palillos en el bolso, porque comería arroz con brazo de carne y ensalada, además de una manzana y uno de esos botecitos de jugo natural sellado.

Siendo, más o menos, las siete y veinte de la noche, emprendió camino al hospital. Tomó el autobús hasta donde el lugar del que Zhao le había hablado quedaba muy cerca-lo había buscado en el google maps- y compró lo que el varón le había pedido y una bebida, se sentía muy feliz por eso en realidad, ser capaz de hacer algo por él en este tipo de situaciones. Pasó también por una tienda de conveniencia y compró una bolsa de papas naturales, una botella de agua y dos envases de ramen instantáneo, solo por si acaso… y porque él se levantaba con hambre y no iba a tener tiempo de desayunar en la universidad al día siguiente, solo entonces regresó al hospital, con todo eso, sumada la laptop y un juego de monopolio que se había ganado en un sorteo de helados hacía un par de meses, metido en el bolso.

Pasó de nuevo por la recepción y preguntó por Zhao, la enfermera le reconoció y le invitó pasar al mismo lugar donde había estado antes, habiendo dicho que él se quedaría con el chino en la noche, solo por si acaso.

Miró su reloj, se había puesto ropa algo más cómoda, pero abrigada, considerando que esta ciudad era fría, y que en el hospital seguramente el aire acondicionado estaría al máximo por obvias razones. Al llegar a la habitación vio todo alrededor para comprobar que ya la policía se había ido, solo entonces entró, saludando animadamente.

Ohayo!—soltó con mucha alegría, era de noche, pero eso no venía al caso ahora, asomando la cabeza solamente con una expresión divertida, para luego pasar el resto del cuerpo.

Llevaba su bolso en la espalda con sus cosas y lo que había comprado, y llevaba otro bolsito guindado al costado con las cosas y la ropa de Zhao, además de una bolsita con la comida que le había comprado para la cena. Se lo enseñó con mucha alegría.

He traído tu salvación—dijo, en referencia a la comida, enseñándosela claramente—, ¿te han puesto alguna medicina en mi ausencia?—le preguntó.

De momento quería obviar un poco el tema de la policía, tal vez le cuestionaría sobre eso más tarde, cuando terminasen de comer y reposaran un poco. Actualmente, siendo un poco más de las siete de la noche y tanto, Waka-chan, que se había levantado hacía un rato en Japón, le había enviado otros videos de algunos partidos a los que había ido con su novia, de la selección Senior, esos no había podido descargarlos incluso ahora, pero ya lo haría y los vería junto a Zhao.

Ver un partido siempre era genial y entretenido, especialmente cuando podías entender lo que pasaba en el medio del campo y no era solo “oh, la mandó a volar, la estampó” y cosas así.

Pasó por completo a la habitación y tomó su lugar en una silla cercana, dejando las cosas a un lado, procediendo relajarse un poco, ofreciéndole el alimento.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

Mensaje por Zhao Wang el Jue Sep 21, 2017 5:46 pm

En cuanto se fue, la policía entró. Tras ellos, estaban los cuatro chicos esposados que habían sido arrastrados para ver y hablar del asunto. Sabía que uno de ellos mínimo iba a acabar en la cárcel, pero la justicia seguramente le fuera a dar un paseo parecido a los otros tres por cómplices de un intento de asesinato.

Y así fue tan extraña la última vez que les iba a ver. Presté declaración, y les conté varios sucesos del pasado, cómo pasó todo. Vamos, una historia similar a la que le había contado a Daichi, pero sin llorar y esas cosas. Contó toda la escena con pelos y señales, deseando que eso les ayudase a aclarar las ideas. Veía como uno de los policías estaba grabando toda la declaración y todo aquel horrible momento.

-Disculpad que sea tan directo, pero estos casos deberían cesar sobre mi persona. La intranquilidad en mi entorno social se nota por todas partes y además, estoy estudiando en una academia y no quiero que esto baje la reputación de esta, por lo que siendo franco quiero terminar esto ya.

Los cuatro chicos le miraron con rabia.

-Además, confesaron sobre mi padre. Hace menos de dos meses que murió, y dijeron que lo hizo sin querer, por lo que algo saben. Me gustaría que se les interrogase, pero no quiero saber nada más de ellos, señor agente.

Todo estaba grabado y apuntado, y salieron de ahí rápidamente forcejeándolo, quedándose uno solo de los policías ahí. Le dio unos papeles para poner una denuncia y le pidió que los entregase cuando saliese del hospital, pero que era indispensable que todo, todo, lo notificase. Pero así, tenía el corazón en la garganta. Aunque todo iba a salir bien, el corazón seguía así. Sentía cómo si, cuando saliesen de la cárcel, iban a perseguir al joven hasta el final del mundo, y no le gustaba. Y más aún seguro encontrarían al resto de la familia, y quería que estuvieran ya protegidos.

Pensando en ello, no había avisado a Meiyin de esto, por lo que cuando el último policía terminó de darle la chapa, cogió el teléfono del bolso, dejándolo abierto, para llamar a su hermana. Sabía que ella saltaría primero de enfado a la primera, pero cuando le contó su noticia, sus lágrimas eran palpables desde aquel teléfono.

Mientras tanto, otra enfermera decidió cambiar el medicamento. Decidieron por ahora no darle más, porque quería ver si su cuerpo funcionaba sin necesidad de ello ya.
Sintió pena al escuchar el llanto de su hermana y padre. Mucha pena, y todo era su culpa.

En cuanto colgó la llamada, Daichi llegó de cambiarse. Se fijó mucho en él y resulta que su ropa estaba bien. Le envidiaba, por no tener que llevar ese horrible pijama. Estaba muy incómodo con él. Cuando le vio, le miró directamente a los ojos y se veía relejada tanto la felicidad cómo la pena que sentía el chino por dentro. Estaba nervioso y había tenido un día largo, por lo que ver que su chico había traido lo que le había pedido, ese gran plato de curry, era el chico más feliz del mundo.

-¡Ah! Esto… -dudó- “¡Arigatou!”. Se dice así, ¿verdad?

Abrió su cena y dio su primer bocado, con mucha felicidad. Estaba realmente orgulloso de que su novio fuese el mejor del mundo, y estaba realmente feliz de estar con él aquella fatídica noche.

-No me han puesto más medicinas. Dicen que van a intentar ver cuanto aguanto, a ver que tal. ¿Tú llegaste bien y sin problemas?

Recordó la comida.

-Ay, que bobo, te pago la comida, un segundo.

Se levantó un poco de la cama cogiendo con brusquez la mochila, que por desgracia estaba abierta y de ahí se calló todo al suelo. Su cartera, su documento, su carnet de la academia, algún que otro manga, un libro de arquitectura y… el libro de aprender japonés.


Con todo lo rápido que puede con una via, se agacha a cogerlo todo, e incluso su libro que tanta vergüenza le daba, con la cara terriblemente roja.
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Re: Scared [Priv. Daichi Kitagawa]

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